Tema 3.
Intervención bucodental
Selladores de fosas y fisuras (parte 1)
2. Indicaciones de los selladores de fosas y fisuras
¿Cuándo se utilizan los sellados de fosas y fisuras? Los sellados de fosas y fisuras se utilizan como
medida preventiva de la caries y su aplicación está indicada, principalmente, en individuos y poblaciones
con alto riesgo de caries, donde verdaderamente se ha demostrado su efectividad.
Los selladores de fosas y fisuras, como técnica de prevención de caries a nivel individual, están indicados
particularmente en niños y adolescentes. Así, el carácter preventivo abarcará todas las etapas de la vida,
ya que se pretende preservar, en especial, las piezas dentales definitivas.
La valoración del riesgo de caries y la elección de los dientes a sellar se basa en las pautas que marcan
las sociedades científicas y en las recomendaciones clínicas basadas en la evidencia. Dichas
recomendaciones deben realizarse en función de las necesidades individuales de cada individuo, según
su riesgo de caries, más que según la edad.
Cuando se trata de establecer la medida preventiva en grupos poblacionales, se pasa a contemplar las
indicaciones a nivel comunitario y a seguir un control epidemiológico.
En la siguiente tabla, se describen las indicaciones de los selladores, según la vulnerabilidad de caries a
nivel de poblaciones, individuos, dientes y superficies:
NIVEL COLECTIVO
Niños y adolescentes con bajo nivel socioeconómico, con énfasis en
padres con nivel de escolaridad baja.
Experiencia previa de caries.
Pacientes que puedan ser controlados de forma regular.
Pacientes que van a ser radiados en zona de cabeza y cuello o
NIVEL INDIVIDUAL quimioterapia masiva (niños o adolescentes con leucemia o linfoma.)
Otros factores específicos como una dieta cariogénica o higiene oral
deficiente.
Fosas y fisuras profundas de difícil acceso a la higiene (mayor
acúmulo de placa) y, por tanto, mayor riesgo de caries.
Primer molar permanente en el momento de completar su proceso
eruptivo (de 6 a 10 años). Hasta los 4 años, tras su erupción (fase de
maduración posteruptiva del esmalte), es el momento ideal para
colocar un sellador.
DIENTES
Segundos molares permanentes (de 11-15 años).
Premolares en dentición de moderado y alto riesgo de caries.
Molares temporales en dentición primaria de alto riesgo.
Molares temporales en dentición primaria de alto riesgo. Aunque no
exista evidencia de efectividad en molares deciduos, se piensa que el
beneficio es semejante al de los molares permanentes.
Siempre en dientes sanos o con lesiones incipiente de caries en
fisuras y limitadas a esmalte (lesiones incipientes o de mancha
SUPERFICIES blanca) y morfología dental con tendencia a las caries.
En hipoplasias o fracturas del esmalte.
Sellado de márgenes de reconstrucciones con resinas compuestas.
3. Contraindicaciones de los selladores de fosas y fisuras
¿Cuándo aplicar selladores? Para tomar la decisión de aplicar selladores de fosas y fisuras, es
necesario reconocer las condiciones del diente y del paciente mediante una minuciosa historia clínica y
exploración que permita identificar el riesgo de caries. Esto nos permitirá valorar la conveniencia de este
efectivo método para la reducción de caries.
Los selladores de fosas y fisuras se deben aplicar siempre en dientes sanos o con lesiones incipiente de
caries o de mancha blanca limitadas a esmalte y morfología dental propenso a sufrir caries (fosas y
fisuras profundas).
Existen una serie de situaciones clínicas que contraindican la aplicación de los selladores:
En general, los individuos de bajo riesgo de caries no precisarían la aplicación de selladores.
Cuando existen lesiones de caries cavitadas detectables clínicamente con sonda en una pieza
dental.
Molares y premolares con lesiones de caries dentinarias.
Los sellados no deben colocarse en casos de caries rampante.
Los sellados no deben colocarse en casos de caries severa de aparición temprana (la Academia
Americana Odontología Pediátrica la define como la presencia en dentición temporal en niños
menores de 5 años y 11 meses de edad, de una o más superficies cariadas cavitadas o no,
perdidas por caries u obturadas).
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Cuando existe evidencia radiográfica o clínica de caries interproximales con necesidad de
restauración.
En casos de falta colaboración del paciente.
La superficie del diente no debe tener sombras o manchas que puedan manifestar patologías
dentales que afecten a la estructura del diente.
No es una contraindicación rígida colocar un sellador en un diente semierupcionado, si el riesgo de caries
que existe es muy alto, pero, en general, no deben aplicarse en dientes parcialmente erupcionados sin
posibilidad de realizar un aislamiento adecuado que los proteja de la contaminación salival. En estos
casos, se pueden sellar las fosas y fisuras de la cara oclusal que esté erupcionada, y cuando la erupción
lo permita, sellar el resto. El momento idóneo para colocar un sellador es cuando la erupción de la cara
oclusal permite una técnica de colocación correcta.
4. Justificación de los selladores de fosas y fisuras
La prevención de la caries: Los selladores de fosas y fisuras representan uno de los principales
procedimientos de prevención de la caries, debido a que la presencia de fosas y fisuras dificulta la
higiene y favorece la adhesión del biofilm, por lo que se convierte en un reservorio de placa bacteriana.
Según la Sociedad Española de Odontopediatría, las caries de fosas y fisuras representan entre el 80 y el
90 % de todas las caries que afectan a los dientes posteriores y el 44 % en los dientes primarios. Debido
a la alta incidencia de esta enfermedad, la prevención de las lesiones de caries se considera una de las
principales prioridades de salud pública en España.
Debido a la alta incidencia de caries en el país, es necesario llevar a cabo programas de prevención a
nivel individual y colectivo basados en la evidencia científica. Entre dichos programas de prevención,
está la fluoración del agua y educación en salud bucal (a nivel colectivo) y el suministro de flúor en todas
sus variantes, a nivel individual. A pesar de esto, es necesario utilizar métodos complementarios para el
control de la caries.
5. Objetivos de los selladores de fosas y fisuras
Selladores de fosas y fisuras: Los selladores de fosas y fisuras son una resina que se retiene
mecánicamente a la superficie grabada del esmalte. Dicho material actúa como barrera, aislando la
superficie del diente de la contaminación bacteriana del medio bucal. Su principal objetivo es prevenir la
aparición de caries tanto a nivel individual como a nivel comunitario. Los selladores consiguen una
reducción de caries oclusal superior al 70 %. La reducción de caries por la colocación de selladores es del
90-95 % cuando se realizan revisiones y reaplicaciones periódicas.
La placa bacteriana: Es la responsable de la producción de los ácidos cariogénicos, que producen la
desmineralización de los tejidos duros del diente. La evolución de dicha desmineralización hacia lesiones
irreversibles no se presenta en todos los dientes y superficies por igual, ya que influye la histología y la
anatomía dentaria, que favorece la acumulación de placa bacteriana en las zonas del diente de difícil
acceso a la higiene.
Las superficies oclusales: Las superficies oclusales de premolares y molares son áreas anatómicas
que contribuyen al inicio y a la progresión de la caries. Aproximadamente el 50 % de las lesiones de
caries se localizan en la superficie oclusal, por presentar fosas y fisuras profundas. Sin embargo, esta
superficie oclusal constituye tan solo el 12,5 % de la superficie total del esmalte.
También es posible encontrar fosas en el cíngulo de los dientes anteriores (especialmente en incisivos
laterales) y en la cara vestibular de molares. Si una lesión de caries asienta en la superficie libre del
diente, indica una gran susceptibilidad del huésped a la caries.
Lesiones dentales: Los ácidos producidos por la placa bacteriana producen la
disolución de los cristales del esmalte. Debido a la extracción periférica de mineral
desde los tejidos más profundos a la superficie, lo convierte más poroso, justo por
debajo de la superficie exterior, dando lugar la lesión de mancha blanca o lesión
incipiente de caries. Debido a la desmineralización y al aumento de los espacios
intercristalinos, se produce un cambio de color y opacidad en el esmalte, todavía no
detectable en una radiografía, ya que no se ha producido una cavidad visible en la superficie del
esmalte.
Esta lesión puede ser reversible si se elimina el estímulo cariogénico, de lo contrario, se puede producir
la disolución completa de los cristales de la superficie más externa. Distintos estudios clínicos sugieren
que los selladores reducen la progresión de las lesiones incipientes del esmalte inhibiendo el desarrollo
de la caries.
6. Criterios diagnósticos para la indicación de selladores de fosas y fisuras
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Indicacion de los selladores: Como hemos mencionado anteriormente, la indicación principal de los
selladores es en dientes sanos con fosas y fisuras profundas propensas a caries. Sin embargo, también
pueden estar indicados en lesiones incipientes de caries limitadas a esmalte. La lesión incipiente de
caries o lesión de mancha blanca se puede desarrollar tanto a nivel de fosas y fisuras como en
superficies lisas del esmalte y superficies radiculares.
El mayor riesgo que puede existir tras la aplicación de selladores es la posibilidad de progresión de una
caries no diagnosticada debajo de ellos. Por este motivo se deben diagnosticar correctamente las
lesiones incipientes de caries antes de la colocación de un sellador.
Lesiónes iniciales de caries: El incremento de la porosidad provoca una dispersión de la luz, por lo
que el esmalte se torna menos translúcido y, al secar la superficie con aire, se observan áreas opacas de
tonalidad blanquecina. A medida que permanece el estímulo cariogénico, estas manchas se hacen más
visibles al secado. Si estos cambios se pueden ver sin secar el diente, significa que ya existe una gran
pérdida mineral debajo de la capa superficial del esmalte.
La lesión inicial de caries en fosas y fisuras comienza con dos lesiones enfrentadas que avanzan,
fusionándose en el fondo, hasta que se produce una cavidad. Cuando aparece la cavidad, la lesión de
caries ya ha alcanzado la dentina que, debido a la dispersión lateral de los cristales del esmalte hasta la
unión amelodentinaria, hace que la caries en la dentina presente un mayor tamaño en su interior que el
orificio de entrada.
Detener o revertir una caries: En esta etapa, las lesiones cariosas están cavitadas y son fáciles de
detectar clínicamente. Sin embargo, en estadios iniciales, es mucho más complicado. Para impedir el
progreso de la caries, es imprescindible realizar un correcto diagnóstico precoz de las lesiones
incipientes. De lo contrario, daría lugar a la pérdida de estructura dentaria donde ya estaría indicado un
tratamiento restaurador.
Una lesión incipiente puede ser detenida o revertida mediante medidas preventivas en combinación con
controles periódicos. Estudios clínicos demuestran la posibilidad de impedir el desarrollo de la lesión
incipiente tras la colocación del sellador debido a una reducción en los recuentos de bacterias y a un
adecuado control de la microfiltración de los márgenes.
7. Métodos diagnósticos para la indicación de los selladores
Es importante conocer los diferentes métodos que existen para el diagnóstico precoz de la lesión de
caries y conocer los diferentes tratamientos no invasivos que existen para frenar su evolución. Los
métodos diagnósticos son aquellos exámenes que nos pueden despejar dudas sobre si estamos ante una
verdadera lesión de caries. Entre estos medios, se encuentran:
Inspección con ayuda de jeringa de aire y agua.
Magnificación visual mediante lentes de aumento, cámara intraoral y microscopio.
Exploración táctil mediante sonda de punta roma.
Exploración radiográfica.
Importancia del método diagnóstico: Un correcto diagnóstico es fundamental para poder identificar
las lesiones que pueden tratarse con métodos no invasivos de aquellas que requieren un tratamiento
restaurador. El objetivo de un diagnóstico precoz es evitar la progresión de la lesión incipiente, cuya
consecuencia sería la pérdida de estructura dentaria, donde no estaría indicado los métodos no
invasivos, sino un tratamiento restaurador.
Cuando existen lesiones cariosas activas en esmalte y con signos de progresión, los métodos no
invasivos son esenciales para frenar el progreso de la lesión. Dentro de los diferentes tratamientos no
invasivos, se encuentran: educación de técnicas de higiene oral, control de la dieta, utilización de
agentes fluorados (colutorios, geles o barnices) tanto de uso doméstico como profesional y el uso de los
selladores.
Diferentes estudios han demostrado que la aplicación de una combinación de estos procedimientos no
invasivos es capaz de frenar el progreso de la lesión de caries. Un mal diagnóstico en este estadio de la
lesión de caries puede dar lugar a la realización de métodos invasivos.
Tratar las caries oclusales incipientes: La odontología restauradora tradicional, para tratar las caries
oclusales incipientes en esmalte, ha demostrado que, con frecuencia, se produce una caries secundaria
entre la restauración y el diente. Un tratamiento restaurador estaría indicado cuando la lesión oclusal
alcanza la dentina. La aplicación de un sellador en una lesión incipiente de caries limitada en esmalte
puede frenar el progreso de la caries, eliminando el aporte orgánico del exterior y minimizando la
patogenia de las bacterias cariogénicas. Si se realiza un mal diagnóstico, se podría aplicar un sellador en
una lesión que ya ha llegado a dentina. En este caso, el sellador no eliminaría el aporte orgánico interno,
favoreciendo que la lesión de caries progrese. Cuando la lesión de caries alcanza la dentina, se debe
eliminar el tejido cariado y reemplazarlo por una restauración.
7.1. Método de inspección visual
¿Qué es la inspección visual? La inspección visual es el método más utilizado para el diagnóstico de
lesiones incipientes de caries. Para poder realizar una correcta inspección visual, es importante limpiar
previamente la superficie del diente, eliminando los restos de placa. Las condiciones mínimas para
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realizar una correcta inspección visual son: el diente debe estar limpio, libre de placa bacteriana, la
superficie debe estar seca y con una adecuada iluminación de las caras oclusales.
Estadios iniciales de caries: Los estadios iniciales de la lesión de caries son prácticamente
imperceptibles para el clínico, pero, si se hace un correcto examen visual, se puede apreciar una zona
opaca que rodea la fisura con pérdida de la translucidez del esmalte, donde se puede observar un
contraste con la estructura dentaria sana que la rodea. La apariencia del esmalte se convierte porosa,
perdiendo su brillo. Estas regiones opacas que rodean la fisura son un buen método de diagnóstico
clínico para reconocer las lesiones de caries bajo superficies del esmalte que aparentemente están
intactas.
Una pigmentación oscura de una fosa o fisura es un hallazgo que, en muchas ocasiones, se encuentran
en dientes sanos y no siempre equivale a una lesión de caries.
Una zona radiopaca en el esmalte es más importante en el diagnóstico precoz de una caries que una
pigmentación oscura en el fondo de una fisura. Sin embargo, fosas y fisuras teñidas cuyas paredes
laterales tienen aspecto tizoso o lechoso, indicarían la presencia de una lesión cariosa activa en proceso
de desmineralización. Una vez realizado la inspección visual, se observará si la zona presenta o no
cavidad, mediante la inspección táctil.
7.2. Método de inspección táctil
La retención de la sonda: La retención de la sonda de exploración en una fosa puede deberse a
diferentes causas, como: punta del instrumento demasiada afilada, la profundidad de la fisura y la fuerza
de aplicación de la sonda. La retención de la punta de la sonda de exploración no proporciona suficiente
información para obtener un correcto diagnóstico de caries, en muchas ocasiones, incluso, puede
ocasionar un daño en la superficie del diente.
Sonda de punta aguda: En la actualidad, el uso de la sonda de exploración con punta aguda no se
debe emplear para el diagnóstico de lesiones iniciales de caries, ya que su uso puede fracturar la
superficie del esmalte desmineralizado. Esto impediría un tratamiento preventivo posterior, como el de la
remineralización de la lesión cariosa mediante métodos no invasivos.
Sonda de punta redondeada: Se puede utilizar un explorador de punta redondeada o sonda
periodontal, pero solo para eliminar restos de alimentos retenidos en las fosas y fisuras durante el
examen clínico y sin ejercer ningún tipo de presión sobre la superficie del esmalte. También se utilizará
para explorar lesiones cariosas donde existe cavidad para detectar el fondo blando cuando la dentina
está afectada. En general, el método de inspección táctil no está indicado para el diagnóstico de lesiones
cariosas.
7.3. Método radiográfico
Los mejores métodos diagnósticos: Las radiografías, junto al método visual, son el mejor método
diagnóstico para la detección clínica de las lesiones de caries, ya que las detectan de forma precisa, en
especial en aquellas superficies lisas libres y oclusales. Es un complemento de gran valor al método de
inspección visual, debido a que, en muchas ocasiones, se infravaloran clínicamente las lesiones
profundas. Sin embargo, los estadios más precoces de la lesión no pueden detectarse mediante
radiografías.
¿Cuándo están indicadas las radiografías? Las radiografías están indicadas cuando es difícil evaluar
si la lesión afecta a la dentina o no. Mediante un examen radiográfico, se puede diagnosticar de forma
eficaz las caries oclusales cavitadas o no cavitadas, pero con afectación dentinaria. Esto significa que el
método radiográfico para el diagnóstico de caries incipientes en superficies oclusales tiene poco valor.
Es frecuente que lesiones incipientes de caries en dientes posteriores no sean diagnosticadas mediante
radiografías, ya que las grandes cantidades de esmalte cubriendo las cúspides y la superposición de
estructuras mineralizadas en una imagen bidimensional pueden enmascarar la lesión. Por este motivo, el
uso de radiografías como método de apoyo al diagnóstico clínico estaría indicado solo en casos en que
sea difícil determinar si la dentina está afectada en la evolución de la lesión.
Cuando la lesión de caries en la superficie oclusal no alcanza la dentina, las radiografías no permiten
identificarlas, mostrándose como una sombra grisácea no determinante de lesión de caries.
En las superficies proximales, la detección clínica de la lesión es más compleja, debido a la falta de
acceso visual directo. Por este motivo, las radiografías pueden ser útiles para diagnosticar lesiones
incipientes de caries en las superficies interproximales. Desde un punto de vista histológico, cuando la
lesión de caries afecta solo la mitad del espesor del esmalte, generalmente no se puede apreciar la
lesión con la radiografía, debido a que su extensión histológica es más avanzada que su apariencia
radiográfica. Si la radiografía está realizada correctamente con técnica paralela, pueden verse como una
imagen radiolúcida que se extiende a menos de la mitad del esmalte. Sin embargo, en estadios
tempranos de la lesión, pueden ser invisibles, por su escasa pérdida mineral.
7.4. Ameloplastia como método diagnóstico
Existe un método diagnóstico llamado ameloplastia, que se utiliza para realizar un correcto diagnóstico
de las lesiones oclusales.
¿En qué consiste la ameloplastia? La ameloplastia, además de un método diagnóstico, tiene una
función terapéutica o preventiva. Consiste en realizar una mínima apertura de las fosas y fisuras,
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mediante una fresa troncocónica de diamante a alta velocidad, para transformar la fisura en una
superficie plana.
La técnica sirve al clínico para saber si existe dentina cariada debajo de la fisura, con la ayuda de un
detector de caries. Si se confirma que no existe caries en dentina, se procede a realizar el sellador. Si
existe caries en dentina, se elimina, puntualmente, con una fresa redonda de tungsteno a baja velocidad
y se restaura con un material restaurador. En el resto de la fisura que se limita a esmalte, se realiza un
sellador.
8. Propiedades físicas ideales de los selladores
El material más utilizado es la resina Bis-GMA. El material debe tener la capacidad de penetrar
fácilmente en el surco. Una vez el material fluido ha llenado el espacio de la fisura, es de importante que
se transforme en un material sólido, ya que debe quedar en él durante un largo periodo de tiempo y en
contacto con el medio bucal.
Requisitos que un buen sellador debe cumplir
Que sea biocompatible con el organismo.
Baja toxicidad.
Fácil manipulación.
Larga durabilidad: duración en boca más de tres años.
No retener bacterias ni alimentos.
Tiempo de polimerización que permita un fácil manejo.
Estabilidad dimensional, tensional y térmica.
Acción cariostática.
Leve expansión al polimerizar.
Resistente a fuerzas masticatorias y a la abrasión.
Humedecimiento alto.
Baja viscosidad.
Dispersión rápida.
Coeficiente de penetración alto.
Su mecanismo de acción está basado en los principios de adhesión, es decir, la atracción molecular del
compuesto a la superficie dentaria. Su retención depende de la unión mecánica entre el material y los
poros formados por el ácido.