Dilemas éticos del desarrollo científico y tecnológico: Veracidad y
ciudadanía responsable
La veracidad es la cualidad de una opinión, juicio o declaración que se ajusta
estrechamente a la verdad. Este concepto se asocia con virtudes como la sinceridad
y la honestidad, y se opone a la mentira y la falsedad. La veracidad es un valor
moral crucial en la vida pública, ya que implica la capacidad de decir la verdad, lo
cual es fundamental para construir una sociedad justa y solidaria. La falta de
veracidad, independientemente del motivo, siempre resulta en un daño para otras
personas.
En el contexto del desarrollo científico y tecnológico, la veracidad es esencial para
emitir juicios de valor sobre los beneficios, riesgos y dilemas éticos que estos
avances generan tanto en el ámbito local como global. Esto requiere una ciudadanía
responsable que se fundamenta en la capacidad de ser veraz y de valorar
críticamente las implicaciones éticas de la tecnología. La práctica de la veracidad en
este contexto contribuye a una sociedad más justa y solidaria, ya que asegura que
las decisiones y políticas se basen en información y testimonios verídicos.
Dignidad humana: Ciencia, tecnología y el valor intrínseco de la
persona
La dignidad humana se fundamenta en la perfección intrínseca de cada persona,
otorgándole valor simplemente por existir. Este concepto implica la obligación
positiva de procurar el bien de cada individuo y la negativa de no utilizar a las
personas como meros instrumentos para otros fines. La dignidad humana es un
valor absoluto y superior a cualquier otro valor, ya sea material, espiritual, científico
o tecnológico.
El Catecismo de la Iglesia Católica subraya que la ciencia y la técnica son valiosas
cuando se ponen al servicio del hombre y promueven su desarrollo integral. Sin
embargo, estas por sí solas no pueden definir el sentido de la existencia y el
progreso humano. La ciencia y la tecnología deben estar orientadas hacia la
persona, teniendo en cuenta sus valores morales y sus límites.
El progreso científico y tecnológico ha mejorado las condiciones de vida y trabajo
del ser humano, ofreciendo esperanza para enfrentar los desafíos actuales. No
obstante, también ha generado efectos negativos que requieren una reflexión ética.
Es esencial formar a las generaciones presentes en un uso equilibrado de las
nuevas tecnologías y la ciencia, humanizando sus acciones y contribuyendo al
desarrollo sostenible del entorno.
La rápida evolución del conocimiento y el impacto de sus aplicaciones, tanto
positivos como negativos, siempre serán motivo de interés y reflexión desde una
perspectiva ética, moral y humana. Este equilibrio es fundamental para asegurar
que el desarrollo científico y tecnológico respete y promueva la dignidad intrínseca
de cada persona.