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Características de un Verdadero Seguidor de Cristo

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EL SEGUIR A CRISTO

PASAJE CLAVE: Mateo 4.18-20


LECTURA DE APOYO: Mateo 17.5; 28.19 | Marcos 12.30 | Lucas 6.12 | Juan 3.3, 16;
8.12; 12.26 | Romanos 6.23 | Filipenses 1.29

INTRODUCCIÓN

¿Es usted un seguidor de Cristo? Al hacer esa pregunta, la gente


suele dar una amplia variedad de respuestas.

Puede que piensen que es sinónimo de creer en Dios, asistir al templo,


participar de la Santa Cena, ofrendar para buenas causas, orar en
momentos de necesidad, comportarse bien o ser religioso. Pero ninguna
de esas opciones responde a la pregunta, ni tampoco demuestra que
alguien sea seguidor de Cristo. Participar de ciertas actividades
religiosas no implica seguir al Señor. Aunque tales actividades las
practican los cristianos, no todos los que participan en ellas son
creyentes en Cristo. Para determinar si alguien sigue de verdad al Señor,
debemos valernos de los preceptos bíblicos.

DESARROLLO DEL SERMÓN

Mientras el Señor Jesús caminaba a la orilla del mar de Galilea llamó a


Simón Pedro y a Andrés para que dejarán su ocupación como
pescadores y lo siguieran (Mt 4.18, 19). La respuesta que dieron expresa
lo que significa seguir a Cristo: “Ellos entonces, dejando al instante las
redes, le siguieron” (v. 20). Se trataba de un compromiso que hicieron
para toda la vida y no solo una acción religiosa.

¿Qué caracteriza a un seguidor de Jesucristo?

Para que podamos evaluar si en realidad somos seguidores de Cristo,


debemos entender cuáles son las verdaderas experiencias de un
genuino seguidor.

 Nacer de nuevo. “De cierto, de cierto te digo, que el que no


naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn 3.3). Ese es el
primer paso que debemos dar para seguir a Cristo. Tenemos que
confesar y arrepentirnos de nuestros pecados, recibir el perdón de
Dios por fe, rendir nuestra vida a Cristo como Señor y Salvador, y
comenzar a caminar en sus sendas. Ser cristiano es mucho más
que tratar de ser mejores, es una vida completamente nueva en el
Espíritu.
 Orar. “En aquellos días Él fue al monte a orar, y pasó la noche
orando a Dios” (Lc 6.12). Si seguimos a Cristo, le dedicaremos
tiempo a la oración, así como Él lo hizo. De hecho, será un aspecto
importante de nuestra vida y no un clamor ocasional. Para que la
oración sea una prioridad para nosotros, tenemos que pasar
tiempo a solas con Dios cada día. Comenzar y terminar cada día
en oración es una buena manera de asegurarnos de que seguimos
las pisadas de Cristo.
 Escucharlo. “Mientras Él aún hablaba, una nube de luz los cubrió;
y he aquí una voz desde la nube, que decía: ‘Este es mi Hijo
amado, en quien tengo complacencia; a Él oíd’” (Mt 17.5). A
menudo comenzamos la mañana pensando en lo que debemos
hacer durante el día. Aunque cumplir con nuestras
responsabilidades es vital, más importante es dedicar tiempo para
hablar con nuestro Padre celestial, pedirle que nos guíe, proteja y
capacite para obedecerle y ser sensibles a las necesidades de
aquellos que aún no lo conocen. Como el soberano Señor y
Maestro de nuestra vida y del universo, Dios nos pide que seamos
sumisos y obedientes a su voluntad. Por eso debemos dedicar
tiempo para escucharlo, mientras oramos y leemos su Palabra.
 Creer en Él. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha
dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en Él cree, no se
pierda, más tenga vida (Jn 3.16). Así como confiamos en Jesucristo
para salvación, también debemos vivir por fe al seguirlo. Si no le
creemos, viviremos de manera egocéntrica sin hacer su voluntad,
ni andar en sus caminos. Sin embargo, como verdaderos
seguidores de Jesucristo le entregaremos nuestras dificultades,
dolores, tentaciones y necesidades, con plena confianza en que
nos capacitará para hacer lo que nos pida.
 Obedecerlo. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no
andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8.12).
Seguir a Cristo requiere obediencia y cuando deseamos hacerlo de
verdad, reconocemos cuán insensato es seguir nuestro propio
camino. El pecado siempre produce pérdida y muerte (Ro 6.23). Si
nos negamos tercamente a desobedecer a Dios, enviará tantos
problemas como sea necesario para disciplinarnos. Siempre es
bueno obedecerlo, pues el Señor es la fuente de toda bendición.
 Amarlo. “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con
toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Mr
12.30). No podemos seguir a Cristo con un corazón dividido, mitad
con el mundo y mitad con Dios. Tenemos que amarlo con todo
nuestro ser. Por tanto, no podemos afirmar que amamos a Dios y,
al mismo tiempo, permitir que imágenes, palabras y pensamientos
impuros permanezcan en nuestra mente. El amor sincero por
Cristo repercute en lo que pensamos, hacemos y vemos.
 Compartirlo con otros. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas
las naciones” (Mt 28.19). Esta es una orden de Cristo. Si en verdad
deseamos seguirlo, compartiremos la verdad de la Palabra de Dios
con los demás, sin importar si les agradamos o no. En un mundo
de odio, amargura, rencor y muerte, los seguidores de Jesucristo
arriesgan su vida para compartir el mensaje del evangelio. Sin
duda, cada uno de nosotros puede decir algo que capte el interés
de aquellos que aún no siguen a Cristo.
 Servirle. “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí
también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le
honrará” (Jn 12.26). Jesucristo vino a servir, y como sus
seguidores, eso es lo que debemos hacer también. Todos tenemos
la capacidad para servir a Cristo de alguna manera, por medio del
servicio a los demás. Podemos servir de muchas maneras:
ayudando, cuidando, animando, consolando, dando, enseñando, o
compartiendo la Palabra de Dios.
 Sufrir por Él. “Porque a vosotros os es concedido a causa de
Cristo, no sólo que creáis en Él, sino también que padezcáis por Él”
(Flp 1.29). Si seguimos a Cristo, podemos estar seguros de que
sufriremos de alguna manera. Puede que seamos rechazados, que
suframos pérdidas materiales, o incluso que otros se alejen de
nosotros, pues los hacemos sentir incómodos ya que no imitamos
a los que aman al mundo. Sin embargo, esto no debe impedirnos
seguir a Cristo y compartir su evangelio.

Aunque pudiéramos sentirnos atraídos a escoger cuál de esas


características imitar, todas son esenciales para andar con Cristo y
deben convertirse en un aspecto vital de nuestra vida a medida que
caminamos con Él.

REFLEXIÓN

 ¿Puede en verdad afirmar que sigue al Señor Jesús? ¿Por qué sí, o
por qué no?
 ¿Cuál de esas características es la que le resulta más difícil de
aceptar y poner en práctica? ¿Está dispuesto a pedirle a Dios que
obre en su vida de tal manera que pueda comprometerse
plenamente a seguir a Jesucristo?
TEMA: SAL DE LODEBAR

TEXTO:2 SAMUEL 9:1-14

Esa es la Palabra del Señor que leemos. Además, hermanos, hay algunas
historias que leemos de la Biblia que nos sirven para ilustrar la Voluntad
de Dios para nosotros, y a través de algunos hombres y mujeres, aquí
cuando uno predica viene té y todo ¿no? (le ofrecen un té) wow, (risas)
qué cosa ¿no?

Y decía, a través de la vida de algunos hombres y mujeres de Dios la


Palabra enseña que Dios tiene un proyecto y un propósito para cada uno
de nosotros, y déjame decirte: no importa la perspectiva que tú y yo
tengamos de la vida, no importa la perspectiva que tú y yo tengamos
del mundo y cómo miramos el mundo, y cómo miramos las cosas de
esta vida, lo que importa es cómo Dios me ve a mí, lo que importa son
los panes de Dios para tu vida, lo que Dios ha proyectado en la historia,
esos panes eternos para tu vida.

O sea, tú puedes decirme: Pastor, yo no nací en cuna de oro, yo no


tengo nada, yo no tengo prosperidad, yo no tengo bienes. No estamos
hablando de eso, estamos hablando de planes que Dios establece en la
eternidad pensando en ti y pensando en mí. O sea, cuando Dios planeó
mi vida, cuando Dios planeó tu vida, Él tuvo sueños, propósitos.

Yo he traído un mensaje especial, una meditación de parte de Dios para


tu vida. Este es un mensaje que tiene la intención de cambiar tu
perspectiva, cómo tú te ves, cómo tú te miras, cómo tú miras tu vida en
el día de hoy, cómo tú miras tu futuro, tus planes para mañana, cómo
miras tu familia. O sea, todos los sueños que hasta hoy hiciste una
inversión en ellos, sueños de casarte tal vez, o pensamientos de cómo
tener un empleo mejor o comprar una casa bonita, pensamientos de
cómo ir a la universidad, pensamientos de cómo tener mejores estudios
y hacer una inversión en mi familia, son esos planes que hacemos
muchas veces y hermanos: a veces la historia cambia en cierta área en
cierto momento en nuestra vida, la historia cambia, entramos en una
dimensión diferente de las perspectivas que soñamos anteriormente, de
aquéllo que pensamos que íbamos a lograr cuando estábamos pensando
nuestra vida a futuro.

Y esta historia es una historia interesantísima, me encanta, hay una


parte de ella que me llama mucho la atención. Aquí el hombre llamado
Mefi-boset, su nombre era antes Merib-baal, usted encuentra en Primera
de Crónicas capítulo 8:34 y también en el capítulo 9 versículo 40 que él
era un hombre llamado Merib-baal, o sea que su nombre tiene un
significado distinto. El nombre Merib-baal significaba: el que nació para
vencer, el que nació para ser guerrero, el que nació con perspectivas.

Y hasta el quinto año de edad, tenía solamente cinco añitos, hasta los
cinco años, hasta el quinto año su nombre quería decir: futuro, su
nombre era vencedor, su nombre era aquél que va a guerrear.
Hermanos: estamos hablando de un príncipe, no estamos hablando de
alguien que en el futuro iba a decir: yo soy un perro muerto, estamos
hablando de un príncipe, el nieto de un rey, el nieto del Rey Saúl hijo de
Jonatán, ahora imagine la historia de este niño, bonito ¿verdad? los hijos
de los reyes son bonitos, se me pintan bonitos ¿verdad? los hijos del rey,
una imagen bonita; tienen los ojos verdes y todo ¿verdad?

Cinco añitos, Saúl va a la guerra con Jonatán y es una guerra trágica


para Israel, una guerra donde muere Saúl, donde muere su familia,
donde muere su hijo Jonatán, y es una tragedia terrible para Israel, el
Rey murió. El niño ahora está huérfano: huérfano de abuelito, huérfano
de su padre, no encontramos una referencia de su madre ¿verdad? me
imagino que se llamaba tal vez ¿María? (ríe), estoy inventando.

Pero hasta el quinto año este niño era un niño lleno de sueños y de
perspectivas. Saúl fue un lindo rey de Israel para el pueblo, y tú conoces
la historia donde el pueblo pide un rey, y este rey fue obstinado, terco.
La vida del joven Saúl como rey fue una vida de desobediencia, Saúl
reinó sobre Israel más de 40 años hasta que perdió la vida en esta
tragedia terrible.

Y si usted lee en el capítulo 4 del mismo Libro de Segunda de Samuel


usted encuentra: “Luego que oyó el hijo de Saúl que Abne había sido
muerto en Hebrón, las manos se le debilitaron y fue atemorizado todo
Israel. Y el hijo de Saúl tenía dos hombres capitanes de bandas de
merodeadores, el hombre de una era Baana, y el del otro Recab, hijos de
Rimón, beerotita, de los hijos de Benjamín (porque Beerot era también
contado como Benjamín; pues los beerotitas habían huído a Gitaim, y
moran allí como forasteros hasta hoy).”

4: “Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco
años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y
de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo
apresuradamente, se le cayó el niño, y quedó cojo. Su nombre era Mefi-
boset.”

En ese pasaje cuenta la historia de qué pasó con el niño de cinco años
de edad cuando esta mujer iba huyendo para salvar al niño, el rey está
muerto, su hijo está muerto, vamos a huír de aquí, vamos a salir de aquí.
Imagínese a la mujer tratando de salvar la vida del niño y corría, y
tomaba el niño, y no sabemos la historia hermanos, no sabemos con
exactitud lo que pasó con ese niño y cómo fue ese accidente terrible
pero sabemos que el niño quedó cojo, lisiado de los pies, y dice la Biblia
que por toda una vida ese niño quedó lisiado de los pies.

Pero algo interesante es que a partir de ese momento el nombre de ese


niño cambia, a partir de ese momento no se dice más que su nombre
era Mefit-baal, el que vence, a partir de ese momento no se cuenta más
la historia de un vencedor, a partir de ese momento se cuenta la historia
de un perdedor, de un hombre que era considerado como un perro
muerto, pero era un príncipe que vivía antes en un palacio, era un
príncipe que tenía perspectivas como cualquier niño que crece y vive en
una casa de una familia con perspectivas, y pasa ese accidente terrible
en la vida del niño, y pasa a llamarse Mefi-boset, ahora pasa a llamarse:
desesperanza.

Hermanos: mientras yo recorría por ese pasaje de la Biblia yo pensaba


que hay muchas veces que eso pasa con nosotros también. ¿Cuántas
veces nosotros tenemos promesas, tenemos perspectivas de la vida,
sueños de la vida y algo nos pasa, una tragedia nos pasa? una tristeza
en la familia nos pasa, una pérdida y perdemos la perspectiva,
perdemos la esperanza, perdemos el nombre, perdemos la intuición que
teníamos antes de correr y vencer, y de ser una persona victoriosa.

Cuando nos pasa una tragedia comenzamos a pensar que todo lo demás
se fue ¿verdad? cuando pasa algo en nuestra vida. Yo no sé si pasa con
usted pero hay situaciones que vienen a nuestra vida que a veces
pensamos: ya, nada más de bueno puede pasar con mi vida. ¿Qué de
hermoso, qué de bueno podemos ver en la vida de ese niño de ahora en
adelante? ¿qué cosa buena podría acontecer con ese niño ahora llamado
Mefi-boset?

Y dice la Palabra que el Rey David, ahora rey de Israel, ahora ungido por
Dios, el rey que ahora Dios quería para Israel, un día el rey se levanta y
dice: yo me acuerdo de un amigo que tenía, y si usted lee la primera
Carta de Samuel en el capítulo 18 va a encontrar que había un pacto de
amor, un pacto de gracia, un pacto de amistad entre David y Jonatán.

Y dice la Palabra que David se acordó del pacto que hizo con Jonatán,
del pacto de que si un día me muero, si algo me pasa tú cuida a mi
familia, si algo le pasa a tu vida tú cuida a mi familia, y vamos a cuidar
el uno del otro, era el pacto que David tenía con su amigo Jonatán, y me
costó hermanos amar a ese tipo llamado Siba, y mientras más leía más
lo odiaba, era un tipo depresivo.
Y David pregunta a Siba: Siba, ¿hay alguien de la casa de Saúl, hay
alguien de la descendencia de Saúl al que yo puedo hacerle misericordia
de Dios? David no está hablando de su propia misericordia porque era
un rey, era un guerrero, era un justiciero, él está hablando de la
misericordia de Dios. Y mis hermanos me encanta esa Palabra sobre la
misericordia de Dios.

Es la misma Palabra que encontramos en Éxodo cuando Dios dice que


hace misericordia para con Su pueblo, y tres veces David menciona en
el versículo 1 ¿a quien haga yo misericordia de Dios? En el versículo 7
dice: “No tengas temor porque yo a la verdad haré contigo misericordia
por amor a Jonatán”. Y esa palabra misericordia es una palabra
hermanos que describe amor compasión, ayuda, y David dice: yo quiero
ayudar, yo quiero ser misericordioso con esa persona.

Y David le pregunta a Siba: ¿hay alguien? y le dice: sí un muchacho, el


hijo de Jonatán. ¿Usted alcanza a imaginar la mente de David cuando
Siba mencionó el hijo de Jonatán? el hijo de Jonatán, mi amigo, my best
friend, ¿y dónde está ese muchacho?

Mis hermanos, y él estaba en un lugar lejos. Y dice en el versículo 4: “He


aquí está en casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lodebar. Entonces envió
el rey David y le trajo de la casa de Maquir” pero antes de entrar en esto
de traer al muchacho de la casa de Maquir en Lodebar, Lodebar significa
tierra árida, Lodebar significa tierra que no fructifica. Lodebar significa
tierra sin expectativa, tierra sin pastos, sin sueños, sin nada, nada
prospera en Lodebar, nada prospera en esta tierra, ¿qué hace entonces
un príncipe en Lodebar? Pero era un príncipe que se convirtió en un
perro muerto, era un príncipe que se convirtió en nada.

Lodebar significa sin palabras, silencio, no se explica, no hay, no existe


nada, nada crece en Lodebar. Me imagino a Mefi-boset viviendo en
Lodebar en la casa de Maquir, Maquir también lo adoptó ¿verdad? Mefit
tenía una condición, y él lo adoptó, y estaba ahí lisiado de sus pies,
estaba lisiado de los pies, se arrastraba el niño con el tiempo de su vida.

¿Qué haces en Lodebar? Si Dios te ha prometido que te va a bendecir


déjame decirte: Él te va a bendecir. Si Dios te ha prometido que va a
sanar tu familia y que va a sanar tu casa Él los va a sanar, si Dios ha
prometido que Él va a hacer cosas grandes en tu vida Él va a hacer
cosas grandes en tu vida, y déjenme decirles mis hermanas, mis
hermanos en que yo fui a Lodebar, hubo un tiempo en que yo estuve en
Lodebar.

Me acuerdo de escribir una carta a un Pastor amigo mío diciendo: yo


estoy en un momento de oscuridad en mi vida donde no veo
perspectivas, donde no veo el sol, y me acuerdo de la carta de mi amigo
diciendo: Miki, sal de ese lugar de oscuridad, sal de ese lugar sin
perspectiva, sal de ese lugar en el que no hay sueños y déjame decirte:
sólo tú puede sacarte de ahí, nadie más puede hacer nada por ti, y yo
sabía que solamente yo podía salir de Lodebar.

Había un Lodebar en mi vida pero déjame decirte que el Lodebar más


tremendo que existe es el Lodebar de tu corazón. Cuando tú crees que
no hay perspectivas, cuando tú crees que no hay sueños, cuando tú
crees que no hay nada más y te escondes de todo te entristeces. Porque
hay una enfermedad en tu familia, porque hay una enfermedad en tu
vida, porque hay una situación económica en tu casa, o porque
simplemente crees que no hay perspectivas buenas para ti, si no crees
que hay nada más que pueda acontecer de bueno en tu vida porque te
abandonaron, porque te ves triste, porque te ves en la soledad de la
vida, déjame decirte: Dios es capaz y suficientemente poderoso de
sacarte de esa oscuridad, de sacarte de ese lugar de inseguridad.

El sueño de Dios, el sueño del papá es que tú comas en Su mesa, es que


tú participes en la Cena del Cordero, es que tú seas parte de Su
proyecto inicial. Dios soñó contigo, Él pensó en ti, Él tiene planes eternos
para tu vida, pero hoy sal del lugar donde estás, sal del Lodebar de tu
vida, de la oscuridad y entra en el gozo de tu Señor, aleluya.

Mefi-boset representa mis amados hermanos a muchos de nosotros que


quedamos en vidas de falencias, de injusticias, no vemos los colores de
la vida, perdemos el camino y la dirección. Mefi-boset representa a
muchos que fueron abusados, violentados por la vida, desprotegidos,
cargan profundas heridas, amarguras, resentimientos, frustraciones,
todo eso que impide el proceso y un desarrollo normal en la vida.

Mefi-boset representa la injusticia social, representa el mundo en el que


vivimos hoy donde miramos a todos lados, en todas direcciones y vemos
injusticia, vemos falta de perspectiva, y tú dices: no hay justicia en esta
tierra, no hay amor en este mundo. Mefi-boset representa también la
realidad de la Iglesia actual y su tibieza, la religiosidad. De nuestra
generación y de generaciones pasadas heredamos ¿sabe qué? una
pobreza espiritual, ¡que no oramos! no buscamos al Señor, no pasamos
tiempo con Dios, no leemos la Palabra.

Vivimos en una generación en que perdemos la pasión por la Palabra de


Dios, una generación electrónica, una generación en que cambiamos la
lectura de la Biblia por una película, una generación en la que
cambiamos un tiempo de oración por un cinema, una movie o algo,
vivimos en una generación en que perdemos los sueños, nos volvemos
mórbidos, tibios.
Representa la falta de vida, representa la falta de expresión en la vida
de la Iglesia, representa la falta de expresión de los dones de Cristo en
la vida de la Iglesia, no vemos los dones en la Iglesia. Dios nos ha
llamado mis hermanos para que manifestemos Su Reino y Su gloria en
esta Tierra y hay dones en la vida para la Iglesia. Mefi-boset representa
este Cristo que quiere traer hoy Su realidad a nuestra Iglesia.

Pero hay que salir de Lodebar, hay que salir de la tierra de la frialdad.
Lodebar significa también no palabras, no comunicación ¿sabe por qué?
porque el dolor también nos lleva muchas veces al silencio. ¿Usted
alcanza a imaginar el silencio y el dolor de Mefi-boset? un niño de 5 años
de edad viviendo en la casa de un extraño, no tenía familiares, no tenía
padres, pero en su corazón él sabía que era un príncipe.

Déjenme decirles, déjame decirte hoy: tú eres un príncipe, una princesa


de Dios (aplausos). Diga a su espíritu herido en este momento: yo soy
un príncipe, yo soy una princesa, y permita que estas palabras se
vuelvan realidad en su vida, así nos transformamos muchas veces en un
Mefi-boset de la vergüenza que cargamos una vergüenza en nuestra
vida, pero lo que Dios quiere y en lo que Él está interesado es en
sacarnos de la vergüenza a la obra. La vida de vergüenza, la vida de
dolor, de memorias terribles, memorias que a veces nos afectan en
nuestra relación con Dios salimos a la obra.

¿Te has sentido en algún momento de la vida como un Mefi-boset que


has perdido la esperanza, perdiste la perspectiva? ¿en algún momento
te has identificado con este personaje? Mefi-boset se oculta detrás del
silencio de la agresividad de lo que pasó en su infancia, Mefi-boset no se
oculta por detrás de una superficialidad de su existencia sino de una
realidad de vida de lo que pasó a los cinco años de su existencia.

Mefi-boset se refugió en Lodebar, se escondió en Lodebar, ¿dónde estás


tú escondido hoy? ¿dónde está tu vida? ¿Habrá esperanza para los Mefi-
boset de este tiempo? ¿habrá esperanza para aquéllos que están
condenados para siempre a vivir lo mismo, a vivir en Lodebar, sin
esperanza y sin perspectivas?

Dice la Biblia que David fue un rey según el corazón del Señor, y David
dijo a Siba: Siba ¿y quién es esa persona? ¿y qué dijo Siba? ¡oh! es el
hijo de Jonatán, pero es cojo, “negativo” ¿verdad? eso me recuerda
muchas cosas en mi vida que no quiero decirles. Es increíble, es buena
persona pero, es buena gente pero.

Siempre en tu vida tú vas a encontrar personas que te dicen cosas


negativas y que van a intentar ponerte mal o personas que no
encontrarán en ti cosas bonitas, perspectivas buenas, personas que no
logran ver el brillo en tu existencia. Siempre encontrarán personas que
no verán la belleza en tu vida y la belleza de Dios en tu vida, siempre
habrán los Sibas en tu vida, los que dirán: es un príncipe, es una
princesa pero, pero.

El té me llama (risas), el té va a predicar aquí, ¿quién va a predicar aquí?


el té (risas). Siempre encontraremos personas que dirán: no hay
perspectiva para ti, no hay nada, tú estás en Lodebar, tú vas a seguir en
Lodebar.

Pero la Palabra del rey, me encanta esta Palabra: no tengas temor.


¿Puedes imaginar a Mefi-boset cuando escucha que el rey lo mandó a
llamar? Hay una versión que me encanta que dice que el rey ordenó que
fueran a traerlo, o sea no fue una invitación es una orden, el rey te llama
hoy para que salgas de tu morbidez de vida, el rey te llama para que
salgas hoy de tu Lodebar porque hay una mesa, porque hay un
banquete que te espera, hay una cena que te espera y debes tener
invitación para que comas de esa mesa.

No tengas temor porque a la verdad haré contigo misericordia por amor


de Jonatán tu padre, y me encanta esa parte “y te devolveré, yo te
devolveré todas las tierras de Saúl tu padre” imagínate, hace un rato era
un perro muerto, ahora, ¡un perro vivo! ahora tengo tierras, tengo
propiedades, veo la luz, algo se aclara en mi vida, las cosas están
mejorando.

Déjeme decirle: cuando tú vienes a Jesús las cosas se aclaran, las


puertas se abren y hay quien diga que cuando uno se convierte al
Evangelio todo le pasa ¿verdad? todo le pasa, a mí me pasó de todo. A
mí me pasaba de todo pero déjeme decirle: nada mejor que ver la Mano
poderosa de Dios sobre mi vida.

¿Sabe cómo mi madre se convirtió a Jesús? yo tenía 13 años de edad


cuando Dios me sanó de ceguera, ¡yo era ciego! de un accidente yo
quedé ciego por seis meses y Dios me sanó en un domingo como este,
yo uso los lentes para verte mejor (ríe). Mi mamá se convierte a Jesús,
entrega su vida al Señor y mi familia comienza a ver la gracia y la
misericordia de Dios, y las puertas comienzan a abrirse de par en par,
comienza el Señor: y deja Lodebar, deja la tierra de sequedad, y tu vida
será cambiada.

Me encanta esa palabra: misericordia, es la palabra en hebreo: jesed


que comunica la clemencia, la compasión, la ternura, la bondad, la
benevolencia, el amor intenso, buena voluntad, es un término que
describe la disposición y el compromiso de alguien que está por encima
y dice: ahora yo te bendigo, ahora tengo misericordia de ti, y lo que hizo
David con Mefi-boset es lo que hace Dios contigo hoy, gloria a Jesús.

Mefi-boset no podía creer, él no podía creer, versículo 8, dice que él se


inclinó y dijo: ¿quién es tu siervo para que mires a un perro muerto
como yo? y David pensando: tú no sabes lo que va a pasar, tú puedes
decirle al Señor hoy: Señor yo no tengo perspectivas, yo no tengo
sueños, yo no tengo futuro, yo no tengo nada, Dios te dice: hoy tú tienes
todo en Mí, Yo tengo lo que tú necesitas, aleluya, aleluya.

El rey declaró: es por amor de tu padre Jonatán, por un pacto de amistad


que hizo con tu padre, y aquí mis hermanos se cumple la Palabra de
Dios que aunque tu padre y tu madre te abandonden el Señor te
recogerá, aunque pase la mayor tragedia en tu vida el Señor jamás te
abandonará.

Salmo 27 dice: el Señor te va a recoger, y me encanta que digas que el


Señor te va a recoger de abandonado, el Dios que yo conozco, el Dios de
la historia es el Dios que ve todo, y vió a Mefi-boset, el niño Mefi-boset a
los cinco años de edad, y tramó su historia hasta la llamada del rey,
tramó Él la historia, era un pacto de bendición.

Hermanos: David representa aquí el verdadero rey Jesucristo, representa


nuestro rey cuyo reino no tiene fin, representa un rey que tiene todo
poder, representa a un Jesucristo lleno de amor y compasión, representa
a un Jesucristo que murió en una cruz, que fue traspasado en la cruz,
representa un Jesús que pensó en mí y pensó en ti en esa cruz, David
representa un Jesús que hizo un pacto de amor para quitar toda
maldición de nuestra vida, para quitar toda maldición de nuestra
existencia y toda maldición de la humanidad.

David representa un Jesús que vino comprometido a deshacer las obras


del diablo, si el diablo te dijo que tú no puedes Dios te dice hoy: tú
puedes, si el diablo te dice hoy que tú no tienes Dios te dice: tú tienes, si
la historia de tu vida fue marcada por una de derrota yo te digo por la
Palabra de Dios que tú eres más que vencedor por aquél que nos amó
por Jesucristo, tú eres vencedor, tu nombre no es perro muerto.

Tu nombre será hoy cambiado por aquél que tiene una vida promisoria y
una vida, y un futuro bonito. Jesucristo es el verdadero rey que está
sentado en el Trono de Dios, es el rey al que cantamos hoy sentado en
un Trono verdadero y Él está allá para reinar con toda autoridad, y para
traer a la tierra la verdadera libertad, y Él está aquí hoy, aleluya, Él está
aquí hoy para restaurarte, Él está aquí hoy para animarte, Él está aquí
para sacar tu vida de esa oscuridad, Él está aquí para sacarte de
Lodebar, para sacarte de la vida sin perspectiva y sin esperanza, y
déjame decirte: hay muchos Mefi-boset hoy en día, muchos hombres y
mujeres sin esperanza, muchos hombres y mujeres heridos por la vida,
pero muchos de ellos todavía no escucharon ni tuvieron la oportunidad
de escuchar la orden y el llamado del Rey para que vengan y se sienten
con Él.

El Rey te llama hoy, el Rey te manda a llamar, el Rey te da una orden,


ve y trae a los de Lodebar, no importa la situación que ellos estén
viviendo, yo los quiero en mi casa, yo los quiero en mi mesa para que
coman de mi mesa. Primera de Pedro capítulo 2 versículo 9 y 10 dice:
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes de aquél que os llamó
de las tinieblas a su luz admirable, vosotros que en otro tiempo no érais
pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios, que en otro tiempo no
habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado
misericordia.”

Fuera de este Rey no hay salvación, tú necesitas hoy escuchar la Voz del
Rey y abandonar Lodebar, y abandonar la tierra del silencio, y
abandonar la tierra de no palabras, no perspectivas. Así como David hizo
un pacto de amor con Jonatán Dios hizo un pacto de amor por ti y mucho
antes que tú nacieras, mucho antes que tú nacieras. Antes que el mundo
fuera mundo y antes que la vida te dejara caer de los brazos de la
niñera, antes que te volvieras un cojo, un lisiado de la historia, Dios
pensó en ti y tuvo planes para ti, lo que tú necesitas hoy es aceptar que
el único camino, la única cosa que cambiará tu vida es la salida del lugar
donde estás para la mesa del Rey.

Déjame decirte: no habrá esfuerzo humano que te pueda librar si Dios


no es contigo. Es por fe, no por obras para que nadie se gloríe, es por
creer en lo que el Rey declaró en Mateo capítulo 11 versículos 28 y 29:
“Vengan a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré
descansar; y aprended de mí que soy manso, y humilde de corazón, y
hallaréis descanso para vuestras almas.”

Mi hermano, mi amigo: tú debes salir hoy de Lodebar, tú debes salir hoy


de la tristeza de tu vida y postrar tu vida ante el Rey verdadero, el único
que puede sanar tu vida, el único que puede sanar tu alma. Déjame
decirte: es tiempo, es tiempo, tiempo de repensar tu verdadera posición
delante de Jesús y de entender quién eres en Jesucristo y entender que
el amor de Dios, el amor de Dios es muy capaz de restaurar tu vida y
toda tu existencia.

Yo no sé cuánto llevas viviendo en Lodebar, en esta tierra de sequedad,


en esta tierra de no palabras, en esta tierra de falta de sueños y de
perspectivas en la vida, el Rey hoy te llama, el Rey hoy te invita para
que vengas y para que comas de Su mesa.

El Rey ha prometido restituir toda tu vida, todo, todo lo que el diablo te


robó, todo lo que el diablo intentó sacar de tu vida, déjame decirte: el
Rey va a restituir todo lo que te fue robado de tu vida.

Esta misma esperanza de los hijos del Rey de sentarnos en la mesa


juntamente con el Rey ¿verdad? dice la Palabra del Señor que moraba
Mefi-boset en Jerusalén porque comía siempre de la mesa del Rey pero
seguía lisiado de los pies, pero ahora tenía siervos, ahora tenía personas
que trabajaban para él, tenía una fortuna ahora, el heredero de la
fortuna de Saúl y de su padre Jonatán, ahora no eres más un perro
muerto, ahora no eres más el sin sueños, ahora eres aquél que ve en el
rey el único camino para su vida y para su salvación.

Yo no sé tu posición hoy, yo no sé en qué arde tu vida, si tú sientes que


estás lejos de Dios o alejado de sus caminos, alejada de los sueños que
Dios tiene para ti, el Rey te manda a llamar hoy, el Rey te invita hoy
para que te sientes en Su mesa, para que comas de Su mesa.

Yo viajé en ese pasaje, imaginaba el corazón de Mefi-boset restaurado,


un corazón que ahora entendía qué es el amor de una promesa, ¿tú
alcanzas hoy a imaginar un Dios que tiene promesas para ti? Él te ha
prometido cosas maravillosas y que quiere sacarte de esta vida tibia y
mórbida para que te asientes en Su mesa y comas juntamente con el
Rey, aleluya, aleluya, gloria a Jesús, gloria a Jesús.

¿Cuántos hoy desearían comer de la mesa del Rey? Yo quiero hacer una
invitación para aquéllos que están lejos del Señor, aquéllos que de
alguna manera, en alguna área en su vida, te alejaste del Señor, una
situación en su vida, un sufrimiento, algo pasó y mira: cuando yo estaba
en mi Lodebar un hermano me envió una canción, y en esta época no
existía un whatsapp ¿verdad? teníamos tal vez un email y no existía
Skype y todas esas cosas fantásticas de comunicación que tenemos hoy,
y él me envió un email y me dijo: Pastor yo quiero enviarte una canción
para que escuches, pero yo voy a enviarla en el próximo email ¿sabe por
qué no? porque no existía internet suficiente para enviar un email y un
attachment al mismo tiempo ¿verdad? así que había que enviar un email
diferente con la canción.

Él me mandó una canción que decía que Dios iba a restaurar todo lo
robado, todo lo que fue saqueado, todo el que estaba muerto en la vida
iba a ser revivido, y yo escuché esa canción como unas treinta veces tal
vez, y mientras la oía yo sentía que cada día Dios me iba restaurando y
sacando mi vida de Lodebar para que yo me sentara en Su mesa otra
vez.

Yo no sé cuántos aquí están lejos del Señor por alguna razón pero hoy
entiende que Dios quiere que tú te sientes a Su mesa, y quieres salir de
tu lugar y venir aquí, y decir: yo quiero restaurar mi vida con Dios,
valerosamente pararte y decir: yo quiero, quiero, soy yo, quiero
restaurar mi vida, mi relación con Dios. Hace mucho Pastor yo estoy así
pero hoy quiero restaurar mi vida y mi comunión con Dios, ¿hay alguien
en esta tarde que dice: sí, yo quiero restaurar mi vida con Dios?

Yo quiero salir de Lodebar, yo quiero salir del sufrimiento, yo quiero salir


del no palabras y del silencio de mi existencia, y entrar a otro nivel a
partir de hoy, es un nivel alto, y déjame decirte, las personas no te van a
entender, hay personas que te van a criticar, pero lo que Dios tiene para
ti es más grande de cualquier cosa en este mundo, y Él hoy te está
invitando aunque seas lisiado de los pies, aunque te veas cojo de tu
existencia, aleluya, aleluya.

Si usted está en el balcón allá arriba te invito a que te pares en el


Nombre de Jesús, ponte de pie y toma la decisión en el Nombre de Jesús,
sí Jesús, gloria a Dios, gloria a Jesús. Señor: aceptamos Tu Palabra en
esta tarde, aceptamos tu invitación Señor para sentarnos y comer de Tu
mesa Señor, para entrarnos Señor en Tu reposo, aceptamos Señor Tu
invitación. Oh Señor salimos hoy de Lodebar, salimos del comodismo de
nuestra existencia y entramos hoy en una vida nueva, aleluya, aleluya,
aleluya. Señor aceptamos Señor Tu señorío, somos Tus hijos, somos Tus
amigos, aceptamos Señor que somos justificados por Ti y que Jesús ha
venido para salvarnos, y para darnos nueva vida, y para cambiar la
historia de nuestra existencia Señor, gloria a Tu Nombre, aleluya, siga
orando al Señor, gloria a Jesús, gloria a Jesús.

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