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Revoluci-N 52

Revolución del 1952 bolivia

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I. La Revolucién Naciona actores sociales y politicos en alianza y disputa (1952-1964) Magdalena Cafias Sentidos generales del perioda Entre las décadas de 1930 y 1960 det siglo XX; fa gran mayoria de Jos paises de América Latina pasé por experiencias populistas con fuerves tintes nacionalistas. Este fue el caso de México, Brasil, Argentina, Ecuador, Guatemala, Colombia y Pert, para citar solo a los pracesos mis significativos. Paralclamente, en otros pai- ses de la regién se establecicron las primeras dictaduras militares de largo aliento, como en Nicaragua, Paraguay, Venezuela y Republica Dominicana. Enambos contextos politicos, a demoeracia representativa liberal qued6 muy debilitada. En cambio, cl personalismo, los caudillos, los jefes carismaticos y los dietadores primaban. Los partidos politicos que no estaban en el poder fueron perseguidos y reprimidos. No existia una oposicion con libertad de acci6n, y los gobiernos populistas 0 diccatoriales controtaban abierta o encubiertamente los espacios de poder, la prea sa, los parlamentos y las principales decisiones politicas. Sin embargo, durante el periodo en cuestién, Jos viejos y nuevos actores sociales subalternos vi vieron importantes cxperiencias dle movilizacién, Ya sea en apoyo a los cavdillos populistas o en pos de sus demandas particulareso sectoriales, en Ja mayoria de los eas0s los sectores movilizados Jogearon irrumpir como nunca antes én la vida politica. Cuando ya no entraban en el esquema de poder, cuando sus demandas sobrepasaban lo que los Gobiernos podfan dar a cambio de st apoyo cuando empezaban a actuar auténomamente, las masas -o “el pueblo” fueron reprimidasy sus derechos ciudadanas conculcados. En las décadas anteriores (1900 a 1930), las ‘ddeas anarquistas y socialistas de origen europeo habian logrado implantarse en la clase media r2- dicalizada y en e joven proletariado de las minas, entre otros sectores, Pero, tanto en las ciudades, como en el campo -y especialmente en los see ores rurales tradicionales-, los partidos y orga- nizaciones politicas que sustentaban estas ideas aiin eran débiles. En muy pocos casos -como en el Chile de Marmaduke Grove—los politicos que querfan implementarlas habian conseguido legar al poder, y sus eriunfos duraron muy poco tiempo. EI protetariado, convocado por esas ideologias para conducir los cambios, opté por enrolarse en as corrientes populistas, y muchas veces termind, diezmado por la represién ejercida en contra de sus movilizaciones Desde el final de la Segunda Guerra Mun- dial, a Guerra Fria comenz6 a trasladarse lenta- mente hacia América Latina. La primera muestra de ello fue la caida de Jacobo Arbenz, en 1954, en Guatemala. A raiz de este acontecimiento, los norteamericanos, atemotizados por una radica- lizacién comunista de parte del populismo en ese pais, decidieron intervenirlo con sus tropas armadas. Sin embargo, a Ja Unidn Soviética no ppurecia importarle mucho el subeontinente, sun cuando mimaba a los partidos comunistas que habian nacido en las décadas de 1920 y 1930. Por su parte, estos partidos segufan batallando a su manera por el socialismo en América Latina. ‘Las luchas fuertes se libraban en otras partes: Corea, China, Africa y -un poco mis tarde~ ‘Vietnam, Muchas de las guctras afticanas por la deseolonizacién cobraron tintes socialistas,y los radicales nacionalistas érabes expropiaron a lox europeos las riquezas naturales de sus territorios, 20 ‘CONSTITUCION, DESARROLLO Y CRISIS DEL ESTADO DE 1952/TOMO WL que les pertenecian por derecho. Ello no obstan- te, frabes y africanos optaron muchas veces por una “tercera via” -o lo que en la década de 1960 se conocié como el “tercermundismo”. De todos mods, la expansién de los discursos “anticolo- nialista” y “anciimperialista” y la de los intereses econdmicos en juego hicieron que el mundo vol- cara su atencién hacia esos confines del mundo, en donde las dos potencias se encontraban en disputa: por un lado, la URSS y sus aliados; por cl otro, el mundo capitalista, capitaneado por la potencia norteamericana, Elmiedo de que ocutriese lo mismo en Amé- rrica Latina no cstuvo ausente, y por eso se opts porla prevencién. En los afios de la post Primera Guerra Mundial, el instrumento norteamericano para vender el discurso de la democracia a los gobiernos del subcontinente fue el Paname- Ficanismo (obviamente, lo hicieron desde sus porticulares definiciones de lo que, para ellos, era el totalitarismo). Después de la Segunda Guerra ‘Mundial, con la caida del fascismo, la OEA -hija directa de larecientemente creada ONU-abande- 18 sa oferta con mayoresargumentos a su favor. ‘Un poco después, John F. Kennedy se convir~ ‘6 en el paradigma dela politica de cooperacién amistosa con América Latina. El Gobierno de Estados Unidos presté su apoyo econémico a la regién con la instalacién de bancos de créditos para el acceso a los sectores desfavorecidlos,con el envio de alimentos que les sobraban y de Cuerpos de Paz y con Ia formacién de fa Alianza para el Progreso. A cambio de todo ello, el Fondo Mo- netario Internacional (FMI) comenzé a imponer sus recetas para que nuestros paises “salgan de sus crisis”; paralelamente, exigia condiciones favorables para la entrega de recursos naturales Jatinoamericanos alas empresas norteamericanas, EI Gobierno de Washington tampoco se olvidd de introducir Ia Doctrina de Seguridad Nacional (DSN)en los ejércitos latinoamericanos. Desde mediados de los cincuenta, cientos de militares viajaron a Ja Escuela de las Américas, instalada en el Canal de Panam, para formarse segiin esta Doctrina, Kl Departamento de Pstado segufa de cerea los pasos de los opositores reales y ficticios— del eapitalismo pujante. Todos ellos fueron encasillados como los que respondian al otro lado de la “Cortina de Hierro”. La CIA cencabezs el trabajo de inteligeneia a través de las respetadas embajadas norteamericanas. Desde alli detecté a comunistas y subversives, tal como lo habia hecho afios antes en su pals (1950-1956), durante la famosa “caza de brujas” que liders el senador Arthur McCarthy. Mientras tanto, el modelo socialista, con todas sus variantes, controlaba ya un tercio de los pueblos del mundo, habiéndose instalado en Corea del Norte, Viemam del Norte, China, Camboya, los paises pro-soviéticos de Europa del Fste y algunos paises africanos y arabes mu- sulmanes como Angola, Argelia, Mozambique, Congo, Libia, Siria ¢ Irak. Incluso los patses no alineados del movimiento tereermundista co- queteaban frecuentemente con el concepto de la “utopia politica”. Habia quedado atrés la guerra que sacudi6 y desbasté a Europa, pero atin habja armas que hno dejaban de disparar y otras que se preparaban para hacerlo. Tanto la OTAN como el Pacto de ‘Varsovia entraron en una carrera armamentista sin precedentes, olvidando asf el terror de Hiro- shia y Nagasaki y buscando desesperadamente construir bombas atémicas. Por su parte, los guernlleros anticolonialistas usaban lo que les sobraba a los poderosas, sus armas eran menos modemas,pero también mataban. Quienes querian adherirse al pensamiento revolucionario contaban con un amplio espectro. ideolégico, Una primera veta era e] humanismo socialista, con su vertiente anticolonialista, con Cesaire, Bric Fromm, Ernst Bloch y Franz Fanon como sus pensadores ms representatives. En medio se encontraban las directrices ortodoxas del socialismo estalinista de la Internacional, el trotskismo disidente de la TV, el maoismo de Ja China emancipada y el vigor de pensadores y combatientes del Viemnain vencedor ance Francia Ho Chi Minh, Le Duan y Neuyen van Giap lideraban el movimiento que, por aquel entonces, resistfa la presencia norteamericana. En el otro extremo estaban los pensadores y conductores de las luchas pacificas y violentas del movimiento afroamericano: Martin Luther King, Malcom X, Carmichael, Angela Davis e incluso los radicales exponentes de la “nueva izquierda estadounidense”. En enero de 1959 tuvo lugar la revolucion cubana. El pueblo cubano, conducido por los guerrilleros (que venian combatiendo en la Sierra Maestra desde hacia tres afios), tomé el poder. Fste acontecimiento abrié una nueva ACTORES SOCIALES POLITICOS EN ALIANZA ¥DASPUTA (1852-1964) época pata América Latina, Su fama e influencia crecicron sobre todo a partir de 1961, cuando cl Estado cubano se autodefiniéd como socia- lista —paralelamente a la creciente influencia soviética cn la isla. Ademds, sus impresionantes logros sociales ~principalmente en los émbitos de salud y educacién- se difmdieron como un reguero de polvora. Por otra parte, la revolueiin cabana coin- cidi6 con el declive del populismo, Este declive se debié en gran medida a la desitusién que sus seguidores comenzaron a manifestar por las li- mitaciones y las contradicciones del populismo, que llevaron 2 importantes retrocesos en sus respectivos paises, Fue en ese contexto general quc la Revolucién Nacional boliviana se desen- volvi6 y vivio su auge y su crisis, hasta finalmente agotarse, en 1964, {Cuil fue el significado de la Revolucién ‘Nacional en el contexto internacional de la dé- cada de 1950 ¢ inicios de Ia de 1960? Un dato fundamental para medir su trascendencia es que, €19-de abril de 1952, fa revolucién que vivid el pais ocupé los principales titulares de la prensa internacional. Los més importantes periédicos de Europa y Estudos Unidos le dedicaron sendos editoriales. Sucede que esta revolucién era toda una no- vedad. Un pueblo mal armado habia combatido durante tres dias en la ciudad de La Paz. y habia derrotado a un poderaso Ejército. La derrota militar trajo consigo Ja derrota politica de la en- riquecida burguesia minera del esta‘io, que hasta entonces habia manejado los hilos det poder. De hecho, su representante mas sobresaliente, Simon I. Patifio, habia esparcido sus délares en muchas partes del mundo, dejando muy pocos en Bolivia; segrin la prensa internacional, esta fue una de las motivaciones principales para la insurreccién del pueblo boliviano. Por su parte, los hacendados rorales oprimian a los indigenas, cuya imagen de pobreza extrema hacfa olvidar su pasado de grandes civilizaciones originarias. Los articulos de prensa mencionaran esto como una de las injusticias que motivaron la revuelta. Un partido que casi nadie conocia mis allé de algunas fronteras vecinas ea esto coincidié la prensa— habia comandado el triunfo, proclamando una revolucion «a 3.600 metros de altura». ¢Qué clase de revolucién era fa boliviana?, se preguntaron entonces en el exterior—y siguieron a pregunténdose por muchos altos. Para saber de ella, periodistas y estudiosos se trasladaron a Bo- livia. Los principales lideres debfan darse modos para atendcr la curiosidad de los visitantes; otros prefirieron mirar con més profundidad y, en ticmpos diversos, publicaron textos que hasta hoy ayudan a comprender el proceso revolucionario. Llamaba la atencién que nadie se hubiese inmiscuido directamente en la gesta heroica boliviana, Para lus analista, esta revolucién no cra pro-soviética ni pro-norteamericana, ‘Tam- poco hacian un vineulo directo entre esta y las cxperiencias populistas que aun sobrevivian en ‘Mexico o Argentina ~de donde, evidentemente, algo bebié Ia boliviana. La Ilamada «Revolucién Boliviana», con- ducida desde el poder por el MNR, tuvo 12 afios para desplegar sus politicas. Eso si, muchas de ellas trascendieron ese periodo, y asi el «ciclo del 52» no se cerré totakmente con la caida de los movimientistas del poder, en 1964. Para los cestudiosos y politicos, que la analizaron desde dentro y fuera del pais, este proceso ~tanto el corto como el largo~ na pasé de moda. Desde su. perspectiva, los alcances, contradicciones, transformaciones y retrocesos de la revolucién, asi como el legado de imaginarios y memorias, podian ser debatides una y otra vez. Es posible hablar de la existencia de una “historia oficial” de la Revolucién Nacional, que fue divulgada especialmente por los militantes del MNR. Pero también existe una “historia critica”, «que surgid principalmente desde fines de la dé- cada de 1960 y que fue sustentada sobre todo por intclectuales y politicos de la izquierda ‘Al mismo tiempo, la memoria del periodo qued6 fucrtemente arraigada en los sectores sociales, mis que todo en aquellos que fueron actores centzales del proceso -como fa clase ‘obrera y los campesinos indigenas. En realidad, en vez de memoria habria que hablar de memo- rias y representaciones en plural, ya que no se la puede tomar como si esta fuera homogénea y definitiva. En los tiltimos afios, la Revolucion Nacional ha seguido siendo objeto de andlisis, debates y balances. En la mayoria de los as0s, Ta vision que prevalece en Jos trabajos historiogréficos, sociolégicos y politicos sobre este proceso ¢s nds negativa que positiva. Sin embargo, con el ppaso del tiempo, las posiciones ideologizadas y 2 CCONSTITUCION, DESARROLLDY CRISIS DEL ESTADO DE 1952 /TOMOWL cargadas de diferentes grados de subjetividad han ido cedigndole el lugar a anilisis més rigurosos y objetivos. En relacién al discurso politico sobre la historia, que hoy es enunciado desde las esfe- ras del poder y desde los movimientos sociales articuiados a él, también prevalece una visién negativa sobre Ia revolueion de 1952. Incluso se viene imponiendo una cierta intencionalidad por borrar la memoria de esos acontecimientos. Ya no se hace referencia nia las jornadas de abril de quel afio que enorgullecieron 2 los bolivianos durante décadas- ni al largo proceso, abierto por el Estado, pero que emergié de una insurreccién, de amplio caraecter popular. En este trabajo hemos buseado inseribirnos en una perspectiva capaz de ampliar el conoci- miento, andlisis ¢ interpretaci6n de un periodo central de muestra historia, Queremos hacerlo desile una perspectiva critica, lo que no quiere de- cir que dejaremos de lado la necesaria objetividad. Sin embargo, también pretendemos dar cuenta de los acomecimientos cotidiamos que fueron enlazando el ir y venir de un empo con cambios y permanencias, con esperanzas y fruscraciones. La revolucién en marcha ‘Tambordel pueblo quebatey rebacey dla yr redohla, venganaa del india que doee=e Como perro en eb zaguin y sada al amo hhincao la vdilae crit de los de abajo ha peleado con hombas casezas 7 eartachos dle dinamizas, basta Que por Bn cays en sus manos el arsenal de os militares, Eduardo Gsleano, Bl Sigh del View {as jornadas de abril de 1952 EL9 de abril de 1952 amanecié como ningiin otro 9 de abril, Las marchas militares que se ofan en todas las radios de los hogares pacefios vvenian acompaiiadas de proclamas y llamadas al “valeroso pueblo de La Paz”. La vor del lon tor de Radio Mlimani habia perdido serenidad. En cambio, sonaba emotiva y enronquecida, y asi anunciaba que un golpe de Estado contra la oligatquia habia estallado. E} Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), partido del ppueblo y cabecilta del levantamiento, anunciaba Ja muerte de los opresores y pedia el concurs de todos para consolidar su movimiento. Tras Jas marchss militares, el himno movimientista cobraba fuerza. El pueblo, convocado, vencid la incertidumbre y se voleé a las calles. Se for- ‘maron grupos, se tomaron ripidas decisiones y no se pensé en nada més que en ganar la batalla en contra del Ejército, que se atrincheraba para defender al régimen. El golpe que planiticé el MNR debia haber estallado ext enero, para asi aprovechar la época de las lluvins y Ie falta de conseriptos. Pero la posibilidad de contar con aliados para el golpe entre los altos mandas del Ejército -como con Torres Ortiz, jefe del Estado Mayor lo poster- 26. Finalmente, segiin el plan definitiva de los conspiradores, el golpe estallé el 9 de abril de 1952. Si este fracasaba en la ciudad de La Paz, inmediatamente se levantatfan $7 cantones, pro- vincias y centzos mnineros para desatar la guerra civil; mientras tanto, en el sur se estableceria un Gobiemno civil. Bsa accién conjunta ibaa obligar al Bjércitoa combatir en 100 lugares diferentes y en medio de una huelga general que se planeaba decretar. En los meses anteriores al golpe, los coman- dos barriles, las eélulas de majeres v los grupos de trabajadores mineros fabricaron granadas de cemento amarradas eon une carga de dinamita ~especie de bazucas que en las pinas eran llama- das" chichareas?-, bombas molotov y otrasarmas caseras. Este nistico armamento seria la principal arma de lucha cuando el momento Llegara. Durante larevolucién, el Comité Revolucio- nario Regional del MNR estaba compuesto por Hern Siles Zusazo, Adrin Barrenechea, Hugo Roberts, Jorge Rios, Juan Lechin, Mario Sanjinés Uriarte, Roberto Méndez Tejada, Ratil Canedo, Jorge del Solar, Manuel Barrau y Alfredo Candia Este Comité aseguré la participacién en el golpe. de los comandantes de las tres principales fuerzas del Ejército. En los hechos, solamente Antonio Seleme, Ministro de Gobierno, mantuvo su palabra y entregé algunas armas. La riipida respuesta del Ejercito, que salié totalmente perteechado a ocu- par las calles de la Sede de Gobierna -e incluso pudo retomar el control de algunas capiales de departamento-, hizo parecer que el golpe fracasaria. Entonces, Antonio Seleme se asild en ‘una embajada, Era un momento exitico para los |ACTORES SOCIALES V POLITICOS EN ALIANZA DISPUTA (1952-1964) revolncionarios. Pero el pueblo, que habia salido acombatir desde las primeras horas del 9de abril, convirtié al cuartelazo frustrado en una auténtica insurreecidn popular. Esto cambié radicalmente el curso de los acontecimientas futuros. ‘Ante la avalancha popular, ‘Torres Ortiz, gne inicialmente se habfa comprometido con los conspiradores, cambi6 de opinion y deci- dig defender al régimen. Para ello, el Jefe del Estado Mayor del Fjército contaba con los distintos batallones del Bjército, pero ne con la Fuerza Aérea, que se mantuvo al margen de los [Link] Fuerza Aérea, que habia sido decisiva en la derrota de los movimientos pre-insurreccionales durante el sexenio, no particips en este conflicto, en parte, a rafz de las negociaciones hechas por Siles Zuazo. Con In salida del Ejército a las calles, solo habia dos posibilidades: o el pueblo se dejaba masaerar 0 2 se defendlia con sus armas, Asi se desataron tres dias de hechos violentos. EI peridslico El Diario, vinculado desde su nacimiento con los sectores oligésquieos, fue ‘tomado por una turba ansiosa de revancha. En un articulo titulado “Heroica actuacién del pueblo de La Paz”, publicado el 12 de abril det missno afto, describié la insurreccién como una “brava Tucha sin precedentes en la historia revoluciona- ria de Bolivia”. Diferentes estratos del pueblo paceto participaron en la insurrecci6n: los fabriles, los carabineros, los militantes movimientistas y los mineros, que arribaron desde Milluni a la ciudad Tres dias de lucha callejera tuvieron como resul- tado la destruccién y el desbande del Ejército y ka renuncia del Gobierno dirigido por Hugo Ballividn, quien se asl para salir del pais incluso antes del triunfo final de la revolucién. Recuadro 1 Relato de El Diario sobre ta insurreccién popular *“Combates: El regimiento Lanza, apostado en el Orkojahuita, disparaba hacia las columnnas de civiles que avanzaban porlasfaldas de enfrente, usando armas autornticas. Se replegaron hasta la ceja del Orkojahuira. Alas 10y 30 del miércoles (9 de abril, ios soldados disparan desde el Hospital Obrero con ametralladaras. En la tarde, mavimlentistas y miembros del Eercto entran por detrés del Palacio de Gobierno. Hay com- bates en San Jorge, Miraflores, Villa Victoria, Chijin Alto. El regimiento Bolivar traslada sus efectivos desde Viacha y ataca a civiles en Villa Victoria, A las sels de la tarde los troteos alcanzan su maxima intensidad, escuchéndose disparos en todas partes, inciuso de morteros. En la noche del 9, combates en Viti Victoria, Chijni, Tembladerani, Miraflores, San Jorge, Sopocachi, ‘Cadetes del Batallén Pando de ingenieros el Colegio Militar, que dominaban San Jorgey el Parque Foresta. El dia 10 de abril, la superioridad numérica y de armaments det Ejército hace pensar que ganard la batalla. (...) Alas diez de la mafiana escasea municién entre los revolucionatios, que se encuentran en situacién desesperada, ‘Alas 11,en El Alto, grupos de mineros aparecen con municiones. Unoslegan a entrar en Tembladerani y toman el ferrocartil con municiones. Al cercan al Ejército que se va findiendo. A las dos de la tarde, Villa Victoria, Chijiniy Tembladeranicaen en poder de os revolucionarios, que ingresen ala plaza [Murillo] en dos ‘amiones que fueron arrebatados al Fjército. Alas cuatro dela tarde, combates en Miraflores y Sopocachi El General Jorge Rodriguez pide tregua através del Nuncio Sergio Pignedoliy se retne con Siles Zuazo en la Nunciatura a las sets de la tarde. Elviernes 1 de abril sigue ef fuego granado en Sopocachi y Miraflores. A las 10 y 30 dela mafiana, civiles y carabineros reinician sus ataques conta los cadetes. A las dos de a tarde hay fuertes combates. Estos tiltimos logran dominar el Monticulo y el Ministerio de Defensa. Son tomados prisioneros el co- mandante y oficiales del Sucre y el Bolivar de fa regién militar Nr.1; entre otros, el subteniente Alberto Natusch Busch (det Abaroa),el brigadier Luis Garcia Meza y Armando Reyes Villa (del Pérez) Son liberados 1 18 de abril EI Gral. Humberto Torres Ortiz se encuentra en Laja(...) El regimiento Lanza (oficates més especia- Fizados),el Colegio Miltat y el Batall6n de Ingenieros salieron a recuperar la ciudad. En la calle Lisimaco Gutiérrez funciona el cuartel general del MIN (..) Ese dia, ias doce de la mafiana, los cadetes que llegan hasta la Plaza Abaroa son répidamente dominados y se los conduce hasta San Pedro con las gorras y las camisas al reves? Me 2 CCONSTITUCION, DESARROLLO ¥ CRISIS DEL ESTADO DE 1952/ TOMO! Figura 1. ecinjurta a combines en a nsurecn popu de 1982. Fee tuo oes Salinas. Para René Zavaleta Mercado, Guillermo Lora y otros importantes pensadores, el papel de los mineros fue un aporte fundamental para el triunfo revolucionatio. Esto no solo se debe a la decisiva actuacién de los trabajadores que combaticron en El Alto de La Paz, sino también 4 los obreros del subsuelo en Oraro, que -en una increfble muestra de coraje—impidieron que los refuerzos militares que se dirigian a La Paz puedan cumplir con su cometido. Segiin ambos pensadores, los mineros ya tenian suficiente expe- riencia de lucha acumulada, y por eso su llegada a la Sede de Gobierno insuflé los énimos del pueblo pacefio ~al que se unié incluso dirigid. La prensa del momento también resalts esa participacién. Por ejemplo, en otro articulo de FI Diario, publicado el 13 de abril (cuando atin cn las calles se podia sentir el olor a pélvora), se sefialé que el dia 10 del mismo mes —uno de los de mas intensa lucha revolucionaria— tuve la cstacada actuacién del grupo denominado “Le- chin”. El grupo [evaba el nombre del entonces imsximo dirigente de Ia Federaci6n Sindical de bajadores Mineros de Bolivia (ESTMR).. Recuadro 2 Partidpacién del grupo Lechin en fa insurreccion “Laintervencién de ese grupo fue decisiva para el ‘triunfo del movimiento, puesto que, pese asuses- casos efectivos, logré reducira gruesasfracciones del regimiento Lanza y el Colegio Militar. Desde sus barricadas, levantadas en ia calle Yungas, los animosos soldados de fa revolucién, que recibie- ron varios impactos de mortera...) consiguieron aniquilar a soldados y cadetes parapetados en la Universidad yen a plaza Tiahuanacude Miraflores, luego de intensa lucha que se prolongé desde las 6y 30 hasta fas 17 horas” Porsu parte,¢ltiraje del periédico La Razén del 11 de abril reprodujo in extenso el discurso que Lechin habia dirigido alos trabajadores mineros el dia midreoles 9 de abril, desde la Radio Ulima- ni, Lechin hablaba a nombre de los trabajadores del subsucto. No cabe duda de que, en ese momento, Le- chin era una de las figuras més populares, pues andaba siempre seguido de muchedumbres que daban vivas a la revolucién. Por su parte, los pro- letarios mineros fueron los que més répidamente se organizaron en milicias, utilizando las armas arrebatadas al enemigo, y que lucieron orgullosos en su ingreso a la Plaza Murillo. Asf se consolid6é 1 triunfo popular. Numerosas fotografias de esos fas nos muestran que los fabriles también estaban centrenados a la usanza de la época, con armas col- gando en sus pechos. Las mujeres lncfan jubilosas, con Ia ¥ de la victoria en alto; los carahineras -acompafiaban a los insurzectos; incluso los nifios y las nifias participaban de la algarabia general. ‘Mario Murillo, en su reciente libro titulado La hale no mate sino et destino (2012), resalta el papel desarrollado por los trabajadores fabriles en la insucreccién, que, segtin sostiene, fue minimi- zado por la historiograffa de la revolucién. Con base en numerosas entrevistas con protagonistas, anénimos que combaticron esos dfas, muestra que los barrios obreros pacefios desplegaron gran capacidad de organizacién y coraje revo- Jucionario. ¥ Murillo tiene mucha raz6n, pues [ACTORES SOCIALES Y POLITICOS EN ALIANZA Y DISPUTA (1952-1968) 25 no hay que olvidar que ese sector también tenia en mayo de 1950. Este levantamiento fue derro- ‘una importante experiencia insurreceional previa. _tado tras varios dias de enfrentamientos con el Encre sus principales acciones se encuentra el Ejército, dejando decenas de muertos y cientos levantamiento de los barrios fabriles, ocurrido de heridos. ee woes Figura 2. Milas minras rarchan disdphadamertee01952. Fees coos Sma. Recuadro 3 Discurso de Lechin “Felicto hondamente emocionado al pueblo, que se ha hecho duerto de sus propios destinos y que ha dado a América una leccidn que recogeran los siglos como demostracién de que en tos barrios altiptanicos vive,indomable, el espiritu de la raza heroica que extendié hace ses sighs su civilizacion hasta los remotos ‘confines de Oriente. Hoy, a seis afos de distancia det trégico asesinato del Héroe Gualberto Villarroel, el pueblo de La Paz acaba de rendit, en la misma plaza donde fue colgado, un homenaje de desagravio que ‘me conmovié profundamente, porque ha salido de la més honda entrafia popular Por encima de los designios de la rosca, que estrangula desde hace sesenta afios nuestra economia, hoy se ha fundido en un abrazo fraternal y sincero el pueblo trabajador, la vanguardia del MNR, el Ejécito ‘Nacional Patriota y el Cuerpo de Carabineros(...) Los trabajadores de las minas, que a través de una época jabonada de sangre en los campos de Maria Barzola, Huanuni, Siglo Xx, Unc’a, Incahuasi habian ganado gallardamente un puesto de vanguardia en la lucha emancipadora contra el capitalisma financiero, os dicen por mi intermedio, pueblo trabajador de La az, que envidian el signo histdrico que os llevé hoy alas calles de esta ciudad patricia, cuna dela libertad yeauna de tiranos, para borrar los tltimos vestigios de la antt-patria(...). Las minas que amasaron durante sigfos la fortuna de magnates extranjeros son, desde hoy, por heroico ‘mandato de los bolivianos, la piedra inicial de la Soberania econémica. VA BOLIVIA, GLORIA A VILLARROEL, MUERA LA ROSCA 26 CCONSTITUCION, DESARROLLO CRISIS DEL ESTADO DE 1952 /TOMOW En cuanto a los jefes y comandos del MNR, tanto la prensa que sacd ediciones especiales en los siguientes dias como la historiografia movimientista posterior coincidieron en resaltar el papel de Hernan Siles Zuazo y de los coman- dos barriales y zonales del partido en el triunfo popular. Evidentemente, este lider ya gozaba de gran aprecio popular, pues era uno de los pocos miembros de la edpula movimiencista que haba retornado clandestinamente a Bolivia en varias oportunidades durante el sexenio pasado. Otros permanecieron en el exilio, viviendo en paises ve- cinos, entre ellos el mismo Victor Paz Estenssoro, que radieé en Uruguay y cn Argentina, Durante el golpe, ante Ia arremetida del Ejército, varios de los dirigentes movimientistas que habjan participado en los preparativos se ‘encerraron en una casa, midiendo desde alli como se iban a desarrollar los acontecimientos para io, Siles Zuazo insistio en que, pese a que la posibilidad de ser vencidos, habia que salir pelear. Consecuente eon su po- sicién, desde el 10 de abril se convirtio en uno de los principales escrategas de la lucha popular, actuando con mucho arrojo. Es verdad que una parte de la cipula del MN mostré titubeos en el momento clave. Pero las bases del partido, las organizadas en coman- dos zonates y barriales ~y principalmente en los Iamados “Grupos de Honor”, salicron a pelear desde el primer momento, En la lucha también actuaron las mujeres, comandadas por la valiente lider movimientista Lydia Gueiler. Finalmente, pese a no haber estado en el momento crucial del triunfo contra el Estado oligirquico, el pueblo exigid el retornoinmediato de Victor Paz Estenssoro a Bolivia. EIDr, Pazera considerado el jefe nato del proceso revolucio- nario que se habia iniciado, tanto porque era el jefe indiscutido del MNR como por su trayectoria politica y capacidad intelectual. tra cuesti6n sobre la que se ha insistido—y con mucha razén- es que el suceso insurreccional de 1952 se desarrollé basicamente en la ciudad de La Paz. En cambio, en los otros departamentos y regiones del pais, los acontecimientos revolucio- nariosno adquitieron mucha relevancia. Sin em- bargo, no debe desconocerse el papel altamente signilicativo de las batallas ocurridas en Oruro. Alli bajo la direccin de los mineros de San José y de las minas aledaiias el pacblo impidis el paso de las tropas del sur hacia La Paz, Muchos ofren- daron sus vidas en esa heroica tarea. Ademis, cen las ciudades de Cochabamba, Potosi y Santa ‘Cruz, los revolucionarios tomaron rpidamente las plazas, destituyendo a las autoridades locales que representaban al viejo régimen. Esto nos re- vela que alli también se estaba mayoritariamente a favor de la caida de ba oligarquia, Finalmente, si bien los campesinos indigenas ‘no jugaron ningiin papel en los tres dias de guerra civil, cuando la noticia se esparcid por el campo se fa recibié con alborozo. Pocas semanas después, cientos de campesinos de los alrededores de la ciudad legaron 2 La Paz. a mostrar su adhesion ala revolucién. A partir de entonces, repetirian estas acciones de manera creciente y masiva. si, la revolucién de abril tuvo un claro cardcter nacional y popular; fue la expresién de ‘una mayorfa de los habitantes del pais, aunque La Paz fue el innegable epicentro dela insurree- cidn popular. De hecho, este acontecimiento fue apropiado por la memoria histética como una gesta que demostré —una vez més- el cardcter levantisco y revolucionario de los habitantes de Ia hoyada. En cuanto a sus conductores, a disputa de Jas memorias se ha centrado en dos de ellos. Por un Jado estén el movimiento obrero, que repre sentaba a la clase insurrecta contra los patrones desde el sexenio, y el pueblo en armas ~0 “los de abajo”, el que sufria de distintas maneras la optesiGn oligdrquica. Por el otro esti e] MNR, que habia conducido politicamente Ia lucha contra el sistema oligarquico, y que desde entonces fue denominado como el “partido de la revolucién”. 2Y queé pasé con las minorias vencidas? El répido desmoronamiento del iiltimo gobierno oligarquico mostré que el antiguo ré- gimen habia perdido totalmente la legitimidad para mantenerse cn el poder. Eso no bubiera sido posible sin un desgaste previo lo suficien- temente profundo como para que bastasen tres dias para hundirlo. Asi lo debieron haber enten- didlo aquellos 2 los que el viejo sistema les habia proporcionado ntuchas ventajas, pues estos—con cexcepcidn del Ejército—no salieron a defenderlo. Posiblemente una actitud diferente de su parte podia haber desatado una guerra civil prolongada, como ocurrié con otras revoluciones del mundo. Es posible que de ello se desprenda un hecho que ha llamado mucho la atencién, haciendo ACTORES SOCIALES V POLITICOS EN ALIANZA Y DISPUTA (1952-1964) de la revolucién boliviana un caso sui géneris: In casi absoluta ausencia de actos de venganza (ajusticiamientos, asaltos a casas de los eaidos, humillaciones desproporcionadas, etc.) 0 de descontrol de las masas (actos de delincuencia, anarquia, destruccién de bienes estatales, etc.) Fl propio Siles Zuazo, que se posiciond ‘como gobemnante interino de Bolivia el déa 11 de abril, pidi6 # las masas insurreetas que retornen a sus casas o lugares de origen en calma. ¥ el pueblo loescuché. Las calles de La Paz fueron limpiadas de los escombros que dejaron las barricadas y, pronto, volvié a lucir como antes de las heroicas jornadas. Los trabajadores mineros volvieron a sus campamentos, donde aim reinaban ~temero- sos- los antiguos araos, a los que no les ocurtié nada, Los campesinos aguardaron unos meses para empezar a movilizarse por la tierea. El pue- blo, armado, se llevé los fusiles a sus casas. Los muertos fueron enterrados en medio del dolor de los familiares y de vitores a la re- volucién, Los aproximadamente 500 fallecidos que defaron como saldo los tres dias de combates fueron considerados héroes de la gesta popular. Nadie habié de practicar el «ojo por ojo, diente por diente». La revolucién no habia sido pacifica, pero ahora no se pensaba en nada més que en dar el siguiente paso: consolidarla. La sangre dejé de correr. Comenzé a desplegarse la politica, Laestructuracén del nuevo poder: del cogobiero NRO La revolucién del 9 de abril, al derrotar al Ejér~ cito —que representaba al aparato represivo del poder oligérquico-, abrié un momento de clara “disponibilidad def poder”, tal como lo seffala Zavaleta Mercado. Porlas caracteristicas dela re- -volucién, que habfa contado con la participacién tanto de actores sociales como politicos, répida- mente se planted el problema de la estructuracién del nuevo poder. Una propuesta fue la “alianza de clases” en tomno al partido de Gobierno; otra fue una “dualidad de poderes". En esta iltima, el partido y el movimiento obrero se disputarfan su participacién en el aparato gubernamental/ estatal. En cuanto a la posibilidad de afianzar Ja alianza de clases, es indudable que esta era el producto del derracamiento del régimen an- terior, el cual estuvo dirigido por el MNR, el a principal auspiciador del golpe de Estado. Por otra parte, la memoria reciente de su triunfo electoral, en 1951, ayudé a afianzar al partido. En Jos snomentos prerrevolucionarios, el MNR habia logeado apelar a todas las clases populares con su discurso, recoger handeras econdmicas y politicas que las reivindicaban. También se habia ganado Inconfianza del pueblo en gran medida a rafz de apersecuciGn saftuda que el Estado practics con sus lideres. Respaldado por estos hechos, el MNR asumid el gobierno del pais. ‘All respecto, Fernando Mayorga (2012) sefiala que el MNR constray6 una hegemonia ideolégica. Segin Mayorga, fue a través de su ideologia nacionalista y revolucionaria que €l partido apelé a todos los sectores sociales, y lo hizo bajo Ia postulacién de que el pais estaba dividido entre la nacién y la anti-nacién, entre el pueblo y la oligarquia. “También es evidente que, después del triunfo de la revolucién, la popularidad del MNR y de sus lideres aumenté significativamente, Esto qued6 demostrado en el apotedsico recibimiento brin- dado a Paz Estenssoro por la poblacién de La Paz tras su arribo al pafs, el 15 de abril de 1952, Este acontecimiento tuvo lugar exactamente un afio después de que al Ifder se le impidiera volver a Bolivia para asumir la cabeza del proceso electo- ral, como candidato a la Presidencia por el MNR. E123 de abril del mismo affo, Ia Corte Su- perier de Justicia, reunida en sala plena, dectaré constitucional al nuevo Gobierno. La Corte le otorgé legalidad al interpretar como legitimo el triunfo electoral del MNR en 1951 -el triunfo habia sido desconocido por un golpe de Estado, Jo que fue un argumento més para legalizar el Gobierno del MNR. Sin embargo, no hay que olvidar que el MNR apeld a la accién armada en 1949, cuando impuls6 el derrocamiento del Go- bierno a través de lo que se denominé ta “guerra civil”, Esta insurreccién duré tres meses antes de ser derrotada, pero en 1952 nadie pudo impedir el golpe de Estado del MNR. Pero hubo otro hecho que contribuyé al ascenso del MNR al poder. Sucede que los demas partidos politicas, creados en Ta década del cuarenta, que antes de 1952 comtaban con importantes bases sociales como Falange So- cialista Boliviana (1B), el Partido de la Lequierda Revolucionaria (PIR) y el Partido Obrero Revolu- cionario (POR)-, en ese momento se encontraban 28 CCONSTITUCION, DESHRROLIOY CAISIS DEL ESTADO OE 1952/TOMOV bastante disminuidos. Ninguno de ellos podia ‘equipararse en popularidad y militancia al MNR, ninguno podfa aspirar a ser un factor de poder. Es verdad que algunos de sus postulados coincidian e incluso se habjan adelantado en mucho a los que sustentaba el MNR. Pero fue este partido ~bajo cel paraguas de las “Banderas de Abril” el que se apropié efiearmente del discurso antioligérquico y convirtié a las demandas popelares en un pro- arama de cambios para la sociedad y el Estado bolivianos Por otra parte -y pese a que parte de lan historiograffa movimientista tradicional ha minimizado su papel-, es indudable que la clase obrera llegé a la insurreccién con una importan- te acumulacisn hist6rica previa de luchas contra Ja oligarquia. Estas disputas fueron asumidas y asimiladas por la memoria histérica. Muchas de ellas se habfan desarrollado de manera au- tGnoma, es decit: sin la invervenci6n directa de terceros ni de conductores politicos de los partidos, Este fue el caso de las sublevaciones ltevadas adelante por el proletariado minero y fabril y los obreros artesanos urbanos de La Paz. Igualmente importantes fueron las insurreccio- nes previas en el campo. En cuanto a los obreros proletarios, du- rante el sexenio (1946-1952) etapa calificada como decisiva para que los posteriores aconte- cimientos politicos tuvieran lugar-, los centros mineros fueron el escenario de los principales ensayos preinsurreccionales, Este es el caso del levantamiento ocurrido en enero de 1947 en Potosi y el de mayo de 1949, que llevaron 1 cabo los mineros de Siglo XX y Catavi. La FSTMB también tuvo un rol fundamental, pues en noviembre de 1946, en el Congreso Extraor- dinario de Pulaeayo, adopts una tesis radical. ‘También conformé el Bloque Parlamentario Minero, compuesto por sus dirigentes y los del POR, que logré ingresar al Parlamento con senadores y diputados. Pero, en realidad, el armamento obrero y ¢l clima revolucionario eran fenémenos gene- ralizados en los campamentos mineros, pues alli los sindicatos locales jugaban ua papel central en la representaci6n de las bases. Por otra par- te, los mineros se convirtieron en el enemigo principal de los gobiernos pro-oligarquicos, que los acnsaron de subversivos y comunistas, Y también se convirtieron en una referencia para el pueblo en general, que comenzé a con- siderarlos como fa vanguardia del movimiento obrero y popular. EI sector fabril se organizé mis tarde que Jos mineros,y recién construyé la Confedcracién General de Trabajadores Fabriles de Bolivia (CGT¥B) en 1956. Sin embargo, desde la insu- rreccién de mayo de ese aio, este sector ocupé un lugar significative en las luchas populares anti-oligdrqnicas, aportando con una gran cuota de [Link] efecto, a mediados de ese mes sse desaté una brava Icha callejera en los barrios fabriles; sus habitantes fueron masacrados por tierra y por aire. Una muestra del reconocimicnto asu aporte fue la declaratoria del Dia del Fabril, el 18 de mayo de 1952. Fsto se hizo mediante un Decreto Supremo emitido por el Gobierno movimientista Junto a los sectores obrero arcesanales y populares pacefios, los fabriles pasaron de su discutible -y hasta cierto punto incomprensi- ble- participacidn directa en ef derrocamiento y colgamiento del presidente Villarroel, en julio de 1946, a ser parte de un abigarrado bloque social popular de ba urbe pacefia. Los principales ‘enemigos del bloque eran la rosca minera-feudal ya su brazo armado, las Fuerzas Armadas, que durante todo el sexenio fueron leales al sistema y reprimieron a los insurrectos, Dentro de ese bioque, los sectores artesanales ~que categorial- ‘mente pueden ser incluidos como parte de las clases medias bajas, compuestas por mestizos residentes-tenian también sus importantes acu- rmulaciones previas de experiencias de resistencia y disidencia. Sus acciones mis rescatables fueron su contribucién a la creacién de las organizacio- nes obreras, pioneras en Ins primerus décadas del siglo Xx, y la lucha por conguistas sociales dle marcada influencia anarquista. Ademis, este grupo tenfa una larga tradicién de lucha por afianzar su identidad cultural. Respecto a los campesinos, su resistencia contra las distineas formas de opresin ~émnica, cultural, social, econémica y politica de los te- rratenientes y os abusos del Estado venfa de mmu- cho tiempo atrés. Adem, estos llevaban adelante una lucha centenaria por mantener sus tierras de comunidad, oponiéndose a los diferentes intentos de desestructurar ese sistema ancestral. Quizis baste con decir que, muy pocos aftos antes la insu- rreceidn de abril -a lo largo de 1947-, se produjo [ACTORES SOCIALES POLITICOS EN RLIANZA Y DISPUT (1952-1954) una sublevacién indigena de vastos aleances. Producto de ella, decenas de insurrectos fueron asesinados; los lideres del levantamiento fueron apresados y enviados a campos de residencia- miento. La represion selectiva e indiscriminada no cesé hasta la caida del régimen oligétquico y latifundista, en 1952. Paralelamenteal declive del antiguo régimen =v sobre todo en Cochabamba-, la idea de la reforma agraria comenzé a ser puesta en mar- cha antes de su dictacién formal, en 1953. Los sindicatos rurales comenzaron a alianzarse desde Ja posguerra del Chaco, como un nuevo instru mento organizativo. Asi, si bien los campesinos indfgenas no tuvieron ninguna participacién directa en la insurrecci6n, fueron gravitantes en el desgaste del poder oligarquico en los afios del sexenio. La conduecién politica del MNR en el derro- camiento del Gobierno oligirquico es algo indis- cutible. Pero el desmoronamiento del sistema -y del poder sustentado por la rosea~ fue posible en 1a etapa prerrevolucionaria por la accisn directa yconstante de los sectores sociales obreros, cam- pesinos indigenas y populares urbanos.’Tampoco, hay que olvidar el papel de los intclectuales que no necesariamente estaban vinculados con el MNR, entre ellos estudiantes y catedriticos de lasuniversidades, que contribuyeron a perfilar las demandas centrales del eambio desde la década de 1930, Inmedistamente después de! triunfo de la insurreceién popular, la manera en que se resolveria la disponibilidad de poder (sefialada antetiormente) se convirtié en un asunto que no- era tan cit de resolver. Varios sectores podian recurrir al papel jugado en el periodo previo a la caida del régimen para reclamar espacios en el nuevo esquema de poder. Es més, de acuerdo ala tesis tan conocida de Zavaleta Mercado, el movimiento obrero estaba lo suficientemente capacitado como para ejercer un “poder dual” o, yendo mis lejos incluso -tomando la postura de Guillermo Lora-, para tomar el poder para si. ‘Asi, el primer momento de tanteo y me- dicién de la correlacién de fuerzas surgida de la revolucidn se dio entre el MNR, ya instalado en el Palacio de Gobierno, y el movimiento obrero, que se organizé y agluting desde el 17 de abril de 1952 en la Central Obrera Boliviana (COB). ente movimientista Alfredo Franco Guachalla fue un actor directo del nacimieato de la COB, ef 16 de abril, en Ia reunién que fue convocada en la sede de los grificos. Segiin su testimonio (def nacié la COB, s/f), en aquella reu- nién, que concluys con la ereacién de esa central sindical, pacticiparon dirigentes de diferentes partidos polfticas. Por el Partido Comunista de Bolivia (PCB) estaban Joselin Pereira, Sergio Al- maraz y Victor Hugo Libera, Del Partido Obrero Revolucionario (POR) fueron parte Guillermo Lora, Edwin Moller y Ernesto Ayala Mercado. También habia un amplio grupo de movimien- tistas autocalificados como inquierdistas, entre los cuales estaban Nuflo Chavez, Mario Torres, Germain Butrén, Abel Ayoroa, Mario Guzman Galarza, Mariano Baptista y Antonio Alvarez, Mamani, Dirigentes politicos y representantes de las diversas organizaciones sindicales y sociales volvieron a reunirse el 17 de abril: La Secretaria de la Federacién Gréfiea de La Paz estaba repleta, Durante varias horas se escucha- ron brillantes discursos. Era una extraordinaria reunién, parecida seguramente a las fulgurantes asambleas que realizaron Jacobinosy Girondins en la Gran Revolucién Francesa (lé/d.). Alli se determin6 que I COB tendrfa Ia si- guiente plataforma de hucha: Recuadro 4 Plataforma de lucha de la COB 1. Nacionalizaci6n inmediata de las minas sin indemnizacion y bajo control obrero, 2. Revolucién agraria mediante laconfiscacién delos iatitundios y su entregaa las organiza- clones sindicales. 3. _Establecimiento del voto universal. 4. _Disolucién y aplastamiento total del Ejército ‘ysustitucién con miliiasarmedas de obreros y campesinos. 5. Nacionalizacién de los ferrocarriles, 6. Realizaci6n de un Congreso Nacional de ‘Trabajadores. 7. Derogatoria delas disposiciones antiobreras dictadas por los anteriores regimenes. Fuerte Nan 204 bi e952 30 CCONSTITUCION, DESARROLIGY CRISIS DEL ESTADO DE 1952/TOMOVI El Primer Comité Bjecutivo de la COB fue conformado por distintos miembros de los algu- nos de los sectores que conformaban el bloque obrero: Recuadro S Primer Comité Ejecutivo de la COB = Juan Lechin Oquendo (minero): Secretario Ejecutiva. = Germén Butrén (fabri): Secretatio General. = Mario Tortes Calleja (minero): Secretario de Relaciones. ~ José Luis Jofré (clase mediay: Secretario de Hacienda. — José Zegada Terceros: Secretatio de Actas. ~ Julio Gonzates: Secretario de Prensa y Propa~ ‘ganda. - Edwin Maller: Secretario de Organizacian. = Waldo Aivarez (grafico): Secretario de Cultura, Figura 3, Primer Coit ecto dea coe. Fuente chive Magdalena aj, La COB, mattiz sindical del movimiento ‘obrero, contaba con la presencia -sin excepcién— de todos los sectores sociales importantes en su. seno, adems de otros menos significativos y de las milicias armadas. La unién de todas estas instituciones y sectores supuso el control inme- to del aparato represivo del Bstado, que ahora tenia una gran capacidad de movilizacién. Ast, la mattiz sindical se constituy6 en un poder que no podfa dejar de ser tomado en cuenta. Eso fue lo que posibilité el establecimiento del cogobiemno MNR-COR, cuya implantacién aparentemente fae el resultado de una propuesta de Juan Lechin al MNR. La COB y a FSTMB apoyaron Ia medida con una movilizacién, y el partido de Gobierno 1h acepté, pues vio en ella una forma de ejercer mayor control sobre cl movimiento obrero. Durante el periodo del cogobierno, la COB participé inicialmente con tres ministros, coloca~ dosen tres carveras claves para el momento. La de Minerfa y Petréleas estaba a cargo del dirigente minero Juan Lechin. La de Asuntos Campesinos fue encargada a Nuflo Chavez (quien a pesar de suextraccién pequeito burguesa fue considerado dirigente de los campesinos, debido a su cere: nia con ese sector). Finalmente, la de Trabajo y Previsién Social fue ditigida por Germain Butron, un dirigente fabril de importance erayecroria sindical, La presencia de la clase obrera en el primer Gabinete movimientista ha sido un tema amplia- mente debatido. Aunque las posiciones difieren en algunos puntos, parecen coincidir respecto 4 que la potencial capacidad de presién de la clase obrera sobre el naciente Estado le otorgé a éste un caricter mds cercano al concepto de revolucionario. Otra hubiera sido la historia si se dejaba gobernar a la pequeita burguesia oa las dlases medias arribistas —la “burguesia embrio- nari”, sin el concurso del movimiento obrero. Si la mayoria de las posiciones coinciden en esto ¢s porque, como veremos mis adelante, as principales medidas de Ia Revolucién Nacional fueron posibles en gran medida por fa accion y presién dirocta de los actores sociales y populares iateresados en ellas, Es importante matizar que, sobre todo du~ rante la primera gestin de gobierno del MNR, las concepciones sobre el sentido del cogobierno tuvieron implicaciones diferentes para ambas partes. Por un lado estaban los militantes po- liticos y sindicales del MNR. Para este primer grupo ~entre ellos para el propio Juan Lechin-, el cogobierno significé principalmente una es- pecie de pacto entre dos actores gravitantes de Ja revolucion. A través de una convergencia de /ACTORES SOCIALES YPOLITICOS EN ALIANZA Y DISPUTA (1952-19682 intereses comunes, estas dos entidades debian llevar adclante las medidas revolucionarias. Ast, los ministros obreras, los directores obreros de COMIBOL y las cipulas sindicales de la COR y la PSTMB tomaron su participacidn en las esferas de decisién estatal como un compromiso militante con el partido de Gobierno (en el que muchos de ellos ocupaban cargos importantes). Su par- ticipacidn en el partido y en et Gobierno era un concurso responsable que debia desarrollarse dentro de los marcos posibles, sin pretensiones desestabilizadoras, lo que provocd un cierto dis- tanciamiento con sus bases sindicales. Pero del otro lado estaba las bases sindicales de Ia COB y la FSTMB, que recibjeron bastante influencia del Partido Obrero Revolucionario (POR), del Partido Comunista de Bolivia (PCR) y de otras corrientes de la izquierda marxista. Por la consulta de muchos documentos emitidos por los sindicatos locales de las minas y de otros sectores, que pertenecian a la maxima central sindical se advierte que, principalmente para las bases de la ‘Cony de la Federacién de Mineros, el cogobier- ‘no era una especie de “garantia”. Solo mediante el cogobierno ellos podian estar seguros de que los intereses populares serian tomados en cuenta por el Poder Fjecutivo. Ademis, las bases creyeron que, estando en el poder, iban a poder ejercer control sobre el partidoy evitar que éste se desvie de los postulados revolucionarios. Asi, a pocos meses de funcionamiento del cogobierno, las bases de la COB emitieron un voto resohutive que emergié de una asamblea En este voro se dijo lo siguiente: Los compafieras Juan Lechin y Germén Burin estén obligados a informar con carécter perma nente a sus bases mientras ejerzan sus cargos ministeriales de todo cuanto politicamente in- teresa a la relacidn de ferzas entre explotados yexplotadores. Los representantes obreros ante Ta COB tienen derecho de pedir informacianes ¥ presentar interpelaciones cuantas veces estimen ‘conveniente (E] Diario, 28 de agosto de 1952). Mas adelante, inmediatamente después de dictada la Reforma Agraria, en agosto de 1953, la COB wtilizé a sus federaciones, confederaciones y sindicatos locales para presionar al Gobierno. Esto se hizo con cl in de conseguir mayor parti- cipacién obrera en el Gabinete, 0, como ellos lo dijeron, “para mantener el ritmo ascendente de 3 las conquistas en favor de Jas grandes mayorias” El Diario, 20 de agosto de 1953). Luego de una crisis de Gabinete ocurrida en octubre de exe aio, lacantidad de ministerios obreros fue ampliada de tresa cinco. A través de esta medida, Angel Gomez (como Ministro de Obras Puiblicas), Fernando An- tezana (como Ministro de Trabajo} y Fellman Ve-~ lard (como Secretario Privado de la Presidencia), ademas de Juan Lechiny Nuflo Chavez, entraron al Gabinete. Eso si est claro que ninguno de ellos ca exactamente de extraccién obrera. En ese momenta, para el presidente Victor Paz Estenssoro la presencia de Lechin en el gabi- nete cra imprescindible, pues el dirigente sindical le parecia capaz de mantener a aquel movimiento dentro de los limites dictados por el partido. Por ello, nando Lechin quiso renunciar a su cargo por el pedido de las bases ~que deseaban que atienda mejor sus fanciones de dirigente méximo en la COBy ka FSTMB-, el Presidente desestimé Ia medida. Segiin su declaracion, “ese dirigente debe mantenerse en puestos altos para la reali- zacién de las tareas de la Revolucién Nacional” (La Nacién, 7 de octubre de 1954), Sin embargo, poco antes de la realizaciéin del 1 Congreso Nacional de Trabsjadores, las bases lograron imponer a Lechin su renuncia. En ade- lance, ef dirigemte debia ocuparse integramente de su organizacién. Lechin fue reemplazado en ese cargo por Mario Torres Calleja, hasta ‘entonces Secretario General de la FSTMB. Fl Congreso se inauguré el 31 de octubre de 1954, instalado en el Palacio Legislativo, cobrando un aire de “parlamento obrero-campesino”. Fue en ese ambiente que el tema del cogobierno se discutié nuevamente. En el documento politico, aprobado tras intensos debates -y que fue titulado “Programa Ideolégico de la COB"-, se adopté Ja posicién que Lechin habfa manifestado dias antes. Entonces, el dirigente habia insistido en que la“independencia sindical” (concepto propugnado por la Tesis de Pulacayo) ya no tenia razén de ser, pues esta no debfa ejercerse con gobiernos populares cotmo cl movimientista: ya que las clases trabajadoras juegan dentro de ese organismo politico un papel colegisla- dor y coxjecutivo, ya sea por intermedio de los congresos obreros o asambleas sindicales, o por intermedio de sus Ministros (COB: 1955). 32 CONSTITUCION, DESARROLLO Y CRISIS DEL ESTADO DE 1952/ TOMO) Unos meses después, en una carta enviads a la prensa, fos ministros obreros manifestaron Jo siguiente: Ann en nmestra condiviéin de Ministrus Obreros, no nos creemos representantes en

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