Descripción general
La Dislexia
La dislexia es un trastorno del aprendizaje que consiste en la dificultad en la
lectura debido a inconvenientes para identificar los sonidos del habla y
aprender a relacionarlos con las letras y las palabras (decodificación). La
dislexia, también llamada "discapacidad para la lectura", es una consecuencia
de diferencias individuales en las áreas del cerebro que procesan el lenguaje.
La dislexia no se debe a problemas intelectuales, de la audición o de la vista.
La mayoría de los niños con dislexia pueden tener un buen resultado en la
escuela con un programa de tutorías o de educación especializada. El apoyo
emocional también juega un papel importante.
Si bien la dislexia no tiene cura, la evaluación y la intervención tempranas dan
excelentes resultados. Hay casos en los que, por años, la dislexia no se
diagnostica y no se identifica hasta la adultez, pero nunca es tarde para buscar
ayuda.
Síntomas
Los signos de la dislexia pueden ser difíciles de reconocer antes de que tu hijo
empiece la escuela, pero algunas señales tempranas pueden indicar la
existencia de un problema. Una vez que el niño alcanza la edad escolar, es
posible que el maestro de tu hijo sea el primero en notar el problema. El nivel
de gravedad varía, pero el trastorno suele manifestarse claramente cuando el
niño comienza a aprender a leer.
Antes de la escuela
Los signos que indican que un niño pequeño podría presentar dislexia incluyen
los siguientes:
Tarda en comenzar a hablar.
Aprende palabras nuevas a un ritmo lento.
Tiene problemas para formar palabras correctamente, por ejemplo, invierte los
sonidos de las palabras o confunde palabras que suenan parecido.
Tiene problemas para recordar o nombrar letras, números y colores.
Tiene dificultades para aprender canciones infantiles o jugar juegos de rimas.
Edad escolar
Una vez que tu hijo esté en la escuela, es posible que los síntomas de la
dislexia se hagan más visibles, entre ellos:
Un nivel de lectura muy por debajo del que se espera para su edad
Problemas para procesar y comprender lo que escucha
Dificultad para encontrar la palabra correcta o elaborar una respuesta a una
pregunta
Problemas para recordar secuencias de cosas
Dificultad para ver (y, ocasionalmente, escuchar) similitudes y diferencias entre
letras y palabras
Incapacidad para pronunciar una palabra desconocida
Dificultad para deletrear
Necesitar mucho tiempo para completar tareas que implican leer o escribir
Evitar actividades que requieran leer
Adolescentes y adultos
Los signos de la dislexia en adolescentes y adultos son similares a los de los
niños. Algunos síntomas comunes de la dislexia en adolescentes y adultos
incluyen los siguientes:
Dificultad para leer, incluso para leer en voz alta
Lectura y escritura lentas y trabajosas
Problemas de ortografía
Evitar actividades que requieran leer
Mala pronunciación de nombres o palabras, o dificultad para encontrar las
palabras
Necesitar mucho tiempo para completar tareas que implican leer o escribir
Dificultad para resumir una historia
Problemas para aprender un idioma extranjero
Dificultad para entender problemas matemáticos
Cuándo debes consultar a un médico
Si bien la mayoría de los niños están preparados para aprender a leer antes del
preescolar o primer grado, los niños con dislexia suelen tener dificultades para
aprender a leer en esta etapa. Habla con el proveedor de atención médica si el
nivel de lectura de tu hijo está por debajo de lo que se espera para su edad o si
observas otros signos de dislexia.
Cuando la dislexia no se diagnostica ni se trata, las dificultades para leer que
se presentan en la infancia continúan en la edad adulta.
Causas
La dislexia es el resultado de diferencias individuales en las partes del cerebro
que permiten la lectura. Suele ser hereditaria y parece estar relacionada con
ciertos genes que afectan la forma en que el cerebro procesa la lectura y el
lenguaje.
Factores de riesgo
Tener antecedentes familiares de dislexia u otras discapacidades de lectura o
de aprendizaje aumenta el riesgo de tener dislexia.
Complicaciones
La dislexia puede provocar diferentes problemas, entre ellos:
Problemas de aprendizaje. Debido a que la lectura es una habilidad básica para
muchas de las otras materiales escolares, un niño con dislexia se encuentra en
desventaja en la mayoría de las clases y es posible que le sea difícil seguirles el
ritmo a sus compañeros.
Problemas sociales. Si no se trata, la dislexia puede causar baja autoestima,
problemas de conducta, ansiedad, agresión y retraimiento hacia amigos,
padres y maestros.
Problemas en la adultez. Los niños pueden verse impedidos de alcanzar su
potencial cuando crezcan si no pueden leer ni comprender. Esto puede tener
una repercusión educativa, social y económica negativa a largo plazo.
Los niños que tienen dislexia están expuestos a un mayor riesgo de sufrir un
trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y viceversa.
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad puede causar dificultad
para mantener la atención, además de hiperactividad y conducta compulsiva,
lo que puede hacer que sea más difícil tratar la dislexia.
Diferentes tipos de dislexia
En este apartado vamos a describir brevemente las características de cada tipo
de dislexia, que podéis encontrar con más detalle en este artículo: Tipos de
dislexia
Aquí nos referimos a los tipos de dislexia evolutiva, es decir, cuando la
dificultad se origina en el desarrollo, no cuando es adquirida a lo largo de la
vida a través de un accidente u otra enfermedad.
FONOLÓGICA
Mal funcionamiento de la ruta fonológica, indirecta o auditiva
Problemas en la conversión grafema-fonema
Dificultad al decodificar palabras desconocidas
Dificultades en la lectura de palabras largas y poco frecuentes, así como en las
pseudopalabras
Errores visuales que provocan lexicalizaciones, es decir, leen “luta” cuando
pone “lupa”.
Errores morfológicos en los que conservan la raíz de las palabras pero cometen
fallos en la derivación de los morfemas,
Mayor número de errores en la lectura de las palabras función que en aquellas
que expresan contenido
SUPERFICIAL
Mal funcionamiento en la ruta visual o directa
Dificultades a la hora de leer palabras irregulares, es decir, aquellas palabras
que no se corresponden con la normativa de pronunciación de una lengua
concreta.
Tasas de dislexia más altas en los países con lenguas menos transparentes,
como es el caso del inglés (Ver Por qué algunas personas bilingües tienen
dislexia en inglés y no en su otra lengua).
MIXTA
El déficit se produce en ambas rutas, tanto la fonológica como la visual.
Aparecen los errores que se cometen en los otros dos tipos de dislexia
Errores semánticos. Esto ocurre cuando al leer se sustituye una palabra por
otra que no tiene ningún parecido visual pero sí semántico (de significado).
SÍNTOMAS DEPENDIENDO DE RANGOS DE EDADES
Las características de la dislexia serán diferentes en función de la edad. Puedes
encontrar información más detallada en este enlace: Síntomas de dislexia por
edades
PREESCOLAR
3-6 años aproximadamente: En preescolar podemos observar una mala
pronunciación o confusión a la hora de denominar objetos o colores. Los
síntomas en infantil son poco evidentes porque todavía no se ha asentado la
lecto-escritura.
PRIMARIA
7-12 años aproximadamente: Primaria es la etapa donde la dislexia suele
detectarse y diagnosticarse, pues sus síntomas se hacen más evidentes,
manifestándose sobre todo en un enlentecimiento de la lectura y una presencia
mayor de faltas de ortografía.
SECUNDARIA
12-16 años aproximadamente: Algunos niños no son detectados durante la
primaria porque son capaces de compensar sus síntomas, pasando
desapercibidos. Normalmente en la secundaria, cuando las demandas
cognitivas son más altas, los chicos con dislexia no detectados comienzan a
mostrar síntomas. Las dificultades presentes en la primaria persisten o se
acentúan, si no se han trabajado, y los adolescentes pueden mostrar
desmotivación o baja autoestima.
EDAD ADULTA
Edad adulta: Muchos adultos con dislexia ni siquiera saben que tienen esta
dificultad, y a menudo han desarrollado estrategias que les ayudan a
compensar sus dificultades (Ver ¿Disléxico y estudiando oposiciones? Apunta
estas técnicas de estudio). Pero si no conocen su problema, es muy probable
que tengan baja autoestima o que no se hayan atrevido a estudiar lo que
desean.
La discalculia
La discalculia es un trastorno específico del aprendizaje que afecta a la
capacidad de una persona para comprender y manejar conceptos matemáticos
básicos, como el conteo, la medida y las operaciones aritméticas. Aunque se
considera un trastorno relacionado con el aprendizaje, la discalculia tiene
raíces neurológicas y puede ser el resultado de una disfunción en áreas
específicas del cerebro que son responsables de la comprensión y el manejo de
la información matemática.
En la etapa primaria, los niños con discalculia pueden tener dificultades para
aprender conceptos matemáticos básicos, como el conteo, el reconocimiento
de números y las operaciones básicas. También pueden tener dificultades para
comprender las relaciones espaciales y temporales, lo que puede afectar su
capacidad para organizar y planificar tareas. Además, pueden tener
dificultades para comprender la información matemática presentada de forma
verbal o visual.
El perfil neuropsicológico de un niño con discalculia en la etapa primaria puede
incluir:
-Dificultad para comprender conceptos matemáticos básicos, como el conteo y
las operaciones básicas.
-Dificultad para comprender las relaciones espaciales y temporales.
-Dificultad para comprender la información matemática presentada de forma
verbal o visual.
-Dificultad para organizar y planificar tareas.
-Habilidades verbales y de comprensión normales o incluso sobresalientes.
Sin embargo, es importante destacar que cada niño con discalculia es único y
puede presentar un perfil neuropsicológico diferente. Es importante realizar
una evaluación neuropsicológica completa para determinar las fortalezas y
debilidades específicas de un niño con discalculia.
Además, es importante tener en cuenta que la discalculia puede presentarse
junto con otras condiciones de aprendizaje, como el trastorno de atención con
hiperactividad (TDAH) o el trastorno de aprendizaje no verbal (TANV). Por lo
tanto, es importante realizar una evaluación exhaustiva para determinar si un
niño tiene discalculia o si presenta otras condiciones de aprendizaje.
La evaluación de la discalculia en niños en la etapa primaria es esencial para
identificar los problemas y desarrollar un plan de intervención adecuado. A
continuación, se describen algunas de las pruebas y técnicas utilizadas para
evaluar la discalculia en niños en edad escolar.
Pruebas de rendimiento matemático: Estas pruebas evalúan el conocimiento
matemático de un niño, incluyendo el cálculo mental, el conocimiento de las
tablas de multiplicar, la comprensión de conceptos matemáticos básicos y la
capacidad para resolver problemas matemáticos.
Pruebas neuropsicológicas: Estas pruebas evalúan la función cerebral
relacionada con la discalculia, como la memoria, el razonamiento, la atención y
la percepción espacial.
Observaciones de clase: Los profesionales también pueden observar al niño en
el aula para evaluar su rendimiento matemático en situaciones de aprendizaje
real. Esto también puede proporcionar información valiosa sobre las estrategias
de enseñanza que funcionan mejor para el niño y las habilidades de
aprendizaje individuales.
Entrevistas con padres y maestros: Los padres y maestros pueden proporcionar
información valiosa sobre el rendimiento académico y las habilidades sociales
del niño en el hogar y en la escuela.
Una vez que se completa la evaluación, el equipo de profesionales puede
utilizar la información recopilada para desarrollar un plan de intervención
personalizado para el niño. Este plan puede incluir intervenciones de
aprendizaje individualizadas, estrategias de enseñanza y apoyo en el aula, y
tratamientos neuropsicológicos, entre otros. Es importante que los padres y
maestros trabajen juntos con el equipo de intervención para asegurar un
enfoque coordinado y continuo en el apoyo al niño.
La evaluación de la discalculia en niños en la etapa primaria es un proceso
complejo que debe ser llevado a cabo por un equipo de profesionales
especializados. Utilizando una variedad de pruebas y técnicas, el equipo puede
recopilar información valiosa sobre las habilidades matemáticas y relacionadas
de un niño y utilizar esa información para desarrollar un plan de intervención
personalizado.
íntomas y señales de la discalculia
Las dificultades de las personas con discalculia son diversas. Las señales
pueden variar entre las personas y lucir diferentes según la edad.
En algunas personas los problemas con el sentido numérico pueden aparecer
en el preescolar. En otras, se evidencian a medida que las matemáticas se
vuelven más complicadas al avanzar de grado en la escuela.
Señales comunes de la discalculia incluyen dificultad para:
Entender el significado de cantidades o conceptos como mayor que y menor
que.
Entender que el número 5 es lo mismo que la palabra cinco, y que ambos
significan cinco cosas.
Recordar datos matemáticos, como las tablas de multiplicar.
Contar dinero o calcular el cambio.
Estimar el tiempo.
Estimar la velocidad o la distancia.
Entender la lógica de las matemáticas.
Retener los números en la mente al resolver problemas.
Posibles causas de la discalculia
Los investigadores no conocen con exactitud la causa de la discalculia. Creen
que en parte se debe a diferencias en la estructura y el funcionamiento del
cerebro.
Estas son dos posibles causas:
Genes y herencia: La discalculia se presenta en miembros de la misma familia.
La investigación muestra que los genes podrían jugar un papel en las
dificultades con las matemáticas.
Desarrollo cerebral: Los estudios de imágenes cerebrales han mostrado
algunas diferencias entre las personas con y sin discalculia. Las diferencias
tienen que ver con la estructura y el funcionamiento de áreas que están
relacionadas con las habilidades del aprendizaje.
Los investigadores no están buscando únicamente qué causa la discalculia.
También están investigando si existen estrategias que pueden ayudar a
cambiar conexiones del cerebro para así facilitar el aprendizaje de las
matemáticas.
Tipos de Discalculia
Existen diferentes tipos de discalculias. A continuación te detallamos el tipo de
discalculia y la dificultad que presenta cada una de ellas.
Discalculia verbal
Este tipo de trastorno se refiere a la dificultad que presenta, en este caso el
niño, para nombrar las cantidades matemáticas, números, términos, símbolos y
relaciones entre sí. Es la incapacidad para entender los conceptos matemáticos
y relaciones presentadas oralmente.
Discalculia practognóstica
Consiste en un trastorno en la manipulación de objetos, es decir, que repercute
en la realización de comparaciones entre cantidades y tamaños, etc. Con este
tipo de discalculia los niños presentan dificultad para enumerar, comprar y
manipular objetos matemáticamente.
Discalculia léxica
Este es el tipo de discalculia más común. Se refiere a la dificultad en la
habilidad para leer símbolos matemáticos o números.
Discalculia ideognóstica
Este tipo se refiere a la dificultad que tiene el niño para realizar operaciones
mentales. Presentan inhabilidad para entender conceptos matemáticos.
Discalculia operacional
Esta última se refiere en los tipos de discalculia a la dificultad para realizar las
diferentes operaciones matemáticas requeridas.
Síntomas de la discalculia. Dificultad del aprendizaje
Cuándo hablamos de síntomas de la discalculia hacemos referencia a las
habilidades que requieren una buena coordinación temporal y espacial. Esto
está muy ligado a la adquisición y el manejo de operaciones matemáticas. Son
varios los síntomas de la discalculia reconocibles:
Dificultad para reconocer el significado de los números.
Dificultad para agrupar objetos en cantidades.
Dificultad para reconocer grupos y comprarlos usando conceptos relacionados
con el tamaño.
Dificultad para aprender a contar, emparejar números con cantidades. etc.
A medida que avanza el aprendizaje escolar los errores del niño también
aumentan.
Dificultad para resolver problemas matemáticos sencillos, que implican sumas,
restas, multiplicaciones y divisiones.
Dificultad para realizar operaciones matemáticas.
Dificultad para recordar las tablas de multiplicar, las unidades de medida, etc.
Dificultad para realizar series numéricas.
Incapacidad o dificultad para escribir de forma correcta los números.
Problemas derivados o que pueden acompañar a los diferentes tipos de
discalculia
Tiempo: En ocasiones, pueden presentar dificultad para seguir los horarios.
Problemas de coordinación: Un ejemplo sería la capacidad para calcular la
distancia entre dos objetos distintos.
Dinero: Problemas al pagar una cuenta. Tener conocimiento de cuánto se ha
gastado y cuánto dinero queda.
Orientación en el espacio: Al no ser capaces de reconocer correctamente los
números de los portales a la izquierda y a la derecha.
Relaciones sociales: En ocasiones una baja autoestima puede repercutir en las
relaciones personales con los demás. Por ejemplo, competir y no ser capaz de
llevar un cálculo en los puntos de la competición puede hacer que
directamente declinen algunas ofertas.
Posibles causas de los diferentes tipos de discalculia
Causas biológicas: En ocasiones puede ser un problema genético. Estas
malformaciones se manifiestan en la persona en forma de dificultades para
entender las matemáticas.
Daño cerebral: Puede darse el caso de que sea discalculia adquirida. En este
caso por una lesión cerebral, es decir, la padecen personas tras sufrir este tipo
de lesión y que antes no presentaban ningún problema. Aunque también se da
en personas que se encuentran en el proceso natural de aprendizaje, en este
caso se conoce a este tipo de discalculia como evolutiva.
Causas ambientales: refiriéndose al tipo de educación y estimulación.
Síntomas y señales de la discalculia
La discalculia puede presentarse de forma muy heterogénea pero, en
general, los niños con discalculia experimentan dificultades en los aspectos
más básicos del procesamiento numérico y del cálculo. Estas dificultades en el
aprendizaje de las matemáticas se manifiestan de manera diferente en función
de las edades:
Escuela Infantil
Problemas para aprender a contar. Por ejemplo, no puede recordar los números
en el orden correcto o cuando se le piden cuatro unidades solo es capaz de
coger un puñado, en lugar de contarlas.
Dificultad para entender términos relacionados con las matemáticas, como
“más grande” y “más pequeño”.
No puede entender la relación entre número y cantidad. Por ejemplo, no
entiende que “4” se aplica a grupos de 4 pasteles, 4 coches o 4 amigos.
Escuela primaria
Dificultades para identificar +, – y otros símbolos aritméticos, y para usarlos
correctamente.
Dificultad para aprender y recordar hechos numéricos (por ejemplo: 2+8, 4×7).
Puede seguir usando los dedos para contar en lugar de usar estrategias más
avanzadas, como el cálculo mental.
Dificultad para entender palabras relacionadas con las matemáticas, como
“mayor que” y “menor que”.
Problemas con las representaciones visuales-espaciales de los números, como
las líneas numéricas.
Dificultad para entender el valor de la posición de los números (unidades,
decenas, centenas).
Problemas para escribir los números o para ponerlos en la columna correcta en
cálculos escritos.
Escuela secundaria
Problemas para aplicar los conceptos matemáticos al dinero, incluida la
estimación del coste total o el cambio exacto.
Dificultades para entender la información que se muestra en los gráficos o
tablas.
Le cuesta aprender y comprender los métodos de razonamiento y los
procedimientos de cálculo con varios pasos.
Problemas para encontrar diferentes enfoques para el mismo problema
matemático (falta de flexibilidad mental).
Dificultad para medir los ingredientes en una receta simple o líquidos en una
botella.
La disgrafia
Qué es la Disgrafía?
La disgrafía es un trastorno de la capacidad de escritura que se caracteriza por
una serie de dificultades o incapacidades para componer textos escritos. En la
gran mayoría de los casos se presenta en niños que no padecen ninguna
deficiencia intelectual ni neurológica relacionada, aunque en algunos sujetos
la disgrafía esté asociada a otros trastornos del aprendizaje o a problemas de
lenguaje o de perceptomotricidad.
La escritura a mano de las personas que sufren esta condición es desordenada
y para muchos, el hecho de sujetar un lápiz se convierte en una tarea muy
difícil. Esto puede deberse a dos factores:
Dificultades óptico-espaciales: problemas para procesar lo que se ve.
Dificultad para procesar el lenguaje: problemas para procesar y dar sentido a lo
que se escucha.
La disgrafía es un término que se refiere a tener problemas con la escritura.
Muchos expertos consideran que la disgrafía tiene que ver con dificultades con
un grupo de habilidades conocidas como transcripción. Estas habilidades
(escritura a mano, mecanografía y ortografía) son las que nos permiten
producir la escritura.
La dificultad para expresar las ideas por escrito no es reconocida formalmente
como parte de la disgrafía. Esa es un discapacidad del aprendizaje conocida
como trastorno de la expresión escrita. Sin embargo, los problemas con la
transcripción pueden interferir en la manera en que las personas piensan y
transmiten sus ideas.
Por ejemplo, las personas con disgrafía puede que escriban más lentamente
que otras personas. Esto puede afectar qué tan bien se expresan por escrito.
Además, suelen tener problemas con la ortografía porque les cuesta trazar las
letras al escribir.
La disgrafía no es una cuestión de inteligencia. A menudo sus desafíos están
causados por problemas con las habilidades motoras. Estas habilidades pueden
mejorar con ayuda. Y las personas con disgrafía pueden calificar para recibir
adaptaciones en el lugar de trabajo o en la escuela.
Pronóstico de la enfermedad
La disgrafía es un trastorno que se desarrolla en la infancia y es necesario
intervenir cuanto antes para que sus síntomas no se desarrollen durante el
crecimiento del niño. Es necesario contactar con un experto en esta
patología en caso de que se sospeche de algún síntoma para poder ayudar al
niño con esta condición.
Síntomas de la disgrafía
La disgrafía es una enfermedad poco conocida pero los síntomas no son tan
raros. El principal síntoma es un problema con la escritura. Por lo tanto, si a
pesar de mucha práctica, el niño sigue encontrando dificultades para escribir,
se debería consultar a un especialista para analizar si la disgrafía es la causa.
Los síntomas empiezan a manifestarse a partir de los seis años
aproximadamente y, según su tipología, se dividen en dos tipos:
Disgrafía motriz, en la que el niño presenta una postura inadecuada al escribir,
maneja de modo incorrecto el bolígrafo (o cualquier tipo de lápiz), escribe con
excesiva velocidad o lentitud.
Disgrafía específica, caracterizada por una desviación en la percepción de las
grafías, que provoca que el niño cree letras difíciles de reconocer (deformes, de
tamaño desproporcionado, demasiado juntas…). Aparte, las personas con
disgrafía suelen cometer muchos errores gramaticales, de puntuación y de
organización de los contenidos en frases y párrafos.
Pruebas médicas para Disgrafía
Las pruebas para la disgrafía consisten en realizar una evaluación previa de
todos los procesos, conductuales y cognitivos, implicados en la lectoescritura.
Las pruebas de escritura de diagnóstico se emplean para evaluar las
habilidades de escritura del individuo con respecto a su edad de desarrollo.
El evaluador revisará los resultados y podrá llegar a una conclusión.
¿Cuáles son las causas de la Disgrafía?
Todavía no está clara cuál es la causa de la disgrafía. Pueden existir diversos
motivos por los que se desarrolla esta patología. Algunos de ellos son:
Causas neurológicas: sin tener que ver con una enfermedad neuronal grave,
hay ocasiones en las que la disgrafía se produce como consecuencia de
un déficit neuronal que impide ordenar la información y por lo tanto dificulta la
tarea de ponerla por escrito.
Causas psicomotrices: existen niños que no desarrollan estas habilidades al
mismo tiempo, cuando hay una alteración y no se coordinan bien los
movimientos del brazo y de la mano, pueden desarrollarse problemas como
dificultades para escribir, escritura más lenta etc.
Señales de la disgrafía
Una de las principales señales de la disgrafía es la escritura desordenada. Estas
son algunas de las habilidades importantes para escribir a mano con las que
las personas con disgrafía pueden tener dificultades:
Formar las letras.
Escribir oraciones gramaticalmente correctas.
Espaciar las letras de manera correcta.
Escribir en línea recta.
Sostener y controlar una herramienta para escribir.
Escribir con la claridad suficiente como para que se pueda leer más tarde.
Escribir las palabras completas sin omitir letras.
Cómo los problemas con las habilidades motoras afectan la escritura
La escritura involucra habilidades motoras diferentes. Por ejemplo, las
personas utilizan las habilidades motoras finas para sostener herramientas de
escritura. Utilizan las habilidades motoras gruesas para colocar el brazo en la
postura correcta. Y utilizan la planificación motora para formar y espaciar las
letras.
Los problemas con las habilidades motoras tienen un efecto directo en la
transcripción. Los niños que tienen este tipo de desafíos podrían ser
diagnosticados con trastorno del desarrollo de la coordinación (DCD, por sus
siglas en inglés). También puede que escuche el término dispraxia.
Cómo se diagnostica la disgrafía
La disgrafía era considerada un trastorno del aprendizaje. Era el término que se
utilizaba para los problemas con la expresión escrita. La disgrafía apareció en
el manual que utilizan los profesionales de la salud para hacer los diagnósticos.
Este manual se llama Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales (DSM, por sus siglas en inglés).
La disgrafía ya no se considera un diagnóstico oficial en el DSM. Sin embargo,
se incluye dentro de la categoría "trastorno específico del aprendizaje".
También se incluye dentro de la categoría "discapacidad específica del
aprendizaje" en IDEA (ley federal de educación especial).
Independientemente del término que utilicen los profesionales, los desafíos con
la transcripción son reales. Y las personas que los tienen necesitan apoyo
adicional para mejorar sus habilidades y manejar sus desafíos.
Los terapeutas ocupacionales y los terapeutas físicos son quienes suelen
realizar las evaluaciones que examinan las habilidades motoras involucradas
en la escritura.
Esta evaluación se puede realizar de manera gratuita en la escuela. Los adultos
tienen que acudir a un terapeuta privado que evalúe sus habilidades motoras.
La disgrafía a menudo se presenta junto con el TDAH y las diferencias del
aprendizaje. Estas incluyen la dislexia, el trastorno de la expresión escrita y el
trastorno del lenguaje expresivo. Por ello es importante que los niños reciban
una evaluación completa en la escuela para determinar si está ocurriendo algo
más. Estas evaluaciones son gratuitas.
Trastorno del aprendizaje no verbal
El neuropsicólogo Aarón F. del Olmo explica el trastorno del aprendizaje no
verbal (TANV), sus principales características y su problema de diagnóstico.
Aun partiendo de la idea de que, cuando ejecutamos una tarea, todo el cerebro
participa en ella, resulta tentador intentar segmentar la cognición para
estudiarla. Tal vez más que tentador, nos permita tener una falsa sensación de
seguridad, como pasa cuando abordamos las funciones ejecutivas (García-
Molina, 2018; Tirapu-Ustárroz, Molina, Lago, & Ardila, 2012). Pero, como ya es
sabido, en esa ejecución están actuando de manera conjunta muchas de esas
funciones conjuntas de una forma bastante bien sincronizada. Y esa
sincronización, y la forma en que vamos automatizando nuestro
funcionamiento, se va logrando durante el neurodesarrollo.
En ese neurodesarrollo existen trastornos o dificultades bastante conocidas por
todos los que trabajamos en el ámbito de la neuropsicología infantil, donde
destaca sin duda alguna el TDAH, trastorno que aún genera un agrio debate
sobre su existencia y/o prevalencia real. Pero en general, y con permiso
del TEA (otros de los trastornos más conocidos), resulta bastante frecuente
encontrar diagnósticos que refieren problemas en el desarrollo del hemisferio
izquierdo, como pueden ser el TEL, la dislexia o la disgrafía.
Sin embargo, cuando pegamos un salto al otro hemisferio, el derecho, resulta
más complicado encontrar información sobre trastornos que tenga su base en
un funcionamiento poco correcto del mismo.
Sin embargo, Johnson y Myklebust (1967) ya habían descrito hace casi 50 años
un perfil cognitivo en niños que, lejos de presentar dificultades en esos
aprendizajes típicos o relacionados con el lenguaje, presentaban otro tipo de
problemas, que a la postre, resultan más difíciles de objetivar, en lo que
denominaron trastorno de aprendizaje no verbal (TANV).
El objetivo del presente post va a ser describir el mismo, ante el gran
desconocimiento que tenemos sobre el mismo, y tratar de reflexionar el motivo
de este. Motivo que realmente parece estar detrás del problema diagnóstico
que se tiene a nivel general en los trastornos del neurodesarrollo y el motivo
precisamente de que no esté reconocido como tal en la guía diagnóstica que se
emplea de forma habitual, el DSM-V.
Como decía, Johnson y Myklebust (1967) señalaron una muestra de niños que
presentaban problemas de índole visuoespacial, de coordinación motora y de
comprensión del contexto social, muy relacionados con la dificultad para
interpretar los gestos asociados al lenguaje no verbal, que ligaron al
funcionamiento del hemisferio derecho.
Claro está, estas dificultades que afectan más a los aspectos manipulativos y
perceptivos resultan una merma en asignaturas que no son tan “relevantes” en
el currículo escolar (educación física, música o plástica) lo que nos habla
realmente de una asimetría también a nivel académico, donde esas
habilidades hemisféricas derechas tienen menos peso que las izquierdas
(García-Nonell, Rigau-Ratera, & Pallarés, 2006).
Características del trastorno de aprendizaje no verbal
Harnadek y Rourke (1994) describieron este cuadro con las siguientes
características:
Déficits bilaterales en la percepción táctil, algo más marcado en el hemicuerpo
izquierdo,
déficits bilaterales en coordinación psicomotora, aunque también algo más
marcados en el hemicuerpo izquierdo,
dificultades en la organización visoespacial,
dificultades para trabajar con información nueva y adaptarse a situaciones
novedosas complejas,
déficits en la resolución de tareas no verbales, formación de conceptos y
creación de hipótesis,
dificultades en la percepción del sentido del tiempo,
buen desarrollo de las habilidades verbales automatizadas,
verborrea caracterizada por ser mecánica, repetitiva, dentro de los trastornos
de la pragmática del lenguaje,
déficits en la mecánica aritmética,
déficits importantes en la percepción, juicio y en la interacción social.
En cierto modo, se podría decir que estos niños y niñas presentan una
capacidad verbal muchas veces superior a lo que se espera para su propia
edad, como signo de que ese hemisferio izquierdo actúa compensando un poco
esas dificultades a nivel derecho. Justo al revés de lo que ocurre en niños con
alteraciones del lenguaje que compensan de manera visual su comprensión del
entorno.
Esferas nucleares dentro del TANV
Vamos en este punto a centrarnos en las tres esferas que se consideran más
“nucleares” dentro de este trastorno:
La coordinación motora
Una de las alteraciones más fácilmente observables tiene que ver con la
adquisición de rutinas motoras. En este sentido, habría un gran solapamiento
con el diagnóstico de trastorno del desarrollo de la coordinación motora que si
está presente en el manual DSM – IV.
Partiendo de esta idea, los niños y niñas con trastornos del aprendizaje no
verbal podrían presentar dificultades a nivel coordinación motora, dispraxia y
en general serían señalados en su entorno como niños “torpes”, evitando
juegos que impliquen destrezas motoras.
Este patrón resulta tan relevante que incluso otros autores (Crespo-Eguílaz &
García, 2009) lo consideran un eje central de una de las redefiniciones del
TANV que plantea, el trastorno del aprendizaje procedimental (TAP).
En este sentido, buscando cierta analogía, mientras que en el TEL resulta
dificultada la automatización del lenguaje, o en otras etiquetas, las del
aprendizaje de la lectura o la escritura, en el TANV el alcance de los “hitos”
motores sería sensiblemente más lento y, además, el aprendizaje de patrones
motores, conllevaría mucho más tiempo y dificultad para los afectados.
Como pruebas que se emplean de forma habitual para observar esta
coordinación motora, tendríamos la batería específica MACB – 2, o diferentes
subpruebas de la Nepsy-II o Cumanin, aunque no es mala idea recordar que
hay que observar más aspectos y no solo la puntuación que se obtenga en
estas pruebas como tal.
Percepción Visuo-especial
Por otro lado, a nivel visuoespacial, los niños que presentan un TANV pueden
tener dificultades para la integración perceptiva, concretamente el dar forma
visual a estímulos incompletos, así como dificultades para percibir
correctamente la orientación de elementos, proporciones y distancias.
Estas alteraciones resultan bastante difíciles de captar en un primer momento,
principalmente por la subjetividad de la experiencia perceptiva, pero dar lugar
a una dificultad importante para la interpretación del material visual, lo que de
manera secundaria afecta a la memorización de ese tipo de material.
No en vano, cuando hablamos del hemisferio derecho, que es
predominantemente visual, este también juega un papel importante en la
interpretación global del entorno. Esto, evidentemente, tiene su impacto en la
comprensión no solo de aspectos visuales sino también en la integración de la
comunicación no verbal, algo que veremos en el siguiente punto.
El lenguaje no verbal
Otro de los grandes problemas que se asocian al TANV es la dificultad para la
interpretación del lenguaje no verbal, que tiene un gran peso en la
comunicación, muchas veces invirtiendo lo que el propio mensaje verbal quiere
decir. Aspectos como la prosodia y los significados no literales se les escapan a
los niños que tienen estas dificultades, pero además, resulta difícil interpretar y
expresar ese lenguaje no verbal, lo que afecta directamente a su interacción
social con sus iguales.
Este último punto es el que lleva también a otros autores (Crespo-Eguílaz &
García, 2009) a plantear esa etiqueta de TAP y generar unos criterios más
organizados para definir este trastorno. Simplemente, considerar como
trastorno del lenguaje no verbal a un síndrome que incluye aspectos prosódicos
antes comentados suena un poco incoherente.
El impacto emocional
Es importante señalar que todas estas alteraciones tienen un impacto
emocional importante en el niño y niña. Principalmente por las etiquetas de
“torpe” o “raro” que se generan a raíz del impacto de sus dificultades en la
esfera social.
El hecho de la falta de detección o adecuado conocimiento de este trastorno
conlleva a generar una imagen de intencionalidad en la conducta de niño (vago
o flojo por suspender asignaturas que resulta “fáciles”), siendo el niño muy
consciente de sus limitaciones y estrellándose continuamente con ellas al no
recibir adaptaciones adecuadas. Este punto contrasta enormemente con otros
trastornos que tienen una sintomatología más frontal, ya que el niño con TANV
hace atribuciones más internas a su desempeño).
Una breve reflexión final
Al desconocimiento sobre el trastorno de aprendizaje no verbal podemos añadir
realmente el desconocimiento sobre cómo abordar los trastornos del
neurodesarrollo. No en vano, parece que el trabajo que se realiza en esta área
va orientado a encajar al niño en una de las etiquetas preexistentes y a
detectar conductas sin plantearse el motivo.
Concretamente, muchos niños con trastorno del aprendizaje no verbal
tienen dificultades atencionales, pero derivadas de la dificultad para procesar
correctamente los aspectos visuales o al menos, automatizar su
procesamiento, sin llegar a tener un problema atencional per se. Y eso nos
lleva de nuevo al principio de este post. La conducta observable es el resultado
de la interacción de muchos procesos que se han sincronizado durante el
neurodesarrollo. Además, resulta difícil no quedarse con una sensación de estar
en la superficie del problema si no se atiende a cómo se ha dado ese proceso,
a la historia del propio niño y, en definitiva, a qué causa esa forma de ejecutar
las tareas.
Tal vez seguramente por eso resulta más difícil describir el TANV y verlo dentro
de guías diagnósticas que tratan de crear etiquetas lo más “herméticas”
posibles. Y también, porque no decirlo, orientadas a “diagnósticos” rápidos.
Resulta, pues, importante decir que, si bien hay una serie de signos dentro de
lo que sería el TANV, tendríamos un perfil diferente para cada niño, tanto en los
signos que existen, la forma en la que se presentan (que también varía con la
edad) y el impacto que tiene para cada niño y su familia en su día a día. Y
desde luego, este análisis lleva a entender mejor como brindar los apoyos
necesarios para una mejor adaptación al mundo que les rodea, que al final
suele ser el objetivo que perseguimos: ayudar.
Bibliografía
Crespo-Eguílaz, N., & García, J. N. (2009). Trastorno de aprendizaje
procedimental: características neuropsicológicas. Revista de neurología, 49(8),
409-416.
García-Molina, A. (2018). Evaluación de las funciones ejecutivas.
García-Nonell, C., Rigau-Ratera, E., & Pallarés, J. A. (2006). Perfil neurocognitivo
del trastorno de aprendizaje no verbal. Revista de neurología, 43(5), 268-274.
Harnadek, M. C., & Rourke, B. P. (1994). Principal identifying features of the
syndrome of nonverbal learning disabilities in children. Journal of Learning
Disabilities, 27(3), 144-154. https://doi.org/10.1177/002221949402700303
Johnson, D. J., & Myklebust, H. R. (1967). Learning Disabilities; Educational
Principles and Practices.
Tirapu-Ustárroz, J., Molina, A. G., Lago, M. R., & Ardila, A. A.
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