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I. La Revolucién Naciona
actores sociales y politicos
en alianza y disputa (1952-1964)
Magdalena Cafias
Sentidos generales del perioda
Entre las décadas de 1930 y 1960 det siglo
XX; fa gran mayoria de Jos paises de América
Latina pasé por experiencias populistas con
fuerves tintes nacionalistas. Este fue el caso de
México, Brasil, Argentina, Ecuador, Guatemala,
Colombia y Pert, para citar solo a los pracesos
mis significativos. Paralclamente, en otros pai-
ses de la regién se establecicron las primeras
dictaduras militares de largo aliento, como en
Nicaragua, Paraguay, Venezuela y Republica
Dominicana.
Enambos contextos politicos, a demoeracia
representativa liberal qued6 muy debilitada. En
cambio, cl personalismo, los caudillos, los jefes
carismaticos y los dietadores primaban. Los
partidos politicos que no estaban en el poder
fueron perseguidos y reprimidos. No existia una
oposicion con libertad de acci6n, y los gobiernos
populistas 0 diccatoriales controtaban abierta o
encubiertamente los espacios de poder, la prea
sa, los parlamentos y las principales decisiones
politicas.
Sin embargo, durante el periodo en cuestién,
Jos viejos y nuevos actores sociales subalternos vi
vieron importantes cxperiencias dle movilizacién,
Ya sea en apoyo a los cavdillos populistas o en
pos de sus demandas particulareso sectoriales, en
Ja mayoria de los eas0s los sectores movilizados
Jogearon irrumpir como nunca antes én la vida
politica. Cuando ya no entraban en el esquema de
poder, cuando sus demandas sobrepasaban lo que
los Gobiernos podfan dar a cambio de st apoyo
cuando empezaban a actuar auténomamente,
las masas -o “el pueblo” fueron reprimidasy sus
derechos ciudadanas conculcados.
En las décadas anteriores (1900 a 1930), las
‘ddeas anarquistas y socialistas de origen europeo
habian logrado implantarse en la clase media r2-
dicalizada y en e joven proletariado de las minas,
entre otros sectores, Pero, tanto en las ciudades,
como en el campo -y especialmente en los see
ores rurales tradicionales-, los partidos y orga-
nizaciones politicas que sustentaban estas ideas
aiin eran débiles. En muy pocos casos -como en
el Chile de Marmaduke Grove—los politicos que
querfan implementarlas habian conseguido legar
al poder, y sus eriunfos duraron muy poco tiempo.
EI protetariado, convocado por esas ideologias
para conducir los cambios, opté por enrolarse en
as corrientes populistas, y muchas veces termind,
diezmado por la represién ejercida en contra de
sus movilizaciones
Desde el final de la Segunda Guerra Mun-
dial, a Guerra Fria comenz6 a trasladarse lenta-
mente hacia América Latina. La primera muestra
de ello fue la caida de Jacobo Arbenz, en 1954,
en Guatemala. A raiz de este acontecimiento, los
norteamericanos, atemotizados por una radica-
lizacién comunista de parte del populismo en
ese pais, decidieron intervenirlo con sus tropas
armadas. Sin embargo, a Ja Unidn Soviética no
ppurecia importarle mucho el subeontinente, sun
cuando mimaba a los partidos comunistas que
habian nacido en las décadas de 1920 y 1930.
Por su parte, estos partidos segufan batallando a
su manera por el socialismo en América Latina.
‘Las luchas fuertes se libraban en otras partes:
Corea, China, Africa y -un poco mis tarde~
‘Vietnam, Muchas de las guctras afticanas por la
deseolonizacién cobraron tintes socialistas,y los
radicales nacionalistas érabes expropiaron a lox
europeos las riquezas naturales de sus territorios,20 ‘CONSTITUCION, DESARROLLO Y CRISIS DEL ESTADO DE 1952/TOMO WL
que les pertenecian por derecho. Ello no obstan-
te, frabes y africanos optaron muchas veces por
una “tercera via” -o lo que en la década de 1960
se conocié como el “tercermundismo”. De todos
mods, la expansién de los discursos “anticolo-
nialista” y “anciimperialista” y la de los intereses
econdmicos en juego hicieron que el mundo vol-
cara su atencién hacia esos confines del mundo,
en donde las dos potencias se encontraban en
disputa: por un lado, la URSS y sus aliados; por
cl otro, el mundo capitalista, capitaneado por la
potencia norteamericana,
Elmiedo de que ocutriese lo mismo en Amé-
rrica Latina no cstuvo ausente, y por eso se opts
porla prevencién. En los afios de la post Primera
Guerra Mundial, el instrumento norteamericano
para vender el discurso de la democracia a los
gobiernos del subcontinente fue el Paname-
Ficanismo (obviamente, lo hicieron desde sus
porticulares definiciones de lo que, para ellos, era
el totalitarismo). Después de la Segunda Guerra
‘Mundial, con la caida del fascismo, la OEA -hija
directa de larecientemente creada ONU-abande-
18 sa oferta con mayoresargumentos a su favor.
‘Un poco después, John F. Kennedy se convir~
‘6 en el paradigma dela politica de cooperacién
amistosa con América Latina. El Gobierno de
Estados Unidos presté su apoyo econémico a la
regién con la instalacién de bancos de créditos
para el acceso a los sectores desfavorecidlos,con el
envio de alimentos que les sobraban y de Cuerpos
de Paz y con Ia formacién de fa Alianza para el
Progreso. A cambio de todo ello, el Fondo Mo-
netario Internacional (FMI) comenzé a imponer
sus recetas para que nuestros paises “salgan de
sus crisis”; paralelamente, exigia condiciones
favorables para la entrega de recursos naturales
Jatinoamericanos alas empresas norteamericanas,
EI Gobierno de Washington tampoco se
olvidd de introducir Ia Doctrina de Seguridad
Nacional (DSN)en los ejércitos latinoamericanos.
Desde mediados de los cincuenta, cientos de
militares viajaron a Ja Escuela de las Américas,
instalada en el Canal de Panam, para formarse
segiin esta Doctrina, Kl Departamento de Pstado
segufa de cerea los pasos de los opositores reales
y ficticios— del eapitalismo pujante. Todos ellos
fueron encasillados como los que respondian
al otro lado de la “Cortina de Hierro”. La CIA
cencabezs el trabajo de inteligeneia a través de las
respetadas embajadas norteamericanas. Desde alli
detecté a comunistas y subversives, tal como lo
habia hecho afios antes en su pals (1950-1956),
durante la famosa “caza de brujas” que liders el
senador Arthur McCarthy.
Mientras tanto, el modelo socialista, con
todas sus variantes, controlaba ya un tercio de
los pueblos del mundo, habiéndose instalado
en Corea del Norte, Viemam del Norte, China,
Camboya, los paises pro-soviéticos de Europa
del Fste y algunos paises africanos y arabes mu-
sulmanes como Angola, Argelia, Mozambique,
Congo, Libia, Siria ¢ Irak. Incluso los patses no
alineados del movimiento tereermundista co-
queteaban frecuentemente con el concepto de
la “utopia politica”.
Habia quedado atrés la guerra que sacudi6
y desbasté a Europa, pero atin habja armas que
hno dejaban de disparar y otras que se preparaban
para hacerlo. Tanto la OTAN como el Pacto de
‘Varsovia entraron en una carrera armamentista
sin precedentes, olvidando asf el terror de Hiro-
shia y Nagasaki y buscando desesperadamente
construir bombas atémicas. Por su parte, los
guernlleros anticolonialistas usaban lo que les
sobraba a los poderosas, sus armas eran menos
modemas,pero también mataban.
Quienes querian adherirse al pensamiento
revolucionario contaban con un amplio espectro.
ideolégico, Una primera veta era e] humanismo
socialista, con su vertiente anticolonialista, con
Cesaire, Bric Fromm, Ernst Bloch y Franz Fanon
como sus pensadores ms representatives. En
medio se encontraban las directrices ortodoxas
del socialismo estalinista de la Internacional,
el trotskismo disidente de la TV, el maoismo de
Ja China emancipada y el vigor de pensadores
y combatientes del Viemnain vencedor ance
Francia Ho Chi Minh, Le Duan y Neuyen van
Giap lideraban el movimiento que, por aquel
entonces, resistfa la presencia norteamericana.
En el otro extremo estaban los pensadores y
conductores de las luchas pacificas y violentas del
movimiento afroamericano: Martin Luther King,
Malcom X, Carmichael, Angela Davis e incluso
los radicales exponentes de la “nueva izquierda
estadounidense”.
En enero de 1959 tuvo lugar la revolucion
cubana. El pueblo cubano, conducido por los
guerrilleros (que venian combatiendo en la
Sierra Maestra desde hacia tres afios), tomé el
poder. Fste acontecimiento abrié una nuevaACTORES SOCIALES POLITICOS EN ALIANZA ¥DASPUTA (1852-1964)
época pata América Latina, Su fama e influencia
crecicron sobre todo a partir de 1961, cuando
cl Estado cubano se autodefiniéd como socia-
lista —paralelamente a la creciente influencia
soviética cn la isla. Ademds, sus impresionantes
logros sociales ~principalmente en los émbitos
de salud y educacién- se difmdieron como un
reguero de polvora.
Por otra parte, la revolueiin cabana coin-
cidi6 con el declive del populismo, Este declive
se debié en gran medida a la desitusién que sus
seguidores comenzaron a manifestar por las li-
mitaciones y las contradicciones del populismo,
que llevaron 2 importantes retrocesos en sus
respectivos paises, Fue en ese contexto general
quc la Revolucién Nacional boliviana se desen-
volvi6 y vivio su auge y su crisis, hasta finalmente
agotarse, en 1964,
{Cuil fue el significado de la Revolucién
‘Nacional en el contexto internacional de la dé-
cada de 1950 ¢ inicios de Ia de 1960? Un dato
fundamental para medir su trascendencia es que,
€19-de abril de 1952, fa revolucién que vivid el
pais ocupé los principales titulares de la prensa
internacional. Los més importantes periédicos
de Europa y Estudos Unidos le dedicaron sendos
editoriales.
Sucede que esta revolucién era toda una no-
vedad. Un pueblo mal armado habia combatido
durante tres dias en la ciudad de La Paz. y habia
derrotado a un poderaso Ejército. La derrota
militar trajo consigo Ja derrota politica de la en-
riquecida burguesia minera del esta‘io, que hasta
entonces habia manejado los hilos det poder.
De hecho, su representante mas sobresaliente,
Simon I. Patifio, habia esparcido sus délares en
muchas partes del mundo, dejando muy pocos
en Bolivia; segrin la prensa internacional, esta
fue una de las motivaciones principales para la
insurreccién del pueblo boliviano. Por su parte,
los hacendados rorales oprimian a los indigenas,
cuya imagen de pobreza extrema hacfa olvidar su
pasado de grandes civilizaciones originarias. Los
articulos de prensa mencionaran esto como una
de las injusticias que motivaron la revuelta. Un
partido que casi nadie conocia mis allé de algunas
fronteras vecinas ea esto coincidié la prensa—
habia comandado el triunfo, proclamando una
revolucion «a 3.600 metros de altura».
¢Qué clase de revolucién era fa boliviana?, se
preguntaron entonces en el exterior—y siguieron
a
pregunténdose por muchos altos. Para saber de
ella, periodistas y estudiosos se trasladaron a Bo-
livia. Los principales lideres debfan darse modos
para atendcr la curiosidad de los visitantes; otros
prefirieron mirar con més profundidad y, en
ticmpos diversos, publicaron textos que hasta hoy
ayudan a comprender el proceso revolucionario.
Llamaba la atencién que nadie se hubiese
inmiscuido directamente en la gesta heroica
boliviana, Para lus analista, esta revolucién no
cra pro-soviética ni pro-norteamericana, ‘Tam-
poco hacian un vineulo directo entre esta y las
cxperiencias populistas que aun sobrevivian en
‘Mexico o Argentina ~de donde, evidentemente,
algo bebié Ia boliviana.
La Ilamada «Revolucién Boliviana», con-
ducida desde el poder por el MNR, tuvo 12 afios
para desplegar sus politicas. Eso si, muchas de
ellas trascendieron ese periodo, y asi el «ciclo
del 52» no se cerré totakmente con la caida de
los movimientistas del poder, en 1964. Para los
cestudiosos y politicos, que la analizaron desde
dentro y fuera del pais, este proceso ~tanto el
corto como el largo~ na pasé de moda. Desde
su. perspectiva, los alcances, contradicciones,
transformaciones y retrocesos de la revolucién,
asi como el legado de imaginarios y memorias,
podian ser debatides una y otra vez.
Es posible hablar de la existencia de una
“historia oficial” de la Revolucién Nacional, que
fue divulgada especialmente por los militantes del
MNR. Pero también existe una “historia critica”,
«que surgid principalmente desde fines de la dé-
cada de 1960 y que fue sustentada sobre todo por
intclectuales y politicos de la izquierda
‘Al mismo tiempo, la memoria del periodo
qued6 fucrtemente arraigada en los sectores
sociales, mis que todo en aquellos que fueron
actores centzales del proceso -como fa clase
‘obrera y los campesinos indigenas. En realidad,
en vez de memoria habria que hablar de memo-
rias y representaciones en plural, ya que no se
la puede tomar como si esta fuera homogénea
y definitiva.
En los tiltimos afios, la Revolucion Nacional
ha seguido siendo objeto de andlisis, debates y
balances. En la mayoria de los as0s, Ta vision
que prevalece en Jos trabajos historiogréficos,
sociolégicos y politicos sobre este proceso ¢s
nds negativa que positiva. Sin embargo, con el
ppaso del tiempo, las posiciones ideologizadas y2 CCONSTITUCION, DESARROLLDY CRISIS DEL ESTADO DE 1952 /TOMOWL
cargadas de diferentes grados de subjetividad han
ido cedigndole el lugar a anilisis més rigurosos
y objetivos.
En relacién al discurso politico sobre la
historia, que hoy es enunciado desde las esfe-
ras del poder y desde los movimientos sociales
articuiados a él, también prevalece una visién
negativa sobre Ia revolueion de 1952. Incluso se
viene imponiendo una cierta intencionalidad por
borrar la memoria de esos acontecimientos. Ya
no se hace referencia nia las jornadas de abril de
quel afio que enorgullecieron 2 los bolivianos
durante décadas- ni al largo proceso, abierto por
el Estado, pero que emergié de una insurreccién,
de amplio caraecter popular.
En este trabajo hemos buseado inseribirnos
en una perspectiva capaz de ampliar el conoci-
miento, andlisis ¢ interpretaci6n de un periodo
central de muestra historia, Queremos hacerlo
desile una perspectiva critica, lo que no quiere de-
cir que dejaremos de lado la necesaria objetividad.
Sin embargo, también pretendemos dar cuenta
de los acomecimientos cotidiamos que fueron
enlazando el ir y venir de un empo con cambios
y permanencias, con esperanzas y fruscraciones.
La revolucién en marcha
‘Tambordel pueblo quebatey rebacey dla
yr redohla, venganaa del india que doee=e
Como perro en eb zaguin y sada al amo
hhincao la vdilae crit de los de abajo
ha peleado con hombas casezas 7 eartachos
dle dinamizas, basta Que por Bn cays en sus
manos el arsenal de os militares,
Eduardo Gsleano, Bl Sigh del View
{as jornadas de abril de 1952
EL9 de abril de 1952 amanecié como ningiin
otro 9 de abril, Las marchas militares que se
ofan en todas las radios de los hogares pacefios
vvenian acompaiiadas de proclamas y llamadas al
“valeroso pueblo de La Paz”. La vor del lon
tor de Radio Mlimani habia perdido serenidad.
En cambio, sonaba emotiva y enronquecida, y
asi anunciaba que un golpe de Estado contra
la oligatquia habia estallado. E} Movimiento
Nacionalista Revolucionario (MNR), partido del
ppueblo y cabecilta del levantamiento, anunciaba
Ja muerte de los opresores y pedia el concurs
de todos para consolidar su movimiento. Tras
Jas marchss militares, el himno movimientista
cobraba fuerza. El pueblo, convocado, vencid
la incertidumbre y se voleé a las calles. Se for-
‘maron grupos, se tomaron ripidas decisiones y
no se pensé en nada més que en ganar la batalla
en contra del Ejército, que se atrincheraba para
defender al régimen.
El golpe que planiticé el MNR debia haber
estallado ext enero, para asi aprovechar la época
de las lluvins y Ie falta de conseriptos. Pero la
posibilidad de contar con aliados para el golpe
entre los altos mandas del Ejército -como con
Torres Ortiz, jefe del Estado Mayor lo poster-
26. Finalmente, segiin el plan definitiva de los
conspiradores, el golpe estallé el 9 de abril de
1952. Si este fracasaba en la ciudad de La Paz,
inmediatamente se levantatfan $7 cantones, pro-
vincias y centzos mnineros para desatar la guerra
civil; mientras tanto, en el sur se estableceria un
Gobiemno civil. Bsa accién conjunta ibaa obligar
al Bjércitoa combatir en 100 lugares diferentes y
en medio de una huelga general que se planeaba
decretar.
En los meses anteriores al golpe, los coman-
dos barriles, las eélulas de majeres v los grupos
de trabajadores mineros fabricaron granadas de
cemento amarradas eon une carga de dinamita
~especie de bazucas que en las pinas eran llama-
das" chichareas?-, bombas molotov y otrasarmas
caseras. Este nistico armamento seria la principal
arma de lucha cuando el momento Llegara.
Durante larevolucién, el Comité Revolucio-
nario Regional del MNR estaba compuesto por
Hern Siles Zusazo, Adrin Barrenechea, Hugo
Roberts, Jorge Rios, Juan Lechin, Mario Sanjinés
Uriarte, Roberto Méndez Tejada, Ratil Canedo,
Jorge del Solar, Manuel Barrau y Alfredo Candia
Este Comité aseguré la participacién en el golpe.
de los comandantes de las tres principales fuerzas
del Ejército.
En los hechos, solamente Antonio Seleme,
Ministro de Gobierno, mantuvo su palabra y
entregé algunas armas. La riipida respuesta del
Ejercito, que salié totalmente perteechado a ocu-
par las calles de la Sede de Gobierna -e incluso
pudo retomar el control de algunas capiales
de departamento-, hizo parecer que el golpe
fracasaria. Entonces, Antonio Seleme se asild en
‘una embajada, Era un momento exitico para los|ACTORES SOCIALES V POLITICOS EN ALIANZA DISPUTA (1952-1964)
revolncionarios. Pero el pueblo, que habia salido
acombatir desde las primeras horas del 9de abril,
convirtié al cuartelazo frustrado en una auténtica
insurreecidn popular. Esto cambié radicalmente
el curso de los acontecimientas futuros.
‘Ante la avalancha popular, ‘Torres Ortiz,
gne inicialmente se habfa comprometido con
los conspiradores, cambi6 de opinion y deci-
dig defender al régimen. Para ello, el Jefe del
Estado Mayor del Fjército contaba con los
distintos batallones del Bjército, pero ne con
la Fuerza Aérea, que se mantuvo al margen de
los [Link] Fuerza Aérea, que habia
sido decisiva en la derrota de los movimientos
pre-insurreccionales durante el sexenio, no
particips en este conflicto, en parte, a rafz de
las negociaciones hechas por Siles Zuazo. Con
In salida del Ejército a las calles, solo habia dos
posibilidades: o el pueblo se dejaba masaerar 0
2
se defendlia con sus armas, Asi se desataron tres
dias de hechos violentos.
EI peridslico El Diario, vinculado desde su
nacimiento con los sectores oligésquieos, fue
‘tomado por una turba ansiosa de revancha. En un
articulo titulado “Heroica actuacién del pueblo
de La Paz”, publicado el 12 de abril det missno
afto, describié la insurreccién como una “brava
Tucha sin precedentes en la historia revoluciona-
ria de Bolivia”.
Diferentes estratos del pueblo paceto
participaron en la insurrecci6n: los fabriles, los
carabineros, los militantes movimientistas y los
mineros, que arribaron desde Milluni a la ciudad
Tres dias de lucha callejera tuvieron como resul-
tado la destruccién y el desbande del Ejército
y ka renuncia del Gobierno dirigido por Hugo
Ballividn, quien se asl para salir del pais incluso
antes del triunfo final de la revolucién.
Recuadro 1
Relato de El Diario sobre ta insurreccién popular
*“Combates: El regimiento Lanza, apostado en el Orkojahuita, disparaba hacia las columnnas de civiles que
avanzaban porlasfaldas de enfrente, usando armas autornticas. Se replegaron hasta la ceja del Orkojahuira.
Alas 10y 30 del miércoles (9 de abril, ios soldados disparan desde el Hospital Obrero con ametralladaras.
En la tarde, mavimlentistas y miembros del Eercto entran por detrés del Palacio de Gobierno. Hay com-
bates en San Jorge, Miraflores, Villa Victoria, Chijin Alto. El regimiento Bolivar traslada sus efectivos desde
Viacha y ataca a civiles en Villa Victoria, A las sels de la tarde los troteos alcanzan su maxima intensidad,
escuchéndose disparos en todas partes, inciuso de morteros.
En la noche del 9, combates en Viti Victoria, Chijni, Tembladerani, Miraflores, San Jorge, Sopocachi,
‘Cadetes del Batallén Pando de ingenieros el Colegio Militar, que dominaban San Jorgey el Parque Foresta.
El dia 10 de abril, la superioridad numérica y de armaments det Ejército hace pensar que ganard la
batalla. (...) Alas diez de la mafiana escasea municién entre los revolucionatios, que se encuentran en
situacién desesperada,
‘Alas 11,en El Alto, grupos de mineros aparecen con municiones. Unoslegan a entrar en Tembladerani
y toman el ferrocartil con municiones. Al cercan al Ejército que se va findiendo. A las dos de la tarde, Villa
Victoria, Chijiniy Tembladeranicaen en poder de os revolucionarios, que ingresen ala plaza [Murillo] en dos
‘amiones que fueron arrebatados al Fjército. Alas cuatro dela tarde, combates en Miraflores y Sopocachi
El General Jorge Rodriguez pide tregua através del Nuncio Sergio Pignedoliy se retne con Siles Zuazo en
la Nunciatura a las sets de la tarde.
Elviernes 1 de abril sigue ef fuego granado en Sopocachi y Miraflores. A las 10 y 30 dela mafiana,
civiles y carabineros reinician sus ataques conta los cadetes. A las dos de a tarde hay fuertes combates.
Estos tiltimos logran dominar el Monticulo y el Ministerio de Defensa. Son tomados prisioneros el co-
mandante y oficiales del Sucre y el Bolivar de fa regién militar Nr.1; entre otros, el subteniente Alberto
Natusch Busch (det Abaroa),el brigadier Luis Garcia Meza y Armando Reyes Villa (del Pérez) Son liberados
1 18 de abril
EI Gral. Humberto Torres Ortiz se encuentra en Laja(...) El regimiento Lanza (oficates més especia-
Fizados),el Colegio Miltat y el Batall6n de Ingenieros salieron a recuperar la ciudad. En la calle Lisimaco
Gutiérrez funciona el cuartel general del MIN (..) Ese dia, ias doce de la mafiana, los cadetes que llegan
hasta la Plaza Abaroa son répidamente dominados y se los conduce hasta San Pedro con las gorras y las
camisas al reves?
Me2 CCONSTITUCION, DESARROLLO ¥ CRISIS DEL ESTADO DE 1952/ TOMO!
Figura 1. ecinjurta a combines en a nsurecn popu de 1982.
Fee tuo oes Salinas.
Para René Zavaleta Mercado, Guillermo
Lora y otros importantes pensadores, el papel
de los mineros fue un aporte fundamental para
el triunfo revolucionatio. Esto no solo se debe
a la decisiva actuacién de los trabajadores que
combaticron en El Alto de La Paz, sino también
4 los obreros del subsuelo en Oraro, que -en
una increfble muestra de coraje—impidieron que
los refuerzos militares que se dirigian a La Paz
puedan cumplir con su cometido. Segiin ambos
pensadores, los mineros ya tenian suficiente expe-
riencia de lucha acumulada, y por eso su llegada
a la Sede de Gobierno insuflé los énimos del
pueblo pacefio ~al que se unié incluso dirigid.
La prensa del momento también resalts esa
participacién. Por ejemplo, en otro articulo de
FI Diario, publicado el 13 de abril (cuando atin
cn las calles se podia sentir el olor a pélvora),
se sefialé que el dia 10 del mismo mes —uno de
los de mas intensa lucha revolucionaria— tuve la
cstacada actuacién del grupo denominado “Le-
chin”. El grupo [evaba el nombre del entonces
imsximo dirigente de Ia Federaci6n Sindical de
bajadores Mineros de Bolivia (ESTMR)..
Recuadro 2
Partidpacién del grupo Lechin
en fa insurreccion
“Laintervencién de ese grupo fue decisiva para el
‘triunfo del movimiento, puesto que, pese asuses-
casos efectivos, logré reducira gruesasfracciones
del regimiento Lanza y el Colegio Militar. Desde
sus barricadas, levantadas en ia calle Yungas, los
animosos soldados de fa revolucién, que recibie-
ron varios impactos de mortera...) consiguieron
aniquilar a soldados y cadetes parapetados en la
Universidad yen a plaza Tiahuanacude Miraflores,
luego de intensa lucha que se prolongé desde las
6y 30 hasta fas 17 horas”
Porsu parte,¢ltiraje del periédico La Razén
del 11 de abril reprodujo in extenso el discurso que
Lechin habia dirigido alos trabajadores mineros
el dia midreoles 9 de abril, desde la Radio Ulima-
ni, Lechin hablaba a nombre de los trabajadores
del subsucto.
No cabe duda de que, en ese momento, Le-
chin era una de las figuras més populares, pues
andaba siempre seguido de muchedumbres que
daban vivas a la revolucién. Por su parte, los pro-
letarios mineros fueron los que més répidamente
se organizaron en milicias, utilizando las armas
arrebatadas al enemigo, y que lucieron orgullosos
en su ingreso a la Plaza Murillo. Asf se consolid6é
1 triunfo popular. Numerosas fotografias de esos
fas nos muestran que los fabriles también estaban
centrenados a la usanza de la época, con armas col-
gando en sus pechos. Las mujeres lncfan jubilosas,
con Ia ¥ de la victoria en alto; los carahineras
-acompafiaban a los insurzectos; incluso los nifios
y las nifias participaban de la algarabia general.
‘Mario Murillo, en su reciente libro titulado
La hale no mate sino et destino (2012), resalta el
papel desarrollado por los trabajadores fabriles en
la insucreccién, que, segtin sostiene, fue minimi-
zado por la historiograffa de la revolucién. Con
base en numerosas entrevistas con protagonistas,
anénimos que combaticron esos dfas, muestra
que los barrios obreros pacefios desplegaron
gran capacidad de organizacién y coraje revo-
Jucionario. ¥ Murillo tiene mucha raz6n, pues[ACTORES SOCIALES Y POLITICOS EN ALIANZA Y DISPUTA (1952-1968) 25
no hay que olvidar que ese sector también tenia en mayo de 1950. Este levantamiento fue derro-
‘una importante experiencia insurreceional previa. _tado tras varios dias de enfrentamientos con el
Encre sus principales acciones se encuentra el Ejército, dejando decenas de muertos y cientos
levantamiento de los barrios fabriles, ocurrido de heridos.
ee woes
Figura 2. Milas minras rarchan disdphadamertee01952.
Fees coos Sma.
Recuadro 3
Discurso de Lechin
“Felicto hondamente emocionado al pueblo, que se ha hecho duerto de sus propios destinos y que ha
dado a América una leccidn que recogeran los siglos como demostracién de que en tos barrios altiptanicos
vive,indomable, el espiritu de la raza heroica que extendié hace ses sighs su civilizacion hasta los remotos
‘confines de Oriente. Hoy, a seis afos de distancia det trégico asesinato del Héroe Gualberto Villarroel, el
pueblo de La Paz acaba de rendit, en la misma plaza donde fue colgado, un homenaje de desagravio que
‘me conmovié profundamente, porque ha salido de la més honda entrafia popular
Por encima de los designios de la rosca, que estrangula desde hace sesenta afios nuestra economia,
hoy se ha fundido en un abrazo fraternal y sincero el pueblo trabajador, la vanguardia del MNR, el Ejécito
‘Nacional Patriota y el Cuerpo de Carabineros(...)
Los trabajadores de las minas, que a través de una época jabonada de sangre en los campos de Maria
Barzola, Huanuni, Siglo Xx, Unc’a, Incahuasi habian ganado gallardamente un puesto de vanguardia en la
lucha emancipadora contra el capitalisma financiero, os dicen por mi intermedio, pueblo trabajador de La
az, que envidian el signo histdrico que os llevé hoy alas calles de esta ciudad patricia, cuna dela libertad
yeauna de tiranos, para borrar los tltimos vestigios de la antt-patria(...).
Las minas que amasaron durante sigfos la fortuna de magnates extranjeros son, desde hoy, por heroico
‘mandato de los bolivianos, la piedra inicial de la Soberania econémica. VA BOLIVIA, GLORIA A VILLARROEL,
MUERA LA ROSCA26 CCONSTITUCION, DESARROLLO CRISIS DEL ESTADO DE 1952 /TOMOW
En cuanto a los jefes y comandos del MNR,
tanto la prensa que sacd ediciones especiales
en los siguientes dias como la historiografia
movimientista posterior coincidieron en resaltar
el papel de Hernan Siles Zuazo y de los coman-
dos barriales y zonales del partido en el triunfo
popular. Evidentemente, este lider ya gozaba de
gran aprecio popular, pues era uno de los pocos
miembros de la edpula movimiencista que haba
retornado clandestinamente a Bolivia en varias
oportunidades durante el sexenio pasado. Otros
permanecieron en el exilio, viviendo en paises ve-
cinos, entre ellos el mismo Victor Paz Estenssoro,
que radieé en Uruguay y cn Argentina,
Durante el golpe, ante Ia arremetida del
Ejército, varios de los dirigentes movimientistas
que habjan participado en los preparativos se
‘encerraron en una casa, midiendo desde alli como
se iban a desarrollar los acontecimientos para
io, Siles Zuazo insistio
en que, pese a que la posibilidad de ser vencidos,
habia que salir pelear. Consecuente eon su po-
sicién, desde el 10 de abril se convirtio en uno
de los principales escrategas de la lucha popular,
actuando con mucho arrojo.
Es verdad que una parte de la cipula del
MN mostré titubeos en el momento clave. Pero
las bases del partido, las organizadas en coman-
dos zonates y barriales ~y principalmente en los
Iamados “Grupos de Honor”, salicron a pelear
desde el primer momento, En la lucha también
actuaron las mujeres, comandadas por la valiente
lider movimientista Lydia Gueiler.
Finalmente, pese a no haber estado en el
momento crucial del triunfo contra el Estado
oligirquico, el pueblo exigid el retornoinmediato
de Victor Paz Estenssoro a Bolivia. EIDr, Pazera
considerado el jefe nato del proceso revolucio-
nario que se habia iniciado, tanto porque era el
jefe indiscutido del MNR como por su trayectoria
politica y capacidad intelectual.
tra cuesti6n sobre la que se ha insistido—y
con mucha razén- es que el suceso insurreccional
de 1952 se desarrollé basicamente en la ciudad de
La Paz. En cambio, en los otros departamentos y
regiones del pais, los acontecimientos revolucio-
nariosno adquitieron mucha relevancia. Sin em-
bargo, no debe desconocerse el papel altamente
signilicativo de las batallas ocurridas en Oruro.
Alli bajo la direccin de los mineros de San José
y de las minas aledaiias el pacblo impidis el paso
de las tropas del sur hacia La Paz, Muchos ofren-
daron sus vidas en esa heroica tarea. Ademis,
cen las ciudades de Cochabamba, Potosi y Santa
‘Cruz, los revolucionarios tomaron rpidamente
las plazas, destituyendo a las autoridades locales
que representaban al viejo régimen. Esto nos re-
vela que alli también se estaba mayoritariamente
a favor de la caida de ba oligarquia,
Finalmente, si bien los campesinos indigenas
‘no jugaron ningiin papel en los tres dias de guerra
civil, cuando la noticia se esparcid por el campo se
fa recibié con alborozo. Pocas semanas después,
cientos de campesinos de los alrededores de la
ciudad legaron 2 La Paz. a mostrar su adhesion
ala revolucién. A partir de entonces, repetirian
estas acciones de manera creciente y masiva.
si, la revolucién de abril tuvo un claro
cardcter nacional y popular; fue la expresién de
‘una mayorfa de los habitantes del pais, aunque
La Paz fue el innegable epicentro dela insurree-
cidn popular. De hecho, este acontecimiento fue
apropiado por la memoria histética como una
gesta que demostré —una vez més- el cardcter
levantisco y revolucionario de los habitantes de
Ia hoyada.
En cuanto a sus conductores, a disputa de
Jas memorias se ha centrado en dos de ellos. Por
un Jado estén el movimiento obrero, que repre
sentaba a la clase insurrecta contra los patrones
desde el sexenio, y el pueblo en armas ~0 “los
de abajo”, el que sufria de distintas maneras la
optesiGn oligdrquica. Por el otro esti e] MNR, que
habia conducido politicamente Ia lucha contra
el sistema oligarquico, y que desde entonces fue
denominado como el “partido de la revolucién”.
2Y queé pasé con las minorias vencidas?
El répido desmoronamiento del iiltimo
gobierno oligarquico mostré que el antiguo ré-
gimen habia perdido totalmente la legitimidad
para mantenerse cn el poder. Eso no bubiera
sido posible sin un desgaste previo lo suficien-
temente profundo como para que bastasen tres
dias para hundirlo. Asi lo debieron haber enten-
didlo aquellos 2 los que el viejo sistema les habia
proporcionado ntuchas ventajas, pues estos—con
cexcepcidn del Ejército—no salieron a defenderlo.
Posiblemente una actitud diferente de su parte
podia haber desatado una guerra civil prolongada,
como ocurrié con otras revoluciones del mundo.
Es posible que de ello se desprenda un hecho
que ha llamado mucho la atencién, haciendoACTORES SOCIALES V POLITICOS EN ALIANZA Y DISPUTA (1952-1964)
de la revolucién boliviana un caso sui géneris:
In casi absoluta ausencia de actos de venganza
(ajusticiamientos, asaltos a casas de los eaidos,
humillaciones desproporcionadas, etc.) 0 de
descontrol de las masas (actos de delincuencia,
anarquia, destruccién de bienes estatales, etc.)
Fl propio Siles Zuazo, que se posiciond
‘como gobemnante interino de Bolivia el déa 11 de
abril, pidi6 # las masas insurreetas que retornen a
sus casas o lugares de origen en calma. ¥ el pueblo
loescuché. Las calles de La Paz fueron limpiadas
de los escombros que dejaron las barricadas y,
pronto, volvié a lucir como antes de las heroicas
jornadas. Los trabajadores mineros volvieron a
sus campamentos, donde aim reinaban ~temero-
sos- los antiguos araos, a los que no les ocurtié
nada, Los campesinos aguardaron unos meses
para empezar a movilizarse por la tierea. El pue-
blo, armado, se llevé los fusiles a sus casas.
Los muertos fueron enterrados en medio
del dolor de los familiares y de vitores a la re-
volucién, Los aproximadamente 500 fallecidos
que defaron como saldo los tres dias de combates
fueron considerados héroes de la gesta popular.
Nadie habié de practicar el «ojo por ojo, diente
por diente». La revolucién no habia sido pacifica,
pero ahora no se pensaba en nada més que en dar
el siguiente paso: consolidarla. La sangre dejé de
correr. Comenzé a desplegarse la politica,
Laestructuracén del nuevo poder: del cogobiero
NRO
La revolucién del 9 de abril, al derrotar al Ejér~
cito —que representaba al aparato represivo del
poder oligérquico-, abrié un momento de clara
“disponibilidad def poder”, tal como lo seffala
Zavaleta Mercado. Porlas caracteristicas dela re-
-volucién, que habfa contado con la participacién
tanto de actores sociales como politicos, répida-
mente se planted el problema de la estructuracién
del nuevo poder. Una propuesta fue la “alianza
de clases” en tomno al partido de Gobierno; otra
fue una “dualidad de poderes". En esta iltima,
el partido y el movimiento obrero se disputarfan
su participacién en el aparato gubernamental/
estatal.
En cuanto a la posibilidad de afianzar Ja
alianza de clases, es indudable que esta era el
producto del derracamiento del régimen an-
terior, el cual estuvo dirigido por el MNR, el
a
principal auspiciador del golpe de Estado. Por
otra parte, la memoria reciente de su triunfo
electoral, en 1951, ayudé a afianzar al partido. En
Jos snomentos prerrevolucionarios, el MNR habia
logeado apelar a todas las clases populares con su
discurso, recoger handeras econdmicas y politicas
que las reivindicaban. También se habia ganado
Inconfianza del pueblo en gran medida a rafz de
apersecuciGn saftuda que el Estado practics con
sus lideres. Respaldado por estos hechos, el MNR
asumid el gobierno del pais.
‘All respecto, Fernando Mayorga (2012)
sefiala que el MNR constray6 una hegemonia
ideolégica. Segin Mayorga, fue a través de su
ideologia nacionalista y revolucionaria que €l
partido apelé a todos los sectores sociales, y lo
hizo bajo Ia postulacién de que el pais estaba
dividido entre la nacién y la anti-nacién, entre
el pueblo y la oligarquia.
“También es evidente que, después del triunfo
de la revolucién, la popularidad del MNR y de sus
lideres aumenté significativamente, Esto qued6
demostrado en el apotedsico recibimiento brin-
dado a Paz Estenssoro por la poblacién de La Paz
tras su arribo al pafs, el 15 de abril de 1952, Este
acontecimiento tuvo lugar exactamente un afio
después de que al Ifder se le impidiera volver a
Bolivia para asumir la cabeza del proceso electo-
ral, como candidato a la Presidencia por el MNR.
E123 de abril del mismo affo, Ia Corte Su-
perier de Justicia, reunida en sala plena, dectaré
constitucional al nuevo Gobierno. La Corte le
otorgé legalidad al interpretar como legitimo el
triunfo electoral del MNR en 1951 -el triunfo
habia sido desconocido por un golpe de Estado,
Jo que fue un argumento més para legalizar el
Gobierno del MNR. Sin embargo, no hay que
olvidar que el MNR apeld a la accién armada en
1949, cuando impuls6 el derrocamiento del Go-
bierno a través de lo que se denominé ta “guerra
civil”, Esta insurreccién duré tres meses antes de
ser derrotada, pero en 1952 nadie pudo impedir
el golpe de Estado del MNR.
Pero hubo otro hecho que contribuyé
al ascenso del MNR al poder. Sucede que los
demas partidos politicas, creados en Ta década
del cuarenta, que antes de 1952 comtaban con
importantes bases sociales como Falange So-
cialista Boliviana (1B), el Partido de la Lequierda
Revolucionaria (PIR) y el Partido Obrero Revolu-
cionario (POR)-, en ese momento se encontraban28 CCONSTITUCION, DESHRROLIOY CAISIS DEL ESTADO OE 1952/TOMOV
bastante disminuidos. Ninguno de ellos podia
‘equipararse en popularidad y militancia al MNR,
ninguno podfa aspirar a ser un factor de poder. Es
verdad que algunos de sus postulados coincidian e
incluso se habjan adelantado en mucho a los que
sustentaba el MNR. Pero fue este partido ~bajo
cel paraguas de las “Banderas de Abril” el que se
apropié efiearmente del discurso antioligérquico
y convirtié a las demandas popelares en un pro-
arama de cambios para la sociedad y el Estado
bolivianos
Por otra parte -y pese a que parte de lan
historiograffa movimientista tradicional ha
minimizado su papel-, es indudable que la clase
obrera llegé a la insurreccién con una importan-
te acumulacisn hist6rica previa de luchas contra
Ja oligarquia. Estas disputas fueron asumidas y
asimiladas por la memoria histérica. Muchas
de ellas se habfan desarrollado de manera au-
tGnoma, es decit: sin la invervenci6n directa
de terceros ni de conductores politicos de los
partidos, Este fue el caso de las sublevaciones
ltevadas adelante por el proletariado minero y
fabril y los obreros artesanos urbanos de La Paz.
Igualmente importantes fueron las insurreccio-
nes previas en el campo.
En cuanto a los obreros proletarios, du-
rante el sexenio (1946-1952) etapa calificada
como decisiva para que los posteriores aconte-
cimientos politicos tuvieran lugar-, los centros
mineros fueron el escenario de los principales
ensayos preinsurreccionales, Este es el caso
del levantamiento ocurrido en enero de 1947
en Potosi y el de mayo de 1949, que llevaron
1 cabo los mineros de Siglo XX y Catavi. La
FSTMB también tuvo un rol fundamental, pues
en noviembre de 1946, en el Congreso Extraor-
dinario de Pulaeayo, adopts una tesis radical.
‘También conformé el Bloque Parlamentario
Minero, compuesto por sus dirigentes y los
del POR, que logré ingresar al Parlamento con
senadores y diputados.
Pero, en realidad, el armamento obrero y
¢l clima revolucionario eran fenémenos gene-
ralizados en los campamentos mineros, pues alli
los sindicatos locales jugaban ua papel central
en la representaci6n de las bases. Por otra par-
te, los mineros se convirtieron en el enemigo
principal de los gobiernos pro-oligarquicos,
que los acnsaron de subversivos y comunistas,
Y también se convirtieron en una referencia
para el pueblo en general, que comenzé a con-
siderarlos como fa vanguardia del movimiento
obrero y popular.
EI sector fabril se organizé mis tarde que
Jos mineros,y recién construyé la Confedcracién
General de Trabajadores Fabriles de Bolivia
(CGT¥B) en 1956. Sin embargo, desde la insu-
rreccién de mayo de ese aio, este sector ocupé
un lugar significative en las luchas populares
anti-oligdrqnicas, aportando con una gran cuota
de [Link] efecto, a mediados de ese mes
sse desaté una brava Icha callejera en los barrios
fabriles; sus habitantes fueron masacrados por
tierra y por aire. Una muestra del reconocimicnto
asu aporte fue la declaratoria del Dia del Fabril,
el 18 de mayo de 1952. Fsto se hizo mediante
un Decreto Supremo emitido por el Gobierno
movimientista
Junto a los sectores obrero arcesanales y
populares pacefios, los fabriles pasaron de su
discutible -y hasta cierto punto incomprensi-
ble- participacidn directa en ef derrocamiento
y colgamiento del presidente Villarroel, en julio
de 1946, a ser parte de un abigarrado bloque
social popular de ba urbe pacefia. Los principales
‘enemigos del bloque eran la rosca minera-feudal
ya su brazo armado, las Fuerzas Armadas, que
durante todo el sexenio fueron leales al sistema
y reprimieron a los insurrectos, Dentro de ese
bioque, los sectores artesanales ~que categorial-
‘mente pueden ser incluidos como parte de las
clases medias bajas, compuestas por mestizos
residentes-tenian también sus importantes acu-
rmulaciones previas de experiencias de resistencia
y disidencia. Sus acciones mis rescatables fueron
su contribucién a la creacién de las organizacio-
nes obreras, pioneras en Ins primerus décadas
del siglo Xx, y la lucha por conguistas sociales
dle marcada influencia anarquista. Ademis, este
grupo tenfa una larga tradicién de lucha por
afianzar su identidad cultural.
Respecto a los campesinos, su resistencia
contra las distineas formas de opresin ~émnica,
cultural, social, econémica y politica de los te-
rratenientes y os abusos del Estado venfa de mmu-
cho tiempo atrés. Adem, estos llevaban adelante
una lucha centenaria por mantener sus tierras de
comunidad, oponiéndose a los diferentes intentos
de desestructurar ese sistema ancestral. Quizis
baste con decir que, muy pocos aftos antes la insu-
rreceidn de abril -a lo largo de 1947-, se produjo[ACTORES SOCIALES POLITICOS EN RLIANZA Y DISPUT (1952-1954)
una sublevacién indigena de vastos aleances.
Producto de ella, decenas de insurrectos fueron
asesinados; los lideres del levantamiento fueron
apresados y enviados a campos de residencia-
miento. La represion selectiva e indiscriminada
no cesé hasta la caida del régimen oligétquico y
latifundista, en 1952.
Paralelamenteal declive del antiguo régimen
=v sobre todo en Cochabamba-, la idea de la
reforma agraria comenzé a ser puesta en mar-
cha antes de su dictacién formal, en 1953. Los
sindicatos rurales comenzaron a alianzarse desde
Ja posguerra del Chaco, como un nuevo instru
mento organizativo. Asi, si bien los campesinos
indfgenas no tuvieron ninguna participacién
directa en la insurrecci6n, fueron gravitantes en
el desgaste del poder oligarquico en los afios del
sexenio.
La conduecién politica del MNR en el derro-
camiento del Gobierno oligirquico es algo indis-
cutible. Pero el desmoronamiento del sistema -y
del poder sustentado por la rosea~ fue posible en
1a etapa prerrevolucionaria por la accisn directa
yconstante de los sectores sociales obreros, cam-
pesinos indigenas y populares urbanos.’Tampoco,
hay que olvidar el papel de los intclectuales que
no necesariamente estaban vinculados con el
MNR, entre ellos estudiantes y catedriticos de
lasuniversidades, que contribuyeron a perfilar las
demandas centrales del eambio desde la década
de 1930,
Inmedistamente después de! triunfo de
la insurreceién popular, la manera en que se
resolveria la disponibilidad de poder (sefialada
antetiormente) se convirtié en un asunto que no-
era tan cit de resolver. Varios sectores podian
recurrir al papel jugado en el periodo previo a
la caida del régimen para reclamar espacios en
el nuevo esquema de poder. Es més, de acuerdo
ala tesis tan conocida de Zavaleta Mercado, el
movimiento obrero estaba lo suficientemente
capacitado como para ejercer un “poder dual” o,
yendo mis lejos incluso -tomando la postura de
Guillermo Lora-, para tomar el poder para si.
‘Asi, el primer momento de tanteo y me-
dicién de la correlacién de fuerzas surgida de la
revolucidn se dio entre el MNR, ya instalado en
el Palacio de Gobierno, y el movimiento obrero,
que se organizé y agluting desde el 17 de abril
de 1952 en la Central Obrera Boliviana (COB).
ente movimientista Alfredo Franco
Guachalla fue un actor directo del nacimieato
de la COB, ef 16 de abril, en Ia reunién que fue
convocada en la sede de los grificos. Segiin su
testimonio (def nacié la COB, s/f), en aquella reu-
nién, que concluys con la ereacién de esa central
sindical, pacticiparon dirigentes de diferentes
partidos polfticas. Por el Partido Comunista de
Bolivia (PCB) estaban Joselin Pereira, Sergio Al-
maraz y Victor Hugo Libera, Del Partido Obrero
Revolucionario (POR) fueron parte Guillermo
Lora, Edwin Moller y Ernesto Ayala Mercado.
También habia un amplio grupo de movimien-
tistas autocalificados como inquierdistas, entre
los cuales estaban Nuflo Chavez, Mario Torres,
Germain Butrén, Abel Ayoroa, Mario Guzman
Galarza, Mariano Baptista y Antonio Alvarez,
Mamani,
Dirigentes politicos y representantes de
las diversas organizaciones sindicales y sociales
volvieron a reunirse el 17 de abril:
La Secretaria de la Federacién Gréfiea de La Paz
estaba repleta, Durante varias horas se escucha-
ron brillantes discursos. Era una extraordinaria
reunién, parecida seguramente a las fulgurantes
asambleas que realizaron Jacobinosy Girondins
en la Gran Revolucién Francesa (lé/d.).
Alli se determin6 que I COB tendrfa Ia si-
guiente plataforma de hucha:
Recuadro 4
Plataforma de lucha de la COB
1. Nacionalizaci6n inmediata de las minas sin
indemnizacion y bajo control obrero,
2. Revolucién agraria mediante laconfiscacién
delos iatitundios y su entregaa las organiza-
clones sindicales.
3. _Establecimiento del voto universal.
4. _Disolucién y aplastamiento total del Ejército
‘ysustitucién con miliiasarmedas de obreros
y campesinos.
5. Nacionalizacién de los ferrocarriles,
6. Realizaci6n de un Congreso Nacional de
‘Trabajadores.
7. Derogatoria delas disposiciones antiobreras
dictadas por los anteriores regimenes.
Fuerte Nan 204 bi e95230 CCONSTITUCION, DESARROLIGY CRISIS DEL ESTADO DE 1952/TOMOVI
El Primer Comité Bjecutivo de la COB fue
conformado por distintos miembros de los algu-
nos de los sectores que conformaban el bloque
obrero:
Recuadro S
Primer Comité Ejecutivo de la COB
= Juan Lechin Oquendo (minero): Secretario
Ejecutiva.
= Germén Butrén (fabri): Secretatio General.
= Mario Tortes Calleja (minero): Secretario de
Relaciones.
~ José Luis Jofré (clase mediay: Secretario de
Hacienda.
— José Zegada Terceros: Secretatio de Actas.
~ Julio Gonzates: Secretario de Prensa y Propa~
‘ganda.
- Edwin Maller: Secretario de Organizacian.
= Waldo Aivarez (grafico): Secretario de Cultura,
Figura 3, Primer Coit ecto dea coe.
Fuente chive Magdalena aj,
La COB, mattiz sindical del movimiento
‘obrero, contaba con la presencia -sin excepcién—
de todos los sectores sociales importantes en su.
seno, adems de otros menos significativos y
de las milicias armadas. La unién de todas estas
instituciones y sectores supuso el control inme-
to del aparato represivo del Bstado, que ahora
tenia una gran capacidad de movilizacién. Ast, la
mattiz sindical se constituy6 en un poder que no
podfa dejar de ser tomado en cuenta. Eso fue lo
que posibilité el establecimiento del cogobiemno
MNR-COR, cuya implantacién aparentemente fae
el resultado de una propuesta de Juan Lechin al
MNR. La COB y a FSTMB apoyaron Ia medida
con una movilizacién, y el partido de Gobierno
1h acepté, pues vio en ella una forma de ejercer
mayor control sobre cl movimiento obrero.
Durante el periodo del cogobierno, la COB
participé inicialmente con tres ministros, coloca~
dosen tres carveras claves para el momento. La de
Minerfa y Petréleas estaba a cargo del dirigente
minero Juan Lechin. La de Asuntos Campesinos
fue encargada a Nuflo Chavez (quien a pesar de
suextraccién pequeito burguesa fue considerado
dirigente de los campesinos, debido a su cere:
nia con ese sector). Finalmente, la de Trabajo y
Previsién Social fue ditigida por Germain Butron,
un dirigente fabril de importance erayecroria
sindical,
La presencia de la clase obrera en el primer
Gabinete movimientista ha sido un tema amplia-
mente debatido. Aunque las posiciones difieren
en algunos puntos, parecen coincidir respecto
4 que la potencial capacidad de presién de la
clase obrera sobre el naciente Estado le otorgé
a éste un caricter mds cercano al concepto de
revolucionario. Otra hubiera sido la historia si
se dejaba gobernar a la pequeita burguesia oa las
dlases medias arribistas —la “burguesia embrio-
nari”, sin el concurso del movimiento obrero.
Si la mayoria de las posiciones coinciden en
esto ¢s porque, como veremos mis adelante, as
principales medidas de Ia Revolucién Nacional
fueron posibles en gran medida por fa accion y
presién dirocta de los actores sociales y populares
iateresados en ellas,
Es importante matizar que, sobre todo du~
rante la primera gestin de gobierno del MNR,
las concepciones sobre el sentido del cogobierno
tuvieron implicaciones diferentes para ambas
partes. Por un lado estaban los militantes po-
liticos y sindicales del MNR. Para este primer
grupo ~entre ellos para el propio Juan Lechin-,
el cogobierno significé principalmente una es-
pecie de pacto entre dos actores gravitantes de
Ja revolucion. A través de una convergencia de/ACTORES SOCIALES YPOLITICOS EN ALIANZA Y DISPUTA (1952-19682
intereses comunes, estas dos entidades debian
llevar adclante las medidas revolucionarias. Ast,
los ministros obreras, los directores obreros de
COMIBOL y las cipulas sindicales de la COR y la
PSTMB tomaron su participacidn en las esferas de
decisién estatal como un compromiso militante
con el partido de Gobierno (en el que muchos
de ellos ocupaban cargos importantes). Su par-
ticipacidn en el partido y en et Gobierno era un
concurso responsable que debia desarrollarse
dentro de los marcos posibles, sin pretensiones
desestabilizadoras, lo que provocd un cierto dis-
tanciamiento con sus bases sindicales.
Pero del otro lado estaba las bases sindicales
de Ia COB y la FSTMB, que recibjeron bastante
influencia del Partido Obrero Revolucionario
(POR), del Partido Comunista de Bolivia (PCR) y
de otras corrientes de la izquierda marxista. Por la
consulta de muchos documentos emitidos por los
sindicatos locales de las minas y de otros sectores,
que pertenecian a la maxima central sindical se
advierte que, principalmente para las bases de la
‘Cony de la Federacién de Mineros, el cogobier-
‘no era una especie de “garantia”. Solo mediante el
cogobierno ellos podian estar seguros de que los
intereses populares serian tomados en cuenta por
el Poder Fjecutivo. Ademis, las bases creyeron
que, estando en el poder, iban a poder ejercer
control sobre el partidoy evitar que éste se desvie
de los postulados revolucionarios.
Asi, a pocos meses de funcionamiento del
cogobierno, las bases de la COB emitieron un
voto resohutive que emergié de una asamblea
En este voro se dijo lo siguiente:
Los compafieras Juan Lechin y Germén Burin
estén obligados a informar con carécter perma
nente a sus bases mientras ejerzan sus cargos
ministeriales de todo cuanto politicamente in-
teresa a la relacidn de ferzas entre explotados
yexplotadores. Los representantes obreros ante
Ta COB tienen derecho de pedir informacianes ¥
presentar interpelaciones cuantas veces estimen
‘conveniente (E] Diario, 28 de agosto de 1952).
Mas adelante, inmediatamente después de
dictada la Reforma Agraria, en agosto de 1953, la
COB wtilizé a sus federaciones, confederaciones
y sindicatos locales para presionar al Gobierno.
Esto se hizo con cl in de conseguir mayor parti-
cipacién obrera en el Gabinete, 0, como ellos lo
dijeron, “para mantener el ritmo ascendente de
3
las conquistas en favor de Jas grandes mayorias”
El Diario, 20 de agosto de 1953). Luego de una
crisis de Gabinete ocurrida en octubre de exe aio,
lacantidad de ministerios obreros fue ampliada de
tresa cinco. A través de esta medida, Angel Gomez
(como Ministro de Obras Puiblicas), Fernando An-
tezana (como Ministro de Trabajo} y Fellman Ve-~
lard (como Secretario Privado de la Presidencia),
ademas de Juan Lechiny Nuflo Chavez, entraron
al Gabinete. Eso si est claro que ninguno de ellos
ca exactamente de extraccién obrera.
En ese momenta, para el presidente Victor
Paz Estenssoro la presencia de Lechin en el gabi-
nete cra imprescindible, pues el dirigente sindical
le parecia capaz de mantener a aquel movimiento
dentro de los limites dictados por el partido. Por
ello, nando Lechin quiso renunciar a su cargo
por el pedido de las bases ~que deseaban que
atienda mejor sus fanciones de dirigente méximo
en la COBy ka FSTMB-, el Presidente desestimé
Ia medida. Segiin su declaracion, “ese dirigente
debe mantenerse en puestos altos para la reali-
zacién de las tareas de la Revolucién Nacional”
(La Nacién, 7 de octubre de 1954),
Sin embargo, poco antes de la realizaciéin del
1 Congreso Nacional de Trabsjadores, las bases
lograron imponer a Lechin su renuncia. En ade-
lance, ef dirigemte debia ocuparse integramente
de su organizacién. Lechin fue reemplazado
en ese cargo por Mario Torres Calleja, hasta
‘entonces Secretario General de la FSTMB. Fl
Congreso se inauguré el 31 de octubre de 1954,
instalado en el Palacio Legislativo, cobrando un
aire de “parlamento obrero-campesino”. Fue
en ese ambiente que el tema del cogobierno se
discutié nuevamente.
En el documento politico, aprobado tras
intensos debates -y que fue titulado “Programa
Ideolégico de la COB"-, se adopté Ja posicién que
Lechin habfa manifestado dias antes. Entonces, el
dirigente habia insistido en que la“independencia
sindical” (concepto propugnado por la Tesis de
Pulacayo) ya no tenia razén de ser, pues esta no
debfa ejercerse con gobiernos populares cotmo
cl movimientista:
ya que las clases trabajadoras juegan dentro
de ese organismo politico un papel colegisla-
dor y coxjecutivo, ya sea por intermedio de los
congresos obreros o asambleas sindicales, o por
intermedio de sus Ministros (COB: 1955).32 CONSTITUCION, DESARROLLO Y CRISIS DEL ESTADO DE 1952/ TOMO)
Unos meses después, en una carta enviads
a la prensa, fos ministros obreros manifestaron
Jo siguiente:
Ann en nmestra condiviéin de Ministrus Obreros,
no nos creemos representantes en
19 Waldo Ansaldi La Violencia de Estado Ilegitima e Ilegal y Reformismo-Revolución, Dictadura-Democracia Configuraciones Historicas Del Orden en Sociedades de Violencia