Atención a las unidades de convivencia
2. Procesos de intervención con familias
2.1Modelos de intervención con familias
Para llevar a cabo la intervención con familias es necesario disponer de unas
orientaciones teóricas que se concretan en unas pautas o guías de actuación que
denominamos modelos.
Modelo fenomenológico
Modelo educativo
Modelo sistémico
Modelo de las redes sociales
2.1.1El modelo fenomenológico
Este modelo parte de la premisa de observar los hechos y ver hacia donde se dirige la
solución de lo acontecido, con la finalidad de remediar las situaciones problemáticas.
Considera los cambios como productos de mecanismos individuales, por eso propone
una intervención terapéutica individualizada, centrada el sujeto y en los problemas que
este padece. Ésta metodología procede de la psicología clínica.
Da prioridad a técnicas no directivas de intervención, la escucha activa y la empatía. El
objetivo es que la persona llegue a comprender su problema (autoconocimientos) para
poder luego resolverlo (autodirección) a partir de sus propios recursos.
Fases:
Comprensión de los diferentes aspectos que explican la problemática
Reorganización y adaptación de los propios recursos cognitivos, emocionales y
conductuales.
Planificación de las acciones y puesta en práctica para afrontar el problema.
2.1.2El modelo educativo
Centra el origen de la problemática en la falta de habilidades y comportamientos
adecuados, el objetivo de la intervención se dirige a proporcionar la adquisición de
conductas adaptativas y habilidades parentales apropiadas.
Si bien parte de un diagnostico general del funcionamiento familiar como grupo,
requiere, en gran medida, de una intervención individual con los diferentes miembros,
para dotarlos de las habilidades de que carecen.
Según las necesidades que presenta la persona y la unidad familiar, se propondrán
actuaciones con finalidad preventiva, compensatoria, correctiva, de formación en
hábitos…
La aportación del profesional se debe centrar en utilizar la metodología adecuada para
obtener la información y proporcionar los conocimientos y los recursos necesarios para
favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje de las adquisiciones que el grupo y
sus miembros necesitan.
2.1.3El modelo sistémico
Sostiene que los modelos centrados en el individuo no son suficientes para entender la
complejidad de la realidad familiar, sino que es necesario trasladar el foco de análisis
al sistema. Éste es el concepto clave de este modelo.
El sistema se entiende como un conjunto de elementos interdependientes, por lo que
si se modifica cualquiera o parte de ellos, se producirá una modificación en el todo y
afectara, en mayor o menor grado, a cada uno de los componentes.
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La familia ha de ser entendida como un sistema, es decir, como un conjunto de
elementos que interactúan entre si, donde la conducta de cada uno de sus miembros
es interdependiente de la del resto y no se puede entender de manera separada.
Se parte de la consideración de que los problemas que padece un miembro de la
familia son la expresión o síntomas de la disfunción familiar. Interpreta que dicha
disfunción puede provenir de dificultades o anomalías en la estructura familiar, de las
pautas de comunicación familiar o de la dificultad de la familia para adaptarse a los
cambios y a las diferentes fases de su ciclo vital.
El objeto de intervención será la familia en su conjunto (el sistema), en lugar de sus
miembros como entidades individuales. La intervención se focaliza en el cambio de las
interacciones entre los miembros de la familia, y no en el cambio de la conducta o
experiencia de un sujeto en particular (síntomas).
Este modelo centra su atención en la manera en que las características de la
interacción entre los miembros de la familia pueden inhibir o promover un
funcionamiento adaptativo en el sistema familiar.
2.1.4El modelo de redes sociales
El fundamento de este modelo parte de la concepción del individuo como un ser bio-
psicosocial, en consecuencia, la intervención se debe dirigir a su globalidad. Esta
globalidad es lo que forma las redes sociales.
Una red social es el conjunto de personas que conocemos, con las que guardamos
cierta relación y con las que nos relacionamos.
La red social se organiza en diferentes niveles de proximidad o zonas, siendo los
niveles más cercanos los que tienen una relación más directa, tanto con la aparición
de la problemática como con su resolución.
La aparición de un problema en la red social afecta a los demás sistemas que se
movilizan de manera diferencial (es decir, la movilización será más intensa en las
redes más próximas) para restablecer el equilibrio.
Las intervenciones con redes sociales, son actuaciones dirigidas a los diferentes
niveles que configuran el entramado de relaciones de la persona o la familia, para que
coadyuven en la creación de una trama vital consistente, que aporte los apoyos
necesarios para revertir o atenuar la situación problemática.
Este tipo de intervención es útil para afrontar situaciones complejas con familias
multiproblemáticas.
Estrategias:
Intervenir en la propia red para dotarla de mayores competencias que mejoren
su capacidad de prestar apoyos.
Generar recursos en las redes para que puedan prestar apoyos efectivos. Esto
significa aumentar las dimensiones y la calidad de la propia red.
Sustituir aquellas redes que son perjudiciales o atenuar la incidencia que
tienen.
2.3El proceso de intervención con familias
La intervención con familias incluye todas las actuaciones destinadas a resolver las
dificultades de la unidad familiar, tanto en lo que concierne a la falta de recursos
sociales como a las relaciones entre los miembros de la familia.
2.3.1La atención social primaria
La organización de los servicios sociales supone establecer una división por zonas y,
dentro de cada zona, por unidades básicas de atención social primaria, que son las
estructuras dispuestas para el acceso de la ciudadanía al sistema de servicios
sociales.
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Cada una de estas unidades se compone de centros o servicios que cuentan con
equipos formados por varios profesionales organizados en diferentes especialidades y
niveles, que son los encargados del desarrollo de los programas.
2.3.2Fases en la intervención con familias
En cualquier proceso de intervención con familias se suelen diseñar una serie de
fases, siguiendo los mismos criterios que cualquier proyecto de intervención social:
Una primera fase de valoración de la situación familiar y establecimiento del
diagnostico sobre el nivel de riesgo y las necesidades de la familia.
La planificación o diseño del plan de mejora destinado a atender las
necesidades y los problemas detectados en la fase anterior.
La aplicación del plan de mejora y el seguimiento de la familia todo el
proceso de intervención.
La evaluación del proceso de intervención y los resultados alcanzados.
2.3.3La demanda del servicio
Sea cual sea el origen de la demanda, antes de iniciar el proceso de intervención, se
debe procurar contar con la aceptación expresa de la familia. Esto supone unas
entrevistas previas que sirven para valorar la convivencia o no de entrar en un
programa de intervención y, además, nos proporcionan unas primeras informaciones
que completaremos en la fase de valoración.
La intervención cuando la pide el usuario o su familia
Este tipo de intervención se basa en una necesidad que es percibida y aceptada por
las personas directamente implicadas, en consecuencia, el grado de colaboración es
máximo.
En estos casos existe una coincidencia para conseguir los objetivos, ya se trate del
ingreso de una persona mayor en una residencia, de la tramitación de una ayuda
económica, de la entrada de un toxicómano en un centro de rehabilitación…
Es evidente que esta colaboración facilitara la evolución del caso y la manera en que
la persona directamente implicada o su familia vivirán esta etapa de su vida. Esta
decisión será aceptada como una ayuda, pues muchas veces se convierte en una
salida a situaciones que pueden acabar convirtiéndose en traumáticas.
La intervención a pesar de que el usuario lo rechace
En ocasiones la demanda no la formula el usuario interesado sino que es derivada de
otro servicio, a causa de la detección de diferentes déficits.
Existen casos muy traumáticos, sobre todo referidos a situaciones más complicadas,
como son las de intervención de menores en riesgo, donde el profesional debe
enfrentarse a situaciones de una gran violencia o emotividad.
En todos los casos, para que se produzcan los cambios deseados es necesaria la
creación de un clima de colaboración entre profesional y familia. Para conseguirlo, el
profesional debe mantener con firmeza sus criterios, pero también ser capaz de
convencer a la familia de las consecuencias favorables que tendrán en su situación los
procesos de intervención.
Para que la familia contribuya a su propio proceso de readaptación tiene que:
Tomar conciencia de la existencia de un déficit o problema, ya que en muchos
casos se niega esta evidencia.
Tomar conciencia de la responsabilidad que tiene tanto como causante del
problema cuanto como agente de superación.
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Implicarse positivamente en su participación en el programa y ser consciente
de que sin este la situación familiar se degradara aun más.
Superar la actitud de desconfianza ante profesionales e instituciones, rasgo
común de estas familias.
Para llevar a buen término este proceso, el profesional tiene que disponer de
capacidad y eficacia para activar toda la red social y los recursos necesarios. También
debe contar con habilidades sociales que le permitan establecer relaciones fluidas con
los usuarios.
2.4Valoracion de la situación familiar
En esta fase tendremos que:
Diseñar la información que querremos obtener.
Seleccionar los instrumentos de valoración que vamos a utilizar y proceder a la
recogida.
Analizar la información recogida y formular un diagnóstico.
A partir de este diagnóstico se planificara la intervención a medida de las necesidades
de la familia.
2.4.1 ¿Qué información necesito?
El diseño de valoración diagnostica de una unidad familiar suele incluir las
informaciones del tipo:
Un primer apartado con los datos sociodemograficos de la familia: los
miembros de la unidad familiar, tipo de vivienda, ingresos de la familia, entorno
social, vinculación con la familia extensa…Para obtener esta información suele
utilizarse un cuestionario, además de otras técnicas específicas como el
genograma o el ecomapa.
La historia familiar. El relato de historias del núcleo familiar ayuda a entender
el origen de la problemática, las dificultades que se ha ido encontrando y como
las ha ido superando, así como la percepción que tiene sobre su propia
situación. Se obtiene mediante entrevista y se sistematiza con el genograma.
Aspectos relativos a la calidad de vida, generalmente de tipo objetivo.
Obtener esta información requerirá seleccionar una serie de variables y
redactar los indicadores que la definen. Esta información puede obtenerse
sobre el conjunto de la unidad familiar o de alguno de sus componentes por
separado.
Aspectos subjetivos sobre apreciación del problema. Supone profundizar
cualitativamente en la dinámica familiar: calidad de la convivencia, afectividad
entre los miembros…
La entrevista en profundidad, aplicada con retroalimentación, empatía y
escucha activa, suele ser la herramienta más utilizada para obtener esta
información.
2.4.2 ¿Cómo obtener y registrar la información?
La entrevista
Las habilidades que deberá tener el entrevistador o la entrevistadora:
Una sensibilidad especial para que la persona interlocutora confíe y le vaya
contando con la mayor libertad y naturalidad posible los aspectos que inciden
en la dinámica personal y familiar.
Un dominio de la técnica, para conducir la entrevista por el circuito diseñado
obteniendo la información clave que se quiere obtener, evitando reiteraciones,
elucubraciones u otro tipo de información poco trascendente.
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Un sexto sentido que, mediante la observación, le permita percibir y registrar lo
que acontece: lo que la persona no dice pero expresa, lo que no quiere decir, lo
que siente, las reacciones que muestra ante determinadas preguntas…
El genograma
El mapa familiar
El hogar constituye un espacio físico donde vive la familia, donde se cubren sus
necesidades, donde se construyen sus relaciones y donde se producen la mayoría de
encuentros. El conocimiento de cómo está estructurado y distribuido este espacio y
como sus miembros lo utilizan y transitan por él, nos dará información muy valiosa que
nos ayudara a comprender algunos aspectos que son determinantes en la interacción
familiar. La técnica que nos permitirá obtener esta información es el mapa familiar.
Concretamente, este mapa nos ofrecerá información sobre las características físicas
de la vivienda, distribución de los espacios de reunión, relación y comunicación…
La construcción del mapa familiar la realiza la propia persona a través de un plano de
su hogar, en el cual deberá especificar cuáles son los espacios comunes, quien ocupa
cada habitación de la casa, los lugares donde se discute y se habla de cuestiones
importantes…
2.4.4El diagnostico
Con la interpretación de la información analizada estamos en condiciones de formular
un diagnostico en el que se tendrá que:
Determinar si el funcionamiento del sistema familiar es deficiente y, si es así,
identificar las áreas deficitarias.
Pronunciarse sobre la capacidad de mejora de cada una de las áreas
identificadas.
Exponer los recursos propios con los que cuenta la familia y los que pueden
aportar las redes sociales.
Pronunciarse sobre el tipo de intervención recomendado: ayuda familiar,
programa preventivo, mediación familia…
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Estas conclusiones nos ayudaran a planear la intervención en objetivos, estrategias,
recursos y actividades.
2.5Diseño de la intervención. El plan de mejora
El plan de mejora es el documento contractual en el que se explicitan los objetivos de
la intervención, las actuaciones previstas en el sistema familiar para alcanzarlos y el
tiempo estimado para ello.
Este plan suele organizarse a tres niveles según el objeto de intervención:
A nivel individual: los hábitos, las habilidades parentales, la competencia
social…
A nivel familiar: la calidad de la comunicación, el estilo educativo, las
relaciones familiares…
A nivel social: la potenciación de las redes sociales positivas, el apoyo a estas
redes…
En el plan suele establecerse una periodicidad para ir evaluando los avances.
Los elementos que componen el plan de mejora son similares a los de cualquier
proyecto de intervención social.
Planes o programas de prevención
Se dirigen en general a todas las familias, en especial a aquellas que presentan
algunos factores de riego, por ejemplo vivir en un contexto social desfavorable,
disponer de escasas habilidades parentales, presentar un alto nivel de
vulnerabilidad…
Con estos programas se pretende reforzar las propias capacidades para hacer frente,
de manera satisfactoria, a las situaciones que podrían ocasionar un desequilibrio
familiar. En ellos se proporciona información y apoyo y se aportan los recursos de que
se dispone para afrontar el problema o prevenir su aparición.
Algunos de estos recursos son: de educación para la salud, de apoyo psicológico, de
orientación familiar…
Planes o programas asistenciales
Se dirigen a las familias que, sin encontrarse en situaciones de crisis manifiesta,
presentan necesidades especiales, en muchos casos de tipo coyuntural, que se
pueden resolver mediante apoyos concretos.
Los recursos que permiten superar estos problemas se materializan en diferentes
programas y actuaciones: apoyo a familias monoparentales, atención a familias con
niños con diversidad funcional…
El objetivo es proporcionarles los recursos necesarios que permitan superar el
problema planteado, por ejemplo servicios de ayuda a domicilio, programas de
vacaciones, becas de estudios…
Planes o programas de atención especializada
Estas intervenciones van dirigidas a aquellas familias que se hallan en situaciones de
crisis manifiesta y que hacen necesaria una atención específica. También pueden ser
crisis coyunturales pero de gran impacto o con riesgo de cronificarse si no se
interviene.
Los programas se diseñan para alcanzar diversos objetivos que varían según cada
caso. Pueden ser, por ejemplo, capacitación de la familia, dinamización de la red
social, medidas para garantizar la seguridad de los integrantes de la familia…
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Se suelen aplicar técnicas de mediación familiar, de terapia familiar, de capacitación
parental, de intervención terapéutica y, en los casos en que exista riesgo social en los
menores, se podrán activar programas de separación del menor del núcleo familiar.
Los casos más complejos son los destinados a la atención a familias
multiproblemáticas, que suelen presentar una gravedad extrema, que cuentan con un
historial de tratamientos fallidos anteriormente y con una conflictividad latente que a
menudo requiere la intervención profesional inmediata.
2.5.2Los objetivos del plan de mejora
De concienciación
De prevención
De apoyo
De capacitación
Terapéuticos
2.5.3Areas de intervención
Área Objetivos
Adquirir una imagen ajustada del sistema familiar
Identidad Elevar la autoestima de los miembros de la familia
familiar Desarrollarla conciencia de unidad y cohesión familiar
Propiciar procesos de inserción sociolaboral
Procurar la satisfacción de las necesidades materiales del
Situación núcleo familiar
sociofamiliar Facilitar el acceso a recursos sociales comunitarios
Proveer un entorno adecuado para facilitar la satisfacción de
las actividades de la vida diaria
Acercar propuestas de ocio positivo
Adquirir hábitos que favorezcan un estilo de vida saludable
Sustituir hábitos poco saludables por otros más adaptativos
Hábitos Consolidar hábitos que se encuentran en fase de adquisición
saludables Analizar las consecuencias de conductas temerarias en el
ámbito de la sexualidad, la conducta viaria o la toma de
sustancias.
Responder afectivamente a las necesidades de lxs niñxs
pequeños.
Capacitar a los padres para que ejerzan de modelos validos
Habilidades para sus hijos y favorezcan una socialización adecuada.
parentales Prestar una atención adecuada a las necesidades emocionales
y psicológicas de los miembros de la unidad familiar.
Reorganizar las estrategias disciplinarias erráticas
Incrementar la buena disposición de los hijos por la escuela
Aprender a manejar con eficacia las técnicas de refuerzo
Atenuar el nivel de conflictividad de la unidad familiar
Mejorar la comunicación en el entorno familiar
Instruir en habilidades para promover las interacciones con los
hijos
Relaciones Proporcionar el contacto físico o emocional necesario para el
familiares mantenimiento del vinculo familiar
Aportar recursos para mediar en las disputas y resolver los
problemas
Atenuar el riesgo de situaciones de negligencia en el cuidado,
desamparo o abusos en el seno familiar
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2.5.4Tecnicas de intervención
Actividades de capacitación parental
Las habilidades parentales son el conjunto de capacidades del padre o la madre (u
otra persona con responsabilidades familiares) para atender de manera adecuada las
necesidades evolutivas y educativas de sus hijos e hijas.
Terapia familiar
La terapia familiar centra su actuación en el asesoramiento, la intervención y el
tratamiento en aquellas familias que lo necesiten, con el objetivo de orientarlas y
ayudarlas a solucionar las situaciones de conflicto o crisis que puedan estar
atravesando.
Mediación familiar
La mediación familiar es una vía de resolución de conflictos entre los integrantes del
grupo familiar para, con la ayuda de una persona imparcial denominada mediador,
alcanzar acuerdos satisfactorios.
Servicios de atención domiciliaria
Los servicios de atención domiciliaria integran una serie de recursos y apoyos para
que personas que tienen cierto grado de dependencia puedan continuar viviendo en su
entorno habitual.
Teleasistencia
La teleasistencia domiciliaria utiliza las tecnologías de la información y la
comunicación para atender, desde la distancia, situaciones de emergencia, soledad,
inseguridad o aislamiento.
Documento 2.3Funciones de la figura del integrador social en relación
con la familia
Informar a la familia sobre el desarrollo de las actividades diarias.
Detectar situaciones de negligencia y desatención.
Notificar situaciones de negligencia y desatención al equipo y/o coordinador.
Colaborar, potenciar la implicación, de las familias en las actividades del
servicio.
Organizar actividades dirigidas a la familia en el servicio.
Soporte en la realización de las tareas educativas.
Detectar necesidades e intereses de los grupos de familias.
Facilitar el acercamiento de las diversas culturas presentes en el servicio.
Crear y facilitar espacios para facilitar la relación entre las familias.
Informar y acompañar en los recursos de la comunidad.
Promover pautas educativas consensuadas con la familia.
Recibir y canalizar al equipo las demandas, quejas y sugerencias de las
familias con las que se interviene.
Colaborar en la recepción de las familias en el día a día.
Registrar la información de las actividades llevadas a cabo.
Buscar los recursos de la comunidad para las familias, lxs niñxs y lxs
adolescentes.
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Coordinarse con los diferentes servicios que intervienen con la familia y lxs
niñxs/adolescentes: servicios sociales básicos, educativos….
Coordinarse con otros recursos de la comunidad, que pueden ser deportivos,
culturales y de ocio.
Colaborar con los servicios de inserción laboral del territorio.
2.6.1La relación de ayuda
En la mayoría de las actuaciones el/la profesional establece una relación de ayuda
con la/s persona/s a las que atiende. En este sentido orienta a la familia en su función
socializadora, contribuye a rehabilitar la dinámica familiar, a proporcionar las
habilidades parentales y a resolver los conflictos por medio del dialogo.
Todas estas actuaciones, ya sean con carácter terapéutico o preventivo, persiguen
implicar a la familia en el proceso de cambio para que desarrolle sus propias
competencias para superar sus dificultades. Para que ello sea posible, la relación
entre ambas partes ha de ser muy fluida y productiva, aunque también estará
condicionada por el contexto de cambio que predomine.
Hay algunas acciones y aptitudes que ayudan al establecimiento de estas condiciones:
Procurar integrarse en el mundo familiar para interiorizar el sistema de valores,
creencias y actuaciones (joining) y respetar dicho sistema.
Respetar la distancia de seguridad en la aproximación y situarse en aquellas
en la que la interacción sea más efectiva (ni invasiva ni distante).
Usar un lenguaje adecuado al nivel de comprensión de la familia.
Planificarse metas parciales con objetivos pequeños y realizables para mejorar
la motivación.
No tomar posicionamientos parciales a favor o en contra de algún miembro,
procurar mantener la neutralidad.
No atiborrar a la familia con demasiadas prescripciones, especialmente las que
no se puedan cumplir. Hay que procurar adaptarlas al ritmo que vaya siguiendo
la mejora.
No pretender sustituir las funciones de la familia en el cumplimiento de sus
responsabilidades, sino enseñarle y capacitarla para que lo haga
automáticamente.
Supervisar si los cambios producidos se mantienen con la reducción de la
intensidad de la intervención y la desvinculación progresiva del programa.
Planificar con la familia, con el tiempo suficiente, la finalización de la
intervención, pensando en cuáles son las necesidades que siguen precisando
apoyo y como este puede prestarse.
En cualquier caso, la relación de ayuda exige un feedback constante entre la
observación de la dinámica familiar, la activación de los recursos personales de cada
uno de sus miembros y el refuerzo de los logros, que sirven como motor motivacional.
2.6.2Etapas en la aplicación del programa
En intervención con familias hay que tener en cuenta la premisa de que la manera de
hacer es tan importante como el contenido de lo que se hace. Por lo tanto, una
correcta aplicación del programa es clave para que la familia se implique, adquiera
competencias que fomenten el cambio y las consolide, integrándolas a su repertorio.
Esta evolución puede sistematizarse en una serie de etapas.
Etapas Conquistas
Asimilacion-concienciacion Es la etapa que inicia el cambio, en la
que la familia asume la situación que vive
y descubre su responsabilidad en la
búsqueda de soluciones.
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Reorganización Es la etapa en que la familia ensaya el
cambio; experimenta formas alternativas
de conducta y relación. Se aprenden
nuevas habilidades y se experimentan
nuevas formas de relación.
Competencia Es la etapa en que se consolida el
cambio. La familia se enfrenta a los
problemas y los resuelve de forma
positiva. Está preparada para responder
a problemas nuevos.
Seguimiento Se va afianzando la capacidad de
competencia de la familia, aspecto que se
constata a través del seguimiento.
Es el ultimo apoyo a la familia en el
proceso de intervención.
Autonomía Se consolidan las competencias, sin
necesitar la presencia del profesional.
La familia ya está en disposición de vivir
su propia vida, resolviendo y superando
los obstáculos que todo ser humano o
grupo familiar encuentra en su
desarrollo.
2.7.1El proceso evaluativo
La evaluación es un proceso de valoración crítica sobre la eficacia del programa y va a
ser clave para reorientar las acciones futuras. Se evalúan todas las fases del proceso:
si la fase de valoración y diagnostico era acertada, si la planificación se ha realizado
correctamente, si las actividades han sido las idóneas, si lxs profesionales han
cumplido con eficacia su papel y en qué grado se han alcanzado los objetivos.
Momentos de la evaluación
La evaluación es un proceso continuo que se inicia en el momento mismo en que
empieza la intervención y es la última parte del programa. Este proceso continuo suele
sintetizarse en:
La primera evaluación, supone la primera etapa del proceso de intervención.
Ha de ser muy exhaustiva porque sobre ella se fundamentara el plan de
mejora.
Paralelamente se llevara a cabo una evaluación de seguimiento, que nos
ayudara a confirmar que las actuaciones seleccionadas tienen la efectividad
que se había previsto en los objetivos. Se da de manera continua y forma parte
del mismo proceso de intervención. Para que sea efectiva, precisa
retroalimentación constante.
La evaluación final proporciona información sobre el grado de consecución de
los resultados. También hay que medir el grado de satisfacción de la familia en
relación con el programa, el proceso y el papel del equipo de trabajo. Con esta
información se elabora un informe con todas las conclusiones del programa y
una propuesta de recomendaciones.
Todas estas evaluaciones nos proporcionan información para programar o
reprogramar determinadas actuaciones, si se considera que no se superan las
insuficiencias detectadas.
Criterios de evaluación
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Atención a las unidades de convivencia
La experiencia en estas actuaciones nos lleva a la evidencia de que no se consigue
una superación completa de todos los problemas, aunque no hay que menospreciar la
consecución de mejoras parciales importantes avances, una manera de hacerlo
consiste en graduar los logros a partir de los objetivos:
Objetivos alcanzados en su totalidad.
Objetivos alcanzados parcialmente.
Objetivos alcanzados parcialmente, pero insuficiente.
Objetivos no alcanzados.
Para concretar esta información se tienen que seleccionar los instrumentos necesarios
y establecer los indicadores que nos aporten, con la mayor precisión posible, la
información sobre la evolución de la problemática familiar.
Supervisión de la intervención
La supervisión es el proceso de seguimiento y apoyo del desarrollo de la intervención
e implica la toma de decisiones, tanto del propio plan de la intervención como de los
profesionales que la llevan a cabo.
Es un proceso que se da al inicio, durante y al final de la intervención, pues ha de
permitir valorar en todo momento el proceso, facilitando la toma de decisiones,
liberando la carga emocional de los profesionales y facilitando la objetividad
Supervisión del plan de intervención
La supervisión supone una evaluación constante del propio plan de
intervención a través de acciones como:
Valorar la eficacia y la eficiencia, así como la calidad del proceso de
intervención que está en marcha.
Comprobar y revisar los objetivos, de manera que permita conocer
hasta qué punto se consiguen, especialmente aquellos que dotan a la
familia de competencias para superar su situación y los cambios
producidos en la situación global de la familia.
Obtener información sobre los elementos que dificultan la consecución
de los objetivos.
Valorar si la aplicación de las actividades programadas va dando los
resultados esperados.
En función de los resultados de la supervisión se puede ir reprogramando la
intervención familiar en las áreas que se consideren necesarias para conseguir
mejorar los resultados:
Si se han sobrevalorado las expectativas. En este caso la
reprogramación deberá orientarse al cambio de objetivos hacia unos
más acordes con la realidad.
Si se detecta que decae la implicación de la familia debido a la falta de
resultados perceptibles. La reprogramación se debe dirigir al
establecimiento de metas parciales que sean alcanzables y a un buen
manejo de la política de refuerzos.
Si el problema está en una inadecuada selección de las actividades, se
establecerán las medidas correctivas pertinentes.
Supervisión de lxs profesionales (IMPORTANTE)
La supervisión de la actuación profesional y la coordinación también
contribuyen a una buena aplicación del plan. Algunas medidas son:
Contrastar, modificar y mejorar las actuaciones en las situaciones en
que el profesional y la familia no han encontrado la complicidad
necesaria, sopesando cual es la mejor estrategia para que esta
situación mejore.
Analizar si la aplicación de las actuaciones es la idónea y la utilización
de los recursos, la correcta. En función de los resultados aplicar las
medidas correctoras que pueden pasar.
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Atención a las unidades de convivencia
Evaluar si las tareas que llevan los diferentes profesionales está
coordinada.
Valorar la existencia de posibles riesgos, psicosociales. Ante estas
situaciones se deberán activar los recursos de apoyo personal
existente.
2.7.2Elaboracion de informes
Todas las conclusiones de la evaluación se tienen que recoger en un informe con toda
la información significativa sobre la familia, el programa…
Aunque cada entidad establece el formato que ha de seguir dicho informe, la
estructura suele ser:
Datos sobre la familia: datos socioeconómicos, histórico de los servicios
sociales y otros programas de intervención, así como otros datos relevantes
sobre la situación familiar.
Datos sobre el programa: objetivos planteados, actuaciones profesionales…
Evolución del caso: desde la evaluación inicial, pasando por el progreso o
deterioro, hasta la situación actual.
Diagnostico final. Conclusiones de la evaluación de los resultados y
orientaciones sobre la intervención a seguir en el futuro que faciliten la toma de
decisiones.
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