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Teorias Sobre El Origen de La Vida

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El origen de la vida

Desde que el hombre tuvo la capacidad de pesar y de razonar, se empezó a preguntar como
surgió la vida, surgiendo así uno de los problemas más complejos y difíciles que se ha
planteado el ser humano, en su afán de encontrar una respuesta, se intentó solucionarlo
mediante explicaciones religiosas, mitológicas y científicas, a partir de estas últimas han
surgido varias teorías y otras han sido descartadas.

La visión del Creacionismo


Desde la antigüedad han existido explicaciones creacionistas que suponen que un Dios o
varios pudieron originar todo lo que existe. A partir de esto, muchas religiones se iniciaron
dando explicación creacionista sobre el origen del mundo y los seres vivos, por otra parte, la
ciencia también tiene algunas explicaciones acerca de cómo se originaron los seres vivos.

El paradigma de la Generación Espontánea

Desde la antigüedad este pensamiento era el más aceptable, sosteniendo que la vida podía
surgir del lodo, del agua, del mar o de las combinaciones de los cuatro elementos
fundamentales: aire, fuego, agua, y tierra. Aristóteles en el siglo IV a.C, propuso el origen
espontáneo para gusanos, insectos, y peces a partir de sustancias como el rocío, el sudor y la
humedad. Según él, este proceso era el resultado de interacción de la materia no viva, con
fuerzas capaces de dar vida a lo que no tenía. A esta fuerza la llamó ENTELEQUIA.
Aristóteles fue un naturalista que basaba todas sus conclusiones e la observación y la
experiencia, por lo tanto, la aparición de larvas e insectos sobre la materia en
descomposición, para él era prueba suficiente para justificar su idea de generación
espontánea. Este filósofo fue un referente cultural en su cultura, su estilo argumentativo y su
autoridad, dispersaron sus ideas por toda Europa en la antigüedad.
El avance del catolicismo, recuperó en la época del Renacimiento, las antiguas ideas de
Aristóteles, por considerar que esta fuerza vital era una prueba irrefutable de la presencia de
Dios.
La idea de la generación espontánea de los seres vivos, perduro durante mucho tiempo. En
1667, Johann Van Helmont, médico holandés, propuso una receta que permitía la generación
espontánea de ratones. Algunos científicos no estaban conformes con esas explicaciones y
comenzaron a someter a la experimentación todas esas ideas y teorías.

Aristóteles Johann Van Helmont


La experiencia de Redi:

Francesco Redi, (1626-1697) fue médico naturalista y fisiólogo italiano, en una época en la
que se creía tanto en la creación como en la generación espontánea, él era uno de los que
dudaba de ella, e hizo los primeros experimentos para demostrar la falsedad de dicha
concepción. Colocó una víbora muerta, un pescado y un trozo de carne de ternera en frascos,
los cerró y selló. En otros frascos colocó los mismos componentes pero los dejó abiertos.
Los resultados fueron muy interesantes. En los frascos cerrados y sellados no había gusanos,
aunque su contenido se había podrido y olía mal.
Logró demostrar que los gusanos que infestaban la carne eran larvas que provenían de
huevos depositados por las moscas en la carne, simplemente colocó trozos de carne en tres
recipientes iguales, al primero lo cerró herméticamente, el segundo lo cubrió con una gasa,
el tercero lo dejó descubierto, observó que en el frasco tapado no había gusanos aunque la
carne estaba podrida y mal oliente, en el segundo pudo observar que, sobre la tela, había
huevos de las moscas que no pudieron atravesarla, la carne del tercer frasco tenía gran
cantidad de larvas y moscas. Con dicho experimento se empezó a demostrar la falsedad de la
generación espontánea.
Pero a finales del siglo XVII, Anton Van Leeuwenhoek, gracias al perfeccionamiento del
microscopio óptico, logró descubrir un mundo hasta entonces ignorado. Encontró en las
gotas de agua sucia gran cantidad de microorganismos que parecían surgir súbitamente con
gran facilidad. Este descubrimiento fortaleció los ánimos de los seguidores de la "generación
espontánea"
A pesar de los experimentos de Redi, la teoría de la generación espontánea no había sido
rechazada del todo, pues las investigaciones de este científico demostraba el origen de las
moscas, pero no el de otros organismos.
Los aportes de Spallanzani y Needham

En 1745, otro científico llamado John Needham, (creyente en una fuerza vital) realizó una
experiencia que consistía en hervir trozos de carne para destruir los organismos
preexistentes y colocarlos en un recipiente que no estaba lo debidamente sellado ya que
según su teoría, se necesitaba aire para que esto se llevara a cabo. Al cabo de un tiempo
observó colonias de microorganismos sobre la superficie y concluyó que se generaban
espontáneamente a partir de la materia no viva.
Él afirmaba que el calor por el que había hecho pasar el caldo era suficiente para matar a
cualquier organismo y que entonces, la presencia de seres vivos era originada por la fuerza
vital.
Sin embargo, Lazaro Spallanzani, en 1769, no se dejó convencer como muchos científicos
de su época, realizando los mismos experimentos de Needham, pero sellando totalmente las
botellas, las ponía a hervir, la dejaba reposar varios días y cuando hacía observaciones no
encontraba organismos vivos. Esto lo llevó a concluir que los organismos encontrados por
Needham procedían del aire que penetraba a través del corcho. Demostró que al hervir
caldos nutritivos y guardarlos en recipientes sellados, estos no generaban microorganismos.
Una vez expuesto al aire se llenaban de microorganismos. Por lo tanto, concluyó que los
microorganismos estaban en el aire y una vez abierto el recipiente los microorganismos
entraban a éste.

Experiencia de John Needham

Experiencia de Lázaro Spallanzani

La refutación de la mano de Pasteur:

En 1862, Louis Pasteur, médico francés, realizó una serie de experimentos encaminados a
resolver el problema de la generación espontánea. Él pensaba que los causantes de la
putrefacción de la materia orgánica eran los microorganismos que se encontraban en el aire.
Para demostrar su hipótesis, diseñó unos matraces de cuello de cisne, en los cuales colocó
líquidos nutritivos que después hirvió hasta esterilizarlos. Posteriormente, observó que en el
cuello de los matraces quedaban retenidos los microorganismos del aire y aunque éste
entraba en contacto con la sustancia nutritiva, no había putrefacción de la misma. Para
verificar sus observaciones, rompió el cuello de cisne de un matraz, y al entrar en contacto el
líquido con el aire y los microorganismos que contenía el último, se producía una
descomposición de la sustancia nutritiva. De esta manera quedó refutada por el célebre
científico, la teoría de la generación espontánea.
La Teoría De Oparín – Haldane: Síntesis Prebiótica y el “caldo primitivo”

Con el transcurso de los años y habiendo sido rechazada la generación espontánea, fue
propuesta la teoría del origen físico-químico de la vida, conocida de igual forma como teoría
de Oparin – Haldane.
La teoría de Oparin- Haldane se basa en las condiciones físicas y químicas que existieron en
la Tierra primitiva y que permitieron el desarrollo de la vida.
De acuerdo con esta teoría, en la Tierra primitiva existieron determinadas condiciones de
temperatura, así como radiaciones del Sol que afectaron las sustancias que existían entonces
en los mares primitivos. Dichas sustancias se combinaron dé tal manera que dieron origen a
los seres vivos.
En 1924, el bioquímico Aleksander I. Oparín publicó "el origen de la vida", obra en que
sugería que recién formada la Tierra y cuando todavía no había aparecido los primeros
organismos, la atmósfera era muy diferente a la actual, según Oparín, esta atmósfera
primitiva carecía de oxígeno libre, pero había sustancias como el hidrógeno, metano y
amoniaco. Estos reaccionaron entre sí debido a la energía de la radiación solar, la actividad
eléctrica de la atmósfera y a la de los volcanes, dando origen a los primeros seres vivos.
Oparin imaginó que la alta temperatura del planeta, la actuación de los rayos ultravioleta y
las descargas eléctricas en la atmósfera (relámpagos) podrían haber provocado reacciones
químicas entre los elementos anteriormente citados, esas reacciones darían origen a
aminoácidos, los principales constituyentes de las proteínas, y otras moléculas orgánicas. El
denominó síntesis prebiótica a estas reacciones químicas que dieron el paso de sustancias
inorgánicas u orgánicas sencillas a moléculas orgánicas complejas (carbohidratos, proteínas,
lípidos, y posteriormente ARN y ADN)
John Haldane propuso en forma independiente una idea similar a la de Oparin, imaginando
a los océanos como enormes “caldos primordiales” donde estas reacciones quimicas
azarosas ocurrían.
Las proteínas se acumularían en océanos primitivos de aguas templadas del planeta. Las
moléculas se combinaban y se rompían y nuevamente volvía a combinarse en una nueva
disposición. De esa manera, las proteínas se multiplicaban cuantitativa y cualitativamente.
Disueltas en agua, las proteínas formaron coloides. La interacción de los coloides llevó a la
aparición de los coacervados. Un coacervado es un agregado de moléculas mantenidas
unidas por fuerzas electrostáticas. Esas moléculas son sintetizadas abióticamente (sin vida).
Aleksander Oparin John Haldane

En este contexto, Haldane fue el introductor de la extendida metáfora del caldo primordial,
con el que hacía referencia al océano terrestre, por aquel entonces repleto de moléculas
orgánicas de complejidad variada, formadas de manera natural a partir de energía física
(rayos ultravioleta y otros tipos de ondas) y química (poder reductor, interacciones entre
moléculas, etc.).
Ambas hipótesis permanecieron sin pruebas experimentales por un tiempo, eran necesarios
avances metodologicos y tecnicos.

El experimento de Miller y Urey:

Stanley Miller, junto con su profesor Harold Urey, fueron los científicos estadounidenses
que pusieron a prueba lo planteado décadas atrás por Alexander Oparin y John Haldane.

Elaboraron un dispositivo de laboratorio para simular las condiciones de la Tierra primitiva,


con el objetivo de probar que la síntesis prebiótica es posible. Simulando con una mezcla de
gases, agua, y descargas eléctricas, las condiciones de la Tierra primitiva, obtuvieron en un
par de días, la formación espontánea por reacciones químicas de algunos aminoácidos
(compuestos de las proteínas)

Esta representa la primera demostración de que se pueden formar espontáneamente


moléculas orgánicas a partir de sustancias inorgánicas simples en condiciones ambientales
adecuadas. El experimento realizado por Miller y Urey indicó que la síntesis de compuestos
orgánicos, como los aminoácidos, fue fácil en la Tierra primitiva.
Stanley Miller.

Este experimento, junto a una considerable evidencia geológica, biológica y química, ayuda
a sustentar la teoría de que la primera forma de vida se formó de manera espontánea
mediante reacciones químicas. Sin embargo, todavía hay muchos científicos que no están
convencidos. En 2008, los investigadores encontraron el aparato original que Miller usó en
sus tempranos experimentos y analizó el material que usa técnicas más sensibles posteriores.
Los experimentos incluidos las simulaciones de otros ambientes, como gases liberados en
erupciones volcánicas. El análisis posterior levantó más aminoácidos y otros compuestos de
interés. El experimento ha sido repetido en múltiples ocasiones, obteniendo compuestos
orgánicos diversos. Sin embargo, aún no se han obtenido proteínas. Una vez confirmado el
origen químico de los primeros seres vivos, quedaba por aclarar qué compuestos
permitieron ese proceso. Así surgen diversas hipótesis sobre las condiciones previas que
llevaron a reacciones químicas en condiciones prebióticas, y a secuenciar los pasos de la
maquinaria química dentro de las células: explicar el origen del metabolismo.

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