Fallo
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Damiano como empleado dependiente de las empresas PAVISUR S.A
Y AKD CONSTRUCCIONES SRL, pese a que el mismo solo
demandaba la verosimilitud de haber actuado este, como
EMPLEADO APARENTE de dichas firmas en perjuicio de terceros
de buena fe como es su caso, por actos atribuibles a los demandados,
tal el presente donde se acusó la negligencia de los demandados en la
producción del daño cuyo resarcimiento se reclama por ausencia a su
deber de control
Se queja en este sentido porque el nombrado se presentó como
empleado jerárquico y realizó actos dentro de las instalaciones de las
empresas ejercidas sin el debido control de los demandados, lo que
reputa da razón suficiente para revocar la sentencia dictada que
erróneamente hizo lugar a la excepción de falta de legitimación
pasiva, y asumir el legítimo carácter de los demandados como sujetos
pasivos del verdadero reclamo de autos.
Abunda que resulta totalmente indiferente frente al objeto de
reclamo, el hecho que el Sr. Damiano sea o no sea, un empleado
registrado por las firmas PAVISUR S.A. Y AKD
CONSTRUCCIONES SRL, si no tan solo, evaluar si el mismo actuó
con suficiente verosimilitud como tal, por actos y decisiones
imputables a dichas empresas. En este orden, reputa que claramente el
reconocimiento de habérsele prestado el despacho principal del
presidente de la firma PAVISUR S.A, luego de reconocer que este
actuara previamente en forma irregular y extraña, ALGUNA
RESPONSABILIDAD IMPLICÓ sobre su consecuente accionar, en
el que en pleno uso de las instalaciones de PAVISUR S.A, simuló ser
un jerárquico representante, reconociendo la existencia y cesión de
facturas apócrifas
Se queja también la apelante, porque la sentencia "desconoce y
omite" considerar las declaraciones y actuaciones del Sr. Eduardo
Amirante y Walter Gavassa, (como si no formaran parte del expte)
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Critica que desconocer el carácter de subordinado de Pablo
Agustín Damiano resulta inviable, por cuanto se encuentra reconocido
que trabajaba ahí mismo, dentro de las oficinas administrativas de
Pavisur, siendo el dueño o guardián de la fábrica TOTALMENTE
RESPONSABLE de lo que los trabajadores internos (sean registrados
o no) hagan en provecho de esa situación.
Antes de centrar el análisis en los agravios que en parte se acaban
de extractar, por la incidencia que ello tiene en la suerte de los
planteos, me parece atinado primero dar ciertas precisiones de algunos
de los institutos involucrados en el caso que dispara el recurso.
En primer lugar, vale resaltar que la cesión de créditos es un
contrato mediante el cual una de las partes se obliga a transferir a la
otra el derecho que le compete contra su deudor (art. 1434, Cód.
Civil). En realidad, esta definición, que parecería delimitar el
contenido del capítulo respectivo solamente a la transmisión de
derechos creditorias, implica genéricamente toda cesión de derechos,
lo cual surge de las disposiciones legales contenidas en el Código
Civil donde se involucra toda clase de derechos (arts. 1444 a 1449 y
1453, Cód. Civil). Por todo ello parece apropiada la definición que
siguiendo los conceptos de la doctrina civil, configura al contrato de
cesión de derechos como aquel en el cual una de las partes transmite a
la otra un crédito u otro derecho, legalmente cesible, a favor de la
otra, quien lo adquiere para ejercerlo en nombre propio (Rezzónico, L.
M., Contratos...; t. I, pág. 510).
Es un contrato consensual en todos los casos. Plasmado el
consentimiento queda perfeccionado. La cesión debe ser aceptada
expresamente, cuando impone obligaciones bilaterales. En
consecuencia, sólo podría existir una aceptación tácita en el caso de la
cesión gratuita (art. 1792, Cód. Civil). La notificación ulterior al
deudor cedido es el procedimiento mediante el cual se obtiene
oponibilidad frente a los terceros; tendiendo, en consecuencia, a
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conservatorios (ver Rubinzal-Culzoni-Editores: “Código Civil de la
República Argentina, Explciado”, t. IV, p.735
Por otro lado, el fenómeno de la apariencia se presenta en un
sentido objetivo: supone un "aparecer" de lo irreal como tal, según
hechos y datos reconocibles como de un determinado significado,
objetivamente apreciados.
Ese fenómeno, así objetivamente entendido, se encuentra
íntimamente conectado con otro, el fenómeno subjetivo del error. El
primer fenómeno preexiste al negocio de que se trate y, por lo tanto,
existe independientemente de su aprehensión por el tercero. Pero
ambos —el fenómeno objetivo de la apariencia y el subjetivo del error
— confluyen constituyendo un único supuesto jurídico (fattispecie)
complejo. Regularmente, las normas jurídicas positivas, además del
fenómeno objetivo de la apariencia, requieren la buena fe del tercero
como elemento concurrente para que advengan los efectos jurídicos
por ellas previstos, configurándose un supuesto jurídico complejo. La
cuestión es de derecho positivo y, en el ámbito del derecho argentino,
es posible afirmar que su ordenamiento está orientado a reconocer
efectos a la apariencia sólo en los casos en que concurra la buena fe.
Cuando esta amalgama se produce, y concurre con la apariencia, la
buena fe debe concebirse como una forma de error (buena fe
creencia), en el sentido que aquélla se configura cuando la persona
incurra en una falsa representación de la realidad de una situación
jurídica, en virtud del fenómeno aparente; el error, de ese modo,
tendrá su causa en una situación objetivamente idónea para
justificarla. Estrictamente, son dos los elementos que confluyen a
configurar la buena fe: el conocimiento de la apariencia y la
ignorancia de la realidad; prescindiendo, aquí, de considerar la
compleja cuestión de la carga de la prueba de la buena fe, es
indudable —al menos— que el conocimiento de la apariencia —como
elemento constitutivo del supuesto jurídico— debe ser probado por el
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aparente", en LLBA, mayo de 2006, No. 4, p. 429. Del mismo autor:
"Pago al tercero y acreedor aparente", en LA LEY, 2004-F, 839.
SALVAT-ACUÑA ANZORENA, Trat. Fuentes, cit. t. III, p. 203, No.
1923. MACHADO, José O., Exposición y coment. del C.C.
Argentino, cit., T. V, p. 260).
En este supuesto es dable observar que mediante esta solución
se protege a terceros inocentes que obran de buena fe mediante un
comportamiento de acuerdo a los principios del buen orden
negocial. La falta de buena fe o la conducta culposa impiden la
invocación de la apariencia (Compagnucci de Caso, Rubén H.:
“APARIENCIA JURÍDICA Y ACTOS FICTICIOS”, Publicado
en: LA LEY 26/06/2013 , 1 • LA LEY 2013-D , 670; Cita: TR
LALEY AR/DOC/2370/2013).
Explicado ello, en lo relativo a los agravios vinculados con el
tema del objeto procesal y el error que se le atribuye a la colega de
grado sobre ese extremo, adelante que difiero con el apelante.
No debe soslayarse al respecto, que en el escrito introductorio de
la instancia hay un profundo desarrollo argumental que basa la
responsabilidad de las sociedades demandadas en el primer párrafo
del art. 1113 del Código Civil que establece la responsabilidad del
principal por el hecho del dependiente, con sustento en la alegación de
que Pablo Agustín Damiano, trabajaba en esa condición para ellas, sin
perjuicio de que también se invoca la llamada teoría de la apariencia
En la sentencia apelada se ponderó correctamente que en el
informe efectuado por la perito contadora designada de oficio,
Claudia Elena Ruiz, se determinó que el Sr. Pablo Agustín Damiano
no consta registrado como dependiente de las sociedades pretendidas.
Sobre tal base, descartó ese extremo y tuvo por comprobado que
trabajaba para su madre en la liquidación de sueldos de las
sociedades, “…tarea que fue tercerizada por las nombradas empresas
poniéndolas en cabeza de la Sra. Barizoni quien empleaba a su hijo,
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de forma ese trámite, sino el antes mencionado, que es el faxear dicha
factura y después la veracidad -hay un error de transcripción en el
acta que me permito corregir- de dicha factura ya le corresponde al
escribano actuante con dicha empresa. Aclara el testigo que por eso el
escribano actuante concurre en forma personal a dicha empresa
acompañado por personal de la cooperativa amigal y en ese acto
verifica la autenticidad de la factura y su correspondiente cesión.
Como yo no acompañé al escribano, no sé de que se trata la veracidad
de autenticidad de la factura y su correspondiente cesión. Pero
entiendo que al recibir la empresa dicha factura y aceptar la cesión de
dicha factura le está dando conformidad a la misma, no haciendo falta
que el escribano actué verificando los libros de las empresas porque
no le corresponde. Así que el gerente que la haya recibido o le hayan
prestado su conformidad, se vería de algún problema penal, supongo”
(ver respuesta a la 4ta. Pregunta). A la séptima: relativa a quienes
constataron en el caso particular la veracidad de dichas facturas.
Contestó. Una Srta. Telefónicamente le pasamos la factura y se la
faxeamos, había un Sr. que no recuerdo su nombre en este momento,
que nos verificó y nos constató que estaban bien y que estaban
correctas y de ahí seguimos con dicha rutina que ya lo comenté.
Interrogado respecto a si no advirtió que “las facturas cedidas y los
remitos correspondientes habían sido emitidos por diferentes
empresas, a saber, Sys mall Construcción la facturas y Sys Sistemas el
remito, al momento que constataba la veracidad del crédito”,
respondió: “ No recuerdo, pero de cualquier modo, a nosotros no da
muchísima más fuerza cuando la empresa deudora de dicha factura
nos da el OK por la factura faxeada. Actúa como remito, como toda la
misma factura y luego la recibe cedida por ante escribano público.
Eso nos demuestra la conformidad de la recepción de dicha
mercadería.” (ver respuesta a la tercera pregunta de la demandada).
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es lo que se hizo como procedimiento de notificación de una o dos
facturas, no me acuerdo. No me acuerdo, porque esa gestión lo hacía
otra persona, esto se hacía desde la oficina. Tuve que concurrir a
Pavisur, donde ya se habían hablado por teléfono, me refiero a
Alberto Cioppi y Eduardo Amirante. Aclara el testigo, que por
cualquier factura se hablaba previamente a la empresa para ver si
estaban dispuestos a ceder la factura, con posterioridad se fijaba
fecha, para que interviniera el escribano en la correspondiente cesión”
(ver respuesta a la 2da pregunta).
Respecto de A.K.D Construcciones. El mismo testigo, ex
empleado de la demandante como dije, explicó: “ Finalizada la
tramitación en Pavisur, éste Sr., gerente de compras, nos dijo donde
estaba la ubicación de esta segunda empresa. Por el tiempo
transcurrido en todo el papeleo y por razones de jurisdicción de la
escribana no pude ir a ese domicilio, al domicilio de la segunda
factura, que no era el domicilio de Pavisur. Tuve que llamar a la
oficina, informar y pedir a que escribano debía llamar o ir a buscar
para hacer esa segunda cesión. Me dieron el domicilio en el centro de
Quilmes. Me contacté con el escribano y nos dirigimos a ese segundo
domicilio. Previo paso por Pavisur y a avisarle a éste Sr., Gerente de
Compras, que me dirigía al domicilio de la segunda empresa, para que
él viniera a firmar la segunda cesión. En ese domicilio lo esperé uno
10 o 15 minuto hasta que apareció e iniciamos el papeleo. A tal fin,
fuimos hasta la vivienda con el escribano actuante, pero no
encontramos a nadie. El gerente de compras, consideró que ya se
habían retirado de la casa y para no perder tiempo e ir otra vez,
consultó al escribano si podíamos firmar ahí mismo, en la presentada
a la casa. No habiendo objeción por parte del escribano, me consultó
si podíamos firmar ahí y yo le dije que sí y si se podía que lo hiciera,
porque ya se estaba haciendo tarde y no hubo ningún reproche por
parte del escribano, como aceptándolo” (ver respuesta a la 9na
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haya en el pago o complicaciones, de común acuerdo con el
descontaste y se le dice que gastos de escribanía va a tener. Se arregla
con el cliente descontante, todos los gastos que va a tener la venta de
esa factura, tanto de escribanía como de gastos propios. Previamente
se llama por teléfono a la compañía, se le envía la factura por fax,
avisando y pidiendo si van a aceptar la cesión de la factura. Una vez
de acuerdo con el emisor, se empieza a realizar el trabajo. Agrega le
testigo, que hay casos de emisores de facturas como supermercados o
algunas empresas multinacionales, de la cual no aceptas la cesión de
facturas. Por ese motivo se hace todo el trabajo previo del que estoy
hablando” (ver respuesta a la 5ta pregunta).
En relación a la apreciación de la prueba testifical, lo relevante es
el grado de credibilidad de los dichos en orden a las circunstancias
personales de los testigos, razón de ser de su conocimiento, interés en
el asunto y coherencia, requisitos que, de no concurrir total o
parcialmente, autoriza alegar sobre la idoneidad del declarante (conf
Falcón, Enrique M.: “Código procesal Civil y comercial de la nación,
Comentado, Anotado y concordado”, t. 2, p. 186).
La relación que los dos primeros testigos mantuvieron con la
actora y la que detenta al momento de declarar el último de los
mencionados, exige ponderar sus dichos con rigor, dada la natural
inclinación que puede existir a beneficiarla por las mencionadas
circunstancias y el lógico cariño y compromiso que puede existir con
el ente debido a ello.
En este orden, los testimonios lejos de contradecir, más bien
confirman lo que se explica en la sentencia apelada en el sentido de
que: “Con los elementos probatorios recabados durante la instrucción
se ha acreditado que en el mes de abril de 2004 la Cooperativa recibió
y aceptó una solicitud de integración por parte de Berfay S.A., ello en
razón de la confianza que les inspiraba la Sra. Massad. Pasado un
mes del ingreso de la sociedad nombrada a la Cooperativa, con fecha
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de la cooperativa. Como lo destaca la colega de grado, y lo confirman
los testimonios, faltó diligencia para la verificación del carácter
aludido por el Sr. Damiano, quien dijo ser “gerente de ventas de AKD
Construcciones S.R.L.” (fs.126/8), en un caso, y actuar “en
representación de la deudora cedida Pavisur S.A” (fs. 122/5) en el
otro, ya que sólo se le requirió el DNI, pero ningún documento que
acreditara la ligazón que mencionara con las sociedades, de donde
además surgieran sus facultades para firmar en dichos actos. A todo lo
cual se agrega, la irregularidad observada en el procedimiento de
notificación en cuestión que involucra a A.K.D Construcciones
S.R.L., que a la postre se realizó en la vereda cobre el capot del auto,
y sin que el testigo Gavassa pudiera siquiera confirmar que Damiano
tocara la puerta, antes de anunciar que no había nadie.
Se suma a ello, lo que bien se advierte en la sentencia apelada, sin
que medien en las quejas argumentos aptos para rebatirlo, cuando se
indica que no le debieron pasar desapercibidas a la cooperativa, las
inconsistencias en los detalles de las facturas y remitos. Obsérvese
que el Remito fue confeccionado por una empresa dedicada a sistemas
de computación -SYDS3 Sistemas de Bearfay S.A., que da cuenta de
la supuesta entrega de cemento, cascote, piedra, y demás materiales
que no guardan relación con la informática (ver fs. 106/111). Y para
peor, las facturas fueron extendidas por otra SYS3 Mall Construcción
de Berfay S.A.
Lo argumentado en punto a que se realizaron todas las tareas de
investigación respecto a la veracidad de las facturas de PAVISUR
S.A. Y AKD CONSTRUCCIONES SRL que fueran cedidas por
BERFAY S.A., que se envió fax a las demandadas, que se realizaron
llamados telefónicos y que se notificaron y ACEPTARON las mismas
dentro de la oficina interna de la fábrica PAVISUR SA y en el
domicilio legal de AKD CONSTRUCCIONES SRL, resulta
insuficiente. Porque coincido con lo que se sostiene en la sentencia en
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512 del Código Civil), que tuvo suficientes signos de alarma y
oportunidades para neutralizar la maniobra, si hubiera adoptado en el
proceso una conducta diligente y cuidadosa. Incluso aunque se
prescindiera del dato de que alguna de las facturas cedidas se
encontraren prontas a su vencimiento, no obstante que las
explicaciones que sobre el punto brinda en su declaración en sede
penal la contadora María Cecilia Massad, debilitan la argumentación
que sobre este aspecto se desliza en las quejas, y habilitarían también
computar esa circunstancia, en el particular supuesto de autos, como
otro signo de alarma.
Por lo expuesto, propongo al Acuerdo rechazar íntegramente los
agravios, y confirmar la fundada sentencia apelada en todo lo que
decide. Con costas de Alzada a la actora, vencida (art. 68 del Código
Procesal).
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suma de ciento cinco mil pesos ($105.000) y los de la Dra. Graciela
Emma Martínez en la cantidad de dieciséis con catorce UMA (16,14)
que representan a la fecha la suma de ciento veinte mil pesos
($120.000). Asimismo, regúlense los honorarios por la incidencia
resuelta en esta instancia a fs.807, al Dr. Alberto Andrés Atieri en la
cantidad de cero con cuarenta y un UMA (0,41) que representan a hoy
la suma de tres mil pesos ($3.000) y los de la Dra. Graciela Emma
Martínez en la cantidad de cero con veintisiete UMA (0,27) que
representan a la fecha la suma de dos mil pesos ($2.000).
El presente acuerdo fue celebrado por medios virtuales y la
sentencia se suscribe electrónicamente de conformidad con lo
dispuesto por los puntos 2, 4 y 5 de la acordada 12/2020 de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación.
La vocalía número 27 no interviene por encontrarse vacante.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.
Se hace constar que la publicación de la presente sentencia se
encuentra sometida a lo dispuesto por el artículo 164, 2° párrafo del
Código Procesal y artículo 64 del Reglamento para la Justicia
Nacional, sin perjuicio de lo cual será remitida al Centro de
Información Judicial a los fines previstos por las acordadas 15/13 y
24/13 de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
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