3.4. Los Austrias del siglo XVII.
Política interior y
exterior.
Los reyes del siglo XVII delegaban las labores de gobierno en personas de su confianza conocidos como validos. Los
validos actuaron al margen de los órganos de gobierno y algunos utilizaron el cargo para enriquecerse y favorecer a sus
allegados. La alta nobleza y los letrados, desplazados del poder, encabezaron la oposición a estos.
Felipe III(1598-1621).
Tuvo como valido principal al duque de Lerma, quien llevó a cabo una política pacifista motivada por la crisis
económica. Con Inglaterra se firmó la Paz de Londres (1604) y con las Provincias Unidas se acordó la Tregua de los
Doce Años en 1609.
El principal conflicto interno durante el reinado de Felipe III fue la expulsión de los moriscos (1609). No se
integraban con el resto de la población y existían graves tensiones con los cristianos viejos. Con ello quería evitar su
posible apoyo a los turcos y a los piratas berberiscos, enemigos de la monarquía hispánica. Las consecuencias
fueron nefastas: se perdieron 300.000 habitantes (extraordinaria mano de obra (artesanía y agricultura.).
Le sustituyó el duque de Uceda.
Felipe IV (1621-1666).
Tuvo como valido al conde-duque de Olivares, cuya política de prestigio internacional provocó la crisis de 1640.
Felipe IV hubo de afrontar los problemas de la Unión de Armas (1625), proyecto de la Monarquía unitaria, la
Guerra de los Treinta Años (1618-1648), así como la rebelión catalana (enfrentamientos de campesinos catalanes
y soldados castellano e italianos que se extendieron a Barcelona, donde los rebeldes asesinaron al virrey, durante la
festividad del Corpus Christi de ahí el nombre de Corpus de Sangre de 1640, nombrando conde de Barcelona a Luis XIII
de Francia), la independencia de Portugal (Los portugueses proclaman rey al duque de Braganza con el nombre de
Juan IV ya que la sociedad portuguesa consideraba que la unión con España le reportaba más inconvenientes que
ventajas, contando con el apoyo de Francia y de Inglaterra) y revueltas menores en Vizcaya, Andalucía y Sicilia, a
causa de la presión fiscal y las intrigas de Francia. Sus proyectos no pudieron realizarse.
Fue sustituido por D. Luis de Haro.
Carlos II (1666-1700).
Tuvo varios validos, como su hermanastro, Juan José de Austria, o el jesuita Nithard, quienes no pudieron evitar la
decadencia de la Monarquía hispánica en la escena internacional.
Juan José de Austria para ser nombrado valido, protagonizó dos pronunciamientos con apoyo de gran parte de la
nobleza y hubo de sofocar una importante revuelta campesina en Cataluña. Ante el problema sucesorio de Carlos II se
acentuó la inestabilidad política.
Aunque la economía mejoró, tuvo que acometer a nivel interior revueltas sociales como la revuelta antiseñorial en
Valencia, Segundas Germanías (1693), o el Motín de los Gatos (1699) en Madrid por el alza del precio del pan.
En política exterior la Monarquía Hispánica perdió diversos territorios europeos, el más importante el Franco
Condado, cedido a Francia en 1678.
La falta de descendencia de Carlos II desató una grave crisis internacional. En 1700 nombró como heredero a
Felipe de Anjou, segundo en la línea de sucesión francesa, despertando el recelo de Inglaterra y Países Bajos, que
apoyaron al archiduque Carlos de Austria como sucesor. Tras la muerte de Carlos II se inició la Guerra de Sucesión.