“Año del Bicentenario, de la consolidación de nuestra
Independencia, y de la conmemoración de las heroicas batallas
de Junín y Ayacucho”
UNIVERSIDAD PERUANA LOS ANDES
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas
Escuela Profesional de Derecho
Historia del Derecho Notarial
Presentado por:
Gonzales Olavarria Larissa Aleksandra
Asignatura:
Derecho Notarial
Docente:
Mg. Lazo Villanueva Jorge Alejandro
Ciclo:
VIII – C1
La Merced - Perú
2024
Dedicatoria
A: DIOS en primer lugar por
darnos la bendición y la
oportunidad de poder estudiar y
desarrollarnos como
profesionales, en segundo lugar, a
nuestros padres por brindarnos
sus ayudas respectivas. Autores.
Historia del Derecho
Notarial
INTRODUCCION
El derecho notarial es una disciplina fundamental dentro del ámbito jurídico, que ha
evolucionado a lo largo de los siglos para adaptarse a las necesidades de la sociedad.
Desde sus orígenes en el derecho romano hasta su consolidación en los sistemas
jurídicos contemporáneos, el notariado ha sido esencial para garantizar la seguridad y
validez de los actos jurídicos. En su rol como fedatario público, el notario tiene la
responsabilidad de dar fe de la legalidad y autenticidad de los documentos y
transacciones, lo que permite preservar la confianza entre las partes y evitar futuros
conflictos.
En América Latina, y particularmente en el Perú, el derecho notarial ha tenido un
desarrollo histórico marcado por la influencia del sistema jurídico español, traído
durante el periodo colonial. A lo largo del tiempo, este sistema ha ido evolucionando
para responder a los retos de la modernidad, incorporando nuevas normativas y
adaptándose a las demandas tecnológicas del siglo XXI.
La presente monografía tiene como objetivo explorar los principales hitos históricos que
han marcado la evolución del derecho notarial, tanto a nivel global como en el contexto
peruano. Asimismo, se analizarán las funciones y responsabilidades del notario en la
actualidad, y los desafíos que enfrenta esta figura en un mundo cada vez más
digitalizado y globalizado.
CAPITULO I
ORÍGENES DEL DERECHO NOTARIAL
El derecho notarial tiene sus raíces en tiempos muy antiguos, cuando la necesidad de
dar constancia y legitimidad a los actos jurídicos y acuerdos entre las personas empezó a
surgir. Esta figura se ha mantenido vigente, evolucionando a lo largo de los siglos y
adaptándose a los cambios en las sociedades.
1.1 El Notariado en el Derecho Romano
El origen del derecho notarial puede rastrearse hasta la antigua Roma, donde surgieron
los primeros antecedentes de lo que hoy conocemos como notarios. En aquella época,
los tabularii o scribae eran personas encargadas de redactar y conservar documentos
importantes para el Estado y los ciudadanos. Estos escribanos públicos se dedicaban a la
redacción de contratos, testamentos y otros documentos legales que requerían una
formalización para ser válidos ante las autoridades.
A diferencia de los notarios modernos, estos escribanos no tenían el poder de dar fe
pública, es decir, de certificar la autenticidad de los actos que presenciaban. Sin
embargo, su trabajo fue crucial para establecer una tradición de documentación y
formalización de actos jurídicos que sería fundamental para el desarrollo posterior del
derecho notarial.
1.2 El Notariado en la Edad Media
Con la caída del Imperio Romano y la llegada de la Edad Media, el sistema jurídico
europeo sufrió una transformación significativa. Durante este periodo, el notariado
empezó a adquirir un rol más formalizado y cercano al que conocemos en la actualidad.
En las ciudades italianas, especialmente en el siglo XII, los notarios comenzaron a gozar
de un estatus más alto, ya que se encargaban de la redacción de documentos jurídicos y
mercantiles que eran esenciales para las nacientes economías comerciales.
El derecho canónico también influyó en el desarrollo del notariado durante este periodo,
ya que la Iglesia jugó un papel fundamental en la formalización de muchos actos
jurídicos y en la creación de normativas que regulaban las actividades notariales. Los
notarios, bajo la autoridad de la Iglesia, certificaban y autenticaban actos importantes,
como testamentos y contratos matrimoniales.
1.3 La Figura del Notario en las Primeras Civilizaciones
Aunque el derecho notarial tal como lo conocemos comenzó a tomar forma en Roma y
se consolidó durante la Edad Media en Europa, otras civilizaciones antiguas también
tuvieron figuras similares a los notarios. Por ejemplo, en Egipto, los escribas
desempeñaban funciones similares a las de los notarios al registrar actos jurídicos y
acuerdos importantes para garantizar su validez ante las autoridades.
En Mesopotamia, las tablillas de arcilla que documentaban transacciones y acuerdos
comerciales también fueron una de las primeras formas de notarización, donde un
tercero daba fe de la transacción y la registraba en un documento que podía ser
conservado por las partes involucradas.
CAPITULO II
EVOLUCIÓN DEL DERECHO NOTARIAL EN AMÉRICA LATINA
El derecho notarial en América Latina tiene sus raíces en la tradición jurídica española,
introducida en el continente durante el periodo de la colonización. A lo largo de los
siglos, este sistema ha evolucionado, adaptándose a las necesidades sociales y
económicas de cada país, pero manteniendo su esencia como una figura jurídica clave
en la certificación de actos y la seguridad jurídica.
2.1 Influencia del Derecho Notarial Español
Durante la colonización española en América, se impuso el sistema jurídico de la
península ibérica, donde el notariado ya estaba consolidado como una institución clave
en la administración de justicia y en la formalización de actos jurídicos. En España, los
notarios desempeñaban funciones de gran relevancia en la vida pública, actuando como
fedatarios públicos que aseguraban la legalidad de los documentos y transacciones.
Este modelo fue trasladado a América Latina, donde los notarios adquirieron un papel
similar. En las colonias, los notarios estaban encargados de dar fe de actos importantes
como compraventas de tierras, testamentos, contratos matrimoniales, y otros acuerdos
que requerían una certificación oficial para ser válidos. La figura del notario en las
colonias fue fundamental para la expansión de las actividades comerciales y la
formalización de la propiedad, especialmente en las zonas rurales.
2.2 El Notariado en los Primeros Años de Independencia
Con la independencia de los países latinoamericanos a comienzos del siglo XIX, surgió
la necesidad de crear sistemas jurídicos propios que se adaptaran a las nuevas realidades
políticas y sociales. No obstante, en muchos casos, las jóvenes repúblicas mantuvieron
gran parte de la estructura jurídica heredada de España, incluyendo el sistema notarial.
En estos primeros años de independencia, el derecho notarial fue crucial para la
consolidación de los nuevos Estados. Los notarios continuaron desempeñando un papel
vital en la formalización de los actos jurídicos y en la creación de un marco legal
confiable que respaldara las nuevas instituciones republicanas. A medida que los países
latinoamericanos comenzaron a desarrollar sus propios códigos civiles, el notariado se
fue consolidando como una figura autónoma, aunque siempre basado en los principios
del derecho español.
2.3 Desarrollo y Modernización del Notariado en el Siglo XX
A lo largo del siglo XX, el derecho notarial en América Latina experimentó importantes
cambios y modernizaciones. En muchos países, los notarios dejaron de estar
exclusivamente vinculados al poder judicial y pasaron a ser figuras con mayor
independencia, aunque siempre regulados por el Estado. Se promulgó legislación
específica para regular la actividad notarial, estableciendo normas claras sobre las
funciones, responsabilidades y límites del notario.
Durante este periodo, se incrementó el acceso a la formación profesional para los
notarios, y en muchos países se exigió la obtención de un título universitario en derecho
como requisito indispensable para ejercer la función notarial. Esta profesionalización
del notariado ha contribuido a mejorar la calidad y eficiencia de los servicios notariales,
adaptándolos a las necesidades de una sociedad cada vez más compleja y diversa.
Además, el siglo XX trajo consigo el desafío de la globalización y la tecnología, lo que
obligó a muchos sistemas notariales a modernizarse. La introducción de nuevas
tecnologías en el campo del derecho ha permitido agilizar los procesos notariales,
garantizando mayor seguridad y acceso a los servicios.
Este es el capítulo sobre la evolución del derecho notarial en América Latina. ¿Te
gustaría que sigamos con el siguiente capítulo sobre el derecho notarial en Perú?
CAPITULO III
El Derecho Notarial en Perú
El derecho notarial en Perú, al igual que en otros países de América Latina, tiene sus
raíces en la tradición jurídica española. A lo largo de los siglos, esta figura ha
evolucionado, adaptándose a los cambios políticos, sociales y económicos del país. El
notariado peruano ha sido fundamental en la consolidación del sistema jurídico
nacional, desempeñando un papel clave en la seguridad jurídica y en la formalización de
actos y contratos entre los ciudadanos.
3.1 Historia del Notariado en Perú: Desde la Época Colonial
Durante el periodo colonial, el notariado en el Perú se encontraba estrechamente
vinculado al sistema judicial español. Los notarios, conocidos como escribanos en esa
época, ejercían funciones relacionadas con la redacción de documentos legales,
contratos, testamentos y otros actos jurídicos. Estos escribanos tenían la facultad de
certificar la autenticidad de los documentos y actos, garantizando su legalidad ante la
Corona española.
En las principales ciudades del virreinato, como Lima y Cusco, los escribanos
desempeñaban un rol central en la administración de justicia, trabajando en estrecha
colaboración con jueces y autoridades locales. Su función era crucial para la
documentación de las transacciones comerciales y la formalización de los actos civiles,
particularmente en un contexto donde el acceso a la justicia y a la seguridad jurídica era
limitado para la población.
3.2 El Notariado en la República
Tras la independencia del Perú en 1821, el país adoptó una serie de reformas legales
para consolidar el nuevo sistema republicano. Durante este proceso, el notariado se
mantuvo como una figura importante en el sistema jurídico, adaptándose a las nuevas
circunstancias. A lo largo del siglo XIX, el Estado peruano promulgó diversas leyes
para regular el funcionamiento de los notarios, quienes siguieron ejerciendo funciones
esenciales como fedatarios públicos.
La Ley Orgánica del Notariado de 1826 fue una de las primeras normas que regularon la
actividad notarial en la república, estableciendo los requisitos para ejercer como notario
y las responsabilidades que debían asumir en el cumplimiento de su rol. A lo largo de
los años, se promulgó legislación adicional para modernizar la profesión y adaptarla a
las necesidades del país.
3.3 Legislación Notarial Contemporánea
En la actualidad, el notariado en Perú está regulado principalmente por el Decreto
Legislativo N° 1049, Ley del Notariado, promulgado en 2008. Esta ley establece las
funciones y responsabilidades del notario, así como los requisitos para ejercer la
profesión. Según esta normativa, los notarios son profesionales del derecho, que, al ser
investidos por el Estado, tienen la autoridad para dar fe pública, autenticar actos y
contratos, y realizar otras funciones clave en el sistema jurídico peruano.
El acceso a la función notarial en Perú está reservado para abogados con una amplia
experiencia profesional y un conocimiento profundo de las leyes. Además, los notarios
deben cumplir con estrictos requisitos de ética y profesionalismo, dado que su función
es clave para garantizar la seguridad jurídica en el país.
Entre las funciones principales del notario en el Perú se incluyen:
La autenticación de documentos y firmas.
La formalización de compraventas de bienes inmuebles.
La redacción y certificación de testamentos y contratos.
El otorgamiento de escrituras públicas y otros actos jurídicos.
3.4 El Rol del Notario en el Sistema Jurídico Peruano
El notario peruano desempeña un papel fundamental en el sistema jurídico del país.
Como fedatario público, tiene la responsabilidad de certificar la legalidad de los actos y
documentos que pasan por su despacho, lo que brinda seguridad jurídica a los
ciudadanos. La intervención del notario es esencial en diversas áreas del derecho civil,
mercantil y administrativo, facilitando la formalización de actos y contratos que
requieren una validación oficial.
En Perú, el notario actúa como un intermediario imparcial entre las partes, garantizando
que los actos que certifica se realicen conforme a la ley. Su labor es esencial para evitar
conflictos y litigios futuros, ya que la fe pública que otorga a los documentos notariales
garantiza su validez y autenticidad ante cualquier autoridad judicial o administrativa.
CAPITULO IV
FUNCIONES Y RESPONSABILIDADES DEL NOTARIO
El notario es una figura clave dentro del sistema jurídico, con el rol fundamental de
brindar seguridad jurídica a los actos y documentos que requieren una validación legal.
Al ser un fedatario público, el notario actúa como un intermediario imparcial,
asegurando que los actos y contratos que se presentan ante él cumplan con las
normativas legales vigentes. En Perú, las funciones notariales están reguladas por el
Decreto Legislativo N° 1049, que establece las competencias y responsabilidades de
los notarios, quienes tienen un papel esencial tanto en el ámbito civil como en el
comercial.
4.1 Función de Fe Pública
Una de las funciones más importantes del notario es la otorgación de fe pública. Esto
significa que el notario tiene la autoridad de dar fe de la autenticidad de los documentos
y actos que se presentan ante él, certificando su validez legal. La intervención del
notario en un acto jurídico le otorga una presunción de veracidad y autenticidad ante
terceros, lo que garantiza que el documento o contrato pueda ser utilizado en
procedimientos legales sin que se requiera una validación adicional.
Algunas de las funciones más comunes relacionadas con la fe pública son:
Autenticación de firmas: El notario verifica la identidad de las personas que
firman un documento y certifica que las firmas corresponden efectivamente a
ellas.
Redacción de actas notariales: El notario puede levantar actas para certificar
hechos o declaraciones de las partes involucradas, otorgando a esos actos un
valor probatorio.
Autorización de escrituras públicas: Los notarios son responsables de
autorizar y otorgar escrituras públicas en actos como la compra-venta de bienes
inmuebles, hipotecas, testamentos, constitución de sociedades, entre otros.
4.2 Formalización de Actos Jurídicos
Otra de las funciones esenciales del notario es la formalización de actos jurídicos, que
implica darles validez legal y garantizar su eficacia. La intervención notarial es
indispensable para que determinados actos o contratos tengan plena validez jurídica,
como en los casos de:
Escrituras públicas: El notario redacta, autoriza y certifica actos jurídicos
importantes, como la compra de una propiedad, la constitución de una empresa o
la celebración de un contrato de préstamo. La escritura pública garantiza la
validez y autenticidad del acto, evitando posibles conflictos legales a futuro.
Actos de última voluntad: El notario participa en la redacción y certificación
de testamentos y otros actos relacionados con la disposición de bienes para
después de la muerte del testador, garantizando que se cumplan los deseos de la
persona en conformidad con la ley.
4.3 Función de Asesoría Jurídica
El notario, además de ser un fedatario público, cumple una función de asesoría legal a
las partes que recurren a sus servicios. Aunque su intervención debe ser imparcial, el
notario tiene el deber de informar y asesorar a las partes sobre las implicaciones legales
de los actos que van a realizar. Entre sus responsabilidades de asesoría se encuentran:
Explicar las consecuencias jurídicas de los documentos o actos que se
formalizan ante él.
Asegurarse de que las partes comprendan plenamente los términos y condiciones
de los contratos o acuerdos que están firmando.
Verificar que los documentos y actos se ajusten a las normativas legales y que
las partes actúen dentro del marco de la legalidad.
4.4 Prevención de Conflictos y Litigios
Una de las principales responsabilidades del notario es la prevención de conflictos y
litigios. Al actuar como un intermediario imparcial y garantizar la legalidad de los actos
que se realizan en su presencia, el notario ayuda a evitar disputas futuras entre las
partes. Esta función preventiva es especialmente importante en actos como:
Compra-venta de bienes inmuebles: El notario verifica la legalidad del título
de propiedad, las cargas o gravámenes sobre el bien y asegura que la transacción
se realice en conformidad con la ley.
Contratos matrimoniales y patrimoniales: En casos de acuerdos prenupciales
o capitulaciones matrimoniales, el notario garantiza que las cláusulas del
acuerdo sean claras y cumplan con las normativas legales, reduciendo la
posibilidad de disputas posteriores.
4.5 Custodia y Conservación de Documentos
Otra de las responsabilidades del notario es la custodia de documentos originales. Los
notarios están obligados a conservar los documentos y escrituras que han sido otorgados
ante su despacho, con el fin de garantizar su autenticidad y evitar la pérdida de
información importante. Esta responsabilidad es fundamental para el sistema jurídico,
ya que los documentos notariales tienen valor probatorio y pueden ser utilizados como
evidencia en procedimientos legales.
Los notarios deben guardar estos documentos en sus archivos, y estos deben estar
debidamente organizados y protegidos. En algunos casos, las partes pueden solicitar
copias certificadas de los documentos originales, lo que garantiza la accesibilidad de la
información en el futuro.
4.6 Responsabilidades Éticas y de Confidencialidad
El notario también tiene una serie de responsabilidades éticas. Su rol como fedatario
público implica actuar con imparcialidad, transparencia y dentro de los más altos
estándares profesionales. Además, los notarios están sujetos a estrictas normas de
confidencialidad. Están obligados a guardar secreto sobre los asuntos que tratan,
protegiendo la privacidad y los intereses de las partes que intervienen en los actos
notariales.
Cualquier infracción a estas responsabilidades éticas puede llevar a sanciones
disciplinarias e incluso a la pérdida de la licencia para ejercer la función notarial.