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Leyenda de las voladoras de Urcuquí representado a través del Arte.
A lo largo de la historia de la humanidad se han escuchado o leído relatos acerca de las
brujas, ya sean las de magia blanca o magia negra, incluso es algo muy común en
películas y ciertos relatos hacen mención a la caza de brujas, pero, ¿Desde cuándo hay
interés acerca del tema?, Según Granados (2018) el interés por estudiar históricamente
la caza de brujas comenzó a mediados del siglo XIX, cuando se empezaron a recopilar
documentos y a escribir los primeros ensayos interpretativos sobre este fenómeno. Este
interés continuó en la primera mitad del siglo XX, con numerosas investigaciones
monográficas que reflejaban las principales corrientes de pensamiento de la época. Sin
embargo, el cambio más significativo en la historiografía ocurrió a partir de la década
de 1970.
Cabe recalcar que este dato se dirige específicamente a la caza de brujas en Cataluña.
Especificando un poco más, se puede decir que la caza de brujas fue un fenómeno
histórico que alcanzó relevancia entre los siglos XVI y XVII en Europa y América del
Norte, Según otro autor:
A las mujeres se las acusaba de tener poderes mágicos y por eso se las
perseguía, torturaba y mataba. Nosotras no sabemos si esos poderes eran
sobrenaturales, pero estamos convencidas de que esas mujeres eran muy
poderosas. Porque como todo el mundo sabe, las brujas no existen, pero de que
las hay, las hay (Grupo de narración oral escénico Trótulas, 2018, como se cita
en Priscilla María Hill, Sf. P. 7).
Se sabe que dichas persecuciones se encuentran en una combinación de factores
religiosos, sociales y políticos, que reflejaban el miedo y la ignorancia de la época.
Para ser exactos no solo las mujeres fueron acusadas de brujería, en la época de la
inquisición incluso los hombres sufrieron las consecuencias, se dice que después de que
el Santo Papa proclamara el castigo a todo acto que se considerase traición a Dios,
brujería o que se involucrara con el diablo, se concreto un texto con la publicación de un
manual para los cazadores de brujas llamado “Malleus Maleficarum” o Martillo de
brujas. De alguna manera este manual se planteó como una teoría “grosera” en cuanto a
la superioridad del hombre sobre la mujer, no obstante, esto no fue impedimento para
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perseguir, torturar y ajusticiar sin perdón a algunos hombres cuando se considerase
necesario (López-Muñoz, F. & Pérez-Fernández, F.2017).
Hay sospechas de que no todas las mujeres acusadas de ser brujas fueron quemadas
durante la época de la Inquisición, información corroborada por un escrito donde consta
una reconstrucción histórica que expone:
En el siglo XVII, cuando más arreciaron en España las actuaciones del tribunal
católico de la Santa Inquisición y la Justicia Ordinaria, un grupo de brujas
castellanas o extremeñas se trasladó –o fue trasladado forzosamente– a Ecuador.
[...] Una vez en territorio ecuatoriano, este grupo hipotético de brujas buscó un
lugar adecuado para establecerse y habiéndolo hallado en el lugar de la actual
Mira, instalaron su residencia. Durante todos estos años han estado
tradicionalmente al margen de sus vecinos más inmediatos, todos ellos quichuas
o mestizos, y han mantenido como práctica habitual sus conocimientos y
tradiciones brujeriles (Fericgla, 1993, como se cita en Pico Salguero 2013, p.26).
Este hecho no es solo es tratado en el escrito de Amaranta Pico, pues Juan Carlos
Morales. M (2004) también lo menciona en uno de sus escritos, este relata que la brujas
cruzaron el mar en carabelas y que llegaron durante la época de la inquisición en España
donde se alzaban las interminables y terribles hogueras, “las brujas del norte de
Ecuador” como el les llama eran astutas y benignas, además usaban magia blanca, la
cual no tiene nada que ver con los encantamientos y magia negra conocidos
actualmente. Se dice que buscaron lugares alejados en el Ecuador y que esta hipótesis se
refuerza a través del hecho de que en esas zonas hay mujeres de ojos y cabello claro, lo
cual es muy diferente al fenotipo andino.
Por otra parte, aunque este fenómeno es generalmente asociado a Europa , como se
pudo comprobar es importante reconocer que las manifestaciones de prácticas y
creencias relacionadas con la brujería también existe en América Latina,
específicamente en 3 lugares del Ecuador, Urcuquí y Pimampiro en la provincia de
Imbabura y Mira en la provincia del Carchi, mencionado también por Amaranta Pico y
algunos historiadores de Ecuador, representa un ejemplo fascinante de cómo estos
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relatos acerca de las brujas han perdurado y evolucionado en contextos culturales
diversos.
Como se mencionó anteriormente la leyenda de las voladoras pertenece a la cultura oral
de tres locaciones, es así que, en uno de sus artículos para el telégrafo Juan Carlos
Morales. M (2019) menciona:
Pero esta población de Carchi también es famosa por su mitología, que se une -
para el caso de las brujas voladoras- en un triángulo perfecto que se aprecia en la
cartografía entre las poblaciones imbabureñas de Tumbabiro y Pimampiro…
volaban con un conjuro. “De viga en viga / de villa en villa / sin Dios ni Santa
María”, como sus primas ibéricas.
De la misma forma que existen este tipo de relatos en Mira también los hay en
Pimampiro, esta cuenta que una de las voladoras llamada “Obdulia” fue capturada en la
hacienda de San Rafael (Juan Carlos Morales. M. 2019).
Urcuquí es un Cantón de la provincia de Imbabura perteneciente a Ecuador, en este
pequeño lugar existe cierta creencia y mito acerca de las Voladoras, muchos de los
relatos contados a los niños decían que “las brujas” salían volando desde las cuatro
esquinas en Urcuquí hacia Mira o hacia Pimampiro formando de esta forma un
triángulo, incluso hay ciertos rumores acerca de que realizaban congregaciones o
reuniones entre ellas, (conversación personal, 2024). Aunque hay mucha especulación
acerca de dichas congregaciones hay un dato que, si se puede corroborar, en la
investigación de Amaranta Pico (2019) se menciona que no solo se les conocía como
voladoras, también se les llamaba “buitras”, alzaban vuelo desde las cuatro esquinas en
Urcuquí razón por la cual también llamaban a esa zona “los cuatro infiernos” (p.18).
Acerca del aspecto de las voladoras se dice que no es nada parecido a lo que pintan en
las películas, cuentos o dibujos animados, en ese tipo de “fantasías” son retratadas con
un aspecto horrible, ropajes negros y un sombrero puntiagudo, capaces de conjuran
hechizos malévolos, encantar personas y pueblos enteros. Amaranta Pico (2013)
menciona que “las magas emprendían el vuelo vestidas con túnicas blancas y enaguas
ondulantes. Sus largas cabelleras se derramaban sobre sus hombros y flotaban cuando se
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suspendían en el aire…” (p.22). Por lo tanto, no se debe confundir esta leyenda con
otras de las muchas leyendas de brujas que existen en Ecuador, pues además estas no
practicaban la maldad, aunque si hacían unas que otras travesuras.
Del como volaban y sus pequeñas travesuras es otro punto del cual también hay varios
relatos. En Urcuquí entre las personas mayores, cuando relatan sobre las voladoras
hacen memoria acerca de una muchacha muy hermosa (según no hubo joven que no se
haya enamorado de ella en esa época), era hija de la última voladora, y vivían cerca de
las cuatro esquinas. Los rumores dicen que la chica tenia muchos novios y estos iban a
visitarle a su casa, para que no descubrieran su infidelidad la mamá convertía a los
amantes de su hija, en manos de plátano u otras frutas y en algunos casos en animalitos
domésticos. Acerca de la voladora se sabe que murió hace años, en cuanto a su hija se
dice murió joven y que de su descendencia solo queda una niña cuya edad para la época
actual ya debe rebasar lo 30 o 35 años aproximadamente (conversación personal, 2024).
De cierta manera resulta irreal el hecho de que un ser humano sea transformado en una
simple mano de plátano o en un animal, sin embargo, esto es parte de la leyenda
trasmitida oralmente durante muchos años. Juan Carlo Morales. M (2019) menciona en
uno de sus artículos del telégrafo acerca de el “Triangulo de las brujas” que “según
decían los abuelos, allí vivían esas magas de las noches que convertían a sus amantes en
gallos…”. Y de esta forma hay muchos relatos que dicen acerca de estos
acontecimientos y que de cierta forma esta sería la travesura más común entre las
voladoras.
Se ha mencionado anteriormente que alzaban el vuelo, sin embargo, no es como se lo
pintan en las películas, puesto que ellas lo hacen sin necesidad de un objeto, “se
suspende en el aire con sus brazos abiertos, sin usar escoba ni bastón. A diferencia de
las brujas nórdicas, quienes vuelan con escoba, las norandinas lo hacen con los brazos
siempre extendidos” (Rut Melo, 2016). Este dato solo comprende el hecho de como
volaban mas no del como lo hacían o cual era su método.
¿Qué es lo que usaban para volar? En un escrito de Juan Carlos Morales. M (2004) se
menciona que:
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Las encantadoras del triángulo mágico utilizaban los sapos para volar.
Conseguían Batracios de gran tamaño, los colocaban en un estanque y con
mucho cuidado los golpeaban levemente en el lomo con una ramita de membrillo
para que sudaran un líquido, el cual serbia de base para un poderoso ungüento
que untado en los sobacos les permitía elevarse por los aires. (p. 41)
Este dato es uno mas de los conforman esta leyenda, por otra parte, su cometido de
volar por lo aires y pasar de un punto a otro entre los tres lugares mencionados
anteriormente sin duda no es para buscar personas o niños o quienes encantar, pero, sí
que hay relatos de como conocerlas.
¿Qué es lo hacían exactamente las voladoras? Aparte de ocultar amantes como ya se
mencionó, ellas se encargaban de llevar las noticias ha Urcuquí, Mira y Pimampiro de
forma inmediata, era una época en la que las vías de comunicación no llegaban a todas
partes, solo había el telégrafo, existen testimonios de un circuito de comunicación en
base al triangulo geográfico presente entre los tres lugares mencionados en los cuales
esta presente la leyenda de las susodichas mujeres (Amaranta Pico, 2013). Es un hecho
impresionante el papel que jugaban en la llegada de la información en esa época, sin
embargo, así como todo evoluciona el tiempo avanza y la tecnología lo hace aún más,
obligándolas a ocultarse del ojo de las personas, de ellas no que más que leyendas, y
relatos orales, son seres mitológicos e impresionantes que juegan un papel importante
en la cultura oral de Urcuquí y de las otras dos locaciones.
A lo largo de los años esta historia ha sido trasmitida oralmente de generación en
generación y aunque puede que de alguna manera se haya tergiversado para generar
cierto temor en los niños o personas asustadizas, no cabe duda de que “las voladoras”
existieron hasta hace muy poco, esto debido a ciertos relatos compartidos por las
personas de Urcuquí.
El estudio del conocimiento acerca de la leyenda de las brujas voladoras o voladoras de
Urcuquí es esencial por varias razones. Primero su traspaso a una representación
artística, esto debido a que el mito solo ha sido traspasado a obras literarias donde no
cuentan en si el mito si no que más bien describen las características de estas mujeres
llamadas “ voladoras” y uno que otro relato acerca de sus “fechorías o travesuras”, por
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otra parte, se proporcionara un escrito e información acerca del mito de las voladoras
presentes en Urcuquí, de la misma forma, se busca conservar las memorias colectivas
para que este mito pueda extenderse a más lugares y personas y no se quede solo entre
Urcuquí, Mira y Pimampiro. Es un hecho evidente que se necita trasmitir este mito para
que no se pierda ni quede eclipsado por otros temas actuales controversiales.
El objetivo de este ensayo es documentar este mito presente en Urcuquí para preservar
la memoria colectiva al realizar una propuesta artística donde se pueda constatar la
importancia cultural de la oralidad del mito de las voladoras.
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Bibliografía
Juan Carlos Morales. (2004). Hora de Brujas en Urcuquí…….
Juan Carlos Morales. (22 de agosto de 2019). Triángulo de brujas. El telégrafo.
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López-Muñoz, F. & Pérez-Fernández, F. (2017). El vuelo de Clavileño: brujas, locos,
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ed.). Delta Publicaciones. https://elibro.net/es/lc/utnorte/titulos/227218
Pau Casastell Granados. (2018) LA CAZA DE BRUJAS EN CATALUÑA: UN
ESTADO DE LA CUESTIÓN. Universitat de Barcelona.
Priscilla María Hill. (….). Trótulas: la historia sobre las brujas que no quisieron
contarte. ILLAC- Universidad Nacional de Tucumán.
Pico Salguero, Amaranta. (2013). Voladoras: la red invisible del relato. Quito:
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2013. 75 p. Serie Magíster, No. 147.
Rut Melo. (16 de abril de 2016). Las Brujas voladoras, una leyenda que perdura en la
Sierra norte. El telégrafo. https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/regional/1/las-
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