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Los principios del anarquismo
Lucy Parsons
1905
Compañeros y Amigos:
Creo que no puedo abrir mi ponencia más apropiadamente que
señalando mi experiencia en mi larga conexión con el movimiento
de reformas.
Fue durante la gran huelga ferroviaria de 1877 que por vez prime-
ra me interesé en lo que se conoce como la “Cuestión del Trabajo.”
Más tarde pensé, como muchos miles de personas sinceras y empe-
ñosas lo piensan, que el poder acumulado que opera en la sociedad
humana, conocido como gobierno, podía ser un instrumento en las
manos de los oprimidos para aliviar sus sufrimientos. Pero un es-
tudio más cuidadoso del origen, la historia y la tendencia de los
gobiernos, me convenció de que esto era un error; llegué a com-
prender cómo los gobiernos organizados usan su poder concentra-
Lucy Parsons do para retardar el progreso a través de sus medios, siempre a mano,
Los principios del anarquismo de silenciamiento de la voz de descontento que se eleva en protes-
1905 ta vigorosa contra las maquinaciones de los pocos conspiradores,
los que siempre han, siempre habrán y siempre deben dominar en
Recuperado el 23 de enero de 2017 desde los concejos de las naciones, donde la regla de la mayoría es reco-
[Link] nocida como el único medio para ajustar los asuntos del pueblo.
Llegué a comprender que tal poder concentrado puede siempre ser
[Link] detentado por el interés de los pocos y a expensas de los muchos. El
gobierno, en su último análisis, es este poder reducido a una ciencia.
El gobierno nunca conduce; sino que sigue al progreso. Cuando la
prisión, la hoguera y el cadalso ya no pueden silenciar la voz de la
protesta, el progreso avanza un paso, pero no sino hasta entonces.
Señalaré esta contienda de otro modo: aprendí mediante cuida-
doso estudio que no hace diferencia alguna las promesas que, por
poder, hace al pueblo un partido político para asegurar su confianza.
Una vez asegurado y establecido en el control de los asuntos de la
sociedad que perseguían, son, después de todo, humanos con todos
los atributos humanos del político. Entre éstos están: Primero, per-
manecer en el poder ante todo; de no ser individualmente, lo harán
entonces aquellos que sostienen esencialmente las mismas opinio-
nes, pues la administración debe mantenerse bajo control. Segundo,
para seguir en el poder, es necesario construir una poderosa máqui-
na, lo suficientemente fuerte como para demoler toda oposición y
silenciar todo vigoroso murmullo de descontento, o la máquina par-
tidaria podría ser demolida y el partido por ende perder el control.
Cuando llegué a comprender estas faltas, fallas, desventajas, as-
piraciones y ambiciones de hombres falibles, concluí que no sería la
más segura ni la mejor política para la sociedad como un todo, con-
fiar el manejo de todos sus asuntos, con sus múltiples desviaciones
y ramificaciones, en las manos de hombres limitados, y que fuesen
manejados por el partido que ocurre que llegó al poder y que por lo
tanto fue el partido mayoritario. Y tampoco hizo entonces, ni hace
ahora siquiera una partícula de diferencia para mí qué pueda pro-
meter, por poder, un partido; ello no apacigua mis temores frente
a lo que un partido, cuando está arraigado y sentado con seguridad
en el poder, puede hacer por demoler a la oposición, y por silenciar
la voz de la minoría y por ende retardar el paso siguiente hacia el
progreso.
Mi mente se paraliza ante el pensamiento de que un partido po-
lítico tenga el control de todos los detalles que componen la suma
total de nuestras vidas. Piensen en ello por un instante: que el par-
tido en el poder tenga toda autoridad de dictar el tipo de libros
que ha de usarse en las escuelas y universidades; que funcionarios
de gobierno editen, impriman, y hagan circular nuestra literatura,
nuestra historia, las revistas y la prensa; y qué decir de las mil y
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una actividades de la vida en las que un pueblo se embarca en una
sociedad civilizada.
A mi mente, la lucha por la libertad es demasiado grande y los
pocos pasos que hemos dado han sido obtenidos con demasiado
sacrificio para que la gran masa del pueblo de este siglo veinte con-
sienta en darle a cualquier partido político el manejo de nuestros
asuntos sociales e industriales. Todos aquellos que estén de algún
modo familiarizados con la historia saben que los hombres abusa-
rán del poder cuando lo posean. Por estas y otras razones, yo, tras
cuidadoso estudio, y no por sentimentalismo, pasé desde ser una
sincera, empeñosa, socialista política a la fase no-política del so-
cialismo, el anarquismo, puesto que en su filosofía creo que puedo
hallar las condiciones apropiadas para el máximo desarrollo de las
unidades individuales en la sociedad; lo que nunca podrá ser bajo
restricciones gubernamentales.
La filosofía del anarquismo está incluida en la palabra “Liber-
tad”; sin embargo es lo suficientemente comprehensiva como pa-
ra incluir todo lo demás que sea conducente al progreso. Ninguna
barrera al progreso humano, al pensamiento, la investigación, es
puesta por el anarquismo; nada es considerado tan verdadero o tan
cierto, como para que futuros descubrimientos no puedan probarlo
falso; por ello, tiene solo una consigna infalible e inalterable, “Liber-
tad.” Libertad de descubrir toda verdad, libertad de desarrollarse, de
vivir naturalmente y plenamente. Otras escuelas de pensamiento
se componen de ideas cristalizadas — principios que se atrapan y
se ensartan entre las planchas de largas plataformas, y se conside-
ran demasiado sagradas para ser perturbadas por una investigación
cuidadosa. En todos los demás “asuntos” siempre hay un límite; al-
guna línea fronteriza imaginaria tras la cual la mente que busca
no se atreve a penetrar, por temor a que alguna preciada idea se
desvanezca como un mito. Pero el anarquismo es la ciencia guía —
el maestro de ceremonias de todas las formas de verdad; éste qui-
taría toda barrera entre el ser humano y el desarrollo natural: de
los recursos naturales de la tierra, toda restricción artificial para
que el cuerpo pueda nutrirse, y de la verdad universal, toda barrera
de prejuicio y superstición, para que la mente pueda desarrollarse
simétricamente.
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Los anarquistas saben que un largo período de educación debe
preceder a todo gran cambio fundamental en la sociedad, por ello
no creen en mendigar votos, ni en campañas políticas, pero sí en el
desarrollo de individuos con pensamiento autónomo.
Buscamos alivio lejos de los gobiernos, porque sabemos que la
fuerza (legalizada) invade a la libertad personal del hombre, se apro-
vecha de los elementos naturales e interviene entre el hombre y las
leyes naturales. Desde este ejercicio de fuerza de los gobiernos fluye
casi toda la miseria, la pobreza, el crimen, y la confusión existente
en la sociedad.
Entonces, percibimos, que hay barreras reales, materiales, que
bloquean el camino. Éstas deben ser removidas. Si se pudiese, qui-
siéramos que se desvanecieran, o que se hicieran nada mediante
votos u oraciones, y estaríamos contentos con esperar y votar y
orar. Pero estas barreras son como grandes rocas amenazantes eri-
gidas entre nosotros y la tierra de la libertad, mientras los oscuros
abismos de un reñido pasado se abren tras nuestro. Derruidas han
de estar por su propio peso y el desgaste del tiempo, pero parar-
nos bajo ellas tranquilamente hasta que caigan será enterrarse en
el desplome. Hay algo que hacer en un caso como este — las ro-
cas deben ser removidas. La pasividad, mientras la esclavitud nos
hurta, es un crimen. Por el momento debemos olvidar que somos
anarquistas — cuando la obra se logre podremos olvidar que somos
revolucionarios. Por eso la mayoría de los anarquistas cree que el
cambio que viene puede solo resultar de una revolución, porque la
clase poseedora no cederá a que un cambio pacífico ocurra; aún así
estamos dispuestos a trabajar por la paz a todo precio, excepto por
el precio de la libertad.
¿Y qué hay del fulgor del más allá, tan luminoso que quienes mue-
len los rostros de los pobres dicen que es un sueño? No es ningún
sueño, es lo real, desnudo de distorsiones cerebrales materializadas
en tronos y cadalsos, mitras y armas. Es la naturaleza realizando le-
yes en su propio interior como en todas sus otras asociaciones. Es
un retorno a primeros principios; pues ¿no eran la tierra, el agua, la
luz, todo libre antes que los gobiernos tomaran molde y forma? En
esta condición libre olvidaremos pensar nuevamente en estas cosas
como “propiedad.” Es real, pues nosotros, como especie, crecemos
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de que todas las formas de gobierno se basan en la violencia, y por hacia ello. La idea de menos restricción y más libertad, y de una fia-
ende son inadecuados y dañinos, así como también innecesarios. da confianza en que la naturaleza equivale a su obra, penetra a todo
Anarquía — Ausencia de gobierno; incredulidad e indiferencia el pensamiento moderno. Desde el año oscuro —no hace mucho—
por la invasión y la autoridad basadas en la coerción y la fuerza; en que se creía en general que el alma del hombre era totalmente
una condición de sociedad regulada por el acuerdo voluntario en depravada y todo impulso humano era malo; en que todo acto, todo
vez de por el gobierno. pensamiento y toda emoción era controlada y restringida; en que
Anarquista — 1. Convencido en el Anarquismo; aquel que se opo- a la constitución humana enferma, se le sangraba, se le dosificaba,
ne a toda forma de gobierno coercitivo y autoridad invasiva. 2. se le sofocaba y se le mantenía tan lejos de los remedios naturales
Aquel que defiende la Anarquía, o la ausencia de gobierno, como como fuera posible; en que la mente era tomada y distorsionada
ideal de la libertad política y la armonía social. antes de que tuviese el tiempo de evolucionar hacia un pensamien-
to natural — de aquellos días hasta estos años de progreso de esta
idea, todo ha sido rápido y constante. Se está haciendo más y más
aparente que en toda forma somos “mejor gobernados cuando somos
menos gobernados.”
Aún insatisfecho quizás, el investigador busca detalles, vías y me-
dios, y por qué y de dónde. ¿Cuán mal estamos como seres huma-
nos comiendo y durmiendo, trabajando y amando, intercambiando
y tratando, sin gobierno? Tan habituados nos hemos vuelto a la
“autoridad organizada” en todo departamento de la vida que de or-
dinario no podemos concebir ni que los más comunes pasatiempos
se lleven a cabo sin su interferencia y “protección”.
Pero el anarquismo no está obligado a delinear una completa or-
ganización de la sociedad libre. Hacerlo bajo cualquier supuesto de
autoridad sería poner otra barrera en el camino de las generaciones
venideras. El mejor pensamiento hoy podría volverse un inútil an-
tojo mañana, y cristalizarlo en un credo es volverlo inmodificable.
Juzgamos desde la experiencia que el hombre es un animal gre-
gario, y que se afilia instintivamente con sus amables co-operantes,
se une en grupos, trabaja para mejor beneficio en combinación con
sus semejantes que solo. Esto apuntaría a la formación de comuni-
dades co-operativas, de las que nuestros sindicatos del presente son
patrones embrionarios. Cada rama de la industria tendrá sin duda
su propia organización, regulación, líderes, etc.; instituirá métodos
de comunicación directa con cada miembro de aquella rama indus-
trial en el mundo, y establecerá relaciones equitativas con todas las
demás ramas.
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Habría probablemente congresos industriales a los que atende- suficientes como para hacer de todos unos santos, si es que fueran
rían delegados, y donde gestionarían tal asunto según fuese nece- verdaderos preventivos contra el crimen; pero sabemos que no pre-
sario, y al momento de levantar la sesión ya no serían delegados, vienen el crimen; que la maldad y la depravación existen a pesar
sino simples miembros de un grupo. Seguir siendo miembros per- de ellos, es más, que aumentan a medida que la lucha entre clases
manentes de un congreso continuo sería establecer un poder del se torna más fiera, la riqueza se torna mayor y más poderosa y la
que por cierto tarde o temprano se abusaría. pobreza más sombría y desesperada.
Ningún gran poder central, como un congreso consistente de per- A la clase gobernante los anarquistas dicen; “Caballeros, no pe-
sonas que nada saben de las gestiones, intereses, derechos o deberes dimos privilegios, no proponemos restricción alguna; tampoco, por
de sus componentes, estaría por sobre las diversas organizaciones o otra parte, lo permitiremos. No tenemos nuevas cadenas que propo-
grupos; y tampoco se emplearían alguaciles, policías, cortes o gen- ner, buscamos la emancipación de las cadenas. No pedimos sanción
darmes para forzar las conclusiones a las que se llegó en la sesión. legislativa, pues la cooperación solicita solo un campo libre y nin-
Los miembros de los grupos podrían beneficiarse del conocimiento gún favor; tampoco permitiremos su interferencia”. Se afirma que
obtenido mediante el intercambio mutuo de pensamiento ofrecido en la libertad de la unidad social yace la libertad de la condición
por los congresos si así lo escogen, pero no estarán obligados a social. Se afirma que en la libertad de poseer y utilizar el suelo yace
hacerlo mediante ninguna fuerza externa. la felicidad y progreso social y la muerte de la renta. Se afirma que
Los derechos adquiridos, los privilegios, las actas constitutivas, el orden solo puede existir donde la libertad prevalezca, y que el
los títulos de propiedad, mantenidos por toda la parafernalia del go- progreso guía y nunca sigue al orden. Se afirma finalmente, que es-
bierno —el símbolo visible del poder— como la prisión, el cadalso y ta emancipación inaugurará la libertad, la igualdad, la fraternidad.
los ejércitos no tendrán existencia. No puede haber privilegios com- Que el sistema industrial existente ya ha sobrepasado su utilidad,
prados o vendidos, ni mantener sagrada la transacción a punta de si es que alguna vez tuvo alguna como creo lo han admitido todos
bayoneta. Toda persona se parará sobre igual base con su hermano quienes le han dado un serio pensar a esta fase de las condiciones
en el correr de la vida, y ninguna cadena de sumisión económica ni sociales.
ningún freno metálico de superstición ha de incapacitar a uno para Las manifestaciones de descontento avecinándose ahora desde
ventaja del otro. todos lados muestran que la sociedad se conduce sobre principios
La propiedad perderá cierto atributo que la santifica ahora. La errados y que algo debe hacerse pronto o la clase asalariada se hun-
propiedad absoluta de aquel —“el derecho de usar y abusar”— será dirá en una esclavitud peor de la que fue la servidumbre feudal.
abolida, y la posesión, el uso, será el único título. Se verá cuán im- Digo a la clase asalariada: Piensen con claridad y actúen con rapi-
posible sería que una persona fuese “dueña” de un millón de acres dez, o están perdidos. Paren no por unos cuántos céntimos más por
de tierra, sin un título de propiedad respaldado por un gobierno hora, porque el precio de la vida subirá aún más rápido, paren por
dispuesto a proteger el título contra todo peligro, incluso ante la todo lo que trabajan, no se contenten con nada menos.
pérdida de miles de vidas. No podrá esa persona usar el millón de
acres, y tampoco podría arrebatar de sus profundidades los recursos ***
posibles que contiene.
Las personas se han habituado tanto a ver los indicios de auto- A continuación, definiciones que aparecerán en todos los nuevos
ridad en todo que la mayoría cree honestamente que se tornarían diccionarios estándar:
completamente hacia el mal si no fuese por el garrote del policía o Anarquismo — La filosofía de un nuevo orden social basado en la
la bayoneta del soldado. Pero el anarquista dice, “Quiten estos indi- libertad irrestricta por las leyes hechas por el ser humano, la teoría
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pelear por su posesión como ahora lo hacemos al reñir por la co- cios de fuerza bruta, y dejen que las personas sientan las influencias
mida puesta ante nosotros en una mesa. “Pero todo esto,” urge el revivificantes de la responsabilidad por sí mismo y el control de sí
objetor, “es muy bonito en el futuro lejano, cuando seamos ángeles. mismo, y vean cómo responderemos a estas mejores influencias.”
No funcionaría hoy abolir los gobiernos y las restricciones legales; La creencia en un lugar literal de tormento se ha casi desvaneci-
las personas no están preparadas para ello.” do, y en vez de los funestos resultados pronosticados, tenemos un
Esta es una pregunta. Hemos visto, al leer la historia, que donde estándar más elevado y más verdadero de masculinidad y femini-
fuera que una antigua restricción haya sido removida las personas dad. A las personas no les interesa ir hacia el mal cuando sienten
no han abusado de su nueva libertad. Una vez fue considerado ne- que tanto pueden hacerlo como no. Los individuos son inconscien-
cesario obligar a las personas a salvar sus almas con la ayuda de tes de sus propios motivos para hacer el bien. Al actuar sus natura-
cadalsos gubernamentales, repisas de iglesias y hogueras. Hasta la lezas de acuerdo a su entorno y a sus condiciones, aún creen que
fundación de la república americana era considerado absolutamen- son mantenidos en el camino correcto por algún poder externo, por
te esencial que los gobiernos deban secundar los esfuerzos de la alguna restricción arrojada a ellos por la Iglesia o el Estado. De mo-
iglesia por forzar a las personas a atender a los medios de gracia; y do que el objetor cree que con el derecho a rebelión y a escindirse,
sin embargo se encuentra que el estándar moral entre las masas se sagrados para él, estaría por siempre rebelándose y escindiéndose,
ha elevado desde que se les dejó libres de orar cuando quisieran, o creando así constante confusión y agitación. ¿Es probable que lo ha-
de no hacerlo, si así lo prefieren. Se creía que los esclavos no traba- ga, por la mera razón de que puede hacerlo? Los seres humanos son
jarían si el capataz y el látigo se quitasen; son tan más una fuente de en gran medida criaturas de hábito, y llegan a amar las asociacio-
ganancias ahora que los antiguos dueños de esclavos no volverían nes; bajo condiciones razonablemente buenas, se quedarían donde
al antiguo sistema aunque pudiesen. comenzaron, si así lo desearan, y, si no, ¿quién tiene algún derecho
Tantos hábiles escritores han mostrado que las instituciones in- natural para forzarle hacia relaciones que le son desagradables? Ba-
justas que obran tanta miseria y sufrimiento sobre las masas tie- jo el orden presente de los asuntos, las personas se unen a las so-
nen su raíz en los gobiernos, y deben toda su existencia al poder ciedades y permanecen siendo miembros buenos y desinteresados
derivado del gobierno, que no podemos sino creer que si toda ley, de por vida, donde el derecho a retirarse es siempre concedido.
todo título de propiedad, toda corte, y todo oficial de policía o sol- Por lo que nosotros los anarquistas luchamos es por una mayor
dado fuese abolido mañana de un barrido, estaríamos mejor que oportunidad de desarrollar las unidades en la sociedad, que la hu-
ahora. Las cosas reales, materiales, que el hombre necesita existi- manidad pueda poseer el derecho, como ser sensato, a desarrollar
rían aún; su fuerza y habilidad permanecería y sus inclinaciones aquello que es más amplio, más noble, más elevado y mejor; una
sociales instintivas retendrían su fuerza; y con los recursos vitales oportunidad que no sea invalidada por ninguna autoridad centrali-
vueltos libres para todos, no se necesitaría fuerza alguna más que la zada, en la que se debe esperar que se firmen, se sellen, se aprueben
de la sociedad y la de la opinión de los semejantes para mantenerles y se le traspasen permisos antes de poder embarcarse en los acti-
morales y honestos. vos propósitos de la vida con sus semejantes. Sabemos que después
Libres de los sistemas que les hicieron antes miserables, es poco de todo, a medida que nos ilustremos más bajo esta mayor liber-
probable que se tornen más miserables por falta de éstos. Mucho tad, llegaremos a interesarnos menos y menos por la distribución
más está contiene el pensamiento de que las condiciones hacen al exacta de la riqueza material, que, a nuestros sentidos nutridos por
ser humano como es, y no las leyes y las penas hechas para guiarles, la codicia, parece ahora algo tan imposible de pensar sin cuidado.
más de lo que supone el pensamiento bajo la observación descui- La mujer y el hombre de intelectos más nobles, en el presente, no
dada. Tenemos leyes, cárceles, cortes, ejércitos, armas y armerías piensan tanto en las riquezas a obtener por sus esfuerzos como en el
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bien que puedan realizar por sus criaturas semejantes. Hay un bro- necesidad de vender lo mejor de ellas por pan? Las terribles condi-
te innato de acción saludable en todo ser humano que no ha sido ciones bajo las que se realiza el trabajo, la espantosa alternativa si
aplastado y apretado por la pobreza y el arduo trabajo desde antes uno no prostituye el talento y la moral al servicio de la avaricia, y
de nacer, que le impulsa hacia adelante y hacia arriba. No puede el poder adquirido con la riqueza obtenida por siempre tan injustos
éste estar inactivo, aún si lo quisiese; es tan natural para él desarro- medios, se combinan para hacer de la concepción del trabajo libre y
llar, expandir, y usar los poderes en él cuando no son reprimidos, voluntario casi imposible. Y sin embargo, hay ejemplos de este prin-
como para la rosa florecer a la luz del sol y arrojar su fragancia a la cipio aún hoy. En una familia bien criada cada persona tiene ciertos
brisa que pasa. deberes, que son realizados gozosamente, y que no son medidos ni
Las más grandes obras del pasado nunca fueron realizadas ex- pagados de acuerdo a algún estándar pre-determinado; cuando los
clusivamente por dinero. ¿Quién puede medir el valor de un Sha- miembros se sientan a la mesa bien servida, el más fuerte no se lan-
kespeare, un Miguel Ángel o un Beethoven en dólares y céntimos? za a obtener lo más posible mientras el más débil prescinde, ni reúne
Agassiz dijo, que “no tuvo tiempo de hacer dinero,” hubo más ele- codiciosamente a su alrededor más comida de la que pueda consu-
vados y mejores objetos en la vida que ese. Y así será cuando la hu- mir. Cada cual espera pacientemente y respetuosamente su turno
manidad se alivie del apremiante temor a la inanición, la carencia, para servirse, y deja lo que no quiere; tiene certeza de que cuando
y la esclavitud, se preocupará, menos y menos, de la apropiación tenga hambre nuevamente habrá bastante comida. Este principio
de vastas acumulaciones de riqueza. Tales posesiones serían nada puede ser extendido a toda la sociedad, cuando las personas sean
más que una molestia y un problema. Cuando dos o tres o cuatro lo suficientemente civilizadas como para desearlo.
horas al día de trabajo fácil y sano producirá todas las comodidades Nuevamente, la completa imposibilidad de otorgar a cada cual
y lujos que uno pueda usar, y la oportunidad de trabajar nunca sea un retorno exacto por la cantidad de trabajo realizado hará del co-
negada, las personas serán indiferentes respecto a quién posee la munismo absoluto una necesidad tarde o temprano. La tierra y todo
riqueza que no necesitan. La riqueza estará por debajo de lo acep- lo que contiene, sin la cual el trabajo no puede realizarse, no perte-
table, y se encontrará que hombres y mujeres no la aceptarán por necen a persona alguna, sino a todos por igual. Las invenciones y
pago, ni serán sobornados con ella para hacer lo que no harían a descubrimientos del pasado son la herencia común de las generacio-
voluntad y naturalmente. Algún incentivo mayor debe sustituir, y nes venideras; y cuando una persona tome el árbol que la naturaleza
sustituirá, a la codicia por oro. La aspiración involuntaria nacida provee gratis, y la torne en un artículo útil, o una máquina perfec-
en el hombre por hacer lo máximo de uno mismo, por ser amado y cionada y legada a ella por muchas generaciones pasadas, ¿quién
apreciado por los semejantes, por “hacer mejor al mundo por haber va a determinar qué proporción es suya y solo suya? El hombre
vivido en él,” le urgirá a por actos más nobles de lo que nunca lo ha primitivo habría estado una semana haciendo un tosco parecido al
hecho el sórdido y egoísta incentivo del beneficio material. artículo con sus burdas herramientas, donde el trabajador moderno
Si, en la presente lucha caótica y vergonzante por la existencia, ha ocupado una hora. El artículo terminado es de mucho mayor
en que la sociedad organizada ofrece un recargo por la codicia, la valor real que el tosco hecho hace mucho tiempo, y sin embargo
crueldad, y el engaño, se pueden encontrar personas que se desen- el hombre primitivo se esforzó por más largo y más duro. ¿Quién
tienden y están casi solas en su determinación por trabajar por el puede determinar con justicia exacta cuánto se le debe a cada cual?
bien en vez de por oro, quienes sufren carencias y persecución en Debe llegar un momento en que dejemos de intentarlo. La tierra
vez de desertar a sus principios, quienes pueden caminar valiente- es tan pródiga, tan generosa; el cerebro humano es tan activo, las
mente al cadalso por el bien que pueden hacer a la humanidad, ¿qué manos tan inquietas, que la riqueza brotará como magia, lista para
podemos esperar de las personas al ser liberadas de la demoledora el uso de los habitantes del mundo. Nos avergonzaremos tanto de
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