Primera Noticia
Oleg Penkovsky, el polémico espía soviético que ayudó a evitar (y casi causó) una guerra
nuclear
Título del autor,BBC News Mundo
22 octubre 2022
La CIA bautizó a Oleg Penkovsky con el nombre código "héroe". Y, quizá, no era para
menos.
Este coronel del servicio de inteligencia de las Fuerzas Armadas de la Unión Soviética
(GRU) se convirtió en plena Guerra Fría en una fuente invalorable de información sobre las
capacidades militares de la superpotencia comunista.
Algunos consideran que fue el doble agente más valioso que tuvo Occidente.
Era un espía que tenía puerta franca para acceder a muchos de los secretos mejor
guardados de la URSS y, gracias a ello, pudo aportar datos clave que hace 60 años
permitieron a Washington gestionar la Crisis de los misiles soviéticos en Cuba,
contribuyendo a su solución pacífica.
"Sus acciones pueden ser vistas como heroicas porque sin ellas podríamos no estar
hablando ahora. Sin la inteligencia aportada por Penkovsky, la Crisis de los misiles podría
haber desembocado en un conflicto nuclear", dice Jeremy Duns, autor de un libro sobre
este espía soviético titulado "Nombre código Héroe", que se basa, entre otras fuentes, en
la revisión de documentos desclasificados.
Colaborar con la CIA y con el MI6 británico le costó la vida a Penkovsky, quien, tras ser
detenido por la KGB el 22 de octubre de 1962, fue juzgado por traición y sentenciado a
pena de muerte en mayo de 1963.
Según la historia oficial, fue fusilado pocos días después de su condena, aunque hay
versiones que apuntan a que se suicidó mientras estaba preso en un campo soviético.
Segunda Noticia
60 años de la Crisis de los misiles: cómo EE.UU. preparó la "zona cero" en caso de ataque
de misiles soviéticos desde Cuba
Título del autor,BBC News Mundo
26 octubre 2022
Cuando el 22 de octubre de 1962 el presidente John F. Kennedy denunció el despliegue de
misiles nucleares soviéticos en Cuba, el mundo se situó al borde de una guerra atómica.
En aquel momento, ningún lugar del territorio estadounidense estaba a salvo de un posible
ataque con armas nucleares soviéticas.
Y la primera línea de fuego era la península de Florida, cuyo punto más cercano a la isla se
encuentra a unos meros 145km de distancia de algunas de las plataformas de misiles
instaladas en secreto por la URSS en Cuba.
"La gente en Miami era consciente de que los misiles en Cuba eran ofensivos y apuntaban
a EEUU. Y esta era la gran urbe estadounidense más cercana a la isla", indica a BBC el
historiador principal del Museo de Historia de la ciudad, Paul S. George.
Los 1,5 millones de habitantes de Miami en esa época (hoy su área metropolitana aloja a
6,2 millones) se sabían candidatos prioritarios a un primer ataque atómico ruso.
"La gente dejaba las estanterías vacías en los supermercados, e incluso algunos se
pusieron a construir búnkeres en sus casas", afirma George.
La defensa de Florida
Las autoridades, por su parte, desplazaron con rapidez miles de soldados, armamento,
vehículos y equipos militares desde todo el país al sur de Florida.
El historiador recuerda que "en aquellos días llegaban constantemente trenes llenos de
soldados y las calles estaban tomadas por jeeps y tanques".
"La ciudad de Miami, y Florida en general, estaban en pie de guerra", asegura.
El campus de la facultad de Miami-Dade, emplazada en antiguas instalaciones del
ejército, se convirtió de nuevo en una base militar de forma provisional.
George, que tenía solo 19 años y estudiaba en esa misma facultad cuando se desató la
crisis, nos comparte una anécdota personal que ilustra el ambiente de tensión de aquellos
días en la ciudad.
"Yo tenía una novia que vivía lejos y estábamos tristes, porque realmente pensábamos que
podía ser el fin del mundo y no nos íbamos a ver más".
Mientras, funcionarios locales evaluaban a toda prisa la solidez de los edificios de la
ciudad y entre ellos designaron más de 100 como refugios en caso de ataque nuclear.
A diferencia de otras ciudades como Nueva York o Washington D.C., la defensa de Miami
presentaba un gran problema: el suelo.
Al estar asentada en terreno pantanoso, la ciudad carece de metro o instalaciones
subterráneas profundas donde sus habitantes pudieran resguardarse en situación de
alerta por ataque aéreo o misil.
En todo caso, lo prioritario para EE.UU. era evitar que un solo proyectil, especialmente con
carga nuclear, llegara a impactar en Florida
Tercera Noticia
Crisis de los misiles en Cuba: cómo fue el evento que casi lleva a una guerra nuclear entre
Estados Unidos y la Unión Soviética
Título del autor,BBC News Mundo
En la noche del 22 de octubre de 1962, el presidente estadounidense John F. Kennedy
aparece en televisión con gesto serio.
Millones de personas esperan expectantes la alocución. Una música con ritmo de marcha
militar presagia la gravedad del anuncio.
"Buenas noches, mis conciudadanos", irrumpe el mandatario.
Su voz serena no consigue ocultar la preocupación. Hace unos días sus consejeros le
comunicaron que en Cuba, a 90 millas de sus costas, soviéticos y cubanos construyen
componentes balísticos de misiles nucleares.
El peligro de una guerra atómica entre las mayores potencias de la época parece
inminente y ha llegado el momento de hablar sin tapujos ante el mundo.
"Cualquier misil lanzado desde Cuba contra cualquier nación en el hemisferio occidental
será considerado como un ataque de la Unión Soviética contra Estados Unidos,
requiriendo una respuesta retaliatoria completa contra la Unión Soviética", advirtió
Kennedy.
Estadounidenses, cubanos y soviéticos se alistaron para un choque que por varios días se
creyó inevitable.
El terror se apoderó de los ciudadanos. Los supermercados se abarrotaron y las
estanterías se vaciaron por las compras de pánico. Los que podían permitírselo apuraron
la construcción de refugios y los llenaron con los víveres que creían necesarios para
sobrevivir un impacto atómico.
Jamás tantos millones de personas estuvieron tan cerca de una aniquilación masiva e
instantánea por las rivalidades entre Washington y Moscú. Entre el capitalismo y el
comunismo.
La crisis de octubre de 1962, también conocida como Crisis de los misiles en Cuba, fue el
momento álgido de la Guerra Fría.
Cuarta Noticia
La ultrasecreta Kamera, la fábrica de veneno de la KGB para silenciar a los enemigos de la
URSS
• Título del autor,BBC News Mundo
Hay quienes dicen que todo empezó cuando, tras sufrir un derrame cerebral en 1922, el
primer líder de la Unión Soviética, Vladimir Lenin, le pidió a su sucesor, Josef Stalin, que le
diera cianuro para suicidarse. Stalin se negó.
Otros aseguran que fue después de que un revolucionario socialista disparó contra Lenin
en 1918. Sus médicos determinaron que las balas habían sido recubiertas con resina
curare venenosa, lo cual suscitó intriga.
Pero en lo que las fuentes coinciden es en que, por orden de Lenin, a principios de la
década de 1920 se estableció una fábrica de venenos del Kremlin.
La institución de investigación, donde los soviéticos inventaron nuevos métodos para
envenenar a los enemigos del Estado sin dejar rastro, empezó siendo un secreto de la
Checa, la primera de las organizaciones de inteligencia política y militar soviética, cuyo
cometido era "suprimir y liquidar" todo acto "contrarrevolucionario" o "desviacionista".
Así como el nombre de los servicios secretos soviéticos fueron cambiando con el tiempo,
la originalmente denominada "Sala especial", luego se llamó Laboratorio No. 1,
Laboratorio X y Laboratorio No. 12, antes de ser conocida simplemente como la Kamera o
"la Cámara" bajo Stalin.
Aunque aún sigue envuelta en un velo de misterio, detalles de sus operaciones secretas se
filtraron tras el colapso de la URSS, y lo que salió a la luz confirmó lo que ya habían
revelado disidentes con anterioridad.
Un arma efectiva
El veneno como arma política tiene una larga tradición, no en vano a lo largo de la historia
ha habido sirvientes encargados de probar lo que los poderosos iban a consumir antes de
que ellos lo hicieran.
Y, por supuesto, los soviéticos no fueron ni serán los únicos en usarla... ¿recuerdas cuando
la CIA intentó asesinar a Fidel Castro en 1960 con unos puros contaminados con toxina
botulínica?
Cuando se trata de matar a una persona en particular, el veneno, mortal y efectivo, ofrece
varias ventajas.
Puede ser muy discreto, si como fue uno de los objetivos de la Kamera, se idea uno
insípido, inodoro y que no pueda detectarse en una autopsia, como lo demostaron algunas
innovaciones de ese laboratorio.
Una víctima, el escritor emigrado antisoviético Lev Rebet, murió en 1957 de un ataque al
corazón... o eso se creyó, hasta que el asesino de la KGB desertó 4 años después y contó
que había rociado una niebla de gas venenoso de una ampolla de cianuro triturado en la
cara de Rebet cuando se cruzó con él en una escalera.
Otro político fue asesinado por una sustancia rociada en su lámpara de lectura; el calor de
la bombilla hizo que se dispersara por la habitación sin dejar rastro.
Los agentes de la KGB también usaron fluoruro de sodio, que en ciertas dosis es letal y es
difícil de identificar como causa de muerte debido a su uso más común: prevenir la caries
dental. Muchas personas ya lo tienen en su torrente sanguíneo.
La confusión también jugaba a favor del talio irradiado pues los médicos podían reconocer
los síntomas del envenenamiento con talio, que se usaba comúnmente en el veneno para
ratas. Trataban al paciente, sin saber que en realidad estaba muriendo por exposición a la
radiación. Para cuando le hicieran la autopsia, el talio se habría desintegrado, sin dejar
evidencia física de envenenamiento.
Pero incluso cuando un veneno es detectado, protege el anonimato del asesino: el uso de
un arma homicida invisible vista solo por toxicólogos se presta para explicaciones
alternativas.
Mientras que ante un asesinato a tiros difícilmente se puede alegar suicidio, la intoxicación
a menudo deja abierta esa y otras posibilidades, que los mismos autores pueden explotar
a su favor.
Y, si la operación es planificada cuidadosamente y ejecutada por agentes experimentados,
casi nunca se puede establecer la culpa de manera concluyente.
Por otro lado, el veneno puede servir como lecciones o advertencias para otros de lo que
les espera si cruzan la línea.
Así como unas mezclas químicas pueden causar una muerte rápida e insospechada, otras
pueden llevar a muertes horribles y agonizantes que atormentan a sus seres queridos, al
compartir el horror viendo expirar lenta y dolorosamente a los envenenados.
Quinta Noticia
Yuri Gagarin: los peligros ocultos en el primer vuelo tripulado al espacio
• Título del autor,BBC Rusia
"Porque aquí estoy sentado en una lata. Muy por encima del mundo. El planeta Tierra
es azul, y no hay nada que pueda hacer".
Estas líneas de la canción Space Oddity, de David Bowie, resumen cómo debe haberse
sentido Yuri Gagarin cuando realizó el primer viaje de un humano al espacio exterior.
En su diminuta nave espacial, de poco más de dos metros de diámetro, Gagarin partió
hacia el espacio más como pasajero que como un cosmonauta.
En ese momento, el "piloto" ni siquiera podía tocar los controles de la nave.
Según una transcripción de la comunicación con el control de tierra, Gagarin quedó
impresionado por la vista a través de la ventana de la cápsula, mencionando la "hermosa
aura" de nuestro planeta y las sorprendentes sombras proyectadas por las nubes en la
superficie de la Tierra.
El viaje de Gagarin al espacio el 12 de abril de 1961, hace ya más de 60 años, fue una
victoria de la Unión Soviética sobre Estados Unidos en la carrera espacial. Y su regreso a la
Tierra fue un triunfo innegable.
Pero para hacer historia, Gagarin asumió un peligroso desafío que requería una
inmensa valentía.
Partió hacia el espacio, un lugar misterioso que era prácticamente desconocido en ese
momento, en una nave que no tenía controles de rescate.
El cohete que lo lanzaría había tenido tantos vuelos fallidos como exitosos.
Gagarin estaba asumiendo el papel de un conejillo de indias y su misión estaba diseñada a
responder varias preguntas.
¿Puede un humano sobrevivir en el espacio? ¿Puede la nave espacial sobrevivir al viaje?
¿Puede esa nave espacial comunicarse de manera efectiva con la Tierra, a fin de garantizar
un aterrizaje seguro?
En ese momento, nadie confiaba en la seguridad de los cohetes, las naves espaciales, los
controles y los sistemas de comunicación, ni siquiera en que los humanos pudieran
sobrevivir en el espacio.
"Si la nave espacial Vostok se presentara a los científicos de hoy, nadie votaría a favor
de lanzar una cosa tan improvisada como esa al espacio", dijo el ingeniero Boris Chertok
casi medio siglo después de la misión, en su libro Rockets and People.
"[En ese momento] firmé documentos declarando que todo me parecía bien y que
garantizaba la seguridad de la misión. Nunca lo habría firmado hoy. He ganado mucha
experiencia y me he dado cuenta de cuánto nos arriesgamos".
Fallos del Vostok
El vehículo de lanzamiento Vostok, en el que se instaló la nave espacial del mismo
nombre, se basó en el cohete R-7, un misil balístico intercontinental de dos fases que fue
lanzado por primera vez en agosto de 1957.
Ese mismo año, el Sputnik 1, el primer satélite terrestre artificial, fue transportado en el R-
7.
El diseño del cohete resultó ser muy exitoso: los misiles de esta familia siguen siendo los
únicos en Rusia para vuelos espaciales tripulados. Aunque está desactualizado, ha
demostrado ser confiable para poner naves espaciales en órbita.
Sin embargo, en 1961, las cosas eran bastante diferentes.
"De acuerdo a los estándares modernos para la seguridad de los cohetes, no teníamos
ninguna razón para ser optimistas antes de 1961. Ese año tuvimos al menos ocho
lanzamientos exitosos seguidos", dijo Chertok en su libro.
"[Pero] de los cinco lanzamientos de satélites en 1960, cuatro lograron despegar. De estos,
solo tres lograron salir de la órbita de la Tierra, y solo dos aterrizaron. Y de los dos que
regresaron a la Tierra, solo uno aterrizó con normalidad".
El primer lanzamiento del programa Vostok fue el 15 de mayo de 1960, menos de un año
antes de la misión de Gagarin. A bordo de la nave satélite había un maniquí apodado Ivan
Ivanovich.
La nave salió de la órbita de la Tierra pero no regresó. Sus sistemas de orientación
fallaron.
El 19 de agosto, los perros Belka y Strelka volaron al espacio y regresaron, en lo que fue el
único lanzamiento completamente exitoso en 1960.
Los intentos posteriores tuvieron menos éxito.
El 1 de diciembre, otro lanzamiento, que también transportaba perros, Mushka y Pchelka,
no pudo regresar sobre su trayectoria calculada y comenzó a descender fuera de las
fronteras de la URSS.
Toda la nave fue destruida, con los animales a bordo, para evitar que otros países
obtuvieran la tecnología soviética.