E2 04 - El Conocimiento de Dios
E2 04 - El Conocimiento de Dios
E2 - 04
EL
CONOCIMIENTO
DE DIOS
EL CONOCIMIENTO DE DIOS
I. INTRODUCCION
LA BIBLIA
LA ORACIÓN
LA OBEDIENCIA
EL CONOCIMIENTO DE DIOS
I. INTRODUCCIÓN
Gálatas 2:20
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo
en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Reconocer nuestra incapacidad de hacer la voluntad de Dios, confiar en plan maravilloso que Dios tiene
para nosotros, seguir sus instrucciones, en las tentaciones, pruebas y tribulaciones estar seguro de su
amor y de su capacidad para amarnos, es lo que nos llevará a entregarle el control del trono de nuestra
vida, para que el viva el auténtico cristianismo a través de nosotros.
Esto lo podemos resumir al decir que debemos dejar de confiar en nuestra capacidad para vivir una
buena vida y una buena eternidad, para confiar en que Jesucristo tiene el poder y el conocimiento
para guiarnos y darnos lo que necesitamos.
Esto no es difícil de entender, sin embargo, hay un asunto que por nuestra falta de confianza en Dios puede
complicarnos la vida cristiana, como en la actualidad se le ha complicado a muchísimos cristianos.
El Señor Jesús enseñó que la clave para reconocer el verdadero evangelio, está en confiar en él lo
suficiente para estar dispuesto a hacer su voluntad... Lo contrario a esto; cuando no hay la confianza
suficiente para disponernos a hacer su voluntad, no lograremos reconocer el verdadero Evangelio, peor
aún, tomaremos como verdadero lo que no es cierto.
Por esto, cuando decidimos hacer la voluntad de Dios, lo siguiente que debemos hacer es preguntarnos:
¿Cuál es el verdadero ofrecimiento del evangelio? Esta pregunta es de una importancia de
proporciones supremamente grandes por varias razones. Una de ellas es que desde la época de los
apóstoles que estaban con Jesús comenzó a ofrecerse un evangelio diferente, el cual el apóstol Pablo
con gran tenacidad combatió.
Otra razón supremamente importante es que la profecía anuncia que al final de los tiempos habrá una
proliferación de falsos evangelios tan grande que muchos serán confundidos.
Y es por eso que cada vez debemos ser más estudiosos e incisivos respecto de lo que la Escritura
dice y la Escritura no dice.
Déjeme darle dos señales claras que están en la Biblia, que nos servirán para discernir y poder saber
que es y qué no es un evangelio verdadero. La primera. El Señor Jesús dijo:
Mateo 13:35
“para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas
escondidas desde la fundación del mundo.”
Si pensamos en esta frase y lo que ella significa, el evangelio, el auténtico evangelio es la revelación
de cosas que nunca el mundo ha escuchado. Porque si el mundo las ha escuchado, entonces no son
cosas escondidas desde la fundación del mundo.
Tal vez a muchos les parezca que este es un mensaje muy radical, porque si el objetivo de la vida cristiana
no es buscar vivir mejor, ni convertirnos en las personas más excelentes... Algunos pueden quedar
confundidos y preguntarse: ¿Entonces qué es verdaderamente la vida cristiana?
Pero no es tan complicado, creo que el problema está en que con facilidad olvidamos que es el verdadero
evangelio porque todavía en nuestro corazón estamos apegados a muchas cosas del mundo.
Repasémoslo otra vez. El apóstol Pablo hablando de un tema supremamente importante, el matrimonio, la
célula de la sociedad, la iglesia pequeña que debe reproducirse, donde enseña que la relación del esposo
y la esposa tiene que ser como la de Cristo y la iglesia, lo cual coloca una exigencia muy grande para
ambos, haciendo un cambio en la temática nos aterriza al verdadero Evangelio al decir:
1 Corintios 7:29a
“Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto;…”
¿A qué se refiere Pablo cuando dice que tenemos poco tiempo?... ¿Poco tiempo para qué?...
Si pensamos que está hablando del matrimonio y de todas las cosas que debemos hacer, muchos no
estarían de acuerdo en que el tiempo es corto, sino que es demasiado largo, porque muchos consideran
que están esperando demasiado tiempo para que ciertas situaciones se arreglen... Hay solterías que
parecen eternas y no se ve ningún candidato; noviazgos que parecen eternos pues no llegan al matrimonio.
Y cuando se casan y pasa un poco de tiempo algunos de los cónyuges sienten que el matrimonio es
eterno.... También hay enfermedades que parecen eternas, malas situaciones económicas que parecen
eternas, conflictos con los hijos que parecen eternos, malos gobiernos eternos, inviernos eternos, veranos
eternos...
Pero resulta que el apóstol no está hablando de ninguna de esas cosas, pues continúa diciendo, que todas
esas cosas que poseemos o hacemos o aún sentimos no tienen importancia. Y si lo que poseemos o
hacemos o sentimos no tiene importancia, entonces está descalificando por completo la forma en
que viven los seres humanos. Lo dice de la siguiente manera:
1 Corintios 7:29-31
“29 Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como
si no la tuviesen; 30 y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se
alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; 31 y los que disfrutan de este mundo, como
si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa.”
Después de hablar de que el marido si es necesario debe sacrificarse como Cristo por su esposa, el apóstol
Pablo dice “que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen”. Esto parece una gran contradicción.
Luego dice que si esta triste, o si llora, haga de cuenta que no está triste, y si está feliz haga como si no
estuviera feliz... El apóstol Pablo está dando a entender que esos sentimientos por los cuales a veces
los hombres somos capaces de hacer cosas increíblemente valiosas o absurdas, no tienen ninguna
importancia. Sin embargo, para la mayoría de la gente eso es básicamente lo único que importa.
Estar felices y no estar tristes es el gran objetivo de la mayoría en el mundo. Pero el apóstol dice que no
hay valor en eso.
Y luego habla de las propiedades materiales que son algo supremamente importante para la gran mayoría
del mundo, y dice que si usted posee muchas cosas, tiene que hacer de cuenta que no tiene nada.
Por supuesto que también el conocimiento de Dios es la respuesta a un mundo condenado a la extinción,
el conocimiento de Dios también trasforma nuestra vida y se convierte en un testimonio ante los ángeles,
el conocimiento de Dios nos salva del pecado y nos permite experimentar el amor y la misericordia de Dios,
etc. No hay duda que la clave es que debemos confiar en Dios para las cosas de esta vida, pero eso
es solo el método para el verdadero objetivo que es conocer a Dios.
Dios que escogió el pueblo de Israel para manifestarse a través de él, en más de una ocasión les dice que
la verdadera razón de la relación de ellos con Dios, es conocerle... Lo dijo a través del profeta Isaías:
Isaías 43:10-13
“10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis,
y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. 11 Yo, yo
Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. 12 Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros
dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. 13 Aun antes que hubiera día,
yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?”
En el pasaje menciona que Dios es quien puede salvar por encima de cualquier creencia en cualquier
dios, y también enseña que nadie se puede liberar de la mano de Dios... Pero tanto el favor de Dios
como el castigo de Dios tienen como objetivo principal: Conocerlo, creer en él, entender que él es Dios.
Eso quiere decir que la vida que tenemos que vivir, al vivirla a través de la confianza que vamos
aprendiendo a depositar en Él, nos va a permitir conocerlo a Él.
Allí está la importancia de que hagamos todas las cosas como Él desea, allí está la importancia de las
pruebas, las tentaciones, las tribulaciones a través de las cuales debemos aprender a confiar cada vez
más en Él, porque eso es lo que nos puede llevar a conocerlo a Él.
Las cosas que hacemos son las herramientas, pero no podemos perder de vista que lo único
verdaderamente importante es conocerlo a Él.
Dios a planeado un viaje para cada uno de nosotros en este mundo, para que viajemos en su compañía
y tengamos así la oportunidad de conocerlo.
Eso quiere decir que el verdadero cristianismo no es buscar a Dios para tener que comer, tampoco es
buscar a Dios para ser sano, tampoco es buscar a Dios para encontrar compañero para el resto de la vida,
ser cristiano no es buscar a Dios para buscar las mismas cosas que la gente del mundo busca.
Sin embargo, todas estas cosas pueden ser parte del viaje planeado por Dios, viaje en el que te dará
de comer, te protegerá, te dará compañero o compañera o hijos y muchas cosas más, pero lo más tonto
que le puede pasar a un creyente, es que haga este viaje y no conozca a Dios.
¿Qué quiere decir esto? Que hay muchos que se llaman cristianos, que asisten a las iglesias, que
conocen la biblia, que hasta pueden tener una sana doctrina, que pueden aún predicar, que temen a Dios,
pero que todavía no conocen a Dios. La Escritura nos da evidencia de eso:
Tito 1:16
“Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados
en cuanto a toda buena obra.”
Aunque digan conocer a Dios, su comportamiento desobediente a Dios es evidencia de que no lo
conocen... Aunque lleven mucho tiempo en la iglesia.
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También dice la Escritura:
1 Juan 4:7-8
“7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios,
y conoce a Dios. 8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.”
Todo aquel que ama, entendiendo que el amor a Dios y a los hombres se evidencia en guardar sus
mandamientos, lo puede hacer porque es nacido de Dios, y conoce a Dios.
Pero si una persona no está siendo obediente a la voluntad de Dios, es decir si no ama a Dios y al prójimo,
ni así mismo, es porque no conoce a Dios. También dice la Escritura:
1 Juan 4:6
“Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto
conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.”
He compartido con muchos pastores acerca de la sana doctrina y la gran mayoría no quieren escuchar.
¿Por qué? Porque no conocen a Dios. Dicen conocer la Escritura, predican, hacen milagros, y echan
demonios, pero al final el Señor les dirá...
Mateo 7:22-23
“22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre
echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé:
Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”
Es que una cosa es oír hablar de Dios, y otra muy distinta es conocer a Dios.
El Señor nos dice en su palabra que no debemos afanarnos por nada... ¿Puede alguien que no conoce
a Dios obedecerle? La respuesta es no. Solo el que conoce a Dios, el que sabe lo fiel que es, el que
sabe lo poderoso que es, el que sabe que siempre cumple su palabra, puede descansar y no afanarse.
Pero el que lee en la Escritura que no debe afanarse y no conoce a Dios, eso no le sirve de nada, pues
al venir la circunstancia difícil se va a afanar.
La pregunta es: ¿Conocemos al Dios poderoso que ama y que nos cuida?… ¿O sólo hemos oído
hablar de Él?
Si no conocemos al Dios verdadero, aunque conozcamos sus mandamientos, no le vamos a obedecer,
y aun si logramos obedecerle en las cosas que nos dice que debemos hacer, no seremos capaces de
obedecerle con la actitud correcta; es decir… sintiéndonos siempre gozosos, no afanarnos por
nada, teniendo esa paz que sobrepasa todo entendimiento.
La pregunta es: ¿Conocemos verdaderamente a Dios?... ¿Sabemos lo poderoso que es?...
¿Conocemos en realidad su amor?...
El pueblo de Israel fue sacado de Egipto y llevado al desierto. El objetivo material, un viaje a la tierra
prometida. El objetivo espiritual supremamente importante: Conocer a Dios. La Escritura nos cuenta:
Deuteronomio 8:2-3
“2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el
desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o
no sus mandamientos. 3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no
conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre,
mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.”
En la época de navidad y fin de año parece que el tiempo se acortara, por supuesto que no es cierto, pero
la percepción de la gente es que el tiempo y el dinero no les alcanza para todas las cosas que tienen que
hacer, y por esta razón, además de andar en afanes, comienzan a seleccionar y a dejar de hacer ciertas
cosas.
Algunos por ejemplo dejan de trabajar o toman vacaciones para poder hacer otras cosas que desean...
Otros trabajan mucho más, especialmente aquellos que están emocionados por la cantidad de dinero que
puedan ganar. A otros lamentablemente les toca trabajar mucho más, porque son los empleados de estos
que quieren disfrutar del fin de año con mucho dinero, aunque eso implique que no dejen disfrutar a sus
empleados.
Y por supuesto no faltan aquellos que se toman vacaciones de la iglesia, y hasta de su vida cristiana, por
causa del mundo que está en oferta en esta época... Compras, fiestas, ferias, diversiones.
Algunos para limpiar su conciencia suelen tomar un pasaje de la Escritura que dice:
Eclesiastés 3:1-3
“1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 2 Tiempo de nacer, y
tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; 3 tiempo de matar, y tiempo de curar;
tiempo de destruir, y tiempo de edificar;…”
Diciendo que no hay que ser tan legalista, oh que Dios te entiende, que no hay que exagerar, sin embargo
deberían hacerse la pregunta que hace el escritor de este libro en el verso nueve:
Eclesiastés 3:9
“¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?”
¿Cuál va ser el verdadero provecho de todas estas cosas que voy hacer, especialmente cuando
tengo que dejar a Dios a un lado para hacer algunas de ellas?
¿Qué esperamos recibir a cambio de lo que vamos hacer en este mes? ¿Esperamos recibir cosas buenas?
Ojalá así sea, porque hay quienes esperan recibir mucha resaca, deudas y aún problemas producto del
desenfreno.
El escritor del libro de Eclesiastés, después de un inteligente y profundo análisis de la vida del hombre
sobre la tierra, concluye que el resultado de todas las cosas que hace el hombre ignorando a Dios,
es una enorme pérdida de tiempo, que además trae mucha injusticia y mucho dolor.
Y entendiendo esa realidad concluye su análisis diciéndonos:
Eclesiastés 12:13-14
“13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el
todo del hombre. 14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea
buena o sea mala.”
Parafraseando dice: Hay que tener temor de Dios, un temor y una reverencia lo suficientemente
grande para vivir haciendo su voluntad, porque nadie escapará al juicio de Dios.
Hebreos 9:27
“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto
el juicio,”
1000 años después, frente a todo este afán que controla el mundo, el Señor nuestro Dios a través del
apóstol Pablo nos dice:
1 Corintios 7:29a
“Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; …”
Y sabemos por lo que hemos estudiado, que no se está refiriendo a que tenemos poco tiempo para hacer
muchas cosas, sino más bien a que estamos dedicando mucho tiempo para esas cosas, cuando la
realidad es que tenemos muy poco tiempo para conocer a Dios.
Esto es igual a decir que por causa de ciertos objetivos a los cuales nos entregamos demasiado, llámese
familia, trabajo, diversión, etc., estamos perdiéndonos la oportunidad de vivir la auténtica vida
cristiana que fue descrita por Jesús de la siguiente manera:
Juan 17:3
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has
enviado.”
La auténtica vida cristiana puede incluir que hagamos o dejemos de hacer muchas cosas, pero siempre el
gran objetivo, la gran prioridad, nuestra máxima necesidad, es poder conocer al Dios verdadero.
Si este objetivo no se cumple a través de las cosas que hacemos, nos estamos engañando al
creernos buenos cristianos.
Y es por eso, por la vital importancia de lograr este objetivo es que el Señor en su palabra nos insiste
de manera continua acerca de esto.
El apóstol Pablo ora por los convertidos de Colosas, de la siguiente manera:
Colosenses 1:9-10
“9 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir
que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, 10 para
que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y
creciendo en el conocimiento de Dios;”
En su oración Pablo le está pidiendo a Dios que estos hombres puedan seguir el proceso necesario
para crecer en el conocimiento de Dios. Donde lo primero que pide es que ellos puedan conocer la
voluntad de Dios, pero con sabiduría e inteligencia espiritual.
La aclaración no sobra, he visto a muchos que dicen estar haciendo la voluntad de Dios, pero están llenos
de sabiduría e inteligencia natural, mundana y aun diabólica... Y por supuesto la conclusión a la que
llegan acerca de cuál es la voluntad de Dios, es completamente equivocada.
Pero cuando se obtiene el conocimiento de la voluntad de Dios de manera inteligente y espiritual,
podemos dar el segundo paso que es; hacer caso. Y digo “podemos” porque muchas veces entendiendo
cuál es la voluntad de Dios, aun así a veces no le hacemos caso.
Pero si hacemos la voluntad de Dios, si le agradamos en todo, dice que daremos fruto en toda buena
obra, y lo más importante de todo, es que creceremos en el conocimiento de Dios.
Así como el apóstol Pablo nos habla claro del proceso para conocer a Dios, podemos ver que el apóstol
Pedro nos motiva a hacer lo mismo, y para hacerlo nos habla de que la tierra será destruida. Pedro dice
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que los elementos se fundirán dando a entender que la tierra se destruirá de tal manera que no quedara
absolutamente nada...
Y partiendo de esta realidad de que no quedara absolutamente nada, deberíamos entender que lo más
tonto que podemos hacer, es dejarnos seducir por un mundo que será destruido de tal manera que
perdamos la oportunidad de conocer al Señor. Y por eso nos dice:
2 Pedro 3:17-18
“17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el
error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. 18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.”
No debemos dejarnos arrastrar por el mundo que con más fuerza pretende hacerlo... Antes bien, dice
él, debemos crecer en el conocimiento de Dios.
Todo esto quiere decir; que nuestra experiencia debe llevarnos a ser conscientes de haber conocido un
poco más a Dios. No como otros que lo que logran conocer es su codicia, su desenfreno, y su amor al
mundo.
Pero no sólo aumentar nuestro conocimiento de Dios debe ser un buen indicativo de una auténtica vida
cristiana, el conocimiento de Dios también es una evidencia de una verdadera salvación.
Muchos equivocadamente piensan que lo que asegura su salvación es su comportamiento. Por supuesto
no puede alguien que practica el pecado asegurar que es salvo porque la Escritura dice que no es
cierto.
1 Juan 3:8
“El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció
el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.”
Porque aunque parezca increíble, entre estos que practican el pecado no faltan aquellos que digan que
conocen a Dios, y que por supuesto creen que tienen asegurada la salvación. Pero es muy claro en la
Escritura que no todo el que dice conocer a Dios, en realidad lo conoce, y la evidencia es su mal
comportamiento. Dice la Escritura así:
Tito 1:16
“Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados
en cuanto a toda buena obra.”
Así que es claro que una de las evidencias de no conocer a Dios, es una desobediencia consciente y
continúa a la voluntad de Dios.
Es decir; en realidad la vida de estas personas no cambia, lo único que cambia es su manera de hablar,
pues dicen que son cristianos, y aunque algunos van a la iglesia, porque otros son cristianos en su casa,
en realidad su vida no ha cambiado, siguen deseando las mismas cosas que deseaban antes de
involucrarse en la iglesia, y por eso cuando hay que desobedecer para tener lo que desean, no tienen
ningún problema en hacerlo.
No hay duda que los desobedientes continuos evidencian que no conocen a Dios. Eso es muy claro,
lo que es complicado es que muchos que están haciendo ciertas cosas que la Escritura dice que hay
que hacer, creen que sus obras son una evidencia de su salvación, pero esto no siempre es cierto.
Por supuesto no es una apreciación o conclusión personal, es lo que claramente nos muestra Jesús, de
un grupo de personas que seguramente se llamaban así mismos cristianos, y que estarán seguros de su
salvación por haber hecho milagros, por predicar en el nombre de Jesús, y hasta por echar demonios...
Sin embargo, al llegar a la presencia de Dios, lo que escucharan de la boca del Señor es:
Mateo 7:23
“Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”
A eso me refiero con que no todo aquel que se porta como un cristiano es salvo. A eso me refiero con
que las obras que hacemos no pueden darnos la certeza de que somos salvos.
Y entonces, si haciendo cosas como estas, milagrosas y poderosas, no se puede asegurar que seamos
salvos, que podemos decir de aquellos que no hacen prácticamente nada por la obra del Señor... ¿Suena
grave verdad?
Por esto la pregunta muy importante es: ¿Por qué si hacían todas estas cosas que dice la Escritura
que hay que hacer, aun así fueron rechazados?
La clave está en que él Señor les dice: “Nunca os conocí”... Y: ¿Por qué no los conoció si parecían
estar haciendo lo correcto?... Observemos lo que Pablo dice acerca del conocimiento de Dios:
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Gálatas 4:9-10
“9 mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de
nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? 10 Guardáis los días,
los meses, los tiempos y los años.”
La explicación es que cuando un creyente conoce a Dios, es igualmente conocido por Dios. Lo cual
confirma que estos que no fueron conocidos por Dios, hicieron muchas cosas que debían hacer, pero a
pesar de hacer esas cosas no lograron obtener el conocimiento de Dios, y por eso serán condenados.
Y entonces la pregunta es: ¿Será importante conocer a Dios? Y la respuesta es: Que no hay nada más
importante que el conocimiento de Dios, de eso depende nuestra vida y eternidad.
Juan 17:3
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has
enviado.”
Ahora: La Escritura dice que Dios es amor. Es decir, no sólo dice que nos ama mucho, más que eso, Dios
es amor, lo cual quiere decir que aquel que verdaderamente conoce a Dios conocerá el amor de Dios.
Cuando reconocemos su señorío y recibimos su perdón, allí comenzamos a conocer el amor de
Dios. Por eso el Señor Jesús nos dice:
Juan 15:9-10
“9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardareis
mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi
Padre, y permanezco en su amor.”
Cuando reconocemos el señorío de Cristo y recibimos su perdón, allí comenzamos a conocer a
Dios. Por eso el Señor Jesús declara lo siguiente orando al Padre:
Juan 17:25-26
“25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú
me enviaste. 26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con
que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.”
Por supuesto obtener este conocimiento de Dios es algo qué obtenemos por revelación, que tiene un
inicio o un momento crítico, pero que luego debe aumentar de manera progresiva. Es por eso que el apóstol
Pablo lo explica de la siguiente manera:
Romanos 5:1-2, 5
“1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en
Dije anteriormente que un cambio de comportamiento no asegura nuestro conocimiento de Dios, porque
este cambio puede venir por muchas razones equivocadas. El cambio que verdaderamente vale a los ojos
de Dios, es el cambio motivado por el amor de Dios, que es igual a decir que la única razón válida para
cambiar, es el cambio que viene como consecuencia del conocimiento de Dios y de su amor.
Efesios 3:17-19
“17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en
amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la
longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo
conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”
El hecho de haber nacido de nuevo y tener a Cristo habitando en nuestro interior, nos conduce a estar
“arraigados y cimentados en amor”, lo cual nos capacita para “comprender con todos los santos” la
inmensidad de la grandeza de Dios y su perfecto amor, y es precisamente ese amor de Cristo “que excede
a todo conocimiento” que nos lleva a ser llenos cada vez más de “toda la plenitud de Dios”, lo cual
implica un cambio completo de nuestro ser.
Ahí está lo que he venido repitiendo, que el objetivo de la vida cristiana es conocer a Dios, porque el
conocimiento de Dios es lo que nos transforma...
Si volvemos a hacer la pregunta: ¿Por qué muchos de los que están obedeciendo no están obteniendo
el conocimiento de Dios? Ya mencioné que el problema es que están obedeciendo pero con actitudes
equivocadas que no les permiten obtener el conocimiento del amor Dios.
Pero: ¿Cuál es la raíz de esas actitudes equivocadas? Que es igual a preguntar: ¿Cuál es el gran
enemigo de conocimiento del amor de Dios? Y la respuesta es:
1 Juan 2:15
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre
no está en él.”
Repito la pregunta de manera diferente: ¿Y cómo sabe uno que una persona está haciendo el viaje de
su vida en compañía de Dios, porque Dios es soberano, pero no está conociendo el amor de Dios?
Y la respuesta es: Porque ama al mundo, y el amor al mundo le impide conocer y permanecer en el
amor de Dios.
¿Los nueve leprosos porque no reconocieron el amor de Dios? Porque para ellos era más importante
su sanidad física que Dios. Y eso es amar al mundo.
¿Porque Simón el mago no pudo conocer el amor de Dios? Porque quería usar el don de Dios para ser
más amado por el mundo.
¿Porque los que predicaron en el nombre de Jesús, hicieron milagros y echaron demonios no pudieron
conocer el amor de Dios? Porque hacían todas esas cosas para obtener el reconocimiento y el amor
del mundo. (Lo he dicho muchas veces, un pastor orgulloso o prepotente no está conociendo a Dios)
El objetivo del cristiano no es tener un cambio de vida u obtener las cosas del mundo que necesitamos. El
objetivo del cristiano es conocer a Dios el cual cambiará su vida y le dará las cosas que necesita. Esto
no se puede invertir.
Conocer a Dios es algo que está al alcance de todos. Conocer a Dios comienza cuando respondes al
llamado que Dios hace a tu vida. Conocer a Dios comienza cuando tú de todo corazón le dices a Él que te
perdone por haberle ignorado tanto tiempo y que le quieres conocer.
Las herramientas para conocer a Dios a tu disposición son:
LA BIBLIA: debes estudiarla con alma vida, con la actitud y la disposición correcta, con el real deseo de
querer conocer la voluntad de Dios para obedecerla. Como el estudio de la palabra de Dios es una tarea
espiritual, nunca te olvides de orar a Dios pidiéndole que te de entendimiento de lo que vas a estudiar con
la ayuda del Espíritu Santo.
2 Timoteo 3:16-17
“16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda
buena obra.”
LA ORACIÓN: es la conversación que debes tener con Dios donde le debes consultar absolutamente todo
lo que haces. La oración lejos de ser un ritual lleno de frases repetitivas, es en realidad conversar con
Dios con todo lo que esto verdaderamente implica. La oración es algo que debemos aprender a hacer,
especialmente porque en el mundo hemos aprendido y practicado una forma de comunicación que aunque
puede llegar a ser muy efectiva, no es adecuada en nuestra relación con Dios.
Para resumir podemos decir que la Escritura nos enseña que “debemos orar al Padre en el nombre de
Jesucristo en el poder o la unción del Espíritu Santo”.
Tanto el estudio de la Biblia como el tiempo de oración debe ser algo diario en la vida de cada cristiano
y se puede practicar en forma individual en los devocionales y en forma grupal a través de reuniones
familiares.
1 Tesalonicenses 5:16-18
“16 Estad siempre gozosos. 17 Orad sin cesar. 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de
Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”
LAS REUNIONES DE LA IGLESIA: La Iglesia es el cuerpo de Cristo al cual eres adherido cuando naces
espiritualmente y que debes frecuentar para aprender lo que Dios te quiere enseñar. Cuando los cristianos
se reúnen para juntos alabar a Dios y bendecir su nombre, también se bendicen mutuamente compartiendo
cada uno de la gracia que Dios le ha dado.
1 Corintios 14:26
“¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina,
tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.”
Efesios 5:17-20
“17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. 18 No os
embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, 19 hablando entre
vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros