Programa escuela sabática 21 septiembre
Llamado urgente al reavivamiento, la reforma, el
discipulado y la evangelización
Servicio de canto: Sara y Luciana. 8.50 am
Inicio de escuela sabática: 9:15am
Introducción. (Dina Zapata)
Dios ha llamado de manera singular a la Iglesia Adventista del Séptimo Día para vivir y
proclamar al mundo el mensaje para los últimos días, un mensaje de amor y verdad
(Apocalipsis 14:6-12). El desafío de alcanzar a más de ocho mil millones de habitantes del
mundo, con el mensaje divino para el tiempo del fin, parece imposible. Dicha tarea es
abrumadora. Desde la perspectiva humana, el rápido cumplimiento de la gran comisión de
Cristo, en algún momento cercano, parece improbable (Mateo 28:19, 20).
La tasa de crecimiento de la iglesia simplemente no está acompañando el crecimiento de la
población mundial. Una evaluación sincera de nuestro actual impacto con evangelización
mundial nos lleva a la conclusión de que, a menos que haya un cambio dramático, no
concluiremos la comisión celestial en esta generación. A pesar de nuestros mejores esfuerzos,
todos los planes, estrategias y recursos son incapaces de terminar la misión dada por Dios para
su gloria en la Tierra.
Bienvenida. (Claudia Rangel)
El desafío de llevar el evangelio al mundo no es nuevo. Los discípulos lo enfrentaron en el
primer siglo y nosotros lo enfrentamos en el siglo XXI. La iglesia del Nuevo Testamento fue,
aparentemente, confrontada con una tarea imposible. Pero, dotada con el poder del Espíritu
Santo, tuvo un crecimiento explosivo (Hechos 2:41; 4:4; 6:7; 9:31). Esos primeros cristianos
compartieron su fe por doquier (Hechos 5:42).
La gracia de Dios rebosó de sus corazones hacia sus familias, amigos y compañeros de trabajo.
Sólo unas décadas después de la crucifixión, el apóstol Pablo informó que el evangelio era
predicado “en toda la creación que está debajo del cielo” (Colosenses 1:23). ¿Cómo fue posible
que un relativamente insignificante y desconocido grupo de creyentes pudiera impactar
al mundo en tan poco tiempo? ¿Cómo tan pocos cristianos pudieron ser usados por Dios
para transformar el mundo para siempre?
La gran comisión de Cristo fue acompañada por su gran promesa. El Salvador ordenó a sus
discípulos “que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre” (Hechos
1:4). Y también prometió: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu
Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”
(Hechos 1:8).
Himno (Doralba Acosta)
El amor de Cristo controló cada aspecto de la vida de sus discípulos y los movilizó a un
compromiso fervoroso para servirle. Buscaron a Dios para recibir el poder prometido del
Espíritu Santo, y se arrodillaron delante de él con sentida confesión y ferviente
arrepentimiento.
Su prioridad fue buscar las bendiciones de Dios, y con ese objetivo dedicaron tiempo para orar
y estudiar las Escrituras. Sus pequeñas diferencias fueron absorbidas por el deseo acuciante de
compartir el amor de Cristo con todos los que estaban a su alrededor.
Su idea absorbente era alcanzar al mundo con el evangelio. Nada fue más importante.
Reconocían que eran incapaces de cumplir la misión sin el poderoso derramamiento del
Espíritu Santo.
Al describir la experiencia de los discípulos, Elena White escribió: “Poniendo aparte toda
diferencia, todo deseo de supremacía, se unieron en estrecho compañerismo
cristiano… La tristeza llenó sus corazones al pensar en cuántas veces le habían
apenado por su tardo entendimiento y su incomprensión de las lecciones que, para el
bien de ellos, estaba procurando enseñarles… Los discípulos sentían su necesidad
espiritual, y clamaban al Señor por la santa unción que los había de hacer idóneos
para la obra de salvar almas. No pedían una bendición simplemente para sí. Estaban
abrumados por la preocupación de salvar almas. Comprendían que el evangelio había
de proclamarse al mundo, y demandaban el poder que Cristo había prometido” (Los
hechos de los apóstoles, pp. 30, 31). Himno 250 “Padre a tus pies me postro”
Lectura Bíblica (Oswaldo Rosado)
Cristo cumplió su palabra. El Espíritu Santo fue derramado con poder en el Pentecostés. Miles
fueron convertidos en un día y el mensaje del amor de Cristo impactó al mundo. En un corto
período de tiempo, el nombre de Cristo estaba en los labios de los hombres y mujeres por
doquier. “Gracias a la cooperación del Espíritu Divino, los apóstoles hicieron una obra
que sacudió al mundo. El evangelio fue llevado a toda nación en una sola generación”
(Los hechos de los apóstoles, p. 489). Lectura Bíblica. Hechos 1:8
Oración (Milton Merchán)
El derramamiento del Espíritu Santo en el Pentecostés en la lluvia temprana fue sólo un
preludio de lo que vendrá. Dios ha prometido derramar su Espíritu Santo en abundancia en los
últimos días (Joel 2:23; Zacarías 10:1). La Tierra será “alumbrada con su gloria” (Apocalipsis
18:1), y la obra de Dios en la Tierra será rápidamente concluida (Mateo 24:14; Romanos 9:28).
La iglesia experimentará un reavivamiento espiritual y la plenitud del poder del Espíritu Santo
como nunca antes en su historia. Hablando del derramamiento del Espíritu Santo en el
Pentecostés, Pedro nos asegura: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y
para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:39). Elena
de White añade: “Antes que los juicios de Dios caigan finalmente sobre la Tierra, habrá
entre el pueblo del Señor un avivamiento de la piedad primitiva como no se ha visto
nunca desde los tiempos apostólicos. El Espíritu y el poder de Dios serán derramados
sobre sus hijos. En ese tiempo muchos se separarán de esas iglesias en las cuales el
amor por este mundo ha suplantado al amor por Dios y su Palabra. Muchos, tanto
ministros como laicos, aceptarán gustosamente esas grandes verdades que Dios ha
hecho proclamar en este tiempo con el fin de preparar un pueblo para la segunda
venida del Señor” (El conflicto de los siglos, p. 517).
Misionero (Rosamira)
Cientos de miles de personas aceptarán el mensaje de Dios para los últimos días, gracias a la
enseñanza y la predicación de su Palabra. La oración, el estudio de la Biblia y la
testificación son los elementos de todo verdadero reavivamiento. La manifestación del
Espíritu Santo se intensificará a medida que se acerque el fin, pues “…cerca del fin de la
siega de la Tierra se promete una concesión especial de gracia espiritual, para preparar
a la iglesia para la venida del Hijo del hombre” (Los hechos de los apóstoles, p. 45), y
“miles de voces darán la advertencia por toda la Tierra. Se realizarán milagros, los
enfermos sanarán, y signos y prodigios seguirán a los creyentes” (El conflicto de los
siglos, p. 670).
Música especial: Sara y (o) Luciana
No existe nada más importante que conocer a Jesús, estudiar su Palabra, entender su verdad y
buscar la promesa del derramamiento del Espíritu Santo en la lluvia tardía para el
cumplimiento de la comisión evangélica. La profetisa de Dios para el remanente de los últimos
días escribió de manera muy clara como para ser mal comprendida: “La mayor y más
urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera
piedad en nuestro medio. Procurarlo debiera ser nuestra primera obra” (Mensajes
selectos, t. 1, p. 141).
Marcando el rumbo. (Jenny Romero)
Si un genuino reavivamiento espiritual es nuestra mayor y más urgente necesidad, ¿no
deberíamos, como líderes, darle prioridad a la búsqueda de las bendiciones prometidas
por el Cielo con todo nuestro corazón?
Cuando buscamos a Jesús, él nos llena con su presencia y poder a través del don del Espíritu
Santo. Anhelamos conocerlo mejor, y para ello el Espíritu Santo reaviva las facultades
espirituales adormecidas del alma. No hay nada que deseemos más que tener una relación
profunda y transformadora con Jesús. El corazón reavivado experimenta una conexión vital
con Jesús a través de la oración y de su Palabra, y la reforma es el cambio correspondiente que
ocurre en nuestras vidas como resultado del reavivamiento.
“Deben realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración del Espíritu
Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas diferentes. Reavivamiento significa
una renovación de la vida espiritual, una vivificación de las facultades de la mente y
del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. Reforma significa una
reorganización, un cambio en las ideas y teorías, hábitos y prácticas. La reforma no
producirá los buenos frutos de justicia a menos que esté relacionada con el
reavivamiento del Espíritu. El reavivamiento y la reforma han de efectuar su obra
asignada y deben entremezclarse al hacer esta obra” (Mensajes selectos, t. 1, p. 149). La
reforma no se manifiesta en una actitud de justicia propia que condena a otros (Gálatas 5:22-
24).
Repaso de lección (Eder Villazón y Walner Carrillo)
La obediencia a la voluntad de Dios es la evidencia de todo verdadero reavivamiento. Nuestro
Señor anhela un pueblo reavivado cuyas vidas reflejen la belleza de su carácter. No hay nada
que el Señor anhele más que un pueblo deseoso de conocer personalmente su amor y
compartirlo con otros.
. Muchas veces la misión de Dios de salvar un mundo perdido no ha ocupado el primer lugar
en nuestros corazones. A veces, en nuestra intensa búsqueda por hacer buenas cosas, hemos
descuidado la más importante: conocerlo. Con frecuencia las ambiciones mezquinas, la envidia
y las relaciones personales fallidas han desplazado nuestro anhelo de reavivamiento y
reforma, y nos han hecho trabajar dependiendo de nuestra propia fuerza humana en lugar de
su poder divino.
Aceptamos la clara instrucción de nuestro Señor de que “el transcurso del tiempo no ha
cambiado en nada la promesa de despedida de Cristo de enviar el Espíritu Santo como
su representante. No es por causa de alguna restricción de parte de Dios por lo que
las riquezas de su gracia no fluyen a los hombres sobre la Tierra. Si la promesa no se
cumple como debiera, se debe a que no es apreciada debidamente. Si todos lo
quisieran, todos serían llenados del Espíritu” (Los hechos de los apóstoles, p. 41).
Nota: ( El repaso de la escuela sabática será estilo conversatorio, socialización de ideas entre
los moderadores y la Iglesia en general) Eder Villazón y Walner Carrillo
Conclusión (Walner Carrillo)
Confiamos en que todo el Cielo está esperando derramar el Espíritu Santo con poder infinito
para la finalización de la obra de Dios en esta Tierra. Reconocemos que el regreso de Jesús ha
sido atrasado y que el anhelo de nuestro Señor era haber regresado décadas atrás. Nos
arrepentimos de nuestra indiferencia, nuestra mundanalidad y nuestra falta de pasión por
Cristo y su misión. Sentimos que Cristo nos llama a una relación más profunda con él a través
de la oración y el estudio de la Biblia, y a un compromiso más fervoroso por compartir al
mundo su mensaje para los últimos días. Nos alegramos de que “es el privilegio de cada
cristiano no sólo esperar, sino apresurar la venida del Salvador” (Los hechos de los
apóstoles, p. 495).
Por consiguiente, todos como miembros de la Iglesia adventista del distrito sur de la Guajira
debemos comprometernos a:
1. Personalmente, priorizar la búsqueda de Dios para un reavivamiento espiritual y
el derramamiento del Espíritu Santo en el poder de la lluvia tardía en nuestras
vidas, nuestras familias y nuestros ministerios.
2. Individualmente, separar períodos significativos de tiempo diario para la
comunión con Cristo a través de la oración y el estudio de la Palabra de Dios.
3. Examinar nuestros corazones y pedir al Espíritu Santo que nos convenza de
cualquier cosa que nos esté impidiendo revelar el carácter de Cristo. Deseamos
tener corazones dispuestos de manera que nada en nuestras vidas impida la
plenitud del poder del Espíritu Santo.
4. Incentivar a los hermanos de toda la iglesia a dedicar tiempo a la oración, al estudio
de la Palabra de Dios y a buscar el corazón de Dios para entender sus planes para
su iglesia.
5. Animar a cada uno de los departamentos de la iglesia a separar tiempo para que
busquen a Jesús y el prometido derramamiento del Espíritu Santo a través del
estudio de la Palabra de Dios y la oración.
6. Utilizar cada medio de comunicación disponible, para testificar del amor de Cristo,
así también como para las diferentes reuniones, seminarios y programas, y apelar
a los miembros de iglesia para que busquen una relación más profunda con Jesús
con el fin de lograr el reavivamiento y la reforma prometidos.
7. Realizar un llamado urgente e invitar a toda la membresía de la iglesia a unirse a
nosotros los lideres, en abrir los corazones al poder que cambia vidas –el Espíritu
Santo–, quien transformará nuestras vidas, familias, organizaciones y
comunidades.
Nota general: los pasajes que están en letra cursiva son pertenecientes a textos del don
profético, el objetivo es que el expositor haga un énfasis detallado de lo que dice el texto y
realice una reflexión de lo expuesto.