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Hannah Arendt, destripando el mal

Por Filosofía&Co- 30 mayo, 2018.

Cuando el 11 de abril de 1961 comenzó el juicio en


Jerusalén (Israel) contra Adolf Eichmann, teniente
Hannah Arendt se consideraba a sí misma una teórica política más coronel de las SS nazis y principal responsable de las
que filósofa. deportaciones masivas que acabaron con la vida de más de
6 millones de judíos –y provocaron 15 millones de víctimas si
Es una de las figuras más importantes del pensamiento político sumamos los que sobrevivieron pero sufrieron el infierno de
del siglo XX. A la filósofa que no quería que la llamaran filósofa, los campos de exterminio–, el interés y la expectación eran
la filosofía la atrapó en la adolescencia. Hannah Arendt máximos. Por todo. Por la magnitud del delito, por la
reflexionó acerca del totalitarismo, el holocausto y las inmensa crudeza y gravedad de los crímenes, por el
circunstancias que pueden llevar a un ser humano «normal» a secuestro previo de Eichmann por parte de los israelíes, el
cometer atrocidades, y dejó para la historia su teoría de la 11 de mayo de 1960, en Argentina, donde vivía bajo la
banalidad del mal. Ella lo sintió de cerca: era judía, huyó de identidad falsa de Ricardo Klement. «Ich bin Adolf
Alemania y de un campo de concentración en Francia, y fue Eichmann», yo soy Adolf Eichmann, les dijo a sus captores.
testigo del juicio contra uno de los responsables del exterminio. Lo retuvieron durante nueve días, lo drogaron y lo
La vida y sus paradojas hicieron que años atrás se enamorara deportaron saltándose las leyes. Tenía dos opciones: morir o
del que llegó a ser el «filósofo del nazismo». ser juzgado en Jerusalén. Y tuvo las dos: primero el juicio, en
el que fue sentenciado a la horca, y así murió el 31 de mayo
Por Amalia Mosquera de 1962, en Tel Aviv.

1
«qué más da lo que yo hago si no tiene importancia…», en
ese «pero si yo solo soy una persona normal…», ¿hay culpa?

La banalidad del mal


El concepto de la banalidad del mal surgió en su
En aquella primavera de 1961 en Israel, con Eichmann relato sobre el juicio y la personalidad de Adolf
sentado ante el juez, estaba Hannah Arendt,
Eichmann, teniente coronel de las SS nazis y
siguiendo el proceso como corresponsal de la revista
estadounidense The New Yorker. Y allí surgió su banalidad responsable de las deportaciones que acabaron con
del mal, imprescindible en la historia del pensamiento, en su la vida de millones de judíos.
relato sobre el juicio y la personalidad del acusado que luego
acabaría adoptando forma de libro: Eichmann en Jerusalén, Aquel 11 de abril de 1961, Adolf Eichmann, el
al que puso el subtítulo de Sobre la banalidad del mal. «arquitecto del holocausto», el nazi que favoreció,
propició y permitió la muerte y el sufrimiento atroz de
millones de personas, no se sentía culpable ni
La banalidad del mal, ese concepto que afirma que
responsable de semejante horror. Él se veía a sí mismo
personas capaces de cometer grandes males o
inocente y así se declaró. Él hacía su trabajo. Nada más. No
atrocidades pueden ser gente aparente y
pensaba, no planificaba, no construía. «Mi cometido era solo
perfectamente «normal». ¿No nos suena? ¿No nos parece
de técnico de transportes», se defendía.
un pensamiento muy vivo, cada vez que aparece un asesino,
un maltratador, un violador en las noticias y oímos a sus
vecinos diciendo eso de «es increíble, era una persona Hannah Arendt sacudió al mundo reflexionando y
normal, ¡¿quién lo iba a decir?!». Pensemos, pues, en esas haciéndole reflexionar sobre el papel de la
personas «normales» capaces de cometer actos atroces. Y, responsabilidad individual en los actos de cada
ya puestos, pensemos más. Pensemos en las personas que ciudadano, no existiendo una responsabilidad «colectiva» o
no se consideran culpables de forma individual de un mal una «maldad intrínseca».
colectivo, aunque hayan participado o formado parte de
alguna manera en él, que piensan que sus actos son solo un
insignificante grano de arena, que únicamente obedecen y Fue como si en aquellos últimos minutos (Eichmann)
ejecutan los planes trazados por «los de arriba». Pensemos resumiera la lección que su larga carrera de maldad nos ha
en los que se ven a sí mismos como un mínimo eslabón sin enseñado, la lección de la terrible banalidad del mal, ante la
poder de decisión y, por tanto, sin responsabilidad en una que las palabras y el pensamiento se sienten
cadena mucho mayor en la que hay otros por encima que impotentes (Eichmann en Jerusalén).
son los que deben rendir cuentas y dar explicaciones. Y ahí,
en esa obediencia sin reflexionar sobre las consecuencias de
los mandatos, en esa forma de trivializar las actuaciones
propias que, sumadas, llevan al mal final, en ese pensar

2
Ni monstruo, ni loco, ni enfermo Y como todo el que sacude al mundo relatando u
opinando sobre hechos polémicos, tuvo defensores y
detractores. Muchos de ambos. ¿Qué indignó a una gran
Eichmann, relata Arendt, no respondía a los rasgos de cantidad de lectores de Arendt? «Mientras que el fiscal en
un monstruo ni de alguien mentalmente enfermo. Su Jerusalén, de acuerdo con la opinión pública, retrató a
motor no fueron la locura ni la maldad, sino funcionar dentro Eichmann como a un monstruo al servicio de un régimen
de un sistema establecido basado en el exterminio. Otros criminal, como a un hombre que odiaba a los judíos de
dicen qué y cómo y yo lo hago. Punto. Eichmann, dice forma patológica y que fríamente organizó su aniquilación,
Arendt, hizo lo que hizo actuando como un burócrata, como para Arendt Eichmann no era un demonio, sino un hombre
un simple ejecutor, como una marioneta banal, solo guiado normal con un desarrollado sentido del orden que había
por el deseo de hacer lo que debía, lo que estaba estipulado. hecho suya la ideología nazi, que no se entendía sin el
No tenía sentimiento del «bien» o el «mal» en sus actos, antisemitismo, y, orgulloso, la puso en práctica», decía
señala Hannah. «La filósofa dibujó un minucioso retrato de Monika Zgustova en su artículo de El País. «Arendt insinuó
Eichmann como un burgués solitario cuya vida estaba que Eichmann era un hombre como tantos, un disciplinado,
desprovista del sentido de la trascendencia, y cuya aplicado y ambicioso burócrata: no un Satanás, sino una
tendencia a refugiarse en las ideologías le llevó a preferir la persona ‘terriblemente y temiblemente normal’; un producto
ideología nacionalsocialista y a aplicarla hasta el final. Lo de su tiempo y del régimen que le tocó vivir».
que quedó en las mentes de personas como Eichmann, dice
Arendt, no era una ideología racional o coherente, sino
simplemente la noción de participar en algo histórico, Arendt, de familia judía, no declaraba abiertamente
grandioso, único», explicaba la escritora Monika Zgustova en que Eichmann odiaba a los judíos y quiso
un artículo publicado en El País en agosto de 2013. exterminarlos. Dio una explicación mucho más racional y
reflexionada sobre él. Sus críticos quizá no rechazaban el
propio concepto de la banalidad del mal, gente «normal»
Para Arendt, Eichmann no actuó movido por la locura que puede llegar a cometer atrocidades con sus actos, pero
no creían que estuviera bien aplicado al caso de Eichmann.
ni la maldad, sino que trabajó y funcionó dentro de «Según lo expresó Christopher Browning en New York
un sistema establecido basado en el exterminio Review of Books: ‘Arendt encontró un concepto importante
pero no un ejemplo válido’», escribía Monika Zgustova.
Pero ¿puede una persona supuestamente «normal»
cometer semejantes atrocidades? Todas las personas
sometidas a presión y convenientemente adiestradas
podríamos cometerlas, sería la respuesta de Arendt. En su
opinión, fueron los acontecimientos los que hicieron que
Eichmann desarrollara ese odio hacia los judíos. En
determinadas circunstancias, el mal es el resultado de los Pensamiento crítico
actos de personas normales que se encuentran en
situaciones anormales.

3
Una herencia sin testamento: Hannah Arendt, de Fina Birulés La historia de Hannah Arendt comenzó llamándose
(Herder). Johanna el 14 de octubre de 1906, cuando nació en
A partir de la reflexión desarrolló Arendt sus ideas. Su Hannover (Alemania). Su familia, judía, provenía de
pensamiento fue siempre crítico. Como señala la profesora Königsberg, Prusia, actual Kaliningrado (Rusia). Su padre,
de filosofía Fina Birulés, una de las más reconocidas enfermo de sífilis, murió siendo Hannah una niña, solo tenía
especialistas en la obra de Hannah Arendt, en una entrevista 7 años. La filosofía empezó a interesarle muy pronto. A los
en la publicación humanista El vuelo de la lechuza, «en los 14 años ya había leído Crítica de la razón pura, de Kant. «La
textos de Arendt hallamos un deseo de comprender los filosofía vino a mí cuando yo tenía 14 años; o conseguía
acontecimientos que le tocó vivir junto con unos ejercicios estudiar filosofía o me ahogaba», dijo en una entrevista.
de pensamiento que parten del supuesto de que el pensar
nace de la experiencia viva y que, sin ofrecer algo parecido
a un modelo teórico cómodo que permita dar cuenta de
cualquier hecho, nos invitan a pensar. En la obra de Arendt
Y amor por un antisemita
podemos encontrar también una mirada crítica hacia gran
Correspondencia 1925-1975 entre Arendt y Heidegger
parte de la tradición filosófica, un diagnóstico de la
(Herder).
modernidad en términos de progresiva alienación del
A los 17 se marchó a Berlín, donde empezó a
mundo, así como una fuerte apuesta por repensar la
investigar sobre la teología cristiana y el
especificidad de la libertad política».
pensamiento y la obra de Kierkegaard. Un año después
viajó a Marburgo para estudiar oficialmente teología y
filosofía en la universidad de esta ciudad alemana. Era el
«En Arendt el pensar nace de la experiencia viva y año 1924. Y allí, en la universidad, cambia su vida personal
nos invita a hacerlo. En su obra podemos encontrar cuando se enamora de uno de sus profesores: Martin
Heidegger. Poco había en esta relación que permitiera
una mirada crítica hacia gran parte de la tradición pensar que iba a ser fácil y a la vista de todos: él, católico,
filosófica», dice Fina Birulés casado con una convencida antisemita, con dos hijos, tenía
altas pretensiones para sí mismo en esa Alemania que ya se
estaba formando y una reputación que quería mantener a
Amor por la filosofía desde los 14 años toda costa, acabaría siendo partidario de Hitler y
convirtiéndose en el filósofo oficial del nazismo; ella, 17 años
Llamémosla pensadora o teórica de la política mejor más joven, judía. Pero mantuvieron la relación, sí, desde
que filósofa, como ella misma prefería. No se finales de 1924 hasta la primavera de 1926, en secreto, de
identificaba con el término «filósofa», no al menos desde forma clandestina, con altibajos, una relación que sería
que comenzó su etapa en Estados Unidos y se alejó del decisiva para los pensamientos filosóficos de ambos.
mundo académico al que tan unida había estado hasta
entonces y que fue parte tanto de su formación como de su
vida más íntima y personal. Querida Hannah… Querido Martin…

4
El 10 de febrero de 1925, Heidegger le escribe una carta: quitado la fuerza para vivir en el mundo, es decir, no en el
aislamiento, sino que me habría bloqueado también el
propio camino que, por ser largo y no un salto, recorre el
Querida señorita Arendt: mundo. Sólo tú tienes el derecho de saberlo porque siempre
lo has sabido. Y creo que incluso donde callo en última
Aún debo ir a verla esta noche y hablarle al corazón. instancia nunca falto a la verdad. Siempre doy lo que se me
Todo debe ser llano y claro y puro entre nosotros. Sólo exige, y el propio camino no es más que la tarea que me
entonces seremos dignos de encontrarnos. El hecho de que impone nuestro amor. Perdería mi derecho a la vida si
usted llegara a ser alumna mía y yo, su maestro, es sólo el perdiera mi amor por ti, pero perdería este amor y su
origen de aquello que nos ocurrió. realidad si me sustrajera a la tarea a la que me obliga.
Nunca podré poseerla, pero usted pertenecerá a partir de
ahora a mi vida, y esta deberá crecer por usted. «Y si Dios lo da te amaré mejor tras la muerte».
Nunca sabemos en qué podemos convertirnos para los
otros a través de nuestro ser. Sin embargo, una reflexión
bien puede aclarar hasta qué punto surtimos un efecto «Querido Martin: Siempre doy lo que se me exige, y
destructivo e inhibitorio.
El camino que seguirá su joven vida está oculto. el propio camino no es más que la tarea que me
Inclinémonos ante él. y mi fidelidad a usted sólo deberá impone nuestro amor (…). Y si Dios lo da te amaré
ayudarle a mantenerse fiel a sí misma.
mejor tras la muerte»
El libro Hannah Arendt-Martin Heidegger. Correspondencia Carta de Martin en el invierno 1932-1933:
1925-1975, publicado por Herder, recoge las cartas que los
dos filósofos se enviaron a lo largo de estos años, incluso
una vez terminada su relación sentimental, hasta julio de Querida Hannah:
1975, cinco meses antes de la muerte de Hannah y diez
meses antes de la de Martin. Los rumores que te inquietan son calumnias que encajan
perfectamente con otras experiencias que he tenido que
El 22 de abril de 1928, Hannah le escribía: vivir en los últimos años.
El hecho de que difícilmente pueda excluir a los judíos de
las invitaciones a los seminarios puede deducirse de la
Te amo como el primer día, lo sabes, y siempre lo he sabido, circunstancia de que en los últimos cuatro semestres no he
incluso antes de este reencuentro. El camino que me tenido ninguna invitación al seminario. El que, según dicen,
enseñaste es más largo y arduo de lo que pensaba. Exige no saludo a los judíos es una difamación tan grave que, eso
toda una larga vida. La soledad de este camino la elige uno sí, la tendré muy en cuenta en el futuro.
mismo y es la posibilidad de vida que me corresponde. Pero
el abandono que el destino ha suprimido no sólo me habría

5
Para aclarar mi actitud frente a los judíos, bastan los que se le prohíba la entrada a la biblioteca a Edmund
siguientes hechos: Husserl, judío.
Este semestre de invierno tengo permiso y por tanto ya
comuniqué con tiempo en el semestre de verano que deseo
ser dejado en paz y que no acepto que me entreguen
trabajos ni nada por el estilo.
Contra el totalitarismo
Quien a pesar de ello viene y debe doctorarse y, además,
Hannah había decidido alejarse de Heidegger y dejar
podrá hacerlo, es un judío. Quien puede venir a verme
Marburgo y se fue primero a Friburgo, donde estudió
mensualmente para informar de un trabajo importante en
precisamente con Husserl, y más tarde a Heidelberg, para
curso (que no es ni el proyecto de una tesis ni de una
hacer el doctorado tutelada por Karl Jaspers. Se casó dos
habilitación), es otro judío. Quien hace unas semanas me
veces: la primera, en 1929, con el filósofo Günther Stern
envió un extenso trabajo para que lo revisara con urgencia,
(que luego firmaría cambiando su apellido por Anders), a
es judío.
quien había conocido en Marburgo y después se reencontró
Los dos becarios de la comunidad de asistencia cuyo
en Berlín. Se divorciaron en 1937. Su segundo marido fue el
nombramiento conseguí en los últimos tres semestres son
filósofo y poeta Heinrich Blücher.
judíos. Quien recibe a través de mí una beca para Roma, es
un judío.
Quien quiera llamarlo «antisemitismo furibundo», que lo La adhesión abierta de Heidegger al nazismo afectó
haga. profundamente a Arendt. El correo entre los dos se
interrumpe en 1932 y se reanuda 18 años después, en 1950,
cuando ella ya vive en Nueva York después de haber huido
Por lo demás, soy hoy en día tan antisemita en cuestiones
de Alemania primero y de un campo de concentración en
universitarias como lo era hace diez años y en Marburgo,
Francia después.
donde incluso conté para este antisemitismo con el apoyo
de Jacobsthal y Friedländer.
Esto no tiene nada que ver con las relaciones personales «Y allí, en los Estados Unidos, comienza la gran
con judíos (por ejemplo, Husserl, Misch, Cassirer y otros). Arendt. Librada del peso de la jerga heideggeriana –no del
Y menos aún puede afectar a la relación contigo. recuerdo del hombre al cual, de un modo paradójico y
oscuro, seguirá amando siempre–, liberada del
academicismo muerto», escribe Gabriel Albiac en
Pero en su discurso de toma de posesión como rector de la
el periódico ABC en junio de 2013.
Universidad de Friburgo, cargo que ocupó el 27 de abril de
1933, Martin Heidegger hace una loa de los valores del
nazismo. Cuatro días más tarde entraba a formar parte del En su obra predomina el interés por la filosofía
Partido Nacionalsocialista, al que perteneció hasta 1945. Y política en general y por el estudio de los
dos años después de esa carta dirigida a Hannah en el totalitarismos –el «mal radical», lo llama– en
invierno de 1932, desde su cargo en la universidad permite particular, del antisemitismo y de la crisis de la sociedad
de masas. Ya instalada en Estados Unidos, en 1951

6
publica Los orígenes del totalitarismo, su primer libro sobre político y verdad», decía en abril de 2017 el filósofo
filosofía política, en el que analiza el racismo, el español Fernando Savater en el programa de radio Más de
imperialismo y el antisemitismo, igualando a nazis y uno de Onda Cero. Se refería al libro Verdad y mentira en la
estalinistas. Su análisis: que «ni el totalitarismo nazi ni el política, de Hannah Arendt, una recopilación de textos que la
estalinista buscan un gobierno despótico sobre los hombres, filósofa escribió hace 40 años recopilados y publicados por la
sino un sistema en el que los hombres sean superfluos». editorial Página Indómita. «La realidad es un poder que se
Para Hannah, el origen de la decadencia de la sociedad de enfrenta con el poder político –explica Savater–. Este
masas radica en la confusión entre la esfera privada (la vida quisiera configurar la realidad a su manera y de pronto
social y económica) y la pública (la política). Según señala tropieza con la verdad. Ese enfrentamiento lo describe de
Arendt, «los movimientos totalitarios son organizaciones forma magistral Hannah Arendt con todas sus implicaciones.
masivas de individuos atomizados y aislados». El hombre Dice que el poder, en su pretensión de acogotar a la verdad,
masa se caracteriza por su falta de relaciones sociales y su antes la ocultaba pero ahora la destruye, o pretende
aislamiento; el fanatismo y la devoción al líder son formas destruirla. Y eso era hace 40 años; imagínense ustedes hoy
de intentar huir de ese sentimiento de soledad. Defiende un con los ‘progresos’ que ha habido en el terreno de la
valor esencial en el ser humano: la vida activa. Labor, comunicación. En ese enfrentamiento entre el poder de la
trabajo y acción, no una vida contemplativa. política y el poder de la verdad, dice Arendt que, en las
verdaderas democracias, aunque los políticos tengan ese
tira y afloja con la verdad, siempre pretenden que haya dos
En Los orígenes del totalitarismo, su primer libro áreas que pertenezcan al mundo de la verdad más que al
sobre filosofía política, analiza el racismo, el imperiali mundo de la política: el área judicial y el área educativa. Esa
es una reflexión muy importante en nuestra España actual
smo y el antisemitismo, igualando a nazis y porque estamos viendo el problema que supondría cuando
estalinistas esas áreas son tragadas por la política en vez de la verdad».

Fue profesora de las Universidades de Berkeley,


Princeton, Columbia y Chicago, y directora de La verdad de la razón y la verdad de los hechos
investigaciones de la Conference on Jewish Relations entre
1944 y 1946. Y fue muchas cosas más a lo largo de su vida: Porque la verdad existe, dice Hannah Arendt. O,
filósofa (perdón, Hannah), redactora, corresponsal, mejor dicho, las verdades, que dividía en dos tipos: la de
escritora, poeta. Fue estadounidense, aunque había nacido la razón y la de los hechos, la verdad «real». La precursora
alemana, cuando le dieron la nacionalidad, en 1951. Y fue, del fact check –la verificación de los hechos– y el análisis de
sobre todo, una de las pensadoras políticas más importantes esa posverdad tan de moda ahora. Porque, preocupaba a la
del siglo XX. pensadora, la falsificación se está creyendo. Y ahí radica el
problema más que en la mentira en sí: en que esta sea
«Es una de las reflexiones más lúcidas, interesantes y creída. «Las mentiras resultan a veces mucho más
profundas sobre el enfrentamiento entre poder plausibles, mucho más atractivas a la razón, que la realidad,
dado que el que miente tiene la gran ventaja de conocer de

7
antemano lo que su audiencia desea o espera oír. Ha
preparado su relato para el consumo público con el cuidado
de hacerlo verosímil mientras que la realidad tiene la
desconcertante costumbre de enfrentarnos con lo
inesperado, con aquello para lo que no estamos
preparados», dijo Arendt. Murió en Nueva York el 4 de
diciembre de 1975.

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