0% encontró este documento útil (0 votos)
145 vistas6 páginas

Armonía y Confraternidad en la Iglesia

Cargado por

juan morales
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
145 vistas6 páginas

Armonía y Confraternidad en la Iglesia

Cargado por

juan morales
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA ARMONIA ENTRE LOS HERMANOS

Salmos 133
Domingo 26 de mayo de 2024
(Confraternidad en la iglesia del Hno. Eliseo)

Introducción.
Hoy, gracias a Dios, celebramos la primera confraternidad de éste año.
¿Qué significa la palabra confraternidad?
 Según el diccionario: es una relación de parentesco o una amistad
íntima.
 Según lo que entendemos en la Biblia: es un vínculo estrecho de
amistad y hermandad.
La palabra “confraternidad” tiene su origen en el “amor fraternal”, Pablo nos
dice en Ro. 12:10,
“Amaos los unos a los otros con amor fraternal;
en cuanto a honra, prefiriéndonos los unos a los otros.”

El amor fraternal es el “amor filial”, el amor entre hermanos, así que


confraternidad significa: habitar los hermanos juntos, se entiende por
supuesto en armonía y con amor.

En el mundo se dice lo mismo, hace falta amor, todo debe hacerse con amor,
el amor es fundamental, etc.

Pero existe un problema, somos una raza caída, marcada por el orgullo y el
egoísmo.
¿Cómo vivir en comunidad entonces?
Bueno, sin Cristo es imposible.
Aún entre los redimidos es muy complicado, porque todavía tenemos
pecado.

Pocos pasajes en la Biblia describen el gozo y el deleite de la verdadera


comunión entre hermanos, como lo hace el Sal. 133, el cual leímos hace un
momento.

Es muy difícil predicar de un pasaje como éste, por la familiaridad que tiene,
porque casi todos lo saben de memoria o por lo menos han cantado el corito,
porque lo leemos en cada confraternidad, porque incluso algunos hermanos
lo usan como saludo, etc.
Por lo tanto, resulta muy difícil tratar de “sacar alguna idea nueva”, porque
al saberlo todos, también piensan que conocen perfectamente su
significado.

Sin embargo, este Salmo tan pequeño, encierra una tremenda enseñanza
que pocas veces se llega a comprender; quiera Dios ayudarnos esta mañana
a entender un poco sobre este Salmo.

El Salmo inicia con una declaración en el v.1, después siguen dos


comparaciones prácticas en los vv.2 y 3, y finalmente, una explicación en
el v.3b.

El salmista inicia llamando nuestra atención “mirad”, está diciéndonos


¡pongan atención en esto que les voy a decir, porque es algo
maravilloso!

¿Qué es eso maravilloso que nos va a anunciar?


Que cuando los hermanos habitan juntos en armonía, es algo inmensamente
bueno y delicioso.
Esto es algo provechoso, beneficioso, algo que produce bienestar.

Hay pocas cosas que son buenas y al mismo tiempo deliciosas.


Cuando era niño, mis amigos contaban de una sustancia extraña que sus
papás les daban todos los días, se llama Emulsión de Scott. Un suplemento
alimenticio que supuestamente ayuda en la nutrición de los niños.
Mis amigos contaban que sabía horrible, parece que hoy ya no sabe así,
pues le han puesto varios sabores.
Gracias a Dios a mis papás nunca se les ocurrió darme ese menjurje, me
daban otros similares; como por ejemplo, un jarabe de hierro que sabía
literalmente a fierro oxidado, todavía después de tantos años, recuerdo ese
horrendo sabor.
Se tiene la creencia también de que la medicina, entre más feo sea su sabor,
es más eficaz.

Pero el salmista nos dice aquí, que la armonía y la comunión de los


hermanos, es algo bueno y delicioso al mismo tiempo. Y cuando esto ocurre,
Dios derrama bendición y vida eterna.
I. ¿QUÉ ES HABITAR JUNTOS EN ARMONIA?
a) No es el encuentro ocasional de los cristianos cuando se encuentran
en la calle y se saludan; eso es muy bueno, saludar a los hermanos
que encontramos, pero no es a lo que el salmista se refiere.
b) Tampoco son los encuentros planeados, como las confraternidades o
actividades extraordinarias de las iglesias, donde invitamos a
hermanos de otras congragaciones.
c) El salmista usa la palabra “habitar”, esto implica permanencia, la
convivencia que se crea entre los hermanos de la iglesia a lo largo del
tiempo.
d) Esta idea de permanencia, es contraria a un pensamiento
individualista y egoísta
Cuando un cristiano dice “nadie se meta conmigo, porque yo no me
meto con nadie”, está expresando todo lo contrario de lo que dice este
Salmo.
e) Los cristianos están unidos por un vínculo indisoluble: el Espíritu
Santo que mora en cada uno de ellos.
A menos claro que como dice el apóstol Pablo en Rom. 8:9, que alguno
no tenga al Espíritu de Dios, en tal caso, ni siquiera pertenece a la
familia de Dios.
f) Tampoco es uniformidad de pensamiento en todas las cosas, eso
ocurrirá hasta que lleguemos al cielo y seamos perfectos.
g) Los cristianos tenemos muchas cosas que nos unen:
 Fuimos rescatados por el mismo Señor
 Servimos al mismo amo
 Abrigamos la misma esperanza
 Anhelamos expectantes el mismo cielo
 Padecemos las mismas pruebas, tentaciones y sufrimientos
 Compartimos la misma consolación
h) Podemos vivir juntos en armonía a pesar de nuestras diferencias,
porque en las cosas más importantes estamos unidos: un cuerpo, un
Espíritu, una misma esperanza, un Señor, una fe, un bautismo,
un Dios y Padre, Ef. 4:4-6.

II. DOS COMPARACIONES.


Hay dos comparaciones o ilustraciones que el salmista usa, para
ejemplificar la unidad entre los hermanos.
a) Es como el buen óleo.
Aarón fue ungido como sacerdote, Ex. 29:7, esta unción con aceite
simboliza la bendición de Dios sobre él y la capacitación del Espíritu
Santo.
El aceite era un aceite muy especial Ex. 30:23-33; eran tan especial
que nadie podía preparar uno igual o ser usado para otra cosa.
b) Es como el rocío de Hermón.
El monte Hermón es la montaña más alta de Israel y era famosa, por
lo menos en aquel entonces (no dudemos en que el calentamiento
global, haya afectado este asunto), por la densidad de su rocío; la cual
era suficiente para abarcar el resto de los montes de Sion.
c) ¿Qué aprendemos de estas dos ilustraciones?
De estas dos ilustraciones, aprendemos tres cosas:
1. La verdadera unidad es un regalo de Dios.
El hombre no puede crear esta unidad, es un regalo de Dios;
por eso en las dos ilustraciones dice: desciende.
La falta de armonía producida por el pecado, sólo Dios puede
resolverla, Ef. 2:13-16.
Los cristianos somos uno, no importa la raza, lengua, nación,
color de piel, etc. somos uno gracias a Cristo.
La Biblia no nos pide crear la unidad, porque no podemos; pero
sí nos manda a preservarla, Ef. 4:1-3.
Debemos cuidarla como un tesoro, porque puede ser dañada a
causa de nuestro pecado.
Si usted hermano está buscando una iglesia perfecta, porque
en la suya no hay unidad ni amor, cuando la encuentre (si es
que la encuentra) no cometa el crimen de hacerse miembro
de ella, porque desde ese momento dejará de ser perfecta;
porque usted no es perfecto.
Los cristianos somos un grupo de personas, que estamos siendo
perfeccionados, y en este proceso muchas cosas pasan; dice el
predicador en Proverbios: el hierro con hierro se aguza.
Cuando un chuchillo es afilado, tienen que salir chispas, es
necesario.
La unidad de la iglesia tuvo un costo altísimo,
la Sangre de Cristo,
debemos esforzarnos en cuidarla
2. La verdadera unidad alcanza a todos por igual.
El aceite, desciende desde la cabeza y hasta el borde de las
vestiduras.
El rocío de Hermón, baja hasta los montes de Sion.
Todos tenemos las mismas necesidades y todos somos iguales
delante de Dios, Gal. 3:28.
Es bueno que haya grupos en la iglesia (niños, jóvenes, mujeres,
varones, etc.) pero sin dañar la unidad de la iglesia, al contrario,
todos los grupos mantienen la unidad de la iglesia.
3. La verdadera unidad es refrescante y vivificante.
El aceite, todos disfrutaban del exquisito aroma.
El rocío de Hermón, era fuente de vida y frescura a todos los
montes de Sion.
Lo mismo ocurre cuando los hermanos habitan juntos en
armonía, todos son beneficiados.
No es bueno el aislamiento, ningún ser humano está completo
en sí mismo.
La iglesia es un cuerpo, Ef. 4:11-16.
Resultaría absurdo y antinatural encontrar una mano,
moviéndose y viviendo por ella misma sin estar conectada al
cuerpo; así de absurdo y antinatural es el cristiano aislado de
la comunión de los hermanos.

III. LA IGLESIA EN LA QUE ESTOY.


a) Hermano, la iglesia en la que estás es la iglesia en la que Dios te ha
colocado.
b) Son inevitables los roces con los hermanos, porque somos imperfectos
y aún no hemos sido glorificados.
c) Qué vamos a hacer ante los roses ¿ir de iglesia en iglesia?
Por supuesto que no, debemos pensar lo siguiente con respecto a la
iglesia a la que pertenecemos:
Esta es la iglesia en la que Cristo me colocó,
y estos son los hermanos a lo que tengo que
amar, servir y edificar
d) Cuando decimos “yo no me meto con nadie, evito el contacto con los
hermanos para no tener conflictos”, entonces no eres un cristiano, eres
un maniquí. Un maniquí no le hace daño a nadie, no anda en
chismes, no tiene ningún rose con nadie; pero tampoco hace ningún
bien.
¡Espero que no haya hermanos maniquí entre nosotros!
e) Hermano si te aíslas, no crecerás como debe ser, ni serás usado por
Dios para bendecir a otros; morirás espiritualmente y tu destino será
el infierno.
f) El Salmo termina diciendo en el v.3, que el resultado de esta unidad
es que ahí envía Dios bendición y vida eterna.
g) Finalmente, recordemos que cuando el Señor oró por sus discípulos,
oró para que entre ellos ocurriera algo que en el mundo no ocurre: la
unidad, Jn. 17:20,21.
h) La unidad de la iglesia es fundamental, no solo para ella misma, sino
también para el mundo
i) El diablo tratará de romper esa unidad por todos los medios posibles.
Hay un diablo que quiere derrumbar todo lo que Dios quiere edificar,
y volver a edificar lo que Dios ya ha derribado, Ef. 6:10-12.

CONCLUSIÓN.
Quiero terminar con las siguientes aplicaciones prácticas:
† ¿Cómo contribuyes a la enseñanza de éste Salmo en tu iglesia?
† ¿A qué hermanos beneficias y de quiénes te beneficias,
espiritualmente hablando?
† ¿Has desarrollado en la iglesia amistades edificantes?
† Todos tenemos puntos ciegos, como los espejos de los automóviles
¿cómo reaccionamos cuando alguien nos hace ver nuestros errores?
† ¿Qué tanto te cuidas de aquellos pecados que contribuyen a
quebrantar la unidad de la iglesia?
Tales como:
 Prejuicios
“yo sé por qué el pastor está predicando de esto, seguro es por
mí”
 Corazón no perdonador
 Hipercriticismo
Nunca hay nada bueno qué decir sobre los hermanos
 Murmuraciones y chismes
† Ahora vivimos el cumplimiento parcial de éste Salmo, pero llegará un
momento en el que podamos ver y vivir este Salmo en su plenitud, en
su máximo esplendor: en el cielo.
Porque en el cielo ya no habrá pecado y todos seremos perfectos,
habitaremos eternamente con los hermanos y el Salmo 133 se
cumplirá como nunca antes se ha cumplido.
Porque allí envía Jehová bendición,
Y vida eterna

También podría gustarte