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Blog de Victorio Lorente Sánchez

EL MENSAJE PASCUAL: UNA RESPUESTA AL HOMBRE.


Con todos los cristianos hemos celebrado el punto central de nuestra Católica: la Pascua de
Resurrección que celebramos durante todo el tiempo Pascual y todos los domingos del año.
-En el Presbiterio ha quedado encendido el Cirio Pascual, símbolo de Cristo resucitado.
-Iniciamos 50 días en los que Cristo quiere explicar y ayudar el nuevo camino de la fe de los
discípulos de todos y de cuantos se alinearán junto a Él.
–Celebramos un hecho, no una idea: la Resurrección de Cristo. Hecho tan real como como la luz del sol ante el
cual uno puede cerrar los ojos, o irse a la oscuridad, pero no negarlo. Y surgen varias preguntas: -
a) ¿Cómo llegaron a la fe los que se habían visto envueltos en la duda y la huida?.
Estuvieron envueltos en una incredulidad tan grande que merecieron el reproche del Señor. El evangelio
recoge no sólo la incredulidad de Santo Tomás, sino de casi todos los apóstoles. Les parecía normal y razonable
no creer en la Resurrección. Llegaron a la fe no después de que, unos y otros, se animasen, sino que salieron de
aquella pesadilla cuando vieron, con sus propios ojos, el milagro de la promesa cumplida. En todos los casos bajó
Jesús hasta a las tinieblas de sus dudas para subirlos, sobre las alas de su amor, a la altura de la fe.
Vieron con sus propios ojos, reemprendieron la fe y la convivencia que se había interrumpido.
b)- ¿Cómo preparar para la fe a los hombres de ahora?
Cada uno puede ser tentado por la incredulidad de Santo Tomás o de cualquiera de los que dudaron.
Hoy los cristianos no viven días de gloria. Parece nos hubiese tocado un mundo en el que fuese imposible creer.
Como si viviésemos en un país extraño en el que no entendemos ni nos entienden. En ocasiones diversos
acontecimientos, personales o ajenos, nos someten a una dura prueba de fe. Pero Dios no deja a los suyos en esta
situación. Resucitado sale en busca de los suyos, que quizás están entre el miedo y la duda para decirles:
”Aquí estoy con vosotros”; para entregarles los dones del Espíritu Santo, para invitarles a estar cada día en la
experiencia de su cercanía y que puedan comunicar lo que ellos en tres años han visto.
c) ¿Qué hacer con aquellos que se han resfriado en la fe?
Quizás los conocemos con nombres y apellidos. Es la hora de recordar el comportamiento de Cristo, y de
los otros apóstoles, su constancia, paciencia y cariño. Tomás incrédulo no quería ver por otros, quería ver por sí
mismo y los que tenía cerca eran tan felices que no podían callar lo que habían visto. Con alegría contagiosa, le
hablaban de hermano a hermano, de amigo al amigo.
La vida está llena de encuentros de Dios con los hombres. ¿Qué nos retrae de dar el paso, tanto los
interesados, que necesitan dar el paso hacia Dios, como cada uno para hablar del gran tesoro de la verdad y el
bien que proviene de Dios?. Dios no roba nada, no apaga la vitalidad, en todo caso corta o poda para crecer más
fuertemente. No se vive peor cerca de Dios sino mejor. No se ama menos sino más. Junto a Cristo no está
prohibido amar, sino amar poco o mal. No está prohibido gozar, sino gozar mal, de manera poco inteligente o
egoísta.
d) Hay que abandonarse a la acción de Dios.
Decidirse por Dios que pasa e invita a una vida de más altura. Acercarse:
*A la fe que es la fuerza que todo lo hace posible.
*A la esperanza que levanta todas las nubes, todas las dudas.
*Al amor que es luz que ilumina todos los caminos de la vida.
*A la oración que es la línea más directa de llegar hasta Dios.
*Al evangelio que es la única palabra que no envejece, ni engaña.
*A la Iglesia que tendrá sus defectos pero todavía inspira confianza.
*A la familia porque es lo único que queda cuando todos abandonan.
*A un gran ideal que siempre tira de uno, aunque se esté cansado.
* Y como tantas veces se dijo: cuidar el Día del Señor y convivencia con otros
cristianos.
* Echar fuera una fe disecada que se queda en el cumplimiento del mandato. Gozar de la cercanía de la Virgen a
la que, en tiempo de Pascua, decimos, cantamos: Reina del cielo, alégrate, porque al que mereciste llevar resucitó
como dijo, Aleluya.
Conocer la labor de la Iglesia Católica.
-

España no ha dejado de ser católica


Va para cien años desde que el 13 de octubre de 1931,
D. Manuel Azaña, Ministro de Guerra, en las Cortes, lanzase
aquella frase lapidaria, una mezcla de terror y asombro:“España
ha dejado de ser católica”. Lo cierto era que la cuestión religiosa
estaba presente en las Cortes y que era inconcebible pensar en el
Estado sin que lo religioso, la Iglesia, estuviera presente para bien o
para mal.
Hoy lo religioso en España está presente, pese a que ni en el CIS,
ni en las intervenciones de los diputados del Parlamento actual se nombra a la Iglesia católica ni una
sola vez. Algunos solo hablan de la Iglesia cuando rueda alguna noticia mala, que proclaman a cuatro
vientos para, si pudieran, borrarla del mapa en dos segundos, otros reconocen lo que es la Iglesia y
hablan de ella colocándola en el lugar que le corresponde. Hay tema a la vista.
No está mal recordar el informe que la CEE publica, cada año, con algunas de las
actividades que se vienen realizando en España por parte de 23.021 Parroquias, 17.754
sacerdotes 40,096, religiosos/as, 801 monasterios, 2,587 centros educativos católicos,15
universidades, 89.547 alumnos, 12.000 misioneros/as en los rincones más lejanos del
mundo. Más de 45.6000.000 horas que dedican, al año, sacerdotes, seglares y
voluntarios. Y detrás de todas estas cifras pongamos el acompañamiento en los
momentos esenciales de la vida en cada persona tanto desde las parroquias rurales como
las de ciudad. El Informe necesita lectores que no se droguen con lo que se escribe, o lo que se calla,
sino que se lea para pensar, para hacer. Acumula materiales, levanta pistas, en vistas a un camino de
la Iglesia que no se cansa de ser peregrina, ni de ser misionera, que sabe está en un éxodo
permanente, sin haber llegado al final.
¿QUÉ APORTA LA IGLESIA A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA?
La Iglesia, desde el anuncio del evangelio, un hecho estrictamente religioso, da lugar a un
conjunto de valores y actitudes que contribuyen a la creación de una sociedad mejor, más justa y
solidaria Y esto lo hace desde grandes bloques: actividad celebrativa, evangelizadora, educativa,
cultural y caritativa-asistencial, que son indicios y pistas para un largo recorrido.
ACTIVIDAD CELEBRATIVA.
La Liturgia, alabanza a Dios, es la fuente de todo el resto de acciones y actividades de la Iglesia
católica. De aquí nace, incluso, la inmensa labor social de la iglesia y todos los servicios que pueda
prestar en beneficio de la sociedad. La Iglesia está presente en los momentos más importantes de las
vidas de las personas a través de su labor celebrativa y también en situaciones de dificultad en las que
ofrece consuelo, esperanza y apoyo espiritual. Muestra de ello son los más de 10 millones de personas
que acuden a misa cada domingo y la presencia que tiene la Iglesia en sus momentos más significativos,
que se reflejan en la siguientes cifras: Bautismos 214.271; Primeras comuniones 229.602;
Confirmaciones 136503; Matrimonios, 46.556; Unciones de enfermos, 25.471.
ACTIVIDAD PASTORAL.
Cada día la Iglesia, a nuestro alrededor, está en hospitales, residencias, cárceles, instituciones
caritativas, centros de atención a la familia y la infancia, centros de
atención a las realidades más específicas y diversas de nuestro país:
atención religiosa tanto de enfermos en sus casas como en hospitales,
personal sanitario, inmigrantes, refugiados, mujeres de la calle,
apostolado del mar, pastoral de la carretera, aeropuertos, ferias y circos,
estudiantes internacionales fuera de su tierra. Todo esto en cifras:
sacerdotes,17.754; catequistas 100.973; parroquias,23.021; religiosos/as
40.096; monasterios 801,
ACTIVIDAD EVANGELIZADORA.
Ahora mismo, en el rincón más lejano que imaginas, hay cristianos llevando la Buena Noticia
que mantiene el latido del mundo. Gracias a la labor de 11.018 misioneros españoles que se encuentran
en el extranjero y más de 100.000 catequistas, la Iglesia puede transmitir sus valores por los cinco
continentes. Además, a través de su actividad pastoral, acompaña a miles de personas en su día a día,
sobre todo a los más necesitados, en las más de 23.000 parroquias rurales y de ciudad, Pastoral
Penitenciaria y de la Salud. Esto no sería posible sin los más de 100.000 catequistas, 18.813 sacerdotes y
más de 12.000 asociaciones de fieles que componen esta gran familia.
ASISTENCIA A LOS MÁS DESFAVORECIDOS.
La Iglesia católica, a través de una multitud de iniciativas de caridad actúa
en comedores sociales, atención a personas dependientes, formación de
personas en situación de desempleo, problemas de vivienda, familias,
cooperación al desarrollo, etc. Una de las actividades de la Iglesia más
reconocida es su labor social y caritativa. Prueba de ello, en el último año, son
los casi 5 millones de personas en situación de dificultad que fueron atendidas
en los más de 9.171 centros sociales de la Iglesia Entre ellas, más de 160.000 inmigrantes recibieron
asistencia, más de 18.000 drogodependientes fueron atendidos y se prestó ayuda en 78 centros para la
mujer y víctimas de la violencia.
FOMENTO DE LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA
Un amplio patrimonio, huella de más de 20 siglos de fe, que sirve a la vivencia de la
fe cristiana, desarrolla también la cultura y repercute en toda la sociedad en términos
culturales y económicos. También son millones de personas las que participan, cada
año, en peregrinaciones, celebraciones de Semana Santa y fiestas populares de
carácter religioso. En total el impacto global estimado en bienes de interés cultural y
de las fiestas religiosas equivale a más del 3% del PIB de España. La labor educativa
es otra de las actividades destacadas de la Iglesia. A través de universidades, escuelas
y colegios se lleva a cabo una gran difusión de la cultura y el conocimiento, formando
a millones de jóvenes independientemente de su condición y creencias. Esta contribución al desarrollo
de la sociedad se hace patente en la labor desarrollada en los 2.600 centros educativos católicos y en 15
universidades que la Iglesia tiene en nuestro país, gracias a la cual se ha conseguido ahorrar más de
2.600 millones de euros al Estado.
A todo este breve resumen de lo que la Iglesia católica viene
desarrollando en España, solo queda la alabanza al Señor, que estuvo con
los católicos de nuestra nación y que, como todo lo religioso, siempre
suscita pasiones, encendidos debates y alguna vez reconocimientos.
Todo se podría resumir sabiendo que la Iglesia que nunca tuvo como
meta la transformación de las estructuras temporales porque no fue
fundada por Cristo con ese fin, sin embargo ha contribuido, más que ninguna institución al auténtico
progreso humano y a la elevación del nivel de la vida social.
-Salvó la cultura greco-latina en el ocaso de un mundo antiguo.
-No sólo cristianizó sino que también civilizó a los pueblos.
-Promovió los movimientos de “Paz y tregua” dirigidos a desterrar de la sociedad la violencia, esa
violencia que retorna ahora de manos de la secularización y la pérdida del sentido cristiano.
-Fue por delante del Poder civil en la institución cultural y científica por excelencia, la Universidad
y no menos la atención hospitalaria, el cuidado de la infancia, los pobres y desvalidos y, en general,
en todos los terrenos de la beneficencia tal como hoy mismo se puede comprobar en España.
-Jugó un papel decisivo en la desaparición de la esclavitud proclamando la igualdad esencial de
todos los hombres.
-Elevó la dignidad de la mujer, hasta la condición de esposa, madre y corazón de la familia.
-En la vida laboral vivificó gremios y hermandades y desarrolló entre los trabajadores la formación
profesional y la solidaridad fraterna.
-No solo levantó catedrales, erigió también – y eso es lo más sorprendente- iglesias admirables en
pueblos y aldeas, por obra de curas rurales que salían del pueblo y vivían en los pueblos más
lejanos y humildes.
Todo esto, entre otras cosas, lo realizó primero en España, en Europa, y luego, con parecidas
circunstancias en tierras de misión en los cuatro continentes.
Siendo esto así ¿qué explicación tienen entonces las acusaciones que proceden, a veces de
viejos prejuicios, más o menos sectarios, de que hablaba al principio?.

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