Poder Judicial de la Nación
CAMARA CIVIL - SALA J
Expte. N° 35.523/2012. “V., R. A. y otro c/ N., A. M. s/ acciones art. 15 de
la ley 13.512”. Juzgado N° 6
///nos Aires, a los 25 días del mes de noviembre de 2015, reunidas las
Señoras Jueces de la Sala “J” de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones
en lo Civil de la Capital Federal, a fin de pronunciarse en los autos
caratulados: “V., R. A. y otro c/ N., A. M. s/ acciones art. 15 de la ley
13.512”.
La Dra. Zulema Wilde dijo:
Contra la sentencia de fs. 367/377, se alzan la parte actora y la demandada,
quienes expresan agravios a fs. 431/432 y 423/429. Corridos los traslados de
ley pertinentes, fueron evacuados a fs. 439/443 y fs. 435/437. Con el
consentimiento del auto de fs. 450 quedaron los presentes en estado de
resolver.
La sentencia de autos hizo lugar a la demanda con costas. Impuso a la
accionada a que en el plazo de diez días de encontrarse firme lo decidido se
proceda a desmantelar y poner fuera de uso la chimenea que provoca
emanaciones de humo o gases de combustión y otros elementos. Asimismo
se condenó a abonar la suma de dieciocho mil pesos con mas los intereses
fijados en el considerando IV, dentro de los diez días de quedar firme o
ejecutoriada dicha sentencia.
I.- Cuestión Preliminar
El Código que nos rige ha traído una expresa disposición respecto a la
temporalidad de la ley. A fin de interpretar coherentemente las normas
contenidas en el art. 7, sobre la base de la irretroactividad de la ley respecto
de las situaciones jurídicas ya constituidas o extinguidas, y el principio de
efecto inmediato de la nueva ley sobre las situaciones que acontezcan, o
relaciones jurídicas que se creen con posterioridad a su vigencia, y a las
consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes, ha de
tenerse en consideración en este caso, que la situación de que se trata, ha
quedado constituida, con sus consecuencias devengadas, conforme a la ley
anterior.
Las consecuencias son los efectos, -de hecho o de derecho- que reconocen
como causa, una situación ya existente, en este caso, el hecho ilícito
imputado. Por lo que al haber nacido al amparo de la legislación anterior, ella
es la que regula el presente.
II.-Por una cuestión metodológica cabe entrar a conocer en primer término a
conocer de lo vertido por la demandada en tanto solicita la revocación de la
sentencia.
En primer término es dable recordar que “La doctrina de la arbitrariedad
reviste carácter excepcional y su aplicación no tiene por objeto corregir en
tercera instancia pronunciamientos equivocados o que el recurrente
considera como tales, ni cubre las discrepancias planteadas respecto de la
valoración y selección de la pruebas efectuadas por el Tribunal de la causa, ni
autoriza a suplir el criterio de los jueces en cuestiones que, por su naturaleza
le son propias si la sentencia expone argumentos suficientes que bastan para
sustentarla” (CS, noviembre 27-1979, “Poblet S.M. c/ Colegio San José
Obrero”, ídem junio 5-1980, “Knaus, Silverio c/ Kilstein, Leonardo”; ídem
junio 24-1980, “Moyano, Juan C.”, ídem julio 22-1980, “Mois Ghami SA” RED.
14, página 893, sum. 416). (CNCiv., Sala “H”, “Lucero SA c/ López Vidal s/
prescripción adquisitiva”. R. 494841, 03/09/2008).
Por otra parte nuestro Supremo Tribunal ha sostenido que la tacha de
arbitrariedad no debe encubrir las discrepancias del apelante en lo referente
a la apreciación y selección de la prueba, mas cuando es un remedio
estrictamente excepcional y de su exclusivo resorte.(C.S., mayo 11-976, E.D.,
64-407).
Consecuentemente nada cabe modificar de lo resuelto.
III.- La primera argumentación está referida a la supuesta errada
interpretación, hecha en la sentencia, de la pericial de oficio rendida por el
ingeniero designado, en estos autos.
El apelante sostiene que el hogar a leña fue construido en la parte privativa
de la unidad funcional de la demandada, conforme a las reglas del arte del
buen construir y dando cumplimiento a la normativa vigente.
Sin perjuicio que el rezongo se refiere a la pericial rendida, el apelante reitera
en esencia, lo ya puesto de manifiesto en el escrito de contestación de
demanda, en cuanto a que las obras fueron llevadas a cabo conforme las
reglas del arte y en consonancia con lo ordenado por el Código de Edificación
de la Ciudad de Buenos Aires. (artículo 5.11.7.0 y siguientes , y
concordantes). (v. fs. 76).
Igual situación se verifica en el escrito de alegato, en él se desgranan exactas
opiniones a las ya indicadas (v.fs. 360 vta.)
En forma reiterada este Tribunal, con idéntica o diferente composición, ha
sostenido que para que exista expresión de agravios, se torna necesario que
se indiquen, concreten y analicen, los razonamientos, que constituye la
estructura de la sentencia cuestionada. No basta con repetir porque ello no
es más que insistir.
No se indican los equívocos o yerros, si los hubiere o hubiese habido en la
sentencia, sino que la demandada se limita a machacar en ese tópico: el del
hipotético cumplimiento.
Mas pareciera que no se leyó en su completitud, lo decidido.
“La expresión de agravios debe señalar parte por parte los errores
fundamentales de la sentencia; debe hacer un análisis razonado de la
sentencia y aportar la demostración de que es errónea, injusta o contraria a
derecho; la remisión a otras piezas de autos no la equivale.” (Ibañez Frocham
, Manuel, “Tratado de los recursos en el proceso civil”, Bs. As. 1969, pag. 152)
A fin de dar cumplimiento a lo exigido por la norma contenida en el art. 266
del Código de forma, ha de indicarse que a fs.370, se hace mención de las
diligencias cumplidas por el ingeniero en la unidad de la demandada, donde
se encendió el hogar para informar sobre su funcionamiento, observándose
que el humo provocado y algunos de los productos de la combustión de la
referida leña…se depositaban dentro de la Unidad F 1 de la actora, en forma
independiente de la dirección del viento actuante.
Por otra parte, nadie ha negado que el mencionado hogar no se encuentre
construido respetando las dimensiones que se le exigiere legalmente, (ídem),
más lo que además se consignó en la sentencia , y no mereció rebatimiento,
es que debe ejecutarse la obra” de modo que no ocasione perjuicios a
terceros”. (v. fs.370 vta.) (Normas contenidas en el art. 5.11.70 en relación a
chimeneas o conductos para evacuar gases de combustión, fluidos calientes,
tóxicos. Corrosivos, o molestos).
Ante la falta de cuestionamiento de lo ya señalado, el final de obra otorgado
por el G.C.B.A.es intrascendente a los fines de evaluar si se registran
perjuicios y/ o molestias en relación a terceros. Igual acontece con la opinión
de los amigos de la demandada que declararon en juicio, los que estuvieron
en su casa y no en la unidad de la contraparte en los presentes. Por lo que
ignoran lo que allí acontece.
El hecho que se haya construido conforme las reglas del arte y las
disposiciones legales, no descarta la posibilidad que cause molestias y/o
perjuicios a los demás, conforme fue consignado en la norma y en lo
decidido.
Consecuentemente sólo cabe declarar desierto el recurso y firme la sentencia
en consecuencia.
IV.-Pretender en esta instancia la modificación del remate de la chimenea, es
reconocer que ese hogar a leña cuando se lo enciende causa molestias y/o
perjuicios a sus vecinos. (Artículos 718 , 946, 723, 720 y 947 del Cód. Civil).
No teniendo trascendencia para la resolución del caso, la frecuencia con la
que se la encienda, bastando que en una oportunidad cause daño para que
deba ser evitado.
Más, no es factible dicha solución, porque no ha sido éste el posicionamiento
pretendido por la demandada a través del desarrollo del proceso. Ni ello se
ha reflejado en sus manifestaciones, ni en sus acciones, con lo que se
contradice en sus agravios con la postura que originalmente sostuvo. Lo que
además de permitir la aplicación de la teoría de los actos propios, autoriza a
sostener que en virtud de lo dispuesto por el artículo 277 del CPCCN, el
Tribunal de Alzada no puede fallar sobre capítulos no propuestos a la
decisión del juez de primera instancia. Ello es así, por cuanto el ámbito de
conocimiento de la alzada se encuentra limitado por el contenido de las
cuestiones arrimadas al juez preopinante. Así, aquello que no fue hecho valer
en aquella instancia, es ajeno al proceso.
V.-La demandada entiende que la prueba producida no ha sido
correctamente valorada, haciendo mención de lo que afirman los tres
testigos ofrecidos por su parte, lo que le lleva a sostener la inexistencia de
relación causal.
La accionada vuelve a insistir respecto de los dichos de esos tres testigos,
olvidando que el perito ingeniero fue quién al encender el hogar para
informarse de su funcionamiento, fue él que observó que parte del humo
provocado y algunos de los productos de la combustión de la referida leña
(detallando esos productos), se depositan en la unidad F1 de la actora. (v. fs.
370).
Siguiendo a Kielmanovich, “la prueba puede clasificarse , atendiendo a la
relación del hecho objeto de la misma con el hecho percibido, en forma
directa o indirecta. En la prueba directa, el hecho percibido viene a coincidir
con el hecho objeto o fuente de la prueba, así, …” en este caso se constató la
existencia de humo y otros productos en la finca de la actora, el hecho
percibido ( humo y desechos de la combustión) “son el mismo hecho llamado
a ser materia de prueba”.( v. autor citado, Cod. Proc. Civ. y Com. De la
Nación, comentado y anotado, Lexis Nexis, Abeledo Perrot, segunda edición
ampliada, pag. 613).
Los extremos señalados por el experto no han sido cuestionados, por lo que
ante la falta de agravio, la relación causal entre el encender el fuego en el
hogar y el daño ocasionado a los demandantes, ha quedado abonado.
El Código Civil de Vélez adoptó el sistema de la causalidad adecuada de
conformidad a los arts. 901 a 906, actualmente receptado en el art. 1726 del
CCC, que supone la confrontación entre un hecho y determinadas
consecuencias, con el objeto de indagar si aquél ha sido suficiente o idóneo
para producirlas, si ocurrido aquél, debe ser previsible, verosímil, normal,
que las consecuencias acostumbren a suceder. Por lo tanto, la relación causal
se infiere a partir de las características del hecho fuente, en el sentido si es
idóneo o no para producir determinadas consecuencias que el actor invoca.-
Es necesaria la existencia de ese nexo de causalidad pues de otro modo se
estaría atribuyendo a una persona el daño causado por otro o por la cosa de
otro. Es un elemento objetivo porque alude a un vínculo externo entre el
daño y el hecho de la persona o de la cosa (Bustamante Alsina, Jorge "El perfil
de la responsabilidad civil al finalizar el siglo XX", L. L. 1997-C-1029; Conf.
CNCiv., esta Sala, 02/03/2012 Expte.N° 101.901/2006 “Giménez, Cañiza
Gabino c/ Moreno, Raúl Edgardo y otro s/ daños y perjuicios”, Idem,
23/10/2012, Expte. N° 74.800/2007, “Robles, Vidal Elvis c/ Sosa, Raimundo y
otros s/ daños y perjuicios”, Idem Id, 04/04/2013, Expte. N° 60.056/2010,
“Labernia, Gustavo Gerardo c/ Cacciabue, Antonio Francisco y otros s/ daños
y perjuicios”, entre muchos otros).
En consonancia con lo señalado, sólo cabe declarar desierto el recurso y
firme la sentencia en consecuencia.
A mayor abundamiento, en cuanto a las testimoniales mencionadas por el
apelante, en el interrogatorio preliminar, todos han aseverado ser amigos de
la demandada. Además sólo han estado en su casa, pero ninguno de ellos
tuvo acceso a la casa vecina, por lo que acontece o aconteció en ella, es
ignorado por ellos. Por último frente a la supuesta falta de frecuencia en el
encendido del hogar a leña, afirmado por ellos, sólo basta remitirse al escrito
de contestación de demanda, donde se sostiene que es “encendida apenas
unos tres meses a lo sumo, a lo largo del invierno”(v.fs.78).
Las circunstancias ya indicadas disminuyen por completo la fuerza de las
declaraciones brindadas mas cuando ellas deben ser valoradas en conjunto y
en combinación con los demas medios de prueba producidos.
VI.- La accionada solicita la reducción del monto fijado por daño moral, con el
fin de evitar un enriquecimiento sin causa de la parte actora.
Conceptualmente, debe entenderse por daño moral, toda modificación
disvaliosa del espíritu en el desenvolvimiento de la capacidad de entender,
querer o sentir y que se traduce en un modo de estar de la persona diferente
de aquel al que se hallaba antes del hecho, como consecuencia de este y
anímicamente perjudicial. (Pizarro, Ramón Daniel, “Reflexiones en torno al
daño moral y su reparación”, JA semanario del 17-9-1985).
Este instituto se aplica cuando se lesionan los sentimientos o afecciones
legítimas de una persona que se traducen en un concreto perjuicio
ocasionado por un evento dañoso. O dicho en otros términos, cuando se
perturba de una manera u otra la tranquilidad y el ritmo normal de vida del
damnificado, sea en el ámbito privado, o en el desempeño de sus actividades
comerciales. Con atinado criterio, se ha expresado que el daño patrimonial
afecta lo que el sujeto tiene, en cambio el daño moral lesiona lo que el sujeto
“es” (Matilde Zavala de González, “Resarcimiento de Daños”, Presupuestos y
Funciones del Derecho de Daños, t. 4, pág. 103, 1143 y “El concepto de daño
moral”, JA del 6-2-85).-
El daño moral constituye un daño autónomo cuya reparación es
independiente del daño material, aún cuando éstos, en caso de existir, deban
tenerse en cuenta. Son rubros que merecen tratamiento diferenciado por
tener naturaleza jurídica distinta en razón de que tutelan distintos bienes
jurídicos.-
Para que surja el daño moral, es menester que, además de un eventual
desmedro económico, concurra una “repercusión en los intereses
existenciales” del sujeto y no se reputa que suceda sólo ante molestias o
inconvenientes de relativa entidad (conf. Orgaz, “El daño resarcible”, pág.
259). Lo que se repara es el resultado dañoso, el perjuicio susceptible de
apreciación desde la óptica del entendimiento, de la sensibilidad o de la
voluntad de la persona, no la actividad del responsable, hecho ilícito o
incumplimiento contractual, etcétera, que ha sido sólo la causa eficiente de
aquél (Zannoni, “El daño en la responsabilidad civil”, Astrea, 1982, pág. 1982,
pág. 231).-
Reiteradamente ha sostenido nuestro Máximo Tribunal que, en lo
concerniente a la fijación del daño moral debe tenerse en cuenta el carácter
resarcitorio de este rubro, la índole del hecho generador de responsabilidad y
la entidad de los sufrimientos espirituales causados y por otra parte, que el
reconocimiento de dicha reparación no tiene necesariamente que guardar
relación con el daño material, pues no se trata de un daño accesorio a éste
(conf. C.S.J.N., 06/10/2009, A. 989. ; “Arisnabarreta, Rubén J. c/ E. N. (Min. de
Educación y Justicia de la Nación) s/ juicios de conocimiento”; Idem.,
07/11/2006, B. 606. “Bianchi, Isabel del Carmen Pereyra de c/ Buenos Aires,
Provincia de y Camino del Atlántico S.A. y/o quien pueda resultar dueño y/o
guardián de los animales causantes del accidente s/ daños y perjuicios”,
Fallos 329:4944; Id., 24/08/2006, F. 286, “Ferrari de Grand, Teresa Hortensia
Mercedes y otros c/ Entre Ríos, Provincia de y otros s/ daños y perjuicios”,
Fallos 329: 3403; Id., 06/03/2007, M. 802.“Mosca, Hugo Arnaldo c/ Buenos
Aires, Provincia de (Policía Bonaerense) y otros s/ daños y perjuicios”, Fallos
330: 563, entre muchos otros).-
También se ha destacado que a los efectos de resarcir el daño moral, son
insuficientes los desagrados o molestias que pueda haber sentido el
damnificado por meros daños materiales a un objeto, pues en este supuesto
el resarcimiento material agota el crédito, la vida en el hogar se deteriora
ante la irrupción en la paz de la vivienda de olores y manchas de filtraciones y
humedades, entrada y salida de trabajadores con las consiguientes
necesidades de destinar tiempo y atención a los problemas, prolongación de
incomodidades por trabajos mal terminados, etc. (conf. Highton, Elena I, ob.
cit., pag. 320; C. N. Civ., Sala G, 23/2/09, “Bassani, Raúl Pablo c. Consorcio de
Prop. Juramento 2062/64/66/70).
Sin embargo, coincido en el presente caso con la sentenciante de grado en la
procedencia de la reparación del daño moral, ya que de las pruebas
aportadas a la causa surgen las aflicciones sufridas por el accionante no sólo
en el uso del hogar a leña en sí, sino fundamentalmente por los daños
producidos en sus bienes materiales más preciados, los que sin lugar a dudas
tienen un alto contenido sentimental y en el hecho de que el “humo” y el
olor producido por el hogar a leña es nocivo y puede perjudicar la salud y la
vida hogareña de los accionantes, obligándolos a mantener las ventanas
cerradas para “lograr que ingrese la menor cantidad posible de humo”.
Máxime cuando uno de los accionantes padece del síndrome de ojo seco y la
polución y el humo pueden agravar el cuadro clínico.
En el pronunciamiento apelado se ha fijado la suma de dieciocho mil pesos
($18.000), monto que se estima adecuado y en virtud de ello se propone al
acuerdo su confirmación.
VII.- Por su parte la actora se agravia del rechazo del rubro daño físico
reclamado por el coactor.
La sentencia es clara en cuanto a que el uso del hogar a leña, puede tornar
mas grave la lesión ocular, ya que el humo es nocivo, para la dolencia que
tiene el apelante., conforme el dictamen pericial.
Sin embargo la sentencia rechaza la admisibilidad del rubro porque no se
probó que efectivamente ese humo y los otros desechos que emanan cuando
es encendido el hogar, le hayan ocasionado efectivamente daño.
La relación causal es un elemento del acto ilícito y del incumplimiento
contractual que vincula el daño directamente con el hecho antijurídico, e
indirectamente con el elemento de imputación subjetiva o de atribución
objetiva. Es el factor aglutinante que hace que el daño y la culpa, o en su caso
el riesgo, se integren en la unidad del acto que es fuente de la obligación de
indemnizar.-
La causalidad adecuada no requiere la fatalidad en la imputación de las
consecuencias al hecho, pero tampoco se satisface con la mera posibilidad o
eventualidad. Se requiere un juicio de probabilidad que supere el nivel de lo
conjetural (Zavala de González, Matilde, "Resarcimiento de daños. El proceso
de daños", T. 3, p. 204).-
En efecto, la prueba de la relación de causalidad adecuada pesa sobre quien
reclama la reparación del daño, tanto en el terreno de los contratos como en
el caso de tratarse de un hecho ilícito. Es una consecuencia lógica de los
principios que regulan la carga de la prueba en materia procesal, que ponen
en cabeza de quien alega la existencia de un derecho la demostración de los
hechos constitutivos de su pretensión.
Según Pizarro y Vallespinos, el actor debe demostrar la “conexión material”
entre un “determinado hecho” y el “resultado”, extremo que releva que la
causalidad no está presumida, y a partir de esta prueba podrá a lo sumo
presumirse el carácter adecuado de la condición (así por ej. probada la
conexión entre la cosa que con su intervención activa causa un daño, y este
último, podrá inferirse que el daño deriva del riesgo de la cosa).
Consecuentemente y siguiendo a Bueres, concluyen en que en tales
supuestos “a lo sumo existe una simplificación en ciertos aspectos de la
prueba de la causalidad”, mas no una presunción de su existencia (Pizarro,
Ramón, Vallespinos, Carlos, Instituciones de Derecho Privado. Obligaciones,
vol. 3, Hammurabi, 2007, pág. 107).
Por lo que corresponde rechazar el agravio y confirmar lo decidido.
En consecuencia se propone al Acuerdo:
I.-Confirmar la sentencia en todo cuanto decide y ha sido materia de
apelación y agravios.
II.- Costas de Alzada en el orden causado en virtud de los vencimientos
parciales.
Las Dras. Beatriz A.Verón y Marta del Rosario Mattera adhieren al voto
precedente.
Con lo que terminó el acto, firmando las Señoras Vocales por ante mí que doy
fe.-
///nos Aires, noviembre 25 de 2015.-
Y VISTOS: Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo
precedentemente transcripto el Tribunal RESUELVE:
I.-Confirmar la sentencia en todo cuanto decide y ha sido materia de
apelación y agravios.
II.- Costas de Alzada en el orden causado en virtud de los vencimientos
parciales.
Regístrese, notifíquese y comuníquese a la Dirección de Comunicación
Pública de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Acordada N° 15/13 art.
4°) y oportunamente devuélvase.-
Zulema Wilde - Beatriz Verón - Marta del Rosario Mattera