Apunts
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Tema 1: El utilitarismo
El utilitarismo defiende que la felicidad, el placer es lo que hay que buscar, y cuando hace referencia al concepto
de placer incluye los físicos, que son la ausencia de dolor, como las situaciones y placeres elevados, que son
aquellos intelectuales, espirituales, artísticos, culturales. Esta concepción entiende que el placer tiene valor
intrínseco, es lo que busca el ser humano y todo lo demás es un medio para llegar a este fin. En consecuencia,
las acciones deben dirigirse a la felicidad, que es el único bien en sí mismo.
Bentham concluye que el principio de utilidad es la única argumentación moral, y se burlaba de la idea de los
derechos naturales, promoviendo una filosofía con una gran influencia con el paso del tiempo. Bentham fundó el
utilitarismo, y consideraba que hay que aprobar o desaprobar cualquier acción de acuerdo con la tendencia que
parece tener en referencia a aumentar o disminuir la felicidad de las partes interesadas. Por ello, sacrificar
nuestros intereses a la voluntad de la mayoría es bueno porque respetar su opinión da como resultado la mayor
felicidad para el mayor número de personas.
Es decir que el utilitarismo se basa en medir, agregar y calcular la felicidad. Es importante destacar que las
preferencias de todos cuentan por igual; no se juzgan las decisiones de los demás. Un punto a destacar de la
perspectiva de Bentham es que realmente lo que hace es un análisis costes-beneficios, ya que le ponen un valor
monetario en la vida humana.
Ejemplo: El barco
Sandel en su libro reflexiona sobre un supuesto en el que un barco fue a la deriva. En ese barco viajaban
Dudley, Stephen (capitán y subcapitán), Brooks y Parker, y pasaban los días y no los rescataban. Brooks se
opuso a que alguien muriese echándolo a suertes, pero al día siguiente Parker (huérfano y menor de edad)
enfermó y murió. Dudley con acuerdo de Stephen y sin que Brooks lo viese mató al grumete. Brooks
abandonó su objeción de conciencia y participó en el festín. Cuatro días después los rescataron. A la vuelta
Brooks se convirtió en un objeto de la acusación pública y Stephen y Dudley fueron juzgados. Ellos
argumentaron que lo hicieron por necesidad, ya que si no probablemente estarían muertos. La postura
utilitarista defendía que si Parker no hubiese sido asesinado ninguno de los 3 hubiese vivido para contarlo (1
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muerte salva a 3 vidas), nadie dependía de él, ya estaba enfermo y no dejaba ni a un hijo ni a una esposa para
llorar.
Para llevar a cabo su filosofía, la corriente utilitarista identifica dos modos principales de razonamiento moral:
- Consecuencialista: Localiza la moral en las consecuencias de los actos
- Categórico: Localiza la moral en derechos y deberes específicos
1.1 Orígenes
Como explica Mill, podemos encontrar antecedentes en EPICUR y el hedonismo (placer, felicidad). Él fue quien
introdujo el término “utilitarismo” que poco después abandonaría por considerarlo sectario. Los precedentes
más directos a Mill y Bentham, no sólo por proximidad, fueron el pensamiento inglés y escocés de los siglos
XVI y XVII, como Hobbes, Hutcheson y Hume (por el empirismo y el método experimental en el razonamiento
moral, que tiene en cuenta las pasiones).
Francis Hutcheson (An inquiry into the original of our ideas of beauty and virtue, 1725) escribió el siguiente
principio básico: “La mejor nación es la que proporciona la mayor felicidad al mayor número y, la peor, la que
ocasiona miseria en la forma similar”. Seguidamente, David Hume (An inquiry concerning the principles on
Morals, 1751) estipuló que “La utilidad no es más que la tendencia ninguna a un fin dado; si el fin nos fuera
totalmente indiferente, sentiríamos la misma indiferencia por los medios. Es preciso necesariamente que un
sentimiento se manifieste aquí, para hacernos preferir las tendencias útiles a las tendencias nocivas” (La Razón
basta en el momento en que está plenamente perfeccionada)
2. EL PRINCIPIO DE UTILIDAD
Recordemos que el principio de utilidad persigue conseguir la mayor felicidad para el mayor número de
personas. En esta misma línea de pensamiento Bentham (1780) afirma que “Hay que aprobar o desaprobar
cualquier acción de acuerdo con la tendencia que parece tener en referencia a aumentar o disminuir la
felicidad de las partes interesadas” y que “Sacrificar a los nuestros intereses a la voluntad de la mayoría es
bueno para que respetar su opinión da como resultado la mayor felicidad por el mayor número de personas”.
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2.1 Consecuencialismo
El utilísimo considera que la corrección (la moralidad) de una acción se mide por los resultados, no por los
principios que la informan (vs. Razonamiento categórico)
De este modo, la verdad se descubre por observación y es verificable por los sentidos (vs. entidades eidéticas,
números, los propios valores) y la moral no atiende a reglas abstractas.
La acción humana se mide en función de las unidades de placer que se espera obtener en cada criterio o
categoría. La acción correcta es la que obtiene más unidades y, de ahí, más felicidad. Esta acción calculada es la
que debe de inspirar la ley
3. LAS OBJECIONES
3.1 Primera objeción del utilitarismo: Los derechos individuales
La principal debilidad del utilitarismo es la falta de respeto por los derechos individuales, ya que la única
preocupación es la suma de la satisfacción, no tiene miramientos por los individuos. Es decir que las
preferencias individuales cuentan en caso de sumarse a las del resto, sino no tienen importancia. En
consecuencia, la lógica utilitarista no puede garantizar un trato decente ni un respeto esencial a los derechos
individuales de las personas.
El utilitarismo se preocupa por los individuos pero solo en el sentido de que las preferencias de cada uno deben
contar junto con la de los demás. Pero esto significa que la lógica utilitaria, si se aplica coherentemente, se
refiere a maneras de tratar a las personas que violan normas de decencia y respeto que creemos fundamentales.
Ejemplo: La torura
Tenemos que imaginarnos que una bomba va a estallar dentro de poco y que somos jefes de la CIA; tenemos
delante nuestro a un terrorista que creemos que tiene información válida para desactivar la bomba
(sospechamos que también la ha puesto él). Este se niega a dar información sobre la bomba… ¿Estaría bien
torturarlo hasta que diga dónde está la bomba y cómo se desactiva? Hagamos un cálculo utilitario para dar un
argumento a favor: La tortura causará dolor en el sospechoso, lo que reducirá su felicidad y por tanto utilidad.
pero miles de vidas inocentes se perderán si estalla la bomba. Por lo tanto, estaría moralmente justificado con
un fundamento utilitario torturarlo.
Los utilitaristas no son necesariamente partidarios de la tortura; algunos se oponen a esta por razones
prácticas. Dicen que pocas veces funciona ya que la información sonsacada no suele ser de fiar ya que es
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coactiva. Por lo tanto, el dolor es causado pero la comunidad no estará más segura por ello, ya que no
aumentaría la utilidad colectiva de que disfruta. O la inquietante forma de pensar de que si en un país se
tortura se trate peor a los soldados si caen prisioneros. Por tanto esto podría reducir la utilidad total asociada a
la tortura una vez tenidos en cuenta los factores. Estas razones para oponerse a la tortura son compatibles con
el utilitarismo. Ya que no dice que torturar esté mal, sino que traerá más mal que bien conjuntamente dadas
sus consecuencias.
Otros rechazan la tortura por principio, ya que creen que viola los derechos humanos y no respeta su
dignidad. Su argumento en contra no depende de consideraciones utilitarias, sino del fundamento moral de
los derechos humanos y la dignidad humana (que va más allá de la utilidad), por tanto no serían utilitaristas.
La historia de la bomba con temporizador apoya la postura de Bentham; el número parece marcar una
diferencia moral. Un utilitarista argumenta que hasta el más ardiente defensor de los derechos humanos le
costaría mucho insistir en que moralmente es mejor dejar morir un gran número de inocentes que torturar a un
solo sospechoso. Pero este razonamiento moralmente de manera utilitaria conduce a un error: la intención de
todo esto es mostrar que el número cuenta. Ya que si las vidas que están en peligro son muchas deberíamos
estar dispuestos a dejar de lado nuestros escrúpulos relacionados con la dignidad y los derechos. Y si eso es
verdad, la moral sólo consiste en un cálculo de costes y beneficios.
Debemos tener en cuenta también que a la persona que torturamos es un presunto terrorista (demostraremos
que este ejemplo no muestra que la perspectiva de salvar muchas vidas justifique infligir mucho dolor a un
inocente). La fueza moral del argumento a favor de la tortura depende de quién es esa persona y si es
responsable o no de la situación de la que queremos acabar. Las instituciones morales pertinentes en este
ejemplo se refieren también a que los terroristas son malos y merecen ser castigados. Si la persona que
tuviésemos que torturar fuese la hija menor del terrorista que no sabe nada sobre lo que trama su padre, ¿La
torturaríamos? ¿Sería moralmente permisible? Esta versión del ejemplo de la tortura pone a prueba el
principio utilitario, dejando aparte la intuición de que el terrorista merezca ser castigado en cualquier caso y
nos fuerza a evaluar el cálculo utilitario en sí mismo.
La pregunta que nos debemos hacer para esta segunda objeción: ¿Es posible traducir todos los bienes morales a
una sola unidad de valor sin perder algo? La segunda objeción del utilitarismo duda de tal posibilidad; según
esta con una unidad común de valor no se captan todos los valores. Es decir que no es posible medir y comparar
todos los valores y bienes con una sola escalera.
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Pensemos en cómo se aplica la lógica utilitaria en el análisis de costes y beneficios; este análisis intenta aportar
racionalidad y rigor cuando hay que tomar decisiones complejas; para ello traduce todos los costes y beneficios
a un valor monetario y luego los compara. Sin embargo, hay bienes morales que no se pueden reducir a una
unidad ni aplicar el cálculo coste beneficio dada su complejidad (obras pictóricas, musicales, literarias...)
Este estudio muestra la falta de moral del análisis de costes y beneficios del utilitarismo; Considerar las
muertes por cáncer de pulmón un chollo para la línea de resultados exhibe un desprecio por la vida humana.
Si una política relativa al tabaquismo quiere defenderse moralmente deberá tener en cuenta las repercusiones
fiscales, las consecuencias para la salud pública y el bienestar para el ser humano. Pero, un utilitarista no
negaría la pertinencia de consecuencias más amplias: El dolor y sufrimiento, pena de las familias, pérdida de
vidas… Bentham creó la noción de utilidad para captar en una sola escala la disparidad de las cosas que nos
interesan, entre ellas el valor de la vida humana. Si sigues a Bentham, no te parecerá que el estudio sobre el
tabaquismo sirva para poner en entredicho los principios utilitaristas; simplemente dirá que los aplicó mal.
Así que un análisis más completo de costes y beneficios añadiría al cálculo moral una cantidad que
representase el coste de una muerte prematura para el fumador y sus seres queridos, y lo compararía con el
ahorro que esa muerte supondría para el Estado. Esto nos vuelve a la cuestión de que si realmente todos los
valores se pueden traducir a un valor monetario. Algunas versiones del análisis de costes y beneficios
intentan una traducción así, hasta el punto de que le ponen un valor en dólares a la vida humana; aquí hay dos
ejemplos causando indignación por calcular la vida humana.
Edward Thorndike intentó probar en los años treinta la premisa utilitarista: que es posible traducir nuestros
deseos y aversiones a una sola unidad de placer y dolor. Realizó una encuesta con perceptores jóvenes de
subsidios públicos en la que les preguntaba cuánto habría que pagarles para pasar por ciertas cosas. Estos fueron
los resultados en el año 1937:
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Extraer un diente: 4.500 Cortar un dedo: 57.000
Se llegó a la conclusión de que todos los bienes se pueden medir y comparar con una sola escala. Cualquier
carencia o satisfacción que exista, existe en alguna cantidad, por tanto mensurable. La vida de un hombre en
medida consiste y viene determinada por apetitos, ansias, deseos… Esta lista de precios da a entender que tales
comparaciones son absurdas: ¿Realmente los encuestados consideraban que vivir aislado era peor que comerse
una lombriz? ¿O difieren ambas experiencias de modo que no es posible una comparación que tenga sentido?
Un tercio de los encuestados afirmó que por ningún dinero vivirían esas experiencias (considerándose
inmensurablemente repugnantes).
Para Bentham, el único argumento para juzgar que una experiencia es mejor que otra es la intensidad y duración
del placer o dolor que produce. Bentham no reconoce una distinción cualitativa de los placeres, por tanto no
enjuicia, tomando las preferencias de las personas como son, sin juzgarlas por valor moral y contando por igual.
Nadie puede decir que un placer es más elevado o valioso que otro. Esta negación de distinción de placer ha
llevado a Bentham a pensar que todos los valores se pueden medir y comparar a una sola escala. Algunos
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critican el utilitarismo por eso: “¿Por qué tendría la sociedad que dar todas las preferencias el mismo peso, y no
digamos ya considerar la suma de tales preferencias el mayor bien?” El ejemplo de los leones y los cristianos
claramente viola los derechos de las víctimas, pero cabe decir que no son placeres nobles los que produce, sino
perversos. Así que sería mejor cambiar esas preferencias que satisfacerlas.
Una justificación de las prohibiciones como por ejemplo de las peleas de gallos y perros es que evitan que se
sea cruel con los animales. Pero también reflejan un juicio moral: Obtener placer de las peleas es repulsivo,
así que una sociedad civilizada debería eliminar ese placer. Si hubiese más gente que asistiera a peleas de
perros que a ver cuadros, ¿Se deberían construir más “rings” y menos museos? Si algunos placeres son
degradantes, ¿Por qué importan al decidir qué ley debe adoptarse? ya que Bentham a la hora de decidir la ley
tendría en cuenta todas las preferencias sea cual sea su valor.
Mill cree que es posible distinguir entre placeres más y menos elevados; evaluar la calidad de nuestros deseos. Y
cree que puede distinguirlos sin basarse en ninguna otra idea moral que la utilidad. Mill afirma que un acto está
bien en la medida en que tiende a promover felicidad y está mal cuando se produce lo contrario de esta. Por
felicidad se entiende placer y por dolor infelicidad. Además se reafirma en la teoría de la vida en que esta teoría
de la moral se fundamenta en que solo el placer y el estar libre de dolor son deseables en cuanto fines; todo lo
que es deseable, es deseable bien por el placer que le es inherente o por ser un medio para la promoción del
placer y prevención del dolor.
Mill recalca que solo importa el placer o el dolor pero también distingue que algunos tipos de placer son más
deseables y valiosos que otros. Mill argumenta que para distinguirlos se debe hacer lo siguiente: De dos
placeres, si hay uno que es el preferido por todos o casi todos los que han experimentado los dos, sin que medie
sentimiento alguno de que se tiene la obligación moral de preferirlo, ese será el más deseable.
Lo que hace Mill con los derechos individuales, vuelve a hacerlo con los placeres más elevados; salva el
utilitarismo de la acusación de que lo reduce todo aun crudo cálculo de dolor y placer, pero solo a costa de echar
mano de un ideal moral de la dignidad humana y de la personalidad que no guarda relación con la utilidad.
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Protección Internacional de los Derechos Humanos
Tema 2: Immanuel Kant y Rawls
1. IMMANUEL KANT
Los utilitaristas no creen que haya derechos humanos universales. Si todos los seres son dignos de respeto estará
mal que se les trate como meros instrumentos de la felicidad colectiva (Por ejemplo: La historia del niño
desnutrido que estaba viviendo en el sótano de la ciudad, por el bien de la “ciudad felicidad”). En el caso que
defiendas los derechos humanos para maximizar la utilidad a largo plazo, la razón para respetar los derechos es
porque así les irá mejor a todos. Kant rechaza la anterior idea, pero después se cuestiona que si los derechos no
se fundamentan en la utilidad, ¿cuál es su fundamento moral?
Hay tres formas de abordar la justicia, la manera utilitarista (maximizar la felicidad), la manera libertaria que
liga la justicia y la moral a la libertad y la tercera forma, que consiste en promover la virtud y asignar los
bienes según lo que moralmente se merecen. Kant rechaza el primer y último enfoque, y cree en el segundo,
que la justicia y la moral deben de estar ligadas a la Libertad, pero la Libertad de Kant es mucho más exigente
que la de los libertarios, ya que Kant cree que la libertad de elección no es verdadera libertad, ya que se limita a
satisfacer deseos que no hemos elegido nosotros. Lo que solemos entender por libertad de mercado o elección
del consumidor no es verdadera libertad, sostiene Kant, porque se limita a satisfacer deseos que, para empezar,
no hemos elegido nosotros. Es la idea más elevada que tiene de libertad.
Por ello, para Kant, la moral no consiste en maximizar la felicidad ni en perseguir ningún otro fin: consiste en
respetar a las personas como fines en sí mismos. Entiende que, cuando buscamos el placer o la ausencia de
dolor, no estamos actuando libremente (utilitarismo). En este último caso actuamos como esclavos de
nuestros apetitos y deseos, porque cuando estamos persiguiendo la satisfacción de nuestros deseos, todo lo
que hacemos, lo hacemos por un fin que nos viene dado desde fuera de nosotros.
Somos seres capaces de conocer el mundo por nosotros mismos, capaces de valorar aquello que conocemos
mediante determinados valores y principios, e implica también que nuestro raciocinio nos lleva a poner orden a
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todo esto y tomar decisiones, y si tomamos decisiones es que vamos a ser capaces de actuar acorde a ello. Esto
nos diferencia frente a cualquier otro ser.
En cuanto a esta idea, sí es verdad que somos capaces de conocer y ponderar el conocimiento conforme a unos
determinados principios, y para decidir, pero no sabemos si el resto de seres poseen esta misma virtud. Lo que
está claro es que los otros seres no lo hacen del mismo modo que los humanos, pero sí que pueden hacerlo
aunque tal vez en otro nivel. El centro espiritual del ser humano es muy elevado y no puede compararse con el
resto, y este es el fundamento de la dignidad humana. Esta es la concepción del sujeto kantiano.
Para Kant actuar libremente va a ser actuar autónomamente, ergo es lo mismo que actuar según una ley, la de
cada uno. Tener capacidad para actuar es lo que Kant entiende por libertad, y libertad es la condición necesaria
para la autonomía. Tenemos esta capacidad para la autonomía para ver ejerciendo la libertad que es lo que se
tiene que hacer en un momento dado y aceptarla como propia.
Por ejemplo, si dejo caer una bola de billar no actúa con libertad al precipitarse contra el suelo. Su
movimiento está gobernado por las leyes de la naturaleza, en este caso de la gravedad. Si yo me caigo de un
edificio es lo mismo. Si en mi caída mato a alguien, no seré moralmente responsable de esa muerte, no más
que lo sería la bola de billar. En ambos casos el objeto que cae está gobernado por la ley de la gravedad, como
no hay autonomía no hay responsabilidad.
Actuar libremente consiste en elegir el fin mismo por lo que es; elección que los seres humanos pueden hacer,
y las bolas de billar no.
Actuar de acuerdo con los gustos, tendencias o inclinaciones de uno mismo no es la manera correcta de actuar,
no tiene nada que ver con la moral. Tenemos que actuar conforme lo que debemos hacer, forma que nuestra
autonomía nos permite distinguir. Escoger el helado que me gusta es heteronomía, y significa que esta pauta nos
la da otra fuente que no es la moral, sino que viene dada por otras personas o por otras fuentes.
¿Cuál es el principio supremo de la moralidad? En primer lugar Kant diferencia entre el deber y las
inclinaciones (o preferencias). Lo que importa en la moralidad es el motivo, es decir que cuando nuestro motivo
para actuar ha ponderado las prohibiciones o lo que es correcto, eso es el principio supremo de la moralidad. En
la moralidad está el motivo. ¿Y la libertad? Si en la moralidad indica los motivos para asumir el deber, la
libertad va relacionada con la voluntad. La voluntad de asumir la inclinación es lo que lleva a Kant a diferenciar
entre autonomía y heteronimia. En todo ello debemos utilizar la razón, y si el motivo es la moralidad, la
voluntad a la libertad, los imperativos a la razón.
Ejemplo que ofrece Kant para diferenciar el deber de la inclinación: Un niño va a comprar pan, el tendero
podría cobrarle más y el niño no se enteraría. Pero el tendero comprende que, si otros descubren que se ha
aprovechado de la inocencia del niño, la noticia correría y ello perjudicaría el negocio. Por esta razón decide
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no cobrarle de más al niño, y aunque está haciendo lo que se debe lo hace según un motivo indebido. Actúa
honradamente solo por interés propio, así que carece de valor moral. Este caso concede verosimilitud a la
aseveración de Kant de que solo el motivo del deber confiere valor moral a una acción.
Hipotético es actuar con condición, mientras que imperativo es aceptar ese deber en si mismolos imperativos
categóricos, tratar a la humanidad como un fin siempre y no sólo como un medio. Por ejemplo tratar a Marga (la
camarera del bar) como una cafetera, o como una persona que te sirve un café y darle las gracias.
1. Moral: El primero dice que solo el motivo del deber confiere valor moral a una acción.
2. La libertad: El segundo describe dos formas distintas de determinar mi voluntad: autónomamente o
heterogéneamente. Cree que solo soy libre cuando mi voluntad está determinada de forma autónoma.
La mayoría de las personas piensan que la libertad consiste en poder hacer lo que se quiera para poder
satisfacer sus propios deseos. Kant rebate este argumento diciendo que si no elegimos nuestros propios
deseos no sabemos con certeza que somos libres a la hora de satisfacerlos. Cuando actúo de forma
heterónoma, mi voluntad está determinada externamente, desde fuera de mí mismo. Kant dice que no
hay nada en la naturaleza que no actúa obedeciendo a las leyes, como las leyes de la física o las leyes
naturales. Los seres humanos no estamos eximidos de las leyes de la naturaleza. Pero si tenemos la
capacidad de ser libres, podremos actuar conforme algún otro tipo de ley. Si tenemos la capacidad de
ser libres, es que hemos de ser capaces de actuar, no conforme a una ley que nos es dad, sino conforme
una ley que nos demo a nosotros mismo. Una ley así según Kant procedería de la razón.
Autonomía Heteronomía
3. La razón: El tercer contraste explica que no somos únicamente seres sintientes, gobernados por el
placer y el dolor que proporcionan los sentidos; somos además seres racionales, capaces de ejercitar la
razón y con ella la voluntad. Si la razón determina mi voluntad, la voluntad será independiente de la
naturaleza o la inclinación. La idea de razón de Kant no es la de una razón instrumental sino la de una
razón práctica pura, que legisla a priori, haciendo caso omiso de cualquier fin empírico.
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a. Imperativo hipotético: Se valen de la razón instrumental (Si quieres X haz Y). Siempre son
condicionales con un tipo de imperativo que siempre es incondicional, el categórico. Ejemplo:
Cuando un acto es bueno solamente como medio para otra cosa.
b. Imperativo categórico (incondicional):
i. Fórmula de la ley universal: “Actúa sólo bajo la máxima por la que tú mismo puedas
desear que este acto sea una ley universal”
ii. Fórmula de la humanidad como fin: “Actúa del manera que nunca trates a la
humanidad, sea la tu persona sea cualquier otra persona, como un simple medio,
sino siempre de la misma modo, como un fin en sí mismo”
Ejemplo: Si se representa el acto como bueno en sí mismo, y, por lo tanto, como necesario para una voluntad
que en sí concuerda con la razón. Un imperativo categórico manda con completa independencia cualquier
otro propósito. Solo el imperativo categórico podrá contar como imperativo moral. La conexión entre los tres
elementos: Ser libre, es ser autónomo, y se requiere un imperativo categórico. ¿Cuál es el imperativo
categórico y qué nos pide? En principio, se entiende como una ley práctica que por sí sola manda
absolutamente y sin necesidad de otros motivos.
La autonomía jurídica se limita a generar efectos jurídicos, y no tiene nada que ver con el concepto de
autonomía que afirma Kant.
¿Cómo pueden obligarnos o vincularnos? Puede que haya cosas que queden fuera de los contratos
Hay otro fundamento que sería tener claro que hay cosas que no pueden entrar en el contenido del contrato. No
puede ser contenido de un contrato un corazón, un cerebro. Moralmente eso es suprimir a la otra persona. Hay
cosas que al incluirse en un acuerdo degradan o corrompen a ese determinado bien o cosa. Hay un fundamento
que está en los límites de que no se corrompen las cosas o los bienes.
Hay un último fundamento moral en el que hay fuentes de obligación que no están consentidas. No se pueden
consentir. Hablamos de obligaciones familiares que no se consienten sino que se tienen, diligencias de vida
(cómo nos relacionamos con los demás), buena fe… estas cosas no se consienten se tienen simplemente.
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El ejemplo de las madres a las que les quitan el útero sería corromper al ser humano convirtiéndolo, al ser
humano, como un objeto de intercambio económico. Es discutible que haya buena fe en ese intercambio.
Estas críticas que están moralmente justificadas no se lanzan al consentimiento sino a un más allá que no se
puede obviar, lo que vamos a ser.
- Personas y cosas: Esta capacidad de actuar autónomamente es lo que confiere a la vida humana su
especial dignidad. Establece la diferencia entre las personas y las cosas. Para Kant, respetar la dignidad
humana significa tratar a las personas como fines en sí mismas.
- Moral: El valor moral de una acción no consiste en las consecuencias de la acción, sino en la intención
con la que se ha hecho. Para que una acción sea moralmente buena, además de ser conforme a ley
moral, debe haberse hecho por la ley moral. El motivo que da valor moral a una acción es el motivo del
deber, Kant entiende que se debe hacer lo que es debido por la razón debida.
- Libertad: Actuar libremente, según Kant, es actuar autónomamente y la capacidad de razonar. Eso es
actuar conforme a ley que me doy a mí mismo, no de acuerdo a los dictados de la naturaleza oye la
convención social.
2. JOHN RAWLS
2.1 La orientación del liberalismo hacia los derechos individuales / fundamentales
Los derechos individuales, fundamentales, humanos, no pueden ser anulados injustamente por la decisión de las
mayorías ni consideraciones basadas en el bienestar general. Dentro del liberalismo no existe consenso sobre
qué concepción de la justicia debe prevalecer respecto a estos derechos, sino que hay dos corrientes:
1. El Estado debe respetar las libertades y los derechos fundamentales y los bienes se asignan con lógica
de libre mercado (libertarios): Nozick y Hayek
2. No se pueden ejercer las libertades civiles y los derechos si no están satisfechas unas necesidades
sociales y económicas básicas (igualitarios): Rawls, Dworkin y Berlín.
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El filósofo plantea que aunque una sociedad a través de la negociación llegue a un compromiso y escriba un
contrato social conjunto, este no tiene por qué ser justo. Considera que para crear un contrato social justo debe
estar presente un velo de ignorancia, es decir que todo el mundo desconozca su orientación política, género,
raza, situación económica o sus convicciones religiosas, en definitiva que todos los individuos desconocen
quienes son. De este modo nadie sabe con qué ventajas cuenta o qué desventajas padece, por ejemplo nadie
sabría si padece una enfermedad o los estudios que tienen. Esta es la idea de contrato social que Rawls propone,
que la negociación se inicie desde una posición originaria de igualdad entre todos los individuos, por lo que en
la negociación nadie tendría un poder superior y los principios que se acordarán serían justos.
¿Cómo se puede asegurar la equidad en la deliberación por llegar a un acuerdo y que las instituciones sean
justas?
- El punto de partida — posición original: representación en la sociedad; punto de vista distanciado
de las contingencias sociales y circunstancias particulares de cada uno (hace posible llegar a un
acuerdo equitativo, sin ventajas en la negociación)
- No saber qué posición tengo en la sociedad — El velo de la ignorancia: nadie sabe qué sitio
ocupa en la sociedad, ni qué talentos o capacidades naturales tuviera o estuvieran valoradas por la
sociedad... (se extiende al género, raza, inteligencia, capacidad económica...)
Rawls está rehaciendo el contrato social, lo reformula en una teoría del siglo XX. Es un neocontractualismo. Si
partimos de esa posición original con el velo de la ignorancia, estaríamos con dos principios de la justicia:
1. Primer principio de justicia (igualdad): El primero ofrece las mismas libertades básicas a todos los
ciudadanos, como la libertad de expresión o la libertad de culto. Es decir que aceptaríamos un margen
de libertad por nosotros mismos, siempre que esté aceptado por los demás (Sistema de libertades).
“Todas las personas son iguales en punto a exigir un esquema adecuado de derechos y libertades
básicos iguales, esquema que es compatible con lo mismo esquema para todos; y en este esquema se
garantiza su valor equitativo en las mismas libertades políticas, y sólo en estas libertades”
2. Segundo principio de justicia (diferencia): El segundo principio se refiere a una igualdad social y
económica. Solo se permiten las desigualdades sociales y económicas que sirvan para mejorar la
situación de los miembros menos prósperos de la sociedad. Es decir que nosotros aceptaríamos las
desigualdades en la sociedad siempre y cuando se vieran favorecidos los más necesidades, pero en este
caso aceptaríamos las diferencias. Más igualdad de oportunidades. “Las desigualdades sociales y
económicas deben resolver de tal modo que resulten en el mayor beneficio de los miembros más
desaventajados de la sociedad y que los cargos y puestos estén abiertos a todo el mundo bajo las
condiciones de igualdad de oportunidades”
Hemos establecido sobre todo principios de justicia y que entonces el resultado de seguir el procedimiento
establecido por eso principios de justicia nos lleva a un resultado que hay que aceptar y respetar.
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2.3 Los límites de la moral en los contratos
Retrete con fugas: Un artículo de periódico hablaba de un caso en el que en un piso de una anciana viuda de
Chicago un retrete dejaba escapar el agua. Llamó a un fontanero para que lo arreglase y la factura ascendió
a 50.000 dólares. Firmó un contrato por el que tenía que abonar 25.000 dólares como entrada y el resto a
plazos. La artimaña se descubrió cuando fue al banco a por los 25.000 dólares. El cajero le preguntó qué
para qué necesitaba sacar tanto dinero, y la mujer le contestó que tenía que pagar al fontanero. El cajero
llamó a la policía, que arrestó por fraude al fontanero sin escrúpulos. Rawls considera que sólo los
partidarios más acérrimos de la soberanía del contrato no considerarían que pagar 50.000 dólares por
arreglar un retrete es monstruosamente desproporcionado aunque las dos partes lo acordasen por propia
voluntad.
Este caso ilustra dos aspectos relativos a los límites morales de los contratos:
- El primero, que haber acordado algo no garantiza su equidad
- El segundo, que el consentimiento no basta para crear una obligación moral. Lejos de ser un
instrumento para el beneficio mutuo, ese contrato se burlaba del ideal de la reciprocidad.
El consentimiento no es una condición suficiente de la obligación moral; un trato descompensado puede quedar
tan lejos del mutuo beneficio que ni siquiera el que sea voluntario lo redima. También afirma que el
consentimiento no es una condición necesaria para que haya obligación moral. Si el beneficio mutuo resulta
suficientemente claro, podría haber una exigencia moral de reciprocidad incluso sin que medie consentimiento
alguno.
Rawls dice que un contrato será realmente justo cuando haya un velo de ignorancia, que las dos partes estén
completamente igualadas y que lo que se negocie en el contrato sean los principios que gobiernan nuestras
vidas. Los términos serían justos, fuesen cual fuesen, en virtud solamente de que esas partes hubiesen llegado a
un acuerdo.
El velo de ignorancia garantiza la igualdad de poder y conocimiento que la posición original requiere. Ya que, al
garantizar que nadie sabe su lugar en la sociedad, sus debilidades, sus valores o fines, se garantiza que nadie
sacará provecho de una posición negociadora favorable. Un contrato hipotético con el velo de ignorancia tiene
más poder moral que un contrato real.
Sandel habla sobre las identidades, dice primero que lo del “yo desarraigado” es mucho pedir y segundo “tu
identidad se escoge?” Sandel afirma que la identidad viene de identificarse. Externamente la identidad nos lleva
a hablar del ser humano cuantitativamente y cualitativamente. ¿Cómo nos identificamos ante los demás? Sandel
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no lo ha pensado muy bien y su crítica en este aspecto es curiosa. Dice que la identidad se escoge en parte sí y
en parte no. Las identidades cuentan individual y colectivamente. Veremos aquí problemas sociales. Sandel
propone volver al criterio teológico, este criterio va sobre el telo.
2.5 Conclusión
Para Kant y Rawls, las teorías de la justicia que se basan en una concepción determinada de la vida buena, sea
religiosa o secular, no se compadecen con la libertad. Estas teorías no respetan a la persona como ser que en sí
mismo es libre e independiente. Por lo tanto, el ser que elige libremente por lo que en sí mismo es y el Estado
neutral van de la mano: precisamente porque cada uno de nosotros es un ser en sí mismo libre e independiente
necesitamos un marco legal que se neutral en lo que se refiere a los fines, que renuncia a tomar partido en las
controversias morales y religiosas, que deje a los ciudadanos en libertad escoger su valores por sí solos.
El atractivo de un marco neutral reside en que renuncia precisamente a establecer una forma preferida de vida o
de concepción de que se tenga por un bien. Kant y Rawls razonan conforme a que los principios que especifican
nuestros deberes y derechos no deben basarse en ninguna concepción de la vida buena.
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Protección Internacional de los Derechos Humanos
Tema 3: El libertarismo
1. EL LIBERTARISMO
Los filósofos libertaristas defienden la libertad de los mercados y se oponen a la regulación por parte del Estado.
Es decir que no se persigue la eficiencia económica, sino la libertad humana. Están a favor del derecho
fundamental a la libertad, es decir al derecho a hacer lo que se quiera con las cosas que se posee mientras se
respeten los derechos de los demás a hacer lo mismo.
1.2 Nozick pregunta ¿Qué hace que la redistribución de la riqueza sea justa?
- Justicia en la obtención/captación de bienes (participación o tenencia inicial)
- Justicia en las transferencias (libre mercado)
1.3 Friedman
Friedman considera que el Estado no tiene ningún derecho a impedir a los/las empresarios/as pagar el salario
que quieran, por bajo que sea, si los/las trabajadores/as están dispuestas a aceptarlo. El Estado viola la libertad
individual cuando aprueba leyes contra la discriminación en el trabajo
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3. FILOSOFÍA DEL LIBRE MERCADO
Nozick considera que no hay nada malo en la desigualdad económica, y sostiene que la justicia distributiva
depende de dos requisitos: la justicia en el que inicialmente se tiene y la justicia en las transferencias
- Objeción 1: Los impuestos no son tan malos como los trabajos forzados, no pueden igualarse. Frente a
esta objeción se preguntan ¿Si no son iguales, porque el Estado nos obliga a pagar impuestos?
- Objeción 2: Los pobres necesitan más dinero. A esta objeción los libertaristas preguntan porque tienen
que ayudar a los pobres.
- Objeción 3: Se está en deuda con aquellos que contribuyen con sus triunfos, es decir que entiende que
el éxito depende de la sociedad, que valora más unas aptitudes y capacidades que otras.
- Objeción 4: No se cobran impuestos contra su voluntad, como en ciudadano/na de una democracia,
tiene voz en la creación de las leyes fiscales en las que está sujeto
- Objeción 5: Suerte: La riqueza depende en gran medida de la suerte, y la suerte no se puede justificar
como un merecimiento
5. OBJECIONES AL MERCADO
El libre mercado ¿Es equitativo? ¿Hay bienes que el dinero no pueda, o que no debería poder comprar? Si los
hay, ¿Cuáles son y por qué está mal comprarlos o venderlos?
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¿Es más justo el servicio militar obligatorio o pagar a soldados profesionales? Argumentos a favor del
ejército profesional:
1. El servicio militar obligatorio es injusto porque es coercitivo, una forma de esclavitud.
2. Limita la posibilidad de escoger de los individuos y, por tanto, reduce la felicidad general
Objeciones
1. Equidad y libertad
2. Las virtudes cívicas y el bien común, es decir que toda la ciudadanía tiene el deber de servir a su
país (no debería poner a la venta en el mercado...).
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Protección Internacional de los Derechos Humanos
Tema 4: Comunitarisme y Artistotiles
1. ARISTOTELES
Con el razonamiento teleológico de Aristóteles y el comunitarismo se intenta volver a la “justicia de los
antiguos”, que había criticado en el S. XIX Benjamin Constant: La libertad/justicia de los modernos:
procedimental; articulación de la libertad en las constituciones políticas; incorpora la tradición individualista de
la Ilustración; diferencia entre público y privado
La justicia es teleológica para Aristoteles se debe determinar por el telos (propósito, objetivo, naturaleza de las
cosas) de la práctica, de las acciones, de las cosas. También es honorífica, es decir que en parte, se debe discutir
sobre los honores y virtudes que deben honrarse y recompensar.
Aristóteles cree que los debates sobre la justicia son, inevitablemente, debates acerca del honor, la virtud y la
naturaleza de la vida buena. Debe de haber un nexo entre la justicia y la vida buena, que no servirá para ver qué
hay en juego en empeño por disociarlas.
Para Aristóteles, la justicia significar dar a las personas lo que se merecen. La justicia comprende dos factores;
las cosas, y las personas a las que se asignan cosas. Por lo general decimos que debemos asignar las mismas
cosas a los que son iguales. El problema surge al pensar en el sentido de ese “iguales”. La justicia discrimina
según el mérito, según la excelencia que resulte pertinente. Y en el caso de tocar la flauta, el mérito pertinente es
la capacidad de tocar bien. Sería injusto discriminar por cualquier otra razón, como la riqueza, la nobleza de
cuna, la belleza física o la suerte.
La idea de Aristóteles es que, si repartimos las flautas, deberemos buscar a los mejores flautistas. Piensa que
las mejores flautas deberán entregarse a los mejores flautistas porque para eso se hacen las flautas: para que
se toquen bien con ellas. Pero es importante que se entienda que la razón de Aristóteles va más allá de esta
consideración utilitaria y que es un ejemplo de razonamiento teológico. Según él, para determinar la
distribución justa de un bien hemos de indagar cuál es el propósito del bien que se va a distribuir.
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Para romper con la igualdad hay:
- Capacidad: hay personas con dotes naturales para hacer algunas actividades y no otras.
- Proporcionalidad: quien más tiene más tributa.
- Mérito: quien ha cumplido con determinados requisitos.
- Necesidad: qué necesitamos.
2. COMUNITARISMO
El Comunitarismo critica la idea de que ningún principio de justicia debería justificarse sobre alguna concepción
particular de la vida buena, y en consecuencia es crítico con el liberalismo y la racionalidad ilustrada (sobre
todo en el ámbito estadounidense), ya que recordemos que para el liberalismo lo correcto (justicia hacia
derechos individuales) es previo a lo que es bueno (concepción). Según esta concepción de la justicia, hay dos
motivos para sustentarla.
Es decir que la idea central del comunitarismo es que el yo no puede entenderse aparte de las relaciones sociales,
por lo que el individualismo es incoherente. Por ello, la identidad de alguien está conformada por la comunidad
que nos define que condiciona nuestra moral.
1. “Triunfo ” (DWORKIN) de los derechos humanos, individuales, sobre cualquiera concepción del bien
común
2. Los principios de justicia no dependen de ninguna concepción particular.
El comunitarismo es un movimiento que reclama para orientar la acción moral una revitalización de las
tradiciones culturales de las comunidades y critican que las formas modernas de identidad, heredadas de la
Ilustración, no nos brindan lenguajes con los poder resolver los conflictos y dilemas morales.
Las formas de vida de una comunidad, sus tradiciones, es el límite de significación para orientar la acción
humana y no se puede apelar a ningún otro criterio. No existe una orientación normativa, sino que importa la
pertenencia a una determinada tradición comunitaria. Los comunitaristas ponen en cuestión la universalidad de
la razón. Afirman la pluralidad de racionalidades o estilos de pensamiento.
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- Sociedad comunitarista: el bien común es independiente de “la buena vida” que define el modo de vida.
“El hombre es, en esencia, un animal biográfico. Lo que significa que yo sólo puedo responder a la pregunta:
¿qué hago? si antes no he respondido un interrogante que es previo: ‘en qué historia me encuentro que formo
parte?’”
“Nunca puedo buscar intrínsecamente lo que es bueno y ejercitar las virtudes en tanto que persona... Todos
nos acercamos a la nuestra circunstancia como barreras de la nuestra identidad particular. Soy el hijo o hija
de alguien, un ciudadano de esa o aquella ciudad”
3. PROPUESTA DE SANDEL
1. Ciudadanía, sacrificio y servicio
2. Los límites morales de los mercados
3. Desigualdad, solidaridad y virtudes cívicas
El patriotismo es un sentimiento moral muy criticado. Hay quienes creen que el amor al propio país es una
virtud más allá de toda duda, mientras que otros consideran que lleva a la obediencia ciega, al chovinismo y
a la guerra. Jean-Jacques Rousseau, ardiente defensor del patriotismo, propone que este es un principio
limitado que intensifica el sentimiento de compañerismo. Pero si los conciudadanos están ligados por lazos
de lealtad y comunidad, querrá decir que se debe más a los unos a los otros que a los de fuera.
Los países dan más a su pueblo que a los extranjeros. A algunos les desagrada toda forma de asistencia
pública y querrían reducir el Estado del bienestar, otros creen que deberíamos ser más generosos a la hora de
prestar ayuda a los países en vías de desarrollo. Pero la mayoría acepta que tenemos una responsabilidad
especial de satisfacer las necesidades de nuestros conciudadanos.
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Protección Internacional de los Derechos Humanos
Tema 5: Discriminación i interseccionalidad
1. IGUALDAD Y DISCRIMINACIÓN
La Igualdad es un concepto de carácter formal que remite a la posibilidad de sustituir unos elementos por otros
sin que el resultado se altere.
- Formal: La igualdad formal existe cuando las normas y leyes establecen derechos iguales para todas
las personas, es importante para la consecución y legitimación de la igualdad real que sea previa.
- Real/efectiva: La igualdad real se produce cuando las leyes y normas que defienden la igualdad, son
efectivamente aplicadas e integren comportamientos y prácticas sociales no discriminatorias. La
igualdad efectiva es cuando existe igualdad de resultados finales, teniendo en cuenta los puntos de
partida diferentes y desiguales.
- Directa: La discriminación directa es una actuación clara, objetiva y contra las normas establecidas,
que puede verificarse directamente sin recurrir a análisis complementarios, y que produce efectos
perjudiciales.
- Indirecta: La discriminación indirecta es un tratamiento formalmente neutro que produce efectos
perjudiciales para un determinado colectivo.
2. ACCIÓN POSITIVA
La acción positiva es una estrategia temporal (y que, por tanto, tendrá que ser derogada cuando se hayan
conseguido los objetivos de igualdad fijados). Va destinada a cambiar situaciones, prejuicios, comportamientos
y prácticas culturales y sociales que impiden a un grupo social minusvalorado (en este caso por razón de sexo)
conseguir una situación real de igualdad efectiva.
La acción positiva es un tratamiento desigual que actúa sobre un colectivo históricamente discriminado con el
fin de compensar su situación de desventaja y favorecer la consecución de la igualdad real.
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3. FEMINISMO Y TEORÍAS DE LA JUSTICIA
Críticas a las teorías de la justicia liberales
- Abstracción = idealización
- Universalismos sustitucionalista vs. Universalismo interactivo
- Imparcialidad y ética del cuidado
- Derechos morales vs. Derechos relacionales
Un trato injustificado dada una identidad estructurada en distintos niveles: este concepto trata de simular que las
desigualdades y las injusticias tienen una base muy compleja. Es un concepto eminentemente feminista,
arraigado en la simultaneidad de la opresión sufrida por la mujer negra.
Debate: los matrimonios entre personas del mismo sexo ¿Qué justifica que personas del mismo sexo se
puedan casar? La anterior regulación de la materia, era discriminatoria? Y el actual, ¿lo es?
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3.5 Razonamiento teleológico (no podemos prescindir de este razonamiento)
ARISTÓTELES: “La justicia engloba dos factores: las cosas y las personas a las que se asignan estas cosas.
Por lo general decimos que las personas que son iguales deben tener iguales cosas asignadas a ellas”.
Interrogante inicial: En qué somos igual y en ¿qué somos diferentes? Razonamiento desde los telos: el fin, el
objetivo, la naturaleza de las prácticas... Esto nos empezará a despejar las dudas: veremos si en una determinada
práctica social los rasgos de identidad son o no relevantes y por qué.
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