Los otomíes son de origen muy antiguo y llegaron al altiplano procedentes del
oriente o del sur de las costas del Golfo de México, se les relaciona estrechamente
con los olmecas y ocuparon un área territorial muy extensa que comprendía la
región noroeste del Estado de México, gran parte de Hidalgo y algunas porciones
de los Estados de Guanajuato, Querétaro, Michoacán, Puebla, Veracruz, Morelos
y Tlaxcala.
Ya en el altiplano, después de sucesivas emigraciones se establecieron en el lugar
donde posteriormente los toltecas fundarían Tula, que fue la capital de su imperio
y a su caída a manos de los chichimecas, al mando de Xólotl los otomíes se
dispersaron y una fracción se desplazó hacia la zona de Jilotepec, Chapa de Mota
y áreas colindantes.
Al Valle de Toluca llegaron en el siglo XV aproximadamente y se asentaron en la
región central, principalmente en Huamango "lugar era donde se labra la madera",
siendo sin lugar a duda, el centro ceremonial más importante del área otomí,
además de ser paso obligado del comercio entre oriente y occidente, es decir
entre Tula y los pueblos indígenas que habitaban lo que hoy es el Estado de
Querétaro y gran parte del Estado de México.
Podemos decir que la unidad básica de la comunidad es la familia; siendo el padre
la autoridad principal y la madre quien se dedica a las labores domésticas. En
cuanto a sus actividades productivas, los otomíes se dedican principalmente a la
agricultura del maíz, frijol y chile, con técnicas tradicionales. También cultivan
maguey para preparar pulque. De igual forma, las remesas enviadas por los
migrantes representan un importante ingreso para las familias.
Como en la mayoría de los pueblos originarios, la religión de los otomíes es una
mezcla de elementos católicos y prehispánicos, que incluye el culto a los muertos;
las ceremonias agrícolas para lograr buenas cosechas; la veneración de diversas
imágenes cristianas y las fiestas patronales, el evento más importante de la
comunidad que incluye mayordomías.
Asimismo, es común el uso de plantas medicinales, práctica terapéutica de origen
prehispánico; y también el uso de la casa de baño o temazcal para baños
curativos.
Finalmente, los otomíes son hábiles artesanos, destacan en la producción de
tapetes de lana, molcajetes y metates de piedra negra; sombreros de palma, sillas
de tule, textiles elaborados en telar de cintura y bordados.