Fitoquímica y Desarrollo Vegetal
Fitoquímica y Desarrollo Vegetal
2. FITOHORMONAS Y BIORREGULADORES.
Los tejidos y órganos de las plantas se desarrollan mediante los procesos de
crecimiento y diferenciación. El crecimiento se refleja en el tamaño del órgano,
mientras que la diferenciación o “especialización” se refleja en su morfología,
funcionamiento o ambos, dando lugar a las diferencias entre hoja, fruta, raíz, tallo,
etc., siendo también diferenciación el cambio que sucede de fase vegetativa a
reproductiva de un ápice meristemático, o el cambio de células del tallo a células de
raíz cuando se hace enraizamiento de estacas. Tanto el crecimiento como la
diferenciación ocurren simultáneamente durante el desarrollo.
Diversos compuestos químicos de las plantas como enzimas, nutrientes, ácidos
orgánicos, hormonas y otros influyen en la regulación de los procesos fisiológicos
del desarrollo vegetal. Desde hace años se reconoce que las hormonas son
compuestos importantes en estos procesos ya que ejercen sus efectos a dosis muy
bajas y de una manera muy específica y rápida, sugiriendo con ello que sus
mecanismos de acción en las células están muy cercanos de donde se originan los
cambios metabólicos.
2.1. FITOHORMONAS.
Se definen como “sustancias sintetizadas en tejido vegetal, que en pequeñas
cantidades pueden ejercer su efecto ahí o bien ser traslocadas a otras partes del
organismo y regular allá respuestas bioquímicas, fisiológicas, morfológicas o
ambos”.
En las plantas se ha caracterizado como fitohormonas importantes a un grupo
selecto de compuestos químicamente diferentes, lo cual se estableció por su amplia
presencia en plantas, su cantidad en los tejidos y eficiencia para regular procesos
fisiológicos. Como clases o grupos importantes están las auxinas, giberelinas,
citocininas, inhibidores y etileno, donde cada uno incluye compuestos y solo el
último es una clase individual.
Para que se exprese un efecto fitohormonal en la regulación de diferentes procesos
del desarrollo deben suceder tres eventos simultáneos: 1) Síntesis de las hormonas
con un balance adecuado entre ellas, 2) Que las hormonas estén en el sitio y
cantidad necesaria para producir el efecto y 3) Que esto ocurra en el momento
fisiológico oportuno lo anterior establece que la presencia de las hormonas no es lo
único que regula un proceso, sino que también se encuentra implicada la
sensibilidad de la célula para aceptar el cambio y modificar o mantener los procesos.
2.2. TERMINOLOGÍA.
En la bibliografía técnica y comercial hay diversos términos que sirven para
identificar a los compuestos que regulan los procesos fisiológico-morfológicos de
crecimiento y diferenciación, pero en muchos casos confunde en lo que se refiere a
su posible acción y aplicación. Entre otros se encuentran los términos fitohormona,
regulador de crecimiento, sustancia de crecimiento, bioestimulante, biorregulador,
etc.
Fitohormona es un compuesto natural de tejido vegetal que a muy bajas
concentraciones regula procesos de desarrollo en sitios de síntesis o bien en otro
sitio después de haber sido traslocado. Los términos, regulador de crecimiento o
sustancia de crecimiento son los más generalizados en la literatura y se refiere a
fitohormonas o compuestos sintéticos (no naturales) que causan efecto tipo
hormonal. El retardante de crecimiento constituye un compuesto que puede reducir
el crecimiento de la planta, mientras que bioestimulante es un término utilizado en
el área comercial, y se refiere a aquellos compuestos naturales o sintéticos que
promueven actividad en la planta.
Recientemente se está generalizando el término biorregulador en el área técnica y
comercial, considerando que define con mayor propiedad todo lo relacionado al
desarrollo. De acuerdo al tipo y uso del bioregulador, se estaría regulando procesos
de crecimiento o de diferenciación, encontrándose a nivel comercial los
biorreguladores simples (que contienen un solo tipo de ingrediente tipo hormonal) o
los complejos (que contiene una mezcla de varios ingredientes hormonales)
Algunos efectos fisiológicos obtenidos con la aplicación de biorreguladores a las
plantas.
Tipo de efecto Auxinas Giberelinas Citocininas Inhibidores Etileno
Tropismo + + N + +
Crecimiento
Tallo + + + - -
Cultivo de tejido + + + N N
Diferenciación en + N + N N
cultivo de tejido
Formación de raíz + N +,- O +
en cultivo de
tejido
Crecimiento de +,- N ? - -
raíz
Actividad del + + + - N
cambium
Caída de hojas o +,- + +,- + +
frutos
Crecimiento de + + + N N
fruto
Inducción floral + - + - O
Dormancia N - - N +
Senescencia - - - + +
Maduración de - - - O,+ +
frutos
Cierre de N N - + N
estomas
Dominancia + + - ? ?
apical
Símbolos: (+)= estimula; (-)= inhibe; (N)= ninguno; (O)= ocasionalmente; (?)= se desconoce
2.3. AUXINAS.
Las auxinas fueron las primeras fitohormonas descubiertas a través de los trabajos
de Darwin en 1987 sobre respuestas fototrópicas en coleóptilos de trigo. Kogl y
colaboradores aislaron e identificaron esta sustancia en 1934 y la nombraron auxina
(del griego auxein, crecer).
Los compuestos auxínicos se encuentran en todas las plantas superiores
estudiadas, sin embargo, también existen en hongos. Por lo general, su
concentración será mayor en donde exista mayor actividad de crecimiento, es decir,
hojas, semillas, raíces, brotes, etc.
Efectos. El principal efecto de las auxinas consiste en inducir elongación y división
celular, estimulando la elongación de tallos y participando de manera activa en el
crecimiento de hojas, frutos y raíz; también se sabe que estimulan la actividad del
cambium. Tiene relación con los fenómenos del fototropismo, dominancia apical,
amarre de frutos, absición de órganos, y en procesos de diferenciación como
formación de raíces y de tejido de cambium, floema y xilema.
Biosíntesis e inactivación. La primera auxina identificada químicamente fue el
ácido indol-3-acético (AIA). Desde entonces se estableció que los compuestos que
pudieran ser auxinas debían tener un anillo indólico; sin embargo, hay otros
compuestos no indólicos como los esteroles y el ácido fenilacético que ocasionan
efectos similares, aunque menos intensos que el AIA.
Mientras una planta crezca, significa que hay síntesis y acción de las auxinas.
Cuando el crecimiento disminuye o detiene se puede asumir que la síntesis de
auxinas se redujo, se degradaron o inactivaron las moléculas, o bien, que no hay
suficientes “receptores” de auxinas para canalizar las reacciones químicas. Una
forma de degradación natural de las moléculas de auxinas es a través del sistema
enzimático conocido como AlAoxidasas (figura 3), encontrándose que ápices
activos de tallos o raíces contienen menor cantidad de este sistema en comparación
con tejidos adultos poco activos.
Figura 3. Degradación del AIA por medio de
2.4. GIBERELINAS.
En Japón las investigaciones durante el decenio de 1920 acerca del ataque del
hongo Giberella fujikuroi al arroz que inducía un crecimiento excesivo de las plantas,
dio lugar al descubrimiento de este grupo de hormonas estimulantes del crecimiento
diferente a las auxinas. Después de encontrar que las aplicaciones de extractos del
hongo inducían el crecimiento de plantas, se identificó químicamente al ingrediente
activo y se le denominó giberelina.
La giberelina es en realidad un grupo de varios compuestos químicamente similares,
de los cuales se han identificado mas de 80. Las diferentes giberelinas (GA/AG) se
han clasificado por número según se descubrieron. La número 3 o AG3 es de las
más abundantes, además de que es de las más activas dándosele el nombre de
ácido giberélico; otras como las AG1, AG4, AG7, AG9 y AG20 también son importantes
y activas, pero solo se estudian con detalle últimamente.
Estas hormonas se pueden formar en el mismo lugar que las auxinas, o sea en
hojas, meristemos apicales, fruto, semilla, raíz, etc. y solo cuando existen
condiciones favorables para el crecimiento; se sintetiza en plantas superiores,
inferiores y hongos, pero no en bacterias.
Efectos. Las giberelinas promueven la elongación de células y la división celular en
los meristemos vegetativos terminales, así como en los tejidos de hojas y frutos. La
actividad del cambium en tallos o raíz es estimulada a través de este tipo hormonal
y también intervienen en la terminación de la dormancia de semillas, yemas y
bulbos, participando además en diversos procesos fisiológicos y de diferenciación
como geotropismo, formación de flor, expresión de sexo, amarre de fruta, así como
la senescencia de hojas y frutos.
Biosíntesis e inactivación. La formación de las giberelinas se inicia a partir del
metabolismo de acetatos que da lugar a la acetil-CoA y de ahí el ácido mevalónico
que es el principal precursor (figura 6). De los compuestos intermedios el kaurene
es el primero que muestra cierta actividad como giberelina y el AG 12 es el primer
compuesto “tipo” que se forma. A partir de esta etapa es que se inician una serie de
interconvenciones para formar otras giberelinas como la 3, 4, 7, 9, 19, etc. En
comparación con las auxinas, para la síntesis de giberelinas no se han encontrad
minerales críticos y solo se conoce que el P, Mg y Mn resultan importantes en el
proceso de formación de kaurene y geranilpirofosfato.
La planta no elabora giberelinas de manera continua, sino que hay etapas en que
el nivel activo de tales hormonas se reduce. El cómo se regula ese nivel en los
tejidos no se conoce tan bien como en las auxinas, pero se puede reducir por una
conjugación con azúcares dando lugar a ésteres glucósidos de giberelinas, aunque
también se menciona la posible conjugación de péptidos. Se considera que la forma
inactiva de la giberelina conjugada puede liberarse al exponerse a baja temperatura
o luz y actuar de nuevo en los procesos fisiológicos. Otra forma de inactivación es
vía hidrólisis de la molécula. En general se desconoce si existen sistemas
enzimáticos que alteren las moléculas giberelinas.
Figura 6. Síntesis de giberelinas naturales.
2.6. INHIBIDORES.
El crecimiento vegetativo o radicular de las plantas es estimulado por hormonas
como auxinas, giberelinas y citocininas, y se expresa mientras existan condiciones
adecuadas. Cuando una planta reduce y/o detiene ese crecimiento, se puede deber
a 1) menos síntesis de hormonas estimulantes, 2) menor cantidad de hormonas
estimulantes “activas”, 3) baja sensibilidad del tejido al no haber “receptores”
químicos que activen procesos, 4) formación y acción de hormonas inhibidoras del
crecimiento y 5) varios de los anteriores. Así, la expresión del crecimiento no es solo
una función de las hormonas estimulantes, sino también la presencia de hormonas
inhibidoras, o sea, de un equilibrio entre ellas y un diferente estado de sensibilidad
del tejido para ser afectado.
En los tejidos vegetales se han identificado diferentes hormonas inhibidoras como
el ácido abscísico, (ABA), cumarina, ácido caféico, ácido salicílico, naringenina y el
ácido cinámico entre otros. De todos ellos, de todos ello el que más se ha estudiado
es el ABA, por encontrarse en la mayoría de los tejidos de las plantas y algunos
hongos y porque tiene una alta actividad inhibitoria del crecimiento (figura 8). Los
efectos inhibidores del ABA son mucho más rápidos que los efectos inductores de
los estimulantes.
Efectos. En general el ABA y otros inhibidores naturales están implicados en
procesos relacionados comuna baja actividad de la planta. Así, los ápices
meristemáticos reducen su actividad con la presencia de ABA o de ácido salicílico;
al ABA también se le relaciona con la dormancia de semillas, aún cuando no se
cnoce con precisión cuál es su función. La respuesta geotrópica de las raíces se
relaciona con la cantidad de ABA que se produce en sus ápices y también parece
involucrado en la senescencia y caída de órganos. Su función importante
reconocida que tiene el ABA es la de regular la apertura y cierre de estomas.
Biosíntesis e inactivación del ABA. El ácido mevalónico es el precursor directo
del ABA vía farnesilpirofosfato, aunque también se puede formar indirectamente a
través de carotenoides como la violaxantina (figura 8). Es importante recordar que
el ácido mevalónico también es el precursor de las giberelinas, por lo que la
condición genética de la planta y su ambiente definirán hacia dónde se utilizará el
precursor y expresar una determinada respuesta.
Figura 8. Síntesis, oxidación y conjugación del ABA en tejidos vegetales, partiendo del ácido mevalónico.
El ABA se puede descomponer en las plantas hacia diversos subproductos; se
degrada por la oxidación hacia ácido 4-dehidrofaseico (ADF) o metabolizarse hacia
su éster b-D glucósido por conjugación. El ADF tiene menos actividad que el ABA
como inhibidor, mientras que el glucósido del ABA no tiene características
inhibitorias, considerándose como un tipo de almacenamiento del ABA que luego
puede liberarse por hidrólisis.
Transporte. El ABA puede ser movilizado a grandes distancias por el xilema y
floema en hojas, tallos y raíces a una velocidad de 20 mm/hora, siendo más rápido
que las auxinas; este tipo de movimiento puede ser no polar y puede ser basipétalo
o acropétalo.
Inhibidores sintéticos. En la agricultura comercial no se utilizan inhibidores
naturales, pero si existen diversos compuestos sintéticos que actúen eficientemente
como retardantes del crecimiento vegetativo y que químicamente no se parecen al
ABA (figura 9). Actualmente destacan por su uso el chlormepequat (Cycocel),
paclobutrazol (Cultar, Bonzi), uniconazole (Sumagic, Prunit), daminozide (Alar, B-
nine), cloruro de meqpiquat (Pix), ancymidol, hidrácida maleica (Ssoot-off) y
dikegulac (Atrinal).
2.7. ETILENO.
La importancia del gas etileno como hormona se reconoció en 1969, aun cuando
sus efectos en diversos procesos fisiológicos se comunicaron desde 1901; la
característica de ser un compuesto gaseoso la hace una hormona muy particular.
Puede causar efectos a concentraciones de solo 0.1 µL/L y se ha detectado en
frutos durante la maduración, en semillas, hojas y flores, e inclusive en ciertos
microorganismos como Penicillium. En general, el etileno se formará cuando existan
condiciones que induzcan la senescencia, muerte o ambas de un tejido, o bien que
haya condiciones de castigo o estrés.
Efecto. El etileno está implicado en la inhibición del crecimiento de tallos, en inducir
la caída de órganos como hojas o frutos, así como acelerar procesos relacionados
con la maduración y senescencia de órganos; también se le conoce que el etileno
tiene una función en los movimientos de órganos por tropismos, en la dormancia de
yemas y semillas, así como en inducir la formación de flores en ciertas especies.
Biosíntesis e inactivación. Bajo condiciones in vitro, el etileno tiene como
precursor al aminoácido metionina, que por diversas reacciones se transforma en
productos intermedios como el ACC y el SAM para poder dar lugar a la hormona
(figura 11).
Las condiciones ambientales influyen en a síntesis de etileno, encontrándose que
la temperatura óptima en fruta es de 30 a 35 °C. por otra parte, concentraciones
altas de CO2 (mayores a 10%) o bajas de oxígeno (menores de 5%) inhiben la
síntesis del gas. La luz también influye, ya que la presencia del etileno aumenta
después de iluminar se millas de lechuga y plántulas de sorgo, pero se reduce al
dar luz roja a coleóptilos de arroz.
Figura 12. Compuestos químicos sintéticos que se transforman en etileno dentro de la planta.
2.8. POLIAMINAS.
Son de los últimos compuestos a los que se les ha dado la categoría de fitohormona,
ya que cumplen todas las características para ello.
Efecto. En las plantas, las poliaminas tienen diversas funciones básicas como
fortalecer l estructura de la membrana celular, controlar las estructuras de las
proteínas y de actividades enzimáticas, y estimular la síntesis de proteínas. En
cuanto a procesos de crecimiento y diferenciación, tienen una función en el
crecimiento celular, en la expresión del sexo de flores y en inhibir la senescencia de
tejidos.
Biosíntesis. Las poliaminas tienen como precursor al aminoácido arginina, que
después de algunas conversoines da lugar a putrescina. Por intervención del
compuesto S-adenosilmetionina (el precursor del etileno) la putrecina se convierte
en la poliamina espermidina y posteriormente en espermina (figura 13). En la
medida que tanto las poliaminas y el etileno utilizan en alguna parte de su biosíntesis
al mismo precursor (SAM), es posible que exista una competencia por ese precursor
y que esas hormonas se puedan inhibir mutuamente. Con la presencia activa de
ciertas fitohormonas se incrementa la concentración de poliaminas en los tejidos,
encontrándose que auxinas, giberelinas y citocininas ejercen este efecto.
Figura 14. Estructuras químicas de biorreguladores naturales con acción diversa sobre procesos fisiológicos.