La célula es la unidad básica de organización de todos los seres vivos,
tanto en lo que se refiere a morfología como a funcionamiento. También es la
unidad funcional, porque en ella ocurren los procesos metabólicos esenciales para
el mantenimiento y autoperpetuación del organismo. Sin embargo, dado que las
células deben desempeñar múltiples funciones en la enorme gama de seres vivos
que existen en nuestro planeta, existe también una gran diversidad celular.
Además as células humanas son de tamaño microscópico; es decir, solo se
pueden ver a través del microscopio. Sin embargo, su tamaño es muy variable. El
óvulo (célula sexual femenina), por ejemplo, tiene un diámetro de unas 150 μ m,
mientras que los eritrocitos miden solo 7,5 μ m de diámetro.
En efecto las diferencias en el tamaño y la forma de las células guardan
relación con su función. Las células activas suelen ser más grandes que las
inactivas, mientras que las células que revisten las superficies y participan en el
transporte activo de materiales suelen ser delgadas y planas. Las células
contienen citoplasma, la sustancia viva que solo existe en ellas.
En ese mismo contexto la mayoría de las células poseen compartimentos
rodeados por membranas que reciben el nombre de organelos, a los otros
componentes celulares que no están rodeados por membranas se les conocen
como estructuras celulares; ambos tienen diferentes formas, funciones, moléculas
especializadas y ocupan posiciones características. Es importante mencionar que
en todas las células, las funciones que realizan los organelos y las estructuras
celulares respectivamente, son las mismas y no varían de célula a célula.
En este sentido en la naturaleza existen dos tipos de células; las eucariotas
que se caracterizan por presentar organelos y las procariotas que carecen de
ellos. Dentro de la gran variedad de organismos que están constituidos por células
eucariotas, se encuentran los unicelulares (algunas algas, protozoarios y
levaduras) y los pluricelulares (vegetales, animales y hongos entre otros), que
comparten organelos y estructuras semejantes que realizan las mismas funciones.
Es por ello la teoría celular sintetiza los principales descubrimientos citados
en el apartado anterior en los siguientes postulados:
1. La unidad estructural y funcional de los seres vivos es la célula.
2. Todos los seres vivos están constituidos por unidades básicas
denominadas células.
3. Las células se originan exclusivamente por división de otras células.
Se puede añadir que las células pueden vivir de forma aislada,
constituyendo seres unicelulares, o como parte de organismos complejos
pluricelulares. En este último caso, las células se asocian formando poblaciones
que se reparten las funciones del organismo, especializándose cada tipo celular
en una o varias misiones determinadas.
Es por esta razón la célula eucariota es aquella que tiene un núcleo
definido, cubierto por el citoplasma y protegido por una envoltura que constituye la
membrana celular. Las células eucariotas tienen varias propiedades, entre ellas:
Núcleo
Tienen un núcleo y orgánulos envueltos por una membrana. El núcleo
contiene los cromosomas, que son el material genético de la célula.
Nutrición
Absorben nutrientes y los transforman en otras sustancias para producir
energía y formar y reponer estructuras celulares.
Regulan el paso de sustancias
Regulan el paso de sustancias dentro y fuera de la célula mediante
procesos como la difusión y la osmosis.
Estructura
Tienen una organización compleja de estructuras subcelulares que juegan
un papel importante en el metabolismo, la expresión génica y el balance
energético.
Citoplasma
Contienen un citoplasma, que es un medio semisólido que mantiene a los
orgánulos flotando y a los nutrientes disueltos
Las células eucariotas tienen varias estructuras, entre las que se
encuentran:
Membrana plasmática
Rodea la célula y está formada por fosfolípidos y proteínas. Su función es
proteger la célula, dar forma a la célula y regular lo que entra y sale de ella.
Pared celular
Se encuentra por fuera de la membrana plasmática y le da forma, sostén y
protección a la célula. Está presente en las células de los hongos y de las plantas.
Núcleo
Contiene el ADN de la célula, que está organizado en cromosomas. El
núcleo está rodeado por una envoltura nuclear que permite el intercambio de
material entre el citoplasma y el núcleo.
Citoplasma
Es el medio acuoso en el que se encuentran los orgánulos de la célula.
Orgánulos
Son estructuras que tienen funciones específicas, como los ribosomas, las
mitocondrias o las vacuolas.
Citoesqueleto
Está formado por microtúbulos y filamentos proteicos y se encarga de darle
forma a la célula, anclar los orgánulos y permitir el movimiento.
De este modo la membrana citoplasmática es la estructura que delimita
todo el contenido de la célula. Lejos de ser una mera envoltura, la célula puede
relacionarse con el medio que le rodea, unirse a otras células y reconocerlas.
Posibilita a la célula controlar tanto la salida como la entrada de la mayoría de las
sustancias.
A partir de esto la membrana celular o citoplasmática confiere protección a
la célula. También le proporciona unas condiciones estables en su interior, y tiene
otras muchas funciones. Una de ellas es la de transportar nutrientes hacia su
interior y expulsar las sustancias tóxicas fuera de la célula. Otra de sus funciones
es debida a que en la propia membrana hay insertadas distintas proteínas que
interactúan con otras sustancias del exterior y otras células. Estas proteínas
pueden ser glicoproteínas, cuando están formadas por un azúcar unido a una
proteína, o pueden ser lipoproteínas, cuando se componen de la unión de un lípido
con una proteína. Todas estas proteínas están enganchadas en la superficie de la
membrana celular (o inseridas en ella) y permiten que la célula interaccione con
otras células. La membrana celular, por otra parte, también aguanta la estructura
celular, le da forma. Hay distintos tipos de membranas celulares dependiendo del
tipo de célula y, en general, las membranas tienen colesterol en abundancia (en
las células animales) como componente lipídico para darles estabilidad. Según el
tipo de célula, pueden existir estructuras adicionales. Existen distintos vegetales y
microorganismos, como bacterias o algas, que tienen otros mecanismos de
protección, como una pared celular exterior, mucho más rígida que la membrana
celular.
Es por este motivo la organización del marco funcional hace referencia a la
membrana celular o citoplasmática confiere protección a la célula. También le
proporciona unas condiciones estables en su interior, y tiene otras muchas
funciones. Una de ellas es la de transportar nutrientes hacia su interior y expulsar
las sustancias tóxicas fuera de la célula. El citoplasma permite que la célula
conserve su forma. Ocupa la mayor parte de la célula. Además le brinda
elasticidad a la célula. Sirve como un sostén pero también es un medio de
comunicación de la célula.
Seguidamente tenemos la Matriz citoplasmática la cual constituye el centro
mismo del citoplasma. Dentro de esta matriz se generan la mayor cantidad de
cambios y funciones que produce el citoplasma. La matriz citoplasmática tiene
varias funciones, entre ellas:
Transducción de señales
Transporte de metabolitos y moléculas a través de la célula
Soporte estructural para toda la célula
El citoplasma se encuentra en las células eucariotas y procariotas, pero su
composición es ligeramente diferente en cada caso:
En las células eucariotas, el citoplasma se encuentra entre la membrana
plasmática y la envoltura nuclear.
En líneas generales las inclusiones citoplasmáticas son sustancias inertes y
de naturaleza hidrófoba que se acumulan en el citoplasma celular. Muchas de
ellas se pueden ver con el microscopio óptico. Están presentes en todas las
células eucarióticas. Las más comunes son las de almidón, glucógeno, lípidos,
proteínas cristalizadas, pigmentos y aceites esenciales. Se diferencian de los
organelos por no estar rodeados de membrana y no tener actividad metabólica.
Entre las funciones que cumplen están el almacenamiento de nutrientes y
minerales, y la acumulación de sustancias producto de secreciones o excreciones
del metabolismo celular.
De lo anterior ya mencionado tenemos que las inclusiones citoplasmáticas
tienen importancia medica debido a que la acumulación de sustancias atípicas
pueden generar enfermedades como la hepatitis alcohólica y la cirrosis.
Cabe destacar que los orgánulos del citoplasma son responsables de llevar
a cabo reacciones metabólicas complejas que incluyen la síntesis de proteínas y la
producción de energía. El citosol facilita y contribuye a la función de los orgánulos
del citoplasma.
El núcleo de una célula tiene una estructura y funciones específicas, entre
las que se encuentran:
Estructura
El núcleo es una organela rodeada por una membrana que contiene el ADN
de la célula. La envoltura nuclear está compuesta por dos capas de membrana,
una externa y otra interna, y tiene poros que permiten el paso de sustancias.
Dentro del núcleo, el ADN se encuentra en una sustancia gelatinosa llamada
nucleoplasma, donde se forma la cromatina.
Funciones
El núcleo es el centro de control de la célula, ya que su función principal es
preservar y poner en funcionamiento el material genético. Entre sus funciones se
encuentran:
Controlar la expresión genética
Mediar en la replicación del ADN
Transcribir en el citoplasma
Guardar los genes en forma de cromosomas o cromatina
Transportar factores de regulación a través de los poros nucleares
Producir ácido ribonucleico mensajero (ARNm)
Producir pre-ribosomas (ARNr) en el nucléolo
Por otro lado el ciclo de vida celular es el conjunto ordenado y secuencial
de eventos que tienen lugar dentro de todas las células en general. Involucran su
crecimiento y eventual reproducción en dos células “hijas”. Este proceso es
fundamental para la existencia de los seres pluricelulares.
Dicho de otro modo se inicia con la aparición de una célula joven y culmina
con su maduración y división celular, o sea, la creación de dos células nuevas. Se
realiza de acuerdo a un conjunto de estímulos y respuestas bioquímicas
interpretadas por el núcleo celular, las cuales garantizan la reproducción ordenada
de los tejidos del cuerpo.
Por eso, normalmente las células inician su ciclo celular cuando las
condiciones ambientales son propicias para ello. Sin embargo, el ciclo no ocurre
siempre de la misma manera, existiendo variaciones importantes células animales
y vegetales o procariotas y eucariotas. Sin embargo, ocurre en todos los seres
vivos, con fines semejantes y etapas similares.
Por otra parte el crecimiento y desarrollo de cada organismo depende de la
replicación precisa del material genético durante cada división celular. Este es un
hecho destacable sobre todo si tenemos en cuenta que como individuos todos
hemos surgido de la fertilización de un solo huevo con un solo espermatozoide. A
partir de esta única célula, nos desarrollamos en individuos únicos con tipos de
tejidos altamente diferenciados. Las instrucciones para el momento preciso del
desarrollo, crecimiento y maduración están todas contenidas dentro del ADN, que
está organizado como nucleótidos que codifican genes específicos, que están
organizados en cromosomas. Cada célula contiene este conjunto de información.
La expresión genética diferencial es lo que explica las diferencias obvias entre los
diversos tipos de tejidos que componen los nervios, la piel, los músculos y los
órganos, como los riñones, el hígado y el bazo. El ciclo celular, la secuencia de
eventos que abarca el período comprendido entre la finalización de una división
celular hasta el final de la siguiente división, implica tanto la división del núcleo de
la célula (cariocinesis) como la división del citoplasma (citocinesis). Hay dos tipos
de división nuclear: mitosis y meiosis. Nuevas células corporales (somáticas)
están formadas por mitosis. Cada división celular produce dos nuevas células hijas
con el mismo número y tipo de cromosomas que la célula principal. La formación
de gametos masculinos y femeninos en células animales o esporas en células
vegetales es por meiosis. Los gametos y las esporas tendrán la mitad del número
de cromosomas de las células progenitoras.
Aun cuando los tejidos del cuerpo humano son uno de los componentes
celulares más importantes de nuestro organismo. La palabra ‘tejido’ hace
referencia a un grupo de células que son similares entre sí. La unión de estos
tejidos es lo que da forma a los órganos de nuestro cuerpo y se dividen en varios
tipos según su función y la estructura física.
Tejido epitelial
Es uno de los tejidos del cuerpo humano más importantes ya que cubre la
superficie de nuestro cuerpo. En este caso se trata de la piel y el cuero cabelludo,
además del interior de órganos y cavidades.
En pocas palabras es tan importante porque se trata de una barrera de
protección contra los elementos exteriores que pueden dañar nuestro organismo.
Destacan en sus funciones la protección, la excreción de desechos, la captación
de estímulos y la absorción de nutrientes.
Tejido conectivo
Las funciones de este tejido del cuerpo humano también son importantes.
Se trata de un tejido que se encarga de reforzar, mantener y asegurar los órganos
en su sitio. A él pertenecen los huesos y la sangre.
Este tejido se divide en varias partes: Laxo, Denso, Cartilaginoso, Óseo,
Líquido y Muscular.
Se trata de uno de los tejidos del cuerpo humano más abundantes de
nuestro organismo, ya que tiene que cubrir una gran cantidad de lugares.
Tejido nervioso
Se trata del tejido más abundante en el cerebro y en la médula espinal.
Estas células son las de mayor longitud del cuerpo humano y transmiten los
impulsos desde nuestro cerebro al resto de partes del organismo y al revés. Este
proceso se produce gracias al uso de sustancias químicas biocelulares que se
suelen llamar neurotransmisores.
En definitiva, este tejido del cuerpo humano está diseñado para generar,
procesar y transmitir señales nerviosas en nuestro organismo y hace la función de
unión entre las neuronas y las neuroglias.
Tejido muscular
Dentro de este tejido podemos encontrar tres tipos: el liso, el estriado y el
cardíaco.
El tejido muscular liso es aquel que controla los movimientos involuntarios
del cuerpo humano. Se trata de un movimiento autónomo, así que no lo
controlamos.
El tejido muscular estriado es aquel que el cuerpo sí puede controlar
voluntariamente. Se encuentra en el 90% del cuerpo humano y es conocido
también como tejido muscular esquelético. Permite el desarrollo de todos nuestros
sistemas motores y la locomoción.
Por último, el tejido muscular cardíaco es de carácter involuntario al igual
que el liso. A diferencia el tejido liso, este solo se encuentra en el corazón y
gracias a él, el órgano puede bombear sangre.
El tejido sanguíneo se caracteriza porque está constituido por células libres
que son los eritrocitos, los leucocitos y plaquetas llamados en conjunto elementos
figurados de la sangre y por su matriz extracelular líquida conocida como plasma
sanguíneo. Este tejido sanguíneo refiere a aquél que está compuesto por una
matriz líquida y por distintas clases de células. Por lo general, el tejido sanguíneo
es calificado como un tejido conectivo especializado, que es la denominación de
aquellos tejidos que permiten la integración de los diferentes sistemas orgánicos y
que facilitan su sostén. Para algunos expertos, en cambio, el tejido sanguíneo es
uno de los tejidos primordiales. Las preparaciones para estudiar el tejido
sanguíneo deben ser frotis del líquido, es decir, la toma de la muestra se hace por
punción para obtener una gota de sangre, la cual se deposita sobre un
portaobjetos limpio y desgrasado, luego se extiende con el borde de otro
portaobjetos para formar una capa delgada, se seca y se tiñe con solución de
Wrigth (mezcla de colorantes ácidos y básicos) para contrastar e identificar los
diversos elementos celulares.
Dicho brevemente se puede expresar que la sangre es un tejido conectivo
fluido que circula por el sistema cardiovascular y desempeña un papel esencial en
la vida de los organismos multicelulares. Su función principal es el transporte de
sustancias vitales y la defensa contra infecciones. Es de vital importancia entender
la composición, funciones y trastornos relacionados con la sangre en el campo de
la medicina. Debido a esto la sangre está compuesta por varios elementos. El
plasma sanguíneo, que es líquido y ocupa aproximadamente el 55% del volumen
total de la sangre, contiene agua, proteínas, minerales, nutrientes, productos de
desecho y gases. Las células sanguíneas, que constituyen el restante 45% de la
sangre, se dividen en tres tipos principales: glóbulos rojos, glóbulos blancos y
plaquetas.
Los glóbulos rojos, o eritrocitos, son las células más abundantes en la
sangre y contienen hemoglobina, una proteína rica en hierro que les da su color
rojo característico. La función principal de los glóbulos rojos es transportar el
oxígeno desde los pulmones a los tejidos del cuerpo y llevar dióxido de carbono
desde los tejidos a los pulmones para ser expulsado. Luego tenemos os glóbulos
blancos, o leucocitos, son células del sistema inmunológico que protegen al
cuerpo de infecciones. Hay varios tipos de glóbulos blancos, cada uno con una
función especializada en la lucha contra diferentes tipos de patógenos. Por
ejemplo, los neutrófilos combaten las bacterias, mientras que los linfocitos son
responsables de la inmunidad adaptativa, que permite al cuerpo recordar y
responder a patógenos específicos. Seguidamente las plaquetas, o trombocitos,
son fragmentos celulares más pequeños que juegan un papel crítico en la
coagulación sanguínea. Cuando hay una lesión en un vaso sanguíneo, las
plaquetas se adhieren a la zona dañada y forman un coágulo para detener el
sangrado.
La sangre tiene varias funciones vitales además del transporte de oxígeno y
dióxido de carbono. Transporta nutrientes como glucosa, aminoácidos y lípidos
desde el sistema digestivo a las células del cuerpo. Además, la sangre lleva
hormonas desde las glándulas endocrinas hasta los órganos y tejidos objetivo,
permitiendo la comunicación y coordinación entre diferentes partes del cuerpo.
De la misma forma el estudio de la sangre y sus trastornos es un campo
importante en la medicina. Las enfermedades de la sangre pueden variar desde
las anemias, que son causadas por la falta de glóbulos rojos o hemoglobina, hasta
las leucemias, que son cánceres de los glóbulos blancos. Además, los trastornos
de la coagulación pueden llevar a una hemorragia excesiva o a la formación de
coágulos sanguíneos peligrosos. Sin duda los análisis de sangre son una
herramienta de diagnóstico común en la medicina. Estos pueden medir la cantidad
y la calidad de las células sanguíneas, los niveles de diferentes sustancias en el
plasma sanguíneo, y detectar la presencia de infecciones o enfermedades.
Sin embargo la presencia de dichos marcadores, formados por proteínas y
azúcares, determina los cuatro tipos de grupos sanguíneos siguientes:
Grupo A. Es el que cuenta con antígenos clasificados como A.
Grupo B. Este grupo tiene antígenos clasificados como B.
Grupo AB. Es un grupo que posee ambas clases de antígenos.
Grupo 0. Se trata de un grupo sanguíneo que carece de los marcadores A y
B.
Por otro lado, existe el sistema de clasificación conocido como sistema Rh.
Este determina la presencia de otro grupo de antígenos denominados factores
Rhesus, o factores Rh. Así, las personas con factor Rh en su sangre se pueden
etiquetar como Rh positivo, mientras que los demás serán considerados Rh
negativo.
Esto significa que podemos encontrar ocho grupos sanguíneos en total: 0
negativo, 0 positivo, A negativo, A positivo, B negativo, B positivo, AB negativo y
AB positivo. •
Por consiguiente el sistema linfático transporta líquido (la linfa, más
específicamente) a lo largo y ancho del cuerpo mediante una red de túbulos
delgados. Por esta razón, se trata del segundo sistema circulatorio del organismo,
y algunos autores lo consideran como una parte accesoria del sanguíneo, ya que
termina desembocando en el sistema venoso, en el punto de unión entre la vena
subclavia y la vena yugular izquierda. Este sistema incluye la médula ósea, el
bazo, el timo, los ganglios linfáticos y los vasos linfáticos, además de la propia linfa
circulante. Te diseccionamos cada una de estas partes en las siguientes líneas.
Sus caracteisticas Un componente fibrilar integrado por fibras reticulares
(colágena tipo III) que se disponen en la forma de una red tridimensional.
Finalmente un tipo especial de fibroblastos denominados, células
reticulares, situados en los puntos de intersección de las fibras que ellas mismos
elaboran.
En este entramado fibrocelular se disponen células linfáticas de diversa
estirpe que ocupan los espacios de esa red tridimensional. También células
plasmáticas y macrófagos libres.