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Revelaciones del Apocalipsis y las Iglesias

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ESTUDIO DEL APOCALIPSIS

Capítulo 01

1:1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que
deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,
1:2 que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las
cosas que ha visto.
1:3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas
en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
1:4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y
que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono;
1:5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la
tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
1:6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de
los siglos. Amén.
1:7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los
linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
1:8 Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir,
el Todopoderoso.
1:9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia
de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de
Jesucristo.
1:10 Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de
trompeta,
1:11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y
envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis,
Filadelfia y Laodicea.
1:12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,
1:13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa
que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.
1:14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama
de fuego;
1:15 y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como
estruendo de muchas aguas.
1:16 Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su
rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
1:17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No
temas; yo soy el primero y el último;
1:18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y
tengo las llaves de la muerte y del Hades.
1:19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.
1:20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro:
las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son
las siete iglesias.
Explorando la idea de considerar las siete iglesias como un sumario de las siete épocas de la
historia eclesiástica, damos a continuación los períodos y fechas aproximados.
A. Efeso (2:1-7)
La Iglesia del primer amor (Siglo I d.C.)
El nombre "Efeso" significa deseada o primer amor y describe adecuadamente el primer siglo
de historia de la Iglesia, el cual se caracterizó generalmente por un profundo amor y un ardiente
celo por Cristo y también por una inflexible oposición a los falsos maestros y a las doctrinas
erradas. Efeso era el centro de una densa población cristiana y gracias a los esfuerzos de Juan,
el cuerpo principal de los pastores de la región se mantuvo firme contra toda herejía y unánime en
la exclusión de los maestros falsos de las iglesias. Sin embargo, la iglesia que Juan más conocía
y amaba había dejado el celo del principio. Las flores habían caído del árbol. La primera luz se
estaba convirtiendo en lobreguez. (Vea Hechos 20:17-31.)
Efeso, la famosa capital del estado jónico, era conocida como "la luz de Asia". Era famosa por
su riqueza, su sabiduría y su perversión. La adoración de Diana (vea Hechos 19) se extendió de
allí a todo el mundo entonces conocido. Pero la iglesia de Efeso (madre de todas las iglesias de
Asia) se alza sobre las demás como la más espiritual de todas ellas, según lo expresa el relato
sagrado. Sin embargo, como el doctor Campbell Morgan nos recuerda, "el origen de la iglesia de
Efeso está descrito en Hechos 18 — 20; el ministerio elocuente pero parcial de Apolos fue
suplementado y ampliado por el de Pablo. La carta a Efeso describe la situación de la iglesia unos
treinta y cinco años más tarde."
Efeso estaba entregada a la idolatría y una de las herejías prevalecientes consistía en afirmar
que los cristianos podían participar de las inmoralidades de los festivales paganos. Por esta
razón, muchos cristianos dejaron su primer amor. ¿Somos nosotros tan ardientes y fervorosos en
el Señor hoy como lo fuimos en los primeros días de nuestra vida cristiana, cuando todo lo
llevábamos al altar? Aunque quizá todavía nos quede un lenguaje teológico, ¿no podría ocurrir
que nuestro corazón haya dejado de palpitar con el amor a Jesús que manifestamos en los
primeros años de nuestra vida cristiana?
B. Esmima (2:8-11)
La Iglesia perseguida (92-315 d.C.)
Esta última fortaleza de la cristiandad antes de la conquista musulmana, constituía un serio
rival para Efeso, la cual estaba situada a unos sesenta kilómetros al norte de ella. Esmirna llegó a
ser una de las ciudades más grandes y más importantes de Asia Menor. Muy atractiva en la
época de Juan, era llamada "la bella". Esmirna también es famosa por haber sido el lugar de
nacimiento de Hornero (el poeta griego) y por ser la ciudad de Policarpo (obispo de Esmirna). Fue
aquí donde Policarpo sufrió el martirio a los ochenta y seis años de edad, en el año 155 d.C.
Puesto que no se menciona a Esmirna en ningún otro lugar del Nuevo Testamento, nada se
sabe acerca de la fundación de su iglesia. La idolatría abundaba en la ciudad y la férrea
persecución que se enfurecía contra la cristiandad en ese tiempo tenía su centro en Esmirna.
El nombre "Esmirna" significa "mirra," una palabra usada tres veces en los evangelios (Mateo
2:11; Marcos 15:23; Juan 19:39). La mirra era también uno de los ingredientes del ungüento
sagrado (Éxodo 30:23-25) y era igualmente usada para embalsamar muertos. Seiss indica en su
excelente comentario sobre el Apocalipsis: "El nombre describe muy bien a una iglesia
perseguida a muerte, postrada y embalsamada en las preciosas especias de sus sufrimientos, tal
como ocurría con la iglesia de Esmirna. Esta era la iglesia de mirra o amargura que, no obstante,
fue agradable y preciosa ante el Señor."
Así como la mirra debe ser molida para que despida su fragancia, el testimonio de esta iglesia
molida por la persecución produjo una dulce fragancia que fue muy agradable para el Señor. La
sangre de los mártires de este período se convirtió en semilla para las iglesias venideras. Durante
estos 250 años tenemos el período del martirio bajo la Roma Imperial. Desde Nerón hasta
Constantino hubo una era sangrienta para la Iglesia. Los "diez días" pueden representar los diez
distintos intentos a través de edictos imperiales para destruir a la joven Iglesia. La última
persecución duró exactamente diez años. El número "diez" puede significar también que Dios
reconocía que aun el sufrimiento tiene sus límites. Las diez grandes persecuciones del Imperio
Romano pueden ser enumeradas de la manera siguiente:
1. Bajo Nerón 64-68 d.C.
2. Bajo Domiciano 90-95 d.C.
3. Bajo Trajano 104-117 d.C.
4. Bajo Aurelio 161-180 d.C.
5. Bajo Severo 200-211 d.C
6. Bajo Máximo 235-237 d.C
7. Bajo Dedo 250-253 d.C.
8. Bajo Valeriano 257-260 d.C.
9. Bajo Aureliano 270-275 d.C.
10. Bajo Diocledano 303-312 d.C.
C. Pérgamo (2:12-17)
La Iglesia estatal (315-350 d.C.)
Esta ciudad era la capital política de Asia y era famosa por su saber, su cultura y su ciencia. Se
jactaba de tener la biblioteca más grande, después de la de Alejandría. Walter Scott nos recuerda:
"Fue aquí donde se perfeccionó el arte de preparar pieles de animales para escribir y es de este
nombre de donde se deriva nuestra palabra pergamino. Así que el nombre de esta ciudad de mal
recuerdo escrituralmente hablando (Apocalipsis 2:12-17) ha sido perpetuado a través de las
edades cristianas e indudablemente muchos manuscritos literarios de valor han sido escritos en
pergamino preparado en Pérgamo."
La ciudad era el asiento de la adoración al emperador y era preeminente por su idolatría. De
aquí las alusiones bíblicas al "trono de Satanás" y "donde Satanás mora". Pérgamo es ahora un
insignificante páramo repleto de imponentes ruinas. Como muchas otras ciudades históricas, su
gloria ha pasado. Debido a su entrega a la adoración de la naturaleza, lo cual siempre conduce a
la corrupción y a la extinción, Pérgamo ya ha desaparecido como una ciudad habitable.
El Nuevo Testamento no registra la fundación de la iglesia aquí por ninguno de los apóstoles. Ya
en el tercer siglo, la Iglesia había pasado la época del martirio y se encontraba disfrutando de los
favores imperiales. El emperador Constantino la había unido con el Estado, haciendo del
cristianismo la religión estatal en lugar del paganismo. Evidentemente, el emperador pensó que la
religión cristiana haría avanzar su imperio, por lo que fue bautizado él e introdujo el bautismo para
todos (incluyendo a los niños). Fue en este tiempo cuando el "bautismo de infantes" fue conocido
por primera vez.
El Concilio de Nicea (325 d.C.) fijó el credo oficial trinitario. Los nicolaítas, palabra que significa
"vencedores sobre el pueblo", ganaron influencia dentro de la Iglesia a través del surgimiento del
sacerdocio. Fue en este tiempo cuando el sistema babilónico hizo su aparición en la Iglesia.
La palabra pérgamo, que significa "totalmente casada", describe perfectamente la desastrosa
unión entre la Iglesia y el mundo. A partir de este matrimonio fatal, la Iglesia y el sistema mundial
nunca han podido separarse. La decadencia espiritual ha tenido por consecuencia un aumento de
favores mundanos. Este tipo de unión ilícita paraliza la eficacia espiritual de la Iglesia en muchas
partes del mundo en el día de hoy.
D. Tiatira (2:18-29)
La Iglesia papal (500-1500 d.C.)
Los viajeros aseguran que el camino entre Tiatira y Pérgamo es uno de los más bellos del
mundo. Tiatira, puesto militar de Pérgamo, era famosa por su industria de teñido de brillantes
telas escarlata, las cuales eran muy usadas en toda Asia y Europa. Dentro de la ciudad había un
magnífico templo de Diana. También era el pueblo de Jezabel, la notable e influyente maestra,
quien abierta y militantemente apoyaba la vida inmoral.
G. Campbell Morgan sugiere que "la historia de la iglesia de Tiatira podría trazarse
retrospectivamente hasta las reuniones de oración a orillas del río mencionadas en Hechos 16,
puesto que Lidia, cuyo corazón fue abierto por el Señor en aquella ocasión, era nativa de Tiatira.
¿Qué cosa más apropiada que suponer que ella fue el instrumento para la fundación de aquella
iglesia cuando regresó a su ciudad natal?"
Tiatira significa "sacrificio continuo." La palabra implica que es "un sacrificio cuyo transcendente
resplandor queda opacado por la repetición". Ahora llegamos al surgimiento del papado, con la
introducción de la mariolatría. Durante el siglo séptimo, el obispo de Roma ascendió al lugar de
cabeza de la Iglesia entera. La adoración de la virgen María como Reina del Cielo fue introducida
en la Iglesia procedente del paganismo babilónico y casi todos los templos paganos fueron
transformados en "iglesias cristianas" por el mero hecho de pintar los nombres de los apóstoles
sobre los viejos ídolos y adorar al sacerdote con una cruz. Apareció el sacerdocio, junto con el
altar y el sacrificio. Este período también se caracterizó por un avance consecutivo y progresivo
de la apostasía.
E. Sardis (3:1-6)
La Iglesia reformada (1500-1700 d.C.)
En el siglo VI, Sardis llegó a ser una de las ciudades más importantes y prósperas que había
en el mundo antiguo. Era la capital del reino de Lidia. El nombre actual de esta ciudad, antes rica
y orgullosa, es Sart. Su lugar se halla desolado por completo actualmente.
"Sardis" significa "remanente" o "piedra preciosa" o "cosas que quedan de antes". El sardio,
sardónice o sardónica, un bello tipo de ágata, lleva el mismo nombre. En la iglesia de Sardis, la
mayoría de los miembros estaban entregados completamente a las prácticas paganas. Tenían
nombre de vivos, pero en realidad estaban muertos. Unos pocos de ellos, sin embargo,
permanecían fieles al Señor y a su Palabra. Mientras que por una parte tenemos en Sardis un
nuevo principio, por ser éste el período en el cual se dejó atrás la historia asociada con Jezabel,
por la otra, las fuerzas de la Reforma no duraron lo suficiente como para evitar la caída en un frío
formalismo religioso. Satanás detuvo la Reforma a medio camino, y la Iglesia nunca se ha
recuperado. Hoy, en muchos lugares, la Iglesia es ortodoxa, pero legalista, y lleva una ortodoxia
muerta y estéril. Es como un cuerpo bien vestido, pero carente de vida.
F. Filadelfia (3:7-13)
La Iglesia misionera (1700-1900 d.C.)
Acerca de esta influyente ciudad, escribió el escéptico Gibbon:
"Entre las colonias griegas y las iglesias de Asia, Filadelfia todavía permanece en pie, como una
columna en una escena repleta de ruinas, un agradable ejemplo de que los senderos del honor y
la seguridad a veces son el mismo." La ciudad heredó el nombre de su fundador, Átalo Filadelfo,
rey de Pérgamo. Su nombre moderno es Allah Shehr, o "la ciudad de Dios". Los turcos, sin
embargo, no la miran (hay en ella muchos cristianos griegos) con ninguna veneración.
La iglesia de Filadelfia en los días de Juan era una iglesia fiel, la cual constantemente
aprovechaba las buenas oportunidades. Walter Scott dice: "La ausencia de acusación en el
contenido del mensaje enviado a su ángel es digna de notarse en conexión con el hecho de que
ésta es la de más larga duración entre las siete ciudades mencionadas." Aquí nos encontramos
con una Iglesia verdadera en medio de una iglesia profesante.
El nombre "Filadelfia" significa "amor fraternal", y en esa forma se usa en griego en Hebreos
13:1: "Permanezca el amor fraternal". En Filadelfia vemos la iglesia evangelista y misionera del
siglo diecinueve. A partir de los grandes avivamientos de Wesley surgieron los movimientos de
misiones foráneos, seguidos por la aparición de poderosas empresas evangelísticas.
G. Laodicea (3:14-22)
La Iglesia rechazada (Siglo XX d.C.)
Laodicea recibió su nombre de Laodice, esposa de Antíoco II, el monarca Sirio. Quedaba cerca
de Colosas y los cristianos de allí recibieron una carta de Pablo. Cuatro referencias en
Colosenses (2:1-3; 4:13, 15, 16) prueban que el apóstol Pablo estaba familiarizado con la iglesia
de Laodicea. La ciudad misma era un gran centro bancario;
también era famosa por la ropa de lana negra satinada que se fabricaba y tenía una gran escuela
de medicina, notable por su polvo utilizado en curas oftálmicas (vea 3:18). Sin embargo, la fama y
el esplendor de Laodicea han caído hasta el polvo, porque la ciudad es ahora un escenario de
ruinas y desolación.
El nombre "Laodicea" es altamente sugestivo. Significa "Derecho del pueblo", "gobierno del
pueblo" o "democracia". Se dice que la iglesia es "de ellos". No sólo es la iglesia que está en
Laodicea, sino que es propiedad de Laodicea. Era una iglesia de ellos, no del Señor: "La iglesia
de los laodicenses." La autoridad de Cristo había sido puesta a un lado y sustituida por la decisión
de una membresía no regenerada, lo que sugiere el estado de la Iglesia profesante antes del
rapto.
A continuación se da un sumario del significado general de las siete iglesias:
•Efeso indica pretensiones eclesiásticas y abandono del primer amor, y caracteriza el final
del período apostólico.
•Esmima nos hace pensar en el período del martirio, el cual concluyó con la última
persecución bajo Diocleciano.
• Pérgamo revela el empobrecimiento espiritual y el aumento de lo mundano que tuvo lugar
durante el gobierno del emperador Constantino, resultado de su patrocinio público a favor de la
Iglesia.
• Tiatira representa la Edad Media, con la cruel persecución de los santos de Dios por la
Iglesia papal.
• Sardis fue la intervención de Dios por medio de la Reforma, cuya luz todavía sigue
ardiendo.
•Filadelfia está relacionada con el siglo diecinueve y su vasta expansión de actividades
misioneras.
• Laodicea retrata el estado general presente de la Iglesia profesante, la cual debido a su
tibieza, le produce náuseas a Cristo.
Se ha opinado que la historia de las primeras tres iglesias es consecutiva, mientras que las
cuatro restantes se superponen, transcurriendo paralelamente hasta el rapto. El elemento divino
(sugerido por el número tres) es dominante en el primer grupo de iglesias; mientras que el
elemento humano (sugerido por el número cuatro) domina en el segundo grupo.
En su introducción a la valiosa obra de Cosmades, "Las Siete Iglesias", W. Stuart Harris señala:
Cuánto nos entristece el saber que no hay ni un creyente cristiano en Efeso en el día de hoy y
que esto se aplica a todas las regiones de las siete iglesias, con la excepción de la iglesia de
Esmirna, donde hay ahora unos cuantos cristianos. El candelero ha sido quitado de su lugar,
como Cristo anunció.
Los siete candeleros de oro (II)
La estructura de las siete cartas
Una característica notable e impresionante de estas siete cartas es la similaridad de su formato.
Dirigidas desde el cielo por Cristo a su Iglesia, estas cartas tienen todas una misma forma,
variando sólo en ciertos detalles para adaptarse a cada iglesia. Los encabezamientos de todas las
cartas son similares. La estructura de cada carta parece tener naturaleza séptuple.
a. La descripción de Cristo
En la mayoría de estas cartas existe la repetición de uno o más títulos o descripciones de Cristo
contenidos en el primer capítulo: un título adecuado al estado de la iglesia en cuestión, que
presente a Cristo con todo poder, como Juez lleno de autoridad.
b. La revelación del estado de la iglesia
Las reiteradas frases "yo conozco", "quitaré", "daré", "vendré" y todas las expresiones con
sentido de futuro implican el conocimiento completo que tiene Cristo de la situación y su autoridad
gubernamental, así como su poder para descubrir lo íntimo del corazón de cada iglesia. Cristo
revela su conocimiento íntimo de la vida y obra de cada asamblea. Por ser Dios omnisciente,
ninguna cosa se puede esconder de Él.
c. El elogio de las virtudes
Todo lo que es agradable es generosamente ensalzado por el Maestro. Él tiene cuidado de
encomiar antes de reprobar. Cristo alaba a cada una de las iglesias (excepto la última) por sus
obras y otras características virtuosas.
d. La condenación de los errores
Cristo sería injusto y cruel si no hiciera mención de todo aquello que le desagrada, así como
habla de lo que le agrada. De manera que estas cartas llevan en sí mismas una fiel exposición de
errores. Cada iglesia, excepto la segunda y la sexta, es más corrupta que la que le antecede; la
última es la más corrupta de todas. Tanto, que no hay ninguna virtud que alabar. Cristo censura a
cada una de ellas, excepto la segunda y la sexta.
e. La exhortación al arrepentimiento
Nos sentimos muy alentados al leer estas valiosísimas joyas de la literatura, porque contienen la
fragancia de la gracia de Cristo. El se presenta a sí mismo como alguien lleno de deseos de
restaurar. Se notará que la primera, tercera, quinta y séptima iglesias son llamadas al
arrepentimiento. La segunda y la sexta no tienen nada de qué arrepentirse ya que han sido
purificadas por la persecución. La cuarta
estaba reprobada y ya había ido más allá del arrepentimiento.
f. La declaración de juicio
Puesto que Cristo es siempre fiel en declarar la verdad, advierte el peligro que entraña continuar
en desobediencia. ¡Bienaventurada la iglesia o el cristiano que atiende la voz de alerta de Cristo!
El anuncio de juicio lo dio Cristo a todas las iglesias, a excepción de la segunda y la sexta.
g. La proclamación de la recompensa
Cada recompensa prometida está de acuerdo con un atributo de Cristo. La conclusión de cada
carta consiste en una bendición de victoria personal y un llamamiento individual. Hay una promesa
en cada carta para el vencedor. Para mayor comprensión y edificación, examinemos estas cartas
a la luz de su séptuple plan.
A. La carta a Efeso (2:1-7)
Veíamos anteriormente que por "ángeles" podemos entender los representantes espirituales de
cada iglesia. Walter Scott considera al "ángel de la iglesia" como "representante simbólico de la
asamblea en su presente estado moral. La idea está en la representación. .. Podríamos hacer
mucho énfasis en que no hay una representación oficial sino moral en la idea derivada de la
palabra 'ángel', tal como se usa en conexión con las siete iglesias".
En cada una de las cartas, el que habla es el Señor resucitado y la revelación de sí mismo es
adaptada a la necesidad de cada iglesia. Como lo hemos indicado ya, Cristo se presenta a sí
mismo en términos simbólicos tomados del capítulo 1. Así es como conectamos el versículo 1 del
capítulo 2 con los versículos 12, 13, y 20 del capítulo 1. Se ve a Cristo caminando como Juez en
medio de las iglesias. Cada acto es controlado por Aquél que nunca se descuida ni duerme. Y
siendo Él quien sostiene en su mano los siete candeleros de oro, puede quitar de su lugar
cualquiera de ellos. Realmente es una cosa muy seria pensar en que el Señor conoce
exactamente lo que cada uno de nosotros está haciendo. Él sabía que los efesios no toleraban a
aquellos que hacían lo malo. ¿Los podemos tolerar nosotros? ¿Aborrecemos nosotros todo
aquello que es malo?
Había muchas cosas por las cuales alabar a esta iglesia casi intachable. Su paciencia fue
altamente elogiada (esta palabra aparece dos veces). En el versículo 2 se refiere a la paciencia en
el servicio, mientras que en el 3 se habla de la paciencia en el sufrimiento. En total, el Señor
expresó ocho elogios para la iglesia de Efeso.
Sin embargo, hay un triste "pero" en el mensaje de Cristo a esta iglesia. El primer amor
matrimonial con Cristo había sido abandonado. Había una doctrina pura y un perfecto orden
eclesiástico, pero también existía una lamentable falta de amor. El amor a Cristo es la única
motivación para todo servicio aceptable (Juan 21:15-17). ¿No afirmó Pablo en 1 Corintios 13 que
el mejor de los servicios tiene poco valor cuando no hay amor? Otros amores había surgido allí y
la iglesia de Efeso estaba en peligro de caer.
A esta iglesia se le ordenó recordar de dónde había caído y volverse a sus primeras obras. Con
el primer amor se habían ido las primeras obras. El amor anhela amor, porque donde hay
verdadero amor hay también verdadero servicio.
La exhortación "el que tenga oído" se encuentra en la conclusión de cada carta. En las primeras
tres iglesias esta expresión aparece antes del mensaje de Cristo al que venciere. En las últimas
cuatro, se halla después de la promesa al vencedor.
El Espíritu Santo es el administrador de los asuntos de la iglesia a través de todo este período,
como se indica en la séptuplo repetición de la frase "el Espíritu dice a las iglesias". Al vencedor de
estas iglesias, Cristo le ofrece la provisión del árbol de vida, lo cual puede indicar exención de
deterioro corporal. El árbol era muy significativo para los griegos, como símbolo del poder divino,
dador de vida. "Paraíso" significa "un jardín delicioso" y representa la suma de todos los goces
espirituales.
B. La carta a Esmima (2:8-11)
Esta carta tiene la peculiaridad al (igual que la carta a Filadelfia) de no contener ninguna
denuncia de culpa. Estas dos iglesias también eran similares en su experiencia de tribulación a
manos de los paganos (instigados por los judíos), "los que se dicen ser judíos y no lo son, sino
sinagoga de Satanás". ¡De igual manera, hoy hay muchos que dicen ser cristianos, pero no lo son!
Hay algunas características muy interesantes que deben ser consideradas en esta carta, la más
corta de todas. Primero, cuan apropiado es el título de Cristo como, el que estuvo muerto y vivió".
Muchos de los miembros de esta iglesia iban a morir por su Señor. A éstos les aguardaba un
martirio cruel y terrible, pero el que había vencido a la muerte, Cristo, les prometía una gloriosa
resurrección (2:10, 11).
Luego viene un breve pero valioso paréntesis: "(pero tú eres rico)." Aquellos perseguidores sin
corazón habían reducido a los santos a la mendicidad. Pero aunque los cristianos eran pobres
materialmente, en fe eran muy ricos.
En medio de la creciente oscuridad surge el bondadoso y reanimador "No temas". Debían cobrar
ánimo, porque la tribulación tendría sus límites y el atador finalmente atado. (20:1-3).
Para esta iglesia heroica no había condenación ni palabras de censura o reproche. La
persecución tiene su modo de mantener a los cristianos cerca del corazón de Dios. Como habían
permanecido en la verdad, a los cristianos de Esmirna no se les ordena que se arrepientan, ni se
emite contra ellos ningún juicio.
Cicerón describió a Esmirna como "la ciudad de nuestros más fieles aliados" y es interesante
observar que la única carta, entre las siete, en la cual Cristo usa el término fiel es la que se dirige
a la iglesia situada en una ciudad tan alabada por su fidelidad patriótica. Así como Esmirna era
leal a su monarca, la iglesia de allí lo era a su Señor, a pesar de los intensos sufrimientos.
Esmirna fue llamada "la puerta de los mártires", ya que muchos de ellos pasaban por sus puertas
cuando eran conducidos a Roma. . . y al martirio. Policarpo, obispo de Esmirna, fue ejecutado allí
en el año 155 d.C., a la edad de 86 años.
Como recompensa, recibirían una corona de vida, que era el emblema de realeza y triunfo. La
posibilidad de escapar de la segunda muerte (lo cual implica una muerte distinta de la física)
puede ser un mensaje a los hombres malvados de Esmirna, quienes estaban empeñados en
destruir a los santos. Es probable que sean reprendidos aquí para ver si atienden el mensaje y se
arrepienten. La recompensa de los de Esmirna está contenida en los versículos 8 y 10. A través
de la carta hay un intercambio entre la vida y la muerte. Para alentar a los perseguidos, el Señor
les hace recordar que hay algo más terrible que la muerte física. Está la muerte segunda, la cual
no tendrá potestad sobre ellos, porque han recibido la corona de la vida.
C. La carta a Pérgamo (2:12-17)
Cristo es presentado a la iglesia de Pérgamo como el que tiene una espada aguda de dos filos,
lo cual es símbolo de juicio y de ejecución de la verdad. Una comparación entre los versículos 12 y
16 demuestra claramente cuan bien se adaptaba este título a la iglesia de Pérgamo. La espada
aguda penetra, divide, separa, ordena, descubre, escudriña y vence. La profecía de Isaías es muy
apropiada para Cristo en este punto: "Puso mi boca como espada aguda" (Isaías 49:2). El cónsul
romano en Pérgamo llevaba la espada como símbolo de su oficio y de poder militar y poseía "el
poder de la espada": la autoridad de pronunciar la pena de muerte. Pero la espada del Señor es
más grande que todas las espadas de los cesares, y cuando Él la use finalmente (Apocalipsis
19:15), será para dominar los imperios de la tierra.
Evidentemente, Satanás tenía su centro de operaciones en esta ciudad, un hecho que contribuía
a que la posición de los creyentes fuera más peligrosa. El "trono" permanente de Satanás está en
el aire, mientras que sus centros de actividad pueden cambiar constantemente. La Biblia lo
describe como el que "anda en derredor, buscando a quien devorar". (Compare 2:9 con 2:12, 24).
A pesar de la oposición satánica, los santos de Pérgamo son elogiados por su lealtad al
"nombre", lo cual significa el carácter o la Persona de Cristo, y "a la fe", que significa las
enseñanzas y la obra de Cristo. La fidelidad de estos santos, a pesar de tener frente a ellos la
amenaza del martirio, es ilustrada con el fiel Antipas, quien murió por su Señor, a quien tanto
amaba. Pérgamo era uno de los centros importantes de la adoración al emperador y la tentación
de caer en el error de dar a otro la adoración que sólo le corresponde a Dios era grande. Cuando
los cristianos sucumbían, triunfaba Satanás; cuando ellos eran firmes en la fe, casi siempre el
martirio era el precio que debía pagar por su lealtad a Cristo.
Aunque Antipas quizá pasó inadvertido y desconocido entre los millares de personas de
Pérgamo, y quizá sin una tumba que guardara sus restos, Cristo, sin embargo, menciona el
nombre de este mártir con un amor y con un vislumbre de gloria únicos en este libro de
Apocalipsis. El nombre Antipas significa "uno contra muchos"; este valiente cristiano se atrevió a
salir al frente solo y sellar con su propia sangre el testimonio de su alma.
Desafortunadamente, aunque en general la iglesia de Pérgamo era buena, entre sus miembros
se había tolerado el error. La falta de disciplina se hace claramente notable al ver cómo algunos
habían seguido a Balaam y a los nicolaítas: "Pero tengo unas pocas cosas contra ti." Este triste
reclamo se encuentra tres veces (2:4, 14, 20). ¿Tiene el Señor alguna cosa contra usted? El
doctor Campbell Mor-gan dice que el balaamismo y el nicolaísmo "parecen describir lo que
posteriormente llegó a conocerce como el 'antinomianismo', la terriblemente errónea enseñanza
de que los propósitos del pacto de Dios se realizarán con toda seguridad y por lo tanto no importa
la forma en que los sujetos a dicho pacto se conduzcan".
Balaam fue el profeta mercenario que amó las riquezas injustas. Representa la unión de la
Iglesia con el mundo, lo cual es equivalente a la corrupción espiritual. La doctrina de los nicolaítas
representa a aquellos que tratan de dominar a la membresía e iniciaron el negocio del clero. La
preponderancia sacerdotal es detestable ante Cristo, quien es el Gran Sumo Sacerdote.
En el llamado al arrepentimiento tenemos lo que podríamos llamar "el ataque sorpresivo de
Cristo": "Vendré a ti pronto." Y cuando Él venga, la base del juicio será su Palabra. Para los
vencedores habrá "maná escondido" provisto divinamente y una piedrecita blanca de triunfo.
Muchas han sido las interpretaciones que se han dado acerca de la piedra blanca. Se dice que
se daba una piedrecita blanca al triunfador en los juegos olímpicos. Esta llevaba en sí ciertas
distinciones y privilegios. También se daba una piedra como evidencia de absolución y llevaba
inscrito el nombre de la persona absuelta. J. A. Robertson dice que en las cortes de justicia se
utilizaban pequeñas piedras: una piedra negra era señal de que el reo era condenado, mientras
que una blanca era indicación de absolución. La piedra blanca también era símbolo de amistad: la
piedra se quebraba en dos pedazos y cada uno de los dos amigos se quedaba con la parte que
contenía el nombre de la otra persona, en prueba de unión y comunión permanentes.
El mensaje dado a la iglesia de Pérgamo es muy necesario para la Iglesia de hoy. "El descuido y
las concesiones en cuanto a doctrina y por ende en cuanto a conducta, hacían indispensable la
disciplina en las iglesias," dice G. Campbell Morgan. "Parece ser que el verdadero enriquecimiento
se adquiere a través de restas y no de sumas."
D. La carta a Tiatira (2:18-29)
Es más que seguro que esta iglesia tuvo su origen en aquella reunión de oración a la orilla del río
en la cual Lidia, nativa de Tiatira, fue convertida cuando el Señor le abrió el corazón (Hechos 16).
Quizá ella misma fuera el instrumento para fundar la iglesia allí a su regreso. En Apocalipsis l,Juan
vio a Cristo como el Hijo del Hombre, pero un Hombre investido con todos los atributos y
actividades de la deidad. Aquí el Mensajero divino se introduce a sí mismo como el Hijo de Dios, y
como tal revela su omnisciencia y autoridad. La descripción de sus ojos y sus pies, tomada de
1:14, 15, ilustra el aspecto terrible de juicio que El asume hacia esta iglesia. Los poderes más
penetrantes e impresionantes de Cristo están frente a nosotros en 2:23, 27, lo cual es un
desarrollo del versículo 18.
Afortunadamente, el que "conoce" de grados de importancia, piensa primero en las cosas en que
sobresale esta iglesia. Si aquellos que hacen juicios tan equivocados de los cristianos siguieran
este ejemplo divino, ¡cuan diferente sería el mundo! El servicio, el amor, la fe y la paciencia son
sus virtudes y son justa y equitativamente elogiadas.
Luego viene el reproche por permitir el mal en la iglesia; es un mal personificado en una mujer
real. (La Jezabel del Antiguo Testamento es mencionada como prototipo de esta mujer en cuanto
al pecado.) Esta es la única carta en la que se menciona a una mujer. El nombre "Jezabel"
significa "casta", ¡pero qué contrariedad había entre su conducta y su propio nombre! La Jezabel
del Antiguo Testamento era una mujer brillante, atrevida e inescrupulosa, quien reconocía a Dios,
pero realmente servía a Baal. En la carta anterior el Señor comparó a los falsos maestros con
Balaam, quien les enseñó a los israelitas a participar en festivales idolátricos. Ahora los compara
con Jezabel, la esposa pagana de Acab, quien estableció la idolatría en Israel. La forma particular
del mal en Tiatira era el espiritismo: aquella Jezabel afirmaba que recibía revelación divina en sus
actividades ocultistas. Su malvada influencia era multiplicada por el hecho de que enseñaba e
inducía a los siervos de Cristo a que la imitaran.
En esta carta, la más larga de las siete, se da una solemne advertencia a aquellos que
insistentemente toleran y participan en la prostitución espiritual. Si no se arrepienten, ellos también
participarán de la condenación de Jezabel. Pero el Señor es muy bondadoso, aun con los más
malvados: "Y le he dado tiempo para que se arrepienta." El arrepentimiento es el camino de salida
que Dios ofrece.
A aquellos de Tiatira que no se habían dejado influir por Jezabel y sus fornicaciones (unidas a
sus profundidades satánicas), se les promete tener parte en el reino de Cristo (2:26). Las obras
basadas en la fe ocupan una parte prominente en esta carta (2:19, 26). Las obras de maldad y las
profundidades (2:22, 24) pertenecen a Satanás. La Estrella de la mañana es Jesucristo mismo y
todos los que vencieren tendrán completa posesión de Él. ¡Qué gran futuro les aguarda a todos
aquellos que tienen a Cristo en su corazón como el heraldo de ese glorioso día que vendrá, y a
todo aquel que venciere! Si somos fieles, sabremos lo grande que será participar en el reino de
nuestro Señor.
Efesios 2:6 nos recuerda que Cristo nos ha hecho participar ya del poder de su reino celestial,
pero el Salmo 2:8, 9, el cual es citado aquí por el Señor resucitado, todavía espera su
cumplimiento. Cristo es la Estrella de la mañana (22:16), cuya resurrección anuncia el amanecer
de Dios cuando su pueblo se levante con Él. Los lectores de este mensaje que estén tentados a
sucumbir en las profundidades de Satanás, deberían recordar lo que se dice del diablo en Isaías
14:12, como el lucero caído del cielo. También nosotros debemos escoger entre lo alto y las
profundidades.
Se reserva la autoridad sobre las naciones para todos los verdaderos vencedores, quienes
participarán del reino de Cristo sobre el mundo. Como lo expresa Alexander Maclaren: "La vida
moldeada de acuerdo con el modelo de Cristo es aquella que es capaz y digna de participar con Él
en su reino."
E. La carta a Sardis (3:1-6)
En esta quinta carta parecería como si Cristo estuviera empezando de nuevo. Y Sardis en
realidad marca un notable cambio en la serie.
En las cartas anteriores lo bueno era la regla y lo malo la excepción. Pero aquí en Sardis es todo
lo contrario: sólo un pequeño remanente merecía los elogios de Cristo, cuyo "yo conozco" consiste
ahora en escrutinio y condenación.
Tanto el Espíritu como los líderes espirituales están bajo el control de Cristo y son sus canales
de operación. Toda la plenitud de poder y sabiduría, de las cuales carecía Sardis, estaban en
posesión de Cristo. Aunque esta iglesia parecía perfecta a los ojos de los hombres, no lo era ante
los ojos de Dios. Tenía un nombre y una reputación en lo que respecta a organización y ortodoxia,
pero se encontraba desposeída de vida espiritual. ¡Tenía obras sin vida!
Dice G. Campbell Morgan: "Es muy probable que existiera en ella conformidad con el modelo de
la Iglesia según Hechos 2:41, 42 en lo que respecta a reglamentos y adherencia a la doctrina. La
forma de adoración y la generosidad estaban libres de reproche. Pero ante los ojos del Señor todo
era un mero andamiaje, como un sepulcro blanqueado, o como las flores artificiales."
En vista de la segunda venida, la iglesia recibe la exhortación al arrepentimiento. Como un
ladrón, Cristo les quitaría todo lo que poseían si no hacían caso y no se volvían de su ortodoxia
muerta y estéril. Dos veces había sido conquistada la ciudad de Sardis por no estar alerta. Cristo
le dice a la iglesia cual sería el resultado de que no estuviera atenta a su llegada.
Sin embargo, aún había unos pocos en Sardis que no habían contaminado sus vestiduras y
constituían la manifestación de la justicia en victoria. El nombre "Sardis" significa "remanente" y
viene de una raíz hebrea que tiene el sentido de "aquellos que escapan o han escapado". En la
iglesia de Sardis se podían encontrar unos pocos creyentes que habían escapado de la
contaminación que les rodeaba, que tenían un nombre al cual hacían honor valientemente, con su
vida por Cristo.
¿Estamos nosotros entre los pocos que se han separado para el Señor y mantienen una perfecta
fidelidad a Él? Si es así, entonces también participaremos de las recompensas que Él tiene para
aquellos que son dignos. Debe aclararse que el "borrar el nombre" (3:5) tiene que ver con la
profesión de la fe de la persona, y aquél en quien ha creído. Compare esto con 13:8; 17:8; 20:15.
Sardis era una iglesia de títeres muertos, que realizaban todas las acciones del cristianismo,
pero producían únicamente obras muertas, porque los miembros no eran animados por la vida que
fluye de Dios. De manera que el Señor les habla como Aquél en quien se encuentra avivamiento.
Él está dispuesto a derramar su Espíritu en su séptuplo plenitud, y el gobierno de las iglesias está
en sus manos (1:20).
A Sardis se le da un mandamiento similar al que se le dio a Efeso en 2:5. Esta iglesia debía
volverse a aquellas cosas que le habían sido de estima en los primeros tiempos. A la luz de lo que
antes era vida para ella, debía dejar de hacer lo que estaba haciendo actualmente, para que la
chispa de luz que todavía tenía no llegara a morir definitivamente. La condición para mantenerse
con vida era velar, mantenerse despiertos; la otra alternativa eran el sueño de la muerte y el
repentino e inesperado juicio del Señor.
Todo cristiano verdadero tiene la seguridad de que su nombre está en el libro de la vida (Lucas
10:20). Sin embargo, aquellos que adulteren o falsifiquen la autoridad y veracidad de la revelación,
verán su parte quitada del libro de la vida (22:19). Aquí la palabra "parte" significa "herencia."
Todos tenemos una herencia o recompensa, que nos puede ser quitada.
La maravilla de maravillas es que Cristo va a confesar el nombre de sus santos victoriosos
delante del Padre y sus ángeles. ¡Y qué gran día será para nosotros si somos hallados cubiertos
de vestiduras blancas, que son la justicia de los santos!
F. La carta a Filadelfia (3:7-13)
Esta iglesia comparte con la de Esmirna la distinción de no ser acusada de ninguna culpa. Aquí
el mensajero divino, quien se manifiesta a sí mismo como el "Santo y Verdadero", es descrito
como el poseedor de la llave de David. Si a alguien se le entregan las llaves de una ciudad, eso
significa que esta persona está investida de libertad y de privilegios. Y aquí la llave es símbolo del
derecho indisputable a entrar y ejercer toda la autoridad necesaria. Puesto que la revelación como
un todo mira hacia el reino, Cristo hace destacar sus derechos reales como el Señor y Cabeza de
la casa de David. Todas las promesas davídicas serán cumplidas por Él.
La iglesia de Filadelfia es alabada por su fidelidad de acuerdo con sus capacidades. Había sido
fiel en lo poco. Y aunque no parecía de gran importancia a los ojos del mundo a pesar de su
obediencia y su fe, el administrador divino, quien abre y cierra las puertas, abunda en alabanzas
por la manera en que la iglesia de Filadelfia había entrado por la puerta de la oportunidad que Él
había abierto.
Filadelfia es una de las dos iglesias que solamente recibieron alabanzas y aliento; porque sus
miembros fueron fieles, se les dan a realizar nuevos trabajos. Mientras estemos sobre esta tierra,
la recompensa por ser fíeles no es la inactividad sino la entrega de mayores responsabilidades.
Aquellos que se encuentran ya desocupados y sin hacer nada, deben volver a la comunión con
Dios antes de que Él pueda usarlos. Por esto, el Señor le habla a la iglesia de Filadelfia como el
que abre las puertas de la oportunidad.
Cristo habla de su "poca fuerza" en un sentido no condenatorio. Humanamente hablando, su
fuerza era pequeña, porque ellos eran una pequeña minoría entre judíos y paganos. No obstante,
puesto que su fuerza estaba basada en el nombre de Cristo, ellos podían entrar por la puerta
abierta. No dice exactamente a qué puerta se refiere. Consecuentemente, este versículo ha sido
muy precioso para muchas generaciones de cristianos en todas las esferas de servicio en las
cuales se han abierto nuevas puertas.
A esta iglesia se le hace la promesa de que será guardada de la hora de la prueba, lo cual puede
significar estar libre de la gran Tribulación. La palabra "de" significa "fuera de" y lleva en sí la idea
de que será guardada fuera de la tribulación (no únicamente a través de ella, como algunos
afirman). No será sino hasta el tiempo en que esta prueba invada a la tierra, cuando se entenderá
o se experimentará la importancia de este mensaje de preservación.
En esta carta también la segunda venida de Cristo es usada como un incentivo para mantenerse
firme. ¡Ojalá estemos determinados a retener nuestra corona! Los vencedores serán hechos
columnas en el templo de Dios. Aunque en la tierra tienen poca fuerza, serán tallados como
pilares fuertes y gloriosos en el cielo y participarán en la victoria final de Cristo. Entonces, la
identificación con el Rey será completa. Aunque en este mundo no tengan nombre, tendrán un
nombre nuevo y secreto en el cielo. También se promete a los vencedores una completa libertad
en la Nueva Jerusalén: "Y nunca más saldrá de allí." ¿por qué? Porque Cristo es la llave y guarda
a sus santos en eterna seguridad. Todos los que son vencedores, verdaderamente salvos por
gracia, están en el registro de los vivientes, porque son poseedores de vida eterna.
G. La carta a Laodicea (3:14-22)
Esta última carta es la más triste entre las siete. Contiene la severa desaprobación de Cristo
contra una iglesia apóstata; sin embargo, nos trae una revelación del corazón del Señor como no
puede hallarse en ninguna de las otras cartas. Para describirse a sí mismo, Cristo no utiliza aquí
ningún símbolo. Se declara como "el Amén", un título tan expresivo de su gloria como "el
Verdadero". Como testigo fiel y verdadero, se revela en perfecta armonía consigo mismo. "El
principio de la creación de Dios" indica la autoridad del mensaje de Cristo, el cual es interpretado
en Colosenses 1:15: "Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito (el preeminente) de toda
creación." Todo lo que va implicado en estos títulos había sido negado por los laodicenses,
quienes por lo tanto merecían el desagrado y la condenación de parte del Señor.
El nombre de "Laodicea" viene de dos palabras griegas que significan "pueblo" y "juicio" o
"costumbre". Este nombre implica que la iglesia de este lugar era gobernada por las decisiones,
los juicios y las costumbres de la gente, en lugar de ser gobernada por la Palabra de Dios.
El estado de esta iglesia era completamente desfavorable, por lo que no se elogia ninguna virtud.
¡Cuan trágico es que no existan buenos hechos que permitan elogiar a una iglesia! Por supuesto,
los laodicen-ses poseían cantidades de cosas buenas, cosas que podían decir de sí mismos.
Tenían confianza en sí mismos y se sentían orgullosos y satisfechos. Sin embargo, para el Señor
eran tibios y le causaban náuseas. La primera iglesia había dejado su primer amor, pero esta
última era considerada como tibia.
La iglesia laodicense no estaba cargada de deudas, pues tenía abundancia de riqueza material;
sin embargo, Cristo la declaró miserable y en bancarrota. Aquí encontramos la expresión "tú eres",
refiriéndose a la tibieza espiritual y "tú dices," refiriéndose a la autocomplacencia (esta iglesia
carecía de pasión y de emoción), y finalmente hallamos el "tú eres" de la terrible e infalible
denuncia del Señor. Como muchas de las iglesias modernas, Laodicea era correcta, pero sin
conciencia. El disgusto que le causaba a Cristo dicho estado se ve en su forma drástica de tratar a
la iglesia: "Te vomitaré de mi boca." El contagio de la iglesia con el mundo es nauseabundo para
Cristo.
Aun para el que lea el Apocalipsis superficialmente, es obvio que el tema básico de este libro es
la segunda venida de Cristo. En su valiosa obra titulada Interpreting Revelation (Interpretación del
Apocalipsis), Merrill C. Tenney hace esta iluminadora observación:
La creciente inminencia de la venida del Señor se refleja en sus mensajes de corrección a estas
iglesias:
• Efeso: "Pues si no, vendré pronto a ti y quitaré tu candelero de su lugar" (2:5).
•Pérgamo: "Pues si no, vendré pronto a ti" (2:16).
• Tiatira: Retenedlo hasta que yo venga" (2:25).
•Sardis: "Vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti" (3:3).
• Filadelfia: "He aquí, yo vengo pronto" (3:11).
•Laodicea: "Yo estoy a la puerta y llamo" (3:20).
La visión de las siete cartas gira en torno a la segunda venida de Cristo y el efecto que este
suceso tendrá sobre las iglesias. Pero la gracia también se manifiesta en el juicio, porque el juicio
es el resultado del amor de Cristo. Al mismo tiempo que exhorta a la iglesia hacia un nuevo celo
espiritual, está buscando a un hombre, posiblemente de poca importancia para la iglesia; alguien
que esté dispuesto a recibir al Señor. Para tal persona existe la gran recompensa de participar de
la provisión de Cristo y de su trono. El huésped divino se convierte en el divino anfitrión y prodiga
sus dones gloriosos entre aquellos que voluntariamente vienen y cenan con El (3:20).
En el oro, las vestiduras blancas y el colirio para los ojos, los cuales la iglesia debe comprar de
Cristo según su consejo, encontramos ilustraciones o símbolos que eran conocidos para los
laodicenses, cuya ciudad tenía la fama de poseer tales cosas. (Vea "Las siete iglesias" por Sir
William Ramsey.)
Al final del capítulo 3 nos encontramos con que los santos son arrebatados, mientras que los
practicantes son vomitados. Aunque Juan no describe el rapto, lo da por sentado, puesto que ya
no vuelve a mencionar la palabra iglesia hasta que termina la revelación en sí y llega a las
exhortaciones finales (22:16, 17). En estas cartas a las siete iglesias, el Señor divide a los
miembros en dos clases: los que vencen y los que no vencen. En cada carta hay un llamado, una
advertencia y una promesa:
Un llamado para que se vuelvan al Señor mientras Él se presenta a sí mismo a cada iglesia.
Una advertencia si se desatiende el llamado.
Una promesa si dicho llamado es obedecido.
Desde el 22:6 hasta el 22:21, Juan reanuda lo que ha dejado en los primeros tres capítulos del
libro. Después del capítulo 3 ya no se ve a Cristo entre los candeleros, sino como Sacerdote-Juez
sobre el trono, actuando desde el cielo hasta que regresa a la tierra.

Los siete sellos (6:1 — 8:5)


Al entrar a esta parte estrictamente profética del Apocalipsis, hallamos lo que ha sido denominado
como "el proceso que precede a la victoria". Una de las características del capítulo 6 es que Juan
escribe como un testigo ocular intensamente observador. "Yo vi" y "Yo oí" son expresiones de
experiencia personal que no podemos pasar por alto al estudiar todo el libro. En los capítulos 4 y
5, todo ocurre en el cielo, donde tenemos el privilegio de ver los secretos de la presencia de Dios y
la preparación del juicio venidero. Pero del capítulo 6 en adelante, nuestra atención se dirige a la
tierra, con el inicio de sus juicios. Cristo, el Cordero, por derecho de compra y poder de redención,
ahora ejerce un control total. La soberanía basada en el sacrificio está a punto de manifestarse.
El período total de juicios se extiende desde el capítulo 6 hasta el 20, y es muy importante notar la
conexión entre los sellos, las trompetas y las copas. Los juicios de los sellos y las trompetas no
son simultáneos, sino sucesivos. Los sellos cubren una zona más amplia que las trompetas, pero
éstas son más severas. El Cordero abre los sellos, los ángeles tocan las trompetas y Dios
derrama las copas. Los siete sellos, por tanto, incluyen el período total de juicio.
De los sellos surgen las trompetas; de las trompetas, las copas. Las trompetas y las copas
presentan en detalle todo lo que los sellos denotan en general. Se podría usar la ilustración de un
telescopio de tres secciones. La sección exterior o cubierta contiene a la segunda sección interior,
la central. Esta sale de la primera y la tercera sale de ella, como se ve en el siguiente diagrama:

El séptimo sello contiene las siete trompetas y las siete copas. La séptima trompeta contiene las
siete copas.
Como lo indicamos previamente, algunos expositores bíblicos le dan un sentido "histórico" a los
capítulos 6 al 20 (sugiriendo que los juicios cubren desde la apertura de la era cristiana hasta el
tiempo presente). Pero nuestra posición es que la Iglesia no estará sobre la tierra cuando estos
juicios apocalípticos se derramen, y que están relacionados con los judíos como nación y con los
gentiles también como naciones. Puesto que la Iglesia no es judía ni gentil, sino "un nuevo
hombre" (y por lo tanto no está sujeta a los juicios), se encontrará fuera de la tierra cuando llegue
el día de la visita de juicio. Con este sexto capítulo empieza la ministración divina del Cordero y no
terminará hasta que haya puesto a todos sus enemigos por estrado de sus pies (Salmo 2).
Una queja muy común en el día de hoy es: "¿Por qué Dios no interviene y hace algo para
remediar el estado pecaminoso y caótico de este mundo?" Si los que hablan en estos términos
leyeran el Apocalipsis, sus preguntas quedarían inmediatamente contestadas y sus interrogantes
acerca de la no intervención divina quedarían resueltas. Aquí el Señor está a punto de manifestar
su mano.
¡Y qué acción será aquella! En los capítulos 4 y 5 se afirma el trono. En el capítulo 6 empieza a
cumplirse la última semana de Daniel (Daniel 9:26, 27). Daniel no fue invitado a subir al cielo, pero
Juan lo fue. Daniel lo vio todo en visiones nocturnas, pero no comprendió el significado completo
de sus visiones. De esta manera, el Apocalipsis complementa el libro de Daniel. Actualmente, un
usurpador controla al mundo, pero ya pronto viene el día de Cristo. Esta corrupta tierra está lista y
madura para el juicio. Las fuerzas del mal, que por tanto tiempo han permanecido invictas, están
ahora a punto de enfrentarse a su Señor. Los instrumentos humanos y materiales de venganza ya
van a ejecutar la tarea que Dios les ha asignado.
Dios algunas veces podrá parecer muy lento en arreglar cuentas, pero siempre lo arregla todo al
final. Si bien nos parece que los molinos de Dios muelen muy despacio, podemos estar muy
seguros de que ciertamente molerán. Durante este tiempo, El ha estado extendiendo su gracia
para con los habitantes de la tierra. Es lento para reprender, pero cuando la vara caiga, ¡ay de las
hordas de la tierral.
Los caballos

El sello del caballo blanco (6:1, 2)


En el sonoro llamamiento que sirve de introducción a los sellos hay un punto muy significativo que
debe ser considerado. Juan oyó algo como con "voz de trueno". La palabra "como" indica que está
usando un lenguaje figurado. Lo que él oyó fue una voz fuerte y estruendosa que llamaba su
atención a la apertura de los sellos. Algunas versiones suprimen con mucha razón las palabras “y
mira" de los versículos 1, 3, 5 y 7, (pues en el texto griego no aparecen). Retener dichos términos
hace que se conviertan en un llamado a Juan para que venga y mire los caballos.
Pero, ¿a quién se dirigía tal llamado? No a Juan, por cierto, ya que él no necesitaba la sonora voz
como de trueno. ¿Para quién era la orden de venir? No era para Juan, porque él estaba cerca y
había presenciado la apertura de los sellos. ¡Fueron los jinetes de los cuatro caballos quienes
vinieron en obediencia al llamado de uno de los seres vivientes: "Ven"! Este es el llamado (a los
instrumentos humanos empleados en estos castigos terrenales) a venir y actuar. Y el
mandamiento imperativo del ser viviente fue instantáneamente obedecido.
Los cuatro jinetes del Apocalipsis son símbolos del poder divino en el juicio. Los caballos son
usados figurativamente en Zacarías 1 y 6; el Apocalipsis casi nunca usa nada que no sea bíblico.
Casi todos los símbolos de este libro nos son interpretados en alguna otra parte de las Escrituras.
Debemos tener presente una regla de oro enunciada por Walter Scott: "De ninguna manera trate
de hallar la interpretación de ninguna parte del Apocalipsis fuera de su Biblia. El significado de
cada símbolo debe ser buscado en la misma Palabra." Comparando pasaje con pasaje de la
Biblia, llegamos a la conclusión de que los caballos son símbolos proféticos de las fases finales
del dominio mundial por el hombre y también anuncian los instrumentos humanos que utilizará
Dios en sus juicios providenciales sobre la tierra.
Hay todavía otros dos importantes pensamientos al acercarnos a los sellos: primero, el Cordero
abre los sellos mientras todavía está en el cielo en medio del trono. Oficial y gubernativamente,
Cristo está ya a punto de empezar a ejercer el dominio que su muerte, resurrección y ascensión le
otorgaron. La apertura de los sellos es una de las prerrogativas del Cordero, porque nada puede
suceder sin su voluntad gubernamental. En segundo lugar, los cuatro seres vivientes están
conectados con la ejecución del juicio divino. Debido a su pleno conocimiento de la voluntad
divina, están en la capacidad de ayudar en este juicio.
La identidad del jinete del caballo blanco es un asunto de exposición controversial. Algunos dicen
que lo que tenemos aquí es una visión de las huestes santas y los ejércitos celestiales, y que el
jinete está simbolizando la totalidad de los ejércitos celestiales que se oponen a la corrupta tierra.
Otros ven en los jinetes fuerzas impersonales que se lanzan a sus tareas. Las ideologías
anticristianas se expresan en varias fuerzas y movimientos. De manera que aquí en el capítulo 6,
se ve al primer jinete como símbolo de guerra espiritual, mientras el segundo representa una
guerra real y sangrienta. Pero nuestra respuesta a esta posición es que una figura generalmente
antecede a una fuerza, y detrás de todos los poderes existe una personalidad dominante. Otros
escritores afirman que el jinete es Cristo mismo y relacionan los versículos 1 y 2 con 19:11.
Pero creemos que el jinete de este primer sello no es la misma persona que aparece como Rey
de reyes y Señor de señores en 19:11-16. Estos dos jinetes no tienen nada en común, excepto el
color del caballo. El hecho de que ambos caballos sean blancos, no es prueba evidente de que
sean simbólicos de Cristo, como tampoco lo son los caballos blancos que menciona Zacarías en
Zacarías 1:8 y 6:3-6. No cabe duda de que el caballo blanco siempre ha sido símbolo de realeza y
poder triunfador (Napoleón siempre montó un caballo blanco), y esta característica es una
realidad, tanto para el jinete del primer sello como para Cristo.
El jinete del capítulo 6 no tiene nombre ni título. En cambio, el del capítulo 19 es llamado "Fiel y
Verdadero" y "la Palabra de Dios" y además ostenta el título de "Rey de reyes y Señor de
señores." Cristo, como Cordero, es el que abre los sellos y por lo tanto no puede ser ninguno de
los jinetes de los cuatro primeros sellos. El jinete del caballo blanco tiene una corona, la cual le ha
sido dada (no sabemos por quién). El hecho de que posea una corona indica meramente su
subida al poder como uno de los diez reyes que reinarán por medio de la operación de los poderes
satánicos (Daniel 8:25; 11:36-39; 2 Tesalonicenses 2:8-10; Apocalipsis 13:1-4). A Cristo no se le
da ninguna corona; muchas diademas adornan su frente, las cuales ha adquirido por derecho
divino y por conquista (Apocalipsis 19:2).
Otros contrastes que notar: El jinete del primer sello viene de la tierra, mientras que Cristo
desciende de los cielos abiertos (13:1; 19:11). El primer jinete provoca guerra, hambre, epidemias,
muerte y terror y es seguido por ellos. Estos horrores siempre acompañan el gobierno de un
conquistador ambicioso y cruel. Cristo, en cambio, es seguido por los ejércitos del cielo cubiertos
con finas vestiduras, blancas y puras. También leemos acerca del primer jinete, que sale
venciendo y para vencer. Los dictadores conquistan y adquieren territorios y posesiones por medio
de guerras e invasiones. Pero Cristo no viene para conquistar. Cuando El aparezca, tomará para
sí el poder y el reino que por derecho legítimo le pertenecen. El no irá cabalgando hacia la victoria
sino desde la victoria que alcanzó en el Calvario cuando exclamó "¡Consumado es!" Su autoridad
judicial y su reino, presentados en el Apocalipsis, son los frutos de su obra consumada en la cruz.
Creo poder afirmar que el jinete del caballo blanco es el anticristo (la primera bestia de
Apocalipsis 13:1-10). A través de los siglos, el espíritu del anticristo se ha manifestado en
individuos que han tenido un poder grande y terrible. Ahora llega a su culminación el persistente
conflicto. Cristo y las mayores obras satánicas se enfrentarán. En el primer jinete vemos la primera
manifestación del hombre de pecado, el líder aceptado por las diez naciones confederadas. La
corona dada al anticristo representa su reconocimiento como jefe del imperio revivido. Otros
pasajes que se deben comparar con éste son Salmo 110:6; Daniel 7:8; Isaías 14:16, 17; y
Apocalipsis 13:1-10.
El color blanco del caballo denota el poder victorioso del jinete. Los ejércitos de Persia siempre
eran acompañados por caballos blancos sagrados. El anticristo, un gran líder político y estratega
militar, tendrá la habilidad de producir una serie de conflictos sin derramar sangre. Con su genio
para tratar con los conflictos y las conquistas, este dictador universal tendrá la sabiduría suficiente
para controlar todos los levantamientos y desórdenes nacionales e internacionales. Entonces los
hombres clamarán: "¡Paz y seguridad!" Pero en lugar de eso, los rodeará terrible destrucción,
como lo indica el segundo jinete:
"Y le sucederá en su lugar un hombre despreciable, al cual no darán la honra del reino; pero
vendrá sin aviso y tomará el reino con halagos" (Daniel 11:21). Todo lo que se relaciona con este
jinete del caballo blanco está caracterizado por una autoridad falsa.
A mediados del período de los siete años, esta brillante figura se convierte en la bestia, la cual
será responsable por muchas atrocidades. Entonces la espada tomará el lugar del arco, y cuando
la espada sea tomada, los seguidores de la bestia perecerán por ella (13:10; 19:20, 21). Ya hay
bestias entre nosotros, y están destruyendo los fundamentos de la sociedad. El aumento del
alcoholismo, las drogas, la legalización de la sodomía y el aborto, y la indulgencia carnal, todo es
anticipo del tiempo que vendrá, cuando la iniquidad estallará sin control
Continúa con El sello del caballo bermejo (6:3, 4)...
El sello del caballo bermejo (6:3, 4)
Los diferentes colores de los caballos simbolizan los distintos agentes utilizados en la ejecución
de los juicios divinos. Los seres vivientes y los caballos únicamente están conectados con los
cuatro primeros sellos. El color rojo representa Figurativamente la pérdida de la vida, seguido por
los colores negro y amarillo.
Así como el caballo blanco anunciaba victorias sin derramamiento de sangre, el bermejo (rojo)
trae victorias sangrientas. El rojo tiene el significado de juicio, sangre y venganza (Jeremías 25:15-
33). Con el segundo jinete viene una guerra global, una horrible sombra de lo que experimentó el
mundo durante la Segunda Guerra Mundial. El rojo, por ser el color de la sangre es simbólico de
luchas, violencia y guerra. El arco cede el paso a una enorme espada. Todas las guerras pasadas
y presentes son únicamente un anticipo de la terrible carnicería que habrá bajo el segundo sello.
En este tiempo presente hay Alguien que "detiene" tales acontecimientos y mantiene restringido el
desbordamiento de las pasiones humanas (2 Tesalonicenses 2:7), pero con el caballo bermejo
vendrá un derramamiento de sangre sin paralelo. Ahora la espada es desenvainada para
venganza, no meramente para victoria.
La frase "le fue dado poder" nos presenta la voluntad permisiva de Dios. Este terrible jinete tiene
el mandato divino de "quitar la paz de la tierra": la paz ficticia que él mismo había instituido. Dios le
prometió la paz a Israel si era obediente, y espada, si era desobediente. La guerra ("espada") es
uno de los cuatro furiosos juicios de Dios (Ezequiel 14:21; Joel 3:9, 10). La devastación de las
guerras modernas es asombrosa, y si el mundo experimentara una guerra nuclear, la destrucción
de vidas y propiedades sería colosal. Los tratados, pactos y convenios serán rotos como hojas de
papel. La vida humana será terriblemente barata, porque los hombres serán considerados como
basura o estiércol para la tierra, útil únicamente para fertilizarla (vea Ezequiel 39).
Continúa con El sello del caballo negro (6:5, 6)...
El hambre es el resultado natural de los actos de esos conquistadores ambiciosos que quitan la
paz de la tierra. La política de devastar la tierra introducida por los chinos y practicada por los
ejércitos en retirada en años recientes es otro ejemplo de pillaje y saqueo a consecuencia del
hambre que todavía le espera a la humanidad. Este estado simboliza la lamentación y el llanto que
se oirán de parte de aquellos que sufrirán hambre durante la gran Tribulación, cuando se venda
una libra de trigo por el precio del salario de un día de un obrero o soldado romano.
Muchos de los ricos, según parece, podrán protegerse por un poco de tiempo. El castigo aquí es
particularmente para la mayoría, para los que apenas tienen para vivir (de ahí la mención del trigo,
un artículo de primera necesidad para los pobres). La gente pobre es la que primero sufre cuando
viene una revolución. Los más solventes o ricos son los últimos en sufrir: "No dañes el aceite ni el
vino." (El aceite y el vino, como artículos de lujo sólo aparecen sobre las mesas de los ricos.) El
pan, el vino y el aceite a menudo se mencionan juntos en la Biblia para dar la idea de abundancia
(Proverbios 21:17; Jeremías 31:12; Salmo 104:15). (Las amarguras de los ricos vienen más tarde;
vea Santiago 5:1-5.)
Nadie escapará de la retribución que todos merecen. Los príncipes y los pobres estarán juntos en
el juicio (Mateo 24:6, 7). A menudo Dios utiliza el hambre como instrumento de juicio. Así leemos,
por ejemplo, sobre el hambre en Egipto, y también cuando los babilonios tenían sitiada la ciudad
de Jerusalén, y otra vez más cuando Tito conquistó a Jerusalén en el año 70 d.C. Ezequiel nos
recuerda que el hambre es usada como juicio sobre aquellos que han pecado (Ezequiel 14:13).
En contraste con esto, observe la diferencia que hay en Ezequiel 36:29, 30: "Y os guardaré de
todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Multiplicaré
asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de
hambre entre las naciones." (Creemos que la Iglesia estará fuera de la tierra antes de que los
sellos sean abiertos.)
Si los sucesos del futuro son anunciados por algunos ejemplos de la actualidad, entonces las
terribles condiciones en las que se encuentran las regiones del mundo azotadas por el hambre,
donde miles de personas mueren diariamente por la falta de alimentos, son un presagio de los
trágicos sucesos de la Tribulación. Entonces, cuando se manifieste el caballo negro, grandes
multitudes perecerán de hambre.
El sello del caballo amarillo (6:7, 8)
Estos juicios iniciales aumentan en severidad, como lo implican estos nuevos presagios de juicio.
Aquí por primera vez se da el nombre del jinete. ¡Y qué nombre más terrible el que se le da:
muerte, con el hades actuando como "carroza fúnebre," como lo expresa Bengel! Estrictamente
hablando, el "amarillo" sería "pálido", "incoloro", con el mismo sentido con el que describimos un
rostro como "pálido como la muerte." Es el color amarillo-verdoso de un semblante cadavérico, de
aspecto enfermizo, agonizante, o de un cuerpo muerto.
La muerte y el infierno o hades son los custodios respectivos de los cuerpos y las almas de los
hombres. La muerte se adueña de los cuerpos, mientras que el hades recibe las almas. (Vea 1:18;
6:8; 20:13 y también Isaías 5:14.) Bajo este sello, los cuatro juicios predichos en Ezequiel 14:21
son manifiestos: "Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: ¿Cuánto más cuando yo enviare contra
Jerusalén mis cuatro juicios terribles, espada, hambre, fieras y pestilencia, para cortar de ella
hombres y bestias?" Los días más amargos para Israel, anunciados mucho tiempo atrás, han
llegado.
Uno de los horrores de la Tribulación será la espantosa ola de muerte. La guerra, el hambre, la
persecución, la peste y los terremotos aportarán su cuota al reino del rey de los terrores. El caballo
amarillo y su jinete se convertirán en la figura central cuando las sombras de los juicios finales se
amontonen sobre un mundo condenado. La peste de la Edad Media era conocida como "la muerte
negra". (Vea Deuteronomio 28:1; Salmo 49:14; Salmo 91:6). Todo castigo enviado sobre Israel a
causa de su desobediencia se repetirá en la Tribulación y será reconocido como enviado por Dios
(Levítico 26:22). En este sello de la muerte, hasta las bestias salvajes se convertirán en
instrumento de muerte y juicio (Jeremías 5:6; 8:7).
D. M. Panton nos hace recordar que "aun en este tiempo de gracia, los animales son mantenidos
en sujeción por el pavor que les tienen a los hombres, y que Dios puso en ellos en el pacto de
Noé. Lo que ha de ocurrir durante la Tribulación es obvio. El hambre traerá escasez de alimentos
tanto para los hombres como para las bestias y éstas estarán furiosas de hambre. La
despoblación también les dará más auge, porque siempre que los hombres desaparecen, las
bestias del campo se multiplican; y Dios, incrementando el número de ellas y desencadenando su
ferocidad, tratará de razonar con los hombres carnales con los únicos argumentos que los
carnales entienden. Lo que podrá ocurrir cuando sea quitado de los animales el temor que tienen
del hombre, aun del buey y del perro, es inimaginable. Dios ha advertido una vez por todas en la
historia de Israel cómo puede usar esta terrible arma (Daniel 6:16-24).
El color cadavérico del caballo está de acuerdo con las obras del jinete. La muerte y el hades o
infierno son compañeros inseparables y ahora operan juntos como instrumentos de juicio y
también para dividirse los despojos. El infierno, como consorte y compañero de la muerte, se
encarga de recibir a aquellos que la muerte elimina.
Las bestias de la tierra (6:8) son las bestias salvajes que completarán la destrucción. Todas estas
bestias hallan la culminación de su crueldad en "la bestia". En medio de su ira, Dios se acordará
de su misericordia, por lo que la autoridad del jinete es limitada. El jinete del caballo amarillo, con
el hades como compañero, estará limitado a la "cuarta parte de la tierra", es decir, el imperio
político. El cuarto imperio mundial fue el imperio romano y abarcó una gran parte de la tierra. En el
mundo romano de aquel entonces se hablaba de "una tercera parte". Espada, hambre, muerte y
bestias: ¡Qué medios de juicio tan terribles! ¡Ojalá esto hiciera despertar a los no cristianos, al
conocer los días tremendos que les aguardan! Finalmente, la muerte y el hades han de ser
lanzados al lago de fuego para siempre, lo cual es realmente un apropiado y merecido fin para
este jinete y su acompañante (Apocalipsis 20:14).

El sello de los mártires (6:9-11)


Ahora pasamos de los caballos a los héroes; de corceles a santos. La escena se obscurece y la
intervención pública de Dios en los asuntos de los hombres se hace más obvia. En los tres últimos
sellos encontramos la expresión plena de la ira de Dios sobre una humanidad culpable.
¿Quiénes son estos santos mártires? Algunos expositores afirman que este grupo está
compuesto de dos clases de personas: judíos y cristianos. Pero difícilmente puede estar incluida la
Iglesia aquí, puesto que, para este tiempo los creyentes estarán con el Señor, y habrán recibido
un nuevo cuerpo en el rapto. Estos mártires serán principalmente judíos, aunque habrán muchos
mártires gentiles también. En la pregunta "¿Hasta cuándo, Señor?" del versículo 10, encontramos
el clamor de los mártires de la Tributación pidiendo venganza por su sangre, actitud judía que está
en armonía con los salmos imprecatorios. (Vea Salmo 13; 74:9, 10; 79:5; 89:46; 94:1-3. Vea
también Deuteronomio 32:40-43.)
Esta petición de juicio sobre los asesinos prueba que los mártires han sido ejecutados
recientemente y que sus verdugos están vivos todavía. El clamor por venganza, que no estaría en
consonancia con esta época de gracia, sí será adecuado entonces. Lo que tenemos aquí es el
remanente pidiendo venganza. A los mártires se les responde que esperen sosegadamente hasta
el momento correcto del juicio, ya que muchos otros mártires tendrán que agregarse a ellos. Dios
acepta su actitud y le pone un sello de aprobación.
El término "alma" del versículo 9 se usa a veces como una figura para referirse a la persona
entera, como ocurre en el texto griego de Hechos 7:14: "Y enviando José, hizo venir a su padre
Jacob, y a toda su parentela, en número de setenta y cinco almas (personas)." El blanco ha sido
llamado "el uniforme del cielo" y es un color que figura prominentemente en Apocalipsis.
Las almas de los que habían sido muertos fueron vistas debajo del altar, el lugar de los sacrificios.
"Bajo el altar" significa que estaban cubiertos por los sacrificios. El clamor antiguo: "¿Hasta
cuándo triunfará el impío?" había permanecido sin respuesta hasta cuando le fue dada a Juan
esta visión de los que estaban debajo del altar. Él escuchó la pregunta "¿Hasta cuándo?" y
también recibió la respuesta en las vestiduras blancas. En días de triunfo militar, los ciudadanos
romanos caminaban por las calles de la ciudad vestidos de blanco siguiendo a algún general que
había regresado del campo de batalla con trofeos. ¿No es verdad que Cristo prometió a sus
vencedores que caminarían con El vestidos de blanco? Las "vestiduras blancas" nos hacen volver
al Antiguo Testamento, en el cual se nos habla de las vestiduras en relación con honores y
recompensas.

La "Tribulación" mencionada en 2:10 solamente puede entenderse a la luz de este sello. La


persecución de los judíos que está profetizada en Mateo 24:9-14 alcanzará una fuerza terrible bajo
la bestia, de la misma manera en que millones de judíos fueron asesinados en masa por Adolfo
Hitler. Sin embargo, aun en este sello se pone a la vista la paciencia de Dios.
Este quinto sello cierra los primeros tres años y medio de la Tribulación. Aún quedan por
realizarse las formas más terribles de tribulación, cuando las multitudes que se nieguen a rendir
adoración a la bestia sean muertas, completándose con ellas la lista de los mártires.
El sello de la ira (6:12-17)
La escena que se describe ahora es tan terrible como excelsa. Cuando se abre el sexto sello
tenemos el presentimiento de que habrá nuevos sucesos: convulsiones en la naturaleza y
consternación entre los hombres. Como un cuadro de caos social en el cual la naturaleza sufre
una violenta desorganización, catástrofe general y terror universal, estos versículos no tienen
paralelo. ¿Este lenguaje, es literal o simbólico? Es probable que ambos modos estén entretejidos
en la descripción de Juan sobre el colapso moral y gubernamental y sobre desastres y disturbios
tanto en lo social como en lo material.
En este horripilante cuadro de los terribles resultados de la apostasía, se observa a los reyes
tratando de conducir a los agonizantes ejércitos de la tierra. Ahora hemos llegado a la ira del
Cordero, en el momento en que está produciendo terror sin límites entre los hombres. Los
disturbios en los cielos y en la tierra traen como resultado la completa destrucción y el
desmoronamiento de todo el orden civil y moral. La estructura completa se desploma. Los truenos
y los terremotos son símbolos de levantamientos en las esferas sociales, eclesiásticas y políticas.
El color negro de la tela de cilicio (ropa de lamentación) representa el poder obscurecedor de
Satanás. El sol representa completa o plena autoridad de gobierno, la luna simboliza la autoridad
dependiente y las estrelléis denotan unas autoridades de rangos más inferiores aún. ¡Cómo
fallarán los corazones de los hombres, a consecuencia del temor!
Ahora está a punto de empezar la gran Tribulación. "El guarda enojo para sus enemigos" (Nahum
1:2). Los días de revoluciones y masacres en los que estamos viviendo, son solamente un anticipo
del trágico tiempo de la Tribulación. Los hombres clamarán, pero no a Dios, de cuyo rostro huirán
las aterrorizadas multitudes. Por el contrario, la gente clamará a las montañas (6:16). Su única
protección sería esconderse en el Cordero, no de Él. Hay solamente un Refugio: la Roca de los
Siglos, pero El no ofrecerá refugio al no arrepentido y ya el tiempo de gracia habrá pasado. No es
un clamor de arrepentimiento el que se oye de parte de estas atemorizadas multitudes; no hay una
súplica por su liberación del pecado y de la condenación venidera. Sólo les preocupa pedir por su
seguridad física.
Siete clases de personas son mencionadas en el versículo 15. En ellas están incluidas todas:
• los reyes y grandes de la tierra (los gobernantes)
• los capitanes (los militares)
• los ricos y poderosos (la clase influyente)
• los siervos (los oprimidos)
• los libres (el resto de la humanidad). El impulso de esconderse del rostro de Dios fue el
resultado de la primera desobediencia. Adán trató de ocultarse de Dios detrás de los árboles del
huerto del Edén. Tal como trató de hacerlo Adán, así ocurrirá con este mundo pecador cuando el
Señor se prepare para venir en gloria. (Observe cómo este sexto sello corresponde con la profecía
de Isaías 2:12, 17-22; 13:6-13; 24:1-6. Note también el Salmo 2.)
¿Quién permanecerá delante de su ira?
¿Quién quedará en pie en el ardor de su enojo?
Su ira se derrama como fuego,
Por él se hienden las peñas (Nahum 1:6).
Las oraciones de los mártires son ahora parcialmente contestadas. Al fin, el Rey Guerrero está
empapado en sangre. Con razón Walter Scott concluye este capítulo diciendo que todo lector
debiera sentir pavor ante "la magnificencia y sublimidad" de la escena que está a punto de
empezar, la cual se revela en términos tan claros, que su significado difícilmente podrá ser
malentendido.

Un paréntesis de gracia (7)


El capítulo 7 del Apocalipsis es un paréntesis de gracia. En este capítulo tenemos dos visiones
diferentes: la primera visión está relacionada con Israel (7:l-8)y la segunda, con los gentiles (7:9-
17). Hay aquí dos grupos de santos redimidos. No todo es juicio en estos días de tribulación que
estamos considerando. Juan nos da un episodio profundamente interesante de bendición tanto
para judíos como para gentiles. El curso de los juicios es suspendido y se corre la cortina para que
podamos ver el corazón de Dios. Exactamente cuándo ocurre esta visitación de bendición, no lo
sabemos. Pero sí sabemos que el regreso de Cristo por su Iglesia producirá una profunda
impresión en el mundo y que después del arrebatamiento y traslado de los santos. Dios obrará en
gracia con su pueblo antiguo, los judíos y también con los gentiles. Muchos serán salvos después
del rapto y éstos tendrán que soportar la hostilidad activa y cruel de la gente incrédula que los
rodea. Muchos de estos convertidos, se encontrarán entre el primer grupo de testigos que
predicará el Evangelio del reino venidero por todo el mundo romano (Mateo 24:14). También serán
los primeros mártires.
Este paréntesis en medio de los juicios de Dios ocurre para que pueda haber una emanación de
la gracia de Dios. Cuatro ángeles aparecen ahora ante nuestra vista. Estos cuatro ángeles están
relacionados con las cuatro direcciones principales de la brújula (Isaías 11:12; Apocalipsis 20:8).
Controlan los cuatro vientos, lo que implica que a través de ellos, Dios puede retener y desatar
juicios. El quinto ángel, el del sello del versículo 2, no puede ser Cristo, como algunos lo han
sugerido. El ángel-sacerdote de 8:3-5 y el ángel fuerte de 10:1-10 sí se refieren a Cristo, porque
los términos usados y las acciones descritas verdaderamente no podrían ser aplicadas a ningún
ser creado, ni siquiera por estar exaltado. El ángel del sello evidentemente es un ser espiritual
distinguido, que está autorizado para sellar a los siervos de Dios. Aparece por el este, la dirección
desde donde Dios se manifiesta a sí mismo.
En Apocalipsis 7:4-8 los judíos sellados (distintos de la multitud gentil) son numerados y las tribus
son distinguidas cuidadosamente. En números precisos, hay 144.000 judíos sellados. Estos judíos
son salvados antes de la gran Tribulación y son sellados para pasar a través de ella. Cualquier
alteración de un sello oficial lleva en sí la responsabilidad del castigo. De manera que este sello
habla de la protección que tendrán para no ser molestados. Doce es el número de Israel y
tenemos aquí en este acto de sellar, un número completo pero limitado de los hijos de Israel: el
remanente judío preservado del martirio. Este grupo de 144.000 no es idéntico con el número de
personas mencionado en Apocalipsis 14. Aquí tenemos 144,000 de todo Israel. En el capítulo 14
tenemos 144.000 de Judá solamente, quienes salen de los horrores de la hora de prueba que
vendrá.
No se nos indica cuándo tiene lugar el acto de sellar a ese número específico de gente de las
doce tribus de Israel. Pero en vista de que el sello lleva el nombre del Cordero y el nombre del
Padre, los judíos numerados que son descritos aquí ya habrán aceptado al Cordero como Mesías
y ahora son protegidos debido a la decisión que han tomado. Aquellos israelitas que fueron fieles
a Dios a pesar de las abominaciones cometidas por otros en medio de su nación, fueron
protegidos por una marca en su frente (Ezequiel 9:4). De manera que los 144,000 están entre
aquellos a los cuales se refiere Daniel cuando dice que están "escritos en el libro" (Daniel 12:1).
Vea también Malaquías 3:16, 17. Un sello representa reconocimiento y posesión oficiales y
cualquier violación del mismo está sujeta a la penalidad de la ley y del gobierno. Dios tendrá un
pueblo sellado al cual Él protegerá y librará a través de los trágicos acontecimientos que invadirán
toda la tierra. Este sello también protegerá a aquellos que lo posean, de los demonios que serán
liberados del abismo (Apocalipsis 9:4).
La vasta e innumerable multitud de gentiles de Apocalipsis 7:9-17 está en contraste total con el
número más limitado y exactamente definido de israelitas. Esta multitud de gentiles con palmas en
las manos no debe ser confundida ni con la Iglesia ni con Israel. Esta es la grandiosa reunión de
almas que predijo Joel cuando dijo que en el día del Señor, todo aquel que lo invocara sería salvo
(Joel 2:30-32). La incontable compañía representa los frutos de un extenso trabajo de gracia
iniciado inmediatamente después del traslado de la Iglesia y continuado a lo largo de la siguiente
semana profética de siete años. Anteriormente, Juan había descrito el tributo de alabanza de parte
de aquellos redimidos de toda nación (Apocalipsis 5:9, 10). Esta gran multitud es identificada
claramente en el versículo 14 como los salidos de "la gran tribulación". Tres preguntas surgen en
torno a esta extensión de la obra de gracia:
... a. ¿Qué ocurrirá con los paganos? La suerte de millones de personas no evangelizadas es
un asunto de seria preocupación. ¿Será condenada toda esta gente una vez que la Iglesia se
haya ido al cielo en el momento del rapto? Es alentador descubrir que grandes multitudes serán
salvas: la "gran multitud" que vendrá de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Y de esta
manera, aunque la Iglesia haya fracasado seriamente en su obra misionera durante esta
dispensación, los confines de la tierra podrán ser alcanzados con el mensaje de la sangre de
Cristo.
... b. ¿Se salvarán algunas almas después del rapto? Cuando la verdadera Iglesia se haya ido,
¿se habrá terminado toda oportunidad para los perdidos? ¿Tenemos nosotros suficiente base
para decir que los no salvos estarán fuera de toda esperanza de salvación cuando el día de
gracia, tal como lo entendemos actualmente, haya terminado? Todos los que tengamos seres
queridos no salvos cuando Cristo vuelva para el rapto, podemos pensar que es posible que estén
entre el número de aquellos que saldrán de la gran Tribulación, lavados por la sangre del Cordero.
Pasajes como 5:8 y 8:3, los cuales tienen que ver con las oraciones acumuladas, pueden
significar que aquellas oraciones por los seres queridos que ahora no son salvos, serán
contestadas en ese tiempo. Tal esperanza, sin embargo, no debe crear indiferencia acerca de los
perdidos. Si a los perdidos se les hace difícil responder al Salvador en estos días de luz y libertad,
será mucho más difícil que crean en el Señor cuando el anticristo esté en acción. Pensando en las
multitudes que han de ser destruidas por la guerra, el hambre, la peste y la anarquía en los días
del hombre de pecado, es imperativo que luchemos por que los perdidos se arrepientan y sean
salvos mientras la puerta de la misericordia permanece abierta y las condiciones circundantes
todavía contribuyen para una decisión por Cristo.
... c. ¿Se irá el Espíritu Santo con la Iglesia? Algunos enseñan que el Espíritu Santo será
retirado completamente de la tierra una vez que la Iglesia sea arrebatada para encontrarse con el
Señor en el aire. Pero en vista de que el Espíritu Santo siempre está conectado vitalmente con la
salvación de los humanos, Él deberá ser el Agente activo en el gran avivamiento entre los que
estén en la tierra después del rapto. En 7:14, la expresión "han venido" es traducida de una
palabra que denota una acción continua, no pasada, y estos que siguen viniendo de la gran
Tribulación están lavados en la sangre del Cordero, de manera que el Espíritu Santo debe estar
cerca, ya que es Él quien siempre aplica la sangre eficaz del Cordero de Dios.
La frase "en la sangre del Cordero" debe entenderse como "por medio de la sangre del Cordero,"
implicando el sentido de causa. Ninguna cosa puede quedar blanca lavándola en sangre. Todos
los que se encuentran delante del trono de Dios están cubiertos con la justicia de Cristo y están
eternamente seguros debido a todo lo que Él hizo por ellos y porque lo han aceptado como
Salvador personal.
Esta gran multitud salva no formará parte de la Iglesia, pero tendrá un lugar delante del trono. C.
I. Scofield enfatiza que, "no serán parte del sacerdocio, la Iglesia, con la cual tendrán una relación
muy parecida a la relación que tenían los levitas con los sacerdotes bajo el pacto mosaico."
Tampoco podemos reconocer a esta compañía de salvos como una compañía celestial, porque lo
que se nos presenta aquí es una escena terrenal. Las bendiciones del milenio han de ser
compartidas también por esta multitud vestida de blanco (7:15, 17). Para estos santos de la
Tribulación habrá múltiples recompensas, como lo indica Juan con toda claridad. Entre ellas están
las siguientes:
• Estar delante del trono de Dios
• Servir a Dios continuamente en su templo
• Tener a Dios para siempre en medio de ellos
• Ser guardados de hambre y sed en el futuro
• Estar protegidos del sol y del calor
• Tener al Cordero como Pastor para alimentarlos y guiarlos
• Gozar de que Dios enjugue todas sus lágrimas
• Experimentar el descanso de sus obras
• Ser alabados por su fiel trabajo
• Estar en pie sobre el mar de vidrio con las arpas de Dios
•Reinar con Cristo para siempre (7:14-17; 14:13; 15:2-4; 20:4).
El sello del silencio (8:1)
¿Por qué razón hay un capítulo entero entre el sexto y el séptimo sellos? ¿Por qué este
paréntesis interrumpe la secuencia ordenada de sucesos? Una respuesta a esto sería que el sexto
sello (6:12-17) anuncia juicios tan espantosos, que la gente podría pensar que este horror es el
gran día de la ira del Cordero. Pero no lo es. Así, cuando es abierto el séptimo sello, el cual es una
preparación para la aplicación de más juicios y mucho más severos, se corre el velo para permitir
que dos grandes grupos de gente redimida sean introducidos al escenario como el resultado de
una obra de extensión de la gracia llevada a cabo aun en el tiempo en que los juicios están
desolando la tierra.
Cuando se abre este séptimo sello y todo lo que está descrito en los seis sellos anteriores se ha
cumplido, entonces se observa un período de silencio en el cielo, no en todo lugar. Este sello del
silencio es asombroso, ya que no se observa mucho silencio en el libro en general. Apocalipsis es
un libro de mensajes, truenos, voces y acciones de rápido movimiento.
¿Cuál es el significado de este silencio, el único contenido del sello? Esto representa una breve
pausa durante la cual los juicios divinos son suspendidos. Dios no quisiera herir, por que El no se
complace en la muerte de los impíos. El silencio también indica una pausa entre dos series. Este
séptimo sello es una conclusión especial de todos los juicios de los otros sellos y constituye un
apropiado interludio entre éstos y los terribles sucesos de las siete trompetas que están a punto de
llegar. Es la calma que precede a la tormenta, la quietud antes de la catástrofe. Es una señal
solemne de que el Señor está a punto de dejar su lugar santo para castigar a la tierra. Esto
anuncia la terrible naturaleza de la angustia que ha de venir.
Este silencio tiene lugar en el cielo, indicando que la fuente y origen de todos los juicios de la
tierra está en el trono establecido en el cielo. En cuanto a "la media hora", algunos expositores se
preguntan si este período de tiempo es literal o simbólico. Es suficiente decir que representa un
breve período durante el cual la acción judicial es suspendida. Media hora será un tiempo
suficiente. ¡Este período parecerá como si fueran siglos para aquellos que esperan sin respiración
a que el Señor empiece a herir la tierra! Al terminarse el silencio, su obra de juicio será breve. "El
Señor es lento para la ira" (Nahum 1:3).

Las siete trompetas


Apocalipsis 8:6 — 11:19
El hecho de que la palabra ángel aparezca más de setenta veces en el Apocalipsis prueba cuan
prominente es el ministerio de los ángeles en el proceso de la revelación de los propósitos finales
de Dios para el mundo. Sus ángeles son los instrumentos para la realización de sus múltiples
operaciones. Mientras que en esta época de la Iglesia, no tenemos que depender de los ángeles
(ya que el Espíritu Santo es el Administrador de los asuntos de la Iglesia y el ejecutivo de la
Divinidad, el verdadero Vicario de Cristo), después del rapto de la Iglesia, los ángeles nuevamente
sobresalen en la ejecución de los edictos divinos. Aquellas "cosas en las cuales anhelan mirar los
ángeles" serán ahora entendidas perfectamente por ellos, cuando sean enviados para llevar a
cabo la misión que les ha sido dada en el cielo, y que deberán realizar entre los hombres. Mientras
más leemos el Apocalipsis, más nos impresiona y nos asombra la obediencia, dignidad y autoridad
de estos seres angélicos, que son más mencionados en el Apocalipsis que en cualquier otro libro
de la Biblia.
La palabra griega de la cual viene el nombre "ángel" significa simplemente mensajero y se usa
tanto para hablar de heraldos humanos como para hablar de los celestiales. Las siete estrellas
(1:20) se usan para simbolizar a los ángeles de las siete iglesias, y estos ángeles no describen la
naturaleza sino el oficio de los líderes espirituales de las iglesias, quienes eran responsables de
mantener brillando la luz gloriosa del Evangelio durante la obscura noche de la historia de la
Iglesia.
El contexto en el cual se usa la palabra "ángel" ayuda a determinar si se aplica a seres humanos
o celestiales. Vea Lucas 7:24; 9:52; 2 Corintios 12:7; y Santiago 2:25. En estos pasajes la palabra
"mensajero"—la misma palabra griega traducida "ángel"— se usa para designar a aquellos que
son enviados con mensajes de varias clases. Cuando el término es usado para designar
específicamente a los seres celestiales, implica a la vez sus características especiales de servicio
(Salmo 103:20, 21; Hebreos 1:13, 14). Hay otras referencias en las cuales la palabra "ángel" lleva
en sí la idea de "representación" o "guardianía" como en el anuncio de nuestro Señor acerca de
sus pequeñitos, quienes tienen ángeles para que los representen en el cielo. "Su ángel" en
Hechos 12:15 y Apocalipsis 1:1 era un ser celestial de gran prominencia dentro de las jerarquías
del cielo, quien en cumplimiento de su misión representaba al Señor de los ángeles.
En esta era del Evangelio, los ángeles son espíritus ministradores, enviados para ministrar a
aquellos que serán herederos de la salvación (Hebreos 1:13, 14). En Apocalipsis, particularmente
en la parte más prominente del libro, la cual trata sobre la preparación para la ejecución de la
autoridad judicial de Cristo, casi cada frase tiene su ángel o ángeles, como se demuestra en este
breve sumario:
• Un ángel fue el intermediario entre Cristo y Juan para la transmisión del Apocalipsis (1:1-4).
•Son ángeles los representantes morales de las siete iglesias (1:20; capítulos 2 y 3).
• Un ángel desafía al universo para ver si hay Alguien con suficiente competencia como para
cumplir los justos designios de Dios con relación al mundo (5:2).
• Los ángeles, en multitud innumerable, adoran y glorifican a Cristo como el Cordero inmolado
(5:11, 12).
• A los ángeles se les ha dado el poder de controlar los elementos naturales (7:1).
• Los ángeles tienen autoridad para sellar a aquellos que son verdaderos siervos de Dios (7:2, 3).
• Los ángeles tocan las siete trompetas, cada una de las cuales tiene su ángel respectivo
(capítulo 8).
• Los ángeles se identifican con las siete copas de la ira divina (capítulo 16).
• Los ángeles aparecen como aliados de Dios en la guerra celestial contra las fuerzas infernales
(capítulo 12).
• Un ángel proclama el Evangelio eterno (14:6).
• Un ángel anuncia las terribles noticias de la caída de Babilonia (14:8).
• Un ángel proclama a gran voz la terrible sentencia contra los adoradores de la bestia (14:9).
• Un ángel sale del templo (14:15), y otro sale del altar (14:18).
• Un ángel es el guardián de las aguas, símbolo de las muchedumbres de la tierra, las cuales son
controladas por él bajo la mano gobernadora de Dios (17:15). Este ángel está de acuerdo con los
juicios divinos. El término "otro ángel" se usa tres veces en el Apocalipsis (8:3; 10:1; 18:1) y le
daremos especial atención cuando nos encontremos con él en nuestra exposición de las
referencias aquí mencionadas.
Hay dos grupos diferentes de siete ángeles, a los cuales se refiere Juan como "los siete ángeles".
Se enfatiza el artículo en el texto original para indicar su alta y honorable posición ante el trono de
Dios. Están los siete ángeles asociados con los juicios de las trompetas (capítulos 8 — 14) y los
siete ángeles relacionados con la ira divina, o las últimas plagas (15:1; 16:1). En vista de que a los
ángeles de las plagas no se les pone artículo definido, es probable que no sean del mismo orden
de los que tocan las trompetas, quienes tienen el honor de estar delante de Dios (8:2). Otros dos
grupos numerados de ángeles son los cuatro ángeles de 7:1 y los doce ángeles de 21:12.
Los ángeles de las siete trompetas
Si bien es cierto que el trono de Dios está rodeado por un ejército incontable de ángeles
—"Millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de Él" (Daniel 7:10)—, tal
pareciera que estos siete ángeles de las trompetas son ángeles presenciales, o "ángeles de su
faz" (Isaías 63:9) y pertenecen, por lo tanto, a un orden exaltado. Cuando Gabriel describió su
posición, dijo que él estaba "delante de Dios" (Lucas 1:19). ¿Será posible que estos siete ángeles
sean todos arcángeles?
El número siete indica que estos seres angélicos de tan alto rango representan la plenitud del
poder Dios en asuntos judiciales y que ellos son los ejecutores de la voluntad de Dios respecto a
los juicios. Detrás de sus pronunciamientos y acciones está la autoridad del trono, ante cuyo
Ocupante divino están siempre ellos. Que hay distinciones entre los ejércitos angelicales, es algo
que indica Pablo en Efesios 6:12. Pero aunque los ángeles de Dios están distribuidos en varias
órdenes y rangos ninguno de ellos deberá usurpar jamás la posición de los demás, sino que
ofrecen conjuntamente a Dios obediencia total y actividad en su servicio.
Las siete trompetas
Las siete trompetas de cuernos de carnero que tocaron los siete sacerdotes en siete días
consecutivos, anunciaron y lograron la destrucción y toma de Jericó (Josué 6). Aquellos siete
sacerdotes tocaron sus trompetas lodos juntos, pero los siete ángeles no las tocan al unísono,
sino uno por uno. Pareciera como si un ángel fuera el equivalente de siete sacerdotes, y por lo
tanto, "mayor en fuerza y poder", como lo expresa Pedro.
Las trompetas servían para muchos propósitos en los tiempos del Antiguo Testamento y eran
utilizadas para los viajes, los llamados de alarma, los anuncios públicos y la preparación de los
ejércitos de Dios en contra de sus enemigos (Números 10:1-9; Jeremías 1:14-18; 4:19; Joel 2:1;
Mateo 24:31). Walter Scott afirma: "Las siete trompetas significan un anuncio perfecto y completo.
Las trompetas místicas de Apocalipsis no deben ser confundidas con las trompetas del Antiguo
Testamento." Cuando los hombres escuchen estos sonidos de trompetas, no serán confundidos
con el significado de sus terribles mensajes.
¿No se piensa en algo majestuoso y solemne cuando estos trompetistas angélicos se preparan
para tocar? Ellos están en pie, trompeta en mano, esperando el momento de ejecutar sus
respectivos juicios (8:6).
De lo profundo del silencio impresionante del séptimo sello, emergen estas siete trompetas con su
misión de carácter judicial, y la serie de siete va aumentando en severidad. Respecto a los siete
sellos, las siete trompetas y las siete copas, no son juicios idénticos ejecutados al mismo tiempo.
Más bien representan tres series diferentes de juicios experimentados durante la gran tribulación,
o la septuagésima semana de Daniel. Los juicios realizados bajo los sellos, trompetas y copas no
serán contemporáneos sino sucesivos.
Las primeras cuatro trompetas describen el estado civil y eclesiástico del Imperio Romano
Occidental resucitado. La quinta trompeta, o primer ay, está relacionada con el judaísmo apóstata.
La sexta trompeta o segundo ay está asociada con los habitantes inicuos y pecadores del mundo
romano. La séptima trompeta o tercer ay sugiere los efectos universales de los juicios de Dios.
Antes de examinar más de cerca los anuncios de los siete ángeles, debemos identificar al ángel
separado — "otro ángel" — que aparece en compañía de ellos (8:3-5). ¿Es simplemente otro
ángel, o es alguien en particular? Siempre que se usa la frase "otro ángel" en el Apocalipsis, la
palabra griega "altos" es traducida como "otro de la misma clase". Muchos comentaristas creen
que la frase "el ángel del Señor", no importa dónde aparezca, lleva implícita la idea de la presencia
de la Deidad en forma angélica y algunas veces aun en forma humana (Génesis 18:1-14, etc.). Se
hace referencia a esto como las apariciones teofánicas de Cristo antes de su encarnación. Cristo
es como los ángeles con respecto a su ser espiritual y celestial, pero también es infinitamente
mejor que los ángeles porque Él es el Hijo de Dios y Señor de los ángeles, que para poder salvar
a la humanidad se hizo un poco inferior a los ángeles.
Algunos expositores del Apocalipsis afirman que el ángel especial que aparece ministrando ante
el altar es simplemente uno de los ángeles de las huestes celestiales, y no el Señor Jesucristo.
Sostienen que Él es el Cordero que abre los sellos y dirige el proceso de los juicios y que su
misión durante la Tribulación no es interceder sino aplicar su programa de condenación. Además
explican que a este ángel prominente se le da el incienso, pero que Cristo no habría tenido
necesidad de que se le diera ningún incensario.
Sin embargo, estamos convencidos de que ningún ángel está capacitado, no importa cual sea su
rango, para interceder en el altar celestial delante de Dios a favor de los hombres y a ninguno se
le confiere el derecho de ejercer funciones sacerdotales. Ningún querubín podría dar su corazón,
sus manos o su cuerpo por nosotros. Sólo las manos de Jesús fueron heridas por nuestro bien.
Como hay solamente un Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo Hombre, quien se dio a sí
mismo en precio del rescate por todos, estamos convencidos de que este Ángel-Sacerdote, cuya
acción ante el altar tiene un carácter de intercesión, es Cristo, nuestro Gran Sumo Sacerdote.
La gloria del Ángel de Jehová que desciende se ve de tres maneras:
• Como el Ángel-Sacerdote que intercede en favor de su remanente que sufre (capítulo 8).
•Como el Ángel-Redentor que toma posesión de su heredad (capítulo 10).
• Como el Ángel-Vengador de su pueblo que toma venganza sobre Babilonia (capítulo 18).
Las descripciones del Ángel-Redentor no son las de un ángel común y corriente. Esto se prueba
por el hecho de que El se refiere a los dos profetas martirizados como "mis dos testigos" (11:3), lo
cual no se podría escribir acerca de ningún ángel. Además de esto, el arco iris nunca se usa en la
Biblia separado de Dios. Por lo tanto, este ángel debe ser el Hijo de Dios (10:1). La frase "como
ruge un león" se refiere a Él como "el león de la tribu de Judá" (5:5).
Este Ángel-Sacerdote debe ser el Mediador, Cristo Jesús, porque nadie más puede agregar
eficacia a las oraciones de los santos. En la escena celestial que recibió y puso por escrito Juan,
aparecen las características inteligibles de un simbolismo judío. Por ejemplo, solamente los
sacerdotes servían tanto en el altar de bronce como en el de oro. El altar de las ofrendas
quemadas o del holocausto, el cual estaba en el atrio del templo, es el representado en el lenguaje
que usa Juan.
Las oraciones de los santos inspiradas por el Espíritu Santo nunca son olvidadas. Si tales
oraciones no reciben respuesta mientras viven los que las han hecho, a menudo son contestadas
después de que sus intercesores se han ido al cielo. El Señor jamás olvida a ninguno de los
suyos. Ellos siempre están en su memoria delante de Él.
El incienso representa la vida y las obras del Salvador. Su dulzura es el incienso y junto con su
muerte y su resurrección eficaces hacen aceptables delante de Dios nuestras oraciones inspiradas
por el Espíritu. El altar es el lugar de la redención sustitutiva, mientras que el fuego habla del juicio
divino sobre el pecado (y el juicio sobre la tierra es lo que anuncian los ángeles de las trompetas:
8:5, 6). Debe observarse que los ángeles únicamente anuncian el juicio; ellos no lo ejecutan ni lo
administran. En cambio el Ángel-Sacerdote realiza los juicios (8:5).
Primera y Segunda Trompetas
La Primera Trompeta (8:7)
En los días de la Tribulación se volverán a ver las plagas de Egipto que experimentaron Faraón y
sus huestes. Los agentes de la destrucción están a punto de invadir la tierra, y lo que ocurre
después de que suena la primera trompeta corresponde a la séptima plaga del tiempo de Israel
(Éxodo 9:18-26). Las Escrituras no guardan silencio acerca del significado simbólico de las figuras
que usan. A. T. Robertson, eminente conocedor del griego, escribió: "En las visiones y a través de
todo el Apocalipsis hay un constante uso de símbolos. Estos símbolos eran entendidos por los
primeros lectores del libro, aunque su clave no ha llegado hasta nosotros." Pero con todo el
respeto que se merece este sabio expositor, nosotros no hemos perdido dicha clave, porque las
Escrituras se interpretan a sí mismas.
El granizo que viene de arriba prueba que es Dios el ejecutor de esos severos juicios que
causarán una calamidad repentina, cruel y abrumadora. (Vea Josué 10:11; Isaías 28:2, 17; 30:30;
Ezequiel 13:13, etc.)
El fuego, que se usa simbólicamente para representar a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo, se
emplea frecuentemente como una expresión de la ira de Dios sobre el hombre a causa de su
pecado. (Vea Deuteronomio 32:22; Isaías 34:14; Mateo 25:41.) El fuego también se refiere a la
influencia purificadera de la Palabra de Dios (Vea Jeremías 23:29; Malaquías 3:2.)
La sangre se refiere a una terrible matanza, vidas corrompidas por el pecado y ajusticiadas por un
Dios santo, debido a la apostasía y la separación de Dios y de la verdad. (Vea Levítico 3:17;
17:10-14; Apocalipsis 14:20; 16:3.)
El granizo y el fuego combinados con la sangre hacen una horrorosa combinación. Dicha trinidad
expresa una terrible manifestación de la ira divina sobre la tierra y sus habitantes. En cuanto a los
juicios de las siete trompetas, los primeros cuatro caen sobre lugares, cosas materiales y las
cosas secundarias de la vida. Los tres últimos juicios son derramados sobre las personas: sobre la
gente y sobre la vida misma.
Bajo el primer juicio, una tercera parte de los árboles será quemada. En distintas partes del
mundo se han visto devastadores incendios forestales, pero la historia no registra un suceso como
éste, en el cual la tercera parte de los árboles del mundo entero será destruida por el fuego. Por lo
tanto, la interpretación histórica del Apocalipsis queda eliminada de acuerdo con este dato. Las
doce repeticiones de la frase "una tercera parte" son impresionantes. La forma en que Juan usa
esta frase parece hacerla equivalente al poderío romano revivido. Walter Scott afirma: "La parte
occidental de la tierra profética se designa aquí como la tercera parte." No debemos olvidar que la
sombra de Roma, pasada y futura se proyecta sobre el Apocalipsis. Las doce referencias a la
tercera parte pueden representar la venganza de Dios sobre Roma, puesto que el 12 es el número
gubernamental de Dios concerniente a la parte más pecaminosa de la tierra.
Los árboles simbolizan la grandeza y el orgullo humanos. (Vea Ezequiel 31; Daniel 4; Apocalipsis
8:7.) Nuestro Dios justo aborrece el orgullo del hombre y derribará la grandeza y la fuerza de la
tierra con sus juicios.
La hierba, que simboliza la prosperidad de carácter temporal (y por lo tanto la fragilidad y
debilidad humanas) describe aquí la desolación de muchísima gente, aunque se trate de "hierba
verde" en muy prósperas condiciones. (Vea Isaías 40:6, 7; Santiago 1:10; 1 Pedro 1:24;
Apocalipsis 8:7.)
La segunda trompeta (8:8, 9)
Comparando entre sí los pasajes de las Escrituras encontramos que el mar se usa para describir
la inquietud e intranquilidad de la naturaleza humana. También representa a los pueblos en un
estado de anarquía y confusión (Isaías 57:20; Apocalipsis 8:8; 13:1).
Las naves representan el transporte y el comercio (Génesis 49:13; Apocalipsis 8:9; 18:19).
Las frases como una, o como de, u otras frases similares, aparecen con mucha frecuencia en el
Apocalipsis e indican que se está hablando en lenguaje figurado. (Vea Jeremías 51:25, donde una
montaña es el símbolo de un reino. Vea también Salmo 46:2 y Zacarías 4:7.) Todo el mundo gentil
deberá sufrir la justa venganza de Dios.
El mar convertido en sangre es correspondiente con la plaga que azotó al río Nilo (Éxodo 7:17-
21). Así como el intranquilo mar representa las masas de la humanidad en constante rebelión por
la ausencia de una mano fuerte que las gobierne, el mar de sangre representa la terrible
destrucción que les sobrevendrá. Si se hace al mar intransitable, la vía principal de comercio en el
mundo quedará en ruinas. Pero los usos y los productos del mar están indeleblemente
estampados con el signo de la muerte. El símbolo de una montaña ardiendo lanzada al mar,
denota que esta destrucción no es causada por ninguna cosa que esté dentro de las capacidades
del hombre, sino que viene directamente de Dios como una advertencia de juicio.
La destrucción de la tercera parte de las naves revela cómo el comercio y las comunicaciones se
sentirán afectadas por el juicio divino. Las exportaciones e importaciones serán seriamente
reducidas. Durante la Segunda Guerra Mundial hubo pérdidas colosales en hundimientos; cerca
de la tercera parte de todas las naves de las naciones involucradas en la guerra se fueron al fondo
del mar. Un tremendo programa de construcción de barcos reemplazó esta terrible pérdida de
naves hundidas. En los días de la Tribulación, en cambio, cuando hombres y materiales hayan
sido destruidos, tal reposición de pérdidas no será posible.

Tercera y Cuarta Trompetas

La tercera trompeta (8:10, 11)


Los ríos y los manantiales de agua sugieren las fuentes de placer y también simbolizan a las
naciones que actúan bajo influencias turbulentas (Apocalipsis 16:4, 5; 17:15; Jeremías 2:13; Joel
3:18). Pero cuando el tercer ángel toque su trompeta, habrá llegado a las fuentes del placer en la
tierra la orden de levantarse en guerra contra los hombres rebeldes. El meteoro, con sus vapores
gaseosos que cubrirán las fuentes de agua fresca, será absorbido por una tercera parte de las
aguas, ríos y manantiales y nos recuerda lo que ocurrió en la primera plaga de Egipto.
En este juicio de terrible severidad, cae del cielo una gran estrella, la cual simboliza el instrumento
del poder de Dios.
Esta estrella en particular no debe ser confundida con la estrella que cae bajo la quinta trompeta
(9:1). Sin embargo, estas dos estrellas distintas son gobernantes espirituales y son vistos como
moralmente caídos de su alta posición. El cielo es el centro y origen de toda autoridad divina ("El
cielo gobierna" — Daniel 4:26) y estos distinguidos gobernantes apóstatas están sujetos a este
gobierno. Quién será ése de rango elevado, nosotros no tenemos información para saberlo. (Pero
lea Isaías 14:12.)
El término ajenjo no es tanto el nombre de la persona a la que se refiere, sino más bien la
descripción de su maligna influencia. Algunos escritores identifican a la gran estrella con Satanás
o el anticristo. El ajenjo es una planta de la familia de la salvia y es la fuente de un aceite esencial,
que se obtiene de las hojas secas y las puntas de la planta. Como tal, el ajenjo es símbolo de
amargura (Deuteronomio 29:18; Jeremías 23:15). El uso continuo de este líquido produce el
deterioro mental y hasta la muerte (Lamentaciones 3:15, 19). Salomón habla del fin de una mala
mujer el cual viene a ser "amargo como el ajenjo" (Proverbios 5:4).
La tierra deberá cosechar los frutos amargos del pecado, ya que esta planta habrá contaminado
toda materia prima y toda fuente de producción. En tiempos de guerra, las naciones han
experimentado el detrimento que resulta de que sus manantiales y lugares de abastecimiento de
agua para el uso de sus comunidades, sean contaminados o cortados. Como lo expresa William
Ramsey: "Cuando observamos que estos ingredientes amargos son diluidos y mezclados con el
agua por la caída de esta gran estrella, lo realmente asombroso no es cuántos mueren, sino más
bien cuántos quedan con vida."
Todas las cosas comestibles agradables al paladar estarán contaminadas con el amargo ajenjo.
Durante los juicios de la Tribulación una tercera parte de la tierra, en lugar de hallar vida en las
fuentes del preciado líquido, el agua, encontrará la muerte. A la inversa, Dios puede hacer que las
aguas amargas se conviertan en aguas dulces (Éxodo 15:25-27). La zona geográfica afectada por
la plaga de la sustancia amarga es la tercera parte de la tierra, lo cual sugiere que los pasos de
Dios de la misericordia al juicio son siempre lentos, tomados con renuencia y muy mesurados."
La cuarta trompeta (8:12, 13)
El juicio de la cuarta trompeta será terrible para aquellos que aman la astrología y creen que su
vida está regulada por el movimiento del sol, la luna y las estrellas. Las declaraciones de los
horóscopos en lo que concierne a nuestra vida presente y futura son puras ocurrencias. ¡Nuestro
tiempo no está envuelto en las estrellas, sino que está en las manos de Aquel que hizo las
estrellas! La astronomía es un estudio más fascinante y legítimo, pero la astrología es un mero
asunto de artimañas y suposiciones de necrománticos inspirados por el amor al dinero.
El hombre habla acerca de la estabilidad de las leyes de la naturaleza, pero el mando que Dios
ejerce sobre los astros y los cuerpos celestiales declara que Él es el Señor del universo. Cuando
se trata de luz o tinieblas, sólo Dios puede hacer lo que le place, como lo descubrieron los
egipcios cuando sufrieron una terrible oscuridad mientras veían que los israelitas tenían luz en sus
moradas. Cuando fueron creados el sol, la luna y las estrellas, fueron comisionados para proveer
luz a la tierra. Su poder ha sido grande para bien del universo. Sin embargo, ahora el beneficio
que viene de ellos sufre una disminución de la tercera parte, porque el edicto de Dios ordena que
sea destruida una tercera parte de ellos.
Durante la Segunda Guerra Mundial los británicos llegaron a acostumbrarse a los apagones
durante las desastrosas incursiones aéreas. Pero todo lo que el hombre puede hacer es extinguir
las luces artificiales. El no puede hacer que las luces celestiales dejen de brillar. Durante un
apagón parecería irónico escuchar a un guardia ordenando al dueño de casa: "¡Apaga esa luz!"
mientras encima de ellos está una luna más brillante que nunca derramando su radiante luz y
dejando todo visible ante los incursores. Pero un apagón divino está por llegar, y cuando Dios
retire los rayos del sol, la luna y las estrellas, la tierra experimentará una oscuridad aterradora.
El último versículo de este capítulo contiene el anuncio sonoro y universal de tres ayes que han
de ser traídos por las tres últimas trompetas. Estos solemnes ayes indican la severidad de los
juicios restantes y sus aterrorizantes efectos. Estas tres últimas trompetas presentarán una nueva
calidad y grado del disgusto divino con sus consecuentes desastres. Aquí tenemos un triple ay,
porque los que han de venir son los tres juicios peores con sus terribles efectos. Al sonido de las
primeras cuatro trompetas, el hombre es revelado en sus relaciones terrenales. Los hombres
podrán buscar las cosas que son para placer personal o su sostenimiento donde ellos quieran,
pero tendrán que ver por todas partes las marcas del juicio divino que han merecido sus propios
pecados.
Continúa con: La Quinta Trompeta...
La Quinta Trompeta (9:1-12)

Al sonido de las tres últimas trompetas pasamos de lo visible a lo invisible. En las trompetas
anteriores el hombre era visto en su ambiente material y relacionado con cosas vistas por el ojo
humano, pero ahora en esta quinta trompeta ya no estamos en el ámbito material, sino en el
espiritual. Un panorama triste se presenta bajo este juicio, pero lo peor está todavía por venir. En
los versículos que estamos considerando tenemos las descripciones más horrorosas jamás
escritas, concernientes a lo que ocurrirá cuando el quinto ángel salga para ejecutar su terrible
misión.
Aquí también, la estrella que cae a la tierra ha sido identificada de varias maneras. Algunos dicen
que representa a Satanás cuando éste fue lanzado del cielo, o al anticristo, o al falso profeta, o a
algún sistema político o religioso. Por alguna razón, creemos que esta estrella caída es el
anticristo, el instrumento escogido por Satanás para provocar tales escenas de crueldad y de
derramamiento de sangre como las que describe Juan. A este personaje expulsado "se le dio la
llave del pozo del abismo," el lugar de prisión de los demonios. La posesión de "la llave" significa
la concesión de poder y autoridad para ejecutar muerte. Del humo que sale del abismo sale el más
devastador de los ejércitos de langostas. Por el humo podemos entender el efecto de confusión y
ceguera causado por el engaño satánico. El retrato de la imitación demoníaca presentado por
Pablo en 2 Tesalonicenses 2:9-12 corresponde al poder que Satanás le confiere a este ejército de
langostas.
Las langostas con poder como el de los escorpiones simbolizan aquellas hordas de agencias
diabólicas que traerán venganza sobre los condenados, descritos como "los hombres que no
tuviesen el sello de Dios en sus frentes" (9:4). Así como son sellados los 144,000 de Israel y por
dicho sello son preservados del juicio (7:3,4), son las multitudes gentiles no selladas las que
deberán beber de la copa de la venganza. Como lo explica Swete: "Así como escapó Israel en
Egipto de las plagas que castigaban a sus vecinos, de la misma manera el nuevo Israel estará
exento del ataque de las langostas del abismo."
La descripción de estas langostas está llena de significado. Esta plaga de langostas está basada
en plagas similares en el Éxodo y en Joel, donde se nos hace recordar la terrible naturaleza de los
estragos producidos por las langostas sobre el reino vegetal. Pero bajo la quinta trompeta, las
langostas son símbolo de la horrible naturaleza del juicio que les sobrevendrá a los hombres. Las
langostas reales devastaron el reino vegetal de Egipto bajo la mano de Moisés, pero aquí vemos
un cuadro del juicio de estas langostas abismales sobre los hombres no sellados.
A las langostas se les dio poder como el de los escorpiones (9:3). Los que viajan al oriente, donde
los escorpiones son muy comunes, les temen a estos animales que se mantienen debajo de las
piedras sueltas y bajo las ruinas y que pican aguda y fuertemente cuando se los provoca. Estos
escorpiones tienen una apariencia similar a las langostas y segregan veneno por la cola. Sus
terribles armas producen un atormentador dolor, acompañado de sufrimiento mental y en muchos
casos aun de muerte. Los nativos les temen a sus picaduras por el terrible dolor que provocan. El
Señor asociaba a las serpientes y los escorpiones con el poder de Satanás (Lucas 10:19).
A las langostas se les dio orden de no dañar la hierba (9:4). ¿Cuál fue la razón de esta prohibición
específica? Dios, como Creador, interviene en las leyes naturales nuevamente y suspende el
hábito natural de las langostas por la comida. Normalmente, estos insectos se alimentan de
hierba, cosas verdes y hojas de árboles. Esta preservación del mundo vegetal sugiere una
protección temporal de los artículos de mayor necesidad. Bajo la octava plaga egipcia las
langostas devastaron toda cosa verde (Éxodo 10:12-15). Pero ahora sus deseos de consumir
cosas verdes están suspendidos y sólo se dedican a herir a los hombres que no pertenecen a
Dios.
A las langostas se les dio poder para atormentar a los hombres por cinco meses (9:5). ¿Por qué
sólo cinco meses? Este límite de tiempo implica que el juicio de esta trompeta no separará a los
inicuos de Dios para siempre y es dada principalmente con el objeto de advertir a los pecadores
acerca de la condenación final que les aguarda a menos que se arrepientan. El número específico
de meses está igualmente relacionado al tiempo de vida de las langostas mismas, porque esta es
la duración de la vida adulta de dichos animales (desde mayo hasta septiembre). El tiempo total
de su duración normal va en relación con los límites de la angustia en los hombres. Aquí tenemos
un breve pero determinante período del ay para aquellos designados para la tortura. ¡Qué alivio
para los atormentados al ver que las langostas no viven más de cinco meses! Durante la actividad
de estas criaturas la angustia humana será tan indescriptible, como imposible su alivio. Será una
terrible plaga que carcomerá y que será temida en extremo. En esos días los hombres buscarán la
muerte y no la hallarán (9:6). El pecado produce tormento, destruye todo el placer de vivir y a
menudo hace que los pecadores deseen la muerte. Pero aquellas fuerzas autorizadas para causar
tormento físico no tendrán permiso para causar la muerte total de los hombres. Esta prevención es
un llamado al arrepentimiento. La muerte sería bien recibida para alivio de los hombres que sean
tan gravemente afligidos, pero huirá de ellos. El suicidio no será posible, y el poder de matar será
retirado de las mismas langostas, pues su función es únicamente torturar. ¡Qué gran
desesperación tendrán aquellos que deseen poner fin a su angustia quitándose la vida, pero no lo
lograrán!
Las langostas tenían forma de "caballos preparados para la guerra" (9:7). El pecado trae siempre
su propio castigo y siempre hay fuerzas listas para atacar al hombre cuando peca, como se hace
destacar en esta descripción adicional de las langostas. Como caballos preparados para la guerra,
las langostas permanecen en formación y listas para obedecer el mandato de su rey. Los ejércitos
hostiles, especialmente de caballería, son simbolizados por una invasión de langostas en
Jeremías 51:27 y Joel 2. En Italia y otros países donde abundan las langostas, éstas son llamadas
caballitos, por la forma de sus cabezas, parecidas a las de los caballos. "Su aspecto, como
aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán" (Joel 2:4).
Las langostas tenían en sus cabezas como coronas de oro (9:7). La característica frase "como
coronas" sugiere una soberanía supuesta. Las "coronas" representan victoria y dominio; el "oro"
denota divinidad. El hombre nunca será capaz de pecar sin tener que sufrir, porque por decreto
divino siempre le será aplicada la pena por el pecado. Una corona conferida por Dios lucirá sobre
la cabeza de Cristo (Apocalipsis 14:14), pero aquí la dignidad y la pretensión de autoridad real son
falsas. Satanás siempre ha sido un imitador de lo real.
Las langostas tenían caras como de hombres (9:7). Aquí aparece nuevamente la palabra "como".
Estos animales no tenían verdaderas caras humanas, sino una mera imitación. Esta descripción
está subrayada con la idea de que el dolor que estas langostas infligen no es indiscriminado, sino
regulado inteligentemente de acuerdo con el pecado cometido. Las caras con apariencia humana
de estas hordas demoníacas sugieren la inteligencia y capacidad del hombre, lo cual las hará
objeto de más terror. Sin embargo, como les falta la inteligencia humana, no pueden apelar a la
razón, sino que son manejadas mecánicamente.
Las langostas tenían "dientes como de leones" (9:8). ¿Qué cosa sugiere mejor la idea de
destrucción que los dientes de los leones? Cuando el pecado es cometido con todas las fuerzas,
termina por destruir al pecador como si su cabeza fuera molida literalmente entre las mandíbulas
de un león. El significado de todo este simbolismo es que esas langostas nacidas del humo del
abismo serán crueles, salvajes e implacables en los tormentos que causarán.
Las langostas tenían corazas "como corazas de hierro" (9:9). Estos agentes infernales de tortura
serán inmunes a la destrucción material. Por carecer de sentimientos, atacarán sin piedad. Los
hombres no serán capaces de defenderse. Cualquier esfuerzo para hacerlas retirarse resultará
inútil. Ninguna arma que el hombre pueda fabricar será lo suficientemente fuerte para
ahuyentarlas. Pero para el hijo de Dios hay siempre una protección contra todas las fuerzas de las
tinieblas. Pablo se refiere a esta protección como "la coraza de justicia" (Efesios6:14).
Las alas de las langostas hacían un ruido como de carrozas en batalla (9:9). ¡Qué vivido es el
símbolo en este punto! "El ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos
corriendo a la batalla." El hombre nunca podrá vencer o hacer que retrocedan sus merecidos
juicios y castigos con la fuerza de sus propias armas, ni será capaz de evadir dichos juicios o
escapar de ellos, porque los ejércitos del terror se lanzarán sobre él de todas partes. Joel emplea
una descripción similar para la desesperación y la resistencia contra las huestes venideras de
destrucción (Joel 2:5).
Las langostas tenían aguijones en sus colas (9:10). Los naturalistas nos dicen que los
escorpiones usan la cola para picar y que el dolor causado por las picaduras de estos animales es
muy fuerte. En Apocalipsis 9:10 dice además: "También aguijones, y en sus colas tenían poder
para dañar a los hombres." Atraído alevosamente hacia su pecado, sólo para ser destruido por los
dientes del león, el pecador de seguro recibirá también una picadura como de escorpión.
Las langostas tenían un rey (9:11). Salomón, uno de los más grandes naturalistas del pasado nos
dice que las langostas ordinarias no tienen rey (Proverbios 20:37). En cambio los horribles
escorpiones descritos por Juan tienen un líder cruel. En Joel aprendemos que las huestes
invasoras no andarán errantes, sino que cada una se dirigirá por la ruta que se le señale. Las
fuerzas destructivas que Juan describe están bajo el control del diablo, quien es el rey de los
poderes infernales del abismo. Mientras que el anticristo será la personificación de Satanás y su
influencia maligna, el comandante del ejército de langostas es Satanás mismo, descrito como
Abadón y Apolión (nombres que son similares en significado).
Abadón significa "perdición" y es un nombre dado al lugar de destrucción. "El Abadón (del hebreo,
destrucción) no tiene cobertura." Esto es, delante de Dios (Job 26:6). Vea también Proverbios
15:11.
Apolión es la forma griega que traduce el nombre hebreo y significa "destructor". Satanás es el
rey de estas hordas de langostas y es el espíritu de destrucción que inspira a estas terribles
huestes. Este vivido cuadro retrata a Satanás como "el destructor de los gentiles" (Jeremías 4:7).
No únicamente del cristianismo corrompido, sino también del judaísmo apóstata.
Cuan significativa es la declaración "el primer ay pasó". ¡Qué gran alivio será salir de aquella
noche oscura de terrores y tormentos! Pero aquellos que hayan rechazado a Dios no tendrán
tregua; lo peor les aguarda todavía: "He aquí, vienen aún dos ayes después de esto."
La sexta trompeta (9:13-21)
El juicio de esta trompeta del segundo ay, aunque es parecido al juicio de la trompeta anterior, es
de una naturaleza mucho más grave. Aquí se agregan nuevas fuerzas desoladoras a las
numerosas huestes, a la fuerza de los caballos, al león y a los escorpiones. Las multitudes son
más numerosas y las cabezas de los caballos son como cabezas de leones. Cuando el sexto
ángel tocó su trompeta, Juan escuchó "una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que
estaba delante de Dios" (9:13). El altar de oro estaba en la presencia inmediata de Dios y recibía
el incienso ofrecido, el cual era símbolo de las oraciones y la adoración del pueblo de Dios. Aquí el
altar de oro nos recuerda que los juicios que siguen vendrán en respuesta al clamor de los santos
perseguidos y martirizados: "¿Hasta cuándo, Señor?"
El cuarteto especial de ángeles tiene una ominosa tarea que cumplir y su voz unificada y
autoritativa llevaba la respuesta de Dios a los clamores de sus sufrientes hijos. Ahora van a ser
vindicados. El número cuatro es significativo, porque es el número de la tierra y sugiere
universalidad. Hay cuatro estaciones en el año y la tierra tiene cuatro ángulos. Los cuatro metales
y las cuatro bestias de Daniel 2 y 7 representan los cuatro imperios mundiales: Babilonia, Medo-
Persia, Grecia y Roma. Las cuatro divisiones de la raza humana son naciones, tribus, pueblos y
lenguas (Apocalipsis 7:9).
El cuerno simboliza fortaleza y poder (Salmo 132:17) y el altar de oro habla del privilegio de la
adoración y la comunión que únicamente eran posibles a través de la sangre que era derramada
sobre el altar de bronce. Habiendo estado encadenados al altar en obediencia de amor hasta que
se necesitara de ellos, los cuatro ángeles (esclavos de Dios por amor) ahora son liberados para
llevar a cabo su tarea mortal. Este cuarteto angélico es diferente de aquellos cuatro ángeles que
detenían los cuatro vientos en 7:1-3, donde su misión consistía en detener las fuerzas del mal y
mantenerlas bajo control. Aquí los cuatro ángeles liberan poderes destructivos y operan en la
región cercana al río Eufrates.
El río Eufrates es digno de ser llamado grande, porque tiene cerca de 2850 kilómetros de largo y
es el río más largo e importante de toda el Asia occidental. En la frontera nordeste de Palestina,
este famoso río constituía una línea de defensa contra los poderosos enemigos de Israel, los
asirios. Algunas veces sus aguas se desbordaban, barriendo todo lo que tuvieran por delante. Por
esto, Isaías lo usó como símbolo de las fuerzas destructivas de los asirlos, que ejecutaban los
juicios divinos sobre Israel (Isaías 8:5-8). De acuerdo con la manera en que lo usa Juan, este
mismo río es el sitio de los juicios de Dios sobre el mundo no salvo, aunque el elemento
destructivo estará limitado a "la tercera parte". El Eufrates fue el lugar donde empezó el pecado
humano y donde dominó Satanás por mucho tiempo. Ahora ese lugar sufre el azote divino
(Apocalipsis 9:14; 16:12).
Los ministros angélicos de retribución no pueden actuar sin la señal de Dios. Están bajo control
para "una hora, día, mes y año". Estos períodos de tiempo se refieren al control de los ángeles, y
no a la duración del ministerio de destrucción. No sabemos por qué fueron mantenidos bajo
control por tanto tiempo. Todo lo que sabemos es que no podrían actuar hasta la hora fijada en el
programa de Dios. Siempre estuvieron listos para realizar su tarea, pero no se les soltó hasta que
llegó el momento exacto, señalado en la mente de Dios (9:15). Los juicios de Dios son mantenidos
dentro de las limitaciones por Él impuestas.
Este sexto juicio será agudo y abrumador. Se ve por el hecho de que "una tercera parte de los
hombres" será exterminada. Bajo el tercer sello, una cuarta parte fue muerta (6:8), y ahora perece
una tercera parte de las tres cuartas partes restantes. ¡Qué baño de sangre el que les aguarda a
los habitantes de todo el territorio asociado con el Eufrates!
En 9:16-19 Juan describe doscientos millones de jinetes. Dios envía sus reservas para la terrible
matanza de los impíos, y esas huestes invasoras y vengadoras no están constituidas por seres
humanos, sino por encarnaciones demoníacas. Las guerras globales nos han acostumbrado a
hablar y actuar por millones y también a ver morir millones de personas. ¡Piense en los millones y
millones de muertes asociadas con la Segunda Guerra Mundial!
En el tiempo que ve Juan en su visión, Dios permitirá que un vasto y sobrecogedor ejército invada
la tierra de aquellos que por mucho tiempo han estado en contra de Él. Uno de cada tres seres
humanos caerá bajo estos jinetes infernales, cuyas armas del infierno son una combinación de
fuego, zafiro y azufre, símbolos de tormento perdurable. Como lo expresa J. Slafford Wright:
Juan ve ahora todos los horrores de la guerra. En su tiempo los ejércitos de caballería eran las
fuerzas más terribles, y él ve esto en primer lugar. Pero cuando ve bien se da cuenta de que no
son caballos ordinarios, sino monstruos extraños que destruyen con el humo que sale de su boca,
como también de otras bocas situadas al final de sus colas, que son como serpientes. No hay
duda de que a Juan se le permitió ver los instrumentos destructores en forma de artillería. Bajo la
inspiración de Satanás, el hombre hace que todas las cosas se tornen para su destrucción, y una
guerra sucede a otra.
Las referencias bíblicas sobre las cualidades del caballo son numerosas, pero poco se dice de su
uso como bestia de carga o para propósitos de agricultura. A los judíos se les prohibía multiplicar
los caballos por el riesgo de que éstos hicieran apartar los corazones de los hombres de Jehová
(Deuteronomio 17:16). Egipto era muy famoso por sus caballos de guerra, y en las Escrituras el
caballo es reconocido como símbolo de guerra, mientras que el asno simboliza la paz. El poder del
triunfo y la conquista se asocia con los caballos que Juan describe (Apocalipsis 6:1-8; Zacarías
6:1-8). Bajo esta sexta trompeta, las langostas con su destrucción y agonía ceden el paso a los
caballos: temibles y espantosos, agentes militares agresivos de rapiña y mortandad.
Los caballos tenían como cabezas de leones (9:17). ¿Alguna vez se ha detenido usted a estudiar
la cabeza de un león en un zoológico o en una fotografía? ¡Qué majestad, coraje, fuerza y valor se
describen en su estampa! Con razón se dice que el león es el rey de la selva. Estos caballos de
juicio con cabezas como de león son investidos con todas las cualidades de temeridad de los
leones.
De sus bocas salían fuego, humo y azufre (9:17). Satanás equipará a sus cuadrúpedas huestes
con una trinidad de fuerzas ofensivas y destructoras: fuego, humo y azufre. Estos elementos,
salidos de las bocas de los caballos, darán a los impíos una prueba de lo que será el lago de
fuego. Expidiendo gases infernales, los caballos manifestarán gran placer en cumplir su diabólica
tarea. Pueden hallarse referencias adicionales a estos símbolos de angustia en 2:18; 14:10; 19:20.
Tenían colas semejantes a serpientes (9:19). En las Escrituras la cola es símbolo de los falsos
profetas y las falsas enseñanzas (Isaías 9:14, 15). Tal como se usa aquí en el Apocalipsis, la cola
es símbolo de la influencia maligna de Satanás, su falsedad y su engaño (12:4). "Tenían cabezas,
y con ellas dañaban" (9:19), lo cual demuestra que las artimañas de Satanás son dirigidas
inteligentemente. La cabeza es emblema del asiento del gobierno moral, de la inteligencia y de
poder (Isaías 7:8, 9; Zacarías 6:11; 1 Corintios 11:3-10). ¿Qué esperanza tiene un pecador en sí
mismo contra tal combinación de sutileza satánica y sabiduría engañosa?
El hecho de que la tercera parte de los hombres sean muertos por el fuego, el humo y el azufre
que salen de las bocas de los caballos, no surte efecto positivo en el resto de los hombres. La
paciencia divina ha llegado a su límite y así es como Dios permite que aquellos que merecen su
ira cosechen lo que han sembrado. El persistente olvido o desafío a Dios termina en el abandono
al destino merecido. Los apóstatas sobrevivientes persisten en la dureza de su corazón, a pesar
de los terribles horrores de los jinetes infernales. Dos veces leemos: "Y ellos no se arrepintieron."
Por esta razón, al pecado se le permite elaborar su propia ruina.
Describiendo el período final de la era de los gentiles, Jesús declaró que "la iniquidad abundará".
Aquí hacemos un resumen de algunas de las horrendas formas de iniquidad que existirán durante
aquellos últimos días.
Adorarán demonios. El demonismo, la adoración a Satanás y la magia negra están diseminadas
hoy. Vivimos en un mundo demonizado. Juan predice el tiempo en el cual las huestes demoníacas
serán adoradas abierta y universalmente.
Adorarán ídolos. El resto de los hombres poseen ídolos muertos, de acuerdo con su posición en
la vida. Los ricos tienen dioses de oro y plata. Los de la clase media tienen ídolos de bronce y de
piedra. Los pobres tienen ídolos de madera. De esta doble forma de idolatría, Satanás y los ídolos,
surgen las obras malignas.
Serán homicidas. "Y no se arrepintieron de sus homicidios." El Señor dijo que Satanás ha sido un
homicida desde el principio; él fue el instigador del asesinato de Abel por Caín su hermano. Desde
aquel primer asesinato en el mundo, incontables millones de seres humanos han sido asesinados
incluyendo a una vasta hueste de creyentes, martirizados por su fe. En nuestro tiempo la cantidad
de asesinatos es alarmante, pero en el tiempo que Juan describe aquí, cuando los hombres
actúen por la energía directa de Satanás, el asesinato será practicado aun más habitualmente.
Serán hechiceros. La hechicería y el trato ilícito con los espíritus (que son parte integral del
espiritismo o espiritualismo) han tenido un avance rápido durante los pasados cincuenta años y
arrojan una espantosa sombra sobre el futuro. La hechicería, fuertemente condenada en las
Escrituras, llega a su ruina cuando descienden los juicios sobre todos los que trafican con
"espíritus familiares". Un hecho interesante que debemos observar es que nuestra palabra
"hechicería" viene del original griego fármakon, de donde viene la palabra "farmacia". A partir de
una raíz que significa "encantamiento", se formó la palabra que significa actualmente
"medicamento".
A. T. Robertson, en su obra Word Pictures (Análisis de palabras) dice: "Nuestra palabra farmacia,
aplicada a las drogas y medicinas ha tenido una larga trayectoria para salir de su mal ambiente,
pero todavía les queda cierto olor desagradable a las medicinas." Ciertamente, hemos llegado a
una época en la que numerosos tipos de drogas están perjudicando la mente de multitudes de
personas, especialmente muchos de los jóvenes de nuestro tiempo. El arrepentimiento estará
lejos de los adictos a los narcóticos de la era de la Tribulación.
Serán fornicarios. Cuando Dios y la justicia son rechazados y cuando prevalece la maldad en
general, ¿qué más puede esperarse sino indulgencia en las formas más viles de placeres
desenfrenados? La facilidad de los divorcios hace mofa del principio de salvaguardar y defender el
lazo matrimonial. Las uniones se rompen casi con la misma facilidad con que se hacen. Nuestras
bajas normas morales son una sombra del estado corrupto del mundo cuando se toque la sexta
trompeta.
Serán ladrones. (Vea el 9:21.) Nunca antes en la historia del mundo se había propagado tanto el
robo como en nuestros días. Los ladrones de tiendas, de bancos y de otros tipos de negocios han
llegado a un número espantoso. La masa de los hombres no muertos por aquellos jinetes
infernales tendrá muy poco respeto por los derechos de los demás. El evangelio del día será:
"Cada cual a lo suyo y el diablo que se encargue de los demás." El hombre vivirá para
enriquecerse a sí mismo a expensas de su prójimo. Los ladrones internacionales que no
reconocen los derechos de nadie, aumentarán en gran manera conforme la época vaya
empeorando. Sin embargo, su ruina está más que segura.
Antes de entrar al paréntesis que hay entre la sexta trompeta y la séptima, hagamos un repaso
del significado de las primeras seis trompetas:
Las primeras cuatro trompetas nos muestran al hombre como ciudadano de un mundo arruinado
en el pecado; todo lo que está por encima y alrededor de él pone de manifiesto la maldición que
ha traído la caída del hombre.
La quinta trompeta presenta al hombre como un pecador en todo el sentido de la palabra y nos
muestra al mundo entero hundido en el engaño del diablo. El hombre peca; por lo tanto es del
diablo y esto le trae como consecuencia los tormentos del infierno.
La sexta trompeta nos advierte claramente que los juicios vienen sobre los pecadores en virtud de
la ley establecida de que el pecado debe inevitablemente traer sufrimiento. Los juicios divinamente
aplicados nos hacen recordar la verdad de que "Dios está airado contra el impío cada día". Bajo
esta trompeta la aplicación segura de los juicios de Dios sobre el hombre es simbolizada. Puesto
que el hombre queda sin excusa, es imposible que escape del castigo.
Continúa con: El Interludio / El Angel Fuerte...
El Interludio / El Angel Fuerte

El interludio (10:1 — 11:14)


Entre la sexta trompeta y la séptima tiene lugar un impresionante y significativo paréntesis, el cual
contiene una de las secciones más profundas y a la vez más sencillas del Apocalipsis, en la cual
Juan vio al Ángel poderoso, al librito, la vara de medir, los dos testigos y el terremoto.
Ahora todo está señalado al final. La primera mitad de la septuagésima semana de Daniel está
casi cumplida, pero los últimos días muestran al mundo en abierta rebelión contra Dios y su
pueblo, contra quienes la bestia y el anticristo derraman toda su furia. Pero antes de que los
apóstatas gentiles y judíos y sus seguidores beban el residuo de la venganza de Dios, aparece
esta consoladora visión en medio de la obscura nube de los juicios. Este es un severo recordatorio
al mundo de que, a pesar de la furia de los inicuos, el gobierno del mundo le pertenece en toda
justicia al Creador, y esto será demostrado con poder. Pero la visión también está destinada a
fortalecer y consolar a los creyentes, especialmente a los que están sufriendo, porque el mismo
poder que aplastará al enemigo, exaltará el honor de los que sufren.
El ángel fuerte (10:1-7)
¿Quién es este ángel glorioso que ocupa el cielo, la tierra y el mar? Dios pone las nubes por su
carroza (Salmo 104:3) y envía a este ángel que viene con gloria. Algunas versiones hablan de él
como "un ángel fuerte". Algunos escritores ven en él el heraldo angélico que anuncia la solemne
crisis que vendrá bajo el tercer ay o séptima trompeta (11:15-19). En vista de que la palabra
"ángel" no denota exactamente a un miembro de la raza angélica, sino que a menudo denota una
cosa o persona en servicio activo, ¿pudiera ser que este "ángel fuerte" se refiera a Cristo mismo,
que sale para actuar a favor de su pueblo fiel? Observemos las diferentes características del
Personaje maravilloso que domina el universo.
Cristo no sólo deja el cielo como punto y lugar de partida, sino que "desciende del cielo", que es
su hogar natural (10:1). Los tratos de la Providencia con la tierra están por terminarse, así que el
Señor deja su habitación celestial para establecer su reino universal una vez su programa de
juicios esté consumado. ¡Cómo le alabarán las huestes de redimidos y de ángeles cuando Él salga
de la presencia de ellos para tomar el poder para sí mismo y reinar!
Cristo está "envuelto en una nube" (10:1). La nube es un símbolo que requiere poca
interpretación, ya que en las Escrituras las nubes figuran mayormente como indicación de la
presencia y majestad de Jehová. ¡Cómo dependía Israel de la nube, la shekina de gloria! El estar
vestido de una nube, entonces, es una señal pública y visible de la majestad del Señor.
Cristo tiene un arco iris sobre su cabeza (10:1). El arco iris, descrito como "la cumbre de la
divinidad" que rodeaba el trono (4:3), ahora circunda la cabeza del ángel fuerte. Simboliza que hay
un pacto en vigencia y por medio de él, el remanente fiel de Dios recibe garantías de que aun en
medio del cruel conflicto estará seguro y no tiene qué temer. Cristo viene como el Mensajero del
Dios que guarda sus pactos y convocará a la tierra para que sea testigo de que a causa del
rechazo del hombre, Él está a punto de romper su pacto con el mundo. ¡Qué aspecto tan glorioso
presentará el Señor con su cabeza coronada con un esplendoroso arco iris!
El rostro de Cristo es como el sol y sus pies como el fuego (10:1). Aquí nos encontramos con una
repetición de lo que vimos en la visión de Patmos (1:15, 16). La doble metáfora del sol y el fuego
nos habla del carácter supremo, penetrante y firme del mensaje que se va a dar. Tomados en
conjunto, el rostro como el sol y los pies como columna de fuego pueden sugerir la suprema
majestad de Cristo y su estabilidad eterna al experimentar la tierra la inflexible santidad de su
misión judicial.
Cristo tenía un librito en su mano (10:2). La palabra "libro" viene de biblos, de donde sacamos
también la palabra Biblia. Aquí tenemos una "pequeña Biblia", una versión amplificada de la cual
es el libro de los siete sellos del capítulo 5. El "librito" estaba abierto, mientras que aquel libro
grande estaba sellado y fue abierto por el Cordero. Este está abierto para que todos lean su
mensaje inconfundible.
El pie derecho de Cristo estaba sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra (10:2). En esta
descripción clara y gráfica que nos da Juan acerca del ángel fuerte. Él es presentado como una
figura colosal que está de pie, y abarca tanto la tierra como el mar. Como Señor de la creación. Él
domina la escena completamente. Se ha preguntado si acaso hay algún significado especial en la
posición de los pies. ¡Ciertamente lo hay!
El mar — turbulento, agitado e intranquilo — representa el estado caótico y revolucionario de las
naciones.
La tierra, la cual ha estado dominada parcialmente por el hombre, simboliza el gobierno
organizado de la gente educada y civilizada. Tres veces se dice que el ángel estaba parado sobre
mar y tierra (10:2, 5 y 8) y esta repetición denota énfasis divino. La fuerte y firme pisada de los
pies de bronce bruñido de Cristo significa la sujeción completa de todos los pueblos y fuerzas del
mundo a Él. Los hombres y las fuerzas naturales de todo el universo reconocerán su dominio
cuando Él ejerza tanto su derecho como su poder.
La voz de Cristo era como rugido de león (10:3). Aquí tenemos otra característica de la "voz como
de muchas aguas". Ninguna voz es más temida por el hombre y por las bestias en la selva que el
rugido de un león. Las voces fuertes y rugientes no siempre son inteligibles. Sin embargo, no
habrá ningún malentendido en el significado del rugido del león de la tribu de Judá, pero causará
intenso terror y desesperación entre los hombres (Salmo 68:33; Oseas 11:10; Joel 3:16). En el
maravilloso Salmo de las voces, se nos dan siete descripciones de la majestuosa voz del Señor
(Salmo 29).
Si el rugido de león es indicativo de poder irresistible, los siete truenos (10:3) hablan del terror que
producirá el Señor en toda su plenitud cuando venga para aplicar juicio. Cuál será la naturaleza de
este juicio, no se nos dice, porque a Juan se le dio orden de sellar lo que oyó y no escribirlo (10:4).
Diez veces aparecen los truenos en el Apocalipsis, y como los estruendos proceden del trono,
contienen un mensaje y un mandato divinos. Job habla del "trueno de su poder" (Job 26:14), y
mientras Jesús estaba aquí en la tierra, la voz de Dios les parecía voz de trueno a los que la
oyeron (Juan 12:28, 29). El trueno es la voz de Dios en el juicio y la expresión de su autoridad
para juzgar.
Como las visiones de Daniel, el contenido de estos siete truenos tenía que ser cerrado y sellado.
Juan los entendió y sabía que significaban la perfección de la intervención de Dios en juicio, pero
el mandamiento divino en cuanto a la naturaleza de los truenos fue: "No las escribas." Gran parte
de la sección profética del Apocalipsis no podrá ser entendida completamente hasta que los
sucesos predichos tengan cumplimiento.
Cuando Jesús ascendió al cielo, levantó sus manos en un acto de bendición sacerdotal sobre su
pueblo. Ahora, cuando asciende, levanta las manos al cielo (10:5) como jurando que cumpliría con
los justos juicios del trono de Dios. La mano levantada al cielo era el gesto acostumbrado para
hacer un juramento (Génesis 14:22; Deuteronomio 32:40; Daniel 12:7). Aquí tenemos una de las
visiones más sublimes del Apocalipsis. Trate de visualizar la escena: El Ángel fuerte de Jehová,
con el mar y la tierra bajo sus pies; El volumen de la profecía final en su mano izquierda y su mano
derecha levantada al cielo, jurando por el Dios de los siglos y Creador del universo que el juicio
sobre los inicuos sería inmediato.
¿Cómo debemos entender la frase "que el tiempo no sería más", o como traducen algunas
versiones, "no se demoraría más"? ¿Podría ser que el clamor de toda una vida por venganza,
"¿hasta cuándo, Señor?" (Salmo 13:1, 2; Apocalipsis 6:10), está a punto de ser contestado y que
el día del hombre terminará ahora en un fuerte y severo juicio? Como hemos visto, el número siete
sugiere perfección, y las siete trompetas y los siete truenos significan la plenitud perfecta de las
advertencias de juicio de parte de Dios. No queda lugar para que ocurra ninguna cosa antes del
juicio final, del cual todos los juicios anteriores han sido un anticipo. En virtud de su derecho
natural y su obra redentora, Cristo vuelve ahora para consumar el juicio que le ha sido
comisionado por el Padre (Juan 5:22, 27).
La palabra revelación (griego, apokálipsis) implica el descubrimiento de un misterio, y en este
acto del drama el misterio de Dios (10:7) que fue predicho por los profetas y apóstoles está a
punto de ser consumado (Romanos 16:25, 26; Efesios 1:9, 10, etc.). Ahora vemos muchas cosas
por espejo oscuramente (por ejemplo, el misterio del aparente silencio de Dios cuando sus santos
son maltratados y cruelmente perseguidos). Puesto que es un Dios de justicia, ¿por qué permite El
que los terribles pecados de los hombres queden sin castigo, y por qué no interviene El para
corregir los errores de la tierra?
El misterio del cual habla Juan puede ser el brutal martirio de los santos de la Tribulación y el
silencio del cielo hacia este terrible mal que se está perpetrando. Pero el misterio está llegando al
final. Cristo aparece para arrebatar el gobierno mundial de la mano de Satanás, para expulsar al
diablo, al usurpador, y poner fin a su tiranía sobre la tierra. El misterio de la paciencia divina por
más de seis milenios está ahora a punto de terminar. La hora del juicio ha llegado para que Dios
vengue completa y definitivamente a sus elegidos, que han estado clamando a El día y noche.
Cuan conmovedor es el elocuente tributo de Hervey a la descripción inigualable de Juan acerca
del "ángel fuerte" (del libro de Hervey llamado Meditaciones):
Observe el aspecto de este augusto personaje. Toda la brillantez del sol resplandece en su rostro
y toda la furia del fuego arde en sus pies. ¡Vea sus vestiduras! Las nubes forman su túnica y las
cortinas del cielo ondulan sobre sus hombros; el arco iris forma su diadema y toda la redondez de
los cielos con un círculo de gloria es el ornamento de su cabeza. ¡Contemple su actitud! Un pie
descansa sobre el océano y el trono sobre la tierra. La ancha y extensa tierra y el mundo de las
aguas sirven de pedestal a aquellas columnas poderosas. ¡Considere su acción! Su mano está
alzada hasta la altura de las estrellas; El habla y las regiones del firmamento hacen eco con
poderoso acento, como resuena el desierto a media noche con el rugido del león. La artillería de
los cielos se descarga como señal; el estrépito de siete truenos propaga la alarma y prepara al
universo para recibir sus órdenes. Para terminar, y darle un toque de la más sublime grandeza y
de la más profunda solemnidad a la representación, jura por el que vive por los siglos de los
siglos.
El Libro Amargo / La Caña de Medir

El libro amargo (10:8-11)


Ahora Juan recibe la orden de tomar y comer el librito que ha visto en la mano del ángel fuerte.
Podemos suponer con toda confianza que el contenido de este volumen eran las advertencias y
profecías del resto de las Escrituras, desde Génesis hasta Judas. Ha llegado el tiempo de declarar
el consejo divino a los pueblos, naciones, lenguas y gobernantes. Juan debía digerir mentalmente
el mensaje del libro y luego declararlo.
Varias veces se compara en las Escrituras la Palabra de Dios con el alimento que debe ser
asimilado. Ezequiel, igual que Juan, experimentó el sabor agridulce de una profecía (Ezequiel 2:8;
3:1-3). Jeremías, de la misma manera, tuvo que comerse la palabra divina (Jeremías 15:16). El
primer efecto de la comunicación profética fue tan dulce como la miel en la boca y le produjo a
Juan un enorme placer el ver que las predicciones del pasado estaban ya para ser cumplidas. Fue
dulce a su paladar el reconocer que al fin el gobierno de la tierra iba a pasar de Satanás a Cristo,
que una época mala estaba a punto de terminar y una nueva empezaría.
Pero luego, el apóstol meditó en el efecto de los juicios sobre las multitudes sin Dios y pensó en
la ira final bajo las siete copas y los terrores del Señor que estaban ya para ser derramados sobre
los impíos. Mientras analizaba la ruina final de los perdidos, la angustia se apoderó de su corazón.
Aquello que era dulce a su paladar tendría un efecto amargo sobre los rebeldes moradores de la
tierra. Se había renovado su misión y ahora tenía que salir a profetizarles a las multitudes acerca
del juicio que vendría.
Para todos los predicadores de este tiempo de gracia está en pie el mismo principio. Un mensaje
dado por Dios debe primero ser recibido y absorbido en su propio ser. Una verdad de segunda
mano, no experimentada, nunca puede ser dinámica. Tanto lo dulce como lo amargo del
Evangelio revelado por Dios deben ser parte del entrenamiento espiritual de los heraldos. Las
verdades que ellos se complacen en recibir exigen que muera el yo personal y que experimenten
la amargura que viene de los sufrimientos y las desilusiones que se sufren cuando se testifica de
verdad.
La caña de medir (11:1, 2)
La caña, un instrumento de medir de cerca de tres metros de largo, es mencionada
frecuentemente por los profetas del Antiguo Testamento. Ezequiel habla de aplicar al templo la
vara de medir (Ezequiel 40:3; 42:16-20). En la Nueva Jerusalén un ángel mide a la Iglesia
glorificada con una vara de oro (21:15) y aquí Juan usa una caña de madera para medir el templo.
Este acto de medir sugiere que Dios se apropia, preserva y acepta el templo, el altar y a los
adoradores. La expresión "como una vara" (o medida firme) puede significar la firmeza y
estabilidad de las acciones mencionadas.
Lo que es medido pertenece a Dios y será preservado por Él. La orden consistía en medir no sólo
el templo, sino también a aquellos que adoraban allí. ¿Qué implica esta extraordinaria expresión?
Seguramente no eran la estatura y el grueso de estas personas lo que él tenía que medir. La
palabra usada para "templo" es naos y significa "el lugar santísimo", la parte más interna del
santuario, "el templo de Dios, el cual sois vosotros," dice Pablo en 1 Corintios 3:16, 17; 2 Corintios
6:16; Efesios 2:21. Medir a aquellos que adoran allí significa medir a los hijos de Dios que creen
en Él, aquellos en los cuales El mora. En cuanto a los gentiles impíos, la orden era: "No los
midas." Ellos serán rechazados.
La mención del "patio" y el "templo" revela que nos estamos acercando a campo judío. De hecho,
todo el capítulo es de carácter preventivo. Los judíos estarán ya de regreso en su propia tierra y el
templo ya estará reconstruido. En general, las trompetas están relacionadas con la devastación de
naciones y pueblos gentiles cristianizados, pero ahora los juicios están a punto de ser transferidos
de los gentiles a los judíos.
Los tratos de Dios con la parte apóstata del mundo gentil están por concluirse. Los tiempos de los
gentiles ya habrán terminado su curso. Ahora nos estamos acercando a la segunda mitad de la
septuagésima semana de Daniel, la cual es la última parte de la era de la Tribulación. El hombre
de pecado hace un pacto de siete años con los judíos, pero se convierte en un traidor a medio
camino de dicho período. Lo que aquí se describe es la agonía de la hora final de incredulidad de
Israel durante este tiempo.
Este período que cubre la devastación de los gentiles se presenta en cuatro diferentes formas.
Cuarenta y dos meses de treinta días cada uno, lo cual corresponde a los 1260 días de los dos
testigos. Estos cuarenta y dos meses o 1260 días hacen tres años y medio, lo cual es equivalente
a un "tiempo" (un año), "tiempos" (dos años) y "la mitad de un tiempo" (medio año), como se da en
Daniel 12:7. (Vea también Apocalipsis 11:3; 12:6, 14; 13:5.) Este período se usa para describir la
duración de la blasfemia y el poder de la bestia. También es designado como "la mitad de la
semana" (Daniel 9:27). La agonía venidera de Israel, entonces, estará limitada a cuarenta y dos
meses. Y este será un período suficientemente largo para que el pueblo beba la copa de la
indignación del Señor.
Continúa con: Los Dos Testigos...
Los Dos Testigos (11:3-14)

En el capítulo que estudiábamos sobre los siete Espíritus de Dios nos referimos brevemente a
estos dos profetas martirizados, que fueron resucitados por el Espíritu de vida. Ahora los veremos
más detalladamente, teniendo en cuenta que estamos pasando de los adoradores del santuario a
los testigos en la ciudad y que, tanto los adoradores como los testigos, dan testimonio del
sacerdocio y de la realeza de Aquél de quien se dijo: "Se sentará y dominará en su trono, y habrá
sacerdote a su lado" (Zacarías 6:13).
En cuanto al número e identidad de los dos testigos, muchas explicaciones han sido propuestas.
Algunos expositores son de la opinión de que debemos interpretar a estos dos testigos como un
número competente de siervos fieles de Cristo. El número dos, se dice, representa testimonio:
"Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación" (Deuteronomio 17:6;
19:15). Por lo tanto, con el número de testigos lo que se pretendería es que hubiera un testimonio
completo y adecuado. Sin embargo, nosotros rechazamos esta suposición. El lenguaje usado aquí
señala a dos personajes bien conocidos. Los términos son definitivos y enfáticos:
"Mis dos testigos." Por lo tanto, éstos deben haber sido conocidos por lo menos para Juan.
Además de esto, las palabras "testigos" y "profetizar" se aplican de ordinario a individuos, no a
abstracciones.
Los dos inspirados testigos, quienes han de ser resucitados para administrar consolación a los
afligidos, han sido identificados de varias maneras: como Moisés y Elías, Enoc y Elías, el Antiguo
y el Nuevo Testamento, la Ley y el Evangelio, judíos y gentiles, etc. Si los dos testigos son Enoc y
Elías, esto les haría evadir la dificultad de morir por segunda vez, porque estos dos santos del
Antiguo Testamento nunca han muerto y por lo tanto quizá pudieran ser los testigos muertos por la
bestia. (Vea Hebreos 11:5.)
Juan no nos da ninguna clave en cuanto a su identidad, sino simplemente los describe como
testigos, olivos, candeleros, profetas. (Un testigo podría ser el mismo Juan. Vea 10:11.) "Los dos
olivos" nos hacen recordar a Josué y Zorobabel (Zacarías 4:3, 12), quienes ministraron al pueblo
judío, tal como las dos ramas de olivo vertían de sí el aceite en el depósito de la lámpara. Los "dos
testigos" en el período de la tribulación serán como canales de aceite que alunen taran al
remanente, y como símbolos de la paz venidera. El Espíritu Santo será el aceite que habrá dentro
de ellos, el cual hará que su ministerio de consolación sea posible. Como "candeleros" o
"lámparas", estos testigos deberán dar un testimonio claro y firme. El ministerio de ellos se llevará
a cabo a la luz clara de Dios, porque están en pie delante del Señor de la tierra.
Como portadores de luz típicos, estos testificarán que aquél que ha sido negado por doquier está
ahora a punto de ser reconocido universalmente como el legítimo Rey sobre todos. Como
"profetas" (11:10), predicarán en forma tan fiel que harán que las conciencias de los hombres sean
sacudidas. El pecado con sus consecuencias trágicas es un tema atormentador aun para las
conciencias más duras y cauterizadas. De manera que estos testigos tendrán un ministerio de
tormento por medio de las plagas que podrán infligir y también por el testimonio que darán en
contra de su ambiente humano.
Los dos testigos deberán profetizar vestidos de cilicio. Esto es, con un vestido de acuerdo con su
mensaje (Mateo 11:21). El cilicio era el vestido que usaban los profetas cuando llamaban al pueblo
a arrepentirse de sus pecados. Su apariencia externa iba de acuerdo con sus palabras (Joel 1:13;
1 Reyes 20:31). Puede ser que el vestido de cilicio de los testigos sea una expresión clave, para
conectar este episodio bajo la sexta trompeta con el sol ennegrecido como tela de cilicio (en un
acto de justa retribución contra los apóstatas que rechazan la justicia de Dios), bajo el sexto sello
(6:12).
Los días de su profecía, o predicación bajo la inspiración del Espíritu (un mensaje de juicio contra
los apóstatas) serán mil doscientos sesenta. En estos días ellos ejecutarán su misión profética. La
duración de su misión ya está establecida. No darán un testimonio intermitente. Predicarán todos
los días hasta que el período aludido se termine. Según creemos, cubrirá la última mitad de la
semana de Daniel, o la gran Tribulación propiamente dicha.
También es evidente que a estos testigos se les otorgará un poder ilimitado. Estarán capacitados
para realizar milagros "cuantas veces quieran" (11:6) y aplicar con juicio inexorable su misión
sobre los rebeldes (Salmo 68:18). Estos testigos repetirán los milagros que Moisés y Elías
realizaron contra la esclavitud y la apostasía. Tal como lo hizo Elías, la lluvia será detenida
(Santiago 5:17, 18) y como lo hizo Moisés, las aguas se convertirán en sangre (Éxodo 7:17),
Pero los dos predicadores vestidos de cilicio serán "inmortales hasta que su trabajo haya
terminado". La garantía inmediata del cumplimiento de su misión se indica con las frases "si
alguno quiere dañarlos", "si alguno quiere hacerles daño" y "cuando hayan acabado su
testimonio". Profetizarán en Jerusalén, el centro de interés profetice y político durante los últimos
tres años y medio de la Tribulación y serán invencibles hasta que hayan terminado su dinámica y
espectacular tarea.
La conclusión del ministerio profético de los dos testigos les vendrá a través de una muerte
violenta. "Acabado su testimonio" es una frase en la que se usa el mismo verbo usado en la
descripción del final del ministerio de Pablo, también por muerte violenta. "La bestia (o bestia
salvaje, como aparece en el original) sube del abismo." Sólo el anticristo, quien es mencionado
aquí por primera vez en el Apocalipsis, encaja en este cuadro. Esta bestia es descrita
detalladamente en Daniel 7:8, 11 y Apocalipsis 13:1, prueba innegable de la unidad de las
Escrituras. El triunfo de esta bestia, quien excede en crueldad y blasfemia a toda maldad que haya
aparecido jamás sobre la tierra, evidentemente es total, porque logra callar y matar a los dos
testigos. Todo el martirio y la masacre de santos de todas las generaciones alcanzan su punto
cimero aquí. Con la muerte de aquellos testigos revestidos de poder divino, aparecen fuerzas
brutas para triunfar sobre la verdad y la justicia.
Para aumentar la humillación y el menosprecio hacia los dos testigos, se permitirá que sus
cuerpos permanezcan en la calle un número de días igual al número de años que duró su
ministerio. Por tres días y medio los espectadores se regocijan al ver los cadáveres de los testigos
con un deleite infantil y diabólico a la vez.
Los nombres "Sodoma y Egipto" se aplican a Jerusalén para simbolizar la opresión y la
esclavitud. "Sodoma" representa la inmundicia y la maldad (Génesis 18:20, 21; Judas 7; 2 Pedro
2:6-8). "Egipto" fue la nación donde Israel fue oprimido.
La jubilosa celebración por haber cesado las actividades de los dos profetas fue universal; los
términos "pueblos, tribus, lenguas y naciones" indican la cuádruple distribución de la familia
humana. Los hombres se envían regalos entre sí como si se tratara de un alegre festival. La causa
del regocijo público es la muerte de la verdad. Sin embargo, la venganza divina estaba a la puerta.
Pronto, el regocijo sería reemplazado por el remordimiento. El día de la risa de Dios estaba por
llegar.
El envilecimiento público ahora cede el paso a la vindicación pública. El Espíritu de vida de parte
de Dios hace revivir los huesos muertos de los testigos y entre los espectadores cunde el pánico.
Muchas similaridades pueden trazarse con los huesos secos de Israel (Ezequiel 37:10, 11; Oseas
6:2) y la resurrección de nuestro Señor después de tres días.
La ascensión de Cristo tuvo lugar en presencia de sus amigos (Hechos 1:9). Y lo mismo ocurrió
con Elías (2 Reyes 2:11). Pero la ascensión de estos dos testigos resucitados se llevó a cabo a
plena vista de sus enemigos. (Compare 11:12 con 4:1.) Ahora, la justicia retributiva se derramará
muy pronto sobre el pueblo y la ciudad para el malicioso y perverso derramamiento de la sangre
de los dos testigos. Un terremoto, calificado como "grande" debido a la asombrosa destrucción
que ocasiona, al hacer que se derrumbe la décima parte de la ciudad y que siete mil personas
pierdan la vida. En el número partitivo "décimo" tenemos la idea de juicio completo, porque el diez
es símbolo de perfección en cuanto al orden divino. En los siete mil muertos vemos la lista negra
de Dios. Estos hombres estaban designados ya como muy merecedores del justo castigo de Dios.
En forma de contraste, recordemos a los siete mil que Dios había reservado para sí mismo en
Israel (1 Reyes 19:18). En este número definido de la gente que perece nos encontramos con los
dos números perfectos y comprensivos siete y mil, que implican así la destrucción plena y total de
los no arrepentidos.
Haciendo un resumen del valiente ministerio de los dos testigos, vemos que declaran que Cristo,
a quien los impíos habían rechazado, es el Señor de toda la tierra. Denuncian severamente la
iniquidad humana, por lo cual incurren en el odio de los pecadores. Proclaman el carácter justo del
Juez, haciendo ver a la gente la justa retribución que estaba por llegarles, deplorando las
blasfemas pretensiones de la bestia salvaje y predicando contra Jerusalén (la cual, aunque santa
según el propósito de Dios, está corrompida y en destrucción).
De "los demás" (es decir, los israelitas que habían sobrevivido) se dice que están aterrorizados y
dan gloria al Dios del cielo, a donde son llevados los dos testigos. Después de tanto, el Dios del
cielo es reconocido también como Dios de la tierra.
Septima Trompeta (11:15-19)
Ahora llegamos al tercer ay el cual corresponde a la última trompeta. El seis está muy cerca del
siete, pero no lo alcanza. Los juicios mundiales se terminan en el seis, pero para cuando el siete
queda cumplido, todos los reinos mundiales pasan a poder de Cristo. El número seis es el número
del mundo cuando éste es dado al juicio. Es la mitad de doce, el número de las tribus de Israel y
también de los apóstoles, así como tres y medio es mitad de siete, el número de la plenitud divina.
Los expositores que afirman que la Iglesia continúa a través de la mayor parte del Apocalipsis,
conectan esta última trompeta con la que Pablo menciona en 1 Tesalonicenses 4:16 y 1 Corintios
15:51, 52. De esa manera, se dice, el rapto de la Iglesia coincide con el retorno de Cristo, ocurrido
en este momento. Pero Donaid G. Barnhouse ha refutado con toda habilidad esta interpretación.
El doctor _ _ _ _ _ _ es muy conocido por sus meditaciones profundamente espirituales. . . y
ahora ha escrito un libro tratando de interpretar el Apocalipsis. Desafortunadamente, su
interpretación gira en torno a la teoría de que el rapto de la Iglesia tendrá lugar a la mitad de la
septuagésima semana de Daniel, y no al principio de ella. El ha explicado, por supuesto, la falacia
de la teoría post-tribulacionista, pero creemos que comete un gran error y que su libro pierde casi
todo su valor por el hecho de colocar el rapto en el capítulo 10 del Apocalipsis y no al principio del
capítulo 4. Su error se hace mayor cuando trata de hacer que la trompeta de 1 Corintios 15:52
concuerde con la séptima trompeta de la serie apocalíptica. Pregunta: "¿Qué quiere decir 'última
trompeta'? 'Ultima' puede significar una de estas dos cosas: última en relación con el tiempo, o
última en secuencia." Sin embargo, el doctor _ _ _ _ _ _ no se ha dado cuenta de que "última"
puede significar una tercera cosa, es decir, última en cualquier serie. Tanto Malaquías como
Apocalipsis son "últimos" en la Biblia. Deuteronomio también es último e igualmente el evangelio
de Juan. De manera que, así como puede haber muchos "últimos" libros (el significado debe ser
interpretado de acuerdo con el contexto), así también la trompeta final para reunir a la Iglesia y la
última de las siete trompetas de los juicios son dos cosas completamente diferentes.
La bestia había subido del abismo para perpetrar su obra mortal y ahora Cristo desciende del
cielo para asumir su gran poder como el bendito y único Potentado. ¡Qué escena tan dramática la
que se nos presenta dentro del panorama de Dios para el futuro y los acontecimientos finales!
En cuanto al ángel que toca la séptima trompeta, algunos escritores opinan que se trata de
Gabriel, cuyo nombre está compuesto de Él ("Dios") y Geber ("hombre fuerte") y quien
precisamente anunció a María el advenimiento del poderoso Dios-hombre. Sería muy apropiado
que este arcángel anunciara también el triunfo final del Cristo de Dios.
Las grandes voces en el cielo están en contraste con el silencio en el cielo de 8:1. Resuenan
abundantes alabanzas de triunfo por el establecimiento de la soberanía del cielo sobre la tierra en
forma visible, la cual cuando se ha ejercido en forma invisible, siempre ha sido rechazada por los
gobernantes de la tierra hasta este momento. Es la expectación anticipada por el Reino (antes que
su verdadero establecimiento) lo que motiva el regocijo celestial en este pasaje.
Esta séptima trompeta se asemeja al séptimo sello en el sentido de que no se anuncia ningún
juicio inmediato. No se registra ninguna cosa como resultado inmediato del toque de la trompeta.
Simplemente se nos da un resumen de las fases finales, que nos lleva al portal de la nueva
creación. El establecimiento del reino universal se da como un hecho, como puede apreciarse en
las palabras de 11:15: "Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo."
Y por supuesto, esta es la lección cumbre del Apocalipsis. La absoluta soberanía de Cristo es la
segura y gloriosa consecuencia del conflicto de toda una era. El Señor no quiso compartir con
Satanás el gobierno del mundo y ahora está a punto de ejercer sus derechos soberanos y reinar
como emperador mundial. La tierra está por entrar a sus últimos dolores de agonía y pronto
llegará el amanecer del milenio sobre ella, con Cristo como Rey de todos. ¡Su benéfico gobierno
producirá un feliz contraste con los sistemas de gobierno pasados y presentes! Un reino universal
cubrirá todo el globo, teniendo a Cristo como único Monarca.
Una perspectiva tan sublime como ésta demanda la adoración de parte de los ancianos. Una
actitud de profunda adoración es su respuesta a las jubilosas voces celestiales. Sigue una
doxología en la cual los veinticuatro ancianos glorifican a Dios y a Cristo por haberse unido para
tomar el reino. Walter Scott llama la atención al hecho de que hay siete doxologías en el curso de
estas visiones apocalípticas, de las cuales ésta es una. Son introducidas solamente en ocasiones
de profundo interés: 5:12-14; 7:12; 11:15; 12:10-12; 14:2, 3; 15:2-4;19:1-3.
La ira del cielo será tan fuerte como lo ha sido la de la tierra. Se observa un temible progreso en
estas palabras, porque la desatada furia de las naciones será aplastada por el enojo divino.
Observe la diferencia que hay en los tiempos de los verbos: las naciones se airaron, mientras que
la ira de Dios ha venido. ¡Cuan insignificante es la impotente ira del hombre puesta aquí frente a
frente con la ira de Dios! (Vea Éxodo 15:9-16; 2 Reyes 19:26, 28; Salmos 2 y 99:1, pasajes en los
que se hacen alusión a esta doble ira.)
El "juicio" al cual se hace referencia en 11:18 es el juicio de los incrédulos. Ahora se nos lleva
hasta la conclusión del reino, con el gran trono blanco. Entre los muchos juicios, estos cuatro
deben destacarse:
El juicio de la tierra durante todo el curso de su historia (Hechos 17:31).
El juicio de los creyentes en la "bema" (1 Corintios 3:12-15).
El juicio de las naciones al principio del reinado de Cristo (Mateo 25:32).
El juicio de los muertos impíos al final del reinado de Cristo (Apocalipsis 20:11, 12).
Se otorgarán recompensas a todos los santos de Dios que las merezcan. En el reino habrá una
variedad de grados y posiciones de honor. Si bien habrá reposo y gloria para todos los santos, se
otorgarán coronas especiales únicamente a aquellos que las hubieren ganado. Los creyentes
fieles de todas épocas de la historia de la Iglesia serán generosamente recompensados.
La retribución aguarda a todos los destructores. Satanás, la bestia. El falso profeta y todos
aquellos que los hayan seguido, deberán recibir la recompensa que merecen sus iniquidades
(Daniel 7:14-18; Lucas 19:27; Apocalipsis 16:5-7). Les llegará la destrucción a todos los
destructores. Es aquí donde podremos entender muchos de los salmos imprecatorios.
"El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo" (11:19). Este
"templo" es una señal de que Dios estará haciendo suyos la causa y los intereses de Israel y que
será en el cielo donde estará ocupado con su pueblo, que para entonces estará en la tierra. El
arca de su pacto es un símbolo de la presencia de Jehová entre su pueblo terrenal y su fidelidad
inmutable hacia ellos. Dios se acordará de su pacto con Israel.
Es interesante observar las siete grandes "aperturas" que hay en Apocalipsis:
1. Una puerta es abierta en el cielo (4:1).
2. Los sellos son abiertos (6:1-9).
3. El abismo es abierto (9:2).
4. El templo de Dios es abierto (11:19).
5. El tabernáculo del testimonio es abierto (15:5).
6. El cielo es abierto (19:11).
7. Los libros son abiertos (20:12).
Los juicios de las trompetas concluyen con una acción de juicio sobre toda la tierra. Aquí es
donde aparece la tormenta de ira divina que se ha originado en el cielo. Por la combinación de
elementos destructivos se indica juicios cortos, severos y decisivos. Las fuerzas naturales son
desencadenadas por su Creador para aplicar su justa ira sobre todos los que insisten en resistirse
a su mensaje. Dios opera ahora en terrible poder y majestad. A través de la séptima trompeta
aprendemos que las advertencias de Dios son perfectas y completas, para que el hombre no
tenga ninguna excusa cuando la condenación final e irreversible caiga sobre él.
Los Siete Personajes del Apocalipsis
Apocalipsis 12:1 —13:18
| 1. La mujer vestida del sol | 2. El dragón escarlata | 3. El Hijo varón | 4. Miguel y sus ángeles |
| 5. El remanente y su simiente | 6. La Bestia del Mar | 7. La bestia de la tierra | ¿Qué significa el
# 666 |
El final de Apocalipsis 11 nos dejó con la tragedia y el triunfo de los dos testigos fieles. Los
capítulos 12 y 13 nos traen al surgimiento y reinado de las dos horribles bestias. Se notará que
casi cada versículo de estos dos capítulos altamente dramáticos comienza con la conjunción "y"
(31 en total), mostrando la unidad prevaleciente a través de esta sección del Apocalipsis. Los
capítulos 12, 13 y 14 forman una sola profecía enlazada.
Llegamos ahora al corazón del Apocalipsis. El escenario está arreglado y el drama de los siglos
va a comenzar. Vamos ahora a presenciar el choque de las fuerzas celestiales, humanas e
infernales. Cristo recibe autoridad y adoración en los capítulos 4 y 5, donde tenemos el escenario
divino para juicio. Aquí, en los capítulos 12 y 13, Satanás recibe la adoración del hombre, y
tenemos el escenario diabólico del juicio.
Dos veces tenemos la palabra "maravilla" (12:1, 3), que en el griego significa "señal". Las señales
que fueron antes profetizadas están ahora aquí. El término significa verdades y sucesos
portentosos. La palabra aparece de nuevo en 13:3 ("y se maravilló toda la tierra en pos de la
bestia") y en 13:13 ("También hace grandes señales"). Maravilla significa "señal" y está asociada
con el significado y la naturaleza de la obra realizada. A Juan le fueron dadas estas señales desde
el cielo (1:1). Por supuesto el elemento de maravilla está en la cosa misma. (Vea Mateo 24:3, 24;
Juan 4:48; Hechos 2:22; 5:12.) Las dos señales aparecieron en el cielo, para indicar que todas las
intenciones de Dios son conocidas allí. Aparecieron no simplemente en el espacio sino en el cielo,
más allá (11:19). El adjetivo granad, una palabra característica del Apocalipsis, se usa seis veces
en el capítulo 12, y lo revela como un capítulo de grandes temas.
1. La mujer vestida del sol (12:1, 2)
La primera aparición de una figura femenina en el Apocalipsis es en 2:20. En total tenemos cuatro
mujeres representativas en el Apocalipsis, cada una de las cuales es la expresión de una
corporación de personas dentro de un sistema.
1. Jezabel (2:20) — La iglesia corrupta del pasado.
2. La mujer investida con la plenitud de autoridad gubernamental (12:1)—Israel.
3. La gran ramera (17:1) — La iglesia corrupta del futuro.
4. La novia, la esposa del Cordero (19:7) — La Iglesia glorificada en el cielo.
Se proponen varias identidades para "la mujer vestida del sol." Algunos dicen que es María.
(María fue de hecho la mujer judía que dio a luz al Hijo Varón, Jesús.) Otros identifican a la mujer
vestida del sol como la Iglesia, la madre de todos nosotros. También hay quienes dicen que lo que
se indica aquí es la cristiandad.
Pero nosotros creemos que la mujer es Israel. La nación de Israel es designada a menudo como
una mujer casada (Isaías 54:1-6; Jeremías 3:1-11; Oseas 2:14-23). Jesús procedía de la tribu de
judá. Es verdad que tanto Israel como la Iglesia están íntimamente relacionados con Cristo: Israel
como madre y la Iglesia como esposa. Fue Israel, sin embargo, quien llegó a ser la madre del
Mesías (Isaías 9:6; Miqueas 5:2; Romanos 9:5; etc.). Un pasaje como Isaías 54:1 es muy
expresivo:
"Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca
estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho
Jehová." Sostener que la mujer es la Iglesia, significaría que ella habría dado a luz a Cristo. Pero,
¿no fue la angustia de El la que hizo nacer a la Iglesia? "El la compró con su sangre."
El simbolismo del sol, la luna y las estrellas sugiere un sumario de la historia de Israel, como se
da en Génesis 37:9, donde la familia completa es representada en forma similar. En las luminarias
celestiales tenemos la presentación de un completo sistema de gobierno. Estas luminarias
simbolizan las doce cabezas tribales vistas en la perspectiva de la restauración nacional.
A. Vestida del sol
Aquí tenemos a la nación de Israel descrita como portadora de luz y autoridad divinas y
sobrenaturales. Aún será "Israel mi gloria". O bien, el sol puede representar a Cristo, a quien Israel
reconocerá como el Sol de justicia.
B. La luna debajo de sus pies
Así como la luna está subordinada al sol y deriva su luz de él, toda la gloria e influencia de Israel
se derivan de Aquél que le dio existencia. La luna brilla en la noche, e Israel va a dar su luz, su
brillante testimonio, en medio de la oscuridad mundial de la Tribulación.
C. Una corona de doce estrellas sobre su cabeza
Por las doce estrellas nosotros entendemos las doce tribus de Israel. En el sueño de José
(Génesis 37:9) la futura gloria de estas tribus está simbolizada en la misma forma. La gloria y el
gobierno futuros de Israel, por consiguiente, están representados aquí. La nación israelita será
investida con el esplendor y la plenitud de la autoridad gubernamental sobre la tierra. El doce,
como sabemos, es el número referente al gobierno.
D. Los dolores de parto
La metáfora del nacimiento de un niño es común en las Escrituras (Juan 16:21; Gálatas 4:19;
etc.). El dolor, tal como es usado por Juan, no es literal, porque la mujer es un símbolo. Con un
pasaje como Isaías 66:7 ante nosotros, no tenemos dificultad en reconciliar la angustia maternal
como la que se aplica a Israel.
"La angustia y el dolor se refieren a la hora de prueba que vendrá sobre Israel," dice Walter Scott.
"Pero antes de la gran Tribulación, nace el Mesías, el Hijo varón. El profeta Miqueas confirma esto
en un pasaje claro e inequívoco. Después de referirse al nacimiento del Mesías (5:2), añade: 'Pero
los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se
volverá con los hijos de Israel' (v. 3). El dolor de parto de la mujer tiene lugar por lo menos dos mil
años después del nacimiento del Mesías y se refiere a su angustia en la Tribulación venidera.
Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz un hijo."
Las angustias de Israel han sido numerosas en su historia pasada y presente y culminarán en la
peor angustia jamás experimentada. Terrible dolor será el suyo después de que el hombre de
pecado rompa el pacto de siete años que garantizaba su protección.
¿Por qué, entonces, está la angustia de la mujer relacionada de esta manera especial con el
nacimiento del Mesías?
Primero, notemos que el largo período presente del rechazo de Israel, el cual tiene lugar entre el
nacimiento y la angustia, pasa desapercibido en el capítulo que estamos estudiando. Este es un
paréntesis cuya historia no se da en la profecía, pero se encuentra en otras partes.
Segundo, muestra el profundo interés que el Mesías tiene por su pueblo. El preparó la Tribulación
e hizo provisión para que se conociera con claridad desde hace siglos (Mateo 24:15-22).
Tercero, en los tiempos en que los sucesos de nuestro capítulo tengan lugar, la nación judía
sufrirá su terrible dolor, y el objeto de volver en la historia al nacimiento de Cristo es conectarlo
con ella. La angustia, por tanto, señala los sufrimientos de Israel durante la Tribulación. Los judíos
han sido y son cruelmente perseguidos, pero días todavía más oscuros esperan al pueblo
escogido de Dios.
2. El dragón escarlata (12:3, 4)
Sin duda este gran dragón escarlata representa a Satanás en sus peores características. Juan
identifica expresamente al diablo como el dragón en 20:2. Tanto a Faraón como a
Nabucodonosor, se les llama "grandes dragones" a causa de su crueldad y arrogante
independencia (Ezequiel 29:3; Jeremías 51:34). (Es posible que en el Antiguo Testamento el reptil
descrito sea el cocodrilo o leviatán.) La palabra "dragón" aparece diez veces en el Apocalipsis y es
un símbolo apropiado del principal adversario de Dios en su papel de implacable perseguidor y
asesino de multitudes de santos y pecadores. Job nos da una descripción más notable de un
dragón: "Un rey sobre todos los hijos de soberbia" (Job 41:1-34; vea también Isaías 27:1). El
término se usa para Satanás solamente en el Apocalipsis y sugiere la fealdad y el horror de su
gobierno (12:9). En el Salmo 74:13 tenemos una referencia a "cabezas de monstruos (dragones)"
porque verdaderamente Satanás dirigirá toda la violencia insaciable representada por el dragón.
El escarlata, por ser el color de la sangre, indica la naturaleza asesina del diablo, porque él ha
sido un homicida desde el principio (Juan 8:44). El color escarlata también puede representar la
falsa santidad:
"¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?" (Isaías 63:2). El que
una vez fue el más hermoso de los seres angélicos. Satanás, es ahora objeto de aversión. Es el
imitador de Cristo, quien como Vencedor llevará muchas diademas; por eso, Satanás está
adornado con sus coronas o diademas. Las siete cabezas coronadas significan el cruel y
despótico ejercicio de poder y autoridad terrenales, mientras que los diez cuernos sin coronas
pueden significar los límites futuros del imperio, distribuidos entre diez reinos. (El gobierno de
Satanás tendrá la forma de diez reinos.) Satanás delega su poder y autoridad en la primera bestia,
que será descrita también en 13:1.
La cola representa la parte más dañina de un dragón, es como un gran cometa en este monstruo
(Daniel 8:10). Así como un profeta mentiroso es igualado a una cola por Isaías (9:15), el poder e
influencia malignos de Satanás como mentiroso y engañador se describen similarmente.
Combinando el poder y la sabiduría, Satanás causará la completa ruina moral de una tercera parte
de las estrellas del cielo, las que quizá representen a eminentes líderes en lugares de autoridad.
Puede haber también en las palabras de Juan una referencia a todos aquellos ángeles que se
rebelaron con Satanás.
Como a un perro amarrado, al diablo le son permitidas ciertas operaciones prescritas. El
solamente puede producir colapso moral en este tiempo entre aquellos "de la tercera parte",
identificados por algunos escritores como la parte occidental del imperio Romano. El acto de
arrastrar las estrellas con su cola, que agita a uno y otro lado en su furia, implica que Satanás trata
de persuadir hacia la apostasía.
El terrible espectáculo del dragón parado ante la mujer, esperando para devorar a su niño recién
nacido, es interpretado fácilmente. No era a la mujer, sino a su simiente a quien el monstruo
estaba resuelto a destruir, tal como Faraón trató de asesinar a todos los niños varones de Israel
(Éxodo 1:15-22). ¡Qué fascinante estudio es seguir la huella de los esfuerzos de Satanás para
destruir a Israel, la simiente real que iba a producir a Cristo, y después destruir al mismo Cristo!
Tan pronto como Jesús nació, hubo un esfuerzo satánico por destruirlo durante la matanza de los
inocentes (Maleo 2:16).
3. El Hijo varón (12:5, 6)
El hijo varón o niño varón ("un hijo, un varón" como lo expresa el original) seguramente
representa a Cristo, quien nació para regir (Génesis 3:15; Salmos 2:9; 110:1, 5; Daniel 4:26;
Apocalipsis 12:5;
19:15). Sin embargo, hay maestros que ven en el hijo varón a un grupo que sale de Israel, las
primicias de Israel para Dios, que salen de la Tribulación. Los 144,000 judíos sellados, por
ejemplo, se identifican con Cristo en una forma especial y, debido a su relación con la
persecución, se piensa algunas veces que ellos son el niño aquí mencionado.
Pero la siguiente profecía de un gobierno universal nulifica tal interpretación. Fue la virgen quien
dio a luz al Hijo varón prometido, que respecto a la carne procede de Israel (Romanos 9:4, 5;
Gálatas 4:4, 5). A El fue a quien Herodes trató de matar cuando tenía menos de dos años de
edad. Los persistentes enemigos de Cristo — los escribas y fariseos — también trataron de
destruirlo. Cristo, nacido como Rey, vino al mundo con un dominio universal que todavía está por
ejercer (Salmo 8).
El gobierno de hierro de las naciones será quebrado por El, que viene a pastorearlas con una
vara de hierro. Aquí la palabra "gobernar" significa "cuidar como un pastor", y en esta capacidad,
Cristo romperá los poderes consolidados de la tierra reunidos contra El mismo y contra su pueblo.
Con poder irresistible, emitirá juicio contra los reyes culpables y los pueblos del occidente
(Apocalipsis 19) y después tratará con los del norte y el este (Isaías 10). Además, el acto de
gobernar con una vara (porque la prolongada obstinación se convertirá al fin en sumisión y
obediencia) revela la naturaleza del reino de Cristo. La revuelta al final del milenio manifiesta el
involuntario sometimiento que caracterizará a grandes segmentos de la humanidad durante su
reinado.
La ascensión de Cristo es expresada en estas palabras: "Y su hijo fue arrebatado para Dios y
para su trono" (12:5). (Vea Marcos 16:19; Lucas 24:50, 51; Hechos 1:9; 7:56.) Nada se dice aquí
de la muerte del Hijo varón, en vista de que El está relacionado con Israel y con el gobierno de
todas las naciones, que dependen de su nacimiento y su ascensión al trono. Y sin embargo, en
esa mano de pastor que sostiene la vara estarán las marcas de los clavos. El reina como el
Cordero inmolado.
Rechazamos la interpretación que ve en este versículo el rapto de aquellos que sean
suficientemente santos cuando Jesús venga. Aquellos que sostienen la teoría del "rapto parcial"
algunas veces emplean la última parte de este quinto versículo para enseñar la doctrina errónea
de un rapto de selectos. Todos los que son de Cristo, sin importar su estado, serán arrebatados
para encontrarse con el Señor. Si no estuvieran en las mejores condiciones, sufrirán pérdida con
relación a su recompensa. Entre los versículos 5 y 6 tenemos todo el período de la historia que va
desde la ascensión de Cristo hasta la Tribulación (el tiempo de la congoja de Jacob).
Por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, un lugar de seguridad y sustento
es provisto para el remanente. Hay quienes sugieren que este lugar de refugio es Petra, en el
monte de Seir, en la tierra de Edom y Moab. Petra o Sela significa "roca" o "sostén fuerte" y como
tal puede acomodar miles de personas. La rápida huida y el viaje de la mujer perseguida reciben
también ayuda de Dios.
Entre el relato interrumpido del versículo 12:6 y su nuevo inicio en el versículo 12:14 tenemos el
episodio de la batalla en el cielo, y el regocijo celestial por su triunfo. La cuidadosa enumeración
de días, mil doscientos sesenta, testifica del tierno cuidado de Dios por su afligido pueblo. Esta
última mitad de la semana de profética aflicción de Israel, despertará el cuidado y la provisión del
Señor. El desierto se usa algunas veces para designar un estado desprovisto de recursos
naturales, un lugar de aislamiento. En Ezequiel 20:35, 36 encontramos el desierto empleado no
literalmente y localmente sino espiritualmente, como un estado de disciplina y prueba entre los
pueblos gentiles. Fue en un desierto donde nuestro Señor fue tentado por el diablo.
4. Miguel y sus ángeles (12:7-12)
Después del cuadro completo de los seis primeros versículos dado bajo las dos señales, llegamos
al punto culminante del antagonismo de toda una era. El Apocalipsis es un libro de batalla y aquí
en la batalla del cielo tenemos una de las más dramáticas. Finalmente, la palabra profética de
Isaías está por cumplirse: "Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos
en lo alto y a los reyes de la tierra sobre la tierra" (Isaías 24:21).
La batalla más significativa en toda la historia del mundo, está ahora por escenificarse. ¡Qué
espectáculo! Las fuerzas celestiales y las infernales van a chocar en este fiero conflicto. Las
ideologías opuestas formarán dos grupos. Juan presenta a los Aliados (Miguel y sus ángeles) y al
Eje (Satanás y sus ángeles). Del desenlace no hay duda. La declaración de victoria final contra
Satanás fue dada por Cristo en Lucas 10:18 y Juan 12:31. ¡Ciertamente, tal esperanza nos
debiera impulsar al trabajo de ayudar a salvar almas!
La frase "batalla en el cielo" es algo sorprendente. Después del "silencio en el cielo" (8:1),
tenemos "batalla en el cielo." Por "cielo" no debemos entender la presencia inmediata de Dios,
sino la esfera que Satanás ha ocupado desde que fue arrojado de la morada de Dios a causa de
su rebelión. El es el príncipe de la potestad del aire, y los / cielos atmosféricos están habitados por
multitudes de seres celestiales e infernales. En alguna parte, entre la tierra y el cielo, Satanás
tiene su lugar de operaciones y es aquí donde se librará la batalla que terminará con su expulsión
a la tierra, desde la cual Satanás será consignado al abismo sin fondo por mil años y finalmente al
lago de * fuego.
A. Miguel y sus ángeles
Miguel es el príncipe o ángel que preside a la nación judía. Este gran líder de los ángeles
guerreros no caídos, quien echará al usurpador de los cielos, es mencionado cinco veces en la
Escritura (Daniel 10:13, 21; 12:1; Judas 9; Apocalipsis 12:7). Este líder de la jerarquía angélica
está siempre relacionado con los santos del Antiguo Testamento. Su nombre significa ¿Quién
corno Dios? A Miguel le es asignada la seguridad del pueblo de Dios y en el fiero conflicto descrito
en este capítulo del Apocalipsis, él se encargará de que Israel no perezca. Miguel y sus ángeles,
cuyas fuerzas son superiores, vencerán al dragón y a sus ángeles en una sola batalla.
B. El dragón y sus ángeles
Nuestro Señor se refiere a Satanás y los ángeles rebeldes que se hallan bajo su comando en
Mateo 25:41, mientras que Pablo nos recuerda la habilidad de Satanás para aparecer como un
ángel. El es el arcángel de los ángeles caídos (2 Corintios 11:14). Se ha indicado que los
movimientos de las naciones — sus guerras, su política y sus normas sociales — son
condicionados y dictados por poderes superiores espirituales. Hay ángeles buenos y malos que
influyen constantemente sobre hombres y gobiernos, y Daniel 10 es un claro ejemplo de esto. Las
guerras y las contiendas en la tierra son meramente el reflejo de la lucha entre poderes
espirituales opuestos en los cielos inferiores. Debido a que estos cielos son la morada de Satanás,
"el príncipe de la potestad del aire," Dios tiene que declarar que "las estrellas no son puras a sus
ojos".
Las luchas invisibles entre los poderes de la luz y de las fuerzas de obscuridad son reales y serias
(1 Samuel 16:13-15; 1 Reyes 22:19-23) y el mundo es gobernado sobrenaturalmente por la
influencia de estos seres espirituales. Con esta "batalla en el cielo" se llega al punto culminante de
la lucha entre fuerzas invisibles y visibles y el desenlace de esta batalla es el derrocamiento del
dragón y sus ángeles. Satanás sufre una derrota ignominiosa y es expulsado de los cielos con la
rapidez de un relámpago. Frustrado y vencido, el dragón entonces vagará por este escenario
arruinado y vomitará su ira contra el remanente judío.
La séptuplo descripción que se da de Satanás y su obra es digna de especial atención. Se le dan
por lo menos seis nombres prominentes:
El gran dragón. Este enemigo diabólico siempre ha sido notable por su crueldad sin
remordimiento. La leyenda pinta al dragón como un monstruo de forma y apariencia fuera de los
límites del reino animal; una combinación de destreza superhumana y crueldad. ¡Qué día tan triste
será éste para los habitantes de la tierra, cuando el enemigo infernal ande suelto!
Aquella serpiente antigua. Aquí se hace alusión a Génesis 3:1 y 4, donde tenemos el relalo del
primer y exitoso atentado de Satanás en su intento por destruir los propósitos de Dios y estropear
la felicidad del hombre. "Vieja" o "antigua" se refiere a la primera intervención histórica de Satanás
en la rama humana. El título serpiente habla de la sutileza, el engaño, la sagacidad y la astucia de
nuestro enemigo (2 Corintios 11:3). La degradación de la serpiente, aun en los días del milenio se
sugiere en Isaías 65:25.
El diablo. Este nombre personal viene de alabólos, uno que hace daño, que calumnia, que tienta.
Tal nombre representa todo lo que el diablo significa. El diablo derriba, pervierte y destruye, pero
Cristo eleva del muladar a una posición entre los príncipes.
Satanás. "Diablo" es el término griego, mientras que "Satanás" es el término hebreo que lleva la
idea de adversario, especialmente en un tribunal de justicia. Esta doble designación, griega y
hebrea, marca el objeto de su acusación, que incluye a los gentiles escogidos y a los judíos
escogidos. Ambos nombres prueban que Satanás es un ser real e histórico.
El engañador. Aquí el trabajo especial de Satanás queda al descubierto. Con la sabiduría
acumulada y la astucia de milenios, es capaz de engañar la tierra habitada. Actuar como el
principal engañador es la meta y ocupación del diablo. Acertado en su seducción, triunfa a
menudo al lograr que nos engañemos a nosotros mismos (1 Juan 1:8). En los días de la
Tribulación, tratará de engañar a los escogidos con señales milagrosas (Mateo 24:24; 2
Tesalonicenses 2:7-12). La última imagen de Satanás en la Biblia lo presenta como el engañador
(Apocalipsis 20:7, 8).
El acusador. En alguna forma misteriosa, Satanás es capaz de presentar sus acusaciones contra
los santos ante Dios (Job 1:6; 2:1). A menudo nos acusa ante nuestra propia conciencia, pero
podemos apelar a la sangre eficaz de Jesús (1 Juan 2:1, 2).
El es el acusador que ruge, recordándonos nuestras maldades. Ciertamente, las conocemos muy
bien. Sin embargo, si fueron lavadas en la sangre del Cordero, ya Dios no las encontrará.
Nuestra solemne obligación es vivir de tal forma que nunca demos a Satanás alguna causa de
queja o base para acusarnos.
En la escena descrita en 12:9, Satanás está completamente vencido y destronado. Nunca jamás
sus acusaciones, justas o injustas, serán escuchadas en los tribunales del cielo. Los tres
elementos decisivos en la victoria sobre Satanás se ponen de relieve en 12:11: la sangre del
Cordero, la palabra del testimonio de ellos y su sacrificio personal. La preciosa sangre de Cristo es
el fundamento y medio de la victoria. Por medio de su sangre tenemos libertad ante Dios, lo que a
su vez produce libertad ante los hombres. El testimonio aquí es de naturaleza profética. El espíritu
del testimonio reta al diablo para que haga lo peor que pueda, ya que una gloriosa resurrección
aguarda a todos los que están dispuestos a arriesgar su vida por amor a Cristo. .
Todos los redimidos en el cielo y todos los santos sobre la tierra se unen ahora en regocijo por la
completa expulsión de Satanás. "Ahora ha venido la salvación. . . de su Cristo."
Surgen los aleluyas más profundos porque la derrota del diablo ha sido consumada completa y
finalmente.
Aunque la doxología de 12:10-12 anuncia que el reino ha venido, es solamente en un sentido
anticipatorio. Un paso necesario y preliminar en el establecimiento del reino milenial de Cristo es
lanzar a Satanás de los cielos; el derrocamiento del príncipe de la potestad del aire. Ahora que el
poder del reino ha sido tan gloriosamente vindicado en el cielo, todo se anuncia "allí" como ya
hecho. Con el encarcelamiento de Satanás en el abismo, el reino será establecido en la tierra. Los
postmilenialistas (quienes dicen que nosotros los cristianos seremos los que haremos surgir el
reino) debieran recordar que no puede haber reino sin Rey y que el reino no será inaugurado
hasta que el Rey aparezca en poder y gloria y tome el poder por la fuerza. En la actualidad, está
completando su Iglesia, su cuerpo místico.
El contraste en la derrota de Satanás es extraordinario: música en el délo contra miseria en la
tierra: "Alegraos, cielos" contra "ay de los moradores de la tierra". Sabiendo que su tiempo en la
tierra es corto, Satanás manifiesta gran furia, excediendo hasta la ira de las naciones que él
mismo ha inspirado (11:18). "Ira" aquí significa "furia hirviente". Gran enojo hay en Satanás a
causa de su exilio de la región celestial y porque su espacio de tiempo permitido para hacer daño
sobre la tierra está ahora drásticamente limitado. ¡No es extraño que el diablo odie el Apocalipsis,
el libro que estamos considerando, ya que su destino está escrito prominentemente en sus
páginas!
5. El remanente y su simiente (12:13-17)
Después del episodio de 12:7-12 continuamos el hilo del discurso en 12:6. Con su esfera de
operación ahora restringida a la tierra, Satanás se entrega a la destrucción de la mujer, el linaje de
Judá del cual vino el Hijo varón. La amarga persecución de la última mitad de la semana profética
de Daniel comienza ahora (Daniel 7:25). Ahora que está confinado a la tierra, el dragón busca
ejecutar venganza sobre Judá, ya restaurado a su tierra y representante de toda la nación de
Israel ante Dios. (Efraín y las diez tribus perdidas desde hace mucho tiempo, todavía no
aparecen.)
Perseguida ferozmente, la mujer se ve obligada a huir (12:6, 14) pero es ayudada en forma
milagrosa en su huida. Recibe "las dos alas de la gran águila". Nosotros no podemos estar de
acuerdo con aquellos que interpretan estas alas de águila como los poderes mundiales de
Babilonia y Egipto (Ezequiel 17:3, 7). El águila simboliza la protección de Dios para con su propio
pueblo. Su cuidado y liberación en el pasado de peligros inminentes se indican de esta forma en
Éxodo 19:4 y Deuteronomio 32:11, 12. "Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé
sobre alas de águilas, y os he traído a mí." "Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre
sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas, Jehová solo le guió, y con él no
hubo dios extraño."
Las alas dan la idea de movimiento rápido y protección garantizada y nosotros atribuimos esto
sólo a Dios. Las dos alas pueden significar ayuda y seguridad. Sugerir que las "alas" simbolizan
las partes remotas de la tierra y que las "dos" alas simbolizan las divisiones este y oeste del
Imperio Romano es destruir el aspecto providencial de esta parte del capítulo. Recibe la
providencia divina por mil doscientos sesenta días (12:6) o "un tiempo, y tiempos, y la mitad de un
tiempo," lo que expresa la misma duración de tiempo que cuarenta y dos meses (o tres años y
medio). Todas estas expresiones cubren la última mitad de una semana de angustia, el tiempo de
aflicción de Jacob.
Respecto al desierto (el lugar preparado por Dios donde El ejercerá su cuidado por la mujer y su
simiente), los eruditos presentan diferentes opiniones. La interpretación más sensata es que el
remanente tiene un destino terrenal y por lo tanto se le provee un refugio terrenal. Sale Harrison,
en su magnifica exposición The Great Unfol-ding ("La gran revelación"), tiene un interesante
capítulo que describe a Petra, la ciudad en las rocas que es una de las maravillas del mundo
(situada al suroeste del mar Muerto), como un escondite posible. Con su capacidad para
acomodar un cuarto de millón de personas, sus maravillosos edificios cavados en la roca podrían
darles una excelente protección.
La huida de "delante de la serpiente" (12:14) ofrece un fuerte contraste con la tierra y el cielo, los
cuales huyen de la presencia del que se sienta en el gran trono blanco (20:11). La naturaleza
astuta de Satanás se pone de manifiesto en el esfuerzo de la serpiente por destruir a la mujer por
medio de una inundación. El hecho de que la tierra se trague al río puede representar aquellas
naciones amistosas dispuestas a amparar a los judíos, que neutralizan y burlan así el método
astuto de Satanás de reforzar a otras naciones en contra de los judíos. Estas naciones que
protejan al remanente judío serán las "naciones ovejas" en el juicio de las naciones (Mateo 25:31-
46).
Estas frustraciones sobrenaturales que harán nulo el plan diabólico, despertarán la furia del
dragón, haciendo que en su frustrado enojo, haga guerra contra el remanente fiel en Palestina.
Guardar los mandamientos de Dios y tener el testimonio de Jesucristo es algo que siempre agita
la ira del diablo. La frase "hacer guerra" puede implicar todas las formas de ataque contra los
santos, ya sea por persecución o por guerra. Bajo esta expresión técnica se hace referencia al
daño físico y toda clase de mal de que el diablo es capaz. (Vea 11:7; 16:14; 17:14; 19:19). Pero
tanto el Hijo varón como los judíos temerosos de Dios serán librados del odio asesino del diablo.
6. La Bestia del Mar (13:1-10)
Todo Apocalipsis 13 está dedicado a una descripción de la naturaleza y actividades de dos
bestias temibles y aterradoras. La tierra es ahora el escenario de las operaciones satánicas, y los
judíos y gentiles temerosos de Dios se convierten en objeto de las intenciones homicidas de
Satanás. Sus principales ministros de engaño y crueldad son dos bestias, hombres reales que
usan eficientemente sus poderes delegados a favor de su infernal maestro.
La primera bestia — la bestia del mar — es aparentemente un gentil, y ejerce un gobierno
caracterizado por la fuerza bruta. La segunda bestia —la bestia de la tierra (13:11-18)— es
probable que sea un judío apóstata y será notable debido a su sutil influencia religiosa. Más tarde,
estos ciegos e incautos se levantarán en orden de batalla contra Cristo y sus ejércitos celestiales
(19:11-19).
Debido a que la palabra "bestia" se usa para designar un poder o reino (o el jefe personal de un
poder o reino), el término es usado indiferentemente para un imperio o para su representante
personal. Por lo que dice la Escritura, parecería como si el concepto be.ftia llevara un doble
significado: primero, la necedad de actuar sin sentimiento de responsabilidad hacia Dios (Daniel
4:16; 1 Corintios 15:32), y segundo, el error del poder imperial actuando sin referencia a Dios
(Daniel 7). El término del cual viene la palabra "bestia" en este capítulo no es zoon, "ser viviente"
(como en el capítulo 4), sino zerión, "bestia salvaje", y es por consiguiente descriptiva del reino de
terror bestial, demoníaco y lleno de rencor de parte de las dos bestias.
Con la aparición de la primera bestia, tenemos la obra maestra de Satanás y el más horroroso
personaje jamás aparecido en la tierra. Será una mezcla de todas las bestias que han existido
antes, la encarnación de todo desgobierno y anarquía, la personificación de la iniquidad. Cada
detalle de su retrato es pintado en el Salmo 10 y Daniel 7:3, 7. Con la aparición de esta bestia
salvaje y feroz vendrá la última batalla por el dominio del mundo, el choque final de ideologías
opuestas. Tratemos de entender la persona y prestigio de este superhombre satánicamente
inspirado como Juan lo vio en Patmos, desde su lugar estratégico sobre la arena de la,orilla.
En primer lugar, esta bestia surge del mar, lo que puede representar el desordenado estado de la
humanidad. El mar se usa de una manera figurativa, para representar una gran multitud (Génesis
22:17) y es empleado por Juan como un símbolo de las fuerzas caóticas revolucionarias que
operan cuando la bestia aparece, que serán dirigidas por él como fuerza bruta. Del colapso
general de toda autoridad gobernante (bajo el sexto sello, 6:12-17) surgirá la bestia. Un escritor
sugiere que puede ser el mar Mediterráneo, ya que los cuatro grandes imperios del mundo
surgieron de los alrededores de sus aguas (Daniel 7:1-3). Las naciones gentiles, o pueblos, están
simbolizadas en la Biblia por las muchas aguas o el mar (Isaías 57:20;
Apocalipsis 17:15).
No debemos perder de vista el hecho de que esta bestia es una persona real, y no un mero
principio o fuerza. Prueba adicional de este hecho es su presencia en el lago de fuego (19:20;
20:10). Esta primera bestia es una personalidad tan definida como Jesús, a quien él busca imitar.
Siendo inspirada y apoyada satánicamente, la bestia será también satánicamente sostenida y
controlada por el diablo y será el último rey de la forma final de gobierno gentil. Entre los muchos
títulos que lo identifican, es descrito como "el cuerno pequeño", "el blasfemador", "el rey del Norte,
de Siria", "el gran Asirio" y "el hombre de pecado", en quien el pecado del hombre alcanzará su
punto culminante. Esta bestia que será revelada después del rapto de la Iglesia, es "el príncipe
que ha de venir" (Daniel 9:26, 27; 2 Tesalonicenses 2:6-8).
El será el último gobernante mundial antes de Cristo. En cuanto a su origen y nación, el énfasis
de Daniel sobre este último gobernante de los gentiles y opresor de Israel se concentra en la
provincia de Siria (del antiguo imperio griego, que comprende Asiría, e incluso Babilonia, más
antiguas aún). Surgiendo de esta provincia con ayuda judía, desplazará a tres gobernantes de la
confederación de los diez y revivirá la Grecia clásica.
Llegando al simbolismo de las cabezas y los cuernos de la bestia, la identificación exacta de
éstos será bastante simple cuando Dios en su plan sobrenatural los lleve a su cumplimiento. Ralph
Brown, en su Outline of Bible Prophecy. (Bosquejo de profecía bíblica), nos dice que las siete
cabezas representan siete naciones gentiles que han gobernado o gobernarán en el mundo bíblico
e Israel. "Cinco han caído," desde Abraham hasta Cristo. Estas cinco que se han levantado y
caído son Egipto, Asiria, Babilonia, Medo-Persia, y Grecia. "Uno es:" Roma, que gobernaba
cuando Juan escribió. "El otro aún no ha venido:" la confederación de las diez naciones,
simbolizada por los "diez dedos de los pies" y los "diez cuernos". Las siete enronas significan falsa
supremacía y los diez cuernos significan falsa fuerza. "La bestia. . . es también el octavo; y es de
entre los siete" (Apocalipsis 17:11) se refiere al renacimiento de uno de los siete que también será
el último gobierno gentil. "El es el octavo" implica que usurpa la autoridad y forma un gobierno
distinto de los diez reyes. Pasajes que ayudan para el estudio cuidadoso de Apocalipsis 13:1-8
serían Daniel 7:7, 8, 23-26;
Apocalipsis 17:8-18.
La forma de la primera bestia es parecida a un leopardo, un oso y un león (opuesto al orden de
Daniel 7). Daniel ve hacia adelante, a través de las edades, mientras que Juan ve hacia atrás. El
anticristo reunirá en sí mismo las características opuestas a Dios de los tres reinos precedentes,
asemejándose respectivamente al leopardo, al oso y al león. La vigilancia alerta del leopardo, el
poder lento y aplastante del oso y la temible fuerza del león son rasgos distintivos familiares a los
pastores en Palestina.
Combinadas en esta temible criatura están la infamia y la ferocidad de imperios pasados:
Macedonia, rapidez y estrategia para conquistar;
Persia, tenacidad y poder masivo; Babilonia, voracidad y el más autocrático dominio gentil nunca
conocido. Todo el poder civil y legal será conferido a esta despótica cabeza, cuyo trono será de
iniquidad (Salmo 94:20). Los nombres de blasfemia que están sobre su cabeza, o cabezas, hablan
de su expreso desafío a Dios. Los títulos blasfemos asumidos por los emperadores romanos de
los siglos primero y segundo (y ciertos líderes romanos subsiguientes) son anticipo de los
nombres que la bestia ostentará orgullosamente. Nerón, por ejemplo, era saludado como "el
eterno". La desafiante y notoria oposición a Dios y su Cristo ante los ojos de los hombres se nos
presenta en la conducta blasfema de la bestia.
El dragón delega a la bestia el gobierno constitucional. Por encarnar toda la fuerza y brutalidad de
los imperios babilónicos y medo-persa, la bestia es un agente apropiado para el uso de Satanás.
La soberanía que le fue ofrecida a Cristo por el príncipe del mundo (Juan 12:31) fue rechazada por
El (Lucas 4:5, 8). Aquí se le ofrece a la bestia, quien la acepta.
Aquí se habla de la muerte y la resurrección de la bestia, que provoca una adoración universal.
Aunque fue "herida de muerte", la herida mortal fue sanada. La expresión "como muerta" se usa
en Otras siete ocasiones en el Apocalipsis.
El milagro de traer a la bestia de la muerte y de que lleve en sí las marcas de su resurrección,
prueba cuan tremendo será el poder de la bestia y cuan fácilmente será engañado el mundo.
En la sanidad de la cabeza herida de muerte, algunos escritores ven la muerte política y
resurrección de la bestia. El imperialismo, representado por el dominio mundial de los cesares, ha
estado bajo la amenaza de una muerte política desde 476 d.C. Pero Dios permitirá que surja un
imperio de en medio de la pasión y el conflicto revolucionarios. Faber explica la sanidad de la
herida de muerte como el resurgimiento de la dinastía napoleónica, después de su derrocamiento
en Waterloo. Pero, puesto que la mayor parte del Apocalipsis es profética, la interpretación
histórica debe ser excluida (excepto como medio de ilustración). Juan ve aquí como un hecho
consumado una forma imperial revivida del imperio romano, el cual desapareció hace más de un
milenio y medio. Es fascinante observar el hilo de los acontecimientos del día actual, e investigar
en los movimientos de las naciones de hoy la preparación del mundo para la influencia universal y
dominante de la bestia. La falta de capacidad para gobernar adecuadamente está preparando el
camino para este dictador satánicamente inspirado.
En la adoración del dragón y de la bestia, vemos otro aspecto de imitación. Satanás quería que
Cristo se postrara y lo adorara, pero el Maestro no dobló su rodilla ante ninguno, sino ante Dios.
En contraste con "¿Quién como Tú, oh Señor?" tenemos "¿quién como la bestia?" Miguel y sus
ángeles hacen guerra con el diablo y sus ángeles y los vencen, pero aquí un pueblo engañado
desafía: "¿Quién podrá luchar contra la bestia?" ¡Esta bestia, con su herida de muerte sanada,
seguramente es inmune a la destrucción! Aunque él reinará solamente sobre uno de los diez
reinos durante la primera mitad de la semana profética, reinará sobre todos ellos hasta el fin de los
últimos tres años y medio.
La bestia — criatura superhumana y satánica, el "voluntarioso rey" de Daniel 11:36 — será
cruelmente antisemita y actuará en el poder superhumano del dragón. Manifestará una proeza
bélica que no perdona ni conoce compasión. La presencia de tan terrible dictador, con el destino
de millones en sus manos, será la señal de que se precipita el juicio para todos los que lleven su
marca.
Fines Jennings Dake resume el poder multiplicado de la bestia como sigue. Tiene poder para:
1. Blasfemar contra Dios. Apocalipsis 13:5, 6; Daniel 7:8, 11, 20, 25; 11:36.
2. Vencer a los judíos. Apocalipsis 13:7, 15; Daniel 7:21; 12:7.
3. Atribular a los santos. Apocalipsis 7:9-17; 14:13.
4. Conquistar muchas naciones y gobernarlas como él desea. Ezequiel 38; Daniel 7:8, 20-24;
11:36-45.
5. Destruir la Babilonia misteriosa. Apocalipsis 17:12-17.
6. Vencer y matar a los dos testigos. Apocalipsis 11:7.
7. Cambiar tiempos y leyes. Daniel 7:25.
8. Entender misterios. Daniel 8:23.
9. Proteger o castigar a los judíos por un tiempo. Daniel 9:27; 2 Tesalonicenses 2:4; Apocalipsis
11:1, 2.
10. Obrar señales y maravillas. Daniel 8:24; 2 Tesalonicenses 2:8, 9; Apocalipsis 13.
11. Causar la prosperidad del engaño. Daniel 8:25.
12. Controlar el dinero y las riquezas en su propio dominio. Daniel 11:38-43.
13. Causar grandes engaños. Daniel 8:25; Juan 5:43; 2 Tesalonicenses 2:10-12.
14. Obrar de acuerdo a su voluntad. Daniel 11:36.
15. Controlar la religión y la adoración. Daniel 9:36; 2 Tesalonicenses 2:4; Apocalipsis 13.
16. Controlar la vida de todos los hombres en su dominio. Apocalipsis 13:12-18.
17. Controlar a los reyes como él quiera. Apocalipsis 17:12-17.
18. Hacer que todas las otras naciones le teman. Apocalipsis 13:4.
19. Inducir a los hombres a pelear contra Cristo. Apocalipsis 19:14, 19-21.
20. Continuar en completo control del poder cuarenta y dos meses Daniel 7:25; Apocalipsis 13:5.
El autor arriba mencionado da este resumen de la persona de la bestia y sus cualidades:
Será un hombre que poseerá el talento y el atractivo de todos los conquistadores y líderes
anteriores. Además de estos dones naturales, poseerá el milagroso poder de atraer gente de toda
clase, fascinándola con su maravillosa personalidad, éxitos, sabiduría superhumana y capacidad
administrativa y ejecutiva, poniéndola bajo su control por medio de unas adulaciones bien dirigidas
y una diplomacia magistral. Estará dotado con el poder de Satanás en el ejercicio de estos dones;
tanto, que el mundo se maravillará de él y lo adorará como a un dios.
Lo que sigue en 13:5-7 es una extensión de lo que se implica en "un nombre blasfemo" y "su
boca como boca de león" (13:1, 2). El antiguo imperio romano fue culpable de blasfemia en que
asumió nombres divinos en documentos públicos. El menosprecio y la burla de cualquier cosa
divina serán practicados libremente cuando la adoración del diablo sea reconocida ampliamente.
La jactancia y la blasfemia se incluyen entre las "grandes cosas" que salen de la boca de león de
la bestia: "Una boca que hablaba grandes cosas" (Daniel 7:8). La bestia maldice a Dios mismo,
incluyendo su nombre y su lugar de habitación con todos sus habitantes. Podemos comprender la
blasfemia contra los que están en el cielo, ya que ellos se regocijaron por la expulsión del dragón
desde el cielo (12:10).
Los santos fieles sobre la tierra serán entregados al poder de la bestia, a quien le será permitido
infligir su venganza sobre ellos y vencerlos. Su autoridad para matar o perdonar será ilimitada en
alcance y extensión, como se ha visto en la mención de las tres divisiones de la raza humana
(13:7). La furia del dragón por su derrota en la guerra del cielo se derrama ahora sobre los santos
de la tierra.
Los adoradores de la bestia se definen claramente como aquellos cuyos nombres no están en el
registro divino que pertenece al Cordero inmolado. Los elegidos "moran en el cielo" (13:6) y son
celestiales; los adoradores de la bestia "moran en la tierra" y son terrenales. El humanismo,
ampliamente proclamado en la actualidad, es simplemente autoadoración y sólo está a un paso de
la adoración al diablo. Para un estudio del "libro de la vida del Codero" (13:8), vea nuestro
comentario posterior en este libro, al hablar del gran trono blanco (20:11-15). En la exhortación
personal "Si alguno tiene oído, oiga", tenemos las propias palabras de admonición de Cristo,
usadas tanto en los evangelios como en Apocalipsis. Tal como se emplea aquí, este es un
llamado a entender completamente los juicios apocalípticos que están a punto de desatarse.
El castigo y la retribución adecuada son los principios indicados para amigos y enemigos por
igual. Seamos santos o pecadores, de cierto cosecharemos lo que hemos sembrado. Los santos
sometidos bajo el dominio de la bestia no se deben resistir. Aquí se ve la paciencia de los santos.
Deberán soportar los sufrimientos que les hubieren sido asignados y triunfar por medio de ellos.
Puesto que sus nombres están escritos en el cielo y el cielo es su morada, las armas que
esgrimen no son carnales sino espirituales. Como disfrutarán de una seguridad eterna, no habrá
guerra infernal ni poder humano que pueda despojarnos de sus victorias. Confiados en la
venganza de Dios, los santos de la Tribulación usarán su cautividad como un medio de gracia,
sabiendo que la eterna cautividad en el lago de fuego será la porción de la bestia. Todos los que
causen sufrimiento al pueblo de Dios deberán enfrentarse a la justicia retributiva. Con la medida
con que midan se les medirá (Mateo 7:2; Jeremías 15:2).
Concluimos este estudio de la bestia del mar con varios contrastes sugeridos por Ralph Brown:

Cristo El anticristo

Hijo del Hombre Hijo de pecado


Hijo de Dios Hijo de Satanás
Hijo de la justicia Hijo de perdición
Sobrehumano Superhombre
Verdadero Dios Pretende ser Dios
Redentor Destructor
Rey de reyes Dictador mundial
Agente de Dios Agente de Satanás
Humilde Altivo
Sacrificial Tiránico

7. La bestia de la tierra (13:11-18)


Para iniciar nuestro estudio de esta segunda bestia, el monstruo como cordero (o el que pretende
ser cordero), consideremos los contrastes que hay entre las dos bestias de Apocalipsis 13:

Primera bestia Segunda bestia

Sale del mar (desorden) Sale de la tierra (gobierno


Instrumento de Satanás ordenado)
Vice-regente de Satanás Instrumento de la primera bestia
Poder secular Vicario de la bestia
Tiene diez cuernos Poder espiritual
¿Un gentil? Tiene dos cuernos
Supremo en autoridad ¿Un judío?
Se glorifica a sí mismo Subordinado a la primera bestia
Aparece primero Desafía a la primera bestia
Gobierna desde Roma Segunda en surgir
Notable por su poder brutal gobierna desde Palestina
Cabeza política Notable por su sabiduría astuta
Falsa deidad Cabeza eclesiástica
Falso profeta

Ambas bestias son de abajo, no de arriba.


Ambas bestias son fieles aliadas. Actúan como una.
Ambas bestias van a sufrir la misma condenación.
Ambas bestias son imitadoras del Cordero.
Ambas bestias son personas reales.
Hagamos un resumen de la enseñanza de las Escrituras acerca de esta segunda bestia, la cual
por ser una bestia religiosa es más peligrosa que la primera. Aunque esta segunda bestia es
mencionada después de la que sale del mar, esto no significa que el tiempo de su existencia será
después de la primera bestia. La forma en la que la bestia de la tierra obra para exigir la adoración
de la primera bestia, prueba que aparecen juntas y ejecutan poderes similares y simultáneos. En
cuanto la bestia del mar toma el escenario, inmediatamente es seguida por su compañera.
A. El origen de la bestia de la tierra
La segunda bestia que vio Juan salió del caos y de la revolución, pero rápidamente produjo un
estado social civilizado, consolidado y ordenado. El jinete del caballo blanco pronto se sobrepone
a las agitaciones y disturbios y logra victorias sin derramar sangre entre los distintos pueblos. Es
de este orden establecido de gobierno civil y político de donde surge este peligroso agente
ejecutivo del diablo.
Con su aparición se completa la atrevida y arrogante imitación de la santa Trinidad, porque
opuestos a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo tenemos al dragón, el anticristo y el falso profeta. La
expresión griega usada para designar al falso profeta es pseudoprofetés (16:13; 19:20;20:10).
Ambas bestias son falsos profetas; el segundo es el que lleva a cabo lo que dice el primero. Las
palabras "tierra" o "mundo" son términos simbólicos de los pueblos que están sobre la tierra. Si la
parte de la tierra de donde surge esta segunda bestia es Israel, entonces es muy probable que se
trate de un judío apóstata.
"Subía de la tierra" identifica a este personaje con la gente ordinaria. El surgimiento de la segunda
bestia coincide con la sanidad de la herida mortal de la primera bestia y su resurrección. Con la
aparición de la bestia como cordero, quedan pervertidos los tres oficios de Cristo. La primera
bestia es el falso reinado; la ramera representa el falso sacerdocio; la segunda es el falso profeta.
Auberlen observa que la bestia es el poder corporal, el falso profeta el intelectual y la ramera es el
poder espiritual del anticristianismo.
B. Las características de la bestia de la tierra
Los "dos cuernos semejantes a los de un cordero" señalan a esta bestia como el falso Mesías.
Las dos bestias imitan al Cordero de Dios: la primera, en que fue herida de muerte y resucitó y la
segunda, en que tiene dos cuernos semejantes a los de un cordero (difiere del Cordero de Dios en
que éste tiene siete cuernos, 5:6). El cordero se encontraba afuera, mientras que el dragón estaba
adentro. Al verdadero profeta le pertenece la plenitud del poder, mientras que el falso profeta tiene
un poder limitado. Un escritor del siglo sexto dice del falso Mesías: "Finge ser un cordero para
poder agredir al Cordero, el cuerpo físico de Cristo." Sin embargo, sus actividades están
confinadas a los seguidores del Cordero sobre la tierra, ya que antes de su aparición, la Iglesia
habrá sido arrebatada al cielo.
El cuerno es símbolo de poder físico, moral o real, por lo que los dos cuernos de la bestia de la
tierra representan la combinación de rey y profeta. Estos dos cuernos pueden significar también el
poder combinado de las religiones naturales y aquellas que operan milagros. Este falso Mesías
tiene sólo dos cuernos, en contraste con los diez cuernos de la primera bestia. Su autoridad cubre
dos ámbitos, el religioso y el milagroso. En ambos campos observamos el lenguaje de la bestia
con apariencia de cordero, pero con un engañador poder satánico. Los cuernos también le
proporcionarán al falso profeta una fuerte atracción religiosa y será capaz de reunir a todos los
grupos religiosos en conflicto, en una sola iglesia universal.
Mencionado específicamente como "falso profeta" (16:13), desempeñará el papel de siervo. Un
profeta es alguien que habla en lugar de otro y actúa en nombre de otro. De esta manera, el falso
"cristo" de Satanás tendrá su falso "Elias". Como lo expresa Ralph Brown, el falso profeta será "el
Elias del anticristo". Malaquías anunció que Elias vendría entes del día del Señor (Malaquías 4:5).
(Veremos más acerca de esto cuando lleguemos a los milagros de la bestia.)
El carácter multiforme de este falso profeta es sugerido por nuestro Señor en su descripción de
los últimos días: "Y muchos falsos profetas se levantarán" (Mateo 24:11, 24). Bajo este título, el
falso profeta (16:13; 19:20; 20:10) ejercerá gran autoridad espiritual entre los judíos y en general
entre los que estén relacionados con el cristianismo.
En su papel de falso profeta, está siempre al lado del anticristo. Estos dos inicuos son
inseparables. El dragón le confiere su poder externo a la primera bestia (13:2) y le da su espíritu a
la segunda bestia, porque ésta "habla como dragón" (13:11). Empleará la misma sutileza y el
mismo engaño que utilizó Satanás cuando engañó a Eva y utiliza actualmente para engañar a un
mundo impío. Si bien es cierto que el falso profeta tendrá la apariencia de un cordero, sin embargo
lo delatarán sus palabras como ministro de Satanás. En vista de que el objetivo principal del
dragón lo constituyen la ruina moral y la física, él utiliza a la bestia para cumplir sus propósitos
políticos y civiles, mientras que por otra parte utiliza al falso profeta para sus fines morales y
espirituales. De manera que las dos bestias serán los subalternos inmediatos de Satanás al
acercarse al final.
C. Las actividades de la bestia de la tierra
Comparando un pasaje con otro nos encontramos con las siguientes características en las
actuaciones de la bestia terrenal:
• Ejerce el poder de la bestia.
• Lleva a cabo la voluntad de la bestia.
• Le da poder a la imagen de la bestia.
• Demanda absoluta adoración para la bestia.
• Participa de la condenación de la bestia.
Ejerce el poder de la bestia. Aquí tenemos una expresión muy específica, pero también muy
temible: "Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella" (13:12). La frase "en
presencia de ella" implica "delante de ella", como sirviendo y apoyando a la bestia. El falso profeta
es un servidor activo de la bestia y ejerce un poder subordinado. El lenguaje utilizado aquí no da la
impresión de que la primera bestia sea solamente una mera autoridad pasiva y que todo el poder
esté concentrado en la segunda bestia. La primera bestia es la cabeza titular y plenipotenciaria de
una fuerte confederación de naciones (17:9-13) y como gobernante imperial, seguirá siendo
atrevido y blasfemo hasta ser derrotado por Cristo, el más fuerte.
El ejercicio del poder de la primera bestia por el falso profeta consistirá en el empleo de la fuerza
y el prestigio de la autoridad de aquella para hacer que la gente de todo lugar la adore. El falso
profeta es la peor de las dos bestias, porque influye sobre los hombres en el aspecto religioso.
Como un lobo con piel de oveja, logrará que lo engañoso de sus actividades le produzca grandes
victorias. En su descripción del "cuerno pequeño", Daniel dice que "tenía ojos como de hombre" y
también una boca blasfema (Daniel 7:8). La frase "ojos como de hombre" simboliza ingenio y
cultura intelectual, las mismas características que poseía el falso profeta.
Con todo tipo de persuasión, logrará el triunfo de su pretensión de recibir adoración exclusiva
para sí mismo en la tierra de Israel, dentro de cuyos límites será desafiado y menospreciado en
forma blasfema. Reclamará para sí mismo adoración divina y se sentará en el templo que será
construido por la nación incrédula. Se constituirá a sí mismo como por encima de toda autoridad,
divina o humana, y tomará el lugar de Dios hasta donde le sea posible. Fuera de la Tierra Santa,
el falso profeta también ejercerá autoridad, forzando a las naciones para que adoren a su gran
confederado, la primera bestia.
Lleva a cabo la voluntad de la bestia. Suscitado para representar a la bestia, de manera que
recibe su misión de esta criatura inspirada por el dragón, el falso profeta vivirá, se moverá y
rendirá todo su ser a la voluntad de la bestia. Desempeñará el papel de un sirviente devoto.
Posteriormente, como veremos, inspirará a las naciones para que se unifiquen y den todo su
poder y su fuerza a la bestia (17:13). Y en ésto estará remedando a Cristo, quien podía referirse a
su entrega a la voluntad de su Padre diciendo lo siguiente: "Mi deleite es hacer tu voluntad, oh mi
Dios." El falso profeta hallará sumo placer en obedecer a los deseos de la bestia e imponer esos
deseos sobre todo el mundo en general.
La entrega de Cristo a la voluntad de Dios fue recompensada de muchas maneras. Por ejemplo,
su milagroso ministerio es evidencia de su identificación con los fines y propósitos de Dios: "Nadie
puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él." Y aquí tenemos al falso profeta
realizando grandes maravillas a la vista de los hombres. Las señales que ejecuta son milagros de
naturaleza satánica, no trucos únicamente. Por medio de la ayuda de los demonios son hechas
maravillas y "señales", las cuales están preparadas para engañar a las mentes terrenales, aunque
no engañará a los escogidos en esta precisa ocasión. Los seguidores del verdadero Cordero
sabrán que un milagro no es suficiente para garantizar la creencia en una revelación profesada, a
menos que dicha revelación esté en armonía con la voluntad ya revelada de Dios.
Públicamente, "delante de los hombres", produce fuego del cielo el falso profeta y de esa manera
engaña a los hombres. Otros milagros, que son realizados "a la vista de la bestia" o "delante de la
bestia", producirán el mismo engaño. Con tal usurpación de las prerrogativas divinas, el juicio
retributivo debe empezar y empezará a derramarse sobre aquellos que ya han sido entregados
por Dios. Esos que hayan sido dados al "poder engañoso" para que crean "la mentira" (2 Te-
salonicenses 2:11) serán culpados de adorar al diablo en una forma triuna, y por lo tanto, estarán
maduros para el juicio.
Le da poder a la imagen de la bestia. En la fabricación de una notable imagen de la bestia,
tenemos el establecimiento de una representación real y literal de la misma, por medio de la cual
será adorada. Esta imagen será tan real como la que erigió Nabucodonosor en las llanuras de
Dura, al principio de la supremacía gentil, cuando los hombres eran obligados bajo pena de
muerte a adorar a una imagen que representaba el poder y la majestad del primer gran imperio
mundial (Daniel 3). Ahora vemos el final del dominio gentil con el rechazo de la adoración a la
imagen. El falso profeta le da vida o aliento a la imagen de la bestia. Nadie puede dar verdadera
vida sino Dios; por lo tanto, la imagen recibe energía de una fuente de vitalidad espuria. Se le da
aliento para que pueda hablar, produciendo un ven-triloquismo similar al de Hechos 16:16, 17.
Hasta la ciencia puede ahora imitar la voz y la apariencia del hombre por medio de robots
mecánicos.
Demanda absoluta adoración para la bestia. Los tres jóvenes hebreos fueron lanzados al horno
ardiente por negarse a adorar la imagen de Nabucodonosor. Plinio, en su carta a Trajano, declaró
que él había hecho castigar a aquellos cristianos que se oponían a adorar la imagen del
emperador con incienso y vino. Estas y muchas otras imágenes que han sido erigidas a través de
la historia como prueba de lealtad secular y espiritual son un mero anticipo de la adoración de la
imagen de la bestia que demandará el falso profeta bajo pena de muerte. Así como el Espíritu
Santo en la actualidad dirige nuestra atención a Cristo como objeto de nuestra adoración y honra,
de igual manera el falso profeta dirigirá a las multitudes para que adoren a la bestia y todos los
que rehusen doblar la rodilla ante la imagen serán asesinados.
También será impuesta la sujeción universal a la bestia por medio del control comercial más
rígido que haya sido jamás practicado. El boicot más estupendo que jamás haya sido instituido
sobre los alimentos y el comercio operará universalmente. Nadie podrá comprar ni vender, sea
rico o pobre, a menos que tenga la marca oficial de ración: el emblema del reino del hombre de
pecado. Entonces tendrá que tomarse una decisión entre la idolatría y el hambre. Y el falso profeta
será el encargado de ver que no haya mercado negro o contrabandistas. Será establecido
entonces el cuerpo policial secreto más temible para aplicar las normas económicas de la
confederación, tanto para el comercio como para la vida diaria. La más despreciable sumisión a la
más vil tiranía jamás experimentada se hará evidente por medio de una marca mística en la mano
derecha o en la frente, en la misma forma en que han sido marcados los animales y los esclavos
con el nombre de sus amos.
La carencia de la marca de la bestia tendrá como resultado un inexorable ostracismo o exclusión
de la vida social. Esta marca será indispensable para la vida y para toda relación social y
comercial. En efecto, será una licencia comercial diabólica. La marca estará a plena vista en la
mano, indicando que la persona marcada es esclava activa de la bestia. Una manera romana de
saludar es levantar la mano abierta; cuando las manos se levanten hacia la imagen,
inmediatamente se verá si aquellos que saludan a la bestia son sus verdaderos adoradores y si
están calificados para comprar y vender. La marca sobre la frente será la señal de la más
miserable sumisión a la bestia.
El nombre de la bestia es otra fase de imitación satánica. Cristo tiene un nombre que
verdaderamente es sobre todo nombre, pero el falso profeta luchará por hacer que el nombre de la
bestia sea honrado por sobre cualquier otro nombre. Un nombre, como bien lo sabemos, puede
llegar a ser un emblema de lealtad. Los fieles que creen en Cristo, sin embargo, se negarán a
llevar dicho nombre. En un acto de protesta firme y solemne, se negarán a ser marcados con
ningún símbolo de sumisión a la bestia. Antes escogerán morir que inclinarse hacia ella. Habiendo
sido sellados por Dios, aborrecerán toda imitación. En aquellos días el Salmo 23 será
extremadamente precioso, porque a pesar de la inminente escasez de alimentos, el Señor
preparará una mesa para sus siervos fíeles en presencia de sus enemigos y, aunque anden en
valle de sombra de muerte, no temerán ningún mal. El buen pastor preservará a las suyas de las
crueles decepciones del "pastor inútil" (Zacarías 11:15-17).
Se necesitará mucha sabiduría espiritual para poder resolver el misterio de la iniquidad y no ser
engañado por él. El significado pleno del nombre y número de la bestia sólo se les dará a conocer
a aquellos santos que estén sobre la tierra cuando ésta se manifieste en persona. De una cosa sí
estamos seguros: nadie en el presente posee tanta sabiduría como para entender el número de la
bestia. Lo que significa esa trinidad de seises ha sido tema de mucha investigación y mucho
debate. Muchos nombres griegos y hebreos tienen un valor numérico correspondiente con
el número 666. Muchas ingeniosas interpretaciones han sido sugeridas para este número
simbólico.
Ellicott en su muy valioso comentario, dedica mucho espacio al significado de este número
simbólico, pero muy sabiamente concluye su exposición del mismo diciendo: "Yo estoy dispuesto
a interpretar el número seicientos sesenta y seis como simbólico, representativo de todo aquello
que es posible para la sabiduría y el poder humanos cuando son dirigidos por un mal espíritu, e
indicador de un estado de maravillosa perfección terrenal, cuando el poder de la bestia haya
alcanzado su máximo desarrollo; cuando la cultura, la civilización, el arte, la música, la ciencia y la
razón se hayan combinado para producir una época muy cercana a la perfección — una época de
oro — al grado de que los hombres empezarán a decir que la fe en Dios es una impertinencia y
que la esperanza de una vida futura es una difamación de la felicidad de la vida presente.
Entonces el poder mundanal habrá llegado al cénit de su influencia; cuando solamente la
sabiduría venida de arriba será capaz de detectar la infinita diferencia entre un mundo con fe y un
mundo sin fe, y el enorme golfo de diferencia que puede haber entre una edad y otra por el
desesperado deseo de un poquito de amor celestial."
Los expositores han hecho uso de destreza, erudición y en varios casos mucha investigación
sobre la posible respuesta a la pregunta:
"¿Qué significa el número 666?"
Hay mucha sabiduría divina encerrada en este número simbólico (el único caso en que aparece en
las Escrituras) y requiere entendimiento espiritual para descubrir el misterio que hay en él. No
cabe duda de que su solución completa, precisa y final será bien clara para los sabios y los santos
durante los días de la Tribulación, cuando el poder de la bestia bajo el artificio de Satanás exhibirá
lo más elevado del desarrollo humano en orgullo, en impiedad y en oposición político-religiosa
combinada contra Dios y su Ungido. En general este es el significado moral del número 666. El
significado completo será obvio para los santos de la Tribulación y provocará el repudio inmediato
de la bestia y sus pretensiones en su papel de ministro político de Satanás, en blasfema oposición
a Dios.
El número 666 es número de hombre, ya que la unidad seis fue impresa sobre él en su creación y
en su historia subsiguiente. El hombre fue creado en el día sexto. Sus días señalados de fatiga
son seis a la semana. El esclavo hebreo debía servir por seis años. La tierra debía ser cultivada
por seis años. Bajo el sexto sello en el sexto capítulo del Apocalipsis tiene lugar un asombroso
deterioro universal de toda autoridad y poder de gobierno, que se llevará a cabo durante los días»
de la Tribulación.
El número siete es número de Dios y generalmente denota lo que es perfecto o completo, pero el
seis queda incompleto y significa la imperfección y las dificultades humanas. En el desarrollo de la
historia del hombre, éste va de mal en peor, y seis combinado con seis aumenta en significado
moral hasta que el ser humano llega a oponerse abierta y directamente a Dios.
Hay una conexión obvia entre el primero y el último de los cuatro principales poderes mundiales.
Son idénticos en carácter, con la excepción de que el último es el peor de los cuatro. La imagen
de oro hecha por Nabucodonosor para su propia gloria medía sesenta codos de alto y seis de
ancho (Daniel 3). No cabe duda de que la imagen de la llanura de Dura tenía el propósito de
consolidar y unificar las numerosas y diversas religiones del poderoso imperio babilónico. Bajo
amenazas y crueles asesinatos, la imagen de oro tenía que ser adorada. Ciertamente Daniel 3 es
un anticipo del mal más profundo y totalmente satánico de Apocalipsis 13.
Participa de la condenación de la bestia. Ambas bestias reciben la misma condenación al
mismo tiempo. Habiendo existido juntas en su terrible reino, ahora son consignadas juntas al
infierno y finalmente al lago de fuego. Ambas son derrotadas en Armagedón cuando aparece
Cristo con poder y ahora son echadas de la tierra para ir a sufrir el tormento que merecen sus
crímenes (Apocalipsis 17:13, 14; 19:19-21). Cuando lleguemos a las siete condenaciones,
tendremos más qué decir sobre el destino final de la trinidad del mal. ¡Qué limpieza la que ocurrirá
cuando Cristo tome para sí su poder y reine! Si el regreso de Cristo por los suyos no está muy
lejos, entonces estas bestias ya deben estar vivas hoy en la tierra. Pero antes de que sean
reveladas totalmente al mundo, nosotros seremos arrebatados para recibir al Señor en el aire.
¡Gloria a Dios; la Iglesia no verá la adoración de la bestia ni la agonía de la gran Tribulación!
Nuestro deber ahora es buscar y salvar a los perdidos que nos rodean para librarlos de los
horrores de la hora que viene y del destino eterno más terrible.
Las Siete Intervenciones Divinas
Apocalipsis 14:1-20

Los cantores El primer ángel y su Evangelio El segundo ángel y la caída de Babilonia El tercer
ángel y la condenación
El cuarto ángel y su bienaventuranza El quinto ángel y la siega El sexto ángel y la vendimia

Este capítulo de Apocalipsis es en su mayor parte un paréntesis de carácter anticipatorio. Los


capítulos 14 al 16 describen los preparativos para el juicio mesiánico y ofrecen una mezcla de
cantos y lamentos, música y miseria, gozo y juicio, gloria y abatimiento, cielo e infierno. El capítulo
14 contiene una serie de siete intervenciones divinas de gracia y juicio y constituye una respuesta
al clamor del remanente: "¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de
tribulación?" (Salmo 10:1). El repetido lamento "¿Hasta cuando, oh Señor?" encuentra aquí una
respuesta, una nota de consuelo al corazón, pensando en la mortandad, la miseria y la angustia
que sufrimos en nuestros días abrumados por la maldad y destrozados por la guerra. ¿Será
posible que Dios nunca muestre su mano? ¿Estará siempre la victoria de parte de las fuerzas de
iniquidad? ¿Ha abandonado Dios a sus santos a la voluntad del enemigo? ¿Cuándo intervendrá el
Señor?
Este capítulo prueba que Dios tendrá su día. Es probable que los molinos de nuestro Dios
parezcan demorarse en triturar, pero podemos estar totalmente seguros de que sí triturarán. El
capítulo está bien ubicado en el libro, ya que sirve como preludio a los juicios sobrenaturales de
Dios. Los capítulos 12 al 14 forman un episodio de interés dramático; una sola profecía enlazada.
Los capítulos 12 y 13 describen los hechos del dragón y las bestias. La verdad ha caído hasta las
calles; la sangre de los mártires corre abundantemente como el agua; el desafío público a Dios es
el orden del día. El bien está casi eliminado de la tierra (Salmo 4:6) y la fe ha desaparecido (Lucas
18:8). La escena profética en su totalidad se ha convertido en el campo de juego de Satanás.
Pero se respira con mucha más libertad en el capítulo 14. El segador divino está a la puerta. La
horripilante iniquidad de la tierra está por terminar. Por encontrarse entre las trompetas y las
copas, este capítulo catorce contiene el sonido del toque de muerte para gobernantes y hombres
crueles, arrogantes y blasfemos. La carga acumulada de angustia y desesperación desaparecerá
ahora del corazón del pueblo perseguido de Dios.
Este capítulo, como un todo, contiene un contraste entre el Cordero y los 144.000 judíos sellados,
las naciones y el anticristo, los seis ángeles y los mensajes que anuncian y las dos hoces y su
vendimia.
1. Los cantores y su canto (14:1-5)
En estos cinco versículos tenemos una de las escenas más notables del Apocalipsis. Esta es una
vista brillante y encantadora, una calma después de la tempestad: ¡De la tiranía de la bestia al
triunfo con el Cordero! Es en verdad una transición bienvenida. Consideremos ahora a estos
santos, quienes no estarán más expuestos a la prueba, sino que se les hará sentar en una
posición de realeza.
A. Su Salvador
Se le da prominencia al Cordero en el monte de Sión, y alrededor de El se congrega esta multitud
de cantores. El Apocalipsis es esencialmente un libro del Cordero. El Señor es presentado como
tal unas veintisiete veces. Y es visto como el Cordero inmolado. Por las heridas que hay en su
cuerpo le será otorgada la soberanía. Aquí en este capítulo nos encontramos con una visión
anticipada de la venida de Cristo en poder. El cordero ensangrentado es ahora el Cordero que
marcha hacia su última victoria. Sus escogidos han sido como corderos en medio de lobos, y el
rebaño ha sido hostigado por la "bestia salvaje". Pero ellos vencieron por la sangre del Cordero y
ahora se encuentran felices a su lado.
B. Su ubicación
Esta distinguida multitud se encuentra de pie sobre el monte de Sión, el lugar elegido como sede
del glorioso reino de mil años de Cristo y sus santos. El Cordero ha dejado su posición en medio
del trono y se encuentra ahora en el monte de Sión. Aquí se encuentra el asiento del poder real,
de la intervención de Dios en gracia, de la soberanía de Dios, todo lo relacionado con Israel. El
nombre "Sión" sólo se menciona una vez en el Apocalipsis y es un término extremadamente
interesante. Así lo expresaba un escritor: "De las ciento diez veces que se menciona a Sión,
noventa de ellas se refieren al gran amor y el afecto del Señor por ella, por lo que el lugar tiene un
significado muy grande." Para el judío, Sión es rica en recuerdos sagrados (Isaías 2, Salmo 2:6).
¡Después de tanta espera, el Rey de Dios se encuentra por fin sobre el monte de Sión y alrededor
de El están sus redimidos como súbditos y servidores amantes y fieles!
C. La cantidad de redimidos
Aquí se menciona un número específico de redimidos. Nos encontramos con otras 144.000
personas y la pregunta es: "¿Quiénes son estos cantores sellados?" ¿Es esta gran multitud el
mismo grupo de 144.000 del capítulo 7? Un expositor ha sugerido que este grupo del capítulo 14
representa solamente una parte de la gran cosecha de los santos redimidos de la Tribulación, una
"primera entrega" distinguida por sus excelentes servicios espirituales. Se pueden trazar
similaridades entre estas dos compañías. En cada una tenemos el mismo número, 144.000.
Ambos grupos se encuentran en el monte Sión, son sellados en sus frentes y se encuentran
felizmente a salvo de la prueba.
La repetición del número, sin embargo, no prueban que estas dos corporaciones sean una
misma. Walter Scott opina que "los 144.000 aquí descritos son de Judá; una compañía de número
similar de todo Israel (7:4) forma una visión separada. . . Estos son los judíos que se mantuvieron
firmes con respecto a los derechos de Dios y el Cordero; ahora son declarados públicamente
como posesión de El. . . Son 144.000 judíos santos que ocupan los puestos de mando en el reino
terrenal del milenio." El 144.000 indica plenitud y número de gobierno.
D. Su sello
En contraste con los 144.000 del capítulo 7, quienes fueron sellados como los "siervos de nuestro
Dios", estos 144.000 del capítulo 14 son sellados en sus frentes con el nombre del Cordero y el
nombre de su Padre. El sello, por supuesto, constituye una señal de propiedad y de garantía o
preservación. En cuanto a su bello emblema de bienaventuranza, William Neweil asegura que
declara a quién pertenecen, describe su persona y anuncia su destino.
Es evidente que el sello de estos confesores de Cristo está en contraste con la marca de la bestia
en cada uno de sus adoradores. "Se nos ocurre," dice Neweil, "que la presencia de ese sello
celestial sobre las frentes de los del remanente del capítulo 7 en adelante es tan evidente para los
hombres, que Satanás se ve obligado a intervenir para contrarrestar su influencia demandando el
sello opuesto en la frente de sus devotos. Esto es más significativo especialmente cuando nos
damos cuenta de que Dios cuida (como se ve en 9:4) de aquellos que tienen su sello, el cual los
preserva de los ayes a los cuales los demás están expuestos.
E. Su canto
Las voces que Juan escuchó en el cielo eran como el estruendo de muchas aguas y como la voz
de un gran trueno. Como es la voz de Dios, así es la de los arpistas celestiales, quienes están en
armonía con los que están sobre el monte de Sión. La multitud de los arpistas-cantores del cielo y
la compañía preservada dejudá forman un gran coro. Las arpas asociadas con los cantores
componen la alabanza coral de los redimidos y las huestes celestiales. Los cantos y la música de
arpas están tan bellamente combinados, que se los describe como voz majestuosa de muchas
aguas y poderosa como un gran trueno.
La canción que sabían los arpistas celestiales y que solamente los 144.000 sellados podían
aprender es descrita como "un cántico nuevo". El cántico viejo estaba relacionado con la creación:
"Cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios" (Job 38:7).
Este cántico nuevo tiene como tema central la redención. Es la razón por la cual se hace
referencia a él como el cántico de Moisés y del Cordero. Dios está unido al cántico viejo. Mientras
que es el Cordero quien está unido al cántico nuevo. Las manifestaciones del poder de Dios para
Israel, combinadas con su gracia actual para con su pueblo judío y para con nosotros parece ser
el pensamiento tanto en el cántico de Moisés como en el del Cordero (Apocalipsis 15:3).
A. R. Fausset, en su comentario sobre este cántico nuevo dice: "Este es un cántico de victoria
después del conflicto con el dragón, la bestia y el falso profeta; nunca había sido entonado porque
nunca se había librado semejante conflicto; así que es nuevo: hasta hoy el reino de Cristo sobre la
tierra ha sido usurpado. Ellos cantarán el cántico nuevo anticipándose al acto mediante el cual
Cristo tomará posesión con sus santos del reino que compró con sangre." La palabra en griego es
"cantan", lo cual indica la acción continua de cantar.
No debemos olvidarnos de que los 144.000 se regocijaban porque habían sido "redimidos de
entre los hombres". Tenemos aquí una doble frase: "redimidos de entre los hombres de la tierra"
(un lugar de pecado) y "redimidos de entre los hombres" (una raza pecadora). Algunas versiones
usan la palabra "comprados" en lugar de "redimidos". Esta elevada posición es un privilegio de los
144.000, porque han sido redimidos, no porque hayan obtenido la victoria contra la bestia. Los
ángeles no pueden cantar este cántico nuevo porque ellos no saben personalmente lo que es
venir de la gran Tribulación y estar vestidos de ropas lavadas en la sangre del cordero (7:14).
F. Su separación o santidad
En 14:4, 5 se nos da una maravillosa descripción de la vida y el testimonio de esta parte
victoriosa de Judá, los que han salido de la gran Tribulación y están ahora de pie triunfantes con el
Cordero en el monte de Sión, el asiento del reino y de la gracia soberana. Han pasado a través de
una terrible prueba. La más vil corrupción, la idolatría pública, el orgullo vanidoso, la blasfemia
irreverente y la más escandalosa iniquidad los han estado circundando. Sin embargo, al igual que
los judíos de Sardis, estos 144.000 logran escapar con sus vestidos no contaminados.
Eran vírgenes. Esto debemos entenderlo en sentido espiritual (Mateo 25:1), en contraste con la
iglesia apóstata (14:8), la cual era espiritualmente una "ramera" (17:1-5; Isaías 1:21 en contraste
con 2 Corintios 11:2; Efesios 5:25-27). El hecho de que "no se contaminaron con mujeres" significa
que ellos no fueron extraviados de la fidelidad al Señor por los tentadores, quienes en conjunto
constituyen la ramera espiritual. William Neweil sugiere que estos son "nazarees completos para
Dios en cuanto a sus relaciones con las mujeres". Pero una interpretación de esta naturaleza
restringiría esta compañía descrita al sexo masculino solamente. ¿No implica el lenguaje usado
que los 144.000 representan a aquellos que vivieron y anduvieron en pureza espiritual en un
mundo entregado a todo lo vil? "se conservaron a sí mismos limpios del mundo." El amor virginal
— un afecto de todo corazón por el Cordero — era su actitud, entre tanto que el resto de los
moradores de la tierra seguían a la bestia. Ellos experimentaron una separación completa e
inexplicable de sus pecaminosos contornos. Eran almas vírgenes, revestidas de pureza
inmaculada.
Seguían al Cordero. Estar cerca del Cordero en el monte de Sión era la recompensa apropiada
por su lealtad a El mientras estaban en la tierra. Por todos lados los rodeaban aquellos que habían
andado tras la bestia y su falso profeta, pero la obediencia de los 144,000 era tan completa e
indudable como su absoluta separación del mundo. Habiendo seguido al Cordero en su rechazo,
ahora participan de su reino. El verbo "siguen" está en el tiempo presente, lo que indica una
obediencia incesante.
Eran las primicias. Si bien es cierto que aquí se usa un lenguaje similar al que se usa en cuanto a
la iglesia, no debemos confundir las "primicias" aquí mencionadas con los redimidos que formarán
la nueva creación. "Primicias para Dios y para el Cordero" son palabras del reino, no meras
palabras de salvación. Por haber sido "redimidos de entre los hombres", estos 144.000 constituyen
una compra simbólica — una prenda — de entre los hombres para el reino de los cielos sobre la
tierra. Ellos representan una demostración de lo que será la cosecha plena y final.
Eran sinceros. En varias versiones antiguas se lee la palabra "falsedad" en el versículo 5, "Y en
sus bocas no fue hallada mentira." Las falsas maravillas y las mentiras caracterizarán los días del
anticristo. "La mentira" (que Satanás es dios y que la bestia es su cristo y que por lo tanto debe ser
adorada) fue aceptada generalmente, pero en las bocas de los 144.000 no fue hallada ninguna
mentira. Ellos eran veraces en palabra y en hechos. A pesar de la más feroz persecución,
confesaron al verdadero Mesías (1 Juan 2:21-27) y permanecieron fieles a su Palabra.
Eran sin mancha. En su conducta externa y en su modo de ser ante los hombres, estos santos
eran sin falta alguna en la tierra. Varias versiones omiten las palabras "delante del trono de Dios".
Este apropiado y condensado epítome de su carácter y de su vida práctica se refiere a su vida
sobre la tierra. Se negaron a acatar los edictos de la bestia en lodos los aspectos. En lo que
respecta a la sinceridad de su fidelidad al Cordero, no tenían defecto alguno. No es que fueran
absolutamente intachables en sí mismos; sin embargo, así fueron reconocidos sobre la base de la
justicia del Cordero, el único en quien ellos confiaban y a quien seguían y servían con toda
fidelidad. ¡Cuánta alegría les da este remanente a Dios y al Cordero!
2. El primer ángel y su Evangelio (14:6, 7)
Ahora llegamos al testimonio público de Dios por medio de seis ángeles contra el reino del
anticristo y en relación con el inminente juicio que éste se merece. La expresión "otro ángel"
implica una nueva escena en este drama revelador, cuyos acontecimientos coinciden con la
aparición de cada ángel (7:2; 8:3, 13; 10:1). Este ángel-evangelista en particular fue visto "por en
medio del cielo", lo cual significa que fue visto y oído por toda la gente de la tierra. Otro ángel
había sido visto anteriormente volando "por en medio del cielo" (8:13) y anunciando ayes, mientras
que éste anuncia gozo. Este ángel que volaba por en medio del cielo era un mensajero de
misericordia y manifestaba la gracia en medio del juicio. Representaba el último llamado al
arrepentimiento para los que moran en la tierra.
A. Un anuncio feliz
No debemos olvidar que este ángel no viene proclamando condenación sino Evangelio, lo cual
significa buenas nuevas. Anuncia las buenas nuevas del sempiterno reino de Cristo, el cual
empezará inmediatamente después del juicio sobre las fuerzas del mal (anunciado como
inminente en 14:7). Mientras que por una parte los predicadores humanos del Evangelio del reino
serán judíos convertidos, por la otra, habrá también ángeles que serán comisionados para llevar a
todos los rincones de la tierra providencialmente la declaración de las buenas nuevas durante los
últimos días de la semana profética.
En un lenguaje inconfundible, este poderoso ángel apremia a todos los humanos para que se
aparten de la bestia y vuelvan a Dios. La hora del juicio divino ha llegado y los hombres deben
arrepentirse de su crasa idolatría si no quieren sufrir la ira de las copas. Aquí nos encontramos
con un llamado urgente a temer a Dios, lo cual es el principio de la sabiduría, y a darle gloria a El
en lugar de dárselas a la bestia y a su imagen. El Creador de todas las cosas reclama por última
vez la adoración. Así como la raza humana se describe en cuatro fases — naciones, tribus,
lenguas y pueblos — así también la creación es designada aquí en cuatro términos: cielo, tierra,
mar y fuentes.
B. Una gran audiencia
El ángel que volaba en medio del cielo predicaba su evangelio sobre toda la tierra y toda clase de
gente escuchaba su mensaje. No se nos dice, sin embargo, si hubo algún tipo de respuesta al
llamado angelical. Nuestro Señor declaró que algunos estarían tan abandonados en su rechazo de
Dios que no creerían ni aun cuando alguien se levantara de los muertos y fuera a ellos con un
mensaje de gracia. Un gran predicador como Noé tuvo poco éxito en que las multitudes se
percataran del juicio que vendría. Los humanos, absortos en sus propias cosas, siguieron viviendo
en sus maneras corruptas hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos.
3. El segundo ángel y la caída de Babilonia (14:8)
La prominencia de los ángeles en este capítulo indica que ellos desempeñan un papel de primera
importancia en la economía u orden providencial y gubernamental no sólo antes, sino también
durante el reino milenial de Cristo. En 14:8 aparece un prefacio de los acontecimientos que están
a punto de ocurrir. Este es un anuncio preliminar y preparatorio del juicio descrito en los capítulos
17 y 18. La destrucción de Babilonia es celebrada en el cielo, donde el juicio se considera como ya
consumado.
La intensidad de las palabras en la repetición "ha caído, ha caído" no es un mero hebraísmo, sino
habla de un doble juicio. Babilonia va a ser destruida no sólo como sistema, sino también como
ciudad. La expresión "ha caído" considera la caída de Babilonia como una destrucción segura.
Desde el punto de vista del cielo. Babilonia ya ha caído, aunque su destrucción real no ha ocurrido
todavía.
El babilonianismo, como lo demostraremos detalladamente más tarde, representa un vasto
sistema que esclaviza a los cristianos profesantes. Está caracterizado por el orgullo mundano, la
idolatría y el adulterio espiritual. La razón por la cual cae Babilonia se expresa en estas palabras:
"Porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación." El vino de la ira
de Dios es la consecuencia de esta fornicación de Babilonia. Debido a que ella ha embriagado a
las naciones con el vino de su fornicación, ella misma será embriagada con el vino de la ira de
Dios. Aquí se nos da el cumplimiento final de Isaías 21:9: "Y he aquí vienen hombres montados,
jinetes de dos en dos. Después habló y dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus
dioses quebrantó en tierra."
William Neweil dirige su atención hacia los tres distintos elementos de esta terrible frase: vino, ira
y fornicación. El vino de Babilonia:
"Copa de oro fue Babilonia en la mano de Jehová, que embriagó a toda la tierra; de su vino
bebieron los pueblos, se aturdieron, por tanto, las naciones" (Jeremías 51:7). La ira de Babilonia:
"Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano la copa del vino de este furor, y da a
beber de él a todas las naciones a las cuales yo te envío" (Jeremías 25:15). ^fornicación de
Babilonia: "Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes
de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia
de sus deleites" (Apocalipsis 18:3). Los reyes de la tierra han cometido fornicación con ella. La
ardiente ira de Dios, reservada a través de los siglos, está ahora a punto de desatarse sobre la
corrupción acumulada.
4. El tercer ángel y la condenación (14:9-12)
La terrible condenación para los adoradores de la bestia, tal como se anuncia en estos versículos,
es temible en extremo. Un juicio inigualable en su severidad, y en proporción con las maldades y
la horrenda iniquidad que se ha practicado abiertamente, está ahora a punto de derramarse. Con
gran voz, este tercer ángel anuncia el interminable tormento que han de sufrir todos aquellos que
han seguido a la bestia.
A. La adoración de la bestia
En seis distintas partes del Apocalipsis se describe la adoración de la bestia, el diablo encarnado,
como dirigida a su imagen. Cristo vino como "el resplandor de su gloria (de Dios), y la imagen
misma de su sustancia" (Hebreos 1:3). Pero ahora les sobrevendrá un tormento inagotable a todos
los que han escogido deliberadamente al falso cristo de Satanás, quien ordenaba a todas las
gentes de la tierra que adoraran a su imagen. Esta retribución justa e inevitable tendrá que ser
individual. La justicia retributiva será aplicada por igual a cada una de las personas que han
seguido a la bestia y que llevan su marca.
B. La ira de Dios
No será permitida ninguna circunstancia de alivio. Con una fuerte voz, para que todos puedan
oírlo, el ángel declara que el derramamiento de la ira va a ser sin ninguna mezcla. A. R. Fausset
escribe: "El vino era mezclado con agua con tanta frecuencia que en griego se usa la expresión
'mezclar vino' en igual sentido que 'echar vino'; pero este vino de la ira de Dios no se diluye; no
hay ni una gota de agua que pueda enfriar su calor. Nada de gracia o esperanza se mezclará con
él. Esta terrible amenaza puede elevarnos sobre el temor a las amenazas de los hombres. Esta
copa de vino puro ya ha sido mezclada y preparada para Satanás y los seguidores de la bestia."
C. El lamento de los condenados
El fuego y el azufre son símbolos de una inefable angustia (Isaías 30:33; Apocalipsis 20:10) y
este castigo eterno va a ser aplicado a los impenitentes o no arrepentidos. "El azufre," dice William
Neweil, "es la sustancia más terrible. . . en su acción sobre la carne humana, en el tormento que
produce al tener contacto con el cuerpo. Cuando se combina con el fuego, el azufre es una
absoluta agonía, una angustia indescriptible. Y ese es su propósito, porque esa será la ejecución
de la venganza divina ilimitada."
El tormento eterno de los adoradores de la bestia queda descrito en el terrible lenguaje de 14:11:
"El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos." Se hace mención ahora de una multitud
entera: "su tormento." La angustia será continua e interminable. La expresión "por los siglos de los
siglos", con el sentido de "edades eternas", se usa en el Apocalipsis para hablar de:
La existencia eterna de Dios (4:9, 10; 5:14; 10:6; 15:7).
La gloria eterna del Cordero (5:13).
El reino eterno de los creyentes (22:5).
El castigo eterno del diablo (20:10).
El castigo eterno de los perdidos (14:11).
Para aumentar el dolor de los atormentados, existe el hecho de que no tendrán "reposo de día ni
de noche". No podrán morir ni dormir. Habrá tormento para ellos día y noche (20:10); no podrán
buscar tregua ni alivio a su angustia. Tan interminable horror y tan incesante agonía aturden
nuestra comprensión. ¡Que Dios nos dé gracia y poder para persuadir a los pecadores para que
se libren del inevitable y eterno castigo que aguarda a todos los que no están cubiertos con la
sangre del Cordero!
Sumándose al horror sentido por los inicuos, está además el hecho de saber que los santos
ángeles y el Cordero los están observando. Esto intensificará lo repugnante que resultará la
maldición. Estos testigos santos que presenciarán los tormentos de la condenación no estarán
regocijándose acerca de los sufrimientos por los que pasarán los condenados. Su presencia allí
solamente indicará la terrible y santa aprobación de la sentencia divina. Los santos ángeles, una
vez testigos de los espantosos actos de maldad de la bestia y sus seguidores, ahora presenciarán
la venganza de Dios. Cada una de las personas atormentadas estará consciente de que los
ángeles están observando su angustia. También los observará el Cordero, a quien ellos una vez
menospreciaron y cuya sangre rechazaron perversa y maliciosamente. La asociación de los
santos ángeles con el Cordero indica que operan conjuntamente en la ejecución de la venganza
del Dios santo.
D. El bienestar de los santos
En contraste con los rebeldes que se han buscado su propia condenación tenemos a los
pacientes escogidos de Dios, quienes claman ser librados del adversario (Lucas 18:1-8). La doble
marca del remanente fiel en un período de inigualable tribulación es el guardar los mandamientos
de Dios y mantenerse en la fe de Jesús. Ahora su fe y su paciencia son recompensadas
abundantemente.
5. El cuarto ángel y su bienaventuranza (14:13)
¡Qué agradable alivio el que trae esta bienaventuranza! Viene como una tregua en medio de tanto
juicio y tormento. Nos detenemos y respiramos aire fresco después de que se nos ha revelado tan
indecible tormento. Pero tan pronto como dejamos esta bella descripción del eterno reposo de los
santos, nos encontramos nuevamente en la terrible atmósfera de ira y venganza.
La meditación de Juan fue interrumpida por la orden de escribir. La bienaventuranza de los fieles
debía ser registrada y conservada para siempre. Lo que el apóstol dejó escrito, debe ser
atesorado en el corazón. La orden de escribir se repite doce veces en el Apocalipsis para indicar
que todas las cosas a las cuales este libro se refiere son asuntos de gran importancia.
Aunque el mensaje que Juan escuchó tiene aplicación para todos los santos, tiene una relación
muy especial con aquellos que han de ser martirizados por su fe. En muchos manuales para
ceremonias fúnebres se da este alentador versículo como uno de los pasajes escritúrales
apropiados para la recitación en el sepelio de los cristianos. Sin embargo, en esta
bienaventuranza se tiene en consideración una clase especial de santos mártires en un período
particular de la historia humana. "De aquí en adelante" es una expresión que indica un fin
inminente, y que se está a punto de entrar a la bienaventuranza expresa. El tema central es el
martirio bajo la bestia. Todos los que mueran en el Señor, es que estaban dispuestos a morir por
el Señor.
Pero después de todas estas torturas que sólo la bestia es capaz de inflingir a aquellos que no le
quieran rendir adoración, vendrá el descanso. Llegará a través de la muerte. Para los adoradores
de la bestia no habrá descanso de día ni de noche; en cambio, para los que sean fieles hasta la
muerte, habrá vida y descanso eterno. El descanso de los trabajos, de las preocupaciones y de la
oposición satánica no incluye el descanso de la actividad para aquellos que pasan del martirio al
cielo. El lugar de descanso no será un lugar de pereza, sino que ofrecerá la forma más sublime de
servicio espiritual. Todos los creyentes que no tienen oportunidad de trabajar aquí o que no son
apreciados en su servicio cristiano aquí en la tierra serán ampliamente utilizados por el Señor en
el cielo.
6. El quinto ángel y la siega (14:14, 15)
El Armagedón está a punto de empezar y se nos da aquí un breve resumen que es amplificado
en los capítulos que siguen. Para introducir este pasaje, Walter Scott escribe: "El juicio divino está
a punto de barrer a la inicua tierra con la escoba de la destrucción para limpiarla del mal. La siega
y la vendimia son figuras familiares empleadas para expresar las últimas operaciones de Dios. La
primera representa el juicio por discriminación; la segunda se refiere a la ira indiscriminada. En la
siega, el trigo es separado de la cizaña. En la vendimia, la cizaña queda sola en la escena
profética y es sujeto de la justa venganza del Señor."
A. El segador de la cosecha
El segador celestial a quien Juan vio, no cabe duda de que era el Señor Jesucristo, quien es
designado aquí como "el Hijo del Hombre". Bajo este título es como Cristo trata con el estado de
cosas que hay sobre la tierra y juzga a los inicuos (Mateo 25:31-33; Juan 5:22-27). Debido a su
relación con la raza humana, Cristo pone en ejercicio todas aquellas características que lo
capacitan para el dominio universal.
Para introducir la visión del segador, Juan utiliza otro "he aquí", ya que está a punto de tratar
sobre asuntos de interés especial. El primer objeto en atraer la atención del apóstol fue una nube
blanca, lo cual es algo muy familiar en las tierras mediterráneas. Esta nube era similar a la nube
resplandeciente de la transfiguración de Cristo (Mateo 17:5). Las nubes simbolizan la presencia
divina (Ezequiel 10:4; Apocalipsis 10:1). El color blanco constituye un color prominente en
Apocalipsis e indica la pureza y la absoluta justicia del segador en sus acciones.
El Creador de todas las nubes está sentado sobre una nube blanca. Con una nube como carroza,
el Señor se dirige a su cruel tarea. El estar sentado sobre lo blanco sugiere calma y juicio
deliberativo. Con la debida precisión, el segador recoge su cosecha.
La corona de oro que lleva sobre su cabeza es una guirnalda de victoria, y no su diadema de Rey.
La victoria completa de Cristo se describe en detalle en 19:11-21, cuando muchas coronas ceñirán
su frente. Su dignidad y sus derechos reales son sugeridos por sus coronas de oro — "como
coronas de oro" (9:7) — pero la corona de oro de Cristo expresa la justicia divina en sus acciones
victoriosas y no se trata de meras imitaciones de coronas. El hecho de que estas coronas le son
conferidas por Dios, hace que ejerza autoridad real.
La aguda hoz que está en la mano del segador celestial es un símbolo de sus derechos sobre la
siega. La ley mosaica ordenaba: "No aplicarás hoz a la mies de tu prójimo." Cristo con su hoz
quiere decir que El segará el campo sobre el cual tiene autoridad. Lo "agudo" de la hoz indica que
la acción de la siega será hecha de prisa y será completa. Es muy significativo que el emblema
nacional de la Unión Soviética esté formado por el martillo y la hoz, los cuales está usando con
temible eficacia para recoger una gran cosecha para el credo ateo del comunismo. Pero Dios
usará su martillo — su Palabra (Jeremías 23:29) — para aplastar las hordas de la confederación
del norte (Ezequiel 38; 39; Apocalipsis 19:15). Entonces su hoz recogerá una siega de juicios.
Otro ángel, distinto de los que ya han sido mencionados, sale del templo y llama a acción
inmediata al segador. Este ángel no le da una orden al Hijo del Hombre, sino que es solamente un
mensajero que anuncia al Hijo la voluntad del Padre Dios, en cuyas manos están los tiempos y las
sazones. Todo el tiempo había estado esperando Cristo este mensaje, y ahora lo escucha
(Hebreos 10:12, 13; Salmo 2:7-9). Dios comienza a actuar y el ángel sale del templo; el Segador
del juicio está a punto de invadir la tierra. El templo y el trono, términos usados con mucha
frecuencia en Apocalipsis, representan la presencia y la autoridad de Dios.
B. La cosecha madura
El Hijo del Hombre actúa con presteza, porque la cosecha está madura, "más que madura" o
"seca". William Neweil nos dice: "La palabra griega usada aquí es la misma que se usa para la
higuera de Marcos 11:20; mientras que en Lucas 23:31 se usa la forma adjetival:
'¿En el seco, qué no se hará?' refiriéndose a lo terrible de los últimos días de Israel."
"La hora de segar ha llegado" es una terrible declaración que nos hace retroceder a los profetas
del Antiguo Testamento, quienes nos describen el tiempo de la siega de los obreros de iniquidad,
ya maduros al final del período del dominio gentil. Joel 3:13 dice:
"Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno,
rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos." Esto solo puede indicarnos que la mies
madura no son los santos salvos, maduros para la gloria, sino los impíos, quienes están ya listos
para el juicio.
C. Los segadores de la cosecha
Cinco palabras son suficientes para describir el terrible fin de todo aquello en lo cual se ha
gloriado el hombre: "Y la tierra fue segada." ¡Qué siega! Esta es la temible segunda venida del
Rey de reyes en el gran día de su ira.
El Hijo del Hombre usa a los ángeles como segadores directos (Maleo 13:39), y ellos actúan con
rapidez y presteza en su tarea de segar. Un proceso de separación tiene lugar: se observa la
discriminación entre el trigo y la cizaña y entre los peces buenos y los malos. No se habla de una
ejecución de castigos en esta siega, porque eso se llevará a cabo durante la vendimia. En esta
siega se verificará un proceso de juicio discriminativo, previo al establecimiento del reino. Aunque
se describen como un solo acto de segar, escos acontecimientos tienen lugar durante un período
considerable y emplean varios agentes de parte de Dios.
7. El sexto ángel y la vendimia (14:17-20)
Hay dos ángeles en la visión de la viña de la tierra y su juicio. En 14:17 tenemos al ángel del
templo con su hoz aguda. En relación con la descripción que se da sobre el Hijo del Hombre en
14:14, este "ángel de venganza" significa la asociación de los ángeles con Cristo en su obra
judicial. Y así es como tenemos al "ángel que sale del altar" (14:18).
Qué clase de altar sea éste, no se dice. Sí representa al altar de bronce (el altar de los juicios),
entonces la idea que se quiere dar es el juicio puro, no mezclado: el juicio divino sobre la viña de
la tierra (Deuteronomio 32:31-35). Pero si este altar está representando aquí el altar del incienso
(8:3-5; 9:13), entonces tiene un significado diferente. Fue sobre este altar donde se ofreció el
incienso acompañado de las oraciones de los santos, lo cual trajo los terribles juicios de Dios
sobre sus enemigos. El clamor de las almas de los que habían sido martirizados y que estaban
debajo del altar (6:9) va a ser contestado completamente ahora. El falso profeta hizo grandes
maravillas e hizo caer fuego del cielo, pero ahora el ángel del altar, que tiene poder sobre el fuego,
sale y se dirige hacia los inicuos de la tierra. La cizaña será lanzada ahora al horno de fuego
(Mateo 13:40-42).
El recipiente del juicio es "la viña de la tierra", porque sus uvas no fueron lo que el Creador
esperaba, considerando todo el cuidado con el cual El la cultivó. La expresión "viña de la tierra"
cubre el sistema religioso en su totalidad durante la visitación venidera de la ira de Dios. Las uvas
de la apostasía mundial son "uvas silvestres". Al gran lagar de la ira de Dios deberán ser lanzados
los apóstatas judíos y también los apóstatas gentiles. Este es el día de la venganza de nuestro
Dios y no habrá esperanza de misericordia (Isaías 63:1-3; Jeremías 25:15, 16;Joel 3). Cristo, la
verdadera viña, trata directamente con las uvas de iniquidad producidas tras siglos de cultivo y
cuidado. Dichas uvas están completamente maduras para ser quemadas. La frase "las uvas están
maduras", tal como se usa en 14:18 significa "han llegado a su colmo".
La expresión "fuera de la ciudad" indica la esfera donde será derramada la plenitud de la
venganza de Dios. Jerusalén es la ciudad, y el valle de Josafat (donde se verificará la batalla de
Armagedón) queda inmediatamente fuera de la ciudad. "Muchos pueblos en el valle de la decisión;
porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión" (Joel 3:14). "Fuera de la ciudad"
también puede implicar que el escenario del derramamiento de la sangre de Cristo y de su pueblo
será el mismo donde se verificará el juicio divino sobre todos los que rechazaron a Cristo.
Hay algo terriblemente repulsivo en la descripción que nos da Juan acerca de que los ríos de
sangre humana llegan hasta los frenos de los caballos, por una distancia de casi trescientos
kilómetros. La frase "del lagar salió sangre" es un lenguaje simbólico que describe la terrible
matanza de los inicuos cuando el Señor los aplaste en su furia. Cuando Dios manifieste su poder,
aplastará vastas multitudes, reduciéndolas a una pulpa sangrante. La bestia y el falso profeta
juntamente con todos sus engañados seguidores y adoradores serán exterminados para siempre.
En la actualidad, cuando observamos el movimiento de ejércitos contrarios, nos parece como si el
oriente estuviera preparándose para convertirse muy pronto en un importante teatro de guerra.
Alrededor de Israel se están reuniendo gigantescas fuerzas militares. ¿Es esta conglomeración de
poderes un anticipo de lo que sucederá cuando el Libertador de Israel aplaste a todas las
naciones de la tierra que estén involucradas en la batalla? Sin lugar a dudas, la tierra está
llegando a su punto de maduración para la vendimia de Dios en su forma más fuerte. A medida
que nosotros observemos que ese día se acerca, se nos hace más imperativo que persuadamos a
los pecadores para que huyan de la ira que vendrá. Hoy todavía estamos en el día de la gracia, y
cada día que ésta se extienda debemos usarlo para rogarles a los incrédulos que nos rodean que
se reconcilien con Dios.
Las Siete Copas
Apocalipsis 15:1 — 16:21

1a Copa | La Ira de Dios | Las Arpas de Dios | La Gloria de Dios | 2a Copa | 3a Copa | 4a Copa |
5a Copa
6a Copa | Las 3 ranas | La batalla de Armagedón | 7a Copa |Tres Símbolos de Ira | Las 3 partes
de la Ciudad

Ahora llegamos a dos capítulos de horror excepcional. Después de haber considerado a los
instigadores de la horrenda iniquidad de la tierra, ahora llegamos a los terribles juicios de las
copas. Están a punto de ser aplicados una serie de juicios severos y definitivos en una sucesión
rápida y precisa. Como el pecado del hombre llegó a su punto máximo en el hombre de pecado,
así ahora los juicios divinos van a descender del Dios de Justicia sobre la inicua tierra. Dentro de
estos capítulos que tenemos por delante se encuentran los detalles concernientes a los juicios de
Dios previos al gran día de su ira. Como lo veremos, el derramamiento de la séptima copa
completa la ira de Dios. Luego sigue la ira del Cordero.
Con relación a esta doble ira, William Neweil dice lo siguiente:
"Recuerde siempre que Cristo debe venir personalmente al final y pisar el lagar solo, en su furor
(Isaías 63:3-5). La ira de Dios es general, mundial y tiene como punto de mira la iniquidad del
hombre y su idolatría. La ira del Cordero es particular, contra el anticristo y su rey y contra los
ejércitos reunidos con el doble propósito de destruir a Israel como nación (Salmo 83:4) y hacer la
guerra contra el Cordero... (Apocalipsis 19:19; Zacarías 12:10) para evitar que rescate al
asediado Israel."
Estos dos capítulos deben estudiarse juntos, porque proporcionan los detalles de lo que se dice
en términos generales en las palabras introductorias de 11:18: "Y se airaron las naciones, y tu ira
ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos..." En el capítulo 15 se nos da la preparación para
las copas, pero en el capítulo 16 tenemos el derramamiento de las copas.
La señal o milagro del capítulo 15 se extiende hasta el final del capítulo 16. De hecho, 15:1 es
un resumen de todo lo que sigue. Los ángeles propiamente no reciben las copas sino hasta el
15:7, pero aquí en el versículo introductorio se ven anticipadamente como si ya las tuvieran. En
esta gran maravilla que vio Juan encontramos la consumación de un trío de señales. La "gran
señal" de la mujer (Israel) es presentada en 12:1. "Otra señal," la del dragón, el antagonista de
Cristo se presenta en 12:3. Y aquí tenemos "otra señal en el cielo, grande y admirable". Las tres
señales son vistas en el cielo, el lugar inmediato de la morada de Dios. Esta tercera señal (más
solemne que las dos anteriores debido a su asociación con la ira de Dios sobre la bestia) es
"grande" porque algo de trascendental importancia va a ser revelado. La palabra "admirable"
indica que la paciencia divina ya se ha agotado, y que la terrible visitación de los juicios divinos
está a punto de caer sobre los apóstatas de la tierra.
Parece como si el contenido del capítulo 15 girara alrededor de tres expresiones muy fuertes: la
ira de Dios (15:1, 7), las arpas de Dios (15:2) y la gloria de Dios (15:8).
1. La ira de Dios
Los siete ángeles y las siete plagas constituyen el medio por el cual se expresa la ira de Dios.
Esta expresión, "la ira de Dios," la cual aparece seis veces en el Apocalipsis (14:10, 19; 15:1,7;
16:1, 19), es en realidad una frase terrible, que debería causar terror en los corazones de los no
salvos que viven hoy en esta tierra.
"Los siete ángeles" (diferentes de aquellos siete altamente honorables, relacionados con las
trompetas) salen del templo (15:6), la residencia inmediata de Dios y de los ángeles. Del templo
antiguo salían los sacerdotes como ministros de gracia. Pero ahora los ángeles emergen como
ministros de juicio.
"Templo" o "tabernáculo del testimonio" es una frase muy sugestiva. Para Israel esto
representaba una garantía de la presencia de Dios con el pueblo, y de su providencia para con
él. Pero ahora la santidad de Dios demanda el castigo de los malvados, y por lo tanto tenemos el
"testimonio" de juicio, de acuerdo con la naturaleza de Dios, contra la bestia y contra todos los
enemigos de su pueblo. David Brown dice: "El tabernáculo del testimonio surge a la vista aquí
apropiadamente, porque la fidelidad de Dios está tomando venganza por su pueblo con juicios
que están ya para ser ejecutados sobre sus enemigos. Necesitamos echar una mirada dentro del
Lugar Santo para comprender los propósitos y los planes secretos de los rectos juicios de Dios."
Los siete ángeles estaban vestidos en forma apropiada para el carácter justo de su misión y
también para aparecer en la misma forma en que estaba vestido el Señor (1:13). Si comparamos
esto con 19:8 nos daremos cuenta de que el lino puro es indicativo de justicia, mientras que el
cinto de oro alrededor del pecho (no de los lomos) sugiere que la obra de juicio es compatible
con la naturaleza santa de Dios.
Las "siete plagas postreras" o "siete últimas plagas" sugieren algo definitivo y terminado; por lo
tanto, la aparición de los siete es especialmente apropiada. Hemos llegado al ciclo Final de la
visitación de los juicios. Por supuesto, las copas no constituyen el final de la ira divina, ya que
caerán nuevos golpes de venganza cuando Cristo venga en persona (19:11-21). Lo que vemos
aquí es la conclusión de los juicios providenciales de Dios. Estas copas se encuentran "llenas de
la ira de Dios". "Llenas" significa completas o consumadas. Para Dios el futuro es tan cierto como
si fuera ya pasado; así de firme en su cumplimiento es su Palabra.
2. Las arpas de Dios
Este prefacio a los últimos juicios devastadores de Dios incluye una bella descripción de los
mártires victoriosos que están con el Señor. El párrafo del 15:2 al 15:4 está repleto de victoria,
alabanza y adoración. Las alabanzas corales del cielo están representadas por el arpa, la cual,
con su combinación de notas profundas y solemnes y melodías tiernas y suaves, representa la
alabanza y adoración a Dios (1 Crónicas 25:6). Las arpas de Dios (esto indica que los
instrumentos, los músicos y los cantos son suyos) eran parte de los instrumentos del cielo,
usados exclusivamente para la alabanza de Dios. Parece como si los dos grupos de arpistas
cantores mencionados en 14:2 y 15:2 representaran la misma hueste victoriosa.
La tribuna sobre la cual están de pie los arpistas es parecida a un mar de vidrio mezclado con
fuego. En el mar de vidrio Walter Scott ve un estado inalterable de santidad, de pureza interior y
exterior. El mar sugiere inmensidad y el vidrio sugiere una calma sólida y estable, una paz
serena y permanente. Dice Wordsworth: "El mar de vidrio expresa tranquilidad y brillantez; y este
mar celestial es de vidrio (4:6) para declarar que la calma del cielo no es como los mares de la
tierra, encrespados por los vientos, sino que éste se halla cristalizado en una eternidad de paz."
Al describir a los mártires en pie sobre el mar de vidrio, se está sugiriendo que esta compañía de
santos ya ha llegado a su reposo y a su nueva posición como vencedores y adoradores.
El mar de vidrio mezclado con fuego introduce otro elemento. Estos santos han salido
victoriosos de su terrible prueba. Tenemos tres enemigos a los cuales enfrentarnos: el mundo, la
carne y el diablo. Pero estos músicos tenían un cuarto enemigo con el cual pelear: la bestia. Se
alcanzó la victoria sobre la bestia, sobre su imagen, sobre su marca y sobre "el número de su
nombre", y ahora ellos triunfan, porque su victoria es completa y definitiva.
El canto que acompaña a las arpas tiene en sí un toque de gran poesía. Es un canto de victoria
como el de Moisés después de cruzar el mar Rojo. Dos cánticos se combinan aquí: el cántico de
Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero. El cántico de Moisés es de triunfo sobre el mal
por medio de los juicios de Dios. Este es un cántico que celebra la derrota de Faraón y sus
ejércitos en el mar Rojo (Éxodo 15). (Este canto mosaico no debe confundirse con el canto
profético de Deuteronomio 32:1-44.) El cántico de Moisés, aunque muy hermoso, solamente
celebraba una redención terrenal. La gracia y gloria del canto que fue entonado en la orilla
oriental del mar Rojo estaban asociadas con el poder sobre los enemigos de Israel en Egipto, a
través de los juicios de Dios.
El cántico del Cordero, en cambio, es de una naturaleza muy diferente. Este canto, dirigido por
el Cordero como Capitán de nuestra salvación, lleva implicada la exaltación del Mesías
rechazado, del Mesías sufriente. Al ser entonado por el remanente fiel y martirizado en medio del
Israel infiel y apóstata, este cántico celebra a Dios y al Cordero de parte de aquellos que
sufrieron pero que ahora se encuentran en el cielo.
Al estudiar el contenido de este doble canto, nos damos cuenta de que en él se glorifica a Dios
de varias maneras. En primer lugar son alabadas sus obras. La frase "grandes y maravillosas" se
repite en 15:1, 3, para señalar la vindicación de la justicia de Dios de manera que El sea
glorificado al final de sus tratos con los hombres. En el título divino combinado Señor Dios
Todopoderoso tenemos una inmensa reserva de fortaleza y de consolación para los santos, pero
de malos presagios para los enemigos de Dios.
Los caminos de Dios son ensalzados como "justos y verdaderos" o "rectos y verdaderos". En el
acto de castigar a sus enemigos. Dios actuará de acuerdo con su propia personalidad. El juicio
equitativo será ejecutado por el "Rey de las naciones" (no "el Rey de los santos," como lo traduce
RV). Algunas versiones traducen esta expresión como "el Rey de los siglos." El punto importante
en la controversia del Señor con la tierra es dilucidar quién es el rey de las naciones. El o la
bestia que es agente de Satanás. En la víspera del derramamiento de las copas sobre el reino de
la bestia, los cantantes victoriosos alaban al Señor como el verdadero Rey de las naciones.
La adoración a Dios también forma parte de este estupendo cántico. Las tres veces que
aparecen las razones por la cuales el Señor debe ser glorificado se hallan en este mismo
versículo:
"Pues sólo tú eres santo," Los cantores, de pie sobre el mar de vidrio, celebran la santidad de
Dios. Le temen y lo glorifican como el único digno de ser llamado santo. La bestia se había
puesto a sí misma como dios, pero el coro de victoriosos escogió la santidad frente a este mundo
lleno de pecado, y ahora se encuentran donde reina la verdadera santidad.
"Por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán." Los juicios de Dios llenarán de temor a
sus enemigos. Anticipándose al dominio universal del Señor, los santos se dedicarán a celebrar
con regocijo el reconocimiento universal de la supremacía divina. Aquí vemos que tiene lugar el
cumplimiento definitivo de profecías tales como Salmo 148; Isaías 2:2-4; 56:6, 7; Zacarías 14:16,
17.
"Porque tus juicios se han manifestado." Otra traducción dice: "Porque tus justicias han sido
manifestadas." El plural "justicias" indica la manifestación de los actos justos de su juicio. Puesto
que El es justo, aun mientras está aplicando juicio y venganza, debe ser glorificado. Estas son
palabras verdaderamente bellas, que son expresadas por aquellos que han pasado a través de
los horrores de los tormentos de la bestia.
Al comentar esta excepcional escena, F. B. Meyer dice: "Aquellos que existieron bajo la
dispensación de Moisés, los seguidores del cordero en la presente dispensación, y con ellos
todas las almas de los santos que han vencido, constituirán un inmenso coro. Pero por más que
escudriñe el cántico de Moisés, no se encontrará en él ni siquiera una nota que se iguale con
éste en sublimidad. Aquí tenemos a los santos de Dios, que han aprendido a distinguir y apreciar
lo bueno de la justicia y de una conducta y gobierno santos, capacitados por su posición
ventajosa en relación con la eternidad para considerar la historia completa del programa divino,
adorándolo a El como el Rey de los siglos, y reconociendo que todos sus caminos han sido
justos y verdaderos. ¡Qué confesión! ¡Qué reconocimiento!"
3. La gloria de Dios
La última sección de este interesante capítulo (15:5-8) es introducida por otro "he aquí" (omitido
por algunas versiones). Este párrafo empieza con la morada de Dios y concluye con la gloria de
Dios. Como todo el contenido del párrafo está relacionado con la gloria de dios, examinemos
estos versículos teniendo esto en cuenta.
William Neweil opina a favor de un templo real de Dios en el cielo, pero nosotros creemos que la
palabra "templo" es usada debido a lo que representa simbólicamente; es decir, el lugar de la
morada de Dios, en donde se le debe buscar y adorar. Del templo salen los siete ángeles, los
cuales tienen las siete plagas, la última visitación de juicios de parte de Dios sobre las naciones.
El hecho de que uno de los seres vivientes les haya entregado las copas a los ángeles indica
que estos seres vivientes son los ejecutores del gobierno judicial de Dios. Por estar "llenas de
ojos", estas magníficas criaturas poseen un profundo entendimiento acerca de los propósitos de
Dios y por lo tanto preparan a los ángeles para la ejecución de los temibles acontecimientos. Se
ha indicado que hay tres pasos en la operación de los juicios de Dios:
1. Los ángeles reciben órdenes y vestiduras adecuadas en el ^ santuario (15:6).
2. Reciben las copas llenas de la ira de Dios de parte de uno de los seres vivientes (15:7).
3. No pueden dar ni un paso en el proceso del juicio hasta que Dios les da la orden de hacerlo
(16:1).
Todo esto sugiere que las obras y los caminos de Dios aun en la aplicación de sus juicios son
realizados con calma y mesuradamente. Y es esto precisamente lo que nosotros esperaríamos
de Dios, quien "vive por los siglos de los siglos." Es el Dios eterno quien está a punto de inundar
la inicua tierra con las plagas de su ira. Nunca debemos olvidar que Él es glorificado tanto en
juicio como en gracia.
Antes de dejar este capítulo preparatorio, se nos introduce a la cortina de humo de Dios que lo
cubre todo en el santuario momentáneamente. El humo, por supuesto, es un símbolo de la
presencia de Dios (Éxodo 19:18; Isaías 6:4). Nadie podía entrar en el templo debido a la
presencia de Dios en la manifestación de su gloria y poder durante la ejecución de los juicios de
las copas. El humo de la gloria y el poder de Dios llenaba el templo. Moisés no podía entrar al
tabernáculo del testimonio (ni los sacerdotes podían entrar en el templo) cuando se manifestaba
la gloria del Señor (Éxodo 40:34, 35; 1 Reyes 8:10, 11). Lo que vemos aquí no es la gloria
misma, sino humo que provenía de la gloria. No es que el incienso haya llenado el templo, sino él
humo que es la gloria de Dios manifestada enjuicio. Ciertamente, en torno a esta escena
completa que llena nuestros corazones de temor, hay una finalidad. Dios está a punto de tratar
con los rebeldes de la tierra.
El versículo inicial del capítulo 16 es rico en significado. En primer lugar está la "gran voz del
templo", la cual ha sido interpretada de varias maneras. Es posible que se trate de la voz de
Dios, ya que nos trae a las copas de la ira de Dios. Cristo no es mencionado sino hasta después
de que Dios haya ejecutado personalmente sus juicios. Como lo hemos señalado con
anterioridad, el Apocalipsis es el libro de las voces y siempre que se encuentra una "voz" esto
implica una comprensión inteligente del asunto en cuestión. Leemos acerca de una gran voz,
sonora y fuerte. Tales adjetivos describen el carácter de la voz y también la naturaleza de lo que
anuncia.
Aquí la gran voz sale del templo, del lugar santísimo. Debido a que la santidad de Dios demanda
la ejecución de los juicios sobre este mundo apóstata, la ira de Dios arde furiosamente: "Id y
derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios." Un mandamiento muy diferente
provino de Cristo cuando El estaba a punto de dejar a los suyos: "Id por todo el mundo y
predicad el evangelio a toda criatura." Pero ahora la gracia es retirada. Ya no se habla más de la
copa de salvación sino de la copa de la ira de Dios.
Pentecostés fue testigo del derramamiento del Espíritu Santo, y con tal efusión vino la
manifestación de las bendiciones. Pero ahora hemos llegado a otro tipo de derramamiento: el
enojo puro está ya a punto de descender sobre la tierra. La plenitud de la ira divina es vaciada en
cada una de las copas, las cuales en su debido orden serán derramadas sobre este mundo
pecador. El clamor del remanente judío sufriente es contestado en las siete plagas terribles que
están por caer: "Y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia con que te
han deshonrado, oh Jehová" (Salmo 79:12).
En las copas de oro podemos vislumbrar de nuevo el furor de Dios. La palabra de donde viene
el término "copas" es "tazones" o "redomas" y representa los recipientes redondos que se
usaban en el santuario, donde eran llenados con el incienso fragante. Ahora los recipientes
consagrados para uso y servicio del templo están llenos con la justa ira de Dios y son dedicados
al juicio. Y la forma de la boca de estos tazones permite que su contenido sea derramado todo
de una vez, lo que indica la asombrosa rapidez de los ayes.
4. La primera copa — sobre la tierra (16:2)
Hay algo muy expresivo en relación con la ejecución de estas siete plagas. Las copas en su
totalidad implican acción violenta. Con un leve ataque destruyen el reino de la bestia, la cual se
había investido a sí misma con el poder mundial. La destrucción repentina les sobrevendrá a la
bestia y a sus adoradores y no escaparán.
Los juicios de las trompetas estarán limitados más o menos al mundo romano, pero los juicios
de las copas cubrirán toda la tierra y constituirán la guerra total de Dios sobre el mundo. Las
trompetas son la respuesta de Dios a Satanás, cuyo imperio será aplastado. Durante las
trompetas, el poder de Satanás es desatado para alcanzar nuevos objetivos. Durante las copas,
en cambio, es Dios quien desata su poder para concluir con su cruel operación. A los ángeles se
les otorga el control directo sobre todas las fuerzas de la naturaleza y ellos a su vez ejecutan el
juicio que está escrito.
En la primera copa o tazón de ira vemos una plaga muy parecida a la sexta plaga egipcia
(Éxodo 9:8-12), la cual fue la primera plaga en afligir los cuerpos de los egipcios. David Brown
recalca: "La razón por la cual la sexta plaga egipcia viene a ser la primera aquí es porque fue
dirigida contra los magos egipcios Janes y Jambres para que no pudieran competir contra
Moisés; de la misma manera esta plaga es enviada sobre aquellos que en la adoración de la
bestia habían practicado hechicería. Puesto que se sometieron a la marca de la bestia, ahora
también deberían llevar la marca de la venganza de Dios."
En conexión con esto, nos preguntamos si acaso la "úlcera maligna y pestilente" no afectará el
lugar exacto del cuerpo donde los hombres llevaban la marca de la bestia, es decir, la frente y la
palma de la mano. "Los sufrimientos físicos indudablemente se sumarán a la angustia sufrida por
los hombres, pero la característica principal y predominante será lo judicial, lo que tendrá que ver
con el alma y la conciencia, un sufrimiento que excede en gran manera a cualquier aflicción
física." ¡Pero seguramente no podrán huir de las úlceras reales: heridas malignas, pestilentes y
supurantes!
La palabra traducida "úlcera" significa una fea llaga que supura en una forma terriblemente
maloliente. En Éxodo 9:8, Moisés y Aarón esparcieron las cenizas de un horno hacia el cielo a la
vista de Faraón, y descendieron sobre hombres y animales en forma de horribles llagas. Tanto
aquellas plagas como éstas deben ser interpretadas literalmente, como se prueba por el hecho
de que las terribles heridas de la primera copa todavía atormentaban a los hombres durante la
quinta copa, la de la oscuridad, donde leemos "dolores y úlceras" (16:11). Estas llagas no
curadas implican desesperación y espanto. Estas heridas son incurables (Deuteronomio 28:27,
35) y deberán ser sufridas como un anticipo de las angustias del infierno.
5. La segunda copa — Sobre el mar (16:3)
Una característica sobresaliente de las copas es que no sólo se parecen a las plagas de Egipto,
sino también a las plagas de las trompetas. Con las copas, sin embargo, no existe la limitación
de juicio, como con las trompetas. En esta segunda copa de ira se nos da el cuadro de un
hombre asesinado en medio del charco formado por su propia sangre. El mar y todo lo que está
en él se convirtió en sangre, "como de muerto". Bajo la tercera trompeta, sólo la tercera parte del
mar se convirtió en sangre (8:8), mientras que aquí la destrucción no es parcial sino completa.
Cuando los juicios se hayan terminado, solamente quedarán unos pocos humanos vivos para
entrar en el milenio.
Debido a que el mar cubre la mayor parte de la tierra, esta será una plaga que extenderá su
poder mortífero universalmente. La bestia hizo derramar sangre en abundancia, lo cual es la
marca distintiva de la muerte. Pero esa sangre de mártires es ahora vengada. La bestia está
empezando a cosechar todo lo que ha sembrado.
¡Sangre por sangre! Faltan palabras para describir lo terrible que será que millones de animales
del mar mueran y cubran la superficie de los océanos. La hediondez será desesperante. ¡Con
todos los animales del mar muertos, qué putrefacción y enfermedades podrá contener semejante
mar empapado en sangre!
6. La tercera copa—Sobre los ríos (16:4-7)
El tercer ángel, que preside las aguas, derrama su copa sobre los ríos y las fuentes de agua. Es
decir, las fuentes del mar. Todas las fuentes del progreso y del bienestar nacional caen en crisis,
ya que el comercio y la vida en general dependen en gran manera de ríos, canales y corrientes.
Rechazamos la aplicación totalmente simbólica de "ríos" como si se refiriera a la vida ordinaria
de una nación caracterizada por principios de gobierno conocidos y aceptados, y "fuentes de
agua" como las fuentes de prosperidad y bienestar convertidas en sangre (moralmente
contaminadas). Sostenemos que el ángel guardián que controla las aguas las contamina
instantáneamente.
Dos ángeles se combinan en esta declaración de los juicios rectos, recíprocos y retributivos de
Dios. Primero, el ángel de las aguas (16:4) usa el lenguaje peculiar que describe la eternidad de
Dios: "El que eres y que eras." Como Dios es justo, nunca descuida en el menor grado la medida
correcta de la más estricta justicia. Los apóstatas han derramado la sangre de los santos y de los
profetas, pero ahora opera la justicia retributiva al hacer que los asesinos del pueblo de Dios
beban agua hecha sangre. Una condenación terrible es la que se merecen. Son dignos de una
muerte terrible, la cual les viene ahora como un anticipo de lo que será la muerte segunda en el
lago de fuego.
El segundo ángel es descrito como el ángel que sale del altar (16:7). Más propiamente, es el
mismo altar el que habla; "que sale" es una frase omitida en los mejores manuscritos. Podríamos
traducir esta oración: "También oí al altar (personificado) que decía." Sobre este altar se han
ofrecido las oraciones de los santos, presentadas a Dios, y debajo de él están las almas de los
mártires clamando venganza sobre sus enemigos y los enemigos de Dios. De esta manera el
ángel y el altar, que representan la totalidad del cielo, están de acuerdo en que los juicios de
Dios son justos y verdaderos. Todos los que se encuentran dentro del templo celestial están de
parte de Dios mientras El actúa como el gran Vengador por los suyos. Los lamentos desde los
altares desde el tiempo de Abel en adelante son vindicados ahora para siempre jamás (Mateo
23:35).
7. La cuarta copa — Sobre el sol (16:8, 9)
Bajo la cuarta trompeta se obscurece la tercera parte del sol (8:12), pero aquí el poder
abrasador del sol es intensificado. Le fue dado poder al sol para quemar con gran calor. Esto va
a ser cuando Dios libere su bomba H. No interpretamos al sol simbólicamente en este pasaje
(como la autoridad gobernante suprema, representada por el mundo romano revivido), sino como
el mismo sol natural, de cuyo calor nada escapa (Salmo 19:1-6). Puesto que Dios tiene control
sobre todas sus obras creadas, Él intensifica el calor del sol y por ese medio causa una terrible
mortandad. El profeta Joel, al describir el día grande y terrible del Señor, declaró: El sol y la luna
se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor (Joel 2:10).
Bajo la primera trompeta, los árboles y la hierba verde fueron quemados, pero ahora Dios aplica
su castigo abrasador a los cuerpos de los hombres. ¿Podemos imaginar la terrible angustia que
experimentarán las multitudes mientras son quemadas por este gran calor? "Y los hombres se
quemaron con el gran calor." Es decir, los que se mencionan en 16:2, de quienes se dice que
tenían la marca de la bestia. Así como ocurrió con las plagas de Egipto, también en estos juicios
el pueblo de Dios será inmune. En la misma forma en que los tres jóvenes hebreos fueron
preservados mientras permanecieron en el horno ardiente, así el remanente fiel será guardado
por Dios (Apocalipsis 7:16; Daniel 3:27).
Así como el corazón de Faraón fue endurecido a pesar de la demostración del poder absoluto
de Dios sobre su creación, de igual manera aquí el sufrimiento físico extremo no es capaz de
producir ningún cambio en los corazones: "Y no se arrepintieron para darle gloria." En lugar de
estar amedrentados por los juicios de Dios y clamar a El por su misericordia, estos hombres
solamente blasfemarán del nombre de Dios. El castigo merecido entorpece los labios y endurece
el corazón; el fuego del juicio no puede purificar. Puesto que es la bondad de Dios la que
conduce al arrepentimiento (Romanos 2:4), los hombres que no sean ganados por la gracia,
jamás podrán serlo.
Solamente podemos especular sobre lo que podría haber ocurrido si hubiera habido un
verdadero arrepentimiento de parte de estos hombres cuya carne ardía. Con la autoridad que
Dios tiene sobre las plagas, ¿hubiera detenido la tormenta de su ira para bendecir una vez más a
los arrepentidos con su gracia? La tragedia será la absoluta ausencia de humildad y dolor de
parte del hombre con relación a su pecado. Este doble juicio de calor ardiente y falta de agua
limpia para tomar no será suficiente para producir algún cambio de corazón. Como toda esta
gente es totalmente réproba, Dios la abandona totalmente.
8. La quinta copa— Sobre el trono de la bestia (16:10, 11)
En esta quinta copa de la ira, el juicio se derrama sobre el trono de la bestia, el cual había sido
establecido en una imitación arrogante del trono de Dios. El dragón le dio su trono a la bestia
(13:2). La obra maestra de Satanás es herida ahora en el centro y base de su poder. La bestia
como una persona real está condenada, por ser el instrumento de Satanás. Y es evidente que
los súbditos de este falso reino y también su cuerpo ejecutivo sentirán el impacto de la venganza
divina. William Neweil sugiere que el trono de la bestia es la Babilonia reconstruida sobre la
ribera del río Eufrates, la antigua capital de Satanás en la tierra de Sinar, donde será puesta la
maldad "sobre su base" al final de los tiempos (Zacarías 5:5-11).
Al fin el impío e insolente desafío "¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?"
(13:4) es contestado para siempre. Usando a la bestia, Satanás construye un vasto imperio, pero
Dios no será superado: Ahora hiere el reino de la bestia con oscuridad. Puesto que ellos aman
las tinieblas más que la luz, unas tinieblas físicas tan negras como la plaga egipcia (Éxodo 10:21-
23) caen ahora sobre los seguidores de la bestia. Esta terrible oscuridad sugiere que la negrura y
las tinieblas han de permanecer para siempre.
Esta densa oscuridad hará que los hombres se muerdan la lengua en su angustia. Este juicio
parece realizarse simultáneamente con los efectos de otras plagas anteriores. Los dolores y las
úlceras de la primera copa quedan de manifiesto en forma más asombrosa por la oscuridad.
William Ramsey nos recuerda que la expresión "mordían de dolor sus lenguas" es la única de su
clase en toda la Biblia, e indica la más intensa y aguda agonía. Tal acción sugiere furia y enojo a
causa de la frustración de sus esperanzas y el derrocamiento de su gobernante y de su reino.
Inmediatamente quieren vengarse, pero no pueden realizarlo; de allí su furia. Se morderán los
labios y la lengua debido a su sufrimiento mental y su agonía física.
Es interesante notar que la parte del cuerpo con la cual estos rebeldes pecaron es ahora el lugar
donde están siendo atormentados con terrible angustia. Blasfemaron del nombre del Dios del
cielo, el que controla la luz y las tinieblas. Terribles expresiones brotaron de sus labios contra
Dios y contra su nombre. ¡Ahora estos blasfemos se muerden la lengua!
Ni siquiera la acumulación de plagas, en lugar de una mera sucesión, logra producir un cambio
en el corazón de ellos, porque como dice la Escritura, ellos no se arrepintieron de sus hechos. Su
voluntad permanece endurecida. No se derrama ninguna lágrima de arrepentimiento. Como han
sido abandonados a sus malas acciones, golpes aún más fuertes deben descender de parte de
Dios para quebrantar su soberbia voluntad.
Debe señalarse que esta copa de oscuridad no debe ser confundida con el oscurecimiento de
los cuerpos celestes poco antes de la aparición de Cristo en 19:11-16. Lo que vemos en esta
quinta copa es una de las señales que el Señor dio en su descripción del período de la
Tribulación (Lucas 21:8-38). Para el remanente fiel sobre la tierra habrá abundancia de luz, de la
misma manera en que Israel tuvo luz en sus moradas durante las plagas egipcias.
9. La sexta copa — Sobre el río Eufrates (16:12-16)
Los eruditos difieren en cuanto a la interpretación de este pasaje. Un comentarista sugiere que
al hablar de que se seca el río Eufrates se está hablando en figura de Babilonia, la cual está
ubicada al lado de dicho río. Pero nada se adapta mejor al contexto que el río Eufrates mismo,
cuyo ancho cauce es difícil de ser atravesado por individuos o por ejércitos. El acto de secar este
río antiguo permitirá a los ejércitos asiáticos (como se describe en el capítulo 19) marchar sin
estorbos hacia la Tierra Prometida, de la cual el Eufrates es la frontera oriental.
El asunto más importante a recordar aquí es que tanto el río Nilo como el río Eufrates han de
quedar total y realmente secos (Isaías 11:15). De manera que tanto la frontera occidental como
la oriental de Israel serán abiertas a los invasores e Israel quedará al descubierto para ser
atacado por los cuatro ángulos. Cuando el río Eufrates haya quedado seco, los ejércitos
orientales bajo sus respectivos reyes podrán alcanzar su objetivo.
Estos reyes, procedentes de "donde sale el sol" (una bella expresión oriental que se usa para
hablar del este u oriente), marcharán sin que nada se lo impida hacia la Tierra Prometida. Puesto
que el emblema nacional de Japón es el sol naciente, pudiera ser que esta nación participara en
el avance de las hordas del Asia. ¿No es terrible pensar en que millones incontables de asiáticos
van a cruzar el cauce seco del río Eufrates y unirán sus fuerzas con la bestia contra Israel? Una
avalancha unida de naciones como ésta antes del gran día de la ira es temible en gran manera.
Estos se lanzarán ciegamente para realizar una matanza en grande, hasta que la sangre suba a
la altura de los frenos de los caballos.
Note el frecuente uso de la palabra "grande" en este capítulo. A través del ministerio milagroso
de la bestia, las multitudes terminarán acostumbrándose a las cosas grandes. El
sensacionalismo estará de moda entonces. Grandes acontecimientos ocurrirán cada día con su
influencia atractiva y engañadora. Dios personalmente le va a dar a la gente unas pocas cosas
"grandes," pero no para divertirla, sino para disciplinarla:
• Gran voz (16:1)
•Gran calor (16:9)
•Gran río (16:12)
•Gran día (16:14)
•Gran voz (16:17)
• Gran temblor de tierra (16:18)
•Gran ciudad (16:19)
• Gran Babilonia (16:19)
•Gran granizo (16:21)
•Gran plaga (16:21)
En el 16:13-16, que algunos escritores consideran como un paréntesis, encontramos la trinidad
satánica dirigiendo la más gigantesca combinación de fuerzas enemigas jamás reunida sobre la
tierra. Los grandes poderes mundiales, supervisados directamente por Satanás, se habrán
reunido para su propia desgracia.
Dentro de esta copa de ira tenemos una trinidad maligna — el dragón, la bestia y el falso profeta
— supervisando a todos los reyes de la tierra para su batalla, no sólo para luchar contra Israel,
sino también para tratar de derrocar a Dios mismo. "Se levantarán los reyes de la tierra, y
príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo; Rompamos sus
ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas" (Salmo 2:2, 3).
A. Las tres ranas
La trinidad maligna del misterio de iniquidad está ligada a tres espíritus inmundos como ranas
(16:13). Aunque aparecían tres ranas en el escudo de armas original de Francia, un país que ha
sido centro de infidelidad, socialismo y espiritismo, no creemos en la interpretación
exclusivamente histórica de esta sección (ni de ninguna otra sección) de los capítulos 4 al 22.
Debido a que la profecía frecuentemente es progresiva o acumulativa, existe un punto de vista
moderado en cuanto a los principios de interpretación, que busca la manera de combinar el
sistema histórico con el futurista. En esa forma puede haber un cumplimiento parcial de algunas
secciones del Apocalipsis sin agotar todo su significado. Secciones así señalan hacia el futuro
para su cumplimiento total. Los intérpretes que pertenecen a este doble punto de vista ven en el
nazismo, el fascismo y el comunismo las tres ranas que vio Juan.
Muchos de los mejores manuscritos dicen "como ranas". Aquí tenemos el antitipo de la plaga de
ranas enviada a Egipto, un milagro que los magos egipcios fueron capaces de duplicar (Éxodo
8:7). Una característica sobresaliente del ministerio de la bestia serán las grandes señales y
maravillas realizadas por medios satánicos. El dragón, la bestia y el falso profeta están ligados
con toda justicia a estas horribles ranas. Así como las ranas croan por las noches en pantanos y
cenagales, también estos espíritus inmundos en la oscuridad del error enseñan mentiras en el
fango de los deseos impuros. Alford habla de "la inmundicia y el ruido pertinaz de las ranas". Las
ranas eran consideradas por los escritores y poetas griegos como los habitantes apropiados del
lago Estigio, o río del infierno. Estos espíritus salen de las bocas de los tres inicuos que forman la
trinidad infernal (la boca, por ser el asiento principal de la influencia). De acuerdo con varios
pasajes de la Biblia, deducimos que la boca es la fuente y el medio de destrucción (Apocalipsis
1:16; 2:16; 9:17; 19:15; Isaías 11:4). El dragón será consumido con el espíritu de la boca del
Señor (2 Tesalonicenses 2:8).
El espíritu inmundo salido de la boca del dragón simboliza la arrogante infidelidad contra el
Señor y contra su Ungido (Cristo). El espíritu inmundo que sale de la boca de la bestia
representa el espíritu del mundo en la política de los hombres, ya se trate de una democracia sin
ley o del despotismo en el cual el hombre se sienta en lugar de Dios o por encima de Él. El
espíritu inmundo que sale de la boca del falso profeta describe al espiritualismo mentiroso y las
religiones falsas muy de moda en los días de la falacia satánica.
En esta trinidad satánica con su ministerio de obrar milagros tenemos una combinación de
poder infernal directo, la fuerza apóstata bruta y una terrible influencia maligna con el odioso
propósito de reunir a los millones de hombres de la tierra para la guerra. Entrará entonces en
efecto el último esfuerzo del infierno por destruir el cielo, cuya consecuencia final será la toma de
posesión de parte de Cristo sobre el dominio del mundo (19:17-21). A su regreso, El tratará con
eficacia con estos tres espíritus inmundos, tal como lo hiciera con aquellos que se opusieron a El
cuando estuvo en la tierra.
Puesto que la reunión de los reyes del mundo con la bestia es una señal de la venida de Cristo
para destruir a sus enemigos, los santos reciben una exhortación para que velen su venida. Un
mensaje de aviso y aliento se envía al remanente fiel: "He aquí, yo vengo como ladrón.
Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su
vergüenza" (16:15). Aquí nos encontramos con un paréntesis de suma importancia espiritual.
Debe entenderse claramente que este no es un mensaje para la Iglesia; sin embargo, los
principios contenidos en él acerca de la bienaventuranza asociada con la actitud de velar (y la
vergüenza para los que vivan descuidadamente) es aplicable a los santos de todas las
generaciones.
Las expresiones "he aquí" y "bienaventurado" están relacionadas definitivamente con los santos
de la Tribulación. Alrededor de ellos, las multitudes estarán durmiendo en oscuridad moral y
espiritual. Estarán viviendo en un estado de seguridad falsa y se congratularán a sí mismos por
el aparente estado de "paz y seguridad". Pero repentina e inesperadamente, el Señor, como un
ladrón en la noche sorprenderá y destruirá a todas las gentes congregadas por la actividad
satánica contra el Señor y contra su Ungido. Aquellos que creen que la Iglesia deberá pasar a
través de la gran Tribulación, hacen mucho alarde sobre este versículo. Pero Cristo no vendrá
por su Iglesia como un ladrón. El regresa por su Iglesia como un novio, ya que la Iglesia es su
novia. Con la llegada de un ladrón hay pánico y miedo, puesto que viene a despojarnos de
nuestras posesiones y a destruir nuestras propiedades (1 Tesalonicenses 5:2, 4; Mateo 24:43; 2
Pedro 3:10). Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas y por lo tanto no tenemos miedo
del regreso de nuestro Señor.
Por supuesto, en lo que concierne a nuestro andar, debemos esforzarnos siempre por tener
nuestras vestiduras sin mancha y llevar una vida en la que no haya nada de qué avergonzarnos
y sin estar expuestos a desnudez moral. El peligro que confrontarán aquellos que vivan durante
el tiempo en que los espíritus inmundos estén operando, será el de descuidar la esperanza
venidera y por lo tanto exponerse a la mirada de los ángeles y de un mundo impío "desnudos":
carentes de dirección y protección divinas.
El obispo Lightfoot sugiere que bien puede haber en esta exhortación a velar, una alusión a una
costumbre judía en el servicio del templo. Veinticuatro turnos o compañías de guardia eran
nombrados día y noche para vigilar las diversas entradas a los atrios sagrados. Uno era
nombrado como capitán o jefe de los demás y era conocido como el "hombre del monte de la
casa de Dios". Su deber era hacer ronda por las diversas puertas durante la noche para ver que
sus subordinados fueran fieles a su cargo. Era precedido por otros hombres que llevaban
antorchas encendidas, y se esperaba que cada centinela que estuviera despierto lo saludara con
la contraseña "¡Hombre del monte de la casa de Dios, la paz sea contigo!" Si por descuido o por
dormitar, alguien no cumplía con esto, era azotado, sus vestidos eran quemados y quedaba
marcado por la vergüenza.
B. La batalla de Armagedón
¡Cómo temblamos al tratar de imaginar lo que ocurrirá con las naciones que se hayan
confabulado con odio insaciable contra Dios y contra su Cristo cuando sean reunidas por los
espíritus inmundos para la batalla de aquel día del Dios Todopoderoso! ¡La mortandad será
universal! La historia testifica que hay ocasiones en que las naciones están entregadas a la
guerra con una pasión tal, que los historiadores son incapaces de explicarla. Esta será la manera
en que tendrá lugar esta guerra contra Dios.
¡Cuan ciegamente las hordas de la tierra serán conducidas contra Aquel que las ha creado!
(Vea el Salmo 2; Apocalipsis 17:14 y 19:19.) La frase: "Y los reunió" (16:16) puede ser traducida:
"Ellos (los espíritus inmundos de los versículos 13 y 14) los reunieron." Si se mantiene el
pronombre personal "él" se entenderá que se trata de Dios, y es El efectivamente quien los pone
a las órdenes de los espíritus inmundos. Nadie puede leer el Apocalipsis en su totalidad sin
darse cuenta de que Dios está detrás de la escena y de los actores en todo el proceso judicial
del libro. En un acto de justa retribución, El permite a los apóstatas gobernantes de la tierra que
aglomeren a las multitudes en las montañas de Meguido.
Debido a que el Armagedón será testigo de la batalla más sangrienta de toda la historia,
debemos considerar brevemente el significado histórico y profetice del campo de batalla más
terrible de la tierra. El Armagedón está situado al pie del monte Carmelo, el escenario de la
mayoría de las matanzas del pasado. Armagedón significa "montaña de la destrucción" o
"matanza" y el nombre está bien puesto. En realidad, su nombre es Har Magedon: "Har", que
significa "montaña", y Magedon o Meguido, de una raíz que tiene el significado de "cortar" o
"matar". La limitada zona de Meguido no permitirá la presencia de un vasto número de hombres,
pero este nombre puede también referirse a la más extensa vecindad de Israel, donde por medio
de la actividad satánica las naciones de la tierra vendrán para ser aplastadas.
Meguido fue el escenario de la derrota de los reyes cananeos por la interposición milagrosa de
Dios bajo la dirección de Débora y Barac. Como aliado de Babilonia, Josías fue derrotado y
muerto en Meguido. Las lamentaciones de los judíos un poco antes de que Dios intervenga a
favor de ellos contra todas las naciones que se han juntado contra ellos, es semejante a los
lamentos por Josías en Meguido (Jueces 5:19, 20; Zacarías 12:11; 2 Crónicas 35:22-25).
Sin embargo, se puede hacer la pregunta: "¿Por qué es escogido Armagedón como el lugar de
reunión?" Bueno, ¡las naciones se reúnen allí para atacar y destruir a Israel! "Contra tu pueblo
han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos. Han
dicho: Venid y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de
Israel. Porque se confabulan de corazón a una, contra ti han hecho alianza" (Salmo 83:3-5).
Dios, sin embargo, domina e interviene. Aunque las naciones se arrojan en un esfuerzo
combinado contra el Señor y contra su pueblo, el furor divino se desata y la destrucción invade a
las hordas arrogantes. Israel es liberado y sus crueles enemigos son destruidos. En esta derrota
total de las naciones se decide la soberanía de la tierra, así como el derecho de Israel a poseer
su propia tierra.
10. La séptima copa—En el aire (16:17-21)
Todo lo que se ve durante la copa anterior es preparatorio para el derramamiento final de la ira
de Dios, el gran día de la ira de Apocalipsis 19:11-16. Entonces y sólo entonces, los rebeldes
serán destruidos y quitados de la tierra (Mateo 13:40-43). En la sexta copa tenemos la reunión
de las naciones de la tierra en Israel para realizar una verdadera guerra contra Dios y contra el
remanente de su pueblo (Isaías 11:15, 16). Ahora se acerca una destrucción que excederá en
magnitud a todo lo que se ha experimentado desde que el hombre inició su triste historia fuera
del jardín del Edén.
El séptimo ángel derramó su copa en el aire. Debido a que todos los hombres respiran aire, el
cual es esencial para la vida, tenemos aquí un juicio divino que afectará el aliento de vida de la
gente. Además, puesto que Satanás es descrito como el príncipe de la potestad del aire (Efesios
2:2), también vemos en esta copa la consumación del juicio sobre todas las influencias
perniciosas del diablo. El mundo de Satanás sufre bajo esta terrible plaga. La "gran voz" es la
voz de Dios, como la del 16:1, con la excepción de que aquí se unen el templo y el trono. En el
templo es donde El reside, mientras que en el trono es donde reina. La voz divina clama
diciendo: "¡Hecho está!", refiriéndose a toda la serie de plagas que ahora queda completa.
¡Hecho está! Ya ocurrió. Compare la voz de Dios en esta consumación final con la voz de Cristo
sobre la cruz, cuando fue consumada la obra de la redención: "¡consumado es!" Aquel
"Consumado es" del Salvador fue rechazado, así que ahora viene el Juez con su exclamación
"Hecho está" con relación a la retribución divina.
El final de la ira de Dios ha llegado. Un poco más tarde vendrá la terrible exhibición de la ira del
Cordero. Bajo esta séptima copa, Dios le está dando a Babilonia "la copa del vino del furor de su
ira". Esta frase sugiere tanto ira hirviente como enojo reposado, dos ideas que están implicadas
en Jeremías 30:23, 24. Aquí ya se da por realizada la destrucción de Babilonia. En los capítulos
17 y 18 tenemos una descripción separada del breve resumen que se nos ha dado bajo esta
copa. Dios es el Creador y por lo tanto puede producir convulsiones de tal magnitud que pueden
lanzar a la tierra al estado caótico previo a la creación del hombre.
A. Tres símbolos de ira
En los "relámpagos y voces y truenos" (siempre simbólicos de poder grandioso en el juicio)
tenemos una fórmula de visitación divina preparada para llevar el terror a los corazones de los
hombres. Estas señales y representaciones de enojo retributivo son enviadas a la tierra en la
forma del más fuerte terremoto que la tierra haya jamás experimentado. Todos los terremotos
ocurridos hasta ese momento parecerán insignificantes frente a este inigualado temblor de tierra.
(Vea Hebreos 12:25, 26.)
B. Las tres partes de la ciudad
Tan destructivo será este terremoto, que la ciudad de Jerusalén se dividirá en tres partes. Roma
y todas las grandes ciudades de la tierra son reducidas a ruinas. Toda la soberanía sobre los
reyes de la tierra que Roma y Babilonia habían representado es destruida para siempre. La "gran
Babilonia" es descrita como madura y lista para un "gran terremoto" y una "plaga...
extremadamente grande". Su lugar y su grandeza son condenados a eterna destrucción
(Jeremías 51:62-64), destrucción que es celebrada en el cielo según Apocalipsis 19:1-4.
Además del terror de esta hora, viene el desplomamiento de islas y montañas. Bajo el sexto
sello éstas fueron removidas "de su lugar" (6:14). Aquí se dice que "toda isla huyó, y los montes
no fueron hallados". ¡Será una gigantesca catástrofe!
El acto que sirve para coronar los juicios es el descenso de enormes granizos sobre la tierra. El
granizo, como lo veíamos anteriormente, es un símbolo de la ira divina (Isaías 28:2; Ezequiel
38:22). (Con respecto a otras granizadas, vea Apocalipsis 8:7 y 11:19.) Nadie se puede imaginar
con exactitud cómo serán los efectos de esta violenta y desastrosa tormenta de granizo. La
destructiva y asombrosa naturaleza de este juicio se nos hace más evidente cuando recordamos
que los granizos son "como del peso de un talento" cada uno. Un talento tiene entre 47 y 82
kilogramos, de manera que la severidad del juicio reservado para el día de la batalla y la guerra
"en los tesoros del granizo de Jehová", es temible en extremo (Job 38:22, 23; Salmo 105:32).
¡Pero estos juicios solamente provocan blasfemia en lugar de provocar arrepentimiento! El
endurecimiento de la conciencia es el resultado de la persistencia en el pecado. La tragedia
consistirá en que los hombres no se sentirán quebrantados para arrepentirse, sino que
permanecerán sin cambio alguno. Con tal demostración del poder judicial de Dios, los hombres
deberían sentirse arrepentidos y glorificarlo a Él, pero en lugar de eso, perecerán maldiciendo a
Dios Qué diferente es el efecto que produce la manifestación del poder de Dios sobre los suyos:
estos dan gloria al Dios del cielo (11:13).

Los Siete Juicios


Apocalipsis 17:1 - 20:15

La condenación de Babilonia | La gran ramera domina a la bestia | La verdadera Iglesia | La madre


de las rameras |
La bestia destruye a la gran ramera | Juicio de reyes y ejércitos | Condenación de la bestia | Juicio
del falso profeta |
El juicio del diablo | Condenación de Gog y Magog | Condenación de los perdidos |El trono del
juicio |El Juez | El juicio |

En los capítulos altamente trágicos que vamos a considerar ahora, Cristo actúa rápidamente
como conquistador y somete a todos sus enemigos. ¡Qué acción tan rápida y precisa la que
tenemos en esta sección! ¡Cuan majestuosa es la escena en que nuestro omnipotente Señor toma
para sí todo poder y reina por encima de todos! Una vez que Él se levante para tratar contra todas
las fuerzas antagónicas, nadie será capaz de soportar su poderío. Con una vara de hierro,
desmenuzará aun al más poderoso enemigo. Los gobernantes orgullosos y arrogantes, tanto
infernales como humanos, han de ser despedazados como vaso de alfarero. Ya se trate de
sistemas, ciudades, o ciudadanos, todas las cosas y todas las personas contrarias a su voluntad y
gobierno han de caer ante su mirada y sus juicios poderosos. Aunque es el amante Cordero,
Cristo ahora revela su poder como león.
Los tronos de la tiranía y los santuarios idolátricos son destruidos. El Salvador entra en su reino y
se ciñe la corona de este pobre mundo.
Fue una ocasión memorable aquella cuando Jesús llegó a la sinagoga de Nazaret, tomó el rollo
del Antiguo Testamento de la mano del ministro y leyó del profeta Isaías un pasaje que relacionó
con su propio ministerio:
El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado... a
proclamar el año de la buena voluntad de Jehová (Isaías 61:1, 2).
Entonces Él cerró el libro en este punto, sin terminar la cita. Es decir, sin leer la parte que dice: "Y
el día de venganza del Dios nuestro."
"El año de la buena voluntad de Jehová" abarca la venida del Señor como Salvador y la
dispensación de gracia durante la era de la Iglesia (Apocalipsis, capítulos 1 al 3). "El día de
venganza del Dios nuestro" tiene que ver con lo que sigue al día de salvación: el día del juicio
durante la gran Tribulación (Apocalipsis, capítulos 4 al 20). Con llamas de fuego, el Dios justo
toma venganza sobre los inicuos (2 Te-salonicenses 1:8). Esta es la razón por la cual se menciona
el amor en esta sección judicial del Apocalipsis. Puesto que el amor del Cordero ha sido
rechazado, el día de su ira viene sobre todos los que aman y practican la mentira. Su amor por los
suyos es mencionado en la sección de gracia (1:5; 3:10; vea también 2:4; 12:11).
Sofonías fue uno de los profetas que testificaron anticipadamente por medio del Espíritu Santo (1
Pedro 1:11) sucesos que estaban muy distantes de su propio tiempo. Describiendo "el gran día del
Señor", dijo que sería:
• Día de ira y de angustia,
• Día de aprieto y de alboroto,
• Día de asolamiento y de tiniebla,
• Día de nublado y de entenebrecimiento,
• Día de trompeta y de algazara,
• Día de la ira de Jehová (Sofonías 1:15-18).
1. La condenación de Babilonia (17:1 — 18:24)
Se necesitan unas palabras de introducción sobre la relación íntima que hay entre los capítulos
17 y 18, ya que ambos tratan sobre Babilonia, pero desde distintos ángulos. Se dan breves
informes sobre la destrucción de Babilonia en 14:8 y 16:19, pero los capítulos 17 al 19 están llenos
de todos los detalles del juicio de Dios sobre un sistema religioso pecador. Es esencial tomar
todos estos pasajes en conjunto y leerlos como si fueran uno solo.

En el capítulo 17 hallamos: En el capítulo 18 hallamos:

la Babilonia mística; la Babilonia material.


un sistema corrupto; una ciudad condenada.
un cristianismo apóstata; un comercialismo impío.
la ramera y la bestia; a Dios y Babilonia.
el fingimiento religioso; el orgullo mundano.
el deleite de los reyes de la los gobernantes y mercaderes
tierra con la ramera borracha, de la tierra lloran y se lamentan
"El misterio de Babilonia"; por la destrucción de la
Babilonia comercial.

Es muy apropiado que uno de los siete ángeles encargados de derramar las siete copas de la ira
sea quien le explique a Juan el juicio que acaba de pronunciar sobre Babilonia (14:8; 16:19). Dos
frases muy significativas parecen dividir este capítulo 17:
• "Te mostraré la sentencia" (17:1);
•"Te diré el misterio" (17:7).
El doble desarrollo de este capítulo es de por sí claramente manifiesto:
• La gran ramera controla a la bestia (17:1-7);
• La bestia destruye a la gran ramera (17:7-18).

A. La gran ramera domina a la bestia (17:1-7)


Una mujer y una ciudad son usadas ambas como símbolos de la Iglesia (2 Corintios 11:2;
Apocalipsis 21:2, 9, 10) y ambas figuras son usadas en esta descripción del cristianismo apóstata.
En 17:18 la mujer es identificada como la ciudad: "Y la mujer que has visto es la gran ciudad que
reina sobre los reyes de la tierra." La mujer vestida de escarlata, una de las maravillas profundas
de las Escrituras, es la obra maestra de falsificación de Satanás. ¡Qué gran farsa y falsificación de
la verdadera Iglesia es la madre de las rameras!
La verdadera Iglesia es una virgen casta;
la iglesia apóstata es una ramera.
La Iglesia está desposada con un solo esposo;
la iglesia apóstata se enreda en actos promiscuos con los reyes de la tierra.
La verdadera Iglesia es el misterio de la santidad;
la iglesia apóstata es el "misterio de Babilonia",
La verdadera Iglesia es "columna y apoyo de la verdad";
la iglesia apóstata es llamada Babilonia: "confusión."
La verdadera Iglesia ofrece la copa de la salvación;
la iglesia apóstata sostiene la copa de oro llena de abominaciones.
La verdadera Iglesia ha sido comprada con la sangre de Cristo;
la iglesia apóstata está ebria con la sangre de los mártires de jesús.
Se dice que la mujer está "sentada". Por lo tanto, nos llama la atención el asiento de ella. "Está
sentada sobre muchas aguas" (17:1);
"siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer" (17:9). El hecho de estar "sentada sobre
muchas aguas" recibe la siguiente exposición de parte de Juan en 17:15: "Las aguas que has visto
donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas." Las "muchas
aguas" tipifican las vastas multitudes de la raza humana sobre quienes la mujer ha lanzado sus
hechizos. La antigua Babilonia poseía una riqueza que provenía del río Eufrates y sus numerosos
canales de irrigación. La iglesia apóstata se alimenta de las naciones que gobierna.
El estar "sentada sobre muchas aguas" (Jeremías 51:13) indica que la gran ramera gobierna y
domina a las naciones religiosamente, así como la bestia sobre la cual ella va montada, gobierna
políticamente. Como representante de un vasto sistema religioso, la mujer tiene un séquito
universal de seguidores. La gran ramera y la bestia son compañeras en iniquidad y apostasía.
Combinadas, representan el poder eclesiástico y el gubernamental.
Que esté sentada "sobre la bestia" (17:3) significa que la ramera cabalga sobre la bestia. Ella no
sólo ejerce dominio religioso sobre las multitudes, sino que también es capaz de manejar y dirigir a
la bestia. Todos los reyes vasallos y los gobernantes humanos, especialmente los que estén
dentro del imperio romano revivido, estarán bajo su control. Los poderes políticos y civiles estarán
sujetos a su gobierno y supremacía. Y tal dominio total y completo sobre el vasto poder imperial
apóstata encabezado por la bestia ya se está formando.
Dos ideas contradictorias están representadas en la mujer y en la bestia. Podríamos expresar los
dos contrastes de la manera siguiente:
la bestia representa el desafío abierto a Dios.
La mujer incorpora todo aquello que es licencioso;
la bestia incorpora todo lo cruel y despiadado.
De esta manera, la corrupción y la violencia que ocasionaron el diluvio (Génesis 6:11) han de
alcanzar su punto culminante en la mujer y en la bestia. La expresión "sentada sobre una bestia"
es una profecía de que la iglesia apóstata será llevada y sostenida por las naciones, y que reinará
y gobernará con poder temporal.
Los siete montes sobre los cuales la mujer se sienta (17:9) representan siete reyes o siete formas
sucesivas de gobierno político. De los siete emperadores romanos, "cinco han caído" (lo cual
puede referirse a muerte por medios violentos) antes del tiempo de Juan. Estos cinco casi siempre
se enumeran de la manera siguiente: Julio César, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón. El sexto, el
cual reinaba cuando Juan escribió el Apocalipsis, era el blasfemo Domiciano, quien terminó siendo
asesinado. Puede ser considerado como el "uno es". El otro emperador, el cual todavía no había
reinado hasta el tiempo de Juan, será el séptimo cabecilla romano. La bestia será el octavo, "y es
también de entre los siete". Mientras que por una parte la bestia será distinta en carácter y obras,
por la otra continuará la forma de gobierno autocrático del séptimo rey. Y es la mujer quien
dominará esta última expresión soberana de todo movimiento y secta anticristiana que exista en
ese momento, bajo la consolidación y el control de Satanás. Los siguientes contrastes pueden ser
útiles:

La verdadera Iglesia La madre de las rameras

Virgen casta Gran ramera


Sujeta a Cristo
Pertenece al cielo Sujeta a Satanás
Adornada divinamente Pertenece a la tierra
Preservada por Cristo Adornada satánicamente
Le espera la gloria eterna Destruida por la bestia
Verdadera novia Le espera eterna ruina
Tiene un llamamiento celestial Imitación de iglesia
La obra maestra de Cristo Codicia posesiones terrenales
Habitada por el Espíritu Santo La obra maestra de Satanás
Misterio de los siglos Poseída por el mal espíritu
Sumisa a Cristo Misterio de iniquidad
Arrebatada al aire No se sujeta a nadie
Ejerce poder espiritual Lanzada a la perdición
Exhibe la gloria de Cristo Busca poder secular.
Se gloría en lo sensual

La bestia va a ser la cabeza de un imperio confederado. El poder ejecutivo, que comenzó con
Nimrod ha de concluir con la bestia, y ambos están relacionados con Babilonia. Dios va a permitir
que la tierra profética posea poder ejecutivo. Esta tierra profética estará constituida por las
naciones que encierran al mar Mediterráneo con aliados del imperio de los cesares. Todos estos
formarán la confederación de la bestia. Todas estas naciones "que moran en la tierra" tendrán una
mente terrenal. El dominio de la bestia es tanto externo (porque se extenderá a todas las
naciones) como interno (que se conformará al mundo).
El sistema pagano babilónico era una doble mezcla de la unión de los poderes civiles y religiosos
y de las costumbres y formas externas. Se usaban ritos secretos de iniciación y los adoradores
eran consagrados por ceremonias de purificación, aun cuando fueran culpables de cometer
maldades. La mujer, el misterio de la iniquidad, es el símbolo de una religión pagana con un
sacerdocio que ejercía dominio sobre toda autoridad civil. Sus maquinaciones son secretas e
internas, mientras que las de la bestia son manifiestas a todos. En el conflicto por la autoridad y el
control supremos, la bestia sale victoriosa.
Quitar a la ramera equivaldrá a quitar de sobre las naciones una carga espiritual, mental, política
y económica. Aunque todas las naciones se regocijarán por la destrucción de la ramera, sin
embargo, todas cometieron fornicación con ella y le tributaron reverencia.
La palabra misterio implica un hecho espiritual intrínseco escondido e imposible de ser
descubierto por el mero uso de la razón, pero que ahora es revelado. La unión entre Cristo y su
Iglesia es un misterio. En contraste con el misterio de la piedad estará el misterio de iniquidad.
Esta parte del nombre místico estampado indeleblemente en la frente de la mujer describe
perfectamente al terrible sistema que ella representa: una falsificación de la Iglesia verdadera. El
lugar de supremacía de Cristo sobre las naciones es usurpado. En lugar de ser la depositaría de
todo lo que es verdadero y santo, la mujer es descrita como la materialización del error y la
maldad.
"Babilonia la grande" es llamada grande debido a su reputación terrible y por ser la
representación personal de la confusión general. Esta descripción de la mujer sugiere un
extendido sistema de maldad espiritual que representa la culminación de todos los males que
operan en contra de la verdadera Iglesia mientras ésta esté en la tierra.
El babilonianismo del capítulo 17 es el sistema eclesiástico de la iglesia apóstata. Esa es la
religión de la bestia. Dicho sistema es llamado "Babilonia la grande" para distinguirlo de la
Babilonia de Nabucodonosor, conocida como "la gran Babilonia". La palabra "Babilonia" significa
confusión y está asociada con Babel y su torre inconclusa. Usado para designar a la mujer, el
nombre Babilonia representa el cristianismo apóstata desde el punto de vista divino. Desde este
punto de vista, dicho babilonianismo es el misterio de la abominación. El cristianismo profesante,
sin miembros nacidos de nuevo, y totalmente sin Dios se va a expandir hasta completar el plan de
la mujer babilónica vestida de escarlata. Este babilonianismo será una religión que los reyes de la
tierra considerarán como una pesada carga, por lo que finalmente se unirán a la bestia en un
esfuerzo por liberarse de un sistema que los ha convertido en esclavos.
¿Cuál es el significado de la expresión "la madre de las rameras y de las abominaciones de la
tierra"? En la antigua Roma las rameras llevaban en la frente un rótulo con su nombre. Vale la
pena describir y comparar nombres en la frente. En 19:16, Cristo tiene un nombre sobre sus
vestiduras y en su muslo. Los redimidos tienen el nombre de Dios en sus frentes. El nombre de la
ramera en su frente es otro ejemplo de la farsa de Satanás. Todos los nombres que lleva la mujer
están en agudo contraste con la mitra del sumo sacerdote con su inscripción "Santidad a Jehová".
La descendencia de esta madre de las rameras será numerosa. El cristianismo apóstata será el
padre de toda suerte de religiones, idolatrías y artes usados por Satanás para apartar a los
hombres de Dios. Bajo la figura de la madre de las rameras encontramos lo peor de la religión y la
fuente de todo lo que es moralmente repugnante.
El cristianismo apóstata será una abominación sobre la tierra y a los ojos del Señor debido a la
amalgama que ofrecerá. La parábola de la mujer que mezcla la levadura hasta que toda la masa
está bien leudada, podría describir también el veneno de un sistema maligno que está a punto de
permear el mundo religioso. Babilonia, como ya lo hemos hecho notar, significa mezcla o
confusión. "Ba-bel," que significa "la puerta hacia Dios", fue un lugar donde se dieron cita los
pecadores sin ley. Sin embargo, Dios intervino con la mezcla y confusión de lenguas y
desparramó a la gente por doquier. Abraham fue llamado de una civilización apóstata para fundar
una nueva raza. De manera que Babilonia, la principal de las ciudades idolátricas es un emblema
apropiado de la monstruosa maldad y de la extendida influencia de cristianismo apóstata de los
últimos días. Pero la destrucción de este malévolo sistema ocurrirá cuando la bestia rechace y
desafíe las exigencias de la mujer que tiene la autoridad y el control supremos.
Dos frases describen la abominable naturaleza de la gran ramera:

El vino de su fornicación" (17:2) y "la inmundicia de su fornicación" (17:4). Fornicación es


una relación ilícita, y la fornicación espiritual es el equivalente a la idolatría. "Han fornicado con sus
ídolos" (Ezequiel 23:37). La solemne acusación contra los habitantes de la tierra es que ellos
sucumbieron ante la brillantez seductora y la atractiva exhibición de la ramera. Se dice que los
reyes y los pueblos fueron atrapados por los encantos corruptos y licenciosos de la mujer
escarlata. Pero todos los que hayan bebido de su copa, sin importar que sea de oro, deberán
perecer junto con ella.
Juan presenta a la mujer sentada sobre una bestia vestida de escarlata, con una copa de oro en
su mano, llena de las abominaciones e inmundicias de su fornicación (17:4). Ocurrió lo mismo con
la Babilonia antigua. Mientras todavía disfrutaba de toda su gloria, su ruina fue proclamada por
Jeremías: "Copa de oro fue Babilonia en la mano de Jehová, que embriagó a toda la tierra; de su
vino bebieron los pueblos; se aturdieron, por tanto, las naciones" (Jeremías 51:7).
Como la bestia escarlata está llena de nombres de blasfemia (17:3), así la copa de oro está "llena
de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación". La última fase de la religión apóstata
estará caracterizada por la idolatría y la corrupción, y la influencia mundial de esta monstruosa
ramera se puede deducir del hecho de que ella hace que otros se embriaguen con el vino de su
fornicación.
Se dice de la bestia de color escarlata que estaba llena de nombres de blasfemia y que tenía
siete cabezas y diez cuernos. Aquí tenemos al último rey, el caudillo federal de las naciones, un
rey de reyes y señor de señores. Que está lleno de nombres de blasfemia implica que todo el
dominio de la bestia es totalmente corrupto, caracterizado por la blasfemia abierta y escandalosa
(13:1-10). En los diversos nombres tenemos las varias formas de rebelión y de obstinación. De
manera que tanto la bestia como su imperio son blasfemos e impíos.
"Llena de nombres" también puede significar por dondequiera; no sólo en las cabezas sino por
todas partes. En las "siete cabezas" se nos da la idea de poder administrativo total, (13:1) cubierto
por medio de formas o sistemas efectivos de gobierno. Los "diez cuernos" representan personajes
reales, quienes reinan con autoridad real con la bestia, el cuerno pequeño de Daniel 7:8, 20. Esta
bestia de color escarlata es identificada con la cuarta bestia de la visión de Daniel (Daniel 7:23,
24).
Para poder ver a la mujer montada en la bestia, Juan nos dice que el ángel lo tuvo que transportar
al desierto, esto es, a un lugar de soledad y de evidente desolación. ¿Qué era lo que Juan quería
decir con el término "desierto"? Una explicación dice que el esplendor de la mujer y de la bestia
cautiva el corazón y los sentidos físicos de toda la gente, con excepción de los del remanente fiel,
para quienes esta atractiva exhibición no es más que un desierto, porque Dios no está en ella.

B. La bestia destruye a la gran ramera (17:7-18)


La expresión "te mostraré" de 17:1 es modificada en el "te diré" de 17:7. Ahora se le da a Juan la
interpretación divina del misterio de la mujer y de la bestia que la lleva. El apóstol se había
maravillado por esto con el asombro de una horrible sorpresa; pero ahora era la tierra la que se
maravillaba al ver el juicio de Dios derramándose sobre la mujer y sobre la bestia (17:18). Aquí se
revela un doble misterio:
• El misterio de la bestia (17:7-14)
• El misterio de la ramera (17:15-18).
La mujer y la bestia son tratados separadamente, ya que son distintos (a pesar de que son
compañeros en iniquidad y en apostasía). La mujer da la idea de poder eclesiástico, mientras que
la bestia personifica el poder civil. Cuatro fases de la historia de la bestia (17:7-14) le son
explicadas a Juan. En cuatro breves y enérgicas expresiones, Juan conoce el curso y la
consumación del imperio más grande del mundo:

"Era"
• "No es"
• "Está para subir del abismo"
• "Ir a perdición"
"La bestia que has visto, era" (17:8), refiriéndose al pasado. Aquí tenemos el antiguo imperio
romano como existió en la forma imperial hasta el tiempo de Juan y hasta su destrucción en 476
d.C. Bajo una larga sucesión de gobernantes imperiales, la bestia existió como un vasto y
consolidado imperio. Aunque la bestia será una persona real, también se usa como la cabeza
figurada de un sistema apóstata, así como la mujer. De esta manera, la bestia (o el imperio que
ella representa) es una parte integral de la profecía bíblica.
"La bestia que has visto, no es" (17:8), refiriéndose al presente. Aunque los países incorporados
al antiguo imperio de fama mundial todavía permanecen, el imperio consolidado como tal ya no
existe. Fragmentos de la antigua vida y las leyes romanas caracterizan a muchas de las naciones
que una vez fueron parte de este poderoso imperio.
"La bestia que has visto.. . está para subir del abismo e ir a perdición" (17:8), refiriéndose al
futuro. Al levantar el telón, Dios capacita a Juan para que vea a través del corredor de los siglos y
observe el avivamiento satánico del imperio romano. Dando un salto en el tiempo, Juan puede ver
en forma de visión el atardecer de dicho avivamienlo: "Está para subir del abismo." La bestia
misma se levanta al principio de la septuagésima semana profética. Su imperio surge a la mitad de
la semana. La esposa del Cordero viene del cielo, mientras que el imperio de la bestia (para
sorpresa de todos los hombres) surge de en medio del abismo.
En este maravilloso panorama histórico del futuro de la bestia se nos dan nociones de la fase final
del apóstata poder civil de los gentiles. La hora de la venganza ha llegado. La bestia y su
Babilonia están a punto de ser destruidos. Se hace mucho énfasis en su ruina perdurable en la
repetida frase: "Va a la perdición" (17:8, 11). En 17:11 se hace énfasis en el griego en "la bestia".
Peculiar y preeminentemente, es ella la que está señalada para la destrucción. Este cuerno
pequeño, con ojos como de hombre y con una boca que habla grandes cosas, va a ser lanzado
vivo al lago de fuego; vivo y acompañado de sus socios en el crimen (19:20). La frase "va a la
perdición" se usa también con respecto a otro individuo: Judas (Juan 17:12). Esto ha inducido a
algunos escritores a afirmar que la bestia es la encarnación de Judas. El imperio mismo será
destruido por Cristo en su venida, cuando Él aparezca para tomar todos los reinos del mundo y los
convierta en su imperio mundial.
Dos veces se nos dice que el malvado y engañado mundo se asombrará por la aparición de la
bestia (13:3; 17:8). Pero tan asombroso fenómeno no sorprenderá a los escogidos, quienes
entienden con exactitud la personalidad de la bestia. Serán únicamente aquellos cuyos nombres
no están escritos en el libro de la vida quienes contemplarán con asombro las artimañas de
Satanás. Los escogidos poseen una mente dotada de sabiduría y por lo tanto entienden el
significado profetice de todo lo que está escrito.
Entre las características prominentes de la bestia destacan su historial político y su guerra en
contra del Cordero. Ya hemos escrito algo acerca de las siete cabezas. Los diez cuernos, se nos
dice, representan a diez reyes o sus reinos. Las siete cabezas expresan formas sucesivas de
gobierno, mientras que los diez reyes son contemporáneos, y se ve como si estuvieran dominando
un territorio real durante el período de la bestia. Los diez reyes son coexistentes con la bestia e
indican la apariencia de su imperio, el cual existirá en forma de diez reinos.
Las respectivas cabezas de estos reinos reciben poder como reyes, lo cual significa que
conservan sus derechos reales. Tienen un poco de reyes, pero no son poseedores del poder total
de sus reinos. Inclinándose en obediencia total ante la voluntad de la bestia, estos reyes le darán
todo su poder y su fuerza a ella. Con un mismo sentir, llevan a cabo la voluntad de la bestia y se
convierten en sus aliados dependientes.
Estos diez reyes reinarán por "una hora" con la bestia. La duración de los reyes es medida con
relación al reino de la bestia. "Una hora" representa un tiempo definido de corta duración. La
bestia, aunque se establecerá a sí misma como un rey de reyes, será depuesta muy en breve por
el verdadero Rey a su venida. La victoria del Cordero sobre la bestia y su coalición de reyes será
violenta y completa.
En el versículo 17:14 se anticipa la victoria final y completa de Cristo en el mensaje del ángel, una
victoria que se describe más detalladamente en 19:19-21. Esta guerra y la ira del Cordero son
específicamente: contra el anticristo y sus reyes, congregados con el doble propósito de destruir a
Israel para que deje de existir como nación (Salmo 83:4) y hacer guerra contra el Cordero como
una expresión de su odio hacia Él.
Note que el Cordero es visto como el Señor de señores y Rey de reyes. La palabra griega de la
cual viene el término "cordero" es el diminutivo armón, "el corderito." En contraste con la
arrogancia y la malignidad de la bestia tenemos la mansedumbre y la inocencia del Cordero. Sin
embargo, el Cordero Todopoderoso triunfa sobre la bestia. Los títulos que se usan para designar a
nuestro Señor combinan su mansedumbre con su poder, su ternura con su fuerza.
El Apocalipsis es esencialmente un libro del Cordero. El libro en su totalidad gira en torno de
Cristo como Cordero.
• Capítulo 1: la visión del Cordero
• Capítulos 2 y 3: el mensaje del Cordero
• Capítulos 4 y 5: la adoración del Cordero
•Capítulos 6 al 19: la ira del Cordero
•Capítulo 19:7-10: las bodas del Cordero
•Capítulo 19:11-22: el reino del Cordero.
El nombre "cordero" aparece veintisiete veces en el Apocalipsis y se
presta para un estudio extremadamente valioso:
•El Cordero inmolado (5:6; 7:14)
•El Cordero adorado (5:8; 21:22)
• El Cordero digno (5:12)
•El Cordero eterno (5:13, 14)
• El Cordero revelador (6:1)
•El Cordero airado (6:16, 17; 14:10)
• El Cordero reinante (7:10)
•El Cordero sustentador (7:17)
• El Cordero que escribe (13:8; 21:27)
• El Cordero que vendrá (14:1)
• El Cordero que es seguido (14:4)
•El Cordero victorioso (12:11; 14:10; 17:14)
• El Cordero desposado (19:7-9; 21:9)
• El Cordero iluminador (21:23-25)
• El Cordero que refresca (22:1)
• El Cordero obedecido (22:3, 4).
¡Cuan cierto será que "el Cordero será la gloria en toda la tierra de Enmanuel"!

Este decimoséptimo capítulo del Apocalipsis está lleno de "señales". Podría elaborarse otro
bosquejo del libro con referencia a la palabra "señal":
• La señal en el cielo (12:1)
•La señal de la personalidad de Satanás (12:3; 13:3)
• La señal del poder de la bestia (13:13)
• La señal de la iglesia ramera (17:6)
• La señal de un mundo inicuo (17:8).
Las tres características de aquellos que participan en la victoria del Cordero las poseen también
todos sus santos: "Ellos están con Él." Así como la bestia comanda sus ejércitos, así también
Cristo cuenta con sus huestes militantes que lo asisten. Los ejércitos celestiales, constituidos por
el cuerpo completo de los santos redimidos, acompañan a Cristo cuando Él desciende del aire a la
tierra. ¡Qué escena! La bestia y sus ejércitos están a un lado, y el Cordero con sus ejércitos al
otro, y del resultado de esto no hay ninguna duda. Cristo será exaltado entre las naciones. Será
exaltado sobre la tierra.
En "las aguas donde se sienta la ramera" (17:15-18) puede verse que las fuerzas del mal montan
una blasfema parodia de Jehová sentado sobre el diluvio. Las aguas que vio Juan (17:1) tipifican,
según se le explicó, "pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas". Aquí podemos ver la inmensa
influencia moral de un cristianismo apóstata sobre las vastas masas de la humanidad.
"Estos aborrecerán a la ramera" (17:16). ¡Qué abyecta desolación la que le espera a la iglesia
apóstata! Habiendo determinado liberarse a sí mismo y a su imperio de la influencia sutil y
empobrecedora de la ramera, la bestia se torna ahora contra ella y la desmonta de su exaltado
trono. Los gobernantes del imperio confederado despojan a la ramera de todos sus ornamentos
vistosos y seductivos. Las naciones confederadas con su cabecilla principal se confabularán
aborreciendo a la ramera. La caída de la gran ramera ocurre debido a un cambio repentino
ocurrido en los pueblos esclavizados. No sólo habrá repugnancia hacia la ramera y pillaje sobre
sus riquezas y adornos, sino que también su carne será devorada. La expresión "sus carnes" en
plural como se da aquí tiene el sentido de grandes cantidades: las posesiones terrenales, la
plenitud de la carnalidad. Pero la bestia y los diez reyes, antes admiradores y esclavos de la
ramera, son ahora sus más crueles y amargos enemigos y se hartan con todas las posesiones de
la ramera.
Después la ramera será quemada "con fuego". En todo este proceso gradual de castigo puede
hacerse referencia al castigo legal de la abominable fornicación. En tiempos antiguos, a veces las
rameras eran quemadas. La voluntad permisiva de Dios es enfocada nuevamente en el perfecto
acuerdo que hacen los reyes con la bestia. En el fondo de la alianza de las naciones y su unión
con la bestia (y la destrucción final de la ramera) está la voluntad de Dios. Él ha decretado la
destrucción del dominio gentil y del cristianismo apóstata, y triunfará. Dios puede usar aun a
hombres malos para hacer que sus propósitos se cumplan. La ira del hombre puede servir para
glorificarlo a Él.
Estamos de acuerdo con lo que dice Walter Scott: "Dios obra en forma invisible pero no menos
real, en todos los cambios políticos del día de hoy. El estadista astuto y el diplomático inteligente
son simplemente agentes en las manos del Señor, aunque ellos no lo sepan. El egoísmo y las
tendencias en la política pueden influir en la acción, pero Dios está obrando firmemente hacia un
fin: manifestar las glorias celestiales y terrenales de su Hijo. O sea que, en lugar de estorbar los
planes de Dios, los legisladores y los gobernantes mas bien los llevan a cabo inconscientemente.
Dios no es indiferente, sino que está tras la escena de las acciones humanas. Los hechos de los
diez reyes del futuro en relación con Babilonia y la bestia — el poder eclesiástico y el secular — no
solo están bajo el control directo de Dios, sino que todo es realizado en cumplimiento de su
Palabra." En un tiempo tan crítico como este, debemos mantener nuestros ojos atentos a las
evidencias de que la mano gobernante de Dios se halla entre las naciones.
Seguidamente dirigimos nuestra atención a la destrucción de la Babilonia material. Tanto la
historia bíblica como la secular nos proveen una descripción adecuada de la antigua ciudad de
Babilonia, la cual alcanzó su mayor gloria y magnificencia durante el reinado de Nabucodonosor
(604-562 a.C.). Con sus altas murallas, sus torres, avenidas, jardines y palacios, la antigua
Babilonia debe haber sentido la fascinación de ser dominante e insuperable. Que sus fortunas han
sido objeto tanto de maravilla como de desgracia es un hecho que enfatizan profetas e
historiadores por igual. Actualmente no existe Babilonia, lo cual ha hecho que algunos expositores
afirmen que todas las profecías del Antiguo Testamento relacionadas con la destrucción de esta
ciudad ya se cumplieron y que, por lo tanto, ya no podrá ser reedificada. En la actualidad, el
territorio que cubría la Babilonia de la Biblia es conocido con el nombre de Hillah.
Babilonia, donde Alejandro Magno se embriagó hasta morir, fue el tercer reino mundial que
oprimió a Israel en los tiempos de la supremacía gentil. El nombre "Babilonia", derivado de "bab-
el", que significa la puerta de Dios, se convirtió en "Babel", que significa confusión. De manera que
la puerta de Dios vino a convertirse en el lugar de reunión de rebeldes pecadores donde, para
detener la creciente apostasía, Dios intervino con la confusión de las lenguas.
La historia y la profecía de Babilonia pueden ser bosquejadas brevemente:
1. Nimrod fue su fundador (Génesis 10:10, 11). Su primera reina (y símbolo de una ciudad y un
sistema malvados) fue Semíramis I. Babilonia, por ser la primera de todas las ciudades idólatras,
es el emblema más apropiado para declarar la enorme maldad y la influencia extensa y
abrumadora del cristianismo apóstata.
2. Como reino secundario bajo el dominio de Asiría, Babilonia ayudó a esta última a atacar a
Israel y Judá (2 Reyes 17:24-31; 2 Crónicas 33:11).
3. Se profetizó que Babilonia sería la captora de Judá (2 Reyes 20; Jeremías 25:9-14).
4. Fue escogida por Dios para castigar a Judá (1 Crónicas 9; Jeremías 25:9).
5. Tendría que ser castigada severamente por sus maldades (Jeremías 25:9-14; Daniel 5).
6. Babilonia fue la opresora de Israel, como se simboliza en Daniel capítulos 2 y 7 bajo "la cabeza
de oro" y "el león".
7. Babilonia volverá a ser prominente otra vez como símbolo bajo el anticristo (Apocalipsis 17:5,
18).
Después de la destrucción de Nínive, la gran metrópoli del mundo vino a ser Babilonia, la cual, de
acuerdo con el gran historiador Herodoto, tenía cien puertas de bronce sólido, con muros de más
de diez metros de altura y tan anchos que bien podían correr sobre ellos seis carrozas a la par.
Los profetas anunciaron la destrucción de Babilonia (Isaías 13:1-22; Jeremías 50:9-46). Alejandro
Magno trató de restaurar a Babilonia, pero Dios había declarado: "La barreré con escobas de
destrucción" (Isaías 14:24), y desde entonces ha permanecido en ruinas.
Babilonia fue el instrumento divino de juicio sobre Egipto, Judá, Edom, Moab, Amón, Tiro, Sidón,
Asiria, Hazor y Nínive. Isaías, Jeremías y Ezequiel son notablemente claros en sus declaraciones
sobre Babilonia en su relación con Judea.
La Babilonia del Apocalipsis ocupa la misma relación con respecto a la Babilonia de los profetas
del Antiguo Testamento que la que ocupa la Nueva Jerusalén con respecto a la Jerusalén de los
profetas. En el Apocalipsis, ambas ciudades son usadas en un sentido místico, mientras que en
los profetas las ciudades deben ser tomadas en su significado literal. Debido a que no tenemos
informes de una iglesia cristiana en medio de las ruinas de la antigua Babilonia, entendemos que
la Babilonia desde la cual Pedro envió su primera epístola debe haber sido Roma (1 Pedro 5:13),
donde su hijo espiritual, Marcos, estaba con Pablo (Filemón 24).
La restauración de Babilonia como una verdadera ciudad es una cuestión muy discutida. Hay
muchos eruditos bíblicos que afirman que todas las referencias del Apocalipsis a Babilonia deben
entenderse simbólicamente. La Biblia anotada de Scofield, por ejemplo, dice: "La idea de que
Babilonia será reedificada literalmente en el sitio de la antigua Babilonia se halla en conflicto con
Isaías 13:19-22. . . El profeta ve de cerca y de lejos a la vez, y predice la destrucción de la
Babilonia literal, la cual existía en aquel entonces, con la advertencia adicional de que una vez
destruida, Babilonia nunca sería reconstruida. Todo esto se ha cumplido ya al pie de la letra."
No cabe duda de que el anticristo se nos presenta aquí como "el rey de Babilonia", sobre el cual
triunfará Israel.
Regresando a las profecías, descubrimos de la misma manera que Jeremías presenta una doble
profecía acerca de Babilonia. Vemos por una parte la invasión de la ciudad por parte de los medos
y persas, pero también está la profecía acerca de un futuro enemigo (Jeremías 50:1-7). La
referencia aquí concerniente a la repartición de Israel y Judá es futura definitivamente. En
Jeremías 50:8-16 las plagas son similares a las de Apocalipsis 18. El pasado y el futuro de
Babilonia vuelven a presentársenos en Jeremías 50:21-46. En Jeremías 51:5-10 encontramos un
lenguaje idéntico al que se usa en Apocalipsis 14:16; 16:17-21; 18:1-24.
La antigua Babilonia, con todo su misticismo y paganismo será destruida repentinamente con el
derramamiento de la séptima copa (Apocalipsis 14:8; 18:1-24; Isaías 21:9).
Zacarías es otro de los profetas del Antiguo Testamento que predijeron el retorno del
babilonianismo. El significado figurado del lenguaje usado en Zacarías 5:5-11 puede ser
expresado en esta forma:
El "efa", una medida equivalente a unos 37 litros, se refiere al comercio que se mueve a través de
toda la tierra.
La "tapa de plomo", de un peso como de 72 kilogramos, simboliza lo pesado del tráfico y las
riquezas del comercio.
La "mujer" se interpreta aquí como representando la maldad dentro del efa. La palabra hebrea
rasha significa agitación, 'a naturaleza caída del hombre tal como se manifiesta en toda ilegalidad
y desenfreno (Job 3:17; Isaías 57:21).
Las alas "como de cigüeña" (un ave inmunda) y el "viento" que traían las alas representan los
rápidos logros y el desarrollo de la Babilonia material como el gran centro comercial del mundo.
A Juan se le dio una completa y detallada revelación sobre la destrucción de una ciudad real
(18:1-3). Las profecías del Antiguo Testamento acerca de Babilonia presentan una mezcla de los
destinos pasado y presente, pero Juan presenta una declaración completamente profética de
ruina. La frase de apertura, "después de esto" (19:1), implica un nuevo principio y nos introduce a
una revelación distinta. El capítulo 17 nos da la descripción del poder y de la perdición de la
Babilonia mística. En el capítulo 18 continúa la séptima trompeta (16:17-21), interrumpida por el
paréntesis sobre la Babilonia mística o eclesiástica. La frase introductoria enfatiza la unidad total
de los temas revelados. Mientras que el tema de Babilonia es traído desde el capítulo 17, el
capítulo 18 ofrece una revelación distinta y subsecuente. Después de la perdición de la Babilonia
mística o eclesiástica viene la destrucción de la Babilonia material o comercial.
Evidentemente, el ángel autoritativo que anuncia la ruina de Babilonia no es el guía de Juan del
17:1, 7, 15. Varias características de este importante, mensajero angélico deben ser consideradas.
En primer lugar, él desciende "del cielo", lo cual sugiere el carácter celestial del juicio de Babilonia
y el interés que demuestra el cielo por los asuntos de la tierra. No importa quiénes sean los
agentes humanos de la destrucción de Babilonia; es el cielo el que la juzga en última instancia.
El "gran poder" del ángel de la destrucción sugiere que existen órdenes y grados entre las
huestes angélicas. Algunos ángeles son más distinguidos que otros, y algunos reciben autoridad
para actuar por Dios en circunstancias especiales. Que este no es un ángel ordinario, se
demuestra claramente por el hecho de que "la tierra fue alumbrada con su gloria" o "a causa de su
gloria". Tan poco tiempo hace que este ángel salió de la presencia de Dios, "que al pasar arroja
una ancha ráfaga de luz a través de la oscura tierra". Pero, ¿existe aquí la noción de una gloria
inherente, además de una gloria recibida? Walter Scott sugiere que este ángel no puede ser nadie
más que Cristo mismo (como en 8:3 y 10:1). Combinando estos pasajes encontramos a:
• Cristo, el Angel-Sacerdote, intercediendo a favor de su sufrido remanente (8:3);
• Cristo, el Ángel-Redentor, tomando posesión de su herencia (10:1);
• Cristo, el Ángel-Vengador de su pueblo, tomando venganza sobre Babilonia (18:1 — 19:5).
Puesto que los ángeles son "poderosos en fortaleza" (Salmo 103:20), el fuerte clamor de este
ángel anunciando el juicio de Babilonia no es prospectivo sino retrospectivo. Desde el punto de
vista del ángel, el poderoso e inicuo sistema ya está destruido (18:2). La repetición es como el
solemne canto fúnebre de los condenados: "¡Ha caído! ¡Ha caído!"
• Un estado degenerado se ha convertido en bestia.
• Una iglesia apóstata se ha convertido en ramera.
• Un cristianismo apóstata, incapaz de cambiar, debe ser destruido.
En el capítulo 17, un sistema religioso corrupto es despojado de sus posesiones y riquezas, las
cuales a su vez son transferidas a los tesoros de los gobernantes del imperio. Pero las
autoridades civiles apóstatas que hayan triunfado sobre la gran ramera enfrentarán días más
terribles que los que impusieron sobre la mujer del capítulo 17, ya que tendrán que rendirse ellos
mismos y sus reinos ante la voluntad bestial y brutal del anticristo.
El vocabulario usado en esta sección inicial nos presenta la razón por la cual Babilonia es
destruida. Las relaciones ilícitas sostenidas con naciones y reyes bajo la dirección de la religión
del capítulo 17 se convierten en relaciones ilícitas en el ámbito del comercio en el capítulo 18. Casi
no podemos creer que se pueda concebir a una ciudad que se ha convertido en habitación de
demonios y cuyo hogar definitivo sea el abismo del mundo infernal. Babilonia es también centro de
inigualable maldad y degradación y capital del demonismo. Por "espíritus inmundos" y "aves
inmundas y aborrecibles", podemos entender los diversos agentes de Satanás de una naturaleza
altamente perniciosa que cooperarán para hacer que Babilonia se hunda en un fango de iniquidad
y abominación ante los ojos del Dios santo.
También se incluye en esta grave acusación contra Babilonia el juicio sobre aquellas naciones
(extendidas por una zona geográfica considerable) que caerán como presa fácil bajo los encantos
y la seducción de una metrópoli atea. "Los reyes de la tierra" no deben confundirse con los
representantes personales de los diez reinos. Ofreciendo un bocado tentador a todos aquellos que
quieran asociarse con Babilonia con el objetivo de adquirir ganancias meramente mundanas, los
mercaderes de la tierra trafican con sus riquezas. Su abundancia le había sido arrebatada a la
gran ramera por la fuerza civil apóstata que la codiciaba. Pero tal desarrollo de intereses
personales será de corta duración, porque estos mismos comerciantes llorarán y se lamentarán
por la pérdida de sus fuentes de riqueza.

De todas las plagas que consumirán la tierra, las que caerán sobre Babilonia serán las peores
debido a que, en toda su intensidad, invadirán la ciudad "en un día" (18:4-8). Las plagas de Egipto
vinieron por etapas, pero aquí la muerte, el llanto, el hambre y el fuego reciben autorización de
parte del fuerte Juez para llegar juntas y repentinamente (16:19-21).
La voz celestial que llama al pueblo de Dios para que salga de la ciudad es diferente de aquella
voz angelical de 18:1. Posiblemente es Dios mismo quien invita a su pueblo a dejar los pecados y
las plagas de Babilonia (Jeremías 50:4-9; 51:5-8, 45). Semejante llamado a la separación es
válido en todo momento y lugar donde existe la presencia del espíritu y los principios babilónicos
(2 Corintios 6:17). "No seáis partícipes de sus pecados" significa: "No tengáis comunión con
Babilonia, y no recibiréis sus plagas." Así le ocurrió a la mujer de Lot que se detuvo cerca de la
ciudad contaminada y condenada y pereció por detenerse y volverse a mirar. Este solemne
llamado también sugiere que Dios tiene su propio pueblo, aun en una ciudad apóstata, pero que la
única seguridad que puede haber para ellos sólo la pueden obtener separándose del mundo.
Por "sus pecados" debemos entender la evidente y terrible corrupción del estado moral de
Babilonia, un estado que requiere el severo juicio de Dios: "Porque sus pecados han llegado hasta
el cielo." La primera confederación de Babel fue atea: la torre de piedras se proponía alcanzar el
cielo (Génesis 11:4). Pero aquí es una torre de pecados la que ha llegado al cielo. ¡Qué
monumento de vergüenza! Aquí tenemos una torre de Babel, no de piedras sino de pecados. Tan
horrendos e impíos que provocan el juicio severo y total del cielo.
Los ejecutores de la ira de Dios recibieron órdenes de darle a Babilonia la medida completa de
juicio que se merece: "Pagadle doble según sus obras." La copa de destrucción debe llenarse al
"doble". La copa de lujuria y prominencia debe ceder el paso a la de tormento y humillación. La
muerte debía tomar el lugar de la vida; el lamento debía destronar a la exaltación; el hambre
sustituiría la abundancia de deliciosas comidas; el fuego debía consumir todas las ostentosas
obras de Babilonia. "El doble" significa una porción completa, una doble recompensa de acuerdo
con la ley levítica. La venganza aquí va mucho más allá del antiguo "ojo por ojo". En la justicia
retributiva de Dios, la medida es duplicada. Sin embargo, estos terriblesjuicios no serán una mera
venganza rencorosa. Como todos los juicios divinos, este será justo y bien merecido.
Aquí se nos presenta una descripción peculiar de la confiada jactancia de seguridad de Babilonia
en las palabras "Ella se ha glorificado y vivido en deleites." La presunción es otro crimen más que
se le achaca a Babilonia. La ciudad no es juzgada únicamente por su conducta sino también por
su carácter. El orgullo interno se indica por el pretencioso estado de reina. Pero cualesquiera que
sean las esperanzas que tenga de recuperar su antigua grandeza, la destrucción de Babilonia ya
está sellada: "Será quemada con fuego." Su juez será el Dios Todopoderoso. Su destrucción es
segura debido a la justicia y el poder de Dios.
Uno no puede leer Apocalipsis 18:9-19 sin reconocer la concentración de lujos y riquezas en la
gran ciudad de Babilonia. La riqueza de las naciones aumenta y por doquiera se siente la gran
influencia de dicha capital. Los potentados, los regentes del comercio y todos los que transitan el
mar en embarcaciones mercantes participan de la prosperidad económica de Babilonia, pero
también, como ella, serán tomados por sorpresa en el holocausto de destrucción. Se pueden ver
separadamente tres clases de personas a las que afecta la ruina de Babilonia.
Los reyes sobresalen en los lamentos, ya que ellos eran los que se estaban beneficiando de la
influencia económica mundial de Babilonia (18:9, 10). Y esta expresión "reyes de la tierra" se
entiende como la designación de jefes y gobernantes en general; no sólo los diez reyes
confederados a los cuales se refiere el capítulo 17 como asociados con la bestia. Todos los
gobernantes asociados con la lujuria y el libertinaje de la Babilonia material hasta la hora de su
derrocamiento se lamentarán y llorarán al presenciar su incendio. Bajo el impacto del gran
terremoto (16:17-21) estos reyes corruptos huirán de la arruinada ciudad en un estado de frenesí,
clamando: "¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu
juicio!" (18:10). Asi es como los juicios de Dios provocan temor aun en los más impíos.
Debido a que el comercio juega un papel de gran importancia en la grandeza de la ciudad, los
comerciantes aparecen también entre los que más se lamentan (18:11-16). La gran variedad de
mercancías mencionadas especialmente en los versículos 12-14 demuestran que Babilonia llega a
ser una gran metrópoli comercial en un período como de tres años después de que la ramera ha
sido destruida. En los días del anticristo, el mercado será controlado desde este centro comercial
de las naciones. En esta encrucijada del mundo estará centralizado todo el negocio mundial. El
lenguaje de este pasaje sugiere un lujo extremo. Todo lo que una persona pudiera desear existe
en este emporio universal. Joyas carísimas, muebles muy costosos, perfumes exóticos,
suculentos banquetes, centros comerciales llenos de gente, ropa muy fina. . . todo se encuentra
allí. Compra y venta, pasiones desbordadas, placeres, centros de deleite musical que reproducirán
los días de Noé y Lot.
En total se especifican unos 29 artículos comerciales, indicando que una gran parte del mercado
mundial será afectada seriamente por la ruina de Babilonia. Todos los artículos vendidos en este
almacén mundial podrían agruparse en siete categorías:
1. Valores y adornos
2. Indumentaria costosa
3. Muebles suntuosos
4. Olores fragantes
5. Vida abundante
6. Espectáculos triunfantes
7. Infame tráfico humano
Oro, plata, piedras preciosas y perlas.
Lino fino, púrpura, seda y escarlata. Es interesante notar el contraste que hay entre el lino fino
mencionado aquí y el de la novia según (19:8).
Muebles fabricados con madera olorosa, marfil, metales, etc. Es probable que la madera olorosa
mencionada aquí sea el gálbano aromático, árbol de Cirene cuya resina es uno de los ingredientes
del incienso.
Canela, especias aromáticas, incienso, mirra y ungüentos. Aquí se ve que los ingredientes del
sagrado aceite de la unción son profanados por usos viles. Vino, aceite, harina, trigo, animales,
ovejas, etc.
Caballos y carros. Abundarán los vehículos más veloces en la tierra y en el aire.
Esclavos ("cuerpos") y almas de hombres.
A los traficantes de esclavos se les llama a veces "comerciantes de cuerpos", y Babilonia va a
tener su propio mercado de esclavos. Las mujeres venderán su cuerpo y los hombres venderán su
alma para la satisfacción de su concupiscencia. Indudablemente serán esclavos voluntarios,
atraídos por el esplendor y la influencia seductora de la ciudad de Babilonia. Sin embargo, en el
término de una hora todas esas grandes riquezas serán destruidas. Con razón, los millonarios de
la tierra, cuyo poder comercial venía del oro, la plata, las piedras preciosas, los animales, los
esclavos y las almas, llorarán y se lamentarán por la destrucción de todas las fuentes de sus
riquezas. Toda la mercadería quedará completamente arruinada. Todo aquello que alimentaba el
orgullo y la prosperidad perecerá al movimiento repentino e inesperado de la mano divina.
Como centro mundial de finanzas y comercio, Babilonia estará involucrada en un intenso
movimiento mercantil en los mares. Naves repletas de toda suerte de mercaderías entrarán y
saldrán de sus puertos. Los patéticos lamentos de los pilotos y marineros nacen del hecho de que
la desolación de Babilonia significa el fin del tráfico marino y por ende, el final de su único modo de
ganarse la vida (18:17-19). ¡Con razón, todos aquellos que se han enriquecido por medio de las
naves en el mar lloran, se lamentan y echan polvo sobre sus cabezas! Su testimonio es el
siguiente: "¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?" Para todos los navegantes, nada se
podía comparar con Babilonia. Ella era el emblema del prestigio y el poder mundanos. Su
influencia universal había sido ganada a través de la política, la diplomacia y los medios
deshonestos. Su dominio se había extendido amplia y extensamente por medio de la espada y el
dinero. Pero toda esa grandeza inicua es barrida y destruida repentinamente por Aquél que es
capaz de lanzar a los poderosos de sus tronos de poder.
Al considerar conjuntamente las lamentaciones de los monarcas, los mercaderes, los marineros y
los músicos (18:22), nos damos cuenta del terror que caracteriza al juicio de Babilonia.
El doble ay de los monarcas termina con la expresión: "En una hora vino tu juicio" (18:10). Aquí
nos damos cuenta de lo repentino de la acción divina. El golpe de venganza de la mano del Señor
será rápido e inesperado.
El doble ay de los mercaderes da su punto de vista sobre la ruina de Babilonia: "En una hora han
sido consumidas tantas riquezas" (18:17). Indica el desvanecimiento total de toda prosperidad
material orgullosa.
El doble ay de los navegantes nos describe otra fase de la angustia experimentada a causa de la
caída de la ciudad: "En una hora ha sido desolada" (18:19). Se encontraba repleta de grandes
riquezas en un momento, pero en pocos instantes fue dejada totalmente despojada de todas sus
posesiones.
En la absoluta ruina que le sobreviene a la Babilonia literal (18:21-24), la violencia destructora
ejecutada por el ángel poderoso es descrita en las siguientes palabras: "Con el mismo ímpetu será
derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada." Esta es una frase que aparece
seis veces en el Apocalipsis. La desaparición de la ciudad es el cumplimiento de todas las
declaraciones profélicas que se refieren a su destrucción. Dos capítulos, Jeremías 51 y
Apocalipsis 18, deben ser estudiados y comparados cuidadosamente. El fuego y el terremoto
serán los medios por los cuales será destruida la ciudad desde su centro hasta las orillas, y esto
ocurrirá sin previo aviso. (Compare Isaías 13:19 con Apocalipsis 18:8, 9, 18).
Debido a una visitación directa de Dios, Babilonia será destruida completamente. Los mejores
cantantes y músicos del mundo quedarán silenciosos, pues no se oirá nada más que gritos de
angustia y dolor. Los artistas que prostituyeron el arte para perfeccionar la adoración sensual del
cristianismo apóstala no podrán reparar el mal. Ni siquiera la luz de una lámpara podrá
encontrarse.
En esta notable sección del Apocalipsis nos encontramos con un excelente ejemplo de la
interpretación de las Escrituras por medio de las mismas Escrituras. Leemos acerca de un
poderoso ángel que toma una piedra, como una gran piedra de molino y la arroja en el mar
clamando:
Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada (18:21).
Volviendo a Jeremías, vemos que Dios le da instrucciones al profeta para que ate al libro una
piedra y lo eche a la mitad del río Eufrates, y luego dice:
Así se hundirá Babilonia, y no se levantará del mal que yo traigo sobre ella (Jeremías 51:64).
Al estudiar la profecía de Daniel referente al último imperio mundial, observamos al profeta
prediciendo el momento en que es cortada una piedra, sin la intervención de la mano del hombre.
Esta destruye completamente la imagen que representa la gran era de los gentiles (Daniel 2:44,
45). El mar es un símbolo de la intranquilidad y la turbulencia de las naciones gentiles y sabemos
que la "gran ciudad, Babilonia" es la expresión final de la dominación de la monarquía gentil. Por
esto no es difícil ver en Cristo la Piedra que sale de la montaña de Dios para realizar la
destrucción de la civilización pagana.
Comparando un pasaje bíblico con otro, podemos hacer un resumen de las diversas causas de la
ruina absoluta de Babilonia:
1. Por el orgullo de su corazón y por su posición (Isaías 13:19; 14:4;
Jeremías 50:29-34; Apocalipsis 18:7, 8).
2. Por la opresión y supresión de Israel (Isaías 14:2-22; Jeremías 51:24, 25).
3. Por su lujuria y sus deseos mundanos (Isaías 47:8-11; Apocalipsis 14:8; 18:3, 9).
4. Por sus hechicerías y su demonismo (Isaías 47:12, 13; Apocalipsis 18:2, 23).
5. Por la idolatría (Jeremías 50:2; 51:47; Apocalipsis 18:6-24).
6. Por la persecución de los santos (Apocalipsis 18:6-24).
Las Escrituras designan a Babilonia como sujeta a la venganza de Jehová, en vista de que es
prominente como enemiga y esclavizadora de su pueblo Israel. El martirio de los justos, que
empezara con la muerte de Abel y sigue aumentando en intensidad con el correr de los siglos,
llega a su punto máximo cuando se convierte en la concentración final de los martirios y el centro
de terror en Apocalipsis 17 y 18. Pero la destrucción de ambas Babilonias constituye la venganza
de la sangre de los santos y también la culminación de la ira de Dios (18:24).
La orden divina de destruir a Babilonia es seguida por un llamado divino a los santos para que se
deleiten en la destrucción total de dicha ciudad (18:20 — 19:6). La expresión "Alégrate sobre ella"
se usa en el sentido opuesto al regocijo de la compañía de 11:10, donde observamos el gozo de
los inicuos por la muerte de los dos testigos. Al fin Dios ha dado su aprobación a este hecho
celestial. Regocijarse por tan terrible ruina no parecería muy celestial, pero la ejecución de la
justicia divina siempre evoca la aprobación del pueblo de Dios. El cielo se regocija por la venganza
contra la gran ramera y la bestia. Es aquí donde llegamos a entender algo sobre los salmos
imprecatorios, llenos de expresiones de gozo de parte de los santos por el juicio ejecutado sobe
los impíos. Una traducción literal del versículo 18:20 diría:
"Regocíjence sobre ella cielos y santos y ustedes los profetas, porque Dios ha llevado a cabo el
juicio que ustedes deseaban sobre ella."
En 18:24 vemos que la sangre de los profetas, de los santos y de todos los que fueron
martirizados sobre la tierra, clama por venganza. Tras la caída de Babilonia son vindicados todos
los que han sido perseguidos. Este coro de aleluyas entre el primer juicio y el segundo es una
extensión del 18:20. Lo que les ha producido dolores y lamentaciones a los hombres notables de
la tierra, causa gran regocijo en el cielo. Es muy interesante notar que el primer aleluya en el
Nuevo Testamento es el que surge ante el juicio de la gran ramera (19:12). Los cuatro aleluyas
que pronuncian la gran multitud, los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos constituyen una
exclamación de victoria en la cual se atribuye alabanza y gloria a Dios. Al fin llega la desolación
eterna para Babilonia, tal como fue profetizada en el Antiguo Testamento (Isaías 13:1-22;
Jeremías 50:13, 23, 29-40; 51:26, 37, 62).
El humo que de ella sube por los siglos de los siglos es una señal de la ruina de Babilonia, como
testimonio permanente del justo juicio de Dios derramado sobre todas las fornicaciones y la
persecución contra el pueblo de Dios realizada por ella. El término "sube", con referencia al humo
del 19:3, viene de una palabra que tiene un significado diferente al que se da en el caso del
incienso de 8:4. Algunos escritores aseguran que el significado de este pasaje que señala que el
humo continúa subiendo por los siglos de los siglos, puede implicar que el lago eterno de fuego y
azufre estará expuesto a la vista de los moradores de la tierra en la nueva creación después del
milenio (Isaías 62:22-24; Apocalipsis 14:9-11).
La frase inicial del capítulo 19: "Después de esto", describe una secuencia de acontecimientos y
el punto culminante de los capítulos anteriores. Por fin, la venganza de Dios entra en acción. La
destrucción de Babilonia anunciada en 14:18 es cumplida totalmente aquí. Las razones por las
cuales son derramados los juicios de Dios se dan en 15:3 y 16:7.

Al repasar brevemente esta sección de los aleluyas, la cual celebra la eterna y definitiva ruina de
Babilonia, nos damos cuenta de que la misma destrucción es considerada desde puntos de vista
distintos en el cielo y en la tierra. En la tierra se escucha una lamentación de dolor y tristeza; en
cambio en el cielo lo que se oye es una exclamación de triunfo y alabanza. La bella palabra
"aleluya" significa "alabado sea Jehová", y ése es el sonido que se desborda en el cielo. Debe
hacerse énfasis también en el hecho de que en el original griego hay un artículo definido antes de
cada una de las posesiones divinas mencionadas en 19:1, como sigue:
• La salvación — liberación divina del juicio.
• La gloria — gloria moral divina en el juicio.
• El poder — la potencia divina manifestada en el juicio.
La base del triunfo de los redimidos y de los ejércitos celestiales es la verdad divina y la justicia
de Dios: "Sus juicios son verdaderos y justos." Un principio fundamental es que todos los tratos de
Dios con sus criaturas, ya sea en gracia o enjuicio, son realizados en medio de la manifestación
de sus atributos esenciales, tal como se ve en estos capítulos de juicio.
El segundo aleluya está relacionado con lo definitivo y perpetuo que es un juicio ejecutado
divinamente. Otros dos aleluyas incrementan el volumen de la alabanza. Dios es el Juez de
Babilonia, así como Cristo es el Juez de la bestia. Finalmente una voz angélica exhorta a todos los
siervos de Dios a que se unan en la alabanza antifonal a Dios, y sus voces unidas son como el
rugido estruendoso de muchas aguas. Del trono de Dios, el verdadero centro y fuente de toda
acción judicial, sale el llamado a alabar al Señor Dios Todopoderoso:
"¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reinar"
Detengámonos a considerar este título dado a Dios: "El Señor nuestro Dios." Él es el Señor de la
creación, de la compasión y de la perfección. Él es nuestro Dios. Cuando el apóstol Juan escribió
estas palabras había cientos de dioses falsos en Roma, pero este es "nuestro Dios". Este es el
canto final en la Biblia y lo más correcto es que este sea el canto del triunfo total de Dios sobre sus
enemigos. Este canto tiene mucha relación con el primer canto bíblico, especialmente el de Éxodo
15:11: "¿Quién como tú, oh Jehová?" Hay un desafío en estos cánticos. En el Salmo 43:3, 10 la
incredulidad pregunta: "¿Dónde está tu Dios?" Esta es una pregunta que muchas personas se
hacen hoy. Pero en aquel día habrá gran estruendo y alboroto cuando todo el mundo reconozca
que Dios está sobre su trono y reina por toda la eternidad.
Nuestro Dios es todopoderoso; frente a Él no existe ninguna limitación. Esa es una de sus
atribuciones supremas. Ni el diablo ni ningún otro dictador puede reclamar estas características;
tampoco podrá reclamarlas el anticristo. La omnipotencia le pertenece solamente a nuestro Dios.
En Efesios 1:19, 20 el apóstol Pablo escribe acerca de "la supereminente grandeza de su
poder. . . la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los
lugares celestiales." Entonces procede a hablar de la supremacía de Cristo "sobre todo principado
y autoridad".
El amor de Dios es tan omnipotente como eterno (Jeremías 31:3). Sus planes son también
omnipotentes; no pueden ser frustrados, no importa cuánto lo intenten los humanos o las fuerzas
malignas espirituales e invisibles. La voluntad de Dios también es omnipotente. La voluntad de
Dios es la fuerza más grande en todo el universo. Nabucodonosor declaró, después de haber
estado por siete años con los bueyes y las bestias: "Él hace según su voluntad en el ejército del
cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?"
(Daniel 4:35). Lo más que podemos hacer en estos días de sufrimientos trágicos sobre la tierra es
exclamar:
"¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios todopoderoso reina!"
Nuestro Dios ejerce dominio también sobre todo el universo. No solamente existe, sino que existe
y reina. Cuando nos enteramos de esta realidad suprema, todo lo demás no importa nada. El trono
de nuestro Dios está intacto; el apóstol Juan escuchó a una gran multitud que decía: "Gócemenos
y alegrémonos." A pesar de todo lo que está trayendo desolación y muerte sobre los que moran en
la tierra, mantengamos los ojos de nuestra fe puestos en el trono de Dios, un trono que jamás
podrá ser conmovido.
El capítulo 19 del Apocalipsis es un interludio en el cual Juan se desvía para enfatizar la
descripción de todo lo que oyó y vio como reacción del cielo ante la manifestación de la venganza
divina. En cierto sentido este es uno de los capítulos más impresionantes de todo el Apocalipsis,
pues empieza con el cielo abierto y Cristo descendiendo como el Juez-Guerrero, para concluir con
su tarea de juicio final. En el bautismo de Jesús hubo un cielo abierto, y Ezequiel inició su
ministerio en una manera similar (Mateo 3:16; Ezequiel 1:1). En este paréntesis hay tres secciones
claramente marcadas:
• Los cuatro aleluyas (19:1-6)
• La cena de bodas del Cordero (19:7-10)
• El regreso del Redentor en gloria (19:11-21).
En cuanto a los cuatro aleluyas, es interesante notar que este es el único lugar en el cual se usa
esta palabra en el Apocalipsis. La repetida frase del Antiguo Testamento "Alabado sea el Señor",
viene de la palabra hebrea aleluya, un término favorito para los judíos de la antigüedad. El primer
"aleluya" o "alabado sea el Señor" se usa aquí para celebrar el castigo de Dios sobre los inicuos
(Salmo 104:35), y los cuatro aleluyas surgen como respuesta a los ejércitos celestiales y los
santos de la tierra ante la destrucción de Babilonia.
Los dos primeros aleluyas son una extensión de la sección anterior, en la cual el cielo se regocija
por la caída de Babilonia. Vienen de un poderoso ejército celestial que alaba y glorifica a Dios por
sus juicios justos y verdaderos. El tercer aleluya es prolongado por el eco de los 24 ancianos y los
cuatro seres vivientes, quienes agregan un fuerte amén a su tributo de alabanza. El cuarto aleluya
proviene de la multitud de la tierra y de la creación al bendecir éstos a Dios por su omnipotencia.
La fiesta de bodas del Cordero es una preciosa revelación de Dios a los corazones de sus hijos.
¡Qué gran momento será aquél cuando "la Iglesia de los primogénitos" se una para siempre con
Aquél que la redimió con su propia sangre! Esa será la fiesta de bodas del Cordero. Nuestra
presencia allí será posible solamente por su gracia, y únicamente aquellos que hayan sido lavados
por la sangre del Cordero estarán presentes en esa celebración nupcial.
Esta cena será de delicias, mientras que "la cena del gran Dios" (19:17) será de destrucción. En
esta última cena las aves de rapiña vendrán y comerán carne de reyes, mientras que en la cena
de la boda del Cordero los santos comerán con Cristo, el Rey de reyes. Nuestros bellos vestidos
de bodas representan la justicia, que el Cordero atribuye e imparte a sus santos.
En cuanto al regreso del Redentor en gloria, no hay ninguna duda sobre quien será el jinete del
caballo blanco. Sus nombres corresponden a todo lo que Él es en sí mismo, y también a la
naturaleza de sus juicios. Él es llamado:
• Fiel y verdadero
• El Verbo de Dios
• Rey de reyes
• Señor de señores.

Las diademas que ciñen su frente son diademas reales, totalmente diferentes en carácter a las
coronas falsas que lleva en la cabeza el anticristo. En cuanto a ia conmovedora frase "vestiduras
teñidas en sangre," entendemos que se refiere a la sangre de los enemigos de Cristo, los que no
han sido lavados en la sangre del Calvario. Uno de los nombres de Cristo, EL VERBO DE DIOS,
ofrece uno de los más fuertes argumentos a favor de su encarnación (Juan 1:1-3, 14). Jesús
mismo es la revelación definitiva y perfecta de Dios (Hebreos 1:1-4).
2. El juicio de reyes y ejércitos (19:17, 21)
1.a promesa y la profecía dadas a Cristo por su Padre fueron que cuando Él viniera para reinar,
sus enemigos serían desmenuzados (Salmo 2:9). Aquí en la batalla del Armagedón con su
carnicería, se ve el cumplimiento de la terrible profecía concerniente a la catástrofe que
desmoronará los poderes gentiles en el mundo entero. Tenemos ante nosotros el día terrible del
Señor predicho por los profetas (Joel 2:11; Miqueas 1:6). También debemos considerar en
relación con esto aquellos dos capítulos que tratan acerca del período final del dominio gentil:
Ezcquiel 38 y 39.
En la reunión para la cena del gran Dios, Juan nos presenta un cuadro claro y fuerte del campo
de batalla después de la victoria de Cristo: "Un festín sacrificial ofrecido en la mesa de Dios para
todos los buitres de la tierra." (Para una descripción de los hábitos de los buitres, vea Maleo
24:28). En este terrible conflicto hay algunos contrastes muy interesantes que deben ser
considerados.
Las aves del cielo se comerán la carne de los hombres grandes y poderosos de la tierra. Para
hacer frente a los ejércitos de la bestia y de los reyes de la tierra, aparecen las huestes de aquel
jinete que cabalga en su caballo blanco. No hay ni asomo de duda de lo que resultará (19:14-19).
Aun los pocos que escapen de aquí, serán capturados por Aquél que está sentado sobre su
caballo blanco. En contra de los desesperados esfuerzos de Satanás por destruir al resto de los
judíos, Dios protegerá al remanente de la simiente de Israel (12:17), mientras que los pocos que
hayan quedado de los ejércitos de los reyes no serán protegidos por nadie, sino que serán
destruidos por la venganza del Rey de reyes.
3. La condenación de la bestia (19:20; 20:10)
Por fin este "desolador" (Daniel 9:27), la "abominación desoladora" (Maleo 24:15) y "hombre de
pecado" (2 Tesalonicenses 2:3-10) recibirá su recompensa por el odio diabólico que ha
desplegado contra Dios y contra sus santos. Como el último y el más terrible de todos los tiranos
de la tierra, recibirá su castigo bien merecido. Leemos: "La bestia fue apresada." Esta expresión
es distinta a otras expresiones griegas. Tiene el sentido de tomar por la fuerza, prender (como lo
hace un policía cuando captura a un criminal y lo lleva obligadamente y por la fuerza a la prisión).
¿Quién es ese que captura a la bestia y su compañero de crimen, el falso profeta? ¡Nada menos
que el poderoso y triunfante Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, que irradian su
justo enojo!
"Estos dos serán lanzados vivos a un lago de fuego que arde con azufre" (19:20). A estos no se
les permite morir ni ser inmolados (como ocurre con sus aliados), sino que son lanzados vivos al
castigo eterno. Los tres jóvenes hebreos del libro de Daniel fueron lanzados vivos al horno
ardiente, pero Dios detuvo la acción del fuego y preservó con vida a los tres valientes jóvenes. En
cambio, la bestia y el falso profeta son echados vivos al lago de fuego del cual nunca se podrán
librar.
En lo que respecta al lago de fuego, no pretendemos saber todo lo que está implicado en dicho
castigo eterno. Suponiendo que el lenguaje sea simbólico, la realidad tendría que ser mucho más
terrible que la Figura presentada aquí. Jesús era un predicador que hablaba del fuego del infierno.
Para Él, el castigo eterno era una terrible realidad y no le agradaba nada el sufrimiento eterno de
los pecadores. Él dio su vida en la cruz para que los hombres no tengan que ser condenados, sino
que tengan vida eterna. Es nuestra tarea urgente exhortar a los perdidos a huir de la ira que
vendrá.
4. El juicio del falso profeta (19:20; 20:10)
Estos dos poderosos y perniciosos aliados que se unieron una vez en una lucha inicua contra
Dios, ahora van también unidos hacia un mismo castigo. Aunque será responsable de asesinato y
persecución contra las multitudes que no querrán adorar a la imagen de la bestia, al falso profeta
no se le permitirá morir. Ni su pretendido poder de obrar milagros lo podrá librar de ser lanzado
vivo al lago de fuego. No cabe duda de que el castigo eterno del falso profeta será terrible, debido
a su fingimiento religioso. La condenación de la bestia y del falso profeta representará el final de
las falsedades políticas y de un falso sacerdocio. Estos dos personajes sufrirán juntos, porque
pelearon juntos contra el Cordero.
5. El juicio del diablo (20:1-3, 10)
Por fin la cabeza de la serpiente es totalmente aplastada (Génesis 3:15). La victoria ganada sobre
el diablo en el Calvario al fin es puesta en total operación. El que fue una vez lanzado del cielo por
su rebelión y luego echado del aire a la tierra (12:9), ahora es lanzado al abismo sin Fin por mil
años (Apocalipsis 20:3). Su libertad de andar alrededor viendo a quién devorar (1 Pedro 5:8) será
abolida cuando un ángel del cielo lo encadene y lo ate, confinándolo al abismo por un milenio.
Juan dice que el dragón fue aprisionado "para que no engañe más a las naciones hasta que mil
años sean cumplidos".
Los mil años de permanencia de Satanás en el abismo no producirán ningún cambio en su
malévola personalidad. Cuando sea nuevamente suelto, demostrará que sigue siendo el mismo
diablo antiguo. Pero mientras él se encuentre atado, la tierra respirará un aire más puro y el reino
milenial de Cristo hará que la tierra se cubra de paz y justicia, como las aguas cubren la mar. Seis
veces se menciona la frase "mil años", y este período será la época gloriosa del establecimiento
del reino de Cristo predicha por los profetas, por Cristo mismo y por los apóstoles.
Después de su obra postmilenial de engañar y seducir, el diablo será lanzado (como se indicó
anteriormente) "al lago de fuego y azufre" en donde se reunirá con sus frustrados seguidores, que
ya habrán experimentado las mismas llamas por mil años. Allí entrará para sufrir juntamente con
ellos el tormento eterno (20:10). Al fin la trinidad satánica, que ha estado tratando de imitar a la
trinidad divina, recibe su castigo implacable. El diablo, la bestia y el falso profeta quedarán
confinados eternamente al lago de fuego y azufre. ¡Con cuánta razón el diablo trata de hacer que
la gente no lea este último libro de la Biblia, fuerte y claro en describir su merecida ruina y su
castigo! No quiere que aquellos a quienes él ha engañado, sepan cuál será su terrible futuro.
6. La condenación de Gog y Magog (20:7-9)
La mención de Gog (el príncipe) y Magog (la tierra) nos lleva a Ezcquiel 38, donde Gog
representa a todas las naciones que forman la gran confederación del norte. Llegamos ahora a la
revuelta final de las naciones y su destrucción. Algunos se preguntan por qué soltará Dios a
Satanás del abismo sin fin después del glorioso reino milenial de Cristo, durante el cual este león
rugiente ha estado encadenado. ¿Por qué soltar al diablo, aunque sea por un breve período, para
que forme una revuelta? La única respuesta es que el Señor quiere probar hasta dónde llega la
depravación de la humanidad.
Cualquiera supondría que después de mil años de disfrutar de ese bendito y glorioso reino de
Cristo, nadie en la tierra querrá hacer guerra contra Dios. Pero así como Adán pecó en el
ambiente más perfecto del huerto del Edén, así también grandes multitudes de estos participantes
del milenio se rebelan contra Cristo a pesar de la paz y la abundancia que acompañarán al
gobierno del Rey. Por supuesto que Él los gobernará con vara de hierro y ellos se postrarán ante
Él. Sin embargo, su respuesta instantánea al llamado de Satanás demuestra que esa obediencia a
Cristo era fingida. Reconocían el poder de Cristo y se doblegaban ante Él, sólo porque tenían que
hacerlo.
Pero el juicio será tan instantáneo como la revuelta de las naciones de los cuatro ángulos de la
tierra; descenderá fuego de Dios desde el cielo y devorará a las multitudes (20:9). El fuego, como
sabemos, está relacionado con todos los juicios de Dios, incluso el juicio de los creyentes ante el
trono de Cristo (en el cual nuestras obras tendrán que ser probadas por fuego: 1 Corintios 3:13).
En este conflicto final no habrá batalla; no se peleará. Dios Todopoderoso, que es fuego
consumidor, destruirá instantáneamente a las engañadas y embrutecidas naciones. El último
ataque del hombre contra Dios y contra "el campamento de los santos sobre la santa ciudad"
termina en un completo fracaso, y el infierno abrirá su gigantesca boca para tragarse las hordas
terrestres que el diablo haya engañado y conducido a la revuelta. ¡Por eso leemos después acerca
de una tierra nueva libre del diablo para siempre!
7. La condenación de los perdidos (20:11-15)
Los tribunales de justicia de la tierra han presenciado algunas escenas tensas y terribles, pero
aun los juicios más famosos palidecen en significado al ser comparados con las asombrosas
escenas del juicio final que estamos a punto de considerar. Antes de entrar a estudiar el sombrío
escenario de este gran juicio, familiaricémonos con el lenguaje usado en la narración.
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y
el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Y vi un gran trono
blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar
se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros
fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron ju/gados los muertos
por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos
que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron
juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.
Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago
de fuego (Apocalipsis 20:10-15).
Este juicio tendrá lugar después del milenio y la condenación final de Satanás, y después de que
hayan sido desechados los cielos y la tierra actuales. Será el más solemne y terrible que jamás se
haya visto. Por fin llega el momento en que el Juey. eterno arregla todas las cuentas. Después de
eliminar a Satanás, el dios de este siglo, Cristo ahora se prepara para tratar con todos los
pecadores de este mundo. Aquí llega al Fin del mundo, porque la creación huye de delante de la
faz de Aquél que está sentado sobre el trono. Hay muchos que se refieren a esto como un juicio
"universal", pero el Apocalipsis no habla de ningún juicio "universal". Todo juicio descrito aquí es
particular. En este juicio no comparecerán todos los hombres de toda la historia de la humanidad.
Aquí sólo estarán los impíos muertos, así como ante el juicio de Cristo sólo comparecerán los
creyentes.
La visión de Juan se divide en dos partes, indicadas por la frase "Y vi"
• 20:11 — Y vi al trono y a su Juez
• 20:12-15 — Y vi a los muertos y su juicio.

A. El trono del juicio


Este libro tan especial que es el Apocalipsis, es un libro de tronos y juicios. En 19:11-21 tenemos
el juicio de Cristo contra las personas vivas. Aquí en 20:11-15 aparece el juicio sobre los muertos.
En 4:2 vemos el trono desde donde es gobernada la tierra. Mateo 25:31 nos habla del "trono de su
gloria", el cual está relacionado con el juicio de Cristo sobre las naciones vivas. Pero entre todos
los tronos de las Escrituras, el que se conoce como "el gran trono blanco" es el más terrible y
severo.
¿Qué clase de trono es este que no será establecido ni en la tierra ni en el cielo? No es el trono
de un soberano a punto de reinar y dar órdenes, sino el de un juez que está a punto de pronunciar
juicio sobre los culpables. Es un trono establecido con un propósito específico; no es un trono
permanente, porque deja de operar tan pronto como son aplicados los juicios sobre los
condenados. En este trono las posiciones serán opuestas a las del juicio de Pilato. Allá el Creador
fue juzgado por una criatura, pero ahora, la criatura comparece ante el Creador para recibir su
sentencia. En la sala de Pilato, Dios permanece callado ante el hombre; pero aquí, el hombre
queda ep silencio delante de Dios. Aquél que un día fue condenado ante un tribunal de la tierra,
ahora será quien tendrá que decidir los destinos de la raza humana y revelar los principios del
gobierno divino.
Por haber rechazado la gran salvación ofrecida por Cristo, ahora los pecadores tienen que
comparecer ante el gran trono blanco. Este será un trono grande por muchas razones:
• Por la dignidad del juez mismo.
• Por la grandeza e inigualable solemnidad de la ocasión.
• Por lo grandioso de la escena: aquí amanece la eternidad.
• Por las eternas consecuencias del juicio.
• Por los grandes destinos determinados allí.
El color blanco del trono corresponde a la personalidad del que lo ocupa. Él es quien "ha
dispuesto su trono para juicio. Él juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud"
(Salmo 9:7, 8). El infinito ante quien los finitos deben comparecer, es santo y justo en "el día de la
ira y el justo juicio de Dios" (Romanos 2:5). No se tratará a nadie con injusticia o ingratitud, como
le sucedió a Él a manos de Pilato. La blancura del trono simboliza la pureza y rectitud de los
juicios del Juez. Aquí vemos el fulgor de la santidad, justicia y pureza divinas. ¡Cuan terrible será
para los pecadores tener que enfrentarse al resplandor irresistible de la presencia del Señor!
B. El Juez
El Juez es el Señor nuestro Dios, el Salvador, quien declaró que su Padre le había dado toda
"autoridad de ejecutar juicio" (Juan 5:27). En vista de que la salvación fue planeada por Dios,
adquirida por Cristo y aplicada por el Espíritu Santo, es probable que las tres Personas de la
Trinidad estén presentes en el juicio de aquellos que hayan menospreciado tal salvación. Sin
embargo. Cristo será quien pronunciará el solemne juicio contra los perdidos. (Vea Juan 5:22;
Hechos 10:42; 17:31; 2 Timoteo 4:2.)
Con sus ojos como llamas de fuego, Cristo escudriñará y abrasará a los que estén frente a Él
(1:14; 19:12). Todo y todos se marchitarán ante su penetrante y ardiente mirada de justicia y juicio.
Esos ojos no parpadearán con misericordia en esos momentos, porque con ilimitada majestad, el
dueño de esa mirada penetrante ha adquirido el derecho de disponer del destino de sus
voluntariosas criaturas. Puesto que el Juez es el justo, su juicio estará de acuerdo con su
naturaleza. "¿El juez de toda la tierra, no hará lo que es justo?" Por supuesto que sí lo hará, como
lo hace siempre. "Con justicia juzga y pelea." "Tus juicios son verdaderos y justos" (Apocalipsis
19:11; 16:7).
La mención del rosfo del Juez es digna de notarse. En 12:13-16 Israel se ve forzado a huir
"delante de la serpiente", pero aquí "la tierra y el cielo" tienen que huir de delante del rostro del
Señor, que es ahora el juez. Una vez ese rostro fue escupido, abofeteado y desfigurado, pero
ahora luce adornado con una temible majestad. Y será en este rostro donde los inicuos verán su
terrible sentencia de condenación.
¡Cuan diferente será la mirada de la Iglesia hacia aquel rostro! "Y verán su rostro, y su nombre
estará en sus frentes" (22:4). Los santos del Señor tendrán el honor de participar en el juicio. "Para
ejecutar en ellos el juicio decretado; gloria será esto para todos sus santos. Aleluya" (Salmo 149:9;
compare con 1 Corintios 6:2, 3).
C. El juicio
Los tribunales de los países democráticos tratan de ofrecer a los criminales un juicio justo. Este
tribunal del cielo no se ha establecido para discutir sobre los pros y los contras en el caso de un
pecador, sino para llevar a cabo una sentencia ya declarada. Los incrédulos del mundo de hoy ya
están condenados, porque no han creído (Juan 3:18). En aquel día los muertos resucitarán y
comparecerán ante el juez, no para juicio que compruebe su culpabilidad o su inocencia, sino para
recibir la ratificación de una condenación ya pronunciada.
El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha
creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios (Juan 3:18). El que cree en el Hijo tiene vida eterna;
pero el que rehusa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él (Juan
3:36).
Este juicio es llamado "eterno" (Hebreos 6:2), porque sus consecuencias son eternas. También
sirve como garantía de que el pecado nunca invadirá la nueva creación de Dios. El cristiano se
regocijará al saber que no tendrá que enfrentar jamás tal condenación: "Ahora, pues, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús" (Romanos 8:1). Por haber aceptado a Jesús,
que llevó nuestra condenación, y haber permanecido en Él, somos salvos del pecado y de su justo
castigo.
D. Los juzgados
Son varios los objetos de juicio que se mencionan en el terrible relato del juicio del gran trono
blanco, y es muy importante notar sus respectivos juicios.
La tierra y los cielos. Ocurrirá una desaparición instantánea de la antigua creación, porque el que
está sentado en el trono fue su Creador. Por eso mismo, obedece inmediatamente a su mandato.
¿Por qué se desvanecerá la tierra? Porque fue el escenario del pecado y la rebelión, y sobre ella
se derramó la sangre del Juez. Los hombres se aferraron a ella por muchos siglos, pero aliora
desaparece. ¿Por qué desaparece el cielo también? Los cielos aéreos no pueden permanecer
porque fueron contaminados por Satanás, el príncipe de la potestad del aire. ¿Cómo pueden
permanecer los cielos si no son puros ante Dios? Entre las nuevas erial uras tendremos los
nuevos cielos y la tierra nueva (Apocalipsis 21:11). (Vea también Isaías 65:17; 66:22; 2 Pedro 3:7,
10-13; Hebreos 1:10-12).
Los ángeles caídos. Como ya se decidió la suerte del principal rebelde (20:10), Cristo procede
ahora a tratar con todos aquellos sobre quienes influyó Satanás. Si bien no tenemos pruebas en
esta narración de que las huestes satánicas hayan de comparecer ante este trono, creemos que
será en esta ocasión cuando serán juzgados todos los espíritus malignos. "Y a los ángeles que no
guardaron su dignidad sino que abandonaron sus moradas, los ha guardado bajo oscuridad, en
prisiones eternas, para el juicio del gran día" (Judas 6). Si, como Pablo afirma, nosotros hemos de
juzgar a los ángeles (es decir, a los caídos), entonces tal parece como que los santos estarán en
este tribunal realizando una labor judicial. No es difícil entender por qué Satanás aborrece tanto el
Apocalipsis y lucha por hacer que los creyentes no lo lean ni lo estudien. Él no quiere que
sepamos cómo va a ser su terrible juicio, y el severo castigo que les aguarda a sus aliados
angélicos y humanos.
Los muertos. En este grupo debemos agrupar a todos los muertos en pecado, ya sea que estén
muertos espiritual o físicamente. Los impíos que estén en la tierra en estos momentos serán
transferidos inmediatamente a este juicio, mientras que los muertos que se encuentren en el
infierno serán levantados para que comparezcan con los otros ante este tribunal. Aquí
comparecen ellos como prisioneros, esperando su sentencia de condenación eterna. Los muertos
en Cristo fueron resucitados cuando el Señor regresó por su Iglesia (1 Tesalonicenses 4:16, 17).
Pero esta resurrección no será "de entre los muertos" (para los creyentes), sino la resurrección de
todos los muertos impíos para su juicio final. Todos los que murieron en pecado antes de que
Cristo viniera al mundo serán juzgados de acuerdo al libro de la ley (Romanos 2:12; 3:19). Todos
los que murieron después de Cristo serán juzgados de acuerdo con el Evangelio eterno. No se
verán allí infantes ni débiles mentales, porque ellos no tuvieron conciencia de responsabilidad. Por
esto, la sangre de Cristo, que cubre el pecado adánico, garantiza su presencia en el cielo.
Ante este trono terrible comparecerán pecadores de todas las categorías, como se indica en la
frase "grandes y pequeños", expresión que aparece cinco veces en el Apocalipsis. Actualmente
existen varias clases y distinciones, sociales y raciales. Pero toda distinción será eliminada cuando
el Juez se siente en su trono, porque no hay acepción de personas en Él. Los grandes y
poderosos, igual que los pobres y los insignificantes, entrarán al lago de fuego y azufre.
Los cobardes. Estos son los que vivieron en la tierra llenos de temores. Siempre tuvieron miedo
de confesar a Cristo, de identificarse con el Evangelio y vivir para el Señor. Les fallaba el corazón
debido al miedo. Aunque quizá fueran valientes y fuertes en otros aspectos, cuando se trató de
recibir a Jesucristo como su Salvador, fueron cobardes.
Los incrédulos. Aquí tenemos a la clase más numerosa, que se encuentra en todos los grupos
sociales. Jesús mismo declaró que los que andan por la senda ancha son muchos. Es triste
pensar que la mayoría de los seres humanos son incrédulos. Muchos de nuestros centros de
educación secular producen paganos pulidos. La mente natural simplemente no está dispuesta a
recibir y creer el mensaje del Salvador crucificado y resucitado.
Los abominables. En este grupo se encuentran todos los moral y físicamente depravados. Aquí
se ve nuevamente la corrupción de los días de Noé. Las guerras han dado oportunidad de que se
liberen distintas clases de pecados detestables.
Los homicidas. Las estadísticas nos informan que los homicidios están aumentando. Jesús llamó
a Satanás homicida. Él es el padre de todos los que destruyen las vidas de otros. ¡Qué día tan
terrible el que les aguarda a todos los asesinos y verdugos del mundo que han matado a hombres,
mujeres y niños inocentes!
Los fornicarios. La Escritura usa la palabra "fornicación" para referirse a la inmoralidad sexual de
toda clase. El adulterio, el incesto y la idolatría son considerados como fornicación (Mateo 5:32; 1
Corintios 5:1; 2 Crónicas 21:11). También las doctrinas no bíblicas se consideran como fornicación
espiritual (Apocalipsis 19:2).
Los hechiceros. Anteriormente hicimos mención del hecho de que esta palabra está conectada
con la palabra "farmacia". En el pasado las drogas jugaban un papel muy importante en la
hechicería. Una vez más nos encontramos en una sociedad alcohólica, drogada y esclava de toda
clase de estimulantes y calmantes. En esta categoría podemos colocar a todos los que se
identifican con el espiritismo y el demonismo.
Los idólatras. La interpretación general de esta clase es que représenta a los paganos
adoradores de ídolos de madera o de piedra. Sin embargo, no todos los idólatras están en África o
en la India; hay incontables multitudes de idólatras alrededor de nosotros en nuestros países
"cristianos". Estos se adoran a sí mismos, su dinero, sus negocios, sus deportes. ¿Que es un
(dolo? Un ídolo es cualquier cosa o persona que toma el lugar de Dios en la vida de un individuo.
Los mentirosos. Toda clase de mentirosos deberán comparecer ante el trono de Dios. Satanás, el
padre de la mentira, ya estará en el lago de fuego, y ahora sus hijos van al mismo lugar. Todos los
que niegan o contradicen a Dios y a su Palabra son mentirosos.
Ninguno de los condenados podrá apelar en contra del juicio que pesa sobre ellos. Todos estarán
totalmente conscientes de su culpabilidad. Si bien los castigos serán proporcionales en intensidad,
es decir, según la culpa de cada uno, la duración del castigo será por toda la eternidad en todos
los casos.
El mar. Al describir la nueva creación, Juan declara que el mar no existe más. Esto era muy
significativo para Juan, quien en su prisión de Palmos sabía que el mar Egeo lo separaba de
aquellos a quienes deseaba ver y ministrar. Pero, ¿cual es el sentido total de la frase que indica
que el mar entregará a los muertos que están en él? ¿Debemos interpretar aquí "mar" como
símbolo de la intranquilidad y agitación de la humanidad, y por tanto, un anuncio de que las masas
y todos los alborotadores serán apaciguados en el juicio? ¿O debemos aceptar la interpretación
común: que todos los que han muerto ahogados en el mar deberán salir de su tumba submarina?
A nuestro parecer la siguiente frase, la cual indica que "la muerte" entregó "los muertos" que
estaban en ella incluye a todos los que han muerto y han sido sepultados en la tierra y en el mar.
George Pember, en su interesante libro Earth's Earliest Ages (Las edades primitivas de la Tierra),
sugiere que el mar es la prisión de un vasto número de demonios que siguieron a Satanás en su
expulsión del cielo, y quienes, cuando fue formado el mar, quedaron aprisionados en él. Es
probable que a estos se refiera el versículo 6 de Judas al indicar que Dios "los ha guardado en
obscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día". Cuando pasen el cielo y la tierra,
también el mar pasará. Por lo lanío, todos los seres que se encontrasen allí tendrían que
comparecer ante el que creó los mares.
La muerte y el infierno. La muerte o la tumba encerraba los cuerpos de los perdidos, mientras que
el Hades encerraba sus espíritus. Ahora se unen los espíritus a los cuerpos y en esos cuerpos
eternos de perdición y en esos espíritus eternos de condenación salen a la muerte de la muerte.
Pronto este monstruo será destruido: "El último enemigo en ser destruido será la muerte." El
Hades o infierno es la morada actual de los pecadores muertos. Pero esa habitación temporal
desaparecerá y en su lugar existirá el lago de fuego, que será un sitio de sufrimientos terribles y
eternos. Se habla de esta resurrección como de vergüenza y confusión perpetua (Daniel 12:2); de
los injustos (Hechos 24:15); de condenación (Juan 5:29). ¡Cuan diferente será la resurrección de
los creyentes cuando Cristo venga por su Iglesia! (Vea 1 Tesalonicenses 4:16, 17; Eilipenses 3:21;
1 Corintios 15.)
La muerte y el infierno siguieron inmediatamente a sus anteriores ocupantes en el lago de luego
(Apocalipsis 20:14). Puesto que existen como consecuencia de la introducción del pecado en el
mundo por obra de Satanás, ahora lo siguen al lugar de eterna condenación. Ya que las llaves del
infierno y de la muerte cuelgan del cinto de Cristo, Él puede actuar como quiera con ellos. "Yo soy.
. . el que vivo y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las
llaves de la muerte y del Hades" (Apocalipsis 1:17, 18) El lago de fuego viene a ser el depósito
final de todos los que fueron desobedientes a Dios y Cristo Jesús. El terrible nombre "lago de
fuego" aparece cinco veces en el Apocalipsis, y debiéramos considerar el significado de esta
morada final de Satanás, la bestia y el infierno. ¡Indudablemente, tan terrible expresión nos hace
ver que este indescriptible castigo es eterno y definitivo!
Hay quienes aseguran que aquí el lenguaje es figurado solamente y que no se refiere a llamas
verdaderas. Si esto es así, entonces la realidad simbolizada debe ser aún más terrible que la
figura. "Hay que recordar," dice Broadus, "que el lenguaje puede ser altamente figurado sin ser
ficticio. Solamente es necesario entender qué se quería decir con las figuras de las Escrituras, y
dicho significado será tan real y verdadero como si se dijera en lenguaje común y corriente. De
manera que el fuego que nunca se apaga puede ser considerado como una figura, si asi se
prefiere; sin embargo, siempre significará que en el infierno habrá algo tan terrible como el fuego;
tan cruel y atormentador como lo es el fuego al cuerpo material. Es más: la realidad del infierno,
como la del cielo, sobrepasa enormemente a los cuadros imaginativos que las cosas y figuras
terrenales puedan evocar." A esto podemos agregar el hecho de que Cristo jamás hizo una falsa
amenaza, de modo que al hablar del fuego eterno. Él estaba previniendo al hombre contra un
castigo real descrito con unas figuras tan vivas, que indican el más extremo sufrimiento.
Este juicio de fuego fue preparado para el diablo y sus ángeles:
"Entonces dirá también a los de la izquierda: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado
para el diablo y sus ángeles" (Maleo 25:41). Ellos serán los primeros en sufrir el tormento de las
llamas.
El lenguaje usado para describir la morada eterna de los perdidos es suficiente para horrorizar el
corazón del pecador. El lago de fuego; la muerte segunda; tinieblas; abismo y obscuridad para
siempre; llanto y crujir de dientes. La enseñanza de Cristo indica claramente que el tormento será
eterno (Lucas 16:24-26). En el lago de fuego los condenados estarán totalmente conscientes, lo
cual hará su angustia más intensa aún. No existe un purgatorio, ni medio de escape alguno.
"Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera (pie los
que quisieren pasar de aqui a vosotros, no pueden, ni de allá pasar para acá" (Lucas 16:26).
Todos los condenados serán atormentados para siempre jamás (Apocalipsis 20:10).
La repetida frase la muerte segunda se explica muy fácilmente. La primera muerte es física: la
separación del espíritu y el cuerpo. La segunda muerte es eterna: la separación definitiva entre
espíritu y Dios. Esta segunda muerte no tendrá potestad sobre los salvos (Apocalipsis 20:6).
Donaid G. Barnhouse, en su libro God's I.ast Word (La última palabra de Dios) afirma: "Como para
darles una palabra final de consolación a aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la
vida del Cordero y a la vez, una palabra final de advertencia a aquellos que no conocen a Dios, se
presenta una vez más la distinción: ''Todo aquel que no fue hallado inscrito en el libro de la vida
fue lanzado al lago de fuego.' "
E. Los libros del juicio
Ahora llegamos a la complicada cuestión de los diversos registros que según la declaración de
Juan están delante del Juez cuando Él juzga a los condenados que estarán de pie delante del
trono. "Los libros," "otro libro," "el libro de la vida" y "el libro de la vida del Cordero" son términos
que deben ser distinguidos e interpretados.
"Los libros" (20:12) es una expresión que implica la existencia de más de un registro en el cielo.
Se puede entender claramente que son el registro de las obras de todos los que están a punto de
ser juzgados. "Y fueron juzgados los muertos por las cosas que están escritas en los libros, según
sus obras" (Apocalipsis 20:12). El Señor mantiene un registro fiel de todos los pensamientos,
obras y palabras de los pecadores. Nada es tan insignificante como para que no sea registrado.
Este no será un juicio general; los méritos de cada persona serán considerados: "cada uno según
sus obras". El rico de Lucas 16, cuando murió y fue al Hades, clamaba: "Estoy atormentado en
esta llama." Pero Abraham respondió: "Hijo, acuérdale." Entonces el rico empezó a recordar las
oportunidades pasadas y perdidas. Recordó lo que Moisés y los profetas habían dicho. Se acordó
del mensaje de la Santa Palabra de Dios. ¡Se acordó, pero ya era demasiado tarde!
Aunque una persona tenga un buen historial de vida, es evidente que lo único que realmente
cuenta es si Cristo ha inscrito su nombre en "el libro de la vida" (Apocalipsis 20:12). "Pero no os
regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres estén
escritos en los cielos" (Lucas 10:20). La base para la condenación no es que haya ausencia de
obras, sino que sus nombres estén ausentes. "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no
profetizamos en tu nombre, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé:
Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad" (Mateo 7:22, 23).
Cristo ejerce autoridad sobre este registro, como se indica en Apocalipsis 3:5. (Vea también 13:8;
21:27). El libro de la vida del Cordero es el registro dorado de aquellos que pertenecen al Señor.
Esos nombres fueron escritos en estos libros mucho tiempo antes de los acontecimientos del gran
trono blanco. Donaid G. Barnhouse señala los puntos siguientes sobre los diversos libros que hay
en el cielo:
"Los libros" es un plural. Hay más de un libro en los registros que se llevan en el cielo. Hay por lo
menos dos libros relacionados con los que han creído en el Señor Jesucristo. Existe uno que es el
rollo de los escogidos en Cristo y es conocido como "el libro de la vida del Cordero" (Apocalipsis
21:27) o simplemente "el libro de la vida" (Filipenses 4:3; Apocalipsis 13:8). De esto estaba
hablando el Señor Jesucristo cuando les dijo a sus discípulos que debían regocijarse de que sus
nombres estuvieran escritos en el cielo (Lucas 10:20). Hay otro libro que también tiene que ver
con los creyentes. Contiene el registro de todos sus pensamientos y meditaciones relacionadas
con su Señor. Esto lo leemos en el bello pasaje de Malaquías 3:16 que dice: "Entonces los que
temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro
de memorias delante de Él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre."
Es muy posible que este libro sea el que contiene la diferencia entre aquellos que son salvos y
reciben la recompensa y la corona y aquellos que son salvos como por fuego, cuyas obras serán
quemadas (1 Corintios 3:14, 15).
En el pasaje que estamos considerando en el Apocalipsis se hace evidente que también hay
libros que tienen que ver con los no salvos... El más fácil de describir es el libro que recoge la vida
y las obras de los que no serán salvos. Aquí leemos en términos nada dudosos que las obras de
los incrédulos están registradas en los cielos. Cómo se realiza todo esto, no pretenclemos saberlo
ni nos arriesgamos a adivinarlo. Está en el secreto de Dios, pero no resulla difícil creerlo, ya que
los mismos hombres han alcanzado la capacidad de grabar en discos grandes sinfonías y
elocuentes discursos, y han podido reducir enormes bibliotecas y conservarlas en microfilms. Aquí
se nos presenta una realidad. Dios la declara. El incrédulo puede mofarse de ella, pero por este
mismo registro tendrá que ser juzgado.
Tal parece que en el "libro de la vida" habrá algo así como el registro de un censo, en el cual se
encontrarán todos los nombres de los humanos que han existido, y que los nombres de los que no
han creído en Cristo serán borrados del libro, dejando la lista de los escogidos en Cristo. Ya
hemos visto (Apocalipsis 3:5) que una de las promesas hechas a los que vencieren es que sus
nombres nunca serán borrados del libro de la vida. Esto indicaría que algunos si han sido
borrados; indudablemente, son los nombres de los perdidos. Esto se indica con mayor énfasis en
la declaración que se hace en el último párrafo de la Biblia (Apocalipsis 22:19). Los nombres de
aquellos que quiten algo de la revelación de Dios en las Escrituras, serán quitados a su vez del
libro de la vida.

Las Siete Cosas Nuevas


Apocalipsis 21:2 - 22:1

Un cielo nuevo | Una tierra nueva | La nueva Jerusalén | La nueva comunión |


El nuevo templo | La nueva luz | El nuevo Paraíso |
Cuando Satanás y los pecadores hayan sido echados de la tierra, cuando la muerte y el infierno
hayan sido derrotados y Cristo haya sido reconocido y venerado como el Señor de todos, dará
inicio una nueva era en la cual Dios será el todo en todo. ¡Por fin, la eternidad! Las sombras
habrán pasado y la gloria empezará. Un eterno y glorioso amanecer anunciará una nueva
creación, porque el último día oscuro del mundo habrá terminado. La historia del hombre estará
consumada y empezará el nuevo orden de Dios.
Estos últimos capítulos del Apocalipsis contienen una conclusión perfecta de los planes eternos
de Dios y su maravillosa providencia por su pueblo (Efesios 2:7). ¡Habremos llegado a la meta de
toda la revelación! El deseo y los esfuerzos de Satanás a través de los siglos han sido dirigidos a
separar a Dios del hombre, pero al final es Dios quien hace su voluntad. Por fin, los planes divinos
para el eterno bienestar del hombre son realizados y toda promesa divina es cumplida.
Con sublime e inigualable lenguaje, Juan describe la transición de los glorificados al pináculo de
la paz eternal. La competencia moral del apóstol para presenciar y entender las glorias de la
eternidad no venía de él mismo, sino del Espíritu Santo. Bajo el control absoluto del Espíritu de
Dios, Juan vivió y se movió en otro ámbito de la existencia y fue preparado así para recibir la
visión de las realidades del cielo.
Sentimos que estos capítulos invitan a la contemplación más que a la interpretación; a la
reverencia más que a la investigación. Nos vemos invadidos del deseo de que se supiera mucho
más acerca de nuestra morada eterna. Una de las razones por las cuales escasean los detalles
acerca del estado eterno, es la limitación del lenguaje para expresar lo que Juan vio y vivió. Las
mejores palabras son únicamente palabras, un medio inadecuado de expresión cuando se trata de
la gloria eterna. Una vez en el cielo, en medio de aquel esplendor maravilloso, haremos nuestra la
exclamación de la reina de Sabá: "Ni aun se me dijo la mitad" (1 Reyes 10:7).
La frase clave en la sección final del Apocalipsis está en 21:5: "He aquí, yo hago nuevas todas las
cosas." Algunos sugieren que aquí se confunden la época milenial y la eternidad para constituirse
en un cuadro perfecto de la gloria interminable. (Cronológicamente, Apocalipsis 21:9-27 podría
preceder a 21:1-8. Los versículos 7 y 8 apuntan hacia un período previo al amanecer de la era
eterna.) La escena presentada es magnífica en verdad. Por fin Cristo es el héroe de los siglos y
está a punto de entregar el reino a su Padre. ¡Qué conmovedor va ser éste acto de rendimiento,
tanto para el Padre como para el Hijo! ¡Cuan necesario es que vivamos más el futuro Como lo hizo
el apóstol Pablo, aprendamos a equilibrar el triste "ahora" con el glorioso "mañana".
1. Un cielo nuevo (21:1)
"Vi un cielo nuevo.. . el primer cielo pasó" (Apocalipsis 21:1). Al comparar todo este versículo con
el 20:11, encontramos el orden invertido. Delante del gran trono blanco la tierra y el cielo huyeron.
Este cambio de orden es significativo. En la creación antigua, que termina en 20:11, Dios estaba
íntimamente relacionado con la tierra, sobre la cual El tenía un templo para su pueblo. Pero ahora
que su pueblo mismo es el templo (21:3), todo tiene naturaleza celestial.
Por "cielos" en 21:1 no se quiere dar a entender la presencia inmediata de Dios, sino los cielos
aéreos; es decir, todo lo que está entre la tierra y la morada de Dios. El cielo antiguo es el lugar
desde donde operaba Satanás, por lo que no era limpio ante los ojos de Dios. El cielo nuevo habrá
de ser constituido de una manera tan diferente, que el sol, la luna, las estrellas y todas las
propiedades atmosféricas actuales no serán necesarios. Por fin habrá un amanecer sin que haya
anochecer.
En las Escrituras se mencionan tres cielos:
1. El tercer cielo, o cielo verdadero, es el lugar al cual fue arrebatado Pablo en la presencia
inmediata de Dios. Esta es la región de la gloria divina y también es la morada de los ángeles y los
santos (2 Corintios 12:1-5).
2. El segundo cielo o cielo astronómico, es la zona donde se encuentran el sol, la luna y las
huestes de estrellas y demás cuerpos celestes (Job 38:31-33).
3. El primer cielo o cielo atmosférico, es el aire que está alrededor de nosotros y sobre nosotros.
Se dice que Satanás es el príncipe de esta región (Efesios 2:2).
Puesto que el tercer cielo (la morada de Dios) es eterno, no estará sujeto a cambio alguno. "Los
cielos nuevos" nos sugieren una transformación de los cielos atmosféricos y astronómicos. Con
nuestro cuerpo celestial, podremos recorrer el nuevo cielo y la nueva tierra.
Es necesario un nuevo cielo intermedio debido a que el actual ha sido contaminado por la
presencia de Satanás, el príncipe de la potestad del aire. Esta es la razón por la cual las estrellas
no son limpias a los ojos de Dios (Job 25:5). El espacio situado entre nosotros y la morada de Dios
ha sido invadido también con cohetes, satélites y toda clase de desechos espaciales lanzados por
los hombres del siglo XX.
2. Una tierra nueva (21:1)
"Una tierra nueva. . . la primera tierra pasó" (Apocalipsis 21:1). Realmente pasará sin que lo
lamentemos mucho. La tierra antigua debe desaparecer porque ha sido escenario del pecado y la
violencia del hombre. También se ha empapado con la sangre de millones de mártires y ha sido
teñida con la sangre del Redentor. Además ha sido inundada con mares de lágrimas por los
hombres y las mujeres de Dios. La tierra nueva nunca experimentará el pecado, el dolor ni la
muerte. Algunos eruditos creen que el cielo nuevo va a ser la habitación de los santos redimidos
en gloria, mientras que la tierra nueva será la morada de los redimidos que serán salvos durante la
Tribulación, quienes pasarán por el milenio.
Una notable omisión en la nueva creación de Dios serán los océanos: "El mar ya no existía más"
(21:1). ¡Cuánto ha de haberse consolado el corazón de Juan con tal revelación, ya que en la isla
de Patmos el apóstol sufría la separación más triste que el mar puede causar! En el cielo, sin
embargo, nada nos podrá separar de nuestros seres queridos. Todos los que son del Señor
estarán unidos para siempre.
Hay una diferencia de opinión entre los eruditos bíblicos en cuanto a si la nueva creación (la cual
no aparecerá antes que desaparezca la antigua) va a ser totalmente nueva, o si sólo será una
renovación de la antigua. Algunos señalan que el fuego no simboliza aniquilación, sino sólo
purificación y que Dios únicamente va a purgar la creación vieja para convertirla en un lugar de
habitación adecuado para sus santos glorificados. Otros escritores dicen que el lenguaje usado
por el Nuevo Testamento es claro y enfático, y que habrá una desaparición total de la antigua
creación. Esta huirá, "pasará con gran estruendo" y será quemada, lo cual implica (según ellos) no
una mera transformación, sino una destrucción. La vieja creación será desechada como ropa
inservible, como andrajos completamente inútiles.
Pero, ¿no hay una forma de hacer que la ropa vieja reaparezca como nueva? Cuando Dios dijo:
"He aquí yo hago nuevas todas las cosas" (21:5), la palabra que usó para "nuevas" no fue la que
tiene el significado de nuevo en cuanto a tiempo o de aparición reciente, sino nuevo en forma o
calidad, de una naturaleza diferente a la antigua. Así es como se usa esta misma palabra en el
"hombre nuevo" de Efesios 4:24, que implica un hombre totalmente distinto del primer Adán. Pablo
describe el nuevo carácter del hombre, el cual es espiritual y moral de acuerdo con el modelo de
Cristo. Y así ocurrirá con el cielo nuevo y tierra nueva, los cuales diferirán completamente en
forma y calidad de los originales.
Sin importar cuál sea nuestro punto de vista, el período que transcurre entre la primera y la
antigua creación es el que está incluido en la Biblia. La primera creación es la esfera y escenario
de las primeras cosas. El pecado, iniciado en el cielo por Lucifer, ha devastado a la primera
creación. La nueva creación será totalmente diferente, como puede verse a través de un estudio
de los males que no existirán más, según Juan. Al describir las bendiciones de la nueva creación,
Juan sólo pudo usar una serie de frases negativas:
• No habrá más enfermedad
• No habrá más dolor
• No habrá más hambre
• No habrá más sed
• No habrá más tristeza
• No habrá más lágrimas
• No habrá mar
• No habrá más muerte
• No habrá más pecado
• No habrá más noche
Y no estando presente Satanás, tampoco habrá tentación. A las puertas de las edades eternas,
alcanzaremos un mundo sin tragedias, sin tribulación y sin maldad. Allí morará "la justicia" (2
Pedro 3:13). Compárese esto con los pasajes de Mateo 24:35; Hebreos 1:1-12; 12:25-29; 2 Pedro
3; Isaías 34:4; 65:17; 66:22. Con tan gloriosa perspectiva, ¿no deberíamos luchar por llevar una
vida de acuerdo a los principios y valores de la eternidad? Las pruebas y desilusiones del presente
no pueden compararse con la gloria que será manifestada en aquel dichoso e interminable día.
3. La nueva Jerusalén (21:2, 9-21)
En su descripción perfecta sobre la unidad perfecta, Juan nos hace ver la relación de gobierno
que hay entre la Iglesia y todo lo demás. (Aquí también debemos tomar nota de los verbos que
usa Juan para describir su experiencia: Vi y oí.) Aquí se hace un contraste entre la nueva
Jerusalén y la antigua. La presente Jerusalén terrenal, la llamada "Ciudad Santa" es una ciudad
que tiene poco de santa, mientras que la nueva Jerusalén será una ciudad perfecta procedente del
cielo. Como una esposa ataviada con su bella vestidura nupcial, la Iglesia desciende con toda su
gloria. Formada por el solícito afecto del Espíritu Santo en el desierto de este mundo, fue raptada
por el Esposo al cielo y ahora, después de sus bodas con El, aparece adornada con todos los
encantos de la eternidad.
Algunos escritores creen que Apocalipsis 21:1 tiene relación con la cena de bodas del Cordero
(19:7). La primera boda de la Biblia (Génesis 2:18-24) puede ser usada como un cuadro típico del
origen de la Iglesia y su relación con Cristo. La novia falsa, la ramera (17:5), lucía una gloria
terrenal, pero la novia del Cordero resplandece por la belleza y la gloria que proceden de Dios.
Aun en su estado eterno la Iglesia no posee ninguna gloria inherente, "teniendo la gloria de Dios"
(21:11). (Véase también Filipenses 3:20, 21).
Juan también compara a la Iglesia con una ciudad (vea también 3:12). William Neweil tiene una
útil exposición de la sociedad de los redimidos como una ciudad. A continuación se da un resumen
adaptado de algunos de sus puntos:
Será una ciudad verdadera. En este pasaje se da una descripción literal de todas las cosas: oro,
calles, medidas, piedras, etc. Esta ciudad desciende del cielo, porque sería imposible construir
una ciudad santa aquí. En esta nueva morada de la Iglesia todos los materiales son provistos por
Dios. (La ramera y la ciudad de Babilonia son una falsificación que había hecho Satanás de 21:2,
que es un sumario de 21:9-11.)
Será una ciudad celestial. Esta ciudad desciende del cielo porque es para un pueblo celestial. Sin
una naturaleza celestial (la cual es provista por el Espíritu Santo en la regeneración), no se podría
vivir en ese ambiente eterno. "Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se
avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad" (Hebreos 11:16).
Será una ciudad residencial. La ciudad que Juan describe con lujo de detalles será la residencia
eterna de Cristo y de los suyos, cuyos cuerpos glorificados serán semejantes al de Cristo. Los
demás, por supuesto, también compartirán esta gloria (21:24-26), pero la iglesia será como una
esposa en su casa. La palabra morar (Salmo 23:6) significa estar en su casa. ¡Qué gloriosa
esperanza: estar en nuestra propia casa con el Señor para siempre!
Será una ciudad enorme. La descripción de las medidas de esta ciudad sorprende a la
imaginación humana. La longitud, la anchura y la altura de esta ciudad son exactamente iguales:
12.000 estadios (cerca de 3.300 kilómetros). La perfección de gobierno se sugiere en la constante
repetición del número doce. Hay doce puertas, doce ángeles, doce tribus, doce fundamentos,
doce apóstoles, doce piedras preciosas y doce perlas. Las doce puertas están relacionadas con
Israel (Mateo 19:28) y los doce fundamentos, con la Iglesia (Efesios 2:20).
Será una ciudad gloriosa. La gloria de Dios será la luz de esta ciudad:
"Teniendo la gloria de Dios; y su fulgor será semejante al de una piedra preciosísima, como
piedra de jaspe, diáfana como el cristal" (21:11). El Cordero será su lumbrera; es decir, la fuente
de toda la iluminación necesaria. No habrá necesidad de luz natural. La mención de "una caña de
medir" (21:15), implica que cuando Dios mide una cosa es porque le pertenece y la quiere usar.
Todo será medido para que esté de acuerdo a sus requisitos para bien de sus santos glorificados;
su Iglesia estará adornada con todos los encantos eternos del cielo.
Será una ciudad capital. La eterna morada de Dios se encontrará en esta ciudad capital y será
más resplandeciente que todas las capitales modernas del mundo. Este será el centro de la
presencia y el gobierno divino en el universo de Dios y del Cordero. Cada vez que se habla de la
ciudad, se menciona el nombre del Cordero, y las siete referencias que se hacen de El (21:9,
14,22,23,27; 22:1, 3), indican que aunque Cristo le entrega el reino_al_Padre, El lo comparta
también con los" redimidos.
4. La nueva comunión (21:3-7)
Por fin aquella comunión que fue rota en el huerto del Edén (Génesis 3), es restaurada plena,
total y eternamente. Nunca jamás podrán ni Satanás ni el hombre romper dicha comunión. ¿Qué
es el cielo? ¿No es una sociedad de almas completamente restauradas en comunión espiritual
ininterrumpida con Dios? Entonces aquí tenemos un cielo que desciende del cielo.
Pero Dios no descenderá a morar con los hombres hasta que la antigua creación desaparezca.
La tierra actual está muy corrompida para ser la morada de Dios. La frase "con los hombres"
aparece tres veces, sugiriendo que habrá una eterna y bendita comunión entre Dios y los
hombres. El deleite de Dios es habitar con los hijos de los hombres (Proverbios 8:31). El resultado
de esta preciosa comunión será un mundo sin lágrimas, porque sólo Dios puede enjugar nuestras
lágrimas: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá
más llanto, ni dolor, ni clamor; porque las primeras cosas pasaron" (21:4). ¡Qué glorioso día!
5. El nuevo templo (21:22)
Por fin las sombras y figuras ceden el paso a la realidad, a la substancia (Hebreos 9:23, 24).
Todas las cosas que estaban relacionadas con el tabernáculo y el templo solamente tenían el
propósito de tipificar a Jehová Dios y al Cordero. El templo milenial de Ezequiel era el centro de
adoración en la ciudad terrenal, pero ahora todo está centralizado en torno al trono, al cual todos
tienen acceso. En tiempos antiguos, Dios tenía un templo para su pueblo y durante la época de la
Iglesia, tiene un cuerpo de redimidos como templo. Juan describe ahora la edad eterna, en la cual
Dios se ofrecerá a sí mismo como templo para su pueblo.
Cuando Juan habla de que el templo de Dios está abierto en el cielo, usa la palabra griega que
significa "el lugar más santo", el lugar santísimo, al cual sólo el sumo sacerdote entraba una sola
vez al año. Dios manifestará su gracia inmutable en medio de su pueblo. Su trono y su santa
presencia sobrepasarán gloriosamente al arca del pacto que estaba en el tabernáculo y en el
templo. Esta referencia, junto con la anterior acerca de la maldición del templo (11:1,2), indica que
será en ese momento cuando se revelará la morada secreta de los hijos de Dios.
En medio de la demolición de imperios y la desaparición del mundo antiguo, Juan nos asegura
que todos los santos estarán bajo la sombra del Omnipotente y que habrá acceso inmediato a
Dios sin la intervención de un sacerdote o mediador. La ausencia de templo implica pleno y libre
acceso para todos los verdaderos adoradores. Walter Scott lo expresa apropiadamente:
¿Qué necesidad habrá de templo? Dios en la grandeza de su ser y como el que ha estado activo
y gobernado al mundo por los siglos, es revelado ahora en gloria por el Cordero. La presencia
divina se difunde por igual a todas partes. Dios y el Cordero se harán manifiestos en todos lo»
rincones de la enorme ciudad de oro.
Dios ha reconocido a su pueblo como templo, pero ahora él es su templo vivo y verdadero, la
verdadera arca y el eterno maná escondido. Así como hubo relámpagos y truenos en la cumbre
santa del monte Sinaí, donde fue erigido el primer tabernáculo — señales divinas a favor de la ley
santa que el poder del mundo había desafiado — también la morada de Dios estará siempre
abierta como un santuario de la fe, pero al mismo tiempo será un Sinaí cubierto de nubes y fuego
consumidor para todos los que rechacen a Dios (Hebreos 12:18-24).
6. La nueva luz (21;23-25; 22:5)
La ciudad eterna y santa tendrá un sistema especial y sobrenatural de iluminación. Ahora
tenemos la luz natural que proviene del sol, la luna y las estrellas. El sol es la fuente de vida y luz
para todo lo que existe sobre la tierra. La luna y las estrellas son sólo reflectores de su luz. Pero
estos cuerpos celestes que fueron creados para desempeñar ciertas funciones, habrán pasado
con los cielos antiguos y a no existirán. En la actualidad también tenemos una iluminación artificial,
porque la tecnología ha logrado producir nuevas fuentes de luz para iluminar la oscuridad de la
noche. Pero en la nueva Jerusalén, Dios y el Cordero emanarán toda la luz que sea necesaria.
Cristo declaró que El era la luz del mundo, y será la luz del mundo eterno también. Juntamente
con el Padre, El será la luz del nuevo mundo como lo es del antiguo. En esa gran ciudad no habrá
más noche; será un eterno amanecer, un día sin final.
Las puertas de la ciudad nunca se cerrarán. No habrá necesidad de policías para que cuiden a
los moradores de la ciudad, porque tampoco habrá ladrones. Las naciones podrán salir y entrar
libremente. Todo lo que pertenece al pecado y a las tinieblas habrá desaparecido. Todo lo natural
y artificial se habrá desvanecido. ¡Verdaderamente, la perspectiva de algo tan perfecto nos
asombra! En medio de este mundo, debemos resplandecer como antorchas (Filipenses 2:15),
pero en aquel mundo brillaremos más al reflejar la eterna gloria de Cristo.
7. El nuevo paraíso (22:1-5)
Hay muchas características importantes que debemos tener en cuenta al estudiar este capítulo.
1. Un libro sólo posee valor en proporción al valor de la verdad que revela. "Y me dijo: Estas
palabras son fieles y verdaderas" (22:6). Aquí tenemos una solemne afirmación de la veracidad de
las Escrituras. Un ángel del cielo viene a autenticar las profecías del Apocalipsis. Todos los
profetas de antaño actuaron bajo el control del Espíritu de verdad.
2. Un libro siempre está íntimamente relacionado con su escritor. El nombre de Juan aparece
cinco veces en el Apocalipsis, mencionándolo como su escritor: "Escribe en un libro lo que ves"
(1:11), y todo este dramático libro fue escrito por Juan, quien estaba acostumbrado a escribir (2
Juan 12; 3 Juan 13). La "alta crítica" niega que Juan haya escrito el Apocalipsis y lo atribuye a otro
Juan que no era el apóstol, pero como bien dice Hilgenfield: "Un Juan desconocido, cuyo nombre
ha desaparecido de la historia, dejando escasos rastros de sí, difícilmente pudo haber sido el que
escribiera mandamientos expresos en el nombre de Cristo y del Espíritu Santo para las siete
iglesias." Las cinco veces que se usa el nombre de Juan demuestran que quien escribió el cuarto
evangelio y las tres epístolas que llevan su nombre, fue también e] que escribió el Apocalipsis, tal
como se le ordenó que lo hiciera (1:1, 4, 9; 21:2; 22:8).
3. Un libro no sellado no es más que un libro que está abierto para que pueda ser leído y usado.
Lo que fue había estado sellado desde el tiempo de Daniel (Daniel 12:4) queda ahora expuesto.
No olvidemo que Apocalipsis significa revelación, y esto es justamente lo que contiene todo el
libro. Mientras más nos acercamos a los acontecimientos que se registran en él, más claras nos
parecen sus profecías (22:10).
El punto culminante de la redención, que se alcanza aquí, es el milagro de un huerto del cual han
sido excluidos para siempre la serpiente y el pecado. Observemos brevemente alguna
característica del glorioso futuro del pueblo de Dios. En la antigua creación todos los ríos corrían
hacia el mar, pero aquí tenemos un río sin mar; un río que proveerá la fertilidad y la vegetación de
la nueva creación. Los ríos abren la Biblia (Génesis 2:10) y la cierran (22:11). Este río corre desde
el trono, el cual es su origen y manantial. El agua de este río divino es clara como el cristal, es
decir, completamente pura. No requerirá ningún tratamiento para purificar. Todos los tronos ceden
su lugar al trono de Dios y del Cordero (1 Corintios 15:24-28).
La Biblia también empieza con un árbol de vida y termina con otro. Este estará en medio de una
calle, lo cual significa que no habrá aislamiento ni exclusión. Todos podrán tener acceso a este
árbol de sanidad. Las hojas de este árbol producen salud y vida. Los frutos son para los santos
(Ezequiel 47:12). Puesto que toda enfermedad y muerte han desaparecido (21:4), la sanidad
provista por ese árbol no está asociada con el cuerpo. Como la existencia de sanidad implica la de
la enfermedad, la traducción "para la salud de las naciones" es preferible.
En Génesis 2:8-15 Dios creó un hogar material para el hombre en el huerto. Pero aquel huerto
original presenció la rebelión de Satanás y la transgresión del hombre (Génesis 3:1-7). Ahora
tenemos aquí un huerto que sobrepasa al primero en todo sentido. Nada se marchitará ni morirá
jamás. Habrá desaparecido para siempre la maldición que Dios pronunció sobre el primer huerto
de la tierra. La calamidad del Edén nunca volverá a ocurrir, ya que ha desaparecido el pecado
para siempre y tampoco habrá más maldición. La última palabra del Antiguo Testamento es
maldición: "El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia
los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición" (Malaquías 4:6). Pero el Nuevo
Testamento empieza con Jesucristo, el que vino para llevar la maldición sobre sí mismo (Gálatas
3:13). En el glorioso final de la Biblia encontramos una bendición en lugar de una maldición
(Apocalipsis 22:3, 21).
El triunfo de Cristo puede ser presentado de la manera siguiente:
• En el Génesis: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra." En el Apocalipsis: "Vi un cielo
nuevo y una tierra nueva."
• En el Génesis: "A las tinieblas llamó noche." En el Apocalipsis: "Allí no habrá noche."
• En el Génesis: "De cierto morirás."
En el Apocalipsis: "No habrá allí más muerte."
• En el Génesis: "Multiplicaré en gran manera tus dolores." En el Apocalipsis: "Ni habrá más
llanto, ni clamor, ni dolor."
• En el Génesis: "Maldita será la tierra por tu causa." En el Apocalipsis: "No habrá allí más
maldición."
• En el Génesis: Fueron apartados del árbol de la vida. En el Apocalipsis: Aparece el árbol de
vida.
• En el Génesis: Aparece Satanás. En el Apocalipsis: Desaparece Satanás.
• En el Génesis: "Abraham buscaba la ciudad con fundamentos." En el Apocalipsis: Se ve una
ciudad de perfección y gloria definitivas.
Juan sigue declarando que en la nueva creación los siervos de Dios estarán activos
incesantemente. Nosotros reinaremos para siempre jamás con El: "Y reinarán por los siglos de los
siglos" (22:5). Esto significa que los santos no permanecerán sentados tocando arpas todo el
tiempo. Provistos de cuerpo y mente perfectos y glorificados, tendremos el gozo de servir al Señor
como no lo podemos hacer ahora debido a la perturbadora influencia del pecado. Tendremos
privilegios nunca imaginados en aquella tierra que será más esplendorosa que el mismo día: allí
veremos su rostro. ¿El rostro de quién? ¡El del Cordero (22:3,4)! ¿Estamos viviendo ya en la
esperanza gozosa de ese momento conmovedor, cuando por primera vez contemplemos con
nuestros ojos al Rey en toda su belleza y resplandor?
Inefable maravilla la que contemplaremos al ver la faz ante la cual han huido el cielo y la tierra.
Pero el mayor portento ocurrirá cuando seamos transformados a su semejanza. "Su nombre," dice
Juan, "estará en sus frentes" (Apocalipsis 22:4). Por el término "nombre" debe entenderse al
carácter y la naturaleza de Dios. El sello, por supuesto, es un distintivo de propiedad y seguridad.
Pero, ¿por qué la referencia a la frente? El sello estará en un lugar donde todos puedan verlo con
facilidad. Vamos a reflejar perfecta y públicamente el carácter de Dios (7:3). ¡Cuan impresionante
es pensar que nuestra frente será sellada por El y luciremos ese sello para siempre!
Antes de terminar su maravillosa descripción de la resplandeciente herencia de los santos, "la
Jerusalén de arriba," Juan dice algo más sobre su radiante gloria y su incomparable luz: "No habrá
allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor
los iluminará" (22:5). No habrá noche, ni lámpara ni sol: una gloriosa ciudad de luz que se yergue
en contraste con el presente mundo de densas tinieblas. Ahora sólo la mitad del mundo puede
tener luz a la vez, pero cuando el Señor irradie su luz, ésta brillará en todo lugar al mismo tiempo.
Esta luz eterna está fuera del alcance de toda investigación científica; trasciende nuestra
comprensión humana y limitada. ¡Qué ciudad! ¡No habrá allí noche con sus tinieblas y su terror; no
habrá necesidad de servicio de iluminación; no habrá más amanecer ni anochecer!
La revelación de Cristo se ha consumado. Su gloriosa manifestación como el Cordero
omnipotente no sólo es ratificada, sino también aplicada. Después de mostrar el maravilloso
panorama de su gloria, gracia y gobierno, el Apocalipsis concluye con una doxología sumamente
sencilla, tierna y breve. Tanto en el prólogo como en el epílogo del Apocalipsis, se habla de la
segunda venida (1:7; 22:20). En el epílogo (22:6-21) encontramos un estilo conciso y breve que le
da una impresionante conclusión a este extraordinario libro. Al hacer un análisis cuidadoso de las
palabras, nos damos cuenta de que encierran un resumen de los temas de primordial importancia
tratados a través de todo el libro. Esto es, la certeza del cumplimiento de la profecía y la
inminencia de dicho cumplimiento.
El ángel que aparece, habla de sí mismo en tercera persona y agrega una bienaventuranza a la
promesa del regreso de Cristo (22:6). Existe un admirable paralelismo entre estas palabras y las
del prólogo (1:1-8).
Juan queda tan sobrecogido al contemplar la santa ciudad, la nueva Jerusalén que cae postrado
sobre su rostro a los pies del heraldo angélico para rendirle adoración. Sin embargo, éste le
recuerda que la alabanza y la reverencia pertenecen exclusivamente a Dios.
Entonces se le indica con toda claridad que considere muy cercana la segunda venida de Cristo.
Las cosas que se le manifestaron no eran para ser guardadas en secreto, como si el día de su
cumplimiento estuviera todavía lejos. Estas visiones pertenecen al presente, porque Cristo está a
punto de aparecer.
Hay una solemne declaración sobre el destino fijo e inalterable de la decisión humana deliberada.
El carácter humano sigue produciendo su inevitable desarrollo y su fruto; la condenación está
sellada para los impíos (22:10, 11).
En la repetida declaración "Yo soy el Alfa y la Omega" (1:8, 11; 22:13), tenemos una contundente
evidencia de la divinidad de Cristo.
En lo que respecta a los perros, éstos simbolizan la repugnante y ofensiva inmundicia de todos
aquellos que rechacen la limpieza de la sangre del Cordero y queden fuera de la Ciudad Santa
(22:15).
La estrella resplandeciente de la mañana brilla con más intensidad un poco antes del amanecer.
Es un símbolo perfecto del regreso de Cristo, quien traerá el amanecer de una era de luz radiante
(22:16).
De la misma manera en que se pronuncia una bendición para los que hagan un uso apropiado de
este libro, así también hay una solemne advertencia para los que abusen del mismo. Se pronuncia
un ay contra todos los que adulteren cualquiera de estas enseñanzas. Esta advertencia se refiere
a aquellos que voluntariamente y a sabiendas distorsionan y pervierten sus grandes verdades.
Todos los que amen este Libro de Dios deberán velar por su integridad (22:18, 19) y declarar todo
el consejo de Dios.

Las siete cosas últimas


Apocalipsis 22:8-21

El último testimonio de que la visión es cierta | La última bienaventuranza apostólica | El último


testimonio divino |
La última invitación celestial | La última promesa de su venida |La última oración sincera | La
última bendición
El Génesis es el libro de las primeras cosas, y el Apocalipsis es el de las cosas postreras. Es muy
importante comparar los principios con las conclusiones. En esta última sección del último libro de
la Biblia hay siete cosas últimas que deben ser consideradas.
1. El último testimonio de que la visión es cierta (22:8)
Los verbos que denotan experiencia son prominentes en este versículo: "Yo. . . soy el que oyó y
vio. . . Me postré." Es probable que esta sea una referencia a la suprema visión del nuevo paraíso
(22:1-7). Pero estos verbos que describen experiencias también confirman la autenticidad del
Apocalipsis como un todo.
2. La última bienaventuranza apostólica (22:14)
Anteriormente describimos todas las bienaventuranzas del Apocalipsis. Aquí se nos recuerda que
la obediencia a todo lo que Dios ha revelado trae consigo ricas recompensas (Juan 13:17). Los
creyentes debemos caminar sobre dos pies: la confianza y la obediencia.
3. El último testimonio divino (22:16, 18, 20)
Cristo, quien vive para siempre jamás, confirma todas las profecías del Apocalipsis, salidas de la
mente divina para revelarlo a El en toda su gloria y majestad. Tres veces encontramos la
expresión "dar testimonio", "testifico". La expresión "Yo, Jesús", declara que El es el Jesús de toda
la historia. ¡Qué declaración tan sobria, pero a la vez tan enfática: Yo, Jesús! El pronombre
personal es enfático. El Apocalipsis es el libro de la revelación de Jesucristo y El es el tema central
de todo su mensaje. La raíz pertenece a la tierra y simboliza su humanidad, pero la estrella -es del
cielo y simboliza su divinidad. Puesto que las palabras de Jesús significan exactamente lo que
dicen, entonces la falsificación de cualquier parte de este libro sublime tiene que ser algo trágico.
La mutilación de una parte de este libro (o de la Biblia) merece el juicio divino.
4. La última invitación celestial (22:17)
Para entender correctamente las tres formas en que Juan usa el verbo venir, debemos
examinarlas a la luz del contexto. Las primeras dos veces realmente significan "¡Ven!" El primer
ven es doble: El Espíritu y la esposa dicen "¡Ven!" ¿A quién se dirigen? Al que dice tres veces en
el capítulo: "Yo vengo pronto" (22:7, 12, 20). El Espíritu Santo habla a través de la esposa de
Cristo, la Iglesia, y se une a ella en respuesta a la voz del que viene como la estrella de la
mañana. Entonces cada cristiano, tanto individual como colectivamente, dice:
"¡Ven!" ¿Tenemos nosotros el deseo ferviente de dar la bienvenida al Señor a su regreso? El
tercer ven está relacionado con el pecador que como alma sedienta, debe buscar el agua de vida
antes de que sea demasiado tarde.
5. La última promesa de su venida (22:20)
Antes de su muerte, resurrección y ascensión, el Señor prometió regresar por su Iglesia
verdadera (Juan 14:1-3). Aquí, por última vez, confirma su promesa con las palabras "Yo vengo
pronto". La Biblia está llena de promesas, como lo he demostrado en mi libro titulado Todas las
promesas de la Biblia. Pero ésta es la promesa más bienaventurada entre todas.
6. La última oración sincera (22:20)
La Biblia está inundada de oraciones. Esta es la última. Juan se hace eco del anhelo de los
santos a través de todas las edades en su corta pero sincera súplica: "Sí, ven. Señor Jesús."
7. La última bendición (22:21)
El último libro de la Biblia, tan lleno de juicios, termina en gracia y no en maldición, como
terminaba el Antiguo Testamento. "Amén." Así sea. La certeza absoluta de la verdad queda
confirmada, y toda la gloria de la eternidad será nuestra solamente a través de su gracia.
El Apocalipsis empieza con "la revelación de Jesucristo" y termina con "la gracia de Cristo Jesús".
Así lo expresa Christina Rossetti:
"Todo lo que hay entre estas dos frases no cumple su propósito en nosotros, a menos que le
demos culminación a todo en la gracia que nace del temor de Dios y de la obediencia a sus
mandamientos."
Se está haciendo tarde y el tiempo está a punto de vencerse. ¡Ojalá el Señor nos encuentre
viviendo como hijos del día, con nuestro rostro vuelto hacia el eterno amanecer! ¡Que todas las
cosas de este mundo se nublen ante la luz de semejante gloria! En medio de las sombras,
caminemos con la seguridad de que tenemos una herencia de dicha que aún no podemos ver. Las
mismas manos que se dejaron clavar en una cruz por nosotros, esperan el momento de
podérnosla entregar.

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