Estamos explorando cómo la escuela capitalista ha sido vista desde diferentes perspectivas
sociológicas. Por un lado, hay la Sociología del Consenso, que sigue las ideas de Comte,
Durkheim y los funcionalistas contemporáneos. Esta perspectiva ve la educación como una
herramienta que ayuda a mantener el orden y la estabilidad social.
Por otro lado, está la Sociología Crítica, influenciada por Karl Marx. Esta visión critica la
educación, viéndola como un medio para perpetuar desigualdades y servir a los intereses
de los más poderosos.
Ana María Brígido explica que, desde sus inicios, la sociología ha abordado la educación de
manera diferente según la postura filosófica que tenga sobre el hombre y la sociedad. Esto
se refleja en cómo los sociólogos analizan y entienden los problemas educativos. En el
siguiente análisis, se estudiará cómo el pensamiento crítico, basado en Marx y sus
seguidores, ha desarrollado nuevas ideas para entender la educación.
La Sociología Crítica es opuesta a la Sociología del Consenso. Mientras que la
Sociología del Consenso cree que el orden y el progreso vienen del consenso y la armonía,
la Sociología Crítica, influenciada por Karl Marx, dice que el conflicto es lo que realmente
impulsa el cambio social. Marx ve el conflicto como algo central, especialmente entre
diferentes clases sociales con intereses opuestos.
Para Marx, la educación no es un simple medio para transmitir cultura, sino una forma en
que la clase dominante mantiene el orden social y sus propios intereses. La educación,
según esta visión, sirve para entrenar a los estudiantes en roles que perpetúan las
desigualdades sociales. Por lo tanto, cualquier cambio en la educación requiere también un
cambio en la estructura social.
En la Sociología Crítica basada en Marx, la sociedad se ve como un conjunto de
relaciones económicas entre los capitalistas (que poseen los medios de producción) y los
trabajadores (que solo tienen su fuerza de trabajo). Esta estructura económica influye en
todo lo demás, incluyendo la educación.
La educación es parte de la "superestructura", lo que significa que refleja y mantiene las
relaciones económicas. En una sociedad capitalista, la educación ayuda a que los intereses
de los capitalistas se mantengan, transmitiendo sus ideas y perpetuando las desigualdades.
Para cambiar la educación, según esta perspectiva, primero hay que cambiar la estructura
económica de la sociedad.
Martín Laforgué explica que, según Marx, para entender la sociedad no basta con ver solo
sus ideas o su estado. Debemos mirar las condiciones económicas que forman la base de
la sociedad. Marx llama "superestructura" a todo lo que no es económico, como el estado, la
religión y las artes. Estas superestructuras están influenciadas por la base económica, pero
también pueden influir en ella.
Los trabajos de Baudelot y Establet en Francia, y de Bowles y Gintis en EE.UU., estudian
cómo las escuelas en las sociedades capitalistas ayudan a reproducir las desigualdades
económicas. La "Teoría de la Reproducción" y la "Teoría de la Correspondencia" exploran
cómo la educación refleja y mantiene las relaciones sociales del capitalismo.
TEORÍAS DE LA REPRODUCCIÓN
Las Teorías de la Reproducción, asociadas con Louis Althusser, dicen que la escuela es
clave para mantener el sistema capitalista. Althusser sostiene que la escuela no solo forma
a los trabajadores técnicamente, sino que también enseña las actitudes y habilidades
necesarias para el capitalismo. La escuela ayuda a reproducir las relaciones de producción
y las ideologías que sostienen el sistema económico.
En resumen, la escuela juega un papel crucial en asegurar que la fuerza laboral sea
adecuada para el capitalismo y en transmitir las ideas que justifican este sistema.
En el capitalismo, según Althusser, la reproducción de habilidades y la división del trabajo
no ocurre en el lugar de trabajo, sino en el sistema educativo. Las escuelas preparan a los
niños para diferentes tipos de trabajos y les inculcan la ideología dominante.
Para mantener las relaciones de producción (la estructura económica y social), se utilizan
Aparatos Ideológicos del Estado (como la escuela, la familia, los medios de
comunicación, etc.), que enseñan y refuerzan estas ideas. Si estos aparatos ideológicos no
son suficientes, entran en juego los Aparatos Represivos (como la policía y el ejército).
Althusser destaca que la ideología está "materialmente" presente en estas instituciones y
tiene efectos reales en la sociedad.
Desde la perspectiva de Althusser, la educación actúa como un aparato ideológico del
estado que enseña habilidades técnicas y sociales, pero también perpetúa la dominación y
controla a la gente de manera sutil.
Christian Boudelot y Roger Establet, seguidores de Althusser, ampliaron este análisis. En su
obra La escuela capitalista en Francia, explican que el sistema educativo está dividido en
dos redes: una para la clase burguesa y otra para el proletariado. Para la burguesía, la
educación parece democrática, pero en realidad, refuerza la división social. La escuela solo
es continua y unificada para quienes llegan a la universidad, mientras que para la mayoría
que termina después de la primaria, existen diferentes tipos de escuelas sin conexión entre
ellas.
Para Baudelot y Establet, el sistema educativo se divide en dos redes diferentes:
1. Red Primaria-Profesional: Para los estudiantes destinados a trabajos manuales.
Esta red ofrece formación práctica y repetitiva, y los estudiantes generalmente
entran al mercado laboral después de la primaria.
2. Red Secundaria-Superior: Para los estudiantes destinados a roles más
académicos y de liderazgo. Esta red ofrece una educación continua y avanzada que
prepara a los estudiantes para la universidad y posiciones de poder.
La división entre estas redes refuerza las diferencias de clase. La red profesional tiende a
ser más básica y menos personalizada, mientras que la red académica se enfoca en la
competencia y el desarrollo intelectual. Los estudiantes de la red profesional reciben una
educación más simple, mientras que los de la red académica son preparados para roles
más complejos y de influencia.
Según Julia Varela, para Baudelot y Establet, la escuela es un instrumento clave en la lucha
de clases. Aunque se presenta como una institución única y equitativa, en realidad está
dividida para mantener la dominación de la burguesía.
En la red primaria-profesional (PP), la educación es repetitiva y práctica, enfocada en
habilidades básicas y concretas. Se utiliza un enfoque más permisivo y menos riguroso.
En la red secundaria-superior (SS), la educación es más avanzada, basada en el estudio
de libros y conceptos abstractos. Aquí se enfatiza la competencia y la individualidad, y se
busca que los estudiantes se destaquen.
En la red primaria-profesional (PP), el enfoque educativo está en habilidades lingüísticas
básicas y un pensamiento práctico y concreto. En la red secundaria-superior (SS), se
promueven habilidades lingüísticas más avanzadas y un pensamiento lógico y abstracto.
La escuela prepara a los estudiantes para roles diferentes según su clase social: la PP
forma trabajadores con competencias básicas, mientras que la SS educa a futuros líderes
con habilidades más complejas.
El profesorado juega un papel crucial al dirigir a los estudiantes hacia estas dos redes. En la
PP, el enfoque es más general y accesible, mientras que en la SS, se seleccionan y
preparan a los estudiantes para roles de mayor prestigio.
Tres factores conducen a los enseñantes a la aceptación de estas contradicciones: .
➢ La situación de clase.
➢ Tipo de formación recibida.
➢ Presiones directas o indirectas sobre sus prácticas.
TEORÍA DE LA CORRESPONDENCIA
La Teoría de la Correspondencia de Bowles y Gintis compara la estructura de las escuelas
en EE.UU. con la de las fábricas. Según esta teoría:
1. Reflejo de la División del Trabajo: La forma en que las escuelas están organizadas
refleja cómo funcionan las fábricas, con una jerarquía similar.
2. Alienación: Los estudiantes, como los trabajadores, se sienten alejados del
contenido que aprenden y solo están motivados por recompensas externas, similar a
cómo los trabajadores se sienten desconectados de su trabajo.
3. Fragmentación: La manera en que los trabajos están divididos en fábricas se refleja
en cómo las escuelas dividen y evalúan a los estudiantes.
4. Diferenciación de Niveles: La estructura de niveles en la educación se corresponde
con los diferentes niveles de empleo que los estudiantes eventualmente ocuparán en
la sociedad.
En resumen, las escuelas preparan a los estudiantes para roles que corresponden a su
clase social.
Teoría de la Correspondencia (Bowles y Gintis):
1. Similitudes entre escuela y trabajo: Las escuelas están organizadas de manera
similar a las fábricas. Esto significa que los estudiantes aprenden a obedecer y a
hacer tareas de manera parecida a cómo trabajan los empleados en una empresa.
2. Experiencia en lugar de solo contenido: No solo es importante lo que se enseña,
sino cómo se vive en la escuela. La forma en que los estudiantes son tratados y las
jerarquías que experimentan en la escuela reflejan cómo funcionarán en el mundo
laboral.
3. Jerarquía y alienación: En la escuela, los estudiantes están en una posición similar
a la de los trabajadores en el empleo: deben seguir órdenes, reciben recompensas
externas y tienen poco control sobre su aprendizaje.
En resumen, Bowles y Gintis dicen que la escuela prepara a los estudiantes para el trabajo
al hacer que vivan relaciones similares a las del mundo laboral.
El sistema escolar enseña y premia diferentes cualidades en función del nivel educativo. En
los niveles más bajos, tanto en la escuela como en el trabajo, se valoran la sumisión y la
obediencia, que implican seguir normas externas. En los niveles intermedios, se premia la
seriedad y la fiabilidad, que suponen trabajar sin supervisión constante pero siguiendo
normas establecidas. En los niveles superiores, se fomenta la iniciativa y la autonomía,
permitiendo a los estudiantes controlar su propio trabajo y tomar decisiones basadas en
normas interiorizadas.
Este enfoque asegura que a medida que los estudiantes avanzan en el sistema educativo,
sus relaciones sociales se vuelven menos autoritarias y más autorreguladas. Además, el
sistema escolar les proporciona habilidades y credenciales que se ajustan a las
necesidades del mercado laboral.
Las distintas clases sociales influyen en el tipo de educación que reciben los estudiantes.
Los hijos de las clases trabajadoras suelen asistir a escuelas que enseñan subordinación,
mientras que los hijos de las clases dominantes asisten a escuelas que promueven el
autocontrol. Esta combinación de nivel educativo y tipo de escuela da lugar a
personalidades y habilidades diferenciadas, preparadas para cumplir con las expectativas
del mercado laboral y las jerarquías sociales.
TEORÍA DE LA RESISTENCIA
La Teoría de la Resistencia se inspira en el trabajo de Antonio Gramsci y es una línea de
investigación dentro de la sociología de la educación marxista. En lugar de solo analizar
cómo la escuela reproduce la ideología dominante, esta teoría explora cómo se puede
resistir a esa ideología y construir alternativas dentro de las instituciones educativas.
Gramsci, quien estudió cómo el capitalismo se presenta como la única forma de vida
posible, también vio a la escuela como un lugar clave para la construcción de hegemonía,
similar a los medios de comunicación hoy en día. Creía que la relación entre maestros y
alumnos debe ser dinámica, donde ambos aprenden y se educan mutuamente, en contraste
con la pedagogía tradicional que ve al maestro como el único que educa.
La teoría sugiere que la hegemonía del capitalismo no solo se mantiene por consenso
cultural, sino también por coerción y violencia, combinando la persuasión ideológica con la
fuerza. Esta perspectiva busca identificar y fomentar la resistencia a través de la educación
para desafiar y cambiar el sistema dominante.
La hegemonía se refiere al esfuerzo de un grupo dominante para imponer sus valores
como los de toda la sociedad. Aunque un sector puede dominar, siempre hay grupos que
luchan contra esa imposición.
La Teoría de la Resistencia se enfoca en cómo surge y se mantiene esta hegemonía
dentro de las escuelas, y cómo las estructuras educativas no siempre reflejan directamente
las estructuras económicas. Analiza cómo la hegemonía se reproduce a través de la
enseñanza, la pedagogía y la evaluación.
Antonio Gramsci, un importante pensador marxista, amplió la idea de hegemonía para
incluir no solo la fuerza del estado, sino también la dominación ideológica. Según él, la
escuela es crucial en este proceso porque educa a los niños desde una edad temprana en
valores y habilidades que sirven al sistema capitalista. La hegemonía implica un acuerdo
más amplio entre grupos dominantes y subordinados, coordinando intereses diversos bajo
el control de la burguesía.
Conceptos Clave según Gramsci
1. Estado y Hegemonía: Gramsci ve al Estado como un instrumento de un grupo
dominante que busca expandir sus intereses, pero presenta esta expansión como
beneficiosa para toda la sociedad. Aunque los intereses del grupo dominante
predominan, el Estado también maneja un equilibrio entre esos intereses y los de los
grupos subordinados.
2. Hegemonía y Contrahegemonía: La hegemonía es el proceso mediante el cual los
grupos dominantes imponen su dominio sobre los subordinados, usando consenso y
estrategias políticas. Se basa en una combinación de coerción (fuerza) y consenso
(aceptación) para mantener el control.
3. Dimensiones de la Hegemonía: La hegemonía no solo implica control ideológico,
sino también una dirección intelectual y moral que afecta a todos los sectores de la
sociedad. Los grupos dominantes necesitan comprometer a los subordinados para
mantener el sistema capitalista funcionando.
Gramsci usa el concepto de "guerra de posiciones" para describir la lucha prolongada y
múltiple que buscan llevar a cabo los sectores que se oponen al dominio de una clase. En
lugar de buscar un cambio de forma rápida, como tomar el gobierno, se enfoca en un
proceso continuo de construcción y avance en diferentes frentes. Esta lucha busca cambiar
profundamente las relaciones sociales, no solo el poder político y la economía, sino también
las dinámicas de opresión y desigualdad.
Sobre la naturaleza humana, Gramsci cree que no hay una esencia humana fija y universal.
En lugar de eso, los seres humanos son producto de sus relaciones sociales e históricos. La
"naturaleza humana" se forma y transforma continuamente a través de estas relaciones
sociales y no es homogénea para todos en todos los tiempos. Es un proceso dinámico y en
constante cambio.
Gramsci critica las ideas de determinismo y innatismo en la educación. Él cree que no hay
una "naturaleza" innata en los niños que simplemente se manifieste por sí sola. Aunque los
niños tienen características naturales, estas no son tan innatas como parecen y su
influencia debe ser limitada. En lugar de aceptar la idea de que los niños tienen una esencia
preexistente que se desarrolla por sí sola, Gramsci sostiene que la conciencia de los niños
refleja las relaciones sociales y culturales en las que están inmersos. Por lo tanto, la
educación no debe basarse en la idea de desarrollar algo que ya está latente en el niño,
sino en entender cómo las influencias sociales y culturales moldean su desarrollo.
En contraste con las teorías de reproducción social, que ven a los estudiantes como pasivos
y manipulados por las estructuras sociales, las teorías de la resistencia, como las de Henry
Giroux, se centran en lo que ocurre dentro de las escuelas. En lugar de analizar la
educación solo desde afuera, estas teorías investigan cómo se reproducen las estructuras
sociales en el aula y cómo los estudiantes y profesores interactúan con ellas. Henry Giroux,
en particular, estudia cómo los procesos educativos pueden ser espacios de resistencia y
cambio, en lugar de simples mecanismos de reproducción de la ideología dominante.
Henry Giroux propone una nueva “sociología de la educación” que considera a las escuelas
como parte de un contexto social más amplio. Él sostiene que las escuelas no solo
transmiten las ideas de la clase dominante, sino que también pueden ser lugares donde
surgen diferentes perspectivas y resistencias. Según Giroux, además de analizar cómo las
escuelas reproducen las relaciones económicas y culturales de la clase dominante,
debemos observar cómo estas interacciones cotidianas dentro de las instituciones
educativas pueden generar significados y valores que no siempre se alinean con los
intereses de las clases dominantes. Este enfoque permite ver la escuela también como un
espacio para la resistencia y la construcción de una "contrahegemonía."
En la educación, aunque la ideología dominante tiene un gran peso, cómo se relaciona con
las realidades de las clases dominadas puede variar. Depende del contexto y del trabajo de
los docentes, quienes pueden influir en cambios sociales.
Paulo Freire, junto con Henry Giroux, propuso la "pedagogía de la liberación." Freire creía
que la educación debe ayudar a los oprimidos a entender y cuestionar el mundo oculto que
les rodea. Utilizaba técnicas como mostrar fotos de su propio barrio a los estudiantes para
que reconocieran su realidad y se reconciliasen con ella, fomentando una comprensión
activa y crítica de su entorno.
Para Paulo Freire, en la educación, el educador y el educando aprenden juntos a través del
diálogo. Ambos se convierten en participantes activos en el proceso educativo, sin que uno
tenga autoridad sobre el otro. Los estudiantes dejan de ser receptores pasivos y se vuelven
investigadores críticos. La educación es un proceso dinámico y transformador que involucra
acción y reflexión. Conocer no solo implica aprender cosas nuevas, sino también revisar y
cuestionar el conocimiento existente para generar nuevas ideas.