Queridos líderes y maestros, el material sobre el santuario y la salvación es un
corto resumen de lo que fueron las indicaciones dadas por Dios a Moisés, es
importante que se lea el contenido sobre este tema en la biblia, en los libros:
éxodo y levítico para poder tener una visión más amplia de la temática y el
origen del verdadero santuario en el libro de Hebreos.
Es importante preparar el ambiente para que los adolescentes puedan vivir el
momento, sea con imágenes, impresiones o materiales hechos de forma más
real. El sacerdote y todo lo que concierne a la vivencia del momento.
A través de esta temática los adolescentes comprenderán el amor de Dios y el
plan de salvación planeado para cada uno de sus hijos.
En resumen, se compartirá dos temas el primero es sobre el santuario terrenal
y el segundo sobre el santuario celestial y la labor que está haciendo Jesús allí.
Suma a este encuentro dinámicas creativas, un compartir o cena especial
para ellos.
Oramos para que este programa se convierta de bendición para los adoles-
centes.
Un abrazo.
Unión Peruana del Sur
TEMA 1
SANTUARIO TERRENAL
PARTES DEL SANTUARIO
Dios le dio instrucciones a Moisés para que construyera el primer Santuario, que fun-
cionó bajo el primer (antiguo) pacto, para que sirviera como su morada terrenal (Ex.
25:8). En este lugar el pueblo aprendía el camino de la salvación. Era un lugar sagrado
donde se llevaban a cabo los rituales y sacrificios prescritos por la ley de Dios.
ATRIO (Ex.27:9)
El altar de los holocaustos (Ex.27:1-8)
En el atrio se construyó un altar donde el hombre pecador, redimido por sangre,
podría ofrecer sacrificios al Dios que lo había redimido. Estos sacrificios permitieron la
limpieza y el perdón, de tal forma que el hombre podría gozar de una comunión con
Dios. El altar tuvo el mismo propósito para los creyentes del Antiguo Testamento que
la promesa de 1 Juan 1:9 para nosotros en la actualidad.
El altar del holocausto estaba hecho de madera de acacia recubierta de bronce.
Medía 5 codos de largo, de 5 codos de ancho y de 3 codos de alto (v. 1; = 2.25 m. x 2.25
m. x 1.35 m. aprox.). El altar era hueco, hecho de tablas (v. 7) y tenía aros de bronce
con las varas recubiertas de bronce para transportarlo (vv. 6, 7); también, la rejilla era
de bronce (v. 4). Posiblemente se llenaba el hueco con tierra para proteger la madera
del calor del fuego y para conformarse a la ley antigua del altar (ver 20:24). Se consi-
deraba que los cuernos (v. 2) eran sagrados y alguien podía, asiéndose de ellos, ob-
tener refugio de los que le buscaban la vida (ver 1 Rey. 1:50; 2:28). No se sabe el signifi-
cado ni el origen de la creencia; posiblemente se trataba de la santidad atribuida a
los cuatro rincones de un objeto.
La fuente de bronce (Ex.30:17-21)
Entre el tabernáculo de reunión y el altar de holocausto colocaban una fuente de
bronce.
Antes de acercarse al altar para servir o para entrar en el tabernáculo los sacerdotes
se lavaban las manos y los pies (30:19–21). Esto era para enseñarles la pureza en
todos sus servicios y a temer la contaminación del pecado. No sólo debían lavarse y
ser purificados cuando eran hechos sacerdotes por primera vez, sino que debían
lavarse y mantenerse limpios cada vez que fueran a ministrar. Nos enseña a presen-
tarnos diariamente ante Dios, a renovar diariamente nuestro arrepentimiento por el
pecado y nuestra esperanza en la sangre de Cristo para la remisión; pues en muchas
cosas ofendemos a diario
LUGAR SANTO
Mesa con panes de proposición (Ex. 25:23-30)
Había que hacer una mesa de madera, revestida de oro, para ponerla en la prime-
ra habitación del tabernáculo, y debía tener continuamente el pan de la proposi-
ción. La mesa con sus utensilios en ella, y su uso, parece tipificar la comunión que
el Señor tiene con su pueblo redimido por medio de sus ordenanzas, las provisio-
nes de su casa, las fiestas con que son favorecidos. Todo parece indicar que
estaba diseñado para recordarles que vivirían continuamente en la presencia de
Dios. La mesa daba testimonio de que Dios proveería todas sus necesidades dia-
rias mientras vivieran en Su presencia.
Candelabro de oro (Ex.25:31-40)
El candelabro era hecho completamente de oro. el candelabro representa la luz de
la palabra y del Espíritu de Dios en Cristo Jesús y por medio de Él, les recordaría que
deberían ser una luz para todos los hombres a su alrededor, los cuales vivían en la
oscuridad. En la presencia de Dios, ellos serían transformados en luces para reve-
lar a Dios ante los hombres.
El altar del incienso (Ex.30:1-10)
El altar del incienso su longitud será de un codo, y su anchura de un codo; será
cuadrado, y su altura de dos codos; y sus cuernos serán parte del mismo. 3 Y lo cu-
brirás de oro puro, su cubierta, sus paredes en derredor y sus cuernos; y le harás en
derredor una cornisa de oro. 4 Le harás también dos anillos de oro debajo de su
cornisa, a sus dos esquinas a ambos lados suyos, para meter las varas con que
será llevado.5 Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro. Y se
quemara incienso aromático. Ex. 30:3-5,7
El altar del incienso debería colocarse junto a la cortina que estaba frente al lugar
santisímo. Su humo y fragancia especial llenarían el lugar donde la gloria de Dios
habría de estar presente. De esta manera los sacerdotes estarían protegidos de la
gloria de Dios, que de otra manera les consumiría.
El altar del incienso representa al Hijo de Dios en su naturaleza humana y el incien-
so quemado allí tipifica la intercesión por su pueblo. La intercesión continua de
Cristo está representada por la quema diaria de incienso, mañana y tarde. Una vez
cada año había que aplicar la sangre de la expiación, denotando esto que la inter-
cesión de Cristo tiene toda su virtud a partir de sus sufrimientos en la tierra, y que
nosotros no necesitamos otro sacrificio ni otro intercesor sino Cristo solo.
LUGAR SANTISIMO
Arca del pacto (Ex.25:10-22)
10 Harán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos
y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 11 Y la cubrirás
de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella una cornisa de oro alrede-
dor.12 Fundirás para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus cuatro esquinas;
dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado. 13 Harás unas varas de
madera de acacia, las cuales cubrirás de oro. 18 Harás también dos querubines de
oro; labrados a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio. Y pondrás el
propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.
Ex.25:10-13,18,21
El arca era un cofre, recubierto de oro, en que se iban a guardar las dos tablas de la
ley. Estas tablas son llamadas testimonio; en ellas Dios da testimonio de su volun-
tad. La ley era un testimonio a los israelitas para orientarlos en sus deberes, y con-
vertirla en un testimonio contra ellos si la transgredían. También se guerdaba allí
una porción del maná y la vara de Aarón. El arca fue puesta en el Lugar Santísimo;
el sumo sacerdote la roció con la sangre de los sacrificios y quemó incienso ante
ella; y sobre ella aparecía la gloria visible, símbolo de la presencia Divina. Era un
tipo de Cristo en su naturaleza sin pecado, que no vio corrupción, unido personal-
mente con su naturaleza Divina, que hizo expiación con su muerte por nuestros pe-
cados cometidos contra Dios. —Los querubines de oro estaban uno frente al otro, y
ambos miraban abajo hacia el arca. Representan la asistencia de los ángeles al
Redentor, su disposición a hacer su voluntad, su presencia en la asamblea de los
santos, y su anhelo de mirar los misterios del evangelio. El arca estaba cubierta con
una tapa de oro llamada el propiciatorio. Se dice que Dios mora o se sienta en el
propiciatorio entre los querubines. Ahí Él daría su ley y escucharía a los suplicantes,
como un príncipe en su trono.
EL RITUAL EN EL SANTUARIO Y LAS OFRENDAS
Las fiestas y los ayunos a menudo son marcadores de los ciclos vitales (y la Biblia
hebrea está llena de fiestas establecidas por Dios, a menudo, aunque no siempre,
relacionadas con el santuario). Sin embargo, la función más importante de la acti-
vidad ritual en la Biblia hebrea incluye al ritual como solucionador de problemas.
Imagínese tan solo por un momento estar en las sandalias de un israelita que
había pecado y que había reconocido su acto pecaminoso. Tenía que ofrecer una
ofrenda apropiada por el pecado (u holocausto), siguiendo una clara secuencia
de actividades que tenían especificaciones de tiempo y lugar (véanse los detalles
que se mencionan en Levítico 1). La ofrenda era personal y especifica y la preposi-
ción cuando indica que debe venir del deseo de la persona. Hay tres tipos de ani-
males aceptables. Estos tres grupos presentan la flexibilidad según la posibilidad
económica de la persona. Los que pueden, tienen que ofrecer un macho sin
defecto (Lev.3:3-9) para los que no tenian podian ofrecer del rebaño (Le-
v.3:10-13), asimismo estaban los pobres, ellos tenian la posibilidad de ofrecer
aves (Lev.3:14-17) Dios no demanda más de lo que uno puede dar. El tipo de
animal ofrecido tienen principios que deben seguir. Primero, debe ser sin de-
fecto, el principio es que Dios pide lo mejor como reconocimiento. Segundo, la
ofrenda debe ser ofrecida voluntariamente. Tercero, la ofrenda debe ser ofre-
cida delante de Jehova. Cuarto, la ofrenda es para hacer expiación del
pecado.
Tenía que colocar sus manos sobre la cabeza del animal, transfiriendo así sus
pecados sobre el animal del sacrificio. Tenía que dar muerte al animal de una
manera específica, mientras el sacerdote juntaba la sangre del animal en una
vasija y la rociaba alrededor del altar. El sacerdote tenía también que asegu-
rarse de que la ofrenda fuera quemada correctamente sobre el altar.
¿Qué es lo que producía este ritual intrincadamente diseñado? En un nivel ma-
terial, un animal inocente moría en lugar de un ser humano culpable. Sin em-
bargo, el ritual siempre va más allá de lo obvio o material. Al transferir el
pecado sobre el animal, la sangre era llevada al santuario y, al rociar la sangre
del animal del sacrificio sobre el mobiliario del santuario, éste quedaba conta-
minado, requiriendo de esta manera una solución y purificación por el pecado
de carácter más permanente que era proporcionada una vez al año por el
ritual del Yom Kipur (Lev 16).
Jhanser Quispe Mamani
TEMA 2
"El Santuario Celestial: El Magnífico Plan de Jesús para Nuestra Salvación"
Introducción:
Queridos amigos y amigas adolescentes, me complace estar aquí hoy para compar-
tir con ustedes un mensaje lleno de esperanza y promesa. En el corazón de nuestra fe
adventista, encontramos un tema fascinante: el Santuario Celestial y la obra que
Jesús está llevando a cabo en él. A través de esta ilustración poderosa, podemos
comprender mejor el amor y el sacrificio de nuestro Salvador. Permítanme llevarlos
en un viaje a través del tiempo y el espacio, mientras exploramos el significado y la
relevancia de este tema para nuestras vidas hoy.
Ilustración:
Imaginen un templo majestuoso, lleno de luz y gloria. Este es el Santuario Celestial, el
lugar donde Jesús intercede por nosotros ante el trono de Dios. Es importante enten-
der que el Santuario Celestial es mucho más que un edificio físico; es un símbolo y
una realidad espiritual de la obra que Jesús está realizando para nuestra salvación.
El Santuario Terrenal: Un Reflejo del Cielo (Éxodo 25:8-9)
Hace muchos siglos, en medio del desierto, Dios instruyó a Moisés para construir el
Santuario terrenal. Cada detalle de este lugar sagrado revelaba una profunda verdad
sobre el plan de redención de Dios. El Santuario terrenal tenía dos partes principales:
el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. El Lugar Santo representaba la etapa inicial de la
salvación, donde el pecador se acerca a Dios. El Lugar Santísimo, en cambio, simboli-
zaba la etapa final de la salvación, donde Dios reconcilia plenamente al pecador con
Él.
En el Santuario Celestial, la Mesa de los Panes de la Presencia representa el sustento
que Jesús nos ofrece. Él es el Pan de Vida que sacia nuestra hambre espiritual. En un
mundo lleno de distracciones y tentaciones, solo Jesús puede llenar ese vacío en
nuestros corazones y proporcionarnos el alimento espiritual que necesitamos para
crecer y madurar en nuestra fe.
El Candelabro de Oro en el Santuario Celestial simboliza la luz que Jesús trae a nues-
tras vidas. Él es la Luz del Mundo, la guía en medio de la oscuridad. A través de su Espí-
ritu Santo, Jesús nos ilumina, nos guía y nos capacita para vivir vidas que reflejen su
amor y verdad. En un mundo lleno de tinieblas, podemos encontrar esperanza y
dirección en Jesús, quien nos invita a seguir sus pasos.
Jesús, el Sacrificio Perfecto (Hebreos 9:11-14)
El sacrificio de animales en el Santuario terrenal apuntaba a algo mucho más grande:
el sacrificio perfecto de Jesús en la cruz. Jesús, el Cordero de Dios sin mancha, dio Su
vida para expiar nuestros pecados. En el Santuario Celestial, Jesús presenta Su sacrifi-
cio una vez por todas, asegurando la salvación eterna para todos los que creen en Él. Su
sangre preciosa nos purifica y nos hace justos delante de Dios.
En el antiguo santuario terrenal, el sumo sacerdote era responsable de interceder por el
pueblo de Dios y presentar sus peticiones ante el altar. De manera similar, Jesús, como
nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario Celestial, intercede por nosotros ante el Padre.
Él conoce nuestras debilidades, luchas y desafíos, y está dispuesto a ayudarnos en todo
momento. Como jóvenes adventistas, debemos confiar en la intercesión de Jesús y
acercarnos a Él en oración, sabiendo que nos escucha y nos fortalece en nuestras difi-
cultades.
El Ministerio Sacerdotal de Jesús ( Hebreos 4:14-16)
Jesús no solo fue nuestro sacrificio, sino que también se convirtió en nuestro Sumo Sa-
cerdote en el Santuario Celestial. A diferencia de los sacerdotes terrenales, Jesús no es
solo un mediador temporal, sino un mediador eterno. Él entiende nuestras debilidades
y nos invita a acercarnos confiadamente al trono de la gracia, para encontrar ayuda y
perdón en nuestros momentos de necesidad. Jesús está siempre dispuesto a interce-
der por nosotros.
En un mundo lleno de injusticias y desigualdades, muchos adolescentes se sienten im-
potentes para cambiar la realidad que los rodea. Sin embargo, al mirar al Santuario Ce-
lestial, vemos que Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, está trabajando para restaurar la
justicia perfecta.
Uno de los aspectos únicos del Santuario Celestial es el juicio investigador. Como ad-
ventistas, creemos que Jesús, como nuestro Sumo Sacerdote, está llevando a cabo un
juicio en el Santuario Celestial. Este juicio tiene la finalidad de determinar quiénes son
dignos de recibir la vida eterna. Pero debemos recordar que este juicio no es para con-
denarnos, sino para vindicarnos. Jesús, en su amor y justicia, evalúa nuestras vidas y
nos defiende ante el tribunal celestial. Como jóvenes adventistas, debemos vivir vidas
que reflejen la pureza y la santidad, confiando en que Jesús nos defiende en el juicio.
(Dan 7:10)
Él es nuestro abogado defensor, que clama por nosotros y lucha contra las fuerzas del
mal. Como jóvenes adventistas, debemos ser defensores de la justicia y seguir los
pasos de nuestro Salvador en la construcción de un mundo más justo y equitativo.
La Culminación de la Obra de Jesús (Hebreos 9:24-28)
Muchos adolescentes luchan con la culpa y el peso de sus pecados. Sin embargo, en el
Santuario Celestial, Jesús está llevando a cabo un proceso de purificación. Él quiere
liberarnos de la carga de la culpa y el remordimiento. Cuando nos acercamos a él con
sinceridad y arrepentimiento, encontramos perdón y restauración. Como jóvenes ad-
ventistas, debemos recordar que en Jesús encontramos la liberación de nuestros pe-
cados y la oportunidad de comenzar de nuevo.
El ministerio de Jesús en el Santuario Celestial está llegando a su fin. Pronto, regresará
a la Tierra para llevarnos con Él y poner fin al pecado y al sufrimiento. En ese glorioso
día, seremos llevados a la presencia de Dios en el cielo, donde no habrá más lágrimas
ni dolor. El Santuario Celestial y todo lo que representa será una realidad eterna para
nosotros.
Conclusión:
Queridos amigos, el Santuario Celestial es una hermosa muestra del amor y la miseri-
cordia de Jesús hacia nosotros. A través de Su ministerio en el Santuario Celestial, Él
está llevando a cabo una obra única y poderosa para nuestra salvación. Que cada
uno de nosotros pueda reconocer la importancia de esta obra y permitir que Jesús
sea nuestro Sumo Sacerdote y Mediador personal. No hay mayor privilegio que el de
ser parte del pueblo redimido que será llevado al Santuario Celestial para vivir en co-
munión con nuestro Salvador por la eternidad.
Llamado:
Hoy, les invito a responder al llamado de Jesús para acercarse a Él y permitir que Su
obra en el Santuario Celestial transforme nuestras vidas. Aceptemos Su sacrificio en la
cruz, permitámosle ser nuestro mediador y permitámosle prepararnos para Su pronto
regreso. Que nuestra vida sea una respuesta a Su amor, y que vivamos en la esperan-
za y la certeza de que un día estaremos en el Santuario Celestial junto a Él. Que este
conocimiento transforme nuestras vidas y nos motive a compartir este mensaje con
otros. ¡Que Dios los bendiga abundantemente en su viaje de fe! Amén.
José Manuel Dávila Carranza