Revelaciones del Apocalipsis y las Iglesias
Revelaciones del Apocalipsis y las Iglesias
Capítulo 01
1:1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que
deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,
1:2 que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las
cosas que ha visto.
1:3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas
en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
1:4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y
que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono;
1:5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la
tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
1:6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de
los siglos. Amén.
1:7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los
linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
1:8 Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir,
el Todopoderoso.
1:9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia
de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de
Jesucristo.
1:10 Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de
trompeta,
1:11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y
envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis,
Filadelfia y Laodicea.
1:12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,
1:13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa
que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.
1:14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama
de fuego;
1:15 y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como
estruendo de muchas aguas.
1:16 Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su
rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
1:17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No
temas; yo soy el primero y el último;
1:18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y
tengo las llaves de la muerte y del Hades.
1:19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.
1:20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro:
las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son
las siete iglesias.
Explorando la idea de considerar las siete iglesias como un sumario de las siete épocas de la
historia eclesiástica, damos a continuación los períodos y fechas aproximados.
A. Efeso (2:1-7)
La Iglesia del primer amor (Siglo I d.C.)
El nombre "Efeso" significa deseada o primer amor y describe adecuadamente el primer siglo
de historia de la Iglesia, el cual se caracterizó generalmente por un profundo amor y un ardiente
celo por Cristo y también por una inflexible oposición a los falsos maestros y a las doctrinas
erradas. Efeso era el centro de una densa población cristiana y gracias a los esfuerzos de Juan,
el cuerpo principal de los pastores de la región se mantuvo firme contra toda herejía y unánime en
la exclusión de los maestros falsos de las iglesias. Sin embargo, la iglesia que Juan más conocía
y amaba había dejado el celo del principio. Las flores habían caído del árbol. La primera luz se
estaba convirtiendo en lobreguez. (Vea Hechos 20:17-31.)
Efeso, la famosa capital del estado jónico, era conocida como "la luz de Asia". Era famosa por
su riqueza, su sabiduría y su perversión. La adoración de Diana (vea Hechos 19) se extendió de
allí a todo el mundo entonces conocido. Pero la iglesia de Efeso (madre de todas las iglesias de
Asia) se alza sobre las demás como la más espiritual de todas ellas, según lo expresa el relato
sagrado. Sin embargo, como el doctor Campbell Morgan nos recuerda, "el origen de la iglesia de
Efeso está descrito en Hechos 18 — 20; el ministerio elocuente pero parcial de Apolos fue
suplementado y ampliado por el de Pablo. La carta a Efeso describe la situación de la iglesia unos
treinta y cinco años más tarde."
Efeso estaba entregada a la idolatría y una de las herejías prevalecientes consistía en afirmar
que los cristianos podían participar de las inmoralidades de los festivales paganos. Por esta
razón, muchos cristianos dejaron su primer amor. ¿Somos nosotros tan ardientes y fervorosos en
el Señor hoy como lo fuimos en los primeros días de nuestra vida cristiana, cuando todo lo
llevábamos al altar? Aunque quizá todavía nos quede un lenguaje teológico, ¿no podría ocurrir
que nuestro corazón haya dejado de palpitar con el amor a Jesús que manifestamos en los
primeros años de nuestra vida cristiana?
B. Esmima (2:8-11)
La Iglesia perseguida (92-315 d.C.)
Esta última fortaleza de la cristiandad antes de la conquista musulmana, constituía un serio
rival para Efeso, la cual estaba situada a unos sesenta kilómetros al norte de ella. Esmirna llegó a
ser una de las ciudades más grandes y más importantes de Asia Menor. Muy atractiva en la
época de Juan, era llamada "la bella". Esmirna también es famosa por haber sido el lugar de
nacimiento de Hornero (el poeta griego) y por ser la ciudad de Policarpo (obispo de Esmirna). Fue
aquí donde Policarpo sufrió el martirio a los ochenta y seis años de edad, en el año 155 d.C.
Puesto que no se menciona a Esmirna en ningún otro lugar del Nuevo Testamento, nada se
sabe acerca de la fundación de su iglesia. La idolatría abundaba en la ciudad y la férrea
persecución que se enfurecía contra la cristiandad en ese tiempo tenía su centro en Esmirna.
El nombre "Esmirna" significa "mirra," una palabra usada tres veces en los evangelios (Mateo
2:11; Marcos 15:23; Juan 19:39). La mirra era también uno de los ingredientes del ungüento
sagrado (Éxodo 30:23-25) y era igualmente usada para embalsamar muertos. Seiss indica en su
excelente comentario sobre el Apocalipsis: "El nombre describe muy bien a una iglesia
perseguida a muerte, postrada y embalsamada en las preciosas especias de sus sufrimientos, tal
como ocurría con la iglesia de Esmirna. Esta era la iglesia de mirra o amargura que, no obstante,
fue agradable y preciosa ante el Señor."
Así como la mirra debe ser molida para que despida su fragancia, el testimonio de esta iglesia
molida por la persecución produjo una dulce fragancia que fue muy agradable para el Señor. La
sangre de los mártires de este período se convirtió en semilla para las iglesias venideras. Durante
estos 250 años tenemos el período del martirio bajo la Roma Imperial. Desde Nerón hasta
Constantino hubo una era sangrienta para la Iglesia. Los "diez días" pueden representar los diez
distintos intentos a través de edictos imperiales para destruir a la joven Iglesia. La última
persecución duró exactamente diez años. El número "diez" puede significar también que Dios
reconocía que aun el sufrimiento tiene sus límites. Las diez grandes persecuciones del Imperio
Romano pueden ser enumeradas de la manera siguiente:
1. Bajo Nerón 64-68 d.C.
2. Bajo Domiciano 90-95 d.C.
3. Bajo Trajano 104-117 d.C.
4. Bajo Aurelio 161-180 d.C.
5. Bajo Severo 200-211 d.C
6. Bajo Máximo 235-237 d.C
7. Bajo Dedo 250-253 d.C.
8. Bajo Valeriano 257-260 d.C.
9. Bajo Aureliano 270-275 d.C.
10. Bajo Diocledano 303-312 d.C.
C. Pérgamo (2:12-17)
La Iglesia estatal (315-350 d.C.)
Esta ciudad era la capital política de Asia y era famosa por su saber, su cultura y su ciencia. Se
jactaba de tener la biblioteca más grande, después de la de Alejandría. Walter Scott nos recuerda:
"Fue aquí donde se perfeccionó el arte de preparar pieles de animales para escribir y es de este
nombre de donde se deriva nuestra palabra pergamino. Así que el nombre de esta ciudad de mal
recuerdo escrituralmente hablando (Apocalipsis 2:12-17) ha sido perpetuado a través de las
edades cristianas e indudablemente muchos manuscritos literarios de valor han sido escritos en
pergamino preparado en Pérgamo."
La ciudad era el asiento de la adoración al emperador y era preeminente por su idolatría. De
aquí las alusiones bíblicas al "trono de Satanás" y "donde Satanás mora". Pérgamo es ahora un
insignificante páramo repleto de imponentes ruinas. Como muchas otras ciudades históricas, su
gloria ha pasado. Debido a su entrega a la adoración de la naturaleza, lo cual siempre conduce a
la corrupción y a la extinción, Pérgamo ya ha desaparecido como una ciudad habitable.
El Nuevo Testamento no registra la fundación de la iglesia aquí por ninguno de los apóstoles. Ya
en el tercer siglo, la Iglesia había pasado la época del martirio y se encontraba disfrutando de los
favores imperiales. El emperador Constantino la había unido con el Estado, haciendo del
cristianismo la religión estatal en lugar del paganismo. Evidentemente, el emperador pensó que la
religión cristiana haría avanzar su imperio, por lo que fue bautizado él e introdujo el bautismo para
todos (incluyendo a los niños). Fue en este tiempo cuando el "bautismo de infantes" fue conocido
por primera vez.
El Concilio de Nicea (325 d.C.) fijó el credo oficial trinitario. Los nicolaítas, palabra que significa
"vencedores sobre el pueblo", ganaron influencia dentro de la Iglesia a través del surgimiento del
sacerdocio. Fue en este tiempo cuando el sistema babilónico hizo su aparición en la Iglesia.
La palabra pérgamo, que significa "totalmente casada", describe perfectamente la desastrosa
unión entre la Iglesia y el mundo. A partir de este matrimonio fatal, la Iglesia y el sistema mundial
nunca han podido separarse. La decadencia espiritual ha tenido por consecuencia un aumento de
favores mundanos. Este tipo de unión ilícita paraliza la eficacia espiritual de la Iglesia en muchas
partes del mundo en el día de hoy.
D. Tiatira (2:18-29)
La Iglesia papal (500-1500 d.C.)
Los viajeros aseguran que el camino entre Tiatira y Pérgamo es uno de los más bellos del
mundo. Tiatira, puesto militar de Pérgamo, era famosa por su industria de teñido de brillantes
telas escarlata, las cuales eran muy usadas en toda Asia y Europa. Dentro de la ciudad había un
magnífico templo de Diana. También era el pueblo de Jezabel, la notable e influyente maestra,
quien abierta y militantemente apoyaba la vida inmoral.
G. Campbell Morgan sugiere que "la historia de la iglesia de Tiatira podría trazarse
retrospectivamente hasta las reuniones de oración a orillas del río mencionadas en Hechos 16,
puesto que Lidia, cuyo corazón fue abierto por el Señor en aquella ocasión, era nativa de Tiatira.
¿Qué cosa más apropiada que suponer que ella fue el instrumento para la fundación de aquella
iglesia cuando regresó a su ciudad natal?"
Tiatira significa "sacrificio continuo." La palabra implica que es "un sacrificio cuyo transcendente
resplandor queda opacado por la repetición". Ahora llegamos al surgimiento del papado, con la
introducción de la mariolatría. Durante el siglo séptimo, el obispo de Roma ascendió al lugar de
cabeza de la Iglesia entera. La adoración de la virgen María como Reina del Cielo fue introducida
en la Iglesia procedente del paganismo babilónico y casi todos los templos paganos fueron
transformados en "iglesias cristianas" por el mero hecho de pintar los nombres de los apóstoles
sobre los viejos ídolos y adorar al sacerdote con una cruz. Apareció el sacerdocio, junto con el
altar y el sacrificio. Este período también se caracterizó por un avance consecutivo y progresivo
de la apostasía.
E. Sardis (3:1-6)
La Iglesia reformada (1500-1700 d.C.)
En el siglo VI, Sardis llegó a ser una de las ciudades más importantes y prósperas que había
en el mundo antiguo. Era la capital del reino de Lidia. El nombre actual de esta ciudad, antes rica
y orgullosa, es Sart. Su lugar se halla desolado por completo actualmente.
"Sardis" significa "remanente" o "piedra preciosa" o "cosas que quedan de antes". El sardio,
sardónice o sardónica, un bello tipo de ágata, lleva el mismo nombre. En la iglesia de Sardis, la
mayoría de los miembros estaban entregados completamente a las prácticas paganas. Tenían
nombre de vivos, pero en realidad estaban muertos. Unos pocos de ellos, sin embargo,
permanecían fieles al Señor y a su Palabra. Mientras que por una parte tenemos en Sardis un
nuevo principio, por ser éste el período en el cual se dejó atrás la historia asociada con Jezabel,
por la otra, las fuerzas de la Reforma no duraron lo suficiente como para evitar la caída en un frío
formalismo religioso. Satanás detuvo la Reforma a medio camino, y la Iglesia nunca se ha
recuperado. Hoy, en muchos lugares, la Iglesia es ortodoxa, pero legalista, y lleva una ortodoxia
muerta y estéril. Es como un cuerpo bien vestido, pero carente de vida.
F. Filadelfia (3:7-13)
La Iglesia misionera (1700-1900 d.C.)
Acerca de esta influyente ciudad, escribió el escéptico Gibbon:
"Entre las colonias griegas y las iglesias de Asia, Filadelfia todavía permanece en pie, como una
columna en una escena repleta de ruinas, un agradable ejemplo de que los senderos del honor y
la seguridad a veces son el mismo." La ciudad heredó el nombre de su fundador, Átalo Filadelfo,
rey de Pérgamo. Su nombre moderno es Allah Shehr, o "la ciudad de Dios". Los turcos, sin
embargo, no la miran (hay en ella muchos cristianos griegos) con ninguna veneración.
La iglesia de Filadelfia en los días de Juan era una iglesia fiel, la cual constantemente
aprovechaba las buenas oportunidades. Walter Scott dice: "La ausencia de acusación en el
contenido del mensaje enviado a su ángel es digna de notarse en conexión con el hecho de que
ésta es la de más larga duración entre las siete ciudades mencionadas." Aquí nos encontramos
con una Iglesia verdadera en medio de una iglesia profesante.
El nombre "Filadelfia" significa "amor fraternal", y en esa forma se usa en griego en Hebreos
13:1: "Permanezca el amor fraternal". En Filadelfia vemos la iglesia evangelista y misionera del
siglo diecinueve. A partir de los grandes avivamientos de Wesley surgieron los movimientos de
misiones foráneos, seguidos por la aparición de poderosas empresas evangelísticas.
G. Laodicea (3:14-22)
La Iglesia rechazada (Siglo XX d.C.)
Laodicea recibió su nombre de Laodice, esposa de Antíoco II, el monarca Sirio. Quedaba cerca
de Colosas y los cristianos de allí recibieron una carta de Pablo. Cuatro referencias en
Colosenses (2:1-3; 4:13, 15, 16) prueban que el apóstol Pablo estaba familiarizado con la iglesia
de Laodicea. La ciudad misma era un gran centro bancario;
también era famosa por la ropa de lana negra satinada que se fabricaba y tenía una gran escuela
de medicina, notable por su polvo utilizado en curas oftálmicas (vea 3:18). Sin embargo, la fama y
el esplendor de Laodicea han caído hasta el polvo, porque la ciudad es ahora un escenario de
ruinas y desolación.
El nombre "Laodicea" es altamente sugestivo. Significa "Derecho del pueblo", "gobierno del
pueblo" o "democracia". Se dice que la iglesia es "de ellos". No sólo es la iglesia que está en
Laodicea, sino que es propiedad de Laodicea. Era una iglesia de ellos, no del Señor: "La iglesia
de los laodicenses." La autoridad de Cristo había sido puesta a un lado y sustituida por la decisión
de una membresía no regenerada, lo que sugiere el estado de la Iglesia profesante antes del
rapto.
A continuación se da un sumario del significado general de las siete iglesias:
•Efeso indica pretensiones eclesiásticas y abandono del primer amor, y caracteriza el final
del período apostólico.
•Esmima nos hace pensar en el período del martirio, el cual concluyó con la última
persecución bajo Diocleciano.
• Pérgamo revela el empobrecimiento espiritual y el aumento de lo mundano que tuvo lugar
durante el gobierno del emperador Constantino, resultado de su patrocinio público a favor de la
Iglesia.
• Tiatira representa la Edad Media, con la cruel persecución de los santos de Dios por la
Iglesia papal.
• Sardis fue la intervención de Dios por medio de la Reforma, cuya luz todavía sigue
ardiendo.
•Filadelfia está relacionada con el siglo diecinueve y su vasta expansión de actividades
misioneras.
• Laodicea retrata el estado general presente de la Iglesia profesante, la cual debido a su
tibieza, le produce náuseas a Cristo.
Se ha opinado que la historia de las primeras tres iglesias es consecutiva, mientras que las
cuatro restantes se superponen, transcurriendo paralelamente hasta el rapto. El elemento divino
(sugerido por el número tres) es dominante en el primer grupo de iglesias; mientras que el
elemento humano (sugerido por el número cuatro) domina en el segundo grupo.
En su introducción a la valiosa obra de Cosmades, "Las Siete Iglesias", W. Stuart Harris señala:
Cuánto nos entristece el saber que no hay ni un creyente cristiano en Efeso en el día de hoy y
que esto se aplica a todas las regiones de las siete iglesias, con la excepción de la iglesia de
Esmirna, donde hay ahora unos cuantos cristianos. El candelero ha sido quitado de su lugar,
como Cristo anunció.
Los siete candeleros de oro (II)
La estructura de las siete cartas
Una característica notable e impresionante de estas siete cartas es la similaridad de su formato.
Dirigidas desde el cielo por Cristo a su Iglesia, estas cartas tienen todas una misma forma,
variando sólo en ciertos detalles para adaptarse a cada iglesia. Los encabezamientos de todas las
cartas son similares. La estructura de cada carta parece tener naturaleza séptuple.
a. La descripción de Cristo
En la mayoría de estas cartas existe la repetición de uno o más títulos o descripciones de Cristo
contenidos en el primer capítulo: un título adecuado al estado de la iglesia en cuestión, que
presente a Cristo con todo poder, como Juez lleno de autoridad.
b. La revelación del estado de la iglesia
Las reiteradas frases "yo conozco", "quitaré", "daré", "vendré" y todas las expresiones con
sentido de futuro implican el conocimiento completo que tiene Cristo de la situación y su autoridad
gubernamental, así como su poder para descubrir lo íntimo del corazón de cada iglesia. Cristo
revela su conocimiento íntimo de la vida y obra de cada asamblea. Por ser Dios omnisciente,
ninguna cosa se puede esconder de Él.
c. El elogio de las virtudes
Todo lo que es agradable es generosamente ensalzado por el Maestro. Él tiene cuidado de
encomiar antes de reprobar. Cristo alaba a cada una de las iglesias (excepto la última) por sus
obras y otras características virtuosas.
d. La condenación de los errores
Cristo sería injusto y cruel si no hiciera mención de todo aquello que le desagrada, así como
habla de lo que le agrada. De manera que estas cartas llevan en sí mismas una fiel exposición de
errores. Cada iglesia, excepto la segunda y la sexta, es más corrupta que la que le antecede; la
última es la más corrupta de todas. Tanto, que no hay ninguna virtud que alabar. Cristo censura a
cada una de ellas, excepto la segunda y la sexta.
e. La exhortación al arrepentimiento
Nos sentimos muy alentados al leer estas valiosísimas joyas de la literatura, porque contienen la
fragancia de la gracia de Cristo. El se presenta a sí mismo como alguien lleno de deseos de
restaurar. Se notará que la primera, tercera, quinta y séptima iglesias son llamadas al
arrepentimiento. La segunda y la sexta no tienen nada de qué arrepentirse ya que han sido
purificadas por la persecución. La cuarta
estaba reprobada y ya había ido más allá del arrepentimiento.
f. La declaración de juicio
Puesto que Cristo es siempre fiel en declarar la verdad, advierte el peligro que entraña continuar
en desobediencia. ¡Bienaventurada la iglesia o el cristiano que atiende la voz de alerta de Cristo!
El anuncio de juicio lo dio Cristo a todas las iglesias, a excepción de la segunda y la sexta.
g. La proclamación de la recompensa
Cada recompensa prometida está de acuerdo con un atributo de Cristo. La conclusión de cada
carta consiste en una bendición de victoria personal y un llamamiento individual. Hay una promesa
en cada carta para el vencedor. Para mayor comprensión y edificación, examinemos estas cartas
a la luz de su séptuple plan.
A. La carta a Efeso (2:1-7)
Veíamos anteriormente que por "ángeles" podemos entender los representantes espirituales de
cada iglesia. Walter Scott considera al "ángel de la iglesia" como "representante simbólico de la
asamblea en su presente estado moral. La idea está en la representación. .. Podríamos hacer
mucho énfasis en que no hay una representación oficial sino moral en la idea derivada de la
palabra 'ángel', tal como se usa en conexión con las siete iglesias".
En cada una de las cartas, el que habla es el Señor resucitado y la revelación de sí mismo es
adaptada a la necesidad de cada iglesia. Como lo hemos indicado ya, Cristo se presenta a sí
mismo en términos simbólicos tomados del capítulo 1. Así es como conectamos el versículo 1 del
capítulo 2 con los versículos 12, 13, y 20 del capítulo 1. Se ve a Cristo caminando como Juez en
medio de las iglesias. Cada acto es controlado por Aquél que nunca se descuida ni duerme. Y
siendo Él quien sostiene en su mano los siete candeleros de oro, puede quitar de su lugar
cualquiera de ellos. Realmente es una cosa muy seria pensar en que el Señor conoce
exactamente lo que cada uno de nosotros está haciendo. Él sabía que los efesios no toleraban a
aquellos que hacían lo malo. ¿Los podemos tolerar nosotros? ¿Aborrecemos nosotros todo
aquello que es malo?
Había muchas cosas por las cuales alabar a esta iglesia casi intachable. Su paciencia fue
altamente elogiada (esta palabra aparece dos veces). En el versículo 2 se refiere a la paciencia en
el servicio, mientras que en el 3 se habla de la paciencia en el sufrimiento. En total, el Señor
expresó ocho elogios para la iglesia de Efeso.
Sin embargo, hay un triste "pero" en el mensaje de Cristo a esta iglesia. El primer amor
matrimonial con Cristo había sido abandonado. Había una doctrina pura y un perfecto orden
eclesiástico, pero también existía una lamentable falta de amor. El amor a Cristo es la única
motivación para todo servicio aceptable (Juan 21:15-17). ¿No afirmó Pablo en 1 Corintios 13 que
el mejor de los servicios tiene poco valor cuando no hay amor? Otros amores había surgido allí y
la iglesia de Efeso estaba en peligro de caer.
A esta iglesia se le ordenó recordar de dónde había caído y volverse a sus primeras obras. Con
el primer amor se habían ido las primeras obras. El amor anhela amor, porque donde hay
verdadero amor hay también verdadero servicio.
La exhortación "el que tenga oído" se encuentra en la conclusión de cada carta. En las primeras
tres iglesias esta expresión aparece antes del mensaje de Cristo al que venciere. En las últimas
cuatro, se halla después de la promesa al vencedor.
El Espíritu Santo es el administrador de los asuntos de la iglesia a través de todo este período,
como se indica en la séptuplo repetición de la frase "el Espíritu dice a las iglesias". Al vencedor de
estas iglesias, Cristo le ofrece la provisión del árbol de vida, lo cual puede indicar exención de
deterioro corporal. El árbol era muy significativo para los griegos, como símbolo del poder divino,
dador de vida. "Paraíso" significa "un jardín delicioso" y representa la suma de todos los goces
espirituales.
B. La carta a Esmima (2:8-11)
Esta carta tiene la peculiaridad al (igual que la carta a Filadelfia) de no contener ninguna
denuncia de culpa. Estas dos iglesias también eran similares en su experiencia de tribulación a
manos de los paganos (instigados por los judíos), "los que se dicen ser judíos y no lo son, sino
sinagoga de Satanás". ¡De igual manera, hoy hay muchos que dicen ser cristianos, pero no lo son!
Hay algunas características muy interesantes que deben ser consideradas en esta carta, la más
corta de todas. Primero, cuan apropiado es el título de Cristo como, el que estuvo muerto y vivió".
Muchos de los miembros de esta iglesia iban a morir por su Señor. A éstos les aguardaba un
martirio cruel y terrible, pero el que había vencido a la muerte, Cristo, les prometía una gloriosa
resurrección (2:10, 11).
Luego viene un breve pero valioso paréntesis: "(pero tú eres rico)." Aquellos perseguidores sin
corazón habían reducido a los santos a la mendicidad. Pero aunque los cristianos eran pobres
materialmente, en fe eran muy ricos.
En medio de la creciente oscuridad surge el bondadoso y reanimador "No temas". Debían cobrar
ánimo, porque la tribulación tendría sus límites y el atador finalmente atado. (20:1-3).
Para esta iglesia heroica no había condenación ni palabras de censura o reproche. La
persecución tiene su modo de mantener a los cristianos cerca del corazón de Dios. Como habían
permanecido en la verdad, a los cristianos de Esmirna no se les ordena que se arrepientan, ni se
emite contra ellos ningún juicio.
Cicerón describió a Esmirna como "la ciudad de nuestros más fieles aliados" y es interesante
observar que la única carta, entre las siete, en la cual Cristo usa el término fiel es la que se dirige
a la iglesia situada en una ciudad tan alabada por su fidelidad patriótica. Así como Esmirna era
leal a su monarca, la iglesia de allí lo era a su Señor, a pesar de los intensos sufrimientos.
Esmirna fue llamada "la puerta de los mártires", ya que muchos de ellos pasaban por sus puertas
cuando eran conducidos a Roma. . . y al martirio. Policarpo, obispo de Esmirna, fue ejecutado allí
en el año 155 d.C., a la edad de 86 años.
Como recompensa, recibirían una corona de vida, que era el emblema de realeza y triunfo. La
posibilidad de escapar de la segunda muerte (lo cual implica una muerte distinta de la física)
puede ser un mensaje a los hombres malvados de Esmirna, quienes estaban empeñados en
destruir a los santos. Es probable que sean reprendidos aquí para ver si atienden el mensaje y se
arrepienten. La recompensa de los de Esmirna está contenida en los versículos 8 y 10. A través
de la carta hay un intercambio entre la vida y la muerte. Para alentar a los perseguidos, el Señor
les hace recordar que hay algo más terrible que la muerte física. Está la muerte segunda, la cual
no tendrá potestad sobre ellos, porque han recibido la corona de la vida.
C. La carta a Pérgamo (2:12-17)
Cristo es presentado a la iglesia de Pérgamo como el que tiene una espada aguda de dos filos,
lo cual es símbolo de juicio y de ejecución de la verdad. Una comparación entre los versículos 12 y
16 demuestra claramente cuan bien se adaptaba este título a la iglesia de Pérgamo. La espada
aguda penetra, divide, separa, ordena, descubre, escudriña y vence. La profecía de Isaías es muy
apropiada para Cristo en este punto: "Puso mi boca como espada aguda" (Isaías 49:2). El cónsul
romano en Pérgamo llevaba la espada como símbolo de su oficio y de poder militar y poseía "el
poder de la espada": la autoridad de pronunciar la pena de muerte. Pero la espada del Señor es
más grande que todas las espadas de los cesares, y cuando Él la use finalmente (Apocalipsis
19:15), será para dominar los imperios de la tierra.
Evidentemente, Satanás tenía su centro de operaciones en esta ciudad, un hecho que contribuía
a que la posición de los creyentes fuera más peligrosa. El "trono" permanente de Satanás está en
el aire, mientras que sus centros de actividad pueden cambiar constantemente. La Biblia lo
describe como el que "anda en derredor, buscando a quien devorar". (Compare 2:9 con 2:12, 24).
A pesar de la oposición satánica, los santos de Pérgamo son elogiados por su lealtad al
"nombre", lo cual significa el carácter o la Persona de Cristo, y "a la fe", que significa las
enseñanzas y la obra de Cristo. La fidelidad de estos santos, a pesar de tener frente a ellos la
amenaza del martirio, es ilustrada con el fiel Antipas, quien murió por su Señor, a quien tanto
amaba. Pérgamo era uno de los centros importantes de la adoración al emperador y la tentación
de caer en el error de dar a otro la adoración que sólo le corresponde a Dios era grande. Cuando
los cristianos sucumbían, triunfaba Satanás; cuando ellos eran firmes en la fe, casi siempre el
martirio era el precio que debía pagar por su lealtad a Cristo.
Aunque Antipas quizá pasó inadvertido y desconocido entre los millares de personas de
Pérgamo, y quizá sin una tumba que guardara sus restos, Cristo, sin embargo, menciona el
nombre de este mártir con un amor y con un vislumbre de gloria únicos en este libro de
Apocalipsis. El nombre Antipas significa "uno contra muchos"; este valiente cristiano se atrevió a
salir al frente solo y sellar con su propia sangre el testimonio de su alma.
Desafortunadamente, aunque en general la iglesia de Pérgamo era buena, entre sus miembros
se había tolerado el error. La falta de disciplina se hace claramente notable al ver cómo algunos
habían seguido a Balaam y a los nicolaítas: "Pero tengo unas pocas cosas contra ti." Este triste
reclamo se encuentra tres veces (2:4, 14, 20). ¿Tiene el Señor alguna cosa contra usted? El
doctor Campbell Mor-gan dice que el balaamismo y el nicolaísmo "parecen describir lo que
posteriormente llegó a conocerce como el 'antinomianismo', la terriblemente errónea enseñanza
de que los propósitos del pacto de Dios se realizarán con toda seguridad y por lo tanto no importa
la forma en que los sujetos a dicho pacto se conduzcan".
Balaam fue el profeta mercenario que amó las riquezas injustas. Representa la unión de la
Iglesia con el mundo, lo cual es equivalente a la corrupción espiritual. La doctrina de los nicolaítas
representa a aquellos que tratan de dominar a la membresía e iniciaron el negocio del clero. La
preponderancia sacerdotal es detestable ante Cristo, quien es el Gran Sumo Sacerdote.
En el llamado al arrepentimiento tenemos lo que podríamos llamar "el ataque sorpresivo de
Cristo": "Vendré a ti pronto." Y cuando Él venga, la base del juicio será su Palabra. Para los
vencedores habrá "maná escondido" provisto divinamente y una piedrecita blanca de triunfo.
Muchas han sido las interpretaciones que se han dado acerca de la piedra blanca. Se dice que
se daba una piedrecita blanca al triunfador en los juegos olímpicos. Esta llevaba en sí ciertas
distinciones y privilegios. También se daba una piedra como evidencia de absolución y llevaba
inscrito el nombre de la persona absuelta. J. A. Robertson dice que en las cortes de justicia se
utilizaban pequeñas piedras: una piedra negra era señal de que el reo era condenado, mientras
que una blanca era indicación de absolución. La piedra blanca también era símbolo de amistad: la
piedra se quebraba en dos pedazos y cada uno de los dos amigos se quedaba con la parte que
contenía el nombre de la otra persona, en prueba de unión y comunión permanentes.
El mensaje dado a la iglesia de Pérgamo es muy necesario para la Iglesia de hoy. "El descuido y
las concesiones en cuanto a doctrina y por ende en cuanto a conducta, hacían indispensable la
disciplina en las iglesias," dice G. Campbell Morgan. "Parece ser que el verdadero enriquecimiento
se adquiere a través de restas y no de sumas."
D. La carta a Tiatira (2:18-29)
Es más que seguro que esta iglesia tuvo su origen en aquella reunión de oración a la orilla del río
en la cual Lidia, nativa de Tiatira, fue convertida cuando el Señor le abrió el corazón (Hechos 16).
Quizá ella misma fuera el instrumento para fundar la iglesia allí a su regreso. En Apocalipsis l,Juan
vio a Cristo como el Hijo del Hombre, pero un Hombre investido con todos los atributos y
actividades de la deidad. Aquí el Mensajero divino se introduce a sí mismo como el Hijo de Dios, y
como tal revela su omnisciencia y autoridad. La descripción de sus ojos y sus pies, tomada de
1:14, 15, ilustra el aspecto terrible de juicio que El asume hacia esta iglesia. Los poderes más
penetrantes e impresionantes de Cristo están frente a nosotros en 2:23, 27, lo cual es un
desarrollo del versículo 18.
Afortunadamente, el que "conoce" de grados de importancia, piensa primero en las cosas en que
sobresale esta iglesia. Si aquellos que hacen juicios tan equivocados de los cristianos siguieran
este ejemplo divino, ¡cuan diferente sería el mundo! El servicio, el amor, la fe y la paciencia son
sus virtudes y son justa y equitativamente elogiadas.
Luego viene el reproche por permitir el mal en la iglesia; es un mal personificado en una mujer
real. (La Jezabel del Antiguo Testamento es mencionada como prototipo de esta mujer en cuanto
al pecado.) Esta es la única carta en la que se menciona a una mujer. El nombre "Jezabel"
significa "casta", ¡pero qué contrariedad había entre su conducta y su propio nombre! La Jezabel
del Antiguo Testamento era una mujer brillante, atrevida e inescrupulosa, quien reconocía a Dios,
pero realmente servía a Baal. En la carta anterior el Señor comparó a los falsos maestros con
Balaam, quien les enseñó a los israelitas a participar en festivales idolátricos. Ahora los compara
con Jezabel, la esposa pagana de Acab, quien estableció la idolatría en Israel. La forma particular
del mal en Tiatira era el espiritismo: aquella Jezabel afirmaba que recibía revelación divina en sus
actividades ocultistas. Su malvada influencia era multiplicada por el hecho de que enseñaba e
inducía a los siervos de Cristo a que la imitaran.
En esta carta, la más larga de las siete, se da una solemne advertencia a aquellos que
insistentemente toleran y participan en la prostitución espiritual. Si no se arrepienten, ellos también
participarán de la condenación de Jezabel. Pero el Señor es muy bondadoso, aun con los más
malvados: "Y le he dado tiempo para que se arrepienta." El arrepentimiento es el camino de salida
que Dios ofrece.
A aquellos de Tiatira que no se habían dejado influir por Jezabel y sus fornicaciones (unidas a
sus profundidades satánicas), se les promete tener parte en el reino de Cristo (2:26). Las obras
basadas en la fe ocupan una parte prominente en esta carta (2:19, 26). Las obras de maldad y las
profundidades (2:22, 24) pertenecen a Satanás. La Estrella de la mañana es Jesucristo mismo y
todos los que vencieren tendrán completa posesión de Él. ¡Qué gran futuro les aguarda a todos
aquellos que tienen a Cristo en su corazón como el heraldo de ese glorioso día que vendrá, y a
todo aquel que venciere! Si somos fieles, sabremos lo grande que será participar en el reino de
nuestro Señor.
Efesios 2:6 nos recuerda que Cristo nos ha hecho participar ya del poder de su reino celestial,
pero el Salmo 2:8, 9, el cual es citado aquí por el Señor resucitado, todavía espera su
cumplimiento. Cristo es la Estrella de la mañana (22:16), cuya resurrección anuncia el amanecer
de Dios cuando su pueblo se levante con Él. Los lectores de este mensaje que estén tentados a
sucumbir en las profundidades de Satanás, deberían recordar lo que se dice del diablo en Isaías
14:12, como el lucero caído del cielo. También nosotros debemos escoger entre lo alto y las
profundidades.
Se reserva la autoridad sobre las naciones para todos los verdaderos vencedores, quienes
participarán del reino de Cristo sobre el mundo. Como lo expresa Alexander Maclaren: "La vida
moldeada de acuerdo con el modelo de Cristo es aquella que es capaz y digna de participar con Él
en su reino."
E. La carta a Sardis (3:1-6)
En esta quinta carta parecería como si Cristo estuviera empezando de nuevo. Y Sardis en
realidad marca un notable cambio en la serie.
En las cartas anteriores lo bueno era la regla y lo malo la excepción. Pero aquí en Sardis es todo
lo contrario: sólo un pequeño remanente merecía los elogios de Cristo, cuyo "yo conozco" consiste
ahora en escrutinio y condenación.
Tanto el Espíritu como los líderes espirituales están bajo el control de Cristo y son sus canales
de operación. Toda la plenitud de poder y sabiduría, de las cuales carecía Sardis, estaban en
posesión de Cristo. Aunque esta iglesia parecía perfecta a los ojos de los hombres, no lo era ante
los ojos de Dios. Tenía un nombre y una reputación en lo que respecta a organización y ortodoxia,
pero se encontraba desposeída de vida espiritual. ¡Tenía obras sin vida!
Dice G. Campbell Morgan: "Es muy probable que existiera en ella conformidad con el modelo de
la Iglesia según Hechos 2:41, 42 en lo que respecta a reglamentos y adherencia a la doctrina. La
forma de adoración y la generosidad estaban libres de reproche. Pero ante los ojos del Señor todo
era un mero andamiaje, como un sepulcro blanqueado, o como las flores artificiales."
En vista de la segunda venida, la iglesia recibe la exhortación al arrepentimiento. Como un
ladrón, Cristo les quitaría todo lo que poseían si no hacían caso y no se volvían de su ortodoxia
muerta y estéril. Dos veces había sido conquistada la ciudad de Sardis por no estar alerta. Cristo
le dice a la iglesia cual sería el resultado de que no estuviera atenta a su llegada.
Sin embargo, aún había unos pocos en Sardis que no habían contaminado sus vestiduras y
constituían la manifestación de la justicia en victoria. El nombre "Sardis" significa "remanente" y
viene de una raíz hebrea que tiene el sentido de "aquellos que escapan o han escapado". En la
iglesia de Sardis se podían encontrar unos pocos creyentes que habían escapado de la
contaminación que les rodeaba, que tenían un nombre al cual hacían honor valientemente, con su
vida por Cristo.
¿Estamos nosotros entre los pocos que se han separado para el Señor y mantienen una perfecta
fidelidad a Él? Si es así, entonces también participaremos de las recompensas que Él tiene para
aquellos que son dignos. Debe aclararse que el "borrar el nombre" (3:5) tiene que ver con la
profesión de la fe de la persona, y aquél en quien ha creído. Compare esto con 13:8; 17:8; 20:15.
Sardis era una iglesia de títeres muertos, que realizaban todas las acciones del cristianismo,
pero producían únicamente obras muertas, porque los miembros no eran animados por la vida que
fluye de Dios. De manera que el Señor les habla como Aquél en quien se encuentra avivamiento.
Él está dispuesto a derramar su Espíritu en su séptuplo plenitud, y el gobierno de las iglesias está
en sus manos (1:20).
A Sardis se le da un mandamiento similar al que se le dio a Efeso en 2:5. Esta iglesia debía
volverse a aquellas cosas que le habían sido de estima en los primeros tiempos. A la luz de lo que
antes era vida para ella, debía dejar de hacer lo que estaba haciendo actualmente, para que la
chispa de luz que todavía tenía no llegara a morir definitivamente. La condición para mantenerse
con vida era velar, mantenerse despiertos; la otra alternativa eran el sueño de la muerte y el
repentino e inesperado juicio del Señor.
Todo cristiano verdadero tiene la seguridad de que su nombre está en el libro de la vida (Lucas
10:20). Sin embargo, aquellos que adulteren o falsifiquen la autoridad y veracidad de la revelación,
verán su parte quitada del libro de la vida (22:19). Aquí la palabra "parte" significa "herencia."
Todos tenemos una herencia o recompensa, que nos puede ser quitada.
La maravilla de maravillas es que Cristo va a confesar el nombre de sus santos victoriosos
delante del Padre y sus ángeles. ¡Y qué gran día será para nosotros si somos hallados cubiertos
de vestiduras blancas, que son la justicia de los santos!
F. La carta a Filadelfia (3:7-13)
Esta iglesia comparte con la de Esmirna la distinción de no ser acusada de ninguna culpa. Aquí
el mensajero divino, quien se manifiesta a sí mismo como el "Santo y Verdadero", es descrito
como el poseedor de la llave de David. Si a alguien se le entregan las llaves de una ciudad, eso
significa que esta persona está investida de libertad y de privilegios. Y aquí la llave es símbolo del
derecho indisputable a entrar y ejercer toda la autoridad necesaria. Puesto que la revelación como
un todo mira hacia el reino, Cristo hace destacar sus derechos reales como el Señor y Cabeza de
la casa de David. Todas las promesas davídicas serán cumplidas por Él.
La iglesia de Filadelfia es alabada por su fidelidad de acuerdo con sus capacidades. Había sido
fiel en lo poco. Y aunque no parecía de gran importancia a los ojos del mundo a pesar de su
obediencia y su fe, el administrador divino, quien abre y cierra las puertas, abunda en alabanzas
por la manera en que la iglesia de Filadelfia había entrado por la puerta de la oportunidad que Él
había abierto.
Filadelfia es una de las dos iglesias que solamente recibieron alabanzas y aliento; porque sus
miembros fueron fieles, se les dan a realizar nuevos trabajos. Mientras estemos sobre esta tierra,
la recompensa por ser fíeles no es la inactividad sino la entrega de mayores responsabilidades.
Aquellos que se encuentran ya desocupados y sin hacer nada, deben volver a la comunión con
Dios antes de que Él pueda usarlos. Por esto, el Señor le habla a la iglesia de Filadelfia como el
que abre las puertas de la oportunidad.
Cristo habla de su "poca fuerza" en un sentido no condenatorio. Humanamente hablando, su
fuerza era pequeña, porque ellos eran una pequeña minoría entre judíos y paganos. No obstante,
puesto que su fuerza estaba basada en el nombre de Cristo, ellos podían entrar por la puerta
abierta. No dice exactamente a qué puerta se refiere. Consecuentemente, este versículo ha sido
muy precioso para muchas generaciones de cristianos en todas las esferas de servicio en las
cuales se han abierto nuevas puertas.
A esta iglesia se le hace la promesa de que será guardada de la hora de la prueba, lo cual puede
significar estar libre de la gran Tribulación. La palabra "de" significa "fuera de" y lleva en sí la idea
de que será guardada fuera de la tribulación (no únicamente a través de ella, como algunos
afirman). No será sino hasta el tiempo en que esta prueba invada a la tierra, cuando se entenderá
o se experimentará la importancia de este mensaje de preservación.
En esta carta también la segunda venida de Cristo es usada como un incentivo para mantenerse
firme. ¡Ojalá estemos determinados a retener nuestra corona! Los vencedores serán hechos
columnas en el templo de Dios. Aunque en la tierra tienen poca fuerza, serán tallados como
pilares fuertes y gloriosos en el cielo y participarán en la victoria final de Cristo. Entonces, la
identificación con el Rey será completa. Aunque en este mundo no tengan nombre, tendrán un
nombre nuevo y secreto en el cielo. También se promete a los vencedores una completa libertad
en la Nueva Jerusalén: "Y nunca más saldrá de allí." ¿por qué? Porque Cristo es la llave y guarda
a sus santos en eterna seguridad. Todos los que son vencedores, verdaderamente salvos por
gracia, están en el registro de los vivientes, porque son poseedores de vida eterna.
G. La carta a Laodicea (3:14-22)
Esta última carta es la más triste entre las siete. Contiene la severa desaprobación de Cristo
contra una iglesia apóstata; sin embargo, nos trae una revelación del corazón del Señor como no
puede hallarse en ninguna de las otras cartas. Para describirse a sí mismo, Cristo no utiliza aquí
ningún símbolo. Se declara como "el Amén", un título tan expresivo de su gloria como "el
Verdadero". Como testigo fiel y verdadero, se revela en perfecta armonía consigo mismo. "El
principio de la creación de Dios" indica la autoridad del mensaje de Cristo, el cual es interpretado
en Colosenses 1:15: "Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito (el preeminente) de toda
creación." Todo lo que va implicado en estos títulos había sido negado por los laodicenses,
quienes por lo tanto merecían el desagrado y la condenación de parte del Señor.
El nombre de "Laodicea" viene de dos palabras griegas que significan "pueblo" y "juicio" o
"costumbre". Este nombre implica que la iglesia de este lugar era gobernada por las decisiones,
los juicios y las costumbres de la gente, en lugar de ser gobernada por la Palabra de Dios.
El estado de esta iglesia era completamente desfavorable, por lo que no se elogia ninguna virtud.
¡Cuan trágico es que no existan buenos hechos que permitan elogiar a una iglesia! Por supuesto,
los laodicen-ses poseían cantidades de cosas buenas, cosas que podían decir de sí mismos.
Tenían confianza en sí mismos y se sentían orgullosos y satisfechos. Sin embargo, para el Señor
eran tibios y le causaban náuseas. La primera iglesia había dejado su primer amor, pero esta
última era considerada como tibia.
La iglesia laodicense no estaba cargada de deudas, pues tenía abundancia de riqueza material;
sin embargo, Cristo la declaró miserable y en bancarrota. Aquí encontramos la expresión "tú eres",
refiriéndose a la tibieza espiritual y "tú dices," refiriéndose a la autocomplacencia (esta iglesia
carecía de pasión y de emoción), y finalmente hallamos el "tú eres" de la terrible e infalible
denuncia del Señor. Como muchas de las iglesias modernas, Laodicea era correcta, pero sin
conciencia. El disgusto que le causaba a Cristo dicho estado se ve en su forma drástica de tratar a
la iglesia: "Te vomitaré de mi boca." El contagio de la iglesia con el mundo es nauseabundo para
Cristo.
Aun para el que lea el Apocalipsis superficialmente, es obvio que el tema básico de este libro es
la segunda venida de Cristo. En su valiosa obra titulada Interpreting Revelation (Interpretación del
Apocalipsis), Merrill C. Tenney hace esta iluminadora observación:
La creciente inminencia de la venida del Señor se refleja en sus mensajes de corrección a estas
iglesias:
• Efeso: "Pues si no, vendré pronto a ti y quitaré tu candelero de su lugar" (2:5).
•Pérgamo: "Pues si no, vendré pronto a ti" (2:16).
• Tiatira: Retenedlo hasta que yo venga" (2:25).
•Sardis: "Vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti" (3:3).
• Filadelfia: "He aquí, yo vengo pronto" (3:11).
•Laodicea: "Yo estoy a la puerta y llamo" (3:20).
La visión de las siete cartas gira en torno a la segunda venida de Cristo y el efecto que este
suceso tendrá sobre las iglesias. Pero la gracia también se manifiesta en el juicio, porque el juicio
es el resultado del amor de Cristo. Al mismo tiempo que exhorta a la iglesia hacia un nuevo celo
espiritual, está buscando a un hombre, posiblemente de poca importancia para la iglesia; alguien
que esté dispuesto a recibir al Señor. Para tal persona existe la gran recompensa de participar de
la provisión de Cristo y de su trono. El huésped divino se convierte en el divino anfitrión y prodiga
sus dones gloriosos entre aquellos que voluntariamente vienen y cenan con El (3:20).
En el oro, las vestiduras blancas y el colirio para los ojos, los cuales la iglesia debe comprar de
Cristo según su consejo, encontramos ilustraciones o símbolos que eran conocidos para los
laodicenses, cuya ciudad tenía la fama de poseer tales cosas. (Vea "Las siete iglesias" por Sir
William Ramsey.)
Al final del capítulo 3 nos encontramos con que los santos son arrebatados, mientras que los
practicantes son vomitados. Aunque Juan no describe el rapto, lo da por sentado, puesto que ya
no vuelve a mencionar la palabra iglesia hasta que termina la revelación en sí y llega a las
exhortaciones finales (22:16, 17). En estas cartas a las siete iglesias, el Señor divide a los
miembros en dos clases: los que vencen y los que no vencen. En cada carta hay un llamado, una
advertencia y una promesa:
Un llamado para que se vuelvan al Señor mientras Él se presenta a sí mismo a cada iglesia.
Una advertencia si se desatiende el llamado.
Una promesa si dicho llamado es obedecido.
Desde el 22:6 hasta el 22:21, Juan reanuda lo que ha dejado en los primeros tres capítulos del
libro. Después del capítulo 3 ya no se ve a Cristo entre los candeleros, sino como Sacerdote-Juez
sobre el trono, actuando desde el cielo hasta que regresa a la tierra.
El séptimo sello contiene las siete trompetas y las siete copas. La séptima trompeta contiene las
siete copas.
Como lo indicamos previamente, algunos expositores bíblicos le dan un sentido "histórico" a los
capítulos 6 al 20 (sugiriendo que los juicios cubren desde la apertura de la era cristiana hasta el
tiempo presente). Pero nuestra posición es que la Iglesia no estará sobre la tierra cuando estos
juicios apocalípticos se derramen, y que están relacionados con los judíos como nación y con los
gentiles también como naciones. Puesto que la Iglesia no es judía ni gentil, sino "un nuevo
hombre" (y por lo tanto no está sujeta a los juicios), se encontrará fuera de la tierra cuando llegue
el día de la visita de juicio. Con este sexto capítulo empieza la ministración divina del Cordero y no
terminará hasta que haya puesto a todos sus enemigos por estrado de sus pies (Salmo 2).
Una queja muy común en el día de hoy es: "¿Por qué Dios no interviene y hace algo para
remediar el estado pecaminoso y caótico de este mundo?" Si los que hablan en estos términos
leyeran el Apocalipsis, sus preguntas quedarían inmediatamente contestadas y sus interrogantes
acerca de la no intervención divina quedarían resueltas. Aquí el Señor está a punto de manifestar
su mano.
¡Y qué acción será aquella! En los capítulos 4 y 5 se afirma el trono. En el capítulo 6 empieza a
cumplirse la última semana de Daniel (Daniel 9:26, 27). Daniel no fue invitado a subir al cielo, pero
Juan lo fue. Daniel lo vio todo en visiones nocturnas, pero no comprendió el significado completo
de sus visiones. De esta manera, el Apocalipsis complementa el libro de Daniel. Actualmente, un
usurpador controla al mundo, pero ya pronto viene el día de Cristo. Esta corrupta tierra está lista y
madura para el juicio. Las fuerzas del mal, que por tanto tiempo han permanecido invictas, están
ahora a punto de enfrentarse a su Señor. Los instrumentos humanos y materiales de venganza ya
van a ejecutar la tarea que Dios les ha asignado.
Dios algunas veces podrá parecer muy lento en arreglar cuentas, pero siempre lo arregla todo al
final. Si bien nos parece que los molinos de Dios muelen muy despacio, podemos estar muy
seguros de que ciertamente molerán. Durante este tiempo, El ha estado extendiendo su gracia
para con los habitantes de la tierra. Es lento para reprender, pero cuando la vara caiga, ¡ay de las
hordas de la tierral.
Los caballos
Al sonido de las tres últimas trompetas pasamos de lo visible a lo invisible. En las trompetas
anteriores el hombre era visto en su ambiente material y relacionado con cosas vistas por el ojo
humano, pero ahora en esta quinta trompeta ya no estamos en el ámbito material, sino en el
espiritual. Un panorama triste se presenta bajo este juicio, pero lo peor está todavía por venir. En
los versículos que estamos considerando tenemos las descripciones más horrorosas jamás
escritas, concernientes a lo que ocurrirá cuando el quinto ángel salga para ejecutar su terrible
misión.
Aquí también, la estrella que cae a la tierra ha sido identificada de varias maneras. Algunos dicen
que representa a Satanás cuando éste fue lanzado del cielo, o al anticristo, o al falso profeta, o a
algún sistema político o religioso. Por alguna razón, creemos que esta estrella caída es el
anticristo, el instrumento escogido por Satanás para provocar tales escenas de crueldad y de
derramamiento de sangre como las que describe Juan. A este personaje expulsado "se le dio la
llave del pozo del abismo," el lugar de prisión de los demonios. La posesión de "la llave" significa
la concesión de poder y autoridad para ejecutar muerte. Del humo que sale del abismo sale el más
devastador de los ejércitos de langostas. Por el humo podemos entender el efecto de confusión y
ceguera causado por el engaño satánico. El retrato de la imitación demoníaca presentado por
Pablo en 2 Tesalonicenses 2:9-12 corresponde al poder que Satanás le confiere a este ejército de
langostas.
Las langostas con poder como el de los escorpiones simbolizan aquellas hordas de agencias
diabólicas que traerán venganza sobre los condenados, descritos como "los hombres que no
tuviesen el sello de Dios en sus frentes" (9:4). Así como son sellados los 144,000 de Israel y por
dicho sello son preservados del juicio (7:3,4), son las multitudes gentiles no selladas las que
deberán beber de la copa de la venganza. Como lo explica Swete: "Así como escapó Israel en
Egipto de las plagas que castigaban a sus vecinos, de la misma manera el nuevo Israel estará
exento del ataque de las langostas del abismo."
La descripción de estas langostas está llena de significado. Esta plaga de langostas está basada
en plagas similares en el Éxodo y en Joel, donde se nos hace recordar la terrible naturaleza de los
estragos producidos por las langostas sobre el reino vegetal. Pero bajo la quinta trompeta, las
langostas son símbolo de la horrible naturaleza del juicio que les sobrevendrá a los hombres. Las
langostas reales devastaron el reino vegetal de Egipto bajo la mano de Moisés, pero aquí vemos
un cuadro del juicio de estas langostas abismales sobre los hombres no sellados.
A las langostas se les dio poder como el de los escorpiones (9:3). Los que viajan al oriente, donde
los escorpiones son muy comunes, les temen a estos animales que se mantienen debajo de las
piedras sueltas y bajo las ruinas y que pican aguda y fuertemente cuando se los provoca. Estos
escorpiones tienen una apariencia similar a las langostas y segregan veneno por la cola. Sus
terribles armas producen un atormentador dolor, acompañado de sufrimiento mental y en muchos
casos aun de muerte. Los nativos les temen a sus picaduras por el terrible dolor que provocan. El
Señor asociaba a las serpientes y los escorpiones con el poder de Satanás (Lucas 10:19).
A las langostas se les dio orden de no dañar la hierba (9:4). ¿Cuál fue la razón de esta prohibición
específica? Dios, como Creador, interviene en las leyes naturales nuevamente y suspende el
hábito natural de las langostas por la comida. Normalmente, estos insectos se alimentan de
hierba, cosas verdes y hojas de árboles. Esta preservación del mundo vegetal sugiere una
protección temporal de los artículos de mayor necesidad. Bajo la octava plaga egipcia las
langostas devastaron toda cosa verde (Éxodo 10:12-15). Pero ahora sus deseos de consumir
cosas verdes están suspendidos y sólo se dedican a herir a los hombres que no pertenecen a
Dios.
A las langostas se les dio poder para atormentar a los hombres por cinco meses (9:5). ¿Por qué
sólo cinco meses? Este límite de tiempo implica que el juicio de esta trompeta no separará a los
inicuos de Dios para siempre y es dada principalmente con el objeto de advertir a los pecadores
acerca de la condenación final que les aguarda a menos que se arrepientan. El número específico
de meses está igualmente relacionado al tiempo de vida de las langostas mismas, porque esta es
la duración de la vida adulta de dichos animales (desde mayo hasta septiembre). El tiempo total
de su duración normal va en relación con los límites de la angustia en los hombres. Aquí tenemos
un breve pero determinante período del ay para aquellos designados para la tortura. ¡Qué alivio
para los atormentados al ver que las langostas no viven más de cinco meses! Durante la actividad
de estas criaturas la angustia humana será tan indescriptible, como imposible su alivio. Será una
terrible plaga que carcomerá y que será temida en extremo. En esos días los hombres buscarán la
muerte y no la hallarán (9:6). El pecado produce tormento, destruye todo el placer de vivir y a
menudo hace que los pecadores deseen la muerte. Pero aquellas fuerzas autorizadas para causar
tormento físico no tendrán permiso para causar la muerte total de los hombres. Esta prevención es
un llamado al arrepentimiento. La muerte sería bien recibida para alivio de los hombres que sean
tan gravemente afligidos, pero huirá de ellos. El suicidio no será posible, y el poder de matar será
retirado de las mismas langostas, pues su función es únicamente torturar. ¡Qué gran
desesperación tendrán aquellos que deseen poner fin a su angustia quitándose la vida, pero no lo
lograrán!
Las langostas tenían forma de "caballos preparados para la guerra" (9:7). El pecado trae siempre
su propio castigo y siempre hay fuerzas listas para atacar al hombre cuando peca, como se hace
destacar en esta descripción adicional de las langostas. Como caballos preparados para la guerra,
las langostas permanecen en formación y listas para obedecer el mandato de su rey. Los ejércitos
hostiles, especialmente de caballería, son simbolizados por una invasión de langostas en
Jeremías 51:27 y Joel 2. En Italia y otros países donde abundan las langostas, éstas son llamadas
caballitos, por la forma de sus cabezas, parecidas a las de los caballos. "Su aspecto, como
aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán" (Joel 2:4).
Las langostas tenían en sus cabezas como coronas de oro (9:7). La característica frase "como
coronas" sugiere una soberanía supuesta. Las "coronas" representan victoria y dominio; el "oro"
denota divinidad. El hombre nunca será capaz de pecar sin tener que sufrir, porque por decreto
divino siempre le será aplicada la pena por el pecado. Una corona conferida por Dios lucirá sobre
la cabeza de Cristo (Apocalipsis 14:14), pero aquí la dignidad y la pretensión de autoridad real son
falsas. Satanás siempre ha sido un imitador de lo real.
Las langostas tenían caras como de hombres (9:7). Aquí aparece nuevamente la palabra "como".
Estos animales no tenían verdaderas caras humanas, sino una mera imitación. Esta descripción
está subrayada con la idea de que el dolor que estas langostas infligen no es indiscriminado, sino
regulado inteligentemente de acuerdo con el pecado cometido. Las caras con apariencia humana
de estas hordas demoníacas sugieren la inteligencia y capacidad del hombre, lo cual las hará
objeto de más terror. Sin embargo, como les falta la inteligencia humana, no pueden apelar a la
razón, sino que son manejadas mecánicamente.
Las langostas tenían "dientes como de leones" (9:8). ¿Qué cosa sugiere mejor la idea de
destrucción que los dientes de los leones? Cuando el pecado es cometido con todas las fuerzas,
termina por destruir al pecador como si su cabeza fuera molida literalmente entre las mandíbulas
de un león. El significado de todo este simbolismo es que esas langostas nacidas del humo del
abismo serán crueles, salvajes e implacables en los tormentos que causarán.
Las langostas tenían corazas "como corazas de hierro" (9:9). Estos agentes infernales de tortura
serán inmunes a la destrucción material. Por carecer de sentimientos, atacarán sin piedad. Los
hombres no serán capaces de defenderse. Cualquier esfuerzo para hacerlas retirarse resultará
inútil. Ninguna arma que el hombre pueda fabricar será lo suficientemente fuerte para
ahuyentarlas. Pero para el hijo de Dios hay siempre una protección contra todas las fuerzas de las
tinieblas. Pablo se refiere a esta protección como "la coraza de justicia" (Efesios6:14).
Las alas de las langostas hacían un ruido como de carrozas en batalla (9:9). ¡Qué vivido es el
símbolo en este punto! "El ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos
corriendo a la batalla." El hombre nunca podrá vencer o hacer que retrocedan sus merecidos
juicios y castigos con la fuerza de sus propias armas, ni será capaz de evadir dichos juicios o
escapar de ellos, porque los ejércitos del terror se lanzarán sobre él de todas partes. Joel emplea
una descripción similar para la desesperación y la resistencia contra las huestes venideras de
destrucción (Joel 2:5).
Las langostas tenían aguijones en sus colas (9:10). Los naturalistas nos dicen que los
escorpiones usan la cola para picar y que el dolor causado por las picaduras de estos animales es
muy fuerte. En Apocalipsis 9:10 dice además: "También aguijones, y en sus colas tenían poder
para dañar a los hombres." Atraído alevosamente hacia su pecado, sólo para ser destruido por los
dientes del león, el pecador de seguro recibirá también una picadura como de escorpión.
Las langostas tenían un rey (9:11). Salomón, uno de los más grandes naturalistas del pasado nos
dice que las langostas ordinarias no tienen rey (Proverbios 20:37). En cambio los horribles
escorpiones descritos por Juan tienen un líder cruel. En Joel aprendemos que las huestes
invasoras no andarán errantes, sino que cada una se dirigirá por la ruta que se le señale. Las
fuerzas destructivas que Juan describe están bajo el control del diablo, quien es el rey de los
poderes infernales del abismo. Mientras que el anticristo será la personificación de Satanás y su
influencia maligna, el comandante del ejército de langostas es Satanás mismo, descrito como
Abadón y Apolión (nombres que son similares en significado).
Abadón significa "perdición" y es un nombre dado al lugar de destrucción. "El Abadón (del hebreo,
destrucción) no tiene cobertura." Esto es, delante de Dios (Job 26:6). Vea también Proverbios
15:11.
Apolión es la forma griega que traduce el nombre hebreo y significa "destructor". Satanás es el
rey de estas hordas de langostas y es el espíritu de destrucción que inspira a estas terribles
huestes. Este vivido cuadro retrata a Satanás como "el destructor de los gentiles" (Jeremías 4:7).
No únicamente del cristianismo corrompido, sino también del judaísmo apóstata.
Cuan significativa es la declaración "el primer ay pasó". ¡Qué gran alivio será salir de aquella
noche oscura de terrores y tormentos! Pero aquellos que hayan rechazado a Dios no tendrán
tregua; lo peor les aguarda todavía: "He aquí, vienen aún dos ayes después de esto."
La sexta trompeta (9:13-21)
El juicio de esta trompeta del segundo ay, aunque es parecido al juicio de la trompeta anterior, es
de una naturaleza mucho más grave. Aquí se agregan nuevas fuerzas desoladoras a las
numerosas huestes, a la fuerza de los caballos, al león y a los escorpiones. Las multitudes son
más numerosas y las cabezas de los caballos son como cabezas de leones. Cuando el sexto
ángel tocó su trompeta, Juan escuchó "una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que
estaba delante de Dios" (9:13). El altar de oro estaba en la presencia inmediata de Dios y recibía
el incienso ofrecido, el cual era símbolo de las oraciones y la adoración del pueblo de Dios. Aquí el
altar de oro nos recuerda que los juicios que siguen vendrán en respuesta al clamor de los santos
perseguidos y martirizados: "¿Hasta cuándo, Señor?"
El cuarteto especial de ángeles tiene una ominosa tarea que cumplir y su voz unificada y
autoritativa llevaba la respuesta de Dios a los clamores de sus sufrientes hijos. Ahora van a ser
vindicados. El número cuatro es significativo, porque es el número de la tierra y sugiere
universalidad. Hay cuatro estaciones en el año y la tierra tiene cuatro ángulos. Los cuatro metales
y las cuatro bestias de Daniel 2 y 7 representan los cuatro imperios mundiales: Babilonia, Medo-
Persia, Grecia y Roma. Las cuatro divisiones de la raza humana son naciones, tribus, pueblos y
lenguas (Apocalipsis 7:9).
El cuerno simboliza fortaleza y poder (Salmo 132:17) y el altar de oro habla del privilegio de la
adoración y la comunión que únicamente eran posibles a través de la sangre que era derramada
sobre el altar de bronce. Habiendo estado encadenados al altar en obediencia de amor hasta que
se necesitara de ellos, los cuatro ángeles (esclavos de Dios por amor) ahora son liberados para
llevar a cabo su tarea mortal. Este cuarteto angélico es diferente de aquellos cuatro ángeles que
detenían los cuatro vientos en 7:1-3, donde su misión consistía en detener las fuerzas del mal y
mantenerlas bajo control. Aquí los cuatro ángeles liberan poderes destructivos y operan en la
región cercana al río Eufrates.
El río Eufrates es digno de ser llamado grande, porque tiene cerca de 2850 kilómetros de largo y
es el río más largo e importante de toda el Asia occidental. En la frontera nordeste de Palestina,
este famoso río constituía una línea de defensa contra los poderosos enemigos de Israel, los
asirios. Algunas veces sus aguas se desbordaban, barriendo todo lo que tuvieran por delante. Por
esto, Isaías lo usó como símbolo de las fuerzas destructivas de los asirlos, que ejecutaban los
juicios divinos sobre Israel (Isaías 8:5-8). De acuerdo con la manera en que lo usa Juan, este
mismo río es el sitio de los juicios de Dios sobre el mundo no salvo, aunque el elemento
destructivo estará limitado a "la tercera parte". El Eufrates fue el lugar donde empezó el pecado
humano y donde dominó Satanás por mucho tiempo. Ahora ese lugar sufre el azote divino
(Apocalipsis 9:14; 16:12).
Los ministros angélicos de retribución no pueden actuar sin la señal de Dios. Están bajo control
para "una hora, día, mes y año". Estos períodos de tiempo se refieren al control de los ángeles, y
no a la duración del ministerio de destrucción. No sabemos por qué fueron mantenidos bajo
control por tanto tiempo. Todo lo que sabemos es que no podrían actuar hasta la hora fijada en el
programa de Dios. Siempre estuvieron listos para realizar su tarea, pero no se les soltó hasta que
llegó el momento exacto, señalado en la mente de Dios (9:15). Los juicios de Dios son mantenidos
dentro de las limitaciones por Él impuestas.
Este sexto juicio será agudo y abrumador. Se ve por el hecho de que "una tercera parte de los
hombres" será exterminada. Bajo el tercer sello, una cuarta parte fue muerta (6:8), y ahora perece
una tercera parte de las tres cuartas partes restantes. ¡Qué baño de sangre el que les aguarda a
los habitantes de todo el territorio asociado con el Eufrates!
En 9:16-19 Juan describe doscientos millones de jinetes. Dios envía sus reservas para la terrible
matanza de los impíos, y esas huestes invasoras y vengadoras no están constituidas por seres
humanos, sino por encarnaciones demoníacas. Las guerras globales nos han acostumbrado a
hablar y actuar por millones y también a ver morir millones de personas. ¡Piense en los millones y
millones de muertes asociadas con la Segunda Guerra Mundial!
En el tiempo que ve Juan en su visión, Dios permitirá que un vasto y sobrecogedor ejército invada
la tierra de aquellos que por mucho tiempo han estado en contra de Él. Uno de cada tres seres
humanos caerá bajo estos jinetes infernales, cuyas armas del infierno son una combinación de
fuego, zafiro y azufre, símbolos de tormento perdurable. Como lo expresa J. Slafford Wright:
Juan ve ahora todos los horrores de la guerra. En su tiempo los ejércitos de caballería eran las
fuerzas más terribles, y él ve esto en primer lugar. Pero cuando ve bien se da cuenta de que no
son caballos ordinarios, sino monstruos extraños que destruyen con el humo que sale de su boca,
como también de otras bocas situadas al final de sus colas, que son como serpientes. No hay
duda de que a Juan se le permitió ver los instrumentos destructores en forma de artillería. Bajo la
inspiración de Satanás, el hombre hace que todas las cosas se tornen para su destrucción, y una
guerra sucede a otra.
Las referencias bíblicas sobre las cualidades del caballo son numerosas, pero poco se dice de su
uso como bestia de carga o para propósitos de agricultura. A los judíos se les prohibía multiplicar
los caballos por el riesgo de que éstos hicieran apartar los corazones de los hombres de Jehová
(Deuteronomio 17:16). Egipto era muy famoso por sus caballos de guerra, y en las Escrituras el
caballo es reconocido como símbolo de guerra, mientras que el asno simboliza la paz. El poder del
triunfo y la conquista se asocia con los caballos que Juan describe (Apocalipsis 6:1-8; Zacarías
6:1-8). Bajo esta sexta trompeta, las langostas con su destrucción y agonía ceden el paso a los
caballos: temibles y espantosos, agentes militares agresivos de rapiña y mortandad.
Los caballos tenían como cabezas de leones (9:17). ¿Alguna vez se ha detenido usted a estudiar
la cabeza de un león en un zoológico o en una fotografía? ¡Qué majestad, coraje, fuerza y valor se
describen en su estampa! Con razón se dice que el león es el rey de la selva. Estos caballos de
juicio con cabezas como de león son investidos con todas las cualidades de temeridad de los
leones.
De sus bocas salían fuego, humo y azufre (9:17). Satanás equipará a sus cuadrúpedas huestes
con una trinidad de fuerzas ofensivas y destructoras: fuego, humo y azufre. Estos elementos,
salidos de las bocas de los caballos, darán a los impíos una prueba de lo que será el lago de
fuego. Expidiendo gases infernales, los caballos manifestarán gran placer en cumplir su diabólica
tarea. Pueden hallarse referencias adicionales a estos símbolos de angustia en 2:18; 14:10; 19:20.
Tenían colas semejantes a serpientes (9:19). En las Escrituras la cola es símbolo de los falsos
profetas y las falsas enseñanzas (Isaías 9:14, 15). Tal como se usa aquí en el Apocalipsis, la cola
es símbolo de la influencia maligna de Satanás, su falsedad y su engaño (12:4). "Tenían cabezas,
y con ellas dañaban" (9:19), lo cual demuestra que las artimañas de Satanás son dirigidas
inteligentemente. La cabeza es emblema del asiento del gobierno moral, de la inteligencia y de
poder (Isaías 7:8, 9; Zacarías 6:11; 1 Corintios 11:3-10). ¿Qué esperanza tiene un pecador en sí
mismo contra tal combinación de sutileza satánica y sabiduría engañosa?
El hecho de que la tercera parte de los hombres sean muertos por el fuego, el humo y el azufre
que salen de las bocas de los caballos, no surte efecto positivo en el resto de los hombres. La
paciencia divina ha llegado a su límite y así es como Dios permite que aquellos que merecen su
ira cosechen lo que han sembrado. El persistente olvido o desafío a Dios termina en el abandono
al destino merecido. Los apóstatas sobrevivientes persisten en la dureza de su corazón, a pesar
de los terribles horrores de los jinetes infernales. Dos veces leemos: "Y ellos no se arrepintieron."
Por esta razón, al pecado se le permite elaborar su propia ruina.
Describiendo el período final de la era de los gentiles, Jesús declaró que "la iniquidad abundará".
Aquí hacemos un resumen de algunas de las horrendas formas de iniquidad que existirán durante
aquellos últimos días.
Adorarán demonios. El demonismo, la adoración a Satanás y la magia negra están diseminadas
hoy. Vivimos en un mundo demonizado. Juan predice el tiempo en el cual las huestes demoníacas
serán adoradas abierta y universalmente.
Adorarán ídolos. El resto de los hombres poseen ídolos muertos, de acuerdo con su posición en
la vida. Los ricos tienen dioses de oro y plata. Los de la clase media tienen ídolos de bronce y de
piedra. Los pobres tienen ídolos de madera. De esta doble forma de idolatría, Satanás y los ídolos,
surgen las obras malignas.
Serán homicidas. "Y no se arrepintieron de sus homicidios." El Señor dijo que Satanás ha sido un
homicida desde el principio; él fue el instigador del asesinato de Abel por Caín su hermano. Desde
aquel primer asesinato en el mundo, incontables millones de seres humanos han sido asesinados
incluyendo a una vasta hueste de creyentes, martirizados por su fe. En nuestro tiempo la cantidad
de asesinatos es alarmante, pero en el tiempo que Juan describe aquí, cuando los hombres
actúen por la energía directa de Satanás, el asesinato será practicado aun más habitualmente.
Serán hechiceros. La hechicería y el trato ilícito con los espíritus (que son parte integral del
espiritismo o espiritualismo) han tenido un avance rápido durante los pasados cincuenta años y
arrojan una espantosa sombra sobre el futuro. La hechicería, fuertemente condenada en las
Escrituras, llega a su ruina cuando descienden los juicios sobre todos los que trafican con
"espíritus familiares". Un hecho interesante que debemos observar es que nuestra palabra
"hechicería" viene del original griego fármakon, de donde viene la palabra "farmacia". A partir de
una raíz que significa "encantamiento", se formó la palabra que significa actualmente
"medicamento".
A. T. Robertson, en su obra Word Pictures (Análisis de palabras) dice: "Nuestra palabra farmacia,
aplicada a las drogas y medicinas ha tenido una larga trayectoria para salir de su mal ambiente,
pero todavía les queda cierto olor desagradable a las medicinas." Ciertamente, hemos llegado a
una época en la que numerosos tipos de drogas están perjudicando la mente de multitudes de
personas, especialmente muchos de los jóvenes de nuestro tiempo. El arrepentimiento estará
lejos de los adictos a los narcóticos de la era de la Tribulación.
Serán fornicarios. Cuando Dios y la justicia son rechazados y cuando prevalece la maldad en
general, ¿qué más puede esperarse sino indulgencia en las formas más viles de placeres
desenfrenados? La facilidad de los divorcios hace mofa del principio de salvaguardar y defender el
lazo matrimonial. Las uniones se rompen casi con la misma facilidad con que se hacen. Nuestras
bajas normas morales son una sombra del estado corrupto del mundo cuando se toque la sexta
trompeta.
Serán ladrones. (Vea el 9:21.) Nunca antes en la historia del mundo se había propagado tanto el
robo como en nuestros días. Los ladrones de tiendas, de bancos y de otros tipos de negocios han
llegado a un número espantoso. La masa de los hombres no muertos por aquellos jinetes
infernales tendrá muy poco respeto por los derechos de los demás. El evangelio del día será:
"Cada cual a lo suyo y el diablo que se encargue de los demás." El hombre vivirá para
enriquecerse a sí mismo a expensas de su prójimo. Los ladrones internacionales que no
reconocen los derechos de nadie, aumentarán en gran manera conforme la época vaya
empeorando. Sin embargo, su ruina está más que segura.
Antes de entrar al paréntesis que hay entre la sexta trompeta y la séptima, hagamos un repaso
del significado de las primeras seis trompetas:
Las primeras cuatro trompetas nos muestran al hombre como ciudadano de un mundo arruinado
en el pecado; todo lo que está por encima y alrededor de él pone de manifiesto la maldición que
ha traído la caída del hombre.
La quinta trompeta presenta al hombre como un pecador en todo el sentido de la palabra y nos
muestra al mundo entero hundido en el engaño del diablo. El hombre peca; por lo tanto es del
diablo y esto le trae como consecuencia los tormentos del infierno.
La sexta trompeta nos advierte claramente que los juicios vienen sobre los pecadores en virtud de
la ley establecida de que el pecado debe inevitablemente traer sufrimiento. Los juicios divinamente
aplicados nos hacen recordar la verdad de que "Dios está airado contra el impío cada día". Bajo
esta trompeta la aplicación segura de los juicios de Dios sobre el hombre es simbolizada. Puesto
que el hombre queda sin excusa, es imposible que escape del castigo.
Continúa con: El Interludio / El Angel Fuerte...
El Interludio / El Angel Fuerte
En el capítulo que estudiábamos sobre los siete Espíritus de Dios nos referimos brevemente a
estos dos profetas martirizados, que fueron resucitados por el Espíritu de vida. Ahora los veremos
más detalladamente, teniendo en cuenta que estamos pasando de los adoradores del santuario a
los testigos en la ciudad y que, tanto los adoradores como los testigos, dan testimonio del
sacerdocio y de la realeza de Aquél de quien se dijo: "Se sentará y dominará en su trono, y habrá
sacerdote a su lado" (Zacarías 6:13).
En cuanto al número e identidad de los dos testigos, muchas explicaciones han sido propuestas.
Algunos expositores son de la opinión de que debemos interpretar a estos dos testigos como un
número competente de siervos fieles de Cristo. El número dos, se dice, representa testimonio:
"Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación" (Deuteronomio 17:6;
19:15). Por lo tanto, con el número de testigos lo que se pretendería es que hubiera un testimonio
completo y adecuado. Sin embargo, nosotros rechazamos esta suposición. El lenguaje usado aquí
señala a dos personajes bien conocidos. Los términos son definitivos y enfáticos:
"Mis dos testigos." Por lo tanto, éstos deben haber sido conocidos por lo menos para Juan.
Además de esto, las palabras "testigos" y "profetizar" se aplican de ordinario a individuos, no a
abstracciones.
Los dos inspirados testigos, quienes han de ser resucitados para administrar consolación a los
afligidos, han sido identificados de varias maneras: como Moisés y Elías, Enoc y Elías, el Antiguo
y el Nuevo Testamento, la Ley y el Evangelio, judíos y gentiles, etc. Si los dos testigos son Enoc y
Elías, esto les haría evadir la dificultad de morir por segunda vez, porque estos dos santos del
Antiguo Testamento nunca han muerto y por lo tanto quizá pudieran ser los testigos muertos por la
bestia. (Vea Hebreos 11:5.)
Juan no nos da ninguna clave en cuanto a su identidad, sino simplemente los describe como
testigos, olivos, candeleros, profetas. (Un testigo podría ser el mismo Juan. Vea 10:11.) "Los dos
olivos" nos hacen recordar a Josué y Zorobabel (Zacarías 4:3, 12), quienes ministraron al pueblo
judío, tal como las dos ramas de olivo vertían de sí el aceite en el depósito de la lámpara. Los "dos
testigos" en el período de la tribulación serán como canales de aceite que alunen taran al
remanente, y como símbolos de la paz venidera. El Espíritu Santo será el aceite que habrá dentro
de ellos, el cual hará que su ministerio de consolación sea posible. Como "candeleros" o
"lámparas", estos testigos deberán dar un testimonio claro y firme. El ministerio de ellos se llevará
a cabo a la luz clara de Dios, porque están en pie delante del Señor de la tierra.
Como portadores de luz típicos, estos testificarán que aquél que ha sido negado por doquier está
ahora a punto de ser reconocido universalmente como el legítimo Rey sobre todos. Como
"profetas" (11:10), predicarán en forma tan fiel que harán que las conciencias de los hombres sean
sacudidas. El pecado con sus consecuencias trágicas es un tema atormentador aun para las
conciencias más duras y cauterizadas. De manera que estos testigos tendrán un ministerio de
tormento por medio de las plagas que podrán infligir y también por el testimonio que darán en
contra de su ambiente humano.
Los dos testigos deberán profetizar vestidos de cilicio. Esto es, con un vestido de acuerdo con su
mensaje (Mateo 11:21). El cilicio era el vestido que usaban los profetas cuando llamaban al pueblo
a arrepentirse de sus pecados. Su apariencia externa iba de acuerdo con sus palabras (Joel 1:13;
1 Reyes 20:31). Puede ser que el vestido de cilicio de los testigos sea una expresión clave, para
conectar este episodio bajo la sexta trompeta con el sol ennegrecido como tela de cilicio (en un
acto de justa retribución contra los apóstatas que rechazan la justicia de Dios), bajo el sexto sello
(6:12).
Los días de su profecía, o predicación bajo la inspiración del Espíritu (un mensaje de juicio contra
los apóstatas) serán mil doscientos sesenta. En estos días ellos ejecutarán su misión profética. La
duración de su misión ya está establecida. No darán un testimonio intermitente. Predicarán todos
los días hasta que el período aludido se termine. Según creemos, cubrirá la última mitad de la
semana de Daniel, o la gran Tribulación propiamente dicha.
También es evidente que a estos testigos se les otorgará un poder ilimitado. Estarán capacitados
para realizar milagros "cuantas veces quieran" (11:6) y aplicar con juicio inexorable su misión
sobre los rebeldes (Salmo 68:18). Estos testigos repetirán los milagros que Moisés y Elías
realizaron contra la esclavitud y la apostasía. Tal como lo hizo Elías, la lluvia será detenida
(Santiago 5:17, 18) y como lo hizo Moisés, las aguas se convertirán en sangre (Éxodo 7:17),
Pero los dos predicadores vestidos de cilicio serán "inmortales hasta que su trabajo haya
terminado". La garantía inmediata del cumplimiento de su misión se indica con las frases "si
alguno quiere dañarlos", "si alguno quiere hacerles daño" y "cuando hayan acabado su
testimonio". Profetizarán en Jerusalén, el centro de interés profetice y político durante los últimos
tres años y medio de la Tribulación y serán invencibles hasta que hayan terminado su dinámica y
espectacular tarea.
La conclusión del ministerio profético de los dos testigos les vendrá a través de una muerte
violenta. "Acabado su testimonio" es una frase en la que se usa el mismo verbo usado en la
descripción del final del ministerio de Pablo, también por muerte violenta. "La bestia (o bestia
salvaje, como aparece en el original) sube del abismo." Sólo el anticristo, quien es mencionado
aquí por primera vez en el Apocalipsis, encaja en este cuadro. Esta bestia es descrita
detalladamente en Daniel 7:8, 11 y Apocalipsis 13:1, prueba innegable de la unidad de las
Escrituras. El triunfo de esta bestia, quien excede en crueldad y blasfemia a toda maldad que haya
aparecido jamás sobre la tierra, evidentemente es total, porque logra callar y matar a los dos
testigos. Todo el martirio y la masacre de santos de todas las generaciones alcanzan su punto
cimero aquí. Con la muerte de aquellos testigos revestidos de poder divino, aparecen fuerzas
brutas para triunfar sobre la verdad y la justicia.
Para aumentar la humillación y el menosprecio hacia los dos testigos, se permitirá que sus
cuerpos permanezcan en la calle un número de días igual al número de años que duró su
ministerio. Por tres días y medio los espectadores se regocijan al ver los cadáveres de los testigos
con un deleite infantil y diabólico a la vez.
Los nombres "Sodoma y Egipto" se aplican a Jerusalén para simbolizar la opresión y la
esclavitud. "Sodoma" representa la inmundicia y la maldad (Génesis 18:20, 21; Judas 7; 2 Pedro
2:6-8). "Egipto" fue la nación donde Israel fue oprimido.
La jubilosa celebración por haber cesado las actividades de los dos profetas fue universal; los
términos "pueblos, tribus, lenguas y naciones" indican la cuádruple distribución de la familia
humana. Los hombres se envían regalos entre sí como si se tratara de un alegre festival. La causa
del regocijo público es la muerte de la verdad. Sin embargo, la venganza divina estaba a la puerta.
Pronto, el regocijo sería reemplazado por el remordimiento. El día de la risa de Dios estaba por
llegar.
El envilecimiento público ahora cede el paso a la vindicación pública. El Espíritu de vida de parte
de Dios hace revivir los huesos muertos de los testigos y entre los espectadores cunde el pánico.
Muchas similaridades pueden trazarse con los huesos secos de Israel (Ezequiel 37:10, 11; Oseas
6:2) y la resurrección de nuestro Señor después de tres días.
La ascensión de Cristo tuvo lugar en presencia de sus amigos (Hechos 1:9). Y lo mismo ocurrió
con Elías (2 Reyes 2:11). Pero la ascensión de estos dos testigos resucitados se llevó a cabo a
plena vista de sus enemigos. (Compare 11:12 con 4:1.) Ahora, la justicia retributiva se derramará
muy pronto sobre el pueblo y la ciudad para el malicioso y perverso derramamiento de la sangre
de los dos testigos. Un terremoto, calificado como "grande" debido a la asombrosa destrucción
que ocasiona, al hacer que se derrumbe la décima parte de la ciudad y que siete mil personas
pierdan la vida. En el número partitivo "décimo" tenemos la idea de juicio completo, porque el diez
es símbolo de perfección en cuanto al orden divino. En los siete mil muertos vemos la lista negra
de Dios. Estos hombres estaban designados ya como muy merecedores del justo castigo de Dios.
En forma de contraste, recordemos a los siete mil que Dios había reservado para sí mismo en
Israel (1 Reyes 19:18). En este número definido de la gente que perece nos encontramos con los
dos números perfectos y comprensivos siete y mil, que implican así la destrucción plena y total de
los no arrepentidos.
Haciendo un resumen del valiente ministerio de los dos testigos, vemos que declaran que Cristo,
a quien los impíos habían rechazado, es el Señor de toda la tierra. Denuncian severamente la
iniquidad humana, por lo cual incurren en el odio de los pecadores. Proclaman el carácter justo del
Juez, haciendo ver a la gente la justa retribución que estaba por llegarles, deplorando las
blasfemas pretensiones de la bestia salvaje y predicando contra Jerusalén (la cual, aunque santa
según el propósito de Dios, está corrompida y en destrucción).
De "los demás" (es decir, los israelitas que habían sobrevivido) se dice que están aterrorizados y
dan gloria al Dios del cielo, a donde son llevados los dos testigos. Después de tanto, el Dios del
cielo es reconocido también como Dios de la tierra.
Septima Trompeta (11:15-19)
Ahora llegamos al tercer ay el cual corresponde a la última trompeta. El seis está muy cerca del
siete, pero no lo alcanza. Los juicios mundiales se terminan en el seis, pero para cuando el siete
queda cumplido, todos los reinos mundiales pasan a poder de Cristo. El número seis es el número
del mundo cuando éste es dado al juicio. Es la mitad de doce, el número de las tribus de Israel y
también de los apóstoles, así como tres y medio es mitad de siete, el número de la plenitud divina.
Los expositores que afirman que la Iglesia continúa a través de la mayor parte del Apocalipsis,
conectan esta última trompeta con la que Pablo menciona en 1 Tesalonicenses 4:16 y 1 Corintios
15:51, 52. De esa manera, se dice, el rapto de la Iglesia coincide con el retorno de Cristo, ocurrido
en este momento. Pero Donaid G. Barnhouse ha refutado con toda habilidad esta interpretación.
El doctor _ _ _ _ _ _ es muy conocido por sus meditaciones profundamente espirituales. . . y
ahora ha escrito un libro tratando de interpretar el Apocalipsis. Desafortunadamente, su
interpretación gira en torno a la teoría de que el rapto de la Iglesia tendrá lugar a la mitad de la
septuagésima semana de Daniel, y no al principio de ella. El ha explicado, por supuesto, la falacia
de la teoría post-tribulacionista, pero creemos que comete un gran error y que su libro pierde casi
todo su valor por el hecho de colocar el rapto en el capítulo 10 del Apocalipsis y no al principio del
capítulo 4. Su error se hace mayor cuando trata de hacer que la trompeta de 1 Corintios 15:52
concuerde con la séptima trompeta de la serie apocalíptica. Pregunta: "¿Qué quiere decir 'última
trompeta'? 'Ultima' puede significar una de estas dos cosas: última en relación con el tiempo, o
última en secuencia." Sin embargo, el doctor _ _ _ _ _ _ no se ha dado cuenta de que "última"
puede significar una tercera cosa, es decir, última en cualquier serie. Tanto Malaquías como
Apocalipsis son "últimos" en la Biblia. Deuteronomio también es último e igualmente el evangelio
de Juan. De manera que, así como puede haber muchos "últimos" libros (el significado debe ser
interpretado de acuerdo con el contexto), así también la trompeta final para reunir a la Iglesia y la
última de las siete trompetas de los juicios son dos cosas completamente diferentes.
La bestia había subido del abismo para perpetrar su obra mortal y ahora Cristo desciende del
cielo para asumir su gran poder como el bendito y único Potentado. ¡Qué escena tan dramática la
que se nos presenta dentro del panorama de Dios para el futuro y los acontecimientos finales!
En cuanto al ángel que toca la séptima trompeta, algunos escritores opinan que se trata de
Gabriel, cuyo nombre está compuesto de Él ("Dios") y Geber ("hombre fuerte") y quien
precisamente anunció a María el advenimiento del poderoso Dios-hombre. Sería muy apropiado
que este arcángel anunciara también el triunfo final del Cristo de Dios.
Las grandes voces en el cielo están en contraste con el silencio en el cielo de 8:1. Resuenan
abundantes alabanzas de triunfo por el establecimiento de la soberanía del cielo sobre la tierra en
forma visible, la cual cuando se ha ejercido en forma invisible, siempre ha sido rechazada por los
gobernantes de la tierra hasta este momento. Es la expectación anticipada por el Reino (antes que
su verdadero establecimiento) lo que motiva el regocijo celestial en este pasaje.
Esta séptima trompeta se asemeja al séptimo sello en el sentido de que no se anuncia ningún
juicio inmediato. No se registra ninguna cosa como resultado inmediato del toque de la trompeta.
Simplemente se nos da un resumen de las fases finales, que nos lleva al portal de la nueva
creación. El establecimiento del reino universal se da como un hecho, como puede apreciarse en
las palabras de 11:15: "Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo."
Y por supuesto, esta es la lección cumbre del Apocalipsis. La absoluta soberanía de Cristo es la
segura y gloriosa consecuencia del conflicto de toda una era. El Señor no quiso compartir con
Satanás el gobierno del mundo y ahora está a punto de ejercer sus derechos soberanos y reinar
como emperador mundial. La tierra está por entrar a sus últimos dolores de agonía y pronto
llegará el amanecer del milenio sobre ella, con Cristo como Rey de todos. ¡Su benéfico gobierno
producirá un feliz contraste con los sistemas de gobierno pasados y presentes! Un reino universal
cubrirá todo el globo, teniendo a Cristo como único Monarca.
Una perspectiva tan sublime como ésta demanda la adoración de parte de los ancianos. Una
actitud de profunda adoración es su respuesta a las jubilosas voces celestiales. Sigue una
doxología en la cual los veinticuatro ancianos glorifican a Dios y a Cristo por haberse unido para
tomar el reino. Walter Scott llama la atención al hecho de que hay siete doxologías en el curso de
estas visiones apocalípticas, de las cuales ésta es una. Son introducidas solamente en ocasiones
de profundo interés: 5:12-14; 7:12; 11:15; 12:10-12; 14:2, 3; 15:2-4;19:1-3.
La ira del cielo será tan fuerte como lo ha sido la de la tierra. Se observa un temible progreso en
estas palabras, porque la desatada furia de las naciones será aplastada por el enojo divino.
Observe la diferencia que hay en los tiempos de los verbos: las naciones se airaron, mientras que
la ira de Dios ha venido. ¡Cuan insignificante es la impotente ira del hombre puesta aquí frente a
frente con la ira de Dios! (Vea Éxodo 15:9-16; 2 Reyes 19:26, 28; Salmos 2 y 99:1, pasajes en los
que se hacen alusión a esta doble ira.)
El "juicio" al cual se hace referencia en 11:18 es el juicio de los incrédulos. Ahora se nos lleva
hasta la conclusión del reino, con el gran trono blanco. Entre los muchos juicios, estos cuatro
deben destacarse:
El juicio de la tierra durante todo el curso de su historia (Hechos 17:31).
El juicio de los creyentes en la "bema" (1 Corintios 3:12-15).
El juicio de las naciones al principio del reinado de Cristo (Mateo 25:32).
El juicio de los muertos impíos al final del reinado de Cristo (Apocalipsis 20:11, 12).
Se otorgarán recompensas a todos los santos de Dios que las merezcan. En el reino habrá una
variedad de grados y posiciones de honor. Si bien habrá reposo y gloria para todos los santos, se
otorgarán coronas especiales únicamente a aquellos que las hubieren ganado. Los creyentes
fieles de todas épocas de la historia de la Iglesia serán generosamente recompensados.
La retribución aguarda a todos los destructores. Satanás, la bestia. El falso profeta y todos
aquellos que los hayan seguido, deberán recibir la recompensa que merecen sus iniquidades
(Daniel 7:14-18; Lucas 19:27; Apocalipsis 16:5-7). Les llegará la destrucción a todos los
destructores. Es aquí donde podremos entender muchos de los salmos imprecatorios.
"El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo" (11:19). Este
"templo" es una señal de que Dios estará haciendo suyos la causa y los intereses de Israel y que
será en el cielo donde estará ocupado con su pueblo, que para entonces estará en la tierra. El
arca de su pacto es un símbolo de la presencia de Jehová entre su pueblo terrenal y su fidelidad
inmutable hacia ellos. Dios se acordará de su pacto con Israel.
Es interesante observar las siete grandes "aperturas" que hay en Apocalipsis:
1. Una puerta es abierta en el cielo (4:1).
2. Los sellos son abiertos (6:1-9).
3. El abismo es abierto (9:2).
4. El templo de Dios es abierto (11:19).
5. El tabernáculo del testimonio es abierto (15:5).
6. El cielo es abierto (19:11).
7. Los libros son abiertos (20:12).
Los juicios de las trompetas concluyen con una acción de juicio sobre toda la tierra. Aquí es
donde aparece la tormenta de ira divina que se ha originado en el cielo. Por la combinación de
elementos destructivos se indica juicios cortos, severos y decisivos. Las fuerzas naturales son
desencadenadas por su Creador para aplicar su justa ira sobre todos los que insisten en resistirse
a su mensaje. Dios opera ahora en terrible poder y majestad. A través de la séptima trompeta
aprendemos que las advertencias de Dios son perfectas y completas, para que el hombre no
tenga ninguna excusa cuando la condenación final e irreversible caiga sobre él.
Los Siete Personajes del Apocalipsis
Apocalipsis 12:1 —13:18
| 1. La mujer vestida del sol | 2. El dragón escarlata | 3. El Hijo varón | 4. Miguel y sus ángeles |
| 5. El remanente y su simiente | 6. La Bestia del Mar | 7. La bestia de la tierra | ¿Qué significa el
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El final de Apocalipsis 11 nos dejó con la tragedia y el triunfo de los dos testigos fieles. Los
capítulos 12 y 13 nos traen al surgimiento y reinado de las dos horribles bestias. Se notará que
casi cada versículo de estos dos capítulos altamente dramáticos comienza con la conjunción "y"
(31 en total), mostrando la unidad prevaleciente a través de esta sección del Apocalipsis. Los
capítulos 12, 13 y 14 forman una sola profecía enlazada.
Llegamos ahora al corazón del Apocalipsis. El escenario está arreglado y el drama de los siglos
va a comenzar. Vamos ahora a presenciar el choque de las fuerzas celestiales, humanas e
infernales. Cristo recibe autoridad y adoración en los capítulos 4 y 5, donde tenemos el escenario
divino para juicio. Aquí, en los capítulos 12 y 13, Satanás recibe la adoración del hombre, y
tenemos el escenario diabólico del juicio.
Dos veces tenemos la palabra "maravilla" (12:1, 3), que en el griego significa "señal". Las señales
que fueron antes profetizadas están ahora aquí. El término significa verdades y sucesos
portentosos. La palabra aparece de nuevo en 13:3 ("y se maravilló toda la tierra en pos de la
bestia") y en 13:13 ("También hace grandes señales"). Maravilla significa "señal" y está asociada
con el significado y la naturaleza de la obra realizada. A Juan le fueron dadas estas señales desde
el cielo (1:1). Por supuesto el elemento de maravilla está en la cosa misma. (Vea Mateo 24:3, 24;
Juan 4:48; Hechos 2:22; 5:12.) Las dos señales aparecieron en el cielo, para indicar que todas las
intenciones de Dios son conocidas allí. Aparecieron no simplemente en el espacio sino en el cielo,
más allá (11:19). El adjetivo granad, una palabra característica del Apocalipsis, se usa seis veces
en el capítulo 12, y lo revela como un capítulo de grandes temas.
1. La mujer vestida del sol (12:1, 2)
La primera aparición de una figura femenina en el Apocalipsis es en 2:20. En total tenemos cuatro
mujeres representativas en el Apocalipsis, cada una de las cuales es la expresión de una
corporación de personas dentro de un sistema.
1. Jezabel (2:20) — La iglesia corrupta del pasado.
2. La mujer investida con la plenitud de autoridad gubernamental (12:1)—Israel.
3. La gran ramera (17:1) — La iglesia corrupta del futuro.
4. La novia, la esposa del Cordero (19:7) — La Iglesia glorificada en el cielo.
Se proponen varias identidades para "la mujer vestida del sol." Algunos dicen que es María.
(María fue de hecho la mujer judía que dio a luz al Hijo Varón, Jesús.) Otros identifican a la mujer
vestida del sol como la Iglesia, la madre de todos nosotros. También hay quienes dicen que lo que
se indica aquí es la cristiandad.
Pero nosotros creemos que la mujer es Israel. La nación de Israel es designada a menudo como
una mujer casada (Isaías 54:1-6; Jeremías 3:1-11; Oseas 2:14-23). Jesús procedía de la tribu de
judá. Es verdad que tanto Israel como la Iglesia están íntimamente relacionados con Cristo: Israel
como madre y la Iglesia como esposa. Fue Israel, sin embargo, quien llegó a ser la madre del
Mesías (Isaías 9:6; Miqueas 5:2; Romanos 9:5; etc.). Un pasaje como Isaías 54:1 es muy
expresivo:
"Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca
estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho
Jehová." Sostener que la mujer es la Iglesia, significaría que ella habría dado a luz a Cristo. Pero,
¿no fue la angustia de El la que hizo nacer a la Iglesia? "El la compró con su sangre."
El simbolismo del sol, la luna y las estrellas sugiere un sumario de la historia de Israel, como se
da en Génesis 37:9, donde la familia completa es representada en forma similar. En las luminarias
celestiales tenemos la presentación de un completo sistema de gobierno. Estas luminarias
simbolizan las doce cabezas tribales vistas en la perspectiva de la restauración nacional.
A. Vestida del sol
Aquí tenemos a la nación de Israel descrita como portadora de luz y autoridad divinas y
sobrenaturales. Aún será "Israel mi gloria". O bien, el sol puede representar a Cristo, a quien Israel
reconocerá como el Sol de justicia.
B. La luna debajo de sus pies
Así como la luna está subordinada al sol y deriva su luz de él, toda la gloria e influencia de Israel
se derivan de Aquél que le dio existencia. La luna brilla en la noche, e Israel va a dar su luz, su
brillante testimonio, en medio de la oscuridad mundial de la Tribulación.
C. Una corona de doce estrellas sobre su cabeza
Por las doce estrellas nosotros entendemos las doce tribus de Israel. En el sueño de José
(Génesis 37:9) la futura gloria de estas tribus está simbolizada en la misma forma. La gloria y el
gobierno futuros de Israel, por consiguiente, están representados aquí. La nación israelita será
investida con el esplendor y la plenitud de la autoridad gubernamental sobre la tierra. El doce,
como sabemos, es el número referente al gobierno.
D. Los dolores de parto
La metáfora del nacimiento de un niño es común en las Escrituras (Juan 16:21; Gálatas 4:19;
etc.). El dolor, tal como es usado por Juan, no es literal, porque la mujer es un símbolo. Con un
pasaje como Isaías 66:7 ante nosotros, no tenemos dificultad en reconciliar la angustia maternal
como la que se aplica a Israel.
"La angustia y el dolor se refieren a la hora de prueba que vendrá sobre Israel," dice Walter Scott.
"Pero antes de la gran Tribulación, nace el Mesías, el Hijo varón. El profeta Miqueas confirma esto
en un pasaje claro e inequívoco. Después de referirse al nacimiento del Mesías (5:2), añade: 'Pero
los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se
volverá con los hijos de Israel' (v. 3). El dolor de parto de la mujer tiene lugar por lo menos dos mil
años después del nacimiento del Mesías y se refiere a su angustia en la Tribulación venidera.
Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz un hijo."
Las angustias de Israel han sido numerosas en su historia pasada y presente y culminarán en la
peor angustia jamás experimentada. Terrible dolor será el suyo después de que el hombre de
pecado rompa el pacto de siete años que garantizaba su protección.
¿Por qué, entonces, está la angustia de la mujer relacionada de esta manera especial con el
nacimiento del Mesías?
Primero, notemos que el largo período presente del rechazo de Israel, el cual tiene lugar entre el
nacimiento y la angustia, pasa desapercibido en el capítulo que estamos estudiando. Este es un
paréntesis cuya historia no se da en la profecía, pero se encuentra en otras partes.
Segundo, muestra el profundo interés que el Mesías tiene por su pueblo. El preparó la Tribulación
e hizo provisión para que se conociera con claridad desde hace siglos (Mateo 24:15-22).
Tercero, en los tiempos en que los sucesos de nuestro capítulo tengan lugar, la nación judía
sufrirá su terrible dolor, y el objeto de volver en la historia al nacimiento de Cristo es conectarlo
con ella. La angustia, por tanto, señala los sufrimientos de Israel durante la Tribulación. Los judíos
han sido y son cruelmente perseguidos, pero días todavía más oscuros esperan al pueblo
escogido de Dios.
2. El dragón escarlata (12:3, 4)
Sin duda este gran dragón escarlata representa a Satanás en sus peores características. Juan
identifica expresamente al diablo como el dragón en 20:2. Tanto a Faraón como a
Nabucodonosor, se les llama "grandes dragones" a causa de su crueldad y arrogante
independencia (Ezequiel 29:3; Jeremías 51:34). (Es posible que en el Antiguo Testamento el reptil
descrito sea el cocodrilo o leviatán.) La palabra "dragón" aparece diez veces en el Apocalipsis y es
un símbolo apropiado del principal adversario de Dios en su papel de implacable perseguidor y
asesino de multitudes de santos y pecadores. Job nos da una descripción más notable de un
dragón: "Un rey sobre todos los hijos de soberbia" (Job 41:1-34; vea también Isaías 27:1). El
término se usa para Satanás solamente en el Apocalipsis y sugiere la fealdad y el horror de su
gobierno (12:9). En el Salmo 74:13 tenemos una referencia a "cabezas de monstruos (dragones)"
porque verdaderamente Satanás dirigirá toda la violencia insaciable representada por el dragón.
El escarlata, por ser el color de la sangre, indica la naturaleza asesina del diablo, porque él ha
sido un homicida desde el principio (Juan 8:44). El color escarlata también puede representar la
falsa santidad:
"¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?" (Isaías 63:2). El que
una vez fue el más hermoso de los seres angélicos. Satanás, es ahora objeto de aversión. Es el
imitador de Cristo, quien como Vencedor llevará muchas diademas; por eso, Satanás está
adornado con sus coronas o diademas. Las siete cabezas coronadas significan el cruel y
despótico ejercicio de poder y autoridad terrenales, mientras que los diez cuernos sin coronas
pueden significar los límites futuros del imperio, distribuidos entre diez reinos. (El gobierno de
Satanás tendrá la forma de diez reinos.) Satanás delega su poder y autoridad en la primera bestia,
que será descrita también en 13:1.
La cola representa la parte más dañina de un dragón, es como un gran cometa en este monstruo
(Daniel 8:10). Así como un profeta mentiroso es igualado a una cola por Isaías (9:15), el poder e
influencia malignos de Satanás como mentiroso y engañador se describen similarmente.
Combinando el poder y la sabiduría, Satanás causará la completa ruina moral de una tercera parte
de las estrellas del cielo, las que quizá representen a eminentes líderes en lugares de autoridad.
Puede haber también en las palabras de Juan una referencia a todos aquellos ángeles que se
rebelaron con Satanás.
Como a un perro amarrado, al diablo le son permitidas ciertas operaciones prescritas. El
solamente puede producir colapso moral en este tiempo entre aquellos "de la tercera parte",
identificados por algunos escritores como la parte occidental del imperio Romano. El acto de
arrastrar las estrellas con su cola, que agita a uno y otro lado en su furia, implica que Satanás trata
de persuadir hacia la apostasía.
El terrible espectáculo del dragón parado ante la mujer, esperando para devorar a su niño recién
nacido, es interpretado fácilmente. No era a la mujer, sino a su simiente a quien el monstruo
estaba resuelto a destruir, tal como Faraón trató de asesinar a todos los niños varones de Israel
(Éxodo 1:15-22). ¡Qué fascinante estudio es seguir la huella de los esfuerzos de Satanás para
destruir a Israel, la simiente real que iba a producir a Cristo, y después destruir al mismo Cristo!
Tan pronto como Jesús nació, hubo un esfuerzo satánico por destruirlo durante la matanza de los
inocentes (Maleo 2:16).
3. El Hijo varón (12:5, 6)
El hijo varón o niño varón ("un hijo, un varón" como lo expresa el original) seguramente
representa a Cristo, quien nació para regir (Génesis 3:15; Salmos 2:9; 110:1, 5; Daniel 4:26;
Apocalipsis 12:5;
19:15). Sin embargo, hay maestros que ven en el hijo varón a un grupo que sale de Israel, las
primicias de Israel para Dios, que salen de la Tribulación. Los 144,000 judíos sellados, por
ejemplo, se identifican con Cristo en una forma especial y, debido a su relación con la
persecución, se piensa algunas veces que ellos son el niño aquí mencionado.
Pero la siguiente profecía de un gobierno universal nulifica tal interpretación. Fue la virgen quien
dio a luz al Hijo varón prometido, que respecto a la carne procede de Israel (Romanos 9:4, 5;
Gálatas 4:4, 5). A El fue a quien Herodes trató de matar cuando tenía menos de dos años de
edad. Los persistentes enemigos de Cristo — los escribas y fariseos — también trataron de
destruirlo. Cristo, nacido como Rey, vino al mundo con un dominio universal que todavía está por
ejercer (Salmo 8).
El gobierno de hierro de las naciones será quebrado por El, que viene a pastorearlas con una
vara de hierro. Aquí la palabra "gobernar" significa "cuidar como un pastor", y en esta capacidad,
Cristo romperá los poderes consolidados de la tierra reunidos contra El mismo y contra su pueblo.
Con poder irresistible, emitirá juicio contra los reyes culpables y los pueblos del occidente
(Apocalipsis 19) y después tratará con los del norte y el este (Isaías 10). Además, el acto de
gobernar con una vara (porque la prolongada obstinación se convertirá al fin en sumisión y
obediencia) revela la naturaleza del reino de Cristo. La revuelta al final del milenio manifiesta el
involuntario sometimiento que caracterizará a grandes segmentos de la humanidad durante su
reinado.
La ascensión de Cristo es expresada en estas palabras: "Y su hijo fue arrebatado para Dios y
para su trono" (12:5). (Vea Marcos 16:19; Lucas 24:50, 51; Hechos 1:9; 7:56.) Nada se dice aquí
de la muerte del Hijo varón, en vista de que El está relacionado con Israel y con el gobierno de
todas las naciones, que dependen de su nacimiento y su ascensión al trono. Y sin embargo, en
esa mano de pastor que sostiene la vara estarán las marcas de los clavos. El reina como el
Cordero inmolado.
Rechazamos la interpretación que ve en este versículo el rapto de aquellos que sean
suficientemente santos cuando Jesús venga. Aquellos que sostienen la teoría del "rapto parcial"
algunas veces emplean la última parte de este quinto versículo para enseñar la doctrina errónea
de un rapto de selectos. Todos los que son de Cristo, sin importar su estado, serán arrebatados
para encontrarse con el Señor. Si no estuvieran en las mejores condiciones, sufrirán pérdida con
relación a su recompensa. Entre los versículos 5 y 6 tenemos todo el período de la historia que va
desde la ascensión de Cristo hasta la Tribulación (el tiempo de la congoja de Jacob).
Por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, un lugar de seguridad y sustento
es provisto para el remanente. Hay quienes sugieren que este lugar de refugio es Petra, en el
monte de Seir, en la tierra de Edom y Moab. Petra o Sela significa "roca" o "sostén fuerte" y como
tal puede acomodar miles de personas. La rápida huida y el viaje de la mujer perseguida reciben
también ayuda de Dios.
Entre el relato interrumpido del versículo 12:6 y su nuevo inicio en el versículo 12:14 tenemos el
episodio de la batalla en el cielo, y el regocijo celestial por su triunfo. La cuidadosa enumeración
de días, mil doscientos sesenta, testifica del tierno cuidado de Dios por su afligido pueblo. Esta
última mitad de la semana de profética aflicción de Israel, despertará el cuidado y la provisión del
Señor. El desierto se usa algunas veces para designar un estado desprovisto de recursos
naturales, un lugar de aislamiento. En Ezequiel 20:35, 36 encontramos el desierto empleado no
literalmente y localmente sino espiritualmente, como un estado de disciplina y prueba entre los
pueblos gentiles. Fue en un desierto donde nuestro Señor fue tentado por el diablo.
4. Miguel y sus ángeles (12:7-12)
Después del cuadro completo de los seis primeros versículos dado bajo las dos señales, llegamos
al punto culminante del antagonismo de toda una era. El Apocalipsis es un libro de batalla y aquí
en la batalla del cielo tenemos una de las más dramáticas. Finalmente, la palabra profética de
Isaías está por cumplirse: "Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos
en lo alto y a los reyes de la tierra sobre la tierra" (Isaías 24:21).
La batalla más significativa en toda la historia del mundo, está ahora por escenificarse. ¡Qué
espectáculo! Las fuerzas celestiales y las infernales van a chocar en este fiero conflicto. Las
ideologías opuestas formarán dos grupos. Juan presenta a los Aliados (Miguel y sus ángeles) y al
Eje (Satanás y sus ángeles). Del desenlace no hay duda. La declaración de victoria final contra
Satanás fue dada por Cristo en Lucas 10:18 y Juan 12:31. ¡Ciertamente, tal esperanza nos
debiera impulsar al trabajo de ayudar a salvar almas!
La frase "batalla en el cielo" es algo sorprendente. Después del "silencio en el cielo" (8:1),
tenemos "batalla en el cielo." Por "cielo" no debemos entender la presencia inmediata de Dios,
sino la esfera que Satanás ha ocupado desde que fue arrojado de la morada de Dios a causa de
su rebelión. El es el príncipe de la potestad del aire, y los / cielos atmosféricos están habitados por
multitudes de seres celestiales e infernales. En alguna parte, entre la tierra y el cielo, Satanás
tiene su lugar de operaciones y es aquí donde se librará la batalla que terminará con su expulsión
a la tierra, desde la cual Satanás será consignado al abismo sin fondo por mil años y finalmente al
lago de * fuego.
A. Miguel y sus ángeles
Miguel es el príncipe o ángel que preside a la nación judía. Este gran líder de los ángeles
guerreros no caídos, quien echará al usurpador de los cielos, es mencionado cinco veces en la
Escritura (Daniel 10:13, 21; 12:1; Judas 9; Apocalipsis 12:7). Este líder de la jerarquía angélica
está siempre relacionado con los santos del Antiguo Testamento. Su nombre significa ¿Quién
corno Dios? A Miguel le es asignada la seguridad del pueblo de Dios y en el fiero conflicto descrito
en este capítulo del Apocalipsis, él se encargará de que Israel no perezca. Miguel y sus ángeles,
cuyas fuerzas son superiores, vencerán al dragón y a sus ángeles en una sola batalla.
B. El dragón y sus ángeles
Nuestro Señor se refiere a Satanás y los ángeles rebeldes que se hallan bajo su comando en
Mateo 25:41, mientras que Pablo nos recuerda la habilidad de Satanás para aparecer como un
ángel. El es el arcángel de los ángeles caídos (2 Corintios 11:14). Se ha indicado que los
movimientos de las naciones — sus guerras, su política y sus normas sociales — son
condicionados y dictados por poderes superiores espirituales. Hay ángeles buenos y malos que
influyen constantemente sobre hombres y gobiernos, y Daniel 10 es un claro ejemplo de esto. Las
guerras y las contiendas en la tierra son meramente el reflejo de la lucha entre poderes
espirituales opuestos en los cielos inferiores. Debido a que estos cielos son la morada de Satanás,
"el príncipe de la potestad del aire," Dios tiene que declarar que "las estrellas no son puras a sus
ojos".
Las luchas invisibles entre los poderes de la luz y de las fuerzas de obscuridad son reales y serias
(1 Samuel 16:13-15; 1 Reyes 22:19-23) y el mundo es gobernado sobrenaturalmente por la
influencia de estos seres espirituales. Con esta "batalla en el cielo" se llega al punto culminante de
la lucha entre fuerzas invisibles y visibles y el desenlace de esta batalla es el derrocamiento del
dragón y sus ángeles. Satanás sufre una derrota ignominiosa y es expulsado de los cielos con la
rapidez de un relámpago. Frustrado y vencido, el dragón entonces vagará por este escenario
arruinado y vomitará su ira contra el remanente judío.
La séptuplo descripción que se da de Satanás y su obra es digna de especial atención. Se le dan
por lo menos seis nombres prominentes:
El gran dragón. Este enemigo diabólico siempre ha sido notable por su crueldad sin
remordimiento. La leyenda pinta al dragón como un monstruo de forma y apariencia fuera de los
límites del reino animal; una combinación de destreza superhumana y crueldad. ¡Qué día tan triste
será éste para los habitantes de la tierra, cuando el enemigo infernal ande suelto!
Aquella serpiente antigua. Aquí se hace alusión a Génesis 3:1 y 4, donde tenemos el relalo del
primer y exitoso atentado de Satanás en su intento por destruir los propósitos de Dios y estropear
la felicidad del hombre. "Vieja" o "antigua" se refiere a la primera intervención histórica de Satanás
en la rama humana. El título serpiente habla de la sutileza, el engaño, la sagacidad y la astucia de
nuestro enemigo (2 Corintios 11:3). La degradación de la serpiente, aun en los días del milenio se
sugiere en Isaías 65:25.
El diablo. Este nombre personal viene de alabólos, uno que hace daño, que calumnia, que tienta.
Tal nombre representa todo lo que el diablo significa. El diablo derriba, pervierte y destruye, pero
Cristo eleva del muladar a una posición entre los príncipes.
Satanás. "Diablo" es el término griego, mientras que "Satanás" es el término hebreo que lleva la
idea de adversario, especialmente en un tribunal de justicia. Esta doble designación, griega y
hebrea, marca el objeto de su acusación, que incluye a los gentiles escogidos y a los judíos
escogidos. Ambos nombres prueban que Satanás es un ser real e histórico.
El engañador. Aquí el trabajo especial de Satanás queda al descubierto. Con la sabiduría
acumulada y la astucia de milenios, es capaz de engañar la tierra habitada. Actuar como el
principal engañador es la meta y ocupación del diablo. Acertado en su seducción, triunfa a
menudo al lograr que nos engañemos a nosotros mismos (1 Juan 1:8). En los días de la
Tribulación, tratará de engañar a los escogidos con señales milagrosas (Mateo 24:24; 2
Tesalonicenses 2:7-12). La última imagen de Satanás en la Biblia lo presenta como el engañador
(Apocalipsis 20:7, 8).
El acusador. En alguna forma misteriosa, Satanás es capaz de presentar sus acusaciones contra
los santos ante Dios (Job 1:6; 2:1). A menudo nos acusa ante nuestra propia conciencia, pero
podemos apelar a la sangre eficaz de Jesús (1 Juan 2:1, 2).
El es el acusador que ruge, recordándonos nuestras maldades. Ciertamente, las conocemos muy
bien. Sin embargo, si fueron lavadas en la sangre del Cordero, ya Dios no las encontrará.
Nuestra solemne obligación es vivir de tal forma que nunca demos a Satanás alguna causa de
queja o base para acusarnos.
En la escena descrita en 12:9, Satanás está completamente vencido y destronado. Nunca jamás
sus acusaciones, justas o injustas, serán escuchadas en los tribunales del cielo. Los tres
elementos decisivos en la victoria sobre Satanás se ponen de relieve en 12:11: la sangre del
Cordero, la palabra del testimonio de ellos y su sacrificio personal. La preciosa sangre de Cristo es
el fundamento y medio de la victoria. Por medio de su sangre tenemos libertad ante Dios, lo que a
su vez produce libertad ante los hombres. El testimonio aquí es de naturaleza profética. El espíritu
del testimonio reta al diablo para que haga lo peor que pueda, ya que una gloriosa resurrección
aguarda a todos los que están dispuestos a arriesgar su vida por amor a Cristo. .
Todos los redimidos en el cielo y todos los santos sobre la tierra se unen ahora en regocijo por la
completa expulsión de Satanás. "Ahora ha venido la salvación. . . de su Cristo."
Surgen los aleluyas más profundos porque la derrota del diablo ha sido consumada completa y
finalmente.
Aunque la doxología de 12:10-12 anuncia que el reino ha venido, es solamente en un sentido
anticipatorio. Un paso necesario y preliminar en el establecimiento del reino milenial de Cristo es
lanzar a Satanás de los cielos; el derrocamiento del príncipe de la potestad del aire. Ahora que el
poder del reino ha sido tan gloriosamente vindicado en el cielo, todo se anuncia "allí" como ya
hecho. Con el encarcelamiento de Satanás en el abismo, el reino será establecido en la tierra. Los
postmilenialistas (quienes dicen que nosotros los cristianos seremos los que haremos surgir el
reino) debieran recordar que no puede haber reino sin Rey y que el reino no será inaugurado
hasta que el Rey aparezca en poder y gloria y tome el poder por la fuerza. En la actualidad, está
completando su Iglesia, su cuerpo místico.
El contraste en la derrota de Satanás es extraordinario: música en el délo contra miseria en la
tierra: "Alegraos, cielos" contra "ay de los moradores de la tierra". Sabiendo que su tiempo en la
tierra es corto, Satanás manifiesta gran furia, excediendo hasta la ira de las naciones que él
mismo ha inspirado (11:18). "Ira" aquí significa "furia hirviente". Gran enojo hay en Satanás a
causa de su exilio de la región celestial y porque su espacio de tiempo permitido para hacer daño
sobre la tierra está ahora drásticamente limitado. ¡No es extraño que el diablo odie el Apocalipsis,
el libro que estamos considerando, ya que su destino está escrito prominentemente en sus
páginas!
5. El remanente y su simiente (12:13-17)
Después del episodio de 12:7-12 continuamos el hilo del discurso en 12:6. Con su esfera de
operación ahora restringida a la tierra, Satanás se entrega a la destrucción de la mujer, el linaje de
Judá del cual vino el Hijo varón. La amarga persecución de la última mitad de la semana profética
de Daniel comienza ahora (Daniel 7:25). Ahora que está confinado a la tierra, el dragón busca
ejecutar venganza sobre Judá, ya restaurado a su tierra y representante de toda la nación de
Israel ante Dios. (Efraín y las diez tribus perdidas desde hace mucho tiempo, todavía no
aparecen.)
Perseguida ferozmente, la mujer se ve obligada a huir (12:6, 14) pero es ayudada en forma
milagrosa en su huida. Recibe "las dos alas de la gran águila". Nosotros no podemos estar de
acuerdo con aquellos que interpretan estas alas de águila como los poderes mundiales de
Babilonia y Egipto (Ezequiel 17:3, 7). El águila simboliza la protección de Dios para con su propio
pueblo. Su cuidado y liberación en el pasado de peligros inminentes se indican de esta forma en
Éxodo 19:4 y Deuteronomio 32:11, 12. "Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé
sobre alas de águilas, y os he traído a mí." "Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre
sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas, Jehová solo le guió, y con él no
hubo dios extraño."
Las alas dan la idea de movimiento rápido y protección garantizada y nosotros atribuimos esto
sólo a Dios. Las dos alas pueden significar ayuda y seguridad. Sugerir que las "alas" simbolizan
las partes remotas de la tierra y que las "dos" alas simbolizan las divisiones este y oeste del
Imperio Romano es destruir el aspecto providencial de esta parte del capítulo. Recibe la
providencia divina por mil doscientos sesenta días (12:6) o "un tiempo, y tiempos, y la mitad de un
tiempo," lo que expresa la misma duración de tiempo que cuarenta y dos meses (o tres años y
medio). Todas estas expresiones cubren la última mitad de una semana de angustia, el tiempo de
aflicción de Jacob.
Respecto al desierto (el lugar preparado por Dios donde El ejercerá su cuidado por la mujer y su
simiente), los eruditos presentan diferentes opiniones. La interpretación más sensata es que el
remanente tiene un destino terrenal y por lo tanto se le provee un refugio terrenal. Sale Harrison,
en su magnifica exposición The Great Unfol-ding ("La gran revelación"), tiene un interesante
capítulo que describe a Petra, la ciudad en las rocas que es una de las maravillas del mundo
(situada al suroeste del mar Muerto), como un escondite posible. Con su capacidad para
acomodar un cuarto de millón de personas, sus maravillosos edificios cavados en la roca podrían
darles una excelente protección.
La huida de "delante de la serpiente" (12:14) ofrece un fuerte contraste con la tierra y el cielo, los
cuales huyen de la presencia del que se sienta en el gran trono blanco (20:11). La naturaleza
astuta de Satanás se pone de manifiesto en el esfuerzo de la serpiente por destruir a la mujer por
medio de una inundación. El hecho de que la tierra se trague al río puede representar aquellas
naciones amistosas dispuestas a amparar a los judíos, que neutralizan y burlan así el método
astuto de Satanás de reforzar a otras naciones en contra de los judíos. Estas naciones que
protejan al remanente judío serán las "naciones ovejas" en el juicio de las naciones (Mateo 25:31-
46).
Estas frustraciones sobrenaturales que harán nulo el plan diabólico, despertarán la furia del
dragón, haciendo que en su frustrado enojo, haga guerra contra el remanente fiel en Palestina.
Guardar los mandamientos de Dios y tener el testimonio de Jesucristo es algo que siempre agita
la ira del diablo. La frase "hacer guerra" puede implicar todas las formas de ataque contra los
santos, ya sea por persecución o por guerra. Bajo esta expresión técnica se hace referencia al
daño físico y toda clase de mal de que el diablo es capaz. (Vea 11:7; 16:14; 17:14; 19:19). Pero
tanto el Hijo varón como los judíos temerosos de Dios serán librados del odio asesino del diablo.
6. La Bestia del Mar (13:1-10)
Todo Apocalipsis 13 está dedicado a una descripción de la naturaleza y actividades de dos
bestias temibles y aterradoras. La tierra es ahora el escenario de las operaciones satánicas, y los
judíos y gentiles temerosos de Dios se convierten en objeto de las intenciones homicidas de
Satanás. Sus principales ministros de engaño y crueldad son dos bestias, hombres reales que
usan eficientemente sus poderes delegados a favor de su infernal maestro.
La primera bestia — la bestia del mar — es aparentemente un gentil, y ejerce un gobierno
caracterizado por la fuerza bruta. La segunda bestia —la bestia de la tierra (13:11-18)— es
probable que sea un judío apóstata y será notable debido a su sutil influencia religiosa. Más tarde,
estos ciegos e incautos se levantarán en orden de batalla contra Cristo y sus ejércitos celestiales
(19:11-19).
Debido a que la palabra "bestia" se usa para designar un poder o reino (o el jefe personal de un
poder o reino), el término es usado indiferentemente para un imperio o para su representante
personal. Por lo que dice la Escritura, parecería como si el concepto be.ftia llevara un doble
significado: primero, la necedad de actuar sin sentimiento de responsabilidad hacia Dios (Daniel
4:16; 1 Corintios 15:32), y segundo, el error del poder imperial actuando sin referencia a Dios
(Daniel 7). El término del cual viene la palabra "bestia" en este capítulo no es zoon, "ser viviente"
(como en el capítulo 4), sino zerión, "bestia salvaje", y es por consiguiente descriptiva del reino de
terror bestial, demoníaco y lleno de rencor de parte de las dos bestias.
Con la aparición de la primera bestia, tenemos la obra maestra de Satanás y el más horroroso
personaje jamás aparecido en la tierra. Será una mezcla de todas las bestias que han existido
antes, la encarnación de todo desgobierno y anarquía, la personificación de la iniquidad. Cada
detalle de su retrato es pintado en el Salmo 10 y Daniel 7:3, 7. Con la aparición de esta bestia
salvaje y feroz vendrá la última batalla por el dominio del mundo, el choque final de ideologías
opuestas. Tratemos de entender la persona y prestigio de este superhombre satánicamente
inspirado como Juan lo vio en Patmos, desde su lugar estratégico sobre la arena de la,orilla.
En primer lugar, esta bestia surge del mar, lo que puede representar el desordenado estado de la
humanidad. El mar se usa de una manera figurativa, para representar una gran multitud (Génesis
22:17) y es empleado por Juan como un símbolo de las fuerzas caóticas revolucionarias que
operan cuando la bestia aparece, que serán dirigidas por él como fuerza bruta. Del colapso
general de toda autoridad gobernante (bajo el sexto sello, 6:12-17) surgirá la bestia. Un escritor
sugiere que puede ser el mar Mediterráneo, ya que los cuatro grandes imperios del mundo
surgieron de los alrededores de sus aguas (Daniel 7:1-3). Las naciones gentiles, o pueblos, están
simbolizadas en la Biblia por las muchas aguas o el mar (Isaías 57:20;
Apocalipsis 17:15).
No debemos perder de vista el hecho de que esta bestia es una persona real, y no un mero
principio o fuerza. Prueba adicional de este hecho es su presencia en el lago de fuego (19:20;
20:10). Esta primera bestia es una personalidad tan definida como Jesús, a quien él busca imitar.
Siendo inspirada y apoyada satánicamente, la bestia será también satánicamente sostenida y
controlada por el diablo y será el último rey de la forma final de gobierno gentil. Entre los muchos
títulos que lo identifican, es descrito como "el cuerno pequeño", "el blasfemador", "el rey del Norte,
de Siria", "el gran Asirio" y "el hombre de pecado", en quien el pecado del hombre alcanzará su
punto culminante. Esta bestia que será revelada después del rapto de la Iglesia, es "el príncipe
que ha de venir" (Daniel 9:26, 27; 2 Tesalonicenses 2:6-8).
El será el último gobernante mundial antes de Cristo. En cuanto a su origen y nación, el énfasis
de Daniel sobre este último gobernante de los gentiles y opresor de Israel se concentra en la
provincia de Siria (del antiguo imperio griego, que comprende Asiría, e incluso Babilonia, más
antiguas aún). Surgiendo de esta provincia con ayuda judía, desplazará a tres gobernantes de la
confederación de los diez y revivirá la Grecia clásica.
Llegando al simbolismo de las cabezas y los cuernos de la bestia, la identificación exacta de
éstos será bastante simple cuando Dios en su plan sobrenatural los lleve a su cumplimiento. Ralph
Brown, en su Outline of Bible Prophecy. (Bosquejo de profecía bíblica), nos dice que las siete
cabezas representan siete naciones gentiles que han gobernado o gobernarán en el mundo bíblico
e Israel. "Cinco han caído," desde Abraham hasta Cristo. Estas cinco que se han levantado y
caído son Egipto, Asiria, Babilonia, Medo-Persia, y Grecia. "Uno es:" Roma, que gobernaba
cuando Juan escribió. "El otro aún no ha venido:" la confederación de las diez naciones,
simbolizada por los "diez dedos de los pies" y los "diez cuernos". Las siete enronas significan falsa
supremacía y los diez cuernos significan falsa fuerza. "La bestia. . . es también el octavo; y es de
entre los siete" (Apocalipsis 17:11) se refiere al renacimiento de uno de los siete que también será
el último gobierno gentil. "El es el octavo" implica que usurpa la autoridad y forma un gobierno
distinto de los diez reyes. Pasajes que ayudan para el estudio cuidadoso de Apocalipsis 13:1-8
serían Daniel 7:7, 8, 23-26;
Apocalipsis 17:8-18.
La forma de la primera bestia es parecida a un leopardo, un oso y un león (opuesto al orden de
Daniel 7). Daniel ve hacia adelante, a través de las edades, mientras que Juan ve hacia atrás. El
anticristo reunirá en sí mismo las características opuestas a Dios de los tres reinos precedentes,
asemejándose respectivamente al leopardo, al oso y al león. La vigilancia alerta del leopardo, el
poder lento y aplastante del oso y la temible fuerza del león son rasgos distintivos familiares a los
pastores en Palestina.
Combinadas en esta temible criatura están la infamia y la ferocidad de imperios pasados:
Macedonia, rapidez y estrategia para conquistar;
Persia, tenacidad y poder masivo; Babilonia, voracidad y el más autocrático dominio gentil nunca
conocido. Todo el poder civil y legal será conferido a esta despótica cabeza, cuyo trono será de
iniquidad (Salmo 94:20). Los nombres de blasfemia que están sobre su cabeza, o cabezas, hablan
de su expreso desafío a Dios. Los títulos blasfemos asumidos por los emperadores romanos de
los siglos primero y segundo (y ciertos líderes romanos subsiguientes) son anticipo de los
nombres que la bestia ostentará orgullosamente. Nerón, por ejemplo, era saludado como "el
eterno". La desafiante y notoria oposición a Dios y su Cristo ante los ojos de los hombres se nos
presenta en la conducta blasfema de la bestia.
El dragón delega a la bestia el gobierno constitucional. Por encarnar toda la fuerza y brutalidad de
los imperios babilónicos y medo-persa, la bestia es un agente apropiado para el uso de Satanás.
La soberanía que le fue ofrecida a Cristo por el príncipe del mundo (Juan 12:31) fue rechazada por
El (Lucas 4:5, 8). Aquí se le ofrece a la bestia, quien la acepta.
Aquí se habla de la muerte y la resurrección de la bestia, que provoca una adoración universal.
Aunque fue "herida de muerte", la herida mortal fue sanada. La expresión "como muerta" se usa
en Otras siete ocasiones en el Apocalipsis.
El milagro de traer a la bestia de la muerte y de que lleve en sí las marcas de su resurrección,
prueba cuan tremendo será el poder de la bestia y cuan fácilmente será engañado el mundo.
En la sanidad de la cabeza herida de muerte, algunos escritores ven la muerte política y
resurrección de la bestia. El imperialismo, representado por el dominio mundial de los cesares, ha
estado bajo la amenaza de una muerte política desde 476 d.C. Pero Dios permitirá que surja un
imperio de en medio de la pasión y el conflicto revolucionarios. Faber explica la sanidad de la
herida de muerte como el resurgimiento de la dinastía napoleónica, después de su derrocamiento
en Waterloo. Pero, puesto que la mayor parte del Apocalipsis es profética, la interpretación
histórica debe ser excluida (excepto como medio de ilustración). Juan ve aquí como un hecho
consumado una forma imperial revivida del imperio romano, el cual desapareció hace más de un
milenio y medio. Es fascinante observar el hilo de los acontecimientos del día actual, e investigar
en los movimientos de las naciones de hoy la preparación del mundo para la influencia universal y
dominante de la bestia. La falta de capacidad para gobernar adecuadamente está preparando el
camino para este dictador satánicamente inspirado.
En la adoración del dragón y de la bestia, vemos otro aspecto de imitación. Satanás quería que
Cristo se postrara y lo adorara, pero el Maestro no dobló su rodilla ante ninguno, sino ante Dios.
En contraste con "¿Quién como Tú, oh Señor?" tenemos "¿quién como la bestia?" Miguel y sus
ángeles hacen guerra con el diablo y sus ángeles y los vencen, pero aquí un pueblo engañado
desafía: "¿Quién podrá luchar contra la bestia?" ¡Esta bestia, con su herida de muerte sanada,
seguramente es inmune a la destrucción! Aunque él reinará solamente sobre uno de los diez
reinos durante la primera mitad de la semana profética, reinará sobre todos ellos hasta el fin de los
últimos tres años y medio.
La bestia — criatura superhumana y satánica, el "voluntarioso rey" de Daniel 11:36 — será
cruelmente antisemita y actuará en el poder superhumano del dragón. Manifestará una proeza
bélica que no perdona ni conoce compasión. La presencia de tan terrible dictador, con el destino
de millones en sus manos, será la señal de que se precipita el juicio para todos los que lleven su
marca.
Fines Jennings Dake resume el poder multiplicado de la bestia como sigue. Tiene poder para:
1. Blasfemar contra Dios. Apocalipsis 13:5, 6; Daniel 7:8, 11, 20, 25; 11:36.
2. Vencer a los judíos. Apocalipsis 13:7, 15; Daniel 7:21; 12:7.
3. Atribular a los santos. Apocalipsis 7:9-17; 14:13.
4. Conquistar muchas naciones y gobernarlas como él desea. Ezequiel 38; Daniel 7:8, 20-24;
11:36-45.
5. Destruir la Babilonia misteriosa. Apocalipsis 17:12-17.
6. Vencer y matar a los dos testigos. Apocalipsis 11:7.
7. Cambiar tiempos y leyes. Daniel 7:25.
8. Entender misterios. Daniel 8:23.
9. Proteger o castigar a los judíos por un tiempo. Daniel 9:27; 2 Tesalonicenses 2:4; Apocalipsis
11:1, 2.
10. Obrar señales y maravillas. Daniel 8:24; 2 Tesalonicenses 2:8, 9; Apocalipsis 13.
11. Causar la prosperidad del engaño. Daniel 8:25.
12. Controlar el dinero y las riquezas en su propio dominio. Daniel 11:38-43.
13. Causar grandes engaños. Daniel 8:25; Juan 5:43; 2 Tesalonicenses 2:10-12.
14. Obrar de acuerdo a su voluntad. Daniel 11:36.
15. Controlar la religión y la adoración. Daniel 9:36; 2 Tesalonicenses 2:4; Apocalipsis 13.
16. Controlar la vida de todos los hombres en su dominio. Apocalipsis 13:12-18.
17. Controlar a los reyes como él quiera. Apocalipsis 17:12-17.
18. Hacer que todas las otras naciones le teman. Apocalipsis 13:4.
19. Inducir a los hombres a pelear contra Cristo. Apocalipsis 19:14, 19-21.
20. Continuar en completo control del poder cuarenta y dos meses Daniel 7:25; Apocalipsis 13:5.
El autor arriba mencionado da este resumen de la persona de la bestia y sus cualidades:
Será un hombre que poseerá el talento y el atractivo de todos los conquistadores y líderes
anteriores. Además de estos dones naturales, poseerá el milagroso poder de atraer gente de toda
clase, fascinándola con su maravillosa personalidad, éxitos, sabiduría superhumana y capacidad
administrativa y ejecutiva, poniéndola bajo su control por medio de unas adulaciones bien dirigidas
y una diplomacia magistral. Estará dotado con el poder de Satanás en el ejercicio de estos dones;
tanto, que el mundo se maravillará de él y lo adorará como a un dios.
Lo que sigue en 13:5-7 es una extensión de lo que se implica en "un nombre blasfemo" y "su
boca como boca de león" (13:1, 2). El antiguo imperio romano fue culpable de blasfemia en que
asumió nombres divinos en documentos públicos. El menosprecio y la burla de cualquier cosa
divina serán practicados libremente cuando la adoración del diablo sea reconocida ampliamente.
La jactancia y la blasfemia se incluyen entre las "grandes cosas" que salen de la boca de león de
la bestia: "Una boca que hablaba grandes cosas" (Daniel 7:8). La bestia maldice a Dios mismo,
incluyendo su nombre y su lugar de habitación con todos sus habitantes. Podemos comprender la
blasfemia contra los que están en el cielo, ya que ellos se regocijaron por la expulsión del dragón
desde el cielo (12:10).
Los santos fieles sobre la tierra serán entregados al poder de la bestia, a quien le será permitido
infligir su venganza sobre ellos y vencerlos. Su autoridad para matar o perdonar será ilimitada en
alcance y extensión, como se ha visto en la mención de las tres divisiones de la raza humana
(13:7). La furia del dragón por su derrota en la guerra del cielo se derrama ahora sobre los santos
de la tierra.
Los adoradores de la bestia se definen claramente como aquellos cuyos nombres no están en el
registro divino que pertenece al Cordero inmolado. Los elegidos "moran en el cielo" (13:6) y son
celestiales; los adoradores de la bestia "moran en la tierra" y son terrenales. El humanismo,
ampliamente proclamado en la actualidad, es simplemente autoadoración y sólo está a un paso de
la adoración al diablo. Para un estudio del "libro de la vida del Codero" (13:8), vea nuestro
comentario posterior en este libro, al hablar del gran trono blanco (20:11-15). En la exhortación
personal "Si alguno tiene oído, oiga", tenemos las propias palabras de admonición de Cristo,
usadas tanto en los evangelios como en Apocalipsis. Tal como se emplea aquí, este es un
llamado a entender completamente los juicios apocalípticos que están a punto de desatarse.
El castigo y la retribución adecuada son los principios indicados para amigos y enemigos por
igual. Seamos santos o pecadores, de cierto cosecharemos lo que hemos sembrado. Los santos
sometidos bajo el dominio de la bestia no se deben resistir. Aquí se ve la paciencia de los santos.
Deberán soportar los sufrimientos que les hubieren sido asignados y triunfar por medio de ellos.
Puesto que sus nombres están escritos en el cielo y el cielo es su morada, las armas que
esgrimen no son carnales sino espirituales. Como disfrutarán de una seguridad eterna, no habrá
guerra infernal ni poder humano que pueda despojarnos de sus victorias. Confiados en la
venganza de Dios, los santos de la Tribulación usarán su cautividad como un medio de gracia,
sabiendo que la eterna cautividad en el lago de fuego será la porción de la bestia. Todos los que
causen sufrimiento al pueblo de Dios deberán enfrentarse a la justicia retributiva. Con la medida
con que midan se les medirá (Mateo 7:2; Jeremías 15:2).
Concluimos este estudio de la bestia del mar con varios contrastes sugeridos por Ralph Brown:
Cristo El anticristo
Los cantores El primer ángel y su Evangelio El segundo ángel y la caída de Babilonia El tercer
ángel y la condenación
El cuarto ángel y su bienaventuranza El quinto ángel y la siega El sexto ángel y la vendimia
1a Copa | La Ira de Dios | Las Arpas de Dios | La Gloria de Dios | 2a Copa | 3a Copa | 4a Copa |
5a Copa
6a Copa | Las 3 ranas | La batalla de Armagedón | 7a Copa |Tres Símbolos de Ira | Las 3 partes
de la Ciudad
Ahora llegamos a dos capítulos de horror excepcional. Después de haber considerado a los
instigadores de la horrenda iniquidad de la tierra, ahora llegamos a los terribles juicios de las
copas. Están a punto de ser aplicados una serie de juicios severos y definitivos en una sucesión
rápida y precisa. Como el pecado del hombre llegó a su punto máximo en el hombre de pecado,
así ahora los juicios divinos van a descender del Dios de Justicia sobre la inicua tierra. Dentro de
estos capítulos que tenemos por delante se encuentran los detalles concernientes a los juicios de
Dios previos al gran día de su ira. Como lo veremos, el derramamiento de la séptima copa
completa la ira de Dios. Luego sigue la ira del Cordero.
Con relación a esta doble ira, William Neweil dice lo siguiente:
"Recuerde siempre que Cristo debe venir personalmente al final y pisar el lagar solo, en su furor
(Isaías 63:3-5). La ira de Dios es general, mundial y tiene como punto de mira la iniquidad del
hombre y su idolatría. La ira del Cordero es particular, contra el anticristo y su rey y contra los
ejércitos reunidos con el doble propósito de destruir a Israel como nación (Salmo 83:4) y hacer la
guerra contra el Cordero... (Apocalipsis 19:19; Zacarías 12:10) para evitar que rescate al
asediado Israel."
Estos dos capítulos deben estudiarse juntos, porque proporcionan los detalles de lo que se dice
en términos generales en las palabras introductorias de 11:18: "Y se airaron las naciones, y tu ira
ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos..." En el capítulo 15 se nos da la preparación para
las copas, pero en el capítulo 16 tenemos el derramamiento de las copas.
La señal o milagro del capítulo 15 se extiende hasta el final del capítulo 16. De hecho, 15:1 es
un resumen de todo lo que sigue. Los ángeles propiamente no reciben las copas sino hasta el
15:7, pero aquí en el versículo introductorio se ven anticipadamente como si ya las tuvieran. En
esta gran maravilla que vio Juan encontramos la consumación de un trío de señales. La "gran
señal" de la mujer (Israel) es presentada en 12:1. "Otra señal," la del dragón, el antagonista de
Cristo se presenta en 12:3. Y aquí tenemos "otra señal en el cielo, grande y admirable". Las tres
señales son vistas en el cielo, el lugar inmediato de la morada de Dios. Esta tercera señal (más
solemne que las dos anteriores debido a su asociación con la ira de Dios sobre la bestia) es
"grande" porque algo de trascendental importancia va a ser revelado. La palabra "admirable"
indica que la paciencia divina ya se ha agotado, y que la terrible visitación de los juicios divinos
está a punto de caer sobre los apóstatas de la tierra.
Parece como si el contenido del capítulo 15 girara alrededor de tres expresiones muy fuertes: la
ira de Dios (15:1, 7), las arpas de Dios (15:2) y la gloria de Dios (15:8).
1. La ira de Dios
Los siete ángeles y las siete plagas constituyen el medio por el cual se expresa la ira de Dios.
Esta expresión, "la ira de Dios," la cual aparece seis veces en el Apocalipsis (14:10, 19; 15:1,7;
16:1, 19), es en realidad una frase terrible, que debería causar terror en los corazones de los no
salvos que viven hoy en esta tierra.
"Los siete ángeles" (diferentes de aquellos siete altamente honorables, relacionados con las
trompetas) salen del templo (15:6), la residencia inmediata de Dios y de los ángeles. Del templo
antiguo salían los sacerdotes como ministros de gracia. Pero ahora los ángeles emergen como
ministros de juicio.
"Templo" o "tabernáculo del testimonio" es una frase muy sugestiva. Para Israel esto
representaba una garantía de la presencia de Dios con el pueblo, y de su providencia para con
él. Pero ahora la santidad de Dios demanda el castigo de los malvados, y por lo tanto tenemos el
"testimonio" de juicio, de acuerdo con la naturaleza de Dios, contra la bestia y contra todos los
enemigos de su pueblo. David Brown dice: "El tabernáculo del testimonio surge a la vista aquí
apropiadamente, porque la fidelidad de Dios está tomando venganza por su pueblo con juicios
que están ya para ser ejecutados sobre sus enemigos. Necesitamos echar una mirada dentro del
Lugar Santo para comprender los propósitos y los planes secretos de los rectos juicios de Dios."
Los siete ángeles estaban vestidos en forma apropiada para el carácter justo de su misión y
también para aparecer en la misma forma en que estaba vestido el Señor (1:13). Si comparamos
esto con 19:8 nos daremos cuenta de que el lino puro es indicativo de justicia, mientras que el
cinto de oro alrededor del pecho (no de los lomos) sugiere que la obra de juicio es compatible
con la naturaleza santa de Dios.
Las "siete plagas postreras" o "siete últimas plagas" sugieren algo definitivo y terminado; por lo
tanto, la aparición de los siete es especialmente apropiada. Hemos llegado al ciclo Final de la
visitación de los juicios. Por supuesto, las copas no constituyen el final de la ira divina, ya que
caerán nuevos golpes de venganza cuando Cristo venga en persona (19:11-21). Lo que vemos
aquí es la conclusión de los juicios providenciales de Dios. Estas copas se encuentran "llenas de
la ira de Dios". "Llenas" significa completas o consumadas. Para Dios el futuro es tan cierto como
si fuera ya pasado; así de firme en su cumplimiento es su Palabra.
2. Las arpas de Dios
Este prefacio a los últimos juicios devastadores de Dios incluye una bella descripción de los
mártires victoriosos que están con el Señor. El párrafo del 15:2 al 15:4 está repleto de victoria,
alabanza y adoración. Las alabanzas corales del cielo están representadas por el arpa, la cual,
con su combinación de notas profundas y solemnes y melodías tiernas y suaves, representa la
alabanza y adoración a Dios (1 Crónicas 25:6). Las arpas de Dios (esto indica que los
instrumentos, los músicos y los cantos son suyos) eran parte de los instrumentos del cielo,
usados exclusivamente para la alabanza de Dios. Parece como si los dos grupos de arpistas
cantores mencionados en 14:2 y 15:2 representaran la misma hueste victoriosa.
La tribuna sobre la cual están de pie los arpistas es parecida a un mar de vidrio mezclado con
fuego. En el mar de vidrio Walter Scott ve un estado inalterable de santidad, de pureza interior y
exterior. El mar sugiere inmensidad y el vidrio sugiere una calma sólida y estable, una paz
serena y permanente. Dice Wordsworth: "El mar de vidrio expresa tranquilidad y brillantez; y este
mar celestial es de vidrio (4:6) para declarar que la calma del cielo no es como los mares de la
tierra, encrespados por los vientos, sino que éste se halla cristalizado en una eternidad de paz."
Al describir a los mártires en pie sobre el mar de vidrio, se está sugiriendo que esta compañía de
santos ya ha llegado a su reposo y a su nueva posición como vencedores y adoradores.
El mar de vidrio mezclado con fuego introduce otro elemento. Estos santos han salido
victoriosos de su terrible prueba. Tenemos tres enemigos a los cuales enfrentarnos: el mundo, la
carne y el diablo. Pero estos músicos tenían un cuarto enemigo con el cual pelear: la bestia. Se
alcanzó la victoria sobre la bestia, sobre su imagen, sobre su marca y sobre "el número de su
nombre", y ahora ellos triunfan, porque su victoria es completa y definitiva.
El canto que acompaña a las arpas tiene en sí un toque de gran poesía. Es un canto de victoria
como el de Moisés después de cruzar el mar Rojo. Dos cánticos se combinan aquí: el cántico de
Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero. El cántico de Moisés es de triunfo sobre el mal
por medio de los juicios de Dios. Este es un cántico que celebra la derrota de Faraón y sus
ejércitos en el mar Rojo (Éxodo 15). (Este canto mosaico no debe confundirse con el canto
profético de Deuteronomio 32:1-44.) El cántico de Moisés, aunque muy hermoso, solamente
celebraba una redención terrenal. La gracia y gloria del canto que fue entonado en la orilla
oriental del mar Rojo estaban asociadas con el poder sobre los enemigos de Israel en Egipto, a
través de los juicios de Dios.
El cántico del Cordero, en cambio, es de una naturaleza muy diferente. Este canto, dirigido por
el Cordero como Capitán de nuestra salvación, lleva implicada la exaltación del Mesías
rechazado, del Mesías sufriente. Al ser entonado por el remanente fiel y martirizado en medio del
Israel infiel y apóstata, este cántico celebra a Dios y al Cordero de parte de aquellos que
sufrieron pero que ahora se encuentran en el cielo.
Al estudiar el contenido de este doble canto, nos damos cuenta de que en él se glorifica a Dios
de varias maneras. En primer lugar son alabadas sus obras. La frase "grandes y maravillosas" se
repite en 15:1, 3, para señalar la vindicación de la justicia de Dios de manera que El sea
glorificado al final de sus tratos con los hombres. En el título divino combinado Señor Dios
Todopoderoso tenemos una inmensa reserva de fortaleza y de consolación para los santos, pero
de malos presagios para los enemigos de Dios.
Los caminos de Dios son ensalzados como "justos y verdaderos" o "rectos y verdaderos". En el
acto de castigar a sus enemigos. Dios actuará de acuerdo con su propia personalidad. El juicio
equitativo será ejecutado por el "Rey de las naciones" (no "el Rey de los santos," como lo traduce
RV). Algunas versiones traducen esta expresión como "el Rey de los siglos." El punto importante
en la controversia del Señor con la tierra es dilucidar quién es el rey de las naciones. El o la
bestia que es agente de Satanás. En la víspera del derramamiento de las copas sobre el reino de
la bestia, los cantantes victoriosos alaban al Señor como el verdadero Rey de las naciones.
La adoración a Dios también forma parte de este estupendo cántico. Las tres veces que
aparecen las razones por la cuales el Señor debe ser glorificado se hallan en este mismo
versículo:
"Pues sólo tú eres santo," Los cantores, de pie sobre el mar de vidrio, celebran la santidad de
Dios. Le temen y lo glorifican como el único digno de ser llamado santo. La bestia se había
puesto a sí misma como dios, pero el coro de victoriosos escogió la santidad frente a este mundo
lleno de pecado, y ahora se encuentran donde reina la verdadera santidad.
"Por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán." Los juicios de Dios llenarán de temor a
sus enemigos. Anticipándose al dominio universal del Señor, los santos se dedicarán a celebrar
con regocijo el reconocimiento universal de la supremacía divina. Aquí vemos que tiene lugar el
cumplimiento definitivo de profecías tales como Salmo 148; Isaías 2:2-4; 56:6, 7; Zacarías 14:16,
17.
"Porque tus juicios se han manifestado." Otra traducción dice: "Porque tus justicias han sido
manifestadas." El plural "justicias" indica la manifestación de los actos justos de su juicio. Puesto
que El es justo, aun mientras está aplicando juicio y venganza, debe ser glorificado. Estas son
palabras verdaderamente bellas, que son expresadas por aquellos que han pasado a través de
los horrores de los tormentos de la bestia.
Al comentar esta excepcional escena, F. B. Meyer dice: "Aquellos que existieron bajo la
dispensación de Moisés, los seguidores del cordero en la presente dispensación, y con ellos
todas las almas de los santos que han vencido, constituirán un inmenso coro. Pero por más que
escudriñe el cántico de Moisés, no se encontrará en él ni siquiera una nota que se iguale con
éste en sublimidad. Aquí tenemos a los santos de Dios, que han aprendido a distinguir y apreciar
lo bueno de la justicia y de una conducta y gobierno santos, capacitados por su posición
ventajosa en relación con la eternidad para considerar la historia completa del programa divino,
adorándolo a El como el Rey de los siglos, y reconociendo que todos sus caminos han sido
justos y verdaderos. ¡Qué confesión! ¡Qué reconocimiento!"
3. La gloria de Dios
La última sección de este interesante capítulo (15:5-8) es introducida por otro "he aquí" (omitido
por algunas versiones). Este párrafo empieza con la morada de Dios y concluye con la gloria de
Dios. Como todo el contenido del párrafo está relacionado con la gloria de dios, examinemos
estos versículos teniendo esto en cuenta.
William Neweil opina a favor de un templo real de Dios en el cielo, pero nosotros creemos que la
palabra "templo" es usada debido a lo que representa simbólicamente; es decir, el lugar de la
morada de Dios, en donde se le debe buscar y adorar. Del templo salen los siete ángeles, los
cuales tienen las siete plagas, la última visitación de juicios de parte de Dios sobre las naciones.
El hecho de que uno de los seres vivientes les haya entregado las copas a los ángeles indica
que estos seres vivientes son los ejecutores del gobierno judicial de Dios. Por estar "llenas de
ojos", estas magníficas criaturas poseen un profundo entendimiento acerca de los propósitos de
Dios y por lo tanto preparan a los ángeles para la ejecución de los temibles acontecimientos. Se
ha indicado que hay tres pasos en la operación de los juicios de Dios:
1. Los ángeles reciben órdenes y vestiduras adecuadas en el ^ santuario (15:6).
2. Reciben las copas llenas de la ira de Dios de parte de uno de los seres vivientes (15:7).
3. No pueden dar ni un paso en el proceso del juicio hasta que Dios les da la orden de hacerlo
(16:1).
Todo esto sugiere que las obras y los caminos de Dios aun en la aplicación de sus juicios son
realizados con calma y mesuradamente. Y es esto precisamente lo que nosotros esperaríamos
de Dios, quien "vive por los siglos de los siglos." Es el Dios eterno quien está a punto de inundar
la inicua tierra con las plagas de su ira. Nunca debemos olvidar que Él es glorificado tanto en
juicio como en gracia.
Antes de dejar este capítulo preparatorio, se nos introduce a la cortina de humo de Dios que lo
cubre todo en el santuario momentáneamente. El humo, por supuesto, es un símbolo de la
presencia de Dios (Éxodo 19:18; Isaías 6:4). Nadie podía entrar en el templo debido a la
presencia de Dios en la manifestación de su gloria y poder durante la ejecución de los juicios de
las copas. El humo de la gloria y el poder de Dios llenaba el templo. Moisés no podía entrar al
tabernáculo del testimonio (ni los sacerdotes podían entrar en el templo) cuando se manifestaba
la gloria del Señor (Éxodo 40:34, 35; 1 Reyes 8:10, 11). Lo que vemos aquí no es la gloria
misma, sino humo que provenía de la gloria. No es que el incienso haya llenado el templo, sino él
humo que es la gloria de Dios manifestada enjuicio. Ciertamente, en torno a esta escena
completa que llena nuestros corazones de temor, hay una finalidad. Dios está a punto de tratar
con los rebeldes de la tierra.
El versículo inicial del capítulo 16 es rico en significado. En primer lugar está la "gran voz del
templo", la cual ha sido interpretada de varias maneras. Es posible que se trate de la voz de
Dios, ya que nos trae a las copas de la ira de Dios. Cristo no es mencionado sino hasta después
de que Dios haya ejecutado personalmente sus juicios. Como lo hemos señalado con
anterioridad, el Apocalipsis es el libro de las voces y siempre que se encuentra una "voz" esto
implica una comprensión inteligente del asunto en cuestión. Leemos acerca de una gran voz,
sonora y fuerte. Tales adjetivos describen el carácter de la voz y también la naturaleza de lo que
anuncia.
Aquí la gran voz sale del templo, del lugar santísimo. Debido a que la santidad de Dios demanda
la ejecución de los juicios sobre este mundo apóstata, la ira de Dios arde furiosamente: "Id y
derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios." Un mandamiento muy diferente
provino de Cristo cuando El estaba a punto de dejar a los suyos: "Id por todo el mundo y
predicad el evangelio a toda criatura." Pero ahora la gracia es retirada. Ya no se habla más de la
copa de salvación sino de la copa de la ira de Dios.
Pentecostés fue testigo del derramamiento del Espíritu Santo, y con tal efusión vino la
manifestación de las bendiciones. Pero ahora hemos llegado a otro tipo de derramamiento: el
enojo puro está ya a punto de descender sobre la tierra. La plenitud de la ira divina es vaciada en
cada una de las copas, las cuales en su debido orden serán derramadas sobre este mundo
pecador. El clamor del remanente judío sufriente es contestado en las siete plagas terribles que
están por caer: "Y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia con que te
han deshonrado, oh Jehová" (Salmo 79:12).
En las copas de oro podemos vislumbrar de nuevo el furor de Dios. La palabra de donde viene
el término "copas" es "tazones" o "redomas" y representa los recipientes redondos que se
usaban en el santuario, donde eran llenados con el incienso fragante. Ahora los recipientes
consagrados para uso y servicio del templo están llenos con la justa ira de Dios y son dedicados
al juicio. Y la forma de la boca de estos tazones permite que su contenido sea derramado todo
de una vez, lo que indica la asombrosa rapidez de los ayes.
4. La primera copa — sobre la tierra (16:2)
Hay algo muy expresivo en relación con la ejecución de estas siete plagas. Las copas en su
totalidad implican acción violenta. Con un leve ataque destruyen el reino de la bestia, la cual se
había investido a sí misma con el poder mundial. La destrucción repentina les sobrevendrá a la
bestia y a sus adoradores y no escaparán.
Los juicios de las trompetas estarán limitados más o menos al mundo romano, pero los juicios
de las copas cubrirán toda la tierra y constituirán la guerra total de Dios sobre el mundo. Las
trompetas son la respuesta de Dios a Satanás, cuyo imperio será aplastado. Durante las
trompetas, el poder de Satanás es desatado para alcanzar nuevos objetivos. Durante las copas,
en cambio, es Dios quien desata su poder para concluir con su cruel operación. A los ángeles se
les otorga el control directo sobre todas las fuerzas de la naturaleza y ellos a su vez ejecutan el
juicio que está escrito.
En la primera copa o tazón de ira vemos una plaga muy parecida a la sexta plaga egipcia
(Éxodo 9:8-12), la cual fue la primera plaga en afligir los cuerpos de los egipcios. David Brown
recalca: "La razón por la cual la sexta plaga egipcia viene a ser la primera aquí es porque fue
dirigida contra los magos egipcios Janes y Jambres para que no pudieran competir contra
Moisés; de la misma manera esta plaga es enviada sobre aquellos que en la adoración de la
bestia habían practicado hechicería. Puesto que se sometieron a la marca de la bestia, ahora
también deberían llevar la marca de la venganza de Dios."
En conexión con esto, nos preguntamos si acaso la "úlcera maligna y pestilente" no afectará el
lugar exacto del cuerpo donde los hombres llevaban la marca de la bestia, es decir, la frente y la
palma de la mano. "Los sufrimientos físicos indudablemente se sumarán a la angustia sufrida por
los hombres, pero la característica principal y predominante será lo judicial, lo que tendrá que ver
con el alma y la conciencia, un sufrimiento que excede en gran manera a cualquier aflicción
física." ¡Pero seguramente no podrán huir de las úlceras reales: heridas malignas, pestilentes y
supurantes!
La palabra traducida "úlcera" significa una fea llaga que supura en una forma terriblemente
maloliente. En Éxodo 9:8, Moisés y Aarón esparcieron las cenizas de un horno hacia el cielo a la
vista de Faraón, y descendieron sobre hombres y animales en forma de horribles llagas. Tanto
aquellas plagas como éstas deben ser interpretadas literalmente, como se prueba por el hecho
de que las terribles heridas de la primera copa todavía atormentaban a los hombres durante la
quinta copa, la de la oscuridad, donde leemos "dolores y úlceras" (16:11). Estas llagas no
curadas implican desesperación y espanto. Estas heridas son incurables (Deuteronomio 28:27,
35) y deberán ser sufridas como un anticipo de las angustias del infierno.
5. La segunda copa — Sobre el mar (16:3)
Una característica sobresaliente de las copas es que no sólo se parecen a las plagas de Egipto,
sino también a las plagas de las trompetas. Con las copas, sin embargo, no existe la limitación
de juicio, como con las trompetas. En esta segunda copa de ira se nos da el cuadro de un
hombre asesinado en medio del charco formado por su propia sangre. El mar y todo lo que está
en él se convirtió en sangre, "como de muerto". Bajo la tercera trompeta, sólo la tercera parte del
mar se convirtió en sangre (8:8), mientras que aquí la destrucción no es parcial sino completa.
Cuando los juicios se hayan terminado, solamente quedarán unos pocos humanos vivos para
entrar en el milenio.
Debido a que el mar cubre la mayor parte de la tierra, esta será una plaga que extenderá su
poder mortífero universalmente. La bestia hizo derramar sangre en abundancia, lo cual es la
marca distintiva de la muerte. Pero esa sangre de mártires es ahora vengada. La bestia está
empezando a cosechar todo lo que ha sembrado.
¡Sangre por sangre! Faltan palabras para describir lo terrible que será que millones de animales
del mar mueran y cubran la superficie de los océanos. La hediondez será desesperante. ¡Con
todos los animales del mar muertos, qué putrefacción y enfermedades podrá contener semejante
mar empapado en sangre!
6. La tercera copa—Sobre los ríos (16:4-7)
El tercer ángel, que preside las aguas, derrama su copa sobre los ríos y las fuentes de agua. Es
decir, las fuentes del mar. Todas las fuentes del progreso y del bienestar nacional caen en crisis,
ya que el comercio y la vida en general dependen en gran manera de ríos, canales y corrientes.
Rechazamos la aplicación totalmente simbólica de "ríos" como si se refiriera a la vida ordinaria
de una nación caracterizada por principios de gobierno conocidos y aceptados, y "fuentes de
agua" como las fuentes de prosperidad y bienestar convertidas en sangre (moralmente
contaminadas). Sostenemos que el ángel guardián que controla las aguas las contamina
instantáneamente.
Dos ángeles se combinan en esta declaración de los juicios rectos, recíprocos y retributivos de
Dios. Primero, el ángel de las aguas (16:4) usa el lenguaje peculiar que describe la eternidad de
Dios: "El que eres y que eras." Como Dios es justo, nunca descuida en el menor grado la medida
correcta de la más estricta justicia. Los apóstatas han derramado la sangre de los santos y de los
profetas, pero ahora opera la justicia retributiva al hacer que los asesinos del pueblo de Dios
beban agua hecha sangre. Una condenación terrible es la que se merecen. Son dignos de una
muerte terrible, la cual les viene ahora como un anticipo de lo que será la muerte segunda en el
lago de fuego.
El segundo ángel es descrito como el ángel que sale del altar (16:7). Más propiamente, es el
mismo altar el que habla; "que sale" es una frase omitida en los mejores manuscritos. Podríamos
traducir esta oración: "También oí al altar (personificado) que decía." Sobre este altar se han
ofrecido las oraciones de los santos, presentadas a Dios, y debajo de él están las almas de los
mártires clamando venganza sobre sus enemigos y los enemigos de Dios. De esta manera el
ángel y el altar, que representan la totalidad del cielo, están de acuerdo en que los juicios de
Dios son justos y verdaderos. Todos los que se encuentran dentro del templo celestial están de
parte de Dios mientras El actúa como el gran Vengador por los suyos. Los lamentos desde los
altares desde el tiempo de Abel en adelante son vindicados ahora para siempre jamás (Mateo
23:35).
7. La cuarta copa — Sobre el sol (16:8, 9)
Bajo la cuarta trompeta se obscurece la tercera parte del sol (8:12), pero aquí el poder
abrasador del sol es intensificado. Le fue dado poder al sol para quemar con gran calor. Esto va
a ser cuando Dios libere su bomba H. No interpretamos al sol simbólicamente en este pasaje
(como la autoridad gobernante suprema, representada por el mundo romano revivido), sino como
el mismo sol natural, de cuyo calor nada escapa (Salmo 19:1-6). Puesto que Dios tiene control
sobre todas sus obras creadas, Él intensifica el calor del sol y por ese medio causa una terrible
mortandad. El profeta Joel, al describir el día grande y terrible del Señor, declaró: El sol y la luna
se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor (Joel 2:10).
Bajo la primera trompeta, los árboles y la hierba verde fueron quemados, pero ahora Dios aplica
su castigo abrasador a los cuerpos de los hombres. ¿Podemos imaginar la terrible angustia que
experimentarán las multitudes mientras son quemadas por este gran calor? "Y los hombres se
quemaron con el gran calor." Es decir, los que se mencionan en 16:2, de quienes se dice que
tenían la marca de la bestia. Así como ocurrió con las plagas de Egipto, también en estos juicios
el pueblo de Dios será inmune. En la misma forma en que los tres jóvenes hebreos fueron
preservados mientras permanecieron en el horno ardiente, así el remanente fiel será guardado
por Dios (Apocalipsis 7:16; Daniel 3:27).
Así como el corazón de Faraón fue endurecido a pesar de la demostración del poder absoluto
de Dios sobre su creación, de igual manera aquí el sufrimiento físico extremo no es capaz de
producir ningún cambio en los corazones: "Y no se arrepintieron para darle gloria." En lugar de
estar amedrentados por los juicios de Dios y clamar a El por su misericordia, estos hombres
solamente blasfemarán del nombre de Dios. El castigo merecido entorpece los labios y endurece
el corazón; el fuego del juicio no puede purificar. Puesto que es la bondad de Dios la que
conduce al arrepentimiento (Romanos 2:4), los hombres que no sean ganados por la gracia,
jamás podrán serlo.
Solamente podemos especular sobre lo que podría haber ocurrido si hubiera habido un
verdadero arrepentimiento de parte de estos hombres cuya carne ardía. Con la autoridad que
Dios tiene sobre las plagas, ¿hubiera detenido la tormenta de su ira para bendecir una vez más a
los arrepentidos con su gracia? La tragedia será la absoluta ausencia de humildad y dolor de
parte del hombre con relación a su pecado. Este doble juicio de calor ardiente y falta de agua
limpia para tomar no será suficiente para producir algún cambio de corazón. Como toda esta
gente es totalmente réproba, Dios la abandona totalmente.
8. La quinta copa— Sobre el trono de la bestia (16:10, 11)
En esta quinta copa de la ira, el juicio se derrama sobre el trono de la bestia, el cual había sido
establecido en una imitación arrogante del trono de Dios. El dragón le dio su trono a la bestia
(13:2). La obra maestra de Satanás es herida ahora en el centro y base de su poder. La bestia
como una persona real está condenada, por ser el instrumento de Satanás. Y es evidente que
los súbditos de este falso reino y también su cuerpo ejecutivo sentirán el impacto de la venganza
divina. William Neweil sugiere que el trono de la bestia es la Babilonia reconstruida sobre la
ribera del río Eufrates, la antigua capital de Satanás en la tierra de Sinar, donde será puesta la
maldad "sobre su base" al final de los tiempos (Zacarías 5:5-11).
Al fin el impío e insolente desafío "¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?"
(13:4) es contestado para siempre. Usando a la bestia, Satanás construye un vasto imperio, pero
Dios no será superado: Ahora hiere el reino de la bestia con oscuridad. Puesto que ellos aman
las tinieblas más que la luz, unas tinieblas físicas tan negras como la plaga egipcia (Éxodo 10:21-
23) caen ahora sobre los seguidores de la bestia. Esta terrible oscuridad sugiere que la negrura y
las tinieblas han de permanecer para siempre.
Esta densa oscuridad hará que los hombres se muerdan la lengua en su angustia. Este juicio
parece realizarse simultáneamente con los efectos de otras plagas anteriores. Los dolores y las
úlceras de la primera copa quedan de manifiesto en forma más asombrosa por la oscuridad.
William Ramsey nos recuerda que la expresión "mordían de dolor sus lenguas" es la única de su
clase en toda la Biblia, e indica la más intensa y aguda agonía. Tal acción sugiere furia y enojo a
causa de la frustración de sus esperanzas y el derrocamiento de su gobernante y de su reino.
Inmediatamente quieren vengarse, pero no pueden realizarlo; de allí su furia. Se morderán los
labios y la lengua debido a su sufrimiento mental y su agonía física.
Es interesante notar que la parte del cuerpo con la cual estos rebeldes pecaron es ahora el lugar
donde están siendo atormentados con terrible angustia. Blasfemaron del nombre del Dios del
cielo, el que controla la luz y las tinieblas. Terribles expresiones brotaron de sus labios contra
Dios y contra su nombre. ¡Ahora estos blasfemos se muerden la lengua!
Ni siquiera la acumulación de plagas, en lugar de una mera sucesión, logra producir un cambio
en el corazón de ellos, porque como dice la Escritura, ellos no se arrepintieron de sus hechos. Su
voluntad permanece endurecida. No se derrama ninguna lágrima de arrepentimiento. Como han
sido abandonados a sus malas acciones, golpes aún más fuertes deben descender de parte de
Dios para quebrantar su soberbia voluntad.
Debe señalarse que esta copa de oscuridad no debe ser confundida con el oscurecimiento de
los cuerpos celestes poco antes de la aparición de Cristo en 19:11-16. Lo que vemos en esta
quinta copa es una de las señales que el Señor dio en su descripción del período de la
Tribulación (Lucas 21:8-38). Para el remanente fiel sobre la tierra habrá abundancia de luz, de la
misma manera en que Israel tuvo luz en sus moradas durante las plagas egipcias.
9. La sexta copa — Sobre el río Eufrates (16:12-16)
Los eruditos difieren en cuanto a la interpretación de este pasaje. Un comentarista sugiere que
al hablar de que se seca el río Eufrates se está hablando en figura de Babilonia, la cual está
ubicada al lado de dicho río. Pero nada se adapta mejor al contexto que el río Eufrates mismo,
cuyo ancho cauce es difícil de ser atravesado por individuos o por ejércitos. El acto de secar este
río antiguo permitirá a los ejércitos asiáticos (como se describe en el capítulo 19) marchar sin
estorbos hacia la Tierra Prometida, de la cual el Eufrates es la frontera oriental.
El asunto más importante a recordar aquí es que tanto el río Nilo como el río Eufrates han de
quedar total y realmente secos (Isaías 11:15). De manera que tanto la frontera occidental como
la oriental de Israel serán abiertas a los invasores e Israel quedará al descubierto para ser
atacado por los cuatro ángulos. Cuando el río Eufrates haya quedado seco, los ejércitos
orientales bajo sus respectivos reyes podrán alcanzar su objetivo.
Estos reyes, procedentes de "donde sale el sol" (una bella expresión oriental que se usa para
hablar del este u oriente), marcharán sin que nada se lo impida hacia la Tierra Prometida. Puesto
que el emblema nacional de Japón es el sol naciente, pudiera ser que esta nación participara en
el avance de las hordas del Asia. ¿No es terrible pensar en que millones incontables de asiáticos
van a cruzar el cauce seco del río Eufrates y unirán sus fuerzas con la bestia contra Israel? Una
avalancha unida de naciones como ésta antes del gran día de la ira es temible en gran manera.
Estos se lanzarán ciegamente para realizar una matanza en grande, hasta que la sangre suba a
la altura de los frenos de los caballos.
Note el frecuente uso de la palabra "grande" en este capítulo. A través del ministerio milagroso
de la bestia, las multitudes terminarán acostumbrándose a las cosas grandes. El
sensacionalismo estará de moda entonces. Grandes acontecimientos ocurrirán cada día con su
influencia atractiva y engañadora. Dios personalmente le va a dar a la gente unas pocas cosas
"grandes," pero no para divertirla, sino para disciplinarla:
• Gran voz (16:1)
•Gran calor (16:9)
•Gran río (16:12)
•Gran día (16:14)
•Gran voz (16:17)
• Gran temblor de tierra (16:18)
•Gran ciudad (16:19)
• Gran Babilonia (16:19)
•Gran granizo (16:21)
•Gran plaga (16:21)
En el 16:13-16, que algunos escritores consideran como un paréntesis, encontramos la trinidad
satánica dirigiendo la más gigantesca combinación de fuerzas enemigas jamás reunida sobre la
tierra. Los grandes poderes mundiales, supervisados directamente por Satanás, se habrán
reunido para su propia desgracia.
Dentro de esta copa de ira tenemos una trinidad maligna — el dragón, la bestia y el falso profeta
— supervisando a todos los reyes de la tierra para su batalla, no sólo para luchar contra Israel,
sino también para tratar de derrocar a Dios mismo. "Se levantarán los reyes de la tierra, y
príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo; Rompamos sus
ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas" (Salmo 2:2, 3).
A. Las tres ranas
La trinidad maligna del misterio de iniquidad está ligada a tres espíritus inmundos como ranas
(16:13). Aunque aparecían tres ranas en el escudo de armas original de Francia, un país que ha
sido centro de infidelidad, socialismo y espiritismo, no creemos en la interpretación
exclusivamente histórica de esta sección (ni de ninguna otra sección) de los capítulos 4 al 22.
Debido a que la profecía frecuentemente es progresiva o acumulativa, existe un punto de vista
moderado en cuanto a los principios de interpretación, que busca la manera de combinar el
sistema histórico con el futurista. En esa forma puede haber un cumplimiento parcial de algunas
secciones del Apocalipsis sin agotar todo su significado. Secciones así señalan hacia el futuro
para su cumplimiento total. Los intérpretes que pertenecen a este doble punto de vista ven en el
nazismo, el fascismo y el comunismo las tres ranas que vio Juan.
Muchos de los mejores manuscritos dicen "como ranas". Aquí tenemos el antitipo de la plaga de
ranas enviada a Egipto, un milagro que los magos egipcios fueron capaces de duplicar (Éxodo
8:7). Una característica sobresaliente del ministerio de la bestia serán las grandes señales y
maravillas realizadas por medios satánicos. El dragón, la bestia y el falso profeta están ligados
con toda justicia a estas horribles ranas. Así como las ranas croan por las noches en pantanos y
cenagales, también estos espíritus inmundos en la oscuridad del error enseñan mentiras en el
fango de los deseos impuros. Alford habla de "la inmundicia y el ruido pertinaz de las ranas". Las
ranas eran consideradas por los escritores y poetas griegos como los habitantes apropiados del
lago Estigio, o río del infierno. Estos espíritus salen de las bocas de los tres inicuos que forman la
trinidad infernal (la boca, por ser el asiento principal de la influencia). De acuerdo con varios
pasajes de la Biblia, deducimos que la boca es la fuente y el medio de destrucción (Apocalipsis
1:16; 2:16; 9:17; 19:15; Isaías 11:4). El dragón será consumido con el espíritu de la boca del
Señor (2 Tesalonicenses 2:8).
El espíritu inmundo salido de la boca del dragón simboliza la arrogante infidelidad contra el
Señor y contra su Ungido (Cristo). El espíritu inmundo que sale de la boca de la bestia
representa el espíritu del mundo en la política de los hombres, ya se trate de una democracia sin
ley o del despotismo en el cual el hombre se sienta en lugar de Dios o por encima de Él. El
espíritu inmundo que sale de la boca del falso profeta describe al espiritualismo mentiroso y las
religiones falsas muy de moda en los días de la falacia satánica.
En esta trinidad satánica con su ministerio de obrar milagros tenemos una combinación de
poder infernal directo, la fuerza apóstata bruta y una terrible influencia maligna con el odioso
propósito de reunir a los millones de hombres de la tierra para la guerra. Entrará entonces en
efecto el último esfuerzo del infierno por destruir el cielo, cuya consecuencia final será la toma de
posesión de parte de Cristo sobre el dominio del mundo (19:17-21). A su regreso, El tratará con
eficacia con estos tres espíritus inmundos, tal como lo hiciera con aquellos que se opusieron a El
cuando estuvo en la tierra.
Puesto que la reunión de los reyes del mundo con la bestia es una señal de la venida de Cristo
para destruir a sus enemigos, los santos reciben una exhortación para que velen su venida. Un
mensaje de aviso y aliento se envía al remanente fiel: "He aquí, yo vengo como ladrón.
Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su
vergüenza" (16:15). Aquí nos encontramos con un paréntesis de suma importancia espiritual.
Debe entenderse claramente que este no es un mensaje para la Iglesia; sin embargo, los
principios contenidos en él acerca de la bienaventuranza asociada con la actitud de velar (y la
vergüenza para los que vivan descuidadamente) es aplicable a los santos de todas las
generaciones.
Las expresiones "he aquí" y "bienaventurado" están relacionadas definitivamente con los santos
de la Tribulación. Alrededor de ellos, las multitudes estarán durmiendo en oscuridad moral y
espiritual. Estarán viviendo en un estado de seguridad falsa y se congratularán a sí mismos por
el aparente estado de "paz y seguridad". Pero repentina e inesperadamente, el Señor, como un
ladrón en la noche sorprenderá y destruirá a todas las gentes congregadas por la actividad
satánica contra el Señor y contra su Ungido. Aquellos que creen que la Iglesia deberá pasar a
través de la gran Tribulación, hacen mucho alarde sobre este versículo. Pero Cristo no vendrá
por su Iglesia como un ladrón. El regresa por su Iglesia como un novio, ya que la Iglesia es su
novia. Con la llegada de un ladrón hay pánico y miedo, puesto que viene a despojarnos de
nuestras posesiones y a destruir nuestras propiedades (1 Tesalonicenses 5:2, 4; Mateo 24:43; 2
Pedro 3:10). Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas y por lo tanto no tenemos miedo
del regreso de nuestro Señor.
Por supuesto, en lo que concierne a nuestro andar, debemos esforzarnos siempre por tener
nuestras vestiduras sin mancha y llevar una vida en la que no haya nada de qué avergonzarnos
y sin estar expuestos a desnudez moral. El peligro que confrontarán aquellos que vivan durante
el tiempo en que los espíritus inmundos estén operando, será el de descuidar la esperanza
venidera y por lo tanto exponerse a la mirada de los ángeles y de un mundo impío "desnudos":
carentes de dirección y protección divinas.
El obispo Lightfoot sugiere que bien puede haber en esta exhortación a velar, una alusión a una
costumbre judía en el servicio del templo. Veinticuatro turnos o compañías de guardia eran
nombrados día y noche para vigilar las diversas entradas a los atrios sagrados. Uno era
nombrado como capitán o jefe de los demás y era conocido como el "hombre del monte de la
casa de Dios". Su deber era hacer ronda por las diversas puertas durante la noche para ver que
sus subordinados fueran fieles a su cargo. Era precedido por otros hombres que llevaban
antorchas encendidas, y se esperaba que cada centinela que estuviera despierto lo saludara con
la contraseña "¡Hombre del monte de la casa de Dios, la paz sea contigo!" Si por descuido o por
dormitar, alguien no cumplía con esto, era azotado, sus vestidos eran quemados y quedaba
marcado por la vergüenza.
B. La batalla de Armagedón
¡Cómo temblamos al tratar de imaginar lo que ocurrirá con las naciones que se hayan
confabulado con odio insaciable contra Dios y contra su Cristo cuando sean reunidas por los
espíritus inmundos para la batalla de aquel día del Dios Todopoderoso! ¡La mortandad será
universal! La historia testifica que hay ocasiones en que las naciones están entregadas a la
guerra con una pasión tal, que los historiadores son incapaces de explicarla. Esta será la manera
en que tendrá lugar esta guerra contra Dios.
¡Cuan ciegamente las hordas de la tierra serán conducidas contra Aquel que las ha creado!
(Vea el Salmo 2; Apocalipsis 17:14 y 19:19.) La frase: "Y los reunió" (16:16) puede ser traducida:
"Ellos (los espíritus inmundos de los versículos 13 y 14) los reunieron." Si se mantiene el
pronombre personal "él" se entenderá que se trata de Dios, y es El efectivamente quien los pone
a las órdenes de los espíritus inmundos. Nadie puede leer el Apocalipsis en su totalidad sin
darse cuenta de que Dios está detrás de la escena y de los actores en todo el proceso judicial
del libro. En un acto de justa retribución, El permite a los apóstatas gobernantes de la tierra que
aglomeren a las multitudes en las montañas de Meguido.
Debido a que el Armagedón será testigo de la batalla más sangrienta de toda la historia,
debemos considerar brevemente el significado histórico y profetice del campo de batalla más
terrible de la tierra. El Armagedón está situado al pie del monte Carmelo, el escenario de la
mayoría de las matanzas del pasado. Armagedón significa "montaña de la destrucción" o
"matanza" y el nombre está bien puesto. En realidad, su nombre es Har Magedon: "Har", que
significa "montaña", y Magedon o Meguido, de una raíz que tiene el significado de "cortar" o
"matar". La limitada zona de Meguido no permitirá la presencia de un vasto número de hombres,
pero este nombre puede también referirse a la más extensa vecindad de Israel, donde por medio
de la actividad satánica las naciones de la tierra vendrán para ser aplastadas.
Meguido fue el escenario de la derrota de los reyes cananeos por la interposición milagrosa de
Dios bajo la dirección de Débora y Barac. Como aliado de Babilonia, Josías fue derrotado y
muerto en Meguido. Las lamentaciones de los judíos un poco antes de que Dios intervenga a
favor de ellos contra todas las naciones que se han juntado contra ellos, es semejante a los
lamentos por Josías en Meguido (Jueces 5:19, 20; Zacarías 12:11; 2 Crónicas 35:22-25).
Sin embargo, se puede hacer la pregunta: "¿Por qué es escogido Armagedón como el lugar de
reunión?" Bueno, ¡las naciones se reúnen allí para atacar y destruir a Israel! "Contra tu pueblo
han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos. Han
dicho: Venid y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de
Israel. Porque se confabulan de corazón a una, contra ti han hecho alianza" (Salmo 83:3-5).
Dios, sin embargo, domina e interviene. Aunque las naciones se arrojan en un esfuerzo
combinado contra el Señor y contra su pueblo, el furor divino se desata y la destrucción invade a
las hordas arrogantes. Israel es liberado y sus crueles enemigos son destruidos. En esta derrota
total de las naciones se decide la soberanía de la tierra, así como el derecho de Israel a poseer
su propia tierra.
10. La séptima copa—En el aire (16:17-21)
Todo lo que se ve durante la copa anterior es preparatorio para el derramamiento final de la ira
de Dios, el gran día de la ira de Apocalipsis 19:11-16. Entonces y sólo entonces, los rebeldes
serán destruidos y quitados de la tierra (Mateo 13:40-43). En la sexta copa tenemos la reunión
de las naciones de la tierra en Israel para realizar una verdadera guerra contra Dios y contra el
remanente de su pueblo (Isaías 11:15, 16). Ahora se acerca una destrucción que excederá en
magnitud a todo lo que se ha experimentado desde que el hombre inició su triste historia fuera
del jardín del Edén.
El séptimo ángel derramó su copa en el aire. Debido a que todos los hombres respiran aire, el
cual es esencial para la vida, tenemos aquí un juicio divino que afectará el aliento de vida de la
gente. Además, puesto que Satanás es descrito como el príncipe de la potestad del aire (Efesios
2:2), también vemos en esta copa la consumación del juicio sobre todas las influencias
perniciosas del diablo. El mundo de Satanás sufre bajo esta terrible plaga. La "gran voz" es la
voz de Dios, como la del 16:1, con la excepción de que aquí se unen el templo y el trono. En el
templo es donde El reside, mientras que en el trono es donde reina. La voz divina clama
diciendo: "¡Hecho está!", refiriéndose a toda la serie de plagas que ahora queda completa.
¡Hecho está! Ya ocurrió. Compare la voz de Dios en esta consumación final con la voz de Cristo
sobre la cruz, cuando fue consumada la obra de la redención: "¡consumado es!" Aquel
"Consumado es" del Salvador fue rechazado, así que ahora viene el Juez con su exclamación
"Hecho está" con relación a la retribución divina.
El final de la ira de Dios ha llegado. Un poco más tarde vendrá la terrible exhibición de la ira del
Cordero. Bajo esta séptima copa, Dios le está dando a Babilonia "la copa del vino del furor de su
ira". Esta frase sugiere tanto ira hirviente como enojo reposado, dos ideas que están implicadas
en Jeremías 30:23, 24. Aquí ya se da por realizada la destrucción de Babilonia. En los capítulos
17 y 18 tenemos una descripción separada del breve resumen que se nos ha dado bajo esta
copa. Dios es el Creador y por lo tanto puede producir convulsiones de tal magnitud que pueden
lanzar a la tierra al estado caótico previo a la creación del hombre.
A. Tres símbolos de ira
En los "relámpagos y voces y truenos" (siempre simbólicos de poder grandioso en el juicio)
tenemos una fórmula de visitación divina preparada para llevar el terror a los corazones de los
hombres. Estas señales y representaciones de enojo retributivo son enviadas a la tierra en la
forma del más fuerte terremoto que la tierra haya jamás experimentado. Todos los terremotos
ocurridos hasta ese momento parecerán insignificantes frente a este inigualado temblor de tierra.
(Vea Hebreos 12:25, 26.)
B. Las tres partes de la ciudad
Tan destructivo será este terremoto, que la ciudad de Jerusalén se dividirá en tres partes. Roma
y todas las grandes ciudades de la tierra son reducidas a ruinas. Toda la soberanía sobre los
reyes de la tierra que Roma y Babilonia habían representado es destruida para siempre. La "gran
Babilonia" es descrita como madura y lista para un "gran terremoto" y una "plaga...
extremadamente grande". Su lugar y su grandeza son condenados a eterna destrucción
(Jeremías 51:62-64), destrucción que es celebrada en el cielo según Apocalipsis 19:1-4.
Además del terror de esta hora, viene el desplomamiento de islas y montañas. Bajo el sexto
sello éstas fueron removidas "de su lugar" (6:14). Aquí se dice que "toda isla huyó, y los montes
no fueron hallados". ¡Será una gigantesca catástrofe!
El acto que sirve para coronar los juicios es el descenso de enormes granizos sobre la tierra. El
granizo, como lo veíamos anteriormente, es un símbolo de la ira divina (Isaías 28:2; Ezequiel
38:22). (Con respecto a otras granizadas, vea Apocalipsis 8:7 y 11:19.) Nadie se puede imaginar
con exactitud cómo serán los efectos de esta violenta y desastrosa tormenta de granizo. La
destructiva y asombrosa naturaleza de este juicio se nos hace más evidente cuando recordamos
que los granizos son "como del peso de un talento" cada uno. Un talento tiene entre 47 y 82
kilogramos, de manera que la severidad del juicio reservado para el día de la batalla y la guerra
"en los tesoros del granizo de Jehová", es temible en extremo (Job 38:22, 23; Salmo 105:32).
¡Pero estos juicios solamente provocan blasfemia en lugar de provocar arrepentimiento! El
endurecimiento de la conciencia es el resultado de la persistencia en el pecado. La tragedia
consistirá en que los hombres no se sentirán quebrantados para arrepentirse, sino que
permanecerán sin cambio alguno. Con tal demostración del poder judicial de Dios, los hombres
deberían sentirse arrepentidos y glorificarlo a Él, pero en lugar de eso, perecerán maldiciendo a
Dios Qué diferente es el efecto que produce la manifestación del poder de Dios sobre los suyos:
estos dan gloria al Dios del cielo (11:13).
En los capítulos altamente trágicos que vamos a considerar ahora, Cristo actúa rápidamente
como conquistador y somete a todos sus enemigos. ¡Qué acción tan rápida y precisa la que
tenemos en esta sección! ¡Cuan majestuosa es la escena en que nuestro omnipotente Señor toma
para sí todo poder y reina por encima de todos! Una vez que Él se levante para tratar contra todas
las fuerzas antagónicas, nadie será capaz de soportar su poderío. Con una vara de hierro,
desmenuzará aun al más poderoso enemigo. Los gobernantes orgullosos y arrogantes, tanto
infernales como humanos, han de ser despedazados como vaso de alfarero. Ya se trate de
sistemas, ciudades, o ciudadanos, todas las cosas y todas las personas contrarias a su voluntad y
gobierno han de caer ante su mirada y sus juicios poderosos. Aunque es el amante Cordero,
Cristo ahora revela su poder como león.
Los tronos de la tiranía y los santuarios idolátricos son destruidos. El Salvador entra en su reino y
se ciñe la corona de este pobre mundo.
Fue una ocasión memorable aquella cuando Jesús llegó a la sinagoga de Nazaret, tomó el rollo
del Antiguo Testamento de la mano del ministro y leyó del profeta Isaías un pasaje que relacionó
con su propio ministerio:
El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado... a
proclamar el año de la buena voluntad de Jehová (Isaías 61:1, 2).
Entonces Él cerró el libro en este punto, sin terminar la cita. Es decir, sin leer la parte que dice: "Y
el día de venganza del Dios nuestro."
"El año de la buena voluntad de Jehová" abarca la venida del Señor como Salvador y la
dispensación de gracia durante la era de la Iglesia (Apocalipsis, capítulos 1 al 3). "El día de
venganza del Dios nuestro" tiene que ver con lo que sigue al día de salvación: el día del juicio
durante la gran Tribulación (Apocalipsis, capítulos 4 al 20). Con llamas de fuego, el Dios justo
toma venganza sobre los inicuos (2 Te-salonicenses 1:8). Esta es la razón por la cual se menciona
el amor en esta sección judicial del Apocalipsis. Puesto que el amor del Cordero ha sido
rechazado, el día de su ira viene sobre todos los que aman y practican la mentira. Su amor por los
suyos es mencionado en la sección de gracia (1:5; 3:10; vea también 2:4; 12:11).
Sofonías fue uno de los profetas que testificaron anticipadamente por medio del Espíritu Santo (1
Pedro 1:11) sucesos que estaban muy distantes de su propio tiempo. Describiendo "el gran día del
Señor", dijo que sería:
• Día de ira y de angustia,
• Día de aprieto y de alboroto,
• Día de asolamiento y de tiniebla,
• Día de nublado y de entenebrecimiento,
• Día de trompeta y de algazara,
• Día de la ira de Jehová (Sofonías 1:15-18).
1. La condenación de Babilonia (17:1 — 18:24)
Se necesitan unas palabras de introducción sobre la relación íntima que hay entre los capítulos
17 y 18, ya que ambos tratan sobre Babilonia, pero desde distintos ángulos. Se dan breves
informes sobre la destrucción de Babilonia en 14:8 y 16:19, pero los capítulos 17 al 19 están llenos
de todos los detalles del juicio de Dios sobre un sistema religioso pecador. Es esencial tomar
todos estos pasajes en conjunto y leerlos como si fueran uno solo.
Es muy apropiado que uno de los siete ángeles encargados de derramar las siete copas de la ira
sea quien le explique a Juan el juicio que acaba de pronunciar sobre Babilonia (14:8; 16:19). Dos
frases muy significativas parecen dividir este capítulo 17:
• "Te mostraré la sentencia" (17:1);
•"Te diré el misterio" (17:7).
El doble desarrollo de este capítulo es de por sí claramente manifiesto:
• La gran ramera controla a la bestia (17:1-7);
• La bestia destruye a la gran ramera (17:7-18).
La bestia va a ser la cabeza de un imperio confederado. El poder ejecutivo, que comenzó con
Nimrod ha de concluir con la bestia, y ambos están relacionados con Babilonia. Dios va a permitir
que la tierra profética posea poder ejecutivo. Esta tierra profética estará constituida por las
naciones que encierran al mar Mediterráneo con aliados del imperio de los cesares. Todos estos
formarán la confederación de la bestia. Todas estas naciones "que moran en la tierra" tendrán una
mente terrenal. El dominio de la bestia es tanto externo (porque se extenderá a todas las
naciones) como interno (que se conformará al mundo).
El sistema pagano babilónico era una doble mezcla de la unión de los poderes civiles y religiosos
y de las costumbres y formas externas. Se usaban ritos secretos de iniciación y los adoradores
eran consagrados por ceremonias de purificación, aun cuando fueran culpables de cometer
maldades. La mujer, el misterio de la iniquidad, es el símbolo de una religión pagana con un
sacerdocio que ejercía dominio sobre toda autoridad civil. Sus maquinaciones son secretas e
internas, mientras que las de la bestia son manifiestas a todos. En el conflicto por la autoridad y el
control supremos, la bestia sale victoriosa.
Quitar a la ramera equivaldrá a quitar de sobre las naciones una carga espiritual, mental, política
y económica. Aunque todas las naciones se regocijarán por la destrucción de la ramera, sin
embargo, todas cometieron fornicación con ella y le tributaron reverencia.
La palabra misterio implica un hecho espiritual intrínseco escondido e imposible de ser
descubierto por el mero uso de la razón, pero que ahora es revelado. La unión entre Cristo y su
Iglesia es un misterio. En contraste con el misterio de la piedad estará el misterio de iniquidad.
Esta parte del nombre místico estampado indeleblemente en la frente de la mujer describe
perfectamente al terrible sistema que ella representa: una falsificación de la Iglesia verdadera. El
lugar de supremacía de Cristo sobre las naciones es usurpado. En lugar de ser la depositaría de
todo lo que es verdadero y santo, la mujer es descrita como la materialización del error y la
maldad.
"Babilonia la grande" es llamada grande debido a su reputación terrible y por ser la
representación personal de la confusión general. Esta descripción de la mujer sugiere un
extendido sistema de maldad espiritual que representa la culminación de todos los males que
operan en contra de la verdadera Iglesia mientras ésta esté en la tierra.
El babilonianismo del capítulo 17 es el sistema eclesiástico de la iglesia apóstata. Esa es la
religión de la bestia. Dicho sistema es llamado "Babilonia la grande" para distinguirlo de la
Babilonia de Nabucodonosor, conocida como "la gran Babilonia". La palabra "Babilonia" significa
confusión y está asociada con Babel y su torre inconclusa. Usado para designar a la mujer, el
nombre Babilonia representa el cristianismo apóstata desde el punto de vista divino. Desde este
punto de vista, dicho babilonianismo es el misterio de la abominación. El cristianismo profesante,
sin miembros nacidos de nuevo, y totalmente sin Dios se va a expandir hasta completar el plan de
la mujer babilónica vestida de escarlata. Este babilonianismo será una religión que los reyes de la
tierra considerarán como una pesada carga, por lo que finalmente se unirán a la bestia en un
esfuerzo por liberarse de un sistema que los ha convertido en esclavos.
¿Cuál es el significado de la expresión "la madre de las rameras y de las abominaciones de la
tierra"? En la antigua Roma las rameras llevaban en la frente un rótulo con su nombre. Vale la
pena describir y comparar nombres en la frente. En 19:16, Cristo tiene un nombre sobre sus
vestiduras y en su muslo. Los redimidos tienen el nombre de Dios en sus frentes. El nombre de la
ramera en su frente es otro ejemplo de la farsa de Satanás. Todos los nombres que lleva la mujer
están en agudo contraste con la mitra del sumo sacerdote con su inscripción "Santidad a Jehová".
La descendencia de esta madre de las rameras será numerosa. El cristianismo apóstata será el
padre de toda suerte de religiones, idolatrías y artes usados por Satanás para apartar a los
hombres de Dios. Bajo la figura de la madre de las rameras encontramos lo peor de la religión y la
fuente de todo lo que es moralmente repugnante.
El cristianismo apóstata será una abominación sobre la tierra y a los ojos del Señor debido a la
amalgama que ofrecerá. La parábola de la mujer que mezcla la levadura hasta que toda la masa
está bien leudada, podría describir también el veneno de un sistema maligno que está a punto de
permear el mundo religioso. Babilonia, como ya lo hemos hecho notar, significa mezcla o
confusión. "Ba-bel," que significa "la puerta hacia Dios", fue un lugar donde se dieron cita los
pecadores sin ley. Sin embargo, Dios intervino con la mezcla y confusión de lenguas y
desparramó a la gente por doquier. Abraham fue llamado de una civilización apóstata para fundar
una nueva raza. De manera que Babilonia, la principal de las ciudades idolátricas es un emblema
apropiado de la monstruosa maldad y de la extendida influencia de cristianismo apóstata de los
últimos días. Pero la destrucción de este malévolo sistema ocurrirá cuando la bestia rechace y
desafíe las exigencias de la mujer que tiene la autoridad y el control supremos.
Dos frases describen la abominable naturaleza de la gran ramera:
"Era"
• "No es"
• "Está para subir del abismo"
• "Ir a perdición"
"La bestia que has visto, era" (17:8), refiriéndose al pasado. Aquí tenemos el antiguo imperio
romano como existió en la forma imperial hasta el tiempo de Juan y hasta su destrucción en 476
d.C. Bajo una larga sucesión de gobernantes imperiales, la bestia existió como un vasto y
consolidado imperio. Aunque la bestia será una persona real, también se usa como la cabeza
figurada de un sistema apóstata, así como la mujer. De esta manera, la bestia (o el imperio que
ella representa) es una parte integral de la profecía bíblica.
"La bestia que has visto, no es" (17:8), refiriéndose al presente. Aunque los países incorporados
al antiguo imperio de fama mundial todavía permanecen, el imperio consolidado como tal ya no
existe. Fragmentos de la antigua vida y las leyes romanas caracterizan a muchas de las naciones
que una vez fueron parte de este poderoso imperio.
"La bestia que has visto.. . está para subir del abismo e ir a perdición" (17:8), refiriéndose al
futuro. Al levantar el telón, Dios capacita a Juan para que vea a través del corredor de los siglos y
observe el avivamiento satánico del imperio romano. Dando un salto en el tiempo, Juan puede ver
en forma de visión el atardecer de dicho avivamienlo: "Está para subir del abismo." La bestia
misma se levanta al principio de la septuagésima semana profética. Su imperio surge a la mitad de
la semana. La esposa del Cordero viene del cielo, mientras que el imperio de la bestia (para
sorpresa de todos los hombres) surge de en medio del abismo.
En este maravilloso panorama histórico del futuro de la bestia se nos dan nociones de la fase final
del apóstata poder civil de los gentiles. La hora de la venganza ha llegado. La bestia y su
Babilonia están a punto de ser destruidos. Se hace mucho énfasis en su ruina perdurable en la
repetida frase: "Va a la perdición" (17:8, 11). En 17:11 se hace énfasis en el griego en "la bestia".
Peculiar y preeminentemente, es ella la que está señalada para la destrucción. Este cuerno
pequeño, con ojos como de hombre y con una boca que habla grandes cosas, va a ser lanzado
vivo al lago de fuego; vivo y acompañado de sus socios en el crimen (19:20). La frase "va a la
perdición" se usa también con respecto a otro individuo: Judas (Juan 17:12). Esto ha inducido a
algunos escritores a afirmar que la bestia es la encarnación de Judas. El imperio mismo será
destruido por Cristo en su venida, cuando Él aparezca para tomar todos los reinos del mundo y los
convierta en su imperio mundial.
Dos veces se nos dice que el malvado y engañado mundo se asombrará por la aparición de la
bestia (13:3; 17:8). Pero tan asombroso fenómeno no sorprenderá a los escogidos, quienes
entienden con exactitud la personalidad de la bestia. Serán únicamente aquellos cuyos nombres
no están escritos en el libro de la vida quienes contemplarán con asombro las artimañas de
Satanás. Los escogidos poseen una mente dotada de sabiduría y por lo tanto entienden el
significado profetice de todo lo que está escrito.
Entre las características prominentes de la bestia destacan su historial político y su guerra en
contra del Cordero. Ya hemos escrito algo acerca de las siete cabezas. Los diez cuernos, se nos
dice, representan a diez reyes o sus reinos. Las siete cabezas expresan formas sucesivas de
gobierno, mientras que los diez reyes son contemporáneos, y se ve como si estuvieran dominando
un territorio real durante el período de la bestia. Los diez reyes son coexistentes con la bestia e
indican la apariencia de su imperio, el cual existirá en forma de diez reinos.
Las respectivas cabezas de estos reinos reciben poder como reyes, lo cual significa que
conservan sus derechos reales. Tienen un poco de reyes, pero no son poseedores del poder total
de sus reinos. Inclinándose en obediencia total ante la voluntad de la bestia, estos reyes le darán
todo su poder y su fuerza a ella. Con un mismo sentir, llevan a cabo la voluntad de la bestia y se
convierten en sus aliados dependientes.
Estos diez reyes reinarán por "una hora" con la bestia. La duración de los reyes es medida con
relación al reino de la bestia. "Una hora" representa un tiempo definido de corta duración. La
bestia, aunque se establecerá a sí misma como un rey de reyes, será depuesta muy en breve por
el verdadero Rey a su venida. La victoria del Cordero sobre la bestia y su coalición de reyes será
violenta y completa.
En el versículo 17:14 se anticipa la victoria final y completa de Cristo en el mensaje del ángel, una
victoria que se describe más detalladamente en 19:19-21. Esta guerra y la ira del Cordero son
específicamente: contra el anticristo y sus reyes, congregados con el doble propósito de destruir a
Israel para que deje de existir como nación (Salmo 83:4) y hacer guerra contra el Cordero como
una expresión de su odio hacia Él.
Note que el Cordero es visto como el Señor de señores y Rey de reyes. La palabra griega de la
cual viene el término "cordero" es el diminutivo armón, "el corderito." En contraste con la
arrogancia y la malignidad de la bestia tenemos la mansedumbre y la inocencia del Cordero. Sin
embargo, el Cordero Todopoderoso triunfa sobre la bestia. Los títulos que se usan para designar a
nuestro Señor combinan su mansedumbre con su poder, su ternura con su fuerza.
El Apocalipsis es esencialmente un libro del Cordero. El libro en su totalidad gira en torno de
Cristo como Cordero.
• Capítulo 1: la visión del Cordero
• Capítulos 2 y 3: el mensaje del Cordero
• Capítulos 4 y 5: la adoración del Cordero
•Capítulos 6 al 19: la ira del Cordero
•Capítulo 19:7-10: las bodas del Cordero
•Capítulo 19:11-22: el reino del Cordero.
El nombre "cordero" aparece veintisiete veces en el Apocalipsis y se
presta para un estudio extremadamente valioso:
•El Cordero inmolado (5:6; 7:14)
•El Cordero adorado (5:8; 21:22)
• El Cordero digno (5:12)
•El Cordero eterno (5:13, 14)
• El Cordero revelador (6:1)
•El Cordero airado (6:16, 17; 14:10)
• El Cordero reinante (7:10)
•El Cordero sustentador (7:17)
• El Cordero que escribe (13:8; 21:27)
• El Cordero que vendrá (14:1)
• El Cordero que es seguido (14:4)
•El Cordero victorioso (12:11; 14:10; 17:14)
• El Cordero desposado (19:7-9; 21:9)
• El Cordero iluminador (21:23-25)
• El Cordero que refresca (22:1)
• El Cordero obedecido (22:3, 4).
¡Cuan cierto será que "el Cordero será la gloria en toda la tierra de Enmanuel"!
Este decimoséptimo capítulo del Apocalipsis está lleno de "señales". Podría elaborarse otro
bosquejo del libro con referencia a la palabra "señal":
• La señal en el cielo (12:1)
•La señal de la personalidad de Satanás (12:3; 13:3)
• La señal del poder de la bestia (13:13)
• La señal de la iglesia ramera (17:6)
• La señal de un mundo inicuo (17:8).
Las tres características de aquellos que participan en la victoria del Cordero las poseen también
todos sus santos: "Ellos están con Él." Así como la bestia comanda sus ejércitos, así también
Cristo cuenta con sus huestes militantes que lo asisten. Los ejércitos celestiales, constituidos por
el cuerpo completo de los santos redimidos, acompañan a Cristo cuando Él desciende del aire a la
tierra. ¡Qué escena! La bestia y sus ejércitos están a un lado, y el Cordero con sus ejércitos al
otro, y del resultado de esto no hay ninguna duda. Cristo será exaltado entre las naciones. Será
exaltado sobre la tierra.
En "las aguas donde se sienta la ramera" (17:15-18) puede verse que las fuerzas del mal montan
una blasfema parodia de Jehová sentado sobre el diluvio. Las aguas que vio Juan (17:1) tipifican,
según se le explicó, "pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas". Aquí podemos ver la inmensa
influencia moral de un cristianismo apóstata sobre las vastas masas de la humanidad.
"Estos aborrecerán a la ramera" (17:16). ¡Qué abyecta desolación la que le espera a la iglesia
apóstata! Habiendo determinado liberarse a sí mismo y a su imperio de la influencia sutil y
empobrecedora de la ramera, la bestia se torna ahora contra ella y la desmonta de su exaltado
trono. Los gobernantes del imperio confederado despojan a la ramera de todos sus ornamentos
vistosos y seductivos. Las naciones confederadas con su cabecilla principal se confabularán
aborreciendo a la ramera. La caída de la gran ramera ocurre debido a un cambio repentino
ocurrido en los pueblos esclavizados. No sólo habrá repugnancia hacia la ramera y pillaje sobre
sus riquezas y adornos, sino que también su carne será devorada. La expresión "sus carnes" en
plural como se da aquí tiene el sentido de grandes cantidades: las posesiones terrenales, la
plenitud de la carnalidad. Pero la bestia y los diez reyes, antes admiradores y esclavos de la
ramera, son ahora sus más crueles y amargos enemigos y se hartan con todas las posesiones de
la ramera.
Después la ramera será quemada "con fuego". En todo este proceso gradual de castigo puede
hacerse referencia al castigo legal de la abominable fornicación. En tiempos antiguos, a veces las
rameras eran quemadas. La voluntad permisiva de Dios es enfocada nuevamente en el perfecto
acuerdo que hacen los reyes con la bestia. En el fondo de la alianza de las naciones y su unión
con la bestia (y la destrucción final de la ramera) está la voluntad de Dios. Él ha decretado la
destrucción del dominio gentil y del cristianismo apóstata, y triunfará. Dios puede usar aun a
hombres malos para hacer que sus propósitos se cumplan. La ira del hombre puede servir para
glorificarlo a Él.
Estamos de acuerdo con lo que dice Walter Scott: "Dios obra en forma invisible pero no menos
real, en todos los cambios políticos del día de hoy. El estadista astuto y el diplomático inteligente
son simplemente agentes en las manos del Señor, aunque ellos no lo sepan. El egoísmo y las
tendencias en la política pueden influir en la acción, pero Dios está obrando firmemente hacia un
fin: manifestar las glorias celestiales y terrenales de su Hijo. O sea que, en lugar de estorbar los
planes de Dios, los legisladores y los gobernantes mas bien los llevan a cabo inconscientemente.
Dios no es indiferente, sino que está tras la escena de las acciones humanas. Los hechos de los
diez reyes del futuro en relación con Babilonia y la bestia — el poder eclesiástico y el secular — no
solo están bajo el control directo de Dios, sino que todo es realizado en cumplimiento de su
Palabra." En un tiempo tan crítico como este, debemos mantener nuestros ojos atentos a las
evidencias de que la mano gobernante de Dios se halla entre las naciones.
Seguidamente dirigimos nuestra atención a la destrucción de la Babilonia material. Tanto la
historia bíblica como la secular nos proveen una descripción adecuada de la antigua ciudad de
Babilonia, la cual alcanzó su mayor gloria y magnificencia durante el reinado de Nabucodonosor
(604-562 a.C.). Con sus altas murallas, sus torres, avenidas, jardines y palacios, la antigua
Babilonia debe haber sentido la fascinación de ser dominante e insuperable. Que sus fortunas han
sido objeto tanto de maravilla como de desgracia es un hecho que enfatizan profetas e
historiadores por igual. Actualmente no existe Babilonia, lo cual ha hecho que algunos expositores
afirmen que todas las profecías del Antiguo Testamento relacionadas con la destrucción de esta
ciudad ya se cumplieron y que, por lo tanto, ya no podrá ser reedificada. En la actualidad, el
territorio que cubría la Babilonia de la Biblia es conocido con el nombre de Hillah.
Babilonia, donde Alejandro Magno se embriagó hasta morir, fue el tercer reino mundial que
oprimió a Israel en los tiempos de la supremacía gentil. El nombre "Babilonia", derivado de "bab-
el", que significa la puerta de Dios, se convirtió en "Babel", que significa confusión. De manera que
la puerta de Dios vino a convertirse en el lugar de reunión de rebeldes pecadores donde, para
detener la creciente apostasía, Dios intervino con la confusión de las lenguas.
La historia y la profecía de Babilonia pueden ser bosquejadas brevemente:
1. Nimrod fue su fundador (Génesis 10:10, 11). Su primera reina (y símbolo de una ciudad y un
sistema malvados) fue Semíramis I. Babilonia, por ser la primera de todas las ciudades idólatras,
es el emblema más apropiado para declarar la enorme maldad y la influencia extensa y
abrumadora del cristianismo apóstata.
2. Como reino secundario bajo el dominio de Asiría, Babilonia ayudó a esta última a atacar a
Israel y Judá (2 Reyes 17:24-31; 2 Crónicas 33:11).
3. Se profetizó que Babilonia sería la captora de Judá (2 Reyes 20; Jeremías 25:9-14).
4. Fue escogida por Dios para castigar a Judá (1 Crónicas 9; Jeremías 25:9).
5. Tendría que ser castigada severamente por sus maldades (Jeremías 25:9-14; Daniel 5).
6. Babilonia fue la opresora de Israel, como se simboliza en Daniel capítulos 2 y 7 bajo "la cabeza
de oro" y "el león".
7. Babilonia volverá a ser prominente otra vez como símbolo bajo el anticristo (Apocalipsis 17:5,
18).
Después de la destrucción de Nínive, la gran metrópoli del mundo vino a ser Babilonia, la cual, de
acuerdo con el gran historiador Herodoto, tenía cien puertas de bronce sólido, con muros de más
de diez metros de altura y tan anchos que bien podían correr sobre ellos seis carrozas a la par.
Los profetas anunciaron la destrucción de Babilonia (Isaías 13:1-22; Jeremías 50:9-46). Alejandro
Magno trató de restaurar a Babilonia, pero Dios había declarado: "La barreré con escobas de
destrucción" (Isaías 14:24), y desde entonces ha permanecido en ruinas.
Babilonia fue el instrumento divino de juicio sobre Egipto, Judá, Edom, Moab, Amón, Tiro, Sidón,
Asiria, Hazor y Nínive. Isaías, Jeremías y Ezequiel son notablemente claros en sus declaraciones
sobre Babilonia en su relación con Judea.
La Babilonia del Apocalipsis ocupa la misma relación con respecto a la Babilonia de los profetas
del Antiguo Testamento que la que ocupa la Nueva Jerusalén con respecto a la Jerusalén de los
profetas. En el Apocalipsis, ambas ciudades son usadas en un sentido místico, mientras que en
los profetas las ciudades deben ser tomadas en su significado literal. Debido a que no tenemos
informes de una iglesia cristiana en medio de las ruinas de la antigua Babilonia, entendemos que
la Babilonia desde la cual Pedro envió su primera epístola debe haber sido Roma (1 Pedro 5:13),
donde su hijo espiritual, Marcos, estaba con Pablo (Filemón 24).
La restauración de Babilonia como una verdadera ciudad es una cuestión muy discutida. Hay
muchos eruditos bíblicos que afirman que todas las referencias del Apocalipsis a Babilonia deben
entenderse simbólicamente. La Biblia anotada de Scofield, por ejemplo, dice: "La idea de que
Babilonia será reedificada literalmente en el sitio de la antigua Babilonia se halla en conflicto con
Isaías 13:19-22. . . El profeta ve de cerca y de lejos a la vez, y predice la destrucción de la
Babilonia literal, la cual existía en aquel entonces, con la advertencia adicional de que una vez
destruida, Babilonia nunca sería reconstruida. Todo esto se ha cumplido ya al pie de la letra."
No cabe duda de que el anticristo se nos presenta aquí como "el rey de Babilonia", sobre el cual
triunfará Israel.
Regresando a las profecías, descubrimos de la misma manera que Jeremías presenta una doble
profecía acerca de Babilonia. Vemos por una parte la invasión de la ciudad por parte de los medos
y persas, pero también está la profecía acerca de un futuro enemigo (Jeremías 50:1-7). La
referencia aquí concerniente a la repartición de Israel y Judá es futura definitivamente. En
Jeremías 50:8-16 las plagas son similares a las de Apocalipsis 18. El pasado y el futuro de
Babilonia vuelven a presentársenos en Jeremías 50:21-46. En Jeremías 51:5-10 encontramos un
lenguaje idéntico al que se usa en Apocalipsis 14:16; 16:17-21; 18:1-24.
La antigua Babilonia, con todo su misticismo y paganismo será destruida repentinamente con el
derramamiento de la séptima copa (Apocalipsis 14:8; 18:1-24; Isaías 21:9).
Zacarías es otro de los profetas del Antiguo Testamento que predijeron el retorno del
babilonianismo. El significado figurado del lenguaje usado en Zacarías 5:5-11 puede ser
expresado en esta forma:
El "efa", una medida equivalente a unos 37 litros, se refiere al comercio que se mueve a través de
toda la tierra.
La "tapa de plomo", de un peso como de 72 kilogramos, simboliza lo pesado del tráfico y las
riquezas del comercio.
La "mujer" se interpreta aquí como representando la maldad dentro del efa. La palabra hebrea
rasha significa agitación, 'a naturaleza caída del hombre tal como se manifiesta en toda ilegalidad
y desenfreno (Job 3:17; Isaías 57:21).
Las alas "como de cigüeña" (un ave inmunda) y el "viento" que traían las alas representan los
rápidos logros y el desarrollo de la Babilonia material como el gran centro comercial del mundo.
A Juan se le dio una completa y detallada revelación sobre la destrucción de una ciudad real
(18:1-3). Las profecías del Antiguo Testamento acerca de Babilonia presentan una mezcla de los
destinos pasado y presente, pero Juan presenta una declaración completamente profética de
ruina. La frase de apertura, "después de esto" (19:1), implica un nuevo principio y nos introduce a
una revelación distinta. El capítulo 17 nos da la descripción del poder y de la perdición de la
Babilonia mística. En el capítulo 18 continúa la séptima trompeta (16:17-21), interrumpida por el
paréntesis sobre la Babilonia mística o eclesiástica. La frase introductoria enfatiza la unidad total
de los temas revelados. Mientras que el tema de Babilonia es traído desde el capítulo 17, el
capítulo 18 ofrece una revelación distinta y subsecuente. Después de la perdición de la Babilonia
mística o eclesiástica viene la destrucción de la Babilonia material o comercial.
Evidentemente, el ángel autoritativo que anuncia la ruina de Babilonia no es el guía de Juan del
17:1, 7, 15. Varias características de este importante, mensajero angélico deben ser consideradas.
En primer lugar, él desciende "del cielo", lo cual sugiere el carácter celestial del juicio de Babilonia
y el interés que demuestra el cielo por los asuntos de la tierra. No importa quiénes sean los
agentes humanos de la destrucción de Babilonia; es el cielo el que la juzga en última instancia.
El "gran poder" del ángel de la destrucción sugiere que existen órdenes y grados entre las
huestes angélicas. Algunos ángeles son más distinguidos que otros, y algunos reciben autoridad
para actuar por Dios en circunstancias especiales. Que este no es un ángel ordinario, se
demuestra claramente por el hecho de que "la tierra fue alumbrada con su gloria" o "a causa de su
gloria". Tan poco tiempo hace que este ángel salió de la presencia de Dios, "que al pasar arroja
una ancha ráfaga de luz a través de la oscura tierra". Pero, ¿existe aquí la noción de una gloria
inherente, además de una gloria recibida? Walter Scott sugiere que este ángel no puede ser nadie
más que Cristo mismo (como en 8:3 y 10:1). Combinando estos pasajes encontramos a:
• Cristo, el Angel-Sacerdote, intercediendo a favor de su sufrido remanente (8:3);
• Cristo, el Ángel-Redentor, tomando posesión de su herencia (10:1);
• Cristo, el Ángel-Vengador de su pueblo, tomando venganza sobre Babilonia (18:1 — 19:5).
Puesto que los ángeles son "poderosos en fortaleza" (Salmo 103:20), el fuerte clamor de este
ángel anunciando el juicio de Babilonia no es prospectivo sino retrospectivo. Desde el punto de
vista del ángel, el poderoso e inicuo sistema ya está destruido (18:2). La repetición es como el
solemne canto fúnebre de los condenados: "¡Ha caído! ¡Ha caído!"
• Un estado degenerado se ha convertido en bestia.
• Una iglesia apóstata se ha convertido en ramera.
• Un cristianismo apóstata, incapaz de cambiar, debe ser destruido.
En el capítulo 17, un sistema religioso corrupto es despojado de sus posesiones y riquezas, las
cuales a su vez son transferidas a los tesoros de los gobernantes del imperio. Pero las
autoridades civiles apóstatas que hayan triunfado sobre la gran ramera enfrentarán días más
terribles que los que impusieron sobre la mujer del capítulo 17, ya que tendrán que rendirse ellos
mismos y sus reinos ante la voluntad bestial y brutal del anticristo.
El vocabulario usado en esta sección inicial nos presenta la razón por la cual Babilonia es
destruida. Las relaciones ilícitas sostenidas con naciones y reyes bajo la dirección de la religión
del capítulo 17 se convierten en relaciones ilícitas en el ámbito del comercio en el capítulo 18. Casi
no podemos creer que se pueda concebir a una ciudad que se ha convertido en habitación de
demonios y cuyo hogar definitivo sea el abismo del mundo infernal. Babilonia es también centro de
inigualable maldad y degradación y capital del demonismo. Por "espíritus inmundos" y "aves
inmundas y aborrecibles", podemos entender los diversos agentes de Satanás de una naturaleza
altamente perniciosa que cooperarán para hacer que Babilonia se hunda en un fango de iniquidad
y abominación ante los ojos del Dios santo.
También se incluye en esta grave acusación contra Babilonia el juicio sobre aquellas naciones
(extendidas por una zona geográfica considerable) que caerán como presa fácil bajo los encantos
y la seducción de una metrópoli atea. "Los reyes de la tierra" no deben confundirse con los
representantes personales de los diez reinos. Ofreciendo un bocado tentador a todos aquellos que
quieran asociarse con Babilonia con el objetivo de adquirir ganancias meramente mundanas, los
mercaderes de la tierra trafican con sus riquezas. Su abundancia le había sido arrebatada a la
gran ramera por la fuerza civil apóstata que la codiciaba. Pero tal desarrollo de intereses
personales será de corta duración, porque estos mismos comerciantes llorarán y se lamentarán
por la pérdida de sus fuentes de riqueza.
De todas las plagas que consumirán la tierra, las que caerán sobre Babilonia serán las peores
debido a que, en toda su intensidad, invadirán la ciudad "en un día" (18:4-8). Las plagas de Egipto
vinieron por etapas, pero aquí la muerte, el llanto, el hambre y el fuego reciben autorización de
parte del fuerte Juez para llegar juntas y repentinamente (16:19-21).
La voz celestial que llama al pueblo de Dios para que salga de la ciudad es diferente de aquella
voz angelical de 18:1. Posiblemente es Dios mismo quien invita a su pueblo a dejar los pecados y
las plagas de Babilonia (Jeremías 50:4-9; 51:5-8, 45). Semejante llamado a la separación es
válido en todo momento y lugar donde existe la presencia del espíritu y los principios babilónicos
(2 Corintios 6:17). "No seáis partícipes de sus pecados" significa: "No tengáis comunión con
Babilonia, y no recibiréis sus plagas." Así le ocurrió a la mujer de Lot que se detuvo cerca de la
ciudad contaminada y condenada y pereció por detenerse y volverse a mirar. Este solemne
llamado también sugiere que Dios tiene su propio pueblo, aun en una ciudad apóstata, pero que la
única seguridad que puede haber para ellos sólo la pueden obtener separándose del mundo.
Por "sus pecados" debemos entender la evidente y terrible corrupción del estado moral de
Babilonia, un estado que requiere el severo juicio de Dios: "Porque sus pecados han llegado hasta
el cielo." La primera confederación de Babel fue atea: la torre de piedras se proponía alcanzar el
cielo (Génesis 11:4). Pero aquí es una torre de pecados la que ha llegado al cielo. ¡Qué
monumento de vergüenza! Aquí tenemos una torre de Babel, no de piedras sino de pecados. Tan
horrendos e impíos que provocan el juicio severo y total del cielo.
Los ejecutores de la ira de Dios recibieron órdenes de darle a Babilonia la medida completa de
juicio que se merece: "Pagadle doble según sus obras." La copa de destrucción debe llenarse al
"doble". La copa de lujuria y prominencia debe ceder el paso a la de tormento y humillación. La
muerte debía tomar el lugar de la vida; el lamento debía destronar a la exaltación; el hambre
sustituiría la abundancia de deliciosas comidas; el fuego debía consumir todas las ostentosas
obras de Babilonia. "El doble" significa una porción completa, una doble recompensa de acuerdo
con la ley levítica. La venganza aquí va mucho más allá del antiguo "ojo por ojo". En la justicia
retributiva de Dios, la medida es duplicada. Sin embargo, estos terriblesjuicios no serán una mera
venganza rencorosa. Como todos los juicios divinos, este será justo y bien merecido.
Aquí se nos presenta una descripción peculiar de la confiada jactancia de seguridad de Babilonia
en las palabras "Ella se ha glorificado y vivido en deleites." La presunción es otro crimen más que
se le achaca a Babilonia. La ciudad no es juzgada únicamente por su conducta sino también por
su carácter. El orgullo interno se indica por el pretencioso estado de reina. Pero cualesquiera que
sean las esperanzas que tenga de recuperar su antigua grandeza, la destrucción de Babilonia ya
está sellada: "Será quemada con fuego." Su juez será el Dios Todopoderoso. Su destrucción es
segura debido a la justicia y el poder de Dios.
Uno no puede leer Apocalipsis 18:9-19 sin reconocer la concentración de lujos y riquezas en la
gran ciudad de Babilonia. La riqueza de las naciones aumenta y por doquiera se siente la gran
influencia de dicha capital. Los potentados, los regentes del comercio y todos los que transitan el
mar en embarcaciones mercantes participan de la prosperidad económica de Babilonia, pero
también, como ella, serán tomados por sorpresa en el holocausto de destrucción. Se pueden ver
separadamente tres clases de personas a las que afecta la ruina de Babilonia.
Los reyes sobresalen en los lamentos, ya que ellos eran los que se estaban beneficiando de la
influencia económica mundial de Babilonia (18:9, 10). Y esta expresión "reyes de la tierra" se
entiende como la designación de jefes y gobernantes en general; no sólo los diez reyes
confederados a los cuales se refiere el capítulo 17 como asociados con la bestia. Todos los
gobernantes asociados con la lujuria y el libertinaje de la Babilonia material hasta la hora de su
derrocamiento se lamentarán y llorarán al presenciar su incendio. Bajo el impacto del gran
terremoto (16:17-21) estos reyes corruptos huirán de la arruinada ciudad en un estado de frenesí,
clamando: "¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu
juicio!" (18:10). Asi es como los juicios de Dios provocan temor aun en los más impíos.
Debido a que el comercio juega un papel de gran importancia en la grandeza de la ciudad, los
comerciantes aparecen también entre los que más se lamentan (18:11-16). La gran variedad de
mercancías mencionadas especialmente en los versículos 12-14 demuestran que Babilonia llega a
ser una gran metrópoli comercial en un período como de tres años después de que la ramera ha
sido destruida. En los días del anticristo, el mercado será controlado desde este centro comercial
de las naciones. En esta encrucijada del mundo estará centralizado todo el negocio mundial. El
lenguaje de este pasaje sugiere un lujo extremo. Todo lo que una persona pudiera desear existe
en este emporio universal. Joyas carísimas, muebles muy costosos, perfumes exóticos,
suculentos banquetes, centros comerciales llenos de gente, ropa muy fina. . . todo se encuentra
allí. Compra y venta, pasiones desbordadas, placeres, centros de deleite musical que reproducirán
los días de Noé y Lot.
En total se especifican unos 29 artículos comerciales, indicando que una gran parte del mercado
mundial será afectada seriamente por la ruina de Babilonia. Todos los artículos vendidos en este
almacén mundial podrían agruparse en siete categorías:
1. Valores y adornos
2. Indumentaria costosa
3. Muebles suntuosos
4. Olores fragantes
5. Vida abundante
6. Espectáculos triunfantes
7. Infame tráfico humano
Oro, plata, piedras preciosas y perlas.
Lino fino, púrpura, seda y escarlata. Es interesante notar el contraste que hay entre el lino fino
mencionado aquí y el de la novia según (19:8).
Muebles fabricados con madera olorosa, marfil, metales, etc. Es probable que la madera olorosa
mencionada aquí sea el gálbano aromático, árbol de Cirene cuya resina es uno de los ingredientes
del incienso.
Canela, especias aromáticas, incienso, mirra y ungüentos. Aquí se ve que los ingredientes del
sagrado aceite de la unción son profanados por usos viles. Vino, aceite, harina, trigo, animales,
ovejas, etc.
Caballos y carros. Abundarán los vehículos más veloces en la tierra y en el aire.
Esclavos ("cuerpos") y almas de hombres.
A los traficantes de esclavos se les llama a veces "comerciantes de cuerpos", y Babilonia va a
tener su propio mercado de esclavos. Las mujeres venderán su cuerpo y los hombres venderán su
alma para la satisfacción de su concupiscencia. Indudablemente serán esclavos voluntarios,
atraídos por el esplendor y la influencia seductora de la ciudad de Babilonia. Sin embargo, en el
término de una hora todas esas grandes riquezas serán destruidas. Con razón, los millonarios de
la tierra, cuyo poder comercial venía del oro, la plata, las piedras preciosas, los animales, los
esclavos y las almas, llorarán y se lamentarán por la destrucción de todas las fuentes de sus
riquezas. Toda la mercadería quedará completamente arruinada. Todo aquello que alimentaba el
orgullo y la prosperidad perecerá al movimiento repentino e inesperado de la mano divina.
Como centro mundial de finanzas y comercio, Babilonia estará involucrada en un intenso
movimiento mercantil en los mares. Naves repletas de toda suerte de mercaderías entrarán y
saldrán de sus puertos. Los patéticos lamentos de los pilotos y marineros nacen del hecho de que
la desolación de Babilonia significa el fin del tráfico marino y por ende, el final de su único modo de
ganarse la vida (18:17-19). ¡Con razón, todos aquellos que se han enriquecido por medio de las
naves en el mar lloran, se lamentan y echan polvo sobre sus cabezas! Su testimonio es el
siguiente: "¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?" Para todos los navegantes, nada se
podía comparar con Babilonia. Ella era el emblema del prestigio y el poder mundanos. Su
influencia universal había sido ganada a través de la política, la diplomacia y los medios
deshonestos. Su dominio se había extendido amplia y extensamente por medio de la espada y el
dinero. Pero toda esa grandeza inicua es barrida y destruida repentinamente por Aquél que es
capaz de lanzar a los poderosos de sus tronos de poder.
Al considerar conjuntamente las lamentaciones de los monarcas, los mercaderes, los marineros y
los músicos (18:22), nos damos cuenta del terror que caracteriza al juicio de Babilonia.
El doble ay de los monarcas termina con la expresión: "En una hora vino tu juicio" (18:10). Aquí
nos damos cuenta de lo repentino de la acción divina. El golpe de venganza de la mano del Señor
será rápido e inesperado.
El doble ay de los mercaderes da su punto de vista sobre la ruina de Babilonia: "En una hora han
sido consumidas tantas riquezas" (18:17). Indica el desvanecimiento total de toda prosperidad
material orgullosa.
El doble ay de los navegantes nos describe otra fase de la angustia experimentada a causa de la
caída de la ciudad: "En una hora ha sido desolada" (18:19). Se encontraba repleta de grandes
riquezas en un momento, pero en pocos instantes fue dejada totalmente despojada de todas sus
posesiones.
En la absoluta ruina que le sobreviene a la Babilonia literal (18:21-24), la violencia destructora
ejecutada por el ángel poderoso es descrita en las siguientes palabras: "Con el mismo ímpetu será
derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada." Esta es una frase que aparece
seis veces en el Apocalipsis. La desaparición de la ciudad es el cumplimiento de todas las
declaraciones profélicas que se refieren a su destrucción. Dos capítulos, Jeremías 51 y
Apocalipsis 18, deben ser estudiados y comparados cuidadosamente. El fuego y el terremoto
serán los medios por los cuales será destruida la ciudad desde su centro hasta las orillas, y esto
ocurrirá sin previo aviso. (Compare Isaías 13:19 con Apocalipsis 18:8, 9, 18).
Debido a una visitación directa de Dios, Babilonia será destruida completamente. Los mejores
cantantes y músicos del mundo quedarán silenciosos, pues no se oirá nada más que gritos de
angustia y dolor. Los artistas que prostituyeron el arte para perfeccionar la adoración sensual del
cristianismo apóstala no podrán reparar el mal. Ni siquiera la luz de una lámpara podrá
encontrarse.
En esta notable sección del Apocalipsis nos encontramos con un excelente ejemplo de la
interpretación de las Escrituras por medio de las mismas Escrituras. Leemos acerca de un
poderoso ángel que toma una piedra, como una gran piedra de molino y la arroja en el mar
clamando:
Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada (18:21).
Volviendo a Jeremías, vemos que Dios le da instrucciones al profeta para que ate al libro una
piedra y lo eche a la mitad del río Eufrates, y luego dice:
Así se hundirá Babilonia, y no se levantará del mal que yo traigo sobre ella (Jeremías 51:64).
Al estudiar la profecía de Daniel referente al último imperio mundial, observamos al profeta
prediciendo el momento en que es cortada una piedra, sin la intervención de la mano del hombre.
Esta destruye completamente la imagen que representa la gran era de los gentiles (Daniel 2:44,
45). El mar es un símbolo de la intranquilidad y la turbulencia de las naciones gentiles y sabemos
que la "gran ciudad, Babilonia" es la expresión final de la dominación de la monarquía gentil. Por
esto no es difícil ver en Cristo la Piedra que sale de la montaña de Dios para realizar la
destrucción de la civilización pagana.
Comparando un pasaje bíblico con otro, podemos hacer un resumen de las diversas causas de la
ruina absoluta de Babilonia:
1. Por el orgullo de su corazón y por su posición (Isaías 13:19; 14:4;
Jeremías 50:29-34; Apocalipsis 18:7, 8).
2. Por la opresión y supresión de Israel (Isaías 14:2-22; Jeremías 51:24, 25).
3. Por su lujuria y sus deseos mundanos (Isaías 47:8-11; Apocalipsis 14:8; 18:3, 9).
4. Por sus hechicerías y su demonismo (Isaías 47:12, 13; Apocalipsis 18:2, 23).
5. Por la idolatría (Jeremías 50:2; 51:47; Apocalipsis 18:6-24).
6. Por la persecución de los santos (Apocalipsis 18:6-24).
Las Escrituras designan a Babilonia como sujeta a la venganza de Jehová, en vista de que es
prominente como enemiga y esclavizadora de su pueblo Israel. El martirio de los justos, que
empezara con la muerte de Abel y sigue aumentando en intensidad con el correr de los siglos,
llega a su punto máximo cuando se convierte en la concentración final de los martirios y el centro
de terror en Apocalipsis 17 y 18. Pero la destrucción de ambas Babilonias constituye la venganza
de la sangre de los santos y también la culminación de la ira de Dios (18:24).
La orden divina de destruir a Babilonia es seguida por un llamado divino a los santos para que se
deleiten en la destrucción total de dicha ciudad (18:20 — 19:6). La expresión "Alégrate sobre ella"
se usa en el sentido opuesto al regocijo de la compañía de 11:10, donde observamos el gozo de
los inicuos por la muerte de los dos testigos. Al fin Dios ha dado su aprobación a este hecho
celestial. Regocijarse por tan terrible ruina no parecería muy celestial, pero la ejecución de la
justicia divina siempre evoca la aprobación del pueblo de Dios. El cielo se regocija por la venganza
contra la gran ramera y la bestia. Es aquí donde llegamos a entender algo sobre los salmos
imprecatorios, llenos de expresiones de gozo de parte de los santos por el juicio ejecutado sobe
los impíos. Una traducción literal del versículo 18:20 diría:
"Regocíjence sobre ella cielos y santos y ustedes los profetas, porque Dios ha llevado a cabo el
juicio que ustedes deseaban sobre ella."
En 18:24 vemos que la sangre de los profetas, de los santos y de todos los que fueron
martirizados sobre la tierra, clama por venganza. Tras la caída de Babilonia son vindicados todos
los que han sido perseguidos. Este coro de aleluyas entre el primer juicio y el segundo es una
extensión del 18:20. Lo que les ha producido dolores y lamentaciones a los hombres notables de
la tierra, causa gran regocijo en el cielo. Es muy interesante notar que el primer aleluya en el
Nuevo Testamento es el que surge ante el juicio de la gran ramera (19:12). Los cuatro aleluyas
que pronuncian la gran multitud, los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos constituyen una
exclamación de victoria en la cual se atribuye alabanza y gloria a Dios. Al fin llega la desolación
eterna para Babilonia, tal como fue profetizada en el Antiguo Testamento (Isaías 13:1-22;
Jeremías 50:13, 23, 29-40; 51:26, 37, 62).
El humo que de ella sube por los siglos de los siglos es una señal de la ruina de Babilonia, como
testimonio permanente del justo juicio de Dios derramado sobre todas las fornicaciones y la
persecución contra el pueblo de Dios realizada por ella. El término "sube", con referencia al humo
del 19:3, viene de una palabra que tiene un significado diferente al que se da en el caso del
incienso de 8:4. Algunos escritores aseguran que el significado de este pasaje que señala que el
humo continúa subiendo por los siglos de los siglos, puede implicar que el lago eterno de fuego y
azufre estará expuesto a la vista de los moradores de la tierra en la nueva creación después del
milenio (Isaías 62:22-24; Apocalipsis 14:9-11).
La frase inicial del capítulo 19: "Después de esto", describe una secuencia de acontecimientos y
el punto culminante de los capítulos anteriores. Por fin, la venganza de Dios entra en acción. La
destrucción de Babilonia anunciada en 14:18 es cumplida totalmente aquí. Las razones por las
cuales son derramados los juicios de Dios se dan en 15:3 y 16:7.
Al repasar brevemente esta sección de los aleluyas, la cual celebra la eterna y definitiva ruina de
Babilonia, nos damos cuenta de que la misma destrucción es considerada desde puntos de vista
distintos en el cielo y en la tierra. En la tierra se escucha una lamentación de dolor y tristeza; en
cambio en el cielo lo que se oye es una exclamación de triunfo y alabanza. La bella palabra
"aleluya" significa "alabado sea Jehová", y ése es el sonido que se desborda en el cielo. Debe
hacerse énfasis también en el hecho de que en el original griego hay un artículo definido antes de
cada una de las posesiones divinas mencionadas en 19:1, como sigue:
• La salvación — liberación divina del juicio.
• La gloria — gloria moral divina en el juicio.
• El poder — la potencia divina manifestada en el juicio.
La base del triunfo de los redimidos y de los ejércitos celestiales es la verdad divina y la justicia
de Dios: "Sus juicios son verdaderos y justos." Un principio fundamental es que todos los tratos de
Dios con sus criaturas, ya sea en gracia o enjuicio, son realizados en medio de la manifestación
de sus atributos esenciales, tal como se ve en estos capítulos de juicio.
El segundo aleluya está relacionado con lo definitivo y perpetuo que es un juicio ejecutado
divinamente. Otros dos aleluyas incrementan el volumen de la alabanza. Dios es el Juez de
Babilonia, así como Cristo es el Juez de la bestia. Finalmente una voz angélica exhorta a todos los
siervos de Dios a que se unan en la alabanza antifonal a Dios, y sus voces unidas son como el
rugido estruendoso de muchas aguas. Del trono de Dios, el verdadero centro y fuente de toda
acción judicial, sale el llamado a alabar al Señor Dios Todopoderoso:
"¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reinar"
Detengámonos a considerar este título dado a Dios: "El Señor nuestro Dios." Él es el Señor de la
creación, de la compasión y de la perfección. Él es nuestro Dios. Cuando el apóstol Juan escribió
estas palabras había cientos de dioses falsos en Roma, pero este es "nuestro Dios". Este es el
canto final en la Biblia y lo más correcto es que este sea el canto del triunfo total de Dios sobre sus
enemigos. Este canto tiene mucha relación con el primer canto bíblico, especialmente el de Éxodo
15:11: "¿Quién como tú, oh Jehová?" Hay un desafío en estos cánticos. En el Salmo 43:3, 10 la
incredulidad pregunta: "¿Dónde está tu Dios?" Esta es una pregunta que muchas personas se
hacen hoy. Pero en aquel día habrá gran estruendo y alboroto cuando todo el mundo reconozca
que Dios está sobre su trono y reina por toda la eternidad.
Nuestro Dios es todopoderoso; frente a Él no existe ninguna limitación. Esa es una de sus
atribuciones supremas. Ni el diablo ni ningún otro dictador puede reclamar estas características;
tampoco podrá reclamarlas el anticristo. La omnipotencia le pertenece solamente a nuestro Dios.
En Efesios 1:19, 20 el apóstol Pablo escribe acerca de "la supereminente grandeza de su
poder. . . la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los
lugares celestiales." Entonces procede a hablar de la supremacía de Cristo "sobre todo principado
y autoridad".
El amor de Dios es tan omnipotente como eterno (Jeremías 31:3). Sus planes son también
omnipotentes; no pueden ser frustrados, no importa cuánto lo intenten los humanos o las fuerzas
malignas espirituales e invisibles. La voluntad de Dios también es omnipotente. La voluntad de
Dios es la fuerza más grande en todo el universo. Nabucodonosor declaró, después de haber
estado por siete años con los bueyes y las bestias: "Él hace según su voluntad en el ejército del
cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?"
(Daniel 4:35). Lo más que podemos hacer en estos días de sufrimientos trágicos sobre la tierra es
exclamar:
"¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios todopoderoso reina!"
Nuestro Dios ejerce dominio también sobre todo el universo. No solamente existe, sino que existe
y reina. Cuando nos enteramos de esta realidad suprema, todo lo demás no importa nada. El trono
de nuestro Dios está intacto; el apóstol Juan escuchó a una gran multitud que decía: "Gócemenos
y alegrémonos." A pesar de todo lo que está trayendo desolación y muerte sobre los que moran en
la tierra, mantengamos los ojos de nuestra fe puestos en el trono de Dios, un trono que jamás
podrá ser conmovido.
El capítulo 19 del Apocalipsis es un interludio en el cual Juan se desvía para enfatizar la
descripción de todo lo que oyó y vio como reacción del cielo ante la manifestación de la venganza
divina. En cierto sentido este es uno de los capítulos más impresionantes de todo el Apocalipsis,
pues empieza con el cielo abierto y Cristo descendiendo como el Juez-Guerrero, para concluir con
su tarea de juicio final. En el bautismo de Jesús hubo un cielo abierto, y Ezequiel inició su
ministerio en una manera similar (Mateo 3:16; Ezequiel 1:1). En este paréntesis hay tres secciones
claramente marcadas:
• Los cuatro aleluyas (19:1-6)
• La cena de bodas del Cordero (19:7-10)
• El regreso del Redentor en gloria (19:11-21).
En cuanto a los cuatro aleluyas, es interesante notar que este es el único lugar en el cual se usa
esta palabra en el Apocalipsis. La repetida frase del Antiguo Testamento "Alabado sea el Señor",
viene de la palabra hebrea aleluya, un término favorito para los judíos de la antigüedad. El primer
"aleluya" o "alabado sea el Señor" se usa aquí para celebrar el castigo de Dios sobre los inicuos
(Salmo 104:35), y los cuatro aleluyas surgen como respuesta a los ejércitos celestiales y los
santos de la tierra ante la destrucción de Babilonia.
Los dos primeros aleluyas son una extensión de la sección anterior, en la cual el cielo se regocija
por la caída de Babilonia. Vienen de un poderoso ejército celestial que alaba y glorifica a Dios por
sus juicios justos y verdaderos. El tercer aleluya es prolongado por el eco de los 24 ancianos y los
cuatro seres vivientes, quienes agregan un fuerte amén a su tributo de alabanza. El cuarto aleluya
proviene de la multitud de la tierra y de la creación al bendecir éstos a Dios por su omnipotencia.
La fiesta de bodas del Cordero es una preciosa revelación de Dios a los corazones de sus hijos.
¡Qué gran momento será aquél cuando "la Iglesia de los primogénitos" se una para siempre con
Aquél que la redimió con su propia sangre! Esa será la fiesta de bodas del Cordero. Nuestra
presencia allí será posible solamente por su gracia, y únicamente aquellos que hayan sido lavados
por la sangre del Cordero estarán presentes en esa celebración nupcial.
Esta cena será de delicias, mientras que "la cena del gran Dios" (19:17) será de destrucción. En
esta última cena las aves de rapiña vendrán y comerán carne de reyes, mientras que en la cena
de la boda del Cordero los santos comerán con Cristo, el Rey de reyes. Nuestros bellos vestidos
de bodas representan la justicia, que el Cordero atribuye e imparte a sus santos.
En cuanto al regreso del Redentor en gloria, no hay ninguna duda sobre quien será el jinete del
caballo blanco. Sus nombres corresponden a todo lo que Él es en sí mismo, y también a la
naturaleza de sus juicios. Él es llamado:
• Fiel y verdadero
• El Verbo de Dios
• Rey de reyes
• Señor de señores.
Las diademas que ciñen su frente son diademas reales, totalmente diferentes en carácter a las
coronas falsas que lleva en la cabeza el anticristo. En cuanto a ia conmovedora frase "vestiduras
teñidas en sangre," entendemos que se refiere a la sangre de los enemigos de Cristo, los que no
han sido lavados en la sangre del Calvario. Uno de los nombres de Cristo, EL VERBO DE DIOS,
ofrece uno de los más fuertes argumentos a favor de su encarnación (Juan 1:1-3, 14). Jesús
mismo es la revelación definitiva y perfecta de Dios (Hebreos 1:1-4).
2. El juicio de reyes y ejércitos (19:17, 21)
1.a promesa y la profecía dadas a Cristo por su Padre fueron que cuando Él viniera para reinar,
sus enemigos serían desmenuzados (Salmo 2:9). Aquí en la batalla del Armagedón con su
carnicería, se ve el cumplimiento de la terrible profecía concerniente a la catástrofe que
desmoronará los poderes gentiles en el mundo entero. Tenemos ante nosotros el día terrible del
Señor predicho por los profetas (Joel 2:11; Miqueas 1:6). También debemos considerar en
relación con esto aquellos dos capítulos que tratan acerca del período final del dominio gentil:
Ezcquiel 38 y 39.
En la reunión para la cena del gran Dios, Juan nos presenta un cuadro claro y fuerte del campo
de batalla después de la victoria de Cristo: "Un festín sacrificial ofrecido en la mesa de Dios para
todos los buitres de la tierra." (Para una descripción de los hábitos de los buitres, vea Maleo
24:28). En este terrible conflicto hay algunos contrastes muy interesantes que deben ser
considerados.
Las aves del cielo se comerán la carne de los hombres grandes y poderosos de la tierra. Para
hacer frente a los ejércitos de la bestia y de los reyes de la tierra, aparecen las huestes de aquel
jinete que cabalga en su caballo blanco. No hay ni asomo de duda de lo que resultará (19:14-19).
Aun los pocos que escapen de aquí, serán capturados por Aquél que está sentado sobre su
caballo blanco. En contra de los desesperados esfuerzos de Satanás por destruir al resto de los
judíos, Dios protegerá al remanente de la simiente de Israel (12:17), mientras que los pocos que
hayan quedado de los ejércitos de los reyes no serán protegidos por nadie, sino que serán
destruidos por la venganza del Rey de reyes.
3. La condenación de la bestia (19:20; 20:10)
Por fin este "desolador" (Daniel 9:27), la "abominación desoladora" (Maleo 24:15) y "hombre de
pecado" (2 Tesalonicenses 2:3-10) recibirá su recompensa por el odio diabólico que ha
desplegado contra Dios y contra sus santos. Como el último y el más terrible de todos los tiranos
de la tierra, recibirá su castigo bien merecido. Leemos: "La bestia fue apresada." Esta expresión
es distinta a otras expresiones griegas. Tiene el sentido de tomar por la fuerza, prender (como lo
hace un policía cuando captura a un criminal y lo lleva obligadamente y por la fuerza a la prisión).
¿Quién es ese que captura a la bestia y su compañero de crimen, el falso profeta? ¡Nada menos
que el poderoso y triunfante Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, que irradian su
justo enojo!
"Estos dos serán lanzados vivos a un lago de fuego que arde con azufre" (19:20). A estos no se
les permite morir ni ser inmolados (como ocurre con sus aliados), sino que son lanzados vivos al
castigo eterno. Los tres jóvenes hebreos del libro de Daniel fueron lanzados vivos al horno
ardiente, pero Dios detuvo la acción del fuego y preservó con vida a los tres valientes jóvenes. En
cambio, la bestia y el falso profeta son echados vivos al lago de fuego del cual nunca se podrán
librar.
En lo que respecta al lago de fuego, no pretendemos saber todo lo que está implicado en dicho
castigo eterno. Suponiendo que el lenguaje sea simbólico, la realidad tendría que ser mucho más
terrible que la Figura presentada aquí. Jesús era un predicador que hablaba del fuego del infierno.
Para Él, el castigo eterno era una terrible realidad y no le agradaba nada el sufrimiento eterno de
los pecadores. Él dio su vida en la cruz para que los hombres no tengan que ser condenados, sino
que tengan vida eterna. Es nuestra tarea urgente exhortar a los perdidos a huir de la ira que
vendrá.
4. El juicio del falso profeta (19:20; 20:10)
Estos dos poderosos y perniciosos aliados que se unieron una vez en una lucha inicua contra
Dios, ahora van también unidos hacia un mismo castigo. Aunque será responsable de asesinato y
persecución contra las multitudes que no querrán adorar a la imagen de la bestia, al falso profeta
no se le permitirá morir. Ni su pretendido poder de obrar milagros lo podrá librar de ser lanzado
vivo al lago de fuego. No cabe duda de que el castigo eterno del falso profeta será terrible, debido
a su fingimiento religioso. La condenación de la bestia y del falso profeta representará el final de
las falsedades políticas y de un falso sacerdocio. Estos dos personajes sufrirán juntos, porque
pelearon juntos contra el Cordero.
5. El juicio del diablo (20:1-3, 10)
Por fin la cabeza de la serpiente es totalmente aplastada (Génesis 3:15). La victoria ganada sobre
el diablo en el Calvario al fin es puesta en total operación. El que fue una vez lanzado del cielo por
su rebelión y luego echado del aire a la tierra (12:9), ahora es lanzado al abismo sin Fin por mil
años (Apocalipsis 20:3). Su libertad de andar alrededor viendo a quién devorar (1 Pedro 5:8) será
abolida cuando un ángel del cielo lo encadene y lo ate, confinándolo al abismo por un milenio.
Juan dice que el dragón fue aprisionado "para que no engañe más a las naciones hasta que mil
años sean cumplidos".
Los mil años de permanencia de Satanás en el abismo no producirán ningún cambio en su
malévola personalidad. Cuando sea nuevamente suelto, demostrará que sigue siendo el mismo
diablo antiguo. Pero mientras él se encuentre atado, la tierra respirará un aire más puro y el reino
milenial de Cristo hará que la tierra se cubra de paz y justicia, como las aguas cubren la mar. Seis
veces se menciona la frase "mil años", y este período será la época gloriosa del establecimiento
del reino de Cristo predicha por los profetas, por Cristo mismo y por los apóstoles.
Después de su obra postmilenial de engañar y seducir, el diablo será lanzado (como se indicó
anteriormente) "al lago de fuego y azufre" en donde se reunirá con sus frustrados seguidores, que
ya habrán experimentado las mismas llamas por mil años. Allí entrará para sufrir juntamente con
ellos el tormento eterno (20:10). Al fin la trinidad satánica, que ha estado tratando de imitar a la
trinidad divina, recibe su castigo implacable. El diablo, la bestia y el falso profeta quedarán
confinados eternamente al lago de fuego y azufre. ¡Con cuánta razón el diablo trata de hacer que
la gente no lea este último libro de la Biblia, fuerte y claro en describir su merecida ruina y su
castigo! No quiere que aquellos a quienes él ha engañado, sepan cuál será su terrible futuro.
6. La condenación de Gog y Magog (20:7-9)
La mención de Gog (el príncipe) y Magog (la tierra) nos lleva a Ezcquiel 38, donde Gog
representa a todas las naciones que forman la gran confederación del norte. Llegamos ahora a la
revuelta final de las naciones y su destrucción. Algunos se preguntan por qué soltará Dios a
Satanás del abismo sin fin después del glorioso reino milenial de Cristo, durante el cual este león
rugiente ha estado encadenado. ¿Por qué soltar al diablo, aunque sea por un breve período, para
que forme una revuelta? La única respuesta es que el Señor quiere probar hasta dónde llega la
depravación de la humanidad.
Cualquiera supondría que después de mil años de disfrutar de ese bendito y glorioso reino de
Cristo, nadie en la tierra querrá hacer guerra contra Dios. Pero así como Adán pecó en el
ambiente más perfecto del huerto del Edén, así también grandes multitudes de estos participantes
del milenio se rebelan contra Cristo a pesar de la paz y la abundancia que acompañarán al
gobierno del Rey. Por supuesto que Él los gobernará con vara de hierro y ellos se postrarán ante
Él. Sin embargo, su respuesta instantánea al llamado de Satanás demuestra que esa obediencia a
Cristo era fingida. Reconocían el poder de Cristo y se doblegaban ante Él, sólo porque tenían que
hacerlo.
Pero el juicio será tan instantáneo como la revuelta de las naciones de los cuatro ángulos de la
tierra; descenderá fuego de Dios desde el cielo y devorará a las multitudes (20:9). El fuego, como
sabemos, está relacionado con todos los juicios de Dios, incluso el juicio de los creyentes ante el
trono de Cristo (en el cual nuestras obras tendrán que ser probadas por fuego: 1 Corintios 3:13).
En este conflicto final no habrá batalla; no se peleará. Dios Todopoderoso, que es fuego
consumidor, destruirá instantáneamente a las engañadas y embrutecidas naciones. El último
ataque del hombre contra Dios y contra "el campamento de los santos sobre la santa ciudad"
termina en un completo fracaso, y el infierno abrirá su gigantesca boca para tragarse las hordas
terrestres que el diablo haya engañado y conducido a la revuelta. ¡Por eso leemos después acerca
de una tierra nueva libre del diablo para siempre!
7. La condenación de los perdidos (20:11-15)
Los tribunales de justicia de la tierra han presenciado algunas escenas tensas y terribles, pero
aun los juicios más famosos palidecen en significado al ser comparados con las asombrosas
escenas del juicio final que estamos a punto de considerar. Antes de entrar a estudiar el sombrío
escenario de este gran juicio, familiaricémonos con el lenguaje usado en la narración.
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y
el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Y vi un gran trono
blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar
se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros
fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron ju/gados los muertos
por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos
que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron
juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.
Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago
de fuego (Apocalipsis 20:10-15).
Este juicio tendrá lugar después del milenio y la condenación final de Satanás, y después de que
hayan sido desechados los cielos y la tierra actuales. Será el más solemne y terrible que jamás se
haya visto. Por fin llega el momento en que el Juey. eterno arregla todas las cuentas. Después de
eliminar a Satanás, el dios de este siglo, Cristo ahora se prepara para tratar con todos los
pecadores de este mundo. Aquí llega al Fin del mundo, porque la creación huye de delante de la
faz de Aquél que está sentado sobre el trono. Hay muchos que se refieren a esto como un juicio
"universal", pero el Apocalipsis no habla de ningún juicio "universal". Todo juicio descrito aquí es
particular. En este juicio no comparecerán todos los hombres de toda la historia de la humanidad.
Aquí sólo estarán los impíos muertos, así como ante el juicio de Cristo sólo comparecerán los
creyentes.
La visión de Juan se divide en dos partes, indicadas por la frase "Y vi"
• 20:11 — Y vi al trono y a su Juez
• 20:12-15 — Y vi a los muertos y su juicio.