Gestión de instituciones de educación superior – Lic.
en educación (virtual)
Nombre y Apellido: Rocío Molina. LU/DNI: 43.000.826
Consigna 1:
La tendencia al aumento en la cantidad de estudiantes de educación
superior en los últimos años (2020 a 2023) puede explicarse a partir de varios
factores interrelacionados que han sido destacados por Pedro Krotsch y Daniel
Toribio en sus estudios sobre la educación superior en América Latina y, en
particular, en Argentina.
La democratización y expansión de la educación superior, según Krotsch,
ha ampliado el acceso a diversos sectores de la sociedad. Originalmente un
privilegio de pocos, la educación superior se ha convertido en un derecho
accesible para una mayor parte de la población, gracias a la creación y
ampliación de instituciones, lo que ha incrementado significativamente la
matrícula estudiantil.
“El proceso que abre la democratización de la vida del país se expresa en
el sistema universitario como descentralización y desconcentración del sistema
de toma de decisiones y de gobierno. La característica de la tradición
universitaria argentina radica en su notable autonomía. Al sumarse a ella un
número significativo de instituciones públicas y privadas se acrecientan las
potenciales áreas de competencia y conflicto así como la necesidad de
cooperación y construcción de reglas y normas.” (Krotsch Pedro, 1993, p 11).
Las políticas públicas también han jugado un papel crucial en este
incremento. Según Krotsch, las políticas de descentralización y la proliferación
de universidades privadas han ampliado considerablemente la oferta educativa
en la educación superior. Esto ha permitido que sea más accesible, con
programas adaptados a necesidades locales y regionales. Especialmente en
áreas históricamente desatendida, facilitado así el acceso a la educación
superior para poblaciones previamente excluidas.
Otro factor determinante es la relevancia del mercado laboral. Daniel
Toribio destaca que la creciente demanda de profesionales capacitados ha
impulsado la inscripción en educación superior. La creencia en que un título
universitario mejora las oportunidades laborales y económicas ha incrementado
la matrícula, haciendo de la educación superior una herramienta clave para la
movilidad social y el empleo. “se precisa que deberán estar estrechamente
vinculadas a entidades de su zona de influencia y ofrecer carreras cortas flexibles
y/o a término, que faciliten la adquisición de competencias profesionales y hagan
posible la inserción laboral y/o la continuación de los estudios en las
universidades”. (Toribio Daniel, 2005, p 97).
Las innovaciones y reformas educativas han incrementado la matrícula en
la educación superior. Krotsch, destaca la modernización de currículos, la
incorporación de nuevas tecnologías y la colaboración con sectores productivos
que han hecho la educación más accesible, especialmente a través de la
enseñanza a distancia. La globalización y el avance tecnológico han ampliado la
movilidad académica y el acceso a programas en línea, beneficiando a
estudiantes que no pueden asistir presencialmente. Finalmente, el apoyo
financiero y las becas han jugado un papel crucial al reducir las barreras
económicas para estudiantes de bajos recursos.
Consigna 2:
a) Daniel Toribio (2012) se refiere a la necesidad de redefinir la relación entre
la educación superior y el trabajo a través de un nuevo enfoque basado en
competencias. Tradicionalmente, la educación superior se ha centrado en
impartir conocimientos teóricos y específicos a una disciplina, con la expectativa
de que estos conocimientos sean aplicados posteriormente en el ámbito laboral.
Sin embargo, Toribio sugiere que este modelo es insuficiente para enfrentar las
demandas del mercado laboral contemporáneo y la sociedad actual.
El autor propone la incorporación del concepto de "competencias",
entendidas como las capacidades reales para alcanzar objetivos específicos en
contextos laborales concretos. Las competencias son conjuntos de habilidades,
conocimientos y actitudes que se desarrollan y adaptan continuamente, ya que
se ponen a prueba en la resolución de problemas diversos en situaciones de
trabajo. Este enfoque subraya la importancia de preparar a los estudiantes no
solo con conocimientos teóricos, sino también con habilidades prácticas y
transferibles que les permitan enfrentar y resolver problemas en entornos
laborales reales y cambiantes.
b) El cambio hacia una educación superior basada en competencias implica
reformas significativas en los currículos universitarios. Se requieren programas
flexibles que integren competencias con conocimiento teórico, incluyendo
experiencias prácticas como proyectos, estudios de caso, prácticas
profesionales y trabajo en equipo. Esto prepara a los estudiantes con habilidades
prácticas aplicables en entornos laborales reales, complementando sus
conocimientos académicos tradicionales.
Los métodos de enseñanza y evaluación deben ajustarse al enfoque de
educación basada en competencias. Se sugiere utilizar enfoques activos como
el aprendizaje basado en problemas, simulaciones y tecnologías educativas. Las
evaluaciones deben evaluar tanto la adquisición de conocimientos teóricos como
la capacidad de aplicarlos en contextos prácticos, utilizando métodos como
evaluaciones continuas, proyectos integradores y presentaciones prácticas.
Además, es crucial fortalecer los vínculos entre las universidades y el
mercado laboral. Mediante colaboraciones directas con empresas y
organizaciones para desarrollar programas de prácticas profesionales y ajustar
los currículos educativos según las demandas del mercado, asegurando que los
estudiantes estén preparados para el entorno laboral actual.
Por otra parte, el desarrollo profesional continuo del profesorado es
fundamental para este cambio de paradigma. Los docentes deben ser expertos
en sus campos y capacitarse en pedagogía, métodos de enseñanza activos,
tecnologías educativas y evaluación de competencias para promover el
desarrollo integral de los estudiantes.
Finalmente, este enfoque promueve una visión de la educación como un
proceso continuo a lo largo de la vida, donde las universidades deben ofrecer
oportunidades de aprendizaje permanente. Esto incluye programas de
educación continua, cursos de actualización y formación profesional para
permitir a los profesionales adaptarse y mejorar sus competencias en respuesta
a las necesidades cambiantes del mercado laboral.
Consigna 3:
a. Reconfiguración de las modalidades de enseñanza y aprendizaje:
educación híbrida, bimodal, virtual, remota: Entre las fortalezas, se destaca
la flexibilidad y accesibilidad que ofrecen la educación híbrida y virtual,
permitiendo el aprendizaje desde cualquier lugar y favoreciendo la inclusión.
Durante la pandemia de COVID-19, estas modalidades demostraron resiliencia
al mantener el aprendizaje a través de plataformas virtuales. “Hoy, la educación
a distancia, el e-learning, se encuentra muy extendida y su crecimiento resulta
imparable.” (Pugliese, 2014, p 48). Sin embargo, la desigualdad en el acceso
tecnológico puede ampliar la brecha educativa. La transición a estas
modalidades requiere adaptar programas educativos y capacitar
adecuadamente a los docentes en herramientas digitales, lo cual puede impactar
la calidad del aprendizaje.
b. Las propuestas académicas: revisión de la distancia entre la duración
teórica y la duración real de las carreras. Horas máximas. Créditos
académicos: Una fortaleza es ajustar la duración de las carreras según las
circunstancias de los estudiantes, lo cual favorece una educación inclusiva y
adaptada. Además, optimizar el currículo equilibrando horas de contacto y
trabajo independiente mejora la eficiencia del aprendizaje y reduce la deserción
estudiantil. No obstante, existen debilidades significativas. La resistencia
institucional y de los docentes junto con la burocracia pueden dificultar la
implementación de cambios curriculares necesarios, obstaculizando las
reformas. Además, las diferencias entre la duración teórica y real de las carreras
requieren una revisión y coordinación detalladas entre entidades académicas, lo
cual añade complejidad. Finalmente, la adaptación de los programas puede
necesitar recursos adicionales que muchas universidades no tienen disponibles,
limitando la capacidad de realizar ajustes requeridos.
c. Las titulaciones intermedias, certificaciones, trayectos formativos,
reconocimiento de competencias: Entre las principales fortalezas se
encuentra la flexibilidad en la formación. Estas modalidades permiten a los
estudiantes obtener reconocimiento por competencias específicas sin necesidad
de completar una carrera completa, lo que facilita la inserción laboral y el
desarrollo profesional continuo. Además, el reconocimiento de aprendizajes
previos valora competencias adquiridas fuera del ámbito universitario,
promoviendo la inclusión y retención de estudiantes con trayectorias no
tradicionales.
Dentro de las debilidades, podemos encontrar la inconsistencia en la
calidad de los trayectos formativos y certificaciones puede variar, afectando la
percepción y validez de estos títulos en el mercado laboral. Asimismo, establecer
sistemas de reconocimiento de competencias y trayectos formativos requiere
una estructura administrativa robusta y bien coordinada, lo cual puede ser un
reto significativo para muchas instituciones.
f. Conformación de una carrera para investigadores/as universitarios/as:
Entre las fortalezas más destacadas se encuentra el fortalecimiento de la
investigación. Establecer una carrera dedicada a investigadores puede mejorar
tanto la calidad como la cantidad de la producción científica, impulsando el
desarrollo académico y tecnológico. Además, la formalización de esta carrera
ofrece un reconocimiento profesional claro y estructurado, motivando a más
académicos a dedicarse a la investigación de manera profesional y sostenida.
No obstante, existen debilidades significativas. Establecer y mantener una
carrera para investigadores requiere un financiamiento constante y adecuado, lo
cual puede ser un desafío para muchas universidades. Además, la retención de
talento es un problema crucial. Sin incentivos adecuados, como salarios
competitivos y oportunidades de desarrollo, resulta difícil retener a los
investigadores más talentosos, quienes podrían buscar mejores condiciones en
el extranjero o en el sector privado.
Bibliografía:
PUGLIESE, J.C. (2014). Carpeta de Trabajo.
Toribio, D. (2005). en Cuestiones de Educación Superior, “La articulación necesaria de
la educación superior”, Ediciones UNLa, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
KROSTCH, Pedro (2000), Capítulo 3. Modelos Analíticos para la Comprensión de la
Educación Superior en “Sistemas Educativos y Reformas Comparadas”.
KROTSCH, Pedro (1993). “La universidad argentina en transición”, en Revista
Sociedad Nro. 1, Facultad de Ciencias Sociales, UBA, pp. 5-30.