“EL BOGOTAZO”
UN GRITO POPULAR AHOGADO EN VIOLENCIA
Estudiantes
Angela Susana Cuellar
Juliana Duque Gaviria
Asignatura
Historia Social y Política De Colombia
Docente
José Fernando Vasco Álzate
Universidad de Caldas
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16/10/ 2024
EL BOGOTAZO
I. PORTADA........................................................................................................1
II. INTRODUCCIÓN..............................................................................................3
III. CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE ESTE HECHO HISTORICO...................4
IV. CONCLUSIÓN..................................................................................................7
V. BIBLIOGRAFIA................................................................................................8
I. INTRODUCCIÓN
La violencia partidista en Colombia ha dejado una huella imborrable en la historia del
país, afectando tanto a las grandes ciudades como a las comunidades rurales. Este ensayo
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analiza el hecho histórico del nombrado comúnmente como “Bogotazo” desde las
perspectivas históricas y de los análisis posteriores que suscitaron a este acontecimiento,
explorando las causas, el desarrollo de los acontecimientos y las consecuencias en los
ámbitos político, social y económico de la época en Colombia. Para ello, se toman como
referencia los textos de Ricardo Arias (1998) y Palacios y Safford (2012), que ofrecen un
enfoque más objetivo al permitir divisar de forma crítica los eventos históricos mencionados.
Asimismo, se enfatiza la importancia de la memoria como una de las principales
ayudas que tiene la Historia de Colombia, para dignificar a las víctimas de estos conflictos,
consecuencias de violencias partidistas que al promover ideologías fanáticas dentro del
contexto social colombiano perpetraron odios entres los mismos ciudadanos y masacres
tras masacres, dentro del bello paisaje colombiano.
En contraste a esto, se quiere llegar a desmitificar la imagen de los hechos ocurridos
del “bogotazo”, pues se evidencian discursos sesgados en torno al hecho histórico del
periodo de violencia partidista, el cual se ve involucrado de manera negativa los sucesos del
9 de abril de 1948.
El 9 de abril de 1948 fue una fecha crucial para la historia de Colombia, pues nos
marca un antes y un después debido a la sacudida de no solo a Bogotá, sino a toda
Colombia; ya que en este día, ocurrió un cruel asesinato del líder social Jorge Eliécer
Gaitán, lo cual desencadenó una manifestación popular de proporciones insospechadas...
Pues este carismático líder encarnaba las esperanzas de un cambio profundo en un país
fragmentado por marcadas desigualdades sociales, políticas y económicas. Gaitán,
manejaba un discurso populista en el cual expresaba promesas de justicia, lo que logró que
se ganara el apoyo y cariño de las clases populares, quienes veían en él la posibilidad de
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un verdadero cambio. Sin embargo, su ascenso despertó un gran temor en las élites
tradicionales, que lo percibían como una amenaza directa a sus privilegios.
La combinación de tensiones políticas y sociales que se vivía en el país fue lo que
culminó en el trágico asesinato de Gaitán, un hecho que se conoce en la historia como el
"Bogotazo". Este suceso no sólo desencadenó una oleada de disturbios violentos en la
capital (las manifestaciones se vieron presentes en todo el territorio colombiano), sino que
también sirvió como impulso de un ciclo de violencia que afectaría a Colombia durante las
siguientes décadas, puesto que las tensiones que se habían acumulado durante años
estallaron con furia en las calles de Bogotá, y el país no volvería a ser el mismo.
II. CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE ESTE HECHO HISTORICO
El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán se produjo en un contexto de creciente tensión
política en el que la sociedad estaba profundamente dividida entre los dos partidos políticos
tradicionales: el Liberal y el Conservador. Según Arias, Gaitán era visto por muchos como
una figura “mesiánica”, un líder que prometía justicia social y el fin de la corrupción y la
exclusión política que caracterizaba al sistema de la época. Para las clases populares y
sectores de la clase media, su llegada al poder representaba la posibilidad de un cambio
real hacia una sociedad más equitativa. Su muerte fue percibida como una traición y una
pérdida irreparable, lo que encendió la ira de las masas, que lo veían como su única
esperanza de justicia.
El impacto de este evento fue devastador. Según Palacios y Safford, la violencia se
apoderó de Bogotá de manera inmediata, y rápidamente se extendió a otras regiones del
país. Las turbas enfurecidas salieron a las calles, incendiando edificios gubernamentales,
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saqueando comercios y destruyendo símbolos del poder establecido (entre ellos el Palacio
de Justicia y la Nunciatura Apostólica). La violencia no se limitó a la capital, sino que se
replicó en muchas otras ciudades y poblaciones del país, donde, por un breve período, las
llamadas "juntas revolucionarias" tomaron el control. Sin embargo, este levantamiento
popular no contaba con un liderazgo claro ni un objetivo estratégico definido, lo que facilitó
su desmantelamiento por parte de las fuerzas del orden.
Arias sostiene que, aunque el Bogotazo fue una manifestación espontánea del
descontento popular, las élites políticas y el gobierno lo interpretaron como una amenaza
directa al orden establecido, lo que sirvió para justificar una represión violenta contra los
sectores que participaron en los disturbios. Así, el 9 de abril no solo quedó marcado como
un día de insurrección popular, sino también como una oportunidad para que las élites
colombianas reforzarán su control sobre el poder, reprimiendo cualquier aspiración de
justicia o cambio proveniente de los sectores más marginados de la sociedad.
Sin embargo, el asesinato de Gaitán no fue un evento aislado, sino el detonante de
una crisis que venía gestándose desde hacía décadas. Colombia ya había experimentado
episodios de violencia bipartidista desde los años 30, cuando los liberales retomaron el
poder después de un largo periodo de dominio conservador. Esta tensión se reflejaba en
numerosos enfrentamientos entre las élites liberales y conservadoras, así como en los
conflictos entre terratenientes y campesinos que exigían una redistribución más equitativa
de las tierras y mejores condiciones de vida.
Además de las tensiones políticas, el contexto social en Colombia era
profundamente desigual. La tierra estaba concentrada en manos de unas pocas familias
terratenientes, mientras que los sectores populares (campesinos y trabajadores urbanos)
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eran excluidos del sistema político. Esta creciente brecha entre las zonas rurales y urbanas
creó un terreno fértil para el estallido de una crisis social. El asesinato de Gaitán y las
violentas revueltas que siguieron intensificaron la polarización entre liberales y
conservadores, lo que dificultó aún más la posibilidad de alcanzar acuerdos políticos entre
ambas facciones. Como resultado, Colombia entró en un período de violencia política
conocido como "La Violencia", que duró más de una década y dejó un saldo devastador de
cientos de miles de muertos.
En cuanto a las consecuencias a nivel político, el Bogotazo marcó el inicio de un
proceso de militarización del Estado. Palacios y Safford explican que, antes del 9 de abril, el
ejército había mantenido una posición relativamente neutral en el conflicto bipartidista, pero
tras el asesinato de Gaitán, el ejército comenzó a alinearse más estrechamente con el
gobierno conservador. Esta militarización se justificó como una medida necesaria para
mantener el orden, pero también sirvió como herramienta de represión contra cualquier
forma de disidencia política, especialmente entre los sectores populares que apoyaban las
ideas de Gaitán. A largo plazo, este proceso de militarización contribuiría al surgimiento de
guerrillas en las décadas siguientes, alimentadas por el descontento de los sectores rurales
y urbanos que se sentían cada vez más excluidos del sistema político.
En el plano social, el Bogotazo exacerbó las ya profundas divisiones entre las clases
altas y las clases populares. Según Arias, las élites políticas y económicas, tanto liberales
como conservadoras, interpretaron el levantamiento popular como una manifestación de
barbarie y desorden, deslegitimando las aspiraciones de los sectores marginados. Esta
deslegitimación contribuyó a perpetuar las estructuras de poder existentes, donde las élites
mantenían el control sobre el Estado y las instituciones políticas, mientras las clases
populares siguen excluidas de los procesos de toma de decisiones. Así, el ciclo de
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exclusión y violencia continuó y seguiría marcando la historia de Colombia en las décadas
siguientes.
III. CONCLUSIÓN
En conclusión, el Bogotazo fue un punto de inflexión en la historia de Colombia. Lo
que comenzó como una respuesta popular al asesinato de un líder carismático rápidamente
se convirtió en un evento que transformó la dinámica política, social y económica del país.
Las consecuencias inmediatas fueron la intensificación de la violencia bipartidista, la
militarización del Estado y el inicio de un ciclo de represión contra los sectores populares. A
largo plazo, el Bogotazo sentó las bases para el surgimiento de guerrillas y movimientos
insurgentes, alimentados por el descontento de una sociedad que, cada vez más, se sentía
excluida del sistema político.
El Bogotazo no fue simplemente un estallido de violencia; fue el reflejo de las
profundas tensiones sociales y políticas que habían estado gestándose en Colombia
durante años... Tensiones que seguirán marcando la historia del país en las décadas
venideras.
IV. BIBLIOGRAFIA
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Arias, R. (1998). Los sucesos del 9 de abril de 1948 como legitimadores de la
violencia oficial. Bogotá: Universidad de los Andes.
Palacios, M., & Safford, F. (2012). Historia de Colombia: País fragmentado,
sociedad dividida. Bogotá: Ediciones Uniandes.