EPISTEMOLOGÍA DE LAS CIENCIAS SOCIALES
PROF. RUBÉN H. PARDO
CLASE N° 5: Unidad 2: El método hipotético deductivo. El Falsacionismo
de Karl Popper. T. Kuhn y “un lugar para la Historia”
1) Repaso de la clase anterior:
El viernes pasado comenzamos el desarrollo de la Unidad 2, en la que el tema principal es el contraste
entre la Concepción heredada o tradicional de la ciencia y las concepciones críticas. Entonces seguimos el
siguiente orden de temas:
En primer lugar nos referimos a los dos ejes principales por los que pasa el debate y las
diferencias entre ambas concepciones:
- El teórico, que podríamos resumir en la siguiente pregunta: ¿son las verdades científicas
esencialmente históricas o en tanto verdades científicas son objetivas, independientes de todo
contexto?
- Y el práctico: ¿es la ciencia responsable de las posibles consecuencias negativas de su
desarrollo?
Así, respecto de la primera cuestión explicamos que la concepción heredada no niega totalmente el
carácter histórico de las ideas científicas, pero lo circunscribe al contexto de descubrimiento (a cómo
surgen), mientras que considera que en cuanto a la justificación sí son objetivas, porque ésta consiste en un
procedimiento metodológico que cualquiera podría hacer y debería llegar a la misma conclusión.
Y respecto de la segunda, la concepción heredada considera que la ciencia, en tanto búsqueda del
conocimiento y la verdad (ciencia pura), es un saber neutral y transfiere la responsabilidad ética a su
aplicación tecnológica.
Luego explicitamos las características principales de la concepción heredada: 1- La ciencia es la
forma más legítima de conocimiento; 2- las teorías científicas son conjuntos de enunciados de
distinto nivel y testeables empíricamente; 3- la observación es la instancia última de fundamentación
del conocimiento científico; 4- la ciencia es un saber valorativamente neutral; 5- existe “la verdad”,
en sentido fuerte, aun cuando nunca podamos estar seguros de haberla hallado; y, finalmente, 6-
existe el progreso científico
En tercer término distinguimos las dos dimensiones del método científico:
- Descubrimiento: ¿Cómo se genera una hipótesis científica? ¿Por dónde comienza una
investigación, por la observación o por la hipótesis?
- Justificación: ¿Cómo se fundamenta una hipótesis científica?
Finalmente explicamos las características del Inductivismo y las críticas que esta concepción
metodológica recibió.
- Características: prioridad de los datos sobre la hipótesis (observación sin hipótesis previa),
filosofía empirista (sujeto como hoja en blanco), formulación de la hipótesis por inducción (por
generalización de casos observados)
- Críticas: carácter siempre condicionado de toda observación (por contextos históricos, sociales,
etc…), necesidad de una hipótesis previa para comenzar una investigación, existencia de
enunciados teóricos en una teoría, que quedarían descartados por este método.
Ahora, en esta clase, nos resta por ver:
La otra concepción metodológica que surge de estas críticas al inductivismo y que constituye la
versión más refinada de la concepción heredada: el método hipotético deductivo.
Y luego deberemos abordar la otra dimensión del método: la pregunta acerca por cómo se justifican
las hipótesis una vez que las tenemos. Y entonces contrapondremos la respuesta inductivista con la
versión falsacionista de Karl Popper.
2) La concepción hipotético deductiva
Dijimos anteriormente que el planteo inductivista en el descubrimiento, que afirma la prioridad de los
datos sobre las hipótesis, sería impracticable por varias razones; pero sobre todo porque si no dispusiéramos
de una hipótesis previa, a modo de respuesta tentativa al problema que queremos resolver, no podríamos dar
un solo paso en la investigación. Sencillamente porque no sabríamos qué datos deberíamos priorizar en la
recolección, ni qué deberíamos observar. Esta crítica la pueden encontrar en uno de los fragmentos de Karl
Popper que tienen en la Selección de textos de esta Unidad 2.
Pues ahora la pregunta sería: ¿cuáles son, entonces, los pasos de una investigación científica, si ésta no
comienza por la observación y recolección de datos? La respuesta a esta pregunta la tienen bien desarrollada
en el texto “La verdad como método” y constituye el núcleo de la concepción hipotético deductiva del
método. Los enumero y ustedes los pueden encontrar y releer con más detalles en el texto:
1- Formulación del problema. Por supuesto, no hay investigación sin un problema, sin una pregunta
claramente formulada. Es el problema el que determina y delimita lo que haremos en la
investigación. Aquellos de ustedes que tengan que hacer una tesis para recibirse o que luego hagan
un posgrado, ya sea una maestría y/o un doctorado, ya verán que este paso –la formulación del
problema- es el más difícil. Porque la suerte del trabajo mismo se juega en éste. Si el problema no
está muy claramente formulado ni delimitado, el trabajo o la investigación inexorablemente
fracasará.
2- Formulación de las hipótesis principales. El primer paso, luego del problema (pregunta), debe
ser la formulación de una hipótesis, a modo de respuesta tentativa a la pregunta del problema. Por
eso esta concepción se denomina “hipotético” deductiva, porque la hipótesis es lo que guía la
investigación. A diferencia del inductivismo aquí se invierte la relación: ahora habrá una prioridad de
las hipótesis sobre los datos. Esto lo explica muy bien Popper en alguno de los fragmentos que tienen
en la Selección de textos de Unidad 2. N voy a ahondar en la distinción entre hipótesis de nivel 3
(leyes teóricas) y nivel 2 (leyes empíricas). No vamos hilar tan fino en este curso sobre metodología,
porque esta modalidad virtual nos reduce las posibilidades de explicación y prefiero no perder más
tiempo del conveniente con este tema y poder después del 1er parcial comenzar con problemáticas
más específicas en Ciencias Sociales.
3- Deducción de consecuencias observacionales. ¿Por qué hablamos de método hipotético
“deductivo”? Ya vimos el porqué de “hipotético”. Bueno, aquí viene lo de “deductivo”. Ya dijimos
que las teorías se ponen a prueba empíricamente. Esto quería decir que, a partir de la modernidad,
estaba ya claro que en ciencia debemos fundamentar nuestras hipótesis con los hechos observados.
¿Pero cómo? Expliquemos con un ejemplo. Vamos a ver al médico porque nos sentimos cansados,
sin fuerza, débiles. El doctor, a partir de los síntomas que le contamos, hace un diagnóstico –vale
decir- una hipótesis. Él piensa, a modo de respuesta tentativa, que tenemos anemia. En síntesis: A)
Problema: sensación de debilidad. B) Hipótesis: anemia. Bien, ahora la pregunta sería: ¿cómo pone a
prueba el médico su hipótesis de nuestra supuesta anemia? Seguramente ustedes se responderán:
fácil, nos pide un análisis de sangre. Evidentemente, si tenemos anemia el doctor deberá encontrar en
ese estudio que tenemos menos de tantos glóbulos rojos. Ese razonamiento que acabamos de hacer
(si tenemos tal enfermedad, nos saldrá tal cosa en el análisis) es una predicción. La predicción
mediante la cual el médico, y cualquier científico que quiera poner a prueba sus hipótesis, debe
hacer: predecir qué debería observarse si su hipótesis fuese correcta. A eso lo llamamos
consecuencia observacional. ¿Cómo obtiene el científico esa predicción? La “deduce” de la
hipótesis, esto es, la consecuencia observacional es una “consecuencia” lógica de la hipótesis. De allí
que el método se denomine hipotético “deductivo”. Vale decir, una consecuencia observacional es
una predicción deducida de las hipótesis mediante la cual ponemos a prueba la teoría, lo que debería
observarse en los hechos si nuestra teoría está bien.
4- Contrastación empírica. Una vez que tenemos la hipótesis y sabemos qué deberíamos observar
si fuese correcta (consecuencia observacional), lo que nos queda es contrastarla empíricamente.
¿Qué significa esto? Sencillamente, comparar la predicción, la consecuencia observacional, con lo
que observamos, ya sea de modo directo o a partir de un experimento. En nuestro ejemplo, comparar
la predicción de anemia con la cantidad de glóbulos rojos que establece el análisis. Menos de tantos,
anemia, más de tantos, no. Esto es perogrullo puro: sólo hay dos posibilidades, que la predicción
coincida con lo observado o que no coincida:
- Si hay coincidencia: estamos ante una corroboración de la hipótesis.
- Si no hay coincidencia: se trata de una refutación.
Finalmente, si la hipótesis resulta corroborada el científico deberá intentar ponerla a prueba más
veces, porque siempre existe la posibilidad de que, a pesar de haber sido corroborada, la hipótesis sea falsa.
Explicaremos esta cuestión más delante, cuando veamos el falsacionismo de Popper.
Y, por supuesto, si la hipótesis resulta refutada se deberá pensar alguna otra hipótesis o si aún
pensamos que la hipótesis es correcta deberemos formular una “hipótesis ad hoc”. Es el ejemplo que tienen
en el artículo “La invención de le ciencia” de los epiciclos de Ptolomeo. Éste seguía pensando que el
geocentrismo de Aristóteles era correcto a pesar de que las predicciones que se seguían de esta teoría
respecto de la posición de Marte eran falsas. Marte aparecía siempre más retrasado que lo que debería
aparecer si girara alrededor de la tierra. Entonces Ptolomeo, que seguía creyendo en Aristóteles, formula una
hipótesis ad hoc que hará historia: marte gira alrededor de la tierra, pero dentro esa órbita tiene otra órbita
(epiciclo). Más allá del ejemplo, pueden ver éste u otro que hay en “La verdad como método”, la idea es que
ante una refutación o bien cambio la hipótesis por otra, o bien la mantengo pero la corrijo con una ad hoc.
3) El Inductivismo en la justificación
Ya explicamos qué significa ser inductivista en la cuestión del descubrimiento, cuáles son los errores
de esa concepción y a partir de eso vimos en qué consiste la concepción hipotético deductiva.
Ahora, para terminar este recorrido por la concepción heredada –centrada en la importancia del método
científico- nos resta abordar la otra dimensión: la justificación. Es decir, no ya el problema de cómo surge,
de dónde sale una hipótesis, sino el de cómo se valida, cómo se fundamenta. Aquí también se puede ser
inductvista, esto es, aplicar la lógica inductiva a la justificación de las teorías. Esa lógica inductiva –
recuerden- consistía en un razonamiento por generalización a partir de casos particulares. Por lo tanto lo
que diría un inductivista en la justificación sería que detrás de la aceptación de una teoría hay un
razonamiento inductivo, una generalización. ¿Cómo sería esto? Muy simple. Sigamos con ejemplos
pavos, pero sencillos. Supongamos que nuestra hipótesis es que “los metales se dilatan con el calor”.
Consecuencia observacional: si tomo un pedazo de plata, que es un metal, y le aplico fuego, se dilatará. Lo
hago y efectivamente ese pedazo de metal se dilata. ¿Ya está? ¿Con esa justificación alcanza para aceptar la
hipótesis o existe la posibilidad de que la hipótesis sea falsa? Bueno, lógicamente sigue existiendo la
posibilidad de que la hipótesis “todos los metales se dilatan con el calor sea falsa, aunque la plata sí se dilate.
Bueno, entonces tomo otro pedazo de metal, un trozo de oro, supongamos, y repito la operación. Y el oro
también se dilata con el calor. ¿Ahora ya está? Bueno la respuesta sigue siendo no. ¿Por qué? Porque para
que se pueda fundamentar totalmente la verdad de una hipótesis necesitaría poder tener todos los casos
posibles verificados, todos los pedazos de metal que existieron, que existen y que van a existir o podrían
existir. Es decir, “todos” los casos posibles. Pero “todos” los casos posibles son infinitos. ¿Y entonces? Muy
sencillo: esto quiere decir que nunca podremos “verificar” una hipótesis o una teoría. No es posible
demostrar su verdad, porque siempre existe la posibilidad lógica de encontrar un caso en el que no se
aplique. Por eso, hace un rato, más atrás en la clase, dijimos que cuando una consecuencia observacional se
cumple sólo podemos decir que la hipótesis está “corroborada”, no “verificada”.
¿Y entonces por qué aceptamos una teoría o una hipótesis como fundamentada científicamente?
¿Qué hay detrás de esa aceptación? Volvemos a nuestra pregunta inaugural, el problema de la
justificación. Pero ahora sí podemos explicar la respuesta inductivista. ¿Qué dirá un inductivista?
Recuerden que una inducción es una generalización. Aquí va:
Es cierto que nunca podemos “verificar” una hipótesis, porque no podemos demostrar que sea
verdadera, ya que nunca podemos tener todos los casos posibles.
Pero… si la ponemos a prueba muchas veces, con muchas consecuencias observacionales y éstas
siempre se cumplen, bueno… si bien tampoco podemos asegurar que sea verdadera, por lo menos
podemos suponer que probablemente sea verdadera.
Vale decir, en la justificación hay inducción porque de muchos casos particulares verdaderos
generalizamos y decimos que probablemente en todos los casos lo sea.
Y cuantos más casos particulares tome y éstos se cumplan, más probabilidad tendrá la hipótesis de
ser verdadera.
En síntesis, los inductivistas afirman que si bien nunca puedo estar seguro de la verdad de una hipótesis
que ha sido puesta a prueba muchas veces y siempre salió bien parada, al menos sí puedo suponer que
probablemente lo sea. Parece bastante razonable. Pero aquí aparece nuevamente Karl Popper para
“escupirle el asado” al indcutivismo. Y señalarle varios problemas. Veamos esas críticas y luego qué
propone Don Popper.
4) Críticas al inductivismo en la justificación
Esto también lo tienen bien desarrollado en el texto. Así que resumo las críticas rápidamente. Popper
critica el concepto de “probabilidad de verdad”. Para él una hipótesis o bien es verdadera o bien es falsa. No
existe la “probabilidad de ser verdadera. ¿Por qué? Aquí voy a mencionar la crítica principal, la más
importante. Las otras léanlas ustedes directamente del texto. Veamos:
Las sucesivas contrastaciones exitosas de una hipótesis no aumentan su probabilidad de
verdad. Ésta es una cuestión matemática.”. Seguimos con los ejemplos pavos. Supongamos lo
siguiente. Mi hipótesis es que todos los alumnos de este curso son argentinos. Entonces le pregunto a
los primeros 20 y ellos me dicen que efectivamente lo son. En ese caso tendré que mi hipótesis tiene
X probabilidad de ser verdadera. Luego le pregunto a otros 20 y también me lo confirman. Entonces
mi hipótesis tendrá más probabilidad de ser verdadera, porque ahora en lugar de 20 casos relevados
tengo 40. Eso es cierto, pero por una razón muy sencilla: el conjunto de “todos los alumnos de esta
clase” es un conjunto “finito”, vale decir, tiene un número finito de casos. En el nuestro, por ejemplo,
son 77 alumnos. Pero sucede que las hipótesis científicas, las leyes científicas son universales, esto
es, contienen infinitos casos posibles, las podemos poner a prueba infinita cantidad de veces. Y
entonces aquí aparece la cuestión matemática: si los casos posibles son infinitos, el hecho de que yo
aumente el número de casos relevados, la probabilidad de verdad no aumenta.
Conclusión: una hipótesis, una teoría, o bien es verdadera o bien es falsa. No existe eso de la
“probabilidad de verdad”.
5) El Falsacionismo de Karl Popper
Recapitulemos lo que venimos diciendo hasta aquí sobre el problema de la justificación en el
método:
A- Nunca se puede verificar –es decir- demostrar la verdad de una teoría.
B- Tampoco sirve el argumento de la probabilidad de verdad.
C- Por lo tanto: o bien una teoría es verdadera o bien es falsa.
De esos 3 puntos anteriores Karl Popper extraerá como consecuencia su versión Falsacionista del
Método Hipotético Decuctivo. En esos puntos se esconde una cuestión lógica: lo que denomina como
“asimetría de la contrastación”. ¿Qué es esto? La diferencia lógica entre el razonamiento que está a la
base de la verificación de una hipótesis y el de la refutación. Por favor, esto léanlo de nuevo del texto. Aquí
lo resumo.
Verificación. El razonamiento es el siguiente: si mi hipótesis es verdadera, entonces sucederá X.
Sucede X, por lo tanto, mi hipótesis es verdadera. Bueno, esto es un razonamiento inválido o, lo
que es lo mismo, una falacia. Si consideramos a la hipótesis como H y a la consecuencia
observacional como CO, el esquema lógico de dicha falacia sería el siguiente:
Si es verdadera H entonces es verdadera CO (premisa 1)
Es verdadera CO (premisa 2)
------------------------
Por lo tanto es verdadera H (conclusión)
Esto es una falacia, un razonamiento inválido porque siempre puede darse el caso de que las
premisas sean verdaderas y la conclusión sea falsa. Esto quiere decir que nunca puedo estar seguro
de la verdad de la conclusión, porque las premisas no la fundamentan totalmente. El hecho de que la
hipótesis implique la ocurrencia de una consecuencia observacional no quiere decir que ésta implique
a aquélla. Enésimo ejemplo pavo:
Si el profesor está enfermo entonces no hay clases (verdadero)
No hay clases (verdadero)
-------------------------------------------------------------------------
Por lo tanto el profesor está enfermo (falso)
Del hecho de que si el profesor está enfermo eso implique que no habrá clases el próximo viernes y
que efectivamente no haya habido clases, no se sigue lógicamente, no se puede asegurar, que el
profesor esté enfermo. Concretamente, pudo haber sucedido que no haya clases determinado viernes
no porque yo esté enfermo, sino por cualquier otra circunstancia, por ejemplo, que haya sido un día
feriado, como el viernes santo. En síntesis la enfermedad del profesor implica la falta de clases, pero
la falta de clases no implica la enfermedad del profesor.
Refutación. Aquí la cosa cambia. Se trata de un razonamiento válido: si la hipótesis (H) es
verdadera, entonces será verdadero X (CO). La CO es falsa; por lo tanto H también es falso.
Si H es verdadero, entonces CO es verdadero.
CO es falso
------------------------------------------------------
Por lo tanto H es falso
Que éste sea un razonamiento válido quiere decir que si son verdaderas las premisas, también lo es la
conclusión. Esto quiere decir que si ponemos a prueba una hipótesis mediante una consecuencia
observacional y ésta resulta falsa, podemos estar seguros que la hipótesis también es falsa. Por lo tanto,
la “asimetría de la contrastación” nos dice que la forma lógica de la verificación es falaz y la de la
refutación válida. Esto quiere decir que no puedo estar nunca seguro de la verdad de una teoría, pero sí
puedo estar seguro de su falsedad. Volvamos a recapitular lo dicho hasta aquí, para entender qué es esto
del Falsacionismo, que propondrá Popper:
Las hipótesis o teorías son verdaderas o falsas.
Nunca puedo demostrar la verdad.
Pero sí puedo demostrar la falsedad.
A partir de estas 3 afirmaciones Popper se hace las siguientes preguntas:
¿Pues entonces, a dónde debe apuntar el método científico?
¿En qué consiste un genuino método científico?
¿qué significa “poner a prueba” una teoría?
Respuesta:
El método científico debe apuntar a la refutación
Un genuino método científico consiste en tratar de refutar las propias teorías
Porque poner a prueba una teoría significa intentar refutarla.
Y en eso consiste lo que Popper llama “falsacionismo”. Hacer ciencia es, ni más ni menos, que: ante un
problema inventar una hipótesis, deducir de ésta una consecuencia observacional (método hipotético
deductivo) y luego ponerla a prueba; lo cual significa: tratar de derribarla, de refutarla, de desmentirla. ¿Por
qué? Por varias razones:
Como ya hemos dicho, porque en ciencia sólo podemos estar seguro del error (falsedad) y no del
acierto (verdad).
Y porque, entonces, la ciencia no progresa por acumulación de teorías confirmadas (como
supone el inductivismo), sino por eliminación de teorías refutadas. Ya que…
Cuando logro refutar una teoría estoy en condiciones de proponer una mejor.
Para decirlo más sencillo, lo que Popper sostiene es que la ciencia es “ensayo y error”. Por lo tanto, lo
peor para la ciencia es el dogmatismo, el aferrarse a las propias ideas, el “enamorarse” de ellas. Porque de
esa manera estaríamos dejando de lado el verdadero carácter crítico de la ciencia; que consiste en un
genuino método empírico: poner a prueba las propias creencias intentando refutarlas. Por eso, a Popper no le
gustan nada esas hipótesis que antes llamamos “ad hoc”, porque mediante ellas –comoPtolomeo con el
invento de los epiciclos- siempre podemos escapar de la refutación, pero a costa de que nuestra teoría deja
de ser cabalmente científica y se convierte en un mamarracho o, para decirlo con sus propios términos, en
“pseudociencia” .
Para finalizar, entonces, lo que Popper nos estaría diciendo es que en ciencia la refutación es más valiosa
que la corroboración, porque es más segura y nos permite progresar. En el fondo el error es el motor de la
ciencia.
Sólo nos queda un tema pendiente de la primera parte, el que cierra la Unidad 2, que es ejemplificar una
manera de entender la ciencia por fuera de la concepción heredada que, como hemos visto, centra su visión
de la ciencia en el método; vale decir, en un modo de fundamentar las hipótesis. Y ese “ejemplo” es el de
Thomas Kuhn.
6) T. Kuhn: paradigmas y revoluciones científicas
Thomas Kuhn (1922-1996) fue un científico, con formación de base en Física, que un buen día
comenzó a interesarse por la historia de su disciplina. Las preguntas que quería responder eran las
siguientes: ¿cómo hay que entender la “ciencia antigua”? ¿Hay que considerarla realmente como
“ciencia” o en realidad la ciencia antigua era más bien producto de un pensamiento acientífico y fantasioso?
Bueno, Kuhn piensa que la ciencia antigua es tan producto del pensamiento científico como la ciencia
actual. Pero… si eso es así, entonces hay que cambiar la manera de entender “la historia de la ciencia”;
ya que normalmente se entiende la historia de la ciencia como una línea temporal que evoluciona hacia la
verdad: “hoy estaríamos más cerca de la verdad que hace dos siglos y hace dos siglos estaban más cerca de
la verdad que hace cuatro y así…”. Esa es la versión a la que Kuhn quiere cambiar. Él dice: “si queremos
hacer justicia a la cientificidad de las ideas científicas antiguas, debemos dejar de ver la historia de la ciencia
como una evolución HACIA la verdad y entenderla más bien como una evolución DESDE lo que
tenemos”. Kuhn quiere en ciencia “un lugar para la historia”, tal como dice el subtítulo de su obra más
importante: La estructura de las revoluciones científicas.
A diferencia de la concepción heredada, este autor hará un planteo que propondrá un modo de interpretar
la historia de la ciencia en la cual quedarán en entredicho algunos principios básicos de esa concepción
tradicional. Por ejemplo, la diferencia entre contexto de justificación y contexto de descubrimiento. Pero en
qué consiste la lectura kuhniana de la historia de la ciencia. Les puntualizo sólo sus conceptos principales y
ustedes las desarrollan a partir de la lectura del texto sobre Kuhn que ya tienen:
Paradigma: Según Kuhn la ciencia se desarrolla siempre DESDE un paradigma. ¿Y qué es
un paradigma? Una cosmovisión, una concepción del mundo y del conocimiento que opera al modo
de un modelo, de un arquetipo a seguir por todo aquel que hace ciencia (la comunidad científica).
Los científicos en su práctica hacen algo así como si estuvieran armando un rompecabezas,
solucionan problemas, como si acomodaran una piecita con la otra. Ahora bien, para armar un
rompecabezas hace falta antes tener algo en claro. ¿Qué? Muy sencillo: el dibujo que hay que armar;
si no sabemos eso no podemos hacer nada. Bien, para Kuhn el paradigma sería ese “dibujo”, ese
modelo a partir del cual se encastra una pieza con la otra, o dicho de otra manera, la cosmovisión a
partir de la cual los científicos resuelven problemas. Hay paradigma cuando en la comunidad
científica hay consenso en torno a esa cosmovisión. ¿Y qué contiene esa cosmovisión, en qué
acuerdan los científicos, qué cosas comparten? Respuesta: cuáles son los problemas a plantear,
mediante qué teorías se tratarán de resolver, cuáles son los valores científicos, cuáles son las
principales creencias vigentes, cuál es el método para hacer ciencia, mediante qué lenguaje se
expresa la ciencia. Esto quiere decir que un paradigma no contiene sólo teorías, también creencias
extracientíficas (recuerden por qué Galileo tuvo tantos problemas en su época), por eso hablamos
del paradigma como una cosmovisión.
Los ejemplos que da Kuhn son siempre de su ciencia: la Física. Para él el primer paradigma en física
fue el aristotélico, porque fue la primera vez que en física se logró un tal consenso en torno a una
cosmovisión.
Ciencia normal: Cuando se logra ese consenso en torno a un paradigma los científicos comienzan a
desarrollar su actividad, comienzan a resolver problemas de acuerdo a las pautas de esa
cosmovisión. Por eso Kuhn dirá que cuando hay paradigma se abre una etapa de normalidad
científica, o dicho de otro modo, de ciencia normal: toda la comunidad científica intenta resolver los
problemas que el paradigma plantea, mediante las teorías que rigen en el paradigma, suponiendo
unas creencias extracientíficas vigentes, mediante los mismos métodos y con un lenguaje
compartido. Eso es “ciencia normal”, la práctica científica de acuerdo al paradigma. Por ejemplo,
durante varios siglos, en la edad media todos los científicos seguían la cosmovisión aristotélica.
Anomalías: ¿Y qué pasa cuando alguna predicción no se cumple (anomalía), cuando una
consecuencia observacional falla, es decir cuando la teoría no funciona? Bueno, si estamos en
ciencia normal, los científicos creerán que el problema no es de la teoría –porque confían en ella- y
entonces intentarán resolver el problema mediante una hipótesis ad hoc (recuerden el ejemplo de
Ptolomeo y los epiciclos). Los paradigmas siempre pueden tener anomalías.
Crisis: Pero cuando las anomalías se acumulan y son muchas, como pasó en los últimos siglos de la
edad media, y ya no alcanzan los epiciclos para explicar el movimiento de los planetas, entonces
puede pasar que esas anomalías generen cuestionamientos al paradigma. Esto es, que algunos
científicos, como pasó con Copérnico, duden del paradigma y comiencen a corregirlo, a cambiar
alguna de sus teorías. En ese momento, el paradigma entra en crisis, vale decir, se rompe el
consenso que reinaba en la ciencia normal.
Revolución científica: La crisis del paradigma puede derivar, como de hecho sucedió en el siglo
XVI/XVII en una revolución científica, esto es, en la caída del paradigma; lo cual significa que ya
no hay modelo, no está más ese “dibujo” a partir del cual se van acomodando las piezas de ese
rompecabezas de problemas que hay que resolver. Y al no haber ya consenso lo que sucede en los
momentos de revolución científica, es que se abre una etapa de investigación extraordinaria, en la
que varias teorías compiten y rivalizan para intentar solucionar las anomalías del paradigma viejo.
Cambio de paradigma: La revolución se cierra cuando se genera un nuevo consenso, un nuevo
modelo, un nuevo paradigma. Como sucedió en el siglo XVII/XVIII con la física de Newton. Y
vuelta a empezar. Un nuevo consenso, un nuevo modelo, otra etapa de normalidad científica…
Éste es el esquema sencillo, resumido, de la manera en que Kuhn entiende la historia de la ciencia: no
como una historia lineal, en la que hay una meta –la verdad- a la que nos vamos acercando; sino como una
historia de revoluciones científicas, en la que lo que va cambiando es la cosmovisión compartida por los
científicos. Piensen que una “revolución” es justamente un círculo. Lo que quiero decirles es que la visión
kuhniana de la ciencia no es la de un desarrollo lineal y progresivo, en el que unas teorías van “refutando” a
otras y acercándose más a la verdad; sino como un proceso de revoluciones, de ciclos, en los que se pasa de
un paradigma a otro.
Pero entonces nos queda un problema por resolver: ¿qué pasa con el “progreso científico”? ¿Es más
“verdadera” la física actual que la antigua? Bueno, aquí viene el concepto más polémico de Kuhn:
Los paradigmas son “inconmensurables”: “Inconmensurabilidad”, ése es el concepto de Kuhn
que más polémicas generó a mediados del siglo pasado. Lo que Kuhn afirma es que los paradigmas
entre sí no se pueden comparar totalmente. Cuando se produce una revolución científica y
pasamos de un paradigma a otro, como sucedió entre los siglos XVI y XVII con el pasaje de la física
aristotélica a la newtoniana, no se puede decir que el nuevo paradigma sea “más verdadero” que el
anterior. ¿Por qué? Porque, como vimos anteriormente, cada paradigma implica un lenguaje
compartido y entonces querer traducir el lenguaje de uno en los términos del otro implica siempre la
pérdida de algún sentido. Es como traducir un texto literario de un idioma a otro: yo puedo leer una
obra de Dostoievsky en castellano, pero al no poder leerla en ruso, seguramente me estoy perdiendo
algo, hay ciertos sentidos que se me escapan. A esto Kuhn llama “inconmensutrabilidad”. Los
paradigmas no son totalmente comparables, totalmente traducibles. Además, piensen, cada
paradigma es fruto de una época, es algo así como la cosmovisión vigente en cada época y eso
tampoco es del todo comparable.
El concepto de inconmensurabilidad es el más polémico de Kuhn porque, por supuesto, es el que
introduce un cierto relativismo en la manera de comprender la historia de la ciencia. Ésta ya no
habría que entenderla como un progresivo estiramiento hacia la verdad, sino como un proceso de
revoluciones científicas, que son cambios de paradigma, es decir, cambios en la cosmovisión
científica vigente. Lo más opuesto a la manera en que Popper, por ejemplo, piensa el desarrollo
histórico de la ciencia. Y justamente por eso mencionamos a Kuhn como ejemplo de una
concepción crítica.
Hasta aquí los temas de la primera parte del curso, que –tal como les anticipé-desarrolla lo que
podríamos denominar como “epistemología general”. Luego del 1er parcial nos dedicaremos a algo más
específico: hablaremos de cuestiones epistemológicas, pero ahora referidas concretamente a las ciencias
sociales.
Buena semana.- Prof. Rubén H. Pardo