3.4 La monarquía hispaníca de Felipe II. Gobierno y administración. Los problemas internos.
Guerra y
sublevación en Europa.
Felipe, hijo de Carlos I y Isabel de Portugal empieza a gobernar siguiendo las ideas de su padre:
fortalecer el catolicismo y engrandecer el poder hispánico. Su reinado presenta características como: una
corte establecida en Madrid, la hispanización de la política, la sustitución de la política universal por la
confesional y la reactivación de las rebeliones internas. Su mayor éxito fue la incorporación de Portugal tras
la muerte del heredero portugués, que llegará a su fin en el reinado de Felipe IV con la política de Conde
Duque de Olivares (Unión de Armas): se ganó a la clase dirigente portuguesa respetando la autonomía del
reino, garantizando la protección de su comercio y utilizando el dinero con habilidad para captar partidarios.
Las cortes de Tomar lo nombraron rey de Portugal y Lisboa se convirtió en la base de operaciones atlánticas
contra los ingleses.
Politica interior: destacan la sublevación morisca de las Alpujarras, conflicto social debido a la decadencia
de sus condiciones de vida y la represión para anular sus diferencias culturales y religiosas. Fueron
expulsados tras la victoria de Juan de Austria y la revuelta de Aragón Debida a la huida de Antonio Pérez
(secretario de Estado) tras ser detenido por la Inquisición por el asesinato de Juan Escobedo (secretario de
Juan de Austria). Felipe manda un ejército a Zaragoza y convoca a las Cortes en Tarazona. Se modifican
algunos aspectos de la administración foral. Cabe añadir, los enfrentamientos con Cataluña sobre los límites
del poder real y el respeto a las leyes catalanas.
Politica Exterior: Felipe II se enfrenta a los turcos. Felipe aliado con la Santa Sede y Venecia (Liga Santa) y
con su éxito en la Batalla de Lepanto (1571), frenaron la expansión otomana. En Flandes, las aspiraciones de
autonomía de la nobleza flamenca, encabezada por Guillermo de Nassau, y la intransigencia de Felipe II
ante la libertad de culto provocan el conflicto y las medidas militares fueron la respuesta, enviando al
Duque de Alba y los tercios de Flandes. El país se divide entre Unión de Utrecht (al norte y protestante) y
Unión de Arrás (al sur y católicos). El apoyo dado por los ingleses a los rebeldes flamencos supuso un
cambio en las relaciones con Inglaterra. Tras un cambio de monarquía debido a la muerte de Maria Tudor,
reina de Inglaterra y primera esposa de Felipe II, la nueva reina, Isabel I ofreció su apoyo a los calvinistas
flamencos y animó los ataques de los corsarios ingleses. Se acabó declarando la guerra abierta y, más tarde,
Felipe II decidió el ataque a las islas con la Armada Invencible. El mal tiempo y la pericia de la escuadra
inglesa explican su fracaso. En cuanto a Francia, al inicio de su reinado se inicia una guerra por el apoyo del
rey francés a los rebeldes flamencos. Tras la victoria de San Quintín (1559) y el matrimonio de Felipe II con
Isabel de Valois, no hubo enfrentamientos graves. El mayor conflicto fue la oposición de Felipe II a la
entronización del protestante Enrique de Borbón. Los conflictos cesan tras su conversión al catolicismo.
Gobierno y administración: El monarca concentró los poderes decisorios con ayuda de los Consejos
(órganos colegiales que asesoraban al rey y presentaban los diferentes planes). En cada territorio, los reyes
nombraron a virreyes y gobernadores. La Monarquía no era una forma unitaria de gobierno, sólo la política
exterior daba esta sensación. Cada territorio mantuvo una gran autonomía organizativa. La población rural
creció mucho (destaca Castilla) pero la emigración y las epidemias a final de siglo causaron la caída de la
población. La sociedad era estamental y fuertemente jerarquizada. La base de la economía era la
agricultura, cerealista. La ganadería trashumante perdió efectivos pero la Mesta mantuvo su poder. La
comercialización de los productos era habitual, la mano de obra morisca de calidad y el régimen señorial
duro. El aumento de la población y América aumentaron la demanda de artesanía. Surgió la industria
doméstica, sobre todo en la industria textil (lana y seda). Aparecen talleres de considerable tamaño (de
jabón o metalúrgicos), pero la inflación y la llegada de metales preciosos de América provocó la crisis de la
artesanía y su hundimiento.
La Hacienda era deficitaria, poco organizada y lenta. En general, los gastos ordinarios se pagaban
con los impuestos ordinarios. Entre ellos destacaban la Alcabala (10 %) y los Servicios (impuestos eran
votados por las Cortes). Otros, eran el dinero que los reyes sacaban de las aduanas o la Bula de Cruzada.
La cultura del Renacimiento estuvo vinculada a las corrientes europeas (el humanismo, el
erasmismo…) La producción cultural se expande a través de la imprenta, pero limitada por el nivel de
alfabetización y la censura. Destacan Juan Luis Vives, Garcilaso y Lope de Vega y obras como La Celestina de
Fernando de Rojas. En el arte, la influencia de la italiana pesa mucho. Destacan: el estilo plateresco (fachada
de la Universidad de Salamanca) Las formas clásicas (estilo purista) en el Palacio de Carlos I en la Alhambra
de Granada y el estilo herreriano del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Alonso de Berruguete en
escultura española y El Greco en la pintura.