CATEQUESIS: EUCARISTÍA UN
CANTO DE FRATERNIDAD
Monición
“Hoy la fraternidad es la nueva
frontera de la humanidad. O
somos hermanos, o nos
destruimos mutuamente. Hoy
no hay tiempo para la
indiferencia. No nos podemos
lavar las manos.
Con la distancia, con la
prescindencia, con el
menosprecio. O somos
hermanos, o se viene todo
abajo.
Es la frontera. La frontera sobre la cual tenemos que construir; es el desafío
de nuestro siglo, es el desafío de nuestros tiempos. Fraternidad quiere
decir mano tendida, fraternidad quiere decir respeto. Fraternidad quiere
decir escuchar con el corazón abierto. Fraternidad quiere decir firmeza en
las propias convicciones. Porque no hay verdadera fraternidad si se
negocian las propias convicciones. Somos hermanos, nacidos de un
mismo Padre.
Con culturas, tradiciones diferentes, pero todos hermanos. Y respetando
nuestras culturas y tradiciones diferentes, nuestras ciudadanías diferentes,
hay que construir esta fraternidad. No negociándola”. (S.S. Francisco,
Mensaje de la Jornada Internacional de la Fraternidad Humana, 04 de
febrero de 2021).
ORACION
Dios nuestro, Trinidad de amor, desde la fuerza
comunitaria de tu intimidad divina derrama en
nosotros el río del amor fraterno. Danos ese amor
que se reflejaba en los gestos de Jesús, en su familia
de Nazaret y en la primera comunidad cristiana.
Concede a los cristianos que vivamos el Evangelio y
podamos reconocer a Cristo en cada ser humano,
para verlo crucificado en las angustias de los
abandonados y olvidados de este mundo y
resucitado en cada hermano que se levanta. Ven,
Espíritu Santo, muéstranos tu hermosura reflejada en
todos los pueblos de la tierra, para descubrir que
todos son importantes, que todos son necesarios,
que son rostros diferentes de la misma humanidad
que amas. Amén.
ANTE LA PALABRA DE DIOS
+ Lectura del santo evangelio según
san Mateo 23,8-12
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar
‘maestro’, porque no tienen más que un
Maestro y todos ustedes son hermanos. A
nadie en el mundo llamen ‘padre’, porque
no tienen sino uno, el Padre celestial. No
se dejen llamar tampoco ‘doctores’,
porque sólo tienen un Doctor, que es el
Mesías. Que el más grande de entre
ustedes se haga servidor de los otros,
porque el que se ensalza será humillado,
y el que se humilla será ensalzado».
Palabra del Señor
TIEMPO DE REFLEXIÓN COMUNITARIA
1. El valor de la fraternidad es
importante en el mundo ¿te
consideras una persona
fraterna? ¿por qué? ¿Qué
condiciones necesitas para
serlo?
2. Ante la frontera de la
fraternidad y la indiferencia ¿En
qué posición te ubicas? ¿Qué
sensaciones te vienen al corazón
en este momento? ¿crees que
somos hermanos o nos
destruimos mutuamente?
LA ENSEÑANZA DE PAPA FRANCISCO
“La fraternidad está enraizada en la paternidad de Dios. No se trata de una
paternidad genérica, indiferenciada e históricamente ineficaz, sino de un
amor personal, puntual y extraordinariamente concreto de Dios por cada ser
humano (cf. Mt 6,25-30). Una paternidad que genera eficazmente
fraternidad, porque el amor de Dios, cuando es acogido, se convierte en el
agente más asombroso de transformación de la existencia y de las
relaciones con los otros, abriendo a los hombres a la solidaridad y a la
reciprocidad. Sobre todo, la fraternidad humana ha sido regenerada en y
por Jesucristo con su muerte y resurrección. La cruz es el “lugar” definitivo
donde se funda la fraternidad, que los hombres no son capaces de generar
por sí mismos. Quien acepta la vida de Cristo y vive en Él reconoce a Dios
como Padre y se entrega totalmente a Él, amándolo sobre todas las cosas.
En Cristo, el otro es aceptado y amado como hijo o hija de Dios, como
hermano o hermana, no como un extraño, y menos aún como un
contrincante o un enemigo. En la familia de Dios, donde todos son hijos de
un mismo Padre, y todos están injertados en Cristo, hijos en el Hijo, no hay
“vidas descartables”. Todos gozan de igual e intangible dignidad. Todos son
amados por Dios, todos han sido rescatados por la sangre de Cristo, muerto
en cruz y resucitado por cada uno.” (S.S. Francisco, Mensaje para la
celebración de la XLVII jornada mundial de la paz, 01 de enero de 2014).
RECEMOS JUNTOS
Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos
con la misma dignidad,
infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Dios nuestro, Trinidad de amor,
desde la fuerza comunitaria de tu intimidad divina
derrama en nosotros el río del amor fraterno.
Danos ese amor que se reflejaba en los gestos de Jesús,
en su familia de Nazaret y en la primera comunidad cristiana.
Concede a los cristianos que vivamos el Evangelio
y podamos reconocer a Cristo en cada ser humano,
para verlo crucificado en las angustias de los abandonados
y olvidados de este mundo y resucitado en cada hermano
que se levanta.
Ven, Espíritu Santo,
muéstranos tu hermosura reflejada
en todos los pueblos de la tierra,
para descubrir que todos son importantes,
que todos son necesarios,
que son rostros diferentes de
la misma humanidad que amas.
Amén.