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LA OSTEOPOROSIS

Integrantes:
 Rina Quispe Chuco
 Yanet Choquemaque Zarate
 Shirley Esperanza Alanoca
Ramos
 Ana Luz Cahuana Llanos
LA OSTEOPOROSIS
Definición :
la osteoporosis es una enfermedad esquelética en la que se produce un desajuste entre la
formación y destrucción del hueso, a favor de esta última, con una disminución de la
densidad de masa ósea. Así, los huesos se vuelven más porosos y más frágiles.
El hueso es un tejido vivo, en constante renovación. Por un lado, se forma hueso nuevo
(formación ósea), y, simultáneamente, se destruye hueso envejecido (reabsorción ósea).
Aparece osteoporosis cuando se rompe el equilibrio entre ambas, bien porque disminuya la
formación de hueso nuevo, o bien porque aumente la reabsorción, o por ambas causas
simultáneamente.
En la osteoporosis los huesos se vuelven más porosos, aumentado el número y la amplitud
de las celdillas que existen en su interior. Están más delgados y frágiles y resisten peor a los
traumatismos, fracturándose con facilidad. Las localizaciones más frecuentes de fracturas
osteoporóticas son: muñeca, cadera y vertebras.

Factores de riesgo:
Se trata de una enfermedad que puede afectar a cualquier persona.
En el interior del hueso se producen durante toda la vida numerosos cambios metabólicos,
alternando fases de destrucción y formación de hueso. Estas fases están reguladas por
distintas hormonas, la actividad física, la dieta, los hábitos tóxicos y la vitamina D, entre
otros factores.
En condiciones normales, una persona alcanza a los 30-35 años una cantidad máxima de
masa ósea (“pico de masa ósea”). A partir de ese momento, existe una pérdida natural de
masa ósea.
Las mujeres tienen más frecuentemente osteoporosis porque su pico de masa ósea (cantidad
total del hueso) suele ser inferior al del varón y con la menopausia se acelera la pérdida de
hueso (osteoporosis posmenopáusica).
Existen muchas otras causas de osteoporosis: alcoholismo, fármacos (glucocorticoides,
tratamiento hormonal utilizado para el tratamiento de cáncer de mama y de próstata),
enfermedades inflamatorias reumáticas, endocrinas, hepáticas, insuficiencia renal, entre
otras.

Síntomas:
Se conoce a la osteoporosis como "la enfermedad silenciosa" porque por lo general no se
presentan síntomas hasta que se fractura un hueso o se colapsan una o más vértebras de la
columna vertebral. Los síntomas de una vértebra rota incluyen dolor intenso en la espalda,
perdida de altura o postura jorobada o encorvada.
Las fracturas más frecuentes son las vertebrales, las de cadera y las de la muñeca (fractura
de Colles o extremo distal del radio). La fractura de cadera tiene especial importancia ya
que se considera un acontecimiento grave debido a que requiere intervención quirúrgica,
ingreso hospitalario y supone para el paciente una pérdida de calidad de vida, aunque sea
por un periodo corto de tiempo.
Diagnostico:
En la osteoporosis no existen alteraciones de los análisis básicos que permitan hacer el
diagnóstico. Aun cuando el diagnóstico de certeza se obtiene con el estudio de la biopsia
del hueso, en la práctica habitual se utilizan diversas técnicas radiológicas para el
diagnóstico, que además son también útiles para valorar la evolución de la enfermedad y la
respuesta al tratamiento.
Las radiografías simples de los huesos afectados muestran osteoporosis cuando ésta ya está
bastante avanzada.
En los últimos años se han introducido los distintos modelos de densitómetros, que son
capaces de medir la densidad del hueso respecto a un patrón determinado.
La densitometría ósea permite diagnosticar si hay o no osteoporosis u osteopenia, siendo
esta una situación en la que ha comenzado a perderse densidad mineral ósea, predecir el
riesgo de fractura e instaurar tratamiento a tiempo.
Se recomienda utilizar el T-score para informar la densidad mineral ósea de mujeres
posmenopáusicas y hombres mayores de 50 años; se recomienda utilizar el Z-score para
informar la densidad mineral ósea de niños, mujeres premenopáusicas y hombres menores
de 50 años.
Tratamiento:
El objetivo del tratamiento de la osteoporosis es la reducción del número de fracturas por
fragilidad.
Existen hábitos de vida que pueden ayudar a mejorar la calidad del hueso como son: la
adecuada ingesta de calcio, el ejercicio físico y no fumar. La cantidad concreta de Calcio
varía con la edad, pero muchos adultos necesitarán de 1.000 a 1.500 mg al día. Esta ingesta
se puede realizar con alimentos naturales ricos en calcio (sobre todo la leche y sus
derivados) o como suplementos en forma de medicamentos (sales de calcio). En este último
caso deberá existir un control de su médico sobre la cantidad y la pauta de administración.
De igual manera, la vitamina D es una sustancia fundamental para el hueso. Sus
necesidades diarias se consiguen fundamentalmente por la formación de la misma en la piel
cuando recibe el efecto de la irradiación solar.
Como medida generalizada se recomienda mantener hábitos de vida saludable, como una
dieta equilibrada rica en calcio, abandonar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, así
como realizar ejercicio diariamente con control para evitar caídas. Además, algunas
personas pueden requerir suplementos de calcio y vitamina D, ya que facilita la absorción y
utilización del calcio.

Como tratamiento y prevención se utilizan fármacos que disminuyen la reabsorción de


hueso:
 fármacos antirresortivo: es aquel que evita la pérdida de masa ósea. Dentro de
este grupo se incluyen fármacos como los bifosfonatos (alendronato, risedronato,
zoledronato), denosumab, moduladores selectivos de receptores de estrógenos
(raloxifeno, bazedoxifeno) y estrógenos.
 fármacos osteoformadores: que estimulan la formación de nuevo hueso y dentro
de este grupo se incluye la teriparatida.

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