DR1040 – Derecho de Daños
Tema 1: Derecho de daños y
responsabilidad civil
Tema 1: Derecho de daños y responsabilidad civil
I. Función de la responsabilidad civil.
II. Responsabilidad civil extracontractual como
fuente de obligaciones.
III. Responsabilidad civil y responsabilidad penal.
IV. Responsabilidad contractual y responsabilidad
extracontractual.
Si causamos un daño nace la obligación de repararlo. Dicho daño puede
derivarse de:
- un incumplimiento contractual → responsabilidad civil contractual
(Art. 1101 CC).
- una acción u omisión dolosa, culposa o negligente →
responsabilidad civil extracontractual (art. 1902-ss CC).
- una actividad que genera un riesgo → responsabilidad civil
extracontractual (art. 1902-ss CC).
Art. 1091 CC. “Las obligaciones que nacen de los contratos tienen
fuerza de ley entre las partes contratantes, y deben cumplirse a tenor
de los mismos”.
Art. 1101 CC. “Quedan sujetos a la indemnización de los daños y
perjuicios causados los que en el cumplimiento de sus obligaciones
incurrieren en dolo, negligencia o morosidad, y los que de cualquier
modo contravinieren al tenor de aquéllas”.
El Derecho de daños aborda el problema de los daños injustos que tienen
su origen en acciones y omisiones dolosas, culposas o consecuencia de
actividades que generan un riesgo, todas ellas al margen de la existencia
de un contrato previo.
Hay que tener en cuenta la existencia de una creciente importancia de las
reclamaciones judiciales y/o extrajudiciales de responsabilidad civil por
los daños producidos:
- por acciones propias (acaecidas en la vida privada o profesional)
- o por acciones de terceros por los que se deba responder.
I. Función de la responsabilidad civil
I. Función de la responsabilidad civil.
En nuestro día a día podemos vernos involucrados, como sujeto activo,
como sujeto pasivo o como mero espectador, en eventos de los que se
derive responsabilidad civil (una fractura tras una caída por el suelo
mojado en un supermercado, una abolladura en nuestro coche durante
una determinada maniobra, daños al caer una maceta que estaba en
nuestro balcón, un grifo que dejamos goteando y que causa filtraciones
en la vivienda de la planta inferior, ...).
Deberemos, por tanto, determinar cuál es la responsabilidad y quién debe
asumirla → Derecho de daños.
En este contexto, podremos comprobar cómo la función básica que
cumple el Derecho de daños es, principalmente, REPARADORA o
COMPENSATORIA → se trata de reparar el perjuicio que alguien ha
ocasionado a otro, procurando que la situación jurídica del perjudicado,
tanto en el aspecto patrimonial, como en el anímico y personal y en la
medida de lo posible, retornen a una situación idéntica a la anterior a la
producción del evento dañoso.
Esta función reparadora (NO sancionadora) del Derecho de daños ha
sido afirmada por el TS en reiterada jurisprudencia.
Por ejemplo, en la STS, Sala 1ª, de 7 de noviembre de 2000:
“…las materias relativas a la responsabilidad contractual y a la
denominada responsabilidad extracontractual no tienen carácter
sancionador, y en cualquier caso no exigen como hecho generador
un delito o falta, o una infracción administrativa, respondiendo
generalmente a conceptos genéricos y atípicos.”.
Algunos autores entienden que nuestras leyes cumplen también un claro
efecto disuasorio o preventivo de la causación del daño, lo que no parece
aplicable a la casuística general del Derecho de daños, tal y como está
concebido en el ordenamiento jurídico español.
Sin embargo, estas voces que proponen volver la mirada hacia la
persecución de otras finalidades distintas de la reparadora, como la
preventiva o la punitiva, no pretenden con carácter general invalidar o
anular dicha finalidad reparadora. Es decir, no aspiran a sustituirla por las
nuevas funciones proclamadas, sino que se dirigen, más bien, a
complementarla.
II. Responsabilidad civil extracontractual
como fuente de obligaciones
II. Responsabilidad civil extracontractual como fuente de obligaciones.
Art. 1089 CC. “Las obligaciones nacen de la ley, de los contratos y
cuasi contratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en que
intervenga cualquier género de culpa o negligencia”.
Art. 1093 CC. “Las [obligaciones] que se deriven de actos u
omisiones en que intervenga culpa o negligencia no penadas por la
ley, quedarán sometidas a las disposiciones del capítulo II del título
XVI de este libro”.
Como vemos, los actos y omisiones en que intervenga culpa o
negligencia, darán lugar al nacimiento de obligaciones que quedarán
sometidas a las disposiciones del capítulo II [“De las obligaciones que
nacen de culpa o negligencia”] del título XVI [“De las obligaciones que se
contraen sin convenio”] del Libro Cuarto [“De las obligaciones y
contratos”], cuyo primer artículo establece lo siguiente:
Art. 1902 CC. “El que por acción u omisión causa daño a otro,
interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño
causado.”.
La relación jurídica que surge en el contexto del Derecho de obligaciones
entre la víctima del daño (acreedor) y el causante del perjuicio (deudor)
permitirá al primero exigir una prestación mediante la que se logrará la
reparación del perjuicio ocasionado, unas veces en su totalidad, otras en
parte, in natura o mediante una indemnización pecuniaria.
III. Responsabilidad civil y
responsabilidad penal
III. Responsabilidad penal y responsabilidad civil.
Resulta necesario delimitar la responsabilidad civil de aquéllas
conductas tipificadas como delitos o faltas en el ordenamiento penal,
merecedoras de la correspondiente sanción. Estas conductas,
además de la responsabilidad penal, acarrearán, casi siempre, una
correlativa responsabilidad civil, convirtiéndose también en fuente de
obligaciones:
Art. 1089 CC. “Las obligaciones nacen de la ley, de los contratos
y cuasi contratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en que
intervenga cualquier género de culpa o negligencia”.
Así, por ejemplo, quien cause un perjuicio a otra persona con una
conducta delictiva (atacándole con un arma blanca con intención de
robarle y, como consecuencia de ello le causen heridas que le
mantengan imposibilitado durante varios días, le rompa la puerta de su
domicilio para acceder a su interior, …), además de corresponderle la
sanción penal que dicha conducta merezca (privación de libertad, multa
pecuniaria, …), quedará también probablemente obligado a repararle los
perjuicios meramente civiles que le haya ocasionado (gastos médicos,
reparación de la puerta, …) → responsabilidad civil ex delicto o derivada
de delito o falta.
En este orden de cosas, hay que tener también en cuenta que un mismo
acto u omisión dañino puede merecer distinto tratamiento jurídico
dependiendo de las circunstancias en que éste se haya producido,
independientemente de que las consecuencias prácticas sean exactamente
las mismas.
Así, un incendio causado en mi casa por una persona, puede haberse
causado de forma totalmente accidentalmente o involuntaria, en cuyo caso,
esta mera negligencia de su autor no le eximirá de la obligación de reparar
los perjuicios patrimoniales que me hubiera ocasionado, o haber sido
deliberadamente provocado y completamente intencionado lo que, además
de la obligación de reparar los daños civiles causados, deberá ser
sancionado por vía penal.
En cuanto a cómo reclamar esta responsabilidad civil que nazca como
consecuencia de la comisión de una acción u omisión ilícita, el art. 1092 CC
establece que:
Art. 1092 CC. “Las obligaciones civiles que nazcan de los delitos o
faltas se regirán por las disposiciones del Código Penal”.
Es el Título V del Código Penal, titulado “De la responsabilidad civil derivada
de los delitos y de las costas procesales”, el que establece las normas
relativas a esta cuestión (arts. 109-126 CP).
Pese a la remisión directa que el CC hace al CP, a la hora de determinar la
responsabilidad civil caben, en la práctica, distintas opciones:
1.º Que la víctima del ilícito penal y querellante ejercite la acción penal
contra el causante del daño, RESERVÁNDOSE la acción civil de reclamación
de los perjuicios civiles que el ilícito penal le haya ocasionado. En dicho
caso, una vez resuelto el asunto penal, reclamará ante la jurisdicción civil
las responsabilidades de esta índole que se deriven de los hechos.
Art. 109 CP. “1. La ejecución de un hecho descrito por la ley como
delito obliga a reparar, en los términos previstos en las leyes, los daños
y perjuicios por él causados.
2. El perjudicado podrá optar, en todo caso, por exigir la
responsabilidad civil ante la Jurisdicción Civil”.
Dicha reserva de la acción civil debe constar expresa e inequívocamente en
la querella interpuesta, dado que, si se permitiera el ejercicio sucesivo de la
acción civil, en el proceso penal y en el proceso civil, se produciría una
flagrante vulneración del principio non bis in ídem, tal y como se afirma,
entre otras, en la STS 332/2020, de 18 de junio:
“[…] la reserva, en todo caso, debe constar de forma expresa (art.112
LECr) y con la claridad necesaria para que el órgano judicial no
albergue ninguna duda sobre la intención del interesado de no ejercer
su derecho en el proceso penal, pues de lo contrario, dicho perjudicado
no podrá alegar después que la responsabilidad privada se resolvió en
el procedimiento punitivo siendo su voluntad la de instar un juicio civil.
Forma expresa, que determina su incompatibilidad con situaciones o
declaraciones de ambigua y equívoca significación”.
2.º Que el querellante NO se reserve la acción civil para su posterior
ejercicio, en cuyo caso, el Juez penal deberá pronunciarse en la sentencia
condenatoria con que se termine el proceso en torno a las cuestiones
relativas a la responsabilidad civil y fijar la correspondiente indemnización
derivada del ilícito penal cometido.
Art. 115 CP. “Los Jueces y Tribunales, al declarar la existencia de
responsabilidad civil, establecerán razonadamente, en sus resoluciones
las bases en que fundamenten la cuantía de los daños e
indemnizaciones, pudiendo fijarla en la propia resolución o en el
momento de su ejecución”.
3.º Que, tras una sentencia ABSOLUTORIA en el proceso penal, la víctima
del daño inste, A CONTINUACIÓN, una acción de responsabilidad por vía
civil, dado que la inexistencia de ilícito penal no presupone, en absoluto,
una correlativa inexistencia de responsabilidad civil. Sin embargo, en este
caso, ya no será de aplicación la legislación penal, sino tan solo las normas
civiles.
Excepción: cuando haya quedado demostrado en proceso penal que
los hechos en cuya virtud se solicitaba la condena penal nunca
tuvieron lugar (por ejemplo, que el acusado no tuvo nada que ver en el
incendio de mi casa).
4.º Que se dicte un auto de SOBRESEIMIENTO de la causa penal seguida
contra el presunto autor del daño (por ejemplo, porque éste fallezca
durante la tramitación del procedimiento), en cuyo caso, la víctima
conservará la posibilidad de ejercitar la correspondiente acción civil de
reclamación de daños, la cual se tramitará conforme a las reglas de
responsabilidad civil extracontractual (art. 1902-ss CC) → ya no podría
hablarse de un caso de responsabilidad civil derivada de delito o falta.
No obstante, según la reflexión realizada por el TS en la siguiente
sentencia:
STS 513/2017, de 6 de julio: “En efecto, […] es claro que salvo que el
perjudicado se haya reservado la acción civil para ejercerla en esta
jurisdicción –ex art. 109.2, […]–, el ejercicio simultáneo de la acción
penal y civil es la norma general de nuestro sistema penal”.
¡OJO! Las deudas por responsabilidad civil también se heredan
[Link]
[Link]
del-medico
CÓDIGO PENAL
LIBRO I - Disposiciones generales sobre los delitos, las personas
responsables, las penas, medidas de seguridad y demás
consecuencias de la infracción penal
TÍTULO V - De la responsabilidad civil derivada de los delitos y de las
costas procesales
CAPÍTULO I - De la responsabilidad civil y su extensión
CAPÍTULO II - De las personas civilmente responsables
CAPÍTULO III - De las costas procesales
CAPÍTULO IV - Del cumplimiento de la responsabilidad civil y demás
responsabilidades pecuniarias
TÍTULO V - De la responsabilidad civil derivada de los delitos y de las
costas procesales
CAPÍTULO I - De la responsabilidad civil y su extensión
Art. 109 CP. “1. La ejecución de un hecho descrito por la ley como
delito obliga a reparar, en los términos previstos en las leyes, los daños
y perjuicios por él causados.
2. El perjudicado podrá optar, en todo caso, por exigir la
responsabilidad civil ante la Jurisdicción Civil”.
Art. 110 CP. “La responsabilidad establecida en el artículo anterior
comprende:
1.º La restitución.
2.º La reparación del daño.
3.º La indemnización de perjuicios materiales y morales”.
Art. 111 CP. “1. Deberá restituirse, siempre que sea posible, el mismo
bien, con abono de los deterioros y menoscabos que el juez o tribunal
determinen. La restitución tendrá lugar aunque el bien se halle en
poder de tercero y éste lo haya adquirido legalmente y de buena fe,
dejando a salvo su derecho de repetición contra quien corresponda y,
en su caso, el de ser indemnizado por el responsable civil del delito.
2. Esta disposición no es aplicable cuando el tercero haya adquirido el
bien en la forma y con los requisitos establecidos por las Leyes para
hacerlo irreivindicable”.
Art. 112 CP. “La reparación del daño podrá consistir en obligaciones
de dar, de hacer o de no hacer que el Juez o Tribunal establecerá
atendiendo a la naturaleza de aquél y a las condiciones personales y
patrimoniales del culpable, determinando si han de ser cumplidas por
él mismo o pueden ser ejecutadas a su costa”.
Art. 113 CP. “La indemnización de perjuicios materiales y morales
comprenderá no sólo los que se hubieren causado al agraviado, sino
también los que se hubieren irrogado a sus familiares o a terceros”.
Art. 114 CP. “Si la víctima hubiere contribuido con su conducta a la
producción del daño o perjuicio sufrido, los Jueces o Tribunales
podrán moderar el importe de su reparación o indemnización”.
Art. 115 CP. “Los Jueces y Tribunales, al declarar la existencia de
responsabilidad civil, establecerán razonadamente, en sus
resoluciones las bases en que fundamenten la cuantía de los daños e
indemnizaciones, pudiendo fijarla en la propia resolución o en el
momento de su ejecución”. …
IV. Responsabilidad contractual y
responsabilidad extracontractual
IV. Responsabilidad contractual y responsabilidad extracontractual.
Resulta también necesario delimitar y distinguir entre la responsabilidad
que pueda derivarse del incumplimiento o inexacto cumplimiento de un
pacto, convenio o contrato celebrado entre dos personas
(responsabilidad contractual), de la responsabilidad extracontractual o
“aquiliana”, que es en la que nos centraremos en esta asignatura.
Art. 1089 Cc. “Las obligaciones nacen de la ley, de los contratos y
cuasi contratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en que
intervenga cualquier género de culpa o negligencia”.
La responsabilidad civil contractual está regulada en los artículos 1101 y
siguientes del CC:
Art. 1101 CC. “Quedan sujetos a la indemnización de los daños y
perjuicios causados los que en el cumplimiento de sus obligaciones
incurrieren en dolo, negligencia o morosidad, y los que de cualquier
modo contravinieren al tenor de aquéllas.”.
Como hemos indicado, la obligación de indemnizar por los daños causados
en al ámbito de la responsabilidad contractual podrá derivarse de un
incumplimiento TOTAL del contrato, o bien, de un mero cumplimiento
PARCIAL o DEFECTUOSO de la prestación convenida.
La responsabilidad civil extracontractual o “aquiliana” se deriva de la
posibilidad de que entre el perjudicado y el causante del daño no exista un
vínculo contractual previo, es decir, que el daño no traiga causa del
cumplimiento o cumplimiento defectuoso de una relación jurídica existente
entre ambos, sino de la necesidad de reparar los daños causados como
consecuencia de actos y omisiones en que intervenga culpa o negligencia
(golpe con el coche, caída por suelo mojado, …).
Este tipo de responsabilidad se regula en los art. 1902 a 1910 CC, así como
en diversas leyes especiales (por ejemplo, en la Ley 50/1980, de 8 de
octubre, de Contrato de Seguro).
Este tipo de responsabilidad se llama también “aquiliana” puesto que en
Roma era la Lex Aquilia la que sancionaba este tipo de comportamientos.
Art. 1902 CC. “El que por acción u omisión causa daño a otro,
interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño
causado”.
Art. 1903 CC. “La obligación que impone el artículo anterior es
exigible no sólo por los actos u omisiones propios, sino por los de
aquellas personas de quienes se debe responder. …
…Los padres son responsables de los daños causados por los hijos
que se encuentren bajo su guarda.
Los tutores lo son de los perjuicios causados por los menores que
están bajo su autoridad y habitan en su compañía.
Los curadores con facultades de representación plena lo son de los
perjuicios causados por la persona a quien presten apoyo, siempre
que convivan con ella.
Lo son igualmente los dueños o directores de un establecimiento o
empresa respecto de los perjuicios causados por sus dependientes
en el servicio de los ramos en que los tuvieran empleados, o con
ocasión de sus funciones. …
…Las personas o entidades que sean titulares de un Centro docente de
enseñanza no superior responderán por los daños y perjuicios que
causen sus alumnos menores de edad durante los períodos de tiempo
en que los mismos se hallen bajo el control o vigilancia del profesorado
del Centro, desarrollando actividades escolares o extraescolares y
complementarias.
La responsabilidad de que trata este artículo cesará cuando las
personas en él mencionadas prueben que emplearon toda la diligencia
de un buen padre de familia para prevenir el daño.”.
Art. 1904 CC. “El que paga el daño causado por sus dependientes
puede repetir de éstos lo que hubiese satisfecho.
Cuando se trate de Centros docentes de enseñanza no superior, sus
titulares podrán exigir de los profesores las cantidades satisfechas, si
hubiesen incurrido en dolo o culpa grave en el ejercicio de sus
funciones que fuesen causa del daño.”.
Art. 1905 CC. “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es
responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o
extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño
proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido.”.
Art. 1906 CC. “El propietario de una heredad de caza responderá del
daño causado por ésta en las fincas vecinas, cuando no haya hecho lo
necesario para impedir su multiplicación o cuando haya dificultado la
acción de los dueños de dichas fincas para perseguirla.”.
Art. 1907 CC. “El propietario de un edificio es responsable de los
daños que resulten de la ruina de todo o parte de él, si ésta
sobreviniere por falta de las reparaciones necesarias.”.
Art. 1908 CC. “Igualmente responderán los propietarios de los daños
causados:
1.º Por la explosión de máquinas que no hubiesen sido cuidadas con
la debida diligencia, y la inflamación de sustancias explosivas que
no estuviesen colocadas en lugar seguro y adecuado.
2.º Por los humos excesivos, que sean nocivos a las personas o a
las propiedades.
3.º Por la caída de árboles colocados en sitios de tránsito, cuando
no sea ocasionada por fuerza mayor.
4.º Por las emanaciones de cloacas o depósitos de materias
infectantes, construidos sin las precauciones adecuadas al lugar en
que estuviesen.”.
Art. 1909 CC. “Si el daño de que tratan los dos artículos anteriores
resultare por defecto de construcción, el tercero que lo sufra sólo podrá
repetir contra el arquitecto, o, en su caso, contra el constructor, dentro
del tiempo legal.”.
Art. 1910 CC. “El cabeza de familia que habita una casa o parte de ella,
es responsable de los daños causados por las cosas que se arrojaren o
cayeren de la misma.”.
Criterios de distinción de ambos tipos de responsabilidad:
1º. En la responsabilidad contractual, la fuente de la obligación es la
voluntad de las partes, mientras que en la extracontractual es el
hecho (acción u omisión) que genera un daño.
2º. Interés lesionado: incumplimiento de la obligación nacida del
contrato, del derecho de crédito (contractual) / indemnidad del que
ha sufrido el daño (extracontractual).
3º. En la responsabilidad contractual, el incumplimiento no
necesariamente tiene que generar un daño (solo se generará si se
produce un daño emergente o un lucro cesante). La
extracontractual solo surgirá si se produce el hecho dañoso.
Efectos que se producen dependiendo del tipo de la obligación:
1º. Para celebrar un contrato se requiere capacidad para contratar (art.
1261.1 CC), de forma que un contrato celebrado por un menor o
por una persona sin capacidad suficiente, podrá anularse. Sin
embargo, cualquier persona puede generar la obligación
extracontractual con su conducta.
2º. En las obligaciones contractuales los obligados responden ante el
deudor de forma mancomunada (art. 1137 CC), mientras que, en
las extracontractuales, responderán de forma solidaria. Se trata de
lo que se denomina solidaridad impropia o “in solidum”, que no
deriva de la propia naturaleza de la obligación, sino que se
configura como un mecanismo para evitar que la víctima del daño
no sea resarcida como consecuencia de la imposibilidad de
identificar al autor o en caso de insolvencia de alguno de los
intervinientes en la causación del daño (STS de 14/03/ 2019).
En cuanto a la naturaleza de la acción a ejercitar, pese a que, a priori,
pueda parecer sencillo distinguir en la práctica cuándo nos encontramos
ante un supuesto de responsabilidad civil contractual y cuándo ante uno
de responsabilidad civil extracontractual, en algunas ocasiones esta labor
resultará extremadamente compleja por coincidir en el caso concreto
elementos propios y significativos de cada una de estas figuras.
Así, por ejemplo, en la STS de 9/12/2008, el Tribunal entendió que debía
establecerse claramente la acción ejercitada en el caso, al poder ejercer el
actor tanto la contractual como la extracontractual produciéndose, en
consecuencia, “un concurso de acciones: por responsabilidad en el
incumplimiento del contrato concluido con la aseguradora, y
extracontractual respecto a los profesionales con quienes la recurrente
no contrató. [La recurrente] podía optar entre una y otra acción y así lo
hizo, eligiendo ejercer la acción por la responsabilidad extracontractual,
pero cada una de ellas tiene su plazo de prescripción propio, por lo que la
opción se produce con todas las consecuencias.”.
STS, Sala de lo Civil, núm. 1135/2008, de 22/12/2008: “…la
responsabilidad debe considerarse contractual cuando a la preexistencia
de un vínculo o relación jurídica de esa índole entre personas
determinadas se une la producción, por una a la otra, de un daño que se
manifiesta como la violación de aquel y, por lo tanto, cuando concurren un
elemento objetivo, el daño ha de resultar del incumplimiento o deficiente
cumplimiento de la reglamentación contractual, creada por las partes e
integrada conforme al art. 1258 CC, y otro subjetivo, la relación de
obligación en la que se localiza el incumplimiento o deficiente
cumplimiento ha de mediar, precisamente, entre quien causa el daño y
quien lo recibe. Es aplicable el régimen de la responsabilidad
extracontractual, aunque exista relación obligatoria previa, cuando el
DAÑO NO HAYA SIDO CAUSADO EN LA ESTRICTA ÓRBITA DE LO
PACTADO por tratarse de daños ajenos a la naturaleza del negocio,
aunque hayan acaecido en la ejecución del mismo. …
…Por el contrario, es aplicable el régimen contractual cuando en un
determinado supuesto de hecho la norma prevé una consecuencia
jurídica específica para el incumplimiento de la obligación. No cabe
excluir la existencia de ZONAS MIXTAS, especialmente cuando el
incumplimiento resulta de la reglamentación del contrato, pero se refiere
a bienes de especial importancia, como la vida o integridad física, que
pueden considerarse objeto de un deber general de protección que puede
traducirse en el principio llamado a veces doctrinal y jurisprudencialmente
de unidad de la culpa civil".
Cuando no resulte posible la perfecta identificación, la tesis de la
jurisprudencia es favorable a la acumulación, pudiéndose ejercitar ambas
acciones de forma alternativa y subsidiaria, o incluso acumulativamente,
como se ha resuelto de forma constante por la jurisprudencia del TS.
Delimitar ante qué tipo de responsabilidad nos encontramos, resulta
fundamental en la medida en que el régimen jurídico aplicable a una y otra
es distinto, especialmente, en cuanto al plazo de tiempo de prescripción
de que dispondrá el perjudicado para interponer la correspondiente acción:
- Incumplimiento CONTRACTUAL:
Art. 1964 CC. “1. La acción hipotecaria prescribe a los veinte años.
2. Las acciones personales que no tengan plazo especial prescriben a
los cinco años desde que pueda exigirse el cumplimiento de la
obligación. En las obligaciones continuadas de hacer o no hacer, el
plazo comenzará cada vez que se incumplan.”.
- Incumplimiento EXTRACONTRACTUAL:
Art. 1968 CC. “Prescriben por el transcurso de un año:
1.º La acción para recobrar o retener la posesión.
2.º La acción para exigir la responsabilidad civil por injuria o
calumnia y por las obligaciones derivadas de la culpa o
negligencia de que se trata en el artículo 1902, desde que lo
supo el agraviado”.
Art. 1902 CC. “El que por acción u omisión causa daño a otro,
interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño
causado”.
La universitat pública de Castelló
[Link]