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Psicosis y Trastornos Afectivos Endógenos

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PSICOSIS Y TRASTORNOS AFECTIVOS ENDÓGENOS

Incluimos en este grupo todas las condiciones psicóticas (esquizofrenias, trastornos bipolares,
trastornos esquizoafectivos, paranoia) y aquellas que si bien sólo ocasionalmente se acompañan
de delirios (depresiones psicóticas), en otros momentos se manifiestan a través de cuadros
afectivos no delirantes, pero de naturaleza endógena (melancolía). La condición orgánica y cerebral
de estos trastornos ya fue formulada por Griesinger a mediados del siglo XIX y consolidada por
Kraepelin a través de su modelo categorial. Aparte de las críticas que se han formulado al concepto
de enfermedad como tal, ya contestadas amplia y contundentemente por Roth y Kroll (33), la
observación más incisiva proviene de la todavía no demostrada etiología orgánica de estos
trastornos. Queremos hacer tres puntualizaciones al respecto:

1. En medicina, el desconocimiento de la causa orgánica no descarta la aceptación de la naturaleza


médico-biológica de la enfermedad. En este sentido, la psiquiatría está plagada de ejemplos que
demuestran que en los últimos 200 años muchos trastornos considerados psiquiátricos (parálisis
general progresiva, epilepsia, enfermedad de Parkinson, demencias, corea, etc.) han pasado al
ámbito de la neurología, las enfermedades infecciosas o la medicina interna. Es más, todavía hoy
se desconoce la causa última de algunas enfermedades médicas, como la hipertensión o la
diabetes, pero nadie cuestiona su naturaleza orgánica. Por tanto, el desconocimiento de la causa
no invalida la posible naturaleza biológica de la enfermedad. La única diferencia que existe entre
estas enfermedades y las actuales psicosis es el tipo de síntomas, ya que en las primeras éstos
corresponden a manifestaciones claramente orgánicas, y en las psicosis los síntomas
fundamentales están referidos sobre todo a trastornos del pensamiento, la cognición, la
sensopercepción, la afectividad o la psicomotricidad, lo cual indica que la naturaleza de estas
enfermedades se sitúa a nivel cerebral, donde se ubican los procesos superiores del ser humano,
sin que se afecten nuclearmente los sistemas periféricos. Por otra parte, la influencia de aspectos
psicosociales está asumida por la medicina moderna, con visión integradora respecto a todas las
enfermedades, por lo que la participación de estos factores no invalida la naturaleza y
consideración de enfermedad de algunos trastornos.

2. Como colofón del punto anterior creemos que siguen teniendo vigencia las lúcidas
observaciones de Kurt Schneider (39) cuando defiende el concepto de enfermedad, que para él es
estrictamente médico. Recogemos, por su significación, sus propias palabras: «El concepto de
enfermedad abarca en medicina, además de las alteraciones orgánicas, el criterio de falta de
bienestar, y, por último, la amenaza vital… trabaja, pues, no tanto con un concepto puro de ser
como con un concepto médico de valor. Sin embargo, estos criterios no se pueden aplicar en
psiquiatría… el concepto de enfermedad en psiquiatría debe reducirse a la pura definición de lo
que la enfermedad es. Morbosos son para nosotros en psiquiatría los trastornos psíquicos
condicionados por procesos orgánicos, sus consecuencias funcionales y sus residuos locales... La
patología general no puede responder de un modo unívoco y terminante cuándo deben designarse
como morbosas las alteraciones del cuerpo… Esto no debe impedirnos fijar como idea el concepto
de enfermedad que acabamos de señalar… No conocemos los procesos patológicos que se hallan
en la base de la ciclotimia y la esquizofrenia. Que se hallen fundamentados sobre enfermedades
constituye una conjetura que goza de sólido apoyo… En su abrumadora mayoría no se pueden
referir estas psicosis a vivencias, no se hallan motivadas por éstas. Mas ante todo quiebran todas
las leyes y normas que siguen la continuidad de sentido del desarrollo vital… Cierto es también
que toda continuidad de sentido reposa sobre un fondo no vivido ni vivenciable. Los movimientos
de este último pueden dilatar, tender, relajar, lesionar la continuidad del sentido vital… pero jamás
romperla totalmente. Esto último solamente lo realiza la enfermedad…»

En esencia, lo que nos transmite Schneider es que aunque las enfermedades psiquiátricas
—concretamente las psicosis— no pueden ser valoradas como otras enfermedades médicas,
deben ser consideradas como tales, pues se comportan como éstas, ya que sólo la enfermedad
puede producir una ruptura total del desarrollo y la continuidad de la existencia.

3. Los elementos que constituyen las psicosis apuntan, como veremos a continuación, hacia la
naturaleza biológica del trastorno y, por tanto, hacia la consideración de auténticas enfermedades
que deberían tener estas patologías:

a) Tal como hemos indicado, en las psicosis y en los trastornos afectivos endógenos se produce una
auténtica ruptura biográfica, de forma que el paciente, al igual que en cualquier otra enfermedad
en medicina, identifica perfectamente tras el episodio (psicosis) o durante él (melancolía) el punto
de inflexión o rareza que se ha producido en su vida. El episodio se vive como un cuerpo extraño
(enfermedad) que incide transversalmente en la existencia, pero cuya continuidad de sentido se
restablece con la remisión clínica. Así pues, el estado morboso en estas enfermedades es
cualitativamente distinto del premórbido, que se reajusta tras el episodio.

b) La prevalencia de las psicosis y los trastornos afectivos endógenos es estable a lo largo del
tiempo y en las diferentes culturas, lo cual indica una naturaleza biológica que emerge al margen
de los acontecimientos personales, sociales o culturales.

c) Excepto en la mayor parte de las melancolías, los trastornos psicóticos se caracterizan por una
pérdida de introspección. La pérdida del juicio de realidad no puede entenderse si no es por una
grave afectación de las zonas cerebrales superiores que regulan el conocimiento. Tal como indicó
Schneider, ningún evento psicológico puede provocar un caos tan fulminante y devastador como
para producir delirios, alucinaciones o graves trastornos psicomotores, que en último extremo se
concretan en una pérdida total de conexión con la realidad.

d) En general, la clínica de las psicosis y las melancolías se manifiesta de forma constante,


organizada, homogénea, y suele permanecer estable a lo largo del tiempo, pudiéndose identificar
tras largos períodos de la historia, como hemos señalado anteriormente (12, 13). Ciertamente hay
casos atípicos, como en cualquier otra enfermedad médica, pero la armonía del contexto clínico
sugiere que estamos frente a auténticas enfermedades, ya que en éstas la causa orgánica se
manifiesta a través de un conjunto organizado de síntomas que permiten su identificación por el
clínico.

e) El tipo de síntomas apunta hacia patologías de naturaleza biológica, pues la clínica de las psicosis
o de los trastornos afectivos endógenos (delirios, alucinaciones, trastornos psicomotores,
presentación estacional, variaciones circadianas del estado de ánimo, euforia maníaca, etc.) no se
entiende desde una disrupción sólo cuantitativa, sino que indica una grave afectación cualitativa
del cerebro.

f) Aunque crónicas, las psicosis y los trastornos afectivos endógenos tienen un curso y un
pronóstico predecibles, como la mayoría de las enfermedades médicas.
g) A pesar de que las terapéuticas rehabilitadoras y la psicopedagogía son útiles para paliar los
devastadores resultados de algunas psicosis (esquizofrenia), estas afecciones, como cualquier otra
enfermedad médica, responden específicamente a tratamientos biológicos y son refractarias a
otros abordajes. La nula respuesta a placebo indica, asimismo, su naturaleza biológica y su
condición de enfermedades médicas.

MATERIAL PARA CLASE:

Trastornos afectivos endógenos

Incluimos en este grupo todas las condiciones psicóticas (esquizofrenias, trastornos bipolares,
trastornos esquizoafectivos, paranoia) y aquellas que si bien sólo ocasionalmente se acompañan
de delirios (depresiones psicóticas), en otros momentos se manifiestan a través de cuadros
afectivos no delirantes, pero de naturaleza endógena (melancolía).

Naturaleza Biológica de la Psicosis:

En medicina, el desconocimiento de la causa orgánica no descarta la aceptación de la naturaleza


médico-biológica de la enfermedad. En este sentido, la psiquiatría está plagada de ejemplos que
demuestran que en los últimos 200 años muchos trastornos considerados psiquiátricos (parálisis
general progresiva, epilepsia, enfermedad de Parkinson, demencias, corea, etc.) han pasado al
ámbito de la neurología, las enfermedades infecciosas o la medicina interna. Es más, todavía hoy
se desconoce la causa última de algunas enfermedades médicas, como la hipertensión o la
diabetes, pero nadie cuestiona su naturaleza orgánica. Por tanto, el desconocimiento de la causa
no invalida la posible naturaleza biológica de la enfermedad. La única diferencia que existe entre
estas enfermedades y las actuales psicosis es el tipo de síntomas, ya que en las primeras éstos
corresponden a manifestaciones claramente orgánicas, y en las psicosis los síntomas
fundamentales están referidos sobre todo a trastornos del pensamiento, la cognición, la
sensopercepción, la afectividad o la psicomotricidad, lo cual indica que la naturaleza de estas
enfermedades se sitúa a nivel cerebral, donde se ubican los procesos superiores del ser humano,
sin que se afecten nuclearmente los sistemas periféricos. Por otra parte, la influencia de aspectos
psicosociales está asumida por la medicina moderna, con visión integradora respecto a todas las
enfermedades, por lo que la participación de estos factores no invalida la naturaleza y
consideración de enfermedad de algunos trastornos.

Sumado a lo anterior se considera que siguen teniendo vigencia las lúcidas observaciones de Kurt
Schneider cuando defiende el concepto de enfermedad, que para él es estrictamente médico.
Según sus palabras: «El concepto de enfermedad abarca en medicina, además de las alteraciones
orgánicas, el criterio de falta de bienestar, y, por último, la amenaza vital… trabaja, pues, no tanto
con un concepto puro de ser como con un concepto médico de valor. Sin embargo, estos criterios
no se pueden aplicar en psiquiatría, el concepto de enfermedad en psiquiatría debe reducirse a la
pura definición de lo que la enfermedad es. Morbosos son en psiquiatría los trastornos psíquicos
condicionados por procesos orgánicos, sus consecuencias funcionales y sus residuos locales. La
patología general no puede determinar de manera exacta las alteraciones del cuerpo que son
enfermedades o que son causadas por una enfermedad. Esto no debe impedirnos fijar como idea
el concepto de enfermedad que acabamos de señalar… No conocemos los procesos patológicos
que se hallan en la base de la ciclotimia y la esquizofrenia. Que se hallen fundamentados sobre
enfermedades constituye una conjetura que goza de sólido apoyo. En su abrumadora mayoría no
se pueden referir estas psicosis a vivencias, no se hallan motivadas por éstas, es decir, que estos
tipos de psicosis no son originados por experiencias del pasado, lo cual refuerza la idea de que la
psicosis tiene bases biológicas.

En esencia, lo que nos transmite Schneider es que aunque las enfermedades psiquiátricas
—concretamente las psicosis— no pueden ser valoradas como otras enfermedades médicas,
deben ser consideradas como tales, pues se comportan como éstas, ya que sólo la enfermedad
puede producir una ruptura total del desarrollo y la continuidad de la existencia.

Ruptura Biográfica y Afectación de la Continuidad Vital:

En las psicosis y en los trastornos afectivos endógenos se produce una auténtica ruptura biográfica,
de forma que el paciente, al igual que en cualquier otra enfermedad en medicina, identifica
perfectamente tras el episodio (psicosis) o durante él (melancolía) el punto de inflexión o rareza
que se ha producido en su vida. El episodio se vive como un cuerpo extraño (enfermedad) que
afecta de manera total a todos los aspectos de la vida, pero cuya continuidad de sentido se
restablece con la remisión clínica. Es decir, que la persona puede volver a llevar una vida normal
luego de la desaparición de los síntomas. Así pues, el estado morboso en estas enfermedades es
cualitativamente distinto del premórbido, que se reajusta tras el episodio. (no estoy seguro de que
sea muy relevante )

Síntomas y Características Clave:

El tipo de síntomas apunta hacia patologías de naturaleza biológica, pues la clínica de las psicosis o
de los trastornos afectivos endógenos

● Delirios
● Alucinaciones
● trastornos psicomotores
● presentación estacional
● variaciones circadianas del estado de ánimo
● euforia maníaca
● Entre otros.

no se entiende desde una disrupción sólo cuantitativa, sino que indica una grave afectación
cualitativa del cerebro.

Excepto en la mayor parte de las melancolías, los trastornos psicóticos se caracterizan por una
pérdida de introspección. La pérdida del juicio de realidad no puede entenderse si no es por una
grave afectación de las zonas cerebrales superiores que regulan el conocimiento. Tal como indicó
Schneider, ningún evento psicológico puede provocar un caos tan fulminante y devastador como
para producir delirios, alucinaciones o graves trastornos psicomotores, que en último extremo se
concretan en una pérdida total de conexión con la realidad.
Estabilidad y Prevalencia:

La prevalencia de las psicosis y los trastornos afectivos endógenos es estable a lo largo del tiempo y
en las diferentes culturas, lo cual indica una naturaleza biológica que emerge al margen de los
acontecimientos personales, sociales o culturales.

En general, la clínica de las psicosis y las melancolías se manifiesta de forma constante, organizada,
homogénea, y suele permanecer estable a lo largo del tiempo, pudiéndose identificar tras largos
períodos de la historia, como hemos señalado anteriormente. Ciertamente hay casos atípicos,
como en cualquier otra enfermedad médica, pero la armonía del contexto clínico sugiere que
estamos frente a auténticas enfermedades, ya que en éstas la causa orgánica se manifiesta a través
de un conjunto organizado de síntomas que permiten su identificación clínica.

Tratamiento Biológico:

A pesar de que las terapéuticas rehabilitadoras y la psicopedagogía son útiles para paliar los
devastadores resultados de algunas psicosis (esquizofrenia), estas afecciones, como cualquier otra
enfermedad médica, responden específicamente a tratamientos biológicos y son refractarias a
otros abordajes. La nula respuesta a placebo indica, asimismo, su naturaleza biológica y su
condición de enfermedades médicas.

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