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Revisión del concepto de revolución pasiva

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“Pasividad y subalternidad. Una relectura del concepto gramsciano de revolución pasiva".

Massimo parte de la necesidad de afinar el concepto de revolución pasiva a fines de pensar la realidad actual.
Parte por sostener dos tesis centrales:

- Al analizar el concepto de revolución pasiva, el criterio de pasividad no ha sido suficientemente desarrollado


- Si asumimos la noción de progreso en Gramsci, que posee una vertiente política y subjetiva, es posible aplicar la
distinción entre revoluciones pasivas con distinta orientación: progresivas o regresivas.

1. ¿Qué entiende el autor por revolución pasiva? ¿Qué significa que el concepto tenga “potencial generalizador”?

El autor retoma la definición propuesta por Gramsci, partiendo de ver como esta se aleja de considerar la revolución como “un
eficaz movimiento subversivo (antagonista) de las clases subalternas”. En contraposición, comprende como el concepto
gramsciano asume “la revolución sin revolución” (revolución pasiva) como “una transformación revolucionaria sin irrupción
revolucionaria, sin el protagonismo de las clases subalternas”.

En este término:

- Revolución refiere al alcance y contenido de las transformaciones


- Pasiva introduce la revolución como un “contra movimiento de las clases dominantes que impulsa un conjunto de
transformaciones objetivas que marcan una discontinuidad significativa y cambios importantes pero limitados y
orientados estratégicamente a garantizar la estabilidad de las relaciones fundamentales de dominación.

Es fundamental comprender que no todos los procesos de reconfiguración de la dominación burguesa son una revolución
pasiva; sino más bien, solo aquellos que introducen elementos progresivos con la finalidad de modificar los términos de la
relación mando-obediencia entre clases dominantes y clases subalternas, para conservar la esencia jerárquica y el contenido
capitalista.

La génesis de una revolución pasiva se trata de reacciones de las clases dominantes al “subversivismo inorgánico de las
masas populares”; es entonces que estas, desde su acción desde abajo, impulsan un movimiento que amenaza el orden
jerárquico. Esta “provocación” obliga a que “las clases de arriba” reaccionen e impongan ciertos principios, incorporando
demandas “de abajo” a fin de poder perpetuar su orden dominante; incluyen una serie de medidas “defensivas” que articulan
el consenso-coerción (aunque con más uso de la coerción que del consenso)

Por tanto, la revolución pasiva es siempre un movimiento de reacción desde arriba, de contragolpe; lo cual implica la existencia
de una acción previa desde abajo, sin que esto necesariamente se simplifique en términos de revolución/contrarrevolución.

La conducción “desde arriba” implica tanto a nivel subjetivo de la iniciativa dominante, sino como a su ejercicio instrumental
por medio de instituciones estatales. Es el Estado quien debe estructurar y llevar a cabo dicho proceso.

2. ¿Cuáles son las dos tendencias que entran en tensión en la idea de revolución pasiva? Desarrolle.

Al pensar la definición de revolución pasiva como “revolución sin revolución” entran en tensión dos tendencias: la
renovación/transformación/innovación, por un lado, y la preservación/conservación por el otro.

 Por un lado, la renovación/transformación/innovación refiere a cómo las distintas clases hegemónicas, producto de las
subversiones inorgánicas de las masas, reaccionan incorporando demandas, satisfaciendo intereses populares causando
cierto “progresismo” con limitaciones claras.
 Por otro lado, la tensión con la preservación/conservación, refiere a cómo estas clases dominantes, si bien introducen
elementos innovadores, buscan preservar la estructura de su dominio y control de poder. .

Modonesi atiende a cuestionar, en las acciones políticas de las clases dominantes, ¿En qué medida reproducen o restauran el
orden existente o lo modifican para preservarlo? ¿Cuántas y cuáles partes? ¿Qué tan progresivas o regresivas son estas
acciones?
3. ¿A qué remite el concepto gramsciano de pasividad?

La lectura de Modonesi atiende a pensar la necesidad de leer el adjetivo “pasivo” en una clave de lectura anclada a lo
subalterno, a fin de poder brindarle un nuevo valor a la noción de revolución pasiva.

La pasividad, desde la lectura de Modonesi, alude tanto a la subordinación de las clases subalternas como a su contraparte,
la iniciativa y la capacidad de las clases dominantes para reformar las estructuras y relaciones de dominación con el
objetivo de continuar un orden jerárquico.

El adjetivo “pasivo” es:

- Descriptivo en tanto a la forma que adquiere el proceso


- Prescriptivo acorde a la finalidad que conservadora que mueve las revoluciones pasivas, un proyecto de pasivización
como condición para evitar una revolución activa.

Si toda revolución pasiva es la expresión histórica de determinadas relaciones de fuerza, es también un factor de modificación
de las mismas: es por esto que la revolución pasiva puede ser entendida, en términos gramsciano, como una “revoluicion
subalterna”; una reconducción hacia la condición de subalterno.

Gramsci no reduce la pasividad a un análisis político estratégico sobre la dirección de la revolución (aunque la incluya), sino que
remite, en última instancia, a la profundidad político-cultural de la relación mando obediencia, a la dimensión hegemónica
en toda su complejidad, a la correlación de fuerzas como lucha de clases, como dinámica intersubjetiva de implicaciones
societales. Es por esto que, si bien Gramsci no lo explicita, Modonesi reconoce como la noción de subalterno con la pasividad
se encuentran profundamente entrelazadas.

4. ¿Cuáles son las dos dimensiones insertas en la subalternidad según Gramsci?

La subalternidad incluye tanto:

- Una dimensión de pasividad (aceptación relativa de las clases a la condición de subordinación)


- Una dimensión activa (ligada a la acción de resistencia subalterna)

En ese sentido, la evocación de la pasividad remite a la vertiente pasiva de la noción de subalternidad. No existe una pasividad
absoluta; siempre hay elementos que operan a contracorriente y las revoluciones pasivas nunca tiene consensos pasivos
únicamente, sino activos.

5. ¿Cuál es el objetivo fundamental del proyecto de pasivización?

Un proyecto de pasivización busca evitar una revolución activa, evitar aquel momento donde las masas se activan y vuelven
protagonistas; en otras palabras, busca desactivar, pasivizar, subalternizar.

Este proyecto incluye las concesiones como el medio para producir pasividad, y el resultado conservador se logra debido a
esta última, siendo esta la condición que acompaña el proceso y sanciona su éxito.

Como la actividad de las masas amenaza, es siempre el detonador de una revolución pasiva, por tanto, es necesario que cierto
grado de pasividad (subalternidad) impida la realización de una revolución activa y habilite el camino a la pasiva. La
pasividad-pasivización es por tanto el objetivo central del proyecto, no solo es la causa y condición para su realización, sino
también su consecuencia más relevante en términos de la modificación de la correlación de fuerzas.

6. Desarrolle los dos dispositivos que viabilizan una revolución pasiva; transformismo y cesarismo.

Modonesi sostiene que, si bien los conceptos “transformismo y cesarismo” no son tan analizados por Gramsci, funcionan como
elementos subsidiarios del proceso general de revolución pasiva, operatizando tanto la vertiente revolucionaria como su
contraparte de pasividad. Es entonces que, si la pasividad es el criterio definitorio de las revoluciones pasivas, ambas categorías
implican dispositivos que permiten su viabilidad y su correcta realización.
 El transformismo es la capacidad de las clases dominantes de incorporar algunas demandas de la clase subalterna a su
propio orden jerárquico de dominación. Estas incluyen demandas, reformas que tienden a ser “progresivas” pero que
tienen como objetivo crear un “equilibrio” que excluya la movilización de las clases subalternas.

Lo define como “aquel dispositivo de la revolución pasiva que permite modificar la correlacion de fuerzas en forma molecular
drenando (por medio de la cooptación o del tránsito voluntario) fuerzas y poder hacia un proyecto de dominación en aras de
garantizar la pasividad y de promover la desmovilización de las clases subalternas.

 El cesarismo alude a la presencia de un liderazgo autoritario que, en momentos de crisis, permita evitar que las
demandas populares se traduzcan en un cambio estructural.

Lo define como aquella “gran personalidad heroica” que, frente a un “empate catastrófico” ofrece una “solución arbitral”.

Analiza como este cumple una función política específica; impulsar y visibilizar una revolución pasiva operando como un
“factor de equilibrio entre clases” entre tendencias conservadoras y renovadoras, y como factor de pasivización, en particular
canalizando las demandas populares y asumiendo la representación de los intereses de clases subalternas.

El cesarismo opera “cubriendo el vacío” y reemplazando fuerzas o clases capaces de impulsar un proceso de modernización
que por sus características termina coincidiendo con la ambigüedad de los contenidos de conservación-transformación
(modernización conservadora) de la revolución pasiva, y en cuanto a las formas, pasivizar y subalternizar por medio de la
delegación y representación distorsionada propia del fenómeno astigmático.

Burgio distingue dos corrientes del cesarismo:

- Es progresivo cuando su intervención ayuda a la fuerza progresiva a triunfar, aunque sea con ciertos compromisos y
temperamentos limitados de la victoria.
- Es regresivo cuando su intervención ayuda a triunfar a la fuerza regresiva.

7. Según Modonesi, ¿Cuándo un proyecto se caracteriza como progresivo, y cuándo lo hace como regresivo?

Para pensar este criterio, Modonesi retoma los aportes de Burgio al considerar la distinción progrsiva/regresiva del cesarismo.
Gramsci considera como la “progresividad” debe ser evaluada en retrospectiva: cuando ya se cuenta con la perspectiva
necesaria para ver si se alcanzó más o menos en la dirección del progreso, es decir, hacia la victoria de las clases subalternas.

Este criterio trata de evaluar la dirección, la orientación, el sentido histórico de todo paso a la construcción de una hegemonía;
evaluar si favorece o desfavorece a dicho camino a las distintas fuerzas sociopolíticas

- Carácter progresivo: todo proyecto de reformismo social que además de ampliar los márgenes de fuerza política
subalternos, no incluye medidas profundamente reaccionarias en el plano de libertades políticas.
- Carácter regresivo: proyectos que combiann reformas con altos niveles de represión o que por medio de estas
buscan/logran interrumpir el proceso hacia la autonomía integral de los subalternos. 78

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