INSTITUTO SUPERIOR DE FORMACIÓN DOCENTE Y TÉCNICA N° 15 DE CAMPANA
Profesorado de Historia (2023)
UNIDAD N°1 Eje de discusión N°1: ¿Para qué enseñamos Historia y Ciencias Sociales? ¿A
quiénes enseñamos?
Clases 1 y 2
“….EL ÉXITO NO SEE TRATA DE RIQUEZA, FAMA O PODER SE TRATA DE CUANTOS OJOS
BRILLANTES DEJO A MI [Link] TRATA DE LO QUE ESTOY HACIENDO AHORA Y
CÓMO ME MUEVO Y SU IMPACTO EN EL MUNDO…”
Leer la siguiente afirmación:
El derecho a educarse con aprendizajes de calidad no debe someter a nuestros alumnos
a la amenaza de quedar afuera. Las dificultades en los procesos de enseñanza-
aprendizaje forman parte de nuestra realidad como docentes, pero no deben ser la
causa de la exclusión, sino un desafío para mejorar nuestras propuestas de enseñanza.
Un concepto desarrollado por Flavia Terigi: las “cronologías de aprendizajes”. Las ideas
que sostiene su valioso artículo son: contraponer a las trayectorias escolares teóricas
las reales; entender que los procesos de enseñanza, que idealmente son monocrónicos,
ya han dejado de serlo, y comprender que en las aulas reales nos enfrentamos a una
diversidad que contradice algunos de los supuestos pedagógicos tradicionales que
suponen aquella monocronía. Abordar el problema “implica que la mirada pedagógica,
antes puesta en la estructura de la disciplina y su articulación con el currículum, se
desplaza hacia el itinerario que cada estudiante hace por ella”.
BIBLIOGRAFÍA:
-Área de Ciencias Sociales, INFD (2015) ¿Cómo vivir juntos? La construcción de la comunidad en
la escuela. Clase 3: Figuras de la docencia. Especialización Docente en Problemáticas de las
Ciencias Sociales y su enseñanza. Buenos Aires, Ministerio de Educación de la Nación.
-Meirieu, Philippe (2013) La opción de educar y la responsabilidad pedagógica, Ministerio de
Educación de la República Argentina, Bs As. Disponible en:
[Link]
Entrevista Meirieu, Philippe (2018)
[Link]
¿Qué saberes debe poseer un docente de Historia para educar en esta época?
ser-un-objetivo-de-la-ensenanza-no-algo-previo/
En primer lugar, debemos dejar de considerar a la profesión docente como individual e
inscribirla en una dimensión histórica, política e institucional. Los docentes trabajamos en
contextos que posibilitarían el trabajo colaborativo. Pero esto no es sencillo, pues, como
indica Flavia Terigi, “debe señalarse la contradicción existente entre el carácter colectivo
del trabajo docente, y unas condiciones institucionales de formación, trabajo y evaluación
que promueven la actuación individual” (2014: 23). La tensión está presente y la sensación
de que es mucho lo que podríamos mejorar a partir del trabajo compartido con nuestros
colegas convive con las trabas y obstáculos para hacerlo. Los profesores vamos dejando
materiales de nuestra vida en todo lo que enseñamos. Nuestra condición histórica y social
va tiñendo nuestros enfoques, nuestras estrategias y la forma de vincularnos con los
alumnos. Nuestras representaciones del mundo laten con cada pulso de nuestras clases,
máxime si ellas abordan los temas de las ciencias sociales que nos involucran en nuestra
experiencia de vida en común.
Si bien nuestro rol docente está inextricablemente ligado a la cultura, la tarea de enseñar
no se reduce a su “mera” transmisión. Más allá de la transformación cognitiva que, según
vimos en el apartado anterior, ponen en juego las prácticas docentes, los profesores
estamos inscriptos en ese mismo universo que enseñamos. Así, las representaciones que
conformamos acerca del mismo y nuestro propio conocimiento de la cultura se fueron
construyendo a lo largo de trayectorias vitales atravesadas por todas las tensiones que
caracterizan la vida de los sujetos sociales. Por tanto, recorrer las diversas fuentes de las
que fuimos abrevando lecturas, intereses, certezas e indagaciones nos permite pensar
cómo se constituyó nuestro propio lugar en la cultura y las modulaciones que imprimimos
en la transmisión de la misma.
En segundo lugar, los profesores que inician su carrera se van a desempeñar en los
próximos treinta años en el sistema. Tenemos que comprender que el enfoque de
formación continua se contrapone al de preparación específica para alguna tarea.
Ciertamente nos preparamos para ser docentes, pero si algo nos queda claro es que
nuestra formación se inicia en los institutos o en las universidades, pero no se termina allí.
En tercer lugar, imaginar el trabajo docente limitado a la tarea de enseñar y a la actividad
individual deja afuera un conjunto de aspectos que exceden lo escolar y que interpela a
los docentes, obligándolos a construir nuevos saberes que les permitan trabajar con otras
instituciones y actores de la sociedad. En cuarto lugar, necesitamos resituar el trabajo del
profesor como el de productor de cultura. Si tradicionalmente el docente ocupó el lugar
de transmisor de un saber disciplinar y didáctico que se producía en otros ámbitos, hoy
sostenemos que en las escuelas y en sus intervenciones educativas, producen saberes
relevantes y significativos. Lo dificultoso es encontrar registros de los mismos, pues se dan
en la praxis y generalmente no se formalizan.
UNIDAD N°1 Eje de discusión N°1: ¿Para qué enseñamos Historia y Ciencias Sociales?
Situación problemática de la clase: EL ENCUENTRO EDUCATIVO NO ESTÁ GARANTIZADO,
DEBEMOS CONSTRUIRLO EN COMUNIDAD EDUCATIVA.
Tenti Fanfani, " la
autoridad docente como
consrucción permanete".
Litwin:" la Cornú:"
educación como confianza" de los
acto político". vinculos de
enseñanza y
aprendizaje.
¿Qué saberes debe poseer un
docente para educar en esta época?
Saberes pedagógicos , didácticos y
disciplinares
Kaplan, Carina:" el
docente como Merieu:" educar
espejo". es introducir a los
estudiantes a un
universo cultural".
Baquero:"educabi
Terigi, lidad", en la
Flavia:incorpora el enseñanaza
concepto de tradicional se
CRONOLOGÍAS DE sostuvo lo
APRENDIZAJE "diverso" como
una alteración.
UNIDAD N°1 Eje de discusión N°1: ¿Para qué enseñamos Historia y Ciencias Sociales?
Texto introductorio
El área de Ciencias Sociales proporciona excelentes oportunidades para que alumnos y
docentes puedan aprender y enseñar sobre temas y problemáticas que se vinculan con
experiencias de la vida cotidiana, en tanto aluden a la vida de los grupos sociales —
incluido el de pertenencia— en sus diversas dimensiones (social, cultural, política,
económica, entre otras). Esas experiencias son potentes, a su vez, para enseñar y
aprender sobre las sociedades, en el marco de su tiempo histórico y sus contextos, en un
ida y vuelta permanente entre lo lejano y lo cercano, lo actual y lo pasado, las
proyecciones futuras, lo individual, lo colectivo y tantas otras perspectivas. Desde esta
mirada, las Ciencias Sociales incluyen un conjunto de disciplinas, discursos, formas de
abordaje e interrogación que aportan distintas miradas a un objeto de estudio común, la
realidad social, en sus múltiples dimensiones y escalas espacio-temporales. Nutriéndose
de ellas y de un conjunto más amplio de producciones culturales, así como también de
las prácticas sociales cotidianas, es como se construyen los contenidos de las Ciencias
Sociales en la escuela.
¿Qué estudian las Ciencias Sociales?
Las Ciencias Sociales incluyen un conjunto de disciplinas que abordan e interrogan la
realidad social en sus múltiples dimensiones y escalas.
Como sujetos nos resulta difícil pensarnos como objetos de estudio y, por lo tanto, ver
nuestras prácticas cotidianas desde una mirada analítica. Este doble juego, el de ser
objeto y sujeto de estudio, solo se supera cuando contamos con herramientas teóricas
que nos permitan superar la explicación del mundo que nos rodea a partir de nuestras
miradas personales.
Por otra parte, cuando se piensa en la realidad social, generalmente la mayoría de las
personas consideran que se refiere a “lo que vivimos”, “los sucesos de la actualidad”, “lo
que acontece en el presente”. Y, si bien, la realidad involucra el presente, es importante
considerar fue construida en el tiempo, que resulta de un proceso histórico, que debe ser
analizado y explicado atendiendo a su complejidad y dinámica. La realidad social nos
resulta, como bien dice Searle, invisible, natural. No la percibimos como creada por
nosotros.
Uno de los principales propósitos del área en las escuelas es ofrecer a los estudiantes las
oportunidades para acercarse a la comprensión y explicación de la realidad social
haciendo visible lo invisible – invisible por lo cotidiano-. Desnaturalizar lo que parece
natural enriqueciendo la mirada con nuevas perspectivas y reflexiones que cuestionen las
experiencias personales. Comprender la realidad social exige asumir que se trata de un
objeto complejo, conflictivo, cambiante y multifacético, razón por la que permite
múltiples accesos y se transforma en objeto de conocimiento de las diferentes disciplinas
sociales.
Ahora bien, de qué hablamos cuando nos referimos a la realidad social, cuáles son sus
múltiples dimensiones o planos de acceso o análisis.
Comencemos considerando que todas las acciones realizadas por los seres humanos a
través de la historia, desde el pasado más remoto a la actualidad, están interrelacionados
y dan origen a una realidad social. Unas son causa de otras: algunas tienen resultados no
previstos en el momento de su realización y las consecuencias de algunas acciones
provocan nuevas acciones inesperadas.
Frente a esta complejidad, los investigadores interesados en explicar por qué ocurrió lo
que ocurrió en el pasado, y en comprender el origen de los problemas que actualmente
enfrentan las sociedades contemporáneas, clasifican las acciones sociales y dividen la
realidad social en varios planos o dimensiones. Esta clasificación y esta división, que no
existe en la vida cotidiana, facilita el análisis y la elaboración de conclusiones por parte de
los investigadores.
Las dimensiones de análisis o los planos de la vida social son: el económico, el social, el
político, el cultural y el ambiental.
En el plano económico, se ubican aquellas acciones relacionadas con la organización del
trabajo y la producción de los bienes y servicios necesarios para satisfacer las necesidades
básicas.
En el plano social, se agrupan las acciones que hacen visibles las relaciones entre los
distintos integrantes de la sociedad; por ejemplo, entre los propietarios de los medios de
producción y los no propietarios o entre los varones y las mujeres.
En el plano político, se concentran las acciones relacionadas con la organización del
gobierno de la sociedad, con los mecanismos establecidos para la elaboración de las leyes,
y con las formas de establecer y hacer efectivos los derechos y las obligaciones de las
personas y los ciudadanos.
En el plano cultural, se agrupan las acciones vinculadas con la producción de ideas, de
entretenimientos y de obras de arte, por ejemplo.
El plano ambiental reúne todas aquellas acciones a través de las cuales los integrantes de
la sociedad se relacionan con la naturaleza.
tiempo
Conceptos
estructura
es de las
Ciencias
Sociales
actores
espacio
sociales
Los conceptos estructurantes de las Ciencias Sociales son:
La propuesta del área reconoce también los principios explicativos que orientan el
análisis de los fenómenos sociales. Se trata de conceptos organizadores básicos,
comunes a todas las Ciencias Sociales. Algunos autores como Pilar Benejam (1997) los
denominan conceptos transdisciplinares o conceptos clave paradigmáticos, ya que
además de posibilitar el abordaje de las diferentes disciplinas que integran las Ciencias
Sociales, organizan el enfoque de su enseñanza y del análisis de la realidad social
mediante el estudio de su complejidad. A partir de ellos, los alumnos construirán
progresivamente, en los sucesivos años de escolaridad, la comprensión de la sociedad
desde concepciones más cercanas a las que se recurre en las Ciencias Sociales y que son
facilitadoras de la enseñanza.
Los principios explicativos más importantes que se trabajan en esta propuesta son:
• dinámica cambio - continuidad • integralidad • multicausalidad • intencionalidad de
los sujetos sociales • multiperspectividad • identidad - alteridad • interrelación •
organización social • conflicto de valores y creencias • diferenciación.
• Dinámica cambio-continuidad: todo cambia constantemente, todo es devenir. Cada
sociedad en el desarrollo de sus diversos planos (relaciones políticas, sociales y
económicas, relación con el ambiente, concepciones, tecnología, etc.) produce cambios
que afectarán a todos o alguno de ellos con mayor o menor intensidad. Estos cambios o
permanencias operados en una sociedad tienen sentido y son explicados y ordenados a
partir del tiempo. Así, el tiempo social presente es producto de los cambios y de las
continuidades producidas en el pasado. Esta dinámica es la que posibilita el movimiento
de la historia.
• Integralidad: la vida de los pueblos no se desarrolla aisladamente; en la generación de
un hecho social en algún lugar, confluyen un cúmulo de factores internos y externos que
se articulan, determinan e influyen —a veces, decisivamente— en el desarrollo de la
sociedad. “Las relaciones entre personas y grupos pueden ser de intercambio, de
convivencia, de interdependencia, de cooperación, de competencia o de conflicto”
(Benejam, 1997: 80). Es esencialmente, en los últimos siglos cuando las relaciones
sociales, económicas, políticas, culturales han alcanzado un mayor grado de interacción
y vinculación al punto de globalizarse.
• Multicausalidad: la explicación de los hechos sociales puede estar dada a partir de un
sinnúmero de causas, esto dependerá de la disciplina que aborde el estudio, de la
complejidad de relaciones que se establecen entre los diversos planos sociales
(económico, político, ideológico, social, cultural); de los condicionamientos establecidos
a nivel internacional en determinado contexto histórico-social; etcétera.
• Multiperspectividad: esta diversidad de interpretaciones será producto del marco
teórico del cual partan los investigadores, los autores de los libros de texto, los
entrevistados, el mismo docente. Lo interesante es presentar y trabajar con los alumnos
varias visiones sobre un mismo hecho, para que puedan contrastarlas, analizarlas y
sacar sus propias conclusiones.
• Intencionalidad de los sujetos sociales: la intencionalidad es un fenómeno inherente
al accionar humano; las múltiples y complejas relaciones que establecen hombres y
mujeres entre sí y con los otros son producto de la voluntad y deseo de ellos, a
diferencia de lo que sucede con los fenómenos de la naturaleza.
• Interrelación: las personas y los grupos se relacionan y se comunican. No sólo
compartimos el mundo, lo construimos. Las relaciones entre personas y grupos pueden
ser de intercambio, de convivencia, de interdependencia, de cooperación, de
competencia o de conflicto. Las actitudes resultantes de compartir estos significados
deben orientarse al reconocimiento de la necesidad de relacionarse con los demás para
explorar nuevas soluciones. Cabe insistir en la necesidad de la comunicación, en el
recurso del diálogo, del pacto y del consenso en un intento de educar para la
convivencia, la paz y la cooperación, es decir, para la democracia.
• Identidad-alteridad: compartimos el mundo con los demás. Este concepto comporta el
autoconocimiento y la autoaceptación, así como el conocimiento y la aceptación de los
demás.
• Organización social: las personas y los grupos se organizan en instituciones que tienen
estructuras y funciones. Las instituciones están regidas por costumbres, normas,
derechos y deberes, y protegidas por una legalidad. Estas instituciones rigen la
convivencia. La educación pretende compartir con los alumnos la necesidad de tener
una organización social en la que se diferencie lo conveniente, razonable o necesario de
aquellas normas o costumbres sociales que han sufrido la erosión del tiempo. También
deseamos compartir la vía democrática para establecer el poder y cambiar la legalidad
vigente.
• Conflicto de valores y creencias: en nuestro mundo no siempre hay acuerdo sobre lo
que es importante y lo que suponemos verdadero. Los valores existentes pueden ser
contradictorios, porque responden a diversas visiones del mundo. La conciencia de
aquello que el hombre prefiere, valora y cree da un margen de libertad y guía para la
acción democrática. Muchos valores y creencias son inconscientes porque las personas
aceptan las normas culturales que han aprendido en su interrelación con los demás, sin
decodificar sus significados ni descubrir su intencionalidad. La educación social pretende
que los individuos y grupos sean conscientes y responsables de los valores y creencias
que orientan su acción, de sus significados e intencionalidades, porque esta es una
condición básica para la libertad, para la cooperación con los demás y para ejercer los
derechos democráticos, sin ser manipulados o dominados por los intereses de otras
personas o grupos. La educación social propone el reconocimiento de la autenticidad de
los valores de los demás, lo que abre el camino de la aceptación de la diversidad, del
diálogo y de la tolerancia.”
• Diferenciación ( diversidad y desigualdad )vivimos en un mundo en el que entre las
personas se dan similitudes y diferencias. La diferenciación se expresa en dos conceptos
esenciales. El primero es la desigualdad, como resultado de que las personas no tienen
el mismo poder ni la misma riqueza porque nunca han tenido las mismas oportunidades.
La diversidad es el segundo porque en nuestra sociedad se da una gran riqueza de
formas, modos y usos. La comprensión de la desigualdad puede traducirse en la defensa
de la igualdad de oportunidades y la justicia, es decir, la verdadera democracia.
Bibliografía consultada:
Cuadernos para el docente. Ciencias Sociales - Serie Horizontes - 1a ed. - Buenos Aires:
Ministerio de Educación de la Nación, 2009. Disponible en:
[Link]