MERCANTILISMO
Sus ideas se desarrollaron en Europa entre los siglos XVI y XVII y la primera mitad
del siglo XVIII. Uno de sus pilares fundamentales fue la creencia de que los países
que querían mantener una posición relevante en el contexto internacional y
desarrollar su poder, debían acumular riqueza (principalmente en la forma de oro y
otros metales preciosos).
Influenciado por el colonialismo y la gran cantidad de metales preciosos, materias
primas y mano de obra barata que los países invasores pudieron obtener de ellas,
el mercantilismo reforzó la idea de la acumulación de riqueza como reflejo de
poder.
Uno de los críticos más destacados de las ideas mercantilistas fue Adam Smith,
quien proponía la idea de que el libre mercado y libre cambio son elementos
fundamentales para el desarrollo económico y el aprovechamiento eficiente de los
recursos.
Características principales
El mercantilismo, en resumen, se basa en tres características o ideas
fundamentales:
La acumulación de riqueza (principalmente metales preciosos) es esencial
para el desarrollo económico de un país. A mayor acumulación de riqueza,
mayor prosperidad y poder político.
El Estado tiene el rol de utilizar e imponer todos los mecanismos que sean
necesarios para lograr el objetivo de acumulación de riqueza (controles,
restricciones, subsidios, etc.) Su intervención tendrá un
carácter proteccionista, incentivando la producción local al mismo tiempo
que la protege de la competencia de productores extranjeros.
El comercio a nivel global es inalterable. Para que el comercio ayude a la
acumulación de riqueza se deben controlar los flujos de entrada y salida de
modo de mantener una balanza de pagos positiva (exportaciones superan a
las importaciones).