La leyenda del bosque encantado
En un pequeño pueblo rodeado de montañas y bosques densos, vivía una niña llamada
Sofía. Desde que era pequeña, escuchaba las historias de su abuela sobre un bosque
encantado, donde, según la leyenda, los árboles susurraban secretos a quienes
sabían escuchar. Una noche, curiosa y valiente, Sofía decidió ir al bosque para
descubrir sus misterios.
Llevaba solo una linterna y un pequeño amuleto que le había regalado su abuela.
Cuando llegó al borde del bosque, un viento suave comenzó a soplar, y los árboles
parecían moverse como si le dieran la bienvenida. Al adentrarse más, escuchó un
susurro: “Sofía… Sofía…” Aunque sentía algo de miedo, su curiosidad era más fuerte,
y siguió avanzando.
Después de caminar un rato, llegó a un claro iluminado por la luz de la luna. En el
centro había un árbol viejo y enorme, cuyas ramas parecían extenderse hacia el
cielo como si quisieran alcanzarlo. Sofía se acercó, y al tocar el árbol, escuchó
una voz suave y profunda. “Este bosque guarda los recuerdos de quienes buscan su
verdad”, dijo la voz. Sorprendida, Sofía preguntó: “¿Cuál es mi verdad?” La voz le
respondió: “La verdad está en tu corazón. Escúchalo y siempre encontrarás el
camino.”
Sofía sintió una paz profunda mientras las palabras resonaban en su mente. Supo que
no estaba sola, que el bosque la protegería y la guiaría siempre. Cuando salió del
bosque, notó que el amuleto brillaba intensamente, como si hubiera absorbido la
magia del lugar.
Desde aquella noche, Sofía volvió al bosque muchas veces, pero guardó su secreto.
Sabía que el bosque encantado era un lugar sagrado, y que cada visita le enseñaría
algo nuevo. Con el tiempo, se convirtió en una mujer sabia y respetada en su
pueblo, y muchos decían que podía escuchar los secretos de la naturaleza.