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Salud y Actividad Física

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SALUD Y ACTIVIDAD FÍSICA

Actualmente las relaciones entre la actividad física y la salud están repletas de supuestos
que sostienen la problemática relación: actividad física = condición física = salud
La hipótesis de partida de este ejemplo es que, si una persona realiza actividad física,
ésta repercute en la mejora de la condición física y al mejorar ésta se mejora la salud.
La actividad física puede influir en la salud haya o no haya mejora en la condición física,
ya que la actividad física está al alcance de todos porque todos pueden hacer algún tipo
de actividad, mientras que la mejora de la condición física no siempre se consigue porque,
entre otras cosas, depende de:
factores genéticos
estilos de vida
alimentación
edad de la persona
El ejemplo orientado a la actividad física está más próximo a una visión recreativa y
participativa en actividades físicas, que el centrado en la condición física. Y desde el
punto de vista de la salud, es más importante el proceso que el resultado o la
comparación con otras personas.

La actividad física es un elemento de los muchos del paradigma y que se encuentra


relacionado con otros. Se refiere a la herencia, el estilo de vida, el ambiente y otros
atributos personales que pueden ser mucho más determinantes de la salud de una
persona que la realización o no de actividad física. Este concepto conecta con la
definición de Mendoza del estilo de vida, que viene determinado por las características
individuales de la persona, el entorno microsocial (familia, profesores, amigos...),
macrosocial (publicidad, cultura, sistema socio-económico) y el medio geográfico.

¿Cuánta actividad física es necesaria en personas adultas?


Alguna actividad es mejor que ninguna
Sabemos que 150 minutos cada semana suena como mucho tiempo, pero
no lo es. Eso podría ser 30 minutos al día, 5 días a la semana. La buena
noticia es que puedes difundir tu actividad durante la semana, así que no
tienes que hacerlo todo a la vez. Incluso puede dividirlo en espacios más
pequeños de tiempo durante el día. Obtén más información sobre cómo
encontrar un equilibrio que funcione para ti.
¿Qué tipos de actividades sugieren?
LA CREACIÓN DE UN HÁBITO DE PRÁCTICA DE EJERCICIO FÍSICO
COMO BASE PARA MEJORAR LA SALUD
(Berger) plantea que algo debe estar equivocado porque no se entiende que el ejercicio
físico esté asociado a tantos beneficios y, sin embargo, haya tan pocas personas que lo
practiquen con suficiente intensidad y frecuencia como para disfrutar de esos beneficios.
El hecho de que una persona reconozca como adecuada la práctica de actividad física
para la salud no constituye un factor decisivo para que realice la misma, tal y como
demuestran los estudios sociológicos realizados en adolescentes y adultos, los cuales
relacionan la práctica de actividad física con una mejor salud, pero la mayoría son
sedentarios
El problema surge por cuanto los perjuicios del sedentarismo son dilatados en el tiempo, y
una persona no es consciente de aquellos hasta que los sufre directamente.
De hecho, muchas personas adultas se incorporan a programas dirigidos o autónomos
de ejercicio físico en base al modelo de creencias en la salud o al de autoprotección,
donde la motivación para realizar la actividad es el riesgo de padecer una enfermedad o la
presencia de alguna patología que disminuye su calidad de vida.
Estos modelos no se presentan en los adolescentes al no padecer grandes
enfermedades que disminuyan su calidad de vida.
En cuanto al papel de las clases de Educación Física, desde un prisma fisiológico, con las
dos sesiones semanales de esta asignatura no es suficiente para generar los procesos de
super compensación. Por tanto, el ejercicio físico realizado durante las clases obligatorias
de Educación Física es insuficiente para el desarrollo de una condición física orientada
hacia la salud
Por ello, es preciso que exista una práctica extraescolar y extracurricular que permita
alcanzar el volumen necesario para lograr los beneficios físicos y psico-sociales que se
relacionan con el ejercicio físico. Esta práctica adicional debe ser promocionada desde las
clases de Educación Física.
El paso más importante en el proceso de creación de un hábito recae en generar
actitudes positivas hacia la práctica. Para ello el énfasis debe recaer en la participación y
el esfuerzo de los alumnos. De este modo, muchos más alumnos descubrirán que merece
la pena realizar actividad física porque la han vivido como una experiencia positiva. No se
trata de buscar rendimiento o superar unos niveles cuantitativos de actividad estimados a
partir de unas tablas estadísticas. Tampoco de convertir la participación en un aversivo
para aquellos alumnos menos capacitados y con menor habilidad motriz.

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