La Biblia
YOUVERSION
Dios, ¿Llamaste?
Gálatas 1:15 Pero Dios me apartó del vientre de mi madre y me llamó
para su gracia y cuando a él le agrado.
Es importante reconocer el lugar que ocupamos y la posición que
tenemos en la vida porque de esa forma sabemos con qué contamos
y qué debemos hacer.
Un llamado personal.
En primer lugar es notorio que este fue un llamado personal.
¿Pensaste alguna vez que Dios sabe tu nombre?
Simplemente coloca tu nombre en ese lugar y no estarás lejos de la
verdad. El llamado de Dios es personal; de persona a persona, así
también debe ser tu respuesta a ese llamado.
Un llamado privado
Busca tiempo a solas con Dios y me dirigía a un lugar tranquilo donde
sentarme para observar el mundo exterior. Fue de esas ocasiones en
la intimidad del tiempo que paso con Dios que hizo muy evidente que
Dios me está llamando para un servicio.
En Cristo eres hecho nuevo. Pero, ¿ por qué eres nuevo? ¿Qué
significa eso?
En primer lugar, significa que se avecinan cambios en tu vida y que
serán buenos cambios. Detente y piensa por un minuto. ¿Qué era lo
que odiabas de tu antigua vida? ¿Estabas enojado? ¿O estabas
deprimido? ¿Eras violento? ¿Quizás todos se aprovechaban de ti o
eras la persona que no agradaba a nadie? Como todos, eres una
persona con un pasado. Dios te liberó de ese pasado. De hecho, es el
viejo que se ha ido. ¡ eres nuevo porque comenzaste una relación con
Jesús!
En segundo lugar, hay muchas otras personas que necesitaban saber
acerca de Jesús al igual que tú. Al comenzar a vivir tu vida nueva,
mantente atento a esas personas. A medida que tu vida cambie, la
gente notará y podrás decirles por qué y cómo cambió tu vida.
Tómate unos minutos para entregarle esas cosas a Dios. Dile
“GRACIAS” por liberarme para vivir una nueva vida y pídele que te dé
oportunidades para hablarle a otras personas acerca de Jesús.
Tienes un nuevo comienzo que puedes disfrutar gracias a Cristo.
Cuando Jesús entró en tu vida, destruyó una parte de ti que había
estado ahí por mucho tiempo.
Tómate unos minutos para pensar en lo que sabes que había en tu
antigua vida que no estaba en línea con el plan de Dios para ti. Ora y
pídele a Dios que te proteja para no volver a esas cosas.
“DESTINO”
Tómate unos minutos para pensar en viajar. Llegamos a un punto en
el que no estemos seguros de dónde vamos a terminar. Eres seguidor
de Cristo de hace unos días. Es hora de hablar de destinos, donde
terminar esta vida y comenzar la próxima.
Porque conoces a Cristo, tienes un nuevo destino para tu vida.
“Reiniciar”
Ahora la puerta estrecha es donde estás. Tomaste ese camino
cuando conociste a Jesús y le invitaste a entrar en tu vida. Seguir ese
camino significa que su futuro está seguro. Cuando esta vida termine,
pasarás la eternidad en el cielo con Jesús.
La Biblia habla del “nuevo yo” cuando encontramos vida en Jesús.
¡Hay un botón RESET! Tu antigua vida ha sido borrada. Dios ya no
recuerda tus pecados, fracasos o pasado. Toda esa basura fue puesta
sobre Jesús, y puedes comenzar de nuevo.
Entonces, ¿qué significa eso para hoy? Significa que puedes
deshacerte de la culpa de tu pasado. Significa que puedes salir de tu
casa hoy sabiendo que el Dios del universo ya no recuerda tu pasado
ni lo cuenta en tu contra. ¡Estas libre!
Tómate unos minutos para leer el pasaje de hoy varias veces. Tómate
un tiempo para orar. Gracias a Dios por liberarte de tu pasado.
Agradécele por enviar a Jesús para tomar todos tus pecados. Pídele a
Dios que te dé la fuerza para comenzar de nuevo. ¡REINICIAR!
“El Viaje”
¿Cómo te sientes al comenzar tu viaje para conocer mejor a Jesús?
Debes saber que lo que has estado leyendo, pensando y orando hasta
ahora está empezando a moldearte para convertirte en algo más
parecido a Jesús. ¡Es emocionante darte cuenta de que hoy sabes
más acerca de Dios que cuando empezaste!
Tu vida con Cristo es un viaje. Va a tener altibajos. Te cansarás y te
emocionarás. La cuestión es que no renuncies. La nueva vida que
tienes es preciosa. Dios quiere usarte y enseñarte. ¡Eso es lo que te
pasó!
"PAUSA."
Durante estos días tómate un tiempo para meditar en las Escrituras.
Escribe lo que Dios te enseñó esta semana. Usando esta aplicación,
marque versículos, tome notas o tal vez en una copia impresa de la
Biblia, escriba lo que vea, encierre en un círculo y subraye las
palabras o frases que le llamen la atención.
Acción de gracias por la salud
1 Yo amo al Señor porque él me escucha,
porque oye mi voz cargada de súplicas.
2 El Señor se digna escucharme;
por eso lo invocaré mientras viva.
3 Los lazos de la muerte me envolvieron,
y me angustié al verme tan cerca del sepulcro;
mi vida era de angustia y de aflicción constante.
4 Pero en el nombre del Señor clamé:
«Señor, ¡te ruego que me salves la vida!»
5 El Señor es justo y compasivo;
nuestro Dios es toda bondad.
6 El Señor protege a la gente sencilla.
Yo estuve muy enfermo, y él me levantó.
7 ¡Alma mía, ya puedes estar tranquila,
porque el Señor me ha tratado con bondad.
8 Tú, Señor, me libraste de la muerte,
Enjugaste mis lágrimas y no me dejas caer.
9 Por eso, Señor, mientras tenga vida,
viviré según tu voluntad.
10 Yo tenía fe, aun cuando dije:
«¡Es muy grande mi aflicción!»
11 Era tal mi desesperación, que exclamé:
«¡No hay nadie digno de confianza!»
12 ¿Con qué voy a pagarle al Señor?
¿Cuántas bendiciones que de él he recibido?
13 ¡Solo ofreciendo libaciones por su salvación,
e invocando el nombre del Señor!
14 ¡Solo cumpliendo al Señor mis promesas
en presencia de todo su pueblo!
15 A los ojos del Señor es muy valioso
la muerte de quienes lo aman.
16 Señor, yo soy tu siervo;
mi madre fue tu sierva, y yo también lo soy,
pues me libraste de mis cadenas.
17 El sacrificio que te ofrezco es mi alabanza;
Voy, Señor, a proclamar tu nombre.
18 Voy a cumplir mis promesas
en presencia de todo tu pueblo,
19 en los atrios de tu templo, Señor;
¡en medio de ti, ciudad de Jerusalén!
¡Aleluya!
La preeminencia del amor
1 Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo
amor, vengo a ser como metal resonante, o címbalo
retumbante.
2 Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los
misterios, y tuviera todo el conocimiento, y si tuviera toda la
fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor,
nada soy.
3 Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los
pobres, y entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo
amor, de nada me sirve.
4 El amor es paciente y bondadoso; no es envidioso ni
jactancioso, no se envanece;
5 no hace nada impropio; no es egoísta ni se irrita; no es
rencoroso;
6 no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de
la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor jamás dejará de existir. En cambio, las profecías se
acabarán, las lenguas dejarán de hablarse, y el conocimiento
llegará a su fin.
9 Y es que solo conocemos y profetizamos de manera
imperfecta,
10 pero cuando venga lo perfecto, lo que es imperfecto se
acabará.
11 Cuando yo era niño, mi manera de hablar y de pensar y
razonar era la de un niño; pero cuando llegué a ser hombre,
dejé atrás las cuestiones típicas de un niño.
12 Ahora vemos con opacidad, como a través de un espejo,
pero en aquel día veremos cara a cara; Ahora conozco en
parte, pero en aquel día conoceré tal y como soy conocido.
13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el
más importante de todos es el amor.
“Aprendiendo lo básico: La Iglesia”
En la lectura de hoy, ¿es posible que hayas captado la palabra
“cuerpo”? ¿Qué quiere decir Pablo? El cuerpo del que habla Pablo no
es un ser humano, sino la Iglesia. ¿Alguna vez te detuviste a pensar
en Dios y la iglesia? A veces olvidamos que Dios hizo la iglesia. Él lo
creó para que tuviéramos un lugar donde reunirnos, fortalecernos
unos a otros y ser fortalecidos unos por otros. También creó la iglesia
para cumplir sus planes en la tierra. Durante 2000 años, Dios ha
estado usando iglesias para difundir el mensaje de Jesús y la
esperanza que Él trae a la vida.
¿Dónde encajas tú ahí? Quizás pienses: “No es importante si estoy en
la iglesia. No tengo nada que ofrecer. Solo he sido seguidor de Cristo
por un corto tiempo. Seguramente Dios no quiere usarme”. Pero si
piensas eso, no es cierto.
¿Qué es lo que hay que hacer? Primero, ve a la iglesia. Conoce gente
mayor y menor que tú. Dales la oportunidad de conocerte. En
segundo lugar, ofrécete a ayudar. Si tiene algún talento o habilidad,
dígale a la gente que está dispuesto a ofrecer su tiempo como
voluntario en la iglesia. Tu iglesia está buscando a alguien como tú.
Tómate unos minutos y agradece a Dios por la iglesia. Gracias a Dios
por crear un lugar para hacer Sus negocios en la tierra. Agradécele
porque fue a través del trabajo de una iglesia que llegaste a conocer
a Cristo. Agradécele por permitirte servir en la iglesia. Pídele a Dios
que te revele tu papel en la iglesia.
“Aprendiendo lo básico: la oración”
¿Cuáles son los pilares de una buena amistad? ¿Intereses comunes?
¿Gustos? ¿No le gusta? ¿Antecedentes comunes? Tal vez, pero el
problema con esa teoría es que te pueden seguir gustando las
mismas cosas y tener mucho en común, pero cuando dejas de estar
conectado con esa otra persona, ¿qué pasa? Bueno, cuando dejas de
conectarte con alguien más, dejas de contactarlo, dejas de pasar
tiempo con él y dejas de hablar, dejas de tener una amistad sana. Es
sorprendente cómo sucede eso, ¿no? Un día la conversación llega a
su fin. Eso puede suceder contigo y con Dios también.
Dios es lo que llamamos oración. ¿Cómo debería sonar la oración?
Cuando miras la oración en la lectura bíblica de hoy, ¿vemos Su
respuesta? Puedes ver que la oración modelo de Jesús se divide en
varias partes a partir de las cuales podemos modelar nuestras
oraciones.
Primero, nuestras oraciones deben reconocer a Dios por quién es.
Cuando ores, tómate un tiempo para agradecer a Dios por ser un Dios
santo y justo que estuvo dispuesto a enviar a Jesús para salvarnos.
Segundo, nuestras oraciones deben buscar la voluntad de Dios para
nuestras vidas. Cuando pedimos que “venga el reino de Dios”,
estamos orando para que los deseos de Dios se cumplan en nuestras
vidas.
En tercer lugar, debemos llevar nuestras peticiones y necesidades a
Dios. Dios es bondadoso y compasivo. Él quiere que presentemos
nuestras necesidades ante Él, sabiendo que Él nos dará lo que
necesitamos. Dios quiere responder nuestras oraciones.
Cuarto, debemos pedirle a Dios que nos perdone nuestros pecados y
que nos guíe lejos de la tentación del pecado. Es importante que
sigamos presentando nuestros pecados y fracasos ante Dios. No
somos perfectos, pero Él desea perdonarnos.
No dejes que nada te impida orar constantemente. Tómese un tiempo
cada día para orar. Incorpora la oración a tu rutina diaria. Cuando
surjan oportunidades de orar con otras personas o por otras personas,
ore. No pierdas la oportunidad de hablar con Dios. Quiere pasar
tiempo conversando con nosotros.
Tómate un tiempo ahora para orar.
Además, antes de terminar el tiempo de
hoy con Dios, planifique un momento
para orar más tarde hoy.
“Aprendiendo lo básico: “responsabilidad”
Hay algunas cosas en la vida que dan miedo cuando se enfrentan
solas. Nuestro pecado puede ser el más aterrador. A medida que
avanzas en este estudio, te alejas más del momento en que
aceptaste a Cristo como tu Salvador. Cada día parece más normal. De
hecho, puede que incluso empieces a pensar: Tengo esto del
cristianismo bastante bien dominado.
La vida cristiana nunca estuvo destinada a ser una misión en solitario.
De hecho, una y otra vez las Escrituras mencionan que nos
necesitamos unos a otros.
El escritor de Hebreos nos está diciendo que nos hagamos
responsables unos a otros. En otras palabras, necesitas a alguien en
tu vida que tenga permiso para preguntarte cómo va tu caminar con
Cristo. Que alguien necesita poder preguntarte si estás volviendo a
caer en viejos pecados o perdiendo la batalla con nuevas tentaciones.
Aún más, necesitas que alguien te anime a permanecer con Cristo. Y
necesitas a alguien con quien compartir las victorias que estás viendo
en tu vida. En resumen, nos necesitamos unos a otros.
Hoy tómate unos minutos para agradecer a Dios por las
personas que te han animado en tu caminar con Cristo.
Luego, escribe tres personas que podrían hacerte
responsable de conectarte con la iglesia y continuar
siguiendo a Cristo en tu vida diaria. Tiene que ser alguien
que haya seguido a Cristo por más tiempo que tú. Tal vez
un pastor o un maestro de estudios bíblicos. Hoy,
necesitas hablar con al menos una de esas personas para
que te hagan responsable.
Déjame hacerte una pregunta. ¿Cómo supiste de Jesús? Piense en eso
por un minuto. Alguien te inició en este viaje hablándote de Él. Como
cristianos, estamos llamados a contarles a otras personas acerca de
Jesús y lo que Él ha hecho por nosotros. Lo creas o no, eso está en la
Biblia.
En la lectura de hoy, vemos a Jesús diciéndoles a sus discípulos que le
hablen a otras personas acerca de él. Debían enseñar a otras
personas que creían en Jesús a vivir como vivió Jesús. Por cierto, esos
seguidores ahora te incluyen a ti y eso significa que también puedes
contarles a otras personas acerca de Jesús.
¿Qué les dices cuando te preguntan? Cuéntales lo que te pasó.
Cuéntales por qué confiaste en Jesús. Luego muéstrales ese versículo
que has estado memorizando (Juan 3:16). Dígales que ese versículo
significa que Jesús no es sólo para usted, sino para todos. Si tienen
preguntas que no puedes responder, sé honesto y diles que no lo
sabes. Tal vez incluso invítelos a preguntarle a su pastor, líder de la
iglesia o a la persona que lo ayude a responsabilizarse.
Tómate unos minutos para agradecer a Dios que alguien compartió a
Jesús contigo. Ahora pídele a Dios que te muestre un amigo para
compartir a Jesús con él. Escribe el nombre de ese amigo en la
portada de tu Biblia. Oren por ellos todos los días. Pídele a Dios que te
dé la oportunidad de hablarles sobre Jesús.
Durante el fin de semana tómate un tiempo para meditar en las
Escrituras. Escribe lo que Dios te enseñó esta semana. Si está
leyendo una copia física de la Biblia, encierre en un círculo las
palabras clave que parezcan realmente importantes mientras lee las
Escrituras durante el fin de semana. Si hay un versículo que se
destaca, subráyalo para que puedas encontrarlo fácilmente más
adelante. Si estás leyendo en esta aplicación, marca lo que te llame la
atención y toma notas.
“Nueva Vida versus Vieja Vida“ ¿Cómo te va en cuanto a romper con
tus viejos hábitos? Es posible que esa antigua forma de vida te esté
alcanzando ahora mismo. Eso les sucede a todos los seguidores de
Cristo. Detente y piensa por un minuto en cuánto tiempo llevas
viviendo la vida a la antigua usanza. Hasta ese momento, has pasado
toda tu vida aprendiendo a salirte con la tuya tanto como puedas.
Ahora entiendes las consecuencias de esas acciones y has permitido
que Jesús pague por tu pecado. Pero esos viejos hábitos siguen ahí y
tardan en desaparecer. No eres la única persona que alguna vez ha
tenido que lidiar con este problema. Observe cómo Pablo abre estos
versículos. ¿Por qué hago cosas malas y no hago las cosas correctas?
¿Te has estado haciendo esa pregunta? La verdad es que tenemos
dos naturalezas viviendo en nosotros. Una naturaleza quiere hacer
cosas que agraden a Dios y honren a Dios. La otra naturaleza quiere
hacer cosas que están mal a los ojos de Dios. En otras palabras, eres
una zona de guerra. ¿Entonces que puedes hacer? Primero, tómate
unos minutos para pensar en lo que te arrastra a volver a viejos
hábitos. ¿Es una amistad? ¿Una relación? ¿Es una canción o una
película? ¿Tienes cosas en tu casa de las que necesitas deshacerte,
como un alijo de pornografía, drogas o alcohol? En segundo lugar,
debes lidiar con lo que sea que te tiente. Quizás necesites terminar
una amistad o relación o al menos agregar algunos nuevos amigos
que sigan a Dios. Quizás necesites deshacerte de algo que te tienta.
Finalmente, debes contarle a la persona que te hace responsable
acerca de tu tentación. Recuerde, la semana pasada hablamos sobre
no hacerlo solo. Tómate unos minutos para orar. Pídele a Dios que te
ayude a lidiar con la tentación. Agradécele por perdonarte cuando
fallas.
"¿Por qué ser normal?" ¿Ha sido difícil explicarles a tus viejos amigos
exactamente por qué eres tan diferente? Probablemente hayas tenido
conversaciones bastante interesantes durante las últimas semanas.
Todo el mundo quiere saber qué te hace actuar tan diferente. Tienen
curiosidad sobre tu nueva dirección en la vida.
Cuando nos tratan mal, a cambio tratamos bien a las personas.
Oramos por las personas a las que no les agradamos o no entienden a
los cristianos. Devolvemos el odio y el rechazo con amor y
aceptación. Puede que sea difícil de hacer, pero Dios te permitirá
amar a tus enemigos. Tómate unos minutos y ora.
“Deja el pasado atrás”
Es posible que usted también esté lidiando con eso en este momento.
A menudo, cuando empiezas a estudiar la Palabra de Dios y ves
cuáles son sus normas, empiezas a sentirte culpable por las cosas
que hacías antes de conocer a Cristo. Si hubieras comprendido lo
malas que serían esas decisiones, habrías actuado de manera muy
diferente.
Además, puedes dejar que los cambios en tu vida sean una
demostración para los demás de que Dios puede perdonar a
cualquiera, incluso al peor de los pecadores. Tómate unos minutos
hoy y agradece a Dios por perdonar tu pasado. Pídele a Dios que te
ayude a enterrar el pasado y mirar hacia el futuro que tienes
sirviéndole. Pídele a Dios que use los cambios en tu vida para
alcanzar a los demás.
12 Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor, que me
fortaleció, porque me pareció fiel al ponerme en el ministerio,
13 aun cuando antes yo había sido blasfemo, perseguidor e
injuriador; pero fui tratado con misericordia porque lo hice por
ignorancia, en incredulidad.
14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la
fe y el amor que es en Cristo Jesús.
15 Esta palabra es fiel y digna de ser recibida por todos: Cristo
Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales
yo soy el primero.
16 Pero por esto fui tratado con misericordia, para que en mí,
el primer pecador, Jesucristo muestre toda su clemencia, para
ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.
17 Por tanto, al Rey de los siglos, al inmortal e invisible, al
único y sabio Dios, sean el honor y la gloria por los siglos de
los siglos. Amén.
Ser un niño que cree en Cristo y en una familia de incrédulos es difícil.
Tus padres están observando cada uno de tus movimientos. Quieren
ver si vivirás lo que dices creer. Quieren saber si eres auténtico. A
veces será difícil, pero los mandamientos de Dios no cambian, sin
importar nuestras circunstancias. He aquí algunas ideas que podrían
ayudarle si se encuentra en ese barco: Tome sus críticas en silencio.
Ora por tus padres todos los días. Sé un servidor de tus padres. Sé el
mejor hijo o hija que puedas ser. Obedece a tus padres. Sométete a
su disciplina estés de acuerdo o no. Por cierto, puede resultar
complicado. Mira, puedes ser la persona principal que ayude a tu
familia a entender a Jesús. Es posible que Dios te haya salvado para
alcanzar a tus padres. Confía en Dios. Él no te pondrá en una
situación que no puedas soportar. Pídele a tu socio responsable que
vigile tu relación con tus padres. Si tus padres son cristianos,
entonces aún debes vivir tu fe frente a ellos. Procure honrarlos y
servirlos también. Hable con ellos sobre lo que Dios le está
enseñando. Orad por ellos y con ellos. Tómate un tiempo hoy para
orar por tus padres. Gracias a Dios que eligió darte los padres que
tienes. Ora, pidiéndole a Dios que te muestre cómo servir mejor a
quienes te rodean y que no creen en Jesús.
"Seguro." Vivir la vida cristiana a veces es una lucha. Todavía puedes
quedarte estancado en el pecado. A veces todavía actúas como
antes. Algunos días tomarás malas decisiones y la culpa te perseguirá
durante días o semanas. A veces tus malas decisiones se hacen
públicas, incluso aquellos que consideras amigos cristianos pueden
mirarte y decir: “¿Realmente eres salvo?” Así no es como Dios te
mira. Nadie puede separar a una persona de Cristo una vez que la
relación ha comenzado. ¿No lo crees? Mira la lectura de hoy en la
Biblia. ¿Entiendes lo que dice en el versículo 38? NADA podrá
separarte. No hay acción, palabra, pecado o persona que pueda
arrebatarte de la mano de Dios una vez iniciada la relación.
Descansas en las manos de Dios debido a tu decisión de confiarle tu
vida hace unas semanas. ¡No puedes separarte de Dios! ¿Qué quiere
decir esto? ¿Deberías hacer lo que quieras? ¡De ninguna manera! Ya
sabes cómo termina eso. (Además eres una nueva creación, recuerda
el versículo que estás memorizando, 1 Corintios 5:17) No querrás
volver a la culpa, el dolor y la desesperación crónicos de tu pasado.
¡Vives en victoria! Cuando peques, pide perdón y sigue adelante. No
puedes separarte del perdón de Dios. Tómate unos minutos y habla
con Dios. Agradécele por tu salvación segura. Agradécele por su
perdón. Pídele que te ayude a mantenerte en el camino correcto. Si
aún no se ha reunido con un mentor espiritual esta semana, imprima
la Guía del Mentor Tres siguiendo el enlace en la descripción general
y busque a alguien de su iglesia con quien pueda hacer el estudio
este fin de semana.
"Pausa." Durante los próximos días, tómate un tiempo para meditar
en las Escrituras. Escribe, marca o anota lo que Dios te enseñó esta
semana. Si hay un versículo que se destaca, subráyalo para que
puedas encontrarlo fácilmente más adelante. Quién sabe, tal vez ese
pueda ser el próximo verso que debas memorizar.
"Pausa." Durante los próximos días, tómate un tiempo para meditar
en las Escrituras. Escribe, marca o anota lo que Dios te enseñó esta
semana. Si hay un versículo que se destaca, subráyalo para que
puedas encontrarlo fácilmente más adelante. Quién sabe, tal vez ese
pueda ser el próximo verso que debas memorizar.
1 Hermanos míos, no se convertirá la
mayoría de ustedes en maestros.
Bien saben que el juicio que
recibiremos será mayor.
2 Todos cometemos muchos errores.
Quien no comete errores en lo que
dice, es una persona perfecta, y
además capaz de dominar todo su
cuerpo.
3 A los caballos les ponemos un
freno en la boca, para que nos
obedezcan, y así podemos controlar
todo su cuerpo.
4 Y fíjense en los barcos: Aunque son
muy grandes e impulsados por
fuertes vientos, son dirigidos por un
timón muy pequeño, y el piloto los
lleva por donde quiere.
5 Así es la lengua. Aunque es un
miembro muy pequeño, se jacta de
grandes cosas. ¡Vean qué bosque tan
grande puede incendiarse con un
fuego tan pequeño!
6 Y la lengua es fuego; es un mundo
de maldad. La lengua ocupa un lugar
entre nuestros miembros, pero es
capaz de contaminar todo el cuerpo;
si el infierno la prende, puede
inflamar nuestra existencia entera.
7 La gente puede domesticar y, en
efecto, ha domesticado, toda clase
de bestias, aves, serpientes y
animales marinos,
8 pero nadie puede domesticar la
lengua. Esta es un mal indómito, que
rebosa de veneno mortal.
9 Con la lengua bendecimos al Dios y
Padre, y con ella maldecimos a los
seres humanos, que han sido
creados a imagen de Dios.
10 De la misma boca salen
bendiciones y maldiciones.
Hermanos míos, ¡esto no puede
seguir así!
11 ¿Acaso de una misma fuente
puede brotar agua dulce y agua
amarga?
12 No es posible, hermanos míos,
que la higuera dé aceitunas, o que la
vid dé higos. Ni tampoco puede
ninguna fuente dar agua salada y
agua dulce.
"¿A quién no le gusta un regalo?" ¿Te gustan los regalos? Ya sabes…
¡las sorpresas que no esperas que cumplen tus esperanzas, sueños y
te dejan sin aliento! A todo el mundo le encanta la emoción de recibir
regalos, especialmente los grandes. Bueno, Dios también es un dador
de regalos. ¿Ya has descubierto el tuyo? "¿Qué regalo?" puedes estar
diciendo. Bueno, cada persona que confía en Cristo recibe un regalo o
regalos que se utilizan para difundir el mensaje de Jesús a otras
personas y ayudar a los cristianos a aprender más sobre Jesús. Eche
un vistazo a la lectura de hoy para ver cómo se ve. De los dones
enumerados en la lectura de hoy… ¿cuál crees que podrías tener?
Toque aquí (Descubra sus dones espirituales) para realizar un
inventario de dones espirituales y obtener una descripción de cada
don. Luego, habla con tu mentor durante tu reunión de esta semana.
Pregunte cómo su donación podría beneficiar a su iglesia. Tómate
unos minutos y agradece a Dios por regalarte. Agradécele por confiar
en ti para construir Su reino en la tierra. Pídele a Dios que te muestre
tu don, para que puedas usarlo al servicio de Cristo.
'Y a todos les decía: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo,
tome su cruz cada día, y sígame. '
San Lucas 9:23
23
Y a todos les decía: <<Si alguno
quiere seguirme, niéguese a sí
mismo, tome su cruz cada día, y
síganme
“Cuando Dios guarda silencio”. Ayer leíste acerca de seguir la
dirección de Dios. Se trata de una perspectiva apasionante, pero deja
una pregunta importante. ¿Qué haces cuando Dios parece estar en
silencio? Va a suceder. Vas a orar y a veces Él te parecerá
extrañamente distante. Cuando parece que Él no responde, ¿qué
haces? Busque una respuesta en la primera lectura de hoy. Cuando
Dios parece estar en silencio, estás llamado a seguir adelante con fe.
Debes continuar haciendo las cosas que agradan a Dios. A veces
puedes sentirte frustrado por el aparente silencio de Dios, pero no le
das la espalda. El versículo seis del pasaje de hoy muestra que
puedes estar “seguro” de que Dios está obrando las cosas para ti
como alguien que le pertenece. Él te está respondiendo, pero aún no
puedes ver la respuesta. ¿Por qué no puedes ver la respuesta? Hay
varias razones por las que puede resultar difícil ver la respuesta.
Primero, la respuesta podría ser NO. Dios podría estar negando tu
petición porque no está en línea con Su voluntad, Su camino, Su
gloria o tu bien. Segundo, podría haber pecado en tu vida que te
impida ver la respuesta de Dios. Cuando Dios parece estar en
silencio, es bueno hacer un inventario de tu vida. ¿Estás involucrado
en cosas que están dañando tu conversación con Dios? En tercer
lugar, la respuesta podría llegar, pero en el tiempo de Dios, no en el
suyo. Dios no es una máquina expendedora. Él actúa en su propio
tiempo y a su manera. Él actúa para nuestros mejores intereses. Lo
vemos en la segunda lectura de hoy. Tómate unos minutos para orar
hoy. Gracias a Dios por tener en cuenta sus mejores intereses.
Agradézcale por responder la oración. Pídele que te ayude a
concentrarte en agradarle, incluso cuando no obtengas respuestas
inmediatas. Recuerde trabajar en memorizar Lucas 9:23.
“Discípulo en formación” Durante los próximos dos días, leerás el
mismo pasaje de las Escrituras. Estas son las últimas instrucciones
que Jesús dio a sus seguidores, la iglesia, antes de ir al cielo. Al
leerlos, la primera pregunta podría ser: “¿Qué es un discípulo?”
Bueno, la respuesta es un alumno, un seguidor. Era común que los
maestros en el antiguo Israel tuvieran discípulos dedicados a sus
enseñanzas. Al confiar tu vida a Cristo, te has identificado como
discípulo o seguidor de Jesús. ¿Cómo debería ser un discípulo? Bueno,
un discípulo estudia las enseñanzas del maestro. Eso es lo que haces
todos los días cuando lees uno de estos estudios. Estás repasando lo
que Jesús nos dijo que hiciéramos con nuestras vidas. Además, un
discípulo hace lo que el maestro le dice que haga. Actúas cada día un
poco más como tu profesor. A medida que aprendes más acerca de
Jesús, en la iglesia, en el estudio bíblico, hablando con amigos
cristianos, estás incorporando en tu vida lo que Jesús te dijo que
hicieras. Finalmente, un discípulo quiere ver las enseñanzas del
maestro difundidas a otros. En otras palabras, empiezas a compartir
lo que estás aprendiendo con otras personas que no lo saben. Cuanto
más conoces a Jesús y cuanto más cambia tu vida, más deseas ver a
otras personas transformadas al conocer a Jesús. Tómate unos
minutos y agradece a Dios por lo que ya has aprendido. Pídele a Dios
que te enseñe diariamente a ser más como Jesús. (¿Recuerdas Lucas
9:23? No es fácil seguir a Jesús) Pídele a Dios que te guíe hacia
personas que puedan ayudarte a ser más como Jesús y que traiga a
tu vida personas que necesiten conocer a Jesús.
“Haciendo discípulos” Hoy visita nuevamente los mandamientos
finales de Jesús a la iglesia para mirar una cosa más. La palabra
“naciones” es una palabra interesante. Hoy en día uno podría pensar
en países como Inglaterra, Brasil y Uganda. Este pasaje no se refiere
a dar a conocer a Jesús en los gobiernos, sino a los grupos étnicos.
Los grupos étnicos se definen por su cultura, idioma y tradiciones.
Hay multitud de grupos étnicos en todo el mundo. A veces hay varios
grupos étnicos en una nación. Jesús le dice al pueblo de Dios que les
hable acerca de Él y les ayude a saber cómo seguirlo. Dios está
llamando a cada uno de Sus seguidores, incluido usted, a hacer su
parte para alcanzar a grupos étnicos en todo el mundo. Lo creas o no,
hay millones de personas en todo el mundo que no conocen a Jesús y
su sacrificio. Necesitan saberlo. ¿Qué puedes hacer? Primero, puedes
orar. Pídale a Dios que se dé a conocer entre los pueblos del mundo.
En segundo lugar, puedes hablar. Asegúrate de que aquellos con
quienes te encuentras todos los días sepan que perteneces a Jesús y
que ellos también pueden conocerlo. En tercer lugar, puedes apoyar
misiones en todo el mundo. Pregúntale a alguien en tu iglesia qué
está haciendo tu iglesia para alcanzar al mundo y cómo puedes
participar dando o yendo, ya sea cerca o alrededor del mundo.
Cuarto, puedes irte. Dios está llamando a personas a viajar por todo
el mundo en viajes de corta duración y/o toda una vida de servicio.
Estar abierto. Nunca sabes lo que Dios podría llamarte a hacer. Sepa
esto: ir a las naciones no es una opción. Es un mandato, el último
mandato de Jesús a su pueblo. Al cumplir este mandamiento, eres un
fiel discípulo de Jesús. Ahora toma tu cruz y camina con Él (Lucas
9:23). Si aún no se ha reunido con un mentor espiritual esta semana,
imprima la Guía Cuatro del Mentor siguiendo el enlace en la
descripción general y busque a alguien de su iglesia con quien pueda
hacer el estudio este fin de semana.
"Pausa." Cierre este plan de lectura leyendo las Escrituras
enumeradas en esos días. Si hay un versículo que se destaca,
subráyalo para que puedas encontrarlo fácilmente más adelante.
Continúe memorizando las Escrituras. Continúe dedicando tiempo a la
palabra de Dios diariamente. Continúe conectándose a la iglesia.
Continúa en esta búsqueda de Jesús que has iniciado. Pídele a tu
pastor o mentor espiritual ideas y recursos que te ayudarán a seguir
aprendiendo más sobre Jesús y sus enseñanzas. Después de unas
pocas semanas, apenas estás comenzando a aprender acerca de
nuestro increíble Dios y los planes que Él tiene para tu vida. ¿Te
gustaría aprender a estudiar la Biblia por tu cuenta? Pruebe el
Devocional para terminar con todos los Devocionales. Siga el enlace
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1Manténganse, pues, firmes en la libertad con que Cristo
nos hizo libres, y no se sometan otra vez al yugo de la
esclavitud.
2Miren que yo, Pablo, les digo que si se circuncidan, de nada
les aprovechará Cristo.
3Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que
está obligado a cumplir toda la ley.
4Ustedes, los que por la ley se justifican, se han desligado de
Cristo; han caído de la gracia.
5Pues nosotros por el Espíritu aguardamos, por fe, la
esperanza de la justicia.
6Porque en Cristo Jesús nada valen la circuncisión ni la
incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.
7Ustedes corrían bien; ¿quién les impidió el no obedecer a la
verdad?
8Esta persuasión no procede de aquel que los llama.
9Un poco de levadura fermenta toda la masa.
10Yo confío respecto de ustedes, en el Señor, que no
pensarán de otro modo; pero el que los perturba, quienquiera
que sea, llevará la sentencia.
11Y yo, hermanos, si aún predicara la circuncisión, ¿por qué
habría de padecer todavía persecución? En tal caso, se habría
quitado el tropiezo de la cruz.
12¡Cómo quisiera yo que se mutilaran quienes los perturban!
13Hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad, solo
que no usen la libertad como pretexto para pecar; más bien,
sírvanse los unos a los otros por amor.
14Porque toda la ley se cumple en esta sola palabra: «Amarás
a tu prójimo como a ti mismo.»
15Pero si ustedes se muerden y se devoran los unos a los
otros, tengan cuidado de no consumirse también los unos a
los otros.
Día 1: ELIGE TU DESTINO
Si leemos la Biblia, veremos que Dios no sólo está presente en lo
grande (pues es creador de odo el universo, la tierra y los mares) sino
que también habita en lo pequeño. Lo que realmente importa es que
siempre debemos comenzar pequeño pero soñando en grande. Sin
embargo, es importante preguntarnos: ¿Creemos en las promesas
que Dios dio para nuestra vida? ¿Escuchamos el llamado de Dios en
nuestra vocación? ¿Hemos respondido: Heme aquí?
Quiero animarte a que te atrevas a creerle, que puedas identificar ese
sentir en tu corazón y empieces a cultivarlo para que dé fruto. Al
descubrir nuestra vocación y lo que queremos hacer con nuestra vida,
debemos entrar en una nueva fase... hacer realidad lo que soñamos.
13porque Dios es el que produce en ustedes lo mismo el
querer como el hacer, por su buena voluntad.
Día 2: PREPARA TUS VALIJAS
Ante cada viaje hay un elemento que no puede faltar: la valija. Pero…
¿Qué debemos incluir en nuestra valija cuando vamos rumbo a
nuestro sueño? Sin lugar a dudas deben acompañarnos nuestras
experiencias, nuestra formación y nuestras capacidades. En nuestra
valija debemos guardar todo lo que aprendimos y además llevar
espacio disponible para incluir todo aquello que estamos dispuestos a
aprender.
En la Biblia encontramos la historia de Daniel. Él, era un joven
israelita que fue llevado prisionero desde Israel a Babilonia en
condición de esclavo. La humillación y la vejación que experimentó
este muchacho, es la misma que pudo haber sentido cualquier
persona quien después de haber nacido en libertad, fuera reclutado
para servir a otra nación y obligado a adorar a dioses paganos.
7(porque vivimos por la fe, no por la vista).
Día 3: PASAJEROS CON DESTINO A...
Cuando uno descubre el propósito de Dios automáticamente nos
convertimos en las personas más felices del mundo. Descubrir para
qué nacemos nos llena de gozo y alegría. Tenía una idea, pero como
ustedes saben, actualmente una idea no vale tanto, sino la
concreción y la posibilidad de realizarla. Interiormente había
descubierto mi vocación más profunda: servir a mi comunidad a
través de la Iglesia, nada podía hacerme más feliz. Cuando
aceptamos el llamado de Dios en nuestro corazón, todo comienza a
funcionar.
Quiero desafiarte a que te prepares, ya que tiempo y ocasión
acontecen a todos. Es importante que cuando llegue el momento o la
oportunidad que tanto estás esperando, te encuentres preparado.
Escuché decir por ahí que las oportunidades llegan lentas como
tortuga y se van rápido como liebres.
Te animo a que te atrevas a descubrir los sueños que Dios depositó
en ti. Dios te dio sueños e ideas, si somos fieles a ellos, podemos
transformar familias, barrios, colegios, grupos de amigos, la facultad,
nuestra ciudad y nuestro país. Muchas veces pensamos que con las
grandes ideas se cambia el mundo, pero descuidamos el hecho de
que las pequeñas acciones aplicadas a la vida diaria pueden ser
grandes pasos para transformar el lugar en el que te encuentras. Sé
fiel a tu esencia y a la inquietud que está naciendo, ya sea pequeña o
grande, será el primer paso para transformar el mundo.
14Cuando no hay buen guía, la gente tropieza;
la seguridad depende de los muchos consejeros.
El Deseo
Una fuerza poderosa
Hay grandes fuerzas que nos mueven, influencian y gobiernan. Una
de las fuerzas más poderosas es una fuerza invisible que nos forma y
determina cómo será nuestra vida. Muchas veces ni nos damos
cuenta cómo está moldeando nuestra existencia.
La buena noticia es que no tenemos que ser víctimas de esta fuerza.
Más bien, la podemos utilizar para vivir vidas de las cuales nunca nos
arrepentiremos.
¿Qué es esta fuerza? Es el deseo, lo que queremos, lo que anhelamos.
Nuestro deseo nos lleva a dónde quiera.
Idea grande: Nuestro deseo dirige nuestra vida
Lo que deseamos es sumamente importante. Determina lo que
hacemos, porque lo que hacemos viene de nuestro deseo,
perseguimos nuestro deseo. Vemos lo que deseamos en lo que
hacemos, lo que hablamos y lo que pensamos.
¿Qué queremos?
¿Qué deseamos con Dios y en la vida? Normalmente queremos lo
mínimo con Dios: suficiente para no estar mal con Él ni ir al infierno.
Por lo tanto, hacemos lo mínimo; suficiente asistencia, suficientes
buenas obras, suficientes cambios. Sólo lo suficiente.
A la vez, queremos lo máximo para nosotros mismos, para nuestra
vida y nuestro reino. Queremos experimentar más, tener más gozo y
diversión, desarrollarnos más, tener más cosas, alcanzar más en
nuestra carrera. Así que hacemos lo máximo que podemos para
nosotros mismos; siempre hablamos, pensamos y trabajamos en lo
nuestro.
Determina lo que conseguimos
Lo que conseguimos en la vida viene directamente de lo que
deseamos. Cuando más deseamos lo nuestro, conseguimos lo
nuestro. Y perdemos lo más grande en la vida, lo eterno — lo que
durará después de la muerte —. Vivimos sin conocer a Dios
íntimamente y sin ayudar a otros a conocerle. Conseguimos lo
temporal, porque deseamos más que todo lo que hay en esta vida.
Hay algo mas
No tiene que ser así. Jesús nos llama a desear lo suyo: su Reino y
seguirle de verdad. Este deseo nos lleva a dejar lo nuestro, a
negarnos a nosotros mismos y a buscar menos para nosotros mismos.
A la vez, este deseo nos hace enfocar nuestra vida en lo suyo, y así
tomar nuestra cruz y seguirle, buscando conocer más y más a Dios y
ayudar a otros a conocerle también. Este deseo nos lleva a leer la
biblia, orar, ayunar, cantar a Dios, estudiar con otros y trabajar en los
ministerios de nuestra iglesia. Y lo hacemos todo no porque lo
tenemos que hacer, sino porque lo deseamos.
La vida está en juego
Cuando deseamos y perseguimos lo nuestro, pensamos que estamos
ganando la vida. En realidad, la perdemos, porque lo nuestro no dura
ni satisface. Podemos ganarlo todo, y terminar con nada.
En cambio, cuando deseamos y buscamos lo que desea Jesús,
ganamos la vida. Llegamos a conocer íntimamente a Dios y a
colaborar con Él a salvar a otros. Vivimos vidas de propósito y de
impacto eterno.
PROVERBIOS 4
23Cuida tu corazón más que otra cosa,
porque él es la fuente de la vida.
SANTIAGO 4
8Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Límpiense
las manos, pecadores! Y ustedes, los de doble ánimo,
¡purifiquen su corazón!
SAN MATEO 6
10Venga tu reino.
Hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Deseo 1: Conocer a Dios
Un deseo primordial que debemos tener es desear más de Dios;
desear conocerlo más y más, experimentar más y más de su
presencia y estar más y más cerca de Él.
Dios instruye a su pueblo a buscarlo, y los reclama cuando se alejan
de Él. De hecho, nuestro pecado viene por falta de conocimiento de
Dios y de estar cerca de Él.
Debemos querer conocer a Dios más que todas las riquezas o poder
que podríamos acumular en la vida. Debemos desear amar a Dios,
atesorarlo y valorarlo.
¿Qué es?
Este deseo no es sólo buscar una religión seca y vacía. No es conocer
a Dios como un concepto o teoría nada más. No es ser religioso, ir a la
iglesia y portarse bien. Ni siquiera es simplemente saber cosas de
Dios (tener conocimientos, creer buena teología y saber debatir y
ganar argumentos).
Desear más de Dios significa desear tener una amistad con Dios; ser
su amigo. Es el deseo de conocerlo de verdad. Es desear pasar
tiempo con Él y caminar con Él durante la vida — conversando con Él
—.
¿Qué produce en nosotros?
Desear más de Dios nos hace obedecerle, porque la obediencia nace
del amor. También, este deseo nos hace preocuparnos primero y más
que todo por lo que Él va a pensar y por lo que Él quiere — nos hace
buscar su voluntad —.
¿Por qué es tan importante?
Desear conocer más y más a Dios es esencial porque si no lo
conocemos, todo lo demás es vanidad. Nada de lo que hacemos por
Dios vale nada ni tiene valor si no estamos cerca de Dios. No
ganamos nada por ser religiosos si no conocemos a Dios, más bien
perdemos lo más importante.
La definición de la vida eterna es conocer a Dios. Nuestra eternidad
depende de querer estar cerca de Dios; terminamos lejos de Dios
cuando no lo conocemos.
Este deseo es lo más importante que podemos tener, porque lo que
Dios más desea es que lo amemos; este es el mandamiento más
grande e importante. Es tan importante para Dios que envió a su Hijo
para que pudiéramos llegar a conocerlo.
Debemos desear conocer profundamente a Dios
SANTIAGO 4
1¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre ustedes?
¿Acaso no vienen de sus pasiones, las cuales luchan dentro
de ustedes mismos?
2Si ustedes desean algo, y no lo obtienen, entonces matan. Si
arden de envidia y no consiguen lo que desean, entonces
discuten y luchan. Pero no obtienen lo que desean, porque no
piden;
3y cuando piden algo, no lo reciben porque lo piden con malas
intenciones, para gastarlo en sus propios placeres.
4¡Ay, gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo
es enemistad con Dios? Todo aquel que quiera ser amigo del
mundo, se declara enemigo de Dios.
5No crean que la Escritura dice en vano: «Ardientemente nos
desea el Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros.»
6Pero la gracia que él nos da es mayor. Por eso dice: «Dios se
opone a los soberbios, y da gracia a los humildes.»
7Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al
diablo, y él huirá de ustedes.
8Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Límpiense
las manos, pecadores! Y ustedes, los de doble ánimo,
¡purifiquen su corazón!
9¡Lloren, aflíjanse, hagan lamentos! ¡Conviertan su risa en
llanto, y su alegría en tristeza!
10¡Humíllense ante el Señor, y él los exaltará!
EFESIOS 1
15Por esta causa también yo, desde que supe de la fe de
ustedes en el Señor Jesús y del amor que ustedes tienen para
con todos los santos,
16no ceso de dar gracias por ustedes al recordarlos en mis
oraciones,
17para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de
gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en el
conocimiento de él.
DEUTERONOMIO 30
11»Este mandamiento que hoy te ordeno cumplir no es
demasiado difícil para ti, ni se halla lejos.
12No está en el cielo, como para que digas: “¿Quién subirá
por nosotros al cielo, y nos lo traerá, para que lo escuchemos
y lo cumplamos?”
13Tampoco está al otro lado del mar, como para que digas:
“¿Quién cruzará el mar por nosotros, y nos lo traerá, para que
lo escuchemos y lo cumplamos?”
14A decir verdad, la palabra está muy cerca de ti: está en tu
boca y en tu corazón, para que la cumplas.
15»Fíjate bien: hoy he puesto delante de ti la vida y el bien,
la muerte y el mal.
16Lo que yo te mando hoy es que ames al Señor tu Dios, que
vayas por sus caminos, y que cumplas sus mandamientos,
sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas
multiplicado, y para que el Señor tu Dios te bendiga en la
tierra de la cual vas a tomar posesión.
17»Pero si apartas tu corazón y no prestas atención, y te
dejas llevar, y te inclinas ante dioses ajenos y les sirves,
18en este día yo les hago saber que ustedes serán destruidos
por completo, y que no prolongarán sus días en la tierra al
otro lado del Jordán, de la cual van a tomar posesión.
19Hoy pongo a los cielos y a la tierra por testigos contra
ustedes, de que he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la
bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y
tu descendencia vivan;
20y para que ames al Señor tu Dios, y atiendas a su voz, y lo
sigas, pues él es para ti vida y prolongación de tus días. Así
habitarás la tierra que el Señor juró a tus padres, Abrahán,
Isaac y Jacob, que les daría a ustedes.»
Hábito 1: Leer la Biblia
¿Cómo cumplimos el deseo de conocer mejor a Dios? ¿Qué podemos
hacer para que sea una realidad?
Hay muchas cosas que podemos hacer para llegar a conocer mejor a
Dios y estar más cerca de Él. Algunos son:
Entregarse a Él por arrepentirse y bautizarse, así aceptándolo como
Señor y Salvador
Hablarle por orar
Meditar en la Palabra
Cantarle alabanzas
Buscarlo con intensidad por ayunar
El ingrediente crucial
Entre todas las cosas que podrían ayudarnos a conocer a Dios, ¿Cuál
es el ingrediente crucial? ¿Qué es aquella cosa que quizás más que
todo lo demás nos acercará a Dios?
El ingrediente crucial para cumplir el deseo de conocer a Dios, estar
más cerca de Él y amar más a Dios es: Leer la Palabra. Lo más
importante que podemos hacer para realizar nuestro deseo de
conocer más a Dios es leer su Palabra constantemente, regularmente
y en pedazos grandes.
¿Qué es leer la Palabra?
Leer la Palabra de Dios no es leer libros, estudios y devocionales; no
es escuchar sermones; no es hablar con otros de Dios y la religión.
Todas estas actividades pueden ser extremadamente buenas y
muchas veces nos ayudan en nuestro caminar cristiano, no obstante,
no pueden ser un substituto por leer la Palabra de Dios.
Leer la Palabra es pasar tiempo leyendo cada día, múltiples veces al
día, empezando el día en la Palabra y terminando el día leyéndola. Es
leer grandes pedazos, secciones y capítulos enteros. Es analizar lo
que leemos y meditar en lo leído.
¿Por qué es tan importante leer la Palabra?
Leer la Palabra de Dios nos ayuda tanto en nuestra búsqueda de
conocer más a Dios porque es su palabra — Él la habló —, y Él nos
habla cuando la leemos — escuchamos su voz en su Palabra, por
medio de su Espíritu —.
Cuando leemos la Palabra, entra en nosotros y nos revela lo que Dios
quiere enseñarnos de nosotros mismos y de su voluntad. Esto nos
conecta con Él. Cuando lo leemos regularmente somos transformados
y nos acercamos más y más a Dios. Cuando no leemos regularmente,
es imposible que nos acerquemos más a Él.
¿Cómo lo incorporamos?
¿Cómo incorporamos este hábito en nuestra vida? Lo hacemos por
leer en la mañana y leer otras veces durante el día, por leer mucho,
por analizar mientras leemos por preguntarnos: ¿Qué dice? Y ¿Qué
debo hacer?, por meditar en lo que leímos después de leer y por
obedecer y hacer lo que Dios nos dice que debemos hacer al leer.
En términos prácticos, podemos utilizar los planes de YouVersion para
ayudarnos a ser consistentes y para leer una variedad de diferentes
secciones de la Biblia.
Debemos crear el hábito de leer la Palabra de Dios regularmente
HEBREOS 4
12La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que las
espadas de dos filos, pues penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los
pensamientos y las intenciones del corazón.
13Nada de lo que Dios creó puede esconderse de él, sino que
todas las cosas quedan al desnudo y descubiertas a los ojos
de aquel a quien tenemos que rendir cuentas.
2 TIMOTEO 3
15tú desde la niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las
cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que
es en Cristo Jesús.
16Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar,
para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente
preparado para toda buena obra.
SALMOS 63
1Dios mío, ¡tú eres mi Dios!
Yo te buscaré de madrugada.
Mi alma desfallece de sed por ti;
mi ser entero te busca con ansias,
en terrenos secos e inhóspitos, sin agua,
2con deseos de ver tu poder y tu gloria,
como los he mirado en el santuario.
3Tu misericordia es mejor que la vida;
por eso mis labios te alaban.
4¡Yo te bendeciré mientras tenga vida,
y en tu nombre levantaré mis manos!
5Mi alma quedará del todo satisfecha,
como si comiera los mejores platillos,
y mis labios te aclamarán jubilosos
6al pensar en ti recostado en mi lecho,
al meditar en ti durante mis desvelos.
7Porque tú has sido mi socorro,
alegre viviré bajo la sombra de tus alas.
8Mi alma está apegada a ti;
tu mano derecha me brinda apoyo.
9Los que buscan matarme y acabar conmigo
caerán a lo más profundo de la tierra.
10Los matarán a filo de espada;
servirán de alimento a los chacales.
11Pero el rey se regocijará en Dios,
y todos los que juran por él serán alabados,
pero la boca de los mentirosos será acallada.
SALMOS 119
97¡Cuánto amo yo tus enseñanzas!
¡Todo el día medito en ellas!
98Me has hecho más sabio que a mis perseguidores,
porque tus enseñanzas están siempre conmigo.
99Entiendo más que mis maestros,
porque tus testimonios son mi meditación.
100Comprendo mejor que los ancianos,
porque obedezco tus mandamientos.
101Me he apartado de todo mal camino,
para obedecer tu palabra.
102No me he apartado de tus juicios
porque eres tú quien me dirige.
103¡Cuán dulces son tus palabras en mi boca!
¡Son más dulces que la miel en mis labios!
104Tus mandamientos me han dado inteligencia;
por eso odio toda senda de mentira.
Deseo 2: Que otros conozcan a Dios
Otro deseo que debemos tener si deseamos más el Reino de Dios que
nuestro propio reino, es el deseo de que otros lleguen a ser hijos de
Dios. Es el deseo que las personas que nos rodean conozcan a Dios.
Este deseo nos llena de una pasión por los demás. No queremos que
vayan al infierno, sino que sean los hijos perdonados de Dios. Es
querer que todos sean más y más como Cristo. Es desear que no
tengan vidas llenas de la destrucción del enemigo, sino que vivan la
vida con propósito y lleno de su Espíritu.
¿Cómo nos cambia?
Desear que otros sean hijo de Dios nos hace consciente de que cada
persona que encontramos en la vida pasará la eternidad o con Dios
en su nueva creación o lejos de Él en la tormenta del infierno.
Este deseo produce en nosotros una forma de ver a la gente totalmente
diferente. Es ver a los demás y preguntarnos: ¿Conoce a Dios o no?
Nos hace entregarnos a la misión de proclamar el Evangelio a los demás.
Enseñamos, nos
sacrificamos, invitamos, servimos y hacemos lo posible para guiar a otros
a Dios.
Esto es desear lo eterno
El deseo que los demás conozcan a Dios es desear lo eterno. Esto es lo
que desea la persona que
desea el Reino de Dios: desea la salvación suya y de otros. Los hijos de
Dios existen para que
otros puedan hallar paz y propósito en Cristo.
Hábito 2: Estudiar con alguien
¿Cómo cumplimos este deseo de que otros conozcan a Dios? Hay mucho
que podemos hacer para ayudar a otros a acercarse más a Dios:
Orar por ellos
Desarrollar amistades con propósito con otros
Dar consejos bíblicos
Servir y ayudarles
Dar buen ejemplo con nuestra vida
El ingrediente crucial
Entre todas las cosas que podemos hacer para ayudar a otros a conocer a
Dios, ¿Cuál es el ingrediente crucial? ¿Qué es aquella cosa que quizás
más que todo lo demás ayudará a otros a acercarse más a Dios?
El ingrediente crucial es estudiar con otros. Lo más grande que podemos
hacer para cumplir este deseo de que otros conozcan a Dios es
estudiar con ellos. Estudiar uno a uno con otros es lo más impactante
que podemos hacer.
¿Por qué es tan importante estudiar con otro?
Porque Dios obra cuando hablamos el Evangelio a otras personas. El
mensaje del Evangelio es que somos rebeldes condenados; que Dios
mandó a su Hijo a vivir una vida perfecta, morir inocentemente y
resucitarse de la muerte con poder; y cuando entramos en Él por
decidir entregarnos a Él por arrepentirnos y bautizarnos, Dios nos da
su perfección, el perdón que compró en la cruz y la promesa de
resucitarnos con Él.
Este Evangelio es el poder de Dios, y Dios salva a través del Evangelio
cuando este mensaje del Evangelio es proclamado. En la Gran
Comisión, Jesús instruyó a sus seguidores a que se dedicaran a
proclamarlo.
Hay muchas formas de proclamar el Evangelio: por medio de libros y
tratados, en las canciones que cantamos, en los comentarios que
hacemos en nuestras conversaciones, en los consejos que damos a
otros y a través de nuestro ejemplo.
No obstante, la forma más eficaz de proclamar el Evangelio es estudiando
uno a uno — dos personas, sentadas, leyendo la Palabra —. Así al
hablar cara a cara, explica el Evangelio, relacionándolo con la vida del
otro, resolviendo sus dudas y contestando sus preguntas.
Estudiar uno a uno con otra persona es algo totalmente distinto a invitarlo
a la iglesia, llevarlo a una clase, escuchar un sermón juntos, dar
buenos consejos o decirle que debe “buscar a Dios”. Es la mejor
forma de ayudar a otro a entender el Evangelio y cómo entrar en el
Evangelio.
¿Cómo lo hacemos?
¿Cómo estudiamos el Evangelio con otros? Esto suena como una tarea
grande, fuera del alcance de la mayoría de nosotros. ¿Sería posible
que todos lo pudiéramos hacer? Para estudiar el Evangelio con una
otra persona, tenemos que:
Aceptar la tarea. Aceptar que esto es para ti; que tu debes estar
estudiando con alguien.
Prepararse. Tener un plan; saber cómo estudiar. Puede ser leer el estudio
de Quiero Paz con Dios (disponible gratuitamente en
www.PazConDios.com) , o leer un libro de la biblia (como Juan o
Colosenses).
Buscarlo. Buscar el estudio. Siempre preguntarnos: ¿Con quién podría
estudiar?
Pedirlo a Dios. Pedir a Dios que te dé un estudio con un no-Cristiano.
Pedirlo. Pedir a alguien que estudie contigo. Decir las palabras más
difíciles: ¿Podríamos estudiar la biblia juntos?
Cuando deseamos y buscamos estudiar con otras personas, Dios nos
concede este deseo y nos da oportunidades para estudiar el
Evangelio con otros. Al hacerlo, cumplimos con la tarea principal que
Jesús nos dejó y colaboramos con Dios al traer la salvación a otros.
Deseo 3: Ser más como Jesús
El último deseo grande que veremos en este estudio es el de ser más
como Jesús. Esto es desear algo para nuestra propia vida; es querer
que seamos diferente de lo que actualmente somos. En vez de
quedarnos iguales, es desear que nuestra vida, caracter,
pensamientos, acciones y palabras sean iguales a los de Él.
Este deseo no nace del legalismo, de un sentir que cumplir con reglas nos
ganará la aprobación de Dios. No anhelamos ser más como Cristo
porque hallamos nuestro valor en nuestras obras; no creemos que
tenemos que portarnos mejor para comprobar lo bueno que somos y
pagar por los fallos pasados. En Cristo, lo que hacemos no nos hace
ser dignos y buenos; nuestras obras no nos ganan el favor de Dios. El
Evangelio nos revela que es por Cristo que somos hecho la justicia de
Dios y su gracia es lo que nos llama a obedecerle e imitar a Jesús.
Nuevas personas viven como nuevas personas
Desear ser más como Cristo viene de querer conocer a Cristo mejor, y
viene por estar en Cristo. Más nos damos cuenta que los hijos de Dios
tienen la perfección y el perdón de Jesús, más confiamos en Cristo y
la cruz por nuestro valor y para ganar la aprobación del Padre.
Estando en Él somos nuevos, perdonados y perfectos por su vida
perfecta y muerte no merecida.
Esta realidad nos lleva a querer ser como Cristo, a desear experimentar
su resurrección, sufrir con Él y morir con Él. Este deseo llega a ser la
meta de nuestra vida; nuestra búsqueda continua y progresiva.
Deseamos ser como Cristo porque nuevas personas viven como nuevas
personas; si somos nuevos, vamos a vivir como una nueva persona.
Personas salvas imitan a su Salvador. Por estar en Cristo lo vemos de
cerca, y más que lo conocemos y contemplamos más deseamos ser
como Él.
¿Por qué es tan importante?
Desear ser más como Cristo es uno de los deseos más importantes para
un Cristiano porque la rebeldía siempre nos tienta; el deseo de ser
nuestro propio jefe y rebelar contra el Soberano real siempre está a la
puerta. Esta tentación nos seduce, crece y nos destruye. Si no
estamos llegando a ser más y más como Jesús, estamos siendo más y
más como el viejo rebelde que éramos.
Esto es desear lo eterno
Esto es lo que desea la persona que quiere lo eterno, que anhela el Reino
de Dios y su voluntad. Esta persona desea ser más y más como el Rey
de este Reino; desea ser más y más como Jesús.
ROMANOS 8
12Así que, hermanos, tenemos una deuda pendiente, pero
no es la de vivir en conformidad con la carne,
13porque si ustedes viven en conformidad con la carne,
morirán; pero si dan muerte a las obras de la carne por medio
del Espíritu, entonces vivirán.
14Porque los hijos de Dios son todos aquellos que son guiados
por el Espíritu de Dios.
1 JUAN 1
5Este es el mensaje que hemos oído de él, y que les
anunciamos a ustedes: Dios es luz, y en él no hay tiniebla
alguna.
6Si decimos que tenemos comunión con él, y vivimos en
tinieblas, estamos mintiendo y no practicamos la verdad.
7Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos
comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos
limpia de todo pecado.
8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a
nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
10Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos a él
mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
Hábito 3: Ser parte de un grupo de comunidad
¿Cómo cumplimos el deseo de ser más y más como Jesús? Hay
muchos diferentes hábitos, técnicas y métodos que nos ayudan a
crecer en nuestra vida espiritual y ser cada vez más conformados a la
imagen de Jesús, por ejemplo:
Leer la Biblia
Reunirse los domingos
Confesar su pecado
Orar
Dejar su pecado
Luchar y perseverar a diario
Todos son factores importantes. Pero, ¿cuál es el ingrediente crucial
para cumplir este deseo?
El ingrediente crucial es ser parte de un grupo de comunidad
La idea grande de este estudio es que una de las cosas más
importante que podemos hacer para cumplir esta visión de ser más y
más como Jesús es compartir nuestra vida regularmente en un grupo
pequeño. En diferentes iglesias estos grupos tienen distintos
nombres, tales como grupo célula, clase dominical, grupo de hogar o
grupo pequeño.
Esto es algo diferente de solamente ser un miembro de una iglesia,
venir los domingos y estar sentado viendo para delante, tener
conexiones virtuales con otros en las redes sociales o de vez en
cuando reunirte con un grupito.
Es ser parte de un grupo y regularmente sentarte en un círculo con
las mismas personas, y semana tras semana leer la biblia juntos y
orar juntos. Esto nos lleva a compartir la vida con un grupo pequeño
en un ambiente más íntimo que las reuniones de toda la iglesia.
Convivimos juntos y juntos proclamamos el Evangelio los unos a los
otros. Hay oportunidad y confianza para hablar de su vida privada,
confesar pecados y recibir y dar corrección y guía. Juntos se forman
un pequeño equipo que trabaja para cumplir la gran comisión por
invitar a los de afuera y guiarlos hacia Jesús.
¿Por qué es tan importante ser parte de un grupo pequeño?
En mi experiencia personal, los cristianos que son parte de un grupito
pequeño crecen, y los que no participan no crecen. Es uno de los
elementos claves en o florecer como Cristiano o simplemente existir.
En mi experiencia como líder cristiano, los cristianos que a lo largo
crecen son parte de un grupo pequeño.
No obstante, mi experiencia como pastor no debe ser la base de
ninguna enseñanza. La razón más grande que es tan importante ser
parte de un grupo pequeño es porque ésta es una forma muy eficaz
de imitar a los primeros cristianos y vivir en comunidad y familia los
unos con los otros. Los primeros cristianos vivían en comunidad: Se
cuidaban mutuamente; compartían sus cosas; se reunían en grupos
grandes y en sus hogares; comían juntos. Ser parte de un grupo es
una forma de vivir en comunidad como los primeros cristianos.
Nos ayudamos y nos protegemos
Vivimos en peligro espiritual constante; nuestro pecado siempre está
a la puerta. Cuando somos parte de un grupo pequeño, nos damos a
conocer, nos hablamos la verdad en amor, nos corregimos y
exhortamos, y así nos protegemos mútuamente y nos ayudamos a
ser más y más como Jesús.
ROMANOS 12
10Amémonos unos a otros con amor fraternal; respetemos y
mostremos deferencia hacia los demás.
Soñando con Dios
¿Alguna vez has soñado algo, trabajado arduamente para lograrlo,
imaginado tu vida como si el sueño fuera una realidad, pero
eventualmente te has rendido y lo has abandonado? Creo que a
muchos nos ha pasado.
Todos tenemos un lugar secreto en nuestras almas donde soñamos
quiénes podríamos ser o qué podríamos haber hecho.
En Isaías 43:18 dice que “Él hará todas las cosas nuevas.” La palabra
“todas” incluye todas las cosas viejas que hemos almacenado en una
caja secreta que ha sido guardada en una esquina acumulando polvo.
A nuestros sueños, tal vez hasta nuestro llamado, y ciertamente
hasta algunos de nuestros dones les ha pasado lo mismo. Dios quiere
hacerlos nuevos.
Creo que los sueños que tenemos escondidos en nuestros corazones,
los que tenemos miedo de compartir con otros o de esperar su
cumplimiento, son los sueños de Dios para nosotros, antes de que Él
nos los compartiera.
Eclesiastés 3:11 dice
“Él ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la
eternidad en sus corazones; sin embargo, el hombre no descubre la
obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.”
No solamente Dios restaura los sueños que Él ha dado, sino que Él
abre nuestros ojos de repente para ver cómo todas las cosas que
hemos pasado se han entretejido para hacernos más capaces de
cumplir nuestros sueños.
Repito, esta palabra “todas” incluye hasta las cosas que son
dolorosas o que parecen no tener sentido. También incluye el tiempo
“perdido” en el proceso de esperar. Incluye todas las cosas.
Cuando nuestros sueños son realizados a la manera de Dios, apuntan
hacia Él. Cuando nuestros sueños son realizados a nuestra manera, la
gloria es nuestra. A veces, Dios tiene que guiarnos por un camino que
nos hace pensar que nuestros sueños nunca se cumplirán, para que
cuando sucedan, no tengamos ninguna duda en nuestra mente quien
los orquestó.
El reto para nosotros en esta jornada es aprender a descansar.
Hay un balance constante que tenemos que aprender a tener, de
descansar en el saber que Él hará que las cosas sucedan en Su
tiempo perfecto, y a la vez luchar con Dios por lo que Él ha dicho y
prometido.
Debemos estar en un constante estado de descontento saludable,
descansando en todo lo que Él ha dado, pero luchando por más.
“Pon tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón.”
(Sal. 37:4)
¿Te atreves de pedirle Su descanso?
ISAÍAS 43
18«Ya no se acuerden de las cosas pasadas; no hagan
memoria de las cosas antiguas.
SALMOS 37
4Disfruta de la presencia del Señor,
y él te dará lo que de corazón le pidas.
Sueños y Destino
Ayer hablamos sobre los sueños. Creo que nuestros sueños
impolutos, las años que llevamos en el corazón, son puestas ahí por
Dios. Ellos de alguna manera están entrelazados con nuestro destino.
Son puestos ahí para ser realizados y formar parte de la esencia de
quiénes somos.
Al reconocer esto, es importante entender que la elección del
momento es crucial.
Eclesiastés 3 está lleno de ejemplos de cómo “todo tiene su tiempo”.
Hay diferentes temporadas en la vida, ya veces requiere que
soltemos el sueño y que estemos preparados para la posibilidad de
que nunca se realice.
Juan 12:24 dados
“En verdad, en verdad os digo que, si el grano de trigo no cae en
tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto.”
Dones y llamados
Hay una diferencia entre un don y un sueño. Nuestros hechos son
herramientas que Dios ha puesto dentro de nosotros para equiparnos
para el llamado que Él tiene sobre nosotros. Puede ser que estemos
conscientes de algunos de estos llamados que presentan como
sueños que llevamos en nuestros corazones. Sin embargo, puede
haber más de lo que podemos percibir con respecto a nuestro
llamado y sueños que llevamos dentro; puede ser que ellos sean a
penas “la punta del témpano de hielo”. Es nuestra responsabilidad de
mantener nuestros hechos afilados y útiles, como un guerrero listo
para la batalla cuando llega el momento.
Mateo 6:6 dice, “Dios ve lo que hacemos en secreto”.
Yo creo que deberíamos invertir en nuestros sueños en el lugar
secreto, y eso bendice el corazón de Dios. Descansar en Él y ofrecerle
los hechos que nos ha dado, es una forma de demostrarle quiénes
somos verdaderamente, y mostrarle a Él que estamos viviendo de
acuerdo a como fuimos creados para vivir, para una Audiencia de
Uno. Si el resultado es sólo para ser visto por Él, valió la pena. Cuando
una Audiencia de Uno es suficiente, es mucho más probable que
tengamos una audiencia aún más grande en el futuro.
Hay una diferencia entre esperar el tiempo de Dios y ser lanzado para
cumplir tu destino, en el cual tus dones están ahí para proveerte
apoyo, y el dejar que se estanquen porque todavía Dios aún no te
haya soltado.
En Mateo 25:14-25, leemos la parábola de los talentos. Los hombres
que fueron llamados “siervos buenos y fieles” fueron los que
invirtieron sus talentos y obtuvieron ganancias un favor de su amo.
A veces los dones que Dios pone en nosotros son puestos ahí
simplemente para alegrar el corazón de Él. Y con eso basta.
14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que
yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
15 A uno dio cinco talentos, ya otro dos, ya otro uno, a cada
uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con
ellos, y ganó otros cinco talentos.
17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros
dos.
18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y
escondió el dinero de su señor.
19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos
siervos, y arregló cuentas con ellos.
20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros
cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste;
aquí tienes, él ganó otros cinco talentos sobre ellos.
21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has
sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo:
Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, él ganó otros
dos talentos sobre ellos.
23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has
sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
24 Pero también llegando el que había recibido un talento,
dijo: Señor, te conoció que eres hombre duro, que siegas
donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la
tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente,
sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no
esparcí.
27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y
al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.
28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez
talentos.
29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que
no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí
será el lloro y el crujir de dientes.
Atrévete a pedir
Rahab probablemente habría escuchado de los ríos que se habían
secado, las yeguas que habían sido divididas, o las nubes de gloria y
columnas de fuego. Un Dios, con quien ella no estaba familiarizada,
quien vino por Su pueblo y siguió tras ellos. Creo que ella quería
unirse a este pueblo y este Dios.
Así que ella pidió.
Se atrevió a hacer un trato con los espías hebreos. Ella expuso su
trato y después tuvo que esperar. Como hemos hablado
anteriormente, la espera es algo que muchos tenemos que pasar en
algún momento, y siempre sucede para prepararnos para algo que
viene.
Rahab tuvo que confiar en que los espías iban a honrar su palabra.
Ella tuvo que esperar y ver cómo los israelitas se acercaban día a día
a Jericó. Ella tuvo que verlos mientras marchaban en silencio
alrededor de su ciudad. Ella tuvo que sentarse a esperar y descansar.
Lo maravilloso de Rahab es que ella tuvo la tenacidad de pedir por
algo a lo cual ella no tenía ningún derecho. Ella se convirtió en
israelita. Se caso con un guerrero honorable y muy respetado, y más
que eso, terminó siendo un ancestro del Mesías. Todo esto porque se
atrevió a pedir.
A veces tenemos que asirnos de los momentos que nos llegan – son
oportunidades para que la vida nos lleve a un rumbo diferente. Rahab
fue tenaz y valiente, y peleó para cambiar sus circunstancias. Reusó a
ver lo que estaba pasando a su alrededor como meras coincidencias,
y actuó basado en el entendimiento de que el Dios de estos
extranjeros, estaba detrás de todo lo sucedido.
En el momento en que Rahab decidió ayudar a los espías, sus ojos
quedaron abiertos para ver la oportunidad de hacer un cambio. Logró
encontrar su libertad y unirse al linaje del Mesías, junto a otras
mujeres sorprendentes, escogidas por Dios para preparar el camino
de Él. Lo que nos sucede hoy en nuestras vidas también puede indicar
oportunidades de cambio. Tal vez no tenemos espías tocándonos a la
puerta, pero nuestro Creador nos invita a tomar cada momento para
ver hacia donde nos puede llevar. Sólo nos falta abrir nuestros ojos,
escuchar y estar dispuestos a arriesgarnos.
Tenemos que atrevernos a pedir.
Momentos Kairós
La humanidad está organizada. No es aleatoria, ni caótica, es
ordenada, planeada y estratégica, con propósito.
Un momento kairos puede ser descrito como “un momento de acción
o decisión”. Es un momento cuando el futuro puede tomar rumbos
distribuidos diferentes.
Reconoció el momento que llegó como una oportunidad que podía
llevar su futuro a una dirección completamente distinta.
La diferencia entre un momento significativo, uno que tiene la
habilidad de dejarnos con la boca abierta y un momento “kairos” se
encuentra en un llamado a la acción. Una cosa es reconocer un
momento significativo sin haber cambio, y otra es el poder
reconocerlo y actuar debidamente.
Actuar en un momento “kairos” muchas veces requiere de tomar un
riesgo y, junto a él, enfrentar el miedo.
Alterar el curso de tu vida al actuar basado en un momento que Dios
ha ordenado siempre será disputado. Lo último que el enemigo quiere
es una generación de gente que entiende su llamado y que camina en
sus hechos con seguridad y valentía. Él hará todo lo posible para
desviar nuestros destinos y traer duda y confusión a nuestras mentes.
Muchas veces se nos dan momentos donde tenemos la oportunidad
de luchar por más, como Jacob en Génesis 32:22-32, o continuar
como estamos y ni siquiera darnos cuenta de que el momento nos ha
sido presentado. Ester se pudo haber saltado los 3 días de oración y
ayuno e ido inmediatamente ante el rey. Sin embargo, ella decidió
esperar y buscar el milagro a través de la humildad del ayuno y
oración corporal. Tomó la decisión de presentarse al campo de batalla
y se preparó bien para poder hacerlo.
Frecuentemente podemos pasar el tiempo admirando a los héroes
increíbles de nuestra fe en sus estados heroicos “terminados” o
“finales” y se nos olvida que a través del camino ellos fueron
simplemente hombres y mujeres comunes como nosotros. Fueron
seres humanos como nosotros. Lo que los diferenció fue que se
alinearon con el Dios de Israel y se atrevieron a pedir por algo más.
ÉSTER 4
14 Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y
liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú
y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta
hora ha llegado al reino?
ISAÍAS 55
8 Porque mis pensamientos no son tus pensamientos, ni tus
caminos mis caminos, dijo Jehová.
9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis
caminos más altos que tus caminos, y mis pensamientos más
que tus pensamientos.
Momentos kairós invertidos
Creo que podemos ver a Dios y verdaderamente ser testigos de Su
mano cuando soñamos junto a Él por el beneficio de otros. Jesús nos
enseñó que deberíamos “amar a nuestro prójimo como a nosotros
mismos” (Marcos 12:31), y que “nadie tiene un amor mayor que éste:
que uno dé su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Estos versículos se
aplican a todas las áreas de nuestras vidas, incluyendo aún cómo
soñamos. Nuestros sueños son tanto para otros como para nosotros
mismos, y cuidado si aún no más.
¿Cómo sería si una generación dejara de enfocarse en si misma y
empezara a escuchar el latir del corazón de Dios en cuanto a los
demás?
¿Cómo sería si tomáramos un momento para filtrar nuestros
maravillosos sueños y empezáramos a preguntarle a Dios para quien
verdaderamente estos sueños fueron creados para bendecir?
¿Cómo sería si empezáramos a pedirle a Dios que nos mostrara un
destello de cómo Él realmente ve a los que nos rodean?
¿Qué tal si empezáramos a pensar más en dejar un legado de aliento
y crecimiento en nuestro camino más que simplemente engordarnos
a nosotros mismos?
¿Te atreves a pedirle a Dios que te dé su corazón para con los
demás?
SAN MARCOS 12
31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti
mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos.
El gemido del desierto
El versículo más famoso en esta historia se encuentra en el oxímoron
misterioso de Dios “seduciendo” Israel al desierto.
La palabra “seducir” significa atraer o tentar y hay una connotación
romántica que se encuentra en esta palabra. ¿Por qué es que Dios
nos persigue hasta el desierto? ¿No es cierto que el desierto es un
lugar de muerte, sequía, y calor insoportable?
En el desierto no hay pretextos, ni excusas. Somos confrontados con
la realidad de nuestras vidas desenmascaradas y desnudas. Hasta
incluso, a veces puede chocarnos al ver la farsa que ha sido nuestra
realidad. No hay sonidos que compiten, ni distracciones y somos
forzados a lidiar con lo que sea que vemos dentro de nosotros
mismos.
¡Las promesas que vienen a aquellos que son seducidos al desierto
son abundantes y verdaderamente maravillosos! Hay una promesa de
productividad (Oseas 2:15) donde seremos renovados y restaurados.
Tal vez es tiempo de dejar de temer los tiempos en el desierto y
empezar a aprovecharlos como unos de los privilegios más grandes y
saber que los tenemos que pasar porque Dios tiene más para
nosotros. Él tiene cosas nuevas cuando estamos dispuestos a pasar
por el tiempo de preparación que es necesario para la etapa que
sigue.
¿Te atreves a pedir por tiempos en el desierto?
Quebrántame para hacerme de nuevo
La mujer con el frasco de alabastro. Probablemente es una de las
historias más conocidas del Nuevo Testamento. ¿Pero por qué?
¿Fue porque ella fue aceptada por Yeshua cuando todos los demás la
habían rechazado? ¿O fue porque ella tuvo la tenacidad de alcanzarlo
a Él a pesar de todos los obstáculos que había en su camino? ¿Fue
porque ella le lavó los pies con sus lágrimas?
El frasco de alabastro en la historia es lo que me llama más la
atención. Creo que representa al adorador que está tan desesperado
por Dios, que está dispuesto a ser quebrantado delante de Él.
No somos quebrantamos porque Dios es cruel y le gusta romper las
cosas, sino somos quebrantados porque hemos hecho un mal trabajo
construyendo muros que no tienen fundamentos sólidos y creamos un
mundo que esta construido sobre la arena. Es necesario que Él nos
quebrante para que nos pueda recrear conforme al diseño que Él
siempre tuvo en Su mente para nosotros.
Él no nos deja hecho pedazos. Este no es nuestro Dios. Él es el
creador, un Dios de orden, un Dios de restauración, y un Dios que
hace todas las cosas nuevas. Él es el Dios de tiempos nuevos lleno de
compasión y amor.
Verdaderamente lo mejor que podemos hacer es pedirle a Dios que
nos quebrante para hacernos nuevos. ¡Esta es una oración peligrosa
al hacerla, porque Él lo hará! Ser quebrantado no es fácil, pero es
realmente lo más bello que Él puede hacer en nosotros. Lo que sale
de nosotros cuando somos quebrantados y derramados ante Sus pies
es una fragancia valiosa que le agrada. Él mirará nuestro interior y así
como con ella, Él se acordará de nosotros.
Eso es adoración de verdad.
¿Te atreves a pedir el ser quebrantado?
ISAÍAS 43
18No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a
memoria las cosas antiguas.
APOCALIPSIS 21
5Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago
nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas
palabras son fieles y verdaderas.
Nuestros corazones son como tronos, diseñados para que el Rey
pueda vivir y reinar desde un lugar de autoridad donde tiene el
dominio completo.
Pero no somos muy diestros en el mantenimiento de nuestros
corazones, y acumulamos todo tipo de bagaje en el trono de nuestro
corazón. Ha llegado a estar desordenado y muchas veces no le hemos
dado el mantenimiento que requiere para mantenerlo como un lugar
apto para un rey. A través de nuestro diario vivir se ensucia y lo
usamos como si fuera un ático olvidado. No nos deshacemos de
bagaje viejo, de las cajas de nuestros amores pasados, o de traumas,
sino que los dejamos ahí, acumulándolos, y hasta olvidándonos de
que todavía están ahí.
El proceso de restauración del trono del Rey es un proceso del morir
al yo. Habrá cosas en nuestras vidas que son difíciles de sacar, pero
el Rey tomará el tiempo de hacerlo porque desea un trono limpio. Él
desea que podamos correr hacia Él sin tropezarnos. Él demanda que
nada ni nadie tome Su lugar como nuestro primer amor.
¿Te atreves a pedirle que revele lo que hay en el cuarto de tu trono?
¿Estás dispuesto a limpiarlo cuando lo haga? ¡Pueda ser que
encuentres cosas inesperadas ahí!
El Rey está listo a que se le devuelva Su trono. Él está listo para que
aceptes el reto de ordenar cuidadosamente el cuarto de tu trono y
permitir que Él tome residencia permanente.
SALMOS 51
10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Tu gran rescate
La vida es como un océano. Lleno de giros y vueltas, corrientes que
nos jalan en diferentes direcciones, y olas que revientan sobre
nosotros de repente.
Para algunos, la tormenta viene a causa de circunstancias a su
alrededor que están completamente fuera de su control. Ellos luchan
por mantenerse a flote en todo lo que se ha arrojado sobre ellos. Pero
a veces hay tormentas internas que nadie más puede ver, y tenemos
cierto control sobre ellas, por la forma en que respondemos y de la
manera que controlamos estas emociones.
A veces estamos listos esperando las olas. Sabemos que vamos a
caminar a través de una tormenta y hemos preparado nuestros
abrigos, sombrillas y botas, listos para protegernos por cualquier
eventualidad. En otros momentos nos encontramos felizmente
disfrutando de un picnic calmado y sereno para el alma cuando en un
instante somos golpeados con los latigazos de la lluvia en una
tormenta que llegó sin aviso. ¡No estamos listos y nos encontramos
afuera en ropa de verano empapándonos completamente!
¿Qué tal si Dios tiene un plan en medio de la tormenta repentina?
¿Qué tal si fue su intención agarrarte desprevenido? ¿Qué tal si el
picnic no era la comida que Él quería que alimentara tu alma? ¿Qué
tal si Él quería que dejaras de pelear contra la corriente y que dieras
todo el control a Él y Sus corrientes?
Dios sabe que Él logra mucho menos con nosotros cuando estamos
listos y preparados para lidiar con todos los problemas que surgen a
nuestro alrededor. Antes de tomar el momento para mirar hacia
arriba, o considerar quién puede ser el autor de la tormenta, nos
adelantamos para “arreglar” la obra de Sus manos.
Es en Su misericordia que Él nos salva de nosotros mismos, de
nuestra necesidad incesante de estar en control y de buscar la
manera fácil de salir de la situación.
A veces necesitamos cambiar nuestra mentalidad y en vez de pelear
con la tormenta, esquivar el desierto, tratar de arreglarnos a nosotros
mismos, y llenar las grietas, necesitamos dejar de pelear. Si pasamos
nuestras vidas peleando contra cada método que Dios puede utiliza
para hacer que seamos más como Él, entonces las tormentas y
dificultades solo se aumentarán.
¡Él no deja de creer en nosotros!
Él tiene planes maravillosos para que seas un colaborador con Él, y
mientras que profesemos nuestra confianza y compromiso en Él, Él
nos atraerá a sí mismo a través de cualquier medio que sea
necesario.
¿Qué tal si la gran tormenta en la que estás es en realidad su plan
maestro de rescate para tu vida?
S. MATEO 8
26Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?
Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se
hizo grande bonanza.
27Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es
este, que aun los vientos y el mar le obedecen?
JEREMÍAS 29
11Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de
vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para
daros el fin que esperáis.
Sé dónde vives.
La creciente presencia cristiana en Pérgamo provocó un furioso
contraataque de los sacerdotes de Zeus y los demonios de Satanás.
Pero Dios vio todo lo que sucedía allí, sabía dónde estaba cada uno de
sus creyentes y manejó todos los acontecimientos allí, incluso sus
sufrimientos, para hacer avanzar su reino de creyentes. “Sé dónde
vivís, dónde Satanás tiene su trono. Sin embargo, permaneces fiel a
mi nombre. No renunciaste a tu fe en mí, ni siquiera en los días de
Antipas, mi testigo fiel, que fue ejecutado en tu ciudad, donde vive
Satanás” (Apocalipsis 2:13).
El Señor también sabe dónde vives. Él ve tus peligros, se lamenta por
tus pérdidas y dolores, envía sus ángeles para protegerte a ti y a tu
familia, y observa cómo manejas la tentación y el estrés. Su gran
deseo es que os sigáis fieles. El martirio de Antipas no le quitó su
recompensa celestial; de hecho, simplemente lo impulsó a la gloria
más rápidamente. Su valiente ejemplo se repitió muchas veces y
proporcionó inspiración para el rápido crecimiento de la iglesia
cristiana.
APOCALIPSIS 2
13 Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono
de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe,
ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto
entre vosotros, donde mora Satanás.
“Sé por lo que estás pasando”. Es posible que escuches eso de
amigos que desean parecer comprensivos. Lo que quieres
responderles es: "No tienes idea por lo que estoy pasando", pero en
lugar de eso simplemente dices: "Sí".
Dios sabe que a veces somos débiles. Les dijo a los cristianos que
luchaban en la ciudad asiática de Filadelfia: “Sé que tenéis pocas
fuerzas, pero habéis guardado mi palabra y no habéis negado mi
nombre” (Apocalipsis 3:8). Ya sea que se trate de dinero, relaciones
familiares, salud o negocios, Dios tiene compasión de nuestras
debilidades humanas. No nos desprecia por no ser superhombres y
mujeres. Incluso puede estar permitiendo que estas dificultades nos
acerquen más a él. Lo que más le interesa es nuestra fe en nuestro
Salvador Jesús. ¿Hemos renunciado a las promesas del evangelio?
Dios instó a los cristianos de Filadelfia, y a ustedes también, a
aferrarse a lo que tienen para que nadie pueda quitarles su corona de
gloria. Vence y él te hará columna en el templo celestial.
APOCALIPSIS 3
8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una
puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque
tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado
mi nombre.
Conozco tus aflicciones y pobreza.
Él sabe que estamos destrozados. Por eso sabía que necesitaba
enviar un Salvador, porque no podíamos salvarnos a nosotros
mismos. A los cristianos de Esmirna Dios les dijo: “Conozco vuestras
aflicciones y vuestra pobreza, ¡pero sois ricos!” (Apocalipsis 2:9). Sus
riquezas y las nuestras no se basan en dinero, bienes inmuebles o
acciones de una empresa. Se basan en su pacto de amor expresado
hacia nosotros en la santa vida y obra de Jesucristo. Sus riquezas y
las nuestras se basan en nuestra membresía en la familia de Dios, en
nuestra capacidad de llamar a Dios Padre.
Conozco tu amor y tu fe.
Dios lo hace. Puedes asumir que Él lo ve todo y que cada vez que
ayudas a alguien en su viaje, el rostro de Dios se ilumina. Les dijo a
los cristianos de Tiatira: “Conozco tus obras, tu amor y tu fe, tu
servicio y tu perseverancia, y que ahora estás haciendo más que al
principio” (Apocalipsis 2:19).
Cuando Jesús dejó la tierra, envió su Espíritu para darnos poder para
nuestra promoción. Básicamente, nos dio su trabajo: proclamar las
buenas nuevas del evangelio y respaldar la integridad del mensaje
con una vida que haga creíble nuestro discurso. No se preocupe si su
servicio a otras personas a veces parece pasar desapercibido y no
apreciado. La persona que más te importa está absolutamente
encantada con lo que estás haciendo.
APOCALIPSIS 2
19 Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu
paciencia, y que tus obras postreras son más que las
primeras.
En paz con Dios
La palabra santuario proviene del latín 'sanctus' que significa sagrado
o santo. En nuestra búsqueda de la paz, debemos tener cuidado de
no olvidar lo que es sagrado.
Nuestra relación con Dios ha sido reconciliada a través de Jesús. Jesús
nos ha llevado a una relación viva con el Padre, permitiéndonos ser
llamados amigos de Dios.
Como ocurre con todas las amistades significativas, debemos ser
honestos y vulnerables para que esa relación se profundice. Acude a
Dios con las cosas que necesitas entregar, buscando su bondad
amorosa para darte paz. Pídele que continúe moldeándote a la
semejanza de Cristo.
Proverbio africano
Muéstrame a tu amigo y te mostraré tu personaje. ~ Proverbio
africano
Acción:
Mantén una conversación con uno de tus mejores amigos y dile lo que
valoras de su amistad. Después de esa conversación, reflexiona sobre
cómo puedes construir una relación similar con Dios, como Él te ha
llamado amigo.
ROMANOS 5
11 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios
por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido
ahora la reconciliación.
En paz con los demás
En algunas iglesias, hay un acto llamado intercambio de la paz que
simboliza el amor cristiano y la unidad que se comparte entre los
creyentes. Cuando nos acostumbramos a seguir las tradiciones,
puede ser fácil olvidar el rico significado que hay detrás de ellas. Una
comunidad fuerte es aquella que está en paz, sembrando esto en la
vida de los demás. Con el aumento del individualismo en nuestras
sociedades, los muros parecen ser cada vez más altos para escalar, al
igual que mostrar amor y paz a aquellos que no conocemos.
Oración por la verdadera paz y la edificación del Reino de Dios en
esta tierra.
Cuando hay paz en el país, el jefe no lleva escudo. ~ Proverbio
ugandés
¿Necesitas buscar la paz en una relación con alguien? Pida reunirse y
explique por qué le gustaría hacer esto. Pídele a Dios que te muestre
cómo ofrecer amor y perdón como el de Cristo.
SANTIAGO 3
18Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que
hacen la paz.
En paz con nosotros mismos
Elegimos qué alimentar nuestras almas. ¿Qué tipo de pensamientos
tienes sobre ti mismo? Debemos afrontar nuestra vida de
pensamiento a diario y debemos tener cuidado en cómo afrontaremos
nuestras preocupaciones. Las Escrituras nos animan a encontrar paz
en nosotros mismos al dejar nuestras preocupaciones en manos de
Dios y dejar que él guarde nuestros corazones y mentes, incluso
cuando sobrepasan nuestro entendimiento.
A menudo encontramos identidad en nuestros bienes y posesiones.
Ve a tu tienda de ropa favorita, no para comprar nada sino
simplemente para caminar por los pasillos aprovechando para
reflexionar sobre tus necesidades. Ofrece una oración de alabanza
porque Dios te reviste con Su justicia. Pídele que te encuentre en ese
momento y sal de la tienda con las manos vacías, sabiendo que fuiste
en busca de algo que sólo Dios puede traer.
FILIPENSES 4
6 Por nada estéis afanosos, sino que sean conocidas
vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,
con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasará todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en
Cristo Jesús.
En paz con el pasado
Encontrar la paz con el pasado puede ser un desafío, ya sea una
decisión de la que te arrepientes o perdonar a alguien que te hizo
daño. Es importante lidiar con el pasado para que no pueda tener
poder sobre el presente o el futuro. Imagínelo como andar en
bicicleta. Si sigues mirando hacia atrás o te concentras hacia abajo,
inevitablemente terminarás chocando contra algo. Es importante
seguir mirando hacia adelante y participar en las cosas nuevas que
Dios está haciendo.
Una forma importante de hacer las paces con las heridas del pasado
es optar por el perdón. Cuando perdonas a alguien que te lastimó, no
significa que apruebas lo sucedido. Más bien, significa que te estás
dando permiso para seguir adelante con tu vida. Tu hermoso pasado
sirve para dos cosas: aprender y disfrutar la vida que Dios te ha dado.
Cuando hay paz en el país, el jefe no lleva escudo. ~ Proverbio de
Uganda
Acción:
¿Hay situaciones en las que sientes que llevas un escudo por la falta
de paz? Si te sientes valiente, dirígete a un cementerio local y camina
para tener una perspectiva del pasado. Muchas lápidas albergarán un
último mensaje de sus seres queridos que dirá "Descanse en paz".
Date tiempo para bajar la guardia con Dios y hacer las paces contigo
mismo si te arrepientes o no perdonas el pasado.
ISAÍAS 43
18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a
memoria las cosas antiguas.
19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No
la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en
la soledad.
En paz con el presente
Se siente como un cambio radical al comenzar cada día recordando el
amor, la compasión y la fidelidad de Dios. En el ajetreo de la vida, es
importante reservar un tiempo, ya sea al principio o al final del día,
para pedir a Dios el don de la paz.
Proverbio africano:
El silencio da lugar a la paz y con la paz viene la seguridad. ~
Proverbio de África Oriental
Mateo 5:9 dice: “Bienaventurados los pacificadores, porque serán
llamados hijos de Dios”.
La mayor bendición, una vez que hemos recibido este regalo, no es
guardárnoslo para nosotros, sino ofrecerlo a los demás. Ser dadores
de Paz en un mundo desesperado por ella. Podemos hacer esto
también orando por la paz de los demás, por la paz donde hay
conflicto, por discernimiento y sabiduría para los líderes y las fuerzas
de paz en las zonas de conflicto.
Proverbio africano:
Tener siempre prisa no evita la muerte, ni ir despacio impide vivir. ~
Proverbio ibo
En el mejor de los casos, la iglesia se erige como una "imagen viva" y
un testimonio de la obra sanadora, reconciliadora y restauradora de
Cristo.
Acción:
Ve a observar a la gente. Ore por los extraños que observe, sabiendo
que esas personas no son extraños para Dios. Ore para que
experimenten el amor de Dios y se sientan rodeados de su presencia
a pesar de cualquier situación y caos que puedan estar
experimentando.
LAMENTACIONES 3
21 Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.
22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos,
porque nunca decayeron sus misericordias.
23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
En paz con el futuro
¿Tienes paz sobre el futuro? Las noches de insomnio, el estrés y la
ansiedad pueden demostrar lo contrario. Muchas voces piden nuestra
atención. Una voz dice: "Demuestra que eres una buena persona".
Otra voz dice: "Será mejor que te avergüences de ti mismo". También
hay una voz que dice: “En realidad, a nadie le importas” y otra:
“Asegúrate de ser exitoso, popular y poderoso”.
Pero debajo de todas estas voces, a menudo muy ruidosas, hay una voz
suave y apacible que dice: “Tú eres mi amado, mi favor está en ti”.
Esa es la voz que más necesitamos escuchar. Necesitamos dejar de
confiar en nuestras propias ambiciones y poner nuestra confianza
completamente en Dios, encontrando la paz en el futuro que Dios
tiene para nosotros.
Un hombre con demasiada ambición no puede dormir en paz .
Acción:
Elabora tu plan a cinco años con todas las cosas que te gustaría lograr
durante este tiempo. Luego escribe qué necesitas de Dios para lograr
tus deseos y qué cosas estás dispuesto a dejar ir o cosas que sientes
que debes ofrecerle.
SALMOS 37
37 Considera al íntegro, y mira al justo;
Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.
Cómo vivir con seguridad todos los días
¿Alguna vez has tenido un mal día? ¿Qué tal una serie de días malos?
Si es así, ciertamente no estás solo.
Sin embargo, en los versículos 41-42, el segundo criminal responde: “
Nosotros merecemos morir por nuestros crímenes, pero éste no ha
hecho nada malo”. Luego dijo: “Jesús, acuérdate de mí cuando
vengas a tu Reino”. ¡Guau! Hable sobre dos respuestas diferentes a
un mal día.
Verán amigos, este segundo moribundo nos revela algo importante:
sabía que solo la gracia podía salvarlo. Sabía que no podía hacer nada
para salvarse a sí mismo o bajar de la cruz para expiar sus propios
pecados. Al igual que este moribundo, es sólo por gracia que tú y yo
somos salvos.
¡Al descansar seguros en el carácter de Cristo y la gracia de Dios,
podemos superar los días malos y las temporadas difíciles!
Al interactuar con la Palabra de Dios:
● ¿Qué te está diciendo Dios?
● ¿Qué significa para ti?
● ¿Qué paso a seguir debe tomar?
Después de reflexionar sobre estas preguntas, lleve todo a Dios en
oración.
2 CORINTIOS 5
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado,
para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Cómo amar durante un mal día
Ejemplo: Hace años, un querido amigo mío, Billy, estaba luchando
contra un cáncer grave. A pesar de sufrir un dolor inmenso, él y su
esposa nunca dejaron de amar a la gente e incluso de plantar
iglesias. Días antes de que él entrara al cielo, conduje hasta
Birmingham, Alabama, para verlo. Me sorprendió cómo dio prioridad a
alentar a las personas hasta el final, sin importar las circunstancias
difíciles que enfrentó.
Amigo, nunca olvides esto: en tu momento de necesidad, ¡da todo!
No nos quedaremos estancados en el dolor cuando nos centremos en
los demás.
ROMANOS 15
2 Cada uno de nosotros agradece a su prójimo en lo que es
bueno, para edificación.
Cómo saber a quién perteneces
¿Qué es la expiación?
La expiación es el pago por los daños causados. Es hacer las cosas
bien y completas. En 1 Juan 2:2, leemos que Jesús es el sacrificio
expiatorio por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino
también por los de todo el mundo.
¿Cómo sucede esto exactamente? Bueno, 2 Corintios 5:21 dice:
Porque Dios tomó a Cristo sin pecado, y derramó en Él nuestros
pecados. Luego, a cambio, ¡derramó en nosotros la bondad de Dios!
El perdón de los pecados y la curación de nuestras almas es caro.
Pero Alguien pagó tus deudas, y Su nombre es Jesucristo. Recuerda
eso y aférrate a la verdad de que perteneces a Jesucristo. Es Él quien
te guarda mientras atraviesas tus días malos.
Ya no tienes que esconderte
Jesús hizo una declaración muy simple sobre la sed en la cruz que
tiene profundas implicaciones para nuestras vidas. En Juan 19:28-29
leemos: Después de esto, conoció Jesús que todo estaba hecho. Para
que se cumpliera la Escritura, dijo: "Tengo sed". Había allí un frasco
lleno de vinagre, así que los soldados empaparon una esponja en él,
la pusieron en una rama de hisopo y la acercaron a la boca de Jesús.
Cuando Jesús dijo: "Tengo sed", demostró que era 100% humano.
Sabemos que Jesús era Dios... pero también era humano. Era 100%
Dios y 100% humano. Es tan importante decir “Jesús era Dios” como
decir “Jesús era humano”. Siendo plenamente humano, Jesús
experimentó el dolor y el sufrimiento de la vida. Amigo, Él puede
identificarse con tu dolor; Él ha estado allí.
Al decir: “Tengo sed”, Jesús podría haber dicho con la misma
facilidad: “Soy real, soy humano. Tengo días malos, se han
aprovechado de mí, han abusado de mí, me han lastimado, me han
abandonado, me han desamparado…” Verás, cuando Jesús soportó la
cruz, nos mostró algo de vital importancia: podemos ser reales. con
nuestras heridas y dolores como Él fue real con los suyos.
De hecho, una de las claves para superar las heridas de la vida es ser
transparente con alguien. En Cristo somos perdonados, pero la
curación se logra a través de la transparencia con su pueblo.
SANTIAGO 5
16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por
otros, para que seáis sanos. La oración eficaz del justo puede
mucho.
Cómo perdonar... incluso cuando no quieres
Quizás alguien te haya herido u ofendido recientemente y te estés
preguntando cómo perdonar... incluso cuando no tengas ganas de
hacerlo.
¿Sabías que las primeras palabras que Jesús pronunció desde la cruz
fueron una oración de perdón a Su Padre Celestial? En Lucas 23:34,
Jesús dice: …“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”…
Amigo, al pronunciar estas poderosas palabras, Jesús suplió la mayor
necesidad del hombre: el perdón del pecado. Por eso vino Jesús: ¡para
perdonarnos y darnos vida! A través de Su perdón, podemos optar
por perdonar a quienes nos han hecho daño. Verás, el perdón es un
acto de nuestra voluntad que comienza con saber cómo Cristo nos ha
perdonado.
S. LUCAS 23
34 Y Jesús dijo: Padre, perdónalos, porque no saben lo que
hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.
PIADOSO
Ahora imagina entrar a una habitación donde Dios está “trabajando”.
¿Lo que sucede? ¿Extiende Su mano y te pide que esperes porque
está ocupado? ¿O su rostro se ilumina cuando extiende sus brazos y
te recibe con entusiasmo?
Luego, visualiza caminando hacia Dios Padre con el quebrantamiento
de tu pecado en tus brazos, las secuelas de tu ira aún anudadas en tu
estómago, tu computadora con pornografía aún abierta, Jack Daniels
todavía sin aliento, tus palabras arrastrando las palabras mientras
tropezas hacia adelante. . Dime cómo luce Su rostro ahora.
Deja que tu carácter [tu esencia moral, tu naturaleza interior] esté
libre del amor al dinero [evita la codicia—sé financieramente ético],
estando contento con lo que tienes; porque Él ha dicho: “Nunca [bajo
ninguna circunstancia] te abandonaré [ni te abandonaré ni te dejaré
sin apoyo, ni en ningún grado te dejaré desamparado], ni te
abandonaré ni te decepcionaré ni relajaré Mi agarre. sobre ti
[seguramente no]!”
Me senté con la pregunta de Anne: "Jesús, ¿dónde estás en la
habitación en mi nombre?" Sentí que Jesús estaba lejos en un rincón
pero cerca en Su atención. Se volvía hacia cada uno de nosotros con
deleite. De hecho, se volvió hacia mí con deleite. Estaba
experimentando a Emmanuel –Dios-con-nosotros– sosteniéndome la
mirada con ternura. En Su mirada, la habitación dejó de girar. Mi
respiración se hizo más profunda. Mis hombros cayeron. En medio de
una sala de conferencias llena, mi orientación pasó de estar
abrumado a estar centrado. Cristo está aquí, pensé. Está presente el
que sostiene el mundo en la palma de su mano. Cuando abrí mi
conciencia a la presencia de Emmanuel, experimenté sentirme
seguro, visto, aliviado y protegido: los cuatro componentes
necesarios para establecer apego.
Ese día comencé a comprender lo que los discípulos aprendieron esa
noche en el Mar de Galilea: la paz es una persona, y cuando somos
conscientes de Su presencia, las olas de ansiedad se calman.
También aprendí que despertar a esta verdad será el trabajo de mi
vida.
¿Cómo puedes recordar la presencia de Dios en tu vida hoy?
HEBREOS 13
5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo
que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te
dejaré;
Jesús envió a sus discípulos a buscar pan, creando un lugar seguro
para que su historia y su dolor salieran a la superficie. Estaban los dos
junto al pozo, una extraña congregación: un judío, un samaritano; un
hombre que era rabino; una mujer que vivía fuera de las
convenciones de la sociedad; uno que sostiene un odre de agua, pero
con una necesidad cavernosa; uno sin balde pero con una capacidad
infinita para satisfacer sus necesidades.
“Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed”, señaló Jesús,
“pero el que beba del agua que yo le doy, nunca más tendrá sed. De
hecho, el agua que yo les doy se convertirá en ellos en un manantial
de agua que brotará para vida eterna”.
Pero Jesús ve tu necesidad y no mantiene la distancia.
Él no tiene miedo de tu necesidad.
A él no le sorprende tu necesidad.
Él creó tu necesidad.
El apego se crea porque se expresa y satisface una necesidad. Tu
grito se convierte en la invitación. Su respuesta genera confianza.
Cuando dejas que tu necesidad clame, Él se acerca.
Querido mío, deja que tu necesidad se convierta en un faro para Dios,
una pista de aterrizaje.
Vemos claramente esta misma intuición de buscar atención en el
Salmo 18:
En mi angustia invoqué al Señor;
Clamé a mi Dios por ayuda.
Desde su templo escuchó mi voz;
mi grito llegó ante él, hasta sus oídos. (v.6)
Él se agachó desde lo alto y me agarró;
él me sacó de aguas profundas. (v.16)
Me sacó a un lugar espacioso;
me rescató porque se complacía en mí. (v.19)
Más adelante en el capítulo, después de que David descansa en el
deleite de Dios, una vez más se siente empoderado y listo para
explorar.
Es Dios quien me arma de fuerza.
y mantiene seguro mi camino.
Él hace mis pies como los de un ciervo;
e me hace estar en las alturas. . . .
Tú proporcionas un camino ancho a mis pies,
o que mis tobillos no cedan. (vv. 32, 33, 36)
En algún momento del camino, dejamos de escuchar los mensajes
básicos de nuestro cuerpo. Aprendimos a apretar los dientes y apagar
los mensajes de nuestras necesidades saludables. Dejamos de llorar.
Aprendimos qué emociones eran aceptables para nuestros cuidadores
y nos proporcionaban consuelo y cuáles necesitábamos eliminar de
nuestro repertorio.
Escuchar los mensajes de nuestro cuerpo se convierte en parte de
nuestro viaje para asegurar el apego a Dios. Es una invitación a
volvernos infantiles. Escuche las palabras de su Emmanuel: “Si no os
cambiáis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los
cielos” (Mateo 18:3). Necesitamos volver a ser inocentes.
Para desarrollar un apego seguro ganado, comenzamos
reaprendiendo nuestros instintos y escuchando nuestras necesidades.
Por favor reconozca que no dije obedecer nuestros instintos.
Escuchamos y venimos a Dios, permitiéndole llevarnos al consuelo de
Su abrazo, recibiendo Su compasión y luego permitiéndole discernir
nuestras necesidades con nosotros.
SALMOS 18
6 En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios.
Él oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.
7 La tierra fue conmovida y tembló;
Se conmovieron los cimientos de los montes,
Y se estremecieron, porque se indignó él.
8 Humo subió de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Los carbones fueron por él encendidos.
9 Inclinó los cielos, y descendió;
Y había densas tinieblas debajo de sus pies.
10 Cabalgó sobre un querubín, y voló;
Voló sobre las alas del viento.
11 Puso tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor
de sí;
Oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
12 Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron;
Granizo y carbones ardientes.
13 Tronó en los cielos Jehová,
Y el Altísimo dio su voz;
Granizo y carbones de fuego.
14 Envió sus saetas, y los dispersó;
Lanzó relámpagos, y los destruyó.
15 Entonces aparecieron los abismos de las aguas,
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo,
A tu reprensión, oh Jehová,
Por el soplo del aliento de tu nariz.
16 Envió desde lo alto; yo tomé,
Me saqué de las muchas aguas.
17 Me libro de mi poderoso enemigo,
Y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo.
18 Me asaltaron en el día de mi quebranto,
Mas Jehová fue mi apoyo.
19 Me sacó a lugar espacioso;
Me libró, porque se agradó de mí.
20 Jehová me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
21 Porque yo he guardado los caminos de Jehová,
Y no me aparté impíamente de mi Dios.
22 Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí,
Y no me he apartado de sus estatutos.
23 Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad,
24 Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.
25 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso,
Y recto para con el hombre íntegro.
26 Limpio te mostrarás para con el limpio,
Y severo serás para con el perverso.
27 Porque tú salvarás al pueblo afligido,
Y humillarás los ojos altivos.
28 Tú encenderás mi lámpara;
Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.
29 Contigo desbarataré ejércitos,
Y con mi Dios asaltaré muros.
30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino,
Y acrisolada la palabra de Jehová;
Escudo es a todos los que en él esperan.
31 Porque ¿quién es Dios sino solo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
32 Dios es el que me ciñe de poder,
Y quien hace perfecto mi camino;
33 Quien hace mis pies como de ciervas,
Y me hace estar firme sobre mis alturas;
34 Quien adiestra mis manos para la batalla,
Para entesar con mis brazos el arco de bronce.
35 Me diste asimismo el escudo de tu salvación;
Tu diestra me sustentó,
Y tu benignidad me ha engrandecido.
36 Ensanchaste mis debajo pasos de mí,
Y mis pies no han resbalado.
Pero la disonancia, queridos amigos, puede llevarnos directamente a
los brazos de Dios aunque estemos luchando. La pregunta es:
¿Seguiremos luchando toda la noche, invitando a Dios a nuestras
dudas y dolor, aguantando hasta que se nos dé la bendición, o nos
alejaremos?
Querido, ¿qué pasa si Dios te invita a presentarle tu batalla más
feroz? Él desea que coloques todo el poder de tus tormentas internas
en sus brazos que te esperan. Prefiere su compromiso auténtico a su
débil asentimiento.
En la lucha de la noche oscura del alma, el ego y la seguridad en uno
mismo son despojados. Todo lo que hemos estado usando para
controlar nuestro mundo ha experimentado una disrupción. Para la
mayoría, la oscuridad revela las grietas en nuestra imagen de Dios y
la forma en que hemos mimado nuestro falso ego.
A medida que nos despojan de nuestros títulos, descubrimos que
tenemos la bendición de ser hijos de Dios, ni más ni menos. Ya no nos
nombramos a nosotros mismos ni pedimos a otros que nos nombren,
porque somos nombrados por otro. Descubrimos que estamos en la
escuela del amor. Nos abrimos a una relación con el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo, sin usarlo para nuestros fines, sino preparados para un
nuevo tipo de entrega cruciforme. Nos volvemos más suaves, más
compasivos.
¿Nuestro trabajo? Para seguir luchando. Prestar atención a nuestras
preguntas es de valentía. No tengas miedo de dudar. La duda puede
ser la puerta a una fe más profunda. Querido, Él puede manejarlo. Es
lo suficientemente grande como para contenerlo todo.
Finalmente, quiero animarte a seguir luchando con el rostro vuelto
hacia Dios. Parte de nuestra curación definitiva es permitir cada duda,
cada "¿Dónde estabas?" y cada “¡Si tan solo hubieras estado allí!”
levantarse ante Él. Permanecemos en el ring con Dios, incluso a
través de las lágrimas calientes, las decepciones y el
desmantelamiento.
En nuestra lucha, sentimos Su compasión. Él sabe lo que han costado
las preguntas. Él comprende el sufrimiento que nos ha llevado a este
punto. Sentimos a Jesús, nuestro Emmanuel, el mismo que clamó en
Getsemaní, acercándose con compasión, negándose a irse,
sosteniéndonos durante el llanto.
Con el tiempo, aquel con quien luchamos se convierte en aquel en
cuyos brazos descansamos. Con el tiempo llega el amanecer y
recibimos una nueva bendición, un nuevo nombre y la invitación a
una nueva vocación.
A veces estamos viviendo en una tierra nueva como Jacob y nos
sorprendemos al ver dónde aparece Dios.
“Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía”, dijo Jacob
después de ver la visión de los ángeles subiendo y bajando la
escalera al cielo (Génesis 28:16).
Así que aquí está mi pregunta: ¿Es posible colocar intencionalmente
recordatorios sensoriales de la verdad de la presencia de Dios (ya sea
una vela encendida, un canto de alabanza repetido, la liturgia de las
horas o una cruz en el bolsillo) y alejarnos del presente? momento al
momento presente mientras los usamos para recordarnos que Dios
está aquí?
De vez en cuando, levantaba la vista de la computadora para ver la
llama parpadear, recordando en medio de mi día a día: "Dios, tú estás
aquí". Los niños llenaron el lavavajillas después de las hamburguesas
de anoche, pero dejaron el fregadero lleno de cacerolas grandes. Aún
no había planchado debido a las prisas del domingo por la mañana, y
el té chai que había estado bebiendo desde que mi primer hijo se
levantó para ir a la escuela a las seis en punto estaba esperando a ser
repuesto. Éste era mi caos ordinario y semicontrolado.
También me recordó que Su presencia no depende de mi conciencia.
El parpadeo no cesa en el momento en que olvido que está ahí. La
vela sigue ardiendo, ya sea que mi conciencia se vuelva en su
dirección o no.
SALMOS 16
1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
SALMOS 16
5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa;
Tú sustentas mi suerte.
6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos,
Y es hermosa la herencia que me ha tocado.
7 Bendeciré a Jehová que me aconseja;
Aun en las noches me enseña mi conciencia.
8 A Jehová he puesto siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
Mi carne también reposará confiadamente;
10 Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
11 Me mostrarás la senda de la vida;
En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre.
Esto es lo que me pregunté: ¿Por qué Dios estaría interesado en la
niña del espejo cuando la gente en el hospital dudaba entre la vida y
la muerte? Cuando era niño, no podía imaginar un Dios que anhelara
mi presencia. Creí la mentira del antropomorfismo (que Dios es un
reflejo de los humanos) y por eso hice a Dios a imagen de mi padre,
que es un hombre maravilloso, pero, por supuesto, humano y, por
tanto, limitado.
El Salmo 139 desbarata todas mis mentiras: “Si subo a los cielos, allí
estás tú; si hago mi cama en lo profundo, ahí estás tú. . . . ¡Cuán
preciosos son para mí tus pensamientos, Dios! . . . Si los contara,
serían más que los granos de arena; cuando despierte, todavía estoy
con vosotros” (vv. 8, 17, 18).
Cuando despierto, todavía estoy contigo.
El Dios del Salmo 139 no juega al escondite. Él no retiene su
presencia, exigiendo ritos secretos. No es de mal genio.
Dios no pone su atención en la balanza de la necesidad. No tiene por
qué hacerlo. Su atención es amplia. Sin límites. Tiene tiempo
suficiente para acompañarnos mientras contemplamos boquiabiertos
la amplia mancha de mil puntos brillantes en el cielo que es la Vía
Láctea. Tiene tiempo suficiente para tomarnos de la mano y decir: "Sí,
está bien". Se inclina sobre nuestro hombro mientras acunamos a un
recién nacido, maravillado por el pequeño arco de sus labios, los
párpados casi translúcidos, y susurra con alegría en su voz: "Sí, ella
es muy buena". Se sienta en el sofá y nos acerca mientras miramos
las noticias de la noche, abrumados por la corriente de dolor que late
en el mundo.
Él tiene esperanza mientras nosotros solo tenemos preguntas
mientras cojeamos a través de nuestros días, preguntándonos cómo
los hilos de nuestras historias encontrarán significado. La verdad de la
omnipresencia de Dios significa que Él nunca tiene que elegir a un
hijo sobre otro. Nunca necesita revisar su teléfono en caso de
emergencias. Él está igualmente presente con cada uno de Sus hijos.
Él te invita a salir de tu escondite, volver tu rostro hacia Él y disfrutar
del calor de Su amor.
Cantar de los Cantares 2:14 dice:
“Paloma mía en las hendiduras de las peñas,
en los escondites de la ladera de la montaña,
Muestrame tu cara,
dejame escuchar tu voz;
porque tu voz es dulce,
y tu cara es preciosa”.
Tienes una invitación continua a venir a Su presencia y escuchar tu
voz; tu rostro es el que Él ha estado buscando.
SALMOS 139
8 Si subiere a los cielos, allí estás tú;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.
9 Si tomare las alas del alba
Y habitare en el extremo del mar,
10 Aun allí me guiará tu mano,
Y me asirá tu diestra.
11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán;
Aun la noche resplandecerá alrededor de mí.
12 Aun las tinieblas no encubren de ti,
Y la noche resplandece como el día;
Lo mismo te son las tinieblas que la luz.
13 Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.
15 No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.
16 Mi embrión vio tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formados,
Sin faltar una de ellas.
17 ¡Cuán preciosos me hijo, oh Dios, tus pensamientos!
¡Cuán grande es la suma de ellos!
18 Si los enumerados, se multiplican más que la arena;
Despierto, y aún estoy contigo.