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¿Has oído la voz de Dios (1) 你听见神的声音了吗

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¿Has oído la voz de Dios?

Hola, hermanos y hermanas. Tenemos la gran suerte de estar aquí reunidos, ¡gracias al Señor! Todos somos
personas a las que le gusta escuchar las palabras de Dios y anhelan darle la bienvenida al Señor. Hoy vamos a
comunicar un poco sobre las profecías del Señor Jesús y debatiremos las diferentes formas de entender del retorno
del Señor. La definición de la mayoría de las personas sobre el regreso del Señor está limitada a que va a descender
sobre las nubes, si bien, según las propias profecías del Señor Jesús en la Biblia, regresará y declarará palabras
como el Hijo del hombre. El Señor profetizó la venida o la aparición del Hijo del hombre en numerosas ocasiones, y la
venida del Hijo del hombre se refiere a la aparición de Dios y a Su obra en la carne. Solo esta es la interpretación
más pura, y es muy poco probable que la oigas en una iglesia religiosa. La venida del Hijo del hombre, o Su
aparición, es un gran misterio que nadie que no le haya dado ya la bienvenida a Su aparición y obra sería capaz de
identificar.

Hay muchas profecías sobre el regreso del Señor en la Biblia, pero la mayoría provienen de los seres humanos, ya
sean apóstoles o profetas, o también de los ángeles. Las profecías que la gente tiende a citar son las de los
humanos, y es por ello que anhelan ver al Señor descender abiertamente sobre las nubes. Sin embargo, de hecho, el
regreso del Señor es el secreto mejor guardado. El Señor Jesús dijo: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni
siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mateo 24:36). Como nadie sabe de aquel día y hora,
ni siquiera los ángeles celestiales o el Hijo, ¿acaso cualquiera de las profecías de la Biblia o del regreso del Señor
aportadas por los humanos o los ángeles pueden ser realmente precisas? De ninguna manera. Así pues, si
queremos darle la bienvenida al Señor, debemos ceñirnos a las propias profecías del Señor Jesús. Esa es nuestra
única esperanza para darle la bienvenida al Señor. Así, aquellos que esperen que el Señor descienda abiertamente
sobre las nubes están destinados a sucumbir a los desastres, al llanto y a rechinar los dientes. El Señor Jesús dijo:
“Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo
del Hombre” (Mateo 24:27). “Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo
hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que Él
padezca mucho y sea rechazado por esta generación” (Lucas 17:24-25). “Aún tengo muchas cosas que
deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la
verdad, […] y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si
alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). “El que tiene
oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7). “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y
me siguen” (Juan 10:27). ¿Qué podemos ver en estas profecías del Señor Jesús? Las palabras del Señor nos dicen
claramente que Él regresa en los últimos días como el Hijo del hombre. El Hijo del hombre es en realidad la
encarnación, y Él principalmente pronunciará palabras, expresando muchas verdades, y guiará al pueblo escogido de
Dios a conocer todas las verdades. ¿Qué obra realizará el Señor al venir y expresar verdades? Sin ninguna duda, se
trata de realizar la obra de juicio comenzando por la casa de Dios, lo que prueba aún más que Dios realiza la obra de
juicio en los últimos días expresando verdades. Entonces, ¿cómo podemos dar la bienvenida al Señor? Dado que Él
vendrá como el Hijo del hombre, y este tiene un aspecto completamente ordinario sin nada abiertamente
sobrenatural, nadie será capaz de ver que esta es la aparición de Dios solo por Su aspecto exterior. La clave es
escuchar las palabras del Hijo del hombre y determinar si se trata de la voz de Dios. Para dar la bienvenida al Señor
hay que reconocer la voz de Dios y abrirle la puerta. Si Él expresa verdades y la gente le oye, pero no reconoce Su
voz, no tendrá forma de darle la bienvenida. Esto se profetiza en repetidas ocasiones en el Apocalipsis: “El que tiene
oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis Capítulos 2, 3). Esto se menciona un total de siete
veces. Así, para darle la bienvenida al Señor, oír la voz de Dios es de suma importancia; es la única manera de darle
la bienvenida. ¿Entonces, sabes cuál es la clave para darle la bienvenida al Señor? Exacto, para darle la bienvenida
al Señor, tenemos sin duda que buscar oír la voz de Dios, y esta “voz” se refiere a las muchas verdades expresadas
por el Señor retornado, todas las verdades que las personas nunca han oído antes y las cosas que nunca se
registraron en la Biblia. Las vírgenes sabias oyen que todas las palabras que expresa el Hijo del hombre son la
verdad, todas son la voz de Dios y, rebosantes de alegría, le dan la bienvenida al Señor. Solo el Señor es capaz de
expresar la verdad, solo el Señor es el camino, la verdad y la vida. Cualquiera que oiga las palabras que expresa el
Hijo del hombre y permanezca indiferente o las descarta, o se niega a aceptar la verdad, es una virgen necia a la que
Señor abandonará. Sucumbirán sin duda en los desastres, en el llanto y el rechinar de dientes. De momento, el
mundo religioso no ha dado la bienvenida al Señor; en su lugar, han sucumbido a los desastres, culpando y negando
a Dios, en un estado constante de desesperación. Los que son ovejas de Dios buscan e investigan con ansia el
camino verdadero tras oír la voz de Dios, permitiéndoles darle la bienvenida al Señor. Entonces hemos de ser claros:
cuando el Señor regrese en los últimos días, Él se aparece como el Hijo del hombre y expresa todas las verdades, y
la clave para nosotros a la hora de buscar la aparición del Señor es buscar cuáles son todas estas verdades que
expresa el Señor, buscar la iglesia desde la que Dios está hablando. Una vez hayas descubierto las verdades
expresadas por el Hijo del hombre, puedes encontrar la aparición y la obra de Dios siguiendo esta voz hasta su
origen. En cuanto descubres que todas las verdades que expresa el Señor son las que purificarán y salvarán a la
humanidad, aceptarás el regreso del Señor, y entonces le habrás dado la bienvenida. Esta es la mejor manera, la
más sencilla, de darle la bienvenida al Señor. No hace falta que te quedes mirando boquiabierto al cielo, ni que te
subas a la cima de una montaña para dar la bienvenida al Señor cuando descienda sobre las nubes, ni mucho
menos que ores las veinticuatro horas del día, o que ayunes y ores. Tan solo necesitas vigilar y esperar, sin
descansar nunca en tu búsqueda de la voz de Dios.
Llegado este punto, algunos os estaréis preguntando: entonces, ¿cómo podemos reconocer lo que oímos como la
voz de Dios? De hecho, oír la voz de Dios no es en absoluto difícil. El Señor Jesús dijo: “Pero a medianoche se oyó
un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’” (Mateo 25:6). Cada vez que oigas a alguien dar testimonio de la
aparición y obra de Dios, o que Él ha expresado muchas verdades, debes estudiarlo de inmediato y ver si estas
palabras que supuestamente ha dicho Dios son la verdad o no. Si son la verdad, debes aceptarlas, ya que las ovejas
de Dios pueden oír Su voz. Eso es algo predestinado por Dios, y no depende de lo culta que sea una persona, de lo
bien que conozca la Biblia o de la profundidad de su experiencia. Como cristianos, ¿cómo nos sentimos al oír las
muchas palabras pronunciadas por el Señor Jesús? Incluso sin ninguna experiencia o comprensión de las palabras
del Señor, en cuanto las oímos podemos sentir que son la verdad, que poseen autoridad y poder; percibimos que son
profundas y misteriosas, que van más allá de la comprensión humana; tal es el papel de la inspiración y la intuición.
Seamos o no capaces de expresarlo con claridad, este sentimiento es correcto y suficiente para demostrar que, si
una persona tiene corazón y alma, puede sentir el poder y la autoridad de las palabras de Dios. Así es oír la voz de
Dios. Para profundizar un poco más en esto, ¿qué otras características poseen las palabras de Dios? Las palabras
de Dios nos proporcionan sustento para la vida; desvelan misterios, inauguran una nueva era y cierran la era anterior.
Así como el Señor Jesús fue capaz de expresar verdades en cualquier momento y lugar para pastorear, regar y
proveer a la gente; el Señor también reveló los misterios del reino de los cielos, señaló a la humanidad la senda del
arrepentimiento hacia el reino de los cielos, inauguró la Era de la Gracia, puso fin a la Era de la Ley y completó la
obra de la redención de la humanidad. Esto era algo que ningún ser humano podía lograr. ¿Verdad que no?
Entonces, en la actualidad, hay un Hijo del hombre que ha estado pronunciando palabras durante muchos años,
expresando numerosas verdades. Después de leer estas palabras, muchas personas han sentido que son las
declaraciones del Espíritu Santo, la voz de Dios, y se han convencido de que este Hijo del hombre que está
expresando verdades es el Señor Jesús que ha regresado, que Él es Dios Todopoderoso en la carne. Dios
Todopoderoso ha expresado todas las verdades necesarias para purificar y salvar a la humanidad, desvelando los
misterios del plan de gestión de 6000 años de Dios, y haciendo la obra de juicio comenzando por la casa de Dios. Ha
iniciado la Era del Reino y ha puesto fin a la Era de la Gracia. ¿Queréis todos oír algunas de las palabras de Dios
Todopoderoso, oír la voz de Dios? Leamos algunos pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas
me llamaron una vez Jesús el Salvador con amor y aprecio. Hoy, sin embargo, ya no soy el Jehová o el Jesús
que las personas conocieron en tiempos pasados; Yo soy el Dios que ha regresado en los últimos días, el
que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que surge del extremo de la tierra, repleto de todo Mi carácter y
lleno de autoridad, honor y gloria. Las personas nunca se han relacionado conmigo, nunca me han conocido
y siempre han sido ignorantes de Mi carácter. Desde la creación del mundo hasta hoy, ni una sola persona
me ha visto. Este es el Dios que se le aparece al hombre en los últimos días, pero que está oculto entre los
hombres. Él mora entre los hombres, verdadero y real, como el sol ardiente y la llama abrasadora, lleno de
poder y rebosante de autoridad. No hay una sola persona o cosa que no será juzgada por Mis palabras y ni
una sola persona o cosa que no será purificada por el fuego ardiente. Finalmente, todas las naciones serán
bendecidas debido a Mis palabras y también serán hechas pedazos debido a ellas. De esta forma, todas las
personas durante los últimos días verán que Yo soy el Salvador que ha regresado, y que Yo soy el Dios
Todopoderoso que conquista a toda la humanidad. Y todos verán que una vez fui la ofrenda por el pecado
para el hombre, pero que en los últimos días también me convierto en las llamas del sol que incineran todas
las cosas, así como el Sol de la justicia que revela todas las cosas. Esta es Mi obra en los últimos días. Tomé
este nombre y soy poseedor de este carácter para que todas las personas puedan ver que Yo soy un Dios
justo, el sol ardiente, la llama abrasadora, y que todos puedan adorarme, al único Dios verdadero, y para que
puedan ver Mi verdadero rostro: no soy solo el Dios de los israelitas ni soy solo el Redentor, soy el Dios de
todas las criaturas en todos los cielos, la tierra y los mares” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El
Salvador ya ha regresado sobre una “nube blanca”). “Estoy llevando a cabo Mi obra por todo el universo y en el
oriente se producen estruendos interminables como de truenos que sacuden a todas las naciones y
denominaciones. Es Mi voz la que ha guiado a todos los hombres al presente. Hago que todos los hombres
sean conquistados por Mi voz, que caigan en esta corriente y se sometan ante Mí, porque desde hace mucho
tiempo he recuperado Mi gloria de toda la tierra y la he emitido nuevamente en el oriente. ¿Quién no anhela
ver Mi gloria? ¿Quién no espera ansiosamente Mi regreso? ¿Quién no tiene sed de Mi reaparición? ¿Quién
no suspira por Mi hermosura? ¿Quién no vendría a la luz? ¿Quién no contemplaría la riqueza de Canaán?
¿Quién no anhela el regreso del Redentor? ¿Quién no lo adora a Él, que es grande en poder? Mi voz se
extenderá por toda la tierra; me enfrentaré a Mi pueblo elegido y les diré más palabras. Como los poderosos
truenos que sacuden las montañas y los ríos, digo Mis palabras a todo el universo y a la humanidad. Por
tanto, las palabras en Mi boca se han convertido en el tesoro del hombre y todos los hombres aprecian Mis
palabras. El relámpago destella desde el oriente hasta el occidente. Mis palabras son tales que el hombre se
resiste a renunciar a ellas y, al mismo tiempo, las encuentra insondables, pero se regocija aún más en ellas.
Todos los hombres se alegran y regocijan, celebrando Mi llegada como si acabase de venir al mundo un
recién nacido. Por medio de Mi voz, traeré a todos los hombres delante de Mí. A partir de entonces, entraré
formalmente a la raza de los hombres para que ellos vengan a adorarme. Con la gloria que irradio y las
palabras en Mi boca, haré que todos los hombres se presenten ante Mí y vean que el relámpago destella
desde el oriente, y que Yo también he descendido al ‘Monte de los Olivos’ del oriente. Verán que llevo ya
mucho tiempo en la tierra, ya no como el Hijo de los judíos, sino como el Relámpago del oriente. Porque he
resucitado hace mucho tiempo, me he alejado del seno de la humanidad y reaparecido luego con gloria entre
los hombres. Soy Aquel que fue adorado en eras innumerables antes de ahora y también soy el infante
abandonado por los israelitas en eras innumerables antes de ahora. ¡Además, soy el todo glorioso Dios
Todopoderoso de la era actual! Que todos se presenten ante Mi trono y vean Mi semblante glorioso, oigan Mi
voz y contemplen Mis obras. Esta es la totalidad de Mi voluntad; es el fin y el clímax de Mi plan, así como el
propósito de Mi gestión: ¡que cada nación me adore, que cada lengua me reconozca, que todos los hombres
depositen su fe en Mí y que todas las personas se sometan a Mí!” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de
Dios. Los siete truenos retumban: profetiza que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo). “Cuando
vuelvo Mi rostro al universo para hablar, toda la humanidad oye Mi voz, y, así, ve todas las obras que en todo
el universo Yo he llevado a cabo. Los que van en contra de Mi voluntad —es decir, los que se oponen a Mí
con las acciones del hombre— caerán bajo Mi castigo. Yo tomaré las innumerables estrellas de los cielos y
las haré de nuevo, y, gracias a Mí, el sol y la luna serán renovados; los cielos ya no serán más como eran y
las innumerables cosas que hay sobre la tierra serán renovadas. Todo será hecho completo por medio de Mis
palabras. Las muchas naciones que hay en el universo serán divididas de nuevo y reemplazadas por Mi
reino, de forma que las naciones sobre la tierra desaparecerán para siempre y todas ellas se convertirán en
un reino que me adore; todas las naciones de la tierra serán destruidas y dejarán de existir. De los seres
humanos del universo, todos los pertenecientes al diablo serán exterminados y Mi fuego ardiente abatirá a
todos los que adoran a Satanás; es decir que, excepto los que están ahora dentro de la corriente, todos
quedarán reducidos a cenizas. Cuando Yo castigue a los muchos pueblos, los del mundo religioso
regresarán, en grados diferentes, a Mi reino, conquistados por Mis obras, porque habrán visto la llegada del
Santo cabalgando sobre una nube blanca. Toda la humanidad será separada según su propia especie y
recibirá castigos proporcionales a sus acciones. Todos aquellos que se han opuesto a Mí, perecerán; en
cuanto a aquellos cuyos actos en la tierra no me han involucrado, seguirán existiendo en la tierra bajo el
gobierno de Mis hijos y de Mi pueblo debido a la forma como se han comportado. Yo me revelaré a los
innumerables pueblos y naciones, y, con Mi propia voz, resonaré sobre la tierra, proclamando la terminación
de Mi gran obra, para que toda la humanidad la vea con sus propios ojos” (La Palabra, Vol. I. La aparición y
obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 26).

¿Cómo os sentís todos ahora, después de escuchar algunos pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso? ¿Es
esta la voz de Dios? Todas y cada una de las frases de Dios Todopoderoso acarrean en sus palabras poder y
autoridad, y estremecen a la gente hasta lo más profundo. Aparte de Dios, ¿quién puede dirigirse a toda la
humanidad? ¿Quién puede expresar la voluntad de Dios para salvar a la humanidad? ¿Quién podría revelar
abiertamente el plan y los arreglos de Dios para Su obra en los últimos días, además de predecir el desenlace y
destino de la humanidad? ¿Quién podría dar a conocer al universo entero los decretos administrativos de Dios?
Aparte de Dios, nadie podría hacer tales cosas. Las declaraciones de Dios Todopoderoso a toda la humanidad nos
permiten sentir la autoridad y el poder de las palabras de Dios. ¡Las palabras de Dios Todopoderoso son
declaraciones directas de Dios, la propia voz de Dios! Con estas palabras de Dios Todopoderoso, es igual que tener
a Dios mirando a todo el mundo desde lo alto y hablando desde los cielos. Dios Todopoderoso está hablando a la
humanidad desde Su posición como Señor de la creación, revelando a la humanidad Su carácter justo y majestuoso
que no tolera ofensa. Aunque no comprendan las verdades contenidas en las palabras de Dios Todopoderoso o no
tengan ninguna experiencia o entendimiento real al escucharlas por primera vez, todos los que son ovejas de Dios
seguirán sintiendo que cada palabra de Dios Todopoderoso está llena de poder y autoridad y estarán seguros de que
se trata de la voz de Dios y que viene directamente del Espíritu de Dios. Esto confirma las palabras del Señor Jesús:
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27).
Ahora que hemos oído la voz de Dios y visto las verdades que Él ha expresado, entonces, ¿qué obra ha venido a
hacer Dios con la expresión de verdades? Ha venido a hacer la obra de juicio de los últimos días, algo que se puede
probar con las profecías salidas de la propia boca del Señor Jesús: “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino
que todo juicio se lo ha confiado al Hijo” (Juan 5:22). “Y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo
del Hombre” (Juan 5:27). “Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a
juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la
palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:47-48). “Aún tengo muchas cosas que
deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la
verdad, […] y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). Y no podemos olvidar el capítulo 4, versículo
17 del primer libro de Pedro: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios”. Todas estas profecías
son muy claras. El juicio en los últimos días comenzará con la casa de Dios, y se llevará a cabo entre todos aquellos
que hayan aceptado la obra de juicio de Dios de los últimos Días. Es decir, el Hijo del hombre encarnado expresará
muchas verdades en la tierra para juzgar y purificar a la humanidad, guiando al pueblo escogido de Dios a conocer
todas las verdades. Esta es la obra de juicio desempeñada por el Salvador en los últimos días, una obra que Dios
planificó hace mucho. Ahora Dios Todopoderoso, el Hijo del hombre en la carne, ha venido hace bastante tiempo,
expresando todas las verdades para la purificación y salvación de la humanidad, sacudiendo al mundo entero,
sacudiendo a todas las religiones y sectores. Cada vez más personas prestan atención a la voz de Dios, buscan e
investigan el camino verdadero. Dios Todopoderoso no solo ha revelado todos los principales misterios del plan de
gestión de 6000 años de Dios y nos ha contado misterios de la verdad como los objetivos de Dios en Su gestión de la
humanidad, cómo lleva a cabo Sus tres etapas de la obra para salvar a la humanidad, los misterios de las
encarnaciones y la verdadera historia detrás de la Biblia. Además, Dios Todopoderoso también ha revelado la verdad
de cómo Satanás ha corrompido a la humanidad y de nuestra naturaleza satánica de oposición a Dios, a la vez que
ha señalado la senda práctica para que nos despojemos de nuestras actitudes corruptas y nos salvemos por
completo. Dios Todopoderoso también ha revelado el desenlace para cada tipo de persona, los auténticos destinos
finales de la gente, cómo Dios pondrá fin a la era y cómo aparecerá el reino de Cristo. Se nos ha revelado cada uno
de estos misterios de la verdad. Dios Todopoderoso ha pronunciado millones de palabras, y estas palabras son todas
las verdades que se usan para juzgar y purificar a la humanidad. Esta es la obra de juicio realizada por Dios en los
últimos días. Es un paso de la obra para purificar a conciencia y salvar a la humanidad solo por medio de palabras.

Entonces, ¿cómo usa Dios Todopoderoso la verdad para completar la obra de juicio? Veamos lo que dicen Sus
palabras. Dios Todopoderoso dice: “La obra del juicio es la propia obra de Dios, por lo que, naturalmente, debe
ser llevada a cabo por Dios mismo; no puede ser hecha por el hombre en Su lugar. Puesto que el juicio es el
uso de la verdad para conquistar al hombre, no hay duda de que Dios aún aparecería en la imagen encarnada
para realizar esta obra entre los hombres. Es decir, Cristo de los últimos días usará la verdad para enseñar a
los hombres alrededor del mundo y hacer que todas las verdades sean conocidas por ellos. Esta es la obra
del juicio de Dios” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad). “La
obra de Dios en la encarnación actual consiste en expresar Su carácter, principalmente, por medio del
castigo y el juicio. Con base en esto, trae más verdad al hombre y le señala más formas de práctica, y, de
este modo, logra Su objetivo de conquistar al hombre y salvarlo de su propio carácter corrupto. Esto es lo
que yace detrás de la obra de Dios en la Era del Reino” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prefacio).
“Cristo de los últimos días usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la sustancia
del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades
diversas tales como el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios,
cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios, etc. Todas estas
palabras están dirigidas a la sustancia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que
exponen cómo el hombre desdeña a Dios se refieren a que el hombre es una personificación de Satanás y
una fuerza enemiga contra Dios. Al realizar Su obra del juicio, Dios no aclara simplemente la naturaleza del
hombre con unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Todos estos métodos diferentes
de exposición, de trato y poda no pueden ser sustituidos con palabras corrientes, sino con la verdad de la
que el hombre carece por completo. Solo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; solo a través de
este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido por Dios y, además, obtener
un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre
el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre
obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que
le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces
de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra del juicio,
porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos
aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra del juicio realizada por Dios” (La Palabra, Vol. I. La aparición
y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad).

Después de leer las palabras de Dios ha de quedar claro que la obra de juicio de Dios en los últimos días se realiza
principalmente expresando la verdad, utilizando la verdad para juzgar, purificar y salvar a la humanidad. Es decir, en
los últimos días, Dios purifica la corrupción de la humanidad a través de Su obra de juicio, salvando y perfeccionando
a un grupo de personas, creando un grupo de aquellos que son de un mismo corazón y mente con Dios: el fruto del
plan de gestión de 6000 años de Dios. Este es el enfoque de la obra de juicio de los últimos días. Esta es la razón
por la cual el Salvador, Dios Todopoderoso, ha estado expresando verdades desde que vino, exponiendo y juzgando
cualquier tipo de carácter corrupto de la gente. También ha estado purificando y transformando nuestras actitudes
corruptas al podarnos y tratarnos, al probarnos y refinarnos; esto resuelve la causa raíz de la pecaminosidad del
hombre, permitiendo que nos despojemos completamente del pecado, liberarnos de la influencia de Satanás y ser
capaces de someternos y adorar a Dios. Llegados a este punto, puede que algunas personas se sientan un poco
confusas, pensando que el Señor Jesús ya redimió a la humanidad, de modo que ¿por qué tendría Dios que seguir
expresando verdades en los últimos días para juzgar a la humanidad? Esto se debe a que el Señor Jesús solo
realizó la obra de redención, lo que significa que la fe en el Señor Jesús conlleva el perdón de los pecados, o la
justificación solo por medio de la fe, lo que capacita a las personas para presentarse ante Dios en oración,
comunicarse con Dios y disfrutar de Su gracia y bendiciones. Sin embargo, el papel del Señor Jesús como ofrenda
por el pecado solo permitió el perdón de los pecados de la humanidad; no resolvió completamente el problema
fundamental de la pecaminosidad del hombre. Todo esto son hechos. Por eso, todos los que vivieron en la Era de la
Gracia reconocieron el hecho de que, incluso después de que se perdonaran los pecados de la humanidad,
seguíamos pecando todo el tiempo. No podíamos evitarlo, y por mucho que anheláramos despojarnos del pecado,
éramos incapaces de hacerlo. Pasábamos por la vida pecando de día y confesándonos de noche. Por eso el Señor
Jesús profetizó: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el
Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, […] y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan
16:12-13). Esto se refiere a la obra de juicio de los últimos días que el Señor Jesús realizaría a Su regreso,
purificando por completo al hombre de sus actitudes corruptas y resolviendo la raíz de su pecaminosidad. Así es
como se salva a la gente completamente y a conciencia. Es decir, aquellos que solo experimenten la redención del
Señor Jesús sin experimentar la obra de juicio de los últimos días no pueden hacer otra cosa que no sea reconocer
cuáles de sus actos son pecaminosos. No pueden ver la causa raíz de la pecaminosidad del hombre. Es decir, son
incapaces de entender la naturaleza satánica del hombre y sus actitudes satánicas, y mucho menos resolverlas. La
única manera de resolver el problema del carácter corrupto, que es la causa fundamental de la pecaminosidad del
hombre, es experimentar la obra de juicio de Dios. Dios Todopoderoso dice: “Antes de que el hombre fuera
redimido, muchos de los venenos de Satanás ya habían sido plantados en su interior, y, después de miles de
años de ser corrompido por Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza establecida que se
resiste a Dios. Por tanto, cuando el hombre ha sido redimido, no se trata más que de un caso de redención
en el que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa que existe en su interior no se ha
eliminado. El hombre que está tan sucio debe pasar por un cambio antes de volverse digno de servir a Dios.
Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y
corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el
hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el
hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del
refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser purificado. En lugar de considerar que esta
etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad,
esta etapa es la de la conquista, así como la segunda etapa en la obra de la salvación. El hombre llega a ser
ganado por Dios por medio del juicio y el castigo por la palabra, y es por medio del uso de la palabra para
refinar, juzgar y revelar que todas las impurezas, las nociones, los motivos y las aspiraciones individuales
dentro del corazón del hombre se revelan completamente. A pesar de que el hombre pueda haber sido
redimido y perdonado de sus pecados, sólo puede considerarse que Dios no recuerda sus transgresiones y
no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, cuando el hombre, que vive en un cuerpo de carne, no ha sido
liberado del pecado, sólo puede continuar pecando, revelando, interminablemente, su carácter satánico
corrupto. Esta es la vida que el hombre lleva, un ciclo sin fin de pecado y perdón. La mayor parte de la
humanidad peca durante el día y se confiesa por la noche. Así, aunque la ofrenda por el pecado siempre sea
efectiva para el hombre, no podrá salvarlo del pecado. Sólo se ha completado la mitad de la obra de
salvación, porque el hombre sigue teniendo un carácter corrupto. […] No resulta fácil para el hombre ser
consciente de sus pecados; no tiene forma de reconocer su propia naturaleza profundamente arraigada, y
debe depender del juicio por la palabra para lograr este resultado. Sólo así puede el hombre ser
transformado gradualmente a partir de ese momento” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El misterio
de la encarnación (4)). “Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda
la humanidad y se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre; no lo libró de la totalidad de su carácter
corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió que Jesús se convirtiera
en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra
incluso mayor para librar completamente al hombre de su carácter satánicamente corrompido. Y, así, ahora
que el hombre ha sido perdonado de sus pecados, Dios ha vuelto a la carne para guiar al hombre a la nueva
era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a una esfera más elevada. Todos
los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones.
Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de
Dios. Prefacio). Dios mismo ha adoptado una forma carnal para venir y realizar la obra de juicio, expresando una
gran cantidad de verdades, y está exponiendo y juzgando a las personas a largo plazo. Es la única manera de que
las personas puedan ver con claridad la verdad de su corrupción y reconocer su propia naturaleza y esencia.
Mediante este juicio, las personas también verán la justicia y santidad de Dios, y desarrollarán así reverencia hacia
Él. Solo así podremos despojarnos poco a poco de nuestras actitudes corruptas y vivir una verdadera condición
humana. Puede decirse que la única manera de lograr esto es que Dios encarnado exprese verdades para realizar la
obra de juicio. Por eso, el hecho de que Dios Todopoderoso declare palabras, usando la verdad para realizar la obra
de juicio, es tan fundamental, tan decisivo y significativo.
La clave de si un creyente puede salvarse completamente y tener un buen destino reside en si es capaz de darle la
bienvenida a la aparición y obra de Dios. Así pues, el quid de la cuestión es si alguien es capaz o no de oír la voz de
Dios. Mucha gente cree en el Señor durante toda su vida, pero llega al ocaso sin oír nunca la voz de Dios ni dar la
bienvenida al Señor, lo que implica que todos sus esfuerzos se quedan en nada. Por eso, ser capaz de oír la voz de
Dios es la clave para determinar si alguien puede alcanzar la salvación plena y obtener un buen destino. Mucha
gente lee las palabras de Dios Todopoderoso y reconoce que son la verdad, pero aun así son incapaces de
reconocer que Dios Todopoderoso es el Señor retornado. Es una verdadera vergüenza, y el resultado de la necedad
y la ceguera humanas. Aquellos que no conocen al Señor están destinados a caer en los desastres, en el llanto y el
rechinar de dientes.

Dios Todopoderoso dice: “En la Era del Reino, Dios usa las palabras para iniciar la nueva era, para cambiar los
medios por los cuales Él obra y para llevar a cabo la obra de la era entera. Este es el principio por el cual
Dios obra en la Era de la Palabra. Él se hizo carne para hablar desde diferentes perspectivas, de modo que el
hombre pudiera ver realmente a Dios —quien es la Palabra manifestada en la carne—, y para que pudiera
contemplar Su sabiduría y Su maravilla. Este tipo de obra se realiza para lograr mejor los objetivos de
conquistar al hombre, perfeccionarlo y descartarlo, que es el verdadero significado del uso de las palabras
para obrar en la Era de la Palabra. A través de estas palabras, las personas llegan a conocer la obra de Dios,
Su carácter, la sustancia del hombre y aquello en lo que el hombre debe entrar. A través de las palabras, la
obra que Dios desea llevar a cabo en la Era de la Palabra fructifica en su totalidad. A través estas palabras,
las personas son expuestas, descartadas y probadas. Las personas han visto las palabras de Dios, han oído
estas palabras y han reconocido su existencia. Como resultado, han llegado a creer en la existencia de Dios,
en Su omnipotencia y sabiduría, así como en el amor de Dios por el hombre y Su deseo de salvarlo. El
término ‘palabras’ puede ser sencillo y corriente, pero las palabras procedentes de la boca del Dios
encarnado sacuden el universo, transforman el corazón de las personas, transforman sus nociones y su
antiguo carácter, y la apariencia que el mundo entero solía tener. A lo largo de las eras, solo el Dios de la
actualidad ha obrado de esta manera, y solo Él habla así y viene a salvar al hombre de ese modo. A partir de
este momento, el hombre vive bajo la guía de las palabras de Dios, y es pastoreado y provisto por Sus
palabras. La gente vive en el mundo de las palabras de Dios, entre las maldiciones y bendiciones de Sus
palabras, y hay incluso más personas que han llegado a vivir bajo el juicio y el castigo de las mismas. Todas
estas palabras y esta obra son en aras de la salvación del hombre, en aras del cumplimiento de la voluntad
de Dios y en aras de cambiar el aspecto original del mundo de la antigua creación. Dios creó el mundo
utilizando palabras, guía a las personas en todo el universo utilizando palabras, y las conquista y las salva
utilizando palabras. Al final, Él utilizará palabras para llevar a la totalidad del mundo antiguo a su fin,
completando, así, todo Su plan de gestión” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La Era del Reino es la
Era de la Palabra).

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