oír más historias bíblicas, Ghana, 2 de diciembre Dacosta
o decidió ir a la iglesia con
nto se puso él!
el hermano y la hermana
mayores que él, también El niño que quería predicar
a iglesia con la vecina, la
C
Así es como esta familia, uando Dacosta tenía siete años, asistió Después de una semana repitiendo este
do a la iglesia, ahora van a un programa especial para los niños versículo una y otra vez, Dacosta pudo de-
o. en Ghana [señale Ghana en un mapa]. cirlo perfectamente bien el sábado por la
doce años y está feliz de El programa se realizó en verano, y Dacosta, tarde delante de todos los niños. Y lo mismo
biera invitado a ir con ella junto con los otros 290 niños que también hicieron los otros niños. El maestro estaba
tenía apenas siete años. asistieron, se quedaron en dormitorios ren- muy satisfecho, y les pidió entonces que
stas amaran a sus vecinos tados durante todo un fin de semana. Lo memorizaran el Salmo 100.
ó a mí, ganarían muchas pasaron muy bien. Aquella semana, Dacosta se esforzó mu-
nos dice. “Si tratamos a El sábado, una niña de diez años llamada chísimo para aprenderse el Salmo 100,
on amor, podemos fácil- Gifty predicó sobre la segunda venida de aunque seguía sin entender por qué nece-
orazones para Jesús”. Jesús y a Dacosta le gustó muchísimo el ser- sitaba hacerlo cuando lo que él quería era
ndas del decimotercer sá- món. No podía esperar a ver a Jesús volviendo aprender a predicar. De todos modos, lo
e irá destinada a la Escuela en las nubes de los cielos. Después del ser- memorizó por completo: “¡Canten al Señor
ación de Enfermería y Par- món, un adulto preguntó a los niños: con alegría, habitantes de toda la tierra! Con
aís de Eliot. Este centro de
–¿A cuántos de ustedes les gustaría pre- alegría adoren al Señor; ¡con gritos de ale-
los alumnos sobre Jesús y
dicar como Gifty? Si quieren aprender, dígan- gría vengan a su presencia! Reconozcan que
nfermos. Gracias por hacer
selo a sus padres y únanse al club de los el Señor es Dios; él nos hizo y somos suyos;
generosa ofrenda.
predicadores. ¡somos pueblo suyo y ovejas de su prado!
Dacosta nunca había oído hablar del club Vengan a las puertas y a los atrios de su
de los predicadores, pero pensó: Si ella puede templo con himnos de alabanza y gratitud.
predicar, yo también. Unos sábados después, ¡Denle gracias, bendigan su nombre! Porque
supo que en su iglesia se iba a iniciar también el Señor es bueno; su amor es eterno y su
un club de predicadores, que se reuniría por fidelidad no tiene fin”.
primera vez esa misma tarde a las 3. Entonces Dacosta lo repitió perfectamente bien el
recordó el deseo que había sentido de predicar sábado por la tarde delante de todos los niños,
como la niña de diez años a la que había escu- al igual que lo hicieron los otros niños. El maes-
chado, y decidió asistir. tro estaba muy satisfecho y les dio más ver-
El maestro retó a los niños a aprender de sículos bíblicos para que se aprendieran.
memoria Juan 14: 1, y después les dijo: Un tiempo después, el maestro anunció
–El próximo sábado, en nuestra reunión, que se iba a celebrar un sábado especial para
miento espiritual Nº 7: “Ayudar deberán decir este versículo delante de toda los niños en el que participarían diez iglesias,
s adultos jóvenes a poner a la clase. y le pidió a Dacosta que predicara un sermón
gar y a poner en práctica una
Dacosta se esforzó mucho esa semana para sobre la parábola del hijo pródigo que Jesús
ica”.
memorizar el versículo, aunque no entendía contó. Dacosta aceptó. Varias semanas
mación sobre este plan estraté- por qué necesitaba aprender de memoria un después, cuando predicó su primer sermón,
g [en inglés] o [Link]/ pasaje de la Biblia cuando lo que él quería entendió por qué el maestro le había pedido
era aprender a predicar. Juan 14: 1 dice así: que se aprendiera de memoria tantos ver-
“No se angustien ustedes. Crean en Dios y sículos bíblicos. Gracias a que se había es-
crean también en mí”. forzado tanto por memorizar aquellos pa-
MISIÓN ADVENTISTA: NIÑOS • DIVISIÓN AFRICANA CENTRO-OCCIDENTAL 21