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UNIDAD 9.

SISTEMA INMUNE Y ÓRGANOS LINFOIDES

Tema 22. Sistema inmune

Objetivo terminal:

Mencionar los componentes y propiedades del sistema inmune.

COMPONENTES DEL SISTEMA INMUNE

Los linfocitos a parte de estar presentes en la sangre, linfa, aislados en el tejido conectivo y

epitelios, se encuentran como masas densamente empaquetados en el tejido conectivo laxo

denominados tejido linfoide. Algunos órganos están compuestos en su mayor parte por tejido

linfoide y se les llaman órganos linfoides.

El tejido linfoide puede definirse como un tejido conectivo reticular cuya célula principal es

el linfocito. Se distinguen dos tipos de tejido linfoide el tejido linfoide difuso y el tejido linfoide

nodular. En el tejido linfoide difuso las células linfáticas no se disponen según un patrón

particular, por el contrario están dispersas en forma aleatoria (fig. 161). En el tejido linfoide

nodular los linfocitos forman agrupaciones o acumulaciones como las observadas en las

amígdalas, placas de Peyer, apéndice y nódulos solitarios del tubo digestivo (fig.162). Los

órganos linfoides son timo, ganglios linfáticos y bazo.

El sistema inmune está formado por células cuya función principal es defender al organismo

de la invasión microbiana o efectos nocivos de moléculas extrañas. Los componentes del sistema

inmune son los órganos linfoides, tejido linfoide difuso, tejido linfoide nodular, los linfocitos de

la médula ósea, de la sangre, linfa, los linfocitos aislados de los tejidos conectivos y superficies

epiteliales. Las células del sistema inmune son linfocitos, células madres linfocitarias, células
200

plasmáticas, macrófagos, células dendríticas, leucocitos granulocitos y mastocitos. En el tejido

linfoide las células inmunes están ubicadas entre mallas de un tejido reticular o retículo, las

células madres se encuentran en el espacio hemopoyético de la médula ósea.

Figura 161. Fotomicrografía del tejido linfático Figura 162. Fotomicrografía de un corte de la
difuso a nivel del intestino delgado, en el cual los pared del apéndice, que muestra el tejido
linfocitos (estructuras redondas basófilas) se linfático nodular, en el cual los linfocitos
disponen aleatoriamente. forman estructuras esféricas (flechas).

Los linfocitos son las células efectoras en la respuesta del sistema inmune a las sustancias

nocivas y desde el punto de vista funcional se reconocen tres tipos de linfocitos: linfocitos T,

linfocitos B y linfocitos NK.

Linfocitos T. Se generan a partir de la célula madre linfoide en la médula ósea, que da origen

a las células madre de linfocitos T, éstas viajan hasta el timo donde completan su maduración

hasta linfocito T, de allí la denominación que se le da a estas células. Los linfocitos representan
201

entre el 60% y 80% de los linfocitos circulantes, tienen una vida larga y son los responsables de

la inmunidad mediada por células.

Linfocitos B. Al igual que los linfocitos T, estas células se originan a partir de la célula

madre linfoide, que da origen a las células madre de los linfocitos B; no obstante, a diferencia de

las células madre de los linfocitos T, las células madre de los linfocitos B permanecen en la

médula ósea y es allí donde se diferencian hasta linfocitos B. La denominación de linfocitos B, se

debe a que la maduración de los linfocitos B, se lleva a cabo en la bursa de Fabricio en las aves.

Se mantiene el nombre, dado que la B ahora señala la inicial en inglés de médula ósea: bone

marrow. Los linfocitos B corresponden entre el 20% y 30% de los linfocitos circulantes, secretan

inmunoglobulinas (anticuerpos), expresan sobre su superficie inmunoglobulina M,

inmunoglobulina D y moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad.

Linfocitos NK. Se originan a partir de la misma célula precursora de los linfocitos T y B y

reciben su nombre NK (ing.: natural killer) por la capacidad que tienen de destruir ciertos tipos

de células transformadas (células infectadas por virus o células del cáncer). Totalizan alrededor

del 5% al 10% de los linfocitos circulantes.

PROPIEDADES DEL SISTEMA INMUNE

Inmunidad es el conjunto de mecanismos defensivos que le confieren al individuo cierta

insensibilidad frente a las infecciones debidas a los microorganismos. El organismo cuenta con

dos tipos de inmunidad, la congénita o inespecífica y la inmunidad adquirida o específica. La

inmunidad inespecífica es la primera línea de defensa contra los microorganismos e incluye

mecanismos más generales como la piel, secreciones ácidas del estómago, fagocitosis, reacciones

inflamatorias, otras. La inmunidad específica está mediada por linfocitos y consiste en la


202

formación de anticuerpos y linfocitos activados que atacan o destruyen un agresor específico. De

modo, que la inmunidad específica tiene como propiedades:

Especificidad. Es la propiedad especial del sistema inmune específico. Se refiere a la

capacidad de reconocer y reaccionar específicamente contra una macromolécula extraña al

organismo. Cuando los linfocitos reconocen a moléculas extrañas, es decir, con composición

química diferente a la del organismo (antígenos) generan una reacción defensiva específica,

denominada respuesta inmunológica.

Universalidad. Es capaz de reaccionar específicamente frente a millones de moléculas

extrañas.

Memoria. Cuando el antígeno entra en contacto por primera vez con el organismo se genera

una respuesta inmunológica que es lenta, poco intensa y de corta duración, la respuesta

inmunológica primaria. Posteriormente a esta reacción se forman células capaces de reconocer y

reaccionar más rápida e intensamente ante la invasión por parte del mismo agresor llamadas

células de memorias, respuesta inmunológica secundaria.

Reconocimiento de lo propio y lo extraño. Las células del sistema inmune están capacitadas

para reconocer moléculas propias del organismo y moléculas extrañas. Ante moléculas extrañas

se genera una respuesta inmunológica que las neutraliza o las destruye.

Se reconocen dos formas de inmunidad específica: la inmunidad mediada por células, la cual

es llevada a cabo por los linfocitos T. En esta reacción se produce activación de células

fagocíticas o la destrucción directa de las células que contienen la molécula extraña, reacción

citotóxica. La otra forma es la inmunidad humoral, llevada a cabo por los linfocitos B, donde se

producen anticuerpos que van a neutralizar o eliminar a la molécula extraña.


203

Los órganos del sistema inmune se clasifican como órganos inmunes primarios y órganos

inmunes secundarios. En los órganos inmunes primarios las células madre linfoides se

diferencian y forman los linfocitos con propiedades inmunocompetentes, es decir, adquieren

receptores de superficies con capacidad específica de reaccionar a un antígeno determinado. Los

órganos primarios son la médula ósea, donde se originan y maduran los linfocitos B y el timo, en

el cual las células madre linfoides se diferencian a linfocitos T inmunocompetentes. Una vez con

la propiedad de inmunocompetente los linfocitos viajan a través del torrente sanguíneo a los

órganos inmune secundarios como ganglios, bazo, tejido linfoide, superficies epiteliales, tejido

conectivo, en los cuales van a cumplir sus funciones inmunológicas.

Tema 23. Órganos linfoides

Objetivo terminal:

Describir las características histológicas de los órganos linfoides destacando su función en el

organismo.

ESTROMA DEL TEJIDO LINFOIDE

En el tejido linfoide las células inmunes están ubicadas entre mallas de tejido reticular o

retículo, formando éste el esqueleto o estroma del tejido linfoide. En la estroma se destaca un

retículo celular y un retículo extracelular. El retículo celular lo forman las células reticulares, las

cuales son grandes, con prolongaciones citoplasmáticas ramificadas que acompañan las

ramificaciones de las fibras, formando una red tridimensional de mallas finas y el retículo
204

extracelular son las fibras reticulares. En el timo este retículo es sólo celular, mientras que en el

resto de los tejidos linfoides está formado por células y fibras reticulares.

ÓRGANOS LINFOIDES

ESTRUCTURA HISTOLÓGICA DEL TIMO

El timo es un órgano ubicado en la parte superior del tórax por detrás del esternón. En el

nacimiento tiene un peso aproximado de 12 a 15 gramos, cuando el individuo llega a la pubertad

su peso es de 30 a 40 gramos, para luego involucionar y a los 60 años su peso es de 10 a 15

gramos.

El timo presenta dos lóbulos unidos por su parte media por tejido conectivo. Estructuralmente

cada lóbulo está cubierto por una cápsula de tejido conectivo que emite tabiques hacia el interior

de cada uno, dividiéndolos en numerosas estructuras poliédricas, los lobulillos. Estos lobulillos

presentan una zona periférica oscura rica en células, la corteza, y una zona central más clara y

menos celular, la médula (fig.163). Las principales células del parénquima del timo son los

linfocitos, macrófagos y células reticuloepiteliales.

Corteza

La corteza corresponde a la zona periférica del lobulillo y es más oscura por su mayor

número de linfocitos. Los linfocitos presentes son de todos los tamaños, aunque los más

numerosos son los pequeños. Los linfocitos grandes son linfoblastos y se consiguen en la región

subcapsular.
205

Médula

La médula es la zona central más clara, dado a su predominio de linfocitos grandes. Estos

linfocitos tienen núcleos pálidos y más citoplasma que los linfocitos pequeños. Las células

reticuloepiteliales aquí forman los corpúsculos de Hassall o corpúsculos tímicos, característica

más distintiva de la médula del timo. Los corpúsculos de Hassall son estructuras ovales o

redondas de células reticuloepiteliales planas, dispuestas concéntricamente. Su tamaño es de 20-

100 µm y su función es desconocida. El centro del corpúsculo de Hassall es más eosinófilo, dado

a que el núcleo de las células centrales desaparece y su citoplasma se llena de gránulos de

queratohialina (fig. 164).

Cápsula Médula Corteza

Lobulillos

Figura 163. Fotomicrografía que muestra la estructura histológica del timo, se distingue la cápsula que lo envuelve,
los lobulillos separados por tabique de tejido conectivo, la corteza y médula.
206

Corpúsculo de Hassall

Corteza

Células reticuloepiteliales

Médula

Figura 164. Dibujo esquemático (arriba) y fotomicrografía (abajo) de un corpúsculo de Hassall, ubicado en la
médula del timo, está formado por células reticuloepiteliales que se disponen en capas concéntricas.

La médula y la corteza están entretejidas por una estroma celular formada por células

reticuloepiteliales. Estás células presentan prolongaciones citoplasmáticas que se relacionan entre

sí por medio de uniones celulares, de allí su característica epitelial, formando de este modo un

retículo celular, sin fibras reticulares. Los linfocitos T ocupan los espacios de la malla reticular y

entre ellos hay macrófagos dispersos. Se reconocen seis tipos de células reticuloepiteliales según

su función, tres tipos se localizan en la corteza y los otros tres tipos en la médula. Cada tipo se

designa con un número romano:

Células reticuloepiteliales tipo I. Estas células forman una capa continua de células planas

en la periferia de la corteza y alrededor de los vasos sanguíneos, la zonula occludens entre estas

células, son un reflejo de su función como barrera que aísla los linfocitos T en desarrollo, del

tejido conjuntivo del timo.


207

Células reticuloepiteliales tipo II. También están ubicadas en la corteza, sus prolongaciones

están unidas por medio de desmosomas. Estas células compartimentalizan la corteza en regiones

aisladas para linfocitos T en desarrollo y expresan moléculas del complejo mayor de

histocompatibilidad.

Células reticuloepiteliales tipo III. Se ubican entre el límite entre la corteza y la médula,

presentan zonula occludens, crean una barrera funcional entre la corteza y la médula e igualmente

expresan moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad.

Células reticuloepiteliales tipo IV. Están situadas entre la corteza y la médula cerca de las

tipo III y sus prolongaciones citoplasmáticas están unidas por medio de zonula occludens.

Células reticuloepiteliales tipo V. Se distribuyen por toda la médula, sus prolongaciones

están unidas por medio de desmosomas, lo que permite formar la armazón celular de la médula y

compartimentalizar grupos de linfocitos.

Células reticuloepiteliales tipo VI. Forman los corpúsculos de Hassall, las células están

unidas por medio de desmosomas.

El aspecto de las células reticuloepiteliales es muy variable, en general poseen abundante

citoplasma eosinófilo y un gran núcleo ovalado, con 1 ó 2 nucléolos, las prolongaciones le dan un

aspecto estrellado.

Los macrófagos presentan un aspecto similar a las células reticuloepiteliales, por lo que no se

pueden diferenciar y se consiguen de forma moderada en la corteza, aunque son más abundantes

en la médula. Los linfocitos, sobre todo los pequeños, tienen un aspecto igual a los linfocitos de

otros tejidos y órganos, son abundantes en la corteza que en la zona medular.


208

BARRERA HEMATOTÍMICA

La barrera hematotímica protege los linfocitos en proceso de proliferación y de maduración

en la corteza contra las acciones de sustancias antigénicas circulantes. Los componentes que

forman la barrera hematotímica entre los linfocitos T y la luz de los vasos sanguíneos corticales

son, desde la luz vascular hacia fuera (fig. 165):

Endotelio. Es muy impermeable a las macromoléculas, debido a la zonula occludens entre las

células epiteliales del capilar continuo. También por ser componentes estructurales del capilar,

participan la lámina basal y los pericitos.

Macrófagos. Los macrófagos que están en el tejido conectivo perivascular pueden fagocitar

las moléculas antigénicas que escapan de la luz capilar hacia el parénquima cortical.

Células reticuloepiteliales tipo I. Estas células proveen protección adicional a los linfocitos

T en desarrollo, rodean la pared capilar en la corteza y junto con su lámina basal son otro

componente estructural importante de la barrera hematotímica.

HISTOFISIOLOGÍA DEL TIMO

El timo es parte fundamental del sistema inmune, es necesario para la formación de linfocitos

T que son la base de la inmunidad mediada por células y contribuyen con la respuesta

inmunológica humoral. El timo es un órgano linfático primario, dado a que es el sitio donde las

células madres linfoides T se diferencian hasta linfocitos T no comprometidos e

inmunocompetentes, siendo responsable del pool de linfocitos T circulantes, necesarios para la

protección del organismo.


209

Células reticuloepiteliales

Linfocitos T Lámina
en desarrollo basal

Capilar
Macrófagos

Pericito
Tejido conectivo
perivascular
Células endoteliales

Figura 165. Dibujo esquemático que ilustra los componentes de la barrera hematotímica.

ESTRUCTURA HISTOLÓGICA DE LOS GANGLIOS LINFÁTICOS

Los ganglios linfáticos son órganos pequeños aplanados con forma de riñón, su tamaño varía

entre 1 mm y 2 cm de longitud. Se localizan en el trayecto de las vías linfáticas, son abundantes

en el cuello, axilas e ingle, como a lo largo de los grandes vasos del mediastino y abdomen.

Estructuralmente están envueltos por una cápsula de tejido conectivo denso, que está más

engrosada en la hendidura de uno de los lados del ganglio, el hilio. La cápsula es atravesada por

numerosos vasos linfáticos aferentes por la región convexa del ganglio, mientras que por el hilio

salen escasos vasos linfáticos eferentes; por el hilio también entran las arterias nutrientes y salen

las venas. Los elementos de sostén del ganglio son la cápsula, trabéculas y tejido conectivo

reticular. Las trabéculas se forman por la proyección de tabiques de tejido conectivo de la cápsula

hacia el interior del ganglio, dividiéndolo en compartimientos incompletos. El tejido reticular,


210

está compuesto por fibras y células reticulares de origen mesenquimático, que forman una fina

malla de sostén, la estroma. Entre las mallas del retículo se consiguen, sobre todo, linfocitos, pero

también hay macrófagos y células dendríticas interdigitantes y foliculares.

El parénquima del ganglio se divide en una corteza de tinción intensa, debido al mayor

número de linfocitos pequeños basófilos y una médula, más clara debido al mayor número de

senos medulares. En la corteza externa se distinguen folículos linfáticos separados por tejido

linfoide interfolicular difuso y la corteza profunda (o paracorteza) se compone de tejido linfoide

difuso (fig. 166).


Corteza Corteza
profunda externa

Hilio
Cápsula

Médula

Corteza

Figura 166. Fotomicrografía de un ganglio linfático, la zona periférica de tinción intensa corresponde a la corteza, en
la cual se distinguen nódulos linfáticos (flechas) y la zona más clara es la médula.
211

Los folículos linfáticos se presentan como estructuras esféricas de tejido linfoide, los que

están compuestos por una masa uniforme de pequeños linfocitos densamente empaquetados son

folículos primarios, y los que presentan un centro germinativo son folículos secundarios. El

centro germinativo se forma tras estimulación antigénica y se observa como una zona clara

redonda u oval en el centro del folículo, que se rodea por un tejido linfoide más oscuro

compuesta por linfocitos pequeños, el casquete. Asimismo, el centro germinativo presenta una

zona clara y una zona oscura. La zona oscura está formada por linfocitos grandes (corresponden a

linfoblastos B) densamente empaquetados, mientras que la zona clara contiene, sobre todo,

células dendríticas foliculares, además se consiguen pocos linfocitos pequeños, plasmoblastos y

macrófagos (fig. 167). Los folículos primarios y secundarios son asientos de los linfocitos B y la

corteza profunda de los linfocitos T.

Casquete

Zona clara

Zona oscura Centro germinativo

Centro germinativo

Figura 167. Dibujo esquemático (izquierda) y fotomicrografía (derecha) de un nódulo linfático secundario, que
muestran el centro germinativo con sus zonas clara y oscura.
212

En la médula el tejido linfoide presenta condensaciones en forma de cordones, los cordones

medulares, separados por los senos medulares. Los cordones medulares están constituidos por

pequeños linfocitos, células plasmáticas maduras e inmaduras y gran cantidad de macrófagos

(fig.168).

Senos medulares

Médula
Cordones medulares

Figura 168. Fotomicrografía y dibujo esquemático de la médula del ganglio linfático, donde se observan los
cordones y senos medulares.

Senos linfáticos

Los senos son espacios limitados por células reticulares y macrófagos fijos, que reciben la

linfa que entra por los vasos aferentes. Se consiguen los senos subcapsulares, por debajo de la

cápsula, los senos corticales presentes entre los folículos de la corteza y senos medulares que

separan los cordones medulares. Los senos medulares, son más grandes, más irregulares y más

abundantes que los senos corticales, debido a ello la médula del ganglio adquiere un aspecto más
213

eosinófilo claro. En los cortes teñidos con H-E, las células reticulares se distinguen por su núcleo

mucho más grande y menos condensado que el de los linfocitos (fig. 169).

Vasos linfáticos aferentes


Cápsula

Seno subcapsular
Seno
subcapsular

Seno
cortical
Seno medular
Seno
medular

Nódulo linfático

Figura 169. Dibujo esquemático (izquierda) que ilustra la localización de los senos linfáticos. Fotografía (derecha)
que muestra una parte del seno subcapsular y parte del seno medular. El cuadrado, es una vista a mayor aumento del
seno subcapsular, donde se señalan las células reticulares, con núcleos más grandes y claros que los linfocitos
(flechas).

HISTOFISIOLOGÍA DE LOS GANGLIOS LINFÁTICOS

Los ganglios linfáticos tienen funciones de filtro, fagocitosis e inmunológicas. La velocidad

de flujo de la linfa por los senos linfáticos es baja y los microorganismos infecciosos y células

que viajan por la linfa son atrapados o retenidos al disminuir su velocidad, de modo que se

convierten en presa fácil para ser fagocitados por macrófagos. Los ganglios linfáticos cumplen

funciones inmunológicas al ser sitio de reacciones inmunes, donde los linfocitos T no


214

comprometidos reaccionan por primera vez con antígenos extraños que viajan por la linfa, así que

estos linfocitos se activan desencadenándose una respuesta inmunológica primaria mediada por

células, del mismo modo los linfocitos B son activados con la consiguiente formación de

anticuerpos de los tipos IgM e IgG. Tras transcurrir la respuesta inmunitaria primaria se producen

linfocitos T y B de memorias listos para reaccionar más rápido y eficazmente ante posteriores

ataques por el mismo antígeno.

ESTRUCTURA HISTOLÓGICA DEL BAZO

El bazo se ubica en la parte superior izquierda del abdomen. Estructuralmente está rodeado

por una cápsula de tejido conectivo denso irregular que se engrosa en el hilio, el cual es una

hendidura en la parte del órgano dirigida hacia el estómago. La cápsula emite tabiques de tejido

conectivo hacia el interior del órgano formando trabéculas, el parénquima del bazo se compone

de una pulpa roja y una pulpa blanca (fig. 170) y la estroma es tejido conectivo reticular, fibras y

células reticulares de origen mesenquimático.


215

Cápsula

Pulpa blanca

Trabécula

Pulpa roja

Figura 170. Fotomicrografía de la estructura histológica del bazo, se señalan la pulpa blanca que se observa como
estructuras esféricas de color blanco-grisáceo y la pulpa roja que se extiende entre la pulpa blanca.

Pulpa roja

La pulpa roja está formada por grandes e irregulares sinusoides esplénicos, separados por

cordones de tejido, los cordones de Billroth o esplénicos. Los sinusoides esplénicos presentan

paredes finas formadas por células endoteliales que presentan pocas uniones de contacto,

rodeadas de una lámina basal con fenestraciones, lo que permite el paso de células a través de las

células endoteliales. Los cordones esplénicos son cordones de tejido formados por un retículo de

fibras y células reticulares, sobre cuyas mallas se encuentran todas las células sanguíneas, así

como muchos macrófagos y células plasmáticas. El color rojo se debe a la gran cantidad de

eritrocitos que hay en los cordones y sinusoides (fig. 171).


216

CB

CB
CB

S S

CB

S
S

Figura 171. Fotomicrografía de la pulpa roja del bazo, donde se distinguen los sinusoides esplénicos (S) y los
cordones de Billroth (CB), formados por tejido cuyo color rojo se debe a la gran cantidad de eritrocitos.

Pulpa blanca

La pulpa blanca es tejido linfoide formado por una parte cordonal, la vaina linfoide

periarterial y otra nodular, folículos linfáticos. La vaina periarterial se extiende desde que la

arteria trabecular penetra en la pulpa blanca hasta casi la formación de capilares. La vaina es una

estructura cilíndrica que rodea una arteria central, la denominación de arteria central está dada
217

por su ubicación casi central en la vaina linfoide periarterial; a lo largo de las vainas aparecen a

menudo ensanchamientos como folículos linfáticos. Con las tinciones con H-E los folículos

linfáticos se observan como estructuras esféricas basófilas o blanco grisáceo, ubicados entre la

pulpa roja, la arteria central es desplazada hacia una posición excéntrica (fig. 172). El retículo

está formado por fibras y células reticulares. Las células libres son en su mayoría linfocitos

pequeños y se consiguen también macrófagos.

PULPA ROJA

Folículos linfáticos

Sinusoides

Arteria y vena
trabeculares
Vaina linfoide
Arteria central
periarterial
Arteria central
PULPA BLANCA

Figura 172. Dibujo esquemático y fotomicrografía de pulpa blanca. A la izquierda el dibujo esquemático ilustra la
estructura del bazo. En la pulpa blanca se observa la vaina linfoide periarterial rodeando a la arteria central y un
ensanchamiento del tejido linfoide, formándose un folículo linfoide. A la derecha en la fotomicrografía, los folículos
linfáticos se observan como estructuras esféricas basófilas, debido a la heterocromatina densa en los núcleos de los
abundantes linfocitos, rodeados de la pulpa roja.
218

CIRCULACIÓN DEL BAZO

El bazo recibe sangre arterial por la arteria esplénica, sus ramificaciones penetran en las

trabéculas como arterias trabeculares. Estas arterias continúan en la pulpa blanca, donde se

denominan arterias centrales, las cuales emiten numerosas ramas radiales hacia la pulpa blanca,

para por último, justo antes o después de ingresar en la pulpa roja, se dividen en varias ramas

terminales delgadas de transcurso recto, se llaman arterias peniciladas. Estas arteriolas se dividen

en capilares que pueden estar rodeados por una vaina elipsoide de macrófagos y fibras reticulares,

denominada elipsoide. Los capilares con elipsoides se denominan capilares envainados. La mayor

parte de los capilares arteriales se vacían en cordones de la pulpa roja, mientras que algunos

continúan a los sinusoides. El vaciamiento directo de la sangre de los capilares arteriales a la

pulpa roja se llama circulación abierta, mientras que la continuación de los capilares arteriales en

los sinusoides esplénicos de la pulpa roja se denomina circulación cerrada. La sangre recolectada

en los sinusoides drena hacia las venas trabeculares que luego convergen en venas más grandes y

por último abandonan el bazo a través de la vena esplénica (fig. 173).

HISTOFISIOLOGÍA DEL BAZO

Al igual que los ganglios linfáticos, el bazo tiene funciones de filtro, fagocitosis e

inmunológicas. En su función de filtro y fagocitosis los microorganismos y células (eritrocitos

viejos o dañados) que proceden de la sangre son retenidos y fagocitados por macrófagos y la

función inmunológica está dada ya que el bazo sirve de asiento de las reacciones inmunológicas

ante antígenos de origen sanguíneo.


219

Arteria
trabecular Vena trabecular

Arteria central
Capilar
Vaina linfática envainado
periarterial
Sinusoide
esplénico

Nódulo
linfático Circulación
cerrada
Circulación
abierta
Capilar Elipsoide
Arterias
peniciladas envainado

Figura 173. Dibujo esquemático de la circulación en el bazo. Se habla de circulación abierta cuando el capilar
arterial se vacía directamente en los cordones de la pulpa roja, mientras que la circulación cerrada (que es la que
normalmente ocurre en los órganos), el capilar se continúa con un sinusoide esplénico.

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