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100 de Futbol N7

Revista del futbol uruguayo conmemorando 100 años de historia. Revista número 7

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Revista del futbol uruguayo conmemorando 100 años de historia. Revista número 7

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H IS T O R IA DKL F U T B O L URUGUAYO

Jueves 15 de enero de 1970

DIRECTOR
Franklin Morales
ASESOR DE LA DIRECCION
Eduardo Gutiérrez Cortinas
AYUDANTE DE LA DIRECCION-
Rafael Bayce
DIAGRAMADO
Horacio Anón

EDITOR
Julio Bayce
Editores Reunidos
Cerro Lorgo 9 4 9 Tel. 8 .0 3 .1 8 M ontevideo. Uruguay

DISTRIBUCION GENERAL
Arco S. R L
Ceionio 1 2 6 3 Tal. 8 .3 2 00

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do Diarios y Rovistas
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C o p y r ig h t ÍD IT O M S IÍÜ N ID O S

LA D IR K C lO N N O COMPARTE NECESARIAMENTE
LA O P IN IÓ N DE LOS AUTORES.

I xmi uruguayo* lian e irrito tal sez la* página* má* impre*
•donante* en la* cancha» de fútbol del mundo. La obten*
ríún del título de táuiipeone» Olímpico» en 1924 e» una
<ie ella*, (ion la de Maracaná. quizá la de mayor conte­
nido. aunque por circun»tam*ia* di»tinta».
CARATULA: Voetto otóanéco.
En una azote a posa la d e le g a c ió n a n te s de p a r t ir : M in o li ( ju e z ) , S ca ro n e , A n d ra d e , V id a l, N a sa zzi, M a z a li, Cea,
Z ib e c h i, S a ld o m b id e , T o m a s s in a , Z in g o n e , N a y a , P e tro n e ,S o m m a , A ris p e , U r ia r te , R om an o, E tc h e g o y e n , U rd in a rá n ,
G h ie rra y C a s e lla .

bazos para cualquier lado, cabecea­ CRUZADA ESPAÑOLA


EL SUEÑO ban de coco, erraban el puntapié a
la pelota cayendo de traste al suelo. En Vigo, puerto de desembarque
¡V IN IE R O N DE TA N LEJOS! Una farra, que siguieron todos, sin de los aventureros del fútbol sud­
previo concierto. Al terminar la prác­ americano, antisolises en viaje de
El lunes, 26 de mayo de 1924, a tica, uno de loa yugos se acercó y exploración de Europa, con la apren­
las cuatro de la tarde, el equipo les dijo: sión y la prevención de quien se
uruguayo debutó en el estadio de —¡Qué pena muchachos, que nos adentra por tierras ignoradas, ha­
Colombes, en los exurbios de París. toque jugar con ustedes! ¡Vinieron bían tropezado con inesperada aco­
A pesar de su responsabilidad, es­ de tan lejos! gida. Era la ría de Vigo. revertida
taban tranquilos. Sabían que era ne­ Compadecido por nuestra suerte. Nuestra Señora de la Candelaria,
cesario ganar ese partido, por lo me­ Los ojos de Cea brillaban de picar­ pero el “Desirade” estaba rodeado
nos ese partido: tal era el compro­ día, mirándose con Mazali. Héctor por vaporcitos empavesados, de los
miso de los jugadores ante los dele­ Scarone, en cambio, estaba enojado: cuales descendían solemnes y ama­
gados y ante si mismos. No ser eli­ "¿Qué dice ese coso, ché? ¿qué se bles. el Gobernador y el Alcalde
minados en el primer juego. De esa ha pensado?". Porque los nuestros, mayor y otros gallegos de pro, mien­
manera, ya quedarían clasificados a su vez, habían visto practicar a los tras subían de los muelles miles d<
entre los 16 mejores del mundo; no yugos y se tenían confianza. Una entusiastas vítores.
habrían venido desde el fondo del confianza grande, alimentada duran­ Cuando, al día siguiente, 8 de abril,
mundo para hacer un papelón. te los nueve partidos ganados al hilo ganaron al Celta por 3 a 0, se repi­
Algunos días antes, los adversarios en España, y algunos, ¡vaya qué par­ tieron las aclamaciones del público
yugoeslavos se presentaron a verlos tidos difíciles! Contra las piernas derrotado en su mejor cuadro, y
practicar. Apenas supieron que allí bilbaínas, más duras que la misma uno de los periodistas auguró: “Por
estaban los “espías", los muchachos cancha de tierra apisonada. O cuan­ el campo de Coya pasó ayer una
decidieron hacer una exhibición co­ do la función épica de La Coruña, ráfaga olímpica”. Y a los cinco días,
losal de patadurismo. Tiraban bom­ ¡qué 2 a 1! cuando vuelven a ganar por cuatro
cuida la pelota, que yo te cuido a
los gallegos”. Las defensas cercan
al capitán, para impedirlo, llega el
córner de Urdinarán y de nuevo
¡zas! cabeza de Scarone y gol. La
hostilidad coruñesa hacia el cuadro
que se retiraba victorioso, fue im­
placable.
Dos días después, la revancha en­
contró malavenido al público con
nosotros, y no se calmó ciertamente
con la nueva victoria uruguaya, 2
a 1. Numerosos y agresivos especta­
dores invadieron la cancha, al tér­
mino del partido, y se armó una
batalla general, en la cual cayeron,
A trá s quedó el b a rrio , la ang ustia fa m ilia r po r la a v e n tu ra . A h í d e la n te se entre otros, Andrade volteado de un
abre la ría de V igo. garrotazo. Etchegoyhen, Uriarte que
ligó un planchazo policial. De esa
batalla, —al fin y al cabo, una
a uno, —y éste por uno de los dos ruña, —que son cimbas ciudades ¿entre cuántas?— lo que mejor re­
penales que les cobraron, que el otro de azuzada rivalidad, algo así como cuerdan los testigos, es la guapeza
lo atajó Mazali.— crece el entusias­ Salto y Paysandú,— y en lugar de de Minoli. Los dirigentes del Sporti­
mo del pueblo. la reiteración de vítores gallegos vo le habían solicitado que arbitrara,
Entonces la Delegación, sorpren­ que los nuestros esperaban, se topa­ a manera de desagravio por la hos­
dida y feliz por aquel comienzo, de­ ron con general prevención y “furia tilidad de los espectadores durante
cide agradecer a tan amable gente española” que el público acompañó el primer partido, y Minoli recogió
con algún homenaje público, y, lue­ enardecido. Y, acaso por influencia selecta parte de los denuestos y de
go de cavilarlo, se decide por una de la fecha en que se jugó el parti­ las iras de los coruñeses. Refiere
placa en el mausoleo de entrada al do, 2 de mayo, decidieron actuar en Cea que “peleaba como un león, con
cementerio de Vigo, que dedican, con grado heroico, daoices y velardes, ese cuerpo enorme que tenia. No
cándida incongruencia, “a 'Concep­ todos. Ya uno de sus periodistas ha­ quiero viejos, gritaba, que vengan
ción Arenal, los footballers urugua­ bía replicado que aquellos urugua­ jóvenes a pelear. Repartía cualquier
yos”. íPor entonces, liceales, pregun­ yos serían “campeones con los de cantidad de trompadas, parecía un
tamos quién era esta Concepción Are­ Vigo”, y cuando caminaba el se­ toro en la plaza”. "¡Indios, salva­
nal, y nos informaron que se trataba gundo tiempo y ellos seguían ganan­ jes!” les gritaban a los agredidos,
de una socióloga y penalista del si­ do por dos a uno, se les hizo cierto pero a fin de cuentas, a los antiso-
glo pasado, natural del Ferrol, cuya el desquite, a nuestra costa, contra lises les fue mejor que a su descu­
concomitancia con el fútbol o con los rivales vigueses. Pero sirvió San­ bridor, porque no fueron comidos
el Uruguay nunca acabamos de com­ tos Urdinarán un córner, y ¡zas! sino que salieron ganando, y can­
prender, ni los de Vigo tampoco). cabeza de Héctor Scarone y gol. tando.
Pero no es este nuestro tema, sino Llega en seguida un segundo córner Por lo demás, traían experiencia
señalar que tanto agasajo vigués y Nasazzi se mete en, el área para de algo parecido, desde Bilbao, don­
puso de mal talante a los de la Co- recibirlo, diciéndole a*Héctor: “Vos de jugaron dos partidos, después de

a tb u t celeste en V .go re a firm ó el a b ra zo a p re ta d o que la d e le g a ció n re c ib ió en el p u e rto . E sta fo to g r a fía p in ta


" r am biente. A a a trá s co ro n a n el c e rro m edie vales c o n s tru c c io n e s de p ie d ra . E n su la d e ra c u e lg a n la s casas.
* a ltu ra de las ca lle s que rode an la cancha in c ita n a fis g o n e a r. A p e sa r de que los p re v is o re s o rg a n iz a d o re s
d ie r o n largas te la s d e trá s del a rc o . Los u ru g u a y o s ju g a r o n p o r la c o m id a y el h o te l p a ra d o r m ir .
“ P e r los c a m p o s fie C o ya pasó a y e r una rá fa g a o lím p ic a ” , s e n te n c ió un v ig u é s : tre s a ce ro el día d e l d e b u l,
c u a tro a uno a ios c in c o días. M in o li, A n d ré s M a z a li, José V id a l, José L e a n d ro A n d ra d e , José N a sa zzi, F e rm ín
U r ia r te , A lfr e d o G h ie rra , E rn e s to F íg o li, S a n to s U rd in a rá n , H é c to r S carone, P e d ro P e tro n e , P e d ro Cea y Pas­
cual Som m a.

Vigo y antes de La Coruña. Habían de Etchegoyhen y Petrone, y Mazali hostilidad vizcaína, fue reemplazada
llegado ya desacomodados a la capi­ atajó otro penal, el público concluyó por rebosante cordialidad guipuzcoa-
tal vizcaína, luego de un penoso via­ aplaudiendo a los uruguayos. (Pero na, ganando nuestro equipo un único
je en ferrocarril, —esos ferrocarri­ los críticos deportivos, no; al dia si­ partido en San Sebastián, por goales
les españoles, ¡había que soportar­ guiente, seguían encontrando que de Etchegoyhen y de Scarone. Ju­
los por aquellos tiempos!—, y fueron eran unos pataduras. ¡Ah los críticos gadores, público y prensa, mostraron
recibidos con frialdad. El field . de deportivos!). simpatía y ofrecieron nutridos aplau­
San Mamés era duro y pelado como En esto de atajar penales, Mazali sos. Curiosa, es esta diferencia radi­
cancha de taba. Cuando, en la vís­ aumentó su fama durante la gira cal de actitud entre pueblos simila­
pera del partido, lo visitaron, esta­ española, según él porque contaba res y en las mismas circunstancias.
ban, regando con grandes mangueras, con la colaboración de Vidal, quien También una grata impresión se
como para convertirlo en un lodazal, se acercaba al goleador contrario y llevó la Delegación de Madrid, don­
acostumbrados como estaban ellos a le decía, un segundo antes de patear: de se realizaron los dos últimos jue­
jugar en cancha de barro. Entonces, "Ese botija va invicto en penales”. gos de la cruzada preolimpica, ga­
Matucho Fígoli, con su mejor cara de Y el otro, nervioso, ensayaba el clá­ nando ambos contra equipos fuertes
inocente, observó en alta voz: "Fe­ sico mirar a la izquierda y patear y aún reforzados con jugadores in­
nómeno! Con cancha embarrada, les a la derecha, para donde ya se ha­ ternacionales. El primero, 4 a 2, dos
hacemos cinco”. bía tirado Mazali, engarfiando la de Petrone y dos de Scarone, contra
- ¡Paren el agua! gritaron los de pelota. el Atletic, se realizó ante mucho pú­
las mangueras. La encontrada actitud de los pú­ blico y con asistencia de Alfonso
El domingo de Ramos, 20 de abril, blicos gallegos, en Vigo y en la Co­ XIII, quien auguró brillante resul­
jugaron el primer partido contra el ruña, se repitió con los vascos: la tado en París. El segundo, contra el
Atletic, que hizo una excelente de­
mostración de la "furia española”,
llevándose a pechazos el primer tiem­ E ste es el C e lta de V ig o , o b s tá c u lo i s u p e ra r en el desconocido sendero
po, uno a cero. Pero en el segundo, que lle v a b a a P a rís. A lto s , fu e rte s , d u ro s, a c e p ta ro n la d e rro ta im p u e s ta
Petrone y Cea esfumaron la alboro­ p o r a q u e llo s a so m b ro so s a m e rica n o s.
zada esperanza vizcaína, y entonces
jugadores y público allí no más se
indignaron, especialmente contra Mi-
noli, que arbitraba. Al otro dia, un
diario anunció este resultado: "El
árbitro uruguayo Minoli vence al
Atletic por 2 a 1”. Y en cuanto a
nuestro juego, según los críticos, no
valla nada, ni el equipo tenia chance
alguna.
Lo curioso es que. al dia siguiente
de jornada tan hostil, cuando se
temían mayores desmanes, y se ganó
de nuevo por dos a uno. con goles
Pedro P etron e fu s ila al a rq u e ro del A tlé tic o de B ilb a o : fu e el p r im e r g o l de a q u e l “ d o m in g o de R a m o s” — 20 de
a b r il __en el estadio de San M am es, d u ro y p e la d o com o una cancha de ta b a . L a “ f u r ia e s p a ñ o la ” lle v ó a
pechazos a los celestes en el p rim e r tie m p o que te r m in a r o n g a n a n d o p o r 1 a 0. E ste es el e m p a te . Cea c o n s e g u iría
el segundo.

ftacing. vio a Petrone por dos veces Y comenta: “¡Si por entonces, cuan­ y Vidal cuando, viajando de Vigo a
y a Scarone. hacerle tres goles do nos tocaba ir hasta Buenos Aires, Bilbao, contando con una anunciada
nada menos que a Zamora, que re­ nos pasábamos tres días recorriendo detención de veinte minutos en Bur­
forzaba al equipo local. el barrio y visitando a la familia, gos, dicidieron largarse hasta la es­
Y allí terminó esa “ráfaga olím­ para despedirnos!” pléndida mole gótica de la catedral,
pica'’ que dijera el cronista vigués, Se sentían embarcados hacia lo que parecía elevarse allí cerquita, y
pues en la misma noche del jueves desconocido, lo incierto. ¿ Cómo no caminaron cuesta arriba, y cuando
1 de mayo, emprendieron el largo estar ansiosos? Pero, al mismo tiem­ quisieron acordar, aunque cuesta
viaje ferroviario hacia París. po, ¡cuánto entusiasmo! ¡Cuánta dis­ abajo corrieron, llegaron después
ciplina a bordo de aquel “Desirade” que el tren había partido. Sin una
PARIS que les parecía el superlujo tran­ sola peseta, quisieron cambiar sus
satlántico, aceptando las instruccio­ pesos —aquellos orgullosos pesos de
Hacia París, no estaban soñando. nes de uno entre ellos que, por dar­ a uno el dólar— pero era papel des­
A participar en la olimpiada futbo­ le por el atletismo, —había sido cam­ conocido de país muy vagamente
lística, después de haber hecho 25 peón sudamericano de 400 vallas,— identificado. Por fin, dieron en suer­
goles, para ganar nueve partidos, y por vagar durante el día ente 'o en te con un cambio que se inaugurabíi
contra los más poderosos cuadros la plaza de Deportes, fue conside­ aquella misma mañana y que, por
españoles. Con el ánimo alegre, con rado algo así como lo que hoy se recibirlos como los primeros clientes,
ilusiones hechas realidad. ¡En Euro­ denomina un preparador físico. Y aceptó el trueque, suficiente para
pa. hacia París; Ellos, muchachos hu­ entonces Mazali dirigía las sesiones proseguir el viaje, luego de un buen
mildes, formados en las canchitas de de gimnasia, y saltos y corridas por susto.
barrio de Montevideo, ¿ cuándo iban a la cubierta, para no perder la agili­ De nuevo, a media tarde, el tren
suponer la posibilidad de este viaje? dad, mientras, singladura a singla­ de Hendaya a París, hasta que, al
Los dirigentes les habían dicho que, dura, se iban acercando. Y se iban día siguiente, a las ocho de la ma­
si ganaban el sudamericano de 1923, alejando. ñana, desembarcaron en la estación
irían a las Olimpiadas, pero no lo ¡Cómo recordaban esa etapa los
habían tomado muy en serio. Y muchachos durante el interminable D’Orsay esperados por un pequeño
ahora, allí estaban. viaje ferroviario! Toda la noche y núcleo de uruguayos que acabezaba
Cuenta Cea que en el momento toda la mañana, desde Madrid hasta el encargado de negocios Luis Saa-
de zarpar el “Desirade” de Monte­ Hendaya. Y no se animaban ni a ca­ vedra. En un “autocart”, como lla­
video, un hermano que había ido a minar por los andenes durante las maban a las “bañaderas” por en­
despedirle, le gritó de pronto, con largas paradas en las estaciones, por tonces, cruzaron París —la Concor­
angustia: “¡Bajate! ¡No te vayas!” temor a lo que les ocurrió a Mazali dia, los Campos Elíseos, el Arco de
Triunfo,— directamente hasta la Vi­
lla Olímpica, con los ojos deslum­
En el c írc u lo c e n tra l de San M am es, antes de c o m e n z a r la b a ta lla , posan brados y al mismo tiempo añorantes,
u ru g u a y o s y españoles. “ U stedes serán cam peones con los de V ig o ” piensan tratando de ocultar su emoción con
ellos. “ Poco más y estam os en P a rís ” , los n u e stro s. cantos y jarana.
El imposible era una realidad.
Gracias a la voluntad y al espíritu
optimista de un puñado de hombres.
En primer término, Atilio Narancio
y Numa Pesquera, activos dirigentes
asociacionistas.

EL CISMA
Esta es otra parte de la historia.
El fútbol que emprendía la gran
aventura no era más que la mitad
dpi fútbol uruguayo. A fines de
1922 se había producido el “cisma”,
dividiendo en dos bandos a clubes,
jugadores, dirigentes, aficionados. Vi­
no todo por diversas culpas y muchas
causas, como siempre ocurre, y no
, s nuestra tarea esclarecer el caso.
Desde años atrás, los porteños esta­
ban irreconciliablemente divididos en­
tre la Asociación Argentina de Foot-
ball y la Asociación Argentina Ama­
teur. A los uruguayos se les plantea­
ba el problema de los partidos in­
ternacionales. ¿Podían jugarse par­
tidos contra los expulsados de la
\ A.A., cuando la afiliación inter­
nacional pertenecía a la A.A.F. ? Pe-
ñarol sostenía la "neutralidad acti­
va”, e inauguró su nueva cancha de
pocitos, junto a la Estación de Tren-
vía (Soca y Rivera de hoy), jugan­
do contra River Píate argentino el A n te el A tlé tic o de B ilb a o los celestes d e s c u b rie ro n el m u n d o de v io le n c ia
f» de noviembre de 1921. Hasta Na­ d e l f ú t b o l e u ro p e o . S ca ro n e cabecea en esa tre n z a de c u a tro .
cional se había descuidado, jugando
contra "Nobleza Argentina" de la
A A.A. Pero la A.A.F., empeñada en
cercar internacionalmente a su rival, de la conveniencia de ir a respirar gentino. Decenas de clubes de ba­
durante el campeonato sudamerica­ aires cerriles a una estancia remota. rrio consiguieron su aspiración de
no de Río de Janeiro, logró el apoyo El delegado era el personaje clave. llegar a Primera División. El triunfo
de nuestra Asociación. El ambiente Campeaba la viveza, y la Asociación de Colombes, hizo el resto. Se jugaba
ya estaba tenso en Montevideo, y resultaba una palestra más impor­ con la pasión del título conquistado.
Peñarol había negado sus jugadores tante que la de los propios estadios. El sudamericano de 1924 y la gira
al combinado. Cuando solicitó auto­ Porque los partidos no quedaban, de Nacional en 1925, agregarían nue­
rización para jugar de nuevo contra como ahora, definitivamente resuel­ vos motivos de orgullo. Curiosamen­
River Píate y Racing argentinos, le tos sobre la gramilla. Podían protes­ te, el fúbol nuestro se dividió para
fue negada. Jugó igual, y fue desca­ tarse los resultados y discutirse reinar en el mundo”.
lificado, junto con Central, que lo ante los tribunales que fallaban en Por la mano de este buen éxito
acompañara en la rebeldía. En res­ última instancia. Fatalmente, se vi­ vino, luego, la solución que, desde
puesta. Peñarol, que presidía enton­ vía un clima de recelo, donde era Colombes, fue reclamada por la opi­
ces Julio María Sosa, organizó la convicción que la maña valía más nión pública, a tiempo que ya, créase
Federación Uruguaya de Football, y que la fuerza. Por eso, el delegado o no, se encaraba con arrogancia la
con ello, se partió al medio nuestro venía a jerarquizarse como la per­ olimpiada de 1928 en Amsterdam, a
deporte. sona más importante de su club, sa­ jugarse por "todo" el fútbol uru­
Un sociólogo del fútbol uruguayo, biéndose que para establecer scores, guayo. Pero recién al año siguiente,
Franklin Morales, explica que "visto él solo podía hacer tanto como una 1925, el laudo del presidente Serrato
en perspectiva, el problema parece buena línea de forwards”. (Era en­ pondría término al cisma.
nacido de una crisis de crecimiento: tonces Julio María Sosa, delegado
la estructura asociacionista era in­ de Peñarol, y Rodolfo Bermúdez, de LA AVENTURA
capaz de dar cabida a la cantidad Nacional).
de instituciones que se desesperaban Sin embargo, como también anota Era pues con una mitad que la
por llegar a Primera División. Basta Franklin Morales, "desde el punto Asociación se decidió a encarar la
señalar que los archivos de la Aso­ de vista deportivo, el resquebraja­ Aventura. Inevitable fue la ironía
ciación registran, en 1918, la inscrip­ miento del fútbol en dos organismos, con que el otro bando, el federacio-
ción de 1.967 jugadores. Cincuenta dio óptimos resultados, consiguién­ nista, tomó la noticia, ridiculizando
años después, ese número apenas dose una formidable difusión, y tal el propósito y desplegando la tesis
llegaba a 1.181”. Además había otras vez se haya vivido el instante de de que no debía arriesgarse el pres­
causas para las querellas y aún las mayor pótencial humano. Ningún tigio del país, yendo a hacer pape­
tremendas luchas singulares, porque, país en el mundo, en ninguna época, lones.
como explica José María Delgado, disputó tantos internacionales en un Más se empeñaban los dirigentes
"se vivía la época feudal del fútbol. año, como el Uruguay en 1924: su­ de la Asociación en sus afanes, ma­
Quien más, quien menos, tenía el peran los cuarenta. Llegó un tiem­ d o r e s eran los sarcasmos de los de
puñal escondido bajo el poncho. No po en que, mientras una selección la Federación. Cuando, a fines de
era insólito que se llegara a saber, disputaba la olimpíada de París, 1923, se encomendó a Casto Mar­
a la hora de la pitada del juez, lla­ otras dos jugaban la Copa Newton tínez Laguarda que viajara a Euro­
mando a los capitanes, que a uno o a simultáneamente, uno ante cada co­ pa para contratar partidos previos,
varios cracks los habían convencido rrespondiente mitad del fútbol ar­ a fin de financiar la empresa, arre-

M a z a li se queda con la p e lo ta fu e r a d e l á re a c h ic a : fu e el p re c u rs o r de " s a lir ” d e l a rco y ju g a r en el á re a , ría


c u b re la e n tra d a de un d e la n te r o d e l A t lé t ic o : lle v a una de la s tra d ic io n a le s g o rra s^ N a sa zzi lle g a c o m e n o y
A n d ra d e p a re ce s u s p e n d id o p o r in v is ib le s h ilo s p a ra c o n fo r m a r a q u e lla e sta m p a ta n suya.
escala a n te rio r a París. El Rej
a s is tió al p a rtid o y p ro fe tiz ó — después d e a q u e llo s c u a tro
ético local— b rilla n te a ctu a ció p ia d a *. T e rm in a b a la “ rá fa g a o lím p ic a ” :
de m ayo, e m p re n d ie ro n el la ri esa i'iiioiTta noche
•a rio hacia la c a p ita l de F ra n c ia .

ciaron las sornas. Pese a lo cual Claro que de este modo el proble­
Martínez Laguarda, desde enero en da, cuando se abrazaron, fue "¿Cuán­
ma no se solucionaba en Montevideo, do jugamos y cuánto cobramos?”
Barcelona, se morió incansablemen­ donde no se contaba con los medios
te, en busca de adversarios y de re­ —Acá, en Vigo, es sólo por el alo­
necesarios para el viaje, por lo que jamiento y la comida, fue la respues­
tribuciones; pero no se allanaban fe­ don Numa tuvo que aportar una
chas libres para jugar con aquel equi­ ta. Porque, en su entusiasmo, Martí­
bontta cantidad y Narancio, hipote­ nez Laguarda había sido un poco ex­
po desconocido que se ofrecía o se cando un bien propio, adelantar el
contraofertaban propuestas que no cesivo en su optimista telegrama.
resto. Así eran aquellos dirigentes. Después, las cosas fueron mejo­
daban ni para los gastos. Mas no se Partió finalmente la Delegación,
desanimó el delegado, escribiendo a rando, a medida que los resultados
seguida por la emoción esperanzada deportivos y los comentarios de la
todas partes y cruzando España, de de los creyentes pero también por
Barcelona a Madrid, de Valencia a prensa, acrecían el interés de los
las risas de los escépticos, ya que públicos españoles. Pero, financiera­
San Sebastián, de Bilbao a Vigo. unos estaban con los papistas y otros
Por fin, en esta ciudad, que había con los hugonotes; y según los ban­ mente, nunca dejó de ser mediocre
decidido como puerto de arribada el balance.
dos movíanse los sentimientos. ¡Y los sobresaltos!
de la delegación, envió su telegrama: Lo primero que preguntó Asdrú-
Gira financiada. Embarquen". bal Casas a Casto Martínez Laguar­ El Parlamento nunca votaba los
pocos miles de pesos proyectados;
en algunos medios se hablaba de
Z r t 2 £ qUeí ° ca* , , l ° de A rg e n te u il fu e re fu g io de un m ú sico fam oso del obstrucción federacionista. Entonces,
<iurante ia 9 u e rra d " 70 > <“ como siempre, gobernantes y legisla­
en 1924. En una de s u , p a re d » . se colocó « t a placa de m á rm o l. dores habían quedado segregados en
Jos bandos, poniendo en el asunto
igual pasión que entre blancos y co­
lorados. Llegó una ocasión en que
ICI OKT HABI 1 E esta sospecha de obstrucción causó
verdadera alarma cuando, en el mes
DURANT LA VI I |t O l y m p i a p í de marzo, el comité olímpico nacio­
nal, por mayoría, se negó a firmar
la inscripción del fútbol en la Olim­
LES JOOTBALLERS U R U G U A Y E N í piada, con el argumento de la im­
preparación, del costo y del papelón.
C h a m p io n s ¡M o nde Martínez Laguarda, prevenido por
telegrama, tuvo que viajar a París,
para buscar el apoyo de Jules Rimet,
u in 1 9 2 4 • presidente de la F I F A , quien así.
por primera vez, tomó contacto con
el fútbol uruguayo. Afortunadamen-
1W
ic. iu oposición en Montevideo pudo
ser superada muy luego, y quedó
resuelto el asunto, con lo que el de­
legado retornó a Galicia, justo a
tiempo para recbir al “Desirade”

ARGENTEUIL
Ya estaban en Colombes, final­
mente, y les llevaron á las instala­
ciones reservadas en la Villa Olím­
pica. Desde el primer montento,
aquello les pareció muy malo; y al
otro dia, inhabitable. Decepcionante.
••Un campo de concentración”, ex­
plica Cea cuarenta y cinco años des­
pués. Los delegados se echaron a
buscar otro alojamiento, al igual
que muchas otras representaciones
extranjeras, que se negaban a per­
manecer en las casillas inconforta­
bles e inadecuadas que les habían
destinado.
Leónidas Chiappara, joven arqui­
tecto. corresponsal deportivo de “El
Diario” y jugador de fútbol de pri­
mera división (lo habían inscripto
en el team uruguayo, como reserva, E n la “ v illa o lím p ic a " : un c a m p o de c o n c e n tra c ió n com o la d e fin e P e d ro Cea.
al igual que Antonio Urdinarán quien
por entonces vivía en Madrid, y allí
quedó a la orden), fue quien descu­ "Lejos del movimiento de París, hospedado en el 70 al Estado Mayor
brió en la vecina localidad de Argen- este pequeño castillo, tres veces glo­ alemán con von Moltke a la cabeza.
teuil, el “chateau” de Mme. Pain, rioso, devuelve al espíritu la sereni­ El tercero, por último, es el de ha­
que se haría leyenda en nuestro dad olvidada. Tres veces glorioso ber acogido en 1924 a los jugadores
fútbol. he dicho, y lo es. El primer hecho uruguayos, campeones :;limpicos. De
También acababa de llegar a Pa­ que le abre las puertas de la inmor­ los tres hechos, sólo guardarán las
rís un joven abogado que había ob­ talidad, es haber sido construido en piedras ya venerables, recuerdo de
tenido la beca del Ministerio de Re­ 1865 sobre el emplazamiento de un uno solo. Nada que revele el paso
laciones Exteriores por su brillante viejo bosque, por Clerget y por Al- de Thomas ha quedado, salvo las
escolaridad, firmada por su profesor phand —éste último, el paisajista iniciales del músico, insertas en el
de Economía Política y entonces mi­ que trazó la avenida de los Campos hueco superior de una de las puertas
nistro, Pedro Manini RÍ0S4 Como todo Elíseos y el Bois de Boulogne— para de entrada. Nada queda tampoco del
compatriota en aquellos días, anduvo refugio y descanso de Ambroise Tho- imperial estado mayor? pero, en cam­
muy cerca de la Delegación y escri­ mas, que compuso en medio de los bio, la estada de los jugadores ha
bió una nota periodística a propó­ árboles centenarios del parque, la tenido ya la consagración del már­
sito de este castillo, algunos de cu­ ópera “Mignon”. El segundo hecho mol. Desde una de las paredes, una
yos párrafos aqui reproducimos. De­ que da a Argenteuil un nuevo es­ placa dirá a los futuros visitantes:
cía Carlos Quijano: plendor de inmortalidad, es el haber "Ici ont habité durant la VHIe.
Olympiade les footballers urugua-
yens, champions du monde. Juin
C a m b ia el c lim a : a lm u e rz a n a l a ire lib r e en A r g e n te u il. 1924”.
“El portón principal perteneció a
la Bastilla. Ambroise Thomas era un
admirador fervoroso de la época de
Luis XIV. A ella pertenece la deco­
ración del castillo y en ella tuvieron
papel principal los bustos que ador­
nan las paredes exteriores de la cons­
trucción: Moliere, el comediante;
Racine y Comedle, los trágicos;
Colbert, el financista; Vauban, el
soldado; Boucher, el pintor. Ellos
han presenciado, inmóviles y fríos,
el turbulento bullir de esl -s mu­
chachos uruguayos. Riéndose un poco
de sus recuerdos y glorias, han pa­
sado por el castillo —pequeño, ve­
tusto y con blasones— los mucha­
chos nuestros. La pequeña campana
de hierro está llamando para el al­
muerzo. Es también del siglo del
rey Sol y ostenta, cubierta de he­
rrumbre, la aristocrática flor de
lys”.

153
1
El Estadio de Colom bes fo to g ra fia d o — cuando Ita lia y España ju g a b a n el p r im e r p a rtid o — desde un b ip la n o ,
una de cuyas alas asoma a la derecha. Ha cam bia do poco. En 1962 P e ñ a ro l rin d ió un h o m e n a je en el h is tó ric o cam po ,
colocando una ofren da f lo r a l en el c e n tro m ism o del te rre n o .

DEL CUADERNO DE UN LICEAL Italia eltniinó a España, I a 0. \ o lu padre!" M e echaba de clase con
debia im portarm e nada, pero me dejó frecuencia, pero el sábado, cuando al
Hoy, domingo, se inauguró el campeo­ contento el resultado. Lo de "la furia" salir del liceo, voy a buscar a papá ul
nato olím pico de jootball en París, con me irrita; y luego, las agresiones de La C irculo de Arm as, para la h ebdom ada­
el partido entre Italia y España. Mañana
Coruña, y las pretensiones que tenían. ria rueda del m ediodía en la C onfitería
jugamos nosotros con los yugoeslaios.
También m e gustó que ganaran los del Telégrafo, y lo encuentro en los
¡Cómo me gustaría estar allá! ¿Cuándo
checos, por pura sim patía con ese vestuarios, el doctor A dolfo P érez O ía n ­
podré to lie r a Europa? ¿cuándo term i­
país que, como quien dice, yo vi nacer se m uestra sonriente y afectuoso con m i­
ne los estudios? Falla tanto tiem po, por
hace cinco años, y además, los turcos go, especialm ente si ha ganado el par­
lo menos ocho o nueve años. Tal vez an­
tes, cuando sea un poco mayor y termine ¡pobres turcos! qué han de saber de tido de pelota cada semana re n o v a d o :
fútbol, como los lituanos: los suizos él y papá contra H illim an y A m ézaga;
e l bachillerato, habrá una oportunidad.
Pero para eso tengo que estudiar un les hicieron ’f goles. Ahora, i eremos y nunca le d ijo una palabra a papá
poco más, concentrarme. Este año estos como nos va mañana con } ugoeslai ia, sobre m is desm anes en clase. Pero eso
muy haragán, más bien disipado. Abro otro país de mi sim patía geográfica. era cuando yo era un niño aún, e
un texto, decidido a estudiar, y a los Porque inevitablem ente, cuando contem ­ año pasado.
pocos minutos me doy cuenta de que plo el Atlas, los países se m e dividen Lo cierto es que h oy perdí el día.
no me ha entrado nada de lo que esta­ en bienquistos y en antipáticos. Por Laura parece a veces tonta, entusiasm a­
ba leyendo, que ditago por otros cam­ razones históricas, o por su posición da con Ramón N ovarro, se aprieta (le
pos. Hoy de mañana no estudié nada, durante la guerra, o por m otil os no m i brazo, pero m e fastidia y m e lastim a
y pasé la tarde en el cine. Después, al bien descubiertos, que pueden depender esa especie d e am or por una cara de
volver por la noche, me sentí culpablt de su ubicación como escenario de algu­ porteño a la gom ina. M ucho más actor
y amargado. Amargado y culpa de los ci­ na nótela, o del nom bre y hastu de lu es Lewis Stone. Yo quería ir al Rex,
garrillos, jumados con falsa desenioltura. silueta y color que tengan en el Atlas, para ver “Su juulu dorada". ¿C óm o
¿Para que fu m o’" Y encima el copetín el n u eio Y idal-Lablache que reem plazó van a com parar a llar hura La Marr con
la confitería, siem pre p o r hacer p in ­ al tedetco Stigler en que, desdi- que ten­ d o r i a Swanson? ¡Q ué m u jer! P ero Luu
ta; y cuando llego a casa, tengo que go mem oria, papá mi- fue m ostrando el ra insistió en el C apítol, seguro que
andar esquí t undo el aliento, para que (D-sorrol lo de la guerra, y que ahora por su N ovarro. Todas las m ujeres son
m u padres no me huelun alcohol y ta­ quedó con fronteras inserí ibles, las fron­ iguales. \ o talen unu tarde de jo o tb a ll.
baco. f aslidiado con la p ersp ectiva de teras de los finados im perios centrales, Hastu el año pasado, iba con papá al
las clases de mañana, y con la jornada (¡qu e planillas perfectam ente dibuja Parque Central, y, sí había m uí ha gente
de hoy, dilapidada. H ubieru id o al P ar­ das, lus de ese Stigler, claro, m inucioso, en el palco, entrábam os a la cancha, y
que C entral, para presenciar el partido co m p leto !) El profesor de Geografía, el nos sentábam os en el borde, y papá
por la copa te u tó n <2 a 0, Hondunza y año pasado, utilizaba el m étodo de ha­ disfrutaba con las jugadas de Rom ano
el C hu eco), d esq u ite contra los p o rte ­ cer dibujur tos mapas en clase, de m e­ y de H éctor Scarone, a quien siem pre
ños que ayer en Rueños Aires, le hi- moria, una vez por semana. Entonces, lo anima cuando pasa cerca. "¡A delante
cie-ron 4 a los de la F ederación. ) h u b ie­ él se ponía a leer, saboreando su haba­ R asquelita!", d ice ; y reniega con las
ra : ,tundo acre, m ientras charlaba con las no y ahorrándose la ríase, ron su bonda­ corridas desatinadas de Somrna, que ter­
I-.U hachas, en el m irador del D octor dosa expresión de hom bre satisfecho. minan en ninguna parte. I)e papá m e
1Un e r e y y de spués bailábam os un rulo El único que lo hacia en el grupo, i iene la afición ul joo tb a ll, fundador
• n e l p u l l o . P ero, ¿quien c o m e n c é u era yo, porque retengo en la m em oria que fue de Nacional, en la casa de los
I-a u c u ' hila quería ie r ‘ El p rision ero los contornos, y los ríos y la ubicación Caprurio, hace más de veinte años. D es­
le Z e n d u ”, asi que U n im o s que u ul de las ciududes, y m e salen realm ente de que m e acuerdo, m e lletu b a a los
' ote Hudto. 1 odai MI, m hubiera sido m uy b ie n ; lodos los demás representan partidos, a todas las canchas. Y hasta
en el C oncert, urnba y ul fondo, pero unos disparates, caricaturas desesperan­ en Rueños Aires, que una vez, yo ten
i en el H m ito! ni eso. Fuera d e duda, tes de los puises. El profesor subía que dría cinco o seis artos, m e sacó en hom ­
la n oiu i tiene sus irse on t em en tes serios: ulli, en el sulón de dibu jo, no tenia por bros porque le liubían pren dido fuego
ono m e am arrado, e s p e e n d m en te los qué estarme i igilundo, torno los demás
m budos y dom ingos. para qu é? Es
u las tribunas, pero no m e asusté, p o r­
dias, i uando no me perdonaba m urm u­ que eslabu sentado sobre los hom bros
• itm > , e l t igurrdlo, i orno el copetín, para
llo ni risa. "Arpiule ul patio", y tenia d e papá, y veta con m ucho interés
dem ostrar. ¿Y que p erdedero de tiem p o !
que irm e, truldndo de estonderm e del cóm o tba subiendo el hum o y las lla­
Aunque hay sus compensncsones, y l o u viejo, que tuando me pesia, arma una mas y la gente corría y se em pujaba
rn es ene untador a. de San Quintín, y “cení mañana con io n pánico. Pero ahora, casi nunca voy
con papá, sino qu e (hasta qu e m e arre­ talada en una pieza grande, en el sótano del m undo. Se acaba el pitorreo de los
glé con Laura) v o y a lo d e l d o cto r d e esta casa, y m is padres m e acondicio­ peñarolenses, que al final concluye por
O liveres, al m ira d o r qu e tien e al fondo naron una ducha, en una esquina del fastidiar. ¿ \ si siguiéram os ganando?
de la quinta, d esd e d o n d e se re toda la jardín , para bañarnos luego del football. Por lo menos, otro partido más, y lle ­
cancha del P arque C entral con la m ayor Las prácticas y los p u n id o s entre no­ gamos a los cuarto de final. ¡Cóm o
com odidad, y con los m uchachos y sotros, los hacem os en frente, en el cam­ ibun a rabiur los federacionislas! Que
muchachas qu e son am igos d e l barrio. po d e l C h ivero, com o llaman al parque serían además los culpables, porque un
Aunque m uchas veces, lo m enos que R o sell y R ius, don de tenem os una espe­ poqu ito más de cuadro y ganábamos de
lino hace es m irar el p a rtid o , sobre cie de canchila; pero los partidos en seguro el cam peonato. Pero no hay que
todo si em pieza d e dragoneos con al­ serio, contra otros grupos del Liceo, exagerar: semi finalistas, por ejem plo,
guna de las chicas. los jugam os alternatii am ente, en la can­ ya seria una hazaña extraordinaria.
Tam bién fundam os un club en m i cha chica d e l Parque Central, que yo Por hoy, la verdad es que he perdido
grupo del L iceo, y le pu sim os M aratón, conseguí con don N um a Pesquera, y el día y ahoru buena parte de la noche,
influidos por el año d e H istoria Griega. la cancha d e Peñarol en Pocitos, que aqui escribiendo. Iba a em pezar unos
Todos seguían M alet p ero papá m e re­ consiguió Julio N éstor Sosa, que está versos para Laura y he term inado lle ­
galó a D u ru y, en dos tom os, q u e es en el otro grupo, por in term edio de su nando, sin ton ni son, estas páginas. Y
sensacional, con ilu stracion es excelen tes padre. D e m odo que siem pre tenem os pensar que papá, viendo luz a través
a plum a, en todas sus páginas. Es un fie ld , y yo integro el cuadro com o half de las rendijas de mi puerta, se ha ido
placer leerlo , más q u e una novela. C reo derech o. Me gustaría ser foru ard, pero a ucostar m uy satisfecho porque estaré
que lo p referí hasta so b re “Los M isera­ estudiando concienzudam ente m is leccio­
h ay m uchos m ejo res; en realidad, soy
bles", pero no más qu e a T o lsto i, “Ana nes de mañana. ¡Q ué no se les ocurra
bastante patadura, y si juego, es por­
Karenina". Y “La sonata a K reu tzer" hacerm e pasar! Apenas si p o d ré leer un
qu e tengo la sede en casa y conm igo poco en el tranvía, porque en los recreos
que m e p restó m i tío du ran te las vaca­
la cancha y las pelotas usadas de N a­ no lo dejan ni ojear el lib ro : “Traga,
ciones, en la estancia. P ero so b re todo
c io n a l; eso sí, m e gusta m ucho jugar,
la “Infancia", q u e le í el m es pasado: ¿qu e estás haciendo? ¡Siem pre tragan­
y si se m e escapa un contrario, me
me parece, por m om en tos, qu e está ha­ do!" Y esa fama, porqu e m e gusta leer,
cu bre R o b erto C etrángolo, que para las especialm ente H istoria; aunque en ver­
blando de m i m ism o, qu e m e está con­
cargas, de m odo que m i responsabilidad dad m e interesa la quím ica y la cos­
tando. Q uisiera e sc rib ir algún día com o
T olstoi, ¡q u é genio ex tra o rd in a rio ! Ha­ no es tanta. Pero m e gustaría ser un m ografía y hasta m atem áticas. La única
bría que a p ren der ruso, para p o d e r d is­ gran jugador, el m ejo r jugador de las que no soporto, es Idiom a Castellano.
frutarlo m ejo r. Esos lib ro s sobre la in feriores de N acional, y después, un La gram ática m e enferm a: apenas si
infancia y la adolescen cia, com o Poum , día, m e pasan al prim ero, y hago un he logrado aprender, d e m em oria, las
o Z ette, d e M argu eritte (m am á se in ­ gran partido, el m ejo r jugador de la preposiciones. Y eso lo sulfura al Dr.
digna p o rq u e he le íd o a M argueritte, tarde, y luego al seleccionado, y con­ Musso, que m e curte a R d , hasta que
aunque se tra te d e estos lib r o s ) m e v ie rto el gol d e l triu n fo ; papá está or­ vienen los escritos y levan to un gancho,
em ocionan siem p re. D eb ería p on erm e a g u llo so ; v o y a viajar con el selecciona­ y entonces le digo a papá para qué sir­
escribir todas las noches, com o ahora, d o ; iré a las olim piadas dentro de ven las reglas, si escrib ir es una cues­
y luego, d en tro d e tres o cu atro años, cuatro años, el más joven d e l equipo, tión d e oid o y de vista. Pero papá
tendría una obra ya pronta, pura re v i­ p ero ya en Facultad. Fantasías. cree en la gramática, y discute la enor­
sar y pu blicar. D e c id id a m e n te , es lo que El asunto es qu e ganem os mañana a m e u tilidad del latín, que en su tiem po
tengo qu e hacer. los yugoeslavos. Entonces ya estam os tenía en el bachillerato. P uede ser que
Pero ahora estaba ocu pán dom e de clasificados, y en el peor de los casos, tenga razón, pero yo no la soporto.
nuestro club M aratón. La sede está ins­ estam os den tro d e los dieciséis m ejores O jalá que nos vaya bien mañana.

La d e le g a c ió n u r u g u a y a s a lu d a a la t r ib u n a o fic ia l en in s ta n te s que los re p re s e n ta tiv o s n a c io n a le s de v e in tid ó s


países, d e s fila r, el d ía de in a u g u ra c ió n de la c o m p e te n c ia fu tb o lís tic a . I t a lia e lim in ó a E spaña v e n c ie n d o p o r 1 a 0.
C A M P E O N E S O L IM P IC O S D E 1 9 2 4 : José Nasazzi, A ndrés M azali,
P ed ro ArispP j ogé Vidal, José Leandro Andrade, Alt AfSJO
Scarone, Pedro Petrone, Pedro Cea y Angel Romano, entre d eleg a d o s y el niaSílj,8tH. En honor a su hazaña el Comité Olím
premio — la fc’Copa Olímpica y la Confederación Sudam ericana in stitu y o el 9 je junio como el día continental del fútbol

V
DESARROLLO DEL C A M P E O N A T O
En el campeonato de fútbol de la Olimpiada de París. HOLANDA, IRLANDA, LETONIA, LUXEMBURGO,
1924, participaron 22 países: BELGICA, BULGARIA, RUMANIA y SUECIA.
CHECOESLOVAQUIA, EGIPTO, ESPAÑA. ESTONIA, Disputados los partidos por los octavos de final, se
ESTADOS UNIDOS, FRANCIA, HOLANDA, HUN­ clasificaron:
GRLA, IRLANDA, ITALIA, LETONIA, LITUANIA,
LUXEMBURGO, POLONIA, RUMANIA, SUECIA, SUI­ FRANCIA, que eliminó a LETONIA.
ZA, TURQUIA, URUGUAY y YUGOESLAVIA. (Esto­ HOLANDA, que elim inó a RUMANIA.
nia, Letonia, y Lituania, países bálticos, reconstruidos IRLANDA, que elim inó a BULGARIA.
en 1919, fueron anexados por la URSS, a raía de la URUGUAY que elim inó a ESTADOS UNIDOS.
última guerra). ITALIA, que eliminó a LUXEMBURGO.
SUECIA, que eliminó a BELGICA.
Seis competidores fueron eliminados en partidos pre­ EGIPTO, que eliminó a HUNGRIA.
vios, establecidos por sorteo: SUIZA, que eliminó a CHECOESLOVAQUIA.
URUGUAY eliminó a YUGOESLAVIA. En los cuartos de final, URUGUAY elim inó a FRAN­
ESTADOS UNIDOS, a ESTONLA. CIA; HOLANDA a IRLANDA; SUIZA a ITA LIA ; y
SUIZA, a LITUANLA. SUECIA a EGIPTO.
CHECOESLOVAQUIA, a TURQULA En las semifinales, URUGUAY venció a HOLANDA,
ITALLA, a ESPAÑA. y SUIZA a SUECIA.
HUNGRLA, a POLONIA. En la final se clasificó URUGUAY venciendo a SUIZA;
A estos seis vencedores se sumaron los otro6 diez y tercero fue SUECIA, que ganó a HOLANDA.
participantes que no tuvieron eliminatorias previas, He aquí los resultados de los 24 partidos (dos por
a saber: BELGICA. BULGARIA, EGIPTO, FRANCIA, desempate):

Clasificación
ITALIA 1 — ESPAÑA 0
Mayo 25 CHECOESLOVAQUIA 5 — TURQUIA 0
CAMPEONATO OLIMPICO DE FUTBOL ESTADOS UNIDOS 1 — ESTONIA 0
SUIZA 9 — LITUANIA 0
(1924)
URUGUAY 7 — YUGOESLAVIA 0
Uruguay 7 Mayo 26
HUNGRIA 5 — POLONIA 0
Yugoslov. 0
Uruguay 3 Octavos de final
EE.UU. 0
EEUU. 1 Uruguay 5 Mayo 27 FRANCIA 7 — LETONIA 0
Estonio 0 Francia 1
HOLANDA 6 — RUMANIA 0
Francia 7 CHECOESLOVAQUIA 1 — SUIZA 1
Letanía 0 Mayo 28
IRLANDA 1 — BULGARIA 0
Uruguay 2
H olanda 1
URUGUAY 3 — ESTADOS UNIDOS 0
Egipto 3 SUECIA 8 — BELGICA 1
Hungría 5
Mayo 29 EGIPTO 3 — HUNGRIA 0
Hungría 0
Pelante 0 Egipto 0
ITALIA 2 — LUXEMBURGO 0
Suecia 5
Mayo 30 SUIZA 1 — CHECOESLOVAQUIA 0
Soocie • - ( desem pate)
Bélgica 1
Uruguay 3 Cvartos de final
Suiza 0
r»u ri q g 6 Junio 1 URUGUAY 5 — FRANCIA 1
Rumania 0 SUECIA 5 — EGIPTO 0
Holanda 2 SUIZA 2 — ITALIA 1
Junio 2
Irlanda 1 HOLANDA 2 — IRLANDA 1
Irlanda 1
Bulgaria 0 Semifinales
2
España Junio 5 SUIZA 2 — SUECIA 1
0 Suecia 1
Halte
URUGUAY 2 — HOLANDA 1
1 Italia . 2
Luxarad. 0 T ercer puesto
Suiza ♦ Italia 1
Lituania 0 Suiza 2 Junio 8 SUECIA 1 — HOLANDA 1
Suiza 1 -1 Junio 9 SUECIA 3 — HOLANDA 1 ( desempate I
Chaces 1-0
Vinal
Ckocoslov . s
Turquía 0 Junio 9 URUGUAY 3 — SUIZA 0
Posan n u e s tro s ju g a d o r e s a la s o m b ra d e l p a b e lló n n a c io n a l, a n te s del p a r tid o con Y u g o s la v ia . E n tr e los d e le g a d o s
y el m a s a jis ta , S c a ro n e , R o m a n o , C ea, M a z a li, A n d ra d e , P e tro n e , V id a l, N a sa zzi, U rd in a rá n , T o m a s s in a y G h ie rra .
E l C o m ité O lím p ic o In te r n a c io n a l c o n c e d e ría a la re p re s e n ta c ió n la “ C opa O lím p ic a ” , m á x im a d is tin c ió n d e p o rtiv a .

URUGUAY - YUGOESLAVIA propio sufrió, porque en el fondo nos


sentíamos finalistas. Nos dio rabia.
Cosas de muchachos; yo era de los
Estadio de Colombes. Lunes 26 de mayo de 1924. más viejos, tenía 24 años”, comenta
Cuadro uruguayo: M azali. Nasazzi y Tomassina. Andrade, Vidal Cea.
“Y la bandera estaba al revés”,
y Ghierra. Urdinarán, Scarone, Petrone, Cea y Romano. agrega Ghierra. “Con el sol, para
Juez: V allat, francés. abajo. Pero pensamos: ya van a
Resultado: Uruguay 7, Yugoeslavia 0. aprender a ponerla derecha. Ade­
Goles: 1er. tiempo: Vidal, Scarone, Petrone. más, cuando entramos a la cancha,
en lugar del himno nuestro, tocaron
2o. tiempo: Cea, Romano, Scarone, Cea. una marchita brasileña”.
Mejor jugador: Romano. “Yo seguí corriendo”, dice Cea;
Más admirado: Andrade. “pero Nasazzi gritó que nos pará­
Público: saca en andas a los jugadores uruguayos. ramos, que los pocos extranjeros que
había iban a creer que éramos indios
Crítica: muy favorable, con augurios de brillantes resultados. de veras; que ni cuando tocaban
nuestro himno, respetábamos, por­
que ellos no sabían. Así que nos
Terminaban de atarse los zapatos nes”, acota Romano. cuadramos y escuchamos la musiqui-
en los vestuarios, momentos antes Con ese ánimo, pero sin poder ta brasileña hasta el fin”.
de enfrentar su primer partido, en desprenderse de alguna inquietud, Y empezó el partido.
las eliminatorias. salieron a la cancha, y tuvieron la Cea. — Ahí está el hombre del
‘‘Yo estaba tranquilo, recuerda primera decepción. No llegaban ni primer gol olímpico.
Mazali. El día anterior habíamos a dos mil los espectadores, aquel Vidal. — Me acuerdo clarito la ju­
presenciado el partido en que Ita­ lunes, mientras que el día anterior gada. La tocaron los cuatro delan­
lia eliminó a España. También ha­ el Estadio estaba repleto. Eran de­ teros y vino el centro de Urdinarán,
bíamos visto uno de práctica entre primentes las gradas vacías. Se per­ abierto, porque teniamos viento en
el seleccionado francés y un club in­ día en ellas el grupito de uruguayos contra. La pelota rebasó a Scarone
glés. Me decía: ¿es que hay alguno que daban vivas y agitaban unas y a Petrone, y la patié como venía.
que juegue más que Nasazzi? ¿o banderitas. Ni se movió el arquero.
más que Scarone?” “Espérábamos cincuenta mil per­ Allí quedaron dominados los ner­
"Desde la gira en España, tuve sonas; en España habíamos tenido vios, y vinieron, fácilmente, los seis
confianza en que saliamos campeo­ públicos hasta de 30.000. El amor goles más.

159
'i al menú.) subía quien ira E nrique ft .
y yo le respondí que el rey d e Eran-la.
) allí se desb o rd ó su santa in d ig n a ció n .
(¡ue yo contestaba cualquier dispárete,
que era el peor alum no de lu <lase, mi
haragán, un desorejudo, y que le dijera

¡
a mi padre que mañana quería hablar
ron él. En eso estábam os, cuando sirio
de nuevo la sirena, pero al viejo, que
era carrerista, parecía im p o rta rle un ar­
d ite el fú tbol, com o si no oyera. Suerte
que pasó Rom ano por el pa tio , y nos
hizo señas d e que íbam os ganando dos
a cero a los yugos, lo que corrió co.no
un súbito n orte por toda la clase, in­
clinando la cabeza de cada uno para
pasar la inform ación al vecino. H o m b r e
bueno, este Rom ano, to d o s lo quei io­
nios. Parecía m uy adusto, pero nunca
nos delataba. Cuando, treinta años más
tarde, propuso F elipe F erreiro en el
Senado, con encendida oración, que se
rindiera hom enaje a aquel funcionario
ejem plar d e l Liceo R odó qu e acababa
de fallecer —F erreiro era nuestro pio-
profesor de H istoria Am ericanu — /. ó-
m o m e acordé d e este lejan o ep iso d io ,
José V id a l consiguió el p rim e r gol u ru g u a y o en to rn e o s o lím p ic o s y — o b v ia ­ cuando Rom ano, estirando los dedos,
m ente— m u nd iales. "M e acuerdo c la r ito de la ju g a d a . L a to c a ro n los c u a tro nos inform aba de los goles contra los
d e la n te ro s y vino el c e n tro de U rd in a rá n , a b ie rto , porq ue te n ía m o s v ie n to yugoeslavos, en las propias narices d»l
en co n tra . La pelota rebasó a S carone y a P e tro n e y la p a tié com o venía . D irector!
N i se m ovió el a rq u e ro ". Estos son los zapa tos usados a q u e lla ta rd e del A l instante d e sonar lu cam pana, sa­
lunes 26 de m ayo de 1924. lim os en estam pida. N i la presencia de
don M iguel en el p u p itre podíu con te­
ner la atropellada, y nuestra carrera no
Era un lunes de otoño. Encerrados en ya dos teces la sirena de "Diario del se d etu vo hasta la pluzoleta d e l Solis,
nuesto salón de clase, leíam os retroce­ Plata”. Una: Em pezó el pa rtid o ; pero bajo las balcones d e "Diario d e l P lata”,
der el rectángulo del sol que. entrando ¿la otra? En eso se le ocurre a don para escuchar las noticias que, m o m en ­
;u,r la puerta, llegaba hasta el pupitre .Miguel Lapeyre preguntarm e la com pli­ to a m om ento iba tra sm itien d o Francisco
(!> I profesor: cuando se saliera por com- cadísima historia del casorio de Fernan­ C orney por m ed io d e parlan tes, con i.n
pl‘ to. seria el tiem po de la terminación do con Isabel, de la cual no sabía ni dram atism o que era anticipación de los
d< la clase, \u e stro reloj de sol propio, palabra, sólo que "tanto monta, monta locutores d ep o rtivo s d e la actualidad.
más útil que el de Trouville que nos tanto, Isabel como Fernando”, que nos La bocina seguía sonando cada pocos
llei ó un día a mostrar Reyes 7 Aei eneí, divertía m uchísim o por su segunda in­ m inutos. A qu ello era fabu loso, im pensa­
? fue un fraraso, porque cuando llega­ tención, de m orir d e risa, con las cinco ble. Daban ganas d e llorar, p ero uno
mos se halda nublado el cielo. muchachas que hay en clase y que no tenía que contenerse p o rq u e estaban los
Siempre estábamos impacientes por la entienden por qué se ríen los zopencos; otros, y había qu e presu m ir d e duro,
campana de salida, para irnos a la es­ o se hacen las que no entienden. Enton­ que ya no éram os unos ch iqu itin es,
quina de Contención y Colonia, a comer ces el viejo, m uy severo, m e preguntó teníam os pantulón largo.
porciones de fuiná en lo de Dorsa, li­
bres de profesores y de bedeles. Y los
lunes más que siempre, porque los lunes URUGUAY - ESTADOS UNIDOS
eran de desastre, por causa del zanganeo
dominical, que ni un libro habíamos
abierto, y de pronto u éste se le ocurre Estadio de Berjes. Jueves 29 de mayo de 1924.
ha'erm e pasar, justamente hoy que no Cuadro uruguayo: M azali. Nasazzi y Arispe. Andrade, Vidal y
se de qué se truta.
Tomassina. Naya, Scarone, Petrone, Cea y Romano.
} mucho más impacientes éste lunes:
la impaciencia era ya unsiedad. El par­ Juez: Barette, belga.
tido d»bio haber comenzado en París, Resultado: Uruguay 3, Estados Unidos 0.
nosotros estábamos allí, encerrados, Goles: 1er. tiempo: Según el informe oficial de la delegación
•in noticia ulguna. ¿(juién podía pres­
tar atención al viejo? uruguaya, 3 goles de Petrone.
En eso, entró Erutilla u pasar lista, Según algunos telegramas de la época, goles de Andrade, Sca­
¡>c,rque el n e jo era m uy desconfiado, rone y Petrone.
y hada pasar lista dos teces, en la pri­ Los recuerdos de los testigos no son decisivos.
m e r a y en la última hora, por si se esca­
ldaba ulguno. > o me sentaba en primera 2o. tiempo: sin goles.
fila, asi que le pregunté despacito u Mejor jugador: la línea de forwards, en el primer tiempo.
Er útil la como iban (le Humábamos Fru­ Más admirado: Andrade, que empieza a ser la “ merveille noiro” .
tilla porque tenia la nariz hinchada y
Público: entusiasmado con los uruguayos.
llena de tem ía s rojo rnorudo), pero él
se hacia el que no me oía y continuaba Crítica: sigue muy favorable.
implacuble ion su lista. Había tonudo
Mazali. Los aniel ¡canos : os j'ugadóiVA estaban Convencidas
grandes y fuertes, entrenados, pero de sus posibilidades como finalistas,
ingenuos. Jugaban recio, y uno le y tomaron muy en serio su respon­
hizo un foul a Vidal, que le dejó sabilidad. En esto, habian recibido
una rodilla suelta. días atrás, un inesperado toque de
Vidal. - A mi se me escapó, pero atención:
Nasazzi lo esperó y le aplicó un Después del partido con los yugo­
buen planchazo en la espalda. El eslavos, les dieron la noche libre.
tipo se levantaba la camiseta y mos­ ¡Imagínense! De corrida, a Place
traba la marca para las tribunas. Pigall y a Montmartre. Al “Garrón”,
Cea. — Pero ese no era nuestro donde estaba Eduardo Arólas, cuya
estilo, solamente jugábamos fuerte orquesta integraban Julio De Caro
para defendemos. La rudeza venía y el taño Genaro. Era la época de
de ellos, y la cuestión era no achi­ la conquista de París por el tango,
carse. “Le tango”. Arólas tenia un extraor­
Ganaron tres a cero, los tres go­ dinario buen éxito con su música y
les en el prim er tiempo, comenzando con sus tangos, “Derecho Viejo”,
con uno de Andrade, a los 9’. Ese “Rawson”, “Lágrimas”, “Rintintín”.
tiempo fue extraordinario. Uno de ¡Pobre Arólas, ya marcado, que iba
los comentaristas franceses se decla­ a morir pocos meses después, con­
ró deslumbrado por “el fuego de sumido por la tuberculosis que su
artificio de los uruguayos”. “No tie­ perpetua vida nocturna descuidaba!
nen rival” comentó Josué Quesada Al salir, alegrones, nuestros ju­
para “La Razón” de Buenos Aires, gadores se toparon con los españoles,
“han producido estupefacción. Este eliminados desde el primer dia por
match ha desterrado toda duda con los italianos. Al reconocerlos, les
arrinconaron contra la pared, indig­
nados, y por poco querían pegarles.
“Irresponsables, vayan a cuidarse.
Ustedes son los campeones”, les
reprochaban. Al otro dia, los dele­
gados les leyeron los diarios, que
también los señalaban como campeo­
nes futuros. ¡Siete goles a los yu­ por eso que m e enredé con Enrique II .
goeslavos! Concluye Cea: “Compren­ ¡Qué barbaridad! d ijo pupa, ¡si Enri­
dimos y nos encerramos. Venían las que de Navarra, fue un siglo después!
muchachas hasta la entrada del cas­ y entonces nos refirió la historia de las
tillo, para ver a las fieras y nosotros luchas de Juan II contra su hijo, el
ni bolilla. Era un compromiso mo­ principe de Viana, y cómo la madrastra
ral entre todos. ¿Sabe en qué nos lo hizo envenenar al príncipe, para que
distraíamos? Ibamos a remar al reinara sin problem as su propio hijo
Sena”. Fernundo; y cóm o el infortunado En­
Después de la victoria sobre los rique IV, —que no era com o el de
americanos, estaban entre los ocho Francia, sino todo lo contrario, en su
aspirantes al titulo en el mundo, con vida privada—, repudió a Blanca de
Francia, Italia, Suecia, Suiza, Ho­ Navarra por esterilidad, y se casó con
landa, Irlanda y Egipto.

Con don M iguel Lapeyre no se juga­ P edro C ea: “ R om ano es un ju g a d o r


ba. Si m andaba buscar al padre, había asom broso. Y o lo a te s tig u o ” .
que traerlo, porqu e si no era mucho
peo>. Si alguna vez uno conseguía que
fueru mamá, que después no decía nadu
y la cosa pasaba m ucho más fácil, el
H é c to r S c a ro n e , el c é le b re “ m a g o ” , D irector se ponía furioso y nos retaba
en u n a c a r ic a tu r a de la época. a nosotros y a m amá tam bién. Llegué
a sospechar que, en esos dos anos, don
M iguel exageraba con sus reclamos de
respecto al triunfo final del team la presencia d e l padre, por cualquier
sudamericano, considerándose que no m o tilo ; debía de resultarle agradable
tiene rival su juego científico y ele­ la visita d e l m inistro de Relaciones Ex­
gante, insuperable”. teriores para oír, en su D irección, las
En el segundo tiempo, los vigoro­ quejas contra sus retoños, que siempre
sos americanos lograron bloquear a son un poco, al fin y al cabo, para el
la línea de forwards que, con la vic­ progen itor tam bién.
toria segura, se dejó estar, sin tanta A sí qu e el lunes de Enrique IV ,
codicia. Pero cuando desde el públi­ tu ve que confesarm e con papá, pero
co gritaban “Go ahead, boy”, desde ben eficié de su buen estado de ánimo
el núcleo rioplatenso se respondía (¿seria por el 7 a 0, él tam bién ?) y
con “Metcle, viejo”. porque, además, hice el cuento a mi
Al día siguiente, los delegados m anera: que Lapeyre se había puesto
yanquis fueron a Argenteuil, para fe­ furioso porqu e estábam os distraídos por
licitar a los uruguayos y vaticinarles la sirena y con Rom ano, que desde el
la victoria olímpica. También nues- patio nos hacia señas de los goles. Fue

161
i

H o la n d a a rtic u ló un " c e r r o jo ” p a ra e v ita r p e rd e r fr e n te a U r u g u a y : puso


ocho hom b re s en su defensa pero ta m p o c o le s irv ió .

una portuguesa, hija de don Duarle, y y, a m edida que corrían los m inutos,
ésta, para no correr el mismo riesgo de nos im pacientábam os en la plazoleta.
repudio, le presentó como infanta a Pero ¿qu é están haciendo estos pata-
una niña que tuviera de Beltrán de la duras, que no hay más goles? Q ue­
Cueva, por lo que fue llamada la Bel- ríam os un record contra los yanquis,
traneja, y vivió m il desdichas, como para hum illar a Calvin C oolidge, que
las viviera el de í iana, por manera que estaba buscando su reelección en esos
sobre las del uno y las de la otru. días: tan seco, tan duro, tan antipático,
Femando e Isabel fundaron su reinado ¿no era?; de quien papá refería que,
e hicieron su gloria. Todo lo cual a cuando fue propuesto el ajuste de las
mamá que escuchaba en la mesa fa­ deudas de guerra de los aliados, respon­
miliar, no le hacia mucha gracia que dió :**They h ired the m oney, d id n ’l
nos contaran, porque suponía que histo­ they?", y que no quiso entrar en la La f in a l: E u ro p a c o n tra A m é ric a ,
rias de tan dudosa m oraleja podrían Sociedad de las N aciones, que era un G h ie rra m a rc a al p u n te ro . A l se­
tirar al piso la moral de un adolescente. organismo favorito de papá. g u n d o g o l, de Cea, el p ú b lic o in v a ­
U cierto es que, desde entonces y para Pero de todos m odos tres eian tres. d ió la ca n ch a fe s te ja n d o .
siempre, nunca más enredé al Im potente
de Castilla con el Fers Galant, ni con
el ulemán de Canossa, ni con el otro URUGUAY FRANCIA
de Shakespeare, volviéndom e experto en
Enriques IF, como paru un programa de
7 F por un millón. Estadio de Colombes. Domingo 1° de junio de 1924.
A pesar de las quejas de Lapeyre, Cuadro uruguayo: M azali. Nasazzi y Arispe. Andrade, Zibechi
tomó papá con simpatía la distracción y Ghierra. Naya, Scarone, Petrone, Cea y Romano.
de causa futbolística, de modo que el
jueves adm itió, —creo que él mismo Juez: Andersen, noruego.
me lo propuso—, mandarme buscar a Resultado: Uruguay 5, Francia 1.
la tercera hora al Liceo Bodó, para Goles: Según el informe oficial de la delegación uruguaya,
que pudiera seguir el partido. “Fenile
al M inisterio’*, me dijo, pero yo preferí 2 de Petrone, 2 de Scarone, 1 de Romano.
irme n la plazoleta, donde podía expan­ Los telegramas los atribuyen a Scarone, Naya, Petrone, Cea
dir mi i moción a gusto, en lugur d° y Romano.
estarme fontenido, en uno de los pro­
fundos sillones de cuero de la Casa de Mejor jugador: Zibechi y Romano.
G o b io no. Más admirado: siempre Andrade.
Pude paladear bien, así, los tres Público: asombrado, luego entusiasmado.
goles a los americanos. Tan «unos es­
tábamos que esperábamos por lo m e­ Critica: favoritos.
nos otros tantos en el segundo tiem po.

Los suizos de aquel día in s ta n te s antes de s a lir a la canch a, fr e n te a la El sorteo decidió que jugáramos
p u e rta de su v e s tu a rio : s u frie ro n un ro tu n d o 3 a 0. contra Francia, en los cuartos de
final, con evidente disgusto de los
franceses, que nos estimaban como
los adversarios más peligrosos, y
porque, además, en caso de ganar­
nos, quedaba eliminada la atracciór.
más lucida del torneo. ¡Lo que ha­
bía ocurrido en una semana, el cua-
drito desconocido era el favorito de
la Olimpíada!
Como la camiseta francesa era
azul, se decidió tirar suertes para
saber quiénes cambiarían la suya.
Para el caso de tener que hacerlo,
fc. - M los uruguayos optaron por la cami-

íP. •
seta argentina, en actitud rioplaten-
se. y lo hicieron saber, con g ra ta
repercusión en la colonia argentina
de París, harto nutrida por aquellos
años. Tocó sin embargo a los fran­
ceses vestir camiseta roja, con lo
que los nuestros retuvieron la ce­
leste y se ganaron mayor simpatía
de los porteños.
Es que se habían puesto muy finos
en todos los detalles. Entraban a la
cancha llevando la bandera propia
y la del país del adversario, actitud
inusual en Europa, lo que admiró a
un cronista español, que les calificó
de muy hábiles diplomáticos. A lfr e d o G h ie rra c o rta un pase al p u n te ro y e n tre g a de cabeza al vasco Cea,
Cea. — Fíjese, ¡de indios a diplo­
máticos! el “ e m p a ta d o r o lím p ic o ” .
Naya. — Recuerdo que en esa
crónica afirmaban que habíamos de­ cia porque estoy de novio y con una
cidido que a los dueños de casa no B ien sé que Laura no podrá com pren­
d er que en este dom ingo, yo no tuya tan bonita como Laura, y que todos
les ganaríamos más que por un gol. conocen. Y después, cuando nos senta­
lx> hizo Scarone al minuto de juego. a pasear con ella por la rambla de
P o d io s. La manía del foolball le resulta mos en un banco y nos tomamos de
Pero luego empataron los franceses, las manos, y ella m e dice frases cari­
y yo desempaté, terminando el pri­ in ju stificable. Que en te z de ir al cine
C oncert, arriba y al fondo, prefiera en ñosas, me invade una ternura inmensa,
mer tiempo dos a uno. Al comenzar como una felicidad que llega en olas,
el segundo, a raíz de un foul de algunas ocasiones el Parque Central, le
y pienso qué más puedo pretender, si
Andrade, el público lo silbó, se eno­ resulta traición y m otivo de atufamien-
to por to rio s días. Si ahora le fuera con m e va bien en el Liceo, y tengo tantos
jó el negro, cortó una pelota y em­ amigos, y una casa tan cómoda donde
pezó a pasar gente, cimbrándose que, en lugar de la rambla con ella,
mis padres m e han dejado instalur nues­
como él solo sabía hacerlo, llegó v o y a ir a la plazoleta del teatro Solís,
tro club, y además esta novia, de la
hasta la línea del córner, se la colo­ para seguir el partido por los parlantes,
cual ellos no saben nada porque me
daría trem enda cortedad decírselo, ya
que no lo tomarían en serio, y a la
que escribo versos en secreto, que m e
parecen m uy buenos, y a ella tam bién,
extraordinarios, dignos de Kuben Darío
que m e gusta a m i, y de Amado Ñervo,
que le gusta a ella.
Lo que Laura no entiende, es que
su poeta se sienta atraído por las pata­
das, como ella se empeña en decir. En­
tonces lo m ejor es no adelantarle nada.
D e pronto llueve más tarde, parece que
se está por descom poner el tiem po, es
la época; y si no llueve, le hablo por
teléfono que estoy enfermo, y chao.
Los cinco goles fueron compensación
suficiente a la contrariedad de tener
que escabullirm e de Laura esta mañana.
N i llovió ni pude avisarle por teléfono,
de m odo que sim plem ente desaparecí,
y ella me habrá estado esperando, pri­
m ero inquieta, luego furiosa cuando se
haya dado cuenta, de pronto, de la
M a z a li d e tie n e , N a s a z z i c u id a , A n d ra d e o b s e rv a , el e sta d io re s p ira .
razón de m i ausencia; por lo cual, fi­
nalm ente, decidí no aparecer tampoco
por la tardecita, con ese im pulso futa-
có a Petrone, y gol. Mueven, y el le parecerá el colm o de la estupidez y
lista y diabólico que em puja a darle
negro repite la jugada, para colocar­ desconsideración. "¿Para qué si igual
la esta vez para Cea, y gol. Y lue­ podés saber después el resultado?” m e cada vez m ayor dim ensión al desagui­
go un quinto, de Romano. La con­ reprochó cuando le conté de los dias sado que uno está com etiendo, nada
clusión del periodista español fue anteriores, "eso es cosa de fanáticos, más que por rabia de haberse embarca­
que, por haber enojado a Andrade, estarse ahí con la boca abierta, espe­ do en él. Ya que se va a armar, que se
se había quebrado la consigna, y les rando que le lean un telegram a”. arme bien grande. Tres dias, o una
había hecho cinco a los dueños de Nunca tu ve tantos deseos de que ama­ semana, puede costarme ganar la indul­
casa. neciera con una torm enta desencadenada, gencia de Laura, pero el festejo de los
Con el agregado de que cada uno lo qu e m e hubiera traído la solución cinco goales ha sido m em orable.
de los forwards colocó el suyo, lo pacífica. P or supuesto que m e gusta A esta altura de los sucesos, estábamos
que fue atribuido a la científica y cam inar con Laura toda la rambla, des­ infatuados a más no poder, todos los
metódica distribución de juego por de T ro u v ille hasta la avenida Brasil, y uruguayos. Cinco a uno a los dueños de
Zibechi. en el único partido que ju­ vo lver m ientras los dem ás muchachos casa, no era para menos. Nada nos de­
gó en París, en reemplazo de Vidal, m e m iran con en vidia y yo hago pinta tenia, ¿qué iban a poder esos holan­
que se hallaba lesionado. ante las chiquitínas, dándom e im portan­ deses?

163
URUGUAY - HOLANDA

Estadio de Colombes. Viernes, 6 de i nio de 1924.


Equipo uruguayo: Mazali. Nasazzi y Arispe. Andrade, Vidal y
Ghierra. Urdinarán, Scarone, Petrone, Cea y Romano.
Juez: Vallat, francés.
Resultado: Uruguay 2, Holanda 1
Goles: 1er. tiempo. GroofjoHan, holandés.
2o. tiempo: Cea, Scarone.
Mejor jugador: Nasazzi.
Más entusiasta: Petrone.
Público: sofocado.
Crítica: deconcertada, pero todavía favoritos.

Semif inalistas. El público, muy numeroso, se que­


En Argenteuil el ambiente ya era da frío. ¿Es la caída de los favori­
de fiesta, aunque la disciplina se tos? El primer tiempo, terminan
mrntenia, más que por severos con­ en desventaja.
troles de los delegados, por firme Mazali. — "En el descanso, Mar­
voluntad de todos los jugadores. En tínez Laguarda nos habló de los que
la semana, nadie salió, ni de día ni estaban en Montevideo, ansiosos por E l a rq u e ro P u lv e r d e tie n e a n te P e­
de noche. La colonia uruguaya ro­ el resultado. Salimos pronto a la tro n e que cae
dea oa en forma permanente a la cancha, para el segundo tiempo, y
delegación, con entusiastas muestras cuando aparecieron los holandeses,
de aliento y de afecto. Desde Mon­ estábamos esperándolos desde hacía
tevideo llovían decenas y decenas cinco minutos, formados, con los holandés habia colocado junto a un
de mensajes de estímulo. De gober­ brazos cruzados en el pecho. Los poste un conejo embalsamado, la
nantes, de deportistas, de personas de holandeses se impresionaron de nues¿ mascota o amuleto. Perucho Pe­
todos los medios. Por supuesto que tro aspecto decidido”. trone, en una de sus entradas se
también de la Federación, y de Pe- Los nuestros se esforzaban por en­ lo pateó lejos. El arquero furioso,
ñarol. trar, sin conseguir sobrepasar la ce­ lo volvió a su lugar, y Perucho
lJegó el viernes, 6 de junio. Toca­ rrada defensa hodandesa, que aleja­ lo volvió a patear. Fue entonces
ba enfrentar al fuerte equipo de ba para todos lados, hasta que Cea que vino ti penal, por foul en el
Holanda, que se habia trazado un consigue convertir un centro de Urdi­ área. Cuanuo Vallat lo cobró, Aris-
plan de "cerrojo”, poniendo a ocho narán. Los holandeses protestan off- pe se dió vuelta y le gritó a Mazali:
hombres atrás. Los uruguayos do­ side de Urdinarán, pero el juez fran­ "La foto, Mazali, la foto”.
minaban, pero no lograban entiar. cés Vallat, valida el tanto. Empate. Mazali. — Cuando jugamos contra
De pronto, cerca de la media hora, Poco después Romano convierte los yugoeslavos, habíamos tenido ese
se corre un delantero holandés y otro, p ero ... ayudado disimulada­ juez. Jugamos tan bien que, cada vez
arr aga tirar al arco. Mazali le sale, mente con la mano, y el juez no lo que pasaba cerca mío, me decía:
y entonces hace un pase a su ala otorga. La lucha se hace cada vez "Mazali, champions” (Mazali es de
de-echa, quien convierte el tanto. más dificil, más dura. El arquero ascendencia francesa, aunque aqui le

E r ¡a Plaza In d e p e n d e n cia , el lunes 9 de ju n io , el p u e b lo de M o n te v id e o on b a n d e ra s p a tr ia escucha


n o tic ia s del p a rtid o .

1M
italianizan el apellido). Al terminar En el estrecho corredor, el espantado Cuando m inutos después se supo que
el nari ido, me pidió una fotografía } éreg u y se tro p e zó con A lvaro Saraleguy el gol d e l triunfo había sido con vertido
dedicada del cuadro, pero yo me ol­ qu e venía a congratularse con el m in is­ d e penal, el m in istro se sin tió un poco
vidé. Viene el partido con Holanda, tro, segu ido por E n riqu e Sam pognaro, defrau dado, porqu e los tantos de penal
y me veo entrar, como juez, al fran­ T e ó filo P iñ eyro Chain y José Mora O te ­
cés de la fotografía. En e, intervalo, nunca le conform aban d e l todo,' aunque
ro qu e form aban el jo ven , talen toso y no
de apuro, conseguí una, la hice fir­ m u y d iscip lin a d o e q u ip o d e colabora­ fueran in d iscu tib lem en te bien cobrados.
mar por todo el cuadro, y se la en­ dores d e l m in istro , en entusiasta tropel. A P edro M anini R íos le gustaban las
tregué antes de comenzar el segun­ —Están todos locos, m u rm u ró don Fer­ goles d e cancha, y especialm en te los
do tiempo, cuando íbamos perdiendo m ín. Esto no tien e ni pies ni cabeza, de H éctor Scarone y los d e A ngel R o­
uno a cero. Por eso Arispe, que sa­ trastornar a P e/acion es E xteriores por m ano, a h a b ilid a d y colocación, más
bia el asunto me *citaba feliz: ’Ma- un asunto de patadas a una pelota. qu e los de P etron e a feroz pelotazo.
zalí, la foto!’
Cea. — ¿Por .»ué tiró el penal
Scarone? La agar ó Petrone, por­
que quería patea: Je él. Yo se la sa­
qué y se la di a Héctor, preguntán­
dole: ¿lo metés? “Lo meto”, me
aseguró. Si sería grande Perucho
que, como no pudo hacerle ningún
gol a los holandeses, aunque ga­
namos, salió llorando de la cancha.
Pero ¿quién iba a arriesgar ese
penal si estaba Héctor para patear­
lo?
Los holandeses protestaron ante el
tribunal del campeonato, pero su re­
clamo fue desestimado al día siguien­
te. Los uruguayos cantaron: “Me iré
a quejar, me iré a quejar, al gran
rey de Borgoña”, mientras Arispe
seguía guiñando, con su expresión
de indio noble: “Mazali, la foto”.

A qu el fin a l d e l p rim e r tie m p o con


un gol en contra, fu e la d eso la ció n en
todos los rostros, á rid o s, fren te a las
redacciones d e los dia rio s. Pasaban los U r d in a r á n a la c a rg a p o r la p u n ta , con el “ c e r r o jo ” s u iz o fu n c io n a n d o :
m inutos, y no llegaban nuevas noticias. v a n d o s a m a rc a r,, el te r c e r o ya qu e d ó a trá s .
Por fin, al cuarto d e hora el em p a te de
Cea reverd ece las esperan zas, p ero se­
guim os esperan do, esperan do, con tan do
los m inu tos. } a d e b e h a b er term in a d o
URUGUAY - SUIZA
el p a rtid o , ¿habrá alargu e? N ada. Sin
saber nada. D e p ro n to , la sirena, v ib ra n ­ Estadio de Colombes. Lunes 9 de junio de 1924.
te, ex ten d id a , alegre, h izo te m b la r los
Cuadro uruguayo: M azali. Nasazzi y Arispe. Andrade, Vidal
vidrios.
Por entonces el d esp a ch o d e l m in istro y Ghierra. Urdinarán, Scarone, Petrone, Cea y Romano.
estaba in stalado en la pequ eñ a p ieza Juez: Slawich, francés.
de la esquina d e C iu d a d ela y la P laza, Resultado: Uruguay 3, Suiza 0.
y desde a llí se oía con rela tiva c la rid a d Goles: 1er. tiempo. Petrone 9 ’.
el parlante de "D iario d e l Plata". Y
2o. tiempo: Cea, 2 5 ’, Romano, 4 0 ’ .
por supuesto, e l m in istro ta m b ién esta­
ba en suspenso, m ien tras redactaba un Mejor jugador: Romano, Nasazzi.
borrador con su escritu ra fu e rte y a b ie r­ Más aplaudido: Andrade.
ta, en letras q u e se d e sd o b la b a n p o rq u e Público: fervorosamente con el Uruguay.
la presión d e la m ano ab ría la puntu Crítica: Excelente.
de la plum a. E scuchó a C o rn ey g rita n d o
¡goooool! j g o o o o l des-carone! en el
m ism o m o m en to en q u e don F erm ín
(.arlos de Y éreg u y en traba a su despach o
con una carpetu en las m anos.
Finalistas. Ya es incontenible la bía preparado su dedicada huésped
— ¡P a sq u etitu ! le g ritó el m in istro al
ambición, desbordada la decisión de de Argenteuil, madame Pain.
ganar. No se puede aceptar otra cosa. Nunca había habido tanta gente
asom brudo In tro d u cto r d e E m bajadores, Los suizos venían de eliminar a los en Colombes. agotadas todas las lo­
que no atinuba a c o m p re n d e r uquellu suecos, y antes a los italianos, y a calidades. Impresionante Y muchas
entusiasta explosión . los checos. Pero los uruguayos no banderitas uruguayas, no solamente
—JP asqu etita! ¡ C o l d e P u sq u etita ! in ­ se sentían achicados. de los compatriotas y demás sud­
sistía el m in istro. Fieles a una política de cortesía americanos, sino también de los fran­
¿Q uién es P a sq u etitu , señor M in is­ para el público, el día antes, con la ceses, porque la Casa Exprinter, vin­
tro? mayor publicidad posible, llevaron culada a nuestro país, las había dis­
Plegó lu resp u esta tu ju n te: al Arco de Triunfo, para depositar tribuido con generosidad.
Si no sabe q u ien es P asqu etitu . en la tumba del Soldado Desconoci­ Minutos nerviosos, de cautela. A
retírese d e l d esp a t ho. do, una corona de rosas que les .ha­ los 9’ Romano le coloca un pase a

165
l**s pies de Petronc, y gol. Lo que años más tarde, es inocultable la ramos ido a ver al " A h uyem ador de
»"ás impresionó a los nuestros, fue húmeda emoción que aquel enorme fantasmas", con ff alinee R e v i y Lila
' ' ovación del público. Parecia que recuerdo aún les produce. Lee, pero alegó Laura qu e te> en la
«laban en Montevideo. Se jugaba Después, se quedaron un mes en pantalla a actores d ifu n to s com o si es­
bien por ambas partes, muy rá­ París. Eran la “coqueluche” de la tuvieran vivos, le resulta insoportable.
pido. con alguna rudeza. Andrade, ciudad. Nada debían pagar en nin­ M enos m al qu e p o r la noche papá me
a raiz de un golpe cae desvanecido, gún cabaret, porque desde todas con vidó a acom pañarle al teatro lfí de
P"ro se recupera. Los suizos presio­ las mesas competían por enviarles Julio, don de reprisaban una favorita su­
nan, y Mazali se luce en alguna bri­ botellas. Los telegramas llegaban ya, La casa d e la I'roya", con actuación
llante atajada. Termina el primer por brazadas, no había tiempo de de una fa io ritu m ía, H ora Serrador, de
tiempo 1 a 0. En el segundo, se acen­ leerlos. Comenzando por el presiden­ quien estaba p rofu n dam en te enam ora­
túa el dominio uruguayo, pero recién te Serrato, hasta la más modesta do, de manera qu e cuando entraba Car-
barra le café. Y el desquite de la miña a escena, m e saltaba la emoción
a los 25’ Cea consigue el segundo clausvcchez madame Pain, fue fe­
gol. De nuevo como si fuera en ante quien se m e an tojaba paradigmu
nomenal. Cada uno en su estilo. Por de dulzura y de gracia fem enina. La
Montevideo, el publico invade la supuesto que la espigada y atlética cuarta im presión m e llegó cuando, al
cancha, para festejar a los que ya 'igura de “la Merveille Noire” ha­ salir al frío cortante d e l B u levar Ar­
tiene por campeones olímpicos. An­ cia furor. Era cabeza de fila en los tigas, reco rd é qu e d en tro d e cuatro ho­
drade se luce en un juego espec "boudoirs”, al punto de que, estan­ ras, jugábam os la fin a l con los suizos,
tacular, conteniendo todos los ata­ do otro de los muchachos en íntimo por lo qu e en seguida com en cé a m aqui­
ques suizos por su ala, impecable. coloquio con una dama, cuando en­ nar la idea d e a lb o ro ta r un “¡n o entra­
Faltan cinco minutos. Romano hace tró la mucama con el desayuno, ella m os! salvador para m is perezas, lo que
el tercer gol. de cabeza, recogiendo le dijo: “C’est un des champions fui planeando durante los dieciocho
un córner. uruguayens". “C’est pas possible ma­ m inutos d e tranvía.
Los últimos minutos transcurren dame”. respodió la muchacha, “ils Esa m ism a mañana papá le y ó prim ero
en medio de indescriptible algazara. sont tous des noirs, les uruguayens”. los telegram as, m u y in teresa d o com o es­
taba en la crisis francesa, qu e enfrentaba
al p resid en te M illera n d con la m ayoría
parlam entaria, y ca vila n d o sobre los erro­
res que este h om bre d e ta len to había
acum ulado para p erd erse. D espués vol­
vió a la página e d ito ria l, q u e era enton­
ces la prim era plana, y le y ó una infor­
mación sobre el p ro yecto d e le y elec­
toral d e l d ip u ta d o A lvaro V á zq u ez y
un artículo d e A n ton io B a ch in i sobre
Cam oens, en ocasión d e su segundo
centenario. Fue entonces qu e recordó
que ese día, en el "Alsina" llegaban los
restos de don D om in go M endilaharsu,
fallecido en N iza , y qu e él d iría el d is­
curso, en n om bre d e l P o d er E jecu tivo,
al día sigu iente, por lo qu e m ejo r seriu
ir pensando d esd e ahora alguna cosa
sobre ese p erio d ista fin o y d e talento,
que fuera b rilla n te parlam en tario, m in is­
tro de R elaciones E xteriores d e Cuestas,
y retirado desde hacía v e in te años de
la vida p ú b lica ; un d iscu rso reparador
de los injustos d esco n o cim ien to s qu e la
pasión p o lítica derram a, lo qu e se puso
a hilvanar m ientras cam inaba tom ando
el f in a l: el púb lico com ienza a m o viliza rse a lre d e d o r de la P laz unos m ates. En cuarto lugar, recordó
ndependencia desplegando el laureado em blem a de las nueve fra n ja s . que al m ed io d ía se jugaba la final en
C olom bes, y qu e él aten d ería el p rim er
tiem po desde su despach o d e l M in iste­
Banderitas francesas, uruguayas y rio. En ese m om en to, salía e l h ijo a lu
El lunes y de junio de 1924, amaneció vereda, cam ino d e l R o d ó , y le golpeó
argentinas, festejan la consagración. despejado y frío. Cuando m e despertó-
Cea. — Nos parecía mentira. Pen­ el v id rio de la ventana, para saludarle
ron, la primera imagen que se m e re­ con la mano.
sábamos en Montevideo, en los fa­ presento, fue la de Carmina, encanta­
miliares, en los amigos. Cuando vi­ Los dos estaban sin tien d o lo m ism o •
dora \o r a . La segunda im presión, fue ¡Si ganáramos h o y! ¡C a m p eo n es m un­
mos izar aquella bandera nuestra, ni frío del mosaico en mis pies. La ler-
enorme, entre la Suiza y la Holan­ diales!
w u yue lema yue apresurarme pai La m aniobra “¡no en tram os!" por
desa, y subirla, subirla, hasta que­ ir al Liceo y que, como cada lunes, n
dar más arriba que todas, sentimos causa de la final, fracasó aun que hu­
hab'ui preparado ninguna lección, yé, bo varios colaboradores agitantes. Don
que algo grande habíamos hecho. ni día, por la mañana en la ramb,
Nosotros, humildes muchachos; yo M iguel L apeyre había m adru gado y,
de P odios con Laura; por la tarde en
tenia apenas tercer año de escuela, cine / abala haciendo manilo con Luur
desde su despacho, d istrib u y ó su b rig a ­
era repartidor de hielo en Monte­ mientras ella se emocionaba con E li
da de vigilancia. R om ano y P ereira, que
video desde lu puerta controlaban am bas es­
Friu*co en l ai cié guita de la Avenú
En los ojos de los odio campeo­ quinas frondistas, m ientras se usomabun
nes que en este anochecer de prima­ le ar , que si no fuera porque e rudu pocos instantes C a lli y P oggi m e­
emoción propiciaba la ternura, me t
vera nos rodean, cuarenta y cinco sultana insufrible, por lo menos hubi
tien do m iedo a los tim oratos. D e m odo
que, al sonar lu campuna, yu aflojaron
enferm aba de indignación si perdía su
cuadro, alguna rez había corrido por
la cancha, revólver en muño, a algún
adi ersario. Era pues un "federalista" de
encendida pasión, y al verle, en un
incontrolado y abrió do im pulso, grité
agí esii á m en te : ¡C am peones! ¡Sufran!
F.l me m iró.. Tem prano, había pensado
qu e era extraordinario que la murguita
asociacionista hubiera alcanzado a la fi­
nal; a m edia mañana había pensado
que, de todus maneras, para el fú tbol
uraguayo seria sensacional que se gana­
ra el cam peon ato; al acercarse el m edio­
día, estaba im paciente por enterarse del
cuadro que presentarían, pues él hubic-
ru dispu esto un par d e cam bios para
darle mayor -ficien ria , pero esos no van
a saber hacerlo; a la hora d e l partido,
se fue a la redacción de "El D iario”,
E l “ V a ld iv ia ' e n tra al p u e rto con la g lo rio s a d e le g a c ió n en su v ie n tre . Se para seguir d e cerca la lucha. Cuando
c o n v in o la h o ra con su c a p itá n p a ra c o o rd in a r los fe s te jo s . se supo el gol d e P etrone, lo festejó ;
es d ecir: pegó un enorm e gruñido de
satisfacción. ¡P or un gol de Perucho!
hasta lo s más díscolos. Sin em bargo, el n u d io real. El p resid en te llevar había A m érico, el ordenanza, lo veía y no
am bien te era in q u ieto y, si se verifican en viado una conceptuosa felicitación al podía creerlo. A l térm ino del partido,
las libretas de clase de ese día, lunes () p resid en te Serrato. Los jefes de m i­ era un uruguayo entusiasm ado más, y ya
de ju n io d e 1924 se com probará que el sión com enzaron a llegar a la Casa de m editaba algún cam ino para la fusión
p ro m ed io <le escolaridad y de. disciplina C obiern o, para presentar sus plácem es d e nuestro fú tb o l, y con la gloria
fue singularm ente bajo, y las clases d ic ­ al m inistro Manini Ríos. inescapable que le esperaría cuando
tadas, de m u y escaso provech o. Esa agi­ M e uní u una hunda agrupada detrás participaran en estas gestas nada menos
tación fue creciendo, a cada horu, y, de una bandera del club !\'acionul, y qu e los jugadores d e la Federación. Si
al fin de la terceru, se vo lvió in con ten i­ por décim a vez tom am os por la a ten id a éstos, solos, ganan una olim piada, ¿qu é
ble im paciencia. D e m odo que bastó hacia afuera, cantando aquellu letra no podrán hacer todos juntos?
qu e el p rim er audaz hiciera punta en adaptadu a "Mi B andera” por José Ma­ Eso pensaba cuando, habiendo oido
la nerviosa m uchedum bre d e l patio, pa­ ría D elgado: "Hacia el cam po tan los las rum orosas m anifestaciones, interrum ­
ra que todos se avalanzaran puertas albos, van los a l b o s . . . ” M i entusiasm o pió su partida de dom inó, para salir a
afuera, ante la indignda im poten cia había crecido hasta el punto d e que m e la puerta d e la Am ericana, con el som ­
d e F rutilla, y tom ando a don M iguel animuba a desafinar en aquel coro. Tal brero sobre los ojos y los lentes caídos
por sorpresa, p o rqu e cuando quiso in- vez se debiera a que una m uchachito a m edia nariz disfrutando de la alegría
i e t ponerse ya no quedaba nadie. !\i d e lo calle. En tal m om ento, vio pasar
m e habiu tom ado por entonces d e l bra­
las muchachas. zo v, contundo, quería apartar un m iedo al h ijo d e su am igo, gritando no entendía
La pronta llegada de! prim er gol de agaza p u d o : ¡si m e ve Laura! bien qué, y le llam ó:
Perucho, calm ó las angustias y colm ó —¿Qué dice tu padre? ¿D ón de está tu
Fue entonces que, en la puerta de la
las e perunzas. P ero no nos alejam os de padre? ¿ fe liz con el gol de Kom uno?
C on fitería Am ericana, vi a uno de lo s
la p la zo leta d e l Solis, abasteciendo nues­ ¡L os triunfos que esperan a nuestro
m ejo res am igos de m i padre, redactor
tro apetito con especiales en los cafés fú tb o l! ¡tú ras a verlos!
de su diario y habitu al con tertu lio en
cercanos. U no a cero era un p eligro Sería él m ism o, el doctor Félix Po-
m i casa, a quien tenía tanto respeto
y una angustia perm anentes. Cuando lle ­ lleri, quien los vería y en ellos tendría
com o afecto; pero era al m ism o un pro­
gó el aguardado segundo de Cea, aún parte im portante, cuando, cuatro años
to tip o de hincha, de esos que solam ente
no estábam os tranquilos. ¿C uánto falta? despu és, presidiera la delegación fu tbo­
perciben las faltas ajenas, para quienes
era la nerviosa pregunta. El tercero de lística a las O lim piadas d e A m sterdam .
el contrario tien e siem pre la culpa y
R om ano recién d esb o rd ó todos los es- Pero ésa es otra historia.
su eq u ip o la razón. Era peñarolense, se
tusiasm os. ¡C am peones! D e in m ediato
term in ó el partido. ¡C am peones o lím ­
picos!
l\'os incorporam os al festejo , qu e con­ U na in c re íb le m u c h e d u m b re espera en el p u e rto a los C a m pe ones O lím p ic o s
sistía en cam inar, en grupos cada vez de 1924: desde el in t e r io r lle g a ro n a b a rro ta d o s tre n e s especiales.
n.ás num erosos y por la culzadu, gri-
ttn d o vítores hasta la afonía, siguiendo
banderas; apresurarse d e un lugar a
otro, sin plan ni concierto, y, para los
afortunados, conseguir lugar en auto­
m ó v il que sonaba su claxon, en un coro
de bocinas d e to d os los ton os: Ta-Ta-Ta,
Ta-Ta-Ta, T a -T a -T a ... O tros, se apiña­
ban en la plataform a de los tranvías y
tiraban la cam pan illa: T lin-tlin-tlin,
T lin -T lin -T lin , T lin -T lin -T lin . . . y cre­
cía el barullo. C om enzaron los cohetes.
A parecieron charangas y repiqu es pot
las calles. Salieron los diarios, y fueron
a rreb a ta d o s; nadie esperaba el cen tesi­
m o d e l vu elto, d eja n d o al canillilu ei
EL PROXIMO JUEVES APARECE

GOLES G O LEA D O R ES
RICARDO LOMBARDO

Ricardo Lombardo rastrea profundamente en la psicología de ese personaje codiciado, mima­


do reverenciado, buscado a través de selvas y montañas, ciudades y aldeas con igual empeño:
e! goleador. Y de toda una frondoso historia extrae siete nombres que sostiene sin apelaciones
lo estadística. El goleador se mide por una infalible escala numérica: Piendibene, Petrone,
Young Afilio García, Hohberg, Spencer y Artime.

PLAN DE LA COLECCION
LOS CAMPEONATOS.
1. LOS ALBORES DEL FÚTBOL SUDAMERICANOS.
URUGUAYO.
EL FÚTBOL DEL INTERIOR.
Fronklin Morales.
EL N A C IO N A L DEL 4 0 .
2 LOS CAUDILLOS.
Carlos Soto. LA COPA URUGUAYA.

3 EL FÚTBOL DEL 12. 1950: M ARACANA.


César L. Gallardo. LA EVOLUCIÓN DE LAS TÁCTICAS.
4 HISTORIA DEL CLUB NACIONAL PEÑAROL CAMPEÓN DEL M U N D O .
DE FOOTBAU.
Dionisio A. Vera. LOS JUGADORES
INTERNACIONALES.
URUGUAYOS Y ARGENTINOS.
Eduardo Gutiérrez Cortinas EL M U N D O DEL FÚTBOL.
LOS ARQUEROS.
HISTORIA DE LOS ‘ CLÁSICOS”
Eduardo Gutiérrez Cortinas. LA GARRA CELESTE.

1924: COLOMBES EL CUADRO IDEAL DE TODOS


Carlos Monini Ríos . LOS TiEMPOS
GOLES Y GOLEADORES. LA COPA DEL M U N D O .
Ricordo Lombardo. MEXICO 7 0.
HISTORIA DEL CLUB ATLETICO
PEÑAROL
LA IO ITO IIA L PODBÁ MODIFICA! ESTOS TITULO
Ulisos Boda no. O SU OBDEN
10 LOS MAESTROS
Cesar L. Gallardo
II 192B AMSTERDAM
Julio Box ce
LOS NEGROS EN EL FUTBOL TODOS LOS JUEVES
URUGUAYO. I C A P IT U L O DEL FUTBOL M A S G LO R IO SO
Gutiérrez Cortinas C O N 1 L A M IN A C E N TR A L EN COLORES

EL M UND IA L DEL 3 0 .
Corle» Mert nei Mer<*nc
ejemplar
EL REGIMEN PROFESIONAL
DE

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