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Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno

⎚ ¿En qué contexto escribe Gramsci?

Gramsci escribe desde la cárcel, ingresado allí como consecuencia de su oposición al fascismo italiano, en la década de los 20/30 en pos de
la Primera Guerra Mundial. Este forma parte como intelectual y revisor del marxismo, entendiendo la necesidad de poner la política como
centro transformador.

Resulta crucial comprender a Gramsci desde su militancia y dirigencia en la clase obrera italiana; ya que este, en su filosofía de la praxis,
atiende a considerar la unidad entre la teoría y la lucha política en clave interpretativa del materialismo histórico.

⎚ ¿Qué retoma de Maquiavelo?

Frente a la Italia disgregada de la época, Maquiavelo se propone escribir sobre un nuevo príncipe que refunde el Estado. Propone pensar a
este no desde el “deber ser” sino desde la experiencia; entendiendo la necesidad de una filosofía de la praxis. Se propone “escribir para
enseñar al pueblo”, fusionando ciencia con ideología política.

⎚ ¿Qué busca articular desde Maquiavelo y sus preocupaciones coyunturales?

Gramsci comprende la obra “El príncipe” como un manifiesto político; este no es una realidad histórica, sino es el símbolo que pretende
fundar un Estado. Retoma su concepción para pensar la Italia del siglo XIX; frente a los diversos intereses de las sociedades complejas ¿Cómo
constituir un modelo de masas transformador?

Es en este punto que Gramsci comprende que el príncipe moderno se debe convertir en un partido. Este último debe (al igual que el príncipe)
refundar el Estado a través de una fuerza cuyo carácter colectivo construya una nueva concepción del mundo, formada desde las masas.

Economismo: movimiento teórico por el libre cambio, sindicalismo teórico.


Gramsci parte por reconocer que el economicismo es un nexo evidente en la Italia de la época.
Sin embargo, bajo este, distingue dos tendencias diferenciadas:

1- La tendencia propia del grupo social dominante (centrada en el liberalismo)

La tendencia liberal asume la división entre sociedad civil-sociedad política; afirmando que como la actividad económica es parte de la
sociedad civil (esfera privada), el Estado no debe intervenir en su reglamentación. Sin embargo, como Gramsci reconoce que ambas
dimensiones se encuentran integradas, ve como el liberalismo es también una reglamentación estatal que sostiene su estructura con fines
concretos.

Es un economicismo en donde la fracción del grupo dirigente no quiere modificar la estructura del Estado sino orientar el gobierno acorde
a sus intereses. Este no busca fundar una nueva organización de la sociedad política ni mucho menos sociedad civil; solo “reglamenta”
desde el Estado (a través de vías legislativas y coercitivas) y a partir de una voluntad consciente de sus propios fines, aquellas disposiciones
que se propone consagrar. En este movimiento, el grupo subalterno es sacrificado bajo la hegemonía intelectual dominante.

2- La tendencia propia de grupos subalternos

El economicismo de las clases subalternas, desde la lectura de Gramsci, impide que estos se conviertan en dominantes; que reconozcan
sus posibilidades y modos de desarrollo adquiriendo la conciencia de su fuerza. Este no permite desarrollarse más allá de la fase económica
corporativa para elevarse a la fase de hegemonía ético-política en la sociedad civil y dominante en el Estado.

Frente a este diagnóstico, Gramsci no solo cuestiona las bases economicistas, sino que reconoce cómo estas se encuentran
insertas en las bases marxistas ortodoxas.

Para esto, propone refundar el marxismo anclando otro rol intelectual como acción política; centrándose en lo que este reconoce
como la “

¿Qué implicaría dicha lectura?


 Ruptura de la dicotomía ser/deber ser:

Se aleja del realismo político excesivo, el cual comprende que “el hombre de Estado debe operar sólo en el ámbito de la “realidad
efectiva”; no interesarse por el deber ser” sino únicamente por el “ser”.

En este punto, retoma de Maquiavelo su capacidad de articular ambas dimensiones al ser un “hombre de partido”. Desde allí, reconoce
dos tipos de intelectuales:

- Científico de la política/ diplomático: debe moverse en la realidad efectiva, porque su actividad no es crear nuevos equilibrios, sino
conservar dentro de ciertos cuadros jurídicos el equilibrio existente.
- Político de acción: quiere crear nuevas relaciones de fuerzas, tratar de crear un nuevo equilibrio a las fuerzas realmente existentes.
Por tanto, no puede dejar de pensar en el ser (en tanto hace uso de la realidad) pero no puede dejar de ocuparse del “deber ser” (en
tanto desea hacer uso de esa realidad para modificarla y superarla).

En contraposición, Gramsci comprende que el estudio del “ser” y del “deber ser” debe pensarse en conjunto: la lucha política se basa en
la tensión de lo que es y debería ser.

La comprensión del ser permite identificar las fuerzas que operan en ella y a partir de allí formular estrategias que apunten al “deber ser”
deseado.

Gramsci retoma de Maquiavelo (al pensar “El príncipe” como manifiesto político) que la teoría no debe ser un ejercicio abstracto; debe
funcionar como guía para la acción política.

 Ruptura con las estructuras objetivistas.

Gramsci cuestiona que el economismo presume un canon objetivista de la interpretación e investigación. Por el contrario, comprende que
la filosofía de la praxis asume el sentido común, las creencias populares, como validez de fuerza material. Los hombres adquieren conciencia
de los conflictos fundamentales en el terreno de las ideologías en un sentido orgánico; siendo la conciencia de la acción política (la
subjetividad) un elemento crucial para la movilización de clases subalternas.

 Ruptura con la dicotomía sociedad civil/sociedad política:

Para analizar el Estado, Gramsci entiende la necesidad de pensar a este en términos ampliados: no podemos pensar la sociedad política (el
Estado, ámbito de lo público) sin considerar la sociedad civil (ámbito privado). Ambas dimensiones se entrecruzan, formando lo que
consideramos hegemonía.

El Estado debe ser ambas dimensiones en conjunto; la reabsorción de la sociedad política (Estado) en la sociedad civil (privado) debe ser el
fin de esta figura. Se requiere un proceso donde ambas dimensiones se integren, sosteniendo el Estado bajo el consenso.

De allí construye su concepto de hegemonía, donde Gramsci comprende necesario “Juntar” los dos momentos de la acción política: la
coerción (violencia) y el consenso (apoyo popular).

En este punto deriva su ruptura con la concepción economicista; la hegemonía no puede ser solo económica como tampoco puede ser
solo ético-política, existe una relación orgánica entre ambas dimensiones creada a través de consensos.

¿Cómo construir hegemonía?

La construcción de la hegemonía a su vez implica pensar el vínculo teoría-praxis: la construcción cultural y política implica un movimiento y
organización de las masas. Esto no solo requiere estrategias teóricas (que organicen y sustenten) sino la praxis y su sostén.

Frente, a esto, el autor considera que el príncipe moderno se debe convertir en un partido. Este último debe (al igual que el príncipe)
refundar el Estado a través de una fuerza cuyo carácter colectivo construya una nueva concepción del mundo, formada desde las masas.
Construir un “Partido del proletariado” en donde se incorpore el bloque de intelectuales y se articule la alianza campesina-proletaria.

◈ Atiende a la noción de compromisos en la lucha política: vínculo proletariado-campesinado.

Gramsci se aleja de considerar (denunciando al economismo) que la lucha política deba regirse por el criterio de “la virtud reguladora de
las armas”. En contraposición, comprende que, para lograr la construcción de un nuevo bloque histórico económico, político homogéneo,
es necesario pensar en compromisos.
La alianza debe ser un nexo orgánico, base de un nuevo bloque de fuerzas enfrentado a aquel dirigido por la burguesía; para esto, Gramsci
comprende que es necesario reclutar a la mayoría de la población trabajadora, siendo necesario articular el campesinado con el
proletariado.

Sin embargo, entiende que previo a este bloque resulta necesario una lucha consciente para hacer “comprender” las exigencias de la
posición económica de masa. Para que los compromisos sean efectivos, es necesario que cada parte integrante sea crítica de su posición, a
fines de no alcanzar contradicciones internas. “despojarse de prejuicios y residuos corporativos, buscando un objetivo común que construya
una nueva sociedad”.

En este punto rompe la dicotomía del materialismo/idealismo

Aporta una nueva distinción de la naturaleza humana; no hay hombres abstractos, no hay una naturaleza humana, solo hay hombres
concretos en un devenir. Se transforma continuamente porque está inscripto en las relaciones sociales, expresadas en distintos tipos de
hombre.

El bloque histórico implica en Gramsci la superación de la relación estructura/superestructura. Este punto articulador, implica el momento
de unidad entre los contrarios, donde se articulan el conjunto de relaciones sociales de producción cuyas ideologías son la forma.

En su propuesta de cuestionar el economicismo, Gramsci no niega la primacía de la base material, pero subraya la trascendencia del
momento superestructural, sin el cual no existe el estructural, formando una unidad, que expresa la noción de bloque histórico.

Bajo este fin, ◈ Atiende a pensar la “planificación” de la lucha.

Gramsci introduce la noción de “prever “como medio de ver el presente y el pasado en cuanto movimiento, el identificar los elementos
fundamentales y permanentes del proceso. Sin embargo, como no existen leyes de regularidad en la sociedad (tal como sucede en las
ciencias naturales) el prever en la lucha política se construye como hipótesis arbitraria, no sobre la realidad efectiva.

- No es una previsión objetiva, es un “programa” para hacer triunfar los fines deseados; implica atenerse a aquellos elementos que
siendo “organizables”, resulta posible prevenir

Desde su lectura:
¿Cómo pensar la lucha política?

Gramsci atiende a la necesidad de identificar los elementos de fuerza, pero también los elementos de debilidad que ellos contienen
intrínsecamente. Es necesario analizarlos culminando en la esfera de la hegemonía y de las relaciones ético-políticas.

◈ Para analizar el estado de las relaciones de fuerza, Gramsci propone pensar la relación estructura/superestructura desde dos
principios:

Ninguna sociedad se propone tareas para cuya solución no existan ya las condiciones necesarias y suficientes, o no estén al
menos en vía de aparición y desarrollo

Ninguna sociedad desaparece y puede ser sustituida si antes no desarrollo todas las formas de vida que están implícitas en
sus relaciones.

A su vez, al estudiar periodos sociales, es necesario distinguir:

- Movimientos orgánicos: relativamente permanentes, cuya duración da cuenta de contradicciones en la estructura cruciales. Son las
fuerzas políticas quienes, frente a las limitaciones de la estructura, se esfuerzan por sanear y superarlas, mostrando que existen
condiciones necesarias y suficientes para que determinadas tareas se resuelvan históricamente.
- Movimientos de coyuntura: ocasionales, inmediatos. Dependen de los orgánicos, pero su significado y crítica no adquiere tal
relevancia histórica.

Lo orgánico y lo ocasional debe tenerse en cuenta en todas las situaciones; ambas dimensiones deben analizarse correctamente para
pensar un hecho/proceso histórico. El error del análisis histórico-político reside en no saber encontrar la relación entre lo orgánico y lo
ocasional; en ofrecer como “causa histórica” un canon de búsqueda y de interpretación

El nexo entre ambos ordenes de movimiento (orgánico-coyuntural) es difícilmente establecido con exactitud; la mediación dialéctica
entre los principios metodológicos se encuentra en la formula política histórica de la revolución permanente

La revolución no es un evento único sino un proceso continuo que debe articularse en diferentes etapas. Las luchas políticas son
constantes, incluyendo distintos niveles de acción y resistencia
Momentos de las relaciones de fuerza
Primer momento:
Relación de fuerzas  Centrada en el desarrollo de las fuerzas materiales de producción se dan los grupos sociales, cada uno le
sociales ligadas a la presenta una función y tiene una posición determinada.
estructura objetiva  Permite estudiar si existen en la sociedad las condiciones necesarias y suficientes para su transformación,
controlar el grado de realismo y de posibilidad de realización de diversas ideologías que nacieron en ella
misma, en el terreno de contradicciones que ella misma generó.

Segundo momento:  Reside en la valoración del grado de homogeneidad, autoconciencia y organización alcanzado por
Relación de fuerzas diferentes grupos sociales.
políticas
A su vez, Gramsci distingue 3 momentos

1° 2° 3°
Momento Alcance de Pasaje hacia la superestructura compleja
económico conciencia solidaria -Los alcances de conciencia sobre propios intereses corporativos
corporativo (un entre los miembros, superan los límites económicos tal que trascienden las esferas de
comerciante pero únicamente en otros grupos subordinados.
solidario con otro) el campo económico. -Las ideologías existentes se transforman en partidos, se
confrontan y entran en lucha.
-Se crea una hegemonía de un grupo social fundamental sobre una
serie de grupos subordinados: una de las ideologías tiende a
prevalecer, a imponerse y difundirse en términos políticos,
morales, económicos, intelectuales, morales
-El estado es concebido como organismo propio de un grupo,
destinado a crear las condiciones favorables para la máxima
expansión. Se concibe a este como una formación y superación
continua de equilibrios inestables entre los intereses del grupo
fundamental y los de los grupos subordinados.

Tercer momento: La coerción no es la única forma de mantener el orden, sin embargo, es un elemento central al pensar la
Relación de las fuerzas organización y estrategia de lucha.
militares. Gramsci reconoce dos grados; el técnico-militar y el político-militar. Si una nación oprimida quiere iniciar la
lucha por su independencia, no puede solo utilizar fuerzas militares, sino militares y político-militares.

Entonces, ¿Las crisis históricas son provocadas inmediatamente por las crisis económicas?

Para Gramsci esta noción es errónea; no es posible pensar que las crisis económicas produzcan por si mismas acontecimientos
fundamentales; solo pueden crear un terreno mas favorable a la difusión de ciertas maneras de pensar, de plantear y resolver las cuestiones
que hacen a todo desarrollo ulterior de la vida estatal.

Si no se hace presente este proceso de desarrollo que permite pasar de un momento al otro, la situación puede permanecer sin cambios
y pueden darse conclusiones contradictorias.

Por tanto, el fin del análisis debe velar sistemática y pacientemente por formar, desarrollar y tornar cada vez más homogénea, compacta y
consciente de sí misma a una fuerza política.

Gramsci analiza el partido del proletariado en el cuadro de la realidad italiana. No le interesa construir un esquema abstracto de cómo
debe ser y como debe funcionar un partido obrero en cualquier país o cualquier circunstancia histórica; sino pensar el presente como crítica
permanente del pasado y de su superación.

Para pensar la revolución pasiva Gramsci retoma la obra de Vicenzo Cuoco, permitiendo hacer de esta una lectura crítica del proceso
histórico italiano, el Risorgimento. En dicho proceso, reconoce dos dirigentes centrales:

- Como “exponente de la revolución pasiva” a Cavour


- Como exponente de la iniciativa popular, a Mazzini.

Sin embargo, afirma que en esta “guerra de posición” Cavour si era consciente de su objetivo (en cuanto comprendía el objetivo de Mazzini)
pero Mazzini no era consciente del suyo.

Ante este diagnóstico, la tesis de Gramsci atiende a pensar que la “falta de consciencia” del dirigente popular, implicó que el equilibrio de
fuerzas haya sido de esa forma y no de otra.

La carencia de falta de conciencia popular impide que las fuerzas subalternas logren un equilibrio adecuado en su lucha por el poder en la
“guerra de posiciones”.

En el Risorgimento italiano, el Partido de Acción modificó progresivamente la composición de las fuerzas moderadas, liquidando el
neoguelfismo y empobreciendo al movimiento mazziano. Por tanto, si bien este llevó a cabo medidas de reformas políticas y sociales que
parecían responder a las demandas de unificación y modernización, en realidad buscaban consolidar su propio poder y controlar el proceso.

Este elemento es identificado por Gramsci como el “transformismo italiano”, al cual entiende capaz de ser analizado solo en retrospectiva,
una vez valorizado este proceso.

La revolución pasiva, en tanto tesis, requiere que los miembros de la oposición dialéctica no comprendan sus objetivos (tal como
reconoce en Mazzini); requiere de su pasividad.

Para poder desarrollar su tesis, debe incorporar una parte de la misma antitesis hasta acaparar a sus llamados representantes.

En este punto, Gramsci vincula la revolución pasiva con la guerra de posiciones, entendiendo a esta por la estrategia política que incluye
la lucha por la hegemonía sin necesidad de incluir enfrentamientos directos, violentos.

De allí piensa: ¿Por qué no se llevó a cabo una intervención popular en el Partido de Acción? ¿Por qué no se presentó una revolución activa?

Gramsci reconoce como esta no solo por la falta de técnica militar de la época, sino porque no había sido precedida por na preparación
política ideológica, orgánicamente dispuesta que excite las pasiones populares y haga posible la concentración y explosión simultánea.

Es entonces que, pensando en el resultado efectivo de este conflicto (el neoguelfismo fue finalmente liquidado), resulta necesario pensar
que si existió una concepción estratégica de la revolución nacional italiana.

Gramsci retoma dos elementos al pensar el Risorgimento Italiano como revolución pasiva:

- Aspecto “personal”: considerar el papel de los líderes individuales, cómo a partir del carisma permitieron alcanzar óptimos resultados
- Concentración revolucionaria: considerar como las fuerzas revolucionarias se agrupan, permitiendo así alcanzar el objetivo de sus
revoluciones. Ve cómo en el Risorgimento se evidenciaba un movimiento demagógico de masas, dirigido por jefes afortunados que en
realidad representaban las fuerzas tradicionales, orgánicas, aquellos partidos formados desde hace tiempo

A su vez, reconoce la necesidad de una “claridad intelectual” en la lucha.

Si la falta de conciencia sobre los objetivos populares les impide a las clases subalternas tener un equilibrio final de las fuerzas progresivo;
resulta necesario desarrollar una conciencia colectiva popular-nacional que articule intereses comunes y permita canalizar la revolución
subalterna.

En este punto, los partidos deben ser capaces de representar las fuerzas efectivas; brindar la claridad intelectual para permitir un desarrollo
óptimo, permitiendo avanzar en la construcción de una hegemonía de clases subalternas.

Necesidad práctica de una voluntad colectiva: rol del intelectual.

Gramsci reconoce que, como momento previo a la constitución de un partido, resulta necesario un rol central de los intelectuales, de la
ciencia, que permita “construir una voluntad colectiva” centrada en los intereses populares.

Analizar la proposición “la sociedad no se plantea problemas para cuya solución no existan ya las premisas materiales”, depende de la
capacidad de formación de una voluntad colectiva. Por tanto, pensar ¿Cómo se forman esas voluntades permanentes? ¿De qué modo se
proponen fines concretos inmediatos y mediatos? es una tarea central atribuida a la ciencia.

Se debe estudiar la formación de un movimiento histórico colectivo, analizándolo desde sus fases y no desde “partidos o coaliciones de
partidos” (tal como reconoce que se estudia en la modernidad). Se debe tratar de un proceso molecular, un análisis minucioso que implique
pensar el lento trabajo del cual nace una voluntad colectiva con cierto grado de homogeneidad, suficiente para determinar una acción
coordinada y simultánea en el tiempo.

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