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Consecuencias

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Drake

Pero ya para entonces, como muchos otros de sus hombres, sir Francis Drake había muerto,
enfermo de disentería. Su cadáver había sido arrojado al mar, envuelto en mantas con un
lastre de plomo, para que se fuera al fondo y no saliera a flote.
Débiles, cansados y descorazonados, con hambre y faltos de provisiones, los ingleses peleaban
por decidir a quién correspondía el mando.
Solo veintiséis ingleses se atrevieron a bajar de los buques para ir a tierra por provisiones,
pero los sorprendieron los disparos de los españoles.
Finalmente, el 18 de febrero de 1596, se hicieron a la vela, totalmente derrotados, de vuelta a
Inglaterra. La corona española todavía era la dueña de Panamá. Pero solo lo hacen 18 de sus
27 naves y 2000 de sus 5000 hombres. Además de la perdida de Drake también fallece
el famoso pirata John Hawkins.

Parker

Morgan
se encontró con las cartas que enviaron Antonio Fernández de Córdoba y Francisco de
Marichal a la Corona de España, en las que dan cuenta de las tres mil muertes que se
produjeron a consecuencia del ataque del pirata Morgan, que ocurrió entre el 28 de enero y el
24 de febrero de 1671.
Los fallecimientos fueron producto del incendio, de los disparos y por las enfermedades que
causó el ataque, entre otras causas.
El gobernador Pérez de Guzmán, enjuiciado en España por ordenar el incendio, como parte de
la defensa de la ciudad, argumentó en su defensa, según documentos consultados por Berrío
Lemm, que prefirió ‘perder una ciudad, que perder el imperio'.
Ante la destrucción luego del ataque de Morgan deciden mudarla a un área más segura y
escogen el “sitio del ancón” donde se erige la nueva ciudad de Panamá en 1673 y que es lo
que conocemos hoy como el Casco Viejo.
Luego del ataque a la ciudad de Panamá, Morgan decide regresar a Jamaica. Según Berrío
Lemm, el almirante inglés desiste de ocupar la ciudad, en vista de su total destrucción y eso,
dijo, marcó el destino del país entre ser un pueblo de habla inglesa o uno de habla española.
Cuando las noticias del ataque llegaron a Madrid los españoles, quienes recién habían firmado
el Tratado, se sintieron defraudados y engañados.
En cambio, Jamaica celebró y Londres reaccionó positivamente, pero guardando cierta
discreción para no desafiar más a los españoles.
Morgan fue arrestado y enviado a Inglaterra para ser juzgado como pirata.
Pero, nada tenía que temer. Allí fue recibido como un héroe popular, y, una vez absuelto, Carlos
II lo nombró sir y lo envió de vuelta a Jamaica como gobernador donde empleó el resto de su
vida a luchar contra la piratería…

Vernon
Para Panamá los resultados del ataque de Vernon a Portobelo en 1739 habían sido
devastadores: Portobelo permaneció virtualmente indefensa durante los años que duró la
guerra y ante la ausencia de una adecuada defensa militar para proteger los tesoros y
mercancías durante las ferias (razón de ser de la guarnición y de los castillos en Portobelo),
España tuvo que cancelar las ferias para siempre.
Portobelo no volvió a recuperar la importancia previa a este ataque hasta la construcción
del Canal de Panamá, ya que la ruta de la Flota de Indias se modificó tras el ataque de Vernon.
A partir de entonces la mayoría de los cargamentos procedentes de Perú se dirigieron
directamente a las actuales Colombia y Venezuela, sin recalar en Panamá. También hubo un
cierto aumento del tráfico que partía de Lima y llegaba a España tras bordear el Cabo de
Hornos y hacer escala en Buenos Aires.
Gran Bretaña no consiguió ninguno de los objetivos que se propuso al iniciar esta guerra. No
logró asegurar la libertad de comercio en las Indias Occidentales, ni tomar control permanente
de ningún territorio español en América. En cambio, quedó dañado el prestigio británico, sin
mencionar las muchas pérdidas en vidas humanas, barcos, pertrechos y dinero. Y a pesar de
que los beneficios obtenidos por los ingleses resultaron ser unos miles de pesos que estaban
destinados a la paga de la guarnición española y la captura de un par de embarcaciones
menores, en Londres, la noticia de la victoria fue enormemente exagerada por la
naciente prensa inglesa y las celebraciones se extendieron durante meses. Todavía hoy existe
una calle en la capital británica llamada Portobello Road en honor a esta batalla. El propio
Vernon fue recibido como un héroe por el Rey Jorge II y durante una cena en su honor se tocó
por primera vez el actual himno nacional británico God Save the King.
España, por su parte, no cedió un ápice de lo que Gran Bretaña le exigía, y tan pronto terminó
la guerra se lanzó a un gran proyecto de reformas administrativas, fiscales, políticas y
militares que le devolvieron su prestigio como potencia internacional.
Paradójicamente, la fácil victoria en Portobelo acabó por perjudicar mucho más a Inglaterra
que a España, puesto que los ingleses tomaron la deficiente defensa de Portobelo como un
anticipo de lo que serían el resto de las acciones bélicas contra las plazas españolas. Esta
circunstancia provocó en los mandos ingleses un peligroso exceso de optimismo, que les
llevaría a cometer gravísimos errores tácticos con posterioridad. En medio del clima de
euforia tras la toma de Portobelo, Vernon no tuvo problemas para demandar todos los barcos
y hombres que quiso, con los que partió en 1741 para atacar Cartagena de Indias. Sin
embargo, esta empresa no resultó tan sencilla como la de Portobelo y acabó costándole una de
las mayores derrotas de su carrera.

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