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Juan 9-10: Sanación y Revelación de Jesús

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S exta semana : Juan 9–10 *

Sanidad a los ciegos

6a SEMANA 1
inTro
El conflicto se intensifica
J uan 7 marca el comienzo de los últimos seis meses de la vida de
Jesús. Tras evitar inicialmente Judea por la amenaza que se cernía
sobre su vida y su ministerio (Juan 7: 1, 9-19), Jesús regresó a Jerusalén
para la fiesta de las Cabañas (Sucot), una fiesta de gratitud y alegría
que tenía lugar después del Día de la Expiación. El pueblo estaba
agradecido tanto por la cosecha como por haber superado el juicio.
A pesar de la amenaza que pesaba sobre su vida (7: 30, 44; 8: 57-59),
Jesús asistió a la fiesta y, al parecer, llegó en medio de la celebración
que duraba una semana (7: 14).
Su entrada dio lugar a una larga interacción entre él, los judíos y
los adoradores (7: 16–8: 59). Jesús declaró repetidamente su conexión
con el Padre (7: 16-18, 29; 8: 14-18, 54-55); en consecuencia, la gente se
preguntaba sobre su identidad y origen (7: 25-32). Sabían que era de
Galilea, así que se preguntaban si realmente podía ser el Mesías, pues
las Escrituras decían que el Mesías vendría de Belén (7: 41-42). Algu-
nos estaban decididos a matarlo (7: 43-44; 8: 59).
En medio del diálogo, Juan presenta la historia de la mujer sor-
prendida en adulterio (8: 1-11). Esta mujer cuyo nombre no se mencio-
na es una excelente ilustración de cómo el juicio y la vida se desarro-
llan en el Evangelio. Sin duda, refleja la actitud de Jesús hacia la
humanidad.
En los capítulos siguientes, Jesús entra y sale de Jerusalén (9: 1-5;
10: 38-42), sigue enseñando y curando. Todos estos acontecimientos
ocurrieron bajo la sombra de la amenaza continua contra su vida. En
esta lección vamos a centrarnos en los capítulos 9 y 10. Los inciden-
tes que narran siguieron inmediatamente a la experiencia de Jesús

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durante la fiesta de las Cabañas (7: 1-5). El final del capítulo 10 nos
introduce en la fiesta de invierno, conocida hoy como la fiesta de la
Dedicación (10: 22). Esta fue la última visita de Jesús a Jerusalén antes
de la fatídica última semana de su vida.

Lee Juan 10: 6-14. Léelo tres veces con calma. Pídele al Señor
ü
que te hable mediante cualquier frase que traiga a tu mente.
Pregúntale al Señor qué está tratando de aplicar a tu vida me-
ü
diante este pasaje. Haz una pausa y coméntale lo que estás
aprendiendo.
Pon especial atención a las afirmaciones «Yo soy» que hace
ü
Jesús. ¿Qué te transmiten?
Bosqueja el pasaje o haz un mapa conceptual del mismo.
ü

*Debido al espacio limitado disponible en la Guía de Estudio de la Biblia inVerso, no se


incluyó una lección sobre Juan 7–8 como parte de este breve resumen del Evangelio de
Juan. Esperamos que dediques tiempo a leer y estudiar por ti mismo estos importantes
capítulos, junto con el resto del Evangelio de Juan.

Escríbelo aquí
S exta
semana :
Juan 9–10

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6a SEMANA 2
inTerioriza
Lavarse en el estanque
C ontinúan los temas de la creencia y la incredulidad, de la revelación
y el conflicto. Nos encontramos con la sexta señal de Jesús: la curación
de un ciego. Devolver la vista a los ciegos se convirtió en uno de los mi-
lagros más comunes de Jesús. En el Antiguo Testamento, dar la vista a los
ciegos demostraba un poder que solo pertenecía a Dios (ver Éxodo 4: 11;
Salmo 146: 8) y se asociaba con el reino venidero (Isaías 29: 18; 35: 5; 42: 7).
Al relato de Juan sobre la curación del ciego (Juan 9: 1-12) le siguen una
extensa controversia sobre la curación (vers. 13-41) y el discurso teológico
de Jesús (10: 1-18). Mientras lees, intenta situarte en la escena. ¿Cómo re-
accionarías?
Inmediatamente, se nos plantea una pregunta: ¿quién es el responsable
de la ceguera de este hombre? Algunos en aquella época creían que todo
sufrimiento era consecuencia directa de las decisiones del individuo. La
idea predominante, en cambio, sugería que era culpa de sus padres, pero
Jesús rechazó ambas opiniones. El sufrimiento no siempre es el resultado
de un pecado en particular cometido por la persona o por sus familiares.
Vivimos en un mundo caído, en medio de una guerra cósmica, y al igual
que las víctimas civiles en las guerras humanas, a menudo sufrimos a causa
de circunstancias que escapan a nuestro control. En este caso, la ceguera
del hombre sirvió a otro propósito: reveló el poder de Dios (vers. 3).
Tres frases destacan en Juan 9: 4: «Nos es necesario hacer las obras
del que me envió» (RVC). «Nos», «es necesario», «hacer». No es solo Jesús
quien debe hacer la obra de su Padre, sino también nosotros. La comisión
dada a él también se nos da a nosotros. La noche ciertamente se acerca;
no siempre tendremos las oportunidades que tenemos ahora.
Jesús tomó la iniciativa de curar a este hombre. Mezcló tierra con
saliva y colocó la mezcla sobre los ojos del ciego. Aunque en el mundo
antiguo se creía que la saliva era curativa, el método de Jesús era único.
Tal vez la inclusión de la tierra nos remite al relato de la Creación (Géne-
sis 2: 7), destacando la curación como una obra creativa. En cualquier
caso, Juan nos dice que Siloé significa «enviado» (vers. 7) y nos recuerda
que Jesús fue enviado del Padre. Solo el Enviado de Dios puede quitar la
ceguera y el pecado.
La curación provocó una reacción dividida (9: 8-13). Después de algu-
nas preguntas, nos enteramos de que esto ocurrió en sábado. El milagro
demuestra que Jesús estaba haciendo la obra de Dios, pero algunos pen-
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saron que era un pecador por hacer esa señal en sábado (vers. 16). Los
mismos fariseos estaban divididos sobre este punto (vers. 16), así que le
pidieron su opinión al que había sido ciego. Él respondió: «[Jesús] es pro-
feta» (vers. 17).
Incluso ante el testimonio del hombre y ante el milagro, los líderes
cerraron los ojos a la verdad. Prefirieron permanecer ciegos. Los líderes
parecían ser ciegos, buscaban a tientas una salida a su dilema. Vieron el
milagro, pero se negaron a creer en Cristo. Esta historia es una advertencia
para todos los que se resisten a la convicción. Que de este incidente apren-
damos que debemos caminar en la luz, no simplemente mirarla.

Regresa al texto que has escrito o parafraseado. Analízalo directa-


mente y reflexiona sobre su contenido con máximo detenimiento.
ü Encierra en un círculo las palabras, frases e ideas que se repiten.
ü Subraya las palabras y frases que consideras más relevantes y
que te resultan más significativas.
ü Utiliza flechas para conectar algunas palabras y frases que se
relacionan con otros conceptos similares.
ü ¿A qué parece apuntar lo que copiaste y relacionaste?
————————————————————
Memoriza tus versículos favoritos de Juan 9 y 10. Escríbelos va-
rias veces a fin de que te sea más fácil recordarlos.
ü ¿ Alguna vez cerraste los ojos ante una convicción que Dios te
presentó? ¿Qué puedes hacer para evitar esto en el futuro?
ü ¿De qué manera nuestra cultura sigue creyendo que la ceguera,
la enfermedad y la pobreza son señales del descontento de
Dios, mientras que la salud y la riqueza indican su aprobación?

Escríbelo aquí
S exta
semana :
Juan 9–10

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6a SEMANA 3
inTerpreta
Interrogando
a los testigos
D ebido a que los judíos no querían aceptar lo que veían, llamaron
a los padres del ciego. Los padres, si bien confirmaron la identidad de
su hijo, se negaron a decir cómo se había producido el milagro (Juan 9:
20-21). Argumentando que su hijo era mayor de edad para testificar, se
abstuvieron de responder preguntas (vers. 21). Temiendo a los líderes
judíos, los padres esquivaron sus preguntas para que no los expulsaran
de la sinagoga (vers. 22-23). A pesar de la asombrosa transformación
que había experimentado su hijo, el miedo condicionó su respuesta.
A continuación, la atención y el interrogatorio regresaron al hom-
bre que ahora veía (9: 24-34). La conversación que sigue es de las
secciones más dinámicas del capítulo. Los fariseos pretendían coac-
cionar o humillar al hombre, pero él respondió con argumentos irre-
futables. Los acosadores se centraron en la interpretación tradicional
de que el pecado está relacionado con acciones específicas, en este
caso, con quebrantar el sábado. Al no tener una defensa clara de su
posición, recurrieron a la arrogancia y las amenazas (vers. 28, 34). Por
lo contrario, el hombre sanado no les siguió «el juego» en el debate
de si Jesús era un pecador. Simplemente respondió con la evidencia
de su curación; una curación sin precedentes en la historia (vers. 30-
32). Esto lo llevó a la conclusión de que su sanador debía venir de
Dios (vers. 33). Un acto sin parangón debía de tener su origen en Dios.
A pesar de que siempre había sido un mendigo, pronunció un argu-
mento claro y convincente. En este sentido, el hombre funcionaba
más como un sabio maestro que los dirigentes religiosos.
Finalmente, Jesús vuelve a entrar en la historia para el desenlace
de la misma. De nuevo toma la iniciativa, busca al hombre curado y
lo impulsa a una confesión de fe (vers. 35-38). Aunque el hombre no
había visto a Jesús, probablemente reconoció la misma voz que le
había ordenado lavarse en el estanque. Sin vacilar, declaró su fe y
adoró a Cristo (vers. 38). Había pasado de ver a Jesús como su sana-
dor a reconocerlo como su Mesías. Su visión había aumentado de
física a espiritual y teológica.

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De una parte, vemos una clara confesión de fe, y de la otra,
una declaración definitiva de juicio. Esto hace eco del gran tema
que fluye a través de todo el cuarto Evangelio: Jesús declaró que
había venido para juicio, un juicio que conduce a la vista o a la
condenación (vers. 39). Al rechazar a Jesús, los fariseos se conde-
naron a sí mismos, pues demostraron su incapacidad para ver
(vers. 40-41).
El relato nos recuerda el mensaje a Laodicea (ver Apocalipsis 3:
14-22). Los creyentes de allí decían que eran ricos y podían ver, pero
lo que con su declaración en realidad demostraban es que eran
pobres y ciegos. La afirmación de tener conocimiento espiritual au-
menta nuestra responsabilidad. Debemos confesar nuestra ceguera,
solicitar el colirio y luego seguir la luz, que aumenta paulatinamen-
te. No debemos vivir con los ojos entreabiertos, siguiendo solo la
luz que elegimos. Que el Señor nos conceda un espíritu de humil-
dad y el deseo de escudriñar nuestro corazón para descubrir lo que
no somos capaces de ver por nosotros mismos.

Luego de haber repasado el texto que has copiado y resaltado:


ü¿Qué enseñanzas especiales crees que refleja?
ü¿Qué preguntas te surgen?
ü¿Qué partes te parecieron difíciles?
ü¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?
ü¿De qué manera podemos ceder a la tentación de permitir que
el temor controle cómo y cuándo damos testimonio?

Escríbelo aquí
S exta
semana :
Juan 9–10

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6a SEMANA 4
inVestiga

¿Qué luz arrojan los siguientes versículos sobre Juan 9 y 10?

S obre Dios S obre curar S obre el verdadero


que permite a los ciegos Pastor
la enfermedad Isaías 29: 18 Salmo 23: 1-4
Job 1–2 Isaías 35: 5 Ezequiel 34: 11-16
Job 42: 7 Isaías 42: 7

¿Qué otros versículos/promesas vienen a tu mente relacionados


ü
con Juan 9 y 10?

Escríbelo aquí

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6a SEMANA 5
inVita
El buen Pastor
A pesar de la división del capítulo, las palabras de Jesús siguen la
misma línea de pensamiento de la parte final del capítulo 9; es decir,
Juan 10: 1-21 ofrece un comentario sobre la controvertida curación.
Jesús se contrapone a los maestros ciegos del pueblo. Introduce una
nueva metáfora, conocida por la multitud. Ya se había comparado a
sí mismo con el agua (Juan 4: 13-14; 7: 37-38) y la luz (8: 12), y aquí recu-
rrió a una imagen pacífica que transmite la estrecha relación entre él
y los creyentes: un rebaño de ovejas y su pastor. Las ovejas recono-
cen al verdadero pastor y confían en su voz. Cuando las ovejas se
pierden o vagan, el pastor las guía con ternura de vuelta a caminos
seguros. Al hacer hincapié en el cuidado y en el liderazgo del verda-
dero pastor, Jesús reveló cómo es el Padre y mostró indirectamente
la diferencia entre su obra y la de los fariseos (10: 1-6).
Obviamente, el pastoreo era una ocupación común en la época
de Jesús. Sin duda, la imagen habría resonado entre sus oyentes. Con
todo, la metáfora tiene otra aplicación que es importante comprender.
El Antiguo Testamento utilizaba con frecuencia el mismo simbolismo.
Los reyes infieles de Israel eran comparados con malos pastores que se
aprovechaban de sus rebaños. Los profetas prometían que, con el
tiempo, Dios actuaría y traería un Pastor verdadero (ver Ezequiel 34:
1-31). Una vez más, Juan resaltó magistralmente que los que deberían
haber entendido no captaron el significado de las palabras de Jesús
(Juan 10: 6). Eran ciegos, pero se consideraban pastores de Dios, no la-
drones. No obstante, su comportamiento los traicionó, al igual que el
comportamiento de Jesús reveló su papel como el verdadero Pastor.
A continuación, Jesús presentó una vez más la metáfora del «Yo
soy» con distintos matices: él es la Puerta, o el Portal (vers. 7-9). La
puerta controla el acceso a las ovejas y es el medio para llegar al
pasto. Como puerta, Jesús sirve de protector a las ovejas y funciona
como su camino para alcanzar el alimento. Este concepto está en
armonía con su misión (vers. 9-10). También es el buen Pastor (vers. 11).
Como Pastor, tiene una relación íntima con las ovejas (vers. 11-18).
Esto identifica firmemente a Jesús como el pastor prometido que fue
predicho en Ezequiel 34: 15.

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La autorrevelación de Jesús dio lugar a diferentes respuestas. Sus
oyentes se adentraron más en la luz o más en las tinieblas (Juan 10:
19-21; 7: 43; 9: 16; 12: 35). Jesús anhelaba atraer a sus oyentes a su redil
y conducirlos a una vida abundante (10: 10), pero no quería empujar
ni obligar a nadie a seguirle. Hoy sigue llamando a todos los que es-
cuchan su voz para que vengan y le sigan. El buen Pastor se responsa-
biliza de todos los que responden a su voz. Él guía pacientemente y
protege con determinación a todos los que se colocan bajo su tierno
cuidado. Llega incluso a dar su propia vida por sus ovejas (vers. 11). Él
nos da todas las razones para confiar en él como el buen Pastor que
siempre tiene en cuenta nuestros mejores intereses.

Medita nuevamente en Juan 9–10 e identifica dónde está Jesús


en el texto.
ü¿Qué diferencias y semejanzas hay entre los pastores verdade-
ros y los falsos? Piensa en las implicaciones que tienen en rela-
ción con Dios como nuestro Pastor.
ü¿De qué manera Juan 9 ilustra la razón de que, ante la alegoría
del verdadero Pastor, Jesús haya sido aceptado por unos y re-
chazado por otros?

Escríbelo aquí
Juan 9–10
semana :
S exta

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6a SEMANA 6
imPlícate
Un gran pecador
«S e creía generalmente entre los judíos que el pecado era castigado en
esta vida. Se consideraba que cada aflicción era castigo de alguna falta cometi-
da. [...] Es verdad que todo sufrimiento es resultado de la transgresión de la ley
de Dios, pero esta verdad había sido falseada. Satanás, el autor del pecado y de
todos sus resultados, había inducido a los hombres a considerar la enfermedad
y la muerte como procedentes de Dios, como un castigo arbitrariamente infligi-
do por causa del pecado. Por lo tanto, aquel a quien le sobrevenía una gran
aflicción o calamidad debía soportar la carga adicional de ser considerado un
gran pecador. Así estaba preparado el camino para que los judíos rechazaran a
Jesús».— Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, cap. 51, p. 445
«El dilema en el cual fueron puestos los fariseos, sus dudas y prejuicios, su
incredulidad en los hechos del caso, fueron revelados a la multitud, especial-
mente al pueblo común. Jesús había realizado frecuentemente sus milagros en
plena calle, y sus obras servían siempre para aliviar el sufrimiento. La pregunta
que estaba en muchas mentes era: “¿Haría Dios esas obras poderosas mediante
un impostor como afirmaban los fariseos que era Jesús?”. La discusión se había
vuelto encarnizada por ambas partes».— Ibid., p. 447
«Los fariseos no comprendían que estaban tratando más que con un hombre
inculto que había nacido ciego; no conocían a Aquel con quien estaban en con-
troversia. La luz divina brillaba en las cámaras del alma del ciego. Mientras aque-
llos hipócritas procuraban hacerle descreído, Dios le ayudó a demostrar, por el
vigor y la agudeza de sus respuestas, que no había de ser entrampado».— Ibid.
«Aunque ascendió a la presencia de Dios y comparte el trono del universo,
Jesús no ha perdido nada de su naturaleza compasiva. Hoy el mismo tierno y
simpatizante corazón está abierto a todos los pesares de la humanidad. Hoy las
manos que fueron horadadas se extienden para bendecir abundantemente a su
pueblo que está en el mundo. “No perecerán para siempre, ni nadie las arreba-
tará de mi mano”. El alma que se ha entregado a Cristo es más preciosa a sus ojos
que el mundo entero. El Salvador habría pasado por la agonía del Calvario para
que uno solo pudiera salvarse en su reino. Nunca abandona a un alma por la cual
murió. A menos que sus seguidores escojan abandonarle, él los sostendrá siem-
pre».— Ibid., p. 455
«Hay en muchos de los jóvenes que profesan creer en la verdad una vanidad
y descuido que los vuelve imprudentes. [...] Estas personas no andan en el amor
de Dios, sino que son frías y sin vida, sin dar fruto para su gloria. Son pobres,
ciegos, miserables, desnudos; sin embargo, tienen mucha autocomplacencia y
se lisonjean de que son ricos y que incrementan sus bienes, además de que no
tienen necesidad de nada».— Elena G. de White, Manuscrito 6, 1878

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6a SEMANA 7
inQuiere

C omparte con tu clase de Escuela Sabática o grupo de estudio bíbli-


co las ideas del versículo para memorizar, así como cualquier descubri-
miento, observaciones y preguntas. Analicen juntos las siguientes re-
flexiones y cómo aplicarlas en la vida real.

FUna vez más, Jesús curó en sábado. ¿Crees que fue una provo-
cación deliberada, o que hubo otro motivo?
FExplica la transformación que ha hecho de un mendigo alguien
lo suficientemente elocuente como para enfrentarse a los lí-
deres religiosos.
F¿A quién incluirías en las «otras ovejas» de Jesús que deben ser
reunidas en el redil? (Juan 10: 16; 11: 52; Isaías 56: 8.) ¿De qué
rebaño formas parte?
FJesús dijo que había venido a traer vida abundante y alegría
(Juan 10: 10). ¿Has experimentado esto en tu vida? ¿Qué pue-
des hacer para aumentar tu «alegría en el Señor»? (Nehemías
8: 10).
F¿Qué significa alegrarse en el Señor? ¿Cómo se manifiesta esto
en el día a día?
F¿Cuál es tu mayor obstáculo para reconocer tus puntos ciegos
espirituales?
F¿Qué podemos malinterpretar hoy que nos lleve a rechazar a
Jesús?
FEscribe una lista de preguntas que te gustaría debatir con tu
grupo de estudio.
FEl Evangelio de Juan dice con frecuencia que Jesús dio su vida
gratuitamente (3: 14; 6: 51; 10: 11). ¿Cómo encaja esto con el con-
cepto de que es el Padre quien dio a su Hijo?
FSitúate en la escena de Juan 9: 8-34. Piensa en las emociones, la
perplejidad y la alegría que se expresan. ¿Cómo imaginas que
responderías?
FTómate un momento para orar de manera reflexiva. Medita en
Juan 10: 25-30. ¿Qué partes de este pasaje son significativas
para ti?
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