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Moda y Contaminación en Argentina

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Jesica Hilgenberg – Victoria Medina - Sara Gabriela Zurita Corrales

Textiles tóxicos:
Residuos de MODA.
El impacto de la producción textil y de los residuos en el medio ambiente.
En Argentina, la industria textil, clasificada como la segunda más contaminante del mundo, enfrenta una creciente
problemática ambiental. La falta de políticas efectivas para la gestión de residuos textiles impide una separación
adecuada en origen, resultando en toneladas de desechos de ropa y materiales de producción que acaban en
vertederos y basurales.

La contaminación textil en Argentina se ha intensificado a lo largo de las últimas décadas,


acompañando el crecimiento de la industria de la moda rápida y la producción masiva de
prendas. Aunque no se puede señalar un año específico en que comenzó este problema, es
evidente que desde finales del siglo XX y principios del siglo XXI, la producción y el consumo
de ropa en el país han aumentado significativamente.
Este incremento en la demanda de ropa asequible y de moda ha llevado a un aumento en la
producción de prendas de baja calidad y corta duración, que a menudo están hechas de materiales
sintéticos y se fabrican utilizando procesos poco sostenibles. Estos materiales sintéticos, como el
poliéster y el nylon, tienen un impacto ambiental considerable debido a su producción a partir de
recursos no renovables, como el petróleo, y su lenta degradación una vez desechados.
Además, los procesos de fabricación en la industria textil, como el teñido y el acabado de tejidos,
a menudo implican el uso de productos químicos tóxicos que contaminan el agua y el suelo,
generando efectos adversos en el medio ambiente.
La contaminación textil se ve agravada por el crecimiento descontrolado de la industria de la
moda rápida y la falta de regulaciones ambientales eficaces que aborden los impactos negativos
de esta industria en el medio ambiente y la salud pública.
Las prendas que terminan en un basural generan contaminación de varias maneras. Los
componentes químicos de las fibras se transfieren al suelo y luego a las napas de agua,
polucionando reservas acuíferas. Además, al estar expuestas a la intemperie, se desprenden
micro plásticos que el viento puede arrastrar hasta el mar y los peces los ingieren. En caso de
incendios, se libera material particulado que puede afectar la calidad del aire en ciudades
cercanas.
La industria textil es intensiva en el consumo de agua, desde el cultivo de materias primas como
el algodón hasta procesos de teñido y acabado que dependen enormemente del agua. El cultivo
de fibras naturales, especialmente el algodón, ocupa grandes extensiones de tierra, lo que implica
un uso intensivo de espacio y puede degradar el suelo por el uso de técnicas de cultivo no
sostenibles, erosionando la tierra y reduciendo su fertilidad.
En resumen, la contaminación textil en Argentina y a nivel global representa un problema
ambiental significativo. La industria es responsable de aproximadamente el 10% de las
emisiones globales de carbono y produce cerca de 92 millones de toneladas de desechos textiles
cada año, muchos de los cuales terminan en vertederos o son incinerados, contribuyendo a la
contaminación y al agotamiento de los recursos naturales. La rápida renovación de las
colecciones de moda también contribuye a la acumulación de desechos textiles, con pocos
sistemas efectivos de reciclaje o reutilización, exacerbando los impactos negativos en las
condiciones laborales y en la sostenibilidad de las industrias locales.
Puntos importantes y contaminantes:
387.000 millones de litros de agua. Consumo anual en la producción textil. 20% de las aguas
residuales, por sustancias químicas utilizadas en la producción 10% de las emisiones de co2. 850
millones de toneladas al año. 2a más contaminante del planeta. 100.000 millones de prendas al
año. El 75% acaba en la basura y el 25% son reutilizados 10.000 litros de agua de necesitan para
producir 1kg de algodón.
Consumo de agua por prenda:
Un pantalón consume 10.800 en todos sus procesos (Tintura, lavado, etc.). Un traje de chaqueta
de mujer y de hombre consume entre 4.000 y 5.000. Unos zapatos de piel y unas zapatillas
deportivas consumen un 4.000. Una remera de algodón consume 2.700. Un suéter consume
2.200 en la fabricación de la lana, y por último una camisa de fibra sintética consume 1.500.

Industria textil: impacto ambiental:

La contaminación textil es la segunda mayor contaminante del mundo. En Argentina, se ha


identificado que el 4.67% de la contaminación del Riachuelo, ubicado en el noroeste de la
Ciudad de Buenos Aires, corresponde a residuos textiles, debido a retazos y prendas desechadas
por la Feria La Salada.
La industria textil es responsable del 20% de las aguas residuales y el 10% de las emisiones de
carbono del mundo, lo que equivale a las emisiones combinadas de todos los vuelos
internacionales y los barcos de carga. Sin lugar a dudas, el aspecto más crítico es el relacionado
con el agua. No solo por la cantidad de agua que se utiliza para la producción de prendas, sino
porque también los cauces de agua, como el Riachuelo en Argentina, y muchos otros, funcionan
como basureros. Por ejemplo, para producir una camiseta de algodón se necesitan 2,700 litros de
agua, lo que es igual a lo que consume una persona en dos años y medio. Por otro lado, un jean
requiere 7,500 litros de agua y a su vez emite 33 kg de CO2 a la atmósfera, lo que equivale a
viajar más de 100 km.
Anualmente, se consumen 1.5 billones de litros de agua.
La huella de carbono es un indicador ambiental que refleja la totalidad de gases de efecto
invernadero emitidos desde que se concibe un determinado producto hasta que se desecha. Por
esta razón, se generan 92 millones de toneladas de residuos al año, y las tinturas contaminan
significativamente los ríos.
El algodón orgánico emite y contamina cuatro veces más que el algodón convencional. Este
representa entre el 2% y el 3% de todos los cultivos, lo cual no es mucho, pero requiere el 10%
de todos los productos agroquímicos y el 25% de todos los insecticidas. También están las fibras
sintéticas, como el nailon, el poliéster y el acrílico, originadas a partir de combustibles fósiles.
Hay un gran gasto energético y, según la ONU, anualmente se arrojan al mar medio millón de
toneladas de microfibras, lo que equivale a tres millones de barriles de petróleo.
En el Riachuelo, podemos encontrar retazos, entre otros tipos de telas y prendas completas. El
15% de la tela que se utiliza para confeccionar prendas es desperdiciada. En 2012, todos los
desechos representaban el 60% del total producido.
Finalmente, entre los años 2000 y 2014, se ha duplicado la demanda de ropa nueva. La moda
rápida, que ofrece a los consumidores, principalmente de clase alta y media, constantes
colecciones a bajo precio, fomenta un aumento en las compras y, por ende, en los desechos.
Anualmente, se estima que la demanda de ropa crece en un 2%. La industria textil genera 2
millones de dólares anuales y produce 80 mil millones de prendas, para un mundo de 7 mil
millones de personas.

Bibliografía:
1er texto, resumen de:
Página: Greenpace. Blog-Contaminación. Título: El costo ambiental de la moda rápida, cuando
lo barato sale caro.
Página: Temas: Parlamento Europeo. Título: El impacto de la producción textil y de los
residuos en el medio ambiente.
Página: El grito del sur. Título: Mucha tela para cortar.
Fuente del segundo texto: Video de YouTube. fundación ambiente y medio. Título del video:
Industria textil: impacto ambiental.

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