Alumna: Irma Marisol Corona Viveros
Profesor: Omar de Jesús Torres Nuño
Materia: Psicoterapia
Tema: Psicoterapia Psicoanalítica
Alumna: Irma Marisol Corona Viveros
Conceptos psicoanalíticos básicos
El psicoanálisis considera que la vía de comprensión del paciente no requiere remontarse a
las vicisitudes de su biografía, sino según se manifiesta «aquí–y–ahora» en el curso de un
proceso largo de la relación analítica. No porque se niegue su historia, sino porque esta se
halla inscrita en el tipo de relación que despliega en la actualidad.
Encuadre, es importante crear un encuadre adecuado que se constituya en un
buen continente, en el sentido de receptivo y fuerte, donde el terapeuta pueda
realizar su función de contención. De ahí la importancia de establecer con claridad
las condiciones del tratamiento, incluidas la duración de las sesiones y, frecuencia,
así como del proceso. La firmeza del terapeuta en velar por la integridad del
encuadre no debe impedir la flexibilidad cuando sea adecuada a las necesidades
del paciente y no al servicio de la defensa, del último o del terapeuta.
Tipo de relación de objeto, es importante que exista la comprensión y elaboración
de la relación de objeto según el tipo de ansiedad predominante (en especial la de
vinculación, de separación y de integración), en un clima básico de contención. Es
decir, tener en cuenta tanto los niveles pregenitales del individuo, en los que se
prioriza el nivel dual, como el edípico, con sus correspondientes ansiedades y
defensas. Obviamente, la elaboración y tolerancia por las dos primeras ansiedades
permite una mayor aceptación de la tercera. De ahí la importancia de valorar la
psicopatología y el proceso terapéutico.
Trabajo interpretativo, que permita la integración en el mundo interno del paciente
de aspectos fundamentales disociados y proyectados. Supone que desde un clima
de transferencia positiva básica, el paciente vaya tomando conciencia (insight) de
tales proyecciones en sus relaciones, incluidos, a veces, los sentimientos negativos
respecto de la figura del terapeuta (transferencia negativa), cuando sea necesario.
Importancia del aquí–y–ahora de la situación terapéutica para que sean posibles
ciertos cambios psíquicos, más allá de la mejoría sintomática, la experiencia
terapéutica debe ser viva, es decir, que los contenidos del material sean referidos a
situaciones próximas emocionalmente. Las referencias al pasado ocupan un
segundo lugar, que ayudan a completar la comprensión de lo que está sucediendo
en la actualidad en el mundo interno y relacional del paciente. Ello implica estar
atento también a las reacciones transferenciales.
Conceptos técnicos
La asociación libre, («hable de lo que tenga presente en su mente»). En realidad, la
asociación libre es algo que inicialmente es fácil, pero luego es difícil de mantener,
ya que cuando el paciente, asociando libremente, se pone en contacto, o se acerca
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simplemente, a cuestiones conflictivas se detiene la fluidez y aparecen maniobras
defensivas de las más diversas: silencio, desgana, desinterés, desconfianza, o
tendencia a intelectualizar u otras maneras de presionar al terapeuta para que
intervenga en ese momento para ayudarle o bien para aliarse con él a huir de lo
conflictivo. Para que exista una auténtica asociación libre, es decir, de estar
dispuesto a decir todo aquello que se le ocurra, es sumamente difícil. La razón es
que el término «asociar» y de manera «libre» es una tarea que implica un
considerable grado de madurez y capacidad mental que los pacientes pueden
conseguir una vez que han terminado un proceso terapéutico intenso y largo.
b) Insight y elaboración. Son dos conceptos que responden a fenómenos clínicos
estrechamente ligados en el proceso psicoterapéutico. Los insights adquiridos sin
elaboración subsiguiente son como frágiles burbujas que desaparecen pocos
instantes después. Y la elaboración sin insights puede transformarse en meras
racionalizaciones desprovistas de profundidad emocional. El insight y la
elaboración son actividades mentales que corresponden al paciente y forman parte
del proceso psicoterapéutico. La elaboración comporta el desarrollo de ciertos
aspectos de la mente «obtenidos» a partir de las interpretaciones o trabajo
interpretativo producido por el terapeuta y que ha suscitado algún insight en el
paciente. Cuando el terapeuta muestra, pone luz, sobre una determinada área de
la vida mental del paciente, la respuesta de éste puede ser, o bien de rechazo,
levantando las más diversas defensas –vale decir que experimentando la relación
con el terapeuta sobre la base de ciertas fantasías inconscientes– cuya finalidad
estriba en inutilizar, invalidar, borrar lo mostrado o evidenciado por el último.
Conceptos básicos técnicos en función del terapeuta
a) La atención flotante. Como es sabido, la actitud del terapeuta de atención flotante
sería la contrapartida de la asociación libre del paciente; viene determinada por
los dos factores centrales, la focalización y la limitación del tiempo. En primer
lugar, el terapeuta tiene presente el área de conflictos diagnosticados en las
primeras entrevistas como lo que ha de ocupar básicamente su atención. Sin
embargo, está abierto a todo lo que el paciente aporte en las sesiones. Qué duda
cabe que ese tipo de escucha no deja de ser un tanto selectiva, lo que lleva al
terapeuta a desoír consciente e inconscientemente parte del material que no se
corresponda con lo focalizado. Pero una de las aportaciones básicas del
psicoanálisis al desarrollo de las técnicas psicoterapéuticas es la de un
determinado método de observación de los hechos que se le ofrecen por parte del
paciente mediante su comunicación. Este método estriba en la atención flotante.
¿Qué se quiere decir con ello? Suspender toda la atención del terapeuta de
cualquier otra cuestión que no sea lo que aporta el paciente. Ese estado de la
mente del terapeuta es el que propicia una mayor receptividad de los fenómenos
mentales de aquel, sin que queden demasiados contaminados por sus ideas
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preconcebidas o sus prejuicios, u otras presiones del entorno inmediato del
paciente, o de la escuela teórica de pertenencia del profesional.
b) La neutralidad (benevolente), clásica en la técnica psicoanalítica, es una actitud
adecuada para toda psicoterapia. Es una actitud difícil de comprender para la
persona de la calle. Cuando alguien explica un problema a otra persona, ésta
responde en el nivel similar de registro emocional. La neutralidad benevolente, en
cambio, es la actitud propia del terapeuta que en primer lugar evita esas
reacciones del interlocutor de la calle. Es decir, de no entrar en colusión, diríamos,
con el paciente en cuanto evitarle que piense sobre su problema. Por el contrario,
tratamos de ayudarle a pensar.
c) Trabajo interpretativo. Hay dos cuestiones principales en las que el terapeuta debe
asumir la responsabilidad de retener y, en su momento, aportar al paciente. Una,
conectar la comprensión de un tema con el área de conflicto focalizado, y dos,
recordar de vez en cuando, la duración del tratamiento, sobre todo en la etapa
final del mismo. Además, esta actitud un poco más activa incluye no prolongar
demasiado los silencios del paciente, por ejemplo, introduciendo elementos de la
vida actual del mismo cuando sea pertinente para ampliar la comprensión de un
conflicto. Y, por supuesto, las demás intervenciones no interpretativas de toda
psicoterapia: esclarecimiento, señalización, propuesta de indagación sobre
determinados aspectos, recordar cuestiones ya tratadas etc., aunque siempre a
partir del material inmediato que permita relacionarlo. De todas formas, ello debe
entenderse a partir de una actitud básica de escucha, por parte del terapeuta.
Puesto que se trata de una psicoterapia de base psicoanalítica, es necesario que se
establezca una relación que permita que afloren aspectos inconscientes del
paciente, y para ello se requiere que sea éste quien más hable. Si, por el contrario,
el terapeuta adopta una actitud demasiado pasiva, se trataría de una postura
pseudo–psicoanalítica, inadecuada, que puede crear desorientación o confusión
en el paciente, puesto que no existe la frecuencia ni nivel interpretativo para
trabajar el material que aporte.1
Análisis personal
De acuerdo con lo que se dijo en clase, además de todos los conceptos básicos que se nos
dieron, de acuerdo con las aportaciones en clase y análisis, entendí que el proceso de
psicoterapia requiere existir un vínculo paciente-terapeuta, esto a través de múltiples
experiencias transferenciales, y esto se da gracias a las transformaciones y creación de
sentido en la interacción de la transferencia y contratransferencia que se da dentro del
proceso.
1
Pérez-Sánchez, A. (2014). Psicoterapia breve psicoanalítica: una experiencia de psicoanálisis aplicado clínica
y teoría: ( ed.). Barcelona, Pensódromo.
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Además de que el terapeuta requiere ser éticamente correcto, al no decirle que hacer al
paciente, sino solo dejarlo hablar y que el solo vaya aprendiendo a autoanalizarse. Otra de
las cosas importantes, es que el terapeuta va desarrollando una cierta intuición que lo
hace ser asertivo dentro del proceso de terapia, por otro lado creo que esto se da en todas
los tipos de terapias y es tener una buena escucha siempre.