UNIDAD XI
La ciencia del buen hacer aprender a pensar la ética del cuidado
Qué significa la ética del cuidado?
Para definirla es preciso revisar el significado de cuidar. “Cuidar es, por tanto,
mantener la vida asegurando la satisfacción de un conjunto de necesidades
indispensables para la vida, pero que son diversas en su manifestación”1.
Cuidar es “encargarse de la protección, el bienestar o mantenimiento de algo o
de alguien”2. Por otra parte, el cuidado ético involucra la interacción y el
contacto moral entre dos personas, en el que media una solicitud, en el que
hay unión entre las personas, como parte de la relación humana. De lo anterior
podemos deducir que la ética del cuidado es la disciplina que se ocupa de las
acciones responsables y de las relaciones morales entre las personas,
motivadas por una solicitud, y que tienen como fin último lograr el cuidado de
sus semejantes o el suyo propio.
La ética del cuidado se basa en la comprensión del mundo como una red de
relaciones en la que nos sentimos inmersos, y de donde surge un
reconocimiento de la responsabilidad hacia los otros. Para ella, el compromiso
hacia los demás se entiende como una acción en forma de ayuda. Una persona
tiene el deber de ayudar a los demás; si vemos una necesidad, nos sentimos
obligadas a procurar que se resuelva.
La ética del cuidado tiene que ver con situaciones reales, tan reales como las
necesidades ajenas, el deseo de evitar el daño, la circunstancia de ser
responsable de otro, tener que proteger, atender a alguien. La moralidad como
compromiso deriva precisamente de la certeza de que el bienestar, e incluso la
supervivencia, requieren algo más que autonomía y justicia: el reconocimiento
y cumplimiento de derechos y deberes.
Conceptos virtud del cuidador
Algunas cualidades del buen cuidador
Vocación: Deberá tener la intención y el gusto por cuidar de las
personas, dedicar su tiempo a los demás y que la recompensa de su
trabajo sea, además de la remuneración si es profesional, la satisfacción
de estar ayudando a esa persona.
Empatía: Además de la vocación es necesario desarrollar la empatía:
aprender a situarse en el lugar del otro, comprender sus capacidades, su
situación psicológica. Ponerse en su lugar será siempre una ayuda ante
las exigencias del cuidador.
Habilidades sociales: Relacionadas con la empatía están las habilidades
sociales. Ser comprensivo tanto con la persona que se cuida como con
sus familiares ayudará en el trabajo; comunicar siempre, ser realista y a
la vez empático, con la suficiente confianza como para compartir las
rutinas con sus familiares cercanos, evitando preocupaciones pero
siempre con transparencia en la información.
Paciencia: es un rasgo fundamental. Tanto si es anciano como
discapacitado, sea cual sea la necesidad básica de esa persona, deberás
tener paciencia, tolerancia y comprensión para resolver los conflictos
que se presenten y preservar su bienestar siempre.
Inteligencia emocional: Debes saber gestionar sus emociones y las
tuyas, potenciar sus habilidades, afrontar con entereza las situaciones y
hacer sentir bien a esa persona.
Previsión: Es clave conocer los ritmos vitales de la persona que se cuida
para prevenir situaciones de riesgo. Es necesario estar alerta y evitar
cualquier circunstancia que pueda desembocar en un incidente,
anticiparse a lo que pueda pasar y minimizar riesgos.
Transmitir energía positiva: Incluso cuando la persona a la que se cuida
cuenta con todas sus capacidades cognitivas al 100%, deberás sacar
toda tu energía positiva para transmitirla e influir directamente en el
estado de ánimo.
Si es anciano, no debes asumir que su etapa de la vida se relaciona con la
depresión o la tristeza: nunca deben faltar la alegría y las ganas de vivir, sea
cual sea el estado; ayúdale a superar sus bajones.
Formación: Si vas a contratar a alguien que se encargue de tu familiar,
debes primar la formación o acudir a ese lugar en el que se encuentran
los profesionales. Una mala praxis puede acarrear consecuencias
negativas y no todo el mundo está preparado para hacer frente a unos
cuidados.
Autocuidado: Cuidar de los demás también implica cuidarse a uno
mismo; sin esto, no serás capaz de realizar tu trabajo en plenitud. Cuida
tus rutinas y practica la higiene mental: desconecta y no caigas en el
síndrome del cuidador quemado.
Dimensión social de la ética
Ética Social
La ética social es una de las dimensiones de la ética que se ocupa de las
responsabilidades y los valores éticos de la sociedad en su conjunto, y de
cómo deben estructurarse las instituciones y los sistemas para promover el
comportamiento ético.
La ética social plantea preguntas como ¿Cuáles son los principios éticos que
deben guiar las instituciones sociales y políticas? ¿Cuál es la relación entre
ética y justicia social? ¿Cómo debemos equilibrar los derechos individuales y
el bien común?
Ejemplos de Ética Social
Justicia social: principio ético según el cual todas las personas deben
tener igual acceso a los derechos humanos básicos, como la asistencia
sanitaria, la educación y las oportunidades económicas.
Responsabilidad comunitaria: el principio ético según el cual los
individuos y las instituciones tienen la responsabilidad de contribuir al
bienestar de sus comunidades y de promover la armonía y la cohesión
sociales.
Administración medioambiental: principio ético según el cual los
individuos y las instituciones tienen la responsabilidad de cuidar el
entorno natural y preservarlo para las generaciones futuras.
La virtud y el acto voluntario
La virtud es, en sentido originario, una fuerza o energía que inclina a obrar de
manera adecuada para conseguir un fin. No es una formulación abstracta de un
principio moral, sino el ejemplo concreto de cómo llevar una buena vida, a
partir de las situaciones y las experiencias vitales en las que se comprende el
sentido de la virtud.
Partimos de la idea de que para el cuidado de personas vulnerables no es
suficiente con el conocimiento de un conjunto de técnicas, ni con el respeto a
unos determinados principios, sino que se necesitan ciertas virtudes. La virtud
es una cualidad que debería ser aprendida y cultivada por los profesionales
asistenciales.
La ética del cuidar forma parte de la ética de las virtudes, ya que la práctica
del cuidar no se rige solamente por unos principios que se aplican
indistintamente, sino que requiere unas excelencias del carácter.
Los filósofos antiguos describieron abundantemente las virtudes básicas que
encaminan a la persona hacia la vida feliz. En el momento de discernir el
cuadro de virtudes que el profesional tiene que cultivar para realizar bien su
arte, observamos una pluralidad de propuestas teóricas con acentos diferentes,
lo que pone de manifiesto que la ética de las virtudes es plural y se dice de
muchas formas. A continuación, exponemos, sin ser exhaustivos, algunas
propuestas concretas de ética del cuidar fundamentada en las virtudes.
Unidad XII: Ética humana
Comprende los derechos del paciente o usuario y su relación con el
cuidado de la enfermería
El paciente tiene derecho a que el médico, la enfermera y el personal que le
brinden atención médica, se identifiquen y le otorguen un trato digno, con
respeto a sus convicciones personales y morales.
[Link] atención médica adecuada.
El paciente tiene derecho a que la atención médica se le otorgue por personal
preparado de acuerdo a las necesidades de su estado de salud y a las
circunstancias en que se brinda la atención; así como a ser informado cuando
requiera referencia a otro médico.
2. Recibir trato digno y respetuoso.
El paciente tiene derecho a que el médico, la enfermera y el personal que le
brinden atención médica, se identifiquen y le otorguen un trato digno, con
respeto a sus convicciones personales y morales, principalmente las
relacionadas con sus condiciones socioculturales, de género, de pudor y a su
intimidad, cualquiera que sea el padecimiento que presente, y se haga
extensivo a los familiares o acompañantes.
3. Recibir información suficiente, clara, oportuna y veraz.
El paciente, o en su caso el responsable, tienen derecho a que el médico
tratante les brinde información completa sobre el diagnóstico, pronóstico y
tratamiento; se exprese siempre en forma clara y comprensible; se brinde con
oportunidad con el fin de favorecer el conocimiento pleno del estado de salud
del paciente y sea siempre veraz, ajustada a la realidad.
4 Decidir libremente sobre su atención.
El paciente, o en su caso el responsable, tienen derecho a decidir con libertad,
de manera personal y sin ninguna forma de presión, aceptar o rechazar cada
procedimiento diagnóstico o terapéutico ofrecido, así como el uso de medidas
extraordinarias de supervivencia en pacientes terminales.
5. Otorgar o no su consentimiento válidamente informado.
El paciente, o en su caso el responsable, en los supuestos que así lo señale la
normativa, tiene derecho a expresar su consentimiento, siempre por escrito,
cuando acepte sujetarse con fines de diagnóstico o terapéuticos, a
procedimientos que impliquen un riesgo, para lo cual deberá ser informado en
forma amplia y completa en qué consisten, de los beneficios que se esperan,
así como de las complicaciones o eventos negativos que pudieran presentarse
a consecuencia del acto médico. Lo anterior incluye las situaciones en las
cuales el paciente decida participar en estudios de investigación o en el caso
de donación de órganos.
6. Ser tratado con confidencialidad.
El paciente tiene derecho a que toda la información que exprese a su médico,
se maneje con estricta confidencialidad y no se divulgue más que con la
autorización expresa de su parte, incluso la que derive de un estudio de
investigación al cual se haya sujetado de manera voluntaria; lo cual no limita
la obligación del médico de informar a la autoridad en los casos previstos por
la ley.
7. Contar con facilidades para obtener una segunda opinión.
El paciente tiene derecho a recibir por escrito la información necesaria para
obtener una segunda opinión sobre el diagnóstico, pronóstico o tratamiento
relacionados con su estado de salud. Reglamento de la Ley General de Salud
en materia de prestación de servicios de atención médica.
8. Recibir atención médica en caso de urgencia.
Cuando está en peligro la vida, un órgano o una función, el paciente tiene
derecho a recibir atención de urgencia por un médico, en cualquier
establecimiento de salud, sea público o privado, con el propósito de estabilizar
sus condiciones.
9. Contar con un expediente clínico.
El paciente tiene derecho a que el conjunto de los datos relacionados con la
atención médica que reciba sean asentados en forma veraz, clara, precisa,
legible y completa en un expediente que deberá cumplir con la normativa
aplicable y cuando lo solicite, obtener por escrito un resumen clínico veraz de
acuerdo al fin requerido..
10. Ser atendido cuando se inconforme por la atención médica recibida.
El paciente tiene derecho a ser escuchado y recibir respuesta por la instancia
correspondiente cuando se inconforme por la atención médica recibida de
servidores públicos o privados. Así mismo tiene derecho a disponer de vías
alternas a las judiciales para tratar de resolver un conflicto con el personal de
salud.
Paciente usuario
Qué es un cliente en salud?
En salud, el concepto de cliente se refiere a la persona responsable de pagar
por un producto o servicio médico. Es a través de sus recursos financieros que
un paciente recibirá la atención que necesita. Por lo tanto, es un individuo
atento al aspecto económico de la relación.
Imagina que un niño se rompió el brazo jugando al fútbol y tuvieron que
llevarlo al hospital. Aunque sea el paciente, el cliente será su madre, padre o
tutor legal. Después de todo, es el adulto quien correrá con el costo de los
trámites.
Qué es un paciente en salud?
En salud, el concepto de paciente se refiere a la persona que tiene un problema
de salud y necesita un servicio médico (cita, examen u hospitalización) para
resolverlo. Es a través de la atención de profesionales calificados que esta
persona satisfará la necesidad de tratar o curar una enfermedad. Por lo tanto,
es un individuo atento al aspecto humano de la relación.
Imagine que una persona se ha caído por las escaleras y tiene dolor de espalda.
Cuando visite el hospital, será tratada como un paciente. Si además es la
persona responsable de pagar el servicio, puede ser considerada cliente.
Qué es un usuario en salud?
En salud, el concepto de usuario se refiere a la persona que tiene derecho a
usar un servicio de salud y lo hace regularmente, ya sea porque tiene un
problema de larga duración o porque quiere aprovechar sus beneficios.
Por ejemplo, un empleado que tiene un plan de salud pagado por la empresa
para la que trabaja puede ser considerado un usuario, incluso si no tiene una
enfermedad que requiera visitas frecuentes al hospital.
Derechos, deberes y obligaciones del paciente
Responsabilidades Del paciente
Es importante que nuestros pacientes conozcan los siguientes lineamientos a
fin de asegurar una óptima atención.
El paciente deberá:
Informar al médico, en forma completa y veraz, acerca de los síntomas
y posibles causas de su enfermedad.
Participar, en la medida de lo posible, en las actividades para recuperar
su salud.
Tratar con el debido respeto al personal de salud y auxiliares que
participan en el proceso de atención.
Informar al personal de salud, a su médico tratante, al jefe del servicio,
al cuerpo de gobierno del comité de Ética cualquier falta a los
principios éticos vigentes en el proceso de su atención.
Cumplir con la normatividad hospitalaria.
Respetar y valorar las indicaciones de su médico y cumplirlas, o bien,
informarle sobre el rechazo al tratamiento propuesto.
En caso de tener dificultades para cumplir con el tratamiento del
médico, el paciente deberá solicitar una alternativa.
El paciente hospitalizado no debe consultar a otro médico sin el
consentimiento de su médico tratante. Si desea una segunda opinión,
debe informarle primero a él.
Si el paciente desea cambiar a su médico, por cortesía, debe informarle
a su médico tratante.
Rol del técnico superior en enfermería frentes a los derechos del usuario
Cuál es el papel de un técnico en enfermería?
El papel de un técnico en enfermería es crucial en el cuidado de los
pacientes. Entre sus responsabilidades se encuentran las siguientes:
Proporcionar atención básica de pacientes: son responsables de
proporcionar atención básica a los pacientes. Esto puede incluir ayudar
a los pacientes con las actividades cotidianas, como bañarse y vestirse,
ayudar en la alimentación y la hidratación, y monitorear los signos
vitales de los pacientes.
Registrar información médica: son responsables de registrar
información médica sobre los pacientes. Esto puede incluir tomar notas
sobre la atención que se proporciona, documentar la información
médica de los pacientes y registrar cualquier cambio en el estado de
salud de los pacientes.
Administrar medicamentos: pueden encargarse de administrar
medicamentos a los pacientes. Para hacerlo, deben estar capacitados y
estar familiarizados con los diferentes medicamentos y dosis.
Atención inclusiva a personas con necesidades, especiales anciano o
discapacitados.
Las personas con discapacidades necesitan atención médica y acceso a
programas de salud por las mismas razones que las demás personas: para
mantener su bienestar, estar activas y participar en la comunidad.
Tener una discapacidad no significa que la persona no esté sana o no pueda
estarlo. Estar sano representa lo mismo para todas las personas, es decir, estar
y mantenerse bien para llevar una vida plena y activa. Esto significa tener las
herramientas y la información para elegir opciones saludables y saber cómo
prevenir las enfermedades.
Para las personas con discapacidades, esto significa también saber que los
problemas de salud relacionados con la discapacidad pueden ser tratados.
Estos problemas (también llamados enfermedades o trastornos secundarios)
pueden consistir en dolor, depresión y un riesgo más alto de contraer ciertas
enfermedades.
Para estar sanas, las personas con discapacidades requieren de una atención
médica que satisfaga sus necesidades de manera integral, no solo con relación
a su discapacidad. La mayoría de las personas con o sin discapacidades puede
mantenerse sanas si aprende sobre los estilos de vida saludables y adopta uno.
Atención inclusiva con enfoque en personas con discapacidad fue tema de
charla educativa en el MDS
Con el firme propósito de continuar fortaleciendo las habilidades y
capacidades de los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social, (MDS) se
concretó el encuentro de socialización y sensibilización en atención inclusiva
con enfoque en las personas con discapacidad.
En el marco del trabajo articulado con la Secretaría Nacional de Personas con
Discapacidad (SENADIS), el día jueves 30 de noviembre la Lic. Zulma
Ferreria, Directora de Descentralización, Asuntos Comunitarios y
Participación Ciudadana de la SENADIS, tuvo a su cargo la exposición sobre
las normativas vigentes en cuanto al cumplimiento de los derechos humanos
de las personas con discapacidad.
Este encuentro tuvo como eje principal el reconocimiento de las personas con
discapacidad, como sujeto de derechos, capaces de realizarse en la vida en la
medida que la sociedad y el Estado les permita poder vincularse
adecuadamente con su entorno.
En la ocasión participaron un total de 56 funcionarios del MDS, de áreas
específicas como ser, atención ciudadana, servicios generales, recepción,
agentes policiales, tramitación de documentos, técnicos operativos y
conductores quienes recibieron conocimientos sobre estrategias de abordaje,
lenguaje inclusivo, atención oportuna y ejercicio de derechos.
La Lic. Zulma Ferreira quien ocupa el cargo de Vicepresidenta del Comité
para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las
Personas con Discapacidad, CEDDIS de la Organización de los Estados
Americanos (OEA)
Unidad V: Ética profesional
Origen y evolución del comportamiento humano
Qué es la evolución del hombre?
La evolución humana u hominización es el nombre que recibe el proceso
gradual e histórico de cambio biológico de los ancestros más primitivos
(Australopithecus sp.) del ser humano hasta la aparición de nuestra especie tal
y como hoy la conocemos (Homo sapiens).
Este proceso tuvo inicio hace 5 a 7 millones de años en el continente africano,
con el surgimiento del ancestro común entre el ser humano (las especies del
linaje homínido) y los chimpancés (Pan troglodytes).
Estrictamente hablando, cuando se habla de seres humanos nos referimos
exclusivamente a los Homo sapiens, aunque no hayamos sido los únicos
integrantes del género Homo.
Antes de nosotros (durante nuestra prehistoria) existieron numerosas especies
que hoy se encuentran extintas pero que presentaban numerosas similitudes
físicas, biológicas y comportamentales.
La evolución humana tuvo su punto inicial cuando una población de primates
del noroeste de África se dividió en dos linajes que evolucionaron de modo
independiente: uno de ellos permaneció en los árboles, mientras el otro se
adaptó a la llanura.
Debido a presiones ambientales, las generaciones siguientes de este último
linaje desarrollaron el bipedismo, o sea, la capacidad de caminar sobre los dos
miembros inferiores, liberando así a los miembros superiores que vendrían a
ser luego manos, para manipular herramientas.
El estudio de este proceso se dio gracias a la arqueología, paleontología,
geología y otras ciencias semejantes, pero sobre todo gracias al surgimiento de
los estudios de Charles Darwin y de la Teoría del origen de las especies, que
vino a suplantar al creacionismo o a la generación espontánea como la mayor
explicación humana respecto a sus orígenes.
Edad Antigua
La Edad Antigua es una época histórica que coincide con el surgimiento y
desarrollo de las Primeras Civilizaciones (Egipto, Grecia, Roma, etc.),
también conocidas como Civilizaciones Antiguas. De acuerdo con la
historiografía, el inicio de este periodo está marcada por el surgimiento de la
escritura (alrededor del año 4000 a.c.), que representa también el fin de la
Prehistoria. De acuerdo con este sistema de periodización histórica la Edad
Antigua se extiende el surgimiento de la escritura, hasta la Caída o derrumbe
del Imperio Romano de Occidente, por las invasiones bárbaras del siglo V.
Habría tenido una duración de 5500 años este periodo histórico.
Principales características históricas de la Edad Antigua:
– Surgimiento y desarrollo de la vida urbana
– Poderes políticos centralizados en manos de reyes
– Sociedades marcadas por la estratificación social
– Desarrollo de las religiones organizadas (en su mayoría politeístas)
– Militarismo y ocurrencias de continuas guerras entre pueblos.
– Desarrollo y fortalecimiento del comercio
– Desarrollo del sistema de cobranza de impuestos y obligaciones
sociales.
– Creación de sistemas jurídicos (Leyes)
– Desarrollo cultural y artístico.
Edad Media
Período histórico de la Civilización Occidental comprendido entre el siglo V y
el siglo XV. Marca su inicio la caída del imperio romano de Occidente (476),
y su fin con la caída del Imperio Bizantino, o Romano de Oriente (1453), que
coincide con la invención de la imprenta y el fin de la Guerra de los Cien
Años. Un final alternativo puede ser el descubrimiento de América (1492).
El paso de la antigüedad a l’ edad media fue, sin embargo, gradual, entre los
siglos III y VIII. Fue una etapa de transición en todos los ámbitos:
– Economía: sustitución del modelo de producción esclavista por el modo
de producción feudal.
– Sociedad: desaparición de la ciudadanía romana y la definición de los
estamentos medievales.
– Política: descomposición de las estructuras centralizadas romanas y
dispersión del poder entre los pueblos bárbaros.
– Ideología y cultura: sustitución de la cultura clásica por el teocentrismo
cristiano o musulmán.
Se suele dividir a la edad media en dos períodos: la Temprana, o Alta Edad
Media (siglo V a X, fin del mundo romano, migraciones bárbaras, Imperio
Carolingio) y la Baja Edad Media (siglo XI a XV, Plena edad media o etapa
feudal y crisis de la Edad Media)
Para muchos es considerada una etapa oscura entre la Edad Antigua,
identificada con el arte, cultura y civilización grecorromana de la antigüedad
clásica y la renovación cultural de la Edad Moderna (Humanismo y
renacimiento). Así, sería una etapa de atraso y aletargamiento cultural, social y
económico.
Se percibió hacia su final el nacimiento de una incipiente vida urbana y una
burguesía que con el tiempo desarrollarían el capitalismo. También surgieron
formas políticas nuevas (califato, poderes universales de la cristiandad latina,
y por sobre todo, las monarquías autoritarias).
Todos los conceptos asociados a la modernidad, nacen con la edad media,
ninguno de los cuales sería entendible sin el previo feudalismo, entendido
como sistema económico y político.
El intercambio cultural se dio entre dos mundos bien diferenciados por la
ruptura de la unidad del Mediterráneo: el cristianismo y el Islam, y la cultura
latina fue preservada gracias al monacato altomedieval.
En Europa Occidental se produjo una impresionante sucesión de estilos
artísticos, mestizados con el arte islámico y bizantino en los límites.
La ciencia medieval no respondía a una metodología moderna, pero tampoco
lo había hecho la de los autores clásicos.
Los avances en herramientas y procesos productivos fueron lentos pero
constantes.
Edad Moderna
La Edad Moderna: Se le denomina Edad Moderna a la tercera época de la
Historia Universal. Marca el estudio de los hechos acaecidos desde 1453 año
en que ocurrió la Toma de Constantinopla por los turcos, último baluarte del
imperio Bizantino, hasta el año 1789, fecha en que estallo la Revolución
Francesa.
Principales Características de la Edad Moderna.
La Edad Moderna, a pesar de su corta duración, fue la más sorprendente y
brillante, en lo concerniente al adelanto material e intelectual. Las
características de la Edad Moderna son:
1- El sentido Antropocéntrico de la vida.
La naturaleza y el hombre, fueron, en la Edad Moderna, los objetivos centrales
de los estudios científicos y literarios, así como de la admiración artística, en
todas sus ramas.
Mientras que en la Edad Media, la vida era considerada como un tránsito, en
el que se buscaba el camino verdadero hacia la felicidad eterna (el cielo), en la
Edad Moderna, especialmente con el Renacimiento, el hombre, sin abandonar
su religión, busca su felicidad terrenal. Hay una concepción antropocéntrica de
la vida.
El hombre de la Edad Moderna quiere vivir plenamente, persiguiendo la
fortuna, buscando la fama y el triunfo en el mundo terrenal.
2- El carácter individualista del hombre moderno.
La concepción antropocéntrica, hizo del hombre moderno un tanto egoísta,
signándole un comportamiento individualista.
El triunfo dejo ser colectivo y gremial, sino, más bien, se tornó en un logro
individual. Para ello fue necesario, el desarrollo de la personalidad, mediante
la formación literaria y artística, con destrezas y habilidades que los
distinguieron de los demás. Siendo la riqueza y la fama, el objetivo del
hombre moderno, la competencia se hizo inevitable, lo cual permitió que
alcanzaran esta meta, hombres de gran talento, como en el caso de los
renacentistas, que estudiaron más adelante.
3- El Encumbramiento de las Monarquías Absolutistas.
La decadencia del Feudalismo, la inestabilidad económica y los problemas
sociales de la época, fueron los intereses comunes que le dieron unidad a todas
las clases sociales, para apoyar la monarquía, como un posible remedio para
todos sus males. Fueron los burgueses ricos, cultos y con ambiciones políticas,
los que apoyaron, con todos sus recursos, al encumbramiento de las
monarquías.
4- El Progreso artístico, literario y científico.
Al impulso de los renacentistas, los grandes descubrimientos geográficos y el
auge económico de las monarquías, se desarrollaron notablemente las artes,
las letras y las ciencias.
Pero fueron los siglos XVII y XVIII, los que experimentaron un progreso
intelectual asombroso, especialmente en las ciencias y la Filosofía. Como
ejemplo de este progreso intelectual tenemos a los filósofos y enciclopedistas
franceses, que con sus ideas avanzadas de libertad, Igual y fraternidad,
prepararon el advenimiento de la Edad Contemporánea, previa a la
Revolución Francesa.
Edad Contemporánea
La Edad Contemporánea es el período de la historia que comienza con la
Revolución Francesa, a finales del siglo XVIII, y que se extiende hasta
nuestros días.
La Revolución Francesa marcó el final de las monarquías absolutas y el
comienzo de una nueva forma de pensar que dio lugar a importantes
transformaciones:
Evolución en las formas de gobierno. Ahora en muchos países los ciudadanos
pueden elegir a sus gobernantes. Los sistemas autoritarios dejaron paso a la
democracia.
Reconocimiento de los derechos humanos que todos tenemos: derecho a la
vida, a la libertad, a la igualdad ante la ley,…., aunque no siempre se respetan.
Avances técnicos y formas de vida
A lo largo de la Edad Contemporánea se han producido importantes avances
técnicos que han cambiado nuestra forma de vida:
Los medios de transporte han evolucionado. Viajar es más fácil y conocemos
mejor el mundo.
Los medios de comunicación nos permiten saber rápidamente lo que ocurre
en otras zonas de la Tierra. La información y la cultura están al alcance de
todos.
El interés por mantener el equilibrio ecológico del planeta se ha generalizado
entre muchas personas.
Los avances médicos permiten luchar contra muchas enfermedades. Como
consecuencia, la población ha crecido mucho y las personas viven más años.
Las ciudades son más grandes. La mayor parte de la población vive en ellas y
trabaja en fábricas, tiendas y oficinas. El campo está mucho menos poblado.
Unidad VIII:
Normas conceptos y clasificación
Qué es una norma?
Las normas son reglas que se establecen con el propósito de regular
comportamientos para mantener un orden determinado, y son articuladas para
establecer las bases de un comportamiento aceptado dentro de una sociedad u
organización.
Las normas se pueden aplicar en distintos ámbitos de la vida y se espera que
sean aceptadas por todos. Existen diferentes tipos, que varían según el ámbito
en el cual son aplicadas: normas religiosas, normas jurídicas, normas morales,
normas sociales. El individuo comienza a comprender y conocer muchas de
estas normas desde pequeño.
Tipos de normas
Normas sociales
Son las normas aplicadas dentro de una sociedad cuando se requieren pautas
que aseguren el orden para una buena convivencia y representan el sistema de
reglas más grande que existe.
Cuando el individuo crece dentro de una determinada sociedad, sabe que hay
buenas y malas costumbres, comportamientos esperables y otros inadecuados
o indebidos. Estas costumbres pueden variar según el tipo de sociedad, la
cultura o tradiciones.
Las normas sociales no están reglamentadas mediante una ley pero son
patrones que existen en el consciente e inconsciente colectivo y se transmiten
de generación en generación. El no cumplimiento de estas normas suele
generar un repudio por parte de los demás miembros de la sociedad.
Normas jurídicas
Son las normas que reglamentan las conductas dentro de una determinada
sociedad. Su fin es garantizar el correcto funcionamiento y armonía dentro de
una comunidad y su incumplimiento conlleva una sanción.
Las normas jurídicas se encuentran detalladas en un documento y deben ser
conocidas por todos los miembros de una sociedad. Son impuestas por la
autoridad competente, como puede ser el poder ejecutivo o legislativo de un
determinado país. Los otros tipos de normas no pueden ir en contra de las
jurídicas. Por ejemplo: las leyes, los tratados y los decretos.
Normas morales
Son las normas que establecen una serie de comportamientos esperables del
individuo. Suelen ser la base de las normas sociales y de las normas jurídicas,
y aunque no se encuentran detalladas por escrito y carecen de una sanción
concreta, son transmitidas de generación en generación para garantizar la
armonía dentro de las comunidades.
Las normas morales se desprenden de los valores morales y éticos que
garantizan la integridad de cada individuo y su relación con los demás y con el
medio físico que lo rodea.
Normas religiosas
Son las normas que reglamentan el comportamiento de los miembros de un
determinado credo o religión. Se transmiten de generación en generación y
suelen estar expresadas en libros santos o sagrados, como la Biblia de la
religión católica, o la Torá de la religión judía. Regulan comportamientos y
actitudes en diversos ámbitos de la vida pública y privada de los feligreses.
Este tipo de normas son incoercibles, es decir, ningún individuo puede obligar
a otro a cumplirlas. El no cumplimiento no implica una sanción o castigo
específico, sino que son normas que se cumplen de manera individual y
autónoma. Algunos ejemplos de estas normas son: los diez mandamientos, el
mes de ayuno de Ramadán.
Además, podemos mencionar otras clases de normas:
Norma lingüística. Son reglas que determinan el correcto uso de una
determinada lengua e incluyen normas gramaticales y de ortografía.
Norma editorial. Son reglas y pautas específicas que deben seguirse
para la realización y contenido literario.